Decir que CAP había tenido una vida dura, sería una subestación. Había sido abandonado en un orfanato cuando era un bebé, y ni siquiera tenía apellido. Siendo amigo de los hermanos guerreros Kim y sus compañeros, CAP aprendió lo que quería en una familia. Sólo que primero tenía que encontrar a su compañero.
Tras ser enviado a Irlanda para ayudar en la búsqueda de unos vampiros perdidos, CAP se sorprende al encontrar que no sólo tiene uno, sino dos compañeros.
Cuando los gemelos Park Niel y Ricky encuentran a su compañero, CAP, no quieren nada más que tocarlo y consolidar su unión. No pueden imaginar por qué el gran guerrero tiembla y se esconde detrás de otros, con miedo a mirarlos. ¿Podrán ellos dos
mostrarle a CAP que le pueden dar la familia que tan desesperada mente desea, o los temores de CAP lo alejarán antes de que puedan reclamarlo?
CAPITULO 1
—Siento llegar tarde —dijo CAP, sonriendo mientras dejaba caer las bolsas que tenía en sus manos—. Vuestros padres envían su amor y regalos para Heechul, KangIn, y
Leeteuk. Junto con sus felicitaciones y regalos para los nuevos y felices compañeros.
—Ella no te permitió irte hasta que te abasteció con los regalos, ¿verdad? —preguntó TOP riendo, obviamente
refiriéndose a su madre—. Esa mujer es un pasote.
De repente, un olor dulce golpeó la nariz de CAP e hizo que se congelara en el acto. Sacudió su cabeza,
levantándola y mirando hacia los dos hombres que eran sus compañeros. En un abrir y cerrar de ojos, CAP estaba de pie detrás de Baekho, agarrando la parte de atrás de su
camisa, sin poder dejar de temblar.
—Mira, está escondiéndose de nosotros —dijo uno de sus compañeros, poniéndose en pie al mismo tiempo que su hermano mellizo—. Quién diría que un tipo tan fuerte sería tan silencioso.
—Puede que sea divertido —respondió el otro mellizo,
dando algunos pasos hacia Baekho, detrás de quien se había escondido CAP. Lo cual por supuesto era casi divertido, ya que CAP tenía unos cuatro centímetros más que Baekho—. Vamos, sal, compañero, todavía no vamos a morderte.
Cuando el segundo mellizo se acercó demasiado, CAP movió a Baekho en su camino, aferrándole tan fuerte de la
camisa, que apenas registró el sonido de desgarro. Entonces el primer mellizo trató de llegar hasta él por el otro lado, y CAP movió a Baekho como si fuera un escudo, mientras
trataba de ir hacia la puerta.
—¿Qué coño te pasa, CAP? —gruñó Baekho—. ¡Suéltame, maldita sea!
Como si su lengua se hubiera secado, CAP se limitó a mover la cabeza y caminar hacia la puerta. No importaba lo duro que trataba de hablar, no podía.
—No te vayas todavía, aun no nos hemos presentado. —El primer mellizo ronroneó mientras trataba de tocarlo—. Sabemos que somos tus compañeros.
Una vez más, CAP no dijo ni una palabra, asintiendo a lo que el hombrecillo le había dicho. No podía luchar contra su deseo de tocar a los mellizos, lo que lo sacudía aun
más. Ellos eran una preciosidad. Mucho más bajos que él,
con no más de 1.79 cm y 68 kilos, pelo rizado de color rojo brillante y relucientes ojos de color plata. Sus cuerpos eran delgados pero duros, y CAP babearía sobre ellos si su
temor no fuera tan fuerte.
—Niel, Ricky, creo que tenéis que darle al muchacho un poco de espacio —dijo un hombre que debía ser Heechul mientras agarraba a cada uno de sus hijos por los brazos—.
Obviamente, tiene miedo. Dadle unos minutos, ¿de acuerdo?
—No puede tener miedo de nosotros, somos sus compañeros —se burló el primer gemelo mientras trataba
de alejarse de su madre. CAP no estaba realmente seguro de cuál de los gemelos era, pero al menos sabía que sus nombres eran Niel y Ricky—. Lo queremos.
