sábado, 27 de octubre de 2018

AL STYLO PARK 1: HYUNSEONG ENTRE DOS

CAPITULO 2

HyunSeong vio cómo Kwangmin salió por la puerta para ir a encontrar 
a su otra pareja, Youngmin. Se pasó la mano por el pelo y tomó una larga 
respiración antes de volverse hacia el resto de los Park. 
Todos habían sido muy amables con él… hasta ahora. Pero eso fue antes de saber que era el compañero de sus hijos y que se los llevaría de vuelta a Estados Unidos con él. Si eso no fuera suficiente, ahora sabían que Kwangmin y Youngmin estaban en peligro a causa del padre 
de HyunSeong.

―HyunSeong, pareces un chico bastante agradable ―dijo KangIn 
mientras se sentaba hacia atrás en el sofá―. Pero debes saber que no 
queremos que nuestros hijos estén en peligro.
―Yo tampoco lo quiero ―dijo HyunSeong antes de caminar de 
nuevo hacia la silla que había dejado vacía―. ¿Pero cuáles son mis 
otras opciones? Yo no tengo ninguna.
―¿Qué pasa si estamos dispuestos a hablar con nuestro Consejo? ¿Considerarías quedarte en Irlanda si podemos arreglarlo? ―preguntó KangIn, mirándolo otra vez como si estuviera evaluando la clase de hombre que era HyunSeong.
―En un latido de mi corazón ―respondió HyunSeong, 
honestamente, al instante―. No quiero ser la razón por la que mis 
compañeros tengan que dejar a su familia. Y si bien amo a mis 
hermanos, SungJong y Jiyong, tienen a sus compañeros y ellos lo entenderán. Todavía puedo visitarlos, y ellos pueden venir aquí.
―¿Tú tienes algún aliando en tu Consejo? ―KangIn preguntó
mientras se frotaba la barbilla. HyunSeong casi podía oler el humo de las ruedas en movimiento en la cabeza del hombre.
―Mis hermanos están acoplados con algunos de los hermanos Kim ―respondió HyunSeong―. Creo que Kim Shindong me ayudaría si le pregunto.
―Entonces te sugiero que le hables por teléfono muchacho. ―Leeteuk sonrió ampliamente hacia él.
HyunSeong le devolvió la sonrisa y asintió con la cabeza mientras 
sacaba su teléfono celular. Rápidamente marcó el número de la casa Kim y preguntó por Shindong cuando el mayordomo respondió.
―Hola, HyunSeong. ¿Cómo va el viaje? ―Shindong le preguntó
cuando lo tuvo en la línea.
―Bueno, no es lo que yo esperaba ―HyunSeong se echó a reír―. 
Parece que estoy acoplado en conjunto con unos de los gemelos 
varones Park.
―Oh, eso podría ser un problema ―dijo Shindong lentamente―. No solo porque va a ser una distracción en tu misión, sino porque Thunder no va a estar feliz. Yo voy a enviarte un 
respaldo a tu ubicación inmediatamente.
―Eso es parte de por qué te estoy llamando, Shindong ―respondió HyunSeong―. ¿Hay alguna manera de que un guerrero pueda ser transferido a otro Consejo? Kwangmin y Youngmin tienen una gran familia aquí, y no quiero que se separen de ella. Además, tú sabes lo 
que mi padre tratará de hacer si vuelvo a casa con dos compañeros 
masculinos. Soy el hijo mayor. Yo soy su heredero, por todos los cielos.
―Sí, veo la situación en la que te encuentras ―dijo Shindong―. Está bien, ¿KangIn o Leeteuk están allí?
―Ambos están aquí, espera ―dijo HyunSeong tendiéndole el 
teléfono a los hombres―. A Shindong le gustaría hablar con uno de 
ustedes.
―Hola, Shindong. Habla Park KangIn ―dijo KangIn después de que él tomara el teléfono de HyunSeong y se lo pusiera en la oreja―. Sí, lo que el muchacho dijo es verdad.
