martes, 23 de enero de 2018

RAZA LUZ DE LUNA 6:DEJA QUE LA LLUVIA CAIGA

Después de pasar una década haciendo exactamente lo que se le dice y de tener cada minuto de su vida programado, Changmin no tiene ni idea de qué hacer ahora que es libre. Esconderse él mismo y sus amigos para evitar a las personas que quieren hacerles daño es la máxima prioridad, pero no puede dejar de querer más para sí mismo.  
Ni completamente hombre ni animal, sino en algún punto intermedio, Jung Junho ha vivido su vida como un marginado, soportando el miedo y los juicios de los demás por su apariencia. Asignado para proteger a los nuevos Moonlighters en Haven, nunca pensó que encontraría a su pareja. Tampoco esperaba que el pequeño cambiaformas no estuviera completamente asustado por él.  
Cuando el pasado que Changmin está intentando dejar atrás finalmente le alcanza, no hay duda de hasta dónde llegará Junho para proteger a su pareja. Sólo será cuestión de si será suficiente.


CAPITULO 1


—No tiene que irse, Sr. Jung.

Junho miró hacia atrás al líder del aquelarre, Hangeng, y contempló sus opciones durante un rato antes de finalmente responder.

—Creo que es lo mejor para todos si sólo sigo mi camino.

Si no fuera por el hombre medio muerto de hambre y golpeado que había aparecido en su puerta, no habría estado en Haven. Aparte de un nombre, no sabía quién era el tipo, no le debía nada; aun así, no había sido capaz de rechazar al maltratado mestizo.

Así que, Junho le había llevado a "Donghae" al interior de su pequeña casa cerca de la base de las montañas, le había alimentado y atendido sus heridas. Una vez que el sol se había puesto, prácticamente había cargado a Donghae los seis kilómetros que había hasta el refugio del que había oído rumores en sus poco frecuentes viajes a la ciudad para provisiones.

Nadie quería a Junho alrededor, y él estaba bien así, por su propia cuenta. De hecho, había estado solo durante tanto tiempo que ni siquiera estaba seguro de cómo actuar en torno a las personas. Incluso los dos ejecutores que estaban de guardia junto a la puerta de la oficina del líder del aquelarre no ocultaban el hecho de que no podían esperar a que se fuera.

—Espero que lo reconsideres —instó Hangeng—. Podríamos utilizar más ejecutores, y me da la sensación de que necesitas un poco de curación. Eso es lo que es este lugar,Junho. —Hizo un gesto con la mano hacia la ventana oscura detrás de él—. Esto es un santuario para los perdidos. 

—Lo agradezco, pero soy más que consciente de quién soy y a donde voy.

—Estás enojado —respondió Hangeng sin rodeos—. El destino te ha tratado como una mierda, y estás enojado. Lo entiendo, pero no tiene que ser de esa manera. Hay una cabaña en el margen posterior de la propiedad donde tendrás privacidad. Da una oportunidad a la gente. Podrían sorprenderte.

Junho lo dudaba seriamente. No importaba dónde fuera o a quién se encontrara, siempre era la misma reacción. Miedo. No podía cambiar el aspecto que tenía o hacer que otros vieran más allá de su terrorífica apariencia, y no tenía la paciencia para sus tonterías ya.

—Realmente necesito más ejecutores —presionó Hangeng, todavía haciendo todo lo posible para convencer a Junho para que se quedara.

Extrañamente, era la manera correcta de hacerlo. Nadie había necesitado nunca a Junho para nada. Más que eso, Hangeng no le estaba tratando como si tuviera algún tipo de enfermedad contagiosa. Diablos, le había llevado a Junho unos buenos diez minutos darse cuenta de que el vampiro no era ciego, porque Hangeng no había reaccionado en absoluto al enorme tamaño de Junho o a sus características de tipo animal.

No, no le gustaba estar solo. Sólo era más fácil de esa manera. ¿Realmente podría tener un nuevo comienzo, una nueva vida para él mismo aquí en Haven? ¿O sería la misma mierda de siempre que había soportado toda su vida? Sólo había una manera de averiguarlo.

—¿Qué implicaría exactamente este trabajo?

Una sonrisa de satisfacción se extendió a través del rostro de Hangeng cuando extendió la mano para sacudir la de Junho.

—Bienvenido a Haven, Jung Junho. 


—¿Oíste eso?

Tres cuerpos desnudos se acurrucaron alrededor de Changmin cerca de la parte posterior de la cueva que había sido su hogar durante las últimas cuatro noches. Taemin mantuvo un apretón de muerte en su codo, temblando de pies a cabeza con tanta fuerza que sus dientes resonaron.

—Son ellos. Nos encontraron. ¿Qué hacemos?

—Silencio —susurró Changmin—. Sólo quedaos quietos.

Los sonidos de botas crujiendo entre los arbustos y rocas se hicieron más fuertes, llegando a la entrada de la cueva. Realmente no podía decir cuánta gente había fuera, pero casi estaba seguro de que había más de dos. Escondido en el rincón más oscuro, esperaba que estuvieran ocultos por las sombras, sin ser detectados por cualquier persona que entrara en su escondite.

Si las personas que se acercaban a ellos eran humanos, todo estaría bien. Si eran de Hive, no habría absolutamente ningún lugar donde Changmin y sus amigos se ocultaran. Estaría mintiendo si dijera que no estaba asustado, pero sinceramente no podía creer que hubieran sido capaces de llegar tan lejos como lo habían hecho sin ser capturados.

—¿Hola? ¿Hay alguien aquí?

Cuatro enormes sombras bloqueaban casi toda la luz del sol, pero Changmin dejó escapar un pequeño suspiro de alivio. La voz que les había llamado era de un fuerte acento irlandés, y nadie de Hive tenía ningún tipo de acento. Diablos, en su opinión, todos hablaban como si fueran robots.

Con todo, no sabía si esos extraños eran amigos o enemigos. Una parte de él estaba desesperado por ayuda, que un caballero de brillante armadura se lanzara en picado y les salvara. Sin embargo, tenía que ser inteligente. Confiar ciegamente podría tener muy fácilmente consecuencias letales, y como el líder no oficial del grupo, era responsable de algo más que su propio bienestar.

—Podemos olerlos allí —gritó otra voz, incrementando la ansiedad de Changmin de nuevo.

Si podían olerlos, sin duda los recién llegados no eran humanos. 

—Estoy escuchando latir vuestros corazones —añadió el tercer hombre, lo que sólo incrementó el ya frenético ritmo del pulso de Changmin.

—Estamos muertos —susurró Kai con nerviosismo—. Estamos tan muertos.

—Cállate —reprendió Taemin en un siseante susurro—. Van a oírte.

—Pueden oír nuestros latidos —dijo bruscamente Kai, abandonando cualquier intento de no alzar la voz—. No es como si no pudieran escucharnos susurrar.

Niel cerró los ojos y envolvió sus brazos alrededor de su abdomen mientras se presionaba más cerca de la pared de roca detrás de ellos. Aparte del sonido apagado de su estómago que gruñía, no hacía ningún ruido y el temblor de su labio inferior era completamente desgarrador. Changmin no sabía qué hacer con ello.

—Bueno, nadie quiere haceros daño —dijo el primer hombre amablemente—. Salid fuera.

—¿Deberíamos? —preguntó Taemin—. Dijo que no nos harán daño. Quizás puedan ayudarnos.

—¿Con qué necesitáis ayuda? —El hombre en el extremo izquierdo arrastró los pies un poco más en el interior de la cueva, manteniendo las manos en alto de una forma nada amenazante—. Mi nombre es J-Hope . Esos son mis hermanos, Zhoumi, Jonghyun, y Chanyeol. Si necesitáis algún lugar donde ir, creo que podemos ayudaros con eso. Conocemos un lugar donde estaréis a salvo.

—¿En serio? —Era demasiado bueno para ser verdad, pero Changmin no podía detener la esperanza que burbujeaba en la superficie. Sacudiendo las manos intentando detenerlo, se arrastró hacia adelante, parpadeando rápidamente cuando los rayos de la luz del sol se sintieron como ácido en sus ojos—. ¿Realmente conoces un lugar?

—Es un lugar en Ulsan llamado Haven. — J-Hope se agachó al nivel de Changmin y le tendió la mano en ofrecimiento—. Seréis bienvenidos allí.

Estaban hambrientos, cansados, y sucios, y las noches se estaban volviendo más frías. Los gemelos Taemin y Kai, eran poco más que piel y huesos, y Niel no había dicho una palabra desde que habían escapado de Hive. Quizás fuera una mala idea, pero Chanyeol no tenía opción.

Colocando su temblorosa mano en la de J-Hope, miró sobre su hombro a sus amigos y luego de nuevo a la montaña de hombre delante de él. —No sé qué más hacer. Si puedes ayudarnos, realmente lo agradecería.

Habían estado viviendo en la enorme mansión en el Aquelarre Haven durante cerca de dos semanas, y Changmin aún no podía creer el gran tamaño del lugar. Raramente se aventuraba fuera de su habitación sin un escolta, pero incluso su habitación era casi del triple de tamaño del lugar que había compartido con Niel en Hive.

Todo el mundo que había conocido había sido muy amable y acogedor. Era muy extraño, y Changmin se mantenía esperando a que algo malo sucediera. Según su experiencia, la gente nunca era amable con él a menos que quisieran algo a cambio. Sin embargo, tenía ropa limpia, comida de verdad para comer, y una cama caliente. Más importante, sus amigos estaban siendo atendidos, y no iba a hacer nada para poner eso en peligro.

—¿Changmin? —Hubo un golpe superficial en su puerta antes de que se abriera y Minhyun  entrara.

—¿Es la hora? —Se suponía que él y sus amigos se iban a reunir con algunas personas que sabían un poco acerca de su raza y venían para ayudarles a adaptarse a la vida en Haven. Minhyun había sido un miembro de su poco convencional manada antes de que hubieran venido a Ulsan para estar con sus parejas.

—Sí, es la hora. No hay necesidad de estar nervioso. Siwon es un tipo grande, incluso más grande que la mayoría de los hombres que has conocido aquí, pero es muy agradable.

—De acuerdo. —Tomando una profunda respiración y dejándola salir lentamente, Changmin ofreció una tambaleante sonrisa y agitó la mano hacia la puerta—. Tengo que conseguir a los otros.

—Los gemelos ya están abajo en la biblioteca incordiando a todo el mundo.

Sí, eso sonaba típico de Taemin y Kai. Eran felices como una lombriz en Haven, y Changmin pudo verles crecer a pasos agigantados en apenas el par de semanas desde su llegada. Eso sólo reforzaba su convicción de que haría lo que fuese necesario para mantenerlos donde estaban.

—¿Qué pasa con Niel? —Niel lo estaba llevando mejor desde su rescate, pero aún no hablaba. Sin embargo, Changmin le había visto sonreír una o dos veces, y para él, eso era un progreso.

—Bajaba con Ren. —Minhyun golpeó sus hombros y se rió entre dientes—. Si no lo conociera mejor, pensaría que estaba intentando robarme a mi pareja.

Niel se sentía cómodo con Ren por alguna razón, y Changmin no quería tener que alejarse de él. Sin embargo, si eso iba a causar discordia dentro de la casa, no podía dejar que continuara.

—Lo siento, Minhyun. Hablaré con él.

—Más despacio, Changmin. —Dándole un pequeño empujón entre los omóplatos, Minhyun consiguió que se movieran por el pasillo en dirección hacia la biblioteca—. Sólo estoy bromeando. Creo que es bueno que se sienta cómodo con Ren.

Dejando salir un tembloroso suspiro de alivio, Changmin sonrió de nuevo y balanceó la cabeza.

—De acuerdo. Lo siento. Sólo es... bueno...

—Lo entiendo, pero aquí no es de esa manera. Nadie va a echaros, y nadie va a haceros daño de nuevo, chicos. —Una enorme mano aterrizó en su cabeza y le revolvió el cabello cariñosamente—. Mi familia viene desde Seul para ayudaros, y Hangeng tiene cabañas construidas en la propiedad adyacente. Esta será vuestra casa tanto tiempo como queráis.

Apartando la mirada cuando entraron en la biblioteca, Changmin rápidamente convirtió su sollozo en una tos y se frotó los ojos con la manga de la camisa. Estaba demasiado emocional desde que llegó a la mansión, se quedaba sin habla por las cosas más simples. Había pasado mucho tiempo desde que había tenido algo remotamente parecido a la esperanza. ¿Cómo comenzaría a pagar a estas personas por lo que le habían dado?

Comprobando a los otros reunidos en la habitación, localizó inmediatamente a varios hombres que conocía. Zhoumi y Minho Kang estaban allí con su hermano y la otra pareja de Minhyun, Baekho. El líder del aquelarre, Hangeng, también estaba allí, hablando con el hombre que tenía que ser Siwon.

—¡Santa Madre!, es enorme.

Minhyun se rió entre dientes y le dio una palmada en el hombro.

—Es un enorme oso de peluche. Lo prometo.

Niel estaba sentado en uno de los rincones más alejados con Ren, y aunque no estaba hablando, asentía con la cabeza continuamente y sonreía suavemente mientras escuchaba a su nuevo amigo. Taemin y Kai estaban haciendo exactamente lo que Minhyun les había dicho. Los gemelos se habían dejado caer en uno de los sofás, boxeando con Minho y farfullando mientras agitaban sus manos alrededor en idéntica demostración de excitación.

Minho parecía estar tomándolo todo con calma, riendo junto a ellos. Fue un enorme peso que se quitó del corazón ver lo felices y seguros que parecían sus amigos. Ahora sólo necesitaba permitirse sentir la misma sensación de seguridad y de pertenencia. Desafortunadamente, era más resistente a la idea de dejarse sentir cómodo. Diablos, tenía una enorme mochila y listo para meterse debajo de la cama, sólo en caso de que necesitara hacer una salida rápida.

—¡Hola! —Un pequeño rubio con el pelo en punta y los ojos pintados apareció frente a él, casi como si apareciera de la nada—. Soy Jin. —Agarró a Changmin y le dio un aplastante abrazo, casi levantándole sobre sus pies—. ¡Eres absolutamente adorable!

Los ojos de Changmin se abrieron como platos, su corazón se aceleró, y su respiración se incrementó. El pánico le paralizó por tener a este muy entusiasta extraño agarrándole de esta manera, pero ni siquiera pudo abrir la boca para detenerlo. Afortunadamente, otro extraño intervino, separando a Jin de él para que pudiera aspirar profundas respiraciones.

—Vas a darle un ataque al corazón, Jin. —Entonces golpeó a Jin en la cabeza y le empujó—. Soy Heechul. Debes de ser Changmin. — Mantuvo una respetuosa distancia y extendió la mano para que Changmin la sacudiera—. Encantado de conocerte.

El calor recorrió sus mejillas, y Changmin pudo sentir el rubor trabajando todo el camino hasta la punta de las orejas. Qué fantástica primera impresión. Había reaccionado totalmente de forma exagerada, pero ahora era demasiado tarde para retractarse. Lo mejor que podía hacer era actuar como si no hubiera sucedido y seguir adelante.

Agarrando la mano de Heechul, la sacudió con firmeza pero la liberó rápidamente.

—Gracias. Igualmente.

—Bueno, deja que te presente a la pandilla de manera que podamos empezar. —Heechul puso ligeramente una mano en el codo de Changmin, sin agarrarle, pero persuadiéndole suavemente como si fuera un niño asustado.

Sinceramente, así era exactamente como se sentía Changmin. Veintitrés años, y nunca había tomado una decisión él solo, hasta que había escapado de Hive y había llevado a sus amigos con él. Desafortunadamente, no había tenido ningún plan que no fuera conseguir estar lo más lejos de la instalación en Mokpo como fuera posible. Lo había hecho lo mejor que había podido, pero no hacía falta decirlo, no era material de liderazgo.

—Así que conociste a Jin. Ese magnífico pedazo de amante  de allí es mi pareja, Siwon. El que parece que alguien disparó a su cachorro es Sehun.

—¿Por qué siempre me presentas de esa manera? —Refunfuñó Sehun, envolviendo sus brazos alrededor de un hombre más joven y acariciando con la nariz su cuello. — Ves, soy tierno.

Heechul rodó los ojos, pero estaba sonriendo mientras lo hacía.

—Bien, el lindo y mimoso es Sehun, y el chico sobre el que está babeando es Luhan.

—Hey, pequeñín.

¿Pequeñín? Changmin nunca había oído a nadie utilizar la palabra fuera de las películas, pero lo tomó como un término cariñoso de amistad. Además, era realmente difícil que alguien que parecía tan feliz como Luhan te desagradara. La sonrisa en su rostro era tan contagiosa que Changmin se encontró devolviéndosela cuando hizo un pequeño movimiento. Quizás esto realmente fuera a estar bien.

—El rubio al que Jin está intentando escalar es NamJoon.

Mirando en la dirección donde Heechul estaba señalando, Changmin se dio una palmada en la boca para ahogar una carcajada. Jin literalmente se había subido encima del escritorio y estaba intentando pegarse a la espalda de NamJoon.

—Puta —dijo Minhyun en un estornudo falso y ostentoso, que acabó haciendo que Changmin riera incluso más fuerte.

NamJoon, sin embargo, apenas reaccionó al comportamiento. Estirando la mano detrás de él, arrastró a Jin alrededor de su pecho y le dio un beso en los labios.

—Compórtate, ángel.

—Así que, estos somos nosotros. —concluyó Heechul, agitando una mano alrededor del grupo—. Vamos a mudarnos al ala oeste inferior de la mansión hasta que las cabañas estén finalizadas, por lo que siempre habrá alguien alrededor si necesitas algo.

—Hay como un millón de personas aquí. —Taemin ladeó la cabeza hacia un lado y frunció el ceño—. Sin ofender, pero, ¿por qué estáis aquí?

—Somos como especialistas —explicó Siwon, hablando por primera vez desde que la reunión había comenzado—. Todos sois Moonlighters, ¿cierto?

—No. —Taemin miró por encima a Changmin y luego regresó a Siwon con obvia confusión—. Somos Desirables.

Siwon abrió la boca para decir algo pero se detuvo, frunció el ceño, y presionó sus labios juntos. Sus labios se movieron, formando silenciosamente la palabra varias veces antes de finalmente decirla en voz alta.

—¿Qué es exactamente un Desirable?

Ahora, Changmin estaba confundido.

—Bueno, ¿qué es exactamente un Moonlighter?

—Un cambiaformas de pelaje blanco.

—Oh. —Bueno, definitivamente eran eso, pero, ¿por qué iban a necesitar ayuda por ello?— Lo siento, no lo entiendo. ¿Es algo malo? — Cada cambiaformas en Hive tenía pelaje blanco. Aparte del hecho de que eran prisioneros, el color de su pelaje parecía ser un rasgo muy atractivo.

—Changmin, —Minhyun dio un paso delante de él, tomó su mano, y la sostuvo entre las suyas—. Sé que no te gusta hablar sobre ello, pero creo que necesitamos saber de lo que estáis huyendo. No podemos ayudar si no nos lo cuentas, y podría estar poniendo en peligro a todos los presentes.

Y ahí estaba. Sólo por estar en Haven, Changmin estaba poniendo en peligro las vidas de todos lo que vivían allí. Había una pequeña duda en su mente sobre si los Drones vendrían a por ellos, y reducirían a cualquiera que se interpusiera en su camino.

—Quizás deberíamos irnos.

—¿Qué? —gritó Kai— ¡No! ¡Me gusta estar aquí!

—Por favor, Changmin —suplicó Taemin.

Incluso Niel estaba en la esquina, sacudiendo la cabeza rápidamente.

—Quizás —dijo Minhyun tranquilamente—, necesitas confiar en nosotros.

Era mucho más fácil decirlo que hacerlo. Cuando el aquelarre supiera exactamente a lo que se estaban enfrentando, Changmin dudaba que estuvieran tan dispuestos a ofrecer su ayuda. Sin embargo, era justo advertirles. Sólo porque Changmin y sus amigos se fueran, no garantizaba que los restantes miembros de Haven estuvieran a salvo. Hive no jugaba con ninguna regla excepto con las suyas.

—Escapamos de un lugar en Mokpo llamado Hive. Los Desirables son diseñados y luego entrenados para convertirse en cada fantasía de una persona. Vendrán a por nosotros.

Hangeng y Siwon intercambiaron una mirada antes de que el alfa diera un paso adelante y cruzara sus enormes brazos sobre su pecho.

—Entonces estaremos preparados para ellos.   



CAPITULO 2


—¿Entiendes la situación?

Junho mantuvo las manos detrás de su espalda con las muñecas cruzadas y asintió con la cabeza de manera seca.

—Sí, señor.

—Corta el rollo. —El Líder Zheng Hangeng  gruñó y rodó los ojos— . Sabes que odio esa mierda.

Lo hacía, lo que era exactamente por lo que Junho lo hacía. Manteniendo su expresión completamente neutral, miró fijamente hacia adelante a un punto en algún lugar sobre el hombro de Hangeng.

—Sí, señor.

—¿Por qué eres tan idiota?

—Podríamos entrar en detalles, pero quizás sería mejor si me reúno con los chicos que se supone debo vigilar. —Relajó su postura y le dio al vampiro una media sonrisa.

Hangeng había corrido un gran riesgo permitiendo que Junho entrara en el aquelarre. Nadie en su vida le había dado siquiera una oportunidad. Una mirada y la gente literalmente huían en dirección contraria. Incluso los ejecutores y otros miembros del aquelarre eran reticentes a permitir que se refugiara en Haven, pero después de una sencilla conversación de veinte minutos con Hangeng, el líder había visto algo que nunca nadie se había molestado en buscar en su interior.

Por eso, se sentía en deuda. Al mismo tiempo, veía a Hangeng como un amigo, aunque sólo había conocido al vampiro durante unas semanas. Era una experiencia nueva para él, ya que nunca antes había tenido un amigo, y estaba destinado y decidido a no arruinarlo. Cualquier cosa que Hangeng necesitara que él hiciera, Junho haría que sucediera. Sólo necesitaba convencer al idiota de que no necesitaba que le "arreglaran".

—¿Averiguaste algo más de Donghae?

Hangeng suspiró y sacudió la cabeza.

—Dijo que no podía recordar lo que le sucedió o cómo terminó en tu casa. No sé si estaba diciendo la verdad, protegiendo a alguien, o sólo demasiado avergonzado para admitir lo que realmente sucedió.

—¿Por qué hablas en tiempo pasado?

—Se ha ido. —Dejando caer la cabeza sobre sus hombros, Hangeng se frotó la nuca, pareciendo cansado y frustrado—. Les damos refugio, comida, y compasión cuando llegan aquí. Sin embargo, no puedo hacer que se queden.

Junho no había visto a Donghae desde que había traído al mestizo a Haven, así que no iba a despellejar su nariz si el chico quería seguir adelante. No eran amigos, y no debía nada al hombre. Simplemente había sido el catalizador que había traído a Junho a Haven. Con todo, esperaba que Donghae estuviera a salvo, dondequiera que estuviera.

Sin embargo, en ese momento, tenía cosas más importantes de qué preocuparse.

—De acuerdo, háblame sobre esos cambiaformas.

—Aún no ha sucedido nada, pero queremos estar preparados por si acaso. Siwon, NamJoon, y Sehun son tipos grandes, y están haciendo un gran trabajo con los novatos. Sin embargo, aquí está el problema. Si la mierda cae, van a proteger primero a sus parejas. —Hangeng pasó una mano a través de su oscuro cabello y suspiró—. Esa en la manera en que debería ser. Yo haría lo mismo con Henry, pero, ¿quién va a proteger a Changmin y los otros?

Junho no dudaba de la habilidad de Siwon como líder, y tampoco sentía que Hangeng estuviera diciendo algo negativo contra el hombre. Si tuviera su propia pareja, haría cualquier cosa que estuviera en su mano para mantenerle a él o a ella a salvo. Desafortunadamente, no tenía muchas esperanzas de que alguna vez encontrara una pareja, especialmente una que realmente quisiera estar con él.

Ese era su destino en la vida, y había hecho las paces con él hace mucho tiempo. Ahora, tenía que centrarse en actividades más realistas. Mantener a los miembros más recientes de Haven a salvo era ahora esa actividad. Sin embargo, había una pequeña dificultad en el plan.

—¿Estás seguro de que soy el indicado para esto?

Por lo que entendía, los chicos nuevos habían pasado por algo traumático y aún temían que alguien viniera a por ellos. Estaba un poco nervioso sobre lo que ellos pensarían por tener una sombra de 2,19 metros de altura y 136 kilos de peso.

—Seriamente, pienso que van a adorarte. Taemin y Kai intentarán subirse encima de ti como si fueras un jungle gym. Considerando lo que han pasado, los gemelos son increíblemente confiados, y lo que quieren es gustar a la gente.

Eso no le parecía tan extraño a Junho.Por su experiencia, y tenía mucha, la mayoría de las personas en malas situaciones buscaban aceptación. Con todo, tenía sus dudas de que aceptaran su particular condición.

—Bueno, terminemos con esto.

—Sólo dales una oportunidad, Junho.

—¿Qué diablos se supone que significa?

—No significa nada. —Hangeng abrió la puerta de su oficina y salió sin esperar a ver si Junho le seguiría—. Se reunirán con nosotros en la cocina. Creo que Sehun está intentando enseñarles a cocinar huevos.

Llegaron a la cocina antes de lo que Junho esperaba, y se quedó atrás en la entrada hasta que Hangeng le presentara. Sólo había cuatro hombres en la cocina, todos sentados en el centro de la isla, y ni uno de ellos tenía más de 1,52 de altura. Definitivamente podía ver por qué necesitarían un guardaespaldas.

—Hey, chicos —saludó Hangeng—. ¿Dónde está Sehun?

—En la ducha —respondió uno de los gemelos—. Tuvo un pequeño accidente.

—Le lanzaste un huevo a la cara y derramaste harina en su cabeza — añadió su hermano rodando los ojos.

Junho sabía sus nombres, pero no tenía idea de quién era quién. Diablos, la única manera por la que podía diferenciar a los pequeños rubios era por el olor. Uno de los otros chicos estaba sentado con su cabeza baja, su oscuro cabello cayendo alrededor de su rostro mientras empujaba la comida en su plato con el tenedor. No dijo nada, pero Junho podía decir que se estaba enterando de todo lo que sucedía a su alrededor.

—Sí, bueno, se lo merecía.

—Kai —dijo Hangeng con un exasperado suspiro—. No importa. Mira, hay alguien aquí que quiero que conozcáis.

—¿Te refieres al gigante allí de pie? —Kai se inclinó a un lado para ver alrededor de Hangeng y saludó con entusiasmo—. ¡Hey! ¡Ven y come!

Junho le devolvió el saludo con la mano, pero la mayor parte de su atención estaba centrada en el último chico de la habitación. Tampoco había dicho nada, pero estaba sonriendo comprensivamente mientras observaba a sus amigos parlotear con excitación a Hangeng.

—¿Cuál es tu nombre?

El hombre se dio la vuelta lentamente en su dirección y le miró de arriba abajo con una curiosa expresión.

—Changmin. ¿Quién eres?

—Chicos, este es Jung Junho. Va a residir en una de las cabañas que están terminadas y va a asegurarse de que no suceda nada malo.

—¿Nos conseguiste un guardaespaldas? —preguntó Taemin con asombro— ¡Qué guay! ¿Ese es el por qué lleva gafas de sol?

Se alegraba de que el enano le aprobara, pero Junho aún no podía alejar los ojos de Changmin. El hombre era lo más impresionante que jamás había visto con cabello castaño que caía en un halo de rizos alrededor de sus delicados pómulos. Los ojos verde lima de Changmin le observaban con cauteloso interés mientras sus labios llenos y sensuales se arqueaban ligeramente hacia arriba a un lado.

—¡Junho!

—¿Huh? —¿Hangeng le había estado hablando? Sacudiendo la cabeza varias veces, Junho intentó centrar su atención en el líder del aquelarre, pero no pudo dejar de mirar furtivamente a Changmin. Quizás después de todo no fuera el hombre adecuado para este trabajo.

—Pregunté si te gustaría mudarte al ala inferior oeste hasta que las cabañas estén terminadas. —Hangeng arqueó una de sus oscuras cejas, dándole una mirada que era un poco demasiado conocida para el gusto de Junho—. Estoy seguro de que estarías muy, uh, cómodo allí.

—¿Por qué lo dijiste de esa manera? —Taemin se puso de rodillas en su taburete y se inclinó sobre el mostrador—. ¿Qué está pasando? ¿Qué me perdí?

—¿Por qué está mirando a Changmin de esa manera? —Kai adoptó una pose similar a la de su hermano y giró la cabeza hacia atrás y adelante entre Changmin y Junho—. Changmin, ¿te sientes bien? Tu rostro está realmente rojo.

Las mejillas de Changmin estaban un poco rosadas, pero no le hacían parecer enfermo. En todo caso, parecía incluso más impresionante que segundos antes.

—Si piensas que sería lo mejor para mí quedarme en la casa principal, supongo que puedo hacer eso. —Quiso parecer indiferente, pero no estuvo seguro de conseguirlo a juzgar por la sonrisa en los labios de Hangeng.

—No —dijo Changmin con firmeza—. No creo que sea necesario. —Su mirada parpadeó brevemente hacia Junho antes de que se dirigiera a sus amigos—. Creo que probablemente deberíamos limpiar este lío antes de que Sehun regrese.

—Creo que él debería limpiar —refunfuñó Kai—. Él lo empezó.