—Oh, sí, lo queremos ferozmente. —El segundo mellizo silbó mientras trataba de soltarse.
—Chicos, conozco a CAP desde hace años —dijo MyungSoo, de pie entre ellos y Baekho, que todavía tenía a CAP pegado a su espalda—. Nunca lo he visto así, ¿de acuerdo? Dadle unos minutos para reponerse. Sólo vamos a llevarlo fuera para charlar. No se va a ir de la granja ni de Irlanda.
Sólo vamos a hablar con él, por favor.
—Está bien, supongo que estará bien —respondió el primero, aunque parecía que su cuerpo tiraba
involuntariamente hacia CAP. Como si todos ellos hubieran salido de su asombro, HyunSeong fue hacia él y Baekho, mientras KangIn y Leeteuk ayudaban a Heechul con sus hijos.
Una vez fuera, Baekho, MyungSoo, TOP, HyunSeong, SungJong, Jiyong, y Ren, se quedaron mirando a CAP. Odiaba que todos lo estuvieran haciendo. Estaba en shock, sentía que
sus ojos iban a salirse de su cabeza, y casi le dolía el pecho de lo acelerado que estaba su corazón. Casi esperaba que se saliera de su pecho.
—CAP, ¿puedes decirnos cuál es el problema? — preguntó MyungSoo, que siempre había sido el más sensible de los hermanos Kim—. ¿Por qué te ha dado tanto miedo
encontrar a tus compañeros?
CAP abrió y cerró la boca varias veces, sin decir nada, antes de sacudir la cabeza como respuesta. ¿Por qué parecía que no podía hablar?
—Nunca te he visto así, amigo —dijo Baekho, acariciando de nuevo a CAP—. Siempre has tenido preparada una broma o un comentario de listillo para todo. Esto no debería ser diferente. ¡Has encontrado a tus
compañeros, hombre! Eso es magnífico, lo que todos queremos.
—¿Alguien quiere decirnos qué coño está pasando? — gritó uno de los padres de los jóvenes, cuando su mellizo, Heechul y él salieron al porche—. ¿Qué tienen de malo mis
hijos para que no los quieras?
—KangIn, cierra tu bocaza y saca tu cabeza de tu culo —dijo Heechul golpeando a su marido en la nuca.
Hizo un gesto hacia CAP—. El muchacho no está disgustado por nuestros hijos. Tiene miedo, y que le grites como un enorme gilipollas no ayudará.
—¡Ay! —fue la única respuesta de kat cuando su esposo atravesó el porche pisando fuerte y se acercó a CAP.
Lo eludió durante un momento, hasta que ella le puso suavemente una mano sobre su brazo. Heechul se puso de puntillas y le susurró al oído: —
¿Quieres dar un paseo conmigo para que podamos hablar? No tienes nada que temer, CAP. Nadie va a hacerte daño. Algo en su suave voz hizo que CAP se relajara un poco. Lo miró y asintió vigorosamente. Heechul le sonrió y se colgó de su brazo, alejándolo de todos los ojos que estaban fijos en él. Pasearon de la mano durante varios minutos
mientras CAP se centraba exclusivamente en su respiración y lo magnífico que era todo a su alrededor. La tierra y las vistas eran maravillosas.
—Gracias, Heechul —dijo en voz baja cuando finalmente encontró su voz—. No sé qué habría hecho si no me hubieras ayudado antes.
—Deja de preocuparte por eso, muchacho —respondió Heechul acariciándole el brazo—. ¿Me quieres decir qué pasó?
—No estoy muy seguro —respondió CAP con un suspiro—. En un minuto estaba bien, hablando con TOP y
el resto, y al minuto siguiente olí su dulce olor y me congelé.
Cuando vi que tus hijos me miraban, supe que eran mis compañeros. Y simplemente... no lo... me asusté y me
escondí detrás de Baekho. Nunca he estado tan asustado en mi vida.
—¿Pero sabes que es lo que te asustó? —preguntó Heechul con suavidad mientras se sentaba en un banco donde no había nadie alrededor—. Piensa, CAP, ¿por qué tuviste
miedo?
