lunes, 29 de marzo de 2021

LOS HERMANOS KIM 05: ZITAO

 CAPITULO CUATRO


ZITAO

Miró su reloj y asintió manteniendo su mirada alejada de mí. —Te escucho, pero me tengo que ir o llegaré tarde al trabajo.

Bueno eso había sido mejor que las anteriores veces que lo había intentado, tal vez por fin me había escuchado. Lo tomé de la mano y nos dirigimos hacia la puerta.

—No me has respondido acerca de adónde vas.

—Les prometí a Taemin y Key, que hoy los ayudaría en el viñedo de nuevo. —Dejó caer la mano en el mismo segundo en el que entramos al pasillo, y suspiró mientras se estiraba las perneras del pantalón con ambas manos. Mi compañero era tan anti-PDA que me ponía frenético.



—¿Otra vez? —preguntó, el tono de voz mostraba su desaprobación—. Si no supiera que ellos están enamorados de Minho, podría ponerme celoso.

—Ni siquiera son mi tipo. —Me reí mientras bajábamos por las escaleras. Era la primera vez que daba muestras de tendencias posesivas. Aparte de afirmar que mí apretado culo era suyo. Me gustó. Me daba esperanzas—. Aún no estoy para sesiones completas de entrenamiento, pero necesitan mi ayuda y me gusta el trabajo. Estoy hasta arriba de salir de nuestra habitación y no hacer nada. Así vuelvo a la actividad física poco a poco.

—Está bien, sólo asegúrate de no exigirte mucho. —Su tono de voz se parecía demasiado al permiso que da un padre al hijo para pasarse un poco. Entramos en la cocina para desayunar, la mayoría ya estaba allí. Llené mi plato de comida, fruta, huevos, beicon, y tortitas, que esperaban en la encimera de la isla, me puse algo de café, y me senté.

Kris hizo lo mismo, y como siempre, no se sentó a mi lado, traté de no dejarle ver que me dolía. Me había explicado que no era una persona afectuosa en público, pero eso no quería decir que debía actuar tan fríamente, y como si yo fuera un extraño. Eché un vistazo alrededor, a la gente que estaba en la mesa y vi cómo mis hermanos, los que se habían acoplado, estaban sentados con sus otras mitades. Maldita sea, Jiyong estaba sentado como siempre, en el regazo de TOP con una gran sonrisa en su cara.

Yo, no era como cuando tenía 64 años, y pesaba 114 kilos. Pero Baekho y Ren, estaban sentados uno junto al otro, rozándose los brazos, y golpeándose los hombros de vez en cuando, mirándose a los ojos entre bocado y bocado. ¿Por qué no podíamos nosotros ser así?

—Gracias por la comida. Ha sido maravillosa, como siempre. —Dijo Kris cortésmente a mi madre, haciéndole una graciosa inclinación de cabeza.

Se puso en pie con su plato y lo puso en el fregadero para que lo limpiaran más tarde. En un impulso me puse de pie, y lo alcancé en la puerta de la cocina que llevaba al garaje, donde estaba su coche.

—Nos vemos esta noche después del trabajo, mi amor. — Le susurré poniéndome de puntillas, y frunciendo los labios esperando un beso.

Kris me miró con indiferencia durante un momento, y mi corazón se hundió cuando disimuladamente echó un vistazo a mi familia antes de concentrarse en mí nuevamente. Me tocó en mis labios con su dedo.

—Te he pedido que sólo me llames eso en privado. —Me susurró en voz baja—. Te veré en la cena. —Se alejó de mí y salió por la puerta sin decir una palabra más. Me quedé como un idiota, como un niño que pidiera una galleta y se la hubieran negado. Los ojos me ardían. No sabía cómo cubrir esa distancia entre nosotros. Bajé un poco la cabeza, encaminándome de vuelta a la mesa de la cocina, y me senté, mirando tristemente a mi taza de café.

—Es un frío bastardo. —Gruñó Hangeng.

—¡Hangeng! —Exclamó mi madre golpeándole en la cabeza.

