miércoles, 24 de enero de 2018

Saga de los hermanos Kim 01: Baekho

CAPITULO 2


Baekho se sintió sorprendido. No podía creer la conversación que había tenido con el médico.
¿Qué diablos había sido eso? Trataba de salir cuando  C.A.P entró.
—Hey, ¿cómo te sientes? —preguntó, dando un paso hacia su cama.
—Mejor. No me duele. —Dijo Baekho con una sonrisa—. Y puedo hablar y abrir los ojos sin la sensación de que me va a explotar la cabeza.
—Bien, he aprendido mucho mientras estuviste fuera. Tienes que darle las gracias al doctor Jung por los medicamentos contra el dolor. Parece que el buen doctor estudió medicina en la universidad de los humanos. Con todo lo que aprendió ha diseñado medicamentos específicos para nuestra especie.


—¿En serio? —preguntó Baekho—. Wow, quizás por eso es tan inteligente, porque no es muy sociable.
—¿Por qué dices eso? —le preguntó C.A.P mirándolo extrañado.
—Fue muy extraño. —Dijo Baekho sacudiendo la cabeza—.
Se puso a tartamudear y no podía esperar para salir de aquí.
—¿Por qué? ¿Qué pasó? —C.A.P arqueó una ceja con curiosidad, mirándolo.
—Cuando desperté, había una mujer, me estaba suturando, me di cuenta que era mi compañera. La besé y luego me volví a desmayar. Más tarde cuando volví en sí tuve que sujetar al doctor para evitar que se cayera al suelo. Entonces, le pregunté dónde estaba mi compañera, la mujer a la que había besado —respondió Baekho, encogiéndose de hombros—. Comenzó a divagar y salió rápidamente.
—Baekho, no ha habido ninguna mujer aquí —dijo C.A.P abriendo los ojos sorprendido.
—¡Por supuesto que la había, la besé! Estaba cosiéndome el hombro.
—El doctor Jung te cosió el hombro, Baekho. No creo que tengan mujeres entre el personal. No he visto a ninguna en todo este tiempo.
—Eso es lo que dijo el doctor, que no había ninguna mujer—la frente de Baekho se arrugó por la confusión—. ¿Cómo puede ser?

—Oh, Dios mío. Eres idiota —respondió C.A.P sonriendo.
—¿Qué? ¿Qué he hecho? —preguntó Baekho completamente perplejo ¿Por qué todo el mundo parecía estar loco?

—¿Dices que besaste a la mujer mientras te cosía? ¿Cómo era?

—Tenía  esos  increíbles  ojos  azules,  con  largas pestañas, pelo rubio y labios llenos ¿Por qué? —preguntó Baekho .
—¿Tenía el pelo largo? ¿Buenos pechos? —preguntó C.A.P tratando de contener su risa.
—Tenía un gorro y el traje de cirujano. No podía ver sus pechos o ya te habría dicho algo. Quiero decir, todavía estaba bastante drogado —dijo Baekho, empezando a enfadarse—. ¿Qué quieres decir C.A.P?
—Baekho, quiero que me escuches —dijo C.A.P— esto es muy importante ¿Qué le dijiste al médico después de que te dijera que no había ninguna mujer?
—Le dije que por supuesto que había una —le espetó Baekho—. Que antes muerto que ser atrapado besando a un hombre.
—¡Idiota!
—¿Podrías dejar de llamarme así y decirme que está pasando? O juro que en el momento que pueda dejar esta cama patearé tu lamentable culo —gruñó Baekho.
—La persona que te cosió fue el doctor Jung. Lo vi hacerlo. Cuando salió de tu habitación tenía lágrimas en los ojos e iba casi corriendo. No estaba prestando atención por donde iba, y casi me lleva por delante. Cuando le pregunté por ti, dijo que estabas bien y correcto —contestó C.A.P.
—¿Qué quieres decir? Le pregunté si fue a su hermana a quién había besado —respondió Baekho, completamente confundido—. Quiero decir, tienen los mismos ojos.
—¡Lo besaste a él! —Le gritó finalmente C.A.P haciendo un gesto con la mano alrededor de la habitación—. No había ninguna mujer aquí. Le dijiste al doctor que antes muerto que ser atrapado besando a un hombre. Escapó corriendo de la habitación. Hizo un comentario acerca de que eres recto(1) y huyó. Tú mismo lo has dicho, la persona que besaste tenía los ojos del doctor ¡Saca la cabeza del culo!
—¿Me estás diciendo, estás tratando de decirme…? No, no puede ser verdad —Baekho sacudió la cabeza cuando el horror lo alcanzó—. C.A.P, no soy gay. Tenía que haber una mujer aquí, simplemente no la viste.

