CAPITULO 5 Y 6
Ren estaba impresionado con la disposición de Baekho para ayudarlos con la mudanza. Llamó a C.A.P, pidiéndole que trajera cajas, y las llenaron con las cosas que la abuela les dijo. Por otra parte, fue a su laboratorio y empaquetó todo lo que había. Estaba terminando, cuando los de la empresa de mudanzas llegaron al hospital.
El hospital le había facilitado un despacho y el laboratorio pero todo el equipo era de Ren. En realidad fue una suerte que los de la mudanza estuvieran disponibles, aunque por otra parte los vampiros no se trasladaban a menudo. Una vez que encontraban un aquelarre, normalmente se quedaban toda la vida.
Por la tarde ya lo tenían todo embalado. Por supuesto, si hubieran sido humanos, y no tuvieran velocidad sobrenatural, les habría llevado más tiempo. Ren le había comentado a su abuela que podía llevarse sus propios muebles, las habitaciones a las que se trasladaría probablemente estarían amuebladas, pero de esta manera si no le gustaba podía poner sus propios muebles.
Después de dejar las llaves en el mostrador para el agente inmobiliario, hicieron planes para tunarse conduciendo y partieron. Ren y Baekho se rieron cuando Caleb y su abuela insistieron en que fueran juntos, dándoles a la nueva pareja la oportunidad de conectar.
C.A.P conducía con la abuela el coche de Ren, mientras que Baekho llevaba el suyo propio, los de la mudanza llevaban el camión, por supuesto. Habían decidido no parar y conducir durante las treinta horas de viaje.
Después de las primeras cuatro horas en el coche, se detuvieron para estirar las piernas e ir al baño. Ren se puso en el asiento del conductor y se rió cuando Baekho puso una sonrisa tonta en la cara.
—¿Quiero saberlo? —preguntó Ren.
—Probablemente no —respondió Baekho.
—Dímelo de todas formas —contestó.
—Bueno, sé que dijiste que cogiéramos algo de comida cuando parásemos, pero no estoy seguro de que te guste lo que he elegido —dijo colorado.
Efectivamente Baekho había adquirido casi toda la comida basura conocida por el hombre, que pudiera encontrarse en una tienda.
—¿No tenían ningún sándwich u otra cosa que no estuviera llena de chocolate? —preguntó Ren, riéndose mientras volvían a la carretera.
—No mucho —comenzó a responder Baekho—. Está bien puede que lo hubiese.
—Puedes hacerlo mejor —se rio Ren.
—Puedo pensar en una o dos cosas. —Dijo bajando la bolsa.
—¿Ah sí? ¿Y sería?
—Concéntrate en la carretera y deja que me preocupe por ti —respondió Baekho. Estaba a punto de preguntarle qué quería decir cuando el hombre se desabrochó el cinturón de seguridad y se deslizó más hacia él. Inclinándose y girando el cuerpo, la cabeza de Baekho terminó en el regazo de Ren. Abrió poco a poco la cremallera de sus pantalones, su corazón comenzó a golpear.
—Baekgo , solo estaba bromeando. No tienes que hacer esto por haber comprado comida basura. —Ren se quedó sin aliento cuando la mano del otro se deslizó dentro de sus pantalones y le sacó la polla.
—Lo sé bebé. Pero he estado pensando en hacerte una mamada. Quiero intentarlo. ¿Qué mejor momento que ahora cuando estás atrapado aquí conmigo y puedo explorarte todo lo que quiera?
—Umm, tal vez un momento en el que no esté conduciendo tu caro coche. —Dijo Ren empezando a perder su capacidad de pensar cuando Baekho comenzó a acariciarlo. En el instante en que la lengua del gran hombre recorrió todo el glande, no pudo contener un gemido. Pareció animar a su compañero, que comenzó a recorrer y pasar su lengua arriba y abajo por la polla.
—Mueve hacia atrás un poco tu asiento. —Murmuró Baekho contra sus bolas, haciendo que lo traspasaran las vibraciones, y que estuviera aún más dispuesto a complacerle. Sencillamente tenía que recordar que debía mantener los ojos abiertos y en la carretera. Parecía realmente que el guerrero deseaba explorar cada centímetro suyo, eso, o estaba intentando que Ren burlara a la muerte. Cuando finalmente introdujo el glande en su boca, pensó que iba a explotar.
—Oh, Baekho. Justo así. Joder. —Gimió cuando el otro aspiró la cabeza. Cuando el hombre intentó tragar todo lo que podía del médico, éste se sobresaltó un poco, completamente sorprendido por la audaz decisión.
La mano izquierda de Baekho agarró la base de la polla, mientras que la mano derecha acariciaba sus testículos. Su boca subía y bajaba lentamente al principio, pero luego aceleró el ritmo.
La constante atención de Baekho , la velocidad y presión tenían a Ren preparado para disparar la carga en cuestión de minutos. Sumando a todo eso el conocimiento que previamente había enseñado al guerrero con la mamada que le había hecho anteriormente.
Cuando empezó a temblar y las pelotas se contrajeron, su compañero empezó a chuparlo más duro, hasta que explotó en la boca de éste.
Se tragó hasta la última gota de esperma. Baekho la lamió y la limpió metiéndosela de nuevo en los pantalones. Lanzó un suspiro y se trasladó a su asiento, se puso el cinturón de seguridad y no dijo ni una palabra.
—Joder Baekho, ¿estás seguro de que es la primera vez que lo haces?
—Sí, ¿por qué? —dijo Baekho frunciendo el entrecejo.
—Ha sido fantástico.
—¿En serio? No estaba seguro de que te hubiera gustado—dijo Baekho mirándolo de nuevo.
—Por supuesto que lo hizo, cariño. Tuve que morderme la lengua la mayoría del tiempo —le contestó Riley agarrándole la mano—. Nunca me he corrido tan rápido. Fue increíble, caliente como el infierno. Solo he guardado silencio.
»Ya sabes lo fuerte que puedo gritar, y estamos conduciendo por una carretera donde los demás nos pueden ver.
—Sí, no había pensado en eso —dijo Baekho con cara de preocupación—. ¿Me prometes que te ha gustado? No me mentirías, ¿verdad?
—No Micah. No te mentiría. —Dijo Ren llevándose su mano a los labios—. Me encantó. Gracias.
—Muy bien, genial. —Respondió Baekho acurrucándose en su asiento. Agarró una de las almohadas del asiento trasero y recostó la cabeza, cerrando los ojos. Aún sosteniéndole la mano.
Ren movió su cabeza negando ¿Quién iba a pensar que su compañero, el gran guerrero pudiera en realidad ser tan inseguro acerca de estas cosas? esperaba haberlo manejado bien. Nunca quiso que Baekho se sintiera mal sobre sus habilidades para complacerlo. Teniendo en cuenta que el hombre era hetero veinticuatro horas antes, estaba sorprendido de lo curioso y emocionado que estaba de probar cosas nuevas.
El resto del tiempo pasó sin nada importante. Charlaron cuando Baekho se despertó de su siesta y aprendieron más uno del otro. Ren comenzó a estar fascinado por todo lo que su compañero había visto.
A veces simplemente se turnaban para dormir entre las paradas para comer, estirarse y usar el baño. Ren estuvo contento de que fuera Baekho quien conducía, cuando llegaron al complejo para ser capaz de ver el entorno.
Llamar a la mansión Kim una casa grande era como llamar a la Casa Blanca una residencia de verano ¡Era enorme! Ren apostaba que había por lo menos cien habitaciones. La mansión tenía varias alas. Por amor de Dios.
Se detuvieron en un camino circular en el que había cinco miembros del servicio esperando en la puerta principal. Inmediatamente empezaron a llevar cosas dentro.
