Kim Baekho es el cuarto de siete hermanos guerreros que luchan contra los demonios de su mundo. Está acostumbrado a combatir diariamente en situaciones de vida o muerte, empujando a un lado su suave personalidad. No estaba preparado para reaccionar cuando conoció a Riley. Un pequeño y sexi doctor vampiro, que resulta ser su compañero predestinado.
¡Diablos! Micah ni siquiera era gay, pero parece que no puede controlar sus reacciones hacia el hombre que le pertenece.
Riley es un médico vampiro, poco convencional, reservado, y no sabe cómo tratar con la tremenda lujuria que siente hacia el guerrero.
LISTA DE LIBROS
1.-Saga de los Hermanos Kim 01 - Baekho.( Baekho y Ren ) Nuest
2.- Saga de los Hermanos Kim 02 - MyungSoo.(MuyngSoo y SungJong) Infinite
3.- Saga de los Hermanos Kim 03 - TOP.(TOP Y Jiyong) Bigbang
4.- Al Estilo Park 01- HyunSeong entre dos ( HyunSeuong/Kwangmin y Youngmin). Boyfriend
5.- Al Estilo Park 02 - El camino de C.A.P( MinSoo /Niel y Ricky) Teentop
6.- Saga de los Hermanos Kim 04- Hangeng(Hangeng y Henry) Suju
7.- Más Allá de los Hermanos Kim 01 – Kwak Aron.(Aron y MinHyun)Nuest
8.- Al Estilo Park 03 – Los chicos de Minho(Minho /Taemin y Key)Shinee
9.- Saga de los Hermanos Kim 05 – ZiTao(Zitao y Kris)Exo
10.- Más Allá de los Hermanos Kim 02 -LeeJoon.(LeeJoon y Onew)
11.- Más Allá de los Hermanos Kim 03 – Lee Sungmin(Sungmin /Kyuhyun y Yesung)Suju.
12.- Más Allá de los Hermanos Kim 04 - Chanyeol.(Chanyeol y Baekhyun)Exo
13.- Más Allá de los Hermanos Kim 05 –NamJoon(NamJoon/Jimin y SeokJin)BTS
14.- Más Allá de los Hermanos Kim 06 – Yunho.(Yunho/Jaejoong y Changmin).
15.- Saga de los Hermanos Kim 06 - Una Navidad con los Kim.
16.-Saga de los Hermanos Kim 07- Jongdae(Jongdae y Minseok)Exo
17.-Al Estilo Park 04- El Sándwich de DongWoo(SungKyu/SungYeol)Infinite
18.- Saga de los Hermanos Kim 08– Luhan(Luhan/Kai y Sehun)Exo
19.- Al Estilo Park 05-El bocadillo de Ryeowook(Ryeowook/Donghae y Hyuk Jae) Suju
20.-Mas Allá de los Hermanos Kim 07-Zhoumi.( Zhoumi/Siwon y Kibum)Suju
21.-Mas Allá de los Hermanos Kim 08-Jackson (Jackson/Mark y BamBam)Got7
Ese sera el orden en el publicare esta saga .
CAPITULO 1
—Vamos C.A.P(MinSoo), nos estamos acercando. —Le gritó Baekho a su mejor amigo.
Habían estado persiguiendo a un demonio durante buena parte de la semana, sin que pudieran localizar su lugar de descanso durante el día. Tenía que ser muy poderoso para poder ocultarse de dos vampiros guerreros.
—Uno de nosotros tiene una garra clavada en su espalda, gilipollas. —Le espetó C.A.P acelerando más el ritmo.
Baekho ocultó la sonrisa, su mejor amigo era una máquina. Había pocas cosas que lograban ralentizar a C.A.P. La mayoría de los vampiros estarían en el suelo berreando si un demonio les hubiese clavado sus zarpas en la espalda. El veneno de las garras actuaba como el ácido. Lo sabía bien.
Después de cuatrocientos años siendo un guerrero, Baekho había perdido la cuenta del número de veces que había recibido el mismo tipo de lesión, y aun así había seguido luchando. Había días que parecía una batalla perdida. Por cada demonio que eliminaban, otro aparecía en su lugar. Sin embargo, la alternativa de permitir que los demonios los invadieran y los drenaran dejándolos secos no era una opción para los vampiros.