KangIn se quedó allí escuchando lo que le decía Shindong por el teléfono, diciendo: 
―Sí ―de vez en cuando. HyunSeong sólo se apartó por un momento cuando vio a Leeteuk y él intercambiando miradas 
que no podía leer con Heechul.
―Entiendo completamente, Shindong ―dijo KangIn, con lo 
que HyunSeong puso su atención de nuevo sobre el hombre―. Si, por 
supuesto. Si necesitas mi ayuda házmelo saber. Muy bien, gracias, 
Shindong.
―¿Qué dijo? ―Heechul le preguntó a KangIn cuando colgó el teléfono y luego se lo devolvió a HyunSeong.
―Shindong dijo que haría todo lo posible para conseguir que 
HyunSeong fuera trasladado aquí ―respondió KangIn―. Él no está 
preocupado porque HyunSeong permanezca aquí todo el tiempo que 
necesite mientras trata con Thunder. HyunSeong, no nos dijo a nosotros 
que era el heredero de todo.
―No estoy seguro de entender por qué eso importa ―HyunSeong 
dijo, arrugando las cejas confundido. Sí, era el primogénito de Thunder, ¿pero eso qué tenía que ver con el asunto?
―Las leyes de nuestra raza, son diferentes a las leyes herenciales humanas. ―Leeteuk dijo suavemente, entrando en la conversación―. Como nosotros podemos vivir para siempre, los herederos no podían ver su herencia. Por lo tanto, el primogénito 
recibe todo cuando él o ella encuentra a su pareja o tus compañeros
en tu caso.
―No me importa eso ―dijo HyunSeong, poniéndose de pie y 
caminando―. Yo no quiero nada del dinero de Thunder.
―Pero ya no será su dinero nunca más ―dijo KangIn―. Ahora 
es tuyo. Thunder se quedará con algo, por supuesto. Pero la mayoría es para su primogénito. Eso significa que el complejo Kwak, las tierras, las cuentas y la riqueza son ahora tuyos.
―Yo no lo quiero ―contestó en voz baja HyunSeong, limpiándose 
con las manos el rostro―. Todo lo que quiero es reclamar a mis 
compañeros, ahora que los he encontrado y ser feliz.
―No es tu decisión si quieres el dinero o no ―explicó
Leeteuk―. Es la forma en la que hacemos las cosas en nuestro mundo. 
Shindong va a pedir al Consejo una reunión ya que estas circunstancias son especiales, y que Thunder representa una amenaza para nuestros hijos. Voy a hablar con nuestro consejo y ver lo que se puede hacer para que trabajes de nuestro lado. Por ahora, no quiero que les hables de esto a Kwangmin y Youngmin. Dejaremos que 
piensen que se tienen que ir contigo, si resulta de otra manera todo 
estará bien.
―No me gusta la idea de guardarle secretos a mis compañeros ―HyunSeong dijo, sacudiendo la cabeza―. Es lo mismo que mentir.
―Lo entiendo, pero hasta que sepamos más ―dijo Leeteuk, 
acariciando el hombro de HyunSeong―, no queremos darles esperanzas. Si no resulta, y no pueden quedarse, entonces tendremos que darles malas noticias otra vez.
―Está bien, por ahora ―HyunSeong asintió con la cabeza.
Justo en ese momento, se abrió la puerta. HyunSeong se volvió 
para ver quién era. Su aliento se quedó atrapado en su garganta. Sus 
dos impresionantes compañeros estaban allí mirándolo fijamente. 
Kwangmin y Youngmin eran bajos y de cuerpos delgados pero firmes.
―Mío ―gruñó uno de ellos y corrió hacia HyunSeong. El hombre 
más pequeño se lanzó a los brazos de HyunSeong y envolvió sus brazos y 
sus piernas alrededor del cuerpo de HyunSeong. Antes de que alguien
pudiera reaccionar, uno de los gemelos hundió sus colmillos en el 
cuello de HyunSeong y bebió.
HyunSeong se aferró al hombre, como si su vida dependiera de ello. Él sospechaba que era Youngmin. Cayó de rodillas, con su compañero todavía envuelto a su alrededor. El pene de HyunSeong se puso duro en el instante en que el hombre hundió sus colmillos en su cuello y explotó un poco después de que el hombre empezara a beber.