—No quiero hacerles daño —susurró CAP finalmente después de unos momentos de reflexión—. Soy tan grande y corpulento, y ellos son mucho más pequeños, frágiles, y
hermosos. Soy un guerrero, probablemente uno de los más
grandes. No sé cómo ser amable y cariñoso. No me criaron de ese modo.
—¿Cómo creciste, muchacho? —preguntó Heechul animándolo a que siguiera hablando, pero todavía confuso— ¿Por qué fue tu infancia diferente a la de los otros
guerreros?
—Fui criado por los seres humanos —respondió CAP, mirando hacia abajo a sus manos, y entrelazándolas—. No
sé la historia completa, pero era sólo un bebé cuando me dejaron en la puerta de un orfanato con una nota que decía que mi nombre era MinSoo. Ni siquiera dejaron un apellido.
—Oh, muchacho, puedo entender tu miedo, si nunca conociste a tus padres y sus compañeros —respondió
Heechul, asintiendo mientras apretaba el brazo de CAP—.
Pero el destino ha elegido a mis hijos para ti por una razón. ¿No crees que deberías confiar en el destino y darles una oportunidad?
—¿Cómo cuando el destino me dejó en la puerta de ese orfanato? —gruñó CAP levantándose y se quitándose la
camisa para mostrarle a Heechul su espalda—. ¿Cómo que el destino me haya dado estas marcas en la espalda y unos ojos de color violeta que destacan tanto? Las monjas
pensaban que eran las marcas del diablo, e hicieron todo lo posible para quitármelas. Eso incluyó azotarme, cortarme, rociarme con ácido, y casi cualquier otra cosa que se les
ocurrió probar. Incluso realizaron algunos exorcismos.
—Oh, CAP —dijo en voz baja, poniéndose de pie para tocar las cicatrices de su espalda—. Muchacho, veo que te han herido, pero el destino no te dejó allí con las monjas. Lo
hizo una persona, y por qué lo haría, puede que nunca lo sepamos. Pero no puedes culpar al destino debido a las
acciones de las personas. Quién sabe si tal vez el destino te ha dado dos compañeros por la vida tan dura que has tenido hasta ahora.
—¿De verdad crees eso? —preguntó CAP mientras se ponía la camisa y se daba la vuelta—. ¿Crees que esta es la
manera en la que el destino me está compensando por una infancia de mierda?
—No lo sé, CAP —respondió sacudiendo la cabeza—.Pero sí sé que hay una razón por la que te ha bendecido con dos compañeros. Obviamente te han herido más allá de la imaginación, pero eres fuerte y tranquilo. Mis chicos Niel y Ricky, conocen lo que es el amor, y saben demostrarlo como no te puedas imaginar. Y son fuertes y divertidos. No pueden soportar que alguien esté triste, son capaces de correr desnudos y hacer jodidamente el tonto, para
conseguir que alguien sonría.
—Suenan muy bien —respondió CAP, y se sentó en el suelo a sus pies—. Siento haberte gritado antes. Sé que sólo quieres ayudarme. Realmente nunca he hablado con nadie
acerca de esto antes. Quiero decir, Ren sabe algo, porque es mi médico y tenía que explicar las cicatrices. Pero aparte de él, no estoy seguro de que nadie sepa lo que me ha
pasado.
—¿Cuántos años tienes, muchacho?
—Cincuenta y tres desde hace unos meses, en abril— respondió CAP jugando con las hojas de hierba a sus pies— Nunca he sabido la fecha exacta de mi nacimiento, por lo
que las monjas me inscribieron como si hubiera nacido el Día de los Inocentes. Creo que es la única señal que vi de que tuvieran sentido del humor.
—¿Cómo lograste pasar del orfanato a ser un guerrero, CAP?
—No estoy muy seguro —dijo encogiéndose de hombros, todavía sin mirarla—. Estaba en la mitad de mi
transición, que me dijeron que se había retrasado. Una vampira del aquelarre local oyó hablar de mi extraña enfermedad y que las monjas no me podían ayudar. Vino a
investigar y se dio cuenta de lo que era. Me llevó ante el Consejo, y me ayudó a sobrevivir. Después de eso, me explicaron las cosas y empecé mi formación como guerrero.
—Ya sabes que no eres un agente del diablo, ¿verdad? —preguntó en voz baja—. Nosotros realmente sólo somos otra especie distinta a la de humanos.
