lunes, 29 de marzo de 2021

LOS HERMANOS KIM 05: ZITAO

 CAPITULO TRES


KRIS

Mire a mí alrededor la habitación de mi compañero en la casa Kim. Habíamos logrado entrar, y llegar hasta aquí, sin que demasiados miembros de la familia nos retuvieran. Ahora era el momento para revisar lo que iba a llamar hogar a partir de este momento.

Di un tentativo paso en la plateada moqueta afelpada cuando atravesé la puerta. Parecía que había llegado a lo que podría llamarse, la sala de estar. Estaba decorada con estilo, tenía dos grandes sofás negros, de piel, y un sillón del mismo material. Al lado de cada sofá había dos mesitas auxiliares en forma de cubo de cristal. Di unos pasos hacia delante y puse mi mano sobre un sofá, sentí la frialdad de la suave y flexible piel, bajo mi palma. Había un gran televisor de pantalla plana ajustada a la pared, con unos grabados de pinturas chinas en tinta enmarcadas a ambos lados.


Adjunta a la sala de estar, había una pequeña cocina americana, con unos modelos pequeños de frigorífico, y microondas, de acero inoxidable, y con armarios por encima y por debajo. Los que estaban sobre el microondas eran de madera en color negro, con puertas de cristal, mientras que los de abajo, eran totalmente de madera del mismo color. Me di cuenta, que los armarios superiores, contenían decorativos cuencos negros y grises, y platos en pilas bien ordenadas. Curioso, abrí los inferiores y sonreí, al encontrarme con un desordenado revoltijo de recipientes reutilizables, y tupperware, botellas de agua y bolsas de plástico.

Después de husmear en la cocina, me dirigí a una habitación, era bastante austera. Contenía sólo una cama de tamaño extra grande, una mesita de noche y una cómoda. Por supuesto, todo el mobiliario era de una preciosa madera, pero era tan sólo una habitación impecablemente limpia, sin ningún toque personal.

Al otro lado del pasillo frente a la habitación, estaba la de ZiTao, y esperaba, que fuera más interesante que esta. Cuando entré, me encontré algo totalmente diferente del resto de su suite. Mi compañero la había decorado dándole un aire a cabaña. Así que todo el mobiliario había sido realizado de troncos aserrados y pulidos, y cuando me asomé al espacioso cuarto de baño, vi que el jabón de mano, y el mango del cepillo de dientes, tenían forma de osito. Interesante.

En general la suite de Zitao, era enorme, preciosa e impresionante, definitivamente dejaba a la habitación del Complejo de los Guerreros, en una completa deshonra.

Cuando terminé el recorrido tras revisar toda la suite, me centré en mi compañero, que estaba prácticamente saltando de un pie a otro, por los nervios. Le di una gran sonrisa, y ZiTao se relajó inmediatamente.

—Me gusta. —Afirmé, haciéndole saber que no era ninguna trola—. Creo que podríamos cambiar la habitación de invitados a un despacho, o una sala de juegos, pero me gusta mucho.

Algo pasó por el rostro de Zitao, que hizo que luciera nervioso y casi asustado, en un momento. Decidí hacer que saliera todo fuera, y así poder resolver el problema.

—Y ahora las reglas. —Me senté en el mullido sillón de su dormitorio, tamborileando mis dedos un momento en la tela verde cazador, y le señalé la cama para que tomara asiento. Asintió e inmediatamente, lo hizo—. Ya he explicado que no quiero un verdadero sumiso como compañero y es verdad. En el mundo real seremos socios e iguales, y no quiero que por mí cambies lo que eres, en lo más mínimo. Pero en nuestra suite, en el momento en el que la puerta se cierre, seré el jefe, pareja.

—¿Qué significa eso? —preguntó ZiTao, en voz baja con vacilación, mirándome aún más temeroso—. ¿No tengo voluntad propia o nada que decir?

