CAPITULO 7
—No sé qué hacer. —Nari sollozó mientras miraba entre Shindong y Baekho—. No podemos dejar a CAP, pero Hangeng nos necesita ahora más que nunca.
—Nari, ve con Hangeng, yo no estoy solo —dijo CAP con suavidad mientras se arrodillaba junto a ella. Niel estaba orgulloso de su compañero. Alguien a quien Nari amaba estaba en conflicto, y aunque quería que ella se quedase, la puso delante de sus propias necesidades—. Hangeng tiene un problema, y os ha llamado. Yo ahora tengo familia aquí, no tenéis que preocuparos por mí.
—Siempre nos preocuparemos por ti, CAP —contestó ella, dándole un rápido beso en la mejilla—. Shindong irá a Grecia contigo, tus compañeros, Leeteuk, y KangIn.
—¿Es eso lo que vamos a hacer? —preguntó CAP, mirando a Niel y Ricky.
—Sí, creemos que es lo mejor, ¿verdad gemelo? — respondió Niel, su corazón pesado ante la idea de dejar Irlanda. Pero, de nuevo, no era como si no pudieran volver de visita.
—No tienes que asumir el poder si no quieres, pero creo que por lo menos deberías visitar el lugar de dónde eres —respondió Ricky lentamente—. Pienso que a partir de ahora puede ser nuestro hogar. O cualquiera que tú quieras, compañero, nosotros te apoyaremos.
—No importa qué, lo decidiremos juntos, ¿vale?
—Sí, eso suena como un plan para mí —respondió Niel, y su hermano gemelo asintió. Entraron en los grandes brazos de CAP y los abrazó con suavidad. No importaba lo que sucediera, ya no tenía miedo de perder a los hombres de los que estaba enamorado.
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—Está bien, mi amor, te lo prometo —dijo CAP mientras observaba a Ricky aferrarse a los brazos del asiento con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos. Habían terminado de embalar y salido esa misma noche, porque sabían que Shindong quería volver con su familia tan pronto como se establecieran.
—Nunca había viajado en avión antes, creo que no me gusta —respondió Ricky a través de sus dientes. CAP miró a Niel, quien sonrió y asintió antes de volver a su libro. Le encantaba la forma en la que sus compañeros estaban aprendiendo a leerlo tan bien como él a ellos.
—En un avión se puede tener mucha diversión, Ricky—ronroneó CAP mientras le lamía la oreja y desabrochaba sus cinturones de seguridad. Ya había reclamado oficialmente a Ricky antes de irse, pero su nueva intimidad enlasrelacionessexuales,noparecíaquelohubiera apaciguado, ya que su compañero estaba preocupado.
—¿Eso es un hecho, compañero? —preguntó Ricky, volviendo la cabeza para lamer los labios de CAP. Antes de que pudiera responder, CAP tenía a su caliente compañero encima del hombro—. ¿A dónde me llevas?
—A todas partes y por todas partes donde pueda tenerte a solas o simplemente con Ricky alrededor — respondió, con doble sentido. CAP no podía creer lo divertidos y listillos que eran sus compañeros, lo que era perfecto, ya que él también lo era. Se agachó para entrar en el cuarto de baño sin hacerle daño a su dulce compañero, asegurándose de cerrar la puerta detrás de ellos—. Esto va a ser rápido y sucio, Ricky.
—Cómo me gusta —ronroneó cuando CAP lo bajó de su hombro. La boca de Ricky babeaba cuando lo empujó contra la pared. Se quejó y se fundió en el beso mientras CAP se movía rápido como un rayo para desnudarlos.
—¡Oh, dulce infierno, llevas un tapón! —CAP gimió cuando llegó a la espalda baja de su compañero y fue a estirarlo—. ¿Ya estás lubricado con esto dentro?
—Por supuesto —se rio entre dientes Ricky cuando CAP lo sacó—. Fóllame, compañero. Dámelo duro y rápido.
