jueves, 25 de enero de 2018

Saga de los hermanos Kim 01: Baekho

CAPITULO 4


Ren no podía creer lo fortísimamente que se había corrido. Nunca había experimentado eso antes, y mucho menos con una masturbación. Estaba encantado de que Baekho hubiera aceptado que su compañero fuera un hombre, se había figurado que le iba a costar algo más. Decidió premiar a su pareja poniéndose de rodillas, y envolviendo de inmediato sus dedos alrededor de la enorme polla.
Apretó el agarre en el palpitante miembro. Podía sentir la sangre pulsando en la polla ¡Era enorme! Ancha, con gruesas venas atravesándola, y lo suficientemente larga. No estaba seguro de poder tragársela entera. Pero disfrutaría de cada minuto de ella en su culo.
Eso hizo que el corazón de Ren se disparase, convertiría a un hombre hetero. 



Acarició la polla de Baekho lentamente, desde la cabeza hasta la base, frotando el pulgar alrededor de la cabeza, cada vez que iba hacia arriba. Estaba decidido a que la primara vez de éste, con un hombre, fuera excepcional.
Levantó la vista y examinó la cara del hombre. Diversas emociones recorrían su rostro, miedo, aceptación, alegría, y por último pura felicidad. Sabía que Baekho , había tenido dudas por tener que estar con un hombre al principio. Había sido claro al respecto, pero parecía que había cambiado de opinión. Ren podía sentirlo en su polla y podía verlo en su cara.
—¡Oh, jódeme! —Gritó Baekho, el cuerpo temblándole tan fuerte, que Ren tuvo miedo de que los muslos no lo sostuvieran. El hombre se mordió el labio con uno de sus colmillos, la sangre corría por sus labios y su mentón y Ren quería probarla más que al aire.

Con cada inhalación, el olor de la sangre, y del mismo Baekho, hicieron que Ren se endureciera. Olía tan masculino. Ocupaba todos sus sentidos. Perdió totalmente el control de su cuerpo y de sus acciones, se tragó todo lo que pudo de la polla.
Ren gemía por el sabor del líquido pre-eyaculatorio de su compañero, que le supo a crema de vainilla. Naekho, de repente lo sujetó con fuerza de las orejas haciendo que perdiera el aliento debido al leve dolor. Aumentó el ritmo de la mamada girando su lengua alrededor de la polla cada vez llegaba a la punta.
Baekho gimió tan fuerte que los vecinos podrían haberlo escuchado. Los ruidos que Ren hacia podían llamarse gemidos, pero los guerreros no gemían, ¿verdad? Comenzó a follarle la boca al médico hasta hacerlo desear que lo disfrutara aún más.
Ren estaba decidido a hacer que Baekho experimentara una gran mamada, y de un hombre. Que se convirtiera en un fanático, incapaz de vivir sin él, esperaba que tan adicto, como se estaba volviendo el mismo de su compañero guerrero de gran tamaño.
Cambiando el ritmo, Ren abrió la boca y dejó que su lengua hiciera todo el trabajo, lamiendo los labios y girando alrededor de la cabeza hasta la base. Variaba entre eso y tragársela hasta que su nariz golpeaba el vello púbico de Baekho . Estaba sorprendido de no sentir un reflejo de nauseas, aunque nunca le había hecho una mamada a su compañero.
—Ren, vamos, no… no puedo… parar, pronto. —Baekho gruñía con cada empuje.
Tomó la decisión en una fracción de segundo y hundió sus colmillos en la polla de Baekho cuando comenzó a correrse. Era tan diferente a morder un cuello, suave, casi como el satén. La sangre golpeó su paladar un momento antes de que Baekho estallara. El cóctel en su boca era increíble. Se habría pellizcado
a sí mismo para asegurarse de no estar soñando, cuando el gran hombre comenzó a derrumbarse.
Incluso de rodillas, Baekho todavía era más alto que Ren. Se agarró firmemente a los hombros del médico. Parecía que hubiese sido golpeado, alzó la cabeza, aturdido y sorprendido. Tras eso, Ren no estaba seguro, pero estaba asustado de repente, muy asustado.
Tras cientos de años, había encontrado finalmente a su compañero ¿Qué pasaba si en los siguientes segundos ocurría algo que lo hiciera cambiar todo? ¿Qué pasaba si a Baekho seguía molestándole que fuera un hombre? ¿Qué pasaba si Baekho no había disfrutado de lo que le había hecho? ¿Y si estaba disgustado?
El guerrero respiró fortísimamente, agarrándose a los hombros de Ren con un apretón de muerte.
—Wow —jadeó Baekho, lamiéndose los labios—. Eso fue, no sé, no sé ni como explicarlo Ren. He recibido mamadas antes, pero nada como eso ¿Cómo aprendiste a hacerlo?
—Soy un hombre —se rio Ren—. Sé lo que me gusta, e hice lo mismo para ti.
—Gracias —dijo el guerrero acercándolo con un brazo para besarlo—. No voy a ser tan bueno como tú en eso, ¿lo sabes?
—Quien sabe, Baekho, puedes ser bueno —Ren se encogió de hombros—. Puede ser que lo odies. No tenemos que averiguarlo de inmediato. Podemos hacerlo siempre que quieras probar cosas nuevas. Voy a esperar el tiempo que necesites.
Baekho se incorporó tirando de Ren hacia sus brazos.
—Me voy a enamorar de ti tan duro y rápidamente, que espero que algún día puedas corresponderme.

