CAPITULO 6
—¿Qué? —exclamaron Niel, y Ricky compartiendo el mismo sentimiento mientras miraban a su compañero.¿Realmente era eso lo que su maravilloso compañero guerrero pensaba de sí mismo, que era el engendro de Satanás?—. ¿Podías haberlo sanado, y dijo que no?
—No —dijo CAP con firmeza, alzando una mano al doc cuando éste iba a hablar de nuevo—. Te revoco tu derecho a hablar como mi médico.
—No te lo permitiré —gruñó Ricky, saltando de pie delante de su compañero—. Quiero saber por qué no le permitiste al doc curarte.
—No hagas esto, Ricky, te lo ruego —le susurró CAP, sacudiendo la cabeza mientras miraba su plato vacío—. Hay algunas cosas que la gente no necesita saber.
—Joder —gritó Niel, saltando de pie junto a su hermano. Ricky sintió la indignación de Niel, lo mismo que la suya. —Nosotros no somos el resto de la gente, compañero. Merecemos saber qué te está jodiendo.
—Está bien. ¿Realmente queréis saber la jodida mierda que soy? —les gruñó poniéndose de pie—. ¿Quieres oír que quería encontrar a mis padres y mostrarles la prueba de la mierda por la que había pasado? Ren os lo puede contar, pero me parece un punto discutible, ahora que nos hemos enterado de que toda mi familia ha muerto para intentar salvarme. Así que el imbécil soy yo, no ellos.
La mandíbula de Ricky casi tocó el suelo cuando su compañero agarró la barandilla y saltó. Aterrizó en el suelo debajo del porche y salió en dirección al lago. Cuando Niel se puso a llorar, Ricky envolvió un brazo alrededor de su hermano, sintiéndose como un hijo de puta. Nadie habló mientras los minutos pasaban, probablemente, tan sorprendidos como ellos.
—Ese no era realmente el punto que estaba tratando de tocar —suspiró Ren, llamando la atención de todos—. Sí, CAP me contó eso, pero dadas las circunstancias, puedo ver su punto de querer conservar las pruebas. Le dije que podíamos tomar fotos y que me dejara ayudarlo. Pero me dijo que hasta que supiera que las marcas no querían decir lo que las monjas pensaban, no sabía si no se merecía el maltrato que había recibido.
—Qué mierda —se quejó Ricky mientras miraba a su hermano , que tuvo su misma reacción—. Supongo que deberíamos haberle hablado a nuestro compañero de nuestro don, ¿verdad, hermano?
—Sí, este parece el caso —dijo Niel mientras se limpiaba los ojos.
—¿Cada par de Park tiene el mismo don?— preguntó Ren, mirándolos como médico y no como amigo—. Absolutamente fascinante. Me gustaría saber más, si eso es posible.
—Sí, nosotros podemos responder a tus preguntas médicas. —KangIn se rio cuando asintió para permitirles ir tras su compañero. Ricky sonrió mientras tomaba la mano de su hermano y salían corriendo del porche. No pasó mucho tiempo hasta que encontraron a CAP sentado a la orilla del lago, sus rodillas dobladas sobre el pecho mientras descansaba la barbilla en ellas.
—Lo siento —dijo CAP en voz baja cuando se sentaron a ambos lados—. No debí haberos gritado de esa manera. No fui justo. No es culpa vuestra, es mi propia confusión procesando las noticias acerca de mi familia.
—Te comprendemos, CAP —respondió Ricky, cabeceando cuando tomó la mano de su pareja. Vio por la esquina de un ojo como Nie hacía lo mismo—. Cuando nos dejaste, Ren nos contó de lo que estaba hablando. Él nos dijo que querías mantener las cicatrices hasta que supieras que no eras el engendro del diablo. ¿Es eso correcto?
—¡Oh, se refería a esa parte! —CAP se rio mientras echaba un brazo por encima de cada uno de sus hombros—. Y yo lanzando toda es mierda sarcástica. Quiero decir, es raro, incluso en nuestro mundo, las marcas de ese tipo en la espalda son raras. Sólo quería que dejara de sacar el tema, así que me salí de mis casillas. Sé que no soy el diablo.
—Por el amor de Dios, compañero. —Niel se rio después de unos momentos de silencio—. El médico piensa que realmente es así como te has sentido durante este tiempo. Tienes que contarle la verdad.
—Cuando volvamos —respondió CAP mientras se inclinaba para besar a cada uno de ellos—. ¿Qué me ibais a decir cuando os sentasteis? Me di cuenta de que teníais algo entre manos.
