martes, 30 de octubre de 2018

AL ESTYLO PARK 2 : EL CAMINO DE CAP (MinSoo)

CAPITULO 8

Pasó una semana antes de que Shindong, Leeteuk, y KangIn los dejaran para volver a casa. CAP se frotaba las manos sobre su cara mientras estaba sentado ante su nuevo escritorio en su nuevo estudio mientras pensaba en la semana anterior. La única cosa que realmente había querido hacer, era pasar tiempo con sus compañeros, pero apenas había podido con todas las distracciones y compromisos. Por lo menos, Nam estaba funcionando bien, y ahora que había conseguido que su atracción por sus compañeros pasara, se estaba convirtiendo en un asesor de confianza.



Sentado en su estudio, pensaba en todo lo que había pasado, mientras contemplaba la belleza de la habitación. Había enormes estanterías que iban desde el suelo hasta el techo llenas de todo tipo de libros, desde los clásicos, a los libros de historia sobre su raza, sus leyes y normas de vida. Fue bastante intimidante cuando se dio cuenta de lo poco que sabía. Decidiendo que no era el momento de centrarse en eso, se volvió para estudiar la magnífica repisa de la chimenea. No estaba seguro de lo fría que podía ser Grecia, pero siempre había querido tener una chimenea.


Más que eso, siempre había querido tener a alguien que quisiera compartir el calor del fuego con él. Y ahora tenía dos hombres a quienes amó apenas los vio. Sacudió la cabeza, tratando de no añadir más problemas a su plato, y echó un vistazo a la zona de asientos de estilo informal y al bar. Todo era precioso, de primerísima calidad, y muy caro. Los dos sofás y el sillón de cuero, eran los más suaves que jamás había tocado.


Y de nuevo, pensó en sus compañeros y lo que sería hacer el amor con ellos en uno de los sofás. ¿O ellos preferirían cabalgarlo mientras tenía su culo sobre el cuero? Esperaba que le permitieran sostenerlos frente del fuego, mientras exploraba sus cuerpos poco a poco y los follaba durante toda la noche. Por supuesto, eso sería mejor en la chimenea de su sala de estar personal.


La suite real era más grande que una planta entera del Ritz, o eso suponía CAP. Tenían su propia y ricamente decorada con buen gusto sala de estar, oficina, biblioteca, cocina, comedor, sala de AV, y por supuesto, dormitorio. La suite tenía tres cuartos de baño propios, uno fuera de la sala de estar principal, otro en la habitación de invitados, y después su baño principal, que era enorme. Tenía su propia sauna, bañera de hidromasaje grande, dos lavabos con un tocador y una ducha grande en la que el agua brotaba de la parte superior, lo que era como entrar en una cascada artificial.


Y además había dos servicios y algo que disparaba el agua hacia arriba. CAP todavía no había descubierto como. Tenía algunas conjeturas, pero cada vez que lo veía o pensaba en ello, volvía a sentir que estaba fuera de su liga y de su clase. Era una sensación que tenía cada vez más y más a menudo mientras se reunía con todas esas personas que hablaban en distintas lenguas.


CAP se había reunido con cada miembro del Consejo, después de que fueron informados de su pasado y les había mostrado las marcas en la espalda. En todas esas reuniones, no habían participado sus compañeros, y apenas si podía arrastrarse para meterse en la cama, cuando ellos ya estaban dormidos. No es que a CAP le importara el trabajo duro y las largas jornadas, sólo los echaba de menos.


Y eso de que siempre había alguien ahí, y la mayoría de veces ni siquiera lo sabía. Era desconcertante estar siempre acompañado, pero sentirse solo. Demonios, en los dos últimos días ni siquiera había podido besar a sus compañeros cuando estaban despiertos. Por no hablar de la falta de relaciones sexuales desde su llegada, o incluso hablar a solas con ellos. Y lo peor era que a nadie parecía importarle que él fuera miserable.


Había tratado de ponerle buena cara a Shindong y a los papás de sus compañeros, ya que a ellos les gustaba que él asumiera el liderazgo. Pero la verdad era que quería tomar a sus compañeros y volver a casa. Ya fuera a la casa en Irlanda o Estados Unidos, cualquier lugar parecería más una casa que esta prisión.