Curioso en contra de su voluntad, Junho caminó alrededor de la isla, manteniendo su modo de andar lento para no asustar a nadie. El suelo embaldosado era un completo desastre, cubierto de harina, agua, tiras de tocino crudo, y lo que parecía ser al menos una docena de huevos rotos. El mostrador cerca de la cocina no había corrido mejor suerte, y se encontró riendo ante el caos.

—Supongo que las clases de cocina no fueron tan bien.

—No es cierto. —Changmin se arremolinó alrededor de su asiento y cruzó los brazos sobre su pecho—. Niel hizo los huevos revueltos que estamos comiendo.

—Hay más en la sartén si estás hambriento —añadió Taemin, señalando a la cocina detrás de Junho.

—Estoy seguro de que el Sr. Jung tiene otras cosas que hacer.

La chispa entre ellos se hacía más grande y brillante cuanto más tiempo estaban juntos, y la actitud testaruda de Changmin no iba a alejarlo hasta que entendiera lo que quería decir.

—En realidad, mi único trabajo es pegarme a vosotros como el pegamento, así que me gustaría desayunar con vosotros.

—Técnicamente es la cena —replicó Changmin—. Aquí tenemos horario de vampiros.

—Hablando de eso —dijo Hangeng un poco más alto de lo que era necesario—,tengo que encontrar a Henry y llevar su pequeño y lindo trasero a la cama. Buenas noches a todos.

Niel se puso de pie, cogió a ambos gemelos por los codos, y les acompañó fuera de la cocina, dejando a Junho solo con Changmin. Ya que realmente estaba hambriento, eso dio a Junho la escusa perfecta para quedarse e intentar que el pequeño cambiaformas participara en la conversación. Sin embargo, los huevos fríos en la sartén no parecían muy apetecibles.

—¿Qué estás haciendo?

Rebuscando en el frigorífico, sacó otro cartón de huevos, champiñones, tomates, pimientos, y queso.

—Hacer un par de tortillas.

—¿Sabes cómo hacer eso? —Changmin se sentó un poco más derecho, estirando el cuello para observar a Junho reunir los ingredientes en el mostrador—. ¿Es difícil?

—Puede ser difícil al principio, pero se hace más fácil con la práctica.

—¿Puedo ver o te haría sentir incómodo? —Era obvio que Changmin estaba intrigado y ansioso por aprender.

Si le mantenía en la habitación y hablando, Junho haría el desayuno —o la cena— para cada persona en el aquelarre.

—No me importa. Sin embargo, aprenderás más rápido si lo intentas tú solo.

—Oh, uh, bueno, no soy muy buen estudiante. Quizás sólo debería limpiar e irme a la cama.

—¿Por qué sigues haciendo eso? —Junho no lo entendía. Changmin no actuaba asustado de él como los demás, pero era obvio que estaba ansioso por algo—. Si realmente quieres irte, yo limpiaré. No hay necesidad de hacer un espectáculo de ello.

—No estoy haciendo un espectáculo de nada. Estás siendo grosero.

—No quieres mi ayuda. No me quieres en alguna parte cerca de tus amigos. Quieres verme cocinar, pero luego en la misma frase, no puedes esperar para salir de la habitación. ¿Exactamente cómo es que soy el único que está siendo grosero?

—Bueno... —Changmin se fue apagando y resopló, abanicando el cabello de la frente con su respiración—. ¿Me puedes enseñar cómo hacer una tortilla?

Dándose la vuelta hacia el mostrador para esconder su sonrisa, Junho asintió con la cabeza cuidadosamente.

—Seguro, pero quizás realmente primero deberíamos limpiar un poco.

—Realmente no soy un buen cocinero. Haz la cena, y yo limpiaré. Luego podemos comenzar con la lección. De otra manera, podría llegar el amanecer antes de que consiguieras comer.

Ambos se dedicaron a sus tareas en silencio, y Junho encontró que no era incómodo en lo más mínimo. Mientras Changmin barría y fregaba el suelo, Junho preparó su tortilla, concentrándose en cada paso y pensando en maneras para explicárselo al cambiaformas. Nunca había enseñado nada a nadie deliberadamente, pero no debería ser un gran problema.

Con la comida devorada y la cocina ordenada, Junho lavó, aclaró, y secó su plato antes de hacerlo a un lado.

—De acuerdo, así que, ¿qué te gusta con los huevos?

—No estoy seguro. —Changmin mordió su labio inferior entre sus dientes mientras inspeccionaba los artículos en el mostrador—. A veces nos dejaban tener kétchup.

Junho no sabía a "quiénes" se refería y no creía que al chico le agradara su curiosidad. Quizás un día Changmin confiaría lo suficiente en él como para compartir sus secretos, y cuando ese día llegara, Junho estaría preparado para escuchar.

—¿Te gustan las cebollas, champiñones, y pimientos dulces?

—No lo sé. —Chupándose el labio de nuevo entre sus dientes, Changmin se encogió de hombros y se frotó la nuca—. Nunca tuve ninguna de estas cosas.

—Bien. —Retirando tres huevos del cartón y poniéndolos al lado de la tabla de cortar, colocó el resto de nuevo en el frigorífico y empujó suavemente a Changmin hacia el mostrador—. Entonces lo mezclaremos con todo. Si algo no te gusta, lo sabrás para la próxima vez. Eso es lo bueno de las decisiones.

Respirando profundamente, Changmin lo sostuvo durante un minuto y luego lo dejó escapar en un silbido.

—De acuerdo. ¿Qué hago primero?

Colocándose en uno de los taburetes, Junho se inclinó hacia atrás contra la isla y observó, respondiendo ocasionalmente preguntas o dando instrucciones. Sin embargo, no sabía lo que le había estado preocupando tanto a Changmin. Estaba claro que no tenía mucha experiencia en la cocina, pero seguía bien las instrucciones y era meticuloso con cada detalle, hasta en la dirección en la que cortaba las cebollas.

—¿Cómo sabes cuando están hechos? —Empujó las verduras en la sartén con la espátula y frunció el ceño.

—Los quieres hechos, pero no blandos.

Changmin asintió con la cabeza con decisión, pero aún continuaba atizando el contenido de la sartén. El labio inferior estaba de nuevo entre sus dientes, una clara señal de que se estaba alterando, y comenzó a saltar de un pie a otro. Las líneas de preocupación estropeaban su frente y las cejas se juntaron en una expresión de clara agitación.

—Creo que está listo, Changmin.

Apretando los labios, asintió con la cabeza una vez más y levantó la sartén para transferir el contenido a la cazuela con los huevos.

—¿Entonces sólo lo doblo?

—Eso es

—¿Qué pasa con el queso? Pusiste queso en el tuyo.

—Bien, puedes ponerlo dentro o fuera. Incluso puedes hacer las dos cosas.

Aparentemente eso fue lo peor que pudo decir, porque la agitación regresó, acompañada por un suave gruñido que Junho tomó como frustración. Changmin lo hacía bien con las órdenes directas. Cuando se enfrentaba a decisiones, incluso la más simple, parecía entrar en pánico.

—¿Te gusta el queso?

—¡Sí, me encanta el queso!

Ah, ahí estaba esa sonrisa que Junho había estado esperando.

—De acuerdo, entonces ahógalo en queso. Diablos, llena toda la sartén con queso.

La risa más dulce se hizo eco alrededor de la cocina mientras Changmin vaciaba la bolsa de queso rallado en la sartén. La risa se cortó abruptamente cuando intentó mover su terminada tortilla al plato y accidentalmente se rompió en varios pedazos.

—¡Mierda! Te dije que no podía hacer esto.

—Relájate, Changmin. —Levantándose de su asiento, Junho separó un poco de la mezcla y lo acercó a los labios del hombre—. Quizás no sea muy hermoso, pero eso no cambia su sabor.

Changmin parecía escéptico, pero después de una corta vacilación, abrió la boca y permitió que Junho le alimentara. Probablemente la manera en que sus labios se envolvieron alrededor de las puntas no era tan erótica como lo encontró Junho, pero eso no le impidió estar completamente hipnotizado.

—Oh, eso está bueno.

—¿Ves? —Tosiendo para aclarar la ronquera de su voz, Junho colocó el utensilio de nuevo en el plato y dio un apresurado paso en retirada—. Uh, probablemente deberías comer antes de que se enfríe.

—Realmente no tengo hambre. Tú la tienes. No comiste mucho. — Tomando el plato de la mesa, Changmin se sentó delante de una silla vacía e indicó a Junho que debería sentarse—. ¿Puedo hacerte una pregunta?

—Acabas de hacerlo, pero supongo que podrías hacer otra.

Changmin esperó hasta que ambos estuvieron sentados antes de que hablara de nuevo.

—¿Por qué no te quitas las gafas de sol?

Metiendo un gran bocado de huevos en su boca, Junho masticó lentamente mientras pensaba sobre cómo responder. La pregunta no le molestaba. Estaba acostumbrado a que la gente metiera la nariz en sus asuntos. Sin embargo, Changmin era diferente. Su opinión importaba, y por primera vez en años, Junho estaba un poco nervioso ante la reacción que recibiría.

Changmin plegó sus manos en la mesa delante de él y sonrió tímidamente.

—¿Tiene algo que ver con que siempre miras hacia otro lado cuando sonríes? ¿O agachas la cabeza cuando comes?

El chico era extremadamente astuto, y le ponía un poco nervioso a Junho por lo que Changmin había observado de los comportamientos sutiles. Las personas en general no le prestaban mucha atención, aparte de mirar boquiabiertos su tamaño más grande que la media. Eso, podía manejarlo. Esto que estaba haciendo Changmin era completamente extraño, y se le hacía difícil no inquietarse con el escrutinio.

—No tengas miedo —le espetó, lo que naturalmente aseguraba que eso era exactamente lo que hacía Changmin.

Sorprendiéndole una vez más, Changmin sólo sonrió y se inclinó hacia adelante sobre la mesa.

—No tengo miedo. Estoy nervioso, ansioso, y quizás incluso un poco celoso, pero definitivamente no tengo miedo.

—¿Celoso? —Junho inclinó la cabeza hacia un lado y frunció el ceño— ¿Por qué demonios estarías celoso?

La timidez regresó, y las mejillas de Changmin se tintaron de rosa de nuevo.

—Porque eres mío. 


CAPITULO 3


Jung Junho era suyo, todo suyo, y no tendría que compartirlo con nadie. Le había llevado un poco de tiempo descubrir por qué el hombre le ponía tan nervioso, pero entonces sus instintos tomaron el control, y Changmin entendió perfectamente.

—¿Tu pareja?

¿Junho no podía sentir el zumbido entre ellos? Demonios, el sentimiento prácticamente había golpeado a Changmin en el rostro al  minuto que había puesto los ojos en el cambiaformas. Por supuesto, no se había dado cuenta de lo que quería decir en ese momento, pero había sabido de inmediato que haría cualquier cosa para pertenecer al hombre. Los celos que se habían elevado en su interior cuando los gemelos habían expresado el deseo de conocer de cerca y personalmente a su nuevo guardaespaldas eran desconocidos, y probablemente no los había manejado bien.

—Eso creo. Nunca antes he tenido una pareja, así que realmente no lo sé. Siento algo, como si quisiera gatear en tu regazo y frotarme sobre ti de manera que huelas como yo.

Una risita ahogada retumbó a través del pecho de Junho, y la polla de Changmin respondió animándose hacia arriba presionando duro contra su bragueta. El enorme tamaño del hombre debería haber sido suficiente para que Changmin gritara, pero era de la clase al que le gustaba la idea de tener una pareja tan grande como Junho. Seguramente no habría otro lugar en la tierra que fuera más seguro que a su lado.

—Creo que tienes razón, porque me siento de la misma manera. Quiero que todo el mundo sepa que eres mío. Probablemente arrancaría el brazo de alguien si intentara tocarte ahora mismo. —Los labios de Junho se apretaron, y aspiró profundamente a través de su nariz antes de continuar—. Lo siento, Changmin. No quise asustarte.

Se sentía de cualquier manera excepto asustado. Lo que Junho describía sonaba más que bien para él, especialmente desde que quería lo mismo. Era una sensación muy poco común para él codiciar algo, pero quizás sólo por esta vez podría permitirse ser egoísta.

Sacrificio era el nombre del juego cuando estaba intentando mantener a la gente que quería a salvo. Había renunciado a mucho, incluso antes de que escaparan de The Hive, y ahora era su turno para tener un poco de algo que pudiera llamar suyo. No había nada malo con eso.

Así que, ¿por qué se sentía tan hecho polvo?

—Vas a ser nuestro guardián, ¿cierto?

—Sí, señor.

—¿Mantendrás a mis amigos a salvo? ¿No dejarás que nada les suceda?

—Haré todo lo que pueda, Changmin. No puedo predecir el futuro, y no haré una promesa que no pueda mantener. Sin embargo, cualquier cosa que suceda, prometo que haré todo lo que esté en mi mano para asegurar que nada te suceda a ti o a la gente que te importa.

Realmente no podía pedir nada más que eso, y estaba impresionado de que Junho no hubiera intentado tranquilizarle con esperanzas vacías y promesas sin sentido. Changmin se consideraba a sí mismo un realista, y de manera realista, aceptaba el hecho de que cosas malas iban a suceder. Nadie desafiaba The Hive y se salía con la suya. Esquivarles durante tanto tiempo como lo habían hecho, era en sí mismo un milagro. No podían esperar evitar ser descubiertos por siempre.

Sería más fácil para él sentirse tranquilo y a salvo si sólo pudiera ver los ojos de Junho. Demasiadas emociones expresaban sus ojos, y era mucho más fácil decir si una persona tenía intenciones honorables o sólo estaba echando humo por el culo.

—¿Podrías por favor quitarte las gafas de sol?

—Uh, no creo que eso sea una buena idea.

Ahí estaba ese tic nervioso de nuevo. Al minuto que Changmin había mencionado las gafas, la cabeza de Junho se hundió, escondiendo la mayoría de su rostro de la vista. Su cabello, largo y negro, caía más allá de sus hombros, oscureciendo aún más sus rasgos, casi como si pensara que estaba intentando penetrar dentro él mismo.

—No soy tan delicado. —Había visto una colección de cosas asombrosas durante su vida en The Hive—. No me asusto con facilidad.

Junho no parecía convencido. Detrás de sus gafas de sol, sus cejas se elevaron con escepticismo, y una incrédula sonrisa se arqueó a un lado de su boca.

—Ya has probado que eres muy capaz, pero todo el mundo tiene secretos, Changmin. Por favor, permíteme mantener los míos.

Aunque entendía el deseo de mantener algunas cosas ocultas, Changmin no sentía que eso se aplicara a esta situación. Junho era su pareja, y las parejas no deberían tener secretos entre ellos. No era como si esperase que el hombre le explicara la historia de su vida de inmediato. Sin embargo, lo que Junho estaba decidido a guardar de él parecía muy importante.

Tal vez si comenzaba lentamente, podría encontrar la manera de hacer preguntas más importantes.

—¿Qué tipo de cambiaformas eres? —Era una pregunta bastante importante, pero aún así, un detalle relativamente menor en la progresión de su relación.

—Felino —respondió Junho en un tono cortante. No dijo nada más, y Changmin no podía entender cómo la pregunta había sido ofensiva. Obviamente su pareja no quería hablar sobre ello, pero eso no le detuvo de insistir.

—¿Qué clase de felino exactamente?

—No reconocerías la raza.

De acuerdo, ahora estaba comenzando a enojarse.

—No soy estúpido. Sólo porque Minho nos encontrara en una cueva no quiere decir que fuera criado por lobos. —Suspirando pesadamente, se levantó de la silla y sacudió la cabeza—. Esto no está funcionando.

—Así que, ¿eso es todo? ¿Sólo porque no responderé a tus preguntas, te marchas? —La parte triste era que Junho no parecía tan enojado como probablemente pensaba que lo estaba. En realidad parecía un poco esperanzado.

—No voy a seguir golpeándome la cabeza contra la pared y preguntarme por qué me duele la cabeza. Cuando estés preparado para hablar, ya sabes dónde encontrarme. —Con esa declaración de despedida, salió de la cocina sin mirar atrás.

Changmin tenía su propio equipaje y más que unos pocos problemas de confianza. Constantemente estaba mirando sobre su hombro y siempre esperando lo peor, pero se abriría a Junho si el hombre le mostrara incluso el más mínimo interés. Durante la mayor parte de su vida, había sido preparado y entrenado para un Maestro, y por lo tanto, nadie le había enseñado sobre lo que significaba tener una pareja fiel y predestinada.

Era irónico que encontrara a Junho ahora. Antes de venir a Haven, Changmin no se había dado cuenta de que tales cosas como parejas enlazadas existieran. Observar a todas las parejas felices dentro del aquelarre fue sorprendente al principio, especialmente escuchándoles discutir. Cuando Heechul había machacado a Siwon por un lado y por el otro, poco después de su llegada, Changmin se había paralizado por el miedo.

La primera regla para ser un Desirable era someterse a su Maestro en todos los asuntos. El castigo por desobedecer era severo, garantizando que todos los Desirables se esforzaran por la perfección. Escuchar a Heechul hablar de tal manera al alfa de su manada fue desconcertante, pero incluso más confuso fue la manera en que Siwon había sonreído a su pareja antes de levantarle en sus brazos y besarle hasta dejarle sin aliento.

Jin parecía tener algún tipo de crisis a diario, y normalmente con los problemas más insignificantes. Heechul le llamaba reina del drama, y aunque Changmin había necesitado investigar sobre la definición de la descripción, una vez que Heechul le explicó, tuvo que estar de acuerdo. Sin embargo, NamJoon tomaba todo con calma. Ni una vez le había gritado, levantado una mano con ira, o realmente tampoco hizo algo más que resoplar y poner los ojos en blanco.

Todo parecía ser la manera natural de ser de la manada. Changmin, por otro lado, sentía el estómago revuelto al salir de la cocina como lo había hecho. Lo único que le había salvado de regresar corriendo y suplicar perdón era el hecho de que Junho había parecido sinceramente aliviado de que se hubiera marchado.

Jin y Heechul habían hecho la misión de su vida enseñar a Changmin a levantarse él solo y no permitir que nadie anduviera encima de él todo el tiempo. Changmin no se veía a sí mismo como un felpudo, pero podía admitir que tenía algunos problemas para reafirmarse cuando se trataba de figuras de autoridad. Como el alfa, si Siwon le dijera que se desnudara y se quedara en medio del jardín delantero, lo haría sin preguntar.

—¡Changmin!

Deteniéndose en seco y dándose la vuelta, Changmin se quedó tan sorprendido al ver a Junho corriendo hacia él por el pasillo que su boca se abrió y comenzó a agitarse como un pececillo.

—¿Qué estás haciendo?

—Espera. —Deteniéndose frente a él, Junho le cogió ambas manos y las levantó hacia su boca. Fue un poco raro, dada su diferencia de altura, pero, no obstante, el gesto fue dulce—. Lo siento.

—También lo siento. No debería haberme ido de esa manera. —. Tener una pareja era diferente a cualquier sentimiento con el que Changmin se hubiera encontrado nunca. Quería complacer a Junho, no porque se le requiriera, sino porque quería hacer feliz al hombre real y verdaderamente. Estar en su presencia era estimulante, y hacía que su corazón latiera fuerte y rápido contra su esternón.

—Mira, podemos hacer todo el juego de la culpa más tarde. Sin embargo, tenías toda la razón. —Junho miró arriba y abajo por el pasillo antes de regresar su atención a Changmin—. ¿Hay algún lugar más privado en el que podamos hablar? Te lo contaré todo, pero realmente no quiero audiencia.

—Podemos ir a mi habitación. —El vientre de Changmin revoloteó un poco ante la idea de tener al maravilloso cambiaformas solo en su habitación, pero alejó su ansiedad, mantuvo un firme apoyo en la mano de Junho, y lideró el camino hacia la escalera.

Ninguno de ellos habló mientras se dirigían por los largos y sinuosos pasillos hacia el ala oeste localizada en la primera planta. Una vez dentro de su habitación, Changmin cerró la puerta silenciosamente y entrelazó los dedos detrás de su espalda mientras se daba la vuelta para enfrentar a su pareja.

—Bueno, eso es.

Acomodándose en el borde de la cama, Junho levantó las manos cuando Changmin comenzó a caminar hacia él.

—Quédate ahí. —Cuando Changmin hizo lo que se le pidió, asintió con la cabeza de manera cortante, tomó una profunda respiración, y estiró la mano hasta llegar a las patillas de sus gafas de sol—. ¿Estás seguro de estar preparado para esto?

—No puedes asustarme. Cualquier cosa que sea, estoy seguro de que he visto algunas cosas más extrañas.

Junho murmuró algo en voz baja que Changmin no pudo escuchar y se quitó las gafas de sol. Sin embargo, sus párpados se mantuvieron firmemente cerrados, y a Changmin le llevó una gran cantidad de autocontrol no reírse a carcajadas. Sabía que esto era un gran problema para su pareja, y no quería burlarse de la confianza que Junho le estaba ofreciendo, pero el hombre estaba actuando como si pensara que fuera a disparar rayos láser o algo de sus ojos.

Arrastrando los pies por el alfombrado suelo, le agradó el notar que Junho intentó detenerle esta vez. Introduciéndose entre los enormes muslos del hombre, Changmin agitó los dedos sobre la delicada piel debajo de los ojos de junho y sonrió.

—Ábrelos.

Resoplando como si pensara que estaba completamente exasperado con todo el proceso, Junho abrió los ojos con insoportable lentitud. El misterioso resplandor fue lo primero que notó Changmin, pero después de sólo unos segundos, lo encontró hermoso en lugar de aterrador. Sus pupilas verticales estaban completamente dilatadas, pero la parte que realmente capturó la atención de Changmin fue la falta de color blanco alrededor del iris anaranjado.

De acuerdo, así que en realidad no había visto eso antes, pero aún no estaba lo suficientemente sorprendido como para sacarle gritando de la habitación. Los ojos de Junho realmente eran muy hermosos una vez que superó la sorpresa de ver ojos de gato devolviéndole la mirada desde un rostro humano.

—Son impresionantes. ¿Por qué los escondías todo el tiempo?

Junho soltó un bufido bastante grosero y empujó de nuevo las gafas de sol en su rostro.

—No seas condescendiente conmigo, Changmin. Sé a lo que me parezco, y no utilizaría 'impresionante' para describir mi apariencia.

—Bien, es algo bueno que te tenga alrededor para que me cuentes lo que yo pienso. Odiaría tomar mis propias decisiones. —Eso era parcialmente cierto de una manera. Changmin aún lo pasaba mal incluso decidiendo qué color de calcetines llevaría. Con todo, la fuente de su sarcasmo estaba completamente encendida, y no apreció la presumida actitud de Junho.

—¿Siempre eres tan respondón?

Dando un paso hacia atrás para poner distancia entre ellos, Changmin cuadró los hombros y se armó de valor.

—Por lo general, no. Heechul dice que necesito hablar yo solo y dejar que la gente sepa cuándo hacen algo que no me gusta. No es fácil, pero estoy comenzando a ver que tiene razón.

Probablemente su rostro estaba de seis tonos diferentes de rojo, y podía sentir el calor emanando de sus mejillas, pero siguió adelante de todos modos.

—Puedo entender que la vida no haya sido fácil para ti simplemente por el aspecto que presentas. Según mi experiencia, la mayoría de las personas no se toman tiempo para mirar debajo de la superficie. Sin embargo, no estaba siendo condescendiente contigo. Por favor, no me trates como a un niño que no conoce su propio juicio.

Su corazón estaba latiendo en su garganta en el momento que terminó de hablar, su voz llegando a ser un poco temblorosa. Su estómago se retorció dolorosamente, y las palmas de sus manos estaban empapadas de sudor. El corto monólogo había sido educado, pero eso no hacía más fácil saber que había dicho esas cosas a un superior.

Cualquier persona que no fuera otro Desirable era considerada un superior, de acuerdo con las enseñanzas de The Hive. Después de diez años viviendo de esa manera, iba a tardar más de un par de semanas reprogramarse. El primer paso había sido escapar —el último acto de rebelión—. Con suerte, todo lo demás vendría con el tiempo.

—Vas a temblar hasta quedarte sin ropa. —Junho estiró la mano hacia él, y Changmin reaccionó por instinto alejándose encogido y lanzando los brazos hacia arriba para cubrir su rostro.

De nuevo, era el protocolo estándar. Cualquier acto de desafío era tratado rápida y brutalmente. Ya que el rostro de un Desirable era lo primero que veían los potenciales Maestros, siempre se les enseñaba a proteger sus cabezas cuando recibían el castigo. De no hacerlo, aterrizarían en el módulo de aislamiento, y les sucedían cosas malas a los Desirables en esa parte oscura de The Hive.

Sin embargo, Junho no le golpeó. En su lugar, su mano aterrizó suavemente en el codo de Changmin, y tiró, alentando en lugar de exigir.

—Es mi trabajo protegerte, y no sólo porque sea tu guardián. Ahora, ven aquí.

Sentarse en el regazo de Junho y ser rodeado por sus enormes y poderosos brazos fue otra experiencia nueva para él, y una que esperaba que se repitiera con frecuencia. Una tranquila voz dentro de su cabeza le dijo que su pareja nunca haría nada para dañarle, y Changmin de repente sintió vergüenza de su anterior reacción.

—Lo siento.

—Pasas mucho tiempo arrepintiéndote, y no hay necesidad de ello. Algún día, cuando estés preparado, me contarás sobre ello. Por ahora, vamos a coincidir en que los dos vamos a cometer errores.

Su amable gigante estaba siendo increíblemente dulce, y Changmin podría acostumbrarse al trato con muy poco esfuerzo.

—¿Te gustaría ir a caminar y ver la salida del sol? —Era una de las cosas en su muy simple lista, y nada le gustaría más que compartirla con su pareja recién descubierta.

—Me encantaría ir a caminar contigo.

Los suaves labios se frotaron sobre su frente en un casto beso que envió un hormigueo directamente a los dedos de los pies de Changmin. Quizás si jugaba bien sus cartas, podría conseguir un verdadero beso antes de que regresaran a la mansión.

—Muéstrame el camino.

—Tengo una idea mejor. —Poniéndole de pie, Junho también se levantó de la cama y cogió la mano mucho más pequeña de Changmin en su enorme manaza—. ¿Qué tal si caminamos juntos?

Como iguales. Changmin era un cobarde confeso y se tomó la molestia para evitar el conflicto. Sin embargo, Junho se estaba convirtiendo rápidamente en alguien por el que podía verse luchando con uñas y dientes.

—Juntos.         


CAPITULO 4


—¿Qué más está en tu lista de tareas?

Junho envolvió su brazo alrededor de los hombros de Changmin y arropó al hombre más pequeño junto a su lado. Sus paseos al amanecer se habían convertido en una especie de rutina, e incluso después de dos semanas, los esperaba con interés cada mañana. Aunque su relación había progresado un poco más que agarrarse de las manos y el ocasional beso en la mejilla, Junho encontró que le gustaba pasar tiempo con Changmin.

—No es una gran lista. Me gustaría hacer un ángel de nieve, bailar en la lluvia, y quizás aprender cómo pintar.

No, no era una gran lista en absoluto, pero Junho la encontró refrescante. Changmin no quería viajar dando la vuelta al mundo, ganar fortuna y fama, o cualquier otra cosa extravagante. La inocencia en su sonrisa y la manera en que sus ojos se iluminaban ante las cosas más pequeñas eran adictivas, y Junho se encontraba con frecuencia ideando maneras de sacar respuestas de su pareja.

No era su primer detalle protector, y dudaba de que fuera el último. Sin embargo, Changmin era diferente. No era tanto un trabajo u obligación sino una arraigada necesidad de mantenerle a salvo y feliz a toda costa. Si alguien le hubiera dicho lo intenso que sentiría por Changmin después de tan poco tiempo, Junho se hubiera reído en su cara.

—¿Alguna vez vas a besarme o al menos dejarme ver tu sonrisa?

No se le había ocurrido de inmediato, pero en los últimos días, Changmin le había convencido para que fuera sin sus gafas de sol cuando estuvieran solos. Junho aún las mantenía cerca en todo momento en caso de que fueran interrumpidos, pero Changmin se lo ponía fácil para que olvidara su extraña apariencia. Sin embargo, esa era una gran diferencia.

La tendencia a alejarse o cubrirse la boca cuando sonreía o hablaba era algo que había hecho desde la pubertad, y apenas se dio cuenta de que ya no lo hacía. Bajo diferentes circunstancias, se negaría y posiblemente incluso se pondría nervioso. Sin embargo, Changmin merecía conocer su verdadero yo. Era justo para el cambiaformas que entendiera en lo que se estaba metiendo antes de que las cosas fueran más lejos entre ellos.

Deteniéndose bajo un enorme árbol cerca del estanque, se arrodilló en la hierba para compensar la gran diferencia de alturas y apoyó sus manos en las caderas de Changmin.

—Quiero mostrarte, contártelo todo, pero sólo recuerda que no importa a lo que me parezca, no cambiará lo que soy en el interior.

Changmin puso los ojos en blanco y golpeó ligeramente a Junho en la punta de su nariz.

—Te preocupas demasiado. Ya he decidido que quiero pertenecerte, así que deja de buscar evasivas.

Esa era una extraña manera de expresarlo, pero Junho no pudo refutar cómo hacía que su corazón aleteara y le calentara hasta el alma. Sin embargo, era fácil decir esa clase de cosas cuando la vida era sencilla. Desafortunadamente, Junho estaba a punto de complicar extremadamente su relación.