Gritando su liberación, HyunSeong se olvidó de todos los demás en la sala, ni siquiera le importó que acabara de correrse en sus pantalones delante de sus suegros, solo se concentró en el hombre en sus brazos, el hombre que movía su mundo.
―Hola ―dijo el hombre con timidez después de que levantara la cabeza y dejara de beber―. Soy Youngmin.
―Me di cuenta ―dijo HyunSeong antes de inclinarse con cuidado y 
reclamar los exuberantes labios de su compañero. El beso fue explosivo, lleno de calor y pasión. Ambos gimieron, y HyunSeong 
aprovechó la oportunidad para deslizar su lengua en la boca de 
Youngmin. Después de unos momentos, se separaron, todavía jadeando.
―Wow ―susurró Youngmin cuando comenzó a soltarse de HyunSeong y 
se puso en pie―. Lo siento. Yo no estaba pensando mientras hacía 
eso.
―¿Eso es mantener la cabeza bien puesta, Youngmin? ―dijo Kwangmin 
a unos metros de distancia. Tenía los brazos cruzados sobre su pecho, moviendo el pie con fastidio―. Realmente bien.
―Lo siento, Kwangmin ―dijo Youngmin, con el rostro tan rojo como su pelo.
―Bueno, supongo que ahora estamos emparejados, ya que lo reclamaste ―dijo Kwangmin, sacudiendo la cabeza―. Gracias por tomar 
la decisión por nosotros dos.
―Pensé que significaba que ya se habían decidido ―dijo HyunSeong en voz baja, mirando a uno y luego al otro de sus compañeros, confundido cada vez más―. Tú me reclamaste, ¿y no están seguros de sí me quieren?
―Oh, puedes estar seguro de que yo te deseo ―ronroneó Youngmin, y dio un paso hacia él. HyunSeong dio un paso hacia atrás por instinto, necesitaba el espacio. No estaba seguro de lo que estaba 
pasando aquí, pero le hizo tener un nudo en la boca del estómago.
―Pero Kwangmin no me quiere, o no está seguro de si quiere ser 
mi compañero ―HyunSeong susurró antes de precipitarse hacia la puerta. 
Cuando llegó a ella, la empujó abriéndola y salió corriendo hacia el 
porche. HyunSeong siguió corriendo durante unos minutos antes de que 
la angustia que sentía lo hiciera caer de rodillas. Dejando escapar un 
silencioso grito, apretó los puños y trató de mantener a raya sus 
lágrimas. 
Lo que había pasado con Youngmin había sido el momento más
mágico de toda su vida. HyunSeong nunca había estado con nadie de esa 
manera antes. Él ni siquiera había besado a nadie antes. Al crecer, 
siempre creyó que había nacido sin impulso sexual. Nunca se había 
sentido atraído por otra persona, hombre o mujer. Y entonces vio a 
Kwangmin, y a continuación a Youngmin. 
Ahora por fin había encontrado a sus compañeros, uno corrió a reclamarlo, mientras que el otro todavía no estaba seguro. Y por si fuera poco, tuvo el mayor y explosivo orgasmo que nunca antes había experimentado, en sus pantalones. En frente de su nueva 
familia política, si eso no era la guinda del pastel, él no sabía qué lo
era.
―HyunSeong, ¿podemos hablar? ―uno de sus compañeros le 
preguntó mientras se ponía de rodillas junto a él. HyunSeong no estaba seguro de cuál era―. Yo no dije que no te quisiera. Youngmin y yo 
acordamos en mantener la cabeza clara y averiguar lo que todos
íbamos a hacer. Y a continuación, en el instante en que te ve, salta 
hacia ti y te reclama.
―Lo siento ―susurró HyunSeong levantando la cabeza, su visión 
estaba borrosa por las lágrimas no derramadas―. Yo no tuve tiempo 
para detenerlo, incluso no podrías haberme forzado para hacerlo.
―Está bien. Yo estaba un poco sorprendido. ―Kwangmin se rio
mientras envolvía sus brazos alrededor del cuello de HyunSeong―. 