—Pensamos que deberías conocer nuestro don, ya que podemos ayudarte. —Ricky se rio dando un codazo a CAP de broma—. Niel y yo somos capaces de ver las auras de las personas. Tenemos que concentrarnos para hacerlo, no es que veamos colores extraños todo el tiempo. Es como cualquier otro don, algo que puedes encender y apagar.
—En realidad yo no tengo ningún don —admitió CAP poniéndose en pie, tendiéndoles una mano a cada uno de ellos mientras los miraba—. ¿Todavía me queréis como pareja aunque no lo tenga?
—Siempre, eso no nos importa —dijo Ricky mientras se levantaba—. Probablemente no tengas un don porque Dios te ha bendecido con una tercera pierna.
—Oh, estás en un gran problema, mi amor —se rio CAP, mientras tomaba a uno de sus compañeros y luego al otro y los tiraba por encima de sus hombros. Se miraron el uno al otro sobre la espalda de CAP y metieron sus manos por sus pantalones vaqueros. Car les golpeó el culo duramente en respuesta—. Comportaos, o tendré que castigar a mis compañeros.
—¿Lo prometes? —jadeó Ricky, después de haber degustado la sensación del chasquido de la gran mano de su compañero en su culo—. Creo que podría aceptar eso.
—Sí, no eres el único —se quejó Niel.
—Eso es algo que tendremos que explorar más a fondo en otro momento. —CAP se echó a reír mientras frotaba las manos sobre sus nalgas. Ambos se quejaron en voz alta, ya que su posición sobre los hombros, tenía a sus pollas frotándose contra su pecho.
—¿Dejarás que el doc te sane? —preguntó Ricky , no dejando de lado el tema.
—¿Por qué es importante para ti? ¿Crees que las cicatrices son feas? —CAP susurró, y casi tropezó mientras caminaba con ellos. Ricky le dio unas palmaditas en el hombro a su compañero para indicarle que lo bajara. Car lo hizo, pero una vez que estuvieron sobre sus pies, no se reunió con ninguna de sus miradas—. Cuando estábamos follando, me pregunté acerca de eso. Quiero decir, estabas a mi espalda, me sorprende que fueras capaz de mantener la erección.
—Ahora escúchame claramente, compañero —dijo Ricky con firmeza mientras empujaba su dedo en el pecho de CAP. Niel se había quedado sin aliento por la sorpresa ante sus palabras—. Tus cicatrices no son feas, y no nos importan en lo más mínimo. Te pregunté, porque pareces pensar que las cicatrices son lo que tú eres, en lugar de lo que son, cicatrices. Ya que pueden ser curadas, CAP, pensé que es lo que es mejor para ti emocionalmente, que tal vez así podrías dejar atrás algo del dolor.
CAP miró el dedo presionando su pecho antes de mirar hacia Ricky, con los ojos muy abiertos. Echó un vistazo a Niel, que asentía de acuerdo con su hermano .
—¿Está mal que esté duro y totalmente encendido porque te estás poniendo todo dominante conmigo? —CAP le preguntó después de unos minutos, sonrojándose—. Quiero decir, maldita sea, ¿quién hubiera dicho que mi pequeño compañero tenía huevos de hierro? Es caliente, cuando te pones todo exigente y mandón.
—CAP —exclamó Ricky, lanzando sus manos al aire mientras trataba de no sonreír—. ¿Has escuchado alguna palabra de lo que he dicho?
—Sí, dejaré que Ren me sane. —CAP se encogió de hombros mientras agarraba la mano de Ricky y la trasladaba a su ingle—. Sólo quería saber si queríais que me sanara, porque pensabais que eran feas.
—Maldita sea, compañero, realmente te gusta que te grite —Ricky casi ronroneó mientras sentía a CAP que estaba duro como el acero—. Me pondré en plan jefe en cualquier momento que quieras.
—Yo no, soy demasiado pasivo. —Niel se rio cuando alcanzó y tanteó a CAP—. Pero todavía quiero tener mi culo rojo por esas manos grandes.
—¡Oh, vosotros dos me vais a matar! —CAP gimió mientras empujaba sus caderas hacia delante, empujando la polla contra sus manos—. Volvamos antes de que crean que os follé en el campo otra vez.
—En una casa con trece vampiros, es la única manera de conseguir algo de privacidad. —Ricky se rio mientras abría el camino hacia el porche. Una vez allí, todo el mundo lo miró fijamente preguntándose qué había sucedido. Ricky señaló a Ren—. Dile al doc lo que nos has dicho, compañero.
—¿Con todo el mundo delante? —preguntó CAP, sacando el labio inferior. Ricky no se rio, señalando a Ren de nuevo.