—No, no voy a pedir disculpas. —Dijo con firmeza frotándose la nuca distraídamente, mirándome—. ¿Siempre es así contigo? Quiero decir, ¿no te muestra ningún afecto?

—No le gustan las DPA. —Me encogí de hombros, la respuesta sonaba coja incluso a mis oídos—. Todavía estamos conociéndonos el uno al otro. —Hice un gesto hacia mis hermanos y sus parejas—. No todo el mundo puede saltar a la felicidad del acoplamiento. A veces la relación tiene que crecer para llegar a ese nivel. Además, es muy duro para él estar continuamente rodeado de mi familia.

Esa era una excusa razonable. Si pudiera creérmela.

—Tengo que ir al viñedo. —Murmuré tan pronto como me puse de pie, y fui hasta el colgador a por las llaves donde todos las colgábamos.

Corrí hacia la puerta, haciendo caso omiso de Hangeng que estaba llamándome. Me sentí mucho más como un niño de lo que la familia me lo hacía sentir al llamarme bebé. Me sentí como un tonto, porque me dolía que mi compañero no me hiciera caso fuera del dormitorio. Me sentí como un mojigato necesitado, porque quería algo más que sólo un increíble sexo.

Quería que me envolviera con sus brazos cuando lo necesitaba, sin que le importara quién estuviera en la habitación. Quería que me besara, porque no pudiera soportar tener sus labios alejados de los míos ni un instante. ¡Quería que me amara!

Únicamente habían pasado un par de semanas, me recordé a mí mismo subiendo a la camioneta, y yéndome. Hubiera querido conducir el BMW que me regalaron mis hermanos por mi cumpleaños, señalándome que tenía la suficiente edad para conducir a la velocidad que un coche con tantos caballos bajo el capó te daba, pero el camino de tierra a las viñas era sucio, y no quise correr el riesgo de estropear a mi bebé.

Wow, yo demostraba mayor consideración y afecto por mi maldito coche, del que mi compañero tenía conmigo. Puse los ojos en blanco. Sonaba como una reina del drama enferma de amor, que no podía llamar la atención del chico más popular. Esperaba no tener que recurrir a los juegos que salían en esas películas para conseguir que las cosas cambiaran.

Encendí la radio y traté de concentrarme en cualquier otra cosa mientras conducía hasta los viñedos de mis amigos, pero no funcionó. La música fuerte no podía ahogar mis pensamientos. Seguí reflexionando sobre todo lo que habíamos hecho desde que nos conocimos, y me pregunté que podía haber ido mal. Siempre volvía a la misma conclusión. El sexo era genial, pero no me amaba. Ni siquiera parecía gustarle. No hablábamos, simplemente pasábamos el rato follando como conejos, y durmiendo en la misma cama.

Pero básicamente era un desconocido para mí, y no sabía cómo solucionar eso. No es que quisiera cambiarlo. Solo quería que me dijera o me indicara que le importaba. Cuando llegué al viñedo me encontraba de peor ánimo que cuando empecé a conducir.

Salí deprisa, les di un rápido saludo y fui directo a trabajar. No tenía ánimos para socializar. Realmente esperaba que este no fuera nuestro futuro para toda la eternidad. Amantes en el dormitorio, fragmentos de ternura que supuestamente me mantendrían durante el día, como un perro al que le tiran un hueso, antes de irnos por caminos separados como extraños. Aquello parecía el infierno en la tierra, de un acoplamiento.

Trabajé como un demonio, furioso, podando las excesivas ramas en todas las vides. Tenían una podadora mecánica pequeña que pasarían por una fila tras otra, pero la mayoría de las ramas había que podarlas a mano. Era un trabajo de baja calificación, un trabajo para estúpidos, me alegraba por ello. Me ayudaba a modificar mis sentimientos de dolor e ira.

Cuando miré mi teléfono y vi que era hora del almuerzo, decidí ir al Complejo de los Guerreros, y ver si mi compañero quería comer conmigo. Eso era algo habitual que hacían las parejas, ir a sus trabajos, y ver si podían almorzar. Tal vez con mi atención esa mañana, fui demasiado atrevido. Tal vez si le mostraba que simplemente quería pasar más tiempo con él, en lugar de únicamente quejarme, se daría por aludido.