Y no había ninguna interrupción en el ejercicio de sus funciones. El Consejo había acordado mantener sus actuales procedimientos hasta que CAP pudiera ponerse al día con todo. Y cuando dijeron todo, era todo. Pasaba los días y las noches leyendo informes, teniendo reuniones con diferentes miembros de la zona y los líderes del Consejo del aquelarre. Los siguientes días, se reunió con los jefes de todos los Complejos de los Guerreros en el este de Europa.


CAP estaba llegando a su límite rápidamente. No sabía si iba a llorar, gritar, hiperventilar, o simplemente perder la cabeza. Todo parecía una opción viable con la cantidad de presión bajo la que estaba. Por el momento, en la intimidad de su estudio, optó por gritar.


—No quiero nada de esto. Nunca lo quise —gritó mientras agarraba varios libros, y los arrojaba por la habitación—. Sólo quería saber de dónde venía. ¡Que se joda el resto!


—Mi Señor CAP, ¿va todo bien ahí dentro? — preguntó Nam asomando la cabeza en la habitación—. Escuché gritos.


—¡Por supuesto que sí, porque no tengo un segundo de mierda para estar solo! —gruñó CAP tomando por asalto al hombre—. ¡No veo a mis compañeros, no puedo conseguir un momento de paz, joder, y todavía me pierdo en torno a este mausoleo!


—Ya veo —dijo Nam mientras su mirada se precipitaba alrededor—. Lo siento, mi Señor.


—Di lo que tengas en mente, Nam. —CAP suspiró mientras trataba de calmarse. Esto no era culpa de su nuevo amigo, pero CAP vio la señal de que tenía información o ideas—. No te estoy gritando a ti, sólo en tu dirección.


—Entiendo, mi Señor —respondió inmediatamente Nam. Y eso era otra cosa que cabreaba a CAP. Era como si no fuera una persona, y hubiera una regla según la cual todo el mundo estaba inmediatamente de acuerdo con él y nunca le hablaban como a un hombre—. ¿Me estás pidiendo consejo?


—Sí, por favor, aquí no tengo a nadie que me ayude — exclamó CAP, a punto de romperse por completo.


—Pero lo tienes, CAP —susurró Nam mientras cerraba la puerta y le hacía señas para que salieran a la terraza. Caleb lo siguió, intrigado por la forma en la que Nam utilizó su nombre, si no otra cosa—. CAP, eres el jefe, hombre.¿Quieres ver a tus compañeros? Joder, vete a verlos. Deja de permitirle a todo el mundo que te diga lo que tienes que hacer, amigo mío. Tú eres el 'Gran Premio', como Niel y Ricky dicen. Y por cierto, ellos son igual de miserables. Pero creen que esto es lo que quieres en lugar de pasar tiempo con ellos.


—Eso no es cierto, Nam, los amo. Los extraño mucho, y no sé qué hacer, sólo sé que esto es horrible. No quiero esto, nunca lo quise, ¿sabes? Sólo quería respuestas a quién era y por qué fui abandonado. No quería volver y gobernar, o vivir este infierno de mierda constante.


—CAP, sólo respira, hombre.


—¿Por qué de repente usas mi nombre en lugar de esa mierda de Señor MinSoo? —preguntó CAP, mirando al hombre curiosamente—. Te he pedido muchas veces que me llamaras CAP. ¿Por qué empezar ahora?


—Porque ahora sé que lo dices en serio. —Nam se encogió de hombros mientras se sonrojaba un poco—. Eso, y que no quiero que tengas una crisis. Niel y Ricky se encuentran igual, y no quiero que ninguno de vosotros sea infeliz.


—Sólo quería hacer que se sintieran orgullosos — susurró, sintiendo que las lágrimas empezaban a arder en sus ojos—. Quiero ser un compañero al que ellos puedan llamar felizmente suyo.


—Voy a llamar al concejal Stukel y decirle que has reprogramado tu día, CAP —dijo Nam con un guiño—. Ve a hablar con tus compañeros. Diles cómo te sientes.


—Gracias —respondió CAP, acercándose y apretando el hombro de Nam. Entonces salió corriendo de la terraza, atravesó su oficina, fue hasta final del pasillo, subió las escaleras, y entró a la suite real. Y se quedó helado. Sus compañeros estaban sentados en la sala de estar en un acalorado debate que se detuvo tan pronto como entró. Lo miraron con tanta cólera en sus ojos, que CAP supo que estaba en arenas movedizas.


—Siéntate —ordenó Ricky, mientras señalaba al sofá frente a ellos. CAP lo hizo inmediatamente, inclinándose hacia adelante para descansar los antebrazos en sus rodillas—. Necesitamos cambiar algunas cosas, compañero.