—Déjalo —exclamó Baekho cuando Ren fue a agarrar algunas de las bolsas—. Voy a darte a ti y a Jessica un tour rápido, mientras que C.A.P supervisa.
Ren estaba demasiado cansado para discutir, sentía que necesitaba un recorrido o de lo contrario estaría perdido en la mansión durante días.
—Tu casa es increíble. —Le dijo la abuela uniéndose a ellos en la parte delantera.
—Es tu casa también, Jessica—dijo Baekho con una sonrisa—. Te voy a enseñar algo antes de ir a nuestras habitaciones. Sé que mis padres estarán deseando conoceros durante la cena, esta noche.
Ren tomó la mano de su abuela cuando los condujo al interior, se quedó boquiabierto cuando entró. Sólo el vestíbulo era más grande que la mayoría de los apartamentos de la gente común, con vidrieras con el blasón de los Kim y pisos de mosaicos.
Baekho les mostró lo que llamó el comedor, entonces el salón más grande, el comedor principal, la cocina, la piscina interior, la piscina exterior, el estudio de su padre, el estudio de Baekho, y las puertas de los estudios de sus hermanos.
Cuando les mostró la biblioteca de dos pisos, Ren supo que su abuela estaría encantada por la mudanza.
—¿Podemos leer estos libros? —preguntó ella, con los ojos abiertos como platos. A su abuela le encantaba leer.
—Por supuesto, están aquí a tu disposición siempre que lo desees, Jessica. No tienes que preguntar. Solo hay que ponerlos donde estaban una vez que lo hayas hecho, o si no estás segura, puedes preguntarle a Eric. Es el mayordomo principal, y sabe dónde va todo. Lo admito, mi padre puede ser un oso cuando algo está fuera de su sitio —dijo Baekho con una risita.
—Eso me ha dolido, hijo —Escuchó Ren que decía una voz tras ellos.
—Puede ser, pero es cierto. —Baekho se rio entre dientes mientras se volvía y abrazaba a su padre. Ren sonrió. No era uno de esos abrazos torpes entre hombres o algo formal. Fue un genuino y amoroso abrazo.
—Bienvenido a casa, Baekho. Estoy tan contento de verte bien después de lo que pasó —dijo Kim Shindong.
—Gracias, papá. Es agradable estar en casa —contestó Baekho liberando a su padre—. Voy a presentarte a Jung Jessica. Jessica este es Shindong , mi padre.
—Señora Jung, es un placer —dijo Shindong, haciendo una reverencia a la antigua.
—Por favor, llámame Jessica. Somos familia ahora —dijo ella sonriendo—. Tengo que decir que tu casa es maravillosa, y tengo la sensación que siempre me encontraréis aquí ahora que he visto tu espléndida biblioteca.
—Vaya, gracias Jessica. Por favor, no dudes en usarla cuando quieras. —Dijo su padre antes de girarse hacia Ren—. Ah, Doctor Jung, un placer volver a verle.
—Gracias Señor Kim. —Contestó Ren estrechándole la mano—. Su casa es absolutamente impresionante.
—Gracias, y por favor llámame Shindong. Eres el compañero de mi hijo. No hay necesidad de formalidades.
—De acuerdo. Llámeme Ren—respondió sonriendo—.¿Se une a nuestro recorrido?
—No, se lo dejaré a Baekho. Oí voces y al saber que era mi hijo no pude esperar hasta esta noche para verlo. Nos quedamos bastante preocupados después de la llamada de C.A.P contándonos el alcance de sus heridas. Gracias por salvar a mi hijo, Ren. C,A.P nos dijo la rapidez con la que lo sanaste. Siempre tendrás un lugar especial en mi corazón y estoy seguro que en el de mi esposa por traernos a Baekhoa casa.
—Me interesaba, al saber que era mi compañero, asegurarme que estuviera bien —rio Ren—. Pero lo hubiera hecho aunque no lo fuera. No puedo soportar el no poder ayudar.
—Y eso hijo, es lo que te hace maravilloso —dijo Shindong sonriendo ampliamente—. Me despido. Os veré en la cena.
Todos se despidieron y Baekho los acompañó fuera de la biblioteca. Su compañero había reconocido que sería suficiente con el recorrido corto, y dejaron a su abuela en su habitación antes de retirarse a la suya.
—Espero que te guste —le dijo Baekho abriendo la puerta principal—. Podemos cambiarla si quieres.
—Realmente no soy tan delicado —dijo Ren al entrar.
A la derecha había un par de puertas dobles donde estaba el dormitorio y el cuarto de baño principal. Ren abrió las puertas y miró alrededor, sorprendido por todo el espacio que tenían.
Había un dormitorio de invitados y baño, un despacho grande, una pequeña cocina americana, un comedor y un armario del tamaño de su antigua habitación. El lugar era enorme.
—No has visto la mejor parte. —Dijo Baekho agarrando el brazo de Ren y llevándolo al cuarto de baño. Éste se hubiera reído si no estuviera seguro que heriría los sentimientos del gran guerrero. Estaba tan emocionado mostrándoselo todo, era como un niño pequeño actuando de anfitrión en su cumpleaños presentando a los otros niños.
Ren se quedó sin aliento mientras entraba en el baño. Había una gloriosa bañera de hidromasaje en la que podrían entrar cuatro personas y una gran columna de ducha con varias cabezas. Para colmo, por supuesto, dos lavabos con espejos y hasta un tocador con una mesa de maquillaje. Ren no estaba seguro del nombre técnico, pero era donde alguien podía sentarse y maquillarse.
Antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo, Ren comenzó a desnudarse. La ducha lo estaba llamando. Después de días haciendo el equipaje, mudándose y luego estar dentro del coche, se sentía viscoso y sucio y deseaba todos esos grifos pulverizando agua caliente por todo el cuerpo.
—¿Riley? ¿Qué estás haciendo ahí bebé? —preguntó Micah detrás de él con una sonrisa.
—Ducharme. Quiero una ducha caliente. Me está llamando. —Respondió éste sin frenar su proceso, cuando la última de sus ropas golpeó el suelo.
Se metió en la ducha y descubrió cinco chorros diferentes, ni siquiera necesitaba tiempo para que saliese caliente, como la vieja ducha de su casa. Estaba en el cielo y dejó escapar un largo suspiro.
—No puedes desnudarte y esperar estar lejos de mí Ren
—dijo Micah al entrar en la ducha tras él.
—No estaba tratando de escapar. Hay espacio más que suficiente para ambos. —Respondió Ren tratando de agarrar el jabón, solo para ver a Baekho quitárselo. Dejó escapar un gemido cuando su compañero comenzó a enjabonarlo.
Apoyando su cabeza sobre el hombro de Baekho , disfrutó de cada toque de las manos del hombre sobre su cuerpo. Cuando le había limpiado la mitad inferior del cuerpo sintió que le daba la vuelta.
—Joder, no puedo soportarlo más —gruñó Baekho sorprendiéndolo y estrujándolo.
Oh señor, su compañero sabía besar. Ren se fundió en él, moviendo las manos sobre la musculosa espalda y los hombros del guerrero. Dejó escapar un grito cuando éste lo levantó y lo empujó contra la pared de la ducha.
—Baekho. —Gimió cuando su compañero comenzó a mordisquear su cuello—. Oh, Baekho.
Ren era apenas consciente del sonido de una tapa cerrándose, antes de sentirlo mover sus piernas alrededor de sus caderas. Notó los dedos apretar contra su pequeño agujero fruncido antes de que Baekho empujara dos dedos dentro.
—Te gusta, ¿verdad Ren? dime lo que quieres bebé y te lo daré.
—A ti Baekho. Te quiero a ti. —Contestó comenzando a jadear al sentir hincharse su polla.