—Dices que te estaba cosiendo. —Dijo C.A.P suavizando la voz y poniendo una mano sobre su hombro—. Te estoy diciendo que el doctor Jung fue quien te cosió.
—¿Es mi compañero? —preguntó Baekho completamente noqueado. Nunca había estado con un hombre, jamás pensó ni siquiera en probarlo. ¿Cómo podía el destino darle a un hombre como pareja? Y si el destino lo había hecho, definitiva y realmente estaba jodido.
—Sí, Baekho, si lo que estás diciendo es verdad, el doctor Jung es tu compañero. Solo recuerda que no elegimos a nuestras parejas. El destino las elige por nosotros. No hay nada malo en tener a un hombre como pareja.
—Sé que no lo hay. Pero nunca he mirado a un hombre de esa forma. Nunca he querido a ninguno. —Dijo Baekho muy bajito—. ¿Qué hago?
—No sé ¿Quieres que vaya a buscarlo? —preguntó C.A.P.
—¿Piensas que es mejor? No sé, tengo que pensar. Mi cabeza sigue muy confusa —respondió Baekho.
—Piensa mientras voy a buscarlo, ¿de acuerdo? Creo que tiene que quitarte los puntos de sutura antes de que sanes más. Todo irá bien, Baekho—comentó C.A.P dirigiéndose a la puerta.
—¿Qué pasa si no es así C.A.P? ¿Qué pasa si lo he estropeado?
—Es tu pareja. Te perdonará —respondió C.A.P, saliendo a buscar al buen doctor.
Baekho no estaba tan seguro. Podría haber jodido cualquier esperanza de ser feliz con su pareja, su compañero masculino.