—No volverás a llegar a horas de mierda —dijo Niel, cruzando los brazos sobre el pecho mientras le lanzaba dagas con la mirada—. Y además, cuando nos despertamos ya te has ido. Eso no me gusta, compañero.


—No has estado cuidando de ti mismo —Ricky continuó, levantando una mano cuando CAP fue a hablar. Cerró la boca, trató de concentrarse en lo que estaban diciendo, y no en el hecho de que estaban siendo tan contundentes con él—. No has estado en las comidas, y cuando hablamos con el cocinero nos enteramos que nunca te comes todo lo que hay en tu plato. Tampoco has estado bebiendo de nosotros, así que además necesitas sangre.


—Y si vienes a la cama después de que nos acostemos y te vas antes de que nos despertemos —dijo Niel, mirando por encima a CAP, como si tratara de ver los signos de que había estado maltratando su cuerpo—, tú no estás durmiendo lo suficiente. Vives entre tu oficina y tus reuniones, lo que significa que no estás haciendo ejercicio y no estás pasando tiempo con tus compañeros.


—Estoy de acuerdo, estoy de acuerdo con todo ello. Tiene que haber cambios —susurró, sintiendo que las lágrimas comenzaban a caer mientras miraba a los hombres que tanto amaba—. Os he extrañado tanto, tanto. No quiero esto, nunca lo quise, sólo quería que estuvieseis orgullosos de mí.


—Bueno, mierda, a tomar viento nuestra bronca —dijo Niel mientras miraba a su hermano . Asintieron y se movieron alrededor de la mesa para sentarse a ambos lados de CAP. Lo envolvieron con sus brazos, y él a ellos—. Nosotros te echábamos de menos, CAP. Hemos estado tratando de darte espacio para que te ajustaras a tu nueva vida, pero esta no es forma de vivir, compañero. Permítenos ayudarte.


—¿Cómo?


—No somos idiotas, CAP, podemos ayudarte —se quejó Ricky, y CAP se puso rígido.


—No quise decir eso en absoluto, mi amor —contestó inclinándose y besando a su mimoso compañero—. Sé que ambos sois increíblemente inteligentes. Lo que quise decir, es que yo no tengo ni idea de lo que estoy haciendo la mitad del tiempo, así que no sé cómo alguien podría ayudarme.


—Oh, por favor.


—Hemos estado hablando, y pensamos que deberías nombrarnos tus asesores —dijo Niel con suavidad después de unos momentos—. Darnos ciertas tareas, como tratar con los líderes del aquelarre y revisar las leyes vigentes que pudieran estar obsoletas.


—Bueno, puedo hacer eso —asintió CAP, dispuesto a hacer lo que quisieran con tal de conseguir que dejaran de estar enojados con él—. Por favor no me dejéis. Sólo quería haceros sentir orgullosos y ser el hombre que os merecéis.


—Estamos orgullosos de ti, CAP —respondió Niel, girando la cabeza hacia él—. Eres un gran hombre, más de lo que esperamos que fuera nuestro compañero. Pero podemos hacer esto juntos, y tienes que dejarnos entrar.


—También necesitarás algunos asistentes —dijo Ricky con firmeza mientras tomaba la mano de CAP—. Establecerán tu calendario y lo manejaran, no más estar siempre diciendo que sí a todo el mundo que requiera tu tiempo. Nosotros podemos buscar a las personas adecuadas para eso, si tú quieres.


—Y tienes que permitir que Nam maneje todo lo relacionado con los guerreros —añadió Niel mientras pasaba las manos sobre el muslo de CAP.


—Eso sería maravilloso —suspiró CAP—. Estoy demasiado asustado para decir que no a cualquier persona y alterar el equilibrio de las cosas.


—Y necesitamos tener sexo otra vez —le susurró Niel al oído mientras lo besaba en el cuello—. Me siento muy solo compañero.


—Nam iba a llamar al concejal Stukel y anular el resto de mis compromisos. —CAP gimió cuando sus compañeros comenzaron a quitarle la camisa—. Se dio cuenta de que yo era infeliz y me dijo que vosotros también lo erais. Me dijo que yo soy el jefe, y que empezara a decirle a la gente lo que tenían que hacer en lugar de permitir que me lo dijeran a mí.