Baekjo movió sus dedos alrededor, aflojándolo antes de añadir un tercero, asegurándose de golpear su punto dulce con cada empujón.
—Estoy listo, Baekho , estoy listo. Jódeme. Empuja esa gran polla en mi culo, por favor.
—Solo mi polla, ¿verdad bebé? No quieres la de nadie más, ¿verdad? Solo mi polla, ¿no?
—Si Baekho , quiero sólo tu polla. Nadie más me ha satisfecho como tú lo haces. —Gimió agarrándose más firmemente a Baekho . Tardó un momento en darse cuenta que éste había dejado de moverse, abrió sus ojos y miró los brillantes ojos verdes del hombre.
—¿Es verdad Ren?
—¿Qué Baekho?
—¿Nadie más te ha satisfecho como yo? —preguntó con algo en sus ojos. Ren no podía entender lo que era. Esperanza quizás, tal vez súplica.
—Si Baekho . —Dijo con ternura, acariciándole un lado de la cara con su mano—. Nunca te mentiría sobre algo tan importante. Me has tomado en sitios y de maneras que no sabía que existieran. Me has hecho cosas que ningún hombre me había hecho.
—No tienes idea de lo mucho que quería escuchar eso de ti. —Respondió Baekho atragantándose con las palabras hundiendo la cabeza en el hombro de Ren—. Sé que no soy perfecto, y nunca he estado antes con un hombre. He estado tan asustado de no poder complacerte, y que me dejaras.
—Oh, Baekho cariño, mírame. —Dijo Ren haciendo una pausa hasta que vio esos ojos verdes de nuevo. Tomó su rostro entre las manos—. No va a suceder Baekho. Nunca te dejaré. Me he vuelto totalmente adicto a ti ¿de verdad crees que sería capaz de coger toda mi vida y a mi abuela, y cruzar todo el país si no estuviera seguro de esto, de ti, de nosotros?
—Creo que no —murmuró.
—No, Baekho . Soy demasiado lógico para hacer las cosas a tu antojo. Estoy enamorándome de ti. Tú eres lo que siempre he querido, lo que esperaba en una pareja y mucho más. —Dijo Ren empezando a sentir las lágrimas en sus ojos.
—Gracias, Ren. Me comprometo a ser lo que quieres y necesitas. —Dijo Baekho apoyando su frente contra la de él.
—En este momento te necesito en mi interior Baekho , necesito que me enseñes lo mucho que me quieres. —Dijo Ren besándolo suavemente— fóllame. Hazme tuyo de nuevo.
Entonces dejaron de hablar. Baekho poco a poco se abrió paso dentro de Ren, conteniendo un gruñido, llegando a casa con cada empujón.
—Tan apretado, tan perfecto —se quejó Baekho—. Y mío, todo mío. Fuiste hecho para mí, Ren.
Justo en ese momento su compañero estaba enterrado totalmente en él. A Ren le encantaba la sensación de estar completamente lleno de Baekho.
—Agárrate cariño. Esto va a ser brutalmente duro. No puedo contenerme más.
—No lo contengas, nunca tienes que frenarte por mí —le dijo jadeando cuando el gran hombre comenzó a salirse.
Se metió de nuevo de un golpe. Rengritó pero Baekho se tragó ese grito con sus labios. Su compañero comenzó a embestirlo, a él le encantó cada segundo de ello, gritando con cada empuje.
—Sí. Así Baekho , más duro, jódeme más duro —le gritaba Ren entre estocadas.
Justo cuando sintió que Baekho se estaba acercando a su orgasmo se inclinó hundiendo sus colmillos en el hombre. La suave piel no se resistió cuando bebió de su compañero. Oyó el rugido del guerrero con su liberación, llenándolo de semilla caliente. Después de unos pocos empujes más, Ren dejó caer hacia atrás la cabeza, sacando los colmillos de Baekho y lamiendo la herida sin prisa.
El cuerpo de Baekjo se estremeció a su alrededor, todavía lo presionaba contra la pared de la ducha, mientras el agua caliente los envolvía. Ren estaba todavía lo suficientemente duro como para golpear clavos, pero podía ver a su compañero superado con las emociones, así como tratando de recuperarse de su orgasmo.
—¿Te encuentras bien, cariño? —preguntó Ren, retirando el peo mojado de Baekho de su frente.
—Eso fue... fue... nunca he sentido nada igual —trató de decir entre respiraciones.
—Lo sé Baekho , para mí también. —Dijo, sabiendo que había cosas que no se podían explicar con palabras. Baekho lentamente salió de él. A Ren se le escapó un gemido cuando su compañero dejó su cuerpo poniéndolo de pie.
—Ahora tenemos que cuidar de ti —le dijo Baekho .
—Me gusta cómo suena eso ¿Qué tienes en mente? — preguntó sonriendo mientras se retiraba el champú del pelo.
Ren se congeló en el sitió cuando se dio la vuelta para ver a Baekho con dos dedos en su propio culo. Se preparaba para recibirlo. Se apresuró a lavar y enjuagar su pelo, terminando justo a tiempo para verlo añadir un tercer dedo, se quedó mirando esa magnífica vista.
Agarró el lubricante, se echó un poco en su propia polla dura y se preparó. Empujándolo de cara a la pared de la ducha, Ren lentamente presionó su polla en el apretado culo de Baekho.
—Oh, Ren, sí, eso es lo que quería, por favor, fóllame. — Gimió Baekho cuando su compañero dejó de empujar una vez que estuvo metido en él hasta las bolas.
—¿Quieres que te joda Baekho ?
—Sí, fóllame.
Ren no necesitaba otro estímulo. Comenzó a embestirlo, asegurándose de golpear su próstata en cada ocasión. Lo traspasó un escalofrío cada vez que recordaba que era el único hombre que se había follado el dulce culo de Baekho. Aceleró el ritmo, apoyándose contra la espalda y aferrándose a sus caderas con fuerza. Sabía que iba a dejarle marcas, pero no podía detenerse.
—No —dijo Ren golpeando el culo de Baekho cuando comenzó a acariciar su propia polla—. Es mi turno. Disfruta de mi jodida.
—Haz eso otra vez —gimió Baekho .
—¿Qué? ¿Esto?—preguntó Ren dando un manotazo al culo de su compañero.
—Sí —susurró.
Ren podía ver cuánto le gustaba a Baekho por la forma en la que su polla se endurecía.
—Has sido un chico malo, Baekho. —Dijo Ren golpeándolo varias veces y luego frotando su mano sobre las marcas mientras continuaba follándoselo.
—Sí, sí, lo he sido. Castígame Ren. —Jadeó su compañero empujando su culo incitándolo.
Ren estaba sorprendido que a Baekho le gustara jugar de esta manera. Golpeó el culo entre estocadas, amando los gruñidos de su compañero, sus gemidos de placer. Al darse cuenta de que estaba cerca, se inclinó y le acarició las bolas, empujando a su compañero al orgasmo.
—Oh, Baekho, mierda. —Gruñó Ren cuando los músculos internos del culo se apretaron sobre su polla empujándolo sobre el borde. Nunca había sentido esa intensidad en los orgasmos como lo hacía con Baekho . Era tan increíble. No se cansaba de ellos. Seguía apoyado en el hombre, tratando de controlar su respiración, su corazón estaba todavía corriendo.
Saliéndose, dejó escapar un gemido, inclinándose hacia atrás contra la pared de la ducha dejando que el agua calmara su cuerpo excitado. Baekho lo tomó en sus brazos, sólo abrazándolo un momento, sin hablar entre ellos.
—Vamos a secarnos y a la cama. Tenemos tiempo para una siesta antes de cenar. —Le dijo Baekho cuando se retiró del abrazo.