—¿Doctor Jung?
Ren  oyó a alguien llamar a la puerta de la sala de guardia, abriéndola. No tenía más lágrimas que derramar, pero su cabeza lo estaba matando.
—¿Sí? —preguntó irritado, girando la cara hacia el hombre. Genial. Era el amigo de Baekho—. Estaba intentando descansar, C.A.P ¿Qué deseas? ¿Ocurre algo?
—Lo sé —respondió éste cerrando la puerta tras él. Cruzando la habitación se sentó en la cama al otro lado de Ren—. Mira, hablé con Baekho. No se dio cuenta que fue a ti a quien había besado, que tú eras su compañero. ¿Eso es todo lo que ocurrió? ¿Qué te besó?
—Sí. —Le susurró Ren.
—Mira, Baekho estaba drogado, lo sabes. Le diste el analgésico, no podía verte bien. Se suponía que serías una mujer. Sé, que lo manejó mal, y se siente muy mal por eso —dijo C.A.P tomando la mano de Ren—. Simplemente nunca ha estado con ningún hombre ni se ha sentido atraído antes por ninguno, ¿de acuerdo?
—Dijo que preferiría estar muerto a que lo atraparan besando a uno. —Le respondió Ren, mirando sus manos entrelazadas. Le dolía el corazón simplemente por decir esas palabras.
—Baekho es un guerrero y un feroz macho alfa. —Le dijo C.A.P apretando la mano de Ren—. Pero realmente es un gran tipo, fiel, y ciertamente cuida bien a la gente. Se preocupa. Dale una oportunidad, Ren. Quiero decir, ¿cuál es la alternativa?¿Huir del único compañero que vas a tener?
—Supongo —dijo Ren encogiéndose de hombros—.¿Pero y si no me quiere?
—El destino no os pondría juntos sin un motivo doc, eres un chico inteligente. Lo averiguaremos. Además, creo que necesitas quitarle los puntos de sutura antes de que se cure sobre ellos. —C.A.P se echó a reír, se levantó y caminó hacia la puerta.
«Muy bien, vale, puedo hacer esto» —pensó Ren para sí mismo. Se levantó, se estiró y se enderezó la ropa. Fue a los vestuarios y se dio una buena mirada al espejo. Era tan obvio que había estado llorando. Genial. Ahora su compañero hetero pensaría que era un bebé.
Lavándose la cara, trató de deshacerse rápidamente de toda la evidencia de lágrimas, respiró hondo varias veces y salió de la sala de guardia tomando el pasillo hacia la habitación de su paciente.
—Hola Baekho—dijo poniendo su mejor cara profesional y tratando de fingir que el hombre no le había arrancado el corazón—. Vamos a echar un vistazo a esos puntos de sutura.
—Doc, mira, siento lo de antes —empezó a decir Baekho.
—Echaremos un vistazo a los puntos antes de discutir otros asuntos, ¿te parece bien? —dijo Ren. Estaba orgulloso de si mismo por mantener el nivel de su voz cuando sentía que se caía a pedazos. Agarró los instrumentos esterilizados y acercó un taburete con ruedas hacia el hombro de Baekho. Sí, necesitaba quitar los puntos. Podía hacer esto.
—¿Cómo te llamas? —le preguntó Baekho en voz baja.
—Jung Ren. —Respondió encendiendo la luz grande de la lámpara quirúrgica para enfocar la zona en la que iba a trabajar. Escuchó a Baekho repetir su nombre varias veces en voz baja. Empezó a cortar los puntos uno a uno.
—¿Sabes mi nombre?
—Baekho. Lo dije al entrar. —Contestó Ren poniendo las tijeras quirúrgicas atrás y cogiendo las pinzas. Empezó a tirar de los puntos de sutura.
—Mi apellido ¿alguien te ha dicho mi apellido? —le preguntó a Ren, pero éste ni miró hacia arriba.
—No, ¿por qué?
—Kim Baekho. —Contestó en voz baja.
Eso hizo que Ren levantara la cabeza en estado de shock ¡Mierda! No solo su compañero era hetero y no tenía ningún interés en estar con un hombre, era un Kim. Ren nunca había conocido a un Kim antes, pero eran la élite entre los vampiros.  Eran  como  los  Kennedys(2)   para  los  seres humanos
¿Podían complicarse más las cosas?
—No lo sabía —dijo Ren, mirando dentro de los verdes ojos de Baekho. Realmente era un hombre magnífico, pero¿podría querer alguna vez a Ren?
—¿Importa?
—No a mí. Creo que el problema más grande será el hecho de que eres heterosexual y prefieres estar muerto antes que besar a un hombre. —Respondió incapaz de mantener el sarcasmo en su voz.
—Ren, lo siento. Me desperté, mi cabeza estaba hecha papilla, y estaba tan confundido por lo que estaba pasando y lo que decías. Realmente pensé que había besado a una mujer. Quiero decir, asumí que había besado a una mujer, nunca he querido besar antes a un hombre.
Ren quería gemir. Quiso chillar gritando su rabia. Pero no podía. Fue eficiente y controló sus emociones en todo momento, más o menos, o era lo que quería creer. Simplemente dio un profundo suspiro y volvió a trabajar en los puntos de Baekho, evitando su mirada.
—Mira Baekho, lo entiendo, de verdad lo hago. Eres hetero. Enterarte que tu compañero es un hombre tiene que ser tan confuso como para mí saber que mi compañero es heterosexual. Pero lo que dijiste, eso… eso dolió, ¿vale? —dijo Ren en voz baja, retirando el último punto. Dejó los instrumentos y apartó la luz para poder verlo más claramente mientras hablaba—. Me emocioné al encontrar a mi pareja, trataba con todas mis fuerzas de evitarlo mientras te curaba.
—Lo siento —dijo Baekho—. Soy un gilipollas. No preferiría morir a besar a un hombre. Nunca me he sentido atraído por uno antes. No quería uno hasta que te conocí.«Quería. Pasado».
—Lo entiendo, me querías cuando pensaste que era una mujer —dijo Ren tristemente haciendo un movimiento para salir.