—Sí, ahora lo sé. —CAP echó a reír y finalmente la miró—. Pero estar alrededor de todos esos vampiros,
después de años de estar solamente con las monjas, fue todo un viaje. Las monjas que administraban el orfanato ni siquiera me permitían estar cerca de los otros niños. Me dijeron que podría mancharlos, así que crecí aislado.
—No hay nada malo contigo, muchacho —dijo arrodillándose delante de él y tomando su rostro entre las manos—. Simplemente no sabían lo que eras. E incluso para
los vampiros, nacer con marcas en la espalda como las tuyas no es cualquier cosa, aunque nunca he escuchado de ninguna como esas. Eso te hace especial, CAP. No hay una
jodida cosa equivocada o mal con eso.
—Gracias —dijo CAP en voz baja antes de levantarse. Le tendió una mano a Heechul, quien la tomó y dejó que la
ayudara a levantarse—. Vamos a ver si puedo conseguir que mi boca funcione lo suficiente como para hablar con mis compañeros.
—Sí, creo que sería una gran idea. —Heechul chasqueó la lengua y comenzó a caminar de regreso a la casa. En su mente todavía tenía miedo de amarlos, no quería hacerles
daño, pero se dio cuenta de que podría estar dañándolos
emocionalmente en ese momento por no haberles explicado la situación.
—¿Qué está pasando ahora? —preguntó Heechul cuando CAP y Heechul alcanzaron al grupo—. Me voy solo quince minutos y todo el mundo se enfada. Y HyunSeong parece como si alguien le hubiera disparado a su cachorro.
—HyunSeong ha recibido la documentación de su traslado —
respondió SungJong—, además de su herencia, pero parece que algo de lo que ha leído lo ha molestado. Nunca lo he visto así antes. No creo que mi hermano haya llorado hasta ahora.
—¿Qué decían esos papeles? —preguntó Heechul , volviéndose hacia sus maridos.
—En un principio, HyunSeong debía recibir 341 millones de euros como herencia —dijo KangIn—, ya que había solicitado su transferencia aquí para estar con nuestros hijos y renunciado a ser el heredero Kwak.
—¿Has dicho lo que creo que has dicho? —Heechul le preguntó, alzando las cejas tan alto por la sorpresa que le llegaron a la línea del cabello. CAP casi sintió que su
quijada cayó al suelo.
—Sí, lo habéis oído bien —respondió Youngmin—. A vosotros no os lo había dicho, pero a Kwangmin y a mí sí. Dijo
que ahora era nuestro, que todo lo que es suyo es nuestro y viceversa, porque eso es lo que significa ser compañeros.
—Eso suena como HyunSeong —dijo Jiyong sonriendo—. También se ofreció a dividirlo en tres partes, para darnos una a SungJong y otra a mí, pero dijimos que no, no necesitamos el dinero.
—Muy bien, ¿entonces qué ha cambiado en esos papeles? —preguntó Heechul, asintiendo hacia los documentos que estaban en las manos de Youngmin.
—¿Qué papeles? —preguntó Baekho mientras volvía al el grupo con Ren en sus brazos—. ¿Esos dos documentos
son del Consejo y de mi padre?
—Sí, esos son algunos —respondió KangIn sacudiendo la cabeza—. Parece ser que HyunSeong encontró algo acerca de su acoplamiento con dos hombres.
—Oh mierda, ¿qué ha hecho ahora thr?— preguntó SungJong, sus manos en puños—. Ese hijo de puta.
—Sí, eso lo dice todo —respondió Leeteuk asintiendo—. Shindong ha escrito una carta explicándolo. Thunder se ha ofrecido a darle a HyunSeong 482 millones de euros, pero sólo si renuncia no sólo a ser el heredero de su familia, sino al
apellido Kwak. Nunca podrá volver al Complejo Kwak ni reconocer a Thunder o Aron como familia. Básicamente, Thunder no sólo ha repudiado al muchacho, sino que está
pagando generosamente para hacerlo legalmente.
—Pobre HyunSeong —dijo Jiyong, las lágrimas corrían por su rostro—. Thunder es un hombre horrible, pero aun así, es su padre.