Quiero decir qué, uno de nosotros tenía que dar el primer paso, o este iba a ser un acoplamiento muy, muy solitario.

Sonreí me gustaba la idea cada vez más. Rápidamente corrí a casa y me duche antes de prometer, que volvería después de comer, y conduje hacia el hospital. En efecto, ya era hora de poner en funcionamiento la operación "conocer a mi compañero.

KRIS

—Oye, ¿tienes tiempo para comer? —preguntó mi hermosa pareja cuando entró en mi consultorio del hospital. Parecía nervioso, y después de nuestra pelea de esta mañana, podía entender que pensara que a lo mejor no lo quería allí. El estar acoplado era más difícil de lo que pensaba. Demandaba mucho tiempo, y mi compañero era muy afectuoso.

Para la mayoría de las personas, sería un sueño hecho realidad, pero después de siglos de estar solo y ser distante con todos a quienes tenía alrededor... era casi una tortura.

—Un almuerzo suena genial. —Ronroneé contento de tener algo de sexo. Me levanté y rápidamente lo llevé hasta el cuarto de material esterilizado, cerré la puerta con llave tras nosotros. El espació tenía un fuerte olor a limpio, pero la tenue iluminación lo hacía íntimo. Podía hacerme una idea general de ZiTao—. Desnúdate pareja. No me gusta como dejé las cosas esta mañana. Tengo que reclamarte.

—Oh, hum... vale. —Murmuró con tristeza, y comenzó a quitarse sus vaqueros—. Pero quería decir un almuerzo real, tengo hambre. Pensé que podíamos comer y pasar el rato. Hablar un poco.

Sí, eso sonaba tan divertido como tirarme del pelo ¿Quién querría hablar cuando podíamos dedicar nuestro tiempo a amarnos el uno al otro, y compartir el gozo de nuestra pasión? Simplemente no le entendía.

—¿Tal vez en otro momento si te parece bien? Quiero tocar a mi pareja y tenerla toda para mí. —Le contesté honestamente, sin saber como se lo tomaría.

ZiTao asintió y se dio la vuelta de cara a la pared, pero no antes de que pudiera ver lo que me pareció, desesperación en su mirada. Incluso en un cuarto oscuro, puedo ver mejor que la mayoría, y juro que mi compañero estaba dolido. ¿Por qué? Tenía ganas de gritar. ¿No derrochaba cariño y pasión en él? Me ocupaba de él, le mostraba lo mucho que adoraba el suelo que pisaba, y le aportaba horas de felicidad. ¿Por qué no era suficiente?

Se bajó los pantalones, y todos los pensamientos salieron de mi cabeza. Mis ojos estaban acostumbrados a la oscuridad, y pude apreciar como el cuerpo de mi pareja era una obra de arte, con su piel suave, y sus músculos esculpidos. Pasé la mano lentamente por su cuerpo desde el pecho hasta su abdomen. ¿Y se preguntaba porque no quería compartirlo en público? Tendría que pasarme la noche golpeando a la gente, alejándolos de él con un palo, gente que probablemente, le daría la atención emocional que parecía necesitar.

No, era mejor guardarlo para mí, y no correr el riesgo. Yo era incapaz de comunicarme, o pasar el rato como él quería, pero podría mostrarle sin palabras, lo que significaba para mí. Podría dominar su cuerpo, y brindarle felicidad. Era lo que mejor hacía.

Nunca me cansaré de estar contigo. —Le susurré al oído cuando saque la polla del pantalón de mi uniforme médico. Nunca me cansaría de él. Y así es como me sentía. Si tardaba un siglo en hacérselo entender, que lo era todo para mí, con mucho gusto esperaría tanto como fuera posible. Asintió, indicándome que me había entendido, pero no respondió. Era extraño. Tal vez estaba molesto por la forma en que actué delante de su familia.

