Baekho, un antiguo esclavo vampiro, está solo sin un compañero. Él piensa que ha encontrado al hombre perfecto en Ren, un ser humano lindo y dulce, que se interesa por él. Cuando descubre que Ren es un asesino que trabaja para los vampiros, todas las apuestas están hechas. Como esclavo de un vampiro, Ren no tiene ninguna opción en las cosas que hace, sobre todo si quiere pagar las facturas médicas de su padre. Pensaba que Baekho era normal, un humano tan sexy como el infierno.
No tenía idea de que Baekho era un lobo alfa. Ahora, la misión de Ren es mantener a Baekho con vida, incluso si esto significa romper su contrato, y perder el amor de Baekho para siempre.
Un embarazo era la última cosa que se suponía iba a suceder. Aunque Ren está seguro que Baekho solo lo mantiene con vida por causa del cachorro que lleva, no puede evitar sentir ansia de hambre por Baekho.
Ren anhela el contacto de su mejor amigo y amante una vez más.
CAPITULO 1
— ¿Qué Mierda!
— ¿Lo Veo. Lo veo!
— ¿Baekho, Trae tu culo de vuelta aquí ahora mismo!
Baekho no obedeció. No cuando él tenía al hijo de puta en su punto de mira. Llevaba una capucha y capa roja, y el chico llevaba una ballesta, si Baekho había visto bien.
Estaba seguro como la mierda cuando vio la flecha que sobresalía del muslo de Suho. El bastardo había disparado a Suho, y a pesar de que el hombre le había gritado él lo siguió, los bailarines arrojaban sus manos en el aire y movían sus cuerpos al compás de la música ensordecedora, en su delirio no parecían notar la oscuridad que rodeaba la habitación.
Baekho lo había visto, conseguiría atrapar a ese hijo de puta por tratar de matar a su ex alfa y actual mejor amigo.
Si pudiera conseguir sacar a todos estos malditos humanos de su camino, primero. Él los arrojaba a un lado como una bola de bolos contra pinos, sólo que todos los pinos pesaban más de cien libras.
— ¿Oye!—¿Qué estás haciendo?
—Fuera de mi camino! —Baekho rugió, y podía sentir sus dientes de lobo salir cuando la impaciencia se disparó.
Dejó que sus garras salieran en sus manos cuando intentó mantener sus ojos en el objetivo. Quienquiera que fuese, estaba en mejores condiciones, evitaba todos los obstáculos en su camino y Baekho no podía. El hombre era más pequeño que Baekho, lo que le permitió el paso y poder escurrirse a través de todos los cuerpos giratorios con facilidad. El hombre estaba traspasando las puertas dobles de la salida de emergencia hacia la oscuridad de la noche antes de que Baekho siquiera pudiera acercarse a él.
Baekho abrió la boca y dejó escapar un rugido bestial, el tipo de sonido que sólo un hombre lobo enfurecido podría hacer, y a pesar de que la música no se detuvo y las luces seguían parpadeando, la multitud decidió separarse de él como el Mar Rojo. Todos los ojos en la habitación estaban sobre él con sus bocas abiertas, pensaban que Baekho se estaba preparando para atacarlos.
Estaban tan malditamente cerca, y ellos simplemente tenían suerte porque habían salido de su camino.
Baekho caminó hacia las puertas.
Irrumpió a través de ellas, el aire frío de la noche de otoño inmediatamente le golpeó en la cara, su respiración se agitó cuando miró a su alrededor, las luces amarillas y anaranjadas creaban todo tipo de largas sombras en el callejón donde se encontraba. Estaba confundido después de salir del delirio de luces parpadeantes.
Había un contenedor de basura, también algo de basura en el pavimento oscuro y húmedo, pero no había señales del hombre que había disparado a Suho.
Baekho ni siquiera podía conseguir un rastro del olor del hombre. ¿Fue por todos los aromas de la gente de adentro? O incluso la basura? ¿Podría ser que la arrojó fuera?
Un silbido pequeño sonaba desde arriba, Baekho miró hacia arriba y vio al hombre de rojo, con el rostro oculto tras una máscara, apuntando su ballesta en la dirección de Baekho.
Baekho apenas logró salir fuera del camino a tiempo antes de que otra flecha fuera disparada. Baekho gritó cuando se lanzó detrás del contenedor de basura, estrellándose en la maldita cosa, pero fue demasiado lento, y la maldita flecha le dio en el brazo.
Ese maldito bastardo le había disparado con una ballesta!
Miró a su herida, encogiéndose. Había pasado a través de él, pero ahora estaba atrapado allí, y tuvo que tirar de ella hacia fuera. Lo peor de todo fue que la cabeza de metal estaba hecha de plata.
Las puertas de metal se abrieron de golpe, y el sonido de la música tecno inundó temporalmente el aire exterior cuando apareció Suho, con sus ojos rojos, gruñendo mientras miraba alrededor.
—Abajo! —gritó Baekho. —Él está allá arriba!
Suho miró a Baekho, y luego en la dirección en la que estaba señalando. Baekho esperaba que hubiera apuntado al lugar correcto, ya que no podía ver nada gracias al basurero.
—Él se fue. Se fue,—dijo Suho, y entonces estaba inmediatamente abajo de rodillas delante de Baekho, rompiendo la flecha por la mitad y tirando a un lado las dos piezas.
Baekho gritó durante todo el proceso, pero cuando estuvo fuera se sentía como que podía respirar de nuevo.
—Mierda, eso duele! —dijo. Estaba sudando y jadeando como si acabara de correr diez vueltas alrededor de la manzana.
—Sí, imagina tirando de ella por ti mismo, —dijo Suho, mirándose a sí mismo. Ahora Baekho se sentía como un gran idiota.
—Lo Siento!, —dijo.
Suho se limitó a sacudir la cabeza.
—No te preocupes por eso.
—Nos tendremos que preocupar por él. El tipo llevaba una capa roja, y yo no pude ver su rostro.
—Capa Roja?
—Sí. Te apuesto a que es el mismo tipo que irrumpió en la casa de Junho la semana pasada.
Suho negó con la cabeza.
—Tenemos que decirle a KangIn y Junho que el tipo está trabajando. Vamos a salir de aquí. No creo que se acerque a ninguno de nosotros después de esto.
—Sí. No es exactamente un gran lugar para traer una cita, —dijo Baekho, y él miró su brazo. —Debería sanar antes del viernes, ¿verdad? —dijo Baekho.
El ruido que había en el interior del edificio no era nada, de acuerdo con el tipo que dirigía el club. El viernes era la noche en la que se retiraban todas las luces negras y la pintura de mierda, por tan atractivo y divertido que fuera el sitio, Baekho no pensaba que debería traer a su cita a este lugar.
—Baekho ibas a traer una cita aquí, sabiendo que había un asesino al alcance en este lugar?—dijo Suho. —Tú estás preocupado por una cita después de que nos dieron dos disparos. Basta con llevar al chico a una agradable y tranquila cena y luego a una película—dijo Suho, ayudando Baekho a ponerse de pie. —¿Cómo dijiste que se llamaba?
— Ren, —dijo Baekho. —No quiero llevarlo a ver una película. No se puede hablar durante una película. Pasamos tanto tiempo hablando por el maldito teléfono e Internet. Y sólo llevarlo a ver una película...
—Escoge algo romántico. Estará bien. Mejor que este agujero de mierda! —respondió Suho.
Baekho tenía que agradecerle esto a Suho. Este lugar no era nada genial, sobre todo después de que en sólo dos minutos no fue capaz de escuchar sus propios pensamientos, y luego recibió un disparo por una mortal Caperucita Roja.
Había conocido a Ren en un sitio web de citas. Uno que atiende sólo a los seres humanos. Baekho planeaba decirle al hombre la verdad, con el tiempo.
Era sólo una cuestión de seguridad. Había un montón de mierda cubriendo a la manada últimamente, y Baekho no quería llamar la atención sobre el hecho de que se sentía solo y buscaba algo de compañía, mientras un tipo vestido de rojo estaba haciendo objetivo a sus amigos.
Por sus fotos Ren era lindo. De altura y construcción media, pero definitivamente con músculo debajo de sus camisetas y pantalones vaqueros. Baekho había visto esos músculos una o dos veces cuando se quitaban sus camisetas en el video chat. Eso fue siempre divertido.
Ren siempre estaba sonriendo en sus fotos, tenía el pelo largo, rubio que normalmente peinaba en un moño o coleta , muy al estilo actual.
Ren trabajaba como secretaria de sexo masculino para algunos empresarios de la ciudad. Él le había asegurado que le gustaba su trabajo, ya que le daba muchas noches libres para trabajar en su verdadera pasión, había explicado que usaba su condición física, pero sin entrar en demasiados detalles.
El y Baekho habían hablado por teléfono y enviado mensajes de texto las últimas dos semanas, y finalmente habían puesto una fecha y hora para reunirse.
Después de que muchos de los otros alfas habían encontrado a sus compañeros, y empezaron a tener hijos, Baekho estaba empezando a sentirse solo y ni siquiera sus salidas ocasionales llenaban el vacío que sentía.
Ren era un alma demasiado gentil, para traerlo a un lugar como este.
—Tienes razón, —dijo Baekho, gruñendo cuando Suho le ayudó a ponerse en pie.
—Vamos a salir de aquí antes de que ese idiota regrese.
—Sí, Vamos a tener que decirle a KangIn sobre lo que ocurrió.
Baekho no tenía ganas de hacer eso, él y Suho ya estaban trotando hacia el coche en el que habían llegado.
— ¿Qué le dirás a tu cita acerca de eso? —Preguntó Suho, arrancando el motor y mirando hacia el brazo aún sangrante de Baekho.
Baekho bajó la mirada hacia él, también.
—Si no se cura del todo, entonces tendré que tomarlo con calma. Yo le puedo decir que me caí de una bicicleta o algo parecido.
—No puedo creer que no le dijeras al pobre tipo que eres un lobo.
—Lo habría asustado si ponía eso en mi perfil. No es una buena idea cuando hay tantos vampiros por ahí que quieren aniquilar a nuestra manada, ¿no crees? —Baekho preguntó.
Suho se encogió de hombros.
—No les sería demasiado útil. Vamos de vuelta a casa. Lay puede mirar tu brazo y asegurarse de que no hay intoxicación por plata, porque entonces tendrías que cancelar tu cita.
CAPITULO 2
Ren se metió en su apartamento en el quinto piso, pero él no hizo uso de la puerta principal o el ascensor. Él había subido por la pared y entró a través de su balcón.
Tiró de la capucha roja fuera de su cabeza y se quitó la máscara de cuero marrón. Tenía la forma de una máscara de hockey, por lo que ocultaba su rostro, pero odiaba la maldita cosa, ya que le era difícil ver.
Había fallado en matar a su objetivo y además había otro lobo con el hombre. Alguien que era rápido, que había perseguido a Ren hasta fuera de ese agujero, apenas había logrado escalar la pared de ladrillo del edificio de al lado y subirse a la azotea antes de que el lobo explotara buscándolo.
El objetivo‖de‖Ren,‖"Suho",‖
Un esclavo fugitivo que era parte de la manada de KangIn, seguía vivo
Un esclavo fugitivo que era parte de la manada de KangIn, seguía vivo. Fueron buenas y malas noticias. Buenas porque Ren no quería cargar con la muerte del hombre, inquietándolo para el resto de su vida, pero también era una mala noticia porque cuando Zhoumi y el resto de la familia de la reina se enteraran, su paga se iría al diablo.
Ren odiaba su trabajo. Había estado en el parkour* desde que podía recordar. No se suponía que utilizara sus trucos de ninja para que pudiera disparar a personas inocentes.
Esa fue la única razón por la que no había disparado a matar al hombre que lo había perseguido. Ese no era su objetivo, Ren odiaba lo que hacía para ganarse la vida.
—Pareces agitado, Ren.
Ren jadeó y cayó hacia atrás, pero subió sus puños inmediatamente. Los puños no eran las armas. Ren era fuerte y musculoso, pero nunca podría ir en contra de los vampiros y los hombres lobo en un mano a mano. Las dagas fijadas a los bordes de sus guantes de cuero eran las armas reales. Estaban fuera al apretar sus puños, y con el otro, podría disparar al hombre que estaba en su apartamento.
El vampiro salió de entre las sombras, pálida piel blanca, pelo negro largo que bajaba hasta la cintura del hombre, y labios rojo sangre. Ren bajó los puños, pero su corazón no dejó de martillar. Había tenido la esperanza de evitar esto durante un par de horas. Por eso no había utilizado la puerta principal para entrar.
—Salí en busca del objetivo, Señor.
—Sí, nos dimos cuenta porque sales a través de la ventana en lugar de utilizar la puerta, como un ser humano normal lo haría,—dijo, caminando hacia las puertas corredizas de cristal y mirando hacia fuera.
El hombre negó con la cabeza, pero estaba sonriendo.
—Es impresionante, que un ser humano pueda subir tal distancia sin la ayuda de cuerdas o cables.
Eso es lo que sucedió con años de entrenamiento. Ren tuvo que elegir el tipo adecuado de zapatos para ese tipo de subida, el tipo que le daría el agarre para lanzarse a sí mismo hacia la pared y saltar con más fuerza.
Todo se trataba de conocer su entorno, pudiendo saltar lo suficientemente alto para agarrar una cornisa y tirar de él hacia arriba, manteniendo al mismo tiempo su impulso para que él no perdiera velocidad. Era bueno en lo que hacía. Por eso los vampiros lo utilizaban para este tipo de proyectos.
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parkour*(el arte del desplazamiento), es una disciplina de origen francés que consiste en desplazarse por cualquier entorno, usando las habilidades del propio cuerpo, procurando ser lo más eficaz y eficiente posible y efectuando movimientos seguros.
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Ahora, sin embargo, no podía detener la paliza frenética en su corazón al pensar en decirle a este hombre cómo había fallado.
—Perdí al objetivo, señor, —dijo, y el vampiro lo miró fijamente.
Este hombre era el secretario privado de Señor reina, y también hermano menor de la Reina, Zhoumi. El chico tenía ciento cincuenta años de edad, por lo que Ren sabía. Era difícil conocer personas que eran tan viejos para ponerse al día con el progreso que el resto del mundo había hecho, y no se hable de cómo poseer esclavos o usar asesinos.
—Lo perdiste?
Ren apartó la mirada y asintió.
—Había otro hombre lobo con él. Yo no lo reconocí. La iluminación... y luego tuve que correr. Yo apenas tuve una mirada del hombre, pero tenían que ser de la misma manada.
La mano de Zhoumi abofeteó a Ren en la mejilla tan duro como si hubiera sido golpeado en la cara por un puño hecho de ladrillos. Él voló hacia atrás, y ni siquiera con su formación podría evitar que su cuerpo se estrellara en la mesa golpeándola, dejándolo a él en el suelo.
El rostro de Ren palpitaba cuando trató de levantarse por sí mismo, pero luego Zhoumi lo agarró por la capucha, tirando de ella fuera de su cabeza, y luego tomó el cabello de Ren en un puño.
Rwn apretó los dientes y gruñó, pero Zhoumi no parecía darse cuenta. Su voz era suave mientras hablaba al oído de Ren.
—Esta es la tercera vez que has fallado a tus amos! Si no supiera que eres el mejor, diría que estuviste arrastrando tus pies por allí.
— ¡No!—Ren dijo, y negó con la cabeza tanto como pudo, teniendo en cuenta que era un vampiro quien apretaba su cabeza.
—¿Estás seguro de eso? —preguntó Zhoumi, como si él fuera un completo idiota, se inclinó y recogió uno de los cuadros que habían caído fuera de la mesa, que el cuerpo de Ren básicamente había destruido.
Lo recogió y lo empujó a la cara de Ren.
—Sabes que es perjudicial para un hombre con mala salud, tener un retraso en el pago, ¿no?
—Sí! Lo sé! ¡Lo sé! —Gritó Ren. —No pasará de nuevo.
—Bueno,— Dijo Zhoumi, y él tiró la foto lejos y soltó el cabello de Ren antes de levantarse y desempolvarse las manos, como si estuviera sacándose la suciedad de Ren con sólo tocarlo.
—El Alfa, que escapó de su cautiverio se llevó toda su manada con él, y ahora está trabajando bajo el mando de otro alfa que está siendo una molestia para nosotros. Te pedimos que hicieras una cosa simple. Mata al alfa. No a la manada entera, sólo un sencillo alfa, y ni siquiera pudiste hacer eso!
Ren dio la vuelta y miró al hombre. Se frotó la dolorida mejilla.
—No va a suceder de nuevo, —dijo. Se las arregló para no mirar al hombre.
—Bueno, —dijo Zhoumi, y cuando se fue, se fue de la misma manera que Ren había entrado por las puertas corredizas de cristal de su balcón.
Ren suspiró cuando el vampiro se había ido, se levantó y cerró las puertas antes de que pudiera hacer demasiado frío, luego cerró las cortinas. Ren estaba recogiendo el desorden que Zhoumi había dejado atrás, empezando por la foto de su padre. El hombre estaba en el hospital en esta foto, con Ren junto a él, inclinándose para la cámara. Su padre había estado teniendo un buen día, y ambos estaban sonriendo.
Eso había sido sólo un mes antes de que Ren vendiera a los vampiros veinte años de su vida, la cantidad máxima de tiempo que a un hombre se le permitía venderse a sí mismo.
A cambio, los vampiros habían pagado por la cirugía de su padre Leeteuk y sus trasplantes de médula ósea, riñones e hígado, los que tendrían un costo de cientos de miles de dólares, añadido a la mezcla la estadía en el hospital.
Ren amaba a su padre. El hombre era su mejor amigo, quién lo aceptó por ser gay cuando su madre lo había despreciado.
Él le hacía cumplidos a los novios de Ren durante la escuela secundaria, y alentó a Ren con sus actividades parkour, a pesar de que claramente no tenía idea de lo que era en ese momento.
Ren no le había dicho cómo había obtenido el dinero para pagar todo, pero sabía que su padre lo sabía. Lo veía en los ojos del hombre cada vez que iba al hospital para visitarle.
Sin embargo no era tan malo. El hombre sólo pensaba que su hijo estaba ejecutando recados y donación de sangre, y él parecía bastante feliz de saber que Ren todavía tenía su propio lugar.
Si él se enterara que Ren estaba siendo obligado a perseguir y matar a la gente que los vampiros querían fuera del camino, entonces rompería su corazón. Él incluso podría morir por eso, sabiendo lo que su hijo estaba haciendo sólo para asegurarse de pagar su tratamiento en el hospital, y si él no muriera, entonces repudiaría a Ren por ello.
Él no lo había repudiado cuando se había enterado que era gay, pero esto era algo seguro que podría conducir incluso a los hombres más pacientes fuera de sus límites.
Ren estaba acurrucado en el suelo, sosteniendo la foto de la única familia que le quedaba sobre su pecho. Su garganta se hinchó y de repente no podía respirar. Él estaba teniendo un ataque de pánico.
Saltar de tejado en tejado y la caza de personas inocentes apenas lo afectaban, pero aferrarse a la imagen de su padre y el hecho de saber qué podría decepcionarle, por ser una horrible persona, era suficiente para romperlo.
Su teléfono sonó, y Ren saltó.
No había llevado su teléfono con él en esta carrera. La maldita cosa estaba haciendo ruido y vibrando justo al lado de su mesa de café. Él se adelantó y lo cogió antes de que cayera. Sonrió al ver la foto de la persona que llamaba.
"Baekho".
Ahora tendría que utilizar su voz más amable. Ren contestó, colocando el teléfono en su oreja.
—Hola Baekho!—dijo. Hubo una pausa en el otro extremo.
—Estás Bien? Suenas como si estuvieras llorando.
Baekho sonaba tan sincero y cariñoso. Siempre lo hacía. Era exactamente el tipo de persona que Ren no merecía, pero también era justo el tipo que necesitaba.
—Lo siento, sólo estaba pensando en mi padre, ¿sabes? —dijo Ren. No era una mentira total. —Pero él está bien. No he recibido ninguna mala noticia. En realidad no. Sólo estoy un poco estresado.
Ren se tocó la mejilla. Joder, latía y se sentía caliente.
— ¿Quieres posponer lo del viernes? —Preguntó Baekho. —Podemos escoger otro tiempo para reunirnos.
—No, definitivamente no. Sigo estando libre. A decir verdad, he estado esperando a que llegue el viernes.
Era extraño, viniendo de alguien que sólo había visto en fotos y en webcam, pero él sentía como si Baekho lo conociera mejor que cualquiera en este mundo.
Ren nunca pensó que iba a disfrutar de una relación en línea, pero le permitió conocer bien al otro hombre, y el sexo telefónico era impresionante. Sólo escuchar la voz de Baekho fue suficiente para que su polla despertara entre sus piernas. Ya había olvidado la advertencia de Zhoumi.
No hay nada como la lujuria para sacar fuera de su mente toda la mierda en que su vida se había convertido.
Baekho sonaba mucho más seguro de sí mismo.
—Así que estás bien con eso. Tengo un restaurante en la mira, y una película, pero quiero que sepas que no me lastimarías si necesitaras un día para despejar tu cabeza.
Eso era exactamente el porqué el corazón de Ren se derretía por el hombre cada vez que hablaban. Baekho era el más amable, el hombre más dulce que Ren había conocido.
Era una pena que él trabajara en la manada de un hombre lobo. Rwn realmente iba a tener que encontrar en cuál manada trabajaba Baekho. Él había dicho que era un jardinero, y tenía que ser el jardinero más aficionado que Ren conociera en su vida. La única preocupación de Ren era asegurarse de que el hombre se quedara a salvo en caso de que él trabajara para una manada que estaba en la lista de mierda de la Reina.
—Bueno, si surge algo, voy a recordar eso, pero hasta entonces definitivamente estoy todavía libre, —dijo Ren y él comenzó a desengancharse su capa y tirando de sus guantes sin dedos fuera de sus manos. Las armas fueron arrojadas lejos, dejándolo en las ropas finas, que llevaba debajo de ellos. Puso cuidadosamente la foto de su padre, y luego se dejó caer sobre el sofá.
—Así que, hasta la noche del viernes, ¿qué haces esta noche? — Preguntó, dejando que su mano se deslizara por debajo de sus boxers, agarrando su polla, que ya estaba medio dura entre las piernas.
Baekho rió.
—Eres insaciable, dijo.
La mano de Ren ya estaba tranquilamente deslizándose hacia arriba y abajo de la longitud de su pene. Él siseó y se mordió el labio inferior, imaginando el rostro de Baekho que había mirado la última vez que había hecho una paja en una webcam.
—Te gusta eso de mí, —dijo, y luego gimió cuando su polla prácticamente saltó en su mano.
—Maldición que lo hago, —dijo Baekho con su voz retumbante. — ¿Estás tocándote en este momento?
—Sí, —dijo Ren, gimiendo la palabra.
—Ahora dime exactamente lo que quieres que haga contigo cuando ponga mis manos sobre ti.
Y Ren lo hizo.