—¿Estás bien?
—Perfectamente Ren. Sólo cansado. —Respondió Baekho dándole una sonrisa.
—Tendré que tener más cuidado. No quiero desgastarte. — Dijo Ren riéndose entre dientes mientras escapaba de la ducha antes de que Baekho tomara represalias.
—¿Desgastarme? Voy a joderte tan bien que no podrás caminar durante una semana. —Le dijo Baekho a Ren tomando una toalla. Se rio de su compañero cuando se secaba antes de regresar a la habitación.
Baekho tenía la cama más grande que Ren había visto en su vida, más grande que una cama tamaño King, viendo a su compañero tenía sentido. Sin molestarse en encontrar ropa, se metió en la cama, acurrucándose entre las mantas y durmiéndose antes de que Baekho llegara de la ducha.
Baekho se despertó cuando la alarma sonó a las seis, se acurrucó al lado de su pequeño compañero. Se quedó algún tiempo sencillamente acostado junto a Ren, sólo mirándolo cuando escapó hacía la ducha. Su compañero estaba lleno de sorpresas. Los golpes en el culo durante el sexo habían sido un shock, pero aún más impactante fue que le habían encantado. Al principio se preguntó que decía eso de él, pero lo dejó correr. Le gustaba lo que le gustaba.
—Bebé, despierta. Hay que vestirse para la cena. —Le dijo Baekho , besando a lo largo del hombro de su pareja.
—Mmmm. Servicio de habitaciones —gimió Ren.
Baekho se rio, retiró las sábanas y lo abrazó. Le encantaba la sensación de su compañero contra su pecho, dejó a Ren al borde de la cama y fue a buscar la ropa para vestirse. En la casa de los Kim eran puntuales como un reloj, bebidas a las seis treinta, antes de que se sirviera la cena puntualmente a las siete.
—Vamos dormilón despierta —lo intentó de nuevo.
Se puso a buscar en las maletas de Ren para encontrarle algo.
—Ya estoy. —Contestó Ren, sin moverse o abrir los ojos.
—Si no te vistes en los próximos cinco minutos te voy a llevar a cenar desnudo. —Respondió. Eso atrajo la atención de Ren que abrió los ojos mirándolo, mientras saltaba de la cama y tomaba la ropa que le ofrecía.
—No te atreverías —dijo Ren mirándolo fijamente.
—Quizás sí, quizás no ¿Te gustaría comprobarlo?
—No, tú ganas. Me estoy vistiendo, pero esta noche no tienes sexo ¡Por amenazarme!
—¿Oh, de verdad? —preguntó Baekho tratando de no reírse de su obstinado compañero mientras lo ponía contra su pecho besándolo a lo largo del cuello, mordisqueando su oreja mientras su mano masajeaba su culo.
—Pues sí, puedo resistirme a tus encantos —dijo Ren justo antes de soltar un largo gemido.
—Diría que no puedes, pareja mía. —Dijo Baekho lamiendo la marca de acoplamiento que le había hecho.
—De acuerdo tu ganas, tómame ahora —gimió Ren.
Baekhose echó a reír, cuando lo dejó, cogió sus zapatos.
—Oh, sí. Te controlas muy bien Ren .
—Hey, eres caliente, follas como un dios ¿Qué esperabas?¿Qué fuera lo suficientemente estúpido como para decir que no?
—Me encanta cuando me halagas. —Dijo Baekho abriendo la puerta cuando ambos estaban vestidos.Tomando su mano, lo dirigió hacia el vestíbulo principal y luego hacia el salón.
—¿Aquí? —Preguntó Ren apuntando a la puerta con mano temblorosa.
Baekho podía sentir su aprensión. Agarró sus dos manos y las besó.
—Sí, toma una profunda respiración mi amor. Estarás bien. Mi padre ya te aprecia y es de quien tienes que tener cuidado. Mi madre es un gatito. Es cariñosa y maravillosa. No es capaz de odiar a la gente.
—Podemos oírte desde aquí —gritaron sus padres riendo.
Baekho se rio entre dientes, abrió la puerta, ocultando a su ruborizado compañero tras él.
—No he dicho nada que no dijera o no haya dicho en vuestras caras —Les dijo cuando entraron—. Mamá, ¿qué me he perdido? —preguntó Baekho soltando la mano de Ren y abrazando a su madre.
—Hijo mío, cuánto me alegro de que estés a salvo y en casa. —Dijo ella con lágrimas en los ojos, abrazándolo con fuerza. Después de soltarlo se dirigió hacia Ren—. Y tú, salvaste la vida de mi hijo, bendito seas doctor. —Lo abrazó con tanta fuerza que Baekho estalló de risa al ver la reacción de sorpresa de su compañero, finalmente relajándose en el abrazo.
—Ha sido un placer señora Kim. —Dijo Ren acariciando su espalda.
—Por favor, es Nari . Eres de la familia. —Dijo la madre de Baekho, liberándolo y dándole un rápido beso en la mejilla Ren.
—Gracias Naei. Tienes una casa impresionante. —Dijo
—Ren—llamó Baekho agarrando su mano—. Me gustaría presentarte a algunos de mis hermanos. Hangeng, T.O.P, Jongdae y MuynGSoo. —Señaló a cada hermano—. Luhan y ZiTao están en una misión y no se unirán a nosotros.
—Hola. —Dijo su compañero asustado, estrechando la mano de cada enorme hombre—. Soy Jung Ren. Encantado de conoceros. —Vio como cada uno de sus hermanos le estrechaba la mano, midiendo a su pareja. Ren estaba tratando de no retorcerse bajo sus miradas.
—Me alegro de verte otra vez Ren. —Dijo su padre interrumpiendo el momento incómodo, abrazándolo a su vez.
—Gracias papá. —Susurró Baekho, abrazando a su padre cuando se separó de Ren.
—De nada, hijo. —Dijo Shindong con una sonrisa—. Ah, Jessica bienvenida. —Baekho se volvió para ver a la abuela de Ren entrar en la sala de estar.
—Hola abuela. —Dijo Ren caminando hacia ella y dándole un beso en la mejilla—. Ya conoces a Shindong. Ella es Nari, Hangeng, T.O.P, Jongdae y MyungSoo Kim.
—Bueno, hola. —Dijo estrechando cada una de sus manos, terminando en Nari —. ¿Cuántos hijos tienes querida?
—Siete niños —contesto la madre de Baekho riendo—. Me siento honrada de que esté aquí señora Jung. Necesitamos más mujeres en casa, para nivelar las cosas.
—Jessica, por favor, agradezco la invitación. Estaba encantada de que mi Ren encontrara a su compañero, pero estaba abrumada por el dolor de que estuviera tan lejos de mí. No sé si se lo han dicho, pero hemos estado solo Ren y yo desde hace siglos. Es mi vida.
—Como tú la mía, amada abuela. —Dijo Ren besando la cabeza de su abuela—. Sí, gracias por invitar a mi abuela a que se mudara aquí. Nos ha ayudado tanto a aclimatarnos.
—Por supuesto —dijo Nari frunciendo el ceño—. La familia siempre es bienvenida aquí. Como puedes ver, tenemos suficiente espacio. Me pregunto sin embargo, porque no están aquí tus padres cariño.
—Ummm... bien, verás es... —Dijo Ren mirando sorprendido por tener que explicarlo.
Baekho le agarró del brazo a punto de explicarlo, pero Jessica se hizo cargo.
—Mi hijo, su padre, su mujer y sus hijos, fueron asesinados por demonios cuando Ren era un niño pequeño. Su padre fue capaz de ocultarlo donde los demonios no pudieron encontrarlo. —Explicó Jessica rompiendo a llorar, Ren de inmediato se alejó de Baekho y la abrazó.