En lugar de sonreír, simplemente abrió la boca e inclinó la cabeza hacia atrás sobre sus hombros, dando a Changmin una vista perfecta de sus afilados y puntiagudos dientes con caninos ligeramente alargados. Quitando una mano de la cadera de su pareja, empujó hacia atrás el cabello de su rostro, exponiendo la afilada punta de su oreja derecha.

La reacción que recibió no fue para nada lo que esperaba. En lugar de mostrar miedo o disgusto, Changmin realmente le sonrió mientras trazaba el cartílago de la oreja de Junho con la punta de sus dedos. Entonces Changmin acarició el lado de su rostro mientras se inclinaba y presionaba sus labios ligeramente, persistiendo sólo el tiempo suficiente para conseguir que su pulso se acelerara.

—¿Ese es tu gran secreto? ¿Orejas puntiagudas y dientes afilados? ¿Realmente pensaste que no podría manejar eso?

Los cambiaformas no tenían una forma mitad y mitad. O eran humanos o animales. En algún lugar de la composición genética de Junho, había una anomalía que le impedía cambiar por completo a cualquiera de ellos. Siendo un precoz despropósito, su primera tentativa a un cambio completo vino a la edad de doce años. Había estado atrapado en ese extraño, y con frecuencia, atemorizante cuerpo desde entonces, sólo aumentando cada vez más con cada año que pasaba.

Mientras intentaba explicar todo a su pareja, Changmin sólo seguía sonriendo y frotando sus orejas, lo que era una increíble distracción. Cada suave caricia y cada tirón en sus lóbulos enviaban escalofríos por su espina dorsal hasta que fue lo único que pudo hacer para no gemir.

—Realmente no eres tan temible como piensas que eres — coqueteó Changmin cuando Junho hubo terminado de hablar—. No eres más que un grande y viejo minino, ¿no?

Probablemente debería haberle enojado que Changmin le estuviera hablando como si fuera un niño, pero Junho encontraba tan imposiblemente difícil enojarse cuando el chico estaba alrededor. Además, Changmin no estaba siendo condescendiente o no pretendía serlo. Su pareja estaba siendo juguetón, y nadie se sentía lo suficientemente cómodo para bromear con él. En realidad era bastante agradable y le permitió sentirse incluido por una vez.

—No te preocupes —le aseguró Changmin, inclinándose más cerca para así poder susurrar en el oído de Junho—. Tu secreto está a salvo conmigo. Nunca se lo diré a nadie.

Olvidándose completamente de sí mismo, Junho envolvió ambos brazos alrededor de la cintura de Changmin y derribó al hombre más pequeño sobre la hierba. Sus movimientos era controlados de tal manera que no hiciera daño a su pareja, pero no había considerado lo aterrador que probablemente fuera para Changmin el tener a un hombre del doble de su tamaño clavándole en el suelo.

Sin embargo, como de costumbre, Changmin le sorprendió, riéndose directamente en su vientre mientras levantaba la mano para pasar sus brazos alrededor del cuello de Junho.

—¿Alguna vez me vas a decir qué tipo de gatito eres?

—Un caracal. Mucha gente se refiere a la especie como el...

—Lince egipcio. —Changmin levantó ambas cejas y las meneó—. Me conocen por haber leído de vez en cuando.

—Y yo que pensaba que eras un chico agradable. Sin embargo, eres una especie de dolor en el culo.

Por primera vez en casi catorce años, Junho se dio cuenta de que estaba sonriendo abiertamente. Sus gafas de sol estaban olvidadas en el suelo al lado de ellos, e incluso su cabello estaba metido detrás de sus orejas. Ni una sola parte de él estaba oculta, y Changmin no se estaba alejando de él o encrespando la nariz con disgusto.

—Realmente eres maravilloso, Junho. Nunca, ni en un millón de años, habría pensado que alguien como tú me querría. El tipo que firmó mi contrato era... —Changmin se fue apagando, sus brillantes ojos verdes redondeados hasta que parecían peligrosamente cerca de estallar de su cabeza, y sus labios presionados juntos en una apretada línea blanca.

Así que, parecía que Junho no era el único que había estado guardando secretos. Su reunión informativa había sido bastante imprecisa cuando Hangeng le había pedido que mantuviera un ojo en los nuevos Moonlighters. Changmin y sus amigos habían sido encontrados en una cueva . Estaban huyendo de alguien que quería hacerles daño. Es posible quien quiera que fuera esta persona pudiera estar buscándoles en este mismo momento. Realmente eso era todo lo que le habían dicho.

—Cuéntame, amor. —Sosteniéndole con una mano, Junho utilizó la otra para peinar hacia atrás los rizos del dulce rostro de Changmin—. Ahora conoces todos mis secretos. Creo que puedo manejar los tuyos.

Changmin enroscó los dedos alrededor de la muñeca de Junho y acarició la palma de Junho con su mejilla.

—Esto es agradable. Me encanta la manera en la que hueles.

—Deja de intentar distraerme, mocoso.

—Hace un segundo dijiste que era un amor. Ahora, ¿soy un mocoso? Realmente deberías aclararte con tu historia.

Con un silencioso suspiro, Junho se alejó de su pareja y rodó hacia su lado, arrastrando al pequeño cambiaformas con él. Changmin encajaba perfectamente contra su pecho, y la dulce sonrisa en sus labios hacía que Junho se sintiera como un rey.

—No tenemos que hablar sobre ello ahora. —Puso un suave beso en la frente de Changmin y le arrastró un poco más cerca—. Deberíamos regresar ya a la casa.

—¿Estás enojado?

—No, cariño, no estoy enojado. Cuando confíes en mí, me lo contarás. Puedo esperar.

Changmin le empujó en el pecho, inclinándose hacia atrás de manera que pudiera mirar a los ojos de Junho. —No es que no confíe en ti. Estoy avergonzado —admitió.

—Cualquier cosa que sucediera no fue culpa tuya. No tienes razón para estar avergonzado, cariño.

—Intelectualmente, supongo que lo sé. Sin embargo, eso no cambia nada. No puedo cambiar lo que ellos me han hecho.

—¿Y qué sería eso? —Otra pregunta se le ocurrió a Junho antes incluso de tener respuesta para la primera—. ¿Qué tipo de cambiaformas eres?

—Un erizo.

—¿En serio? —Junho no había querido que sonara como un insulto. Sinceramente, sólo estaba sorprendido, porque nunca antes había conocido a un cambiaformas erizo. Sin embargo, la manera en que el rostro de Changmin cayó fue inaceptable.

Deslizando un dedo bajo la barbilla de su pareja, Junho levantó su cabeza y le dio un beso en los labios.

—Apuesto que eres adorable.

Changmin se encogió de hombros sin mucho entusiasmo.

—Supongo. No es exactamente intimidante.

—¿A quién diablos necesitas intimidar? —Extendiendo su brazo derecho hacia un lado, Junho cerró el puño y lo llevó hacia su hombro para mostrar su abultado bíceps—. Conmigo adosado a tu cadera, ¿quién en su sano juicio pensaría siquiera en respirar en tu dirección?

Sus payasadas funcionaron, y Changmin se rió entre dientes incluso puso los ojos en blanco cuando lo hizo.

—Bien, tú ganas. Soy adorable.

—Mmm —ronroneó Junho—. Sí, lo eres. —Deslizando sus dedos de la barbilla de Changmin, acunó tiernamente con su mano la mejilla de su pareja, sujetándole con delicadeza como si estuviera hecho del cristal más fino y se rompiera con la misma facilidad.

—¿Sabías que tus ojos brillan cuando sonríes? —Changmin arqueó el cuello, llevando su boca más cerca de la de Junho—. Realmente no te ves tú mismo con claridad.

Junho sabía exactamente qué aspecto tenía, y había visto de primera mano cómo le veían otros. Tal vez fuera por el vínculo de apareamiento por lo que Changmin le veía diferente, pero Junho podía vivir con ello. No era tan ingenuo como para pensar que la opinión de su pareja era la única que importaba, pero la aprobación de Changmin le hacía un poco más fácil soportar las miradas y susurros.

Teniendo cuidado de sus afilados dientes, bajó la cabeza el último centímetro, rozó sus labios contra los de Junho en un tentativo beso. Había pasado mucho tiempo desde que alguien había estado dispuesto a aventurarse a estar tan cerca de su boca, y casi esperaba que Changmin le rehuyera. Así que, cuando los brazos rodearon su cuello de manera apretada, arrastrándole más cerca, y un dulce y pequeño gemido llenó sus oídos, Junho quedó momentáneamente inmóvil.

Sin embargo, una vez que su cerebro se puso al día con lo que el resto de su cuerpo ya sabía, se acabó el juego. Rodando sobre su pareja, clavó a Changmin en la hierba cubierta de rocío, y se inclinó para que sus bocas quedaran juntas. No hubo lucha por el dominio o el poder. Junho estaba al mando. Fin de la historia. Sin embargo, Changmin parecía estar más que conforme de darle ese control, y permitirle que les dirigiera a donde tenían que ir.

Su pequeño cuerpo temblaba, y jadeantes gemidos brotaban de sus labios, pero cuando Junho se apartó para asegurarse de que estaba bien, la única respuesta de Changmin fue arrastrarle de nuevo al beso. Sus lenguas se deslizaban juntas, trepando y acariciándose en una resbaladiza danza que imitaba lo que vendría. Por muy dura que estuviera su polla y por mucho que le doliera reclamar a Changmin allí mismo junto al estanque, Junho no permitiría que su primera vez juntos fuera cualquier cosa menos perfecta.

—Hora de ir a casa, cariño.

—No quiero —jadeó Changmin, persiguiendo sus labios e intentando acercarle de nuevo.

Junho se rió entre dientes, manteniendo fácilmente a su pareja a raya.

—Los cambiaformas y weres se despertarán pronto. Vamos a buscar un poco de privacidad.

Asintiendo con la cabeza de manera aturdida, Changmin musitó su acuerdo, pero aún no liberaba su agarre del cuello de Junho. La alegría de saber que su pareja le quería sin reservas le hizo sonreír de oreja a oreja.

Agarrando sus gafas de sol del suelo, Junho se las puso, serpenteó un brazo alrededor de la cintura de Changmin, y se levantó fácilmente con el hombre aferrado a su pecho.

Inmediatamente, las piernas de Changmin fueron alrededor de su cintura, y se alzó más alto, aún intentando capturar los labios de Junho con los suyos.

—Quédate quieto.

El diablo estaba seriamente poniendo a prueba su autocontrol, pero con sus largas zancadas, Junho casi estaba en la casa principal. Ya que Hangeng había tenido la amabilidad de otorgar los niveles más bajos a los cambiaformas, ni siquiera tenían que aventurarse alrededor de la puerta principal, sino que podían entrar directamente en la habitación de Changmin a través de la puerta de su patio privado.

—¿Recuerdas tu clave?

—¿Huh? —Changmin le miró fijamente parpadeando durante un momento antes de sacudir la cabeza rápidamente como un perro sacudiéndose del agua—. Oh, sí, lo recuerdo. 060286.

Fue el turno de Junho de estar aturdido. Los números eran los mismos que su cumpleaños, hasta el año. No podía creer que Changmin pensara que el día de su cumpleaños pudiera ser algo lo suficientemente importante para recordar. Diablos, ni siquiera se había permitido celebrar su cumpleaños después de que cumpliera los doce. Sus padres habían actuado como si el día estuviera maldito, y con frecuencia había sido dejado solo e ignorado por completo hasta que había cumplido los diecisiete.

Había vivido solo desde entonces, viviendo en los límites de la sociedad. Su familia estaba avergonzada de él, no tenía amigos, y los desconocidos le rehuían. Esconderse en las montañas o en zonas boscosas poco pobladas le había servido durante un tiempo, pero siempre estaría agradecido de que Hangeng le convenciera para quedarse en Haven. Sin ese pequeño empujón, probablemente nunca habría conocido a Changmin.

Sin embargo, no era el momento para recordar el pasado sobre su antigua vida. Junho no iba a dejar que el pasado se entrometiera en este momento. Este momento era para él y Changmin, y con un poco de suerte, estaría avanzando para crear nuevos recuerdos más felices. Sí, su vida había sido muy mala, pero no sentía lástima de sí mismo. De la forma en que Junho lo veía, un hombre sin cicatrices era un hombre que nunca había vivido.

No se dio cuenta de que había hablado en voz alta hasta que Changmin se arqueó y besó la parte inferior de su mandíbula con una sonrisa.

—Todos tenemos cicatrices, Junho. Algunas son más visibles que otras.

Quizás fuera verdad y quizás no lo fuera, pero Junho no iba a perder el tiempo debatiéndolo. Había conocido un montón de hombres y mujeres que habían nacido favorecidos y no eran tímidos haciendo alarde de su buena fortuna. ¿Exactamente qué cargas llevaban? Oh, imaginaba que debía ser horrible que todo en la vida se lo entregaran en bandeja de plata con una hermosa cinta azul.

—Estás poniendo esa cara —regañó Changmin—. Ese rostro que dice que estás pensando mucho en algo que no es muy agradable.

¿Cómo diablos hacía eso Changmin? Claro, habían pasado casi todo su tiempo juntos en las dos últimas semanas, pero eso no parecía tiempo suficiente para que el chico fuera capaz de leerle tan fácilmente. No era necesariamente nada malo, pero era un poco inquietante, especialmente para alguien como Junho que había luchado más de la mitad de su vida por ser invisible.

Cuando alcanzaron la entrada privada de la habitación de Changmin, Junho decidió reflexionar sobre el enigma que era Changmin más tarde. Golpeando los números en el teclado, esperó impacientemente a que las placas de acero se deslizaran hacia atrás para dejarle entrar.

No podía esperar hasta que las cabañas estuvieran terminadas. Aunque entendía la necesidad de las placas para proteger a los vampiros del aquelarre de la luz del día, hacía que entrar y salir fuera bastante incómodo. No era de extrañar que la mayoría de los residentes de la 
mansión —incluso los cambiaformas— hubieran llevado una existencia nocturna.

—Deprisa —sopló Changmin contra el lado de su cuello mientras lamía y mordisqueaba la sensible carne.

No importaba cuánto quisiera a su pareja, Junho no se precipitaría.

—Relájate, amor. Voy a cuidar muy bien de ti.      


Junho

Changmin




CAPITULO 5


La electricidad corría arriba y abajo por su columna vertebral cosquilleando en corrientes que se perseguían en interminables ondas. Su cuerpo ardía, calentándole de adentro hacia afuera hasta que su piel se sintió como si fuera a derretir sus músculos. Sus sentidos se atenuaron, resguardándole en tranquilo silencio como si todo lo demás en el mundo se hubiera desvanecido de repente a la inexistencia.

Lo único que Changmin podía ver era a Junho. Los rayos de sol se derramaban en la habitación y brillaban a través de sus largos cabellos negros, dándoles un matiz de tinta que le robó el aliento de sus pulmones. Cuando Junho se puso de pie y se quitó la camisa para revelar su torso desnudo, Changmin pensó que nunca sería capaz de respirar nuevamente.

La piel estaba bronceada y besada por el sol uniformemente estirada a través de los músculos más poderosamente esculpidos que había visto nunca. Los dedos de Changmin temblaban involuntariamente mientras luchaba contra el deseo de estirar la mano y trazar los ocho apretados ladrillos que componían los abdominales de Junho. El hombre estaba completa y deliciosamente lampiño, completamente sin pelo aparte de las magníficas hebras que fluían hacia abajo sobre sus anchos hombros.

Durante los últimos cuatro años, Changmin había sido entrenado en el arte sutil de los juegos previos y le habían enseñado diferentes maneras de llevar a un hombre al orgasmo incluso sin quitarse su propia ropa. Sabía cómo leer las señales de su Maestro, cuándo ser sumiso, y cómo tomar la iniciativa si eso era lo que se requería de él.

Cada aspecto técnico de una relación sexual le había sido programado a través de una serie de intensas sesiones de entrenamiento. Diablos, incluso le habían obligado a tomar clases de anatomía humana, terapia de masajes, y acupuntura. Había sido sometido a cada perversión y fetichismo conocido por el hombre y sabía exactamente cómo interpretar su parte incondicionalmente.

Aplicar esas técnicas aprendidas a su situación actual le hacía sentir avergonzado e indigno del afecto de Junho. Los entrenadores en The Hive le habían enseñado cómo joder como una estrella del porno, ya fuera rápido y sucio o lento y sensual. Sin embargo, nada en su repertorio sexual incluía una guía práctica de hacer el amor.

Las pupilas de Junho se contrajeron en ranuras, y un fiero gruñido retumbó a través de su enorme pecho.

—¿Te gusta esa camisa?

Changmin sacudió la cabeza de manera aturdida, incapaz de alejar la mirada de la caliente luz en los ojos de su pareja. Ni siquiera recordaba qué camisa llevaba, ni sabía por qué importaba qué pensaba de ella. Sin embargo, su respuesta llegó con rapidez, cuando Junho agarró el cuello de la camisa con ambas manos y rasgó la tela justo en el centro del pecho de Changmin.

Su jadeo de sorpresa se quedó atrapado en la garganta, y su polla se sacudía en el interior de sus vaqueros, palpitando contra la bragueta ante la cruda y masculina exhibición de fuerza. Su cuerpo temblaba por la anticipación, nervioso, pero ansioso por ese primer toque de piel con piel.

—Te gusta eso, ¿no? —La voz de Junho era grave, ronca, y llena de un deseo apenas contenido, lo que hizo que Changmin se estremeciera violentamente con su propia excitación.

—Sí —susurró, su boca demasiado seca para hablar más fuerte. ¿Junho iba en serio? Changmin nunca había estado más encendido en su vida. Aparentemente, su perversión no era lo único sobre lo que los entrenadores habían pensado en educarle.

—Te gusta el que sea mucho más grande que tú. —Junho merodeaba como un depredador acechando su presa, incitando a Changmin hacia atrás hasta que sus rodillas presionaron contra el colchón—. Te pone caliente pensar en todas las maneras en las que podría tomarte, manipularte, clavarte contra la pared, si eso fuera lo que quisiera hacer.

—Sí. —Ahora su voz estaba temblando, apenas más que un susurro,  Changmin se sentía como si fuera a autoinflamarse si no podía tener al hombre dentro de él pronto.

Junho se quitó las botas de forma casual y empujó sus vaqueros hacia abajo por sus delgadas caderas de manera que fueron al suelo alrededor de sus tobillos. Su dura polla sobresalía orgullosamente de su ingle, apuntando casi acusadoramente en la dirección de Changmin. Una gota transparente de líquido preseminal brillaba en la punta mientras bordeaba la hendidura de su glande.

El grueso y largo eje se flexionaba mientras la oscura vena azul que serpenteaba a lo largo de la punta, pulsaba con cada rápido latido del corazón de Junho. La boca de Changmin se le hacía agua, y sus rodillas comenzaron a temblar. Más de lo que quería el aire, la comida, o el agua, quería esa hermosa polla en su boca.

Sin embargo, obviamente, su amante tenía otros planes para él. El brazo de Junho serpenteó alrededor de su cintura, levantándole fácilmente y colocándole en el centro de la cama. Dedos largos y ágiles hicieron más fácil el trabajo al desabotonar sus vaqueros, pero una vez que bajó la cremallera, Junho hizo una pausa, sonriéndole de una manera que Changmin sabía que significaba problemas.

Un leve tirón fue su única advertencia cuando Junho rasgó sus vaqueros por la entrepierna a lo largo de la costura interna. Sus ojos se pusieron en blanco, y Changmin gimió ante el erótico sonido del tejido rasgado y los gruñidos que se derramaban de los labios entreabiertos de su pareja.

Después de despojarle del resto de su ropa, Junho se colocó entre sus extendidos muslos, alentando las piernas Changmin alrededor de su cintura. Sus pesadas erecciones se presionaron juntas, deslizándose una sobre la otra para crear una mortífera fricción que tuvo a Changmin gimiendo en segundos.

—Shh, dulce niño. —Suaves labios se presionaron contra los suyos en un beso tan dulce que Changmin pensó que su corazón se rompería por la emoción que le suscitó el simple toque. Una de las manos de su amante se deslizó por su cabello y acunó su nuca mientras Junho frotaba sus pechos juntos como un gato buscando afecto—. Dime lo que quieres, Changmin. Te daré cualquier cosa que quieras.

La función primaria en la vida de Changmin era proporcionar lo que su compañero necesitara. Nunca antes nadie le había preguntado si tenía alguna preferencia, y sinceramente, no podía pensar más allá de su palpitante polla. Sólo había un pensamiento claro en su confundido y lujurioso cerebro.

—A ti. Quiero que seas mío, Junho. Sólo mío.

Claramente, fue la respuesta correcta, porque los labios de Junho se extendieron en una amplia sonrisa contra el lado de su cuello. Su mano desapareció, y Changmin oyó con claridad el sonido del cajón de su mesita de noche abriéndose.

—Te prometo que nunca te faltará de nada, amor. Todo lo que tengo, todo lo que soy, te pertenece a ti y sólo a ti.

Dioses, el hombre iba a derretirse en un charco de baba allí mismo en el colchón, si seguía diciendo cosas como esas. Changmin nunca había tenido una sola cosa que pudiera llamar suya en su vida. No sabía lo que había hecho para merecer a alguien como Junho, pero se comprometió a hacer todo lo posible para ser signo del regalo que le había sido dado.

El tapón de una botella fue abierto, causando que se tensara cuando el sonido fue mucho más alto de lo que había esperado en la silenciosa habitación. Con solo una pequeña cantidad de esfuerzo, consiguió por propia voluntad que su cuerpo se relajara de nuevo, e incluso suspiró de alegría cuando el dedo corazón de Junho se deslizó entre las mejillas de su culo y rodeó los agitados músculos de su entrada. Nunca había querido nada más, y cuando el pensamiento flotó a través de su mente, la breve aprehensión se disipó.

—Dime si voy demasiado rápido. —Entonces la boca de su amante fue sobre él de nuevo, su lengua haciendo cosquillas en la unión de los labios de Changmin mientras exigía entrar. El solitario dígito en su entrada empujó con una presión firme hasta que atravesó el anillo guardián de músculos—. Tan apretado —gimió Junho en su boca, y Changmin se pavoneó interiormente de que pudiera sacar tal sonido del enorme guerrero.

Sus lenguas se encontraron y enredaron mientras el dedo de Junho bombeaba con un ritmo lento y firme, aflojando su agujero y preparándole para lo que iba a venir. Cuando un segundo dedo fue introducido en su tirante canal, el ardor sólo le empujó más alto hasta que estuvo tambaleándose precariamente al borde del orgasmo. Para el momento en que su pareja tuvo tres dedos frotando dentro y fuera de su túnel, Junho estaba aferrándose a su autocontrol mordiendo su piel.

—Por favor —gimió, corcoveándose hacia arriba para que pudiera frotar su dolorida longitud a lo largo de la ondulada extensión del abdomen de Junho—– No duraré. —Su espalda bajó, sus abdominales se apretaron, y una generosa cantidad de presemen goteó de su hendidura—. ¡Junho! Te necesito.

—De acuerdo, cariño, de acuerdo. —El enorme cambiaformas acarició hacia atrás el cabello de la húmeda frente de Changmin mientras extraía los dedos y alcanzaba el lubricante una vez más— Sólo respira, Changmin.

Cuando la esponjosa corona de la polla de Junho presionó contra su agujero, los ojos de Changmin se abrieron de golpe, y se aferró a los hombros de su amante en un desesperado intento de tocarle. Había visto el impresionante tamaño de Junho, pero no se había dado cuenta de lo enorme que era el hombre hasta que el grueso eje estuvo invadiendo sus íntimas profundidades.

—Dime si es demasiado. —Su voz era tensa pero decidida, como si dijera que Changmin sólo tenía que decir la palabra, y Junho se detendría inmediatamente.

Dejando salir la respiración que había estado conteniendo, Changmin sonrió a su pareja y acunó el lado de su cuello.

—No me romperé, amor.

Junho descansó sus frentes juntas, y ambos gimieron cuando tocó fondo, su apretado saco presionando con firmeza contra los redondeados globos del culo de Changmin.

—Jodido infierno, eres apretado.

—Jodido infierno, eres enorme —se hizo eco Changmin con un suave gemido. Sus paredes interiores convulsionaron cuando se apretaron alrededor del enorme eje. Su culo se apretó codiciosamente, intentando atraer a Junho incluso más profundo, aún más cerca.

Con extremo cuidado, Junho salió hasta que quedó el acampanado casco, y Changmin juró que podía sentir los latidos del corazón de su amante a través de su polla mientras pulsaba en su interior. Colocando una mano plana contra la cabecera, Junho flexionó sus caderas, deslizándose hasta la raíz una vez más con movimientos lentos y tortuosos.

En el siguiente deslizamiento hacia afuera, Changmin cerró ambas manos en puños en el cabello de su amante y tiró en un áspero y exigente beso mientras empujaba sus caderas, jodiéndose a sí mismo sobre la rígida polla de Junho. Sólo tardó segundos para que el control de Junho se rompiera. Con un primario gruñido, serpenteó un brazo bajo la rodilla de Changmin y la separó extensamente mientras golpeaba en su culo con movimientos rápidos como rayos.

La cama se sacudía violentamente con la fuerza de sus embestidas, golpeando la cabecera contra la pared una y otra vez y volcando los cuadros al suelo. Los muelles del colchón chirriaban en una rítmica melodía para acompañar los gemidos, gruñidos, y jadeantes respiraciones. Piel golpeada contra piel. Su cabello agitado contra la almohada, e incluso las aves fuera de la puerta abierta del patio prestaban sus voces a la erótica sinfonía.

Cuando la presión en su saco y las palpitaciones de su polla fueron más de lo que pudo soportar, Changmin giró la cabeza hacia un lado, dejando al descubierto su garganta no sólo en un espectáculo de rendición sino en un alegato a favor de la aceptación. Junho no lo decepcionó. Sin dudar, sus caninos traspasaron la carne húmeda, enviándole a una tormenta de puro placer que recorrió las venas de Changmin.

El grito que brotó de su boca no se parecía a nada de lo que hubiera oído en su vida, pero no pudo detenerse. Changmin gritó hasta que su garganta estuvo en carne viva mientras su polla propulsó un río sin fin de nacarado semen para empapar completamente su estómago y pecho.

Un bufido sonó junto a su oído cuando Junho extrajo sus colmillos, y la fiera y húmeda liberación de su pareja le llenó a rebosar. Abriendo sus curiosos ojos, Changmin sonrió perezosamente, sintiéndose exhausto pero totalmente satisfecho. Algo estimuló el borde de sus pensamientos, algo que tenía que hacer, pero no podía concentrarse lo suficiente para recordar lo que era.

Afortunadamente, Junho estaba allí para cuidar de él como siempre, perforando la yema de su dedo índice con sus afilados colmillos y ofreciendo silenciosamente el sangrante dígito a Changmin. Aunque quería marcar a su pareja, tener visibles evidencias de que Junho siempre sería suyo, quería completar más la conexión entre ellos.

Tomando la muñeca de su amante, acercó la mano de Junho y envolvió sus labios alrededor de la punta del dedo del hombre, chupando suavemente mientras movía la lengua por la parte carnosa del dedo. La electricidad chisporroteó a través de él mientras su vínculo encajaba en su lugar, y de repente se sintió como si un agujero se hubiera llenado, como si una parte de él que no sabía que le faltaba por fin hubiera regresado.

—¿En qué demonios estaba pensando? —Los frenéticos pensamientos de Junho golpearon en la mente de Changmin, aunque su rostro estaba totalmente impasible—. Es tan pequeño, tan frágil. Dioses, fui tan rudo con él. ¿Cómo puede estar sonriéndome de esa manera?

A pesar de la seriedad del monólogo interior, Changmin no pudo contener la risa.

—No soy frágil. No te atrevas a contenerte conmigo.

Junho frunció el ceño mientras salía con cuidado del cuerpo de Changmin y rodaba a su lado.

—Actué como un jodido hombre de las cavernas. Deberías estar furioso conmigo ahora mismo.

Rodando los ojos, Changmin se acercó más hasta que pudo acurrucarse en el cálido y protector abrazo de su pareja.

—Bueno, no lo estoy. Ni siquiera tengo palabras para describir lo asombroso que fue, lo increíble que eres.

—Juro que nunca he perdido el control de esa manera.

Arrugando la nariz con disgusto, Changmin mordió el pezón de Junho en reprimenda.

—No quiero oír nada sobre tus otras conquistas sexuales mientras tu semen aún está filtrándose de mi culo.

Para su disgusto, su amante en realidad se rió entre dientes, aunque se apretó más cerca de él y besó la parte superior de su cabeza.

—Tomo debida nota, dulce niño. ¿Te he dicho lo sexy que eres cuando estás enojado?

—Realmente es un poco extraño. Quiero decir, normalmente se me revuelve el estómago cuando pienso sobre discutir o ponerme de pie yo solo. Sin embargo, no me siento de esa manera contigo. Nunca sería grosero o irrespetuoso pero tampoco el decir lo que pienso me induce a las náuseas.

—Quiero un compañero, Changmin —dijo Junho con firmeza mientras tomaba la barbilla de Changmin entre su pulgar e índice—. no un felpudo. Nunca tengas miedo de decirme lo que piensas. Incluso si no estoy de acuerdo, o si no me gusta, siempre escucharé y respetaré tu opinión.