CAPITULO 3
Baekho esperó en el restaurante hasta que Ren llegara. El hombre tenía alrededor de cinco minutos de retraso, así que no había necesidad de que él estuviera preocupado, dando golpecitos con el dedo sobre la mesa, mirando el reloj.
Era un maldito desastre, y en lo único que podía pensar era que el chico de rojo había puesto sus manos en Ren, tal vez estaba haciéndole cosas horribles con el fin de llamar a Baekho para pelear.
Baekho se quedó mirando las flores que había traído. Algunas de ellas eran de color rojo, del mismo tono que esa capa, y la sangre. Tal vez no debería haber traído las malditas cosas, pero nunca había estado en una cita real antes. ¿No se suponía que él debía traer este tipo de cosas? Esto no sólo iba a ser una aventura de una noche, así que tenía que al menos traer flores.
Aunque, a decir verdad, a él realmente le encantaría poder obviar las formalidades y saltar directamente a la cama. Baekho había estado luciendo una erección durante toda la semana mientras esperaba con interés esta noche, y ser realmente capaz de tocar y besar la piel de Ren, su boca, sus muslos, y su polla.
"Suponiendo que él estuviera arriba".
Baekho era tan consciente de los otros clientes a su alrededor que estaban comiendo y charlando cortésmente, como si no tuvieran una sola preocupación en el mundo, cuando la puerta principal se abrió y Ren entró, Baekho inmediatamente entró en estado de alerta.
El hombre no lo había visto, sin embargo, Baekho tuvo un momento para mirar tanto como él quería y disfrutar de lo precioso que el hombre era, y mierda, él se veía mejor en la vida real que en la webcam.
Llevaba puestos unos vaqueros oscuros que deben haber sido completamente nuevos por su falta de arrugas o líneas, una camisa de vestir azul pálido bajo un abrigo, el cual Ren entregó al anfitrión mientras hablaban.
El anfitrión sonrió cuando Ren hablaba y, luego señaló con la mano a la mesa donde estaba sentado Baekho. Baekho levantó su mano, sonriendo y pensando en que podría reducir esta comida y tener a Ren a solas.
Ren le devolvió el saludo, sonriendo alegremente, y el anfitrión debe haberse ofrecido para escoltar a Ren a la mesa porque él sacudió la cabeza al hombre antes de venir por sí mismo.
A Baekho le gustó eso. Ren no necesitaba que le sostuvieran la mano mientras él estaba en un bonito restaurante que tenía música suave, manteles blancos y velas encendidas.
A diferencia de Baekho, que necesitó de la escolta porque casi se había sentado a la mesa equivocada, sin saber que estaban reservados, y luego volteó accidentalmente uno de los centros de mesa.
Al menos no lo habían expulsado, cuando KangIn había descubierto lo emocionado que Baekho estaba por su primera cita, el hombre básicamente le había arrojado un montón de dinero para tener una mesa en este restaurante. Por esa razón no podían echarlo a patadas.
Baekho se puso de pie, agarrando las flores, mientras él y Ren se reunieron con un abrazo. Él iba a jugar a ser genial dándole las malditas flores. Incluso si Ren lo mirara como si estuviera loco.
—Es tan bueno verte finalmente, —dijo Ren, abrazando fuertemente a Baekho.
Era un poco más bajo que Baekho, pero él había esperado eso. Ambos habían sido muy cuidadosos en sus descripciones, incluso después de verse unos a otros en la webcam.
Ren puso su barbilla justo a la altura del hombro de Baekho. Se sentía tan condenadamente bien. El hombre era delgado, pero ahora que Baekho lo tenía en sus brazos y podía sentir sus fuertes músculos bajo sus ropas, no podía evitar que la emoción, y la lujuria, corrieran a través de él.
Realmente esperaba que no hubiera otros hombres lobo en este restaurante, de lo contrario serían capaces de oler su lujuria a pesar de los olores saliendo de la cocina. Infierno, un hombre lobo, probablemente sería capaz de oler a Baekho todo el camino por la calle.
—Es bueno verte, también, —dijo Baekho, y ellos se alejaron el uno del otro para conseguir tener una mirada adecuada.
Baekho negó con la cabeza.
—La cámara no te hace ninguna justicia,— dijo, pero luego frunció el ceño y tocó el rasguño que estaba debajo de la mejilla de Ren. No se había dado cuenta de eso cuando lo vio entrar al restaurante.
—Que te pasó? —dijo Baekho.
Ren sacudió la cabeza, sin dejar de mirarlo absolutamente encantado.
—Fui noqueado por un mensajero en bicicleta. Estoy bien. Sólo es un rasguño.
—Todavía te ves increíble, —dijo Baekho.
Un ligero rubor de color rosa apareció en las mejillas de Ren. Era asombroso. ¿Tendría su rostro el mismo color cuando Baekho pusiera al hombre de espalda con sus piernas en el aire?
—Tengo esto para ti, —dijo Baekho, entregando rápidamente a Ren las flores antes de que se olvidara de ellas.
El rostro de Ren estalló en otra sonrisa feliz, y él parecía como si Baekho acabara de hacer mejor su día. No eran flores costosas, sólo unas gerberas de colores con tal vez dos rosas en la mezcla.
—Gracias! —dijo Ren, aceptando el ramo. —Nunca antes me habían dado flores. Yo no traje nada.
—No te preocupes por eso, todo esto es para ti, —Baekho dijo, sacando la silla de Ren para poder sentarse, y sólo entonces Baekho tomó asiento. Se había asegurado de revisar varios lugares en línea acerca de la etiqueta adecuada de un caballero y ahora él estaba poniendo todas esas lecciones en buen uso.
El hecho de que él no tuviera la intención de actuar como un caballero cuando se hallaran solos no significaba que iba a escatimar en el trato en estos momentos.
— ¿Cómo está tu padre? Parecías preocupado la última vez que hablamos.
Ren continuó sonriéndole, parecía reacio a poner las flores en la mesa, como si no quisiera dejarlas ir.
—Fui a visitarlo, y lo está haciendo bien. Le conté acerca de ti, que tenía una cita, y parecía emocionado. Se sintió mejor todo el día.
—Él lo sabe? —Preguntó Baekho, pero no estaba sorprendido. Ren a menudo hablaba de su padre. El hombre estaba aceptando en gran medida el estilo de vida de su hijo, y aunque Baekho nunca había conocido al hombre, realmente esperaba que se recuperara, o por lo menos, tuviera una remisión de su cáncer. Un hombre que era tan bueno para aceptar la forma de vivir de Ren era una persona increíble que merecía vivir.
Ren asintió.
—Sí, conoce lo suficiente acerca de mí, ¿Cómo ha ido tu día?
La noche siguió así. Baekho se había preocupado por esa reunión con Ren en la vida real, verlo en persona en lugar que en Internet, de alguna manera los ponía de nuevo en el nivel uno. "Extraños".
No fue así. Era como si se hubieran conocido desde hace años. Estaban tan cómodos alrededor del otro, como lo estaban con mensajes de texto, llamadas y mensajes de Skype.
Ordenaron su comida, hablaron de todo y de nada, y todo el tiempo que estuvieron en la mesa, Baekho no podía apartar la mirada del rostro de Ren, especialmente de su boca. Sobre todo cuando llegó el postre.
El hombre tenía una manera de cerrar los ojos y poner sus labios alrededor de su tenedor, dejando correr el metal entre sus labios después de cada bocado del pastel de queso. La polla de Baekho estaba dura y palpitaba al mismo tiempo que su corazón cada vez que Ren hacía eso, y no fue hasta que el hombre tomó su último bocado y le sonrió mirándole con sus ojos de color ámbar que Baekho se dio cuenta de lo que en realidad estaba haciendo.
— ¿Quieres algo?—preguntó Ren.
—Maldición, que si quiero algo —dijo Baekho. —No deseas omitir la película y salir de aquí?
Los ojos de Ren brillaban y esos labios rosados se curvaron un poco en una sonrisa devastadora, eso le dio a Baekho todo tipo de ideas sobre cómo iba a jugar esta noche.
—Eso es un sí?— Preguntó Baekho.
—Joder, claro que es un sí—respondió Ren.
Hasta que estuvo de regreso en su apartamento Ren no había sido consciente de lo mucho que necesitaba esto hasta que pararon el taxi. Sus manos estaban sobre el cuerpo del otro, conectando sus bocas mientras se besaban.
Ren estaba bastante seguro de que él y Baekho estaban agobiando al chico que los llevaba, pero teniendo en cuenta la distancia que tenían que recorrer, habría sido demasiada pérdida de dinero para el conductor del taxi si renunciara y se deshiciera de ellos.
Eso, y la forma en que Baekho actuaba con él, como cuando miró hacia el hombre y se dio cuenta que el conductor estaba mirando a través del espejo retrovisor.
—Mantenga sus ojos en la carretera,— soltó, e incluso Ren tuvo la sensación de que el hombre se sentó más recto, pero luego Baekho miró, y los dos se rieron.
Ren no había estado en el asiento trasero de un coche desde que tenía dieciséis años, pero no había manera en que tuviera relaciones sexuales aquí. Ren tenía una perfecta y buena cama esperando por ellos en casa.
La mejor parte de esto fue el hecho de que él no se sentía como si estuviera besando y tocando a un extraño. No sentía esa sensación persistente de miedo porque sabía que cuando despertara por la mañana, no habría ninguna conversación incómoda, y Baekho no se iría antes de que Ren despertara.
No, Ren sentía que estaba siendo besado y tocado por un hombre que había conocido durante toda su vida. Alguien que había estado lejos, y ahora estaba de vuelta.
Ren apenas podía sostener la llave en la maldita puerta para abrirla.
Baekho empujó su cuerpo contra la pared y se inclinó para devorar su boca.
La lengua del hombre lamió profundamente, y Ren gimió.
Su pene, que había estado adolorido y medio duro a lo largo de toda la cena mientras se hablaban el uno al otro, palpitaba entre sus piernas. Los pantalones que Ren había llevado para cenar tenían un ajuste perfecto cuando se los había colocado, pero ahora estaban demasiado apretados en él.
Finalmente Ren dejó caer sus llaves y se aferró al cuerpo de Baekho, agarrando su apretado culo. Joder, por todas partes había músculo duro.
Baekho gimió a través del beso, y el hombre empujó su pelvis hacia adelante, empujando su dolorida polla dura en contra de Ren a través de sus pantalones. Ahora Ren estaba gimiendo, y estaban en gran peligro de ser vistos por sus vecinos.
Por esa razón, tenían que terminar el beso, pero estaba sin aliento. Ni siquiera escalar la pared de su propio edificio podría hacerle eso a él, pero sentía como si acabara de correr un circuito entero alrededor de la ciudad.
—Eres un tipo atractivo—dijo Ren con una sonrisa. —Mierda. Estoy tan contento de que por fin nos conociéramos.
—No eres el único— dijo Baekho, y el corazón de Ren ondeaba con el placer mientras tomaba nota de cómo sonaba el aliento de Baekho.
—Joder, las llaves—dijo Ren, sonriendo al hombre más grande a medida que se deslizaba de los brazos de Baekho y se agachó para agarrarlas del suelo.
Se volvió para desbloquear y abrir la puerta, y las grandes manos de Baekho, ya estaban en las caderas de Ren, y su boca caliente estaba besando a lo largo del cuello de Ren.
Él gimió cuando las manos de Baekho se movieron debajo de su camisa, su mano se deslizó sobre el firme vientre plano de Ren.
Ren se estremeció al tacto, y a duras penas logró cerrar para que pudieran hacerlo dentro del apartamento.
Las luces estaban apagadas. Así fue como Ren las había dejado. A pesar de que Baekho le dio la vuelta, agarrándole el culo a través de sus pantalones y tirando de él más cerca para otro beso profundo y apasionado, Ren seguía haciendo un chequeo de su entorno. No quería una repetición de lo que había sucedido cuando Zhoumi había llegado la última vez.
Su puerta estaba cerrada con llave, y había comprobado el pequeño trozo de cinta adhesiva en la parte inferior cuando se había inclinado para recoger sus llaves. Todavía estaba intacto, y también lo estaban las piezas de mina de lápiz mecánico que guardaba en las bisagras de su puerta. Había tenido que romperlas cuando abrió la puerta, lo que significaba que nadie había entrado por allí.
Fue un poco más difícil de comprobar los demás lugares, con Baekho empujando su lengua dentro y fuera de la boca de Ren, como si ya estuvieran follando, pero observó que las puertas corredizas de cristal todavía estaban cerradas, y cuando miró por encima de el rabillo del ojo, la pieza de madera que estaba en el suelo, que usaba para mantener la puerta abierta también seguía en su sitio. Nadie había estado aquí mientras él se había ido.
—Estás bien? —Baekho preguntó, su voz todavía contiene ese toque súper sexy fuera que hizo que Ren se derritiera. —Pareces un poco distraído.
Ren puso las manos en el cabello de Baekho. Era increíblemente suave, tomó el rostro del hombre más alto acercándolo para otro beso.
—Confía en mí, no estoy distraído en lo absoluto. Sólo estoy pensando en el mejor lugar de la casa para hacer esto.
Baekho le sonrió, mostrando sus colmillos, que eran un poco más agudos de lo normal.
—Podríamos hacerlo en todas partes—dijo, y él empujó a Ren contra la isla de la cocina.
—Oh, Sí—dijo Ren, agarrando el cabello de Baekho cuando el hombre comenzó a bajar el cinturón y la cremallera de Ren. Tiró abajo la ropa interior negra con facilidad, y el aire frío contra la polla dura de Ren definitivamente no fue suficiente para hacer que se bajara en lo más mínimo, sobre todo cuando los dedos de Baekho se cerraron alrededor del eje hinchado, y el hombre levantó la mirada hacia él y sonrió con esa misma sonrisa depredadora.
Ren se estremeció cuando la palabra revoloteó por su cabeza.
"Depredador".
Eso era exactamente cómo podía describir a Baekho en ese momento.
—Dime exactamente lo que quieres que haga para ti—dijo Baekho, y usó su otra mano para masajear suavemente las bolas de Ren.
Ren silbó y se mordió el labio inferior.
—Pon mi polla en tu boca. Chúpala. Hazme venir—dijo.
Baekho sonrió, se inclinó, y luego lamió la raíz de la polla dura de Ren todo el camino hasta la cabeza hinchada. Ren ya estaba goteando líquido pre seminal, y él se estremeció y abrió la boca un poco cuando Baekho se inclinó y hundió su cálida y húmeda boca alrededor de la cabeza de la polla de Ren, llegando profundo en su garganta.
El agarre de Ren en el cabello de Baekho se tensó mientras lanzaba la cabeza hacia atrás gimiendo.
Sí, eso era exactamente lo que necesitaba. Esto era lo que necesitaba para hacerle olvidar. Para sentirse normal.
CAPITULO 4
Baekho sabía que estaba haciendo más por el hombre que sólo darle una mamada. Una increíble mamada, por los ruidos y el ánimo que sentía, él estaba cerca.
Ren estaba empujando sus caderas hacia adelante a un ritmo lento. Él probablemente aumentaría el ritmo si Baekho lo permitiera, pero mantuvo un firme control sobre las caderas del hombre mientras movía su cabeza hacia atrás y hacia adelante. No quería arruinar esto. Quería que todo fuera perfecto, incluso si eso significaba básicamente torturar a Ren hasta que llegara con fuerza en la garganta de Baekho.
Y Baekho deseaba eso más que nada en el planeta. Él no estaba escuchando la voz de Ren mientras empuñaba su propia polla. Ren estaba aquí con él, y era increíble.
Su polla palpitaba y sus pelotas se elevaron un poco más arriba en su cuerpo cada vez que Ren gemía, y suspiraba. Cada aliento dibujaba el placer físico que Baekho también sentía, y sin tocarse a sí mismo.
Ambos eran compatibles físicamente. Baekho ya amaba a Ren como persona. Dos semanas de hablar el uno al otro, sin besos y sin tocarse, sólo sexo telefónico, fue suficiente para decirle que él disfrutaba lo suficiente de la mente y la conversación del otro hombre, pero sabiendo también que él y Ren eran compatibles como parejas sexuales eso impulsó a Baekho hacia el borde, apretó los labios y las mejillas alrededor de la columna de la polla del hombre.
—Creo que estamos haciendo esto muy rápido—dijo, Ren.
Baekho inmediatamente sacó su boca y miró al hombre.
— ¿Quieres parar?
Mierda, tal vez él no estaba haciéndole ningún favor. Tal vez sólo estaba empujando al hombre a tener relaciones sexuales sin darse cuenta.
—Si te detienes, te golpearé—dijo Ren, e incluso lo amenazó con el puño un poco, pero la sonrisa en su cara dejaba ver el blanco de sus dientes en la oscuridad de la vivienda diciéndole a Baekho que sólo estaba bromeando.
Baekho le sonrió.
— ¿A dónde guardas tu lubricante? —Preguntó, mientras hablaba, dejando que sus puños se movieran arriba y abajo de la longitud de la polla de Ren.
Los ojos de Ren se abrieron, y de inmediato se quitó los zapatos y sacó sus pantalones. Baekho rió un poco mientras miraba al hombre con el trasero al aire caminando por el pasillo hacia su dormitorio.
Baekho se puso de pie, preguntándose si debía seguirlo, pero luego decidió no hacerlo. Él se quedaría dónde estaba. El sofá parecía más que suficiente para doblar al hombre y follarlo duro.
De hecho, Baekho comenzó a desnudarse a sí mismo, sentándose y extendiendo sus muslos para poder acariciar su polla. Él dejó caer la cabeza hacia atrás.
"Joder, se sentía bien".
A pesar de esa sensación, no podía dejar de notar el olor que había en el aire. Olía como a Windex y limpiador de pisos. El tipo de olores que quedaban después de haber tenido una limpieza rigurosa.
Ren quería realmente impresionar a Baekho si iba a pasar por todos los problemas de la limpieza de su casa, ya que de lo que Baekho sabía sobre el hombre, no era precisamente un maniático del orden.
Lo más extraño de todo fue que, por debajo de ese olor, había otra cosa que le era familiar, que hizo que los cabellos en la parte posterior de su cuello y brazos se erizaran.
Pero entonces Ren regresó a la sala de estar, y Baekho dejó de tener esos extraños pensamientos.
—No empezaras sin mí, ¿verdad? —Ren preguntó con una sonrisa.
—Nunca—respondió Baekho y él estaba más que contento cuando Ren le entregó el lubricante y puso tres besos suaves en su boca.
— ¿Qué es esto? —Preguntó, tocando la herida en el brazo de Baekho.
Baekho lo tomó suavemente de la mano y le besó los nudillos.
—No te preocupes, es un viejo accidente. Ni siquiera me duele.
Baekho no tenía que decir nada más que eso. Ren le sonrió y asintió con la cabeza, y ahora sus manos estaban corriendo sobre el cuerpo de Baekho de una manera que hizo que su flujo de sangre corriera más caliente a través de sus venas.
—Recuerdas cómo siempre hemos hablado de esto? —Ren preguntó.
Baekho dejó que sus manos se movieran hacia arriba y abajo de la piel desnuda de Ren. Debió quitarse su camisa mientras él había estado en su habitación.
—Cada detalle, lo recuerdo—Baekho dijo, y no tuvo que utilizar gran parte de su fuerza para girar a Ren sobre su espalda y conseguir estar entre sus piernas. Parecía que el otro hombre estaba más que dispuesto a tener a Baekho encima de él, piel con piel, polla con polla y Baekho besaba esos labios que le sonreían mientras empujaba sus pollas juntas, ambos gimiendo con la boca abierta ya que el calor en la habitación aumentó.
Las manos de Ren se quedaron en las caderas de Baekho, y su agarre se apretó mientras sus caderas se movían más rápido.
—Baekho, fóllame—dijo Ren. —No más de esto. En serio, voy a perder mi mente.
Él no era el único. Baekho nunca había experimentado este nivel de necesidad antes. Su cuerpo estaba gritando por el otro hombre en formas que Baekho nunca había sentido antes en su vida.
Cuando era un esclavo simplemente buscó la comodidad de otro cuerpo caliente, habían sido una liberación de estrés y un consuelo temporal, tanto para él como para el otro esclavo. Incluso después de esa breve liberación física, compartiendo el calor del cuerpo en la noche, nada de lo que Baekho estaba experimentando ahora lo había sentido, y él ni siquiera había puesto su polla dentro del hombre.
— ¿Quieres que te folle? —Preguntó Baekho, burlándose a propósito del hombre mientras empujaba hacia adelante, jodiendo el pliegue del muslo de Ren, y podía sentir la forma en que la longitud de la polla de Ren pulsaba y escupía pre semen contra su vientre mientras la polla del hombre quedaba atrapada entre sus cuerpos.
Ren echó la cabeza hacia atrás y gimió, arqueando su espalda y haciendo una reverencia mientras trataba de empujar al ritmo que Baekho estaba creando para ellos.
—Eres tan jodidamente hermoso—dijo Baekho, presionando sus labios hacia abajo sobre Ren. —Tú toque es tan caliente en mi piel.
Ren cerró los ojos y volvió la cabeza, gruñendo un sonido que casi podría describirse como salvaje.
—Me vengo. Oh mierda, me voy a venir—dijo, su pecho agitado y el corazón martillando con urgencia.
—Bueno—Baekho dijo, y dejó de follarse contra el hombre para que pudiera alcanzarlo. Baekho ignoró su propia polla dura a favor de Ren, agarró y tiró al hombre, pero todavía era muy consciente de su control para asegurarse de que no causara dolor.
Ren gimió y se retorció debajo de él, empujando su polla más cerca, empujando más profundamente en el puño de Baekho, y luego semen caliente y pegajoso brotó en la mano de Baekho. El aroma puso salvaje a su lobo interior.
Ren nunca iba a ser tocado por otro hombre nunca más. Pertenecía a Baekho de ahora en adelante.
Gracias a Dios que los ojos de Ren estaban fuertemente cerrados, mientras se venía, de lo contrario, podría haber tomado nota de cómo los ojos de Baekho habían cambiado de color. Tenía que conseguir controlarse, de lo contrario acabaría asustando al hombre más pequeño, y Baekho sería expulsado de la vivienda antes de que tuviera la oportunidad de explicarse.
Él consiguió controlarse así mismo, cuando Ren abrió los ojos, con una sonrisa perezosa en su rostro, y Baekho llevó sus dedos hacia arriba, todavía mojados con esperma de Ren, lamiendo algunos.
El rostro de Ren era de ese mismo rubor rosa que Baekho había visto en el restaurante, y él soltó una risa entrecortada.
—Guau. Maldita sea, y yo que creí que lo hacías bien cuando hablábamos por teléfono.
—Acariciar mi ego te llevará a todas partes—dijo Baekho.
—Acariciar tu ego? —Preguntó Ren, y él se agachó y agarró la polla de Baekho.