—Te amo. Madre mía. —Escuchó Baekho a Ren susurrar a su abuela.
—Os pido disculpas, mamá, Jessica. —Dijo Baekho aclarándose la garganta—. Dada nuestra rápida unión, mis heridas y el traslado, no he encontrado tiempo de hablar con mi familia.
—¿Lo sabes? —preguntó Ren alejándose de Jessica.
—Yo se lo dije mi amor —contestó Jessica—. Sé lo difícil que es contarlo para ti. Eras tan joven, y fue tan traumático. No quiero que tengas que volver a revivirlo explicándolo.
—No te merezco —le dijo Ren besándola de nuevo.
—Por supuesto que sí —respondió ella con una sonrisa—.Eres mi amor, siempre me sorprendes.
—¿A Ren le gusta sorprenderte? —preguntó Hangeng.
—Realmente no necesitamos hablar de eso. Me gustaría saber más de vuestra familia. —Respondió rápidamente, su cara enrojeció obviamente avergonzado.
—No, creo que me va a gustar esta explicación. —Rio Baekho , envolviendo un brazo alrededor de su madre tomando la copa de vino que su padre le daba.
—Lo siento Ren—dijo Jessica—. Pero me gusta contar esta historia, fue uno de los momentos más emocionantes de mi vida. —Esperó hasta que éste asintió para continuar—. Ren era el bebé de su familia, el menor por más de un siglo. Perdí a mi esposo varios siglos antes de que hubiera nacido, así que podía pasar días conmigo mientras que su madre estaba en el trabajo. Bueno me encanta la jardinería, pero siempre parecía tener problema con las rosas. Un día, cuando tenía alrededor de dos o tres años, Ren me vio llegar al interior de la casa apenada, con unas rosas muertas en la mano. Al ver que estaba triste, salió fuera, se acercó a mi rosal, lo tocó y lo devolvió a la vida. Vino dentro todo emocionado y me arrastró afuera, diciendo que tenía una sorpresa para mí. Me imaginé que había hecho alguna travesura y quería enseñármelo, como hacen todos los niños. Cuando vi lo que había hecho y pensé en su don y lo feliz que estaba de arreglar el rosal para mí, lloré y grité. Supongo que lo confundí. Era tan pequeño, pero le dije lo orgullosa que estaba de él. —Jessica se secó una lágrima de la esquina del ojo y sollozó—. Ren siempre ha estado lleno de sorpresas, siempre hace las cosas a su manera si siente que es lo correcto, quiero decir, no hay muchos de nuestra especie que asistan a la universidad y a la facultad de medicina humana para aprender a ser médico. Ha desarrollado medicamentos para los vampiros que derivan de los que los humanos tienen, y ha ayudado a superar nuestra tasa de natalidad.
—Está bien abuela. —Dijo Ren colocando una mano sobre su boca—. Ya has contado la historia, no hace falta que les digas mi curriculum. —Todo el mundo se echó a reír, sólo para ser interrumpidos por uno de los sirvientes que les informaba que la cena estaba servida.
—Así es como te enteraste que eras sanador, ¿no? —Le preguntó Baekho envolviendo un brazo alrededor de su compañero.
—Sí, aunque era muy pequeño en ese momento. Cuando me hice mayor, empecé a jugar con mi don, viendo lo que podía hacer. Mi abuela siempre me ha apoyado y empujado. Incluso me dio el sótano para montar el laboratorio, aunque para nada es como el que tengo hoy. Pero para un niño significaba mucho.
—Creo que es genial, el amor que comparten el uno por el otro. Por otra parte esa historia es adorable. —Le dijo Baekho riendo y plantando un beso en su cabeza.
—Adorable, genial —dijo Ren riéndose—. Ya tengo un apodo, ahora soy adorable. Justo lo que todo hombre adulto quiere ser, adorable.
Baekho sonrió sabiendo que se tomaba el cumplido de buenas maneras y que en realidad Ren no estaba molesto.
Ren continuaba impresionado por la conversación que habían tenido en la sala de estar cuando se sentaron a un extremo de la larga mesa del comedor. Sus ensaladas fueron servidas por los miembros del servicio. Eso lo tenía tambaleándose, ahora vivía en una casa que tenía servicio. Intentó restablecerse, tomando un largo trago de agua, luego le sonrió a Baekho.—Así que volviste a mi hermano menor un “fresita” —dijo T.O.P.
Ren estaba tan sorprendido que escupió la mitad de su agua, por lo que la situación fue más embarazosa.
—T.O.P, no le hables así a mi compañero —rugió Baekho.
—Sé que Nari te ha enseñado mejores modales que eso—lo amonestó la abuela a la vez.
—Por favor los dos —dijo Ren con calma—. Os agradezco vuestra defensa, pero soy más que capaz de luchar mis propias batallas. Shindong, Nari, está es vuestra casa, y no voy a discutir con nadie de vuestra familia.
—Ren, demuestras tener mejores modales que mi hijo — contestó Shindong mirando a T.O.P—. Es tu casa ahora también. Puedes defenderte, y discutir.
—Gracias —dijo Ren asintiendo antes de dirigir su atención a T.O.OP—. Hablas como un hombre celoso que aún no ha encontrado a su compañero, T.O.P. Sin embargo, estoy seguro que te han dicho que es el destino quien elige a nuestros compañeros, no nosotros. En cuanto a llamar ahora a tu hermano “fresita”, esa es tu opinión, pero te sugiero que te la guardes para ti. Puedes llamarme lo que quieras, pero no voy a permitirte que lo insultes así.
—No lo insulto —se burló T.O.P—. Creo que le has hecho algo. Se encuentra bajo algún tipo de ilusión desde que le salvaste la vida, y ahora es tu pareja. ¿Le diste algo de tu sangre mientras estaba herido?
—No, no le di a Baekho nada de sangre. Sus heridas eran en su mayoría rayos de energía de un demonio. Como no eres médico de profesión, voy a explicarte que las explosiones no se pueden curar más rápido con sangre, sólo con tiempo. Fui capaz de acelerarlas drásticamente por el uso de mi don, y sus marcas de garras no estaban sangrando mucho, fue simplemente cuestión de sacar el veneno y coserlas. —Dijo Ren mucho más tranquilamente de lo que se sentía.
—Probablemente aprendiste eso de la educación humana, me refiero a que adoras a los humanos, ¿verdad?
—No, una vez más tu ignorancia me asombra —comenzó a decir Ren.
—¿Acabas de llamarme ignorante? —Se levantó T.O.P golpeando sus manos sobre la mesa.
—¿Quieres que responda a tu pregunta, o quieres seguir gritando? ¿Es eso? ¿Te gusta oírte a ti mismo T.O.P? — preguntó Ren, inclinando la cabeza hacia un lado.
—Está bien. Responde, maricón.
—Maricón, que lindo. —Dijo Ren tratando de ignorar el gruñido de Baekho junto a él—. Las instituciones humanas no enseñan nada sobre nuestra especie. Tienen clases de literatura donde leen mitos y leyendas, pero su comprensión de los vampiros está mucho más cerca de lo que son los demonios en realidad. Por lo general, no creen que existan. —Le sonrió a T.O.P—. Dicho esto, creo que los seres humanos son increíbles,son ingeniosos, a veces, intuitivos, y han evolucionado su manera de pensar mejor de lo que lo han hecho los vampiros. No creo que estén por encima de nuestra raza, pero los respeto como a iguales. Como tu padre puede decirte, he animado al Consejo para que nuestros médicos asistan a universidades humanas como yo lo hice, en lugar de la antigua forma de aprendizaje, de la cual los humanos se deshicieron hace siglos.»Su composición genética es similar a la nuestra, así que podemos aprender mucho de ellos, yo lo he hecho. He leído tu expediente médico, T.O.P. Te han herido en varias misiones¿Te gusto la medicina que te dieron mientras estabas herido? — preguntó REN.