Realmente no estaba pensando en hacerlo delante de nuestros 
padres.
―Sí, ese fue un momento extraño ―Youngmin se echó a reír 
mientras HyunSeong lo abrazaba por la espalda―. Es sólo que nunca 
quise algo tanto como quiero ser tu compañero, HyunSeong. 
―Yo quiero a los dos, también ―HyunSeong le susurró―. Sin 
embargo, todo depende de ti. Tienes que estar dispuesto a abandonar Irlanda para estar conmigo.
―Lo estoy ―Youngmin respondió.
―Yo también ―Kwangmin dijo, un segundo después―. Tendremos 
que trabajarlo, pero yo nunca me alejaría de mi compañero. Ya 
veremos qué pasa, HyunSeong. Nosotros hasta ahora nos hemos 
encontrado el uno al otro. El resto ya veremos cómo lo manejamos.
―¿Quieres decir eso? ―HyunSeong le preguntó, inclinándose hacia 
atrás para mirar a Kwangmin a la cara―. ¿Que los dos me quieren?
―Oh, sí ―ronroneó Kwangmin antes de inclinarse y besar a HyunSeong. 
Fue un beso más suave que el beso de Youngmin, pero igual de explosivo. 
Después de unos momentos, se separaron, y las manos comenzaron 
a tirar de la ropa. HyunSeong levantó los brazos mientras sus compañeros 
rápidamente comenzaron a desvestirlo. HyunSeong se quitó las botas mientras Kwangmin y Youngmin se volvieron y empezaron a quitarse su propia ropa.
―Wow ―susurró HyunSeong, una vez que estuvo desnudo, y bebió con su vista a sus dos desnudos compañeros, arrodillados ante 
él. Uno de ellos tenía una gran marca de nacimiento sobre su hombro derecho. Extendió la mano y la tocó suavemente mientras su otra mano acariciaba el pecho del hombre.
―Uno de los gemelos Park siempre tiene una marca de nacimiento ―su compañero al que estaba tocando le dijo―. Es la única manera que me puedes distinguir de Kwangmin.
¡Ah, entonces este gemelo era Sean entonces!
―Entonces siempre deberías estar desnudo a mi alrededor, 
Youngmin ―HyunSeong respondió con una sonrisa en su rostro―. Por 
supuesto, siempre estaré duro. Sin embargo, creo que valdría la 
pena. En realidad no estoy seguro que me merezca dos hermosos 
compañeros.
―¿Crees que somos hermosos? ―Kwangmin preguntó, enarcando 
las cejas y moviendo su frente en estado de Shock.
―Oh, sí, los dos son totalmente calientes y sus acentos. 
¿Quién no se derretiría cuando escucha sus acentos? ―HyunSeong dijo, pasando la lengua por sus labios, completamente centrado en el 
buffet de carne delante de él―. Tengo que decirles a los dos, que nunca he estado con nadie antes.
―¿Eres virgen? ―Youngmin le preguntó, sin ocultar su sorpresa 
cuando sus ojos se desorbitaron de su cabeza―. ¿Por qué?
―Nunca me he sentido atraído por nadie antes ―HyunSeong 
respondió tímidamente, encogiéndose de hombros―. Nunca había
sentido esta necesidad hasta que los conocí a ustedes.
―Así que te tenemos todo para nosotros para siempre 
―ronroneó Kwangmin―. Eso es jodidamente caliente.
―¿En serio? ―HyunSeong le preguntó, moviendo su cabeza para 
mirar a Kwangmin―. ¿Crees que eso es caliente?
―Oh, mierda, si ―dijo Youngmin mientras él comenzaba a acariciar 
el pecho de HyunSeong―. Vamos a tener el resto de nuestras vidas para 
demostrarte la diversión que todos podemos tener.
―Por supuesto, siempre nuestro compañero estará en medio
―ronroneó Kwangmin cuando comenzó a moverse detrás de HyunSeong―. Cada vez que estemos juntos, haremos un sándwich de HyunSeong.