Esto iba a ser grande. El Lobo de Baekho ya había tomado la decisión, y Baekho no podría haber sido más feliz con él. Este era su compañero. Ellos elegían a este hombre increíble para ser suyo, y Baekho quería llevárselo y reclamarlo, para poner su olor profundamente en el culo del hombre para que cada lobo que lo oliera supiera que Ren estaba bajo la protección de un alfa.
Se inclinó y presionó su boca una vez más en Ren, poniendo su lengua dentro, lamiéndola profundamente. Ren gimió, su cuerpo era compatible, abierto y dispuesto. El hombre quería a Baekho.
Baekho abrió el tubo de lubricante, que había caído olvidado en el suelo, y tuvo que alejarse del beso para humedecer sus dedos. Ren puso una rodilla sobre el hombro de Baekho, exponiéndose a sí mismo y a su agujero para que Baekho lo tomara.
—No crees que ya jugaste demasiado?—preguntó? Ren.
Baekho simplemente sonrió a él, y luego miró a su propia polla, que estaba hinchada y morada, en la hendidura cabeza salía líquido pre seminal.
— ¿Es tan obvio?
—Mucho—dijo Ren. —Ahora date prisa y ponme una sonrisa en mi cara.
Baekho metió un dedo profundamente en el estrecho agujero del hombre, amando la manera en que los ojos de Ren se abrieron, y cómo él se resistió e hizo ruidos contra los dígitos de Baekho.
—Ya sonríes—dijo Baekho.
—Pruébamelo—dijo Ren, presionándose contra el dedo de Ren, luego gimió cuando el segundo entró en él, extendiéndole de par en par.
—No hay nada en el mundo que quiera más que esto.
— Joder, Ren!
Baekho adoraba la forma en que Ren gritó cuando Baekho encontró su próstata y presionó sus dedos contra ella. Le encantaba ver cómo la polla del hombre lentamente se llenaba de sangre de nuevo antes de enderezarse, como si no acabara de tener un orgasmo sólo unos minutos antes.
No había nada que Baekho amara en el mundo más que follar con un hombre, porque era Ren que estaba debajo de él, la emoción de Baekho fue mucho más completa, era una vista miles de veces más erótica.
Baekho añadió un tercer dedo, pero sólo sintió aumentar la tensión de Ren. Baekho sabía que su polla era grande cuando estaba completamente dura. Él no estaba acariciando su propio ego en eso tampoco. Su polla era grande. Él era un alfa, y eso era de esperar.
Ren, sin embargo, parecía que estaba a punto de tener otro orgasmo, y Baekho no quería que él se viniera otra vez, hasta que tuviera su polla en ese espacio reducido.
Baekho sacó sus dedos y agarró el lubricante de nuevo. Acarició su propia polla con las cosa hasta que estaba resbaladiza y lista, hizo una pausa por sólo una fracción de segundo, al darse cuenta de que Ren no había llevado ningún condón para que lo utilizara.
Ren se había descrito a sí mismo como responsable. Él debía de haberse olvidado. Baekho lo tenía en la punta de la lengua para recordar al hombre, pero su polla latía en su puño, recordándole cuán impaciente estaba.
Baekho era un hombre lobo. Él no podría transmitirle a Ren cualquier enfermedad, y sabía que si Ren tenía algo, Baekho tampoco podría contraerlo. También los condones no servirían para detener el embarazo de un lobo alfa. Si esto ocurriera, entonces iba a suceder, y no importaba lo que hicieran para evitarlo.
—¿Cuál es el problema—preguntó? Ren.
"A la mierda!"
Baekho estaba demasiado caliente y su cuerpo estaba al límite, para pensar en alejarse del calor del cuerpo de Ren.
—Nada—dijo, sacudiendo la cabeza, y él se inclinó y le dio un beso en la boca a Ren, colocando la cabeza de su pene en la entrada de Ren, burlándose de él.
Ren gimió a través del beso, abriendo la boca para que la lengua de Baekho saqueara lo que había dentro, y las manos del hombre se deslizaron hasta el final de la espalda baja de Baekho, los brazos, los hombros y en la parte posterior de su cuello.
Los dedos de Ren se enroscaron en el cabello de Baekho agarrándolo con fuerza.
Baekho no podía esperar más, empujó su pene contra el anillo de músculo, y gimió cuando el cuerpo de Ren lo recibió fácilmente.
Baekho nunca había pensado que podría haber algo de malo con el acto de follar. Era lo que la gente hacía, cuando querían bajar o mantener el calor en la noche, pero la manera en que Ren lo tocó, acariciando con sus manos el cabello de Baekho, su piel, pellizcando sus pezones mientras él gemía y empujando hacia atrás contra la pelvis de Baekho, era diferente.
No había nada de malo con esto. Esta era su primera vez en que se besaban, su primera vez follando, pero primero se habían conocido uno a otro como amigos, y pude observar el amor y la adoración en los ojos de Ren cuando miró hacia arriba a la cara de Baekho.
Baekho sabía que él se veía de la misma manera. Lo sabía porque era lo que sentía. Esto era justo. Esta fue la manera en que las cosas se suponían que debían ser.
No pasó mucho tiempo para que la mente y el cuerpo de Baekho se movieran por completo a un mundo que estaba fuera de su control, y pasó de rápido a frenético mientras trabajaba su camino para llegar al clímax. Sus bolas se apretaron en su cuerpo y podía sentir su polla hinchándose aún más dentro del culo de Ren.
—Oh mierda! Jódeme más duro! Estoy por venirme de nuevo—gritó Ren.
Eso era lo que Baekho quería oír. Eso era exactamente lo que quería oír, y él también se estaba preparando para venirse.
Baekho se vino con un rugido cuando su orgasmo se apoderó de él como una fuerza poderosa e imparable. Su polla se hinchó dentro del cuerpo de Ren cuando su nudo se formó para mantenerlos juntos. Mierda. No se había dado cuenta de que llegaría tan poderosamente. A veces podía ser evitado.
"No ahora, al parecer".
Ren ni siquiera parecía darse cuenta al principio. Estaba demasiado sumergido en la nube de placer de su segundo orgasmo.
El olor del semen de Ren en el aire trajo al lobo de Baekho un poco más cerca de la superficie, y no pudo convencer al maldito perro para que se mantuviera sentado como un buen muchacho.
Ren, sin dejar de sonreír y jadeando, abrió los ojos para mirar hacia Baekho. Luego frunció el ceño.
—Qué?
Él trató de moverse, pero luego gruñó cuando se dio cuenta de que estaban pegados.
Al menos Baekho había conseguido tener sus garras y sus dientes de vuelta a la normalidad antes de que Ren se diera cuenta, pero le tomó un par de segundos antes de que su visión volviera a la normalidad.
—Puedo explicártelo—dijo Baekho.
CAPITULO 5
Ren apenas podía pensar en esa noche sin estremecerse por lo idiota que había sido. Un mes y todavía no podía luchar contra el hecho de que Baekho era un hombre lobo. Durante todo el tiempo que habían hablado por teléfono, enviado un mensaje, o vídeos a través de Internet, había sido un hombre lobo.
Debería haberlo sabido, esto solo era una prueba de lo inepto que era en la detección de un hombre lobo. Baekho le había dicho que trabajaba para una manada de hombres lobo, pero Ren había asumido que el hombre estaba en la nómina como un ser humano. No creía que Baekho le hubiera mentido acerca de ser un hombre lobo real.
La peor parte de todo esto fue que a Ren le importaba el hecho de ser obligado a perseguir y matar a ciertos hombres lobo en la ciudad. Cuando él había visto los ojos de Baekho, sabía que Baekho había sido el hombre lobo que lo había perseguido fuera de ese delirio. Ciertamente, eso explicaba la herida en el brazo. Había sido Baekho al que Ren había disparado, y podría haberlo matado si se hubiera acercado un poco más.
La idea le hizo sentirse triste, pero también le hizo enojar, por las mentiras que Baekho le había dicho, acerca de su apellido, su ocupación, e incluso su especie, y por lo injusto que era esta situación.
Ren no conoció a Baekho por mucho tiempo, pero él había amado al hombre. Es más se había enamorado de un hombre con quien había hablado por unas semanas a través del teléfono e Internet, y sólo lo había tocado y besado una sola vez, y resultó que, ese mismo hombre era de la manada que la familia de la reina buscaba.
Baekho no era uno de los alfas superiores, porque Ren no tenía su foto cuando le fue entregada la lista de objetivos.
La mirada en el rostro de Baekho seguía rondando la memoria de Ren. Todavía podía recordar la angustia en sus ojos, cuando Ren le pidió que se alejara de él, lo peor fue que no podían hacerlo, porque estaban pegados el uno al otro.
Incluso ahora, de su lugar en la azotea, donde el viento era especialmente frío y la nieve se arremolinaba a su alrededor, esa no era la razón por la que Ren temblaba. No era el frío, sino era debido a la forma tan fría que había tratado a Baekho, pidiéndole que se fuera, una vez que fueron capaces de separarse.
La única preocupación de Ren ahora era asegurarse de que Baekho sobreviviera a esta noche. Junho, KangIn, y el resto de sus alfas no tenían ni idea cómo de cerca la familia de la reina los observaba, más ahora que nunca, Ren ahora sabía la verdad acerca de quién había estado atacando los nidos ilegales.
Los vampiros observaban de cerca. Ren los observaba aún más cerca. Junho había tomado manía por donar dinero a los políticos. Tenía la esperanza de cambiar las leyes sobre la esclavitud por deudas, y todo el tiempo, KangIn y sus alfas seguían actuando, cazando y sacando nidos ilegales de vampiros, así como llevar acusaciones contra la familia de la reina.
Ren no sabía por qué le habían asignado la tarea de cazar a los alfas del hombre, uno por uno. Ahora lo sabía, y también sabía de dónde provenía Baekho, Ren tuvo que hacer su nueva misión el proteger a esta manada a toda costa. Había hablado con su padre, Leeteuk, básicamente pidiéndole permiso por lo que estaba a punto de hacer, rebelarse contra los vampiros, y el padre de Ren, el hombre bueno y valiente que era, había convenido en que el riesgo valía la pena. Él ni siquiera sabía los detalles.
Ren se puso la capucha y la máscara en su rostro mientras observaba a los coches detenerse, los modelos caros y espaciosos eran los que contenían a los miembros de la manada de Junho y KangIn. Tenían un evento el día de hoy, algo que tenía que juntar a ambas manadas. Parecía que uno de los cachorros estaba de cumpleaños, Ren hizo una mueca al ver a cada uno sonreír mientras salían de los coches.
Había personas inocentes, omegas, y bebés en ese grupo, y los vampiros iban a matar a todos sin discriminación y echarle la culpa a un nido ilegal de vampiros.
Ren no era mejor. Casi había matado a uno de los alfas de ahí abajo, y habría matado a más si se lo hubieran ordenado sólo para poder mantener el dinero para los gastos médicos de su padre. ¿Habría matado a uno de los omegas ahí abajo? O a una de sus crías?
Ren reconoció a uno de los omegas allá abajo, el embarazado con el pelo corto y oscuro que había sido atacado por última vez cuando Ren había irrumpido en la casa de Junho con un grupo de vampiros.
Había evitado que los vampiros hirieran al omega, y había pagado un alto precio por ello más tarde. Zhoumi no sabía que ese ataque había fallado debido a lo que Ren había hecho, y era probablemente la única razón de que Ren aun estuviera vivo, había mantenido vivo al omega, y ahora el hombre estaba siendo guiado con amor y cuidado en el restaurante por un alfa con largo cabello rubio.
"Debían ser compañeros".
Ren soltó un pequeño suspiro de alivio. Él no era del todo malo. Él no podría serlo. Había salvado a los omega, y ahora iba por el amor de Baekho, de modo que eso significaba que aún había algo bueno dentro de él, que aún no estaba completamente arruinado por las cosas que se había visto obligado a hacer.
No, él no habría matado a los omegas o a esos bebés. Los vampiros tendrían que matar a Ren primero.
Ese pensamiento lo hizo sentir mejor, pero no iba a ser suficiente para que Baekho lo perdone una vez que descubriera la verdad. Teniendo en cuenta lo que se supone que debe hacer esta noche, era una posibilidad muy real.
Luego vio a Baekho. El hombre salió del lado del pasajero de uno de los coches, y se veía absolutamente increíble. Ren tenía un pequeño telescopio con él, y lo utilizó para tener una mejor visión.
Definitivamente todavía tenía los hombros y los músculos tan sorprendentes como habían estado la última vez Ren los había visto. Su polla palpitaba entre sus piernas mientras él recordaba cómo había arañado esos hombros masivos y cómo la polla de Baekho lo folló una y otra vez, fue el mejor recuerdo que cualquier otro de su vida. Nada se le comparaba.
No fueron los recuerdos los que entristecieron a Ren, era la mirada de desinterés en el rostro de Baekho. Él tenía el aspecto de la persona más miserable sobre la faz de la tierra, pero también parecía que quería estar en cualquier lugar menos aquí, celebrando cuando era infeliz.
Infeliz... debido a Ren? ¿Se atrevería a tener suficiente ego para creer que Baekho seguía pensando en él después de que lo había arrojado cruelmente al hombre fuera de su apartamento?
Su auricular crepitaba con estática en su oído.
—Ren, ¿Ves los objetivos?
Ren se llevó un dedo a la oreja.
—Sí, ¿Estás en la posición?
—Afirmativo.
Había asesinos de vampiros por todo el lugar por aquí. Algunos estaban vestidos como camareros, y otros estaban en los tejados de los edificios con armas de fuego en sus manos.
Los vampiros en el interior no tendrían ningún tipo de armas costosas con ellos. Eso sería regalar el ardid que eran de un pobre nido, si alguno de ellos fuera capturado o asesinado.
Ren tenía que averiguar dónde estaban los vampiros con las armas, tenía que contenerlos antes de que pudieran asesinar a todos los que estaban en el restaurante donde celebraba la manada de Junho.
Miró hacia arriba y alrededor, buscando algo. Tenía un espejo en la mano, lo movió sabiendo que sería útil para atrapar la luz de una de las farolas y ser visto por uno de los vampiros en las otras azoteas.
Atraparon a la señal y señalaron a la derecha de nuevo en él. Ahora sabía dónde estaban. Sólo tenía que deshacerse de ellos antes de que algo sucediera dentro del restaurante.
Ren se puso a trabajar.
Baekho creyó ver algo vacilante encima de su cabeza, pero cuando levantó la vista, se había ido.
— ¿Cuál es el problema? —preguntó Suho, mirando hacia arriba con él. Baekho se limitó a sacudir la cabeza.—Nada. No importa.
Suho puso su mano sobre el hombro de Baekho y lo apretó.
—Odio decir esto.
—Entonces no lo hagas—Baekho espetó.
Suho, siendo el ex alfa de Baekho, fue suficiente para dejarlo hablar.
—Tienes que dejarlo ir. Me gustaría que hubiera funcionado, pero no lo hizo.
—Porque yo no le dije que era un lobo—dijo Baekho.
Por el rabillo del ojo, vio a Lay, que sostenía a su hijo en sus brazos y se preparaba para entrar en el edificio. Estaba mirando a los dos pacientemente, preguntándose claramente si estaban llegando o no.
Suho hizo un gesto a su compañero para que siguiera adelante.
Parecía que había llegado para quedarse y hablar con Baekho no importa qué.
—Debes estar dentro con tu pareja y con el cachorro.
—Ellos estarán bien durante cinco minutos—dijo Suho.
—Ya no eres mi alfa—Baekho respondió.
—Eso no quiere decir que voy a dejar de mirar por ti—dijo Suho, y luego el hombre suspiró. —Sabes que no quiero ser insensible acerca de esto, pero lo llamaste y dejaste mensajes que no regresó. Te dejó de enviar mensajes de texto, después de que te expulsó de su apartamento.
No creo que él vaya a volver por ti.
—Él es mi compañero, Suho— Baekho respondió, y su tono era absolutamente miserable, muerto. Eso era lo que sentía. Muerto por dentro. Había oído hablar de otros alfas que fueron rechazados por sus compañeros, o los que incluso habían perdido a sus compañeros por enfermedad y la muerte. Las historias fueron que describían sus vidas como sin color.
Ren no estaba muerto, por lo que estaba contento Baekho, pero para que él todo consistía en que no quería salir de la cama en la mayor parte de sus días buenos.
—Te apareaste con él, lo entiendo—dijo Suho. —Confía en mí, nadie lo sabe mejor que yo, pero si él no quiere ser compañero de un hombre lobo, entonces tienes que dejarlo ir.
Baekho cerró los ojos y suspiró. Él era un imbécil, abatido por haber sido rechazado por un compañero, cuando Suho había tenido dos compañeros antes de Lay, muertos justo enfrente de él.
Suho sabía lo que Baekho estaba pasando. Su dolor era probablemente mil veces peor del que Baekho estaba sintiendo en este momento, y sin embargo estaba siendo tan condenadamente paciente acerca de todo esto.
Baekho respiró hondo y miró a su ex alfa a los ojos.
—Tienes razón—dijo. —Él hizo su elección, y voy a tener que acatar eso.
No importa lo mucho que le dolía.
Suho apretó el hombro de nuevo.
—Vamos a llevarte dentro. Tal vez podamos encontrar a alguien para que ligues.
—Uh, En la fiesta de cumpleaños de un niño?
Suho se rió en voz alta.
—Hay adultos allí, idiota—dijo, sin dejar de sonreír, y tan feliz más de lo que Baekho había visto al hombre.
Lay se unió a ellos con su hijo. Suho, más que nadie en el mundo, se merecía la felicidad, y Baekho había pensado que la había encontrado antes que Ren decidiera que no podían estar juntos.
—Eres un alfa de buen aspecto, el ser humano ama adularnos por nuestra destreza en la cama. Estoy seguro de que puedes conseguir que uno de los camareros te de su número.
Ahora Baekho estaba empezando a entender el lenguaje de Suho. Por mucho que no quería olvidarse de Ren, y cómo Baekho había caído estúpidamente por un hombre al que apenas conocía, echar un polvo y tener una sola noche traería un poco de alivio del estrés.
Demonios, incluso Siwon estaba haciendo su mejor esfuerzo para que las cosas funcionaran con Heechul.
Finalmente habían conseguido estar juntos después de toda la mierda bailando alrededor, y lo habían hecho demasiado bien, teniendo en cuenta el hecho de que el vientre embarazado de Heechul había comenzado a mostrarse.
El resto de la noche no seperfilaba que fuera mala. Hasta que llegaron los gritos desde adentro.
CAPITULO 6
El corazón de Ren se detuvo cuando escuchó los gritos, y aire se escapó fuera de sus pulmones.
¡Mierda! ¿Era demasiado tarde ya?
Él acababa de terminar de sacar a los francotiradores en los tejados, comenzó a correr y saltar entre edificios sólo para volver a su destino.
La gente corría fuera del restaurante. Ren trató de mantener sus ojos en ellos, y a dónde iban, al mismo tiempo, pero era difícil.
Una gran cantidad de los omegas estaban corriendo hacia afuera con sus hijos en una situación de pánico. El embarazado que Ren había observado no hace demasiado tiempo tenía un corte en la frente que
estaba sangrando, y estaba siendo ayudado por su compañero preocupado.
Mierda. Ren no era religioso, pero comenzó a orar.
—No dejes que nadie muera. No dejes que nadie muera. No dejes que nadie sea asesinado.
Ren hizo otro salto a través del techo hacia el otro lado de la calle. Tuvo que agarrarse a una de las señales de la calle que se extendía a través de la carretera sólo para llegar a la otra orilla. Estaba a nivel del suelo sin romperse ningún hueso. Su plan era ir por el techo y sacar cualquier amenaza mientras podía. Sólo esperaba que el alfa que estaba atendiendo al omega lesionado se fuera, los otros que se precipitaban hacia dentro de sus coches, no dejaron que Ren consiguiera pasar a través de las puertas delanteras.
Gracias a Dios que había acabado con los francotiradores primero, de lo contrario habría un montón de gente muerta en las calles.
Ren tuvo que retroceder varios pasos antes de que pudiera empezar a correr de nuevo, calculando su distancia y su tiempo de saltó y saltó, extendiendo la mano, agarrándose a la escalera de incendios.
Él no estaba pensando y su cuerpo golpeó en el metal, pero estaba bien. Miró hacia abajo y soltó la barandilla. Cayó un piso, se agarró a la barandilla de metal para detenerse, y lo hizo de nuevo, hasta que tenía sólo dos pisos por encima del suelo.
"Esto iba a doler".
Él se dejó caer, se preparó para el impacto y, a continuación cayó. Ren apretó los dientes ante el dolor que se disparó a las piernas que dieron contra el asfalto duro, pero siguió adelante, corriendo por el callejón, alrededor de las puertas del frente.
Vio al alfa demasiado tarde. La capucha roja y el manto eran demasiado llamativos con todas las luces brillantes y sin ningunas tinieblas. El Omega estaba con él, sosteniendo la mano sobre su cabeza sangrante, miró a Ren con la peor especie de terror en sus ojos, señalándolo.
—Siwon! Ese es él! Ese es el tipo que estaba de vuelta en la casa!
—Oye! Detente!
Demasiado tarde. Ren ya estaba dentro del restaurante.
Era un absoluto caos. Los alfas habían logrado convertir varias mesa en una especie de escudo para esconderse detrás, pero no era una muy buena idea ya que la madera no fue hecha para resistir balas. Lo más que podía hacer era ocultarlos y mantenerse a salvo de los vampiros que arrojaban sus navajas.
Uno de los alfas resultó herido. Su pierna estaba sangrando.
No Baekho.
—Tú! Date prisa y ayúdanos! —Uno de los vampiros gritó.
Y fue por eso, que el alfa finalmente se fijó en él.
Muchas gracias por eso.
Baekho se fijó en él a ciencia cierta, pero con la máscara de cuero marrón sobre su rostro, no podía ver que era Ren, y Ren se estremeció cuando los ojos de Baekho brillaban rojos, su boca se abrió, y sus muy largos colmillos afilados salieron de su boca. Parecía como si quisiera arrancarle la garganta con esos dientes.
Ya había perdido demasiado tiempo. Ren apretó los puños, deslizando las dagas ocultas en sus muñecas para cuando las necesitara, primero necesitaba sacar a los vampiros.
Alcanzó su ballesta, que estaba detrás de él. Ya había colocado la flecha para hacer lo que sea necesario, rápidamente encendió la mecha con su encendedor, y pudo ver la confusión en la cara de los vampiros cuando apuntó su arma contra ellos, habría sido gracioso en cualquier otra circunstancia.
Él hizo el disparo, la pólvora y el hierro rellenos en el saco unido a la flecha, hizo una explosión de fuegos artificiales en miniatura justo enfrente de los ojos de los vampiros. La explosión fue fuerte, y los vampiros cayeron lejos.
Ren volvió a cargar otra flecha, la encendió, y luego volvió a disparar. Otro bang, otro destello de luz brillante que les empujó hacia atrás.