—Él nos contó a todos lo que le habías dicho cuando nos dejaste. Así que ya puedes aclarárselo a todo el mundo de una vez —dijo Ricky con más fuerza esta vez. No pudo contener su sonrisa cuando CAP suspiró dramáticamente y giró su cuello, por lo que quedó mirando a Ren.
—Realmente nunca pensé que fuera el engendro de Satanás —dijo CAP seriamente mientras se frotaba las manos por sus muslos—. Te dije eso, simplemente porque no quería que me siguieras presionando sobre las cicatrices o tratando de curármelas. Fue una estupidez, y lo siento, no me di cuenta hasta que Ricky me dijo que realmente creías que lo pensaba. Me imaginé que sabías que estaba siendo un gilipollas.
—Tú, y yo —Ren tartamudeó poniéndose en pie y caminando hacia ellos. Ambos se miraron durante unos instantes antes de que el Ren echara el brazo hacia atrás y golpeara al otro hombre en la cara. CAP estaba todavía de pie al final de las escaleras del porche, por lo que Ren estaba casi a la misma altura que sus 2.10 metros, pero sorprendió jodidamente a los gemelos.
—Ren —Baekho y Nari gritaron cuando Niel y Ricky se colocaron delante de su compañero, sus manos convertidas en garras.
—Yo no haría eso de nuevo, doc —gruñó Niel, superando a Ricky en amenazas.
—No lo haré —se rio Ren cuando sacudió su mano—.Esa mierda me dolió.
—Sí, probablemente no tanto como a mi cara —resopló CAP, y luego hizo una mueca de dolor—. Te dije que lo sentía.
—Ya te he oído, pero sigues siendo un gilipollas —se quejó Ren mientras caminaba a los brazos de Baekho. Su enorme compañero se inclinó y besó primero la mano con la que lo había golpeado antes de besarlo a él—. ¿Tienes alguna idea de lo difícil que era para mí no contárselo a mi compañero y tu mejor amigo, CAP? Me estaba matando pensar que te sentías de esa manera y no podía ayudarte. Y encima de ello, no podía decírselo a nadie porque soy tu médico.
—Se merecía el golpe —dijo Ricky honestamente, retrayendo sus garras—. Pero sólo uno, doc, ¿de acuerdo?
—Sí, no creo que vaya a boxear a corto plazo. —Ren soltó una risita, mientras sostenía contra su mano la fría lata de refresco que Shindong le había entregado—. Hasta ahora no había sentido la necesidad de golpear a otro vampiro. Bueno, aparte de las azotainas juguetonas a Baekho.
—Normalmente me las merezco —se rio Baekho levantando las manos en señal de rendición.
—Um... ¿alguien va a preocuparse de que estoy sangrando? —preguntó CAP mientras sostenía su nariz en el aire—. Después de todo, Ren me golpeó.
—Awww, mi pobre compañero —ronroneó Niel mientras dirigía a CAP más cerca del borde de las escaleras. Ricky se rio entre dientes, cuando su hermano gemelo se inclinó y lamió la sangre de los labios y nariz de CAP—. ¿Eso está mejor, mi pobre e indefenso compañero?
—Tal vez —respondió CAP, como si no estuviera seguro—. Sin embargo creo que deberías seguir adelante, centrarte principalmente en los labios.
—Más tarde, compañero —se rio Niel antes de susurrarle al oído algo que los demás no pudieron oír.
—Cariño, no estás jugando limpio —CAP gimió mientras miraba a sus compañeros, ahora que su nariz había dejado de sangrar.
—No, no estoy jugando en absoluto —dijo Niel con firmeza, mirando a Ricky y guiñándole un ojo—. Haz las paces con el doctor y pídele su ayuda.
—Lo habría hecho de todos modos, no tienes que amenazarme con retirarme el sexo —murmuró CAP caminando hacia Ren. Ricky miró a su hermano con los ojos muy abiertos por el choque cuando Niel se encogió de hombros y siguió a CAP.
—Yo puedo no ser prepotente y mandón, como tú, hermano —se rio Niel—, pero eso no significa que no sea capaz de conseguir lo que quiera a mi manera.
—Funciona muy bien para mí, hermano —se rio Ricky entre poniendo su brazo sobre los hombros de su hermano y fueron a apoyar a su pareja mientras pedía ayuda.
CAP estaba boca abajo sobre la cama, deseando que Ren empezara el proceso de curación. Le había explicado que casi sentiría como si estuviera quemando sus cicatrices para después sacarlas de su cuerpo. Por poco agradable que sonara, CAP sólo quería que lo hiciera de una vez. Estaba enamorándose de sus pequeños y calientes compañeros y listo para seguir adelante con su vida.
