lunes, 29 de marzo de 2021

LOS HERMANOS KIM05: ZITAO

 CAPITULO DOS


ZITAO

—Hey pareja —Dijo un hombre guapísimo cuando abrí los ojos—. Ay Dios mío, eres un mirón. Voy a tener que mantener mis ojos en ti en todo momento. —Me sonrió dulcemente con sus ojos brillantes de color ámbar.

—¿Eh? —Sentía mi cabeza como si la hubiera golpeado varias veces contra una piedra, y ahora era evidente, que un desconocido me miraba mientras dormía. Respiré profundamente antes de decirle donde podía irse. Ah, cierto. Mi compañero—. Oops. No, mi pareja, ZiTao. —Me murmuré a mi mismo, pensando que era tan buen principio como otro cualquiera.

—Sé tu nombre. —Se rio entre dientes mientras inclinaba la cabeza para susurrar en mi oído—. pareja, te lo estoy diciendo en mi lengua materna, pareja mía.


—Ah. —Le contesté, aclarando mi garganta. Y tratando de no darme cuenta de lo genial que olía. Su aroma era maravilloso y fresco... Una mezcla de pino y tierra recién mojada por la lluvia—. ¿Quién eres tú?

—Wu Yifan Kris. —Susurró en mi oído mientras movía su cuerpo acercándolo más a mí. ¿Cómo no me di cuenta de que había estado sentado en mi cama, y ahora estaba tumbado a mi lado? Sentí que mi ritmo cardíaco se elevó un par de grados, al mismo tiempo que abría la boca para hablar. Su voz era profunda, suave y sorprendente aterciopelada—. No te acuerdas de haberme conocido. No pasa nada. Estabas bastante apaleado. Volverás a recordarme.

Y fue justo lo que intenté.

—No.

—Está bien, te tengo pareja. —Susurró, mientras yo, me echaba a temblar. Traté de alejarlo, pero sus brazos me envolvieron como si fueran acero—. Mantén la calma y respira. Nadie va a dañarte aquí, y te lo hemos curado todo. Tu única preocupación será ponerte cada vez mejor y responder a mis preguntas.

—¿Tus preguntas? —Le pregunté jadeando cuando mi corazón se aceleró y comencé a recordarlo todo—. ¿Por qué tienes que hacerme preguntas?

—Bueno, tu familia también quiere saber, pero me aproveché de mi estatus como compañero, y les dije, que sólo yo, hablaría contigo. —Miré hacia arriba a sus ojos de color ámbar. No sabía si eso era la cosa más dulce o la más presuntuosa que había hecho. Un poco de ambas probablemente—. ¿Quieres decirme que ocurrió y cómo llegaste a ese club?

Mi corazón se rompió. —No. —Le dije empujándolo, lo suficientemente fuerte como para conseguir algo de distancia entre nosotros. Este buen hombre no comprendería jamás las depravaciones de mi cabeza, ni lo que yo, necesitaba. Y no podía ser honesto con él, lo mismo que no podía serlo con mi familia, o con mis amigos.

—¿En serio, me estás diciendo que no? —Su voz era fría y severa, y por alguna razón paré de luchar y lo miré—. Creo que ambos sabemos por qué estabas en ese club, pareja. Quiero que me lo digas ahora mismo, y te premiaré. Pero no te equivoques, niégalo de nuevo, o miénteme alguna otra vez, y te castigaré. —No pude contener un temblor lujurioso ante la idea de que me castigase—. Sí, serás una pareja maravillosa.

Me di cuenta que había sido descubierto. Durante todos estos años, nadie, en mi vida, había sabido mi secreto. Pero Kris, lo había descubierto, a los cinco minutos.

—¿Cómo lo has sabido? —Me oí preguntar, sorprendido de que pudiera abrir la boca, de lo anonadado que estaba.

—Porque somos dos mitades de un todo, pareja. —Me explicó con suavidad, moviéndose para que los dos estuviéramos tumbados de cara en la cama. Uno frente a otro. Kris, rozó uno de mis errantes rizos castaños, apartándolo de mi cara—. El destino no me habría dado a una persona que no disfrutase con lo que hago en la vida, y sexualmente. Así que cuando por fin, le sonsaqué a Ren lo que sabía sobre lo ocurrido, junté las piezas. Fuiste allí para ser dominado,¿verdad?

—Sí. —Suspiré contento de no tener que decir las palabras—. Encontré a un hombre que era lo suficientemente atractivo, parecía estar a mi nivel sexual. Hablamos durante un rato, establecimos las normas, y la siguiente cosa que supe, es que estaba como si me hubiera bebido una caja de vodka.