—Con mucho gusto —gruñó mientras lanzaba el tapón al lavamanos y lo remplazaba con su polla. Ricky gimió en voz alta, estimulando a CAP mientras se empujaba hasta sumergirse más profundamente en su pequeño y caliente compañero—. ¿Te gusta mi gran polla, Ricky?
—Sí, dámela, CAP —rogó Ricky, envolviendo sus brazos y piernas más estrictamente en torno a CAP—. Hazme gritar de placer, compañero.
—Oh mierda, eres tan condenadamente caliente — gimió CAP mientras lo golpeaba duramente. Ricky se volvió loco, succionando profundamente la clavícula de CAP—. Se siente como el cielo, compañero.
—Sí, sí, más rápido, CAP —gritó Ricky cuando comenzó a contraerse apretándolo con un férreo control—. Sí, joder, mierda, es bueno.
—Mi pequeño y sucio compañero.
—Sí, mejor que creas eso —jadeó Ricky mientras empujaba sus caderas hacia abajo tanto como podía en los estrechos confines del baño del avión—. Duro, CAP, quiero que marques mi interior como tuyo.
—Jesús, Ricky —gimió cuando le llegaron imágenes a su cabeza marcando a sus compañeros como suyos interiormente. Sus caderas parecían moverse por su cuenta después de eso. Folló a Ricky como nunca lo había hecho antes, ignorando por completo el tamaño de su pene. Nunca había pensado que estaría con alguien que pudiera tomarlo todo y no tener que estar constantemente preocupado de herir a su pareja.
—CAP, te necesito malamente, compañero —gimió mientras lamía su cuello.
—Hazlo, mi amor —se quejó CAP, deseoso de sentir la dicha de darle a Ricky lo que necesitaba. En el segundo que Ricky le mordió, CAP hundió sus colmillos fuertemente en el cuello de su compañero y se empujó más duramente en su apretado agujero, completamente inconsciente de donde estaban.
Ricky levantó la cabeza, gritando mientras se corría, llenando el espacio entre ellos con su esencia. CAP se derritió cuando su caliente y pequeño compañero se aferró a sus hombros y lo miró a los ojos mientras salía de su orgasmo. Esa visión lo llevó a su propio clímax segundos después.
—Te amo, Ricky —gritó mientras su polla explotaba en su interior. CAP gruñó mientras los músculos del culo de su compañero se cerraban sobre su polla, pero siguió empujando hacia arriba, arrastrándolos con su orgasmo.
—También te amo, CAP —susurró Ricky, las lágrimas corrían por sus mejillas mientras CAP regresaba al mundo a su alrededor. Jadeaba mientras apoyaba la frente contra la de su compañero, tratando de calmarse y entender por qué el otro hombre estaba llorando—. Te amo tan jodidamente tanto que me asusta.
—Oh, cariño —exclamó CAP, las piezas colocándose en su lugar—. Estamos todos asustados, mi amor. Sé que yo lo estoy, pero ya os quiero tanto, que no puedo ver nada más que a nuestro amor crecer.
—¿Qué pasa si nos dejas de querer tan pronto como asumas el cargo y seas 'El Gran Premio'?
—Eso no sucederá, Ricky —dijo con firmeza, sosteniendo la cara de su compañero en sus manos, quedando así nariz con nariz—. Eso no significa nada para mí comparado con Niel y contigo. Me alejaré de ello en familia, ¿me sigues? Los dos seréis siempre, y quiero decir siempre, lo más importante para mí.
—Gracias, compañero mío —le susurró mientras lo besaba—. Tenía mucho miedo, pero no estaba seguro de cómo decírtelo. Simplemente todo salió cuando me estabas montando. Y no es solo el sexo, es la conexión, los sentimientos que tengo por ti.
—Puedes contarme cualquier cosa, compañero —dijo suavemente ahuecando la mejilla de Ricky. Su compañero sonrió y asintió antes de soltarse de él. Los dos gimieron cuando su polla se deslizó, dejándolo libre. Se volvió para tomar algunas toallitas y limpiar a Ricky, sólo para ser detenido por este.