—Estoy seguro que lo haré Baekho—susurró Ren en la mano de Baekho.
Su corazón latía con las palabras de Baekho. No sabía si estaba sorprendido, lleno de alegría o ambas cosas. Se puso de pie, sosteniéndole la mano y tirando de ella para levantarlo.
—Wow. No nos molestamos ni en cerrar la puerta —se rio Baekho.
Ren lo miró cuando el otro fue a cerrarla, y gimió por la vista de su apretado culo.
—¿Qué? —preguntó Baekho, dándose la vuelta tras cerrar la puerta levantando una ceja.
—Tienes un culo glorioso. Sólo quiero lamerlo, mordisquearlo, y morder cada centímetro antes de follármelo algún día.
El gran guerrero se sonrojó, obviamente no estaba acostumbrado a ese tipo de cumplido. Ren fue hacia Baekho tirando de él hacia la cama, y empujándolo hacia abajo. Se subió a horcajadas sobre en su regazo y tomó la cara de éste en sus manos.
—Quise decir lo que dije, Baekho, no voy a presionarte, nos tomaremos el tiempo que sea necesario. ¿Está bien?
La respuesta fue tirar a Ren hacia abajo y envolverlo en sus brazos. Se quedó así unos instantes, simplemente disfrutando del descanso.
—Ren, ¿puedo hacerte una pregunta?—preguntó Baekho.
—Por supuesto —contestó, sentándose de nuevo.
—El sexo entre hombres, es decir entre nosotros, es tan sencillo como meter nuestras pollas en el culo del otro, ¿verdad?
—Hmmm, no, hay un poco más que eso.