—No, nada de eso. —Le respondí gentilmente, al darme cuenta por qué estaba preocupando, cuando no era necesario—. Quiero decir que hay ciertas cosas que te pediré como pareja y dueño de tu cuerpo. Como, que quiero que estés desnudo... Siempre. Incluso si estamos sentados viendo la televisión, quiero que estés desnudo para el placer de mi vista, y tener así fácil acceso para jugar con mi compañero. Y normalmente te quiero en mi regazo, tan cerca de mí como sea posible.

—Está bien. —Susurró asintiendo y mirándome como si fuera a romper a llorar—. Lo que tú quieras, Kris.

—Pero no es lo que tú quieres. —Dije en voz baja, con mi corazón rompiéndose—. ZiTao, no soy tu dueño. Estas reglas se supone que son para nuestro disfrute, pensé que te gustaba ser sumiso cuando se trataba de sexo.

—Bueno, sí. Está bien. —Me bufó y se abalanzó sobre mí, lo empujé de vuelta a la cama, teniendo cuidado con sus lesiones, pero asegurándome de que todo mi cuerpo lo rodeara.

—No vuelvas a mentirme. —Gruñí, sus ojos se desorbitaron por el shock—. Soy tu compañero, y mientras que seré el dueño, del placer en tu cuerpo. No soy tu Amo,¿entiendes la diferencia?

—Sí. No quería molestarte diciendo, que no todo el tiempo.

—Aprecio que seamos capaces de hablar las cosas. —Le respondí, dándome cuenta de que ahí estaba sucediendo algo—.Pero no me mientas. Así no es como funciona una pareja acoplada.

—Lo prometo. —Frunció los labios para un beso, trataba de levantarse pero yo estaba presionando hacia abajo. Me reí, dándole un beso suave, dejándole sentir el amor que estaba empezando a florecer.

—Ahora, ¿es que estar desnudo o sentado en mi regazo no te gusta? —Le pregunté levantando una ceja, como si fuera a atreverse a mentirme de nuevo.

—No estoy seguro de me aguantes en tu regazo, pero eso me parece bien. Es lo de estar desnudo. No estoy convencido de poder hacerlo, especialmente si tú estás vestido. —Fue una respuesta honesta, y no como si me gritara que había perdido la perola.

—¿No has hecho escenas prolongadas con tus pasados Amos, que requiriese el que estuvieras desnudo durante mucho tiempo? —Por mucho que odiara escuchar sobre sus amantes anteriores, tuve la sensación, de que necesitaba saber más sobre su pasado sexual, tras los comentarios que estaba haciendo.

Poco a poco me separé de él, y me senté en el sillón, dejándole espacio para realizar su confesión. Vi como respiró hondo y se pasaba los dedos por el cabello, antes de responderme.

—Sí, pero normalmente estaba encadenado, y solo había luces de velas. No parecía que estuviera desnudo. La mayoría de las veces, estuve totalmente vestido, y la mayoría de mi ropa estaba arrancada cuando... —Sus ojos se abrieron y empezó a temblar.

—Dime. —Ordené no muy gentilmente.

—Vas a pensar que soy un jodido bicho raro. —Susurró moviendo la cabeza con tristeza al bajar de la cama. Yo sentí curiosidad cuando se arrodilló, y sacó un gran contenedor de plástico verde, para guardar zapatos de debajo de la cama. Di un grito ahogado cuando lo puso encima de ésta, y abrió la tapa de golpe—. Estoy enfermo, Kris. Hay algo mal en mí, ¿a que sí?

Quería decir que no, pero mirando los instrumentos para auto-inflingirse tortura que tenía en el contenedor, no pude, no eran sólo látigos y esposas, como había planeado usar con él. Oh, no, esto estaba mucho más lejos que eso.

—No voy a decir eso, pero no estaba preparado para esto.—Le contesté con cuidado, haciendo mi mejor esfuerzo para centrarme en mi compañero, en lugar de en los espantosos artilugios que había en el contenedor—. Así que a ti, obviamente te va el sexo con dolor.