—¿Te drogó? —Me miró sorprendido y molesto, desorbitando los ojos y frunciendo las cejas.

Estreché los ojos y gruñí. —No soy un idiota. Soy un guerrero entrenado. De ninguna manera me hubiera ido con un humano si hubiera deslizado algo en mi bebida. Tuvo que ser el camarero, porque estaba allí cuando desperté.

—Así que no eres verdaderamente un sumiso. —Replicó sonriéndome ampliamente.

—Espera, ¿qué? —Le pregunté confundido por el repentino cambio de tema, aún no funcionaba a toda máquina y me dolía todo mucho.

—Te liberaste y te defendiste. No eres un sumiso real, no lo eres en todos los aspectos de la vida. —Era una afirmación, pero aun así pude ver en su interrogativa mirada, que quería más.

—No. No soy un sumiso. He estado con unos pocos hombres que me han entrenado como a uno, pero no he abrazado plenamente ese estilo de vida. —Levanté una ceja, recorriéndole con la mirada—. Y necesitas saberlo, y asumirlo, no me sentaré a tus pies, ni usaré ningún collar, ni seguiré tus pasos como un pelele. Así que si eso es lo que estás buscando, sigue haciéndolo.

—No, no busco eso. —Ronroneó moviendo las manos sobre mi pecho. Podía sentir su calor a través de la delgada tela de la bata de hospital que llevaba puesta—. No quiero a alguien débil y necesitado en mi vida. Pero ¿qué hay una vez cerremos la puerta de nuestra habitación?

—Sí. —Sin estar seguro de cómo respondería. Los dos sabíamos lo que significaba que dijera "Sí". Soy un sumiso en la cama, y quiero ser dominado, sólo esperaba que pudiera manejar como me gustaba. Era algo extremo, y algunos Amos me habían dicho que sencillamente estaba jodido. Pero eran humanos, y la sangre, significa algo distinto para ellos.

—Está bien. —La cara de Kris se iluminó con una amplia sonrisa—. Creo que vamos a ser muy adecuados uno para el otro, pareja.

—No sabes hasta donde llego... —Empecé a decir cuando oímos un fuerte golpeteo en la puerta.

—¿Qué? —Gritó Kris por encima del hombro.

—Abre la puerta. He oído su voz. Puedes preguntarle todo lo que quieras, y que te cuente la historia, pero voy a ver a mi hijo. —Contestó mi madre con un gruñido, tras la puerta.

Me reí entre dientes, completamente acostumbrado a sus protectoras maneras.

Tu madre es como un grano en el culo. —Murmuró Kris mientras rodaba de la cama y se ponía de pie.

—¿Acabas de decir que mi madre es como un grano en el culo? —Le pregunté desorbitando los ojos. Mi compañero se encogió de hombros y le quitó el pestillo a la puerta.

—Así que hablas español. —Se aclaró la garganta nerviosamente girándose hacia mí con el rostro serio—. Sin embargo, lo es.

—En realidad no. Tuve a un profesor hispano, durante mi adiestramiento como guerrero, así que sé esa frase. Y puedo entender alguna que otra palabra.

—En cambio, yo lo hablo con fluidez. —Se rio mi madre mientras abría la puerta. Los ojos de Cyrus se ampliaron, y se dio cuenta que había oído todo lo que le había dicho, a pesar de hacerlo bajito y con una puerta entre ellos. Tiró de su hombro hacia abajo y besó su mejilla—. Tú también eres un grano en el culo. —Le dijo con una voz dulcemente edulcorada.

—Sí, Madre  Kim. —Dijo Kris con tono apesadumbrado.

—Demonios, eres alto. —No lo había notado antes, y probablemente no tendría porqué, ya que la mayoría de nosotros éramos más altos que mi pobre madre, pero Hangeng había entrado en la habitación, y mi compañero era más grande—. Ahu, Hani, ya nunca serás el más grande. Pobrecito de ti.

—Eres un mocoso, un pequeño mocoso. —Me soltó Hangeng poniendo los ojos en blanco, pero luego se puso serio—. Hemos estado en el Consejo antes de que oyeran lo que ocurrió de cualquier otra fuente. Aunque fuera posible ocultar que cinco personas han desaparecido en DC del radar de la prensa, algún conocido de cualquiera de los cinco lo destaparía.