—Lo sé. —Changmin habló con convicción, sintiendo la verdad en las palabras directamente en su alma—. Me siento seguro contigo.

—Bien. —Asintiendo una vez con la cabeza, Junho le ofreció una sonrisa torcida antes de bajar la cabeza y poner un beso en la punta de la nariz de Changmin—. Ahora, vamos a limpiarte y meterte en la cama. —Las puntas de sus dedos acariciaron suavemente la piel bajo el ojo derecho de Changmin— No has estado durmiendo lo suficiente.

—Bueno, es difícil dormir cuando te has ido.

Junho le guiñó un ojo y le dio unas palmaditas en la parte inferior.

—Entonces supongo que sólo tendré que quedarme.

De acuerdo, había sido un truco astuto, pero Changmin no se sentía mal sobre ello ya que estaba consiguiendo exactamente lo que quería. Además, no había sido exactamente una mentira. Cuando Junho le dejaba en la habitación después de sus paseos, por lo general tardaba un tiempo hasta que su pulso regresaba a la normalidad.

Se peguntaba si Junho dormía desnudo, y si no, ¿podría hablar al hombre de ello? Despertar entre todos esos músculos calientes y desnudos presionados contra él sonaba como el cielo.

Con un juguetón gruñido, Junho le rodó sobre su espalda y le clavó contra el colchón, atrapando sus muñecas por encima de su cabeza con una mano.

—Mente de vía única —bromeó, obviamente habiendo escuchado los lujuriosos pensamientos de Changmin—. Tú, mi pequeña y sexy pareja, vas a ser un gran problema.

Moviendo las cejas, Changmin sonrió con picardía mientras se arqueaba para pellizcar el labio inferior de Junho.

—Bien, definitivamente voy a intentarlo.


CAPITULO 6


Despertando más tarde esa noche con Changmin cubriéndole como una manta viviente, Junho miró fijamente el techo durante mucho tiempo mientras dibujaba perezosos círculos en la espalda de su pareja con la punta de sus dedos. Tendría que levantarse pronto e ir a reunirse con Siwon y Hangeng, pero sólo quería abrazar a Changmin durante unos minutos más antes de la impuesta salida al mundo.

—Mmm —ronroneó Changmin contra el lado de su cuello—. ¿Dormiste bien?

—Mejor que en mucho tiempo. —Era cierto. Junho no podía recordar la última vez que había dormido tan profundamente y durante más de un par de horas seguidas—. Desafortunadamente, tengo una reunión dentro de una hora.

—De acuerdo. —Rodando sobre su espalda, Changmin se estiró y bostezó—. Bueno, primero deberías comer algo. ¿Qué te gustaría para desayunar?

Junho sabía exactamente lo que quería, y no tenía nada que ver con comida. Agarrando las muñecas de Changmin, atrajo al cambiaformas sobre él y empujó hacia atrás los rebeldes rizos de su rostro. Su mano hizo una pausa en la sien de su pareja, y las cejas de Junho se juntaron en concentración.

—Hay algo diferente en ti.

—¿Oh? —Changmin se mordió el labio, y lo masticó vigorosamente—. ¿Qué sería exactamente?

Más temprano durante el día, Junho había estado muy preocupado sobre hacer daño a su amante a causa de su diminuto tamaño. Diablos, Changmin apenas alcanzaba su esternón, pero ahora que estaban nariz con nariz, aún podía sentir los dedos de los pies del chico contra sus 
tobillos. Eso era imposible. Sólo estaba imaginando cosas. No había ninguna manera en absoluto de que Changmin pudiera haber crecido varios centímetros mientras dormían.

También había algo más diferente. Esos ojos verde lima brillantes que lo habían hipnotizado en su primer encuentro, ahora eran de un color azul oscuro. Incluso sus cabellos castaños parecían más oscuros con un ligero toque de rojo. ¿Qué demonios estaba sucediendo?

La manera en que Changmin estaba mordisqueando su labio le dio a Junho la impresión de que el hombre no sólo sabía lo que había sucedido, sino que no estaba sorprendido por los cambios en su cuerpo.

—¿Hay algo que quieras contarme, Changmin?

—Uh, no realmente.

—Bueno, creo que podrías querer de todos modos. Al menos has crecido veinte centímetros, tu cabello es más oscuro, y tus ojos son de un color completamente diferente. ¿Te hice yo esto? —¿Qué estaba diciendo? Eso ni siquiera tenía una pizca de sentido común, pero estaba tan malditamente confundido.

—De alguna manera —murmuró Changmin, dejando caer la cabeza y negándose a mirar a los ojos a Junho.

—¿Qué manera es esa? —Deslizando los dedos bajo la barbilla de su pareja, Junho le convenció para que le mirara a los ojos—. Estás comenzando a preocuparme. —¿Cómo había causado esto? ¿Era peligroso? ¿Le dolía a  Changmin?— Por favor, habla conmigo, Changmin.

—No eres el único con una anomalía genética.

—Lo sé. Eres un Moonlighter. —Habían discutido brevemente, y Junho podía ver dónde podría estar el motivo de preocupación.

El Alfa Cho Kyuhyun estaba trabajando para disipar los mitos sobre los Moonlighters e incluso había desarrollado un tranquilizante para evitar que la raza cambiara en la luna llena si lo desearan. Sin embargo, la mayoría no lo deseaba, ya que la droga tenía algunos efectos secundarios muy desagradables.

Sin embargo, nada de eso explicaba la aleatoria transformación de su amante durante las últimas horas.

—Ese no es mi único defecto —dijo Changmin encrespando su labio superior—. Del mismo modo que no tengo ningún control sobre el hecho de que mi pelaje sea blanco, tampoco tengo ningún control sobre mi otra... rareza.

—De acuerdo, comienza de nuevo, porque me he perdido. ¿Qué defecto? ¿Qué rareza? Changmin, estás comenzando a preocuparme. ¿Estás enfermo? —Los cambiaformas no cogían enfermedades como norma general, pero había ciertas enfermedades raras que amenazaban unas pocas especies de la población.

—No, no estoy enfermo. Soy un Desirable. Un acompañante genéticamente modificado y altamente capacitado, capaz de satisfacer cada necesidad, solicitud, o deseo de mi Maestro.

—Tú... acompañante...genéticamente modificado... ¿qué? — Junho no entendía una maldita palabra de esa declaración, pero estaba interesado en escuchar los detalles—. ¿Dónde estuviste viviendo antes de venir a Haven?

Suspirando fuertemente, Changmin rodó fuera de él, se sentó en el colchón, y envolvió la manta a su alrededor para esconder su desnudez.

—Es una larga y complicada historia que no estoy seguro de que pueda terminar antes de que te vayas a tu reunión.

—Que se joda mi reunión —gruñó Junho. Su pareja era mucho más importante—. Puedes contarme, Changmin. Cualquier cosa que sea, lo descubriremos juntos. —No había nada que el chico pudiera decir que hiciera que Junho sintiera nada diferente sobre él, y esperaba que Changmin pudiera ver la verdad en sus ojos.

—Ni siquiera sé por donde comenzar.

—Comienza por el principio. Dicen que por lo general es la mejor opción.

Un lado de su boca se curvó en una media sonrisa, y Changmin asintió con la cabeza durante mucho tiempo antes de volver a hablar.

—Supongo que tuve una infancia bastante típica hasta que cambié por primera vez. Sin embargo, realmente no puedo decir cómo terminé en The Hive. No sé si mis padres tenían miedo, o si vieron una manera de hacer dinero a causa de lo que soy, pero dudo que fuera secuestrado al azar por extraños.

—¿The Hive?

Changmin levantó la mano y sacudió la cabeza.

—Llegaré a eso.

Junho presionó los labios juntos y esperó pacientemente. No era fácil, pero cosas como estas no podían precipitarse. Había dolor y tristeza en los ojos de Changmin. Ese tipo de dolor no se derramaba después de años de estar embotellado. Tenía que forzarlo a salir, purgarlo, y Junho probablemente lo entendía mejor que nadie.

—Me fui a dormir una noche y desperté en The Hive a la siguiente mañana. Era una habitación bastante normal de lo esperado, pero una de las paredes estaba hecha completamente de cristal a prueba de balas. —Tomó una gran respiración y la dejó salir lentamente—. De todos modos, me sacaron una gran cantidad de sangre, y había algunas otras pruebas que no entendía. Quiero decir, sólo tenía trece años.

—Comprensible —convino Junho, intentando mantener su tono neutral y refrenar su ira. Ahora que estaban acoplados, Changmin podía sentir su agitación, y podría malinterpretar la causa de ello. Lo último que Junho quería era que el hombre pensara que había hecho algo malo.

—No sé nada sobre genética, pero la teoría era que si los cambiaformas podíamos cambiar de humanos a animales, entonces también deberíamos ser capaces de cambiar nuestra apariencia humana a voluntad.

—¿The Hive es una laboratorio genético?

Changmin se rió entre dientes sombríamente.

—Sí, pero para los extraños, era simplemente un hogar para jóvenes con problemas. —Se sentó silenciosamente durante un momento, aparentemente ordenando sus pensamientos antes de continuar—. Ves, nunca supe que ser un Moonlighter fuera algo malo hasta que vine aquí y los otros me lo dijeron. Éramos un poco como los niños de oro en The Hive, porque sólo aquellos de nosotros con batas blancas eran Desirables.

Junho apostaba todo lo que tenía que era a causa de la poderosa magia de la raza. Eso quería decir que cualquiera que estuviera al mando de ese laboratorio entendía cómo funcionaba esa magia y había sido capaz no sólo de controlarla sino de manipularla. Ese pedazo de información era inquietante, pero lo apartó a lo más profundo de su pensamiento para discutirlo con Siwon y los otros más tarde.

—El D-212 se inyecta en la cadera a través de un cilindro con cinco agujas. —Su rostro adquirió una expresión cansada, y Changmin se frotó distraídamente la cadera, sin duda el mismo lugar donde había recibido su propia inyección—. No soy científico, y no es como si pensara que me dejarían entrar en sus diabólicos planes. Sinceramente no puedo decir cómo desarrollaron la fórmula. Lo siento.

Tomando la mano de su amante, Junho acarició los nudillos con su pulgar y sonrió.

—Nadie esperaría que supieras eso. Dime qué más sucedió, Changmin. —Dioses, no sabía si quería oír más, pero sabía que Changmin necesitaba sacarlo, para finalmente contarle a alguien el infierno que había soportado.

—Los primeros años los pasé aprendiendo a controlar y alterar mi apariencia física a voluntad. Cuando cumplí dieciséis, comencé a aprender sobre el cuerpo humano, especialmente sobre cómo fomentar la relajación y aliviar el estrés. Desde ahí, me moví en diferentes puntos del placer y cómo manipularlos. 
Sin embargo, después de mi dieciocho cumpleaños fue cuando la verdadera diversión comenzó. 

Junho no necesitaba que se lo detallara, y afortunadamente, Changmin no entró en grandes detalles sobre el entrenamiento que había recibido sobre cómo ser un adecuado esclavo sexual. Acompañante, ¡y una mierda!. Su sangre hervía de rabia apenas contenida, y Junho quería encontrar ese lugar y quemar el puto terreno.

Primero, aún había unas pocas cuestiones que necesitaban ser respondidas.

—De acuerdo —dijo lentamente, aún intentando sonar como si no estuviera tan enojado como para escupir clavos—. Dijiste que de alguna manera yo te cambié. ¿Te importa explicar eso?

—Una vez que terminamos nuestro entrenamiento, somos elegibles para los contratos. Para sellar el contrato, debemos intercambiar sangre con nuestro nuevo Maestro, formando el enlace que permite a un Desirable interpretar y anticipar cada deseo de un Maestro. —Changmin hablaba en un tono monótono y rebuscado como si recitara directamente de un manual.

—No soy tu Maestro, Changmin. —Quiso ser muy claro en ese tema. Sólo pensar en su dulce y pequeño ángel siendo una propiedad como una mascota era suficiente para hacer que le dieran arcadas.

—Lo sé. —Parpadeando varias veces, Changmin sacudió la cabeza como si estuviera saliendo de un sueño y finalmente encontró la preocupada mirada de Junho—. Esta mañana, deseaste que no fuera tan pequeño. También sé que el rojo es el color que menos te gusta, y que el azul oscuro es tu favorito. Así que...

—Oh, Changmin. —Junho no pensaba que fuera posible sentirse incluso peor de como se sentía hacía unos segundos, pero lo hacía. Se sentía como la maldita escoria del universo— Ven aquí, dulce niño. — Suavemente, echó a Junho hacia atrás en sus brazos y le sostuvo amorosamente— Puedes ser quien quieras ser. Si esto es lo que quieres, soy feliz. Sí, tenía miedo de hacerte daño, pero ni siquiera quiero que cambies por mí o cualquier otra persona.

Changmin pareció pensar en ello durante mucho tiempo antes de que sus labios se dividieran en una amplia sonrisa.

—¿En serio? ¿Estás de acuerdo con mi apariencia?

—Eres hermoso sin importar nada, pero aquellos asombrosos ojos verdes fueron lo primero que noté cuando nos encontramos en la cocina. Me hipnotizaron como magia, y en ese momento supe que nunca querría a nadie más.

Antes de que incluso hubiera terminado de hablar, el azul oscuro lentamente comenzó a aclararse y cambiar, hasta que los ojos de Changmin fueron una vez más de un deslumbrante verde.

—¿Mejor?

Sí, pero eso no era lo que había querido decir en absoluto.

—¿Es mejor para ti?

Changmin asintió con la cabeza con firmeza.

—La manera en la que llegué a Haven es mi aspecto sin ninguna modificación. Realmente sólo quiero ser yo, Junho.

—Entonces sé tú. Siempre y cuando seas feliz, yo soy feliz.

Esa dulce e inocente sonrisa regresó, y Junho estiró el cuello para susurrar en sus labios.

—Oh, soy muy feliz donde estoy.

—Música para mis oídos —bromeó, haciendo girar uno de los rizos de Changmin alrededor de su dedo y tirando suavemente—. Así que, dime algo. Ese lugar del que viniste suena como el maldito Alcatraz en términos de seguridad. ¿Cómo demonios escapaste, y no digamos sacar a tus amigos contigo?

—¿Aquellos tranquilizantes de los que me hablaste? ¿Creo que los llamaste Inhibidores? Bueno, nos dieron algo así para evitar que cambiáramos a voluntad.

Junho mantenía su expresión neutral, pero no le gustaba lo que estaba escuchando. Hasta donde sabía, los miembros del Consejo Internacional de Justicia Sobrenatural habían sido los únicos en desarrollar Inhibidores, así como Inductores como una manera de controlar a los prisioneros dentro del sistema. Escuchar que The Hive tenía el mismo tipo de productos farmacéuticos podía ser sólo una coincidencia, pero ciertamente despertaba sospechas.

—Hace un par de meses, descubrí que un Maestro no sólo había comprado mi contrato, sino que Niel, Taemin, y Kai vendrían conmigo. —Changmin cerró los ojos con fuerza y gruñó en voz baja—. No podía dejar que eso les sucediera. El día que se suponía debíamos conocer a ese tipo, no nos dieron los Inhibidores porque quería vernos cambiar a nuestros animales.

—Así es como escapasteis —conjeturó Junho—. Cambiasteis y huisteis.

Changmin balanceó la cabeza asintiendo.

—Nadie está autorizado dentro de The Hive, así que fuimos llevados a la planta baja el 'área de almacenamiento' que es como ellos lo llamaban. Convencí a uno de los entrenadores que sería más impresionante si primero aparecíamos como animales y luego nos transformábamos en humanos. Cuando la puerta principal se abrió, corrimos como alma que lleva al diablo.

—Leal, sexy, valiente, e inteligente —dijo Junho mientras sonreía con orgullo—. ¿Hay algo que no sepas hacer?

—Creo que eres poco parcial. —Acurrucándose en sus brazos, Changmin presionó sus labios en la piel justo sobre el corazón de Junho—. Puedo vivir con eso.

Un superficial sonido de golpeteo sonó antes de que la puerta se abriera y el vampiro ejecutor, Suga, entró en la habitación.

—¿Hey, Changmin, has visto a Jun... oh? —Deteniéndose en seco, comprendió la escena delante de él y una diabólica sonrisa se extendió lentamente en su rostro—. La reunión comienza en diez minutos. Es posible que quieras vestirte, hombre.

Las mejillas de Changmin se sonrojaron de un rojo tan intenso que su piel casi era púrpura.

—Hola, Suga.

—Si estabas buscando acción, deberías haber dicho algo. Habría estado más que feliz de calentar tu cama, y entonces no habrías tenido que conformarte con ese idiota sarnoso.

Antes de que se diera cuenta de lo que intentaba hacer, Junho estaba fuera de la cama y tenía su mano alrededor de la garganta de Suga, clavándole en la puerta.

—Vigila tu boca, sanguijuela. —Gruñendo ferozmente, tiró del vampiro hacia él y luego le golpeó violentamente de nuevo contra la puerta—. Habla a mi pareja de nuevo de esa manera, y recibirás al sol de manera cercana y personal. ¿Queda claro?

Para su irritación, Suga continuaba sonriendo, y sus ojos se iluminaron de alegría.

—Relájate, Jun. Sólo estaba jodiendo un poco. No tengo planes con tu pareja. Felicidades, hombre.

Cerrando los ojos brevemente, Junho gimió mientras liberaba al ejecutor y se alejaba.

—Realmente algunas veces te odio.

Suga rió y le dio un golpecito en el hombro.

—Vamos, tengo que darte un mal rato.

—Te sugiero que encuentres un tema diferente en el futuro. — Aunque Junho tenía cierto aprecio por el listillo, nadie le faltaba el respeto a su pareja y se salía con la suya.

—Guau, pensaba que el sexo hacía que la gente se apaciguara. — Suga miró sobre el hombro de Junho a Changmin y arqueó una oscura ceja—. Quizás lo estés haciendo mal.

—¡Maldición, Suga!

—Sólo estoy diciendo que eres un poco gruñón. Con esos ojos y dientes, no puedo decir si vas a joderle o comerle.

Junho estaba a dos segundos de rasgar los testículos de Suga a través de su ombligo cuando la risita más linda que había oído en su vida llegó a sus oídos. Mirando sobre su hombro, encontró a Changmin presionando ambas manos sobre su boca e intentando contener su risa.

—Ves —intervino Suga—. Le gusto. —Abriendo la puerta, hizo una pausa en el umbral y le guiñó un ojo pícaramente—. Por cierto, aquí a nadie le importa tu aspecto. Deja de esconderte detrás de las gafas de sol, tío. Te hacen parecer un idiota.

—Te lo dije —dijo Changmin con una voz cantarina, e incluso fue tan lejos como para sacarle la lengua—. Eres tan jodidamente atractivo, amor. Deja de intentar esconderlo.

Todo había sucedido tan rápidamente que Junho ni siquiera había pensado proteger su apariencia antes de atacar a Suga. Era demasiado pedir que todos en el aquelarre aceptaran su condición, pero con Changmin a su lado, finalmente se sentía como si estuviera en casa. 



CAPITULO 7


—Me aburro. ¿Por qué no podemos cambiar e ir a jugar a la laguna? —Taemin se dejó caer en el sofá en la sala común de su nueva residencia e hizo un puchero.

Todos se habían unido y trabajado duro para construir las dos cabañas de cinco dormitorios para los residentes Moonlighters. Se suponía que era temporal hasta que pudieran terminar la construcción de las cabañas privadas, pero ya que Changmin y sus amigos nunca habían tenido nada suyo, no tenían ninguna prisa en ser separados.

—Porque hace un frío que pela, idiota. —Jin golpeó a Taemin en la parte posterior de la cabeza cuando se dejó caer a su lado sobre el cojín.

—Además hay treinta centímetros de nieve sobre el suelo — añadió Heechul, arrugando la nariz ante la pelusa blanca mientras miraba por la ventana.

—¡Me encanta la nieve! —Exclamaron al unísono Taemin y su gemelo, Kai.

—¿Qué hacéis aquí? —Preguntó Changmin a Heechul y Jin mientras rebotaba a través de la habitación para arrastrarse al regazo de su pareja que estaba sentado cerca de la chimenea. Envolviendo los brazos alrededor del cuello de Junho, frotó juntas sus mejillas y canturreó.

—Hola, hermoso.

Largos dedos se deslizaron en su cabello y masajearon su cuero cabelludo.

—Hola de nuevo, dulce niño.

Le encantaba cuando Junho le llamaba de esa manera. Aún más, le encantaba que aunque Junho fuera un guerrero grande y fuerte, también era dulce y gentil cuando estaban juntos. Habían pasado casi tres semanas desde que se habían acoplado, y aunque la palabra con A aún no había sido pronunciada por ninguno de ellos, podía verlo en los ojos de su amante y sentirlo en el toque del hombre.

El corazón de Changmin se sentía lleno a rebosar, y era más feliz de lo que nunca había imaginado. Con todo, había una nube oscura que continuaba cerniéndose sobre sus cabezas, y sabía que no podría estar realmente tranquilo hasta que la amenaza de The Hive hubiera sido eliminada. Encontraba raro que aún nadie hubiera ido a por ellos, pero era sólo una cuestión de tiempo. Eran demasiado valiosos y conocían demasiados secretos para esperar que se hubieran olvidado de ellos.

—¡Ugh! —suspiró Jin dramáticamente y cayó de lado en el regazo de Taemin—. NamJoon me ha abandonado.

—Todos lo han hecho —acordó Heechul, y su labio inferior se deslizó hacia afuera cuando se alejó de la ventana para hacerles frente—. Desde que se convirtieron en ejecutores, nunca veo a Siwon. Me siento desatendido.

Changmin no sabía exactamente lo que estaba sucediendo, pero sabía que últimamente los ejecutores habían estado muy ocupados. Junho dijo que era mejor para él no saber demasiado, y en este caso, Changmin  estaba de acuerdo. Sin embargo, había sido capaz de sacarle un poco de información a su pareja. Aparentemente, la mierda había golpeado el ventilador poco después de su llegada, y un aquelarre cercano se encontraba en un gran problema por el secuestro y esclavitud de miembros paranormales.

—Me estás aplastando, bobo. —Taemin empujó a Jin, enviando al hombre de una voltereta al suelo—. Este lugar es aburrido.

—Podría pintarte las uñas. —Jin rodó para sentarse y levantó la mano delante de su rostro, moviendo los dedos mientras admiraba sus propias uñas— ¡Podríamos hacernos un completo cambio de imagen!

—Esa es mi señal para salir —murmuró Junho sólo lo suficientemente alto para que Changmin le escuchara—. Esta noche es luna llena, así que regresaré antes de que el sol se ponga. —Besó la sien de Changmin y le guió fuera de su regazo antes de levantar la voz para dirigirse al resto de la habitación—. Nadie se va hasta que yo regrese. ¿Entendido?

Los gemelos refunfuñaron su acuerdo, y Niel asintió con la cabeza obedientemente. Afortunadamente, entendían la necesidad de discreción y por qué ninguno de ellos podía vagar por su cuenta, de manera que su fácil conformidad no era porque tuvieran miedo de Junho. Changmin se sentía mal porque su pareja hubiera sido asignado para cuidar de ellos. Por otro lado, era agradable tenerle tan cerca todo el tiempo en lugar de que estuviera recorriendo el país con los otros ejecutores.

Un último beso en los labios, y Changmin suspiró cuando vio a Junho salir a la nieve y los severos vientos que soplaban. No era frecuente que se separaran, pero siempre se sentía un poco triste cuando tenía que ver alejarse a su pareja. Sólo era temporal. Vería al hombre en unas pocas horas, pero eso no quería decir que tuviera que gustarle.

Entonces de nuevo, ¿por qué tenía que sentarse y esperar? Junho no tenía ningún asunto urgente que requiriera su atención. No quería quedar atrapado en el entusiasmo de Jin por la pelusa, el brillo, y todo el acicalamiento a la vista. Si se daba prisa, probablemente podría alcanzarle antes de que el enorme gato estuviera demasiado lejos.

—¡No hablas en serio! —Kai parecía absolutamente horrorizado con los ojos muy abiertos y la boca abierta.

En lugar de cerrar los ojos y gemir como quería, Changmin tensó la columna vertebral, cuadró los hombros, y miró a su amigo.

—Mantente fuera de mi cabeza. —Después de pasar años en The Hive con Kai, debería saber cómo utilizar sus capacidades telepáticas, pero aún había momentos como este en el que le atrapaba con la guardia baja—. Además, sólo dijiste que querías salir de aquí. No seas hipócrita.

—Uh, gran diferencia —defendió Taemin a su gemelo—. Somos zorros árticos, tío. Estamos hechos para la nieve. Nadie encontraría tu pequeño culo enano hasta que la nieve se derritiera.

Por Dios, no era como si planeara cambiar en su erizo y cavar a través de la montaña de nieve tras su pareja. ¿Por qué todo el mundo tenía tanto problema con ello, de todos modos?

—Oíste lo que dijo Junho —le recordó Heechul—. Nadie se va hasta que él regrese.

—Voy a buscarle. —Era tan difícil no patalear y rodar los ojos—. Prácticamente es lo mismo.

—¿Qué pasa contigo? —exigió Taemin—. Llevas actuando extraño semanas. ¿Qué pasa?

Changmin no pudo detener el gruñido de celos, pero lo cortó rápidamente cuando cada par de ojos en la habitación se volvió para mirarle. La sonrisa de complicidad de Jin era lo peor, pero estaba acostumbrado a ella. El chico era un entrometido que sabía absolutamente todo de todos.

—Está todo rosa y resplandeciente como un lindo y pequeño insecto del amor —ronroneó Jin. Entonces el idiota comenzó a hacer caras de besos mientras cruzaba la habitación y comenzaba a pellizcar las mejillas de Changmin—. Changmin está enamoraaaado.

Era lo suficientemente malo tener a alguien dentro de su cabeza, escuchando sus pensamientos privados, pero en su mayoría, era capaz de bloquear a Kai cuando quisiera. Pero Jin era harina de otro costal. Con su habilidad para ver auras, las emociones de todo el mundo estaban abiertas para él. Y las emociones eran mucho más difíciles de controlar que los pensamientos si no totalmente imposible.

Por otro lado...

—¿Qué ves cuando miras a Junho?

Realmente era deshonesto, pero aún había cosas que Junho le ocultaba. Aunque lo escondía bien y nunca hablaba de ello, había algo triste y casi roto dentro del hombre.

Sin embargo, Changmin no era un iluso. Era lo suficientemente consciente de sí mismo como para darse cuenta de que tenía tanto equipaje emocional como su pareja. Quizás por eso el destino les había juntado. Por separado, estaban fragmentados, pero quizás juntos podrían ser un todo. Hasta que supiera lo que pasaba, no podía reparar el daño.

Jin se puso muy sombrío, con una expresión tan extraña en su rostro que Changmin casi retiró su pregunta.

—Rojo. Hay mucha ira ahí.

La ira no pondría esa mirada en el rostro de Jin. Tenía que haber algo más.

—¿Qué más?

—Gris. Oscuro y deprimente gris. No creo que nunca antes haya visto tanta tristeza en una persona. —Soltando un bufido dramáticamente, cruzó los brazos sobre el pecho y no miró a Changmin a los ojos—. No estoy diciendo que sea perfecto, pero bajo todo eso, bueno, sea lo que sea, es un buen tipo.

—Ya sabía eso. —Por lo que a Changmin concernía, Junho era perfecto. Su corazón era puro, y era una de las personas más altruistas que Changmin hubiera conocido.

No sabía de dónde venía la ira, porque Junho siempre parecía tan dulce y meloso a su alrededor. La tristeza, sin embargo, la había detectado, y eso rompía su corazón. Más que cualquier cosa, quería alejar ese velo de color gris y traer a su amante de nuevo a la luz del sol donde debía estar.

—No vayas a garabatear vuestros corazones dentro de pequeños corazones por el momento —avisó Jin, señalando con un dedo el rostro de Changmin—. ¿Te perdiste completamente la parte de la ira y tristeza? Este hombre está como... no sé. Dañado. —Su mano se balanceaba sobre su muñeca mientras la agitaba alrededor de la habitación—. Estar acoplado a ese hombre no va a ser todo tapones anales brillantes y recubiertos y virutas de confeti de chocolate.

Hubo un instante de silencio antes de que Heechul gimiera y el resto de la habitación estallara en una desenfrenada carcajada. No era la primera vez que algo así había salido de la boca de Jin, y Changmin dudaba altamente que fuera la última. Sin embargo, sugería otra pregunta.

—¿En serio eres dueño de un tapón anal brillante?

—En tres colores diferentes —respondió Jin sin perder el ritmo—. Así que, ¿vamos a hacer esos cambios de imagen o qué?

Durante sus años en The Hive, no se le había permitido una prenda de ropa ni siquiera un maldito taparrabos. Ahora las cosas eran diferentes, y aunque rara vez pedía nada, Changmin había descubierto que adoraba absolutamente los colores. Pintarse las uñas de las manos no le hacía sentir femenino, pero le hacía feliz. Un poco de brillo de labios tampoco dañaba a nadie. Así que, ¿qué pasa si su ropa a veces no combinaba? Cuantos más colores vistiera y más brillantes fueran, más feliz se sentía.

Afortunadamente, Jin también tenía afinidad por ese tipo de cosas, así que nadie le había golpeado con un látigo para que le gustaran las cosas que le gustaban. Sin embargo, había estado intentando mantener las cosas muy casuales con Junho, y ahora, sinceramente no sabía qué hacer. ¿Cómo reaccionaría su pareja ante las cosas que Changmin encontraba atractivas?