Ren miró a los alfas, que estaban mirándolo como si no entendían lo que estaba haciendo. Baekho y Suho definitivamente les habían dicho sobre el hombre de rojo que había intentado matarlos antes, y teniendo
en cuenta que una vez había irrumpido en la casa de Junho con otros asesinos de los vampiros, probablemente eso hacía que todos ellos se preguntaran qué diablos estaba pasando allí.
—Rápido a luchar! —gritó Ren, su voz amortiguada a través de su máscara, pero los alfas entendieron claramente el mensaje, porque eso fue lo que hicieron.
Ren intentó volver a cargar la ballesta, pero una mano fuerte se agarró a su brazo antes de que pudiera siquiera hacer algo. Era Baekho, y mirándolo enojado.
—No hemos acabado, tú y yo—dijo, pero la mirada de enojo en su rostro se desvaneció cuando vio a los ojos de Ren.
El corazón de Ren le latía como loco. Era el único sonido que podía escuchar en una habitación que estaba llena de ruido de lucha y gritos. Baekho lo reconoció.
—Ren?—
Ren dejó caer la ballesta y empujó a Baekho atrás y lejos de él. Baekho silbó y miró el corte en el pecho.
Mierda! Ren se había olvidado de las cuchillas en sus muñecas, pero por suerte parecía que sólo había rebanado un poco en lugar de apuñalarlo en el pecho.
Se miraron el uno al otro.
—Traidor! — Ren miró justo a tiempo para ver a uno de los vampiros cargando contra él, y otro que iba por Baekho. Ellos tenían armas en sus manos, y aunque Ren estaba listo para luchar, Baekho estaba en el camino, protegiéndolo.
— ¡No! —Gritó Ren.
No importaba. Estos vampiros estaban en una misión, y uno de ellos saltó hacia Baekho, aferrándose a él como un mono, mientras Baekho trataba de empujar al hombre fuera. El otro vampiro se agachó y esquivó alrededor del cuerpo de Baekho y llegó a Ren.
El hombre tiró a Ren al suelo, comenzó a atacarlo con su espada rozando el rostro y el cuerpo de Ren.
La armadura que llevaba le impidió ser apuñalado en algunos lugares, pero el vampiro todavía encontró algunos puntos débiles, y Ren gritó cuando fue apuñalado en el costado.
Él era mejor escabulléndose alrededor como un cobarde en la noche, tomando sus objetivos por sorpresa. Una lucha a tamaño real, con un vampiro era nueva, y Ren apenas recordó que tenía sus adjuntos de cuchillas antes de que fuera demasiado tarde. Apretó ambos puños, sus cuchillos atravesaron la garganta del vampiro mientras empujaba a la criatura fuera de él.
Estaba jadeando en busca de aire, apretó los dientes sintió el sabor de la sangre en la boca, retiró la hoja que todavía estaba enterrada en su costado, y tiró de ella con un grito de dolor.
Él no quería ni mirar a la cosa. Ren simplemente la tiró a la basura. No podía ver a Baekho, pero la pelea estaba siendo ganada por los alfas ahora.
No, allí estaba él, en el otro lado del restaurante. Tenía al vampiro por el cuello, pero aun lo tenía en su espalda, tratando de mantener la maldita cosa alejada de su cara.
Ren cogió su ballesta y rápidamente volvió a cargar la cosa. Apuntó y disparó, y el tiro fue tan bueno porque el vampiro de inmediato se aflojó sobre el cuerpo de Baekho. Ren siempre había sido bueno disparando.
Ahora sólo tenía que largarse de aquí.
Con todos los vampiros muertos, podía decir que él era el único sobreviviente. Esto podría funcionar. Su padre seguiría recibiendo su tratamiento. Se levantó de un salto y se dirigió a la puerta de atrás. Todavía había algunos vampiros, pero él sabía que los hombres lobo se manejarían muy bien sin él.
—Ren, Espera! —Ren dio la vuelta y vio a Baekho, que estaba luchando para ponerse de pie.
Ren apretó los dientes. Realmente tenía que correr en este momento.
Baekho todavía estaba luchando para conseguir quitarse al vampiro fuera de él cuando Ren se precipitó por la puerta trasera del restaurante, que probablemente llevaba a la cocina.
Se debatía en quedarse con su manada y terminar la lucha, o ir tras su pareja?
—Tráelo! —dijo Suho. —Tenemos todo bajo control aquí!
Baekho corrió tras Ren. No estaba seguro de si Suho había oído el nombre de Ren, pero confiaba en que el otro hombre fuera lo suficiente comprensivo como para saber que los otros estarían bien sin él.
Baekho corrió tras el hombre, a través de las puertas traseras hacia la cocina. Había reconocido esos ojos. Esos eran los ojos de Ren, y la forma en que había empujado a Baekho lejos cuando dijo el nombre del hombre era una prueba suficiente.
Pero por qué? ¿Por qué Ren hacía esto? ¿Por qué tratar de matarlos ese día en el delirio, sólo para darse la vuelta y ayudarlos ahora? Más importante aún, ¿por qué Baekho no puso percibir su aroma?
Encontró la puerta trasera y se precipitó a través de ella, pero no había más que en un callejón en la parte trasera. Era tranquilo, el viento era frío y la nieve estaba recién empezando a caer de nuevo.
No había señales de Ren y Baekho todavía no lo podía olerlo.
Un sonido desde arriba llamo la atención de Baekho, y vio la capa roja en lo alto de la azotea del edificio de al lado, Ren estaba corriendo de nuevo.
— ¡Espera!
Cómo infiernos pudo llegar hasta allí? Ren no era un ser humano, después de todo?
No había forma de escapar, pero había suficientes ventanas y cornisas que con bastantes saltos, fue capaz de meterse hasta la parte superior del techo y subir. Ren ya estaba fuera de la vista de nuevo.
La desesperación nubló su pensamiento. Él lo había perdido. Él lo había perdido, y no había manera en el infierno que a Ren se le ocurriría ir a su apartamento, sabiendo que él sabía quién era. ¿Cómo demonios iba a encontrar al hombre?
Un olor que no era basura flotaba en la nariz, y Ren miró hacia abajo. Algo húmedo y oscuro estaba en la azotea, justo al lado de su mano.
Baekho metió los dedos en la materia, y sabía lo que era, sin tener que poner los dedos en su nariz. Lo hizo de todos modos, sólo para obtener el aroma.
Sangre. Esta era la sangre de Ren. Fue herido y estaba corriendo a la ciudad a sólo Dios sabía dónde.
Baekho podría no ser capaz de conseguir una fracción adecuada de su olor, pero si Ren dejaba atrás manchas de sangre mientras corría, Baekho tendría algo que seguir.
Él se puso de pie y comenzó la persecución hacia arriba. Iba a encontrar a Ren, e iba a obtener respuestas.
CAPITULO 7
Ren cayó por la ventana de su apartamento nuevo. Todavía se estaba acostumbrando a las diferencias en el espacio más pequeño. Era un apartamento más pequeño, en el séptimo piso en lugar del quinto, con ventanas que eran más pequeñas y más difíciles de pasar.
La herida en su costado estalló como si alguien hubiera empujado pedazos de vidrio roto en el interior de la misma, y él apretó los dientes, se quitó la máscara y jadeó. Había pequeños agujeros en la cosa, pero eran alrededor de la boca, y realmente solo le ayudaban para hablar.
Después de recorrer todo ese camino, subiendo y escalando tantas paredes, saltando entre edificios, y luego conseguir hacer todo el camino hasta aquí, se había sentido con dificultad para respirar. De hecho,
todavía estaba jadeando en busca de aire. Cada respiración lo estaba matando, e incluso cuando empezó a retirar sus guantes, tuvo que salir corriendo de repente hacia su cuarto de baño y vomitar el contenido de su estómago.
No es que hubiera mucho allí, para empezar. Nunca comía antes de tener que salir en una misión por temor a que esto sucediera.
Ren se abrazó a la taza del baño, dejando que todo saliera de él. Demasiado estrés, demasiado. Se quedó dónde estaba. La porcelana era fría al tacto. Lo bueno es que acababa de limpiar la maldita cosa.
Ren saltó cuando sintió una presión en el hombro y la espalda.
Baekho estaba allí. Estaba mirando hacia abajo a Ren con toda la simpatía del mundo, como si Ren fuera digno de eso.
— ¿Qué estás haciendo aquí?—preguntó Ren. — ¿Cómo llegaste aquí?
No había oído la apertura de su puerta. Seguía atornillada con una cerradura que no pudo ser abierta desde el exterior.
—Escalé el edificio, siguiendo el rastro de la sangre que se junta en algunos de los otros balcones, supongo que eso es lo que hiciste, tú también.
Ren gimió y miró de nuevo en la taza del inodoro.
—Viniste a matarme—dijo, y no era una pregunta. Él estaba tan malditamente enfermo, y todo en él dolía tanto, que no se atrevía a cuidar de sí mismo.
Baekho alargó su mano y tiró de la cadena. Ren todavía no se movió.
—No voy a matar a un hombre que se inclina sobre el inodoro, enfermo como tú estás.
—Es sólo que... no es nada. Joder, si quieres hacerlo, entonces hazlo y solo sácame de mi miseria.
—Yo no lo creo—dijo Baekho. —Además, dado tu aspecto sería un mejor castigo el mantenerte con vida.
Ren se rió entre dientes.
—No tienes ni idea.
Baekho no sonreía cuando Ren lo miró. De hecho, miraba hacia abajo levantando la máscara de Ren y los guantes con las dagas adjuntas.
Las debe de haber recogido del suelo cuando entró.
—Dime por qué estás haciendo esto—dijo Baekho. —Ustedes trataron de matarme a mí y a un amigo mío, hace unos meses, y ahora esto. ¿Por eso estabas hablando conmigo por teléfono e Internet? Tratabas de conseguir información acerca de mi manada? Aprender acerca de nosotros y dónde estaríamos así que podrías emboscarnos al estar fuera?
Baekho sonaba enojado. Sonaba molesto, pero había algo en sus ojos que dijo que iba a dar al menos a Ren la oportunidad de explicarse, y Ren sacudió la cabeza.
—Eso fue una coincidencia. Yo ni siquiera sabía que eras un hombre lobo, ¿recuerdas?
Los labios de Baekho se juntaron en una línea, pero asintió.
—Sí. Recuerdo que me echaste a patadas.
Ren se estremeció ante eso.
—Lo siento. Simplemente me golpeó un poco el saberlo.
—Puedo relacionarlo con ser golpeado con algunas realmente malas noticias, de repente—Baekho dijo, y ahora él estaba sonriendo.
Fue suficiente para sacar otra sonrisa a Ren, a pesar de que todavía se sentía como una mierda.
—Si estás tratando de hacerme bajar la guardia para matarme, estás haciendo un buen trabajo. Sólo sé que no voy a ser fácil de matar más adelante, así que si eso es lo que viniste a hacer, es posible que desees hacerlo ahora mientras estoy tranquilo.
Baekho se adelantó y sacudió un poco el cabello de Ren de su frente. Se aferraba a su piel a causa del sudor.
—No voy a matarte. Te lo dije. Tus ojos están hundidos.
Ren gimió y apartó la mirada del hombre.
—No sabes lo que es peor, que sepas la verdad sobre esto, o que creas que luzco como la mierda.
—Te ves como la mierda —dijo Baekho, obligando a Ren a mirarlo. — En serio, creo que estás enfermo.
—Siempre tomo algún batido energizante antes de salir—dijo Ren.
—Ahora pasé de él...
—Y siempre te apuñalan después de cada misión? —Baekho dijo, mirando hacia abajo a la herida aun sangrante. — ¿Por qué no estás sanando? — Preguntó Baekho.
— ¿Qué? —preguntó Ren. Eso era una especie de pregunta extraña.
Baekho hizo un gesto a la herida.
—Tú tienes que ser algo, por la forma rápida en que escalas y corres.¿Por qué no estás sanando? —volvió a preguntar Baekho.
Ren se rió de poco de eso, pero su herida quemaba como fuego lamiendo su piel.
—Soy humano—dijo. —No va a sanar hasta que la suture.
Era casi divertida la forma en que la cara de Baekho palideció, como si él fuera el que estaba sangrando.
—Tonterías—dijo. —No hay manera, que subieras hasta el final hasta lo más alto de los edificios fuera del restaurante. Tú subiste a este apartamento para entrar aquí!
—Tú lo hiciste—Ren dijo.
—Soy un Hombre lobo, puedo hacer ese tipo de cosas.
—Yo puedo, y soy humano—Ren dijo, inclinando su rostro caliente en el asiento del inodoro de nuevo. —Recuerdas cuando te dije que me gustaba tener una buena condición física.
—Sí?
—Alguna vez escuchaste hablar del parkour?
—Suena familiar—dijo Baekho, pero aún había una nota de incredulidad en su voz.
—No es un deporte, pero ya lo utilizan, sobre todo en las zonas urbanas, para juzgar el entorno y tratar de superar los obstáculos en el camino. Subí por ese edificio porque encontré la suficiente rapidez en la pared con el calzado adecuado para saltar por el ladrillo y agarrarme a las repisas de las ventanas. Subí de esa manera, manteniendo mi impulso, así que no puedo disminuir la velocidad o caería.
—Ventanas! Esos eran varios pies más arriba.
Ren se rió un poco.
—Sí. Imagínate cuánto me dolía el estirar mi cuerpo de esa manera con una puñalada encima.‖
—Jesús Cristo! —Dijo Baekho. —Necesitas un médico!
—No hay médicos—dijo Ren, y él empujó lejos la mano de Baekho. — Tengo que hacerlo yo mismo. No puedo ser interrogado por la policía. Si alguna vez me sorprenden, entonces los pagos se detendrían.
—Pagos? Para tu padre?
Ren asintió, y sus ojos ardían sólo de pensar en el hombre, en su cama de hospital, sin saber los detalles de lo que Ren estaba haciendo para pagar por su cuidado, pero a sabiendas de que era malo de todos modos.
— ¿Dónde está tu botiquín de primeros auxilios? —Dijo Baekho.
—Bajo el fregadero—respondió Ren. Se sentía caliente. Quería salir de esa condenada capa roja.
Baekho alcanzó los armarios debajo del lavabo del baño, y él sacó el recipiente que contenía todos los suministros de Ren.
Salió del cuarto de baño, y por el rabillo del ojo, Ren pudo ver que Baekho fue encendiendo las luces en el resto de la vivienda antes de que él regresara.
Sus manos eran suaves cuando él las puso bajo el cuerpo de Ren, levantándolo en sus brazos.
—Está bien, vamos, vas a estar bien—dijo.
Ren estaba cansado. Quería dormir, se inclinó hacia el calor del cuerpo de Baekho. Su capa se había sentido demasiado caliente hace un minuto, pero ahora todo lo que Ren quería era acurrucarse en el regazo de Baekho y escuchar su corazón. No quería apartarse de este lugar.
—Mantente despierto, Ren. Permanece despierto—Baekho dijo, pero su voz tenía el extraño efecto de adormecer a Ren.
Baekho tenía miedo que Ren muriera cuando no abrió los ojos, incluso cuando se lo pidió, había contenido el aliento cuando puso su oreja sobre el pecho de Ren, en busca de un latido de su corazón.
Estaba allí. Era débil, pero estaba ahí.
Ren necesitaba un médico. Incluso si él no quería admitirlo, necesitaba uno. Baekho hizo todo lo posible por Ren mientras él estaba en el apartamento, la limpieza, el vendaje, y la costura, pero él se tenía que llamar a Junho, KangIn, y Suho al segundo su decisión había sido tomada.
Las dos manadas se habían reunido para la fiesta de cumpleaños del niño, por lo que sería fácil elegir dónde ir.
La enorme mansión de Junho estaba más cerca, y debido a que las manadas estaban juntas, Lay y LJoe deberían estar allí, y ellos eran excelentes como curanderos.
El sol se levantaba en el horizonte cuando KangIn y algunos de los otros alfas llamaron a la puerta principal. Baekho se acercó a la misma y la abrió lo suficientemente rápido.
Todos estaban muy sorprendidos al ver a Ren, quien estaba tan condenadamente pálido, en el sofá, todavía en su capa y las botas de cuero rojo.
Nadie hizo ninguna broma. Baekho le entregó a Suho el botiquín de primeros auxilios para el viaje en coche. Trataba a Ren como si el hombre estuviera hecho de vidrio cuando lo levantó en sus brazos.
Cristo, prácticamente estaba hecho de cristal. Un humano. Los vampiros estaban recibiendo seres humanos para hacer su trabajo sucio ahora. En realidad, era una decisión inteligente. Con el talento de Ren, ninguna de las personas sobrenaturales pensaría que era un ser humano, y si él fuera capturado, entonces los vampiros de todo el mundo podían negar que lo habían contratado porque era demasiado ridículo tener un humano alrededor de la ciudad llevando a cabo sus órdenes de matar.
Todavía quería respuestas sobre eso.
Él sabía lógicamente que el viaje a la mansión de Junho, donde el hombre mantenía todos sus juguetes caros y el equipo médico, no estaba lejos, pero se sentía lejos cuando Baekho escuchó la lenta respiración que provenía de los pulmones de Ren y sus latidos débiles.
LJoe y Lay eran rápidos y eficientes cuando pusieron sus manos sobre él. Sacaron la ropa de Ren, con suavidad, y Baekho hizo una mueca cuando la capa roja fue doblada y colocada en una mesa auxiliar, junto con la máscara, guantes, botas y armas.
Ren, su gentil Ren, inteligente y divertido, era el tipo que daba caza a los hombres lobo y otros enemigos de las poderosas familias de vampiros. Necesitaba saber por qué.
Baekho sólo pudo dar un suspiro de alivio cuando Lay volvió a él para contarle la buena noticia. Ren iba a estar bien.
Él estaba sufriendo en su mayoría de agotamiento y pérdida de sangre, y ya estaba siendo atendido con fluidos, y una transferencia de sangre pasó del tipo O negativo en sus venas.
Baekho agradeció a los hombres profusamente por todo lo que estaban haciendo, y su alivio fue monumental cuando explicaron que Ren incluso podría despertar a tiempo para el almuerzo.
No sólo eso, el hombre estaba embarazado.
La última vez que Baekho había sentido que el suelo se movía debajo de sus pies fue cuando se dio cuenta de que él era un hombre libre, cuando la manada de KangIn había llegado a liberarlo, y que Suho lo había perdonado por su participación en la obediencia a los vampiros cuando había sido un esclavo.
Nunca pensó que sentiría esa sensación de nuevo, pero cerró sus rodillas y se sostuvo a sí mismo para evitar caer en el suelo. Suho notó el cambio en él, al igual que los otros que estaban a su alrededor.
—No esperabas eso? —Preguntó Suho, Lay y LJoe sintiéndose culpables de que no habían sido un poco más amables con la noticia.
A Baekho le tomó un segundo para darse cuenta de que Suho tenía su mano en el hombro, siempre tratando de consolarlo, como si fueran hermanos o algo.
Baekho negó con la cabeza.
—No es eso. Hemos tenido relaciones sexuales, sólo estoy sorprendido que no me dijo, o que iba a seguir adelante cada noche, arriesgando su vida y la del cachorro.
—Existe la posibilidad de que él no lo sabe—dijo LJoe.
—Hay una suposición que muchos hombres humanos tienen sobre embarazos de hombre lobo creen que sólo otro hombre lobo puede quedar embarazado.
—Él es humano, por lo que podría pensar que no es posible.
Baekho esperaba que fuera el caso, pero en su corazón estaba tan enojado por lo que él hacía, pero también sabía que ya había perdonado al hombre.
—Necesito sentarme con él, hasta que despierte.
—Buena idea—dijo KangIn. Los enormes brazos del hombre se cruzaron y él todavía tenía algunas manchas de sangre que necesitaban ser lavadas.
Es mejor si él tiene un guardia, si realmente es un asesino de los vampiros.
—Él también podría ser un esclavo, —dijo Baekho, mirando a su alfa a la cara. —Tu compañero era un esclavo, tú sabes que no tienen voz y voto en lo que sucede.
—Sungmin nunca trató de matar a nadie en mi manada—dijo KangIn, a pesar de que no estaba siendo cruel al respecto, y tampoco había algo en sus ojos para sugerir que estaba luchando con Baekho. Él solo estaba declarando un hecho.
Aun así, a Baekho no le gustaba.
Lo único que le impedía discutir más con su alfa fue cuando Suho le apretó el hombro.
—Ve con tu pareja. Quédate allí con él, voy a estar atento aquí.
Baekho confiaba en su alfa, pero también confiaba en que Suho no le daría la espalda y trataría de conseguir que KangIn logre ver las cosas de otra manera. Baekho se fue, pero sus puños todavía estaban cerrados con la pura frustración de tener toda esta ira y nada donde ponerla.
Él se preguntó si alguno de los alfas pelearía con él. Nada, a excepción del sexo, aliviaba el estrés mejor que una buena pelea.
Baekho entró silenciosamente en la habitación de Ren. No había máquinas que se conectaban a él para mantenerlo con vida. No había estado tan mal herido, pero todavía había un monitor de corazón que mantenía un registro de su pulso y un IV que fue conectado para poner líquidos e hidratar su cuerpo.
Baekho se sentó y miró al hombre. Se veía tan frágil en comparación con la imagen mortal que Baekho tenía en su mente del asesino en capa roja.
Este hombre no era un asesino. No podía serlo. Su padre tenía que tener algo que ver con él. La gente a menudo se convertía en esclavos de sus seres queridos.
Al principio Baekho apenas parpadeó. Tenía miedo de cerrar sus ojos por si algo le llegara a suceder a Ren, o si había algo que podía hacer en caso de que Ren tuviera una emergencia médica.
Debido a que era tan condenadamente temprano, él no había conseguido dormir nada en absoluto la noche anterior, Baekho cerró los ojos, sólo para descansar, pero se quedó dormido en su lugar.
Él se despertó cuando escuchó la voz de Ren, llamándolo por su nombre.
—Baekho, Despierta. Baekho.
La voz de Ren era suave, pero Baekho se despertó como si estuviera gritando. Él miró a su alrededor por lo que estaba sucediendo, pero Ren estaba todavía en la cama, sin dejar de lucir cansado, y tenía la cabeza vuelta y estaba mirando hacia él.
Baekho se levantó de la silla y se acercó a la cama. Tomó uno de las manos de Ren entre la suyas.
—Cómo te sientes?
Ren le sonrió.
—Como si me hubieran apuñalado — dijo.
Baekho se rió de eso. No pudo evitarlo. Estaba demasiado aliviado.
—Sí, supongo que así debe sentirse.
Ren miró a su alrededor, y frunció el ceño.
— ¿A dónde estamos?
—En mi manada —dijo Baekho. —Bueno, no es mi manada. Este es la manada de Junho, estábamos todos juntos la noche anterior, y este lugar estaba más cerca, por no mencionar el hecho de que Junho tiene mejores suministros médicos.
Él se fue apagando. No había realmente mucho más que decir más allá de eso.
Ren asintió, y él miró hacia el goteo intravenoso.
—Todo el mundo está de acuerdo con que me sane, porque todos realmente están lejos de ser asesinados, o quieres que me sienta tan bien como sea posible para cuando la tortura comience y después matarme por lo que hice.