—Me dijiste que no se lo dirías a nadie. —Dije en voz baja, sin ganas ya, de bromear tampoco. Miré a mí alrededor y vi que estaba toda mi familia—. Me mentiste.

—No. No lo hizo. —Suspiró Ren. No lo había visto entrar, ni a él, ni a Baekho en la habitación—. Le dije a mi enfermera que no le dijera a nadie que iba a salir a ayudarte y que necesitábamos una cama. No dije tu nombre. Mara oyó al piloto decirlo por radio, no sabía si eras el mismo paciente, y llamó a los familiares porque es el procedimiento. Lo siento, pero necesitaba la sangre de tus padres para salvarte.

—Está bien. Umm, gracias. —Murmuré a mis padres, sin gustarme ser el centro de atención de todos.

—¿Estás bien? —preguntó mi madre con suavidad mientras se sentaba en la cama y me rodeaba con sus brazos—. Nunca me asustes de esta manera de nuevo. Con compañero grande, o no, te golpearé si alguna vez vuelvo a recibir una llamada como esa.

—Por supuesto, mamá. —Solté una risita—. Advertiré a los malos que estoy fuera de los límites.

—Sí, haz eso. —Sollozó ella.

—Estoy bien, mamá. —Le susurré al oído para que solo ella lo escuchara. Sentí su asentimiento. Sí, podía tener setenta y seis años de edad, y ser un guerrero, pero en nuestro mundo no era nada. Apenas un cachorro, y a veces, el bebé de la familia, era justo que actuara como lo necesitaba la situación.

—Así que como iba diciendo. —Dijo Hangeng, aclarándose la garganta.

Miré a sus ojos y vi el dolor en ellos. Le articulé un "lo sientocon los labios, y me guiñó un ojo. No debí haberle soltado que había traicionado mi confianza en cuanto le di la espalda. Hangeng iba de frente, si se lo hubiera querido decir a todos, simplemente lo habría hecho, me gustara o no.

—Fuimos al Consejo después de estabilizarte, porque no eran sólo cinco humanos como nos contaste, ZiTao.

—Eran cinco. No herí a nadie más. —Sacudí la cabeza, yo sabía cuántos hombres había matado.

—No lo hiciste, pero alguien sí lo hizo. —Dijo Hangeng suavemente. Sentí como mis ojos, se ponían como platos mientras mi madre me abrazaba más fuerte, apoyando su cabeza en mi hombro y frotándome la espalda—. Había una docena de cuerpos en la parte trasera de ese almacén, ZiTao. Tú, no eras el primero, y tampoco ibas a ser el último.

—Entonces, ¿qué pasa ahora con el Consejo? —Le pregunté en voz baja sabiendo que estaba en shock.

—Han acordado, que nunca ha sucedido. Te lesionaste en una misión y tendrás un tiempo libre por razones médicas. Pero aparte de esto, lo están llevando mediante los canales de las autoridades humanas. Esos doce desaparecidos eran grandes empresarios y están en todas las noticias. No tienen pistas, ni idea de quien realizó esa matanza. Tú has parado eso, hermanito. —Dijo Hangeng lleno de orgullo.

—¿Qué jodida cagada me estás contando? —Exclamé alejándome de mi madre y saliendo de la cama, con la condenada bata de hospital. Los ojos de Hangeng se abrieron por la sorpresa, como estoy seguro, lo estaban los demás. Yo era el tranquilo, el ridículo bebé. Nunca me había encarado con ninguno de ellos—. Me drogaron en un club, lo que hizo que, tú, Baekho y Ren me miraseis como un bicho raro por ir, y luego viste la cantidad de daño que me hicieron antes de que me asustase y los matara.

—¡Fuera! —Gruñó Kris cuando me agarró por detrás y me puso una mano sobre mi boca—. Esto es demasiado para él después de lo que ha pasado. —Seguí luchando, pero me dolía aún y estaba débil—. pareja, no hagas esto. Yo no soy el enemigo. Ni lo es tu hermano, ¿de acuerdo? Tus emociones se están disparando después del trauma. Quedémonos juntos y vamos a relajarnos.

Asentí, la energía y la fuerza me abandonaron. Hangeng se acercó mientras los demás salían por la puerta.

—No me importa lo que ocurrió o como fueron las cosas. Aún estoy orgulloso de ti, ZiTao. Nos sorprendió que el bebé de la familia fuera a un club. Nada más. —Dijo suavemente—. Y puesto que todos sabemos que tipo de club era... —Su voz se fue apagando.

Mis ojos se abrieron cuando lo entendí. —¿En serio?