—Sólo trata de relajarte, CAP —dijo Ren cuando puso cuidadosamente sus manos sobre la espalda del hombre. «¡Sí, claro!» Sintió el calor y pensó que no era tan malo, más bien como una especie de almohadilla demasiado caliente.
—¡Mierda! —jadeó cuando pasó de caliente a ardiendo.
—Estamos aquí, compañero —le susurró al oído Niel, mientras ambos sostenían su mano. CAP se quejó ante el dolor en el hombro, que empeoraba.
«Esto tiene que parar», pensó CAP, y de repente lo hizo.
—¿Q... qué hiciste, CAP? —jadeó Ren, y CAP miró sobre su hombro al doc—. ¿C... Cómo has hecho eso?
—¿Hacer qué? —preguntó completamente confundido.
—Me desconectaste. Necesito a Baekho.
—¡Mierda! —gruñó, dándose la vuelta y gritando el nombre de su amigo.
—¿Qué? —preguntó Baekho cuando irrumpió a través de la sala, Shindong, KangIn, y Leeteuk a sus talones—. ¿Qué le hiciste a Ren?
—Nada,telojuro—respondiócar,susojos ampliándose.
—Mebloqueó mientrasestabausandomidon—tartamudeó Ren con el miedo en sus ojos—. Su don es controlar los dones de otras personas.
—No tengo ningún don —dijo CAP, sorprendido por la declaración.
—Sí, lo tienes, muchacho —dijo KangIn cuando entró en la habitación. CAP lo miró como si le hubiera crecido una segunda cabeza, se dio la vuelta y se sentó en la cama—. Hemos estado leyendo sobre la familia Kyros. Como pertenecientes al linaje de sangre real, todos tenéis el mismo don. Podéis bloquear a los demás vampiros cuando usan sus dones.
—¿Puedo? —preguntó CAP cuando el choque lo traspasó—. ¡Jodida mierda! No lo sabía, te lo juro, Ren.
—Todo está bien, le advertí a Baekho que lo necesitaría—dijo Ren cuando Baekho se sentó en una de las sillas. Miró al doctor montarse a horcajadas en el regazo de su mejor amigo y morderlo, para beber profundamente a continuación. CAP pilló a sus compañeros mirando por las esquinas de sus ojos, probablemente pensando lo mismo que él: que no podían esperar hasta que todos estuvieran tan cómodos unos con los otros como para anticipar sus necesidades.
—¿En que estabas pensando antes de que bloquearas a Ren? —preguntó Leeteuk, apoyado en el respaldo de la silla.
—Que necesitaba detener el dolor —respondió con una mirada pensativa—. ¿Así que todo lo que tengo que hacer es pensar que alguien debería dejar de usar su don y lo harán?
—No estoy seguro, muchacho —se encogió de hombros Leeteuk—. Pero solo ten cuidado con lo que necesitas.
—Sí, lo tendré en cuenta —respondió CAP tímidamente mientras miraba a Ren.
—Me debes una más tarde, doc. —Baekho ronroneó cuando Ren terminó de beber de él—. Durante mucho tiempo.
—Sí, sí, estás abusando. —Ren se rio poniéndose de pie y volviendo hacia ellos—. Vamos a intentarlo otra vez,
¿de acuerdo?
—Lo siento, Ren, sabes que nunca te haría daño,¿verdad?
—Sí, todo está bien, CAP. —Le guiñó un ojo y le hizo señas con la mano para que se diera la vuelta—. Salid todos los demás. Ya es bastante difícil concentrarse.
—Sí, doctor —todos se rieron, y se fueron. CAP rodó sobre su estómago de nuevo, pensando en el hecho de que tenía un don. Era mucho mejor que la idea de que una vez más, algo andaba mal con él.
—No te va a gustar lo que descubrí antes de que me bloquearas, CAP.
—No puedes curarlas así, ¿no? —suspiró CAP, que tenía más o menos una idea de lo que era—. Entonces, ¿vas a tener que abrirlas para sanarlas?
—Lo siento, amigo —respondió Ren suavemente—¿Quieres que lo deje?
—¿No hay nada que podamos hacer para ayudarlo, doc? —preguntó Niel con suavidad, apretando la mano de CAP.
—Distráelo si puedes —contestó Ren, y CAP escuchó como abría alguna de sus bolsas esterilizadas. No estaba seguro de querer ver lo que Ren estaba sacando para abrir sus cicatrices. Momentos más tarde, tuvo idea de lo que era al sentir en su piel un bisturí que rajó la carne.