—No es sexo, si no hay sangre. —Se rio entre dientes nerviosamente sin mirarme, conscientemente. Tuve una idea, y le pedí que me contara a quién, había oído decir eso, para saber si tenía razón. Me levanté y me dirigí hacia él, con cuidado, midiendo su reacción.

—Te gusta la sensación de dolor cuando tu carne es perforada, ¿no?

—Sí. —Murmuró mirando hacia abajo, a sus pies, cuando se estremeció.

—¿Te gusta que te corten?

—No específicamente, pero el dolor es más extremo, aunque no lo suficientemente bueno. Es como si no pudiera encontrar el dolor correcto, por lo que sigo adelante y pido más.—Admitió con los hombros caídos, mirando como alguien que había abandonado a su cachorro—. Quizás simplemente no haya forma de satisfacerme en esta mierda.

Esa era la respuesta que había estado buscando. Sabía lo que mi pobre compañero necesitaba, y había estado buscando sin éxito. Le agarré rudamente desde atrás, envolví un brazo en su pecho, mientras mi otra mano fue hacia los pantalones. Extraje mis colmillos y le mordí salvajemente.

—¡Oh Dioses! —Gritó ZiTao quedándose laxo en mis brazos, completamente sumiso, dejándose caer contra mí. Se estremeció jadeando con placer, cuando agarré su dura polla y la acaricié con fuerza, asegurándome de que sintiera algo de dolor. Solo tardó tres sacudidas antes de gemir, y correrse. Mi compañero tenía el cuerpo tan rígido, que en realidad se resistió a doblar las rodillas.

Saqué mis colmillos de su cuello con cuidado, y lo sujeté mientras proseguían las réplicas de su orgasmo, acariciándole su flácida polla.

—Dime pareja, ¿no ha sido este uno de los mejores orgasmos que has tenido?

—Sí. Jodidamente espectacular. —Jadeó derrumbándose contra mí, como si me necesitara en más de un sentido y confiara en mí para sostenerle.

—No estás mal de la cabeza, compañero. —Le susurré suavemente, mientras nos movíamos para tumbarnos en la cama.

—¿No lo estoy? —murmuró con tono saciado.

—No, bebé. —Le contesté tragándome mi tristeza y mis emociones. ¿Durante cuánto tiempo mi dulce compañero había pensado que era un enfermo mental?—. Eres mordedor. Te gusta ser mordido, probablemente también ser el que muerde. Eso es algo que no se puede realizar con los humanos. ¿No has tenido nunca relaciones con otro vampiro?

—No, todos los guerreros me tratan como a un hermano pequeño, y temen demasiado a Hangeng. He recibido algunas propuestas, pero para entonces, ya sabía que me gustaba el dolor extremo, y no quería correr el riesgo de que nadie lo dijese. —Sonaba tan perdido, que me hizo darme cuenta de otra cosa.

—¿Eres solo un bebé, correcto? Quiero decir, sé que eres de esta familia, ¿pero cuántos años tienes realmente?

—Setenta y seis años. —Murmuró en respuesta.

Wow. Pensé que era joven, pero en nuestro mundo era como ser un humano de diecisiete años, que apenas sabía realmente lo que había por ahí. No era exactamente lo mismo, pero se acercaba bastante.

—Entonces no te sientas mal, ZiTao. A la mayoría de los vampiros nos gusta ese mismo dolor. Tenemos colmillos. Por supuesto somos mordedores, me encanta que unos colmillos perforen mi polla, cuando me están haciendo una mamada. Lo que has estado buscando, no es algo enfermo o fuera de lo común.

—Ojalá lo hubiera sabido todos estos años. —Susurró, y mi corazón se dolió con él. Sí, era joven, pero llevar esa carga pensando que estaba enfermo todo este tiempo, podría haber retorcido su mente. Mi compañero necesitaría de mucha atención especial, para que se viera a sí mismo como yo lo hacía—. Tuve a muchos Amos que me llamaron enfermo de mierda. Los únicos que jugaron conmigo, creo que estaban aún más enfermos que yo.