—Nam será un buen consejero —respondió Ricky mientras se quitaba su propia camisa. Tan pronto como CAP vio esa gran parte de la carne desnuda de su compañero, se levantó del sofá con los dos en sus brazos, y corrió a la cama.


—Os necesito tanto —les dijo cuando aterrizaron en la cama en un montón. Hubo una loca carrera para conseguir sacarse sus ropas, y momentos más tarde, todo el mundo estaba desnudo. Niel se acercó y agarró el lubricante antes de verter un poco en los dedos de Ricky.


—Folla a nuestra pareja mientras yo lo cabalgo — ordenó Niel arrojándole el lubricante desde la cabecera de la cama. CAP gimió y extendió sus piernas cuando sintió los dedos Ricky frotando su agujero—.Te gusta esto, ¿no, compañero?


—Sí —dijo entre dientes, cuando Niel comenzó a torturar su cuello y pezones—. Bebé, tengo que prepararte.


—Siempre llevamos puestos nuestros tapones en caso de que nuestra pareja sea díscola y decida pasarse por nuestra cama —dijo Niel con suavidad. CAP gimió cuando Ricky empujó dos dedos dentro de él, para empezar. Niel se tragó su gemido aplastando su boca con la CAP.


—Hazlo deliciosamente y termina, hermano. —Ricky ronroneó mientras trabajaba con los dedos dentro y fuera de CAP rápidamente—. Esta será una primera ronda rápida.


—¿Vamos a tener varias rondas?


—Oh sí, te necesitamos mucho para compensar la última semana. —Niel se rio mientras se movía para que CAP pudiera chuparle la polla. Él aceptó gustoso la sugerencia, succionándolo. Enrollando la lengua alrededor de la cabeza, dejó que su compañero tomara las riendas y se metiera hasta su garganta. Gimió alrededor de la polla de su bebé cuando Ricky empujó un tercer dedo—. Sí, esto es un buen comienzo, compañero.


—Está listo, Niel —dijo Ricky mientras sacaba sus dedos. CAP gimió por la sensación de pérdida que tanto amaba, y Niel se salió de su boca. Ricky le separó más las piernas y comenzó a empujarse dentro de él. CAP gritó cuando su compañero se metió tan duramente, que la quemadura le dio tal placer que casi se corrió.


—Bebé, sube —jadeó CAP mientras se acercaba y sacaba el tapón del culo de Niel, que estaba lo suficientemente lubricado, por lo que no se preocupó en añadir más—. Oh mierda, Ricky.


—Tu culo es el cielo, compañero —se quejó Ricky tocando fondo en el interior de CAP. Niel se sentó a horcajadas en el regazo de CAP mientras este sostenía la base de su polla para que Niel se sentara en ella.


—Tan hermosos, los dos sois tan hermosos, que es como si estuviera mirando una obra de arte —susurró CAP cuando Niel estuvo completamente sentado en su polla. Podía ver por encima del hombro a Ricky, su hermano, el amor que desprendía de sus brillantes ojos verdes centrados en él—. Os quiero tanto.


—Sí, y nosotros te amamos a ti —dijo Niel inclinándose y apoyando las manos sobre el pecho de CAP que gritó cuando Niel se levantó y cayó sobre él, a la vez que Ricky se impulsaba, creando un ritmo que hacía que sus sentidos se sobrecargaran. A continuación, Niel empujó sus caderas hacia abajo más rápido mientras Ricky se salía, hasta que solo la cabeza de su polla estaba dentro de CAP.


—Oh mierda, no voy a durar mucho tiempo —CAP jadeó mientras se agachaba y comenzaba a acariciar la polla con fugas de Niel—. Córrete para mí, bebé.


—Todavía no, se siente muy bien —se quejó Niel en voz alta, mientras aceleraba el ritmo. CAP hizo todo lo posible para contenerse, pero las sensaciones duales de sus compañeros eran más de lo que podía manejar. Extendió su mano y lo masturbó a un ritmo enloquecedor para lograr que Niel se viniera primero. Funcionó, porque minutos más tarde, estaba gritando el nombre de CAP mientras lanzaba cuerdas de semilla de color blanco nacarado por todo su pecho.


—Oh joder, oh joder —jadeó CAP mientras miraba a su hermoso compañero en medio de su orgasmo. No podía aguantar más, y gritando los nombres de sus compañeros su polla explotó dentro de Niel.