—¿Ahora lo veis? —Youngmin gruñó mientras se volvía de nuevo hacia sus padres—. ¿Ahora entendéis por qué quería comprar todos los nuevos equipos para la granja? ¡Así es
como ha crecido! Pero cuando ha llegado aquí, ha visto como es una familia de verdad. Y lo primero que ha querido hacer con el dinero es compartirlo con sus hermanos y
comprar un lugar para que nosotros pudiéramos seguir al lado de nuestra familia. Sólo quería ayudarnos, no ofrecía caridad.
—HyunSeong me dijo cómo estaba su madre incluso antes de su muerte —Kwangmin gritó, de pie junto a Youngmin. CAP se sorprendió de que estuviera hablándoles a sus padres de esa manera, aunque realmente no tenía mucha experiencia con
las interacciones familiares. Pero aun así, parecía fuera de lo normal para él—. Siempre estuvo bajo el pulgar de
Thunder, que nunca le mostró amor o afecto. Entonces llega aquí, y Ma trabaja su magia en él. Fui a hablar con él, preocupado porque si renunciaba a ser el heredero más
adelante se resintiera con Youngmin y conmigo. »¿Y sabes lo que me dijo? —gruñó Kwangmin con un gesto
salvaje—. Que todo lo que le importaba era mantenernos a
Youngmin y a mí felices. Entonces yo le dije que podríamos necesitar un tractor nuevo, ya que el viejo se está muriendo, y tal vez construir un nuevo pozo. Dijo que no era lo
suficientemente bueno, qué podíamos hacer más para ayudar a ‘nuestra familia’ —finalizó Kwangmin dejando en el aire claramente el ‘nuestra familia’—. No me dijo ‘podemos
hacerlo para ayudar a tu familia, Kwangmin’ sino a ‘nuestra
familia’.
—Y eso es lo que él es —dijo Youngmin, asintiendo—. Ahora
es nuestro compañero y parte de esta familia. ¿Si Key y Taemin llegaran diciendo que han descubierto una manera de comprar un nuevo tractor, los acusarías de estar dándonos
caridad? No, porque son parte de esta familia. Bueno, pues HyunSeong también lo es. Después de todo lo que ha pasado,todo en lo que piensa es en ayudar y compartir el dinero con
su familia.
—Así que esto es lo que vamos a hacer ahora —dijo Kwangmin, caminando hacia sus padres—. Os vais a disculpar
por insultarlo cuando solo quería ayudar, y acusarlo de que nos quería dar caridad. A continuación, aceptaréis su ayuda y compraréis lo que se necesite para hacer que la granja funcione mejor. Está haciendo esto para ayudar, y porque está tratando de amar y dar, como hace una familia.
—Y entonces le ofreceréis que tome el apellido Park —continuó Youngmin, todos los ojos se volvieron hacia
él en estado de shock por sus palabras—. Es nuestro compañero, y su padre lo trata como un desconocido. Tiene
derecho a llevar nuestro nombre, pero sabes que no lo hará
a menos que le sea ofrecido por los jefes de la familia. Así que vais a ofrecerlo, y a decirle que estáis orgullosos de que sea vuestro hijo. ¿Ha quedado claro, papás?
—Si ambos no tuvierais razón, ya os estaría golpeando por hablarnos de esa manera —dijo KangIn, mirándolos—. Pero estáis en los cierto. No deberíamos habernos vueltos
locos y decirle que nos estaba dando caridad. Ahora es otro miembro de nuestra familia, y estaremos orgullosos de que tome nuestro apellido y sea nuestro hijo.
—Y podemos estar orgullosos de como os habéis levantado en su defensa —Leeteuk continuó por su mellizo—
. No os estoy perdonando porque nos hayáis gritado, pero dadas las circunstancias, puedo ver por qué lo hicisteis.
Ahora, id a ayudar a vuestro compañero a lidiar con todo esto, porque sabéis que su corazón se está rompiendo.
Hablaremos con él y le ofreceremos el apellido Park tan pronto como volváis.
—Gracias —dijo Youngmin suavemente, su cólera parecía
que había disminuido. Youngmin abrazó a KangIn mientras Kwangmin abrazaba a Leeteuk antes de intercambiarse. Luego ambos abrazaron a su mamá y se fueron a buscar a HyunSeong corriendo tan rápido como podían.