—¿Qué quieres decir?
—Cuando tienes sexo con una mujer, te aseguras de que esté lista, ¿no? Que esté bien, y húmeda —dijo Ren.
—Oh, ¿para eso es el lubricante?
Ren giró los ojos. Estaba acostumbrado a ser más inteligente que sus colegas, pero no hablaban de sexo. Nunca había sentido tanta vergüenza en su vida, como al tener que enseñar a su compañero la manera de amar a un hombre.
Pero por otro lado, todo lo que le enseñara a Baekho, se lo haría más tarde a él. Por lo menos no tendría un periodo de ensayo y error como Reb, cuando tuvo sus primeras relaciones sexuales.
—¿Me enseñarías Ren? Supongo que podría verlo, pero prefiero tu experiencia. Muéstrame lo que te gusta, por favor, quiero que me enseñes. Quiero experimentar todo lo necesario para la primera vez contigo.
—¿Estás seguro, Baekho? No tenemos que hacerlo ya, podemos esperar.
—No, no quiero esperar —dijo antes de besarlo locamente. Cuando pararon para tomar aire continuó—: Quiero más. Te quiero a ti.
—Te quiero también Baekho—sonrió Ren—. Túmbate y empuja ese culo perfecto hacia arriba.
—¿Qué vas a hacer?
—Voy a preparar ese culo virgen para mi polla. Te va a encantar cada segundo de ello, y si no, me lo dices, ¿vale? —Le dijo Ren.
Baekho lo miró con un poco de miedo, como un niño tratando de montar en bicicleta por primera vez, pero se tumbó levantando el culo para los caprichos de Ren. Sentándose entre las piernas del guerrero, frotó un apretado globo redondo, luego el otro, colocando pequeños besos en ellos, y luego los pellizcó un poco.
Baekho se echó un poco hacia atrás, sorprendido, pero luego volvió donde estaba. Ren sonrió a su lado, a su aventurero compañero, dispuesto a probar cosas nuevas, incluso si estas lo ponían nervioso. Le ofreció su agujero virgen con solo una leve vacilación, con ganas de compartir este momento con él.
—¿Me prometes que me va a gustar Ren? ¿Me enseñarás como te gusta? —Le preguntó Baekho sonando un poco vacilante.
—No puedo prometerte que te vaya a gustar, pero te prometo que puedo detenerme si no es así. Voy a mostrarte exactamente como me gusta. Ahora respira profundamente y trata de no ponerte tenso —dijo Ren. Pasó los dedos lubricados arriba y abajo del agujero, jugando un poco. Poco a poco un dedo circuló alrededor de su agujero antes de empujarlo suavemente.
Baekho dejó escapar un largo gemido. Tomando esto como una buena señal, Ren empujó todo el dedo. Cuando estuvo seguro que estaba listo empezó a girarlo en el interior. Después de unos momentos deslizó un segundo dedo.
—Son los preliminares entre los hombres, como cuando juegas con el clítoris de una mujer para prepararla para el sexo. Estás aflojando a la otra persona, para que pueda tomar tu polla, pero a la vez estas amándola, ¿no es así cariño? — preguntó Ren.
—Sí. Es raro, pero algo bueno.
—Bueno, dime si se pone muy raro, pero creo que esto te va a encantar. Hay un sitio dentro de cada hombre, humanos, Cambiaformas, o vampiros, es igual, llamado el punto dulce. Si curvas tus dedos hacia la derecha puedes golpearlo.