Los demonios fueron vampiros una vez, vampiros que decidieron que no querían la sangre para alimentarse, la querían por el poder, para matar. Los vampiros siempre vivieron con un estricto código, no hacer daño a los seres humanos y ocultar toda evidencia de su existencia a los mismos. En las últimas décadas, con bancos de sangre por todas partes,la mayoría de ellos no bebían directamente de un ser humano a no ser en situaciones de emergencia.
Baekho lo extrañaba. No es que quisiera hacer daño a un ser humano, pero echaba de menos la intimidad de beber de alguien, envolver sus brazos alrededor. Prefería beber durante las relaciones sexuales. Hundir los colmillos en su amante, justo cuando llegaba a su clímax, era intenso.
Regresó de nuevo al trabajo. Solo pensar en beber durante las relaciones sexuales hacía que su polla se pusiera dura, y no era momento ni lugar para eso.
—Tenemos menos de media hora hasta el amanecer. Si somos capaces de seguir al demonio, tal vez podamos encontrar su guarida finalmente. —Dijo C.A.P.
Baekho estaba empezando a preocuparse. Podía sentir a su amigo cada vez más débil. Habían estado durante toda la noche persiguiendo al demonio, él todavía aguantaba. Pero si el demonio los conducía a una trampa con más de ellos esperándolos, el juego terminaría.
—¡Al suelo! —Gritó Baekho cuando vio una explosión de energía dirigida hacia ellos. El demonio estaba desesperado, tratando de perderlos de vista de cualquier manera.
Baekho no había visto antes a este demonio, pero sabía que C.A.P había sido amigo suyo antes de que cambiara. Torhn había sido su nombre vampírico. Tenía más de seiscientos años de edad. Y lo que fuese que lo llevó a decidir cambiar, no lo sabía nadie.
—Joder, siempre ha sido rápido. —Dijo C.A.P, poniéndose en pie y continuando con la persecución—. Torhn fue quién me entrenó para ser guerrero, como a muchos de nosotros ¡El porqué solo dos de nosotros estamos dándole caza es algo que me supera!
—Estamos muy repartidos estos días. —Dijo Baekho—. La mayoría caza en solitario. Estoy bastante agradecido de tener un compañero, incluso si es alguien tan lento como tú.
—¿Ah sí? ¿Prefieres que sea alguno de tus hermanos? — preguntó C.A.P riendo.
—¡Joder, no! —Baekho los amaba, pero como todos los hermanos, se peleaban constantemente.
Nació en una familia de guerreros de élite, respetada y poderosa desde hacía generaciones, pero para Baekho , no significaba que fuera diferente de otros guerreros. Quería ganarse el respeto como guerrero por sus acciones, no por su nombre.
Shindong y Nari Kim tenían siete hijos. Hangeng, T.O.P, Jongdae, Baekho, Luhan, MyungSoo y ZiTao. Kim era un nombre que todos los vampiros conocían. Eran casi como si fueran la realeza de su mundo. Su padre se había retirado de la lucha hacía unos cientos de años y tenía un asiento en el Consejo Superior. Teniendo en cuenta que los vampiros podían vivir durante siglos, Shindong podría estar en ese puesto durante un tiempo muy, muy largo.
Por supuesto los vampiros podían morir. Pero no como decían en la mayoría de las leyendas. El ajo no los afectaba, ni las cruces, la plata no era lo que más daño les hacía, y podían estar a la luz del sol. Por supuesto no era su pasatiempo favorito, porque eran bastante sensibles a ella, pero desde luego, no estallaban en llamas.
—Lo he perdido —dijo C.A.P a su derecha—. ¿Lo sientes?
—Sí. Lo tengo. Pero desaparece rápidamente. Tengo que estar realmente concentrado para sentirlo —dijo Baekho, cambiando de dirección cuando el demonio lo hizo.
Necesitaba un descanso. Durante los últimos meses sólo había ido de caza, de caza, de caza.
Baekho quería dormir en su propia cama durante una semana y tener las comidas caseras de su madre. Los vampiros podían comer. Sólo que tenían que beber mucha sangre o se debilitaban.
—¿Qué ocurre? —preguntó C.A.P en voz baja cuando Baekho se detuvo.