—Ellos lo han dicho todo —se rio entre dientes Heechul al lado de CAP. Realmente le gustaba este pequeño hombre, que en realidad era todo un pase—. Y tenían todo el derecho, ya que acusasteis a HyunSeong de querer darnos caridad. Yo sí que voy a patear vuestros culos, maridos.
—En realidad no parecía eso, Heechul —dijo KangIn levantando las manos tratando de protegerse de un ataque
de su esposo—. Fue un shock cuando Youngmin llegó aquí y anunció que HyunSeong iba a comprar todos los equipos nuevos e instalar un sistema de riego.
—No quiso que sonara de esa forma —lanzó Leeteuk, asintiendo—. Solo tenía que sacar la cabeza de su culo.
—Gracias, Leeteuk —respondió KangIn, rodando los ojos hacía su hermano mellizo. A CAP le entraron ganas de reír por la rapidez con la que Heechul tenía estos dos hombres mayores y respetables luchando por pedir disculpas.
—Está bien, pero será mejor que os disculpéis con HyunSeong cuando Kwangmin y Youngmin logren levantarle el ánimo —les respondió Heechul. Se dio cuenta de cómo había sonaba tan pronto como oyó las risas alrededor y se ruborizó—. Ya sé lo
que estáis pensando.
—Lo sabemos, mi amor —dijo Leeteuk, sonriendo mientras se acercaba a abrazarlo—. Eso no significa que estemos diciendo que seas el chico lascivo que eres.
—Sí, eso es verdad. —Heechul se rio, cuando KangIn envolvió sus brazos a su alrededor. CAP no podía dejar de
mirarlos con envidia. Siempre había querido eso. Se volvió y miró a la casa donde estaban sus compañeros y tragó con fuerza. ¿Podría alguna vez hacerlos tan felices como Heechul
lo era, o terminaría perjudicándolos?
—Puedes hacerlo, muchacho —dijo Heechul, mirándolo desde los brazos de sus maridos como si le leyera los
pensamientos—. Te aman como los compañeros deben hacerlo. No importa de dónde vienes o lo que has pasado.
—Espero que tengas razón —respondió CAP en voz baja. Se dio cuenta de que todo el mundo estaba mirándolo una vez más ahora que parecía haber encontrado su voz.
—CAP, encontraste tu voz —se rio Baekho—. Pensé que estaba perdida entre tu masa de músculos.
—Oh, jódete, Baekho —respondió CAP rodando los ojos—. Cuando conociste a Ren pensaste era una chica,
¿recuerdas? Yo estaba allí. Y te di una patada en el culo por herir los sentimientos de Ren, y logré que sacaras la cabeza de tu culo.
—¿Cuando lo conociste pensaste que era una chica?— preguntó KangIn, sus ojos ampliándose mientras miraba a
Ren—. ¿Cómo exactamente pudiste cometer ese error, muchacho?
—En su defensa, Baekho estaba fuertemente drogado en ese momento —Ren fue capaz de decirlo en medio de su ataque de risa—. Llegaron al hospital donde yo trabajaba,
porque era el centro más cercano, y estaba en muy mal estado.
—Me desperté cuando Ren me estaba cosiendo — continuó Baekho mientras abrazaba a Ren—. Llevaba su equipo de cirugía y gorro, y todo lo que pude ver fue su cara. Vi sus hermosos ojos y largas pestañas y eso fue todo. Nunca me había sentido atraído por un hombre antes, así
que supuse que era una mujer.
—La mejor parte fue cuando se despertó más tarde y me preguntó si el doc tenía una hermana. —CAP se rio, contento de que la atención no estuviera en él—. Tuve que
explicarle varias veces que no había visto una sola mujer en la instalación, que la única persona que había estado allí era Ren. Debía haber tenido un golpe muy malo en la cabeza,
porque no admitía que lo había besado.
—Sí, sí, todos tenemos nuestras anécdotas acerca de cómo nos reunimos con nuestros compañeros —dijo Baekho, rodando los ojos antes de concentrarse en CAP—. Parece
que es tu turno, amigo mío.