—Oh, joder, mierda, por favor hazlo de nuevo —gritó Baekho. Su gran cuerpo comenzó a temblar. Ren lo hizo una y otra vez, asegurándose de no dejar de golpear la próstata.
—Golpear este lugar es como golpear en el punto G de una mujer. Esto hace el sexo más intenso. Y queremos que nuestras relaciones sexuales sean intensas, ¿verdad Baekho? Sobre todo la primera vez —comentó Ren. Añadió un tercer dedo y comenzó a empujarlos en el culo.
—No pares. Dios mío Ren, no pares nunca —declaró Baekho.
Ren utilizó su otra mano para acariciar el saco de Baekho cuando empezó a apretarse. No aguantaría mucho más y quería estar en su culo cuando se corriera. Los pequeños gemidos y suspiros que venían del gran hombre lo estaban poniendo condenadamente duro.
—Re… Ren, casi estoy…
—¿Estás listo Baekho? ¿Quieres esto por mí o simplemente quieres seguir jugando?
—No, más, enséñame más. Por favor, ¡fóllame! —exclamó Baekho.
Sacando sus dedos, alineó su polla en el culo del otro, empujó su polla tan fuerte y profundamente como pudo. Joder, estaba tan apretado. Sentía como si su polla estuviera sellada al vacío.
—Ren, quiero verte, bebé. En nuestra primera vez juntos, quiero ver esos ojos azules —gimió Baekho.
Se salió rápidamente y se puso sobre su espalda, sosteniendo la polla en la mano.
—Baekho, puedes cabalgarme —dijo Ren, emocionado porque su compañero quisiera verlo a los ojos mientras estuvieran juntos por primera vez. Éste lo miró con escepticismo durante un momento y luego subió a horcajadas sobre su cintura, bajando poco a poco sobre la polla del  pequeño médico.
Dado que Ren había dejado que Baekho se hiciera cargo, lo agarró por las caderas. El hombre finalmente bajó todo el camino, presionando su culo contra las bolas del otro. Baekho se movió un poco, acostumbrándose a las nuevas sensaciones. Lo que no parecía darse cuenta es que sus movimientos estaban a punto de hacer que el médico disparara su carga.
—¿Qué quieres que haga? —preguntó Baekho .
—Muévete y experimenta un poco. Descubre lo que te gusta, lo que te haga sentir bien. —Baekho se inclinó hacia adelante, poniendo cada antebrazo junto a los hombros de Ren, manteniendo la mayor parte de su peso sobre los codos. Se acercó para besarlo, moviendo sus caderas, haciéndolos gemir a ambos.
—Ren, necesito más, bebé —exigió Baekho.
—Cualquier cosa que quieras. —Respondió, tratando de contener las lágrimas cuando se emocionó por compartir con Baekho  su primera vez. Bajó la mano para agarrar la dura polla del otro y comenzó a acariciarla lentamente al principio, luego más y más rápido cuando las caderas de éste comenzaron a moverse a un ritmo más rápido.
Alzó la otra mano y la envolvió en el cuello de Baekho , tirando de él para besarlo, frotando su lengua lentamente sobre los labios antes de profundizar en el interior. Mientras pasaba la lengua por los comillos, pudo sentir que el hombre empezaba a volverse loco. Las caderas se movieron más rápido, empalándose a sí mismo en la polla tan rápido como podía. Ren continuó acariciando su polla a la vez que los gemidos se convirtieron en gruñidos.
Podía  sentir  las  manos  de  Baekho moviéndose  hacia  su pelo.

—Baekho. —Susurró, mientras movía la cabeza a un lado.


Sabía lo que le estaba pidiendo que hiciera. Sabía que serían compañeros para siempre. Estaba preparado para el hombre, siempre lo estaría. Necesitaba que éste lo reclamara tanto como Baekho necesitaba hacerlo.
Cuando hundió sus dientes en la suave carne de su cuello, Ren se empujó hacia arriba, haciendo todo lo posible para asegurarse que golpeaba el punto dulce en cada embestida. Sonrió cuando lo oyó gruñir, sus brazos envueltos alrededor de sus hombros, cuando lo sostuvo con más fuerza a su cuello. Baekho estaba tan cerca de llegar que hizo que Ren lo golpeara en ese lugar en su interior más duro y más rápido.
Levantó la mirada con sorpresa cuando Baekho se incorporó de repente, su espalda se arqueó cuando gritó su liberación, cubriendo la mano y el estómago del médico con su blanca semilla antes de caer sobre su cuerpo.
Baekho enterró la cabeza en el cuello del otro. Ah, sí, había disfrutado cada segundo de ello. Estaba jadeando, lamiendo las marcas de acoplamiento en su cuello. Ren se permitió un momento para disfrutar de su placer hasta que su necesidad de correrse lo venció.
Metió su polla tan hondo como pudo, celebrando el agarre de los músculos internos del cuerpo alrededor de su erección, y gritó cuando explotó, llenándolo con su semilla, cerró los ojos, su pecho subía y bajaba rápidamente con cada respiración que tomaba, con la boca ligeramente abierta.
—Ren —Dijo Baekho rompiendo el silencio de la habitación.