—Está cerca, pero estoy perdiéndolo —respondió.
Estaban en el Gran Cañón de nuevo. Sabían que el escondite de Torhn estaba allí, en alguna parte, pero debido al tamaño, buscar al demonio, era como encontrar una aguja en un pajar.
Baekho saltó hacia un saliente donde lo había sentido fortísimamente. Quedándose pegado a la pared interior de la cueva que se encontró, esperando a que C.A.P se le uniera. Cuando éste aterrizó una explosión de energía estalló cerca de ellos. Baekho se lanzó, empujando a su amigo fuera del camino. La energía rozó su hombro, lanzándolo lejos.
—¡Maldita sea, duele!
—Gracias hombre ¿Estás bien? —Le preguntó C.a.p ayudándolo a levantarse.
—Viviré. Cojamos a ese gilipollas y descansaremos un poco. —Salieron de la cueva, a sabiendas de que solo le tomaría a Torhn unos segundos recuperarse y enviar otra explosión. Algunos demonios eran lo suficientemente fuertes para enviarlos en rápida sucesión, pero teniendo en cuenta el tiempo que duraba esta persecución, ambas partes sentían la tensión.
Los vampiros nacen con uno o dos dones especiales, son distintos en cada caso. Al parecer Torhn nació con la capacidad de disparar explosiones de energía a todo el que lo persiguiera.
Una habilidad útil y Baekho deseaba que no la tuviera justo en ese momento. Su hombro le dolía como el infierno.
Cuando llegaron a una cámara de la caverna C.A.P usó su don, y se multiplicó. Todos ellos tenían la misma apariencia, pero solo el verdadero podía resultar herido. Era imposible para los enemigos o los amigos distinguir al real de los falsos. Cuando Torhn estaba a punto de enviar otra explosión de energía levantó los ojos al ver a veinte C.A,P s.
Elegir al erróneo e intentar herirle era lo único que necesitaba Baekho. Se lanzó contra Torhn golpeándolo duro y rápido. Su don era la capacidad de luchar con la mente. Lo ayudaba en la batalla.
Moviéndose rápidamente, fue capaz de asestar un buen golpe en la cara y cuello de Torhn con sus garras. Por desgracia, las garras del vampiro no tenían veneno, al contrario que las de los demonios, pero eran increíblemente duras y fuertes.
C.A.P atacó de nuevo al demonio mientras Baekho lo tenía ocupado. Cada uno de ellos pudo asestar varios golpes antes de que Baekho sintiera un dolor en su hombro herido. Fue capaz de lanzarle a Torhn un último golpe en el estómago, antes de sentir un ardor punzante en la parte inferior de su pecho. Su mundo se volvió negro y no sintió cuando cayó.
Baekho estuvo consciente e inconsciente en las siguientes horas, no supo cuánto tiempo había pasado, pero se sintió transportado, y ya no estaba en la cueva. El sol estaba en lo alto por lo que mantuvo los ojos cerrados al no llevar sus gafas de sol para protegerse. Se dio cuenta que C.A.P lo cargaba, incluso antes de que hablara.
—Quédate conmigo, Baekho. No te atrevas a morir sobre mí. —Dijo con pánico en la voz.
Trató de contestar que estaba consciente pero parecía que su voz no cooperaba. La luz del sol ardía sobre sus heridas expuestas, y Baekho deseaba volver a desmayarse. No pasó mucho tiempo hasta que su deseo le fue concedido.
Cuando volvió a estar lúcido, estaban protegidos del sol, pero Baekho todavía no conseguía abrir sus ojos. Le dolía todo, era mucho peor que cualquier otra lesión que hubiera tenido nunca. Al darse cuenta que estaba en un coche trató de incorporarse, dejando escapar un pequeño gemido cuando el dolor de su cuerpo lo atormentó.
—Baekho, ¿estás bien? No intentes sentarte. Quédate quieto. —Le dijo C.A.P desde el asiento delantero—. Llamé a tu padre. Consiguió el permiso para poder entrar en el aquelarre local. Ya casi estamos amigo ¿Puedes oírme?
Aún no podía hablar, pero gimió reconociendo las palabras de C.A.P. Debía estar en muy mal estado. Su amigo no era alguien que se asustara fácilmente, y sonaba preso del pánico.