―Oh, cielos, me podría acostumbrar a eso ―gimió HyunSeong, 
convirtiéndose en un gran montón de baba, mientras sus 
compañeros le tocaban por todo el cuerpo. Youngmin parecía imitar cada 
toque de Kwangmin en la parte posterior de su cuerpo, en el frente de él. 
Cuando comenzaron a lamerle todo el pecho, espalda y hombros. 
HyunSeong se preocupó de que fuera a disparar su carga antes de tiempo. 
Youngmin se echó hacia atrás, tumbándose en la hierba, y jalando a 
HyunSeong junto con él. Kwangmin comenzó a acariciar su culo, una mano en cada nalga. Youngmin llevó la mano de HyunSeong hacia su boca, lamiendo y chupando sus dedos. A continuación, tomó la mano de HyunSeong y la llevó a su prohibida entrada.
―Me tienes que estirar para tu monstruosa polla ―Youngmin 
ronroneó. 
HyunSeong no necesitó que se lo dijera dos veces. Poco a poco, 
metió un dedo en el apretado culo de Youngmin, gimiendo ante la imagen 
de hundir pronto su polla en Youngmin. HyunSeong gritó cuando sintió la lengua de Kwangmin lamiendo alrededor de su agujero trasero. Una multitud de sensaciones cayeron sobre él, conduciéndolo a desear aún más a sus compañeros.
Una vez que Kwangmin estuvo listo, HyunSeong deslizó un segundo 
dedo, asegurándose de que lo movía y se extendía en torno a él. 
Como si se tratara de una coreografía en una danza, Kwangmin deslizó
dos dedos en el culo de HyunSeong después de dejar de lamerlo. Nunca 
se había sentido tan completo en su vida como se sentía ahora con 
los dos dedos de Kwangmin en él. HyunSeong gimió fuerte cuando Kwangmin comenzó a hacer tijeras con sus dedos y se aseguró de imitar el movimiento en Youngmin.
―Ahora, HyunSeong ―dijo Youngmin después de unos momentos más, 
jalando sus rodillas hasta su pecho―. Te necesito dentro de mí.
―Nada me gustaría más ―dijo HyunSeong con amor. Él se inclinó
para besar a Kwangmin mientras alineaba su polla en el agujero de Youngmin y empezaba a empujarse moviendo sus caderas hacia atrás y hacia adelante poco a poco, trabajando la polla de Youngmin. Gimió cuando tocó fondo, amando la sensación del estrecho canal de su 
compañero alrededor de su pene.
―Mi turno ―gruñó Kwangmin detrás de él cuando empezó a trabajar su polla en HyunSeong―. Le va a encantar esto, a nuestro gran guerrero.
―Oh, mierda ―gritó HyunSeong―. Me siento tan lleno. No te 
detengas, Kwangmin. Por favor, no te detengas.
―Nosotros no lo haremos ―respondió Youngmin, sonriendo. Su 
compañero movió poco a poco las manos arriba y abajo de los 
temblorosos brazos de HyunSeong en un suave toque―. Lo hemos 
conseguido ya, HyunSeong. Simplemente disfruta de la sensación y móntala.
―Nunca imaginé que sería así. ―HyunSeong gimió al sentir la 
ligera quemadura, cuando Kwangmin siguió empujándose todo su 
camino. Era mucho más el placer con un pequeño toque de dolor, se 
sentía increíble―. Me siento tan lleno. No estoy seguro de que pueda 
soportar más de ustedes, Kwangmin. 
―Sí, yo sé que puedes, te lo prometo ―gruñó Kwangmin detrás de 
él―. Se pone aún mejor, HyunSeong.
―Podemos detenernos, si eso es lo que quieres ―dijo Youngmin, 
mirándolo casi preocupado―. No deseamos presionarte.
―No, no se detengan, por favor ―HyunSeong rogó―. Me encanta 
la sensación. Es solo que todo es tan nuevo para mí. Se siente tan 
jodidamente bueno. 
Justo en ese momento, Kwangmin se empujó el resto del camino. 