—Sé tú mismo —dijo Jin como si hubiera estado leyendo le él pensamiento—. Aprendí eso de la manera más dura, así que créeme cuando te lo digo. Le gustas por cómo eres, no por lo que pretendas ser.

—Sin embargo, ¿qué pasa si no lo hace? Quiero decir, ¿qué pasa si no le gusta el yo normal?

Hasta el momento, no se había escondido mucho de Junho, y el hombre aún no se había quejado. Sin embargo, esto era un poco diferente. Jung Junho  era el epítome de la masculinidad, y Changmin estaba poco más que nervioso sobre lo que el hombre tuviera que decir si se presentaba con delineador de ojos y esmalte de uñas.

—Entonces dile que se joda —respondió Taemin con un encogimiento de hombros—. Junho es increíblemente genial. Además, es del tipo que te adora. No creo que le importara si te presentaras con una nariz de payaso. Sin embargo, si lo hace, bueno, ¿quieres a un idiota como ese de todos modos?

Changmin no pensaba que fuera bastante corto y seco, pero suponía que el chico tenía algo de razón. No podía pasar toda la vida siendo lo que pensaba que Junho quería. El tema nunca había llegado a sus conversaciones, así que realmente no sabía cómo iba a reaccionar el hombre. Para él era una mierda acabar con todo el asunto y decidir cómo iba a terminar sin ni siquiera dejar que su pareja entrara en el hecho de que había un problema.

—De acuerdo, hagámoslo.

Una hora más tarde, Changmin estaba vestido con unos vaqueros tan apretados, que estaba bastante seguro de que sus bolas iban a sufrir daño permanente. La camisa ceñida que llevaba era de un precioso color verde pastel, pero estaba hecho de un material tan fino que se transparentaba, mostrando claramente sus pezones erectos.

Jin había insistido en darle un tratamiento facial, puliendo su piel hasta que prácticamente resplandecía. Sus rebeldes rizos habían sido recortados, estilizados, y ahora había mezclado mechas color cobre con su cabello castaño. Algo de rímel, un poco de delineador, una pizca de brillo de labios, y manicura completa —completada con esmalte de uñas verde neón— remataron su nuevo aspecto, y Changmin no podía haber estado más complacido con lo que vio en el espejo.

—Guau, estás jodidamente atractivo. —exclamó Kai mientras rebotaba en sus pies—. ¡Yo soy el siguiente!

—Definitivamente estás en buenas manos. —Girándose hacia Jin, Changmin arrastró al chico a un aplastante abrazo y plantó un sonoro beso en su mejilla—. Gracias.

—Le vas a traer de cabeza, Changmin— sonrió Jin mientras movía sus cejas sugestivamente—. Quiero todos los detalles.

—Impresionante. ¡Deséame suerte!

—¡Ey! espera, Changmin. —Heechul puso una mano en su hombro para detenerle cuando comenzó a caminar hacia la puerta—. ¿A dónde vas?

—A ver a Junho. Esa era la razón de todo esto. —Levantó las manos hacia un lado y dio vueltas en círculo.

—Estará aquí en un par de horas. ¿No puedes esperar?

—No. —Cruzando los brazos sobre el pecho, Changmin tomó una postura defensiva y frunció el ceño. Era agradable tener amigos que se preocuparan por él, y apreciaba la actitud protectora de Heechul, pero no era un niño.

Parecía que Heechul iba a seguir discutiendo, pero una rápida mirada a Jin le tuvo suspirando con resignación.

—Dejó de nevar, pero al menos cámbiate el calzado a unas botas y coge tu abrigo.

Decidiendo que era un sólido consejo, Changmin corrió por el pasillo hacia su habitación, sacó sus botas de nieve, y regresó corriendo antes de que alguien tuviera tiempo de elaborar una buena razón para detenerle.

—Volveré —dijo jadeando un poco mientras agitaba la mano hacia sus amigos.

—¡Ponte el abrigo! —ordenó Heechul.

—Sí, papá —refunfuñó Changmin rodando los ojos. Alcanzando su acolchado abrigo que colgaba de un gancho justo al lado de la puerta principal, hizo una pausa con su mano aún extendida y examinó el esmalte verde que adornaba sus uñas.

—No, señor —dijo Jin con firmeza, agarrando el abrigo de Changmin y sosteniéndole para que se lo pusiera—. Si no piensa que eres lo más sexy sobre dos piernas, es un maldito idiota. —Inclinándose más cerca, bajó la voz y susurró en el oído de Changmin—: Rojo y gris, sí. También había una gran cantidad de un azul violáceo muy cálido en el aura de tu pareja. Junho está loco por ti, cariño.

Armado con la alentadora información, Changmin subió la cremallera de su abrigo, sonrió a sus amigos, y se deslizó por la puerta antes de que pudiera darle vueltas a lo que estaba haciendo de nuevo. Su aspecto exterior no era tan importante como lo que había en su interior, pero definitivamente no podía esperar para ver la reacción de Junho cuando atravesara la puerta de su pareja.                    



CAPITULO 8


Junho se quejó en voz baja todo el camino hacia su pequeña cabaña cerca de la parte posterior de la propiedad. Ir a la casa principal había sido una decisión de último momento, pero estuvo contento por hacer la caminata. Aunque el sol aún estaba arriba, la mansión era un hervidero de actividad. Veintidós nuevos paranormales habían sido traídos, todos desnutridos, desnudos o casi, y asustados de sus propias sombras.

Les había llevado meses a los ejecutores localizar el aquelarre en las montañas cercanas en las que habían estado buscando, ya que los vampiros se movían continuamente para deshacerse de su rastro. Sin embargo, al final, Baekho lo había superado, y muchas personas habían sido salvadas. Fue un día de victoria, y Junho estaba contento de haber sido una pequeña parte de ello.

Sin embargo, no estaba tan contento con la maldita nieve. Dioses, odiaba la mierda. Ver a Siwon  de pie en los escalones de su entrada con las manos cruzadas sobre su amplio pecho tampoco le dio realmente un cálido hormigueo. Parecía que el hombre tuviera algo en mente, y a juzgar por su lenguaje corporal, a Junho no le iba a gustar lo que tuviera que decir.

—¿Por qué mierda quieres vivir aquí de nuevo tú solo? Bueno, ciertamente eso no era lo que esperaba.
—Me gusta la privacidad.

—Y una mierda —respondió Siwon de inmediato—. Ni siquiera sabía que aquí había cabañas tan lejanas.

Realmente no estaba tan lejos de los dormitorios donde se quedaba Changmin . Siwon lo hacía parecer como si Junho viviera en otro planeta. La realidad era que su hogar apenas estaba a medio kilómetro de los dormitorios, aunque estaba en tierras de “vampiros” en lugar de la nueva superficie comprada para los cambiaformas. Daba la casualidad que respaldaba a los bosques.

—¿Qué quieres, Choi ? —Si el hombre estaba ahí para fastidiarle sobre Changmin , podía coger sus preocupaciones y metérselas por su mojigato culo.

Sorprendentemente, Siwon suspiró y relajó su agresiva postura.

—Heechul llamó. Estoy seguro de que puedes suponer por qué.

Sí, sabía por qué. El chisme de su acoplamiento con Changmin se había extendido como la pólvora las últimas dos semanas. Sinceramente, le había sorprendido que le hubiera llevado tanto tiempo al alfa venir a hablar con él sobre ello. Aunque la mayoría se alegraban por él y su pareja, aún había algunos que tenían miedo por el bienestar de Changmin . Aparentemente, Heechul era una de esas personas. Dolía un poco, porque había pensado que se llevaba bien con el pequeño idiota, pero supuso que debería haberlo adivinado.

Por otro lado, le gustaba saber que Changmin tenía a alguien tan protector con él, alguien más aparte de Junho que mirara por sus mejores intereses. La conexión entre ellos era demasiado fuerte para que viera las cosas de manera objetiva, pero si le estaba causando a Changmin más daño que beneficio, esperaba que alguien fuera lo suficientemente valiente para señalárselo.

Siwon le arqueó una ceja y sonrió como si supiera exactamente lo que estaba pasando por la cabeza de Junho .

—Mira, no estoy aquí para romper tus pelotas. Sin embargo, cuando mi pareja dice salta, yo pregunto a qué altura, hasta qué punto, y cuántas veces. Así que, vamos a fingir que te di el sermón de hermano mayor, que me mandaste a la mierda, y que todos vivieron felices para siempre.

—Me dices que me darás a comer mis bolas si le hago daño a Changmin . Te digo que mis intenciones son honorables. No me crees. No me importa.
¿Es esto lo que estás buscando?

Siwon asintió con la cabeza un par de veces mientras se reía entre dientes.

—Si no terminas con esa manera de ser un idiota, podrías gustarle realmente a la gente.

—Lo dudo seriamente. ¿Hemos terminado? —Sabía lo que la mayoría de las personas pensaban de él, sabía que a pesar de las palabras de Siwon , el cambiaformas había advertido a su manada que estuviera en guardia porque Junho era peligroso. No era nada nuevo, pero no tendría a alguien en los escalones de su entrada para que le mintiera a la cara.

Se llevaba bien con los ejecutores. Hangeng le respetaba. Los amigos de Changmin estaban muy a favor de él, dando vueltas a su alrededor todo el tiempo. Hasta el momento, Changmin no había mostrado señales de que no fuera perfectamente feliz compartiendo la cama de Junho , y realmente a Junho le importaba una mierda lo que el resto del aquelarre pensara de él.

—Sí, hemos terminado, pero sólo porque tienes compañía.

—No… —Junho se fue apagando cuando escuchó el crujir de la nieve en la distancia—. Changmin , —debería haber sabido que el chico no se quedaría a salvo en su dormitorio como Junho había pedido. Había un destello de fuego en sus ojos que le proclamaban un luchador, y más de una vez Junho había estado en el extremo receptor de la obstinación del hombre.

—No vine aquí para ser una jodida niñera —continuó Siwon—. Changmin es adulto, y tiene su propia opinión. Sin embargo, si algo le sucediera, Heechul estaría muy triste. Cuando Heechul está triste, yo termino durmiendo en el sofá. ¿Ves a dónde quiero llegar?

—No te preocupes. No me lo voy a comer. Está demasiado delgado. Probablemente esté duro. —Junho retrocedió un par de pasos, apenas resistiendo la urgencia de darse la vuelta y correr hacia su pareja.

—Vamos a abordar al elefante en la habitación ahora mismo. — Siwon bajó las escaleras para enfrentar a Junho cara a cara. Estando tan cerca, no había mucha diferencia de altura entre ellos, pero Junho era sin duda el más ancho de los dos—. Sí, le dije a Heechul que mantuviera la distancia y que podrías ser peligroso. Le digo eso de todo el mundo hasta que les conozca. Él es todo mi mundo, y no me disculparé por protegerle.

—Y no deberías hacerlo.

La explicación no le apaciguó exactamente, pero entendía la posición de Siwon . No sólo tenía una pareja por la que preocuparse sino toda una manada que recurría a él para tomar las decisiones difíciles. Ahora que tenía su propia pareja, Junho podía respetar la sospecha natural del hombre. Por ignorancia, sólo había pensado que después de casi dos meses de trabajar juntos, el alfa podría confiar en él sólo un poco.

—Ve por él antes de que termine enterrándose en toda esta maldita nieve. —Siwon arrugó la nariz mientras miraba fijamente al suelo—. Esto es antinatural.

—No tendrás ninguna discusión por mi parte. —Junho odiaba el asunto.

Sacudiendo la cabeza como si la limpiara de pensamientos no deseados, Siwon apoyó las manos en las caderas y miró en la dirección de la nueva propiedad.

—Llevaré al resto de los chicos al dormitorio antes de la puesta de sol, pero te agradecería si pudieras quedarte esta noche para mantener un ojo en las cosas. No me gusta dejar a Heechul y Jin solos mientras cazamos.

—Si te llevas a los gemelos y Niel , me quedaré alrededor de los dormitorios con Changmin , Heechul , y Jin . —Changmin era demasiado  pequeño en su forma cambiada para estar fuera con la nieve hasta las rodillas de todos modos, así que con suerte, no iba a dar batalla por quedarse alrededor de la sala común y por no irse al bosque.

—¿Tienes alguna idea de qué clase de cambiaformas es Niel ?

Junho abrió la boca para responder, pero la cerró con la misma rapidez y frunció el ceño.

—En realidad, no. No habla cuando estoy alrededor.

—No habla en absoluto —corrigió Siwon —. Definitivamente mantendré un ojo en los gemelos, pero quizás podrías preguntar a tu pareja sobre Niel. Podría ser una buena idea mantenerle en los dormitorios esta noche también si es un cambiaformas pequeño.

—Bien. Lo pillo.

—Realmente lo aprecio, hombre, —Siwon le dio una palmada en el hombro, dándole un pequeño empujón—. Dejaré que Heechul sepa que todo está en regla.

—Bien —repitió Junho  cuando miró sobre su hombro. No podía ver a Changmin , pero sabía que el hombre estaba ahí, y le estaba matando estar tan lejos.

—Ve con él —dijo Siwon con una risita, dándole otro empujón para hacer que se fuera—. Te veré esta noche en los dormitorios.

Bajando la cabeza una vez, se giró sobre sus talones y regresó hacia los dormitorios, aunque la lucha contra la nieve acumulada no fue una tarea fácil.

—¡Changmin! —No estaba seguro qué le impulsó a gritar el nombre del hombre como una mala película de los años ochenta como no fuera el hecho de que quería que su amante supiera que estaba de camino. Podía sentir la frustración de Changmin, mezclada con una pizca de miedo, y quería que supiera que no estaba solo.

—¿Junho? Mierda, me alegra que estés aquí. Estoy atrapado.

Alcanzando una pequeña pendiente, Junho no podía dejar de sonreír cuando divisó a su pareja luchando por caminar pero cayendo repetidamente como un vagabundo borracho.

—Tan solo para. Sólo lo estás poniendo peor.

—Vaya, nunca lo habría adivinado —devolvió Changmin de manera sarcástica, claramente irritado por su falta de avance. Sin embargo, no dejó de moverse, los puños en sus caderas y soltando un bufido de manera indignada—. Bueno, ¿vas a ayudarme o sólo te quedarás ahí y te reirás?

Alcanzando a Changmin con unas pocas zancadas, Junho le levantó con facilidad, oscilando al hombre alrededor, de manera que se aferró a su espalda como un mono.

—¿Qué demonios estás haciendo aquí afuera? ¿No te salvé el culo una vez hoy?

Fue un poco exagerado. Simplemente había sacado al hombre de la nieve cerca del porche delantero de la cabaña cuando había estado intentando hacer su primer ángel de nieve. Sin embargo, le había dicho que se quedara hasta que pudiera regresar al atardecer.

—Oh, lo siento. No me di cuenta de que había un límite. ¿Es un sistema de puntos? ¿Se pondrá a cero la próxima semana? ¿Hay que pagar un rescate si me paso de mis minutos?

Mordiéndose el interior de la mejilla para no reírse, Junho arrastró las piernas de Changmin más apretadas en su abdomen y le mantuvo en el lugar cuando comenzó el viaje de regreso a casa. Su pareja estaba soltando insultos, y Junho no tenía idea de qué hacer al respecto. Sin embargo, pensó que era bastante hermoso.

—Nunca respondiste a mi pregunta. ¿Qué estás haciendo aquí afuera? Pensé que te dije que te quedaras dentro hasta que yo regresara.

—Lo hice durante un rato, y sólo para que conste, no eres mi madre.
—Changmin hizo una pausa durante un momento y sus brazos se apretaron alrededor del cuello de Junho—. Tengo una sorpresa para ti.

—Oh, ¿es eso cierto? —Tenía que ser una sorpresa bastante grande para que Changmin hiciera frente a los treinta centímetros de nieve en el suelo para que fuera a verle. Junho esperaba que la sorpresa les involucrara a ellos desnudos, pero seriamente dudaba que fuera tan afortunado—. Por cierto, bonito abrigo. —Realmente no era muy favorecedor en el pequeño cuerpo de Changmin, pero supuso que era funcional.

—Bueno, me traga por completo, y es negro.

La primera parte de esa frase tenía sentido, pero Junho no sabía qué diablos tenía que ver el color del abrigo con nada.

—¿Por qué importa el color?

—El negro es aburrido. —Eso fue todo lo que dijo Changmin, y una ola de inquietud le invadió. Era muy extraño ser capaz de sentir las emociones de alguien más, pero Junho no se quejaba. La conexión podría significar la diferencia entre la vida y la muerte si alguna vez se separaran y Changmin le necesitara.
—Bueno, este es el lugar —anunció cuando entró en la calidad de su 80
hogar y ayudó a Changmin a bajarse de su espalda al suelo—. Sabes que voy a tener que llevarte de regreso, ¿verdad?

—Oops. Lo siento —sonrió brillantemente Changmin , sin sonar arrepentido en lo más mínimo. Bajando lentamente la cremallera de su chaqueta, manteniendo contacto visual con Junho hasta que el material se separó, y deslizó el abrigo de sus hombros, dejándolo caer en el suelo detrás de él—. Sorpresa.

Santa madre del infierno, de repente Junho no podía respirar. Tampoco podía pensar. Toda la sangre de su cuerpo se había precipitado al sur para reunirse en su ingle, endureciendo su polla en tiempo récord.

En realidad no había conseguido un buen vistazo de su pareja en la nieve, pero definitivamente lo estaba haciendo ahora. El cabello de Changmin estaba mucho más corto, pero se veía bien en él – más ligero con la incorporación de un color cobre que Junho encontró muy atractivo.

Aunque sutil, la oscura línea que adornaba su párpado inferior era provocativa de una manera que no podía explicar. No le hacía parecer femenino ni vanguardista, pero hacía que el verde de su iris fuera aún más brillante, y Junho podía sentir su corazón latiendo más rápido cuanto más tiempo miraba esas fascinantes profundidades.

Sus labios eran brillantes, casi resplandeciendo con la luz del sol que se filtraba por las ventanas, y le llamaban, rogando para ser besados, lamidos, y mordisqueados. La ropa que cubría su cuerpo estrecho y firme parecía pintada, moldeando cada curva en una pura perfección. El conjunto se habría visto barato y desaliñado en alguien más, pero Changmin lo llevaba con estilo. Junho quería arrodillarse y adorar al ángel delante de él.

—Por favor, di algo —susurró Changmin , tirando tímidamente del dobladillo de la camisa—. Está bien si no te gusta. Puedo cambiar.

El esmalte verde neón en las uñas hacía que sus delgados dedos se vieran aún más delicados, y Junho se encontró preguntándose si las uñas de los pies de su amante coincidirían. No es que hubiera tenido muchos amantes con anterioridad —era un poco difícil buscando de la manera en que lo hacía— pero ninguno de ellos había estado cerca de la perfección física de Changmin .

—Voy a correrme en mis vaqueros si respiras demasiado en mi dirección, dulce niño. —El maquillaje, la ropa, y el esmalte de uñas no era algo que habitualmente encontrara atractivo, pero estaba listo para joder la pierna de Changmin como una perra en celo si el hombre le daba cualquier indicación de que estaba bien hacerlo.

—¿Piensas que es demasiado femenino? Quiero decir, no quiero que te avergüences.

Cerrando la distancia entre ellos, Junho tomó la mano de Changmin y la llevó hacia su bragueta, presionando duro de manera que el chico pudiera obtener una buena idea de lo que su aspecto le estaba haciendo exactamente.

—¿Te parece como que estoy avergonzado?

—No —dijo Changmin con voz ronca, enroscando sus dedos para dar un buen apretón a la palpitante polla de Junho —. Quizás deberías darme un recorrido por tu casa… comenzando por el dormitorio.


Junho tuvo a su pareja en sus brazos y fue corriendo hacia su dormitorio antes de que Changmin hubiera terminado de hablar. El sexo no era algo nuevo en su relación, pero la urgencia era casi aterradora. Después de su primera vez juntos, cuando prácticamente se había vuelto loco de necesidad, Junho había tenido un firme control de sus deseos, siempre cuidando a su amante mucho más pequeño, y determinado a no repetir de nuevo el mismo error. Esta vez, sin embargo, estaba cayendo en espiral hacia el vacío sin retorno a un ritmo rápido, y ni siquiera tenía al hombre desnudo aún.

Dando una patada a la puerta con tanta fuerza que golpeó contra la pared de su dormitorio, Junho bajó a Changmin al suelo y levantó las manos cuando el hombre intentó acercarse a él.

—Sólo dame un minuto. —Joder, era tan difícil pensar cuando Changmin se veía tan bien y olía incluso mejor. Sin embargo, tenía que reducir la velocidad, antes de que terminara hiriendo sin querer a la persona que se había convertido en todo su mundo.

En lugar de quedarse de pie en silencio y darle tiempo para que se serenara, Changmin  comenzó un lento balanceo de sus caderas mientras provocativamente abría los botones de la camisa. Cuando la fina tela se desprendió, comenzó a trabajar en sus vaqueros. En el momento en que estuvo de pie en medio de la habitación, Junho  se estaba apoyando en el pomo de la puerta para evitar atacarle como un animal salvaje y sin civilizar.

Dándole una sonrisa socarrona, Changmin caminó hacia la cama, sacudiendo el culo tentadoramente mientras iba. Luego puso las palmas de sus manos contra el colchón, separó los tobillos, y arqueó la espalda de manera seductora, poniendo su precioso y tenso culo en clara exhibición.

Un fuerte crujido resonó por toda la habitación, y Junho bajó la mirada para encontrar el pomo de la puerta aún en su mano aunque se separó de la puerta.

—Changmin. —Apenas fue capaz de ahogar la advertencia de una sola palabra, pero no hubo ninguna diferencia. Obviamente su pareja tenía la intención de torturarle hasta que se viniera abajo.

Claramente insatisfecho con la reacción de Junho hasta ahora, Changmin se inclinó más hasta que su pecho se apoyó en la cama y se estiró hacia atrás con ambas manos, agarrando sus nalgas y separándolas con un suave gemido.

Ni siquiera se había movido de su lugar junto a la puerta, y perlas de sudor ya punteaban en la frente de Junho . Su polla continuaba aumentando, aunque no hubiera sitio para la expansión, y no le quedó más remedio que quitarse los pantalones o arriesgarse a daños permanentes.

Subiendo la apuesta, Changmin estiró la mano hacia la mesita de noche, sonriendo con malicia cuando encontró una botella de lubricante colocada a la derecha en la parte superior como una ofrenda. Estirándose por encima de la colcha, rodó sobre su espalda, cubriendo sus dedos generosamente con el gel, y separando las rodillas una vez más. Tampoco comenzó lentamente. Dos dedos empujaron en su apretado agujero, estirando los músculos y casi dejando que Junho cayera al suelo.

Sabía que debería hacer algo, decir algo, pero era completamente incapaz de detener la experta seducción. Junho no podía recordar tocar el termostato, pero hacía demasiado calor en la habitación para sentirse cómodo. En el momento que hubo retirado el último artículo de ropa de su húmeda piel, Changmin había empujado tres dedos en su culo, bombeando fuerte y rápido mientras su otra mano volaba sobre su hinchado eje como un borrón.

Junho podía sentir la excitación de su amante como si fuera la suya propia, y su polla se sacudió mientras sus testículos se apretaban en su cuerpo. Los músculos de sus muslos se estremecieron, y sus rodillas amenazaban con doblarse cuando la electricidad subió por su columna vertebral, causando que sus abdominales se apretaran ante el inminente orgasmo.

—¡Joder! —El grito de Changmin  fue disminuyendo en un gemido ahogado cuando sus caderas se arquearon en la cama y grueso y cremoso semen brotó de su polla para salpicar sobre su estómago y pecho.

Junho agarró la base de su propia polla y cerró los ojos con fuerza, sintiendo el orgasmo de su pareja rodar a través de él. El sonido de la pesada respiración de Changmin , el aroma de su liberación, y la vista de él cubierto por su propia semilla fue demasiado, y el control de Demitrius se rompió como una cuerda elástica, lanzándole a través de la habitación.

Arrojando a su amante en sus brazos, dio la vuelta a sus posiciones rápidamente de manera que estuvo sentado en el borde del colchón con Changmin en su regazo. Su dura y dolorida polla encontró la lubricada y aflojada entrada del cambiaformas de inmediato, deslizándose en las cálidas profundidades mientras las paredes internas de Changmin se contraían alrededor de su longitud.

Empujando los dedos en la carne de la cintura de su pareja, le mantuvo inmóvil mientras golpeaba sus caderas, llevándole a un exigente ritmo. Cuando no pudo entrar suficientemente profundo, no pudo empujar lo suficientemente duro, se levantó de la cama con Changmin aún empalado en su polla y le clavó contra la pared cerca de la puerta del baño.

Sus bocas chocaron juntas, cortando el gemido de placer de Changmin . Sujetando los brazos de su amante atrapados encima de su cabeza, Junho jodió con la lengua su dulce y deliciosa boca con la misma intensidad que utilizó para llenar el entregado cuerpo de Changmin .

Una pequeña voz dentro de su cerebro le gritaba que redujera la velocidad, que tuviera más cuidado con el hombre más pequeño, pero fue fácilmente sofocada por los sonidos de los gritos de Changmin  por más.

—Más duro —exigió—. No me romperé. Jódeme más duro.

Liberando la última hebra de control, Junho desató el animal dentro de él. Un primitivo y primario gruñido explotó de sus labios haciendo eco alrededor de la habitación mientras sus caderas golpeaban en rápidos empujes como rayos, golpeando a su pareja lo suficientemente duro como para sacudir la pared.

Changmin se aferró a él, la uñas mordiendo los hombros de Junho , y la pizca de dolor sólo aumentó su deseo. Era bajo y sucio, rudo y áspero, y la clase de sexo que todo hombre soñaba pero generalmente tenía demasiado miedo pedir. Todo su cuerpo ardía, envolviéndole en llamas de indescriptible placer, y a Junho no le importó si ni siquiera sobrevivía.

Su orgasmo culminó, agitándole como un maremoto, pero aún no había terminado con su pequeño hombre. Deslizándose fuera del apretado culo de Changmin , le dio la vuelta una vez más, empujando a su pareja con el rostro sobre el colchón y levantando su culo respingón en el aire. Cubriendo su espalda llena de sudor, Junho empujó en su entrada ansioso una vez más, labrando en su túnel forrado de terciopelo como un poseso.

Introduciendo una mano entre Changmin y el edredón, Junho agarró la pulsante polla de su amante en un puño y acarició la rígida longitud junto a cada contundente zambullida.

—Córrete para mí, dulce niño. Aprieta mi polla y grita mi nombre. Haz que todo el mundo sepa a quién perteneces. —Luego marcó la orden mediante la incorporación de sus colmillos en la suave carne del cuello de Changmin .

—¡Junho ! —Como pidió, Changmin gritó lo suficientemente alto como para que cualquier paranormal dentro de un radio de ocho kilómetros le escuchara. Su cuerpo se sacudió y estremeció, y caliente y húmedo semen se derramó sobre la muñeca de Junho .

Satisfecho por haber escurrido hasta la última gota de placer de su amante, Junho extrajo sus colmillos y enterró su rostro contra el hombro de Changmin , gimiendo patéticamente mientras se sacudía a través de su propio clímax.

—Santa mierda —suspiró Changmin —. Creo que estoy enamorado.

Lógicamente, sabía que su pareja se estaba refiriendo al espectacular sexo y estaba exagerando su cumplido. Junho, sin embargo, había tenido un gran flechazo desde el momento en que había entrado en la cocina para ver que el diablillo le devolvía la mirada con desconfianza.

—Sé que lo estoy.

—Oh, jodidas gracias —jadeó Changmin saliéndose de debajo de él, cuando la suavizada polla de Junho se deslizó de su culo. Dándose la vuelta alrededor y arrodillándose, agarró el rostro de Junho con ambas manos y le acercó para un beso—. No me importa lo que digan los otros idiotas. No es demasiado pronto, y te amo.

Junho no sabía quiénes eran los “otros idiotas”, y en ese momento, realmente le importaba una mierda. Nadie en toda su miserable vida le había amado. No tenía intención de dar por sentado ni un segundo de esta nueva felicidad, ni quería perder el tiempo preocupándose por los detractores.

—Entonces supongo que estás pegado a mí, ¿no?

—Sí —sonrió Changmin como si hubiera ganado la lotería, pero Junho sabía que realmente él era el afortunado—. Estoy bastante contento con el arreglo.

—Sabes que no te merezco.

—Lo sé. —Guiñándole un ojo con picardía, Changmin salió de la cama y se dirigió hacia el cuarto de baño—. Descubrirás una manera de compensármelo.

El cambiaformas era un total mocoso. Probablemente haría que Junho quisiera arrancarse la cabellera más veces de las que quisiera.

—Lo estoy deseando.