Aclaré mi garganta haciéndole saber, que no estaba bien lo que había dicho.

—O de lo que yo pensaba estarlo —se corrigió—. Dejaba que me cortaran, o cosas peores, tratando de encontrar lo que necesitaba.

Otra pieza del rompecabezas que era mi compañero cayó en su lugar.

—Es por eso que no estabas sanando como debías. Te privaste a ti mismo de sangre, por lo que sanabas lentamente como los humanos, cuando participabas en actividades sexuales.

—Sí. —Cuanto más hablaba más abatido se sentía, y no era lo que yo quería para nuestro primer día, juntos. Tenía información suficiente, y ahora era el momento de comenzar a sanar el alma de mi compañero.

—bóxers entonces. Espero que estés siempre en bóxers. Normalmente estoy siempre así en mi cuarto, por lo que no te sentirás incómodo. —Necesitaba que empezara a entender que no había nada malo en un cuerpo desnudo, ni en sus deseos. Pero iríamos poco a poco, con pasitos de bebé.

—Puedo hacer eso. —Respondió con un tono ligeramente más feliz—. Me gustará que vayas siempre medio desnudo.

—¿Y qué hay de estar completamente desnudo justo ahora mientras le hago el amor a mi hermosa pareja?

—Sí, por favor. —Gimió ZiTao, haciendo que a mi polla le sonara bien—. ¿Me morderás de nuevo?

—Siempre, pareja. —Susurré mientras empezaba a desnudarlo—. Te llevaré a sitios donde nunca has estado antes.

—Suena bien. —Jadeó volteándose hacia arriba, y mirándome con esos maravillosos ojos verdes. Habían cambiado de color una vez más, volviéndose más luminosos, casi iridiscentes.

—Trae el lubricante. —Gruñí mientras bebía de su cuerpo desnudo, su musculoso y jodidamente sexi cuerpo. Mi compañero asintió, y se dio rápidamente la vuelta metiendo la mano en la mesita de noche, mientras yo, me quitaba la ropa.

En el momento en que se giró, yo, ya estaba totalmente desnudo.

—Eres hermoso. —Me susurró con tono asombrado, y los ojos poniéndose como platos—. ¡Y enorme! ¡Joder! Esa cosa es de un tamaño monstruoso.

—¿Te gusta? —Me reí palmeando mi polla. Era bastante grande, por lo menos 30 centímetros, y más ancha de lo que jamás vi en cualquier otro.

—Sí, no me estires. —Gimió ZiTao mientras sus ojos se nublaban lujuriosos.

—Ah, a mi pareja le gusta que le duela bien el culo,¿verdad? —ZiTao asintió cuando me entregó el lubricante, manteniendo su mirada aun centrada en mi polla, mientras se humedecía los labios. Diablillo. Sabía que no iba a durar mucho tiempo con esa mirada que me estaba echando, y necesitaba entrar en su dulce culo antes de explotar—. Sobre tu espalda.

—Sí, Amo. —Ronroneó y levanté una ceja—. ¿No te gusta?

—No me gusta esa palabra. —Le respondí con un gesto mientras tomaba posición—. Yo domino tu placer, no a ti.

—¿Entonces cómo tengo que llamarte? —Sabía lo que quería, había sido la única cosa que esperaba oír cuando encontrara a mi compañero.

—Me gustaría que me llamaras mi amormi amor. —Le susurré mientras colocaba mi cuerpo entre sus piernas.

—Me gusta eso. Mi mi amor. —Dijo sonriéndome—. Es romántico.

Asentí, pero por dentro estaba temblando. Yo no sabía nada de romance. Claro que podía ser, cariñoso, afectuoso, e incluso sensible en el dormitorio, a veces, pero el romance real era más que sexo, y el miedo a cagarla me llenaba.

Como no quería enfocarme en el término en ese momento, rápidamente tomé mi polla, y froté algo de lubricante alrededor de su agujero.