HyunSeong y Youngmin soltaron un largo gemido cuando tuvo sus bolas tan profundo como pudo. Tras una breve pausa, Kwangmin empezó a mover sus caderas. Mientras se sumergía en HyunSeong, el movimiento empujó la polla de HyunSeong en Youngmin.
―Oh, cielos, más fuerte, fóllame más ―gritó Youngmin mientras 
HyunSeong se sumergía más en él. Kwangmin aceleró el ritmo, agarrando a HyunSeong por las caderas con fuerza. HyunSeong estaba atrapado en el rápido ritmo, gruñendo mientras follaba a Youngmin como si su vida 
dependiera de ello―. Reclámame, HyunSeong. Hazme tuyo. 
HyunSeong sonrió por la petición de su compañero, apoyándose 
para lamer un lado del cuello de Youngmin. Su nueva posición le permitió a la polla de Kwangmin latir con más fuerza en lo más profundo de su ser. Gimió por la sensación, HyunSeong hundió sus colmillos en el cuello de Youngmin. El dulce sabor de la sangre de su compañero fue la más 
maravillosa ambrosía que jamás hubiera probado.
Youngmin gritó su liberación debajo de HyunSeong, haciendo que los 
músculos de su culo apretaran la polla de HyunSeong. Segundos más 
tarde, HyunSeong levantó la cabeza y rugió mientras su polla disparaba 
chorros de su semilla en Youngmin. Parecía una reacción en cadena, 
causando que Kwangmin se pusiera rígido detrás de él antes de gritar su 
corrida, también. 
Varias embestidas más profundas y Kwangmin se derrumbó sobre 
HyunSeong. Él luchó para mantener su peso combinado, sin querer 
aplastar a Youngmin sobre la tierra. Después de que su respiración se 
hiciera más lenta, Shane se retiró de HyunSeong y se deslizó a un lado de 
él. HyunSeong hizo lo mismo y se acomodó entre sus dos compañeros.
―Wow. Eso fue mejor de lo que jamás podría haberme imaginado ―HyunSeong jadeaba mientras se acurrucaba junto a Youngmin. 
Kwangmin hizo lo mismo en su espalda―. ¿Es siempre así?
―Supongo que sí ―yi soltó una risita, que se extendió en una gran sonrisa en su cara―. Nunca he estado en el centro. Kwangmin no es mi tipo. 
―Lo mismo digo hermano ―Kwangmin se rio cuando HyunSeong se volvió sobre su espalda. Sus compañeros se acurrucaron junto a él, 
uno a cada lado―. La próxima vez, conseguiremos una cama en 
primer lugar. 
―Eso suena perfecto para mí. ―HyunSeong se echó a reír mientras 
envolvía un brazo alrededor de cada uno de sus compañeros. No 
podía creer lo afortunado que era. Tenía lo que cada persona había 
soñado, pero al doble, dos calientes compañeros que lo querían nada 
más a él. 
―¿Me pregunto quién está aquí? ―Youngmin se preguntó mientras 
los tres caminaban juntos hacia la casa un poco más tarde―. No 
reconozco el coche Kwangmin, ¿te resulta familiar a ti?
―No, vamos a ver ―dijo Kwangmin mientras caminaban más rápido. HyunSeong estaba justo detrás de ellos. Youngmin se encogió de 
hombros y se fue corriendo para ponerse al día. Kwangmin caminó hacia el porche y mantuvo la puerta abierta para que todos ellos entraran 
a través de ella.
Kwangmin y HyunSeong se detuvieron cuando llegaron a la 
sala de estar.
Youngmin miró a su alrededor y vio a una mujer sentada en el sofá 
llorando en el hombro de su madre. KangIn estaba sentado al otro 
lado de la mujer, mientras que Leeteuk estaba arrodillado delante de ella.
―HyunSeong, ha habido otra desaparición ―dijo KangIn después 
de haber mirado hacia arriba y verlos entrar―. El esposo de Wendy,
Jacob, no aparece. No llegó a casa anoche. Wendy fue a su oficina 
hoy. Parce que hubo una lucha.
―Wendy ―dijo HyunSeong con suavidad mientras se movía y se 
arrodillaba delante de la mujer también―. Voy a tener que ver su 
oficina. Voy a necesitar la dirección y una forma para entrar. 