Cuando el coche voló alejándose, Baekho trató de mantener la respiración a un ritmo constante, aspirando profundamente. No estaba preocupado por su lesión en el hombro, pero el dolor en el pecho era un infierno. Cada giro del coche y cada movimiento le enviaban ráfagas de dolor por todo el cuerpo.
Cuando el coche se detuvo con una sacudida, el hombro lesionado de Baekho golpeó el asiento que tenía delante. La buena noticia era que lo sentía, por lo que no sería tan malo ¡La mala noticia era que le dolía como un hijo de puta!
Sintió que lo cargaban desde el asiento trasero del coche y era llevado por dos personas antes de dejarlo tumbado. Baekho asumió que se trataba de una camilla, pero estaba tan fuera de sí mismo que podía haber sido una alfombra mágica por lo que sabía.
—Aguanta, Baekho. Estamos aquí, ¿de acuerdo? No puedes morir. No quiero tratar con tu padre y tus seis hermanos. Les gustaría hacerme demasiadas cosas —dijo C.A.P mientras retiraba el pelo de Baekho de su cara.
Quería decirle que estaba bien. Realmente lo hizo, pero parecía que no podía meter el suficiente aire en sus pulmones para usar su voz. Sentía como si estuviera tratando de respirar bajo el agua. Realmente esperaba no estar ahogándose en su propia sangre.
Sí, cuatrocientos años era mucho tiempo vivido, pero no para un vampiro. Había mucho más que quería hacer en su vida, y su raza lo necesitaba para luchar contra los demonios. Además, todavía no había conocido a su pareja ¿no debía hacer eso antes de morir?
—Joder, ¿quién te hizo esto? —Oyó Baekho decir a un hombre que no era C,A,P. Se dio cuenta que estaba dentro de un edificio, probablemente el hospital del aquelarre. Podía sentir las manos de un extraño en él.
—Un demonio de nombre Torhn. Recibió una explosión de energía en el hombro cuando me apartó. Más tarde, le clavó una uña en el hombro herido antes de recibir otro estallido en el pecho —dijo C.A.P cuando la camilla se detuvo finalmente.
—Vamos a moverle. Tres, dos, uno —dijo el desconocido.
Baekho sintió como lo movían a una superficie plana y estable. Podía sentir a C.A.P alejarse cuando el extraño lo tocó. Alguien le clavó una aguja y le pusieron una mascarilla en la cara.
Sintió como si pudiera volver a respirar. Escuchó la conmoción durante unos momentos más antes de que alguien trabajara en su hombro, el dolor fue demasiado para él. Su mente gritaba agónicamente.
Cuando volvió a despertar, Baekho no tenía ni idea de cuánto tiempo había estado inconsciente, pero al menos había menos gente alrededor, podía sentir solo un par de manos en su cuerpo esta vez, y estaban haciendo algo con su hombro. El dolor era mucho menor. Nunca había estado más agradecido de lo que lo estaba en ese momento con el que inventó las drogas que funcionaban con los vampiros.
Al abrir los ojos, vio unos hermosos ojos azules, rodeados de espesas pestañas, y pelo largo y rubio. Tenía una nariz pequeña y unos labios gruesos y sensuales. Baekho no podía ver mucho más a causa de la ropa y el gorro, pero solo su rostro era impresionante.
En ese momento, el olor dulce de la mujer lo golpeó, y Baekho se dio cuenta de que su compañera acababa de salvar su vida. Rebosante de alegría por haberla encontrado, Baekho se olvidó completamente de sus lesiones.
Alzando su brazo sano, ahuecó la parte de atrás de su cuello y la atrajo hacia si. Baekho sintió que saltaba. Antes de que pudiera protestar, le bajó la cabeza y se levantó tanto como pudo. Cuando sus labios se encontraron, fue como ser golpeado por un rayo. Su cabeza martilleaba y su corazón dio un salto al sentir el contacto de los labios de su pareja.
Baekho quería devorar sus labios, y después de ellos, explorar, saquear y exigírselo todo. Si tuviera más energía lo habría hecho, pero sentía que la droga lo arrastraba de nuevo a la inconsciencia, dejó ir su cuello y se tumbó. Se quedó dormido con una sonrisa en su rostro.