No me gustaba sentirme obligado a nada, y cuando me acorraló para besarme, con todo el mundo mirándonos, me enojé. Fijo que no lo manejé bien, pero no creía que fuera justo ponerme en esa situación para empezar. Por eso, cuando se presentó en mi consultorio, asumí que quería hacer las paces

¿Quizás me equivoqué?

Pero ahora estábamos allí, y deseaba a mi pareja. Estiré la mano y tomé algo de lubricante facultativo en mi mano, lo esparcí por mi polla antes de abrir su culo y empujar contra su agujero. Así era como mejor me encontraba. Hacerle el amor era la única manera que conocía para demostrarle que poseía mi corazón. Nada más, salvo asegurándome de que supiera que me importaba.

—Te sientes bien, pareja. —Susurré mientras me empujaba dentro de él.

—Sí, folla a tu puta en el pequeño cuarto del material. — Replicó sin sentimiento alguno en sus palabras.

Me quedé helado. ¿Acaso no deseaba esto? Rodeé su cuerpo y agarré su polla dura, comencé a frotársela. Bueno, al menos estaba excitado. Entonces, ¿qué pasaba por la cabeza de mi compañero? Normalmente le gustaba hablar sucio, y dar tanto placer como el que recibía. Ahora parecía que algo estaba mal.

—Golpea esa carne contra tu sucia puta. Soy tu consentido amado, ¿no es así? —ZiTao pareció no darse cuenta de que había dejado de moverme y empujó sus caderas hacia atrás, empalándose en la polla. ¿Qué estaba pasando allí?—. No soy lo suficiente bueno para besarme en público, pero puedes follarme tan pronto como estamos a solas. Estás tan decepcionado con la pareja que tienes, así que por lo tanto, ni siquiera te verán en un almuerzo conmigo, ¿verdad?

—¿Qué? —Jadeé preguntándome a qué demonios venía eso. No quise darle un beso delante de su familia, es decir, delante de sus padres. ¿Por qué lo estaba desproporcionando? Nunca lo había tratado como si fuera una decepción, ¡lo amaba!

—Pero entonces, ¿quién es el que le habla a sus putas como a iguales? —Gruñó moviendo sus caderas más rápido—.¿Por qué te importa lo que tu puta haya hecho todo el día, o por qué deseas que te lo cuente? —Sentí que mi erección comenzaba a desinflarse. Esto estaba tan mal—. No estás acoplado conmigo. Estás acoplado con mi culo. Bien, fóllame, si eso es todo el cariño que voy a recibir de ti. Sí es esa la única parte de mí que te importa.

—¿Eso es lo que piensas? —Susurré, con mi polla flácida ahora que me había apartado de él.

—Genial, ¿ahora ni siquiera quieres mi culo? —Exclamó ZiTao volviéndose para mirarme a la cara. Fue entonces cuando vi las lágrimas bajando por sus mejillas—. Eso es en lo único que soy bueno para ti, y ahora ni siquiera para eso me quieres.

—Pareja. — Exclamé al no tener ni idea de qué mierda estaba hablando.

—¡No lo hagas! —Gruñó empujándome fuertemente en el pecho y subiéndose los pantalones—. No me llames pareja nunca más. No sabes lo que eso significa, Kris. Ambos sabemos que no me amas. Demonios ni siquiera puedes soportar hablar conmigo como si te gustara. Ahora lo sé, ¿de acuerdo? No volveré a empujarte de nuevo para ser algo más que tu puta en la habitación.

—¡ZiTao! —Exclamé tratando desesperadamente de apoyarme en algo, y hablar con él cuando mi mundo se estaba desmoronando a mí alrededor—. Realmente no puedes pensar que sea eso lo que siento por ti.

—¿Hablas en serio? —Gritó alzando las manos al aire y derribando algunos contenedores en el proceso. La luz era muy débil en el cuarto para ver las etiquetas cuando cayeron al suelo—. Incluso mi familia cree que no te gusto. Hangeng quería saber si alguna vez me muestras algún afecto, o siempre me tratas como un frío bastardo. —Gruñí cuando conseguí colocarme perfectamente mis ropas, un segundo antes de que asaltara la puerta y prácticamente la arrancase de las bisagras.