—Mierda, tu culo aprisiona mi polla —dijo Ricky sin aliento antes de vociferar su liberación. CAP casi llegó de nuevo ante el sentimiento de su compañero llenándolo con su esencia. Sin embargo, aún no había sido suficiente. Seguía estando duro y listo para correrse otra vez. Simplemente no era capaz de obtener lo suficiente de sus compañeros.


—Todavía estás duro, compañero. —Niel ronroneó cuando se dejó caer sobre el pecho de CAP y se fundió en él—. Creo que es el turno de Ricky de sentir tu polla.


—Con mucho gusto —exclamó Ricky mientras salía del culo de CAP. Se trasladó al otro lado de CAP mientras Niel se movía para tumbarse en la cama. CAP estaba entre las piernas de Ricky en un instante, machacando su boca sobre la de su compañero.


—Os quiero tanto, tan jodidamente tanto —susurró CAP contra los labios de Ricky, tratando de mantener sus emociones bajo control. Su compañero le sonrió antes de alejarse y bajarse de la cama—. ¿Qué haces, mi amor?


—Cumplir mi fantasía —respondió Ricky mientras caminaba hacia las ventanas, dando un golpe adicional a sus caderas—. Desde que vi estas ventanas, supe que quería que me follaras contra ellas.


CAP sonrió como un lobo cuando saltó de la cama después de darle a Niel un beso rápido. Su habitación tenía unas ventanas fantásticas que se alineaban contra una pared entera. Llegaban hasta el techo, y estaban tintadas para que la gente no pudiera ver el interior. Ricky apoyó las manos en el cristal, levantando su culo, pero separando


—No puedo permitir que las fantasías de mi pareja no se cumplan —dijo mientras caminaba hacia su compañero. Ricky lo miró por encima del hombro, sus ojos muy abiertos por la expresión en el rostro de CAP. Conocía esa gran sonrisa salvaje, y su dura polla abofeteaba su estómago a cada paso. Los ojos de Ricky seguían los movimientos de la polla de CAP mientras se movía. Cuando llegó hasta su posición, la polla de CAP golpeó contra el culo de Ricky, pidiendo entrar en su cuerpo caliente.


—Te he estado extrañando, CAP —susurró Lorcan, volviendo la cabeza. Pero CAP lo paró a tiempo, sosteniendo la cara de Ricky entre sus manos para que su compañero no pudiera apartar la mirada—. Y no estoy hablando de sexo. Hemos estado sintiéndonos ferozmente perdidos al pensar que ya no nos querías, ahora que eres el 'Gran Jefe'.


—Lo siento, nunca dudes de lo mucho que os quiero — respondió CAP suavemente mientras se inclinaba para besarlo—. Te quiero, y te necesito, ahora, incluso más que cuando nos acoplamos por primera vez, Ricky. Espero no darte nunca más, razones para que dudes otra vez de mí.


Ese beso no fue suficiente para CAP. Le dio la vuelta y lo empujó contra las ventanas como si fuera un puré, demoliendo su boca. Su compañero gimió y se abrió para él. Tomó la ventaja, lamiendo todo el interior de los dulces labios de Ricky, antes de pasar su lengua arriba y abajo por sus colmillos.


—Ahhhh —se quejó Ricky por el afecto que CAP le prodigaba en sus sensibles colmillos antes de pasar a jugar la lengua duramente mientras pasaba sus dedos suavemente por su espalda. Se sintió fortalecido cuando el cuerpo de Ricky se estremeció bajo su tacto, y utilizó sus colmillos para cortar el labio inferior de su pareja. Ricky lo miró con sus grandes ojos llenos de lujuria mientras su pecho se hinchaba y jadeaba.


—Te amo, compañero mío —susurró CAP una y otra vez mientras lo besaba a lo largo de la mandíbula y la oreja antes de pasar al otro lado. Una vez que descubrió que las orejas eran un punto caliente para su compañero, les dio amplia atención. Después trabajó hacia abajo a lo largo de su clavícula. A partir de ahí, se inclinó y utilizó la lengua para trazar el contorno de los pectorales de Ricky antes de tomarse su tiempo derrochando cariño en sus pezones.


—Por favor, muérdeme, compañero —gimió Ricky mientras se sostenía de los hombros de CAP—. Bebe de mi corazón. Todo lo que tengo es tuyo.