«Me besó», pensó Ren, aún en estado de shock. Se tocó sus labios. Estaban hinchados e irritados. Wow, el hombre sabía besar. Sabía que era su compañero tan pronto como entró en la camilla a la sala de trauma. No solo era enorme, era tan musculoso. No podía imaginar lo que el hombre comía.
Siguió con su tarea, necesitaba coser a su compañero. Ren podía preocuparse por el resto después de que su compañero estuviera curado. Había oído al hombre que lo trajo y se presentó como C.A.P, llamar a su compañero Baekho.
Baekho. Era un nombre tan fuerte que solo de pensarlo le daban escalofríos. Sabía que habían recibido una llamada de emergencia solicitando la entrada en su aquelarre porque alguien de buena cuna se había lesionado en una explosión.
Sintió curiosidad, y se ofreció a ser el médico del herido
¡Gracias a Dios que lo hizo! ¿Qué hubiese pasado si su compañero hubiese llegado, se hubiese ido y nunca lo hubiera conocido? La idea era demasiado deprimente para ni siquiera considerarla. Había estado allí, y había conocido a su compañero. Ren simplemente esperaba que Baekho lo quisiera.
Siempre supo que era pequeño para ser un vampiro. Claro, era fuerte, pero alguien de un metro setenta y cinco no podía tener mucha fuerza. El destino lo había resuelto, dándole el don de la curación. No importaba lo fuerte o alto que fuera Ren. Era inteligente. Aprendió pronto que podía curar.
«Uno de sus primeros recuerdos era escuchar a su abuela molesta porque su rosal se estaba muriendo. Siendo sólo un niño, no entendía realmente lo que quería decir. Salió y miró el arbusto marrón que estaba contra la casa.
Ren recordó tocar uno de los brotes deformados, pensando ¡Por favor, ponte bien, haz que la abuela esté feliz! Cuando abrió los ojos todo el marrón se había desvanecido, y el arbusto estaba verde y exuberante y había varios capullos de rosa abriéndose.
Había corrido a por su abuela, gritando para que fuera a ver lo que había hecho. Estaba tan orgulloso de poder hacerla feliz. Siguiendo al pequeño, pensando que había hecho alguna travesura en alguna parte, su abuela se congeló en el sitio. Cuando se dio cuenta que se había parado, la acercó hacia el arbusto.
—Ren, esto es maravilloso. Has encontrado tu don, mi amor. ¡Oh, es un don maravilloso! —dijo llorando suavemente—. El destino te ha sonreído. Debes estar siempre agradecido. Estoy tan orgullosa de ti. —Entonces ella le dio el abrazo de oso más grande que le hubieran dado nunca y lo llevó de vuelta a la cocina, donde lo dejó comer tantas galletas como quiso».
Se echó a reír al recordarlo ¡Qué diferente era la perspectiva de un niño! Recordó haber estado confundido, preguntándose si la abuela era feliz, ¿por qué lloraba? Y si estaba llorando, ¿por qué le daba todas esas galletas? Solo después de haber crecido se dio cuenta que lo había hecho porque era muy feliz.
Baekho murmuró en su sueño, haciendo que Ren lo mirara a la cara. El hombre era guapísimo. Mediría uno noventa y tres, y 110 kilos de peso, el pelo castaño y los ojos más verdes que había visto. Recordó que cuando Baekho lo había mirado antes de besarlo, había visto todos sus secretos. Era casi aterradora la mirada que le dio.
Cuando terminó de coserle los puntos, Ren se quitó el gorro y se lavó las manos. Agarró una bolsa de sangre de la pequeña nevera donde la guardaban junto con las muestras de laboratorio y se la bebió. Normalmente odiaba beber sangre fría. Pero después de trabajar en Baekho durante horas, retirando todo el veneno de su hombro, volviendo a inflar el pulmón y trabajando sobre el trauma de su pecho, y coserlo, estaba destrozado.
Al terminar su segunda bolsa de sangre, Ren comenzó a sentirse como él mismo de nuevo. Se dirigió a la sala de médicos, se quitó su uniforme y se metió en la ducha. Dejó correr el agua caliente sobre su cuerpo, y se miró a sí mismo. No era un hombre feo, por lo menos esperaba que su compañero así lo creyese.