—A veces es divertido dar un paseo por el lado salvaje. — Se rio entre dientes y me guiñó el ojo—. Pero aún así pudiste con cinco hombres armados, mientras estabas drogado y en esas condiciones. Sí, estoy jodidamente orgulloso de ti, y más orgulloso aún de ser al que llamaste pidiéndole ayuda, cuando la necesitaste. —Miró a mi compañero clavando sus ojos en él—. Nosotros no somos sólo ocho. ZiTao es muy querido por aquí especialmente por los guerreros. Si le haces daño, te prometo que no podrás esconderte en ningún sitio. ¿Vale?

—Sí, lo pillo. —Dijo Kris con un gruñido—. Jamás le haría daño a mi pareja.

—No estoy diciendo físicamente, Jackie. —Dijo Hangeng poniendo los ojos en blanco—. No has visto como las suelta ZiTao. Es rápido y tiene un don. Estoy hablando de hacerle daño como únicamente una pareja puede.

—Ese soy yo. —Replicó mi compañero. Yo tenía una sola pregunta.

—¿Quién es Jackie?

Hangeng echó la cabeza hacia atrás y se rio mientras salía cerrando la puerta tras él.

—Tu hermano me llama Jackie, como Jackie Chan por mi acento. —Gimió Kris cuando me volvió a meter en la cama—. Encantador, por cierto.

—Mejor que te acostumbres a ello. —Me reí mientras se paseaba hacia el otro lado de la cama para acostarse conmigo—. Soy el bebé de la familia, y Hangeng no solo es el mayor de mis hermanos, es como mi mejor amigo. Te gustará, a todo el mundo le gusta. Creo que solamente está preocupado porque nos encontramos justo cuando acababa de pasar esto.

—No te engañes, pareja. —Dijo suavemente mientras me colocaba de medio cuerpo sobre su pecho—. Parte de eso es cierto, sí, eres el bebé. Sin embargo hasta ahora tus hermanos se han acoplado con hombres más pequeños, ¿verdad?

—Sí, Ren no es tan pequeño como los otros, pero sí, mis hermanos son más grandes que sus parejas. —Y la bombilla se encendió sobre mi cabeza—. Se ha figurado porque estaba en el club, ¿verdad?

—Probablemente. Pero no se metió contigo ni te juzgó, sólo apuntó que te amaba y se sentía orgulloso de ti. No creo que le importe. Está preocupado. —Suspiró mientras frotaba mi espalda, arrastrando sus dedos por la parte superior de mi culo—. Le respeto después de ver la manera en que te trata. Estoy seguro de que le gustaré más adelante.

—Está bien. —Comencé a excitarme, y me di cuenta de que aún no había besado a mi pareja. Quiero decir, que no nos encontramos en las mejores circunstancias para mí. Y antes nos habían interrumpido, nada mata más el estado de ánimo, que el tener a una madre entrando por la puerta, pero ahora estábamos solos y estaba tocándome—. Esto es raro.

—¿El qué, pareja? ¿Tocarte? —preguntó Kris vacilante dejando de mover su mano.

¡Oh mierda! Dije eso en voz alta. Mierda, joder, maldición

¡Aaaaggghhh!

—No, eso me gusta. —Admití, tratando de asegurarme que no había dañado sus sentimientos—. Pero esto, conmigo y contigo, es raro. Se siente tan natural. Acabamos de hablar con mi familia, como si no nos acabáramos de conocer, y estar aquí tumbados los dos, es como instintivo, como si no pudiera imaginármelo de otra forma. ¿Tiene algún sentido?

—Sí, pareja. —Se rio entre dientes, rodándonos en la cama con un movimiento tan rápido y gracioso, que ni siquiera registré ningún tipo de dolor. Kris me sujetó la mejilla, bajó la mirada hasta mí, encajando su enorme cuerpo entre mis piernas—. Algo dentro de ti hizo clic, incluso antes de que nos hayamos reclamado, y la vida ahora sin los sonidos del otro, son peores que la muerte.

—Sí. —Respiré sorprendido por lo bien que lo expresó—.Soy tuyo, y cada célula de mi cuerpo lo sabe.

—Bien. —Tenía una sonrisa salvaje en su rostro, mientras que sus ojos se oscurecieron con lujuria y posesión. Sentí una sana dosis de lascivia dispararse por mi cuerpo—. ¡Ay Dios mío! Tu madre no es la única y no me refiero sólo a la ira.

Aunque sus palabras eran crípticas, sabía lo que quería decir.