»Nunca, nunca lo hagas con otro hombre, Ren ¿Me entiendes? —gruñó Baekho—. Sería un guerrero muy infeliz, y no te gustaría eso.
Ren abrió lo ojos mirándolo.
—Te lo prometo —afirmó Ren en voz baja.
—Me perteneces. Y si alguna vez haces esto con otro que no sea yo, que Dios me ayude Ren, ni… ni siquiera sé que haría con vosotros —volvió a gruñir Baekho.
Ren se sorprendió por su posesividad.
—¿Incluso aunque sea un hombre?
—¡No me importa que seas un hombre! —gritó Baekho—.Eres mi pareja, ¡y no voy a compartirte nunca! ¿He sido claro?
—¿No estás molesto porque hace un minuto haya estado jodiendo tu culo?
—Joder, no. Espero que me lo hagas más veces, y yo hacértelo a ti. Ha sido una jodida increíble. El mejor sexo de toda mi vida —dijo Baekho antes de volverse serio—. ¿Entendiste lo que he dicho Ren? Nadie más. Solo nosotros, tú y yo, bebé,¿de acuerdo?
¿Que si lo entendía? Joder sí, estaba genial con eso.¡Estaba emocionado!
—Por supuesto, pero quiero pedir algo a cambio —dijo Ren.
—¿Qué? —preguntó Baekho mirándolo.
—Quiero que me folles, mi gran y fuerte guerrero. Y me gusta rápido y duro. —Ren creyó haber exigido a Baekho más de lo que podía dar, pero entonces el hombre empezó a sonreír. Se le iluminó toda la cara.

—Creo que podría arreglarlo. Siendo pareja y todo, tendré que cuidar de tus necesidades, ¿no?
—Ahora —dijo Ren sin aliento. Podía sentir su polla endurecerse solo con pensar en Baekho follándolo.
—¿Ya? —Se rio Baekho —. Vas a ser mi muerte Ren.
—Oye, no soy el único al que le gusta la idea de follarme. — Sonrió, sintiendo la polla cada vez más dura del hombre.
Baekho se sentó y se puso de lado, buscando alrededor de la cama.
—¿Dónde está el lubricante?
Ren sonrió levantando la botella en su mano. Baekho la agarró y abrió la tapa, vertiendo un poco en los dedos antes de dejarla caer en la cama.
—Muy bien, bebé. Ponte en posición. Ren movió la cabeza negando.
—De ninguna manera, quiero ver, como tú me has visto, y esta vez ambos nos marcaremos.
Las cejas de Baekho se alzaron por la sorpresa.
—¿Puedo hacerlo de esta manera? ¿No te haré daño?
—Nene, hay un montón de maneras en las que podemos hacer esto —dijo Ren asintiendo. Tiró de sus rodillas hacia el pecho y las abrió de par en par, dejando su agujero al descubierto—. Y no, no me harás daño si me preparas, y amaré cada jodido minuto de ello.