—Sí, por supuesto ¿Qué tiene que ver con esto?
—Ren desarrolló la medicina a partir de sus estudios sobre medicina humana —respondió Shindong—. El Doctor Jung ha mantenido al Consejo al corriente de sus experimentos y avances en los últimos años, incluso ha llegado a solucionar los problemas que nosotros le hemos propuesto.
—Está bien, es inteligente. Ha aprendido mucho de los humanos. Eso no significa que tenga que creer que no le haya hecho nada a mi hermano. Todavía parece más sospechoso, porque conoce todo sobre las drogas, y ahora Baekho es un “fresita” y está acoplado al doctor. —Dijo T.O.P con desprecio.
—Ni Baekho ni Ren son más “fresitas” de lo que lo soy yo, hermano. —Le comentó MyungSoo a T.O.P.
—¿Eres gay? —preguntó, con la boca abierta.
Tan agradecido como estaba Ren de estar fuera de la atención por unos minutos, se sentía mal por MyungSoo al lanzarse debajo del bus.
—Sí. Lo soy. —Dijo encogiéndose de hombros.
—Bien por ti, por lanzarnos la noticia de esta forma —se burló T.O.P.
—Nosotros ya lo sabíamos, hijo —dijo Nari en voz baja—MyungSoo no estaba seguro de cual sería vuestra reacción y nos dijo que no os dijéramos nada. Me siento tonta. Le dije que vosotros le querríais sin importar nada, y que el ser gay no era algo que os molestase en absoluto. Parece que estaba equivocada.
—¿Estáis diciéndome todos, que no tenéis ningún problema con que nuestros hermanos sean gays? —preguntó T.O.P mirando completamente asombrado al resto de su familia.
—Parece que estás pasando demasiado tiempo con los hermanos Kwak y el hipócrita de su padre. —Dijo Shindong sacudiendo la cabeza—. No tenía ni idea que fueras de esta manera T.O.P. Mientras que Ren se ha defendido a sí mismo y se maneja admirablemente, tú, hijo mío, no lo haces. Nosotros no nos juzgamos en esta familia. Baekho , está más feliz de lo que jamás lo he visto, y le doy todo el crédito a Ren. En lo sucesivo, mantendrás tus opiniones para ti mismo, y no insultarás a nadie en esta familia. Ren y su abuela son ahora de nuestra familia¿He sido lo suficientemente claro, T.O.P?
—Sí, padre por supuesto. —Tartamudeó T.O.P—. Lo siento padre. Lo lamento Ren. Por favor, perdónenme. —Puso la servilleta en la mesa, se levantó, se inclinó y salió corriendo de la habitación. Confundiéndole lo rápido que T.O.P había perdido su convicción. No sabía si lo había dicho porque era lo que pensaba que su familia sentía, o por qué coño.
—Me disculpo Shindong . Nunca tuve intención de traer la angustia a tu casa —comentó Ren tratando de mantener sus sentimientos a raya—. Nos marcharemos de inmediato si ese es tu deseo.
—¡No! —Le gritaron Baekho, Nari y Shindong a la vez.
—Tú, no tienes ninguna culpa. Soy yo quien debe pedir disculpas —dijo Shindong —. Me avergüenza la forma en la que mi hijo ha actuado, te aseguro que el resto de mi familia no siente lo mismo que él. Vosotros sois ahora nuestra familia, Ren. Siempre seréis bienvenidos aquí.
—Gracias Shindong—respondió Ren—. Pero no hay ninguna razón para sentirse avergonzado. Su hijo es adulto. Sus acciones y palabras son una reflexión particular. De nadie más.
—Te quiero aquí, mi amor —le dijo Baekho envolviendo un brazo alrededor de Ren—. Mi familia quiere que tu abuela y tú estéis aquí. Por favor, no dejes que mi estúpido hermano arruine esto y haga que te vayas.
—Por supuesto que no. —Dijo Ren sonriendo a los de la mesa, esperando que no se viera tan falso como se sentía—. Estoy bien, en serio. Estoy cansado por estos últimos días, eso es todo. Si me disculpáis, me gustaría irme a la cama.
—Iré contigo. —Dijo Baekho levantándose.
—No, por favor. Quédate. —Respondió poniendo su mano sobre el hombro de Baekho para mantenerlo sentado—. Quiero deshacer un par de maletas e irme a la cama. No has visto a tu familia desde hace tiempo. Disfruta de ella. No me voy a ningún sitio. Te veré más tarde.
—Como quieras. —Dijo Baekho besándole cada una de sus manos antes de soltárselas.
Ren les hizo una reverencia a todos los de la mesa y se mantuvo tranquilo hasta que entró en uno de los estudios. No estaba seguro de cual, pero estaba en la parte de atrás de la casa y daba al patio. Abrió las puertas francesas y salió corriendo. Corrió rápido, haciendo caso omiso de sus lágrimas. Sabía que probablemente estaba haciendo el tonto, pero no podía evitarlo.
Sus emociones estaban revueltas, encontrar a su compañero, encontrar que era hetero, y que pensase que Ren era una mujer, todo el traslado, la preocupación por su abuela. A continuación los nuevos sentimientos de Baekho, la confusión por cómo se sentía ahora. Luego uno de sus hermanos pensando que lo había drogado para volverlo gay y hacerlo creer que eran compañeros.
¿Qué pasaría si Baekho lo había escuchado durante un segundo, y dudaba de su unión? ¿Creería Baekho a su hermano?
¿Creería que era culpa suya y que lo había vuelto gay? Quería pensar que lo conocía mejor, pero realmente, ¿qué sabía de su pareja? Se conocían desde hacía pocos días ¿Por qué debería creerlo a él por encima de su hermano al que conocía de toda la vida?
Ren comenzó a sentirse cansado, no solo era agotamiento mental lo que sentía. Detuvo el paso, dándose cuenta de que había corrido mucho, más de lo que había planeado. Bueno, realmente no había planeado nada de esto, pero había corrido más de lo que pensaba. Se dio la vuelta y se dio cuenta que ni siquiera podía ver la casa principal, asumió que estaba todavía en la propiedad de los Kim.
Ren escuchó ruidos a su derecha y un olor raro, casi como sangre agria de vampiro ¿Había alguien herido? Comenzó a caminar hacia esa dirección preguntándose dónde había olido eso antes.
Entonces le cayó encima como una tonelada de ladrillos. Ese día en la cocina de sus padres, el día que habían muerto, fue donde lo había olido. Su corazón se paró en su pecho y el terror absoluto lo llenó.
«¡Demonios!»
Se dio la vuelta hacia la mansión. Era pequeño para ser un vampiro, y no era capaz de aventajar a los demonios. Ren rezaba haber olido a los demonios antes de que lo hubieran olido a él. Sacó su móvil mientras corría, marcando el número de Baekho.
—Ren, ¿estás bien bebé?
—Estoy lejos, por la parte de atrás de la mansión. Hay demonios en el bosque. He reconocido su olor, están cerca —fue todo lo que pudo decir antes de ser derribado.
—Ren ¡Ren! ¡Respóndeme! ¡Respóndeme bebé! —Oyó gritar a Baekho a través de su teléfono. Estaba boca abajo en el suelo, incapaz de moverse, su rostro estaba hacia un lado. Vio un movimiento por el rabillo del ojo, y miró por encima. Un demonio se acercó a su teléfono y lo recogió.
—Tenemos a tu compañero, Kim—gruñó el demonio—¿Eres lo suficientemente valiente como para venir a buscarlo?