CAPITULO 9



—Así que, ¿tengo que quedarme dentro del dormitorio esta noche? —Changmin estaba intentando hacer su mejor sonido de indignación, pero imaginó que probablemente sólo sonaba aliviado. Como un cambiaformas erizo, no le gustaba particularmente la nieve, prefiriendo climas más cálidos y secos. Además, su pequeño tamaño combinado con su pelaje blanco prácticamente garantizaba que acabara perdido en el profundo y húmedo bosque.
—Sí —respondió Junho en su tono de 'sin tonterías' que aterrorizaba a la mayoría de las personas. Changmin sólo lo encontraba sexy—. Sin embargo, creo que te divertirás. También tengo una sorpresa para ti.
Según la experiencia de Changmin, las sorpresas generalmente significaban algo malo. Sabía que Junho nunca haría algo para hacerle daño, sin embargo, así que, por primera vez realmente estaba excitado. También estaba muy emocionado acerca de dejar que su animal saliera a jugar.
La primera luna llena en Haven, él y sus amigos habían optado por tomar los Inhibidores para detener la transformación. Sin embargo, la droga no era exactamente la misma que la que les habían dado en The Hive, y después de dolores de cabeza y vómitos, ninguno estaba ansioso por repetir la experiencia.
—Creo que Niel probablemente también debería quedarse dentro.
Junho apretó su culo y le levantó un poco más alto por la espalda mientras pisoteaba a través de la nieve hacia los dormitorios.
—Quería preguntarte sobre eso. No habla con nadie, y nadie está seguro de qué animal es. Siwon dijo que llevaría a los gemelos, pero estamos un poco preocupados por Niel.
—Niel es una mariquita Ash Gray.
—Hmm, interesante. Aún es un chico, ¿verdad?
Changmin bufó y puso los ojos en blanco.
—Sí, cariño. Niel es completamente masculino. Bueno, en su mayoría.
—¿Qué significa eso? —Alcanzando el porche delantero del dormitorio, Junho ayudó a Changmin a ponerse de pie y se dio la vuelta para enfrentarle con un profundo ceño en su rostro— ¿Cómo puede ser masculino "en su mayoría"?
—Bueno, todos lo somos. —Changmin retorció los dedos con nerviosismo y mordía su labio inferior con gran entusiasmo. Debería haber mantenido su gran boca cerrada. Realmente no era un gran problema, y no había necesidad de que Junho se preocupara por ello.
—Changmin —dijo Junho con su voz de 'alfa', y esta vez no estaba cerca de excitarle—. Cuéntame.
—Deseables y diseñados para satisfacer cada deseo de un Maestro. Eso incluye la reproducción si eso es lo que se requiere de nosotros.
Junho tropezó un paso hacia atrás y se apoyó pesadamente contra la barandilla del porche.
—Así que, tú... podrías estar... ahí. —Pinchó con un dedo en el abdomen de Changmin mientras su rostro palidecía alarmantemente.
—No. —Mierda, esto era tan fuera de lo común, incluso para los paranormales, que Changmin ni siquiera sabía por dónde empezar a explicarlo—. Puedo cambiar mi apariencia a voluntad, Junho. Demonios, puedo cambiar a animal a una fracción de mi tamaño normal en menos de un minuto.
—Sí, ¡pero a los hombres no les crecen jodidos úteros!
—Puedo transformarme completamente en una mujer si eso es lo que quisieras.
Para probar su razonamiento, cerró los ojos, tomó una profunda respiración, y dejó que la magia fluyera a través de él hasta que casi se asfixió bajo el embate. Cuando abrió los ojos, su cabello era más largo, sus caderas más proporcionadas, y su busto mostraba un par de pequeños y firmes pechos.
—No todo el que firma un contrato es gay. Algunos quieren mujeres.
—No me jodas. —Junho dejó caer la cabeza y se apartó, agarrando sus sienes con ambas manos—. Por favor, cambia de nuevo. Santa mierda, cambia jodidamente de nuevo.
Changmin hizo lo que le pidió, temblando en sus botas mientras esperaba a que su pareja dijera algo más. Sabía que era un fenómeno, pero no podía soportar la idea de que Junho le mirara de esa manera. Si eso significa mantener al hombre en su vida, con mucho gusto tomaría esos malditos inhibidores todos los días hasta que muriera.
—De acuerdo. —Junho meneó la cabeza un par de veces y suspiró—. De acuerdo.
—¿De acuerdo, qué?
—Siento que te asustara. —Dando un paso hacia adelante, arrastró a Changmin a sus brazos y besó la parte superior de su cabeza—. Siento que esto te sucediera, dulce niño, pero esto no cambia nada. Sin embargo, no estás embarazado, ¿verdad?
Changmin se rió entre dientes y acarició su mejilla contra el suave algodón de la camisa de Junho.
—No, no estoy embarazado. Sólo pensé que deberías saber que es una posibilidad.
—Gracias por ser sincero. Sin embargo, no sé cómo me siento acerca de los niños. Esa es una conversación para mucho, mucho más tarde.
Todo lo que a Changmin le importaba era que Junho aún le amaba. Nunca antes había estado cerca de niños, y no estaba del todo seguro de que quisiera estarlo. Por Dios, apenas podía cuidar de sí mismo sin meterse en problemas.
—¿Podemos no decírselo a nadie? ¿Por favor? —Lo último que quería era que alguien le mirara como si fuera una especie de atracción de circo.
—Sí, creo que es lo mejor, por no mencionar que es más seguro.
La puerta principal se abrió de golpe, y Kai rebotó saliendo al porche.
—¿Ya estáis aquí? ¿Podemos irnos ahora? Me pica la maldita piel.
Ahora que había sacado el tema, Changmin también sentía cómo su piel le picaba. El sol se hundía bajo el horizonte, finalmente liberando su dominio sobre la tierra y dando paso a la noche. Varios aullidos fuertes resonaban en el viento, y Changmin saltó sobre un pie en el aire, presionándose más cerca de su pareja.
—¿Qué diablos es eso?
—La manada residente de werelobos, supongo. —Junho se oía tan tranquilo, pero Changmin nunca antes había conocido a un werelobo. Tampoco parecía que la noche de luna llena fuera el momento más oportuno para hacer amigos.
—Bien. Genial. Increíble. ¿Podemos entrar ahora?
—¡No! —Kai apretó las piernas y movió las caderas, pareciendo un pequeño niño que necesitaba utilizar el aseo—. No he cambiado en mucho tiempo. Él —señaló el rostro de Junho—, dijo que podríamos ir esta noche. Un agudo silbido se desgarró a través de la noche, y Changmin miró por encima de su hombro para ver a Siwon yendo hacia ellos, flanqueado por dos leopardos y un lobo.
—¡Vamos, cachorro!
—¡Diablos, sí! —Agarrando a Taemin por la muñeca, Kai le arrastró fuera del porche, y los hermanos se desnudaron rápidamente antes de lanzarse a la nieve, cambiando mientras iban. Ver una peluda cola blanca en un culo muy humano probablemente era lo más cómico que Changmin había visto en mucho tiempo.
—¡No vuelvas a casa todo embarrado! —gritó Heechul mientras agitaba la mano hacia su pareja desde el umbral.
—Y no mates nada bonito —añadió Jin, apareciendo al lado de su amigo— ¡No comas conejitos!
—¿Van a comer conejitos? —La mano de Changmin fue a su boca, y se dio la vuelta para mirar las espaldas de sus amigos.
—No —sostuvo Jin con firmeza— ¿Me oíste? Dije nada de comer conejitos.
Junho resopló y empujó a Changmin hacia la puerta.
—Totalmente van a comer conejitos. Supéralo.
Bueno, su enorme pareja sólo era una bola de luz solar, ¿no?
—No tienes que ser tan grosero.
Encogiéndose de hombros casualmente, Junho, le dio otro empujoncito y sacudió la cabeza en dirección al vestíbulo. —Ve a cambiar. Tendré tu sorpresa preparada.
Resistiendo el impulso de chillar, Changmin se apresuró hacia su habitación, quitándose la ropa y dejándola dispersa por todo el pasillo. Desviándose hacia el cuarto de baño, se frotó el rostro para limpiarlo, se bajó los bóxers por las caderas, y saltó sobre el mostrador.
Fue un poco tonto, pero siempre había querido ver cómo se veía cuando se transformaba de hombre a animal. Quedándose de pie, se miró fijamente en el espejo mientras dejaba de luchar contra el cambio y se permitía cambiar. Era muy extraño ver su cuerpo encogerse y reformarse. Su cuero cabelludo se expandió por toda su cabeza, y espinas saltaron por el resto de su cuerpo. 
Cuando su metamorfosis estuvo completa, tuvo que reírse para sus adentros ante el cuadro que vio, un pequeño erizo pigmeo, de pie sobre sus patas traseras y estirando sus patas delanteras hacia el cielo. De hecho, era malditamente adorable, si lo decía él mismo.
También estaba atrapado. En su excitación, había descuidado el planificar una ruta de escape y no había manera de bajar del alto mostrador.
—Junho, estoy atrapado.
—¿Qué hiciste ahora?
Bueno, eso no era justo. Junho se oía como si se él metiera en este tipo de situaciones todos los días. Sólo porque su pareja había tenido que salvarle dos veces de la nieve en un día, no quería decir que fuera un torpe. Sólo era... graciosamente defectuoso.
—¿Puedes sólo venir a ayudarme?
—¿Dónde estás? —Había una risita en la voz de Junho, y Changmin sólo sabía que nunca iba a lograr borrarla.
—En el cuarto de baño.
—¿Quiero saber?
—Quería verme cambiar en el espejo. Estoy atrapado en el mostrador. Ayúdame y deja de ser un idiota.
Pasos se oyeron en el pasillo, y la puerta del cuarto de baño se abrió ante la sonriente cara de su amante.
—Estás en problemas.
—¿Puedo tener ahora mi sorpresa?
Aún riéndose, Junho le levantó y le acomodó en uno de sus anchos hombros.
—¿Recuerdas cuando dijiste que querías aprender a pintar?
Sí, lo recordaba, pero Changmin no entendía cómo se suponía que iba a pintar de esta forma. Ni siquiera tenía pulgares opuestos, por caridad. En lugar de cuestionarlo, sin embargo, se acurrucó cerca del cuello de su pareja y mordisqueó su oreja cariñosamente.
—Deja eso. —Junho extendió la mano y le dio un golpecito en la parte superior de su cabeza con un dedo—. Hace cosquillas.
Hizo lo que le pidió pero tuvo otra idea de inmediato. Metiéndose entre los largos mechones de Junho, trepó por el cabello del hombre como un gato escalando una cortina y se sentó en la parte superior de su cabeza.
—Guau, eres realmente alto. Puedo ver China desde aquí.
—No puedes. —Bufando con indignación, Junho extendió la mano para recuperarle, pero Changmin fue más rápido, esquivando la mano de su pareja y escurriéndose por su cuello para introducirse en el escote de su camisa—. ¡Changmin!
Asomando sólo la cabeza, levantó la mirada hacia su amante y parpadeó inocentemente.
—¿Sí?
—Tienes suerte de ser lindo. —Entrando en la sala común, Junho arqueó una ceja y rascó detrás de la peluda oreja de Changmin— ¿Vas a quedarte aquí toda la noche?
Cálido, a salvo, y cerca de su amante tenía un cierto atractivo, pero la curiosidad sobre su sorpresa se apoderó de él. Así que, cuando Junho se acomodó en el sofá, Changmin volvió a meterse en la camisa del hombre y corrió por su cincelado torso, a través de su muslo, y finalmente se deslizó por su espinilla revestida de algodón hasta el suelo.
—De acuerdo, dámelo.
Cuidando de no aplastar a su pareja, Junho se levantó de los cojines y caminó hacia el espacio abierto en el suelo cerca de la chimenea. Changmin se escabulló por la alfombra, sus cortas patitas moviéndose rápidamente mientras se apresuraba para continuar. Junho no era realmente del tipo de arcoíris y mariposas, pero incluso él tenía que admitir que el hombre era malditamente adorable.
Instalándose en el hogar, señaló la gran hoja de papel blanco que estaba extendida por el suelo. La hoja se arrugó bajo las garras de Oscar mientras caminaba a través de ella para investigar. Parándose en medio, se sentó sobre su trasero, levantó la mirada hacia Junho, e inclinó la cabeza hacia un lado.
—No lo entiendo.
En lugar de responder verbalmente, Junho extendió la mano detrás de la silla a su izquierda, moviendo grandes cuencos de pintura poco profundos y alineándolos al lado del borde del papel.
Changmin miró de la pintura al papel y viceversa varias veces.
—Sigo sin entenderlo.
—Ven aquí. —Levantando al erizo por su cintura, hundió sus patitas en la pintura azul y luego le sentó de nuevo en el papel— Ve a por ello.
No parecía que el cambiaformas se preocupara por el pegajoso pegote en sus patitas, pero una vez que vio las huellas en la sábana blanca, dejó salir el chillido más lindo de emoción. Changmin corrió hacia una esquina del papel y regresó, asomando su nariz ante los diferentes colores antes de finalmente decidirse por el amarillo.
—Lo hiciste bien —felicitó Heechul cuando se dejó caer en la silla junto a Junho— Parece feliz.
—¡Esto es increíble!
Junho miraba bailar al erizo alrededor mientras creaba su arte y sonrió afectuosamente.
—Le gusta.
—Tengo una idea. —Jin voló a través de la habitación, agarró a Changmin, y le sostuvo con su vientre señalando hacia el techo—. Tranquilo — reprendió cuando Changmin comenzó a retorcerse y chillar.
—¿Qué demonios me está haciendo?
—Jin —dijo Junho a modo de advertencia.
—Relájate. No voy a hacerle daño. Confía en mí, amiguito. — Entonces hundió la espalda de Oscar en la pintura de color rojo, cubriendo sus púas con el brillante color. Dejándole de nuevo en el papel, Jin rió y rascó bajo la barbilla de Changmin—. Ahora rueda.
Después de un momento de duda donde simplemente miró fijamente a Jin, Changmin se enroscó como una bola, haciendo que sus espinas se asomaran por todo el cuerpo, y comenzó a rodar. Cuando alcanzó el otro lado de la alfombra, se dejó caer sobre su vientre, se estiró, y Junho juró que escuchó un ronroneo de felicidad.
—¡Mira eso! ¡Esto es malditamente increíble!
No pasó mucho tiempo para que entrara en el espíritu de las cosas después de eso. Junho se acomodó en el suelo y cruzó los tobillos, riendo en voz baja cuando su pareja hizo un planchazo en el cuenco de la pintura púrpura y giró en la pintura.
Su corazón se llenó de amor, y le calentó el alma ver tan feliz a Changmin. El hombre había pasado por muchas cosas. Se merecía mucho más de lo que Junho jamás podría darle, pero por algún milagro, Changmin le consideraba suficiente.
Jin se estiró sobre su espalda a través de la chimenea de piedra, y miró fijamente a la pequeña y blanca mariquita que se arrastraba sobre su mano.
—¿No es Niel tan lindo? Es mi nuevo amuleto de la suerte. —Se dio la vuelta de manera que su hombro chocara contra la espalda de Junho—. Por cierto, tu aura se ve mucho mejor.
Junho se encogió de hombros cuando miró sobre su hombro.
—Me siento mejor.
Había pasado demasiado tiempo en su vida estando triste o deprimido por la suerte que le había tocado. Era jodidamente agotador aferrarse a ese nivel de animosidad, especialmente por algo que no podía controlar.
También había pasado demasiado tiempo tomándose la molestia de evitar a la gente. No importaba lo que dijera e incluso él mismo se había convencido durante un tiempo realmente que la gente no estaba destinada a estar sola. Haven era un pequeño cambio. Changmin había hecho el resto.
—¿Debido a Changmin? —preguntó Jin descaradamente.
Regresando la mirada hacia su pareja, Junho sonrió afectuosamente y asintió con la cabeza en acuerdo. 
—Debido a Changmin. 
Niel

CAPITULO 10


—¿Querías verme? —Junho golpeó ligeramente el marco de la puerta antes de entrar en la oficina de Hangeng. Esperaba que fuese lo que fuese no llevara mucho tiempo porque finalmente la nieve se había derretido, lo que significaba que podría reanudar sus paseos con Changmin para ver el amanecer que estaba a tan solo una hora.

Sólo había otros dos hombres en la habitación además del líder del aquelarre y el mismo Siwon y un hombre pequeño de aspecto friki que nunca antes había conocido. Al instante campanas de alarma se dispararon en su cabeza cuando el extraño se levantó de la silla y le dio una fría sonrisa que no alcanzó sus ojos.

—Este caballero aquí... —comenzó Siwon, sólo para ser interrumpido.

—Lee Sooman . —El recién llegado dio un paso adelante y le tendió la mano a Junho— ¿Y tú eres?

Junho puso una mano en un puño a un lado y levantó la otra mano para quitarse las gafas de sol, gruñendo mientras lo hacía para mostrar sus puntiagudos dientes. Ser un monstruo no siempre era algo malo. Por mucho que quisiera encajar, no estaba en contra de utilizar su apariencia para intimidar a un idiota como el Sr. Lee.

Aclarándose la garganta para obtener la atención de todo el mundo, Siwon apoyó la cadera contra la parte superior del escritorio de Hangeng y cruzó los brazos sobre el pecho.

—Como estaba diciendo, este caballero tiene la conjetura de que tenemos algo que le pertenece.

—¿Es así? —Sabía exactamente qué era ese 'algo', pero tenía malas noticias para el tipo. Changmin no iba a ir a ningún lado—. Lo siento. No sé quién eres, y estoy seguro de que no tengo lo que te pertenece. —Con eso, se dio la vuelta para irse, queriendo llegar a su pareja lo antes posible.

—Os he visto juntos —dijo Sooman a su espalda—. Os he estado observando durante días.

La noticia le provocó un escalofrío de miedo que le recorrió la columna vertebral, y Junho se giró en redondo para cernirse sobre el diminuto idiota. Sin embargo, antes de que pudiera decir nada, Siwon dio un paso entre él y Sooman con sus manos en alto.

—Si el Sr. Jung dice que no tiene nada tuyo, le creo. Considero que tienes que irte.

—No voy a marcharme sin mi propiedad. —Metiendo la mano en el bolsillo interior de su chaqueta, extrajo un fajo de papeles doblados y los agitó en el rostro de Siwon—. He firmado contratos por los cuatro Desirables. Me pertenecen, y los traerás aquí inmediatamente.

—Ah, ya veo —respondió Siwon tranquilamente, sacando los papeles de la mano de Sooman—. No te importa si los miro, ¿no?

Sooman hizo un gesto indiferente con la mano mientras miraba a Junho.

—Podrías pensar que tienes alguna clase de reclamo por mi Desirable, pero estás tristemente equivocado. Pagué mucho dinero por los cuatro, y espero tener a cada uno de vuelta.

Junho abrió la boca para decirle al tipo dónde podía meterse sus expectativas exactamente, pero una mirada de Siwon le hizo presionar sus labios juntos. Sólo fue un ínfimo movimiento de cabeza, y ni siquiera miró a Junho, pero la acción fue recibida alto y claro —mantener sus irónicos comentarios para sí hasta que pudieran hallar un plan.

Aparentemente descontento con la falta de argumentación de Junho, Sooman se acercó más y le pinchó con el dedo en el abdomen.

—Tu pequeña puta se irá conmigo. Quizás deberías despedirte.

El desprecio hacia su pareja acompañado de la amenaza de separar a Changmin de él rompió el autocontrol de Junho. Su mano derecha se movió rápidamente, envolviéndose alrededor de la garganta del hijo de puta y levantándole en el aire en el lapso de un latido de corazón.

—Quizás tú deberías despedirte —gruñó cruelmente, teniendo la gran satisfacción de ver al hombre meneando sus manos mientras luchaba por conseguir aire—. Deja que te diga cómo funciona esto. Vas a salir por esa puerta y olvidar todo sobre Changmin, todo sobre Haven. Incluso si dices su nombre de nuevo, lo sabré. La gente tiende a desaparecer cuando no soy feliz, y no creo que nadie te vaya a echar de menos.

Con un lento movimiento de muñeca, envió al hombre volando a través de la habitación para aterrizar en la mesita de café, reduciendo el mueble de elegante diseño a un lío.

—Realmente también me gustaba esa mesita —murmuró Hangeng mientras pasaba una mano a través de su oscuro cabello.

—Creo que acabo de conseguir leña. —Siwon miraba desde hombre que gemía en el suelo a Junho con una sonrisa satisfecha en sus labios—. Impresionante, hombre.

—Oh, querido —jadeó Hangeng con simulada sorpresa mientras encendía una cerilla y la dejaba caer sobre su escritorio, quemando los contratos que unían a Changmin y sus amigos a Sooman—. Bueno, esto es una vergüenza.

—Los accidentes suceden —añadió Siwon con un encogimiento de hombros—. Lo siento muchísimo por eso, Sr. Lee.

—No os vais a salir con la vuestra —dijo Sooman sin aliento cuando se levantó con esfuerzo—. Volveré, y no lo haré solo.

—Uh-huh. —Rodando los ojos, Hangeng pulsó un botón de su intercomunicador y se inclinó sobre el escritorio—. Suga, Yoochun, ¿podríais acompañar a nuestro invitado a la puerta principal?

Dos ejecutores aparecieron en el umbral casi de inmediato, ambos pareciendo muy complacidos por llevar a cabo su labor.

—¿Deberíamos darle un amistoso recordatorio? —preguntó Suga con una sonrisa burlona.

Hangeng  pareció considerarlo pero sacudió la cabeza.

—Creo que Junho se hizo cargo de la advertencia. Sin embargo, pídele a alguien que le siga para asegurarnos que sale de la ciudad.

—Lo tengo, jefe —respondió Yoochun con una inclinación de cabeza, tomando el codo de Sooman y tirando de él rudamente.

—¡No me llames jefe! —gritó Hangeng, obteniendo sólo la risa de los ejecutores mientras empujaban a Sooman fuera de la habitación lo suficientemente fuerte como para que cayera de rodillas.

—Ooop. —Suga agarró al hombre por el cuello y le arrastró para que se pusiera de pie—. Mira el último escalón, tío. Es delirante.

—¿Por qué él? Changmin dice que The Hive es enorme. ¿Por qué no han venido a por él? —Una vez que los vampiros estuvieron fuera de la vista con su no bienvenido invitado, Junho se giró hacia Siwon y señaló hacia la pila de cenizas en el escritorio—. ¿Conseguiste algo útil?

Estirando la mano a sus espaldas, Xander extrajo una pila de papeles doblados de su bolsillo trasero y movió sus cejas.

—Aquí hay una dirección —respondió mientras desplegaba los contratos—. Dudo que sea legítima, pero es un lugar donde comenzar.

—También un número de registro —añadió Hangeng arrugando la nariz—. A Changmin y sus amigos les pusieron un microchip como jodidos animales.

—¿Hay alguna manera de quitar el chip? —En primer lugar tendrían que encontrarlo, y con las habilidades de un cambiaformas para sanar sin cicatrices, podría resultar difícil.

—Lo descubriremos —le aseguró Siwon mientras continuaba examinando los papeles en su mano—. Este lugar, Hive es inteligente. De acuerdo con esto, una vez que se firma un contrato, un Desirable se convierte en responsabilidad del Maestro.

—¿Lo que significa?

—Por la presente, este acuerdo absuelve a Kim Corporations de cualquier otra obligación en relación al Desirable en cuestión. En caso de que el Desirable sea perdido o robado, el Maestro es responsable de la recuperación, así como de los gastos incurridos en relación con la búsqueda y embargo de bienes. A menos que el Maestro desee firmar un contrato adicional, todas las comunicaciones con Kim Corporations cesarán tras la firma de este documento.

Junho sonreía con suficiencia mientras escuchaba leer a Siwon.

—Así que el Sr. Lee está de mierda hasta el cuello.

—Sí —respondió Hangeng lentamente mientras compartía una mirada con Siwon que Junho no pudo descifrar—. Sin embargo, tenemos problemas más grandes.

En lo que se refería a Junho, cualquier cosa que amenazara la salud y seguridad de su pareja era la máxima prioridad. Con todo, la curiosidad pudo más que él, y no pudo dejar de preguntar:

—¿Qué problemas?

—Sabes por qué se creó Haven, ¿cierto? —Haciendo una pausa para que Junho asintiera, Hangeng pellizcó el puente de su nariz y suspiró antes de continuar—. Los paranormales maltratados que vienen de todo el país están directamente relacionados con un hombre: Kim Suho.

La imaginaria bombilla se encendió, y Junho no estaba más contento que el vampiro sobre ello.

—Kim Suho  como en Kim Corporations.

—Al igual que The Hive —añadió Siwon en un tono moderado.

—Bien, ¿dónde está? ¿Cómo le encontramos?

El alfa compartió otra de esas molestas miradas con Hangeng antes de sacudir la cabeza sombríamente.

—No lo haremos. Fue asesinado hace casi dos años.

—Alguien está continuando su trabajo. —Había visto a los maltratados y rotos fluyendo hacia Haven, pero nunca había pensado mucho en dónde había comenzado el problema.

Merodeando alrededor de la mansión, Junho había escuchado fragmentos de discusiones acerca de un comercio ilegal de esclavos y extraños experimentos, pero ya que ninguno se refería directamente a él, había dejado guardada la información muy profundamente dentro de su cabeza y había seguido a lo suyo.

Ahora, con Changmin bajo amenaza, quería saber todo, y quería saberlo malditamente rápido.

—No. —Changmin se detuvo en seco y sacudió la mano fuera del alcance de Junho. Sus rodillas temblaban, sus manos se sacudían, y la bilis se izó por su esófago—. Nos encontraron. Oh, dioses, nos encontraron.

Aunque asustado, una pequeña parte de él estaba enojado por que Junho hubiera elegido sus rutinarios paseos para darle la maldita noticia. Era la parte del día que siempre esperaba con interés, aumentando su entusiasmo antes de que el sol saliera. ¿Por qué el hombre tenía que arruinar su momento especial?

—Changmin, respira.

¿Cómo demonios se suponía que respirara? Se había vuelto complaciente, casi arrogante por haber sido capaz de burlar a su enemigo, y ahora estaba pagando por su arrogancia.

—¿Dónde están ahora? ¿Cuántos hay? —Sus pensamientos se desviaron hacia sus amigos, y el pánico casi le abrumó—. Tenemos que irnos. Tengo que encontrar a los demás e irnos.

—¡Changmin! —Junho le agarró por la parte superior de sus brazos y le mantuvo inmóvil—. No hay nadie ahí. No me estás escuchando. Sólo era un tipo, y se ha ido.

Quizás ahora solo fuera un tipo, pero otros vendrían.

—Junho, deja que me vaya. Tengo que encontrar a los otros. Tenemos que escondernos. ¡No voy a volver allí!

—Maldita sea, ¡Changmin, detente! —Arrodillándose en el sucio camino que llevaba al estanque, Junho sostuvo el rostro de Changmin con ambas manos, forzándole finalmente a encontrarse con la mirada de su pareja—. No voy a dejar que nada te suceda. ¿Realmente crees que hay algo que no haría por ti? Así tenga que enfrentarme a todo un ejército, no dejaré que nadie te lleve.

El tiempo se detuvo mientras se miraban a los ojos. Changmin escuchaba, sentía, y veía la verdad en las palabras, pero sólo causaba que su corazón latiera más frenéticamente. Era su culpa. Había traído este peligro al aquelarre, a sus nuevos amigos, y ahora a su pareja. ¿Cómo podría vivir consigo mismo si algo le sucedía a Junho por su culpa?

Lanzando los brazos alrededor del cuello de su amante, se aferró a él con todas sus fuerzas.

—No conoces a esas personas, amor. No lucharán limpio.

Junho se rió realmente cuando sostuvo a Changmin más cerca y le besó en el cuello.

—¿Me has mirado últimamente? No tengo miedo de esos idiotas. Además, no estoy en contra de utilizar todos los trucos sucios del manual en caso de necesidad.

—Te amo, Junho. Por favor, que no te maten.

—Si muero, tú mueres. Mantener mi culo vivo es lo mismo que mantenerte a salvo. No quiero que te preocupes, pero tampoco quiero mentirte. Haré cualquier cosa y quiero decir cualquier cosa para protegerte.

Su cuerpo estaba comenzando a tranquilizarse, pero la mente de Changmin aún era un enredado lío de confusos pensamientos contradictorios.

—¿Podemos ir a casa? —Necesitaba hablar con sus amigos, hacerles saber lo que estaba sucediendo. Tampoco parecía muy inteligente estar de pie al descubierto.

—¿Alguna vez has visto tu contrato?

Changmin sacudió la cabeza.

—¿Por qué preguntas?

—Un hombre llamado Lee Sooman  firmó los contratos de los cuatro. Fue lo suficientemente estúpido para traerlos con él a Haven. Hangeng los tiene en su oficina ahora mismo.

Aflojando su apoyo lo suficiente para que pudiera ver el rostro de su amante, Changmin inclinó la cabeza a un lado y frunció el ceño.

—¿Firmó los contratos antes de que escapáramos?

—No estoy seguro, pero parecía que sí. —Junho inclinó la cabeza y besó sus labios—. Tu contrato dice que este tipo está por su propia cuenta para reclamarte. The Hive se desentiende de todo reclamo o conocimiento hacia ti, y no se involucrará en el asunto.

Eso se oía demasiado bueno para ser verdad.

—¿Crees que sea verdad?

—Han puesto mucho tiempo y dinero en vosotros, por no mencionar todos los secretos que sabéis. ¿Una inversión de diez años y sólo van a dejar que os vayáis? No lo veo así.

Esos eran exactamente los pensamientos de Changmin.

—Crees que era un espía.

—Estoy pensando más en un explorador para descubrir cuánta resistencia opondremos si intentan venir como si nada hasta aquí y llevaros. Creo, y Siwon está de acuerdo, que los contratos sólo eran humo y espejos para hacernos bajar la guardia.

Changmin asintió con la cabeza lentamente mientras reflexionaba sobre ello.