—No, no quería antes, como lo quiero ahora. No sé qué hacer al respecto, sin embargo ¿Lo he echado todo a perder?  Ese beso ha sido el más increíble de mi vida. Mujer o no, lo era—respondió Baekho con una mirada resplandeciente en sus ojos.
—¿Realmente quieres decir eso? —preguntó el médico, tratando desesperadamente de no sentirse demasiado esperanzado.
—Sí, Ren, lo quise —respondió Baekho, sentándose—. Me gustaría besarte de nuevo —Baekho bajó las piernas por un lado de la cama. Las abrió de par en par y metió a éste entre sus muslos. Lo miró solo un momento, antes de acercar la cabeza de Ren para besarlo.
Oh, Baekho era tan dulce. Sabía dulce, lo más suculento que jamás hubiese probado. Ren podría seguir besándolo toda la vida. Acarició los labios del otro con su lengua, sintiéndolo resistirse durante un momento antes de abrir la boca permitiéndole la entrada.
Una barrida de la lengua de Baekho contra la suya y Ren supo que estaba en problemas. Tenía que tener más. El beso era urgente y voraz cuando su lengua exploró los recovecos de la boca de Baekho.
Ren sintió un gruñido profundo de aprobación escapar de su boca cuando las manos del hombre se movieron hacia su camisa. Baekho presionó los labios de Ren con los suyos cuando apretó su cuerpo con fuerza. Al médico lo calmó saber que su nuevo y gran compañero no era inmune a él.
Cuando Baekho se echó hacia atrás, lo miró con sus preciosos ojos verdes. Quería despertarse el resto de su vida mirando esos ojos.
—¿Estás bien? —le preguntó Ren a Baekho cuando le acarició un lado de la cara.
—Sí, claramente es demasiado. Me refiero, obviamente estoy atraído por ti. Te quiero, pero no estoy seguro de lo que implica eso. —Baekho frunció el ceño—. ¿Tiene sentido?
—En cierto modo, sí. Es decir, la primera vez que estuve con un chico, fue confuso de entender. No es que nos enseñen como los hombres pueden estar juntos cuando aprendemos con los pajarillos y las abejas —dijo Ren riendo.
—Nunca más —le espetó Baekho de repente dejando caer sus colmillos mientras lo levantaba hasta que estuvieron nariz con nariz.
—¿Nunca besarnos de nuevo? —susurró Ren. Sintió miedo por la intensidad en la mirada enojada del otro. Nadie lo había mirado de esa manera, como si Baekho quisiera comérselo y apartarlo del mundo al mismo tiempo.
—Nunca estarás con otro hombre —Baekho perdió poco a poco el control—. Eres mío ahora ¡Y no comparto! ¡Mío! Mejor que lo aprendas de inmediato.
—Por supuesto que no Baekho—dijo Ren en voz baja acariciando un lado de la cara de éste—. Nunca traicionaría a mi pareja. Simplemente estaba tratando de explicarte que entiendo por qué estás confundido.
—Lo siento —respondió Baekho, relajando poco a poco su agarre—. Tengo mucho temperamento. No, no me gusta la idea de que estés con alguien más.
—No me gusta la idea de estar con nadie más, Baekho. Pero es un hecho. Hemos tenido amantes antes. Por suerte, eso es el pasado, y lo único que importa ahora es el presente y el futuro,¿verdad?
—Tienes razón —dijo el hombre asintiendo—. ¿Puedo conseguir otro beso?
—Siempre Baekho, siempre —le susurró antes de inclinarse para reclamar los labios de su pareja.
Ren sintió que estaba siendo devorado. Los labios de Baekho lo saquearon, exploraron y exigieron. No podía hacer nada para detenerlo, aunque, no es que quisiera hacerlo.