A su metro setenta y cinco había que añadir sus setenta y nueve kilos de peso y su trasero de músculos firmes y tensos. De pelo rubio hasta los hombros y vivos ojos azules. Como todos los vampiros, carecía de vello en el cuerpo. Tenía un tatuaje en la espalda en memoria de la masacre sufrida por su familia.
El tatuaje era una interpretación de una estatua del ángel de la misericordia, y era enorme. Empezaba debajo de su nuca y llegaba hasta la parte baja de su espalda. Las puntas de las alas se juntaban en cada uno de sus hombros. En la base había un grabado, igual que en la estatua del cementerio: Marcus, Angela, Blake, Maria, Megan, y Carolyn , junto con la fecha en la que había sucedido.
Tenía cinco años cuando había sucedido.
Ren había estado en la cocina jugando con sus padres Marcus y Angela. Oyeron golpes como si alguien intentara atravesar las paredes de la casa y luego gritos. Su padre reaccionó con rapidez, lo puso en el montacargas y lo subió al ático. La puerta estaba oculta por lo que estaría a salvo.
Recordaba haber pensado que sus padres irían justo detrás de él, pero vio con horror como su padre rompía el montacargas después de que este bajara. Entonces oyó más gritos, los gritos de su padre y su hermano. Quería llorar, pero estaba demasiado asustado, congelado, hecho un ovillo en la esquina de la buhardilla. Ren había tratado de taparse los oídos para protegerse del ruido de la lucha, los golpes de cosas rompiéndose y los horribles gritos.
Fue su abuela quien lo encontró más tarde. Ren se dio cuenta de mayor que debido a la carnicería no habían notado que no estaba entre sus padres, su hermano y sus hermanas muertas. Finalmente cuando lo hicieron, su abuela había sido lo suficientemente sabia como para buscar en el desván. Lo encontró sin conocimiento y tumbado de lado acurrucado.
Una parte de él siempre estaría feliz de no haber estado con su familia. Otra parte deseaba haberlo estado, para que su cerebro le dejara de mostrar a lo largo de los siglos mediante pesadillas lo que probablemente ocurrió.
Ren salió de la ducha, secándose con una toalla, se acercó a su casillero para ponerse un uniforme limpio. Se rio al pensar cómo los demás médicos se burlaban de él. Decían que pasaba demasiado tiempo en el hospital. Había comprado tantos uniformes que nunca tenía que lavar la ropa. Si supieran la verdad, que su abuela todavía se la lavaba. Incluso entonces, la mayoría de las veces, cuando finalmente llegaba a casa, tenía el valor de llevarle los uniformes.
Mierda, no había pensado en su abuela cuando encontró a su compañero. Nunca la dejaría. Se tenían el uno a la otra, y eso era todo. Ella lo crió, lo apoyó y lo amó toda su vida. El abuelo de Ren había muerto antes de que éste naciera, y siempre habían estado sólo ellos dos.
Yessica Jung nunca se inmutó cuando le dijo que era gay, se encogió de hombros y le dijo mientras seas feliz. Más tarde, Ren le había dicho que quería ir a una universidad, a estudiar medicina humana, lo que era extraño para los médicos vampiros. Trabajó con un médico vampiro con experiencia y aprendió. Su conocimiento de la anatomía humana había ayudado inmensamente a los vampiros. Una vez más su abuela simplemente se encogió de hombros y dijo:
—Lo que a ti te haga feliz.
La genética de los vampiros y los humanos era similar, excepto por su necesidad de sangre y se curaban con mayor rapidez. Pero al aprender medicina, Ren dio un paso adelante en el desarrollo de los analgésicos que hacían efecto en los vampiros. También había ayudado con los embarazos, sus habilidades quirúrgicas y realizado transplantes de órganos humanos en vampiros si la situación lo había requerido.
Sabía que era el mejor que había en su raza, pero se negaba a tomar un aprendiz. El Consejo se había enojado por no hacerlo, pero les había explicado que la mayoría de sus conocimientos los había adquirido con la educación humana. Estaba firmemente convencido de que todos los médicos de vampiros debían asistir a la escuela en vez de estar durante siglos atrapados aprendiendo de otro médico.