—¿Estás seguro que no te gustaría estar mejor preparado?

—Sí, me gusta el ardor. —Admitió, con las mejillas ruborizadas de la vergüenza.

Estoy seguro de que le gustaba, pero yo estaba muy bien dotado, y me preocupaba herirlo. Pero en nuestra primera vez juntos no podía dudar de él, o hacer como si me sintiera culpable de algo. Asentí, y me incliné sobre su cuerpo guiando a mi polla hasta su agujero.

Lamiendo sus pezones, acaricié con ella su culo, ZiTao gimió y se retorció debajo de mí. Luego lo dejé ver mis colmillos, estaban fuera antes de morderle su pezón derecho, al mismo tiempo empujé la cabeza de mi polla dentro.

—¡Joder! —Gritó corcoveando debajo de mí. Después hizo una pausa—. ¿Quieres que grite o que esté callado?

Saqué mis colmillos, asegurándome de no lamer la herida cerrándola.

—Prefiero que grites, pero quiero escuchar tu placer no algo forzado.

—Normalmente soy ruidoso, pero sé que a algunos Amos les desagrada.

—Grita fuerte, pareja. —Ronroneé introduciendo más profundamente mi polla. ZiTao q se quedó sin aliento por el placer, y arqueó su espalda—. Me gusta que hables un poquito sucio, si está bien.

Su polla se movió contra su estómago, llena completamente, y supe que le había gustado mucho la idea.

—Ves, nos adaptamos perfectamente. —Gemí feliz, sabiendo que le gustaba todo lo que le hacía. Su culo era exquisito. El ajuste era demasiado apretado, sentía como si fuese a estrangular mi polla, pero era algo maravilloso—.¿Quiere más, mi putilla? Ruega por mi polla.

Sus ojos se ampliaron, su cabeza se levantó mirándome y me quedé inmóvil, pensando que había ido demasiado lejos.

—Por favor, mi amor, fóllame con tanta fuerza que me duela. —Me estremecí. ZiTao era perfecto. Agarré sus caderas fuertemente, dejando que mis cortas uñas se hundieran en su carne, y me empujé hacia delante rudamente, tocando fondo en su interior, lo mordí en su otro pezón—. ¡Sí! ¡Folla a tu puta! ¡Oh Dioses, nunca he estado tan lleno!

—¿Este apretado culo es todo mío, ZiTao? —Gruñí arrastrando mis colmillos sobre su clavícula cuando fui hacia el otro pezón—. Tu agujero esta rogándome para que lo llene,¿verdad?

—Sí, sí. —Exclamó levantando sus caderas para encontrarse con las mías. Estaba impresionado de que su estrecho agujero, pudiera alojarme e incluso le gustara. Por otra parte, después de algunas de las cosas que vi en ese contenedor, el dolor que estaba sintiendo ahora, era leve en comparación con lo que había intentado antes—. Soy todo tuyo, mi amor. Mi culo es sólo para tu polla siempre que lo desees.

—Respuesta correcta. —Me estrellé contra él con un ritmo castigador, más duro de lo que normalmente sería en mi primera vez con una nueva pareja.

ZiTao se volvió loco, gritando las cosas más sucias, y sexys, que había oído alguna vez en la cama. Me hice una nota mental, para enviar una tarjeta de agradecimiento, o una cesta de regalo, al destino si alguna vez me lo encontraba.

Cuando me di cuenta que ZiTao necesitaba correrse, que estaba al límite, me di cuenta de algo. No lo haría hasta que se lo dijese, a menos que estuviera con la guardia baja, como antes, cuando lo reclamé. Oh, joder, eso era caliente. Me encorvé y le acaricié la polla, lo que aumentó aún más sus ganas de correrse.

—Por favor. —Rogó—. Por favor, di que sí, mi amor.

—Todavía no. —Gruñí follándolo más fuerte—. Quiero que nos corramos juntos, y me gusta verte al límite.