Baekho estaba nervioso a medida que se ponía en posición, lo quería tanto. No creía haber querido joder a nadie tanto en su vida. Sus palabras, su cuerpo, su presencia, lo excitaban.
Además, estaba el hecho de que a Ren  le gustaba duro y rápido. Baekho no tenía que preocuparse por su fuerza tanto como de asegurarse que estaba preparado. Por mucho que no hubiese querido como pareja a un hombre, definitivamente había ventajas añadidas.
—¿Me dirás si hago algo mal? —Tan pronto como Ren asintió continuó—. Bueno, entonces es mi turno de jugar al doctor. Creo que necesitas un examen completo, tomándome dentro de ti en todos los sentidos.
Cuando Ren gimió, Baekho empezó a acariciar gentilmente con su dedo su arrugada entrada. Se movió lentamente alrededor de los bordes, sin tocarlos directamente.
Para el momento en que reclamara a su pequeño médico, quería que estuviera tan fuera de sí por el placer que no sintiera ninguna molestia, ahora solo tenía que encontrar la manera de hacerlo. No tenía ni idea de cómo superar aquello que el  hombre acababa de mostrarle. No quería estropear eso.
Baekho mordió el culo de Ren mientras movía su dedo alrededor. Recordó lo mucho que le había gustado cuando el pequeño médico se lo había hecho, hundió sus colmillos en el cachete, sin chupar la sangre, el erótico placer de morder el culo de su compañero lo puso más duro que una piedra, lentamente empujó el dedo por primera vez y comenzó a moverlo alrededor.
—Baekho, fóllame. Te quiero dentro de mí. Quiero que me llenes, que me dividas por la mitad con esa monstruosa polla. — Gruñó cuando el otro empezó a empujarse hacia el dedo.
Deslizó un segundo dedo y Ren aumentó sus empujes.

—¿Cómo lo estoy haciendo? ¿Estoy siendo tan buen médico como tú? —preguntó Baekho bromeando, pero Baekho estaba cautivado con Ren y lo impresionante que era, dentro y fuera de la habitación—. Parece que te gusta lo que estoy haciendo, bebé ¿Te gusta esto?
—Baekho , fóllame. Por favor, solo fóllame. Quiero tu polla en mi culo —jadeó Ren que lo miraba con ojos desesperados.
Empujó un tercer dedo y todos ellos al mismo tiempo. Notando lo que estaba frotando dentro de Ren, porque gritaba de placer. Tenía que ser ese maldito punto de placer del que le habló.
—Baekho, por favor, te lo ruego —gimió Ren—. ¡Empuja esa gran polla en mi culo! Estoy listo para ti, lo prometo. No sigas jugando.
—¿Qué has dicho Ren? No he podido oírte.
—¡Necesito tu polla! ¡Jódeme ahora, hazlo duro!
—Eso es lo que quería oír —dijo Baekho mientras sacaba sus dedos y agarraba las piernas de Ren, tirando de ellas hacia su cintura. Miró hacia abajo y respiró profundamente. Los grandes ojos azules del médico lo observaban. Se agachó alineando su polla y se empujó duramente, hasta las bolas.
—¡Síiiii! —gritó Ren.
—¿Cómo te sientes bebé? ¿Lo mejor que has tenido? Dime qué solo seré yo para siempre, que no querrás a otro.
—Sí, solo tú, Baekho —gruñó Ren—. Solo quiero tu polla en mi culo, lo juro.
—¿Quieres que te folle tan duro como pueda? —Jadeó Baekho—. ¿Quieres que vaya más rápido?
—Sí, más duro, más rápido. Ahora, jódeme con todo lo que tengas.