—Sí, soy el único de mis hermanos que heredó ese rasgo.

—Nuestros ojos normalmente verde musgo, se volvían casi traslucidos cuando algo nos abrumaba, a mí me sucedía lo mismo. No sabía lo que los ojos de mi madre transmitieron en ese momento. Qué asco—. ¿Es demasiado?

—No, me encanta. Es como si pudiera ver el interior de tu alma. —Wow. Mi pasional compañero Chino, sabía cómo hacer que un chico perdiera el sentido—. No estás lo suficientemente recuperado como para el sexo, pero cuidaré de tu creciente necesidad.

Frotó su polla cubierta por el uniforme médico contra la mía, y me di cuenta de que estábamos muy duros.

—Tan pronto como estés bien te reclamaré.

—Uh-huh. —Murmuré centrado en mi deseo y levantando mis caderas para coincidir con las suyas. Quería sus labios sobre los míos, y por todo mi cuerpo.

Pareja—Dijo chasqueando la lengua—. Debes enfocarte primero en tu curación. Luego ya jugaremos.

—¿Ni siquiera conseguiré un beso antes de unirnos para siempre? —pregunté haciendo un pequeño mohín. Me parecía que besarnos debía ser el primer paso.

—Por supuesto, que descortés por mi parte. —Su boca se aplastó contra la mía, y me di cuenta que había estado esperando mi invitación. Bien.

Kris me besó como ningún hombre había sido capaz de hacerlo. No era descuidado o baboso, sin embargo estaba en todas partes al mismo tiempo. Sus dientes, labios, y lengua, eran todos tan activos, que yo, no podía hacer mucho, salvo disfrutar y someterme. Oh, estaba correspondiéndole, pero no luchaba por controlar el beso. Dejé que el amo hiciera lo suyo.

¿Dónde había aprendido a besar así? Lo acerqué más, culebreé con mi mano tras su cabeza, y enterré mis dedos en su liso cabello negro, la parte de mí que raramente usaba, la masculinamente Alfa, tomó el relevo. Era mío. Kris era todo mío, para siempre.

Ese, era el único pensamiento que tenía en mi cabeza cuando arranqué mi boca de la suya, dejé que mis colmillos salieran y los enterré con fuerza en su cuello.

—Sí, seré tuyo. —Gimió Kris, y me percaté de que ni siquiera le había preguntado. Joder. Lo fastidiaba todo. Retiré mis colmillos antes incluso de ingerir una gota de sangre—. ¿Por qué paras?

—Me di cuenta que no te había preguntado. —Murmuré completamente mortificado—. Eres un maestro besando, me di cuenta que has tenido mucha práctica y...

—Y la idea te encabronó, y te hizo reclamarme. —Terminó por mí con naturalidad.

Asentí, mi cabeza contra su hombro, demasiado asustado para echar un vistazo a la expresión de su rostro.

—ZiTao, no vas a salir de esta cama sin pertenecerme oficialmente. Para empezar fui yo quién hizo que estuviéramos en ella, ¿no crees que el reclamarme sea correcto?

—Por supuesto. —Me reí, poniendo los ojos en blanco—. No soy estúpido. Sé como funciona. Pero es de buena educación pedir permiso primero.

—Me parece bien, pareja. —Ronroneó Kris frotando su cuerpo sugerentemente contra mí—. Reclámame, por favor ¿Me permites reclamarte a ti?

—Sí. —Susurré hundiendo mis colmillos de nuevo en su cuello. Mi cuerpo se estremeció al sentir sus colmillos cortar mi piel. Kris comenzó a moler su pelvis contra la mía,empujándome contra la cama. Estaba totalmente concentrado en eso, deseando aún más contacto, cuando unas luces flasearon tras mis parpados.

Mi compañero gruñó por encima de mí, y sentí el calor húmedo que se produjo en sus pantalones, ¡Oh, joder, eso era caliente! Gemí y grité cuando hice lo mismo, incapaz de contenerme, sin importarme el tipo de formación que había tenido.

Levanté la cabeza, abriendo la boca a las sensaciones que se arremolinaban atravesándome. Su sangre era fantástica, y casi me mareé de tan buena que era. El orgasmo seguía con pequeñas replicas, que no deseaba que pararan. Me sentí amado. Estaba acoplado y reclamado, y era suyo.

Pero quería que el siguiente paso fuera en otro lugar, no en esa estrecha cama de hospital. Cuando ambos terminamos, nos cerramos los respectivos mordiscos, nos tumbamos uno junto al otro, y le hice la pregunta.