No pasó mucho tiempo para que llegase a su altura. Mi compañero era hermoso en la agonía de la pasión, y yo no podía aguantar más. Solté su polla y moví los brazos por debajo de sus hombros consiguiendo una mejor profundidad.

—Córrete. —Le ordené gruñéndole, mordiendo su cuello. Gritó su agónica pasión lo suficientemente fuerte, como para sacudir la ventana, y a mí únicamente me quedó la momentánea esperanza de que las habitaciones estuvieran insonorizadas antes de unirme a él. Joder, no solo me corrí... Exploté con la fuerza de un despegue del transbordador de la NASA. Llegué al clímax tan fuertemente que me dolieron las pelotas.

Y eso me sacudió más. Sin reducir la velocidad, no bombeé mi semilla dócilmente en su cuerpo ¡Oh, no, lo doblé por la mitad y golpeé lo más fuerte que pude, con cada movimiento de mi orgasmo! Sentí que duraba una eternidad mientras bebía de él. Cuando finalmente me calmé, extraje los colmillos y me di cuenta que algo estaba mal.

—¿ZiTao? —Susurré mientras bajaba sus piernas, y le levantaba la parte superior del cuerpo, para poder mirarlo—. Bebé¿estás bien?

No, se había desmayado. Normalmente me daría una palmadita en la espalda por un trabajo bien realizado follando a mi pareja hasta desmayarse, pero él, estaba herido gravemente. Lo que era peor, apenas podía oír el latido de su corazón.

¡Joder!

Rápidamente me mordí la muñeca y la puse sobre su boca abierta, cuando no respondió instintivamente comencé a mover su garganta haciéndole tragar. Tomó unos cuantos tragos, pero luego gimió, y se pegó a mi carne, sosteniendo con su mano mi brazo en su boca.

—Eso es. Toma lo que necesites, pareja. —Susurré mientras sus ojos se abrían—. Lo siento mucho, ZiTao. No tenía intención de tomar tanto, y me olvidé de tus lesiones. Te sientes tan bien, y sabes aún mejor, perdí el juicio.

Sonrió sujetando aún mi muñeca, y me guiñó un ojo. No estaba seguro de que había hecho para merecer semejante compañero, pero estaría eternamente agradecido.

—¿Cuántos años tienes? —Me preguntó después de beber, cerrar mi herida y lamerse los labios—. Tu sangre es increíble. Me siento capaz de hacer volteretas.

—Bueno, a pesar de lo mucho me gustaría ver eso, vamos a esperar hasta que te encuentres mejor. —Me reí.

ZiTao gimió y se retorció debajo de mí.

—Oh joder. Estoy duro de nuevo. —Se lamentó. Entonces me percaté de que todavía estaba dentro de él, y sentía lo mismo.

—Por muy tentadora que sea la oferta. —Gemí queriendo otra ronda como esta—. Los dos necesitamos un descanso después de bañar a mi herido compañero.

—¿Vas a mimarme? —Bromeó ZiTao mientras salía de él y lo levantaba en brazos.

—Trataré de hacerlo, pareja. No estoy seguro de ser bueno haciéndolo, pero seguro que lo intentaré.

—¿Entonces qué más necesito? —Se rió entre dientes acurrucándose en mi hombro—. Pero no contestaste a mi pregunta.

—Mil doscientos años, década arriba o abajo. —Suspiré a su oído sabiendo que estaba quedándose dormido.

—Conseguí un caliente, viejo guerrero. —Se rió. Mis ojos se abrieron ante ese sonido, ¿se acababa de reír? Debí tomar una gran cantidad de su sangre. Tenía que asegurarme de que bebiera más, después de limpiarlo—. He tenido mucha suerte con esto del emparejamiento. Solo espero no decepcionarte.

—Nunca. Jamás pienses eso. —Le dije suavemente—. Échate una siesta mientras te baño, y luego beberás algo más de sangre antes de acostarte. No deberíamos haber tenido sexo aún, pero no pude resistirme.