¿Puedes hacer eso por mí?
―Sí, puedo manejar eso ―dijo Wendy. Sonándose con el 
pañuelo que tenía en sus manos―. He traído una foto reciente de él 
también. Yo no estaba segura de qué más hacer.
―Eso fue muy inteligente, Wendy ―dijo HyunSeong, sonriéndole a 
la mujer. Youngmin no podía dejar de sentir cómo su pecho se llenaba de 
orgullo. Si, las circunstancias eran horribles, el marido de la pobre 
mujer había desaparecido. Sin embargo, HyunSeong lo estaba manejando bien. Manteniendo la calma y pensando con claridad―. Voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para encontrarlo. ¿Está bien, Wendy?
―Gracias, guerrero ―dijo ella, dándole una muy débil 
sonrisa―. Jacob es un buen hombre. Nunca abandonaría a su 
familia. Estoy segura que algo debió ocurrirle.
―Entiendo ―respondió HyunSeong, asintiendo con la cabeza―. 
KangIn, si puedes darle algo a Wendy para que me escriba todo lo 
que necesito saber, te lo agradecería. Además, ¿hay alguna posibilidad de que tenga un vehículo más grande que el coche de payasos que tengo?
―Sí, muchacho, puedes llevarte prestada nuestra SUV. ―KangIn se rio cuando él le entregó a Wendy un lápiz y papel.
Entonces su padre se levantó y le entregó un juego de llaves de su 
bolsillo a HyunSeong.
Se sentó en silencio mientras Wendy escribía. Después de un momento, le entregó la libreta a HyunSeong.
―Gracias, Wendy. Te haré saber todo lo que encuentre ―HyunSeong dijo mientras se volvía y se dirigía hacia la puerta. Youngmin lo seguía y Kwangmin sobre sus talones. 
―Nosotros vamos contigo ―dijo Youngmin al llegar a la puerta.
―No, Youngmin ―dijo HyunSeong, volviéndose hacia ellos, al abrir la 
puerta―. Soy consciente de que ustedes quieren ayudar y lo aprecio. 
Pero si tú y Kwangmin están ahí, no voy a poder hacer mi trabajo. Voy a 
estar preocupado por mis compañeros todo el tiempo, y me haría ser descuidado. Si yo sé que están aquí seguros, puedo hacer mi 
trabajo.
―Pero puedes salir lastimado ―protestó Kwangmin, haciendo eco 
de los pensamientos de Youngmin sin ni siquiera tener que preguntar―. 
Acabamos de encontrarte al fin, HyunSeong.
―Lo sé, bebé ―dijo HyunSeong sonriendo cuando se inclinó y besó
ligeramente a Kwangmin en los labios. Se volvió y le dio a Youngmin un beso igual―. Solo estoy haciendo un poco de reconocimiento, 
controlando algunas cosas. No hay nada peligroso en ello. He estado 
en situaciones mucho peores. Créanme, esto es un juego de niños.
―Vuelve pronto ―dijo Youngmin en voz baja, Tratando de no tener miedo―. Y mantente seguro.
―Te lo prometo. Tengo un montón por lo cual volver ahora
―respondió HyunSeong con una sonrisa antes de salir por la puerta y 
correr escaleras abajo. Kwangmin puso su brazo sobre el hombro de Youngmin mientras veían a HyunSeong dirigirse a la camioneta. No es como si pudieran detenerlo. Era su trabajo después de todo. Solo era algo a lo que tenían que acostumbrarse. 
HyunSeong no hubiera hecho todo el camino hasta Irlanda si no 
fuera uno de los mejores guerreros que tenía su raza. Pero aun así, 
era difícil confiar en que su pareja iba a estar bien y que volvería a 
ellos. Youngmin suspiró mientras la camioneta se dirigía al camino de 
entrada, con la cabeza apoyada en el hombro de Kwangmin. Podía sentir
las emociones gritar fuera de su hermano, aunque él no lo hiciera. 
Ellos sentían de la misma manera.
CONTINUARA.......

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