Debido a que los latidos del corazón de Ren eran más rápidos en comparación que antes, Baekho podía escuchar la forma en que se exaltaba.
Ren estaba realmente asustado de estar aquí.
Yo no voy a dejar que nadie te torture, o te haga daño o te mate— dijo. —Pero yo necesito saber lo que está pasando.
Baekho miró a donde la capa y las botas rojas de Ryland fueron dejadas. La máscara estaba tumbada en la cima de todo en una pila ordenada, pero la ballesta y los guantes con dagas adjuntas se habían ido, probablemente escondidos en algún lugar seguro.
Los ojos de Ren siguieron los de Baekho, y se miraron el uno al otro de nuevo, Baekho se sorprendió al ver a Ren llorando suavemente.
Y ahora con el conocimiento del embarazo de Ren, Baekho lo había perdonado, incluso antes de que Ren le diera su respuesta. No importa cuáles serían las excusas, perdonó a su compañero, y él se inclinó y puso sus brazos alrededor de los hombros del hombre.
Ren lo detuvo y hundió el rostro húmedo en el cuello de Baekho.
CAPITULO 8
—Necesito saber por qué estás haciendo esto? ¿Cuántas personas mataste? ¿Cuánto tiempo ha estado sucediendo esto y por qué? Tengo que saberlo todo, — dijo Baekho.
Los ojos del hombre sobre él eran duros. Baekho ya no estaba abrazando a Ren de esa manera reconfortante que Ren necesitaba en ese momento.
Ahora estaba de pie y en modo de negocio. Él podría haber ofrecido proteger a Ren de su propia manada si tenía que hacerlo, pero era evidente que aún estaba enojado. Quería respuestas, y Ren no sabía si podría dárselas.
Ren se miró las manos.
—Que por qué estoy haciendo esto y la cantidad de gente que he matado? Prefiero ser torturado y asesinado antes de decirte algo sobre eso, —dijo.
Oyó el gruñido que salió de la garganta de Baekho, y él no se atrevió a mirar hacia él. Él era un asesino, pero también era un cobarde.
— ¿Sabes que estás embarazado?— Dijo Baekho.
Ren lo miró. Los brazos de Baekho se cruzaron, y él estaba mirando hacia abajo a Ren con una ceja levantada. Él hablaba en serio, y el corazón de Ren corrido más rápido que la primera vez cuando se dio cuenta de lo que sería su nuevo trabajo.
—Tú estás mintiendo. Eso no es posible, yo no soy un omega! Soy humano! Te lo dije.
Baekho frunció los labios, pero también asintió con la cabeza.
Lay dijo que no lo sabías. No importa si eres un humano. El hecho de que soy un alfa es suficiente para hacerlo, incluso si sólo estuvimos juntos una vez. Puedo conseguir que Lay y LJoe, vengan aquí para que te expliquen lo necesario, ellos son los sanadores que por cierto casi fueron asesinados en la fiesta de cumpleaños de la noche anterior.
Ren sacudió la cabeza.
—No,‖yo‖creo‖que...‖supongo, pero, Jesús, ¿estás seguro?
Baekho asintió.
—Ellos hicieron algunas pruebas de sangre en ti cuando llegaste, probablemente hay unos papeles por aquí en alguna parte que lo demuestren.
Ren sacudió la cabeza de nuevo.
—No, quiero decir, me gustaría verlo, pero más tarde. Por ahora me quedo con tu palabra.
—Me crees, a pesar de que nunca te dije que era un alfa?
—No tienes una razón para mentirme sobre algo como esto—dijo Ren.
Baekho fue el único entre ellos que hacía un intento de ser honesto.
Baekho asintió.
—Bueno, pues ahora que me crees, quiero que sepas algo.
Ren lo miró a los ojos, a la espera de lo que Baekho tenía que decirle.
Los ojos del hombre se mantuvieron duros y fríos.
—Estoy hablando en serio. Yo todavía no estoy del todo convencido, sobre que no hayas hecho clic en mi perfil para conseguir vigilar a mi manada, o a Suho, KangIn y Junho.
Ren estaba sacudiendo la cabeza.
—Tú también me mentiste, ¿sabes?
—Con una buena razón, al parecer. Ahora, vas a decirme lo que está pasando, o voy a llevarte a los tribunales, te procesarán y te arrojarán a la prisión, pero obtendré la custodia del cachorro.
— ¿Qué? —Ren soltó.
Baekho asintió.
—No sería difícil. Las leyes no son las mismas para hombres embarazados, ya que no son como las mujeres embarazadas, sobre todo pensando en lo que ha pasado hasta ahora. Tendría que ser detenido y vigilado hasta el nacimiento, y entonces el cachorro sería mío. Incluso no irías en el certificado de nacimiento.
Ren estaba respirando pesadamente ahora.
—No puedes hacer eso.
Baekho levantó una ceja, y la expresión fría nunca cambió.
—Cambié de opinión. Quiero que me pruebes que estoy embarazado, —dijo Ren.
— ¿Quieres la prueba ahora?
—Podrías solo estar diciendo tonterías para asustarme. Dijiste que había papeleo déjame verlo, y yo quiero hablar con el sanador.
Baekho se encogió de hombros y se fue a la puerta, pero Ren tomó nota de la forma en que él no le dio la espalda a Ren, como si le preocupara de que Ren encontrara algún arma para apuñalarlo.
Baekho llamó a la puerta, y Ren se sorprendió al ver a Suho, el hombre que Ren tenía que haber asesinado hace más de un mes, entrar en la sala.
Los dos hablaron en voz baja entre sí, y luego Suho asintió antes de irse. Un minuto más tarde, el minuto más largo de la vida de Ren, cuatro hombres entraron en la habitación. Dos de ellos tenían que ser alfas, teniendo en cuenta su tamaño.
Baekho los presentó.
—Ren, este es Lay y LJoe, sus compañeros están aquí. Estoy seguro de que reconoces a Suho, y este es Chunji, él es el beta de Junho.
—Te vigilaré muy de cerca para asegurarme de que no intentes nada— dijo Chunji, entrecerrando los ojos.
—No... Yo no voy a hacerles daño—Ren dijo, cambiando sus palabras al darse cuenta de que no podía decir que no les haría daño.
Él nunca había matado a un omega antes, pero él había matado, por lo que no habría sido correcto decir que no iba a hacerles daño.
—Veré que no lo hagas—dijo Chunji.
Cristo, este tipo era un beta? Con una actitud como esa Ren hubiera pensado que él era un alfa, aunque suponía que no podía culpar al hombre por su sospecha.
Ren se limitó a asentir, y escuchó como los curanderos le hablaron.
Había sido LJoe quien había dado un poco de su propia sangre para que Ren se despertara para empezar. Ren les dio las gracias por eso, pero Suho aseguró que no era un favor hecho por su bien. Ellos le habían ayudado solo en beneficio de Baekho.
Lay explicó que se habían hecho pruebas de sangre para asegurarse de que no hubiera infecciones de cualquier tipo, o que Ren no portara algo más cuando notaron su embarazo.
Incluso le mostraron los documentos que lo decían, incluyendo las hojas impresas de sus computadoras cuando las pruebas habían regresado.
Parecía bastante oficial, teniendo en cuenta que todo esto se había hecho en esta casa privada y no en un hospital, pero siempre existía la posibilidad de que estos documentos fueron manipulados. Ren se imaginó que sería bastante fácil de hacer eso, pero tener estos hombres de aquí, mirándole y diciéndole que era cierto lo confirmó. Estaba embarazado. Tenía algo creciendo dentro de él, y por las cosas que había hecho, Baekho iba a llevar al cachorro lejos de él.
Ren se aclaró la garganta y le entregó los papeles.
—Gracias por aclarar eso.
Lay tomó los papeles.
—Si tienes alguna pregunta.
—No—dijo Ren, interrumpiendo al hombre. —Entiendo lo que va a suceder.
Baekho frunció el ceño y se volvió hacia sus amigos.
— ¿Podemos tener un minuto a solas? —Preguntó.
Los cuatro hombres en la sala asintieron respetuosamente y se fueron. Suho puso su mano sobre el hombro de Baekho. Eran claramente buenos amigos, y Ren estaba celoso de eso.
Era tan condenadamente estúpido. A pesar de todo lo que había hecho, y lo mucho que no se merecía al hombre frente a él, estaba celoso por el hecho de que Baekho amaba y confiaba en esas personas, que merecían ser amados y de confianza.
Estaban solos de nuevo, y Ren quería desaparecer en las sábanas de la cama pequeña cuando Baekho lo miró con esa expresión dura en su rostro.
— ¿Quieres decirme lo que estás haciendo?
Ren se encogió de hombros.
— Quieres el bebé. Eso tiene sentido. Puedes tenerlo.
—No te importa que yo nunca te dejaré verlo de nuevo?
Baekho estaba claramente enojado. O, bueno, más que enojado, pero no había nada que Ren pudiera decir. La presión de todo estaba sobre él, y quería romper a llorar de nuevo.
—Cristo, ¿de verdad crees que debería ser un padre? Después de toda la mierda que he hecho? Eso tiene que ser la peor idea de la historia del tiempo.
—Entonces dime lo que has hecho y voy a ser el que decida—dijo Baekho. —Yo sólo quiero saber por qué. ¿Es por tu padre? Lo es, ¿no?
—Sólo detente—dijo Ren. Pensando en su padre, mientras él estaba atrapado aquí, sin saber lo que estaba pasando con el hombre, lo estaba matando.
—Jódete, no voy a parar—dijo Baekho. —Si la amenaza de tomar a tu propio hijo lejos de ti no lo hará, entonces tengo algo peor para ti, teniendo en cuenta las cosas que has estado haciendo, esta manada está en su derecho de mantenerte aquí. Me encargaré que no se puedas salir, para nada. Todos tus chequeos se harán aquí, y vas a dar a luz aquí. No voy a dejar que veas a tu padre.
Ren se quedó mirando al hombre, horrorizado, y entonces él estaba enojado.
—Tu maldito idiota! Sabes que está enfermo! Te lo dije.
—Sí, he de imaginar lo mucho que su corazón se rompe cuando su hijo no viene a visitarlo al hospital. No lo verás y no lo llamarás. Me aseguraré de que ni siquiera puedas enviar un e-mail. ¿Él sabe acerca de la mierda horrible que has estado haciendo? Me pregunto si él pensaría que moriste?
Ren estaba hiperventilando ahora, pero él todavía estaba sacudiendo la cabeza.
— ¿Cómo puedes...sabes que está enfermo ¿cómo puedes?
—Dime—dijo Baekho, y estaba sentado en la cama ahora, justo en las rodillas de Ren, y sus ojos eran serios mientras lo miraba. Él no iba a dar Ren la oportunidad de ver a su padre hasta que Ren contara todo.
Si, Ren le dijera todo, sobre su trabajo y cómo el contrato estipulaba que los pagos del hospital se detendrían, y Ren se pondría a trabajar como un esclavo de sangre, alguien que alimenta a los vampiros dueños de su contrato y tendría que dejarse follar, lo quisiera o no.
¿Vendrían a su casa a pesar que él no se hallaba allí? ¿Lo harían una puta de sangre a pesar de que estaba embarazado? ¿Lastimarían o matarían al bebé dentro de él?
—No, sabes lo que harán, Baekho, por favor.
—No, dime ahora, o traigo a Suho aquí con cadenas y no dejaré que te vayas.
Él no iba a dejar pasar esto. Baekho estaba siendo completamente serio, y la ansiedad de Ren aumentó. Podrían detener los pagos de su padre, porque había hablado acerca de eso. Ren había dicho que iba a rebelarse, y su padre le había dicho que el riesgo valía la pena.
Estaba seguro que él diría a Ren lo mismo bajo las circunstancias actuales. Ren trató de recobrar su aliento, y dejó salir todo.
Baekho odiaba tener que decir estas cosas a su compañero, amenazarlo y asustarlo de la forma en que lo estaba haciendo, pero no había nada más que se pudiera hacer. Necesitaba que Ren dijera la verdad acerca de lo que estaba pasando para poderlo ayudar. Baekho no impediría que Ren viera a su propio hijo, y él no iba a impedirle al hombre el contacto con su padre, pero si la amenaza fue suficiente para conseguir que explicara lo que le había puesto en esta horrible forma de vida, entonces Baekho diría esas cosas tantas veces como tuviera que hacerlo.
Su principal preocupación era mantener a Ren fuera de la cárcel, fuera de peligro, y que saliera de esta vida que había encontrado.
—Mi padre y yo no podemos pagar su tratamiento contra el cáncer, ‖—Ren dijo, limpiándose con la palma de la mano su rostro, eliminando las lágrimas que corrían por sus mejillas, Baekho alcanzó una caja de pañuelos de la mesita de noche, entregándosela a Ren.
Ren lo tomó, pero solo se le quedó mirando a la cosa.
—Yo... he vendido veinte años de mi vida a la familia de la reina. Al principio sólo iba a ser un esclavo de sangre y entretendría a sus invitados en sus fiestas.‖
—Entretener? —Preguntó Baekho, pero tenía la boca seca, y estaba bastante seguro de que sabía lo que Ren estaba diciendo.
—Yo tenía relaciones sexuales con ellos. Cada vez que querían hacerlo, y sin embargo ellos querían que yo también se los hiciera—dijo, y su labio inferior temblaba. Ren puso su mano sobre sus ojos, y él negó
con la cabeza, para sí mismo o tratando de empujar los malos recuerdos de su cabeza, Baekho no podía estar seguro.
Tomó todo lo que Baekho tenía para no ir y envolver a Ren en sus brazos. Había visto lo que significaba ser un esclavo de sangre había estado con los omegas y los seres humanos que fueron puestos en eso. Lay había pasado a través de eso, y a Baekho le sorprendía cada día que el hombre había llegado con su mente intacta.
Baekho se mantuvo completamente inmóvil. No podía moverse. Tenía que mantener su farsa hasta que Ren terminara.
—Todo el dinero que me dieron fueron a cirugías y cuidados posteriores de papá. Cuando no servía un trasplante y necesitaba otro, tuvimos que pagar por toda la cosa de nuevo. El dinero había desaparecido dentro de diez meses. No me di cuenta que sería tan caro o hubiera pedido más.
Así que, ¿cómo‖empezaste‖a‖hacer...eso—preguntó Baekho, y él hizo un gesto en la dirección de la capa roja.
Ren olfateó, y esta vez lo hizo arrancar varios pañuelos fuera de la caja para intentar secar su rostro. No ayudó mucho ya que él no era capaz de detener el flujo de lágrimas. Ren siempre había sido bastante abierto con sus emociones.
—Uno de los alfas, un guardia, él estuvo viniendo a mí por un tiempo. A veces él me llamaba, a veces no.
— ¿Qué estaba haciendo? —Preguntó Baekho, preguntándose por qué demonios otro alfa querría meterse con un esclavo humano.
Ren se limitó a mirarlo.
—Para sexo—dijo, como si debería haber sido la cosa más obvia en la faz del planeta.
Tal vez fue porque ahora Baekho se sentía como un idiota por no haberlo sospechado. Su visión cambió cuando sus ojos se pusieron rojos. Cuando los ojos de un alfa se ponen rojos, era como tener la visión nocturna y sensores térmicos, todo en uno. Pudo ver cómo el cuerpo de Ren se sonrojó, como si estuviera avergonzado.
—Dime el nombre del hombre! —dijo. —Dime el nombre y voy a cazar el bastardo de mierda y lo mataré, —dijo.
Ren sacudió la cabeza.
—Él ya está muerto. Lo mataron en la arena cuando un alfa, Kai, se enfrentó a él. Yo estaba muy feliz ese día—dijo, —pero para entonces yo ya estaba haciendo esto, así que no era como que tuviera que preocuparme por él de alguna manera.
Baekho pensó en eso. Kai había sido capturado y arrojado en una arena destinada a alfas para luchar entre sí, a veces hasta la muerte, y otras veces no, pero por lo general un omega era tirado en esos ámbitos con ellos, alguien por quien luchar y aparearse con ellos.
Los vampiros tenían una extraña idea de cómo funcionaba el apareamiento de los hombre lobo. Ellos pensaban que todo lo que se hacía era simplemente robar o tomar un compañero de otra persona. Ese no era el caso en absoluto.
Creo que puedo recordar a Junho y KangIn hablando sobre eso. Ellos habían dicho que había alguien de pie junto a la reina, vistiendo de rojo.
—Ese debía ser yo—dijo Ren, mirando hacia abajo a sus manos. — La reina descubrió que tenía ciertas habilidades cuando estaba huyendo de ese alfa. Fue una de las veces cuando él no podía cogerme. Siempre enloquecía cuando eso sucedía. Reina, vio la manera en que estaba trepando por las paredes de su casa, corriendo, saltando, esquivando debajo de sus coches o llegando justo en la parte superior de ellos. Dijo que no podía creer que un ser humano funcionaba como un alfa, y me pregunto qué era lo que estaba haciendo.
―Lo‖del‖parkour,‖correcto?
La boca de Ren se presentó en una sonrisa irónica.
—Sí, eso. Sabía que el dinero se había acabado y que yo era básicamente una puta y un alimentador, así que me dijo que iba a volver a escribir mi contrato si hacía algunos trabajos para él. Al principio yo los rechacé, te juro que lo hice, la segunda vez me dijo cuáles serían los puestos de trabajo. Hui después de eso.
—Pero entonces no lo hiciste—dijo Baekho. Era bastante fácil de entenderlo.
Ren asintió.
—Papá había tenido una recaída, y tenía que estar en el hospital a tiempo completo. No había dinero para eso, y me fui a hablar con la reina de nuevo. Me dijo que los hombres con los que me encontraría después no eran hombres buenos de todos modos. Por lo menos no eran mejores que él. Él sólo quería a su competencia fuera del camino, o a los políticos que estaban tomando medidas enérgicas contra las familias de vampiros que no estaban sobornados para guardar silencio.
—Eso no te dio el derecho de matarlos—dijo Baekho.
— ¿Crees que no sé eso? —Preguntó Ren y Baekho estaba aturdido, y satisfecho, con la cantidad de fuego que había en los ojos de Ren. Él estaba enojado.
Al menos esta vida no le había roto por completo.
Realmente crees que amé la idea de lo que iba a hacer? O mirar en mi cuenta bancaria cuando se hizo y ver el dinero allí? Mi propio padre ni siquiera sabe lo que estoy haciendo. Él piensa que soy sólo un alimentador. Estoy bastante seguro de que sospecha que estoy prostituyéndome a mí mismo para obtener más dinero, que es bastante malo porque eso era lo que estaba haciendo, pero si llegara a descubrir que he matado a la gente, y que yo voy al infierno por ello...
Ren se apagó y apartó la mirada de la cara de Baekho.
—No me estoy excusando, pero lo hice, y lo volvería a hacer.
—Lo harías? —Baekho preguntó.
—Para mantener a mi padre vivo? Lo haría. Mataría a todas aquellas personas diez veces más si mantuviera a su corazón latiendo.
Una vez más, el fuego estaba de vuelta, pero Baekho podía ver que la ira en el interior de Ren realmente era porque se odiaba a sí mismo, y eso rompió el corazón de Baekho.
— ¿Cuántas personas has matado? —Preguntó Baekho, y su única esperanza era que no fuera un número alto.
—Cinco—dijo Ren. —Suho Iba a ser el sexto, junto con algunos de los otros alfas en tu manada. Tú no estabas en la lista de nombres que me han dado, o en cualquiera de las fotos.‖
—No tengo un alto rango—dijo Baekho, y luego suspiró. —Al menos no es un número alto, —dijo.
Ren se rompió la cabeza para mirarlo. Sus ojos estaban muy abiertos.
— ¿Estás bromeando? —Preguntó.
Baekho negó con la cabeza.
—No, Yo he matado a más gente. Yo era un esclavo en la casa de un vampiro antes, también. He tenido que hacer un montón de mierda que no me gustaba para sobrevivir. No vas a ir al infierno, Ren, y si lo haces, entonces yo te seguiré ahí abajo de todas formas.
Ren estaba sacudiendo la cabeza.
—De ninguna manera, de ninguna puta manera!
Ren había explicado todo a Baekho, por lo que ahora Baekho pensaba que era justo si él contaba su historia también. Él empezó.
—Siempre hubo intentos de fuga, era mi trabajo traerlos de vuelta. Cuando se me ordenó matar a los fugitivos, lo hice. A veces me ponían en la arena, yo tuve que matar si quería sobrevivir la noche. Suho el alfa que viste hace tan sólo unos minutos, en una ocasión ayudó a su compañero a escapar, y cuando fue capturado, tuve que torturarlo para obtener información. No quería hacerlo, y él sabía que no quería hacerlo, pero lo hice, y él me perdonó por ello al final. Estamos bien ahora, y él es como el hermano mayor que nunca tuve.
Ren lo miraba con sorpresa y con los ojos muy abiertos, como si estuviera aprendiendo que los hombres lobo existieron por primera vez o algo.
Baekho extendió la mano y tomó sus manos. Ellas estaban frías al tacto. Manos frías, corazón caliente. Ren no fue destruido por esto, y si estaba en el borde de ese precipicio, entonces Baekho iba a tirar de él.
—Lo sé, lo entiendo, confía en mí, sé lo que hago, y lo siento si tuve que asustarte así, —dijo, y él trajo los nudillos de Ren arriba para que darle un beso a ellos. —Vamos a averiguar qué hacer. Lo prometo.
CAPITULO 9
Ren no podía creer las cosas que Baekho hacía por él, y su alivio cuando el hombre mayor se ofreció a ayudar, bueno, él no tenía las palabras para describirlo.
Por desgracia, con la falta de confianza que el resto de la manada mantenía para él, especialmente Siwon, por no hablar de Junho quien tuvo que usar su dinero e influencia para tratar de conseguir que el hombre con capucha roja fuera sacado del radar de la policía, lo que significaba que había un montón de lugares donde Ren no era capaz de ir.
Wu Yifan era el detective con el que la manada trabajaba, y que no había estado exactamente contento con toda la situación, pero había hecho algunas recomendaciones.
Ren estaba bajo arresto domiciliario en el principio. Los vampiros tenían que saber que había sido capturado, porque a Ren le aterrorizaba pensar en que los pagos hospitalarios se detuvieran, o peor aún, que la familia de la Reina descubriera el hecho de que Ren se había convertido en un traidor y luego vinera por su padre en su lugar.
Habían pasado dos semanas antes de que fuera capaz de hacer algo más que dar a su padre una llamada, y cuando el arresto domiciliario fue pasado por alto para que pudieran ir al hospital, el hombre parecía peor que nunca.
— ¿Es este él? —Preguntó el padre de Ren, con una sonrisa cansada en su cara cuando miró a Baekho.