—Quiero mantener tu semilla dentro de mí. —Ricky se sonrojó, mirando a sus pies—. Me gusta que esa parte tuya se encuentre todavía en mi interior.
—¡Oh mierda, eso es caliente!
—¿En serio? ¿No te da asco? —preguntó Ricky, levantando su cabeza para mirarlo.
—Por supuesto que no —ronroneó CAP cuando recuperó el tapón anal y lo puso en el culo de Ricky de nuevo—. El hecho de saber que mi semen está en ese pequeño culo caliente, esperando a que lo folle una vez más, me está poniendo duro, mi amor.
—Está bien —jadeó Ricky cuando CAP empujó el tapón—. Me puedes follar en cualquier lugar que quieras, frente a quien desees, siempre y cuando no se trate de nuestra familia.
—¿Somos un poco exhibicionistas, Ricky?
—Sí, pienso que así es —admitió su compañero, todavía ruborizado—. Puede ser que me gusta la idea de que los demás sepan que eres mío y me das lo que necesito. La idea de arrodillarme y chuparte mientras estás sentado en tu trono de gran jefe me vuelve loco.
—Eso es algo en lo que hay que pensar —gimió CAP mientras se limpiaba y se cerraba los pantalones. Una vez que los dos estuvieron vestidos, abrió la puerta y fueron a sus asientos.
—¿Tan necesitados estabais como para permitir que todos supiéramos lo que hacíais ahí dentro? —preguntó KangIn con una ceja levantada.
—Ricky estaba nervioso por estar en un avión por primera vez —respondió CAP tímidamente, con el rostro sonrojado. Todo el mundo se echó a reír cuando se inclinó y le dio un beso rápido a Niel—. Te amo, Niel.
—Y yo te amo a ti, compañero —dijo este con una sonrisa brillante que calentó el corazón de CAP—. Por mucho que ame a mi hermano, nunca olvides eso, mi gran jefe.
—Nunca, bebé, te lo prometo —respondió, dándose cuenta de que sus compañeros estaban tan asustados por su futuro como él. CAP se juró a sí mismo en ese momento que no importaba lo que Grecia tuviera para ellos, siempre se aseguraría de que Niel y Ricky supieran que eran lo primero en su vida y su corazón.
Ricky quedó sin aliento cuando bajó del avión unas horas más tarde. Había tantos coches, limusinas y SUV, que parecía un pequeño ejército el que tenían allí para hacerles frente. Echando un vistazo detrás de él, Niel vio la misma expresión de asombro en Ricky y CAP. Bueno, al menos no era el único que se sentía estúpido por no haber previsto este tipo de recepción.
—Mi Señor, MinSoo —dijo un hombre mientras caminaban hacia el grupo y la gente empezó a arrodillarse.
—Sólo CAP, ¿de acuerdo? Tampoco tienen que arrodillarse —dijo su compañero, sonando tan nervioso como Niel se sentía. Tendió la mano, tomó la de CAP y la apretó suavemente para mostrarle su apoyo.
—¿El concejal Stukel? —preguntó KangIn, y el hombre asintió mientras se ponía en pie de nuevo—. Soy Park KangIn, hablamos por teléfono. Estos son mi hermano Leeteuk, y Kim Shindong.
—Es un placer conocerlos a los dos —dijo el concejal Stukel mientras todos se daban la mano. Niel estaba asombrado por ese acento suave que nunca había oído antes—. Y no estoy seguro de quien es el Señor Niel y quien el Señor Ricky.
—¿Señor?—chirrió Niel, mirando a sus padres—.¿Ahora somos señores?
—Sí, muchacho, estás acoplado a CAP, y eso va con el paquete —dijo KangIn con una sonrisa—. Supongo que Leeteuk y yo deberíamos haberte explicado esa parte. Con todo lo que estaba pasando me olvidé.
—Está bien, Pa —dijo Niel rápidamente, no quería que sus padres se sintieran mal—. Solo es que todo está ocurriendo muy rápido.