—Eres tan increíble —dijo CAP, arrodillándose y mirando a los ojos de su pareja. Tirando suavemente de sus brazos para que se inclinara, CAP hundió sus colmillos en la dura carne del corazón de su hombrecito. Gimió, cuando la dulce sangre de su compañero fluyó sobre su lengua y garganta.


—Por favor, tócame, CAP —rogó Ricky y luego soltó otro gemido cuando CAP lo chupó más fuerte. Se agachó y pasó los dedos por sus huevos, antes de continuar y agitar el extremo del tapón. Levantó la cabeza lo suficiente para dejar de beber de su dulce compañero, y pasó la lengua por la mordedura cerrándola mientras seguía calentando a su hombre.


Ricky se echó hacia atrás con fuerza contra las ventanas y se quedó mirando como CAP lamía todos los músculos de su estómago con la lengua. Se entretuvo más con el botón de su vientre, antes de pasar a dejarle chupones en cada uno de los huesos de la cadera.


—No puedo aguantar más, CAP —Lorcan gimió mientras intentaba tirar de los hombros de CAP.


—¿Crees que te amo, que te quiero, y que siempre te daré lo que necesites, Ricky?


—Sí —se quejó su compañero cuando CAP pasó la lengua por la cabeza de su polla—. Ahora fóllame duro y rápido, compañero, porque estoy a punto de explotar.


—Si eso es lo que necesita mi compañero —ronroneó CAP mientras se ponía lentamente de pie y giraba a Ricky hasta su posición original. Tan pronto como su compañero se inclinó y apoyó las manos en el cristal, CAP sacó su tapón.


—Sí, dámelo —gritó Ricky cuando alineó la polla contra su agujero. Estaba más que suficientemente lubricado, por lo que CAP no perdió más tiempo. Se empujó hacia adelante lo suficiente como para hundir de inmediato una tercera parte de su enorme polla en su bebé—. Tan lleno, CAP. Sí, lléname.


—Y amas cada segundo de ello —le susurró al oído mientras se salía y metía con fuerza un poco más de su polla en el estrecho agujero de Ricky—. ¿Quieres más, mi amor?


—Sí, por favor, CAP, no pares —rogó mientras movía dentro de él.


—¿Me darás este culo perfecto en cualquier momento que lo quiera? —preguntó CAP, amando que su compañero le suplicara—. ¿Puedo follarte en cualquier momento que lo necesite, Ricky?


—Sí, sí, en cualquier momento que lo quieras y lo necesites.


—¿Y si quiero atarte a la cama y mantenerte así durante todo el día para satisfacer mis necesidades? — continuó, saliéndose hasta que solo la cabeza de su polla estaba aún dentro de su compañero.


—¡Sí, lo que sea que quieras, CAP!


—Buen compañero —susurró, inclinándose para lamerle el hombro mientras se estrellaba en su culo, tocando fondo. Ricky gritó moviendo sus caderas contra las de CAP—. ¿Qué tal en la bañera de hidromasaje, Ricky? ¿Me permitirás follarte allí? Me encantaría follarte con el agua corriendo por todo tu voluptuoso cuerpo.


Ricky asintió y gimió como respuesta cuando CAP empezó a golpearlo. CAP agarró sus caderas duramente, entrando y saliendo de él a un ritmo rápido.


—¿Es esta la fantasía que querías, Ricky?


—Sí, sí, pero es aún mejor. —Ricky gimió echando la cabeza hacia atrás para ponerla sobre el hombro de CAP—. Es más caliente en la realidad.


—Me siento de la misma manera.—CAP siseó en silencio por un rato, escuchando los sonidos de su acoplamiento como si fuera una sinfonía. CAP disfrutó de la sensación de estar dentro de su compañero mientras lo envolvía con sus brazos. Su deseo fue conducido a un nuevo nivel mientras los sonidos de los golpes de las pieles sudorosas se hicieron más fuertes.


—CAP —Ricky gritó lanzando su semen por toda la ventana. CAP levantó un poco a su compañero mientras seguía introduciéndose en su culo, que ahora era como un torno apretando su polla. Segundos más tarde, fue demasiado como para aguantar. Rugió su puesta en libertad mientras su cuerpo se estremecía con el violento orgasmo.


—Puede que necesite tener mis propias fantasías — Niel se quejó en la cama. Ricky y CAP se rieron entre dientes mientras se deslizaban por el suelo, envueltos uno alrededor del otro. Lo que había comenzado como un día abrumador, no parecía tan malo ahora que tenía a sus compañeros a su lado.


CONTINUARA......


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