—Prométeme que nunca me dejarás, prométemelo. — Exigió Baekho .
Sabía que estaba mal que consiguiera promesas durante el sexo, pero no podía correr el riesgo de no ser suficiente para su compañero. Se inclinó hasta que su nariz estaba tocando la de Ren. —Abre los ojos, bebé. Quiero ver tus azules ojos. Podría perderme en ellos.
Se quedó sin aliento cuando abrió los ojos. Baekho sabía que era porque estaba llorando. No podía evitarlo. Nunca había sentido emociones tan intensas antes. Ren parecía estar tan feliz que podía prometerle que nunca lo dejaría.
—Te lo prometo, Baekho —susurró, un sonido que estaba fuera de lugar después de todo lo que había gritado hacía un momento—. Nunca te abandonaré.
—Soy tuyo ahora, Ren, solo tuyo. El primer y único hombre con el que haré el amor. Soy tuyo, pero tienes que mantenerme. También eres mío ahora. Quiero que me lo digas.—Exigió mientras lo miraba.
—Sí, tuyo Baekho , siempre tuyo —respondió Ren.
—¡Sí, mío! —gruñó Baekho , follándolo más rápido—. Es mi polla en tu culo, follándote fuerte. Mis manos las que sostienen tus caderas, mis labios los que te besan, mis colmillos los que te reclaman. Nadie más.
Si no fuera un momento tan importante de su vida en común, Baekho se habría reído. Posesivo, ¿él? Dios nos libre. Se dio cuenta que era más miedo que dominación. No quería dominarlo. Tenía miedo de no ser lo suficientemente bueno para Ren.
Baekho nunca había estado con un hombre. No tenía nada con que compararlo. Ren había estado con otros hombres ¿Qué pasaba si se deshacía de él porque uno de sus otros amantes era mejor en la cama? ¿O era mejor en las relaciones? ¿Cómo podía retenerlo? Iba a hacer su mejor esfuerzo, pero de momento, tenía que enfocarse.
Baekho le sujetó las manos, moviéndolas hacia arriba por encima de su cabeza y entrelazando sus dedos. Lo besó, exigiendo su boca, poseyéndolo, tratando de enlazar sus almas. Ren parecía comprender la mentalidad de Baekho cuando apretó sus manos juntas. Los dos gemían cuando el gran hombre comenzó a empujar fuerte.
—Baekho—susurró Ren cuando el beso terminó—. Solo tú, Baekho . Solo te quiero a ti. Voy a estar siempre contigo, tanto tiempo como me quieras. Nunca te abandonaré, nunca amaré a otro.

—Muéstrame lo mucho que me quieres Ren. Córrete sobre nosotros. Demuéstrame que soy suficiente para ti. —Le rogó Baekho . Su pulso se detuvo, y su aliento se quedó atrapado en sus pulmones con la mirada de los profundos ojos azules. Estaban llenos de la lujuria y el deseo que sentía por Baekho . Le robaron el aliento.

Ren llegó a la misma vez, cuando lo hizo, Baekho  cubrió su boca con la del médico, sin querer que nadie los escuchara, que el mundo no compartiera su apareamiento. Sacudió sus caderas de atrás hacia adelante, apenas lo suficiente para mantenerlo estimulado. Quería guardar este momento, su primera vez, haciéndolo suyo, juntos.
—Baekho—gimió Ren inclinando la cabeza hacia un lado. Éste hundió sus colmillos en su cuello un segundo antes de sentirlo en el propio.
Baekho siguió empujando sus caderas, sus manos lo abrazaban todavía mientras llenaba su boca de sangre. Cada tirón de Ren hacía que se corriera una vez, y otra, como sospechaba que pasaría. Sentía el semen llenando el espacio entre ellos. Cada movimiento impulsado por los pequeños gemidos y gritos del médico.
Cuando Ren retiró sus colmillos Baekho hizo lo mismo, chupándolo una última vez. Permaneciendo encima mientras se miraban el uno al otro sin saber qué decir, perdidos en el momento, Baekho temblaba, a punto de colapsar, pero sin querer dañarlo. Finalmente rodó sobre su espalda, poniéndolo sobre él.
Estaba sorprendido por la forma en que estaba pendiente de Ren, como se había enamorado de su pequeño compañero médico en un solo día. Baekho no tenía ni idea de que hacer, pero le había advertido que caería duro y rápido. Ahora sabía que no podría vivir sin él, y estaba asustado como la mierda de que su amante lo pateara.
—¿Y ahora qué Baekho? —preguntó Ren jadeando todavía.
—Ahora empezamos a hacer las maletas —respondió Baekho, inclinando la cabeza para besar a Ren en sus gruesos labios.


CONTINUARA.........



1 comentario:

  1. Quien lo diría el fuerte guerrero BAEKHO teme que lo deje REN, no temas solo ama a REN como se merece :-* :-*
    Gracias por el capítulo ❤❤❤✴✴

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