—Esto no es lo que tú dices, es lo que dicen ellos. —Dije con firmeza mientras le tomaba del brazo impidiéndole salir—. Sabía que vivir con ellos era un error.

—Son lo único que me mantiene cuerdo. —Se rió con tristeza, sacudiendo la cabeza mientras retiraba su muñeca—. No han dicho nada que yo no haya pensado. Demonios, si supieran la mitad de lo que siento o pienso, te habrían pateado el culo. Pero esto no tiene nada que ver con ellos. Tiene que ver con nosotros. Y has dejado claro que no te importo, aparte de para meterme la polla en el culo y para hablarme sucio. Así que perdóname por pensar que no es mi acoplamiento soñado.

Salió al pasillo, y por un segundo me quedé en shock. No podía moverme. No, no dejaría que la conversación terminara esa manera. ZiTao no podía irse pensando que así era, como lo veía o me sentía. Me abandonaría.

—ZiTao, espera. —Le grité, corriendo tras él. Me quedé helado cuando vi que estaba teniendo unas palabras con sus hermanos en el vestíbulo de la clínica.

—Soy un adulto Hangeng. Mantente alejado de él o te daré una patada en el culo. —Gritó antes de empujar a su hermano mayor rudamente pillándolo fuera de guardia. Esto no era bueno. Como si fueran una sola mente tenía a seis pares de ojos volviéndose hacia mí con tanto odio, que casi me eché a temblar.

—En la clínica no. —Me dijo Ren rápidamente, caminando tranquilamente hacia mí—. Vamos a la parte de atrás y a resolver esto, lejos de miradas indiscretas.

—No hay nada que solucionar. —Gruñí mientras me dirigía a mi consultorio—. Esto no os concierne.

—Bueno. Tengo algunas cosas que decir, Kris. No son los únicos cabreados, ¿no quieres escuchar a tus cuñados? Muy bien. Voy a echar mano de mi rango, y me vas a escuchar porque soy tu jefe. —Me lanzaba puñales con los ojos, los brazos cruzados sobre el pecho, bloqueándome la puerta de mi consultorio.

—Esto no está relacionado con el trabajo. —Le contesté estrechando los ojos. Iba a apartarlo cuando de repente su compañero me agarró del cuello. Traté de liberarme, pero su dominio era apretado.

—Te aconsejo que no toques a mi compañero cabreado, colega. —Me gruñó Baekho en mi oído mientras me arrastraba con la ayuda de Hangeng y otro hermano, al que aún no conocía hacia la puerta trasera—. Ya estás en suficientes problemas.

—Nunca le haría daño a Ren. —Dije dejando de pelear y yendo con ellos de buena gana. ¿Qué clase de monstruo creían que era? ¿Esa era la imagen que le trasmitía ZiTao?

—Perfecto, pero le has hecho daño a nuestro hermano pequeño. —Bufó Hangeng empujándome más o menos por la puerta que mantenía abierta TOP—. Quien también es tu pareja.

¡Vete a la mierda! —Gruñí y lo empujé. Mandarle a la mierda me parecía muy apropiado en esos momentos—. Me puedes acusar de un montón de cosas, pero nunca, nunca de dañar a ZiTao.

—¿En serio? ¿Entonces por qué mierda, acabamos de verle alejándose de ti con lágrimas en los ojos? —Me gritó MyungSoo frente mi cara—. No nos parecían lágrimas de felicidad.

—Tuvimos un malentendido. —Murmuré. Todavía no estaba seguro de lo que había pasado—. Estaba corriendo tras él para arreglarlo. Algo le está pasando. No es el mismo.

—Oh, eso es seguro. —Jongdae soltó una risita. Sus ojos brillaban con rabia—. Ya que nos disponíamos a discutir sobre el tema, contigo. Te diré que sabemos cuál es el problema.

—¿Qué? —Le pregunté, intentando saber algo, sin importarme lo molesto que estaba porque se hubieran involucrado.

—¡Venga, no nos jodas! —Exclamó abriendo mucho los ojos—. ¡Tú! Tú eres el problema. Le estás aplastando el espíritu a nuestro bebé.