Negaba mientras caminaba de regreso a la habitación de su paciente ¿Cuándo iba a aprender su raza? Los seres humanos no estaban por debajo de ellos. Oh, por supuesto, el Consejo cumplía todas las leyes para proteger a los humanos, pero también a los vampiros de ser descubiertos. Los seres humanos habían hecho grandes avances en muchos campos. Partiendo de que el conocimiento no era debilidad, sino inteligencia.
Acercándose a su compañero y paciente, trató de no distraerse por su buena apariencia. Empujando las mangas de la bata, puso las manos sobre el pecho desnudo del hombre. Cuando Ren vio las heridas de Baekho con su mente, se puso a trabajar en su respiración. Sabía que estaba extralimitándose, pero era su compañero. Odiaba verlo herido.
—¿Estás bien doc? —le preguntó su paciente con un graznido cogiéndolo antes de caer al suelo.
Usar sus habilidades para curar le tomó la mayoría de su fuerza y sus piernas estaban como espaguetis.
—Sí, gracias —respondió Ren, apoyando las manos sobre la cama de Baekho, esperando que pasaran sus náuseas.
—¿Dónde está?—preguntó Baekho,con la garganta irritada.
Ren le dio el vaso de agua de la mesita de noche.
—Ve despacio —le dijo Ren—. Has pasado por mucho, Baekho.
—¿Viviré?
—Sí, te estás recuperando bien —respondió un sonriente Ren, pasando la mano por el pelo de Baekho.
—¿Dónde está?
—¿Quién?
—La mujer que besé. Mi compañera.
—¿Tu compañera? ¿La mujer? —pregunto Ren tratando de mantener sus emociones a raya. No había ninguna compañera ¡él era su compañero! Baekho lo había besado a él. Oh mierda, pensó. Baekho no se había dado cuenta que había besado a un hombre—. No hay ninguna mujer, Baekho.
—Por supuesto que la hay. La vi.La besé.—Dijo frustrado.
—No besaste a una mujer, Baekho.
—No seas absurdo ¿A quién más podía haber besado?Antes muerto que besar a un hombre.
Ren sintió su corazón romperse por sus palabras.
—Tú… no… no hay… mujeres, no… —tartamudeó Ren, no era capaz de encontrar las palabras.
—Doc, escupe —dijo Baekho, mirándolo directamente—.Doc, ¿estás bien?
—N… no, no estoy bien —respondió respirando con dificultad mientras movía el brazo de Baekho de su cintura.
—Ella tenía los mismos ojos que tú, doc ¿Es tu hermana?—Preguntó Baekho.
Ren dio varios pasos atrás cuando Baekho le preguntó.
Fue incapaz de decirle lo que había sucedido.
—No, mis hermanas están todas muertas.
Eso fue lo último que le dijo a su compañero mientras abría la puerta y huía. Tratando todo lo que podía, para evitar que sus lágrimas cayeran hasta llegar a la sala de guardia. Sin prestar atención por dónde iba, casi tira a C.A.P.
—Doc, ¿estás bien? —le preguntó C.A.P.
—Um, lo siento, no, no estoy… no estoy bien. Perdón — Ren divagaba tratando de escapar.
—Doc, espera ¿está bien Baekho? ¿Pasó algo?
—Está bien. Se recuperará completamente y está correcto. —Dijo tirando del agarre de C.A.P antes de correr hacia la sala de guardia.
Ren se tiró sobre una de las camas hecho una bola y se cubrió con las mantas.
Cuando dejó salir sus lágrimas, todo en lo que pensaba era en las palabras de su compañero. Su familia había sido sacrificada y su compañero no lo quería. Por lo menos tenía a su abuela. Era todo lo que realmente necesitaba, ¿no?
CONTINUARA..........
HAY POBRE REN BAEKHO ESPESASTE SIENDO UN TONTO HABER COMO LO SOLUCIONAS CUANDO DESCUBRAS QUE A QUIEN BESASTE FUE A REN.
No cave duda que BAEKHO es un gran y fuerte guerrero���� , pero tambien un tonto al lastimar asi a REN esperemos que lo pueda solucionar y pronto ������
ResponderEliminarGracias por el capítulo y la nueva historia ������