—Si piensas que The Hive está desvinculado de esto, te volverás descuidado y no estarás esperando un ataque.

—Exactamente.

Habría dicho más, había mucho que decir sobre el tema, después de todo, pero un ruidoso grito de terror interrumpió sus pensamientos. Sacudiéndose alrededor, Changmin miró fijamente en dirección al estanque con los ojos muy abiertos.

—Alguien tiene problemas.

—Quédate aquí —ordenó Junho, poniéndose de pie y corriendo hacia el sonido del grito.

Changmin no tenía ninguna intención de hacer nada por el estilo. No era un luchador, y no había mucho que pudiera hacer, pero no se quedaría alrededor y jugaría con sus pulgares si incluso hubiera la posibilidad más elemental de que Junho estuviera en peligro.

Alcanzando el claro que rodeaba el estanque, Changmin vio a la damisela en peligro de inmediato. Sus vaqueros estaban rasgados por la rodilla y cubiertos de sangre, su cabello una maraña de rizos rubios, y Changmin juró 
que podía escuchar su corazón latiendo contra su esternón. Ella no miraba en su dirección si no que miraba al frente hacia el elegante león de montaña que la acechaba.

No era otro cambiaformas, simplemente un puma normal de cada día, y se veía hambriento. Generalmente los gatos no se aventuraban en zonas pobladas, pero todos los seres vivos recurrían a medidas desesperadas cuando la comida era escasa.

Junho dio un paso delante del león de montaña, levantando las manos sobre su cabeza y rugiendo de un modo agudo, como un gato. Aparentemente, el gato sabía cuándo era superado, porque se agachó cerca del suelo y retrocedió lentamente antes de darse la vuelta y lanzarse hacia los árboles.

Aunque la resolución fue un poco decepcionante, Changmin se imaginó que habría terminado de manera muy diferente si Junho no hubiera estado allí. Corriendo hacia la mujer, se arrodilló a su lado en la hierba amarilla y seca y examinó la herida en su pierna.

—¿Cambiaformas? —Le preguntó, intentando determinar qué tipo de paranormal era ella y la rapidez con la que sus heridas sanarían.

—S-Sí, coyote —respondió con voz temblorosa, sin dejar de mirar hacia el lugar donde había estado el puma. Entonces su atención giró hacia Changmin, y prácticamente se lanzó a sus brazos—. Gracias. Sucedió tan rápido, y sólo supe que estaba muerta. Muchas gracias.

—De nada, pero no es a mí a quien deberías agradecer. —Le dio una ligera palmadita a la mujer en la espalda y sonrió a su amante—. Junho hizo todo el trabajo.

La chica sollozó en su hombro y balanceó la cabeza. Liberándole finalmente, inclinó la cabeza hacia atrás para mirar a Junho, y Changmin supo lo que se venía antes de que ella soltara otro espeluznante grito. Alejándose de él, gateó hacia atrás en una extraña caminata de cangrejo, pareciendo más asustada de Junho de lo que había estado del león de montaña.

—Por favor. No. ¡Aléjate!

Changmin entendía que estuviera asustada, pero su temperamento aumentó ante el tratamiento que estaba recibiendo su amante después de salvar la vida de la estúpida.

—Cállate —le espetó—. Junho es la persona más amable que conozco, y se puso entre tú y el jodido puma. Qué vergüenza.

—Es un monstruo —discutió con él, aún intentando alejarse—. Es un fenómeno.

—No —respondió Changmin en voz baja. Fue su primer vistazo a la tristeza con la que Jin habló lo que acechaba dentro de su amante— Tú eres el monstruo, prejuiciosa de mente estrecha, e incapaz de mirar más allá de la apariencia externa para ver la bondad en su corazón. La gente como tú hace que me entristezca por nuestra raza.

Dejándola con sus conflictos, Changmin se levantó del suelo, caminó a su pareja, y tomó la mano de Junho.

—Olvídalo, amor. Ella no merece la pena.

Conociendo el hombre que era Junho, no le sorprendió cuando el hombre se negó a dejar a la mujer sin ofrecerle algún tipo de asistencia. No importaba que ella le gritara, le insultara, y actuara como una idiota total, aún estaba más preocupado por su bienestar que por su propio orgullo o sentimientos.

—¿Puedo llevarte a alguna parte? ¿O hay alguien a quien pueda llamar por ti? —Le preguntó Junho mientras recuperaba el móvil del bolsillo delantero de sus vaqueros.

Finalmente la chica dejó de intentar huir y cerró la boca, mirando fijamente a Junho en confusión, como si esperara que él la atacara en lugar de ofrecerle cualquier tipo de ayuda.

—Yo... yo...

—Hey —dijo Changmin, chasqueando los dedos en su dirección—. ¿Quieres ayuda o no? Y, ¿qué demonios estás haciendo aquí sola, en cualquier caso?

—Iba a visitar a alguien en aquella cabaña al otro lado del lago. — Señaló hacia la cabaña central cerca de la orilla opuesta y enrojeció, dándole a Changmin la impresión de que su "alguien" era más que un amigo. Mirando a escondidas a través de sus rubias pestañas, masticó su labio inferior durante mucho tiempo mientras observaba a Junho—. Lamento mi comportamiento. Fue grosero e ingrato. Gracias por salvarme.

Aún parecía un poco nerviosa, pero se había disculpado y estaba intentando corregir su anterior comportamiento. Changmin no estaba totalmente apaciguado, pero se sentía un poco mejor acerca de la situación.

—¿Podemos llevarte alrededor del estanque? —ofreció Junho.

Hubo una larga vacilación mientras ella le contemplaba de nuevo, pero finalmente se puso de pie y asintió con la cabeza.

—Eso estaría bien. Por cierto, soy Sunny. —Sus cejas se juntaron, y retorcía las manos con nerviosismo—– Lo siento, pero realmente eres muy, muy grande y das un poco de miedo.

—Me lo dicen mucho —respondió Junho con una sonrisa fácil— . Sin embargo, te prometo que no voy a comerte.

La casual desestimación de su afirmación sacó una linda risa de la mujer, y ella tomó una profunda respiración, dejándola salir lentamente.

—Tu compañero tenía razón. Eres un amor. Lamento de nuevo el actuar como una idiota total.

A Changmin le gustaba más la chica cuanto más hablaba. Podía admitir que la apariencia de Junho podría ser inquietante al principio incluso si pensaba que su pareja era delicioso. Sin embargo, si la gente sólo pudiera tomarse dos minutos para conocerle, descubrirían que sus temores eran totalmente injustificados.

—Vamos a llevarte a tu destino —dijo Junho con un guiño, aunque mantuvo una respetuosa distancia.

Así que, sacaron el pequeño cuerpo del agua, hablando y riendo como si el desafortunado incidente no hubiera sucedido en absoluto. No es que Changmin esperara nada menos. Era casi demasiado fácil que Junho gustara una vez que la gente le daba al hombre una oportunidad.

En ese momento, Changmin decidió que sería su nuevo proyecto. Tampoco había sido la persona más sociable, y sentía que tanto él como Junho tenían que interactuar más con los miembros del aquelarre. ¿Cómo se suponía que la gente iba a llegar a conocerles si nunca salían de los dormitorios?

No sería un paseo por el parque, pero con suerte, podrían comenzar a cambiar la opinión de cada uno, una conversación ala vez.



CAPITULO 11


El deseo le atravesó cuando permitió que su pareja le recondujera a lo largo del camino de tierra que les llevaría a los dormitorios. Nunca en su vida nadie le había defendido tan categóricamente. Mejor dicho, era obvio que Changmin creía cada palabra que él había dicho.

Sabía lo difícil que era para el hombre decir lo que pensaba o estar en contra de la opinión popular. Su defensa del carácter de Junho sólo fue más conmovedor a causa de ello. El orgullo llenaba el corazón de Junho, pero una indomable y menos noble excitación hinchaba su polla. Por otro lado, incluso era difícil pensar en Changmin sin hacer que su pene palpitara.

Sin embargo, esto era diferente. El sentimiento le envolvía, le apretaba, y casi le asfixiaba. De repente los dormitorios parecían a kilómetros de distancia, y Junho quería a su pareja desnudo y que gemía hacía cinco minutos.

—¡Junho! —El jadeo de Changmin fue cortado abruptamente cuando Junho empujó su espalda contra un árbol cercano y saqueó las profundidades de su boca hasta que ambos estuvieron jadeando y gimiendo—. ¿Qué fue eso?

—No puedo esperar. —El cerebro de Junho se desconectó, el instinto tomó el control, y todo en lo que pensaba era, "Mío. Necesidad. Joder. Ahora". Una y otra vez las palabras giraban alrededor de su cerebro hasta que estuvo loco de necesidad.

Desabrochando su cinturón, lo sacó de sus presillas y fijó el cuero alrededor de las muñecas de Changmin. Después de otro ardiente beso, se dejó caer de rodillas, trabajando con entusiasmo para quitar los vaqueros de Changmin. Cuando su larga y esbelta polla surgió libre del confinamiento de la mezclilla, Junho gimió realmente cuando envolvió sus dedos alrededor de la cálida longitud.

Changmin no dijo nada, sólo presionó la espalda contra el tronco del árbol, estiró sus piernas ampliamente, y puso sus manos atadas en la parte superior de la cabeza de Junho. Su miembro se flexionó en el dominio de Junho, dejando escapar claras gotas de líquido preseminal de la hendidura. La pequeña gota de humedad le hipnotizaba, le hacía señas, y Junho gimió cuando se lanzó hacia adelante para capturar la bulbosa cabeza en su boca.

El sabor de su amante explotó en su lengua, arrancando otro gemido desde lo más profundo de su pecho mientras trabajaba la erecta carne dentro y fuera de su boca. Buscando a tientas en sus propios pantalones, se las arregló para extraer su dolorida polla, acariciándola rápidamente mientras continuaba empujando a Changmin más cerca del borde con los labios, lengua, y su otra mano.

Ya fuera lo repentino del asalto sexual o el lugar público para su cita, no le tomó mucho tiempo antes de que Changmin follara contra él, empujando su polla más profundo en la boca de Junho. La esponjosa corona chocaba con la parte posterior de su garganta, y Changmin se estremeció cuando un estrangulado maullido explotó de sus hinchados labios.

Sin embargo, Junho no había terminado con su pequeño hombre. Había una razón por la que había atado las manos del cambiaformas, incluso si era un poco difícil pensar con coherencia en ese momento. Apretando la base de su erección para evitar su propio orgasmo, dejó que la polla de su amante se deslizara de sus labios justo cuando el primer chorro de semen cayó sobre su labio inferior.

Levantando su otra mano, la acunó alrededor de la punta, acariciando a su pareja hasta el final mientras Changmin le llenaba la palma de la mano con una impresionante cantidad de esperma. Utilizando la resbaladiza sustancia para cubrir su propia polla demandante, giró a su amante alrededor, empujando su pecho contra el árbol, y utilizó el exceso de semen para lamer sus dedos.

Se habían corrido juntos muchas veces en el último par de semanas, y los músculos protectores del borde de la entrada de Changmin se aflojaron casi inmediatamente, invitándole a que entrara. Unos pocos bombeos 
después, extrajo sus dedos, arrastró al cambiaformas a su regazo, y extendió los brazos de su amante de manera que sus manos atadas serpentearan alrededor del cuello de Junho.

El apretado canal de Changmin convulsionó a su alrededor, capturando su polla mientras se deslizaba en el calor más glorioso que jamás hubiera sentido. Envolviendo ambas manos alrededor del torso de Changmin, mantuvo al hombre inmóvil cuando arqueó sus caderas, elevando su apretado culo.

Su corazón latía salvajemente, su piel quemaba, y su visión se atenuaba superficialmente. Cada sentido que poseía se concentró totalmente en el hombre en sus brazos desde el dulce aroma hasta la forma en que se retorcía y resistía en el regazo de Junho.

—Alguien nos está observando —jadeó Changmin, pero no parecía demasiado preocupado al respecto.

Aunque completamente envuelto en su pareja, Junho había sentido a tres hombres a través de los árboles. Sin embargo, no representaban una amenaza, y si Changmin estaba de acuerdo con ello, no veía ninguna razón para negarles un espectáculo tan erótico.

—¿Quieres que me detenga?

—No te atrevas —le devolvió el fuego Changmin, contrayendo sus paredes internas para agarrar la polla de Junho.

—¿Puedes oler su deseo? —Junho raspó sus dientes suavemente por la garganta de Changmin, sacando un profundo estremecimiento de su hombre—. ¿Ves cómo te están observando?

—Oh, dioses.

—Te quieren, pero eres mío. —Era un poderoso afrodisiaco, saber que los jóvenes werelobos que les observaban tenían una erección por lo que le pertenecía. Los celos, la parte protectora de su psiqué quería proteger a Changmin de la vista, pero la parte posesiva de él se rebelaba ante la idea de hacer alarde de su premio y hacer que otros codiciaran su tesoro.

—Soy tuyo —estuvo de acuerdo Changmin, arqueando la espalda, permitiendo que Junho empujara más profundo. Su polla rebotaba entre sus extendidas piernas, golpeando contra la parte interior de los muslos de Junho y cubriéndola con trasparente humedad—. Joder, estoy cerca, amor. Tócame.

—No —gruñó Junho— Soy todo lo que necesitas. Déjate ir, dulce niño. No luches contra ello. Sólo cae, y te atraparé. Grita, Changmin. Diles quién te tiene, quién puede hacerte volar.

—¡Junho! —Su cabeza se dejó caer contra el hombro de Junho, y Changmin se puso rígido en sus brazos, cada músculo apretando mientras jadeaba y gemía a través de su orgasmo, cubriendo la hierba de lechosa crema.

Apoyando la frente contra la nuca de Changmin, Junho sostuvo a su amante cerca de su pecho mientras se mecía y estremecía a través de su propia liberación, llenando a Changmin con su semilla hasta que su agujero se desbordó.

—Te amo, dulce niño.

—Mm-hmm —estuvo de acuerdo Changmin, retorciendo sus dedos en el cabello de Junho y acariciando un lado de su cuello—. Eso fue caliente.

Junho estuvo de acuerdo, pero aunque el sexo fue abrasador, la temperatura exterior estaba cerca de la congelación.

—Tenemos que ir al interior donde hace calor.

—Vale —acordó Changmin fácilmente, oyéndose aturdido y un poco desorientado, lo que trajo una sonrisa a los labios de Junho—. ¿Se fueron?

Mirando hacia el lugar donde los hombres habían estado observando el espectáculo, Junho besó la sien de Changmin y sacudió la cabeza.

—Se han ido. —Ahora que el razonamiento había regresado a su cerebro, imaginaba que era algo bueno, porque dudaba que estuviera tan complaciente con toda su cautela puesta en él.

Liberando las muñecas de Changmin de su cinturón, le frotó desde la espalda a los brazos de su pareja, teniendo cuidado de masajear también sus manos y dedos.

—Gracias —murmuró Changmin en torno a un enorme bostezo—. Creo que necesito una siesta.

Junho también podría cerrar un poco los ojos, y no podía pensar en un mejor lugar para descansar que con el hombre que amaba en sus brazos.

—¿Ducha?

—¡Ugh! —Changmin gimió y se contoneó alrededor hasta que pudo ponerse de pie con las piernas temblorosas—. ¿Puedo dormir en la ducha?

Se veía tan mono, su ángel libertino, y Junho no podía negarle nada.

—Cuidaré de ti.

Bamboleando la cabeza con cansancio, Changmin se puso de pie y arregló la ropa ,golpeó su mano con la de Junho para ayudarle a levantarse del suelo.

—Siempre lo haces.



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—Lo siento. ¿Quieres que haga qué? —Changmin giró el balón de fútbol en sus manos y frunció el ceño—. Déjame ver si entiendo. Quieres que coja esto y corra. Luego vas a perseguirme, hacerme un placaje, y terminaré en el barro. —Ladeó la cabeza a un lado y miró ferozmente a su amante—. Exactamente, ¿qué parte de esto se supone que es divertido?

—Prometo tomármelo con calma. Vamos, Changmin. Vive un poco.

Su idea de un buen momento no involucraba huesos rotos o cubrirse de barro de los pies a la cabeza. Además, estaba refrescando. A los ejecutores vampiros que se habían unido a ellos no parecía que les importara la temperatura, pero Changmin no estaba tan entusiasmado.

—Quiero estar en tu equipo.

—Trato —respondió Junho inmediatamente.

—¡Creo que el otro equipo debería estar desnudo! —gritó Kai, lamiendo sus labios mientras miraba a los ejecutores de arriba a abajo. Entonces chocó sus caderas contra las de Changmin y sonrió abiertamente—. Mira a todos esos macizos sin camisa. ¡Esto va a ser increíble!

—Estoy en su equipo —anunció Taemin, rebotando en los dedos de sus pies al lado de su hermano—. Me encantan los deportes en equipo.

¿Era Changmin la única persona que veía esto como una mala idea? A juzgar por la excitación que recorría el claro, tenía que decir sí.

—Todo lo que tienes que hacer es correr hacia esa línea de árboles —le explicó Junho—. Luego te lanzaré el balón. Todo lo que tienes que hacer es cogerlo y seguir corriendo.

—Oh, eso es todo lo que tengo que hacer. Estupendo. —refunfuñó Changmin. Sí, se oía fácil cuando Junho lo decía. Eso no significaba que pudiera hacer nada de eso—. Bien. ¿Cuándo corro?

—Te lo diré. Sólo alinéate allí al final junto a Luhan.

Changmin hizo lo que le dijo, pero no tenía que gustarle. De hecho, lo odiaba. Iba a hacer un total ridículo, o peor, terminar con una conmoción cerebral. El fútbol era un deporte bárbaro en lo que a él se refería, y simplemente no podía entender cómo ser golpeado por un hombre del doble de su tamaño se suponía que fuera divertido.

Todo el mundo se alineó en sus posiciones y se agacharon pegados al suelo. Todo el mundo excepto Changmin, que estaba de pie, recto, su cadera 
ladeada hacia un lado y los brazos cruzados sobre el pecho. Oh, su querida pareja iba a conseguir un rapapolvo después de esto.

—¡Changmin, ve!

—Mierda. —Despegando a través del campo, corrió hacia la línea de árboles, justo como Junho le había dicho. Sin embargo, después de unas pocas yardas, algo duro le golpeó en la parte posterior del hombro, estando a punto de caer al suelo.

—Se supone que debías cogerlo —le gritó Junho, pareciendo como si estuviera intentando no reírse, aunque Changmin podía ver sus dientes brillando a la luz de la luna.

—¡Me golpeaste! —Le gritó en respuesta— ¿Por qué diablos me golpeaste? —Joder, odiaba este juego.

—Sólo regresa. Lo intentaremos de nuevo.

Refunfuñando en voz baja todo el camino, Changmin pisoteó de nuevo en su lugar al lado de Luhan.

—Esto apesta.

—Relájate, hombrecito —le dijo Luhan con su característica sonrisa juvenil—. Mira sobre tu hombro cuando corras de manera que sepas cuándo cogerlo.

En la segunda carrera, Changmin hizo lo que le sugirió Luhan, observando sobre su hombro mientras trotaba por el campo. Sin embargo, no ayudó en lo más mínimo. En lugar de golpearle en la espalda, esta vez el balón de fútbol le golpeó en el cuello, dejándole sin aire durante un momento.

—¡Quítate de encima! —dijo uno de los ejecutores con fastidio—. Estoy en tu equipo. No se hacen placajes a tus compañeros de equipo.

Kai sólo se aferró a la espalda desnuda del hombre y sonrió como un loco.

—Oh, oops. Me confundí.

—¿Estás bien, Changmin? —Junho se acercó a él, inclinando la cabeza de Changmin a un lado y luego al otro mientras examinaba su cuello—. Lamento esto.

—Creo que sólo voy a irme a casa. Realmente esto no es lo mío, amor. —Tanto como quería pasar tiempo con sus amigos y sentirse incluido, acabar golpeado realmente no valía la pena. El juego no podía durar para siempre, y entonces podría hacer cosas más placenteras con su amante.

—Aww, no te vayas. —Santo cielo, un hombre tan grande no debería hacer pucheros. Por otra parte, no debería ser tan efectivo.

—Soy muy malo en esto, y estoy bien con eso. ¿Y si sólo observo desde las bandas laterales?

—Banquillo —corrigió Junho automáticamente—. Una vez más. ¿Puedes intentarlo sólo una vez más?

Changmin soltó un bufido y se pellizcó el puente de la nariz.

—No veo cómo cambiará algo. No voy a mejorar mágicamente sólo porque la tercera vez se supone que sea un talismán.

—Confía en mí. Tengo una idea.

Los ojos de Changmin se abrieron como platos, y golpeó las manos de Junho cuando el cambiaformas alcanzó el botón de sus pantalones.

—¿Qué estás haciendo?

—Tienes que quitarte la ropa.

—¿Estás loco? ¿Cómo estar desnudo va a ayudarme a coger el balón? —Changmin miró alrededor a la gente deambulando por el campo y sacudió la cabeza—. De ninguna manera.

—Bueno, entonces supongo que tendrás que cambiar con la ropa puesta. —La maliciosa sonrisa que le dio su amante hizo poco para infundirle confianza en este plan. Junho extrajo un pequeño balón de futbol de gomaespuma del bolsillo delantero de sus vaqueros y movió sus cejas juguetonamente—. Nadie será capaz de cogerte.

Esto era más probable que así fuera, pero... —¿Cómo diablos se supone que lo coja sin manos?

—Te lo pasaré.

—Si puedes hacer eso, ¿por qué me lo estabas lanzando a mí en primer lugar? —Tenía algunas palabras bien escogidas para su pareja que esperaba que borrara directamente la sonrisa de suficiencia de su ridículamente hermoso rostro. Sin embargo, no queriendo faltarle al respeto al hombre en compañía, decidió guardarlas para más tarde— Me vengaré por esto.

—No lo dudo —respondió Junho con una risita—. Date prisa y cambia.

Quedándose de pie detrás de Junho por un poco de privacidad, Changmin se quitó la ropa rápidamente, se arrodilló en el frío suelo, y cambió a su forma de erizo. Si era pisoteado o aplastado, iba a estar muy enojado. Por otro lado, tenía la sensación de que Junho estaría incluso más enojado si alguien le hiciera daño, incluso accidentalmente. El conocimiento le dio una pequeña cantidad de confort, pero aún no veía cómo podría funcionar.

—Vamos, señoritas. ¡Continuemos!

—Te estamos esperando, idiota. —Siwon empujó a Junho con buen humor antes de asumir su postura frente a uno de los ejecutores vampiros— ¡Vas a caer, TOP !

—¡Vamos, cambiaformas! —le devolvió el vampiro, sonriendo ampliamente para mostrar sus colmillos alargados.

Santo cielo, había demasiada testosterona en el claro. Changmin no tuvo mucho tiempo para reflexionar antes de que Junho gritara su nombre y se agachara para colocar el pequeño balón de fútbol cerca de su boca. Mordiendo la asquerosa gomaespuma, Changmin hizo exactamente lo que le habían dicho, lanzándose entre los pies mientras se abría paso entre el barro y la hierba hacia la línea de árboles opuesta.

—¡Ahí está! —gritó alguien— ¡Cogedle!

Los cuerpos volaron hacia él desde todas direcciones, y las manos se estiraron para intentar engancharle, pero Changmin era demasiado rápido. Los grandes y malos ejecutores reían ruidosamente mientras continuaban persiguiéndole, algunos corriendo medio inclinados, mientras otros estaban prácticamente gateando a cuatro patas por el barro para atraparle.

—¡Ya lo tienes, Changmin! —La voz de Junho era pura emoción cuando se deslizó en la mente de Changmin—. ¡Sigue! ¡Sigue! ¡Casi estás ahí!

Esquivando al último de sus perseguidores, Changmin se detuvo cerca de uno de los árboles, escupió el balón fuera de su boca, y se levantó sobre sus patitas traseras para hacer una especie de baile de la victoria en un círculo.

—¡Sí! —gritó Junho por encima de los aplausos y las risas que flotaban en el aire de la noche.

Changmin también se estaba sintiendo muy eufórico hasta que alguien salió de las sombras del bosque y le cogió del suelo.

—Te tengo —susurró el hombre amenazadoramente.

Luego retrocedió, desapareciendo en el bosque con Changmin sólidamente sujeto en sus manos. 



CAPITULO 12


—¡Junho!

Había sentido el pánico de Changmin antes de que escuchara la voz de su pareja en su cabeza, y Junho ya estaba corriendo a toda velocidad a través del claro, empujando a la gente fuera de su camino a su paso.

—¡Changmin!

—¿Qué pasa? —Demandó Siwon, apareciendo a su lado junto con la mayoría de los otros hombres en el campo—. ¿Qué sucedió?

—No lo sé. Está asustado, y no le veo. —Su visión nocturna era magnífica, pero no podía localizar a su pareja en ningún lado. El olor de Changmin estaba por todas partes, pero no pasó mucho tiempo para que Junho captara el rastro que se dirigía al bosque—. Ese camino.

—¿Puedes hablar con él? —preguntó NamJoon—. Averigua a donde le llevan.

—¿Changmin? ¿Puedes oírme, cariño? ¿Dónde estás? ¿Qué está sucediendo?

—Por supuesto que puedo oírte —Juntó sintió cierto alivio al oír el tono disgustado de Changmin. Si podía estar más indignado que asustado, entonces al menos no estaba herido—. Hay tres de ellos, Drones de The Hive. Nos dirigimos hacia la valla trasera que da a las montañas. 

—Frontera sudeste de la propiedad —relató Junho a sus camaradas—. Se dirigen hacia las montañas.

—Mierda —maldijo Sehun—. Si alcanzan las montañas, estamos jodidos.

—¡Para! —Siwon agarró a Junho por el codo y tiró de él para detenerle.

Torciendo su brazo, Junho gruñó ferozmente al alfa.

—Puedes hacer lo que quieras. ¡Yo voy tras mi pareja!

—Vamos a traerle de vuelta, pero tengamos un plan. Les superamos en número, y conocemos esta zona mejor que esos idiotas. Si utilizamos eso a nuestro favor, traeremos de vuelta a Changmin muchísimo más rápido.

—Golpearemos la valla sur e intentaremos cortarles el camino —dijo el Ejecutor Suga, ya moviéndose en la dirección con el resto de los vampiros.

—Alguien tiene que quedarse atrás con los otros.

Junho estuvo de acuerdo con Siwon, pero malditamente seguro que no sería voluntario para el trabajo. Afortunadamente, Luhan dio un paso hacia adelante, ofreciéndose para quedarse con los amigos de Changmin y las otras parejas que no podían protegerse a sí mismos.

—Llama a Minhyun —ordenó Sehun a su pareja—. Llévale a él y a Baekho a los dormitorios para ayudar.

Finalmente Junho entendió exactamente lo que Hangeng había estado intentando decirle la primera vez que fue asignado para proteger a los nuevos Moonlighters. Todo el mundo estaba tan ocupado intentando mantener a sus propios amantes a salvo, que allí no quedaba mucho para la búsqueda de Changmin. Si no seguían adelante pronto con su maravilloso "plan", se iría sin ellos.

—NamJoon, Sehun, sois los más rápidos. Cambiad y seguís el olor de Changmin. Estaremos justo detrás de vosotros.

Nada dispuesto a esperar más, Junho despegó a través de los árboles a todo correr, dirigiéndose en dirección a las montañas. El miedo se apoderó de él y le agarró con fuerza, pero siempre y cuando pudiera sentir a Changmin, y aún pudiera comunicarse con él, sería manejable. Cuando alcanzara a su pareja —y lo haría— rodarían cabezas. Nadie jodía con la gente que amaba y se salía con la suya.

—No pueden llevar mucha ventaja —indicó Siwon mientras corría al lado de Junho—. Va a estar bien. ¿Por qué no lo compruebas con él?

—Estoy llegando, cariño. Todo el mundo está yendo a por ti. ¿Estás bien? ¿Te hicieron daño?

—Siguen pinchándome con agujas, pero no estoy herido. Creo que me dieron uno de esos Inductores y luego quizás un Inhibidor. No lo sé, pero tengo frío, estoy desnudo, en forma humana, y no puedo cambiar de nuevo.

—Los ejecutores deberían estar cerca. Escucha. ¿Puedes oírles?

—No puedo oír nada. Junho, tengo miedo. Mi cabeza se siente rara.

—Sólo sigue hablando. Sigue hablándome, Changmin.

—¿Qué está sucediendo?

Junho miró de reojo a Siwon mientras se abrían paso por otro lado del bosque cerca de la valla trasera que rodeaba el aquelarre.

—¿Dónde está todo el mundo? —Los ejecutores deberían haber llegado a la zona mucho antes que ellos, por no hablar de Sehun y NamJoon— ¿Dónde demonios están? ¡Changmin!

—Mira. —Siwon señaló hacia abajo las huellas en el barro alrededor de la parte inferior de la valla—. NamJoon y Sehun pasaron por aquí. Puedo olerles.

Escalando los dos metros y medio de valla de acero forjado con facilidad, Junho hizo una nota mental para tener una pequeña charla con Hangeng sobre la seguridad alrededor de Haven. En el momento en que sus pies tocaron el suelo al otro lado, salió a la carrera, siguiendo el vínculo de su pareja que se hacía más fuerte y brillante con cada paso.

—Nos estamos acercando.