—Bueno. No lo hagas. No vuelvas a resistirte, mi amor. Tengo que saber que me deseas, y que te complazco, por favor.

—Luego su respiración se estabilizó. Suspiré sin saber si podía darle lo que necesitaba. Empecé a llenar la bañera abrazándolo en mi regazo. Había estado solo y por mi propia cuenta, viendo tanta mierda como médico de los guerreros, que no pensé que mi corazón podría suavizarse jamás.

Había sido más amoroso y tierno con ZiTao en este momento, de lo que lo había sido durante las últimas décadas juntas. Me sentí como si mi reserva estuviera vacía. Pero, ¿cómo se llenaría de nuevo, y me convertiría en el amante que necesitaba mi pareja?

ZITAO

Tu culo es tan jodidamente apretado que me vuelve loco. —Gruñó mi compañero mientras taladraba con su enorme polla dentro de mí. Eso lo sabía porque lo decía cada vez que teníamos sexo. Mi culo es tan jodidamente apretado que lo vuelve loco. No era la cosa más romántica para decir, pero como me gustaba que hablara sucio durante el sexo, estaba encantado con eso.

Me encantó incluso el hecho de que saltara sobre mí en la ducha, y encontrarme ahora mismo pegado de bruces contra las baldosas, con su polla dentro de mi bien usado agujero. Tenía marcas de mordidas en el cuello, la espalda y los hombros, como a mí me gustaba. Todo era perfecto.

En nuestra vida sexual.

—Más duro. —Le supliqué incitándolo—. Folla a tu sucia puta más duro, mi amor.

—Dioses. Amo la forma en la que me hablas. —Gimió recorriendo sus colmillos por mi cuello. Clavó su carne dentro de mí, y me estremecí, los duros azulejos raspaban mi polla mientras me movía sobre él—. Córrete para mí, ZiTao.

Sus colmillos traspasaron la piel de mi cuello, y dado que ya tenía permiso me dejé ir. Grité como un loco, y su cuerpo se sacudió mientras continuaba con el orgasmo. Kris rugió detrás de mí y me llenó con su semilla.

Me dejé caer hacia atrás contra él cuando terminamos, incapaz de moverme aunque hubiera querido.

—Cada vez es mejor, pareja. —Susurró tiernamente en mi oído. Disfrutaba de esos momentos. En las pocas semanas que habían transcurrido, estos momentos me daban una idea de la cariñosa pareja que tenía.

—Sí, lo es. —Estaba de acuerdo. Kris salió de mí, y me lavó delicadamente, asegurándose de tener especial cuidado con el agujero de mi culo. Mientras lo hacía me lamió todos los mordiscos cerrándolos, tratándome como si fuera la cosa más importante del mundo para él. Me di la vuelta, atrayéndolo a mis brazos para que suavemente mis labios se encontrasen con los suyos—. Vayamos al cine esta noche, o a cenar. No hemos tenido una cita aún.

Kris se puso rígido, y detuvo lo que estaba haciendo antes de terminar rápidamente, sus movimientos habían pasado de calmados a apresurados, y casi descuidados. Suspiré, sabiendo que nunca iba a suceder.

—Tengo que trabajar hoy, pareja. —Dijo mientras empezaba a lavarse a sí mismo a la velocidad de la luz. Siempre reaccionaba así cuando sugería hacer algo fuera de nuestra suite... juntos—. Y tú necesitas descansar, y reponer fuerzas. Todavía continúas de baja médica.

—Sí, pero Ren ya me dio de alta. —Le contesté al salir de la ducha. Agarré una toalla con rabia y me sequé con movimientos rápidos y bruscos—. No puedo pensar en una cena y una película, pero sí tener una maratón de sexo cuando estás en casa.

—¿Te estás quejando? —Me preguntó serio mientras cortaba el agua girando rápidamente el pulido grifo dorado—. No recuerdo que estuvieses haciendo nada, aparte de gritar de placer, ZiTao. —Su voz se había vuelto fría y distante, como si se estuviera cerrando y apartándome aún más lejos.