—¿Salimos para su casa, Señor, MinSoo? —preguntó el concejal Stukel haciendo un gesto hacia la limusina. Niel miró otra vez, nunca había montado en una antes, y parte de él se moría por hacerlo.
—Nunca he estado en una limusina —murmuró CAP, que ya seguía al concejal.
—Yo tampoco —dijeron Niel y Ricky al mismo tiempo. Todos ellos se rieron en voz baja, y se miraron mientras subían.
—Alguien traerá sus maletas, Señor MinSoo —dijo el concejal Stukel, y Niel supuso que CAP se lo había peguntado mientras él estaba distraído con todo lo que sucedía. Condujeron por un corto tiempo, no más de cinco minutos, antes de que el coche se detuviera. Fue a abrir la puerta, pero el concejal se lo impidió—. Espere, siempre es Nam quien abre la puerta. Es su jefe de seguridad, y no le permitirá salir hasta que sepa que la zona es segura.
—¿Shindong? —preguntó CAP, mirando al hombre que había sido un padre para él. Niel sintió que su corazón se rompía mientras sentía que su compañero empezaba a temblar. Esto era muy duro para CAP después de todo lo que había pasado.
—No veo ningún problema por ahora, pero vamos a conocer a ese hombre de inmediato —respondió Shindongd e debate—. Pero sí, necesitas comenzar a tener en cuenta tu propia protección, CAP.
—Señor MinSoo —espetó el concejal y luego pareció darse cuenta—. Lo siento, Shindong. Me olvido de que lo conoces como si fuera tu propio hijo, no quería faltarte al respeto. Pero he estado esperando este día desde hace décadas. No hay nada que me haga más feliz que ver que el hijo de mi amigo regresa al lugar que le corresponde.
—¿Conocías a mi padre? —preguntó CAP quedándose inmóvil—. ¿Dónde estaban sus amigos cuando sucedió? Allí no.
—Yo estaba en el Complejo del Consejo, mi Señor — respondió Stukel mirando hacia otro lado—. Me enteré cuando Jacob y Wendy se presentaron en la puerta. Lloro la pérdida de tus padres todos los días.
—Lo siento, concejal de Stukel —dijo CAP en voz baja mientras la puerta se abría, interrumpiéndolos a todos.
—Todo despejado, mi Señor —dijo un hombre grande haciendo un gesto para que salieran. Ricky salió, a continuación, CAP y Niel, y fue muy consciente de cómo el hombre miró a su hermano mellizo. Haciendo uso de su don, vio que el aura del hombre estaba limpia, pero había una gran lujuria detrás.
—¿Eres Nam? —le preguntó, tirando de la mano de CAP para que dejara de caminar.
—Sí, mi señor —respondió Nam, sin ni siquiera ocultar su mirada de lujuria. Niel oyó más que vio el gruñido de CAP y se dio cuenta de que su compañero también se había dado cuenta.
—Es un buen hombre, CAP —dijo Niel con suavidad cuando su compañero lo empujó detrás de él—. Solo anhela lo que nosotros tenemos.
—¿C... cómo sabes eso? —tartamudeó Nam, mirándolos a los tres.
—Lo sé, porque vi que mirabas a mis compañeros como si estuvieras a punto de follártelos en la superficie plana más cercana. —CAP gruñó mientras agarraba a Nam por la camiseta—. Y eso no va a pasar jodidamente, nunca.¿Quedó claro?
—Sí, mi Señor MinSoo, le pido disculpas —dijo Nam de inmediato, con el rostro sonrojado por el calentamiento—. No quise faltarle al respeto, se lo juro. No me di cuenta que no había controlado mis emociones, pero no puedo dejar de ver que son impresionantes, mi Señor. Pero nunca intentaría nada con ellos o degradaría la santidad de su acoplamiento.
—Está diciendo la verdad, compañero —dijo Ricky mientras con cuidado, se acercó y tocó el brazo de CAP—. No hizo nada malo, CAP. Suéltalo, somos tuyos, y él lo sabe.