—¿Os dijo eso ZiTao? —pregunté queriendo saber lo que mi pareja había estado hablando con sus hermanos.

—No, no nos ha dicho nada. —Renegó Hangeng—. No importa lo que esté pasando, es fiel y no habla mal de ti con la familia. Se preocupa, lo quieras o no. Pero lo que estás haciendo lo está matando por dentro.

—Espera, puede que no lo sepa. —Dijo MyungSoo mientras apartaba a Jongdae y a Hangeng, y me miraba otra vez—. ¿Bromea ZiTao contigo? ¿Te toma el pelo o se burla de ti?

—No. ¿Por qué lo iba a hacer? —Esta conversación era cada vez más rara.

—Porque así es como es él, Kris. —La expresión de MyungSoo pasó del enfado a la piedad.

—¿Llegaste a conocerlo al menos, antes de meterle tu polla en su culo? —Se mofó airadamente Hangeng. Unos ojos desorbitados, más las expresiones de algunos de los hermanos, me mostraron que acababa de levantar la liebre, en lo respectivo a mi desconocimiento del carácter de mi pareja. Idiota de mí—. ZiTao es un ganso, es abierto y cariñoso, y es como estar al sol en un frío día. ¿Sabes algo de él aparte de cómo le gusta que lo follen?

—No me hables así de tu hermano. —Refunfuñé. No importaba lo mal que estuviéramos. ZiTao tampoco hablaba así delante de mí—. Es mi compañero.

—Pues actúa como tal. —Me gritó Hangeng alzando sus manos al aire—. ZiTao no se parece a él mismo desde que te conoce. Se ha vuelto apático, retraído y obviamente no es feliz. Claro qué, por una vez, parece sexualmente saciado, pero hay algo más que follar bien, para ser un buen compañero, estúpido. Has roto su espíritu.

—Sólo porque no demuestre mi afecto por él delante de su familia, como hacéis vosotros, no significa que no ame a mi compañero. —Rugí cansado de las mismas acusaciones—. Es mi mundo entero y lo amo más de lo que he querido a cualquiera.

—¿Se lo has dicho a ZiTao? —Me preguntó Ren acercándose gentilmente.

—Lo sabe. —Me defendí, de repente no estaba seguro de si mi compañero lo sabía después de la forma en que salió del cuarto de material esterilizado de la clínica.

—No, no lo sabe, Kris. —Dijo Ren entristecido meneando la cabeza—. El hombre que conozco desde hace casi dos años no es ZiTao. Ese hombre apenas se aferra a un hilo, y si algo no cambia, lo vas a perder. Y no vas a tener a nadie a quien culpar salvo a ti mismo.

—¿Cómo puedes decir que lo amas? —preguntó Baekho sacudiendo la cabeza—. No se lo has demostrado. No puedo estar cerca de Ren y no tocarlo, no tiene porqué ser sexual, o inapropiadamente, cuando estamos en presencia de otra gente, solo algo que me haga sentir tan cerca de mi compañero como sea posible.

—Así no soy yo. —Le respondí, mi ira se desinfló y la reemplazó la preocupación. ¿Me dejaría ZiTao realmente?—. No sabéis nada de mí.

—Ese es nuestro punto. —Me dijo uno de los que no conocía, Luhan, supuse—. No sabes quién es ZiTao, y él parece saber poco de ti. Sois como extraños, y por lo que le he oído cuando he hablado por teléfono con él, no es feliz. Así que deja de mirarte el ombligo, supera tus problemas, y sé un compañero para nuestro hermano. O nuestra próxima charla no será tan amistosa.

—Lo llevaremos lejos, y encontraremos a alguien que lo ame como se merece, Kris. —Dijo Hangeng fríamente—. No te miento.

—Eso no debes decidirlo tú. —Gruñí, mis colmillos y garras salieron amenazantes. Ellos a su vez hicieron lo mismo—. No me importa si tengo que pasar por encima de vosotros, ¡pero no alejaréis a mi compañero de mí!