—Por supuesto que no me estoy quejando. —Le respondí rápidamente—. Me encanta nuestra vida sexual ¿Es sólo que por qué no podemos también salir? Hay un gran restaurante especializado en carnes en la ciudad. Tengamos simplemente una comida.

—Lo siento mucho. No me di cuenta que debía conquistarte como un enfermo de amor a una chica. —Dijo enojado mientras salía de la ducha tomando una toalla y pasando por delante de mí. ¡Ahu!

—Eso no es justo. —Dije, pero más que nada a mí mismo, porque él, ya había abandonado furioso el cuarto de baño, y ahora estaba en el dormitorio. Lo seguí, sin sentirme una mierda por molestarlo—. Sólo quiero tener algo más que la diversión que tenemos en el dormitorio.

—Nos divertimos en la sala de estar, y también en la sala de juegos. —Refunfuñó mientras se vestía con su habitual uniforme médico azul de trabajo. Únicamente se lo cambiaba por otro de color verde, mi compañero no los usaba con otros colores o motivos. No iba a llegar a ningún lado estando él así, de modo que me di por vencido.

Agarré de un tirón unos viejos vaqueros con agujeros en las rodillas, y unas zapatillas de deporte que una vez fueron blancas antes de pillar una sudadera. Era gris, con las letras del frente borrosas y con la cinturilla y las mangas deshilachadas.

—¿Adónde vas?

—¿A ti qué te importa? —Le grité y salí de la habitación. Sí, fui mezquino, pero después del comentario sobre "la conquista de la chica por el enfermo de amor", estaba molesto.

—No me faltes al respeto de esa manera, ZiTao. No me grites. —Vociferó y salió disparado tras de mí, con la mandíbula apretada, y la cara roja, pude verle una vena pulsándole en la frente mientras me miraba enfadado.

—¿Pero tú puedes hacérmelo a mí? —Le pregunté mientras cruzaba los brazos sobre mi pecho—. ¿No crees que lo que me dijiste en el baño, fue una falta de respeto hacia mis sentimientos y hacia mí?

—Tienes razón, pareja —Suspiró su ira derritiéndose tan rápidamente como un cubito de hielo arrojado en una taza de líquido caliente—. No debería haberte hablado así. Lo siento. — Se puso de rodillas frente a mí, y me miró con ojos suplicantes.

—Está bien. También lo siento. —Me incliné y le di un beso en los labios—. Por favor, solo piensa en salir una noche, ¿vale? Me estoy volviendo un poco loco, y me gustaría que pasáramos algo de tiempo juntos, para llegar a conocernos. —Me agaché y puse su mano en la mía, frotando sus ligeramente ásperos nudillos con el pulgar.

—Nos conocemos íntimamente. —Respondió él, sus palabras me acariciaron como si fueran sus manos. Me estremecí, pero entonces me detuve. Así era como frustraba siempre esta conversación, usando el sexo.

Dejé caer la mano con un suspiro, y me di la vuelta, mirando por la ventana, viendo la hierba y los árboles. Estaban espectacularmente verdes, a pesar de ser diciembre, gracias a Taemin y a Key, al ayudar a su madre con las plantas. Noté a Kris detrás de mí, y como ponía su cálida mano sobre mi hombro, me giró suavemente hacia él. Sus ojos buscaban los míos cuando lo miré.

—Kris, no sé ni los nombres de tu familia ¿Tenías hermanos? ¿En qué lugar de China naciste? —Le pregunté calmadamente, sin querer discutir de nuevo—. Estas son cosas básicas que un compañero debería conocer del otro. Sólo quiero que nos conozcamos el uno al otro fuera de la habitación, igual que lo hacemos en ella.

Realmente no pensaba que fuera demasiado pedir. Y realmente pensé que valía la pena ¿O no era así?

CONTINUARÁ.......

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