Ren sonrió a él antes de mirar a Baekho. No estaba seguro de lo que eran. Baekho había prometido darle tanta protección como él fuera capaz, y el hombre estaba haciendo un trabajo lo suficientemente bueno, pero no había más besos compartidos entre ellos. No estaban durmiendo juntos, y lo más que Baekho había hecho es poner sus brazos alrededor de Ren en un abrazo reconfortante cada vez que parecía pensar que lo necesitaba.
De cualquier manera, Ren no pensó que sería un buen momento para hablar a su padre de lo que él y Baekho eran.
—Sí, Papá, este es Baekho. Baekho, este es mi papá, Leeteuk.
—Es un placer conocerlo, Sr. Leeteuk—Baekho dijo, y él dio un paso adelante y ofreció su mano.
Una especie de placer burbujeaba dentro del vientre de Ren cuando su padre estrechó la mano de Baekho, incluso con su agarre débil. Ren siempre conseguía ver esto cada vez que presentó a su padre alguien especial. La forma absolutamente normal en que Leeteuk reaccionó era como si él no era un católico que tuvo que ir a la iglesia cada domingo de sus años de infancia y adolescencia y luego se mantuvo virgen hasta el matrimonio.
Ren amaba a su padre. Deseaba que el mejorara. Hablaron un poco, y Baekho parecía saber la farsa a la que Ren estaba jugando, fingiendo que todavía eran novios, sin siquiera preguntar. Por lo menos la idea de que su hijo estaba en una relación parecía dar a Leeteuk algo para sonreír de nuevo.
Ren no estaba dispuesto a decirle a su padre sobre el embarazo. Eso sólo lo confundiría y llevaría a un montón de preguntas que incluso Ren no estaba seguro que pudiera responder.
—Así que los doctores te han estado tratando bien? ¿La comida está mejorando aquí —preguntó? Ren, sonriendo.
—Oh, No te preocupes por mí, que me mantienen lo suficientemente cómodo.
—Estoy más interesado en saber acerca de ustedes. Es bueno saber que las cosas van bien en tu vida. Odio tener que preocuparme por ti.
Ren notó la forma en que Baekho lo miró por el rabillo de su ojo. Trató de ignorar eso.
—Todo definitivamente es cada vez mejor—dijo, y era la verdad. Mientras los vampiros pensaban que él no los había traicionado, entonces los pagos seguirían llegando.
Finalmente, Baekho le tocó el brazo.
—Creo que tenemos que salir de aquí, ¿recuerdas? Tenemos esa cosa que tenemos que hacer.
Ren parpadeó.
Ya era hora de irse? ¿Ya?
Sabía que no iba a permanecer por mucho tiempo, pero se sentía como si acabara de llegar.
Sin embargo, él había arriesgado lo suficiente al presentarse. Si había espías de vampiros en este hospital, y si alguno de ellos se enterara de lo que Ren estaba haciendo, entonces el juego finalizaría.
Leeteuk, sin embargo, era demasiado bueno. Él siempre lo fue. Puso su mano frágil sobre la de Ren, y luego lo agarró en sus frágiles dedos, sin dejar de sonreírle desde su lugar en las almohadas.
—Márchate, sé que tienes trabajo y una vida social y todas esas otras cosas buenas que haces. Voy a estar bien hasta que regreses.
Ren esperaba. Besó a su padre en la frente, y se levantó para irse, sintiendo la mano de Baekho tocando su espalda baja mientras lo guiaba fuera de la habitación.
—Baekho, espera un minuto. Quiero tener una charla contigo—dijo Leeteuk. Ren y Baekho se detuvieron. Leeteuk seguía sonriendo, y él asintió con la cabeza a Ren.
—Espera afuera por un minuto, hijo. Quiero tener unas palabras con este chico.‖
—Papá—dijo Ren, sintiendo un rubor de vergüenza subiendo por el cuello.
Baekho simplemente le sonrió.
—Está bien. Probablemente quiere hacer la cosa del papá donde él me dice que me va a cazar si te maltrato. Estoy seguro de que sólo será un segundo, —dijo.
Esa fue la única razón por la que Ren salió de la habitación. Trató de escuchar, a través de la puerta, e incluso a través de la pared cuando se sentó en una de las sillas de espera. Sus voces eran demasiado suaves, y había demasiados ruidos pequeños combinados en el pasillo para evitar que escuchara lo que él quería oír.
Baekho reapareció tranquilamente cerrando la puerta detrás de él.
— ¿Qué te dijo? —Preguntó Ren.
Baekho suspiró, pero luego negó con la cabeza y sonrió a Ren.
—Es un secreto.
Ren abrió la boca para preguntar lo que era, pero fue interrumpido.
—Sr. Ren?
Ren alzó la vista hacia la enfermera. Ella tenía una tablilla en sus manos y parecía que pasaba la mayoría de su tiempo detrás de un escritorio en lugar de tratar con los pacientes.
Ren se tensó. Él sabía de qué se trataba, y se puso de pie. —Sí?
Baekho se excusó, dando a Ren al menos la impresión de una vida privada, teniendo en cuenta lo preocupado que estaba.
El problema con esto, fue el hecho de que Baekho no debía dejar que al hombre fuera de su vista. La única razón por la que lo había hecho al hablar con Leeteuk fue porque no había manera de que pudiera mantener a Ren en ese cuarto de hospital sin causar sospecha, y Baekho había tenido que contar con el hecho de que Ren no querría desaparecer con su padre en la otra habitación.
Se fue por el pasillo, asegurándose de mantener a Ren en su punto de mira, pero no pudo ir más lejos de la esquina, y aún podía escuchar lo que la enfermera le estaba diciendo a Ren, que de repente miró más allá devastado.
Ahora Baekho no quería cerrar sus oídos a la conversación. Él quería oír todo.
Los pagos de Leeteuk llegaron tarde. Él solo estaba en la cama porque el hospital quería dar a Ren algún tiempo para llegar con el dinero. Al parecer, el hospital no creyó que sería de buen gusto tirar a un hombre fuera de la cama del hospital dos días después de la fecha de vencimiento de su pago.
—Voy a tener el dinero. Será pronto, estoy seguro de que es sólo un error en el banco, — Ren dijo, pero estaba claro por el sonido de su voz que él estaba a punto de entrar en pánico.
El corazón de Baekho se hundió dentro de él. Ren le había hablado de esto, y ahora parecía que los vampiros habían dejado de enviar sus pagos cuando Ren no había aparecido después de la última misión.
Tal vez pensaron que estaba muerto. Tal vez ellos sabían que él estaba con Baekho y el resto de la manada en este momento. Si ese fuera el caso, entonces Baekho necesitaba sacar a Ren fuera de aquí.
Se acercó a su amante y le tocó el hombro, llamando la atención de la enfermera.
—Ren, tenemos que irnos—dijo Baekho.
Vio como Ren respiró profundamente por la nariz. El hombre no quería irse. Quería quedarse con su padre y trabajar en los detalles de lo que estaba pasando con los pagos, pero estaba claro que Ren no había olvidado la fragilidad de esta situación.
Él asintió con la cabeza.
—Tienes razón.
Baekho se volvió hacia la enfermera.
—Voy a estar ayudando a Ren y a su padre para obtener los pagos establecidos. Estoy seguro de que será sólo un malentendido con el banco.
La enfermera asintió, con una sonrisa amable en su rostro.
—Por supuesto —dijo ella. —Voy a estar mirando por su padre personalmente desde este momento. Ambos tengan una buena noche— ella dijo.
Baekho vio la curiosa forma en que Ren lo miró, y esa mirada no dejó su rostro, incluso cuando llegaron al estacionamiento y en el coche, en su camino a casa.
—No tengo el dinero—dijo Ren finalmente.
—Lo sé—Baekho respondió.
—Hay sólo una manera de que pueda conseguirlo. No estoy hablando de volver a lo que estaba haciendo antes. Incluso si yo les ruego que me dejaran ir de nuevo a... para matar a la gente, ellos no me dejarían. Todos ustedes han visto mi rostro.
Esta conversación estaba enojando a Baekho, y se encontró agarrando el volante mientras miraba por encima de él.
—Lo sé. Entonces, ¿cuál es tu plan?
Ren se encogió de hombros.
—Ellos son dueños de mi contrato. Ellos no tienen que pagarme más, pero sé que algunos de los alimentadores hacían dinero extra vendiendo su sangre.
—O sus cuerpos—Baekho respondió. —Yo era un esclavo antes, también. Sé cómo se trabaja.
Y ese pensamiento lo enfureció.
Incluso los esclavos tenían una moneda para pagar si querían buena comida para comer y un lugar decente para pasar la noche. Los sirvientes, sin embargo, eran un poco diferentes. Debido a que eran poco más que esclavos pagados, fueron capaces de hacer dinero extra con la venta de sangre adicional, o sus cuerpos, cuando no había partidos y se tenían invitados para entretener.
Algunos sirvientes salieron de sus contratos muy acomodados si lograron su dinero correctamente. Esos hombres y mujeres eran pocos y distantes entre sí, sin embargo, y ellos nunca hablaron sobre lo increíble que fue haber vendido sus órganos o sangre. Lo suyo eran historias de terror que involucran hambre, desmayos por la falta de sangre, y de ser magullado por utilizar sus cuerpos.
El pensamiento de Ren pasando por esto, o las manos de otra persona tocando su piel, hizo que el lobo interior de Baekho quisiera salir y matar cualquier cosa que pudiera encontrar.
—No soy un esclavo en el sentido de la palabra—dijo Ren. —Mi Contrato es legal. Son dueños de los próximos dieciocho años de mi vida. Voy a tener que volver a ellos con el tiempo. Junho no puede dejar que ellos se enteren dónde estoy.
Baekho apagó la carretera, tomando un camino diferente que no lo llevaría de vuelta a la mansión.
—Y volverás? Sabiendo que pueden matar al cachorro?
Ren se frotó la cara con la mano.
—Él es mi padre, Baekho. Y yo sé que quieres este bebé, yo también, pero yo... yo no...
—No, ¿Qué? —Baekho exigió, y detuvo el coche y lo puso en el parqueo. Había apagado debajo de uno de los pasos a desnivel, en algún lugar que no era frecuentado a menudo por el público en general y se pasa por alto el río.
Los ojos de Ren eran brillantes.
—No sé qué más hacer! Está bien? —Soltó, y la expresión de su rostro cuando se volvió a Baekho rompió su maldito corazón.
Baekho se acercó a él. Tomó el rostro de Ren en sus manos y tomó su boca en un beso profundo y persistente.
Ren hizo un ruido de sorpresa, pero no trató de detener lo que Baekho estaba haciendo. Él se fundió en el beso y abrió su boca para que Baekho pudiera reclamarlo con su lengua.
Baekho se movió fuera de su asiento, luchando sólo un poco con el cinturón de seguridad antes de que él se agachara y atrajera a Ren, tirando de él fuera del lado del pasajero para colocarlo sobre su espalda.
—Espera, espera—dijo Ren. —Joder, alguien nos verá?
Baekho lo dudaba, teniendo en cuenta donde estaban estacionados, pero dejó que sus nudillos tocaran suavemente el cristal de todos modos.
—Es oscuro, nadie podrá vernos a través de él.
Ren miró el vidrio, y luego a la cara de Baekho, y parecía ser suficiente para él porque asintió y se inclinó hacia delante, dando otro beso y presionando su cuerpo en Baekho.
La polla de Baekho inmediatamente se engrosó y palpitaba entre sus piernas. Sacó a Ren de su regazo, manteniendo el agarre firme en el culo del hombre rozando sus pollas juntas a pesar de seguir vestidos.
Ren gimió y envolvió sus brazos alrededor del cuello de Baekho, empujando contra él en un movimiento rápido y furioso que ya se sentía delicioso.
Ren también sabía delicioso. Él sabía a la bebida azucarada que había tomado esa mañana en el desayuno. Algo con fresas. Baekho no podía tener suficiente de él. Su cuerpo ansiaba al hombre más de lo que necesitaba aire, y cuando los muslos de Ren se apretaron contra las caderas de Baekho, gimiendo alrededor de su boca, eso fue todo para Baekho. No podía pensar después de eso.
Gracias a Dios, este coche es espacioso.
Baekho colocó la espalda de Ren en el asiento de atrás, añadiendo más presión a las embestidas de sus caderas como si él y Ren fueran animales en celo.
Ren gimió y chupó la lengua de Baekho, ya estaban haciendo el amor con la boca, y lo único que podía sentir Baekho era sus manos y dedos sobre el cuerpo de Ren. Le tomó un momento para darse cuenta de que Ren estaba tratando de despojarlo de su ropa.
Esa era una idea fantástica. Baekho se levantó sobre sus rodillas, se desabrochó el cinturón, quitando el botón y bajando la cremallera. Ren hizo exactamente lo mismo, empujando sus caderas hacia arriba para que pudiera empujar sus pantalones y ropa interior hacia abajo.
—Quiero que me folles, duro y rápido. Quiero sentir lo que no pude durante las semanas después que terminamos—dijo.
—Definitivamente puedo hacer eso por ti cariño—dijo Baekho.
No estaba seguro de por qué el cariño salió de su boca, pero él no estaba dispuesto a pensar de nuevo ahora que estaba ahí.
Ren sólo se veía un poco aturdido, pero por lo demás empezó jugueteando alrededor, sacando sus zapatos y los pantalones.
El hombre más pequeño abrió los botones de la camisa, pero para entonces Baekho estaba impaciente, se inclinó para presionar otro beso en los labios entreabiertos. Baekho no pudo resistirse a esa boca, y él no pudo resistir lamer con su lengua ese espacio cálido una vez más antes de que lo empujaran hacia atrás.
—Siéntate abajo—Ren exigió, saliendo debajo del cuerpo de Baekho.
— ¿Qué haces? —Preguntó Baekho. Él estaba perfectamente cómodo justo donde estaba. Hasta que Ren se puso de rodillas delante de él, y se dio cuenta de lo que el otro hombre estaba haciendo.
—Quiero poner tu polla en mi boca, a menos que no quieras? — Preguntó Ren.
El tono seductor y tímido en la voz de Ren fue suficiente para deshacer completamente a Baekho, y él se sentó y abrió las piernas.
Sí, él estaba feliz de que este coche tenía un montón de espacio.
Ren se arrodilló entre sus muslos, y Baekho no pudo resistirse a poner las manos en el cabello del hombre cuando se inclinó y lamió con su lengua hasta el eje hinchado de la polla de Baekho. La maldita cosa saltó un poco, escupiendo pre-semen cuando Ren hizo eso, y Baekho gimió.
—Mierda, Sí—dijo, echando la cabeza hacia atrás en el asiento.
Pero él quería ver lo que estaba pasando y no estar mirando a otro lado, por lo que le devolvió la mirada a Ren justo cuando abrió los labios y tomó la cabeza oscura de la polla de Baekho en su boca.
Baekho estaba malditamente cerca de perder el aliento en este momento, su pene gritando por tener esa boca caliente, y fue una lucha tan maldita para evitar arrancar el cabello de Ren, él ya estaba temblando en necesidad.
—No te burles de mí, Ren, chupa mi polla, por favor. Hazlo!
En lugar profundizar en él, como Baekho quería, el hombre se apartó y sonrió pecaminosamente hacia él.
—Me encanta cuando me ruegas por estas cosas.
Baekho le gruñó, pero ese gruñido se convirtió en un maullido de gatito cuando Ren abrió sus labios y llevó la polla de baekho hasta la parte posterior de la garganta.
Baekho no se resistió contra el hombre, gimió, y mantuvo el cabello de Ren apretado entre sus dedos, si él estaba haciendo daño al hombre más pequeño, Ren no lo mencionó.
La columna vertebral de Baekho se arqueó mientras empujaba hacia adelante. Fue torpe la forma en que los asientos de cuero se sentían cuando él empujó su culo hacia adelante y hacia atrás, empujando dentro y fuera de la boca de Ren, era demasiado bueno para querer parar.
Las mejor y peor parte fue cuando Ren aheuecaba sus mejillas y apretaba los labios alrededor de la columna de la polla de Baekho, y a veces dejó de moverse por completo, dejando sólo su lengua contra el eje del
Baekho.
—Eres un verdadero tirano, maldita sea, ¿lo sabes?
Baekho bajó la mirada hacia él, y Ren miró hacia arriba. El hombre realmente le guiñó un ojo, y Baekho casi se perdió en ese mismo momento.
De ninguna manera. Quería hacer esto bien, y él comenzó a empujar contra los hombros de Ren.
—Bebé, detente.
— ¿Qué te pasa? —Ren preguntó cuándo él se apartó.
Baekho puso las dos manos de Ren en sus mejillas y atrajo su rostro para otro beso. Podía probarse a sí mismo en los labios hinchados de Ren.
—Cuando yo me venga, va a ser en tu culo. Ahora levántate sobre el asiento.
—Y me llamas un tirano—dijo Ren, pero él estaba sonriendo ahora, incluso mientras jadeaba en busca de aire. —Supongo que no importa si no tenemos condones. No puedo quedar embarazado—dijo.
A Baekho le tomo unos segundos darse cuenta de lo que Baekho quiso decir con eso, y cuando lo hizo, él sonrió.
—Eso es muy cierto.
Ren le dio una palmada en el hombro. Ambos rieron.
Esto era bueno. Esto era exactamente lo que quería Baekho, para sentir como si estuvieran normal otra vez, como si fueran amigos, así como amantes, ese mismo sentimiento que ambos habían tenido mientras texteaban entre sí, o hablaban en línea.
Este era el Ren que Baekho conocía y amaba.
—Separa tus piernas para mí. Muéstrame tu bonito culo—dijo.
—Muy romántico—dijo Ren, haciendo lo que le dijo con una sonrisa que dejaba ver el blanco de sus dientes.
No había nada que Baekho quisiera más que apoyarse en ese pliegue y lamer a Ren hasta que sollozara, rogando por su atención. El problema con esto, sin embargo, fue que Baekho estaba bastante seguro de que no podría resistir por mucho tiempo. A pesar de que él no se estaba tocando a sí mismo, era demasiado para manejar.
—Te he extrañado tanto —Ren dijo, mirándole a los ojos, con las manos en la parte posterior de la cabeza de Baekho, enroscando sus dedos en su cabello.
El corazón de Baekho explotó con esas palabras. Sin embargo mantuvo el control, y puso dos de sus dedos en la boca de Ren.
—Chúpalos —dijo.
Ren lo hizo, y la sangre de Baekho bombeaba a través de sus venas como si hubiera una máquina trabajando en ellas. Se estaba poniendo más duro sólo por ver la forma en que los labios de Ren encerraban los dedos, y la sensación de su lengua alrededor de los dígitos mojándolos.
Baekho se retiró cuando él pensó que tenía suficiente.
—Sin lubricante? —Preguntó Ren.
—No guardo ninguno en el coche, y no hay ninguna loción—dijo Baekho, y luego miró hacia atrás al hombre.
A pesar de lo Ren había sido obligado a hacer por los vampiros, él seguía siendo humano, seguía siendo frágil.
—Podemos esperar. Esto no tiene que suceder en el asiento trasero de un coche, ya lo sabes—Baekho dijo y no era una pregunta. Él estaba ofreciendo una salida.
Los ojos de Ren se agrandaron.
—No creo que pueda esperar hasta que volvamos a la casa—dijo Ren, sacudiendo la cabeza. —No me importa. No puedo esperar, sólo hazlo. Quiero tu polla dentro de mí como antes.
Baekho sonrió, y él decidió hacer esto más fácil, inclinándose y tomando la dura polla de Ren en su boca, chupando en él mientras empujaba sus dedos contra el agujero del hombre.
CAPITULO 10
Ren agarró el cabello de Baekho firmemente en sus puños, follando la boca del hombre mientras su culo estaba siendo estirado. Él gimió por el dolor y el placer. Podría haberse venido ya si no hubiera sido por los dedos de Baekho extendiendo su culo.
Las sensaciones juntas eran más que increíbles. El dolor y el placer iban bien juntos, de una manera extraña, y el dolor no era tan malo, de verdad. Sin duda fue suficiente para mantener el placer prolongado de modo que él no se vino, y a Ren le encantó.
Tal vez era la razón por qué las personas usaban cadenas y látigos en la habitación con ellos? Era algo en que pensar, aunque Ren estaba bastante seguro de que Baekho nunca iba a confiar en él lo suficiente para ser
encadenado a su cama. Si es que comenzaran a compartir la cama después de esto.
De vez en cuando Baekho sacaba sus labios de la polla de Ren, dejándolo libre de su boca, por lo que podía aspirar uno de los testículos, o lamer el espacio entre sus bolas y el culo, consiguiendo humedecer sus dedos como podía, empujando dentro y fuera de su agujero.
Ren no podía conseguir bastante de él.
—Estoy listo—dijo, mirando al hombre que amaba. Ambos eran un desastre, aún estaban parcialmente vestidos, sus camisas abiertas, y el cabello de Baekho era un lío gracias a los dedos de Ren, pero había algo increíblemente sexy acerca de eso, junto con la camisa abierta, el torso desnudo y musculoso que Baekho lucía ahora.
Los ojos de Baekho brillaron a rojo.
—Bueno, No estaba seguro de cuánto tiempo más me pudiera contenerme.‖
—Tendrás que detenerte si no puedo hacerlo—preguntó Ren.
Necesitaba saberlo.
Baekho se congeló por un medio segundo, y luego asintió.
—Por supuesto que lo haría. No voy a hacerte daño, Ren—dijo.
El hombre parecía sorprendido de que Ren pensara lo contrario, el tipo lo hacía sentir como un idiota.
Ren suspiró, y él asintió con la cabeza.
—Te creo—dijo, y él cambió su cuerpo, apoyando su culo para arriba un poco más para que su amante tuviera un acceso más fácil.
Ren observó con entusiasmo, con las piernas en el aire, cómo Baekho escupió en su mano antes de acariciar su polla con ella. Sin querer, el cuerpo de Ren se tensó cuando sintió la gran e hinchada cabeza del eje de Baekho presionando contra su fruncido agujero, y contuvo el aliento cuando la polla del hombre comenzó a empujar dentro.
Sí, quemaba, y tuvo que cerrar los ojos ante el dolor, y presionó la cabeza contra el asiento de cuero que estaba delante de él.
—Mierda—Dijo.
—Sólo di la palabra y hemos terminado, bebé—dijo Baekho. —No trates de hacer algo que no puedes.
—Puedo hacerlo—dijo Ren entre dientes, mirando al hombre más grande. Los ojos de Baekho brillaron de vuelta hacia él, y Ren se preguntaba si él acababa de desafiar al hombre o algo así.
Ren no estaba dispuesto a parar. No sólo había necesitado esto, su cuerpo estaba dolorido desde que él y Baekho estuvieron juntos por última vez hace más de un mes, pero también existía el temor de que si alejaba ahora, incluso para cualquier cosa pequeña, como esperar a volver a la mansión donde iba a encontrarían algo que se utilizara para lubricación, a Ren le estaba aterrorizando la idea de que esperar mucho tiempo le diera a Baekho la oportunidad de pensar lo que estaba haciendo, y luego cambiara de opinión.