—¿Cuándo me voy a casa? O ¿cuándo imaginas que podré salir de la clínica?

—Ren dijo que te puedes ir tan pronto como te sientas capacitado para hacerlo, ya que voy a estar contigo, y sé como cuidarte.

—De acuerdo, genial. Entonces vamos a casa. Quiero comida y mi cama. —Salí de sus brazos y me puse de pie moviendo las cejas hacia él—. Contigo dentro. —Me miró a los ojos hasta que comencé a sentirme incómodo—. ¿Qué?

—¿Crees que voy a mudarme con tu madre y tu familia? De ninguna manera. Me tienen enfilado, ¿no os mudáis cuando os acopláis?

—No. —Susurré sacudiendo la cabeza—. La casa es más grande que el Complejo de los Guerreros y el hospital combinados. ¿No te gusta mi familia?

Pareja. —Suspiró ablandando su expresión—. Nos conocimos bajo unas intensas circunstancias. Es difícil conseguir entrar con buen pie en ese momento, no me disgustan, estoy seguro que también yo les gustaré... siempre y cuando no tenga que vivir con ellos.

—Entonces, ¿dónde vives? —Le pregunté estrechándole los ojos con sospecha. Me estaba haciendo una ligera idea, y si estaba en lo cierto, mi compañero estaba loco.

—Tengo una habitación en el complejo. —Respondió levantando una mano, antes de que me pusiera como una perra—. No es lo ideal, pero hasta que encontremos algo nuestro, podemos quedarnos ahí. Se supone que tienes que estar en reposo, por lo que no debería importarte.

—Mi cuñado está en casa y es médico. —Le solté incrédulo—. Tu idea es un asco. Y esta es una zona rural de Virginia, Kris. No puedes dirigirte a la inmobiliaria más cercana, o a alguna comunidad de vecinos y ver que hay disponible. Hay únicamente fincas, granjas, pequeños pueblos, y viñedos en kilómetros a la redonda. No, me quedo en casa con mi familia. La cuál ahora debería incluirte.

—¡Eso está fuera de toda cuestión! —Gritó, y me di cuenta que no íbamos a llegar a ninguna parte de esta manera, así que decidí cambiar de táctica.

—Bueno. Me iré con Hani y te veré cuando llegues a casa. — Empecé a recoger mis efectos personales, que alguien había dejado allí por mí, así que no me preocupé. También agarré un uniforme médico pulcramente precintado que estaba a mi disposición en un armario.

—No, no voy a vivir en la casa de los Kim. —Dijo con firmeza cruzando los brazos sobre su pecho, en lo que parecía un gesto infantil.

—Bien, yo lo haré. —Le contesté sonriéndole—. Y si quieres estar conmigo, tú también. O al menos lo intentarás, echa un vistazo al lugar. Tengo una suite, que es como un apartamento en sí mismo. No es como si vivamos todos, unos encima de los otros.

Dejó escapar una carcajada, sacudiendo la cabeza.

—No eres realmente un sumiso, ¿verdad Pareja?

—No, pero normalmente soy más pasivo y tolerante de lo que parezco ahora mismo. —Respondí dándole mi sonrisa más encantadora—. Esto no es algo en lo que esté dispuesto a ceder sencillamente porque no quieras, o tengas miedo de mi familia.

Su rostro se ensombreció y supe que iba a decir algo malo.

—No tengo miedo de ellos. Simplemente no estoy preparado para vivir con nadie excepto conmigo mismo. Mi familia fue asesinada hace mucho tiempo, mi aquelarre volvió a Chinaoplñ. No estoy seguro de saber cómo volver a pertenecer a una familia.

Joder.

—Soy un capullo. Debería haberte preguntado por tu familia. —Me acerqué y lo rodeé con los brazos, levantando mi cabeza para mirarlo a los ojos—. Es sólo que parecía que no quisieras, porque tu ego te impedía vivir con mis padres.

—Sé que lo hice, tampoco estuvo bien. Podemos intentarlo, pero me reservo el derecho de hablar más tarde si no estoy feliz allí. —Me abrazó con fuerza haciéndome saber que la lucha había terminado.

—Es más que justo. Lo único que te pido, es que les des una oportunidad. Mi familia es maravillosa y te van a amar.

—Está bien, pareja. Lo intentaré por ti.

—Gracias. —Estaba muy emocionado con sus palabras. Ya lo vería. Seríamos felices allí. Me lo decía el corazón.

CONTINUARA....................

No hay comentarios:

Publicar un comentario