—Bien, bien, sí —murmuró CAP dándose cuenta de que todavía sostenía a Nam—. No estoy acostumbrado a que la gente tenga celos de mi familia o tener a alguien a quien proteger. Va a llevarme algún tiempo acostumbrarme.
—Calientanuestroscorazonesquesaltarasasí inmediatamente, compañero —dijo Niel mientras inclinaba a CAP para un beso—. No has hecho nada malo, y amamos que quieras asegurarte que todos aquí sepan que somos tuyos.
—¿En serio? —preguntó CAP, no estaba seguro de sus palabras. Niel sonrió y asintió, y Ricky hizo lo mismo. Eso puso una sonrisa en él, e hizo que se concentrarse en algo distinto de Nam. Niel quedó sin aliento ante la visión de la casa, el castillo, o tal vez palacio que estaba delante de ellos. No estaba seguro de lo que era, pero era el edificio más grande que jamás había visto de cerca.
No había manera de ver ni siquiera la parte superior del mismo, y eso que estaban a diez metros de la puerta principal. Niel alzó la vista hacia las columnas de dos pisos de altura en el frente, la alta puerta en forma de arco, y luego trató de medir sus dimensiones en términos de campos de fútbol.
—¿Aquí es donde tú piensas que debemos vivir? — Ricky le preguntó a Nam mientras agarraba la mano de CAP como Niel lo estaba haciendo—. Creo que me perderé aquí sin un mapa, compañero.
—Sí, yo también, mi amor —respondió CAP, mientras caminaban por la puerta principal. El vestíbulo era más grande que el centro comunitario que había en la ciudad en la que vivían en Irlanda, solo que allí no tenían arañas de cristal y suelos de mármol. También había dos escalinatas que se dividían en diferentes partes que conducirían a quién sabe dónde—. Mierda, esto es más grande que cualquiera de los Complejos del Consejo de los Guerreros que haya visto.
—Se acostumbrará a él, mi Señor —dijo Nam mientras abría camino por una de las escalinatas—. Por cierto, soy NamJoon , jefe de su seguridad, pero todo el mundo me llama Nam.
—Encantado de conocerte oficialmente, Nam — respondió CAP mientras todos ellos miraban a su alrededor el enorme edificio. Niel intercambió una mirada con su padre, KangIn, quien le dio una débil sonrisa—. ¿A dónde nos lleva?
—Hemos reunido al Consejo en una de las salas de reunión —dijo el concejal Stukel. Llegaron a un gran conjunto de puertas que fueron abiertas por otros hombres cuyos nombres no sabían aún si alguien hubiera podido decir algo. Niel se maldijo por sentirse como un niño pequeño que era llevado a la consulta del médico por primera vez, hasta que se dio cuenta que su hermano estaba sintiéndose de la misma manera.
—Mi Señor MinSoo —dijo uno de los hombres al frente del grupo cuando todos se volvieron hacia ellos. Niel observó con una mezcla de asombro y horror como por lo menos un centenar de hombres y mujeres se arrodillaban delante de ellos.
—No puedo hacer esto —le susurró CAP, buscando a Shindong en busca de ayuda. Niel se sentía de la misma manera, mirando a sus padres.
—Todo el mundo, por favor levántese —anunció el concejal Stukel mientras miraba a CAP—. Creo que vamos ser informales por ahora.
—Sí, hay mucho que discutir —dijo Leeteuk dándole a CAP una sonrisa tranquilizadora—. Empezando por dónde ha estado MinSoo todo este tiempo.
—¿Estás seguro que necesitamos empezar por esa parte, Pa? —preguntó Niel, sintiendo que su compañero empezaba a temblar.
—Sí, no hay forma de librarse de eso, muchacho — respondió KangIn dándole unas palmaditas en el hombro. Tragó saliva con fuerza mientras miraba a su compañero y a su hermano con miedo. Bueno, esto era algo para lo que no estaban preparados.
CONTINUARA....

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