—No es lo mismo —respondió CAP en voz baja—. Soy demasiado grande para estar acoplado con dos hombres tan pequeños, si les toco les haré daño.
—Caleb —dijo Jiyong con suavidad, saliendo de los brazos de TOP—. Puedo ver por qué piensas eso, pero
mira lo grande que es TOP en comparación conmigo, y yo
era mitad humano cuando nos conocimos. Hay un instinto
dentro de ti que nunca permitirá que lastimes a tus compañeros. Está programado de alguna manera.
—Creo que las monjas del orfanato lo desprogramaron todo en mí —susurró CAP, sabiendo que todos podían oírlo. Miró a Heechul en busca de ayuda.
—Es tiempo de decírselo a tus amigos, muchacho — respondió Heechul, sonriendo suavemente y acercándose para tomarle la mano—. KangIn y Leeteuk, id por Niel y Ricky y
podremos hablar todos. No será distinto a como me lo contaste antes, te lo prometo. Estos muchachos son tus amigos y te quieren.
CAP se limitó a asentir antes de mirar alrededor para ver las reacciones de sus amigos. Efectivamente, todos
estaban asintiendo y le sonreían. Heechul lo abrazó brevemente mientras KangIn y Leeteuk entraron un momento en la casa. Volvieron con sus compañeros, y por instinto, CAP empezó a temblar.
—¿Quieres que se lo cuente yo? —susurró Heechul para que solamente CAP lo escuchara. Miró al pequeño hombre y comenzó a asentir vigorosamente—. Pero tienes que
mostrarles tu espalda.
—Si me das permiso, CAP —dijo Ren, dando un paso hacia él—, puedo ayudar a llenar los espacios en blanco.
Pero soy tu médico, por lo no puedo decir nada a menos que me autorices.
—Sí —fue lo único que logró dejar salir. Parecía que no podía apartar los ojos de sus compañeros por mucho
tiempo. Eran demasiado hermosos. Los dos parecían muy nerviosos cuando todos comenzaron a ubicarse en las sillas del porche. Heechul se sentó junto a CAP en el columpio,
sujetando su mano con fuerza.
—Cuando CAP era sólo un niño, lo abandonaron en las escaleras de un orfanato de humanos con una nota en la que decía que su nombre era MinSoo —comenzó a decir
Heechul. CAP no podía mirar a las caras de todos ellos, así que se centró principalmente en la mano que Heechul le sostenía—. Ellos sabían que él era diferente, con sus ojos de
color violeta y algunas marcas en su espalda con las que nació. No lo entendían, así que pensaron que estaba influido por el diablo y trataron de sacárselo.
—Oh, Dios —CAP escuchó llorar a alguien mientras los demás susurraban. Miró hacia arriba desde debajo de sus pestañas para ver que el que estaba llorando era uno de
sus compañeros. Sintió que las lágrimas se acumulaban en
sus ojos y empezó a limpiárselas con la mano libre.
—Ya que solo estaba en la pretransición, su cuerpo sanaba como el de un ser humano —continuó Heechul antes de empujarlo. CAP respiró hondo, se puso de pie y tiró
hacia arriba de su camisa antes de darse la vuelta para que todos pudieran ver su espalda. Sabía cómo se veían sus cicatrices, feas líneas rojas que cruzaban su espalda, con
bordes elevados que mostraban que más de un látigo había pasado por ella.
—Joder, CAP —dijo Baekho, el dolor evidente en su voz—. ¿Por qué no me lo dijiste, hombre? Soy tu mejor
amigo.
No pudiendo encontrar de nuevo la voz, se bajó la camisa y se volvió a mirar a Baekho. Quería que su mejor
amigo lo entendiera a través de sus ojos cuando las primeras lágrimas se derramaron y corrieron por sus
mejillas.
—Oh, CAP —asintió Baekho entendiéndolo y acercándose para abrazarlo. CAP se sorprendió al principio, ya que nunca se habían abrazado. Pero después de un momento, se relajó y lo abrazó de nuevo—. No nos importa dónde has crecido, CAP. Tú eres nuestro amigo y
uno de los mejores guerreros que he conocido, hombre.