No podía hacer eso. Ren apretó los dientes y buscó el rostro de Baekho, agarrándose del hombre y tirando de él hacia abajo para un beso desesperado que posiblemente iba a lastimar sus labios. A él no le preocupaba eso, amaba los besos que Baekho le daba, la forma en que sus dientes mordieron el labio inferior y cómo su lengua reclamó la boca de Ren, como si estuviera en silencio anunciando que Ren le pertenecía a él. Dejando que el hombre le marcara, eso era para Ren la prueba física de que habían estado juntos.
No había nada mejor que esto.
Baekho comenzó a moverse, pero se tomó su tiempo al principio, sus caderas se movieron hacia adelante y hacia atrás en un ritmo lento y constante que apenas hizo que su polla se moviera dentro del culo de Ren.
Los gemidos y silbidos eran la mejor parte, y a pesar del dolor, pronto fue suficiente incluso para que Ren llegara a sentir placer. Su próstata estaba siendo tocada una y otra vez en el fondo, y él agarró el cabello de Baekho en sus puños con más fuerza.
—Oh, mierda, dámelo, Baekho. Necesito esto—Ren dijo, y él se agachó y empuñó su polla. Ni siquiera sentía el dolor. Bueno, sí lo sentía, pero ahora estaba en el fondo de su mente que bien podría no haber siquiera estado allí.
Baekho gimió mientras se movía, y su boca con la de Ren todavía estaban lo suficientemente cerca para besarse, y sus labios se tocaron y se deslizaron juntos, con una cálida mezcla de aliento.
Ren aceleró, y parecía incapaz de detenerse. Sus caderas se movieron hacia adelante, empujando contra el cuerpo de Ren, sintiéndose cerca del orgasmo, llenando el aire con sonidos lascivos llevándole a la locura.
Ren seguro que estaba cerca, y sólo se tardó unos pocos trazos de su polla antes de que él estuviera derramando semen caliente entre sus vientres, gimiendo por debajo del peso del hombre, apretando su agujero alrededor de la polla de Baekho.
Luego hubo un fuerte dolor en el lado su garganta. Eran los dientes de Baekho. Un estremecimiento de terror corrió a través de él, hasta que el placer regresó, y Dios santo, era increíble. Ren se vino otra vez. No podía ver, no podía respirar, no podía pensar, y él no lo necesitaba porque podía sentir la semilla caliente de Baekho llenándolo, con la fuerza de las embestidas del alfa, que no sólo se derramó dentro de él, también había forzado a salir su nudo fuera de él.
Ren no estaba seguro de cuánto grito, o de cuánto tiempo había sido su orgasmo. Definitivamente más tiempo del que había tenido en toda su vida. Cualquiera de las razones que fueran, su cuerpo era un desastre cuando llegó al final. Su corazón latía con fuerza en su pecho como si acabara de subir los balcones hasta su apartamento. Él estaba pegajoso como el infierno y se sentía caliente, y Baekho estaba abrazándolo, su polla hinchada aún estaba en el interior del cuerpo de Ren, pero no tanto como la primera vez, aunque todavía los encerró juntos, y el peso del hombre ni siquiera era incómodo en el cuerpo de Ren. A pesar de todo ese músculo, Ren sólo podría sentir una presión suave.
Curiosamente, y con cuidado, Ren dejó que sus dedos se arrastraran hasta la espalda de Ren. Casi había olvidado que aún vestían sus camisas abiertas, pero el toque seguía siendo increíblemente íntimo.
—El Mordisco... es solo para hacerme tu compañero? —Preguntó Ren.
Baekho se movió un poco y suspiró. Él todavía no levantó su cuerpo para mirar al rostro de Ren.
—Sí. Así que ahora puedes apostar que no voy a dejarte ir de nuevo a la casa del vampiro.
Ren no tenía ni idea de lo que se suponía que debía pensar de eso. Por un lado, estaba estúpidamente satisfecho con lo que Baekho le acababa de decir. El hombre hacía todo lo posible para asegurarse de que Ren se quedara dónde estaba.
Le entristecía que el hombre lo estaba haciendo porque quería cuidar al bebé dentro de Ren más de lo que quería cuidar de él, pero si así se mantenía cerca de Baekho, y evitaría tener que prostituirse a sí mismo, entonces él no se quejaría de ello.
Los mendigos no podían hacer elecciones.
—Está bien—dijo Ren, asintiendo con la cabeza y envolviendo a Baekho en un abrazo. No quería dejar este lugar. Quería que esta intimidad falsa que estaban experimentando durara para siempre.
Baekho fue el primero en cambiar de puesto y alejarse cuando su polla lo permitió. Ren hizo una mueca cuando sus cuerpos se separaron el uno del otro, un recordatorio de lo que habían hecho, y su cuerpo estaba frío sin Baekho encima de él.
—Deberíamos ponernos en marcha ya. Hemos ido demasiado lejos.
Ren asintió. No le dijo a Baekho que lo amaba. Eso tendría que esperar hasta que el hombre confiara en él de nuevo. En este momento, Ren estaba preocupado de que si se lo decía a Baekho el alfa pensaría que solo estaba tratando de sacar provecho de sus emociones, y las bajas de sus defensas que el sexo había provocado.
Infiernos, Ren se sentía bastante perezoso ahora. Su cuerpo estaba pesado, y quería dormir.
—Tienes razón—dijo, y empezó a buscar su ropa.
Él sólo tenía una pierna en sus vaqueros cuando la puerta del coche se rompió justo al lado de las bisagras, el metal se rasgó haciendo el peor tipo de ruido justo al lado de las orejas de Ren.
Luego sus brazos fueron sujetados y el primer instinto de Ren fue luchar, para tratar de alejarse de quien fuera que lo arrastrara fuera del coche.
—Ren!
Ren no tenía sus armas, y no era más que un ser humano. Sin sus armas y una ventaja, era impotente contra los hombres en trajes negros y máscaras que lo arrastraban lejos de Baekho.
—Baekho! Baekho!
Baekho lo siguió fuera del coche. La ropa que él había estado tratando de ponerse estalló en su forma de lobo, una gran gran, aterradora bola de pelo y dientes, con los ojos rojos furiosos fijos en Ren, y los hombres que lo tenían.
Se lanzó hacia adelante. Ren vio a uno de los vampiros tirando de un arma fuera de la funda sin que Baekho lo viera, y Ren abrió la boca para gritar una advertencia, pero fue apagado por la fuerte explosión del disparo.
Llamó a Baekho en su cabeza, el cuerpo del lobo se retorció en el aire antes de caer sin vida al suelo.
Los oídos de Ren silbaban, y le tomó a su cerebro unos segundos para ponerse al día con lo que sus ojos le estaban diciendo.
Baekho había recibido un disparo en la cabeza. El cuerpo de Baekho se había torcido en el aire con la fuerza de impacto ocasionado por el salto, y había caído fuertemente debajo de ellos.
Ren esperó a que el lobo pudiera levantarse, y comenzara a moverse, pero se quedó completamente inmóvil.
Ren gritó y gritó. Él tiraba de su cuerpo haciendo todos los trucos que sabía para aflojar las garras de los vampiros que retenían sus brazos, pero estaban determinados en sacarlo de aquí. Ren no podía
detenerlos. Por mucho que él quisiera correr hacia Baekho, tocarlo, abrazarlo, como si eso de alguna manera lo traería de vuelta a la vida, a pesar de todo, no fue suficiente para darle la fuerza que necesitaba para hacerlo.
Fue sacado en otro coche. Un SUV negro de algún tipo, y una bolsa negra fue puesta sobre su cabeza, lazos apretaban su cuello mientras sus brazos fueron amarrados a su espalda.
Siguió gritando y gritando insultos horribles a los vampiros. Palabras que su padre se ruborizaría solo con oírlas, pero a Ren no le importaba.
Continuó pateando ciegamente con sus pies, tratando de atacar siempre que podía, pero uno de los vampiros agarró sus tobillos y los ató juntos.
Ren gritaba y gritaba hasta que todo el aire salió de la bolsa de cuero donde su rostro estaba dentro, y cuando no había más aire, se desmayó.
CAPITULO 11
Ren contuvo el aliento cuando la bolsa se arrancó de su cabeza. La luz era brillante en la habitación que estaba, y tardó varios parpadeos antes de darse cuenta de que la luz no era brillante en absoluto, que sólo estaba apuñando sus ojos porque su cabeza había estado metida en la bolsa durante tanto tiempo.
No estaba seguro de cuánto tiempo había pasado, sobre todo después de perder el conocimiento, pero estaba dispuesto a apostar que habían sido horas, y ahora tenía que usar el baño.
Casi no le importaba en absoluto el ver a Zhoumi Reina. El hombre estaba vestido con un esmoquin. Probablemente habría un partido muy pronto, pero el hombre no parecía impresionado, o con ganas de ir a un evento.
Sus ojos, así como sus labios, estaban de color rojo sangre cuando se arrodilló para mirar a Ren a los ojos.
—Un Pajarito me dijo que fuiste visto en el hospital, haciendo uso de tu tiempo de visita, cuando se suponía que habías sido o bien capturado o muerto en el último ataque.
Ren se encogió de hombros.
—Los alfas de Junho fueron lo suficientemente agradables como para dejarme ver a mi padre. A donde más tendría que ir?
—Podrías haber enviado palabras a nosotros diciendo que estabas vivo—dijo Zhoumi.
—Lo hice bastante bien cuando salí de aquella casa. Tus espías me vieron, ¿no?
Ren se había preocupado por los espías, pero no sabía de ninguno en el hospital. Sabiendo que había gente en ese hospital que trabajaban para la familia de la reina, que estaban viendo sobre su padre, lo asustaba como el infierno.
La imagen de Baekho, en su forma de lobo fuerte y orgulloso, cayendo como una bolsa sin vida en la arena pesada del suelo cruzó por la mente de Ren, e hizo una mueca. Tomó todo lo que tenía para no arremeter contra el hombre frente a él.
Un movimiento en falso, cuando Zhoumi dijera algo ligeramente incómodo, la burbuja de Ren iba a estallar. Él era una broma comparado a la imagen del asesino con capa roja que había construido. Estaba débil. Su debilidad le había traído a la casa de un vampiro, le
había cedido su vida, de acuerdo a los actos horribles de violencia, y fue su debilidad que le había costado la vida a Hil.
Zhoumi estaba caminando tranquilamente por la pequeña sala oval, había papel tapiz azul de lujo en las paredes, alfombras exuberantes.
Parecía como si no tuviera ninguna preocupación en el mundo.
—En realidad no. Mis hombres te vieron—dijo Zhoumi. —Ellos también vieron cómo tú no hiciste un intento de huir cuando el lobo estaba solo con tu padre. Me han dicho que después de sacarte de su vehículo había
pruebas de fornicación. Apestas a sexo, incluso ahora, y esperas que me crea que fuiste un prisionero? Hay una marca de mordedura tu cuello! Tonto!
—Mierda. —Ren se había olvidado de eso, pero Baekho estaba muerto, y Ren estaba enojado. —Supongo que esto significa que vas a llevar a cabo las políticas de tu hermano contra sus enemigos, ¿verdad?
Zhoumi le dio un puñetazo. El rostro de Ren explotó con el dolor, y él estaba en el piso inmediatamente. Su nariz se sentía atascada y su mejilla se encendió con el dolor. Zhoumi estaba en el suelo, empuñando el cabello de Ren, y sus ojos de un más brillante color rojo mientras estrechaba la cabeza de Ren. Con las manos todavía firmemente atadas a la espalda, la lucha de Ren para alejarse fue prácticamente nula.
—Eres débil... pequeño bastardo desagradecido! —Zhoumi gritó, pero Ren casi no lo podía ver. El dolor era cegador. —Pedazo de mierda! Tú no decides cuando has terminado! Vas a pagar tu contrato! Tenemos los siguientes dieciocho años de tu miserable vida!
Ren le escupió en la cara al hombre.
Zhoumi hizo una pausa, y aunque la visión de Ren era un desastre, todavía era capaz de distinguir la forma en que el color rojo de la rabia se encendió en el vampiro. Era aún más brillante que el manto que Ren llevaba alrededor de la ciudad.
Zhoumi gritó y rabió, sus dientes de vampiro eran largos fuera de su boca mientras gritaba en la cara de Ren, y sus largas uñas perforaron agujeros en los oídos de Ren cuando el hombre se agarró a ellos y lo sacudió como si fuera nada.
Las orejas y la cara de Ren se sintieron calientes de todo el abuso que estaba sufriendo. Como incómodo y doloroso que todo era, prefería esto a volver a trabajar con el vampiro.
—No mataré a más personas para ti—Ren dijo cuándo Zhoumi terminó.
Los labios rojo sangre de Zhoumi se detuvieron en una sonrisa aterradora.
—¿Creo que no me preocuparé por eso nunca más? Nosotros nunca te vamos a dejar fuera de nuestra vista. Vas a pagar tus deudas con tu sangre, y ni siquiera pienses que vamos a entregar tu cuerpo a la nobleza que viene con mi hermano en busca de entretenimiento. No eres digno de su toque. Los alfas pueden tenerte, tanto como ellos quieran. Ellos pueden tomarte hasta que no quede nada de ti para darles. Vas a ser su juguete masticable de ahora en adelante.
Ren se estremeció.
Zhoumi no se detuvo y seguía sonriendo maliciosamente.
—Sí, no tan valiente ahora, ¿verdad? Y aún no he mencionado a tu padre. ¿No estás preocupado por él? Acerca de lo que va a pasar con él cuando el hospital esté obligado a sacarlo de su propiedad?
Ren apartó la mirada de la cara de Zhoumi. Él no estaba dispuesto a admitir que ya había hablado de esto con su padre, y que el hombre sabía lo que Ren había estado haciendo. Eso acabaría por hacer de él un blanco aún más grande de lo que ya era, y Ren no podía permitir eso.
Iba a morir en este lugar, y ahora que Baekho se había ido, a Ren realmente no le importa más. El amor de su vida estaba muerto, y Ren no había podido salvarse a sí mismo de esta vida horrible.
Había fallado en todo.
—Sáquenlo de aquí. Estoy cansado de mirarle—dijo Zhoumi, señalando a los vampiros y los alfas que estaban en la habitación.
Los brazos de Ren fueron sujetados y fue llevado arrastrando sus pies. Algunas veces durante el viaje en coche, alguien había enderezado sus pantalones, por lo que no tenía que preocuparse por exhibir sus partes privadas por todo el lugar.
Pero Zhoumi aún tenía un mensaje horrible. No directamente a Ren, a pesar de que estaba mirándolo, él habló a los hombres que lo sujetaban.
—Llévenlo a la zona de los alfas. Podrían necesitar algún entretenimiento.
—Sí Señor.
Ren fue sacado fuera de la habitación, y él no podía reunir la fuerza para levantar sus pies y caminar junto con los hombres que lo tenían.
Por lo menos él no iba a matar más. Eso fue lo último que Ren quería hacer de nuevo, independientemente de si esas personas habían sido mejores que la familia de la reina.
Aun así... Baekho estaba muerto. Estaba muerto. Estaba muerto.
"Pero en realidad no."
Una llamarada de algo se encendió en el pecho de Ren, y se quemó dentro de él, pequeña al principio, al igual que la luz parpadeante de un partido, y luego rápidamente más grande y brillante a una velocidad increíble, como si alguien hubiera rociado esa llama con gasolina.
Baekho se había ido, pero todavía había una parte de él que estaba vivo. Ren estaba embarazado. No había duda en su mente acerca de eso ahora, porque en el tiempo que había pasado con la manada de Conner y Mason, le habían tomado las pruebas de embarazo, sin mencionar que estaban los síntomas de siempre estar enfermo.
Ren quería este bebé. No quería que el embarazo terminara debido a que estos vampiros iban a hacer todo tipo de cosas enfermas con él, él iba a salir de aquí!
Ren podría no tener un arma con él, pero estaba perfectamente bien. La mayoría del trabajo que hizo se hizo cuando las personas que lo rodeaban no vieron venir el ataque.
Él empujó su cuerpo contra el vampiro que estaba a la derecha de él, golpeando al hombre en la pared, y él debe haberse sorprendido de que Ren estuviera luchando de nuevo, porque se estrelló en una mesita con una lámpara en ella y se fue abajo fácilmente. Sin embargo, él no estaba dispuesto a quedarse abajo, y fue entonces cuando los gritos se pusieron en marcha.
El hombre lobo de la derecha agarró el hombro de Ren, y Ren giró su cuerpo en el hombre, empujando su rodilla en la entrepierna del hombre.
Bailó fuera del camino del vampiro en el suelo y empezó a correr antes de que el chico pudiera ponerse de pie y darle caza.
Las manos de Ren todavía estaban detrás de la espalda, y no tenía idea de dónde estaba, pero ignoró los gritos de asombro de los funcionarios mientras corría junto a ellos en los pasillos, y oró a Dios que no hubieran más guardias.
Dios claramente no lo escuchaba porque la siguiente persona con quien se topó fue claramente un guardia.
—Te tengo!
Más guardias venían y Ren, con un arranque de desesperación animal, gritó y mordió al hombre en la nariz. Había sangre en su boca, y en lugar de aferrarse a él, el vampiro o lobo o lo que estaba tratando de capturar a Ren tiró de él, empujándolo hacia atrás.
Ren sólo se liberó del hombre cuando estaba a punto de caerse, y la persecución comenzó de nuevo cuando Ren apenas logró maniobrar su salida de los enemigos que se acercaban.
Había una sala de estar que tenía una puerta abierta.
Ren no vio a ninguna persona, por lo que se metió dentro y usó su cuerpo para cerrar la puerta. Tuvo que usar el codo para torcer el pestillo y cerrar la puerta, justo cuando la madera comenzó a golpear al otro lado.
—Ven aquí ahora mismo! Tu hijo de puta!—Un hombre gritó.
Probablemente el hombre cuya nariz Ren había mordido.
Ren había sido un siervo el tiempo suficiente para saber que todas las puertas de una casa de vampiro fueron reforzadas.
Esta podría ser de madera de caoba, pero había pernos de acero en el interior de la madera que evitar que se desgrane después de varios golpes.
No sería capaz de mantenerlos fuera para siempre. Estas cosas no eran para eso. Sólo podían ganar tiempo en el caso de una invasión.
Él tenía que liberar sus manos y salir de aquí. Había una ventana tintada, pero dudaba de que pudiera romperla.
Las puertas blindadas no eran las únicas cosas que los vampiros habían hecho a su favor.
La puerta golpeó un poco más. Ren trabajó rápidamente. Esto parecía ser una habitación vacía, y había un pequeño escritorio justo enfrente de la ventana. Había un abrecartas en él.
Se acercó a la mesa y se dio la vuelta para que sus manos pudieran agarrar la cosa. Tenía una punta lo suficientemente fuerte, pero la principal preocupación de Ren era si las partes serían lo suficientemente agudas para que él cortara y tuviera sus manos libres.
La puerta golpeó de nuevo, y no tenía nada que perder intentando, por lo que lo hizo. Parecía una eternidad con la forma en que su adrenalina corría.
Cortar él mismo, probablemente le provocaría mucho dolor pero con el tiempo las cuerdas cayeron lejos de sus muñecas, y sus brazos estaban libres, y él tenía un arma. Eso era mejor que cuando había empezado hace un par de minutos.
La puerta continuó golpeando, y luego, sorprendentemente, se oyó el ruido de un pequeño pero potente motor, y el chillido metálico seguido de un sonido de corte.
Ellos estaban cortando a través de la puerta. Ellos iban a cortar el cerrojo y luego entrar aquí.
Ren miró a su alrededor para cualquier otra cosa que pudiera usar como arma, no había nada en absoluto. Cogió las mantas de la cama y las quitó. Él momentáneamente podría confundir y cegar a los hombres que vinieran si las arrojaba sobre sus cabezas. Eso le compraría tal vez menos de dos segundos, pero era todavía algo que podía utilizar.
Ren se aferró a su abrecartas, agitando su mano. No quería matar a nadie más, pero haría una excepción para proteger al bebé de Baekho.
—Vamos, Vamos—dijo, preparándose para cuando la puerta se abriera.
El grito de la cortadora de metal se detuvo y Ren contuvo el aliento. La puerta no se abrió. Hubo más gritos y varios golpes más contra las paredes exteriores. Una de las fotografías de la habitación, incluso se cayó de la pared, pero nadie vino adentro, y pronto la pelea se detuvo.
Ren no se movió de su posición semi-cuclillas. ¿Qué diablos pasaba?
Hubo un suave golpe en la puerta, lo cual resultó sorprendente por decirlo así.
—Ren?
Ren olvidó cómo respirar. Literalmente, sus pulmones no tomaron aire durante dos segundos enteros después de oír su nombre, y tuvo que luchar sólo para chupar un poco en el jadeo de que estaba allí.
—Baekho?
La puerta se abrió y Baekho caminó con cuidado, girando su cabeza alrededor de la habitación, como si esperara encontrar un vampiro escondido aquí.
—Estás solo? Estás bien.
Él miró la manta y el abrecartas en las manos de Ren. Ren los dejó y corrió hacia el hombre, a su amante, su compañero.
Baekho abrió los brazos y los envolvió alrededor de la espalda de Ren después de que se estrelló en el pecho del hombre más alto, abrazándolo, presionando con fuerza la boca sobre los labios del hombre, sus mejillas, su mandíbula. Por todas las partes que podía.
—Pensé que estabas muerto! Los vi dispararte! —Ren dijo, y él no podía contenerse. El torrente de emociones que él había apenas logrado mantener a raya cuando Zhoumi lo había atacado, pero se estremeció cuando levantó la vista y vio la larga herida, de aspecto desagradable que estaba en la frente de Baekho viajando alrededor de su rostro. Era profunda.
—Qué pasó?
—Una bala rozó mi cráneo—dijo Baekho, tocando la cara de Ren, y su mano era cálida y viva. —Tengo un cráneo grueso, aparentemente.
Ren se rió entre lágrimas y besó al hombre nuevo.
—Te amo. Te amo, ni se te ocurra asustarme así nuevo.
—Yo no—dijo Baekho. —Mierda, Yo también te amo demasiado. Me sentí como mierda cuando los vampiros te sacaron y arrastraron fuera del coche.
Baekho parecía tan roto al igual como Ren se había sentido. Fue extraño para Ren pensar que todo este tiempo Baekho hubiera estado vivo, mientras tanto él estaba guardando luto en silencio y cayendo lentamente en una depresión, Baekho había salido de su mente por la preocupación. Pero Baekho había estado todo este tiempo preocupado por él. Baekho dijo que lo amaba. No sólo al bebé, sino que también a él.
—Fue lo peor cuando te vi caer y sin moverte —Ren dijo, su corazón se destrozaba con sólo pensar en ese horrible momento.
―Imagínate despertarme y ver que no estabas allí—respondió Baekho.
Ren no tenía nada que decir estaba demasiado ocupado sosteniendo al hombre que amaba, tocándolo, sintiendo su calor y saboreando el hecho de que Baekho estaba vivito y coleando.
Suho estaba en la puerta, mirando dentro y llamándolos.