En cambio, sintió que su cuerpo se derretía contra el cuerpo sólido de Baekho , sus manos se apoderaron de la cintura del hombre. Ren no estaba seguro de quien hizo el primer movimiento, pero de repente todo el cuerpo de Baekho se presionaba contra el suyo.
Poco a poco rompieron el beso, los ojos del médico se cerraron. Dejó caer la cabeza hacia adelante para descansarla sobre el hombro de Baekho. Se sentía nervioso, descontrolado. Su corazón latía de forma irregular en el pecho.
—Wow —susurró Ren contra el cuello del otro.
—Sí, yo también. —Dijo Baekho  con una sonrisa mientras le acariciaba la espalda.
Finalmente recuperó el aliento, Ren levantó la cabeza y se retiró de Baekho.
—Y ahora, ¿qué?
—Ahora podemos ver lo rápido que puedes hacer las maletas y te trasladas al Complejo Kim—respondió Baekho como si fuera un hecho escrito en piedra.
—¿Quién dice que tengo que ser el que se mude? — preguntó Ren alejándose de Baekho y endureciendo su rostro—.¿No es más cortés que le pidas a tú amante que se mude? No, asumirlo.
—Cortesía mi culo —dijo Baekho, mirando a Ren como si  le hubiera brotado otra cabeza—. Por supuesto que vas a vivir conmigo.
—¿Por qué debo ser el que se traslade? —preguntó Ren otra vez, no le gustaba como respondía Baekho—. Además, no me iría a vivir contigo ¡Me iría con tus padres! Y ya vivo con alguien. Y no puedo dejarla.
—Me importa una mierda con quien vivas. Estás emparejado a un Kim. Te trasladarás al Complejo Kim— gruñó Baekho, su rostro cada vez más rojo de ira—. ¿Crees que me importa una jodida con quien estés viviendo?
—Muy bonito, Baekho, realmente muy bonito —exclamó Ren tan enfadado como Baekho.
—¡No tendrás ningún otro amante! Soy tu pareja.
—No es un amante gilipollas.
—¿Gilipollas? ¿Soy un gilipollas? —Gritó Baekho, incorporándose de la cama y poniéndose de pie en toda su altura—. Daría una mierda por el hombre.
—¡Es mi abuela! —Le gritó Ren a Baekho a la cara.
—Oh, pensé… —Dijo Baekho bajando la voz—. Quiero decir, asumí, que era un compañero de piso o un amante.
—Sí, ya entendí. Tal vez deberías dejar de asumir las cosas. Supongo que si fuera una mujer asumirías que estoy viviendo con un hombre. Que opinión más baja debes tener de mí —le escupió Ren frustrado.
—Bueno, lo siento. Me lo merezco —contestó Baekho, tomando una profunda respiración—. Hay espacio más que suficiente para tu abuela en la casa principal. Tráela.
—¿Tráela? ¿Cómo si fuera un mueble? Hombre, eres un idiota —le dijo Ren, empezando a impacientarse—. Una vez más asumes que voy a vivir contigo. Tengo una vida aquí. Soy médico ¿Hay un hospital allí para conseguir trabajo? Investigo e informo al consejo ¿Hay lugar para mí allí? Tú eres un guerrero
¡Estás fuera la mayor parte del tiempo! ¿Deseas que me mude y arriesgue todo lo que he construido en un abrir y cerrar de ojos cuando tú no vas a estar?
—Bueno, pensé que…
—Sí, ya entendí. Me importa una mierda si eres un Kim. Soy el mejor médico de nuestra jodida raza, y lo hice por mi mismo, con la ayuda de la única familia que tengo. Un compañero es un regalo, Baekho, no una garantía. Algo para ser apreciado y amado, no un bolso de mano que se recoge y se tira en la habitación ¡Es una sociedad! Hasta que te des cuenta de esto y actúes como tal, todo lo que tengo que decirte es ¡qué te jodan!