CAP se limitó a asentir e intentó poner una débil sonrisa cuando fue a sentarse junto Heechul.
—CAP, espera —dijo KangIn de pie y acercándose a él—. Sé que esto es difícil para ti muchacho, pero, ¿puedo
verlas otra vez? Algo me intriga.
Tomó otra respiración profunda, y queriendo complacer al que pronto sería su suegro, se volvió y levantó
su camisa.
—Leeteuk, ven a ver esto de cerca —dijo KangIn tocando la parte posterior de CAP suavemente—. Dime
una cosa, ¿no te parecen familiares? Sé que están deformadas por las cicatrices, pero vaya si no las he visto
antes.
—Estás en lo cierto, sé que también las he visto antes —respondió Leeteuk—. Pero no puedo ubicar donde. CAP,
¿cuántos años tienes, muchacho?
—Cincuenta y tres —dijo en voz baja, agradecido de que el vampiro lo hubiera oído, ya que apenas podía formar palabras en ese momento.
—Vamos a tener que buscar dónde, porque sé que las he visto antes —dijo KangIn, tirando hacia abajo la camisa
de CAP y dándole palmaditas en la espalda—. Simplemente no puedo averiguar dónde, porque no se ven
muy bien debido al daño que te hicieron.
—Lo siento —susurró CAP, las lágrimas formándose de nuevo cuando Heechul agarró su mano y tiró de él hacia abajo para que se sentara a su lado.
—Nada que lamentar, muchacho —dijo Heechul en silencio mientras frotaba la mano de CAP con la suya—.
Tal vez mis maridos puedan ser de alguna utilidad para resolver tu misterio.
—CAP vino a verme hace unas semanas cuando se enteró de que había sido capaz de determinar que Jiyong era un Kwak a través de su sangre —dijo Ren, todos los
ojos se volvieron hacia él—. Por desgracia, su sangre no coincide con ninguna de las familias conocidas que tengo en mi base de datos. Pero, en realidad, sólo tengo a algunas de
las familias guerreras de los EE.UU. Si es de ascendencia europea, no tendría acceso a nada para comparar su sangre.
—Una mujer vampiro oyó a las monjas hablar de un muchacho que tenía una enfermedad extraña —dijo Heechul, continuando donde lo había dejado—. Ella pensó que sonaba como uno de los nuestros pasando la transición, que era exactamente lo que le estaba ocurriendo a CAP. Les
dijo a las monjas que podía ayudarlo y lo llevó al Consejo de los Estados Unidos. Lo ayudaron a pasar a través de su transición, y por su gran estatura, lo enviaron para que
fuera entrenado como un guerrero.
—¿Recuerdas algo de eso? —preguntó KangIn, inclinándose hacia delante, apoyando las manos en sus
rodillas—. ¿O algo acerca de dónde te encontrabas?
—No, estaba bastante ido en ese momento —respondió CAP en voz baja—. Mi transición duró mucho más tiempo de lo normal, debido a que habían estado haciendo todo lo posible para detenerla. Y ni siquiera había pasado una semana cuando se presentó en la puerta del orfanato.
—¿Ahora comprendéis su reacción al encontrar a sus compañeros? —preguntó Heechul—. No sabe de dónde viene, y teniendo en cuenta la forma en la que fue criado, no
estaba seguro de que jamás pudiera tener pareja. Además, los chicos son mucho más pequeños que él, y le preocupa herirlos si los toca. Incluso si es simplemente un abrazo.
—CAP —dijo uno de los mellizos, y levantó la cabeza para mirarlos. —¿Podrías dar un paseo con nosotros para que podamos hablar? Nos comprometemos a solo hablar.
Realmente nos gustaría conocerte.
Casi en pánico se dio la vuelta hacia Heechul, que simplemente sonrió y asintió. Se volvió hacia sus
compañeros y sin decir ni una palabra, se levantó y se
acercó a ellos. Cuando lo miraron, simplemente asintió y comenzó a caminar por el porche. CAP estaba tan asustado que apenas podía obligar a sus piernas a moverse, pero había visto lo felices que eran sus amigos con sus compañeros. Después de todo el dolor que había tenido en su vida, no se iba a alejar de los suyos sin siquiera intentarlo.
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