—No pretendemos romper tu fiesta amorosa, pero tenemos que largarnos de aquí—dijo.
Por primera vez, Ren bajó la mirada hacia el suelo, viendo a todos los alfas que estaban sangrientos e inmóviles. Había un alfa en su forma de lobo que estaba de pie en cuatro patas mirando a la carnicería. Estaba jadeando en busca de aire, y sus ojos rojos estaban impresionados, como si no le gustaba mucho la sangre derramada.
—Están muertos? — preguntó Ren.
—No—Dijo Baekho, y Suho pateó uno con su bota. —Sólo muy golpeados.
—Estamos llevando a algunos de ellos con nosotros, también. Vamos a necesitar testigos de esta mierda que está pasando aquí. Tal vez por fin podemos acabar con la familia de la Reina.
Ren había olvidado casi por completo el peligro de todavía estar en esa casa, y él no quería otra cosa más que para salir antes de que algo le pasara a Baekho, o a su hijo por nacer.
—Tenemos que irnos, antes de que más guardias vengan por nosotros.
—Buena idea—dijo Baekho, y presionó un último beso en la boca de
Ren antes de tomar su mano y llevarlo hasta la puerta.
—Así tendré tiempo de volver aquí—dijo.
—No puedes! ‖Tú estás herido!
—No tan mal—dijo Baekho. —Bebé, necesito que confíes en mí en esto. Acabamos de capturar a Zhoumi Reina. Él está siendo llevado a los coches ahora con cortinas sobre su cuerpo para que no se queme. Vamos a derribar esta casa, pero debo ayudar a hacer eso, es mi trabajo, pero necesito asegurarme de que llegues a un lugar seguro para que no me esté volviendo loco preocupándome por ti. Sé que puedes cuidar de ti mismo—dijo Baekho, ahuecando su rostro. ―Pero‖necesito‖esto.‖Por‖favor.
Él no tenía que decir por favor. Ren estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por el hombre.
Todo lo que tenía que hacer era decir las palabras y punto. Tal vez todo eso del acoplamiento era más fuerte de lo que Ren había pensado porque independientemente de lo que dijera cualquier papeleo, este hombre oficialmente era propiedad de Ren para toda la vida.
—Está bien—dijo.
ULTIMO CAPITULO
—Tengo buenas noticias para ti—dijo Baekho, sentándose al lado de Ren en su cama compartida.
Su compañero estaba sin camisa y mirando a su amplio vientre cuando Baekho había conseguido su atención.
— ¿Qué es? —Preguntó.
Baekho entregó a su compañero el sobre, que ya había abierto y leído, y él besó el hombro del hombre mientras esperaba a que Ren consiguiera leerlos.
Dos meses habían pasado desde el incidente en la casa de Zhoumi. En ese momento, Heechul había dado a luz, y él y Siwon eran los orgullosos padres de un hijo recién nacido.
El compañero de Junho, Jaejoong, también le había dado otro niño,
Zhoumi estaba siendo puesto en prisión durante los próximos doscientos años de su vida, y su hermano, el Señor reina, reclamaba la ignorancia y ponía toda la culpa en su hermano.
Fue suficiente para enfermar a Baekho. Por desgracia, Señor reina tenía muchos costosos abogados, por no hablar de sus manos en los bolsillos de bastantes políticos, para que él fuera capaz de permanecer libre, aunque las sospecha se cernía a su alrededor.
Sospechas de que fueron jugadas como poco más que rumores de mal gusto. Hubo quienes incluso defendieron abiertamente a la familia Reina en las noticias, llamándolo un vampiro inocente quien donó a la caridad, diciendo que había fanáticos que se atrevían a hacer cosas horribles después de que el hermano había sido encerrado, como si la familia de la reina era la víctima en todo esto.
Baekho aún no había conocidos presentadores de noticias que se permitieran hablar eso en la televisión, y odiaba escucharlos. Apenas veía alguna noticia gracias a todo eso, incluso los hombres lobos y vampiros que fueron tirados de la casa de Zhoumi se mantenían tranquilos, ya sea por temor a sus vidas, o de alguna forma por lealtad. Baekho no podía decir cuál.
El Señor reina, que tuvo en un momento secuestrados a Siwon, Kai, y Luhan, y sólo los liberó después de que Kai vendió veinte años de su vida por el bien de su compañero y Luhan amenazó con utilizar sus estudios de periodista para escribir la peor clase de historia sobre él, no merece ninguna simpatía en el mundo.
Desafortunadamente, mientras que el papel de Luhan había sido viral después de subirlo, todavía había demasiadas personas que se negaban a ver la verdad.
Al menos Ren conseguiría un final feliz fuera de esto. Después de que había sido obligado a hacer esto, el hombre se lo merecía, y el resto de la manada estaba de acuerdo con ellos también.
Ren finalmente volvió los ojos para mirar a Baekho, y había tanta incredulidad allí que hizo doler el corazón de Baekho.
—Estoy Libre? —Preguntó.
—Es de hace tres días, antes de la fecha de la misma—Baekho respondió, mirando por encima de los papeles en manos de Ren.
La boca de Ren cayó, y él se quedó como si estuviera traumatizado.
—Soy Libre. Mierda, pensé que nunca me iban a dejar ir.
—Sí, KangIn y Junho han estado llamando a la reina de vez en cuando —dijo Baekho. —Yo creo que finalmente lo convencieron de que no quería ser conectado con los rumores del asesino vestido de rojo, y cortó todas las conexiones contigo. Allí ni siquiera habrá un rastro de papeles del dinero que le pagó al hospital. Lo siento, no fue mi intención decir ese nombre.
Baekho no sabía cómo usar la palabra asesino vestido de rojo. En lo que a él se refería, Ren no había matado a nadie. Él había estado bajo el mando de las personas que lo tenían por las pelotas. Había sido Zhoumi y Señor reina quienes habían matado a esas cinco personas, no Ren, el compañero de Baekho era demasiado bueno para dejarse consolar incluso por ese poco de lógica.
Él llevaría esto por el resto de su vida, y lo único que Baekho podía hacer al respecto era compartir la carga con él.
Ren le dio una débil sonrisa.
—Está todo bien. No eres el que tiene que pedir perdón por todas estas cosas.
—Lo siento yo no lo manejé bien al inicio, y Leeteuk te perdonó cuando le dijiste lo que pasó, ¿no? Eso es sin duda una buena cosa.
Leeteuk se había trastornado, pero parecía que la mayoría de sus sentimientos negativos provenía de sólo saber que Ren se había puesto en esa situación.
Leeteuk se culpó a sí mismo y a los vampiros. Baekho tuvo que excusarse de la sala del hospital para que Ren y su padre pudieran abrazarse mutuamente sin una audiencia alrededor para verles. Él había sido muy feliz, aunque un poco confundido, por el embarazo.
—Sí, lo hizo, tu manada y la de Junho todos han sido muy buenos y agradables sobre todo últimamente, pero a veces todavía me atormenta. ¿Qué se supone que debo decirle a nuestro bebé cuando tenga edad suficiente para saberlo? ¿Qué sucede si se entera antes de que él sea lo suficientemente mayor?
—Lo que va a suceder es que tú y yo vamos a sentarnos y decirle que a veces buenas personas hacen cosas malas, y que las cosas no siempre están bajo nuestro control. Yo voy a estar contigo, tomando tu mano cuando tengamos esa conversación. Podemos incluso tener a tu papá allí si quieres. Él va a responder por ti, y yo no tengo la intención de criar a nuestro hijo para odiarnos, estoy más que seguro que él entenderá.
Ren lo miró a la cara de Baekho y lo suaves ojos ámbar del hombre estaban mostrando a Baekho justo lo que el hombre estaba pensando. Ellos siempre lo hicieron.
—Te Amo. Yo no voy a ninguna parte—Baekho dijo, y él se inclinó para presionar un beso en los labios de su pareja. A veces él juraba que Ren secretamente utilizaba algún tipo de producto en ellos porque siempre estaban tan condenadamente suaves, pero Ren lo negó firmemente.
Ren todavía se apoyó en ese beso, boca, cuerpo, todo. Parecía estar tratando de llegar lo más cerca de Baekho antes romperlo para tomar aliento, e incluso entonces, el hombre estaba prácticamente en el regazo de Baekho.
—Yo realmente no sé cómo llegué a ser tan afortunado—dijo Ren. —Quiero decir, tú volviste, a pesar de todo lo que yo había hecho. Tú me amas, volviste por mí cuando yo te había dejado atrás, y tenías a KangIn y Junho para seguir luchando por mi libertad. Todavía no puedo creer que Junho esté pagando por los servicios médicos de mi padre.
— ¿Es eso por lo que has estado preocupado todo este tiempo— preguntó Baekho?
Ren apartó la mirada de él y se echó atrás en su estómago. Suspiró.
—Sí, Supongo.
Baekho cogió la barbilla de su compañero, de modo que Ren tuvo que mirarlo.
—Eres mi compañero. Te amo y te elegí. Incluso cuando me enteré de todas esas cosas, te perdoné. Ya te dije acerca de algunas de las mierdas que tenía que hacer cuando era un esclavo, ¿no? Cristo, hice muchas cosas malas. Por lo menos nunca torturaste a un amigo.
Ren sonrió suavemente, alejándose de él.
—Suho es un buen tipo. Tuviste suerte de tenerlo como un alfa en ese lugar.
Y Baekho fue muy afortunado de tener al hombre como un amigo en ese momento.
—Realmente he tenido curiosidad acerca de algo—dijo Baekho. —Es sobre tu disfraz.
—Ugh—Dijo Ren, cerrando sus ojos. El hombre odiaba cualquier mención de la cosa.
—Lo siento, acaba muy rápido— Baekho prometió. —Rojo por qué?
Ren ladeó la cabeza hacia un lado. Podría haber sido una especie canina del gesto, y Baekho casi sonrió ante la idea.
—Porque rojo? —Preguntó Ren.
—Sí. ¿Por qué algo que sobresale tanto? Podrías haber escogido negro o azul marino. En realidad, creo que negro hubiera sido mejor. ¿Por qué rojo?
Ren logró una pequeña y triste sonrisa.
—Cuando le dije a Zhoumi sobre eso, me dijo que era porque la sangre sería menos notable si alguna vez era atrapado en público. No sé qué tan bien la sangre se escondía en un manto negro, pero él no quería comprarlo.
—Así que cuál era la verdadera razón? —Preguntó Baekho, y ahora estaba más intrigado de lo que había estado antes.
Ren se humedeció los labios.
—Supongo que yo esperaba que, si yo llevaba un color tan brillante, entonces sería más fácil de ver. Tenía la esperanza de que se fuera suficiente para que alguien, uno de mis objetivos, pudiera fijarse en mí, y luego no tendría que llevar a cabo el trabajo. No hubiera sido por mi culpa, en realidad. Sin embargo nunca nadie me vio.
Baekho dejó que su mano se deslizara sobre el creciente montículo del vientre de Ren. Él pensaba en lo bueno que Ren era, de cómo él había tratado de salvar vidas, incluso en el más pequeño detalle, a pesar de que él y su propio padre estaban en riesgo. En todo caso, Ren tuvo
la suerte de que había sido hábil en la clandestinidad, de lo contrario podría estar muerto, y él no estaría aquí con Baekho ahora.
— ¿Qué piensas acerca de casarte conmigo?
Ren lo miró.
—Pensé que nos habíamos casado? Quiero decir, no es eso el apareamiento? —Preguntó, tocando la cicatriz en el costado de su cuello.
Estaba empezando a desvanecerse. Baekho iba a tener que morder al hombre de nuevo, y pronto.
—Pero me gustaría hacerlo oficial, poner un anillo en tu dedo y todo. Por lo que entiendo, los seres humanos hacen eso.
Ahora la sonrisa de Ren llegó a sus ojos, y Baekho no podría haber sido más feliz por ello. Quería que Ren fuera feliz. Para sonreír siempre.
—La oscuridad que tienes se va a quedar contigo para el resto de tu vida. Estarás conmigo y mejorará—Baekho dijo, y él tomó la mejilla de Ren.
La piel del hombre era áspera allí, y aunque no tenía bigotes, sin embargo, él iba a tener que afeitarse pronto.
—Habrá días, a veces semanas que pensarás en lo que pasó, pero prometo, que todo será mejor.
Ren se inclinó y lo besó de nuevo. No había nada remotamente casto sobre sus bocas uniéndose ahora. Baekho podría recorrer inmediatamente el camino de los latidos del corazón de Ren. Las manos de Baekho se movieron alrededor de la cálida piel del cuerpo de Ren. Podía sentir la lujuria de su compañero dentro de él, y la propia polla de Baekho dolía entre sus piernas.
Era un lobo alfa, por lo que era de esperar que él quisiera follar y aparearse con tanta frecuencia como sea posible, pero Ren era un ser humano. Baekho se sorprendió gratamente que el hombre tuviera tanta resistencia.
Cuando Baekho sacó su boca, justo cuando Ren decidió burlarse de él lamiendo el pliegue entre los labios de Baekho, Baekho se quedó sin aliento.
—De nuevo? —Preguntó.
—No es que me queje, pero yo habría pensado que necesitabas algún tiempo para recuperarte después de anoche—dijo Baekho, cuando Ren lo agarró por las orejas y puso su rostro hacia adelante para otro largo, persistente y húmedo beso.
Baekho no pudo resistir presionar su lengua sobre los labios de Ren, sintiendo el cuerpo del hombre estremecerse a través del contacto de sus manos, y luego Baekho tomó todo lo que él quería y necesitaba del otro hombre.
Baekho se movía lentamente. Tenían todo el tiempo del mundo ahora. No había necesidad de apresurarse, y no había el temor de que una vez que naciera el cachorro, las autoridades vendrían y tomarían a Ren de regreso a la casa de la reina según el acuerdo de su contrato.
Ya no había contrato. Pertenecían totalmente el uno al otro ahora. Ren apretó su cuerpo cerca de Baekho, pero Baekho se aseguró de mantenerse en sus codos, manteniendo algo de su peso fuera del hombre más pequeño. Ren podría ser fuerte, pero seguía siendo un ser humano, y también había un bebé entre ellos. Baekho iba a ser cuidadoso, e iba a cuidar de ellos por el resto de su vida.
Ren gimió, empujando sus manos en el cabello de Baekho y agarrándolo con fuerza, ya pesar de lo mucho que amaba a Baekho, decidió que era el momento de tirarse sobre su espalda.
—Ponte de rodillas. Mantenla en la cabecera de la cama—dijo.
Ren le sonrió antes de cambiar rápidamente su cuerpo para hacer lo que le dijeron. Se agarró a la cabecera y se inclinó hacia delante sólo un poco, haciendo sobresalir su culo. La posición hizo que los pantalones vaqueros que llevaba se vieran increíblemente apretados, y Baekho pasó la mano por el material.
— ¿Es esto lo que quieres? —Preguntó Ren, sonriendo por encima del hombro.
—Casi, pero no del todo—Baekho respondió, y él metió los dedos en la cintura de los pantalones vaqueros de Ren y los bajó. Eran el tipo de maternidad, por lo que eran elásticos y fáciles de maniobrar, lo que permitía un fácil acceso a la suave carne del culo de Ren.
Habían estado tan cerca de no tener esto, y aunque había pasado un tiempo desde el día en que Baekho consiguió que Ren volviera a él, nunca hubo un día en que no estaba agradecido por lo que tenían. Había otros esclavos que pertenecían a los vampiros que no recibieron las posibilidades que Baekho tenía con Ren.
— ¿Qué piensas en que tome tu apellido? —Baekho preguntó.
—Realmente?— Ren preguntó, con los ojos muy abiertos mientras miraba por encima del hombro. —No quieres que yo tome el tuyo?
Baekho se encogió de hombros.
Bueno, No es como si tuviera un nombre pasado al cual volver.
Las mejillas de Ren se colorearon.
—Correcto. A veces me olvido de que tu apellido no es realmente Kim.
Eso fue justo. La mayoría de los esclavos hombre lobo como Baekhon no tenían apellidos. Sólo estaban nombrados, y eran nombres que sus amos querían que tuvieran. Baekho solamente había dicho que su apellido era Kim, porque ese era el apellido de KangIn, el alfa que él y Suho habían acogido cuando no tenía que hacerlo.
—Quiero decir, no tiene por qué ser un intercambio de nombres si no quieres que exista. Todavía puedo ser sólo Baekho. Nada tiene que cambiar, y el bebé puede obtener tu apellido, por supuesto.
—Bueno, me gusta la idea—dijo Ren. —¿Estás seguro de que estás bien con ser Park?
Baekho se inclinó, extendiendo el trasero de su pareja con las manos.
—Creo que es un gran nombre—dijo, manteniendo el contacto visual con su compañero durante todo el tiempo que él podría antes de inclinarse y lamer el agujero rosa del hombre.
El cuerpo de Ren inmediatamente se tensó, y luego se estremeció y se fundió contra la lengua de Baekho.
—Oh mierda. Maldita sea, yo no sabía que ibas a hacer esto. Adviérteme la próxima vez, ¿quieres?
— ¿Quieres parar?
—Mierda! ¡No! —Ren gritó, mirando por encima del hombro. — Vuelve a trabajar ahí abajo!
—Que agresivo—dijo Baekho.
—Tú lo amas—respondió Ren.
Baekho continuó lamiendo y amando el pliegue y el agujero del culo de Ren, poniendo toda su atención en él y adorando al gusto.
—Podría hacer esto por horas.
—Oh, Mierda. Realmente no creo que pueda hacerlo tanto tiempo.
Baekho rió y volvió a lo que estaba haciendo. Él metió la lengua hacia adelante, impulsando claramente a su compañero, el hombre gemía y se resistió contra él. Baekho tuvo que conseguir un agarre más firme en las caderas de su pareja sólo para evitar que se moviera demasiado.
Deslizó una de sus manos alrededor de la polla dura de Ren, que sobresalía gruesa y orgullosa por entre las piernas del hombre.
Baekho solamente tuvo la oportunidad de golpear dos veces antes de que Ren estuviera empujando su mano, retorciéndose en las manos de Baekho.
—Baekho, Bebé, voy a venirme—dijo.
—Ese es el punto—dijo Baekho, sonriendo a su amante.
Ren se sentó frente a él, con las piernas abiertas mientras se inclinaba hacia su mesa de noche compartida.
—Sí, bueno, yo no quería venirme hasta que tu pene esté dentro y me hallas reclamado, quiero tus dientes en mi cuello—dijo, y sacó la botella de lubricante que mantenía en su escondite no tan secreto.
La mesa de noche era más o menos el lugar que todo el mundo usaba para ocultar sus objetos para jugar. Durante las últimas semanas, Ren y Baekho habían adquirido un buen número de elementos para jugar,
incluyendo vendas, esposas, e incluso algo que parecía un plumero en miniatura en un largo palo envuelto en cuero.
Era increíblemente suave, y Baekho amaba la sensación de eso en su piel.
Rwn amaba hacer este tipo de cosas, estaba perfectamente bien con él.
Baekho besó a su compañero y puso el lubricante en sus dedos antes de hacer el trabajo rápido de preparación. A veces le gustaba esta parte. Había algo increíblemente íntimo en el tocar a su amante, asegurándose de que Ren estuviera cómodo y listo para disfrutar de su polla.
No era lo mismo con una hembra. Un hombre, un hombre egoísta, podría fácilmente sólo tomarla, con poca o ninguna preparación, y sin mencionar la intimidad.
Esa era como lo entendía Baekho de todos modos. Casi nunca había estado con mujeres antes, y las que habían estado con él con frecuencia se quejaban de sus parejas anteriores.
Por eso le encantaba preparar a Ren. Le encantaba ver al hombre retorcerse, gemir, y gritar diciendo en voz alta el nombre de Baekho mientras cabalgaba en sus dedos.
Ren no estaba fingiendo esto, y todo el placer que estaba recibiendo vino como un resultado directo de los cuidados de Baekho.
Otras veces, como ahora, cuando estaba impaciente y tan condenadamente caliente que le dolía, le gustaría poder ser egoísta y solo follar a su compañero de inmediato. Pero los juegos previos siempre lo hacían sentir mucho mejor.
Retiró los dedos cuando Ren gritó que estaba listo. El hombre ahora se aferraba a su polla, no para estimularse más a sí mismo, sino porque él estaba tratando de no venirse antes de que estuviera preparado para ello.
Baekho alineó su pene, miró a la cara jadeante de Ren, y poco a poco fue empujando hacia adelante.
Nunca se acostumbraría a esto, era cada vez mejor para él. Tener el cuerpo de Ren apretando alrededor de su polla dolorida, la cabeza de su polla estallando a través del anillo de músculo antes que el resto del eje se deslizara adelante a un ritmo tortuoso era demasiado. Estaba apretado y caliente, Baekho de inmediato no pudo contenerse.
Él empujó hacia adelante, la carne de sus caderas golpeando contra el culo de Ren cuando el hombre gimió para él, sus uñas rasgando la espalda de Baekho dándole estimulación adicional que hizo a Baekho apretar los dientes mientras su cuerpo se tensó.
De inmediato supo que no iba a durar por mucho tiempo, pero que estaba bien.
Tenían todo el tiempo en el mundo. Eso significaba que podían tener un número sin fin de maratones sexuales después de conseguir un rapidito que los satisfaga hasta la siguiente ronda.
El culo de Ren se apretó dolorosamente alrededor de la polla de Baekho cuando el hombre gimió y se vino. Ren estaba acariciando su polla a un ritmo rápido cuando su cálido semen cayó entre sus vientres, cubriéndolos con su olor pegajoso.
Baekho inmediatamente llegó al límite, y mordió la cicatriz en la garganta y el hombro de Ren, era la apertura de una copia de seguridad para fortalecer su vínculo de pareja.
Ren gimió y se retorció debajo de Baekho cuando lo hizo, y la polla de Baekho se hinchó dentro del cuerpo del hombre, presionando sin piedad contra su próstata, y el olor de semen estaba en el aire de nuevo cuando Ren derramó su semilla entre ellos otra vez al igual que Baekho gimió y se vino en el interior del cuerpo de Ren.
"Eso era tan jodidamente caliente".
Eran jadeos y una masa pegajosa cuando había terminado, y no había manera en que Baekho se moviera de ese lugar.
Bueno, tenía que moverse un poco. Se aseguró de caer a un lado, tirando de Ren con él, y el hombre más pequeño parecía encantado al estar envuelto en el calor de Baekho, y se abrazaron. Era más de esa intimidad que Baekho ansiaba y recibió gracias a la generosidad de Ren con él.
—Estar casado con un lobo alfa va a ser impresionante—Ren dijo, y él sonaba como si estuviera preparándose para dormir la siesta.
Baekho rió de la capacidad de su compañero para dormitar después de cada orgasmo, independientemente de la hora que era en el día.
—Sí, lo es—contestó, pasando las manos por el cabello de Ren, y tocando su vientre donde su cachorro estaba creciendo.
Fin

Muy linda historia. Esta saga es genial!!!!
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