—¡No me jodas! —exclamó CAP cuando el dolor le atravesó el hombro.
—¿No puedes darle algo para el dolor? —Ricky gruñó mientras besaba la cabeza de CAP.
—No, lo siento, me gustaría poder hacerlo, Ricky.
—Empújate hacia arriba, compañero —dijo Niel después de unos momentos. CAP lo miró divertido por un momento, pensando en cuando su bebé golpeó sus brazos. Levantó la parte superior de su cuerpo fuera de la cama, viendo como Niel se metía debajo de él. CAP instaló su peso sobre su compañero más pequeño por lo que quedaron cara a cara—. Supuse que esta era una buena manera de llamar tu atención.
—No estoy seguro de que esté realmente con el estado de ánimo necesario en este momento —se quejó CAP cuando el calor de las manos de Ren comenzó a ser obscenamente doloroso—. Demasiado dolor como para ser capaz de concentrarme en tu pequeño y caliente cuerpo, bebé.
—Nada de sexo mientras estoy trabajando. —Ren gruñó mientras tomaba un descanso momentáneo—. A Baekho le daría un jodido ataque si se entera de que vosotros follabais mientras yo trabajaba.
—Sólo quiero que mi compañero me muerda, doc. — Niel se rio, girando sus ojos—. A nosotros nos gustas y todo eso, doc, pero no lo suficiente como para desear que veas a nuestra pareja desnuda.
—Soy su médico, ya lo he visto —dijo Ren, y sonó como si no tuviera aliento mientras seguía trabajando—. Pero sí, muerde a tu pareja, CAP. Te dará un subidón de endorfinas que te ayudará con el dolor.
—¿Estás seguro, bebé?
—No tienes que preguntar si puedes, lo estoy deseando, muérdeme, compañero —susurró Niel, dándole un beso rápido—. Siempre te quiero en mí.
—¿En serio? —Arrastró las palabras lamiéndole el cuello a su compañero, aceptando el doble sentido—. Hmm, eso me da ideas, cariño.
—Voy a beber para que me pueda morder a mí el siguiente —dijo Ricky saliendo de la habitación.
—Tienes que reclamarlo pronto, compañero —le susurró Niel para que Ren no lo oyera—. Puedo sentir su tristeza porque no ha ocurrido todavía.
—Yo quiero, Niel —respondió CAP, sintiéndose de la misma manera—. No ha habido tiempo. Quiero decir, infiernos, sólo te reclamé hace unas horas.
—Lo sé, sólo pensé que debía decírtelo —dijo Niel, dándole otro suave beso—. Ahora hunde tus colmillos en mí, CAP.
—Con mucho gusto —gruñó, amaba que Niel se estremeciera bajo el sonido de sus órdenes. Suavemente mordió a su pequeño caliente y prestó atención a la curación. Tuvo cuidado con la cantidad que tomaba, pero Ren había estado en lo cierto. Eso había ayudado mucho.
Ren se tomó un descanso cuando estaban a mitad del proceso. Baekho volvió a alimentarlo mientras los mellizos hacían todo lo posible por distraer a su compañero. Cuando el doc estuvo listo, volvió a trabajar, mientras CAP bebía de Ricky. Su caliente compañero se retorcía debajo de él, y poco a poco empezó a olvidar todo el dolor. En su lugar, estaba ocupado pensando en hundir su dura polla en su magnífico compañero.
—Ren —Baekho gritó irrumpiendo en la habitación—. Tenemos que irnos ahora. Hangeng ha encontrado a su pareja.
—Estoy un poco ocupado aquí —se quejó Ren cuando CAP sintió el calor en la última de sus cicatrices.
—Ya lo sé, mi amor —dijo Baekho más suavemente mientras se dirigía hacia ellos—. Lo siento, yo solo... es solo que... es malo, bebé.
—Está bien, dame unos minutos, estoy terminando.
—Id donde seáis necesarios, Ren —dijo CAP en voz baja, sintiendo que su fuerza lo dejaba—. Estoy bien, ¿de acuerdo?
—Ahora sí, hemos terminado —contestó Ren al bajar de la espalda CAP—. La hinchazón bajará en un rato, y necesitas beber más sangre.
—¡Qué alegría! —dijo CAP saliendo de la cama con cuidado. Pasó un brazo por cada uno de los hombros de su compañeros mientras observaba a Baekho y Ren en un acalorado intercambio de palabras que no podía oír. De repente, ambos salieron corriendo de la habitación—. Eso no podía ser bueno.
CONTINUARA.....
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