—No, lo haces tú por tu propia cuenta. —Dijo miserablemente Ren—. ZiTao estaba hecho polvo cuando salió de aquí. No sé lo que hiciste o que está pasando, pero no es un hombre que quiere seguir con la relación en la que se encuentra, Kris. Es miserable y solo habéis pasado juntos menos de tres semanas. Esta debe ser la parte fácil, la luna de miel del acoplamiento. En cambio parece estar listo para salir corriendo.

Las palabras de Ren me hundieron como un puñetazo en el estómago. De repente me sentí enfermo.

—Lo he estado amando de la única manera que sé hacerlo.

—Entonces averigua otra forma, porque no está funcionando. —Dijo Baekho con firmeza envolviendo un brazo sobre los hombros de Ren y volviéndose para salir. Uno por uno, me echaron otra mirada disgustada y se marcharon.

Y finalmente vi su intervención como lo que era... Un esfuerzo por ayudarme ¿Estaban tan mal las cosas que necesitaba a los seis hermanos y a mi jefe amenazándome con darme una patada en el culo, para ver lo que estaba pasando? Caray todavía no entendía lo que había hecho mal. Sólo sabía que todos no podían estar de acuerdo en que ZiTao no era feliz, si no tenían razón.

Justo en ese momento, mi teléfono móvil sonó. Lo saqué de mi bolsillo, esperanzado en que las cosas pudieran mejorar cuando vi que era un mensaje de texto de mi compañero. Hasta que lo leí.

Salgo a bailar esta noche, ya que no quieres que nos vean en público, y yo estoy cansado de estar sentado en casa sin hacer nada más que follar. Te veré cuando llegue a casa, quizás mañana.

¿Mi compañero pensaba que iba a dejarlo estar lejos de mí durante toda la noche? Oh, los cojones lo iba a hacer. Gruñí y envié un mensaje para que volviera, mis dedos volaban por el teclado táctil de la pantalla.

Espera a que vuelva a casa del trabajo. Necesitamos hablar de lo que pasó hoy. No te quedes toda la noche, ZiTao.

Renegué, molesto, sobre todo conmigo mismo por no haberme percatado de lo que estaba sucediendo hasta estar totalmente fuera de control, me dirigí de nuevo a mi consultorio, sin saber que le diría cuando llegara a casa. No sabía cómo hablar de mis sentimientos ¿Qué iba a hacer? Mi móvil sonó de nuevo.

No estamos en el dormitorio. No eres ni mi jefe ni mi padre. Mi culo estará disponible para que me folles por la mañana. Eso es todo lo que te importa de todos modos.

Mierda, volvió a sonar.

Y traté de hablar contigo, pero no te preocupaste por eso, voy a ir donde la gente realmente desee hablar conmigo. Sobre esto no puedo hacerlo con mi familia, y necesito la interacción humana.

Simplemente te veré más tarde o mañana.

Esto no era naaada bueno. ¿Iba a un club para ligar con otro hombre? ¿Realmente me haría eso a mí? ¿Tan malo era nuestro acoplamiento? Estaba confundido, herido, enojado y otras emociones que no sabía explicar. Machacado era una buena manera de expresar lo que sentía.

Por favor, no hagas esto, ZiTao. Me voy ahora del trabajo y podemos hablar, ¿vale? Si quieres bailar. Iré contigo.

Corrí a mi consultorio y agarré mis cosas. Por suerte ya estaba todo en mi maletín, por lo que todo lo que tenía que tomar era mi chaqueta, y solo tardaría unos segundos. Le grité a Ren que tenía que salir, en el momento en que llegué a mi coche, todavía no tenía una respuesta de ZiTao.

Parejano me dejes, pensé mientras arrancaba el coche y lo ponía en movimiento. Salí del aparcamiento, y me salté todos los límites de velocidad para llegar a casa. Tenía que atraparlo antes de que saliera, o no sabía lo qué iba hacer, incluso si nuestro acoplamiento sobreviviría. Y Ren tenía razón. No tendría a nadie a quien culpar salvo a mí mismo.

Mierda.

CONTINUARÁ........

  PDA (Demostraciones Públicas de Afecto).

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