Los chillidos de leopardos gemelos atravesaron la noche, pero el sonido que más le alarmó fue los acelerones del motor de un coche. Las luces se encendieron adelante, iluminando la oscuridad mientras el vehículo aceleraba paralelo a las montañas, viajando hacia la carretera principal que finalmente les llevaría a la autopista. Si les permitieran llegar tan lejos, Junho nunca podría ver a su pareja de nuevo.

¿Cómo diablos se suponía que cualquiera de ellos atrapara un coche en movimiento? Ni siquiera si fuera capaz de cambiar a su gato habría tenido la suficiente velocidad para llegar a la SUV antes de que llegara a la carretera asfaltada y fuera capaz de acelerar.

Sin embargo, eso no le impidió intentarlo. Impulsando sus piernas tan rápido como se lo permitían, Junho corrió a lo largo de la línea de la valla, su corazón palpitando frenéticamente con miedo, ira, y adrenalina. A medida que la distancia entre él y las luces del coche crecía, la posibilidad de rescatar a Changmin antes de que desapareciera comenzaba a disminuir, pero no se daría por vencido.

Como un rayo de esperanza, tres conjuntos de faros aparecieron en la cima de una colina en la distancia, conduciendo directamente hacia Junho y sus enemigos en retirada. La SUV era demasiado grande y pesada en la parte superior, para intentar el movimiento evasivo que el conductor intentó después, enviando el vehículo a volar antes de que se estrellara en la tierra y rodara varias veces.

Con el corazón alojado en la garganta, Junho no habría sido capaz de gritar si quisiera, ni siquiera si sus cuerdas vocales no estuvieran paralizadas por el terror.

—¡Changmin! ¡Changmin, respóndeme! Háblame. ¡Joder, joder, joder!

No recibió ninguna respuesta, pero podía sentir el terror de Changmin. Un nauseabundo dolor atravesó su cabeza, cegándole momentáneamente antes de que pasara. Su hombro se sentía como si estuviera ardiendo, como si algo lo hubiera apuñalado, y podía jurar que su pierna derecha estaba rota, aunque aún estuviera corriendo.

—¡Changmin! Maldita sea, háblame, cariño. Habla conmigo. ¡Changmin! — Una y otra vez empujaba sus pensamientos hacia su pareja, desesperado por una respuesta.

—¿Junho? —Incluso a través de su vínculo telepático, las palabras de Changmin se oían pastosas y desorientadas—. ¿Qué sucedió? Dioses, me duele la cabeza.

Los hombres rodearon el vehículo volcado, forzaron las puertas y arrastraron a los hombres afuera uno a uno. Junho se abrió paso entre la multitud, presionando, empujando, y gruñendo.

—Moveos. Dejadme pasar. ¡Mi pareja está ahí!

La SUV siseó, y el vapor se derramaba por debajo del capó. Una de las ruedas aún giraba en el aire, pero el metal estaba tan destrozado, que Junho no veía cómo alguien pudo haber sobrevivido al accidente.

—¿Junho?

Aunque ronca y baja, la voz de Changmin fue el sonido más dulce que había oído en su vida. Sucio, ensangrentado, y maltratado, aún era hermoso cuando extendió una mano a Junho desde donde estaba apoyado en los brazos de Zhoumi . Junho no tenía idea de cómo comenzar a pagar a los cambiaformas. No había suficiente oro en el mundo para reemplazar lo que le habían devuelto.

—Gracias —susurró toscamente cuando Zhoumi le transfirió gentilmente a Changmin. Sosteniendo a su pareja, tragó el nudo en su garganta y cerró los ojos con fuerza, luchando desesperadamente para disipar la humedad allí reunida.

—Dale sangre —sugirió Siwon—. Sanará más rápido.

La nariz de botón de Changmin se arrugó.

—Eww. No gracias. Ya estoy sanando. Sólo es un esguince en la rodilla y unos cortes. Estoy bien. Realmente.

—Me asustaste muchísimo, dulce niño. ¿Qué tienes que decir en tu defensa?

Inclinando la cabeza contra el hombro de Junho, Changmin cerró los ojos y suspiró.

—Cuando dije que me vengaría por todo lo del fútbol... esto no es lo que quise decir.

—Este es el Alfa Cho Kyuhyun de la Manada Cloud Peak, y su pareja, Xiao Yesung. —Hangeng presentó a los lobos, pero a Junho no podía importarle menos quiénes eran. Estaba más interesado en descubrir cómo habían entrado en primer lugar en Haven los bastardos que habían herido a su pareja.

—Estoy aquí para ayudar —dijo Kyuhyun, dando un paso hacia adelante y ofreciendo su mano—. Tengo mis dos propias parejas, así que puedo entender que estés jodidamente enojado.

Esa fue una subestimación de la más alta magnitud. Con todo, sacudió la mano del cambiaformas y ofreció su nombre. Luego se dio la vuelta hacia Hangeng y puso los puños a ambos lados.

—¿Cómo diablos entraron?

Una oscura mirada se estableció sobre el rostro del líder, y tomó una pose similar con los puños cerca de sus muslos.

—Entraron con los refugiados de ese grupo que encontramos en las montañas hace un par de semanas. Rescatamos a muchos, Junho. Nadie podía haberlo sabido.

De manera racional, Junho sabía que era cierto. Sin embargo, cuando se trataba de Changmin, era difícil ser racional. El chico nunca saldría de su vista en absoluto. Incluso ahora, Changmin estaba al final del pasillo en la 
biblioteca, rodeado no sólo de sus amigos, sino también de ocho ejecutores. Una exageración, quizás, pero Junho no quería correr ningún riesgo.

—Algo tiene que cambiar. Necesitamos mejor seguridad.

—Estoy de acuerdo —dijo Hangeng con solemnidad—. Ya hemos instalado sensores de calor y movimiento a lo largo de las vallas. Tenemos ejecutores patrullando el perímetro a intervalos regulares. ¿Qué más podemos hacer?

—Más ejecutores. Vallas eléctricas. Poner en cuarentena a los cautivos que lleguen hasta que podáis evaluarles. —Junho marcaba su lista con los dedos mientras proporcionaba los consejos—. No hay casi personal de seguridad suficiente para el número de residentes que viven aquí. Esto no puede suceder de nuevo, Hangeng.

El vampiro movió la cabeza un par de veces antes de que hablara.

—De acuerdo. Enhorabuena, Junho. Eres el nuevo jefe de seguridad. —Agitó una mano hacia sus visitantes—. Kyuhyun está aquí para hablar sobre prestarnos a algunos de los ejecutores de su manada. Puedes hablar con él sobre los cambios que quieras hacer por aquí.

—No tenemos una gran manada —dijo Yesung, la pareja de Kyuhyun cuando se levantó del sofá y arrastró los pies hacia adelante.

Junho tenía que darle crédito al chico. Aunque era la persona más pequeña en la habitación, se mantuvo con un aire de autoridad y no parecía intimidado por el tamaño o la apariencia de Junho.

—No puedes prestarnos ejecutores si ello pone en peligro a vuestra manada.

—Estamos creciendo día a día, igual que Haven. Probablemente el sesenta por ciento de nuestra manada sean ejecutores o podrían serlo con un pequeño entrenamiento. —Kyuhyun miró hacia su pareja, que asintió a su vez con la cabeza—. Podemos prescindir de aquellos a los que no les importaría hacer la mudanza.

—El Aquelarre Snake River, mi anterior aquelarre, también se ha comprometido a ayudar con nuestra seguridad. Alguien estará aquí mañana por la noche para hablar de ello —añadió Hangeng—. Se supone que este es un lugar para que los paranormales que vengan se sientan seguros. Sin embargo, la mierda sólo sigue soplando en nuestros rostros a izquierda y a derecha.

—Sabes que esos bastardos de The Hive enviarán más. —Junho planeaba hacer cualquier cosa necesaria para asegurarse de que no entraran por las puertas la próxima vez.

—Estoy de acuerdo —respondió Kyuhyun con firmeza—. Ese lugar no sólo es una amenaza para Haven, sino para todo nuestro mundo. Tenemos que cerrarlo.

—Primero tenemos que encontrarlo. —Yesung se frotó la parte superior de la cabeza, despeinando su cabello corto—. Supongo que será mi trabajo. Robaré a Luhan mañana y veré lo que proponemos.

—Yesung es el hermano de Luhan —explicó Kyuhyun cuando Junho frunció el ceño en confusión—. Juntos, probablemente saben más sobre ordenadores que cualquier persona que haya conocido. Si hay registros electrónicos para ser encontrados, descubrirán los que necesitemos.

—Los prisioneros están golpeados, pero están vivos. —Sin embargo, Hangeng no se oía demasiado preocupado por su supervivencia—. Llevad a vuestras parejas a casa y descansad un poco. Llamaré si sacamos algo de ellos.

Su necesidad de estar con Changmin anuló su deseo de información, y Junho bajó la cabeza, estrechó la mano de Kyuhyun una vez más, y se apresuró a salir de la habitación para encontrar a su pareja.

—Estoy bien. ¿Podrías por favor dejar de preocuparte? —Habían pasado tres días desde el accidente, y Junho aún rondaba a su alrededor como una mamá gallina—. Todo ha sanado, y me siento genial.
—Casi te mueres. Quizás puedas darme un poco de margen de maniobra sólo por esta vez. —Junho empujó un plato de tocino y huevos sobre la mesa y lo señaló—. Come.

—No tengo hambre.

—Siempre estás hambriento.

—No lo estoy. —Changmin se inclinó hacia atrás en su asiento y apoyó las manos en la superficie de la mesa a ambos lados de su plato.

—Sólo come.

—No quiero comer.

—Te vas a sentir como una mierda si no comes. ¿Quieres conseguir un dolor de cabeza?

No, no quería, pero tampoco apreciaba que le trataran como a un niño.

—Así que, ¿ahora vives aquí oficialmente? —El hombre se negaba a dejar su lado desde su secuestro con mucha razón, supuso Changmin y no mostraba signos de querer regresar a su cabaña privada.

—No me sentiría bien por llevarte y dejar a tus amigos por su propia cuenta, así que sí. Supongo que me estoy mudando. — Deslizándose en el asiento frente a él, Junho cogió el tenedor y pinchó los huevos en su plato—. ¿Por qué? ¿No me quieres aquí?

—Sabes que sí. No seas idiota. —Changmin no quería pelear más. Sabía que su amante había estado preocupado por él, y llevaría algún tiempo antes de que el miedo se disipara, aunque dudaba que alguna vez desapareciera totalmente. Junho siempre tendría esa preocupación en el fondo de su pensamiento y también lo haría Changmin—. ¿Descubrió algo Hangeng de esos Drones?

—¿Eso es lo que eran?

Cogiendo su tenedor, Changmin empujó la comida alrededor del plato, pero no había estado bromeando cuando dijo que no tenía hambre.

—Médicos, Profesores, Entrenadores, y Drones. Los Drones hacen todos los trabajos ocasionales y finales alrededor de The Hive. Lo superior en esa lista es la seguridad.

—Para responder tu pregunta, no, no han dicho nada, Luhan y Yesung tampoco pueden encontrar ningún registro del lugar. Yo, uh, tuve una idea.

Junho raramente vacilaba, y cuando lo hacía, generalmente significaba problemas para Changmin.

—Cuéntame.

—Si pudiéramos encontrar a tus padres, podrían saber algo.

—Lo dudo. —De acuerdo, no era tan malo como pensaba. Sólo deseaba que pudiera ser de más ayuda—. Crecí en Jeju, amor. Sin embargo, Niel es de Mokpo.

—Sí. —Junho suspiró y sacudió la cabeza—. Sólo tenemos que conseguir que primero hable.

Era preocupante que su amigo aún no hubiera dicho ni una palabra. Por lo demás parecía normal, pero la falta de comunicación no podía ser una buena cosa. Quizás deberían tratar de conseguir un profesional para hablar con él. Cualquier cosa que estuviera pasando con Niel, estaba más allá de la habilidad de Changmin arreglarlo.

—No sé por qué no habla. Quiero decir, pensé que al principio estaba asustado, pero llevamos casi tres meses. Parece feliz, pero aún no hay nada.

—Habéis pasado por mucho, cariño. Todo el mundo trata con el trauma de manera diferente. Quizás esto sea sólo la forma de Niel de enfrentar esto.

Quizás, pero Changmin aún estaba preocupado.

—¿Podemos pedir a Hangeng que traiga a un médico o algo así?

—Creo que eso es una buena idea. Termina de comer e iremos a hablar con él ahora.

—¿Alguna vez has visto a un médico acerca de tu incapacidad para cambiar de un modo u otro? —Si pudiera cambiar casi cualquier cosa a voluntad, quizás un genetista pudiera ayudar a Junho—. Podría valer la pena intentarlo. —A Changmin le encantaba como el aspecto de su pareja, pero dudaba que Junho volviera a estar completamente cómodo en su piel.

Ninguno de ellos dijo nada durante mucho tiempo, y estaba bastante seguro de que Junho estaba a punto de negárselo. Para su sorpresa, sin embargo, su amante le dio un asentimiento de cabeza junto con un rodar de ojos. —No creo que nada venga de ello, pero supongo que no podrá hacerme daño. —Haciendo una pausa, movió sus cejas juguetonamente y señaló el plato de Changmin—. Sin embargo, sólo si comes.

Fue un truco astuto y deshonesto, pero Changmin estaba lo suficientemente desesperado para no preocuparse. Metiéndose la comida en la boca, masticó lo más rápido que pudo y tragó. Luego drenó su vaso de agua y saltó de su asiento.

—Listo.

Junho se reía mientras limpiaba la mesa.

—Si nos damos prisa, podríamos atrapar a Yesung. Quizás pueda encontrar algo en Niel que nos ayude en la dirección correcta.

—Incluso mejor. Mueve tu sexy culo.

—Hey, ¿Changmin?

Golpeando ligeramente su pie con impaciencia, Changmin puso los puños en sus caderas y gruñó.

—¿Qué?

—Te amo.

Toda la exasperación que tenía sobre Junho mimándole disminuyó, y Changmin sintió todo cálido y empalagoso en su interior. No era justo en lo más mínimo. Tenía todo derecho a su irritación. Sin embargo, no eran sólo palabras. Podía sentir el amor que su pareja tenía por él flotando del hombre como una fuerza tangible.

—Vamos a esa reunión y podrás mostrarme cuánto.

La risa de Changmin sonó por todo el dormitorio cuando Junho se lanzó a través de la habitación, le recogió, y salió corriendo por la puerta. Nadie cuestionaba que Junho fuera más grande, más fuerte, y en última instancia más rudo que él. Con todo, era bueno saber que incluso los guerreros como su pareja tenían sus debilidades. Ser una de esas debilidades sólo era el mejor de los beneficios.                  


ULTIMO CAPITULO


Esto debería funcionar.

Había pasado cerca de una semana desde el accidente, y, aunque cariñoso y atento como siempre, Junho aún se negaba a tocarle excepto por apenas ligeros besos y abrazos. Esas cosas eran agradables, pero Changmin quería que el hombre le tocara para llevarle a la cama y joderle a través del colchón.

Jin y Heechul estaban por el plan. Ambos habían pasado por situaciones similares donde sus sobreprotectoras parejas les habían mimado en lugar de darles lo que realmente querían. Así que después de una ducha, un poco de acicalamiento, cortesía de Jin, y algo de ayuda para fijar sus muñecas a la cabecera con dos pañuelos de brillante seda, esperaba que presentara una irresistible tentación para su amante.

—Junho, estoy atrapado.

—¿Otra vez? —Respondió el cambiaformas a través de su vínculo mental—. ¿Cuántas veces tienes que verte en tu forma cambiada? Aún estoy en una reunión con Kyuhyun en el otro dormitorio, dulce niño. ¿Puedes conseguir que alguien más te ayude?

Bueno, diablos. ¿Qué se suponía que debía hacer ahora? Esa estúpida reunión debería haber terminado hace una eternidad. Momentos desesperados requerían medidas desesperadas, porque definitivamente no iba a quedarse atado a la cama esperando otra hora hasta que Junho pudiera llegar a él.

—Realmente te necesito, amor. Por favor, Junho. No puedo moverme.

—¿Estás bien? ¿Qué sucedió? —Changmin hizo una mueca ante la preocupación en la voz de Junho—. Ya voy. Quédate quieto y no te muevas.

—No hay problema con eso —devolvió Changmin sin pensar.

La puerta frontal del dormitorio se abrió de golpe, y pies embutidos en botas pisaron muy fuerte por el pasillo.

—¡Changmin! ¿Dónde estás? ¡Cariño, respóndeme!

—¡Estoy aquí!

Un segundo más tarde, la habitación del dormitorio se abrió de golpe, y Junho se precipitó en su interior como si los perros del infierno estuvieran sobre sus talones. Tropezando hasta detenerse casi inmediatamente, sus ojos viajaron sobre el cuerpo de Changmin desde la punta de su estiloso pelo hasta la punta de sus pintados dedos de los pies. Desafortunadamente, no parecía muy complacido con lo que estaba viendo.

—Me asustaste muchísimo —acusó—. ¿Hablas es serio? ¿Esta era la gran emergencia? ¿Qué mierda, Changmin?

Su corazón cayó herido, su estómago rodó incómodamente, y Changmin apartó la cabeza. Esto había explotado completamente en su cara, y no podía soportar la idea de ver la decepción y la ira en el rostro de su amante.

—¿Puedes desatarme, por favor?

—No.

Aunque el rechazo se manifestó con firmeza, Changmin pudo escuchar la sonrisa en la voz de Junho. Un crujido al pie de cama le llamó la atención. Allí estaba su pareja, impresionantemente desnudo y sonriéndole.

—¿Qué? —preguntó Changmin en confusión, seguro de que se estaba perdiendo algo bastante importante.

—Te dije lo que sucedería si alguna vez me asustabas así de nuevo. —Colocando las rodillas en el colchón, Junho vagó por el cuerpo de Changmin hasta que estuvieron cara a cara, sus cálidas pieles presionando juntas en todos los lugares correctos—. Quizás necesites ser castigado de manera que la próxima vez recuerdes las reglas.

—¿Castigado? —Changmin tragó duro y movió la cabeza aturdido. No estaba seguro de qué clase de reprimenda tenía Junho en mente para él, pero su cuerpo vibraba de deseo deprimido, y su polla se hinchó hasta el punto del dolor ante la idea—. Realmente lo siento, amor.

—Estoy seguro de que lo sientes. Sin embargo, no te librarás tan fácilmente. —El amor brillando en sus ojos y la tierna manera en que acariciaba a Changmin eran una directa contradicción a sus palabras, pero Changmin estaba más que dispuesto a jugar el juego.

—Dime qué debo hacer para hacer las paces contigo.

Un duro y aplastante beso fue su única respuesta. Sus lenguas se arremolinaban juntas, juntándose y separándose, llevando su lujuria más alto hasta que su piel quemaba con ello. Los pañuelos alrededor de sus muñecas cedieron, permitiendo que sus manos cayeran al colchón, pero Changmin no tenía tiempo para estar decepcionado.

Con un gruñido primario, Junho se sentó y le agarró alrededor de la cintura, volteándole sobre su estómago e izando su culo en el aire.

—Oh, dioses. —Las palabras estaban en algún lugar entre un suspiro y un gemido, y Changmin sonrió en la almohada.

El brillante tapón anal rosa neón se balanceó en su agujero cuando Junho lo manipuló desde la base. La cadena de goma a lo largo del eje recorría los sensibles músculos que guardaban su entrada mientras Junho bombeaba el juguete con movimientos lentos y medidos.

—Interrumpiste una reunión importante —dijo Junho casi con indiferencia—. Ese es uno.

Changmin no tuvo tiempo de preguntar que era ese "uno". Un duro y punzante golpe aterrizó en su culo respingón, enviando calor irradiando directamente a su polla. Mordiendo la almohada para silenciar su grito de éxtasis, agarró las sábanas con ambos puños, temblando por el inmenso placer.

—Me mentiste —continuó Junho—. Eso hacen dos. —La palma de su mano abierta aterrizó en la otra nalga de la mejilla de Changmin mientras empujaba el tapón más profundo en su canal para frotar contra su próstata—. Alguien tuvo que atarte, lo que quiere decir que alguien que no soy yo te vio desnudo. —¡Golpe!— Casi hiciste que mi corazón dejara de latir dos veces. —¡Golpe! ¡Golpe!— ¿Cuántos van, dulce niño?

¿Junho quería que pensara? Su culo quemaba, su goteante polla palpitaba furiosamente, y su cabeza estaba flotando en algún lugar por encima de su cuerpo. El juguete bombeaba dentro y fuera de él continuamente, más duro, más rápido, empujándole más y más cerca del borde de no retorno.

—Te hice una pregunta. ¿Cuántos van? —¡Golpe! ¡Golpe! ¡Golpe!

—¡Ahh! —Los tendones de su cuello estaban tensos, su espalda arqueada, y sus músculos temblaban mientras luchaba por encontrar la respuesta correcta—. Siete.

—Mal —Junho le golpeó de nuevo, directamente sobre la base del tapón, y Changmin pensó que sus testículos iban a explotar si se levantaban más apretados—. ¿Cuántos?

—¡Diez! ¡Iban diez! —Joder, tenía que correrse. Su orgasmo estaba allí, bailando justo fuera de su alcance y burlándose de él—. Por favor — gimió.

—Shh, relájate, Changmin. —Suaves y gentiles caricias pasaban por su caliente carne, calmándole de una manera que sólo Junho podía—. Bien, cariño. —El chasquido de una tapa de botella hizo eco por toda la habitación, y el juguete se deslizó de su agujero, dejándole una sensación de vacío y carencia.

La enorme palma de su amante se deslizó debajo de él, presionando contra su pecho, y sujetándole con firmeza mientras Junho alimentaba su enorme polla para el codicioso culo de Changmin.

—¿Es esto lo que necesitas, mi amor?

—Dioses, sí —exhaló Changmin, estremeciéndose a través de los sentimientos abrumadores que cursaban a través de él—. Te he echado de menos.

Kunho le acarició con la nariz la nuca, y suspiró con satisfacción cuando tocó fondo, asentándose profundamente en el entregado cuerpo de Changmin.

—También te he echado de menos, dulce niño.

Lenta y cómodamente, su pareja le hizo el amor mientras susurraba promesas de devoción y amor en el oído de Changmin. Húmedos y cálidos labios trazaron a lo largo de la curva de su cuello. Dedos largos y fuertes acariciaban su hipersensible piel. Junho le rodeaba, dándole la paz y seguridad que había estado ausente en la última semana y haciéndole sentir querido.

El ritmo nunca aumentó. No había mordiscos, arañazos, tirones de pelo, o palabras sucias habladas. Eran simplemente ellos dos, montando una ola que les llevaría al mismo destino. El orgasmo que le atravesó fue más intenso que cualquier cosa que jamás hubiera sentido, literalmente robándole el aire de los pulmones y causando que su corazón dejara de latir.

El agarre de Junho alrededor del abdomen de Changmin se apretó, y gimió guturalmente, temblando y jadeando a través de su propio clímax mientras llenaba el canal de Changmin con caliente y cremosa semilla. Ninguno se movió durante mucho tiempo, satisfechos por permanecer como estaban y simplemente sujetándose el uno al otro.

—Realmente siento que estropeara tu reunión.

—No estaba en una reunión —confesó Junho con una pequeña sonrisa—. Kyuhyun de alguna forma arruinó tu secreto.

—Oh, bueno. Lo haré mejor la próxima vez. —Recordaría no revelar sus planes a los enormes bocazas.

—¿La próxima vez?

Sonriendo maliciosamente, Changmin giró la cabeza de manera que pudo capturar los labios de su pareja sobre su hombro.

—Alguien tiene que mantenerte sobre tus pies, amor.

—Changmin, despierta.

—¿Huh? —Dioses, sus ojos se sentían como si alguien hubiera vertido un cubo de arena en ellos—. ¿Qué hora es?

—Vamos, dormilón, quiero enseñarte algo.

Abriendo un poco un ojo, Changmin miró el reloj de alarma y gimió.

—Junho, son las tres de la madrugada. Cualquier cosa que sea, puede esperar hasta una hora decente, como el mediodía. —No había sido capaz de meterse en la cama hasta casi la medianoche, y había sido un día largo y agotador.

Después de horas de varias pruebas y escáneres, tres médicos diferentes y dos veterinarios —sí, veterinarios— no habían sabido cómo quitar el microchip implantado justo en la base de su cráneo. Entonces, para poner la guinda a una verdadera experiencia de mierda, se había determinado que no tenía importancia.

Era más probable que los otros de The Hive ya estuvieran de camino . Correr sólo les daría tiempo, y todos los ejecutores estaban de acuerdo en que preferían resolverlo a puñetazos en su propio terreno.

Su cuerpo y mente estaban tan malditamente cansados, y Changmin se imaginó que podría dormir durante la siguiente semana si la gente simplemente le dejara solo.

—Vete —refunfuñó cuando Junho comenzó a hurgar en sus costillas.

—Ven conmigo ahora, y podrás dormir todo el día. Incluso te traeré todas las comidas a la cama.

—Además de una mamada.

—Trato.

—¿Dos mamadas? —Después de tres días de increíble sexo, se sentía con derecho. Había sido su idea seducir a su pareja con todas las deliciosas maneras, después de todo.

—No tientes tu suerte.

—Valía la pena intentarlo.

—Bien, dos mamadas. ¿Puedes por favor venir conmigo ahora?

Maldiciendo el nombre de su pareja en voz baja, Changmin rodó fuera de la cama y tropezó hacia el armario para buscar algo que ponerse. Después de casi caer dos veces sobre su rostro, estaba comenzando a preguntarse si conseguir una mamada valía la pena.

—No necesitas ropa.

Seguramente Junho no esperaba que cambiara. Si ese fuera el caso, Changmin iba a regresar a la cama. Diablos, estaba tan cansado, y ni siquiera estaba seguro de que pudiera cambiar.

—¿A dónde vamos?

—Ya verás.

Permitiendo que su pareja le llevara a través de la oscura cabaña, Changmin vagabundeó, más que nada mecánicamente de manera que pudiera regresar a su almohada tan pronto como fuera posible. Cuando Junho abrió la puerta frontal y una fría ráfaga de viento barrió sobre su desnudo cuerpo, Changmin comenzó a tener serias dudas sobre la cordura de su amante.

La lluvia apedreaba el suelo, formando charcos y hacía sonidos metálicos en las macetas en el porche de madera.

—No voy a salir ahí.

—Es la última cosa en tu lista de deseos —le recordó Junho, y fue sólo entonces que Changmin se dio cuenta de que el hombre estaba tan desnudo como él—. No es común este calor en enero, dulce niño. Vamos a tomar ventaja de ello. —Yendo hacia atrás por las escaleras del porche, Junho sostuvo ambas manos de Changmin en las suyas, tirando de él hacia adelante con una ligera presión.

La lluvia le caló rápidamente una vez que dejó el abrigo del cubierto porche, empapando su cabello de manera que se aferró a ambos lados de su rostro. Probablemente parecía una rata ahogada, pero su amante sólo continuaba sonriéndole de esa manera que hacía que sus rodillas se debilitaran.

Cuando Junho le arrojó a sus brazos, sin embargo, todo eso dejó de tener importancia. Rodeado por la calidez y la fuerza del hombre, suspiró de satisfacción y apoyó la mejilla contra el pecho de Junho mientras se balanceaban juntos. La noche era tranquila excepto por el ocasional despliegue de un distante trueno y el chapoteo de la lluvia contra los charcos formados.

Era tranquilo y sereno, casi como si el momento hubiera sido diseñado y creado específicamente para ellos dos. Había muchas colinas que subir antes de que pudieran establecerse en su vida sin estar mirando constantemente sobre sus hombros. Sin embargo, durante unos minutos, la vida fue perfecta.

—Ahora has bailado en la lluvia —le murmuró Junho—. Creo que eso quiere decir que tendrás que hacer una nueva lista.

—Trabajaré en ello. —Ya tenía todo lo que quería. ¿Qué más podría haber? Estaba dispuesto a elaborar una nueva lista, sin embargo, si ello significaba que habría más sorpresas como esta en su futuro.

No importaba si tenía frío, si estaba mojado, o de pie desnudo bajo la luna donde cualquiera pudiera verle. El gesto era romántico en una manera que no podía describir, y le encantaba que Junho se preocupara lo suficiente para recordar las cosas que decía. Incluso si bailar en la lluvia no hubiera estado en su lista de tareas pendientes, no podía quejarse.

Estaba justo en los brazos de su pareja donde siempre quiso estar. Si mojarse un poco era el precio que tenía que pagar por ese regalo, dejaría que la lluvia cayera, porque lo pagaría cien veces con mucho gusto.

—¿Estás preparado para entrar?

Acurrucándose más cerca, Changmin puso un beso contra húmeda y fría piel de su amante.

—Sólo otro minuto.

—Cualquier cosa que quieras, cariño. Podemos quedarnos fuera hasta que el sol salga.

—Ya sabes, cuando estabas tan triste, quería darte el sol, como un rayo de luz que disolviera las nubes. —Era un poco irónico que algunos de sus mejores recuerdos con Junho involucraran los paseos que había hecho para ver la salida o la puesta del sol.

Su amante no habló durante mucho tiempo, pero cuando lo hizo, las palabras estaban tan llenas de emoción que un nudo se formó en la garganta de Changmin y las lágrimas se reunieron en las esquinas de sus ojos.

Acunando suavemente la parte posterior de su cabeza, Junho se inclinó y le susurró en el oído.

—¿Por qué necesito el sol cuando te tengo a ti?


FIN 

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