—No, Micah ¡No lo hagas! ¡Es una trampa! —Gritó Ren antes de ser golpeado en la cabeza. Unas manchitas blancas se formaron en su visión antes de que todo se volviera negro.
Baekho oyó gritar a su compañero, trató de hablar con él, antes de gruñir y que se cortara la línea.
—¡Ren!
—Hijo, ¿qué pasa? —preguntó Shindong agarrándolo.
—Hay demonios en la propiedad. Tienen a Ren. —Dijo rápidamente tratando de soltarse de su padre y correr a la parte de atrás de la casa.
Corrió hacia la parte trasera, olió a su pareja y fue en su dirección tan rápido como pudo.
El miedo se apoderó de su pecho, como un vicio. El sentimiento era tan fuerte que apenas se dio cuenta de sus padres y hermanos o incluso de Jessica. Baekho solo sabía que tenía que llegar a su compañero.
Sintió que pasaban horas antes de poder llegar a los árboles del bosque. Sabía que habían sido solo minutos. Se detuvo inmediatamente y volvió a oler a Ren. Continuó en esa dirección y empezó a oler el hedor de los demonios. Cambió de dirección una vez más, moviéndose tan rápido como podía antes de que la fetidez se desvaneciese.
—¡No! —Gritó cayendo de rodillas cuando vio el teléfono de Ren.
—Baekho, lo siento mucho —dijo T.O.P detrás de él.
—Esto es culpa tuya. —Respondió lanzándose contra su hermano. Se revolcaron en la hierba.T.O.P no hizo nada para defenderse de los golpes. Baekho se colocó sobre él cuando sus otros hermanos lo retiraron de encima—. ¡Tú hiciste esto! ¡Lo molestaste! Lo insultaste y le hiciste sentir que no era bienvenido. Podía sentir su desesperación, pero quería estar solo para pensar ¡salió fuera y lo cogieron!
—Tienes razón —dijo T.O.P inclinando la cabeza, las lágrimas rodaban por su rostro—. Lo siento Baekho . Nunca quise que le hicieran daño. Yo, yo… no lo sabía. Pensé que te había engañado.
—No lo hizo —rugió Baekho tratando de librarse de sus hermanos—. Es mi compañero, ¡y lo amo! —Dejó de luchar después de eso, dándose cuenta de lo que había dicho. Lo hacía. Amaba a su compañero, y ahora se había ido—. Lo amo. — Gimió cerrando sus puños en el suelo.
—Baekho, hijo, esto no va a ayudarlo —le dijo Shindong poniendo su brazo alrededor—. Puedes olfatear mejor que nadie
¿Por dónde se fueron?
—No lo sé —exclamó Baekho , comenzando a hipar.
—Por allí —dijo Jessica después de olfatear el aire. Sin esperar a nadie, echó a correr de nuevo.
Baekho se puso de pie y salió tras ella, adelantándola fácilmente. Si había alguien que pudiera oler a Ren sería su abuela. Vio un grupo corriendo delante de ellos, llevaban alguien más pequeño sobre sus hombros.
—Ahí, deben ser ellos —Les gritó Baekho aumentando la velocidad. Dejó que sus manos se convirtieran en garras y sus colmillos se extendieran. No dejaría morir a su compañero, sin embargo si mataría a esos demonios. Hangeng era más rápido que él. Y sabía que T.O.P había detenido la persecución. Pero sabía que el don de su hermano era controlar el viento,Baekho sabía que necesitaba parar de correr para concentrarse.
Efectivamente una ráfaga de viento golpeó al grupo que tenían todavía a unos cientos de metros por delante. Baekho uso su don para confundirles el cerebro a los demonios. Su padre debía estar cerca de ellos.
El don de Shindong era la capacidad para manipular el suelo, podía cubrir solo un kilómetro cuadrado o menos, pero era un don extraordinario. Su padre hizo temblar el suelo sobre el que estaban los demonios.
Eso fue todo lo que necesitaron para llegar hasta ellos. Baekho fue hacia uno, mientras su hermano Hangeng prendió fuego a otro con su don. Después de que Baekho hubiera despachado al suyo, vio como su hermano había envuelto en llamas a otro.
Acercándose a su compañero, todo lo que vio fue la sangre cubriéndolo. Al darse cuenta que había una herida o dos en la cabeza de Ren, Baekho se quitó su camisa y la envolvió con ella.
—¿Qué necesitas hijo? —preguntó su padre que estaba detrás.
—Un vehículo. Tiene heridas en la cabeza. No quiero correr llevándolo si está herido. Podría ser demasiado. — Susurró Baekho manteniendo una presión constante sobre las heridas. Las lágrimas rodaban por su rostro, impidiéndole ver claramente.
—¿Cómo está? —preguntó Jessica de rodillas a su lado.
—No sé. Vi una herida en la cabeza. Está sangrando mucho —le dijo—. Lo siento Jessica . Era mi trabajo protegerlo.
—No es culpa tuya Baekho —contestó ella con la voz llena de lágrimas—. No puedes estar con él todo el tiempo, y nadie podía haber predicho que los demonios estuvieran en la propiedad.
—Estará bien Jessica . —Dijo su madre envolviendo sus brazos alrededor de la mujer mayor—. Ren es un hombre fuerte. Lo conseguirá.
—Me lo han quitado todo —gritó Jessica —. Mi esposo, mi hijo y su familia. Y ahora a mi Ren. Todos a los que he amado.
—No se ha ido, Jessica —dijo T.O.P en bajito, sin aproximarse.
—Mi hijo tiene razón —comentó Shindong , abrazando a Jessica —. Ren necesita que seamos fuertes ahora. No podemos renunciar a él.
En ese momento Baekho escuchó aproximarse un coche. Antes de levantar el rostro escuchó decir a Hangneng : —Jongdae y MyungSoo volvieron a por una camioneta y un médico. —poniendo una mano sobre su hombro.
Segundos más tarde, Remus se detuvo. Baekho tomó a Ren suavemente y se subió a la camioneta por la puerta que le abrió Hangeng , su madre y su padre subieron con Jessica , mientras que T.O.P y el mismo Hangeng cerraron las puertas y se fueron por su cuenta a la mansión.
Baekho llevaba su preciosa carga tan suavemente como podía, asegurándose de que no saltara con los baches de la camioneta. Los minutos de vuelta hacia la casa estaban acabando con sus nervios porque era incapaz de ayudar a su compañero. Incluso en su estado con la camisa alrededor de su cabeza, Ren era el hombre más hermoso que jamás había visto.
—Estás bien bebé. Ya te tengo —susurró en la oreja a su compañero—. Te amo, Ren. Por favor, no me dejes. —Sabía que todos en la camioneta podían oírle, pero a Baekho simplemente no le importaba. Para él, solo existía su pareja. Esperaba que pudiera escuchar sus palabras y salir adelante.
Cuando se acercaron a la mansión, MyungSoo detuvo el vehículo y Baekho esperó hasta que alguien le abriera la puerta. Con mucho cuidado salió de la camioneta, pasó por la entrada principal y se llevó a Ren a sus habitaciones. Una vez en su habitación, gentilmente lo acostó en la cama, entonces fue a por toallas, paños limpios y agua caliente y lo llevó todo hasta la cama.
Le temblaban las manos, quitó la ropa de Ren comprobando sus lesiones. Cuando no vio nada más que moratones del cuello para abajo, lo cubrió con una sábana. Luego le quitó la camisa de la cabeza y limpió tanta sangre como pudo sin tocarle las heridas.
Baekho miró hacia arriba y se encontró con la angustiada mirada de Jessica antes de que ella también tomara una toalla y empezara a limpiar a Ren. Nadie dijo una palabra mientras se las limpiaban esperando al médico.