Cuando Ren terminó su discurso, giró sobre sus talones y salió fuera de la habitación. Cerró de golpe la puerta, sabía que era infantil, pero en ese momento no le importaba ¡Bastardo presuntuoso!
No es que Ren no se quisiera mudar, pero tenía que hablar con su abuela. Sería un factor decisivo. Pero tampoco podía dejar su trabajo. Ayudaba a los vampiros de forma individual y también como raza.
Su pareja en lugar de apreciarlo y enorgullecerse, simplemente había asumido que Ren lo daría todo por él. Sin ni tan siquiera pedirlo. No, eso sería indigno para un Kim. Ahora entendía los rumores que había oído sobre esa familia, actuaban como si fueran superiores a los demás. Aunque actuaran como si pertenecieran a la Realeza eso no significaba que lo fueran, y Ren se condenaría si actuaba como un súbdito.
—¿Qué pasó? —preguntó C.A.P acercándose al médico.
—No mucho. El gilipollas presuntuoso está completamente bien. —Le respondió Ren con sarcasmo.
—¿Qué hizo ahora el idiota? —preguntó C.A.P suspirando profundamente.
—Simplemente asumió que me trasladaría al Complejo Kim tan pronto como fuera posible. Sin preguntármelo siquiera. Traté de explicarle que vivía con alguien, con mi abuela, que lo tuviera en cuenta, que no podía dejarla simplemente. Se puso como loco, asumió que vivía con otro hombre, pero cuando le expliqué quien era, dijo, tráela. Como si le hubiera dicho que quería llevarme mi silla favorita. Como si ella no tuviera otra opción. No me dio ninguna. —Ren suspiró  y se pasó la mano por el pelo—. Es un guerrero. Está fuera la mayor parte del tiempo. Simplemente espera que haga las maletas, deje mi trabajo, mi investigación, básicamente todo, y me mude no sé dónde por él, ¡cuando apenas está alrededor!
—¿Y tu respuesta fue?
—Le dije que lo jodieran. Me importa una mierda si es un poderoso Kim. No soy un esclavo para someterme a sus caprichos. Una pareja es una pareja ¡Se supone que debemos  ser un equipo! Además, con él fuera todo el tiempo, estaría viviendo en casa de sus padres, que no conozco —terminó Ren.
—Creo que estaréis bien —C.A.P se echó a reír—. Oh, esto va estar bien —ver como los humos del compañero de Baekho lo derribaban ¡Por una vez realmente iba a tener que trabajar en algo!

Miró al otro mientras se alejaba, sin dejar de reírse como un idiota. Bueno C.A.P podría pensar que esto era divertido, pero Ren estaba más que un poco cabreado. Además, aún estaba cansado por la curación de Baekho , y este ni siquiera se lo había agradecido ¡Gilipollas!
Ren fue a su laboratorio y cerró la puerta tras él. Intentó concentrarse en sus experimentos mientras se calmaba.Baekho lo volvía loco, y en más de un sentido. El hombre era un sueño andante. También metía la pata cada vez que abría la boca.
Simplemente deseaba poder tener uno sin el otro.

CONTINUARA........

1 Hace referencia una vez más a su heterosexualidad, obviamente.
2 La famosísima familia Kennedy, de gran importancia en la historia contemporánea de los Estados Unidos. Hay quienes los equiparan tanto dentro como fuera del país, a las Realezas verdaderas de otras naciones.

1 comentario:

  1. Bien REN, BAEKHO deve de tratarte bien. Y pedir opinión no imponer su voluntad haslo sufrir un poco ❤❤❤
    Gracias por el capítulo������

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