—¿Está aquí mi paciente? —Escuchó Baekho a un hombre fuera de la habitación.
—Sí. El Doctor Jung está en la habitación con su pareja —respondió Jongdae.
—Oh, ¿es Jung Ren quién está herido? —Oyó que decía el hombre, con la voz mostrando claramente su disgusto por Ren.
Baekho se levantó fue hacia el hombre y lo agarró por la camisa empujándolo contra la pared.
—¡No me importa si no te gusta. Me importa una mierda si lo odias! —Gruño Baekho al doctor dejando descubrir sus colmillos—. Es mi compañero, y lo cuidarás como si fuera alguien de tu familia o te desgarraré en pedazos ¿Te ha quedado claro?
—Sí, por supuesto —balbuceó el médico—. Nunca dejaría que mis sentimientos personales se mezclaran con mi opinión de un paciente. No soy un fan de la forma en la que Jung hace las cosas, pero eso no significa que lo deje morir.
—Tienes razón. Lo siento doctor —dijo Baekho liberándolo—. Por favor, es mi compañero.
—Lo entendí, hijo. Haré todo lo que esté a mi alcance. Te doy mi palabra de honor. —Le dijo el hombre palmeándole la espalda antes de ir hacia Ren—. Bueno que todo el mundo me deje espacio para examinar a mi paciente.
Todos salieron de la habitación y fueron a la sala de estar con Baekho . Al ver las lágrimas de Jessica de nuevo, fue y la abrazó. Pasó sus manos por la espalda y se abrazaron llorando.
—Necesito aquí a su compañero —dijo el doctor desde la habitación.
Baekho soltó a Jessica suavemente y fue con el médico.
—¿Qué puedo hacer?
—Decirme lo que pasó, para empezar.
—Hubo una discusión familiar. Ren dijo que quería estar solo, y que se iba a la cama. Lo siguiente que supe es que sonó mi teléfono móvil. Ren me llamó para decirme que estaba en el bosque trasero y hedía a demonios. Me di cuenta que estaba corriendo. Fue interrumpido a mitad de una frase y sonó como si su teléfono hubiese caído. —Baekho sintió nauseas mientras hablaba.
»Entonces uno de los demonios lo cogió y me dijo algo así como: ‘Kim tenemos a tu pareja, ¿te atreves a venir a por él?’ Entonces Ren gritó. Lo escuché gruñir y la línea se cortó. — Le continuó diciendo al médico—. Salimos corriendo hacia el bosque. Seguimos su aroma más allá y los vimos delante de nosotros. Los cogimos, matamos a los demonios y lo trajimos a casa.
—Así que puedo asumir que probablemente sean un par de golpes en la cabeza. —Dijo el doctor pensativo. Baekho se limitó a asentir sin saber que más hacer.
—Revisé todo su cuerpo. Solo le han dado un par de golpes. Nada demasiado grande —le dijo Baekho .
—Lo comprobaré más tarde. Ahora mismo, estoy más preocupado por su cabeza —murmuró el doctor—. Parece que son heridas superficiales, pero necesita puntos, no es gran cosa, el pulso y la respiración son normales. La pregunta es: ¿por qué no despierta entonces? No hay señales que indiquen que tiene el cerebro inflamado.
Observó al médico examinar a Ren de pies a cabeza con un sentimiento de impotencia total. Baekho solo podía sentarse y esperar. Después de examinarlo, el doctor cosió las heridas, limpió y guardó los instrumentos.
—Mira hijo, no hay manera fácil de decir esto. —Dijo el médico poniendo su mano sobre el hombro de Baekho—. El cerebro es un órgano frágil. A veces nos golpeamos en la cabeza y no pasa nada. Otras veces, recibimos un golpe y no nos despertamos durante un tiempo, o nunca más.
—Pero estamos hablando de… Ren. —Dijo Baekho ahogándose, casi no podía respirar.
—En este momento me inclino más por la segunda opción, si al cerebro no le ocurre nada podría estar inconsciente durante unos minutos. Como lleva inconsciente desde que llevo aquí, me inclino a pensar que estará inconsciente durante un tiempo. Tengo que ir al coche a por un par de cosas. Quiero conectar una I.V, para administrarle sangre y nutrientes. Eso lo ayudará a sanar.
—Gracias —dijo Baekho , estrechando la mano del doctor.
—Vendré a menudo para controlar su progreso, pero este no es el final, ¿de acuerdo? Necesitamos mantener una actitud positiva. Podría despertar en cualquier momento. No parece haber ninguna razón para que no lo haga. Está en coma porque el cerebro necesita sanar. Cuando despierte, si no estoy aquí, hay que hacerle preguntas básicas: su nombre, que año es, ese tipo de cosas. Puede que le lleve un tiempo recordar.
Con eso Baekho vio al médico salir de la habitación. Se sentó al lado de su compañero y le pasó los dedos por su cabello. Era fácil fingir que Ren estaba durmiendo, que no estaba en coma como el doctor había dicho.
Un poco más tarde se dio cuenta que Jessica estaba sentada al otro lado.
—¿Te ha dicho el médico lo que pasa? —Le preguntó Baekho .
—No, me dijo que iba a por más suministros —respondió
ella.
—Cree que está en coma, que puede despertar en cualquier momento. Las lesiones no son mortales, pero cualquier golpe en la cabeza es peligroso.
—¿Así que se despertará?
—El médico no está seguro, pero dijo que no ve ninguna razón para que no lo haga. El cerebro lo mantiene inconsciente mientras se cura, dijo que tenemos que esperar lo mejor, hasta que algo nos diga lo contrario. —Baekho se estaba ahogando. Solo quería meterse bajo las sábanas con Ren y despertar al día siguiente y que todo estuviera bien.
—Ren es fuerte —le dijo la abuela—. Ha pasado por más que la mayoría de los hombres, y siempre sale por el otro lado.
—Entonces, lo hará otra vez —comentó la madre de Baekho desde los pies de la cama—. Lo siento Jessica . No sé cómo llegaron a la propiedad sin ser detectados. Nunca había pasado antes.
—No es culpa de nadie, excepto de los demonios, me alegro que estén muertos —dijo Jessica con voz fría y lejana.
Antes de que Baekho pudiera decir nada para consolarla, el doctor regresó a la habitación llevando equipo médico. Baekho observaba en silencio como el doctor le ponía la vía a Ren, junto con una bolsa de sangre y una bolsa de un líquido claro, algún tipo de medicina y nutrientes como el doctor había dicho.
Cuando terminó, Baekho le oyó hablar en voz baja con su padre, pero solo escuchaba a medias. Su objetivo principal era su compañero, el resto solo era ruido de fondo. Al darse cuenta que estaba cubierto de sangre de demonio, se levantó, buscó un pijama y se fue al baño. Volvió a la cama después de limpiarse, retiró un poco las sábanas, sin descubrir a su compañero, y se metió dentro.
Se acostó a su lado acariciando su cabello, besando su frente de vez en cuando. Baekho esperaba que Ren notara que estaba allí con él, que pudiera sentir el tacto cariñoso.
—Nos vemos mañana Baekho —dijo su madre dándole un beso en la frente—. El médico nos ha dicho que hacer. Vendré mañana a cuidar su vía y fluidos.
Todo lo que Baekho pudo hacer fue asentir cuando su familia se despidió. Jessica fue la última en salir, apoyándose en Jongdae para salir.
Con el tiempo Baekho sintió que la tensión del día le hacía mella y tiraba de él, aunque quería estar despierto para Ren, luchó contra el sueño todo lo que pudo, pero como siempre al final acabo por vencerle
CONTINUARA........

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