CAPITULO 7
La primera semana,Baekho y Jessica apenas dejaron a Ren, sólo salían para ducharse o cambiarse, turnándose. A pesar de que no servía de nada simplemente estaban allí. Baekho sabía que les estaba pasando factura a los dos. Todos los días el doctor llegaba, hacía su examen, hablaba con su madre sobre la ingesta de sangre y nutrientes y se marchaba.
Su madre era maravillosa, asegurándose que su compañero tuviera todo lo que necesitara y enviando la comida para Baekho y Jessica. No es que fuera gran cosa, pero el gesto estaba allí.
Los miembros de su familia iban a menudo a visitarlo, más para brindarles su apoyo que para estar con Ren en sí mismo. Parecía que iban a revisar a Baekho, ¿por qué? era su compañero el que estaba herido. Era por quien deberían estar preocupados.
—Jessica —dijo rompiendo el silencio al noveno día.
—¿Sí, Baekho ?
—¿Cuánto conoces del laboratorio de Ren? ¿Sabes todo lo que se necesitaría para disponer de uno aquí?
—La mayor parte —respondió ella. ¿Por qué lo preguntas?
—Estaba pensando —dijo Baekho sin saber cómo ponerlo en palabras—. Que cuando se despierte va a querer volver al trabajo. Estará molesto por haber estado sin hacer nada durante este tiempo.
—Eso suena como nuestro Ren—comentó con una sonrisa calentando el corazón de Baekho cuando se refirió a su compañero de esa manera. Incluyéndolo a él, cuando antes habría dicho, mi Ren.
—¿Qué tal si hablo con mi padre para buscar un sitio en la mansión para su laboratorio, y trabajo con mi hermano sobre cómo convertir ese espacio? ¿Qué piensas?
—Pienso que amas mucho a Ren, Baekho. Tiene suerte de haberte encontrado.
—Hace que mi vida valga la pena —respondió en voz baja antes de ir a encontrar a su padre. Tenía rígidos los músculos de no haberlos utilizado durante toda una semana y media, por lo que se dirigió lentamente al despacho de su padre.
Llamó a la puerta antes de asomarse y entrar.
—Baekho , ¿está todo bien? —Le preguntó Shindong saltando de su escritorio y corriendo hacia él.
—Sí, papá. No hay cambios —dijo suspirando—. Necesito pedirte un favor.
—Por supuesto. Lo que necesites.
—Quiero encontrar un espacio para el laboratorio de Ren y acondicionarlo. Cuando despierte sé que querrá volver al trabajo, pero estará débil durante un tiempo. No quiero que se preocupe por montarlo.
—Creo que es una gran idea hijo —respondió su padre abrazándolo—. Vamos a buscarlo, ¿de acuerdo?
Baekho asintió y le agradeció a su padre ya que esto también era una distracción para él. Bajaron al nivel inferior de la mansión, que era utilizado principalmente como almacén, cuarto de servicio, sala de calderas, lavandería, y otras muchas cosas.
Por supuesto, su padre sabía cuales estaban ocupadas y cuales se podían utilizar para el laboratorio. Encontraron dos habitaciones grandes y contiguas en el extremo del ala oeste, muy cerca de las escaleras, y justo dos plantas por debajo de las habitaciones de Baekho y Ren. Era perfecto.
Escribió algunas cosas que necesitaría el contratista para comenzar, básicamente se parecería al antiguo laboratorio de Ren. Su padre le prometió enseñárselo a Jessica , pedir su opinión y ponerse en contacto con un contratista.
—¿Y qué hay del hospital y la clínica en el Complejo de los guerreros? —preguntó.
—Bueno, sé que el Consejo está pensando en añadirlo a la casa principal —Dijo Shindong pensativo—. No veo ninguna razón para que no puedan empezar también a trabajar en eso.
—¿Cómo vamos a saber lo que Ren necesita?
—Hablaré con el médico de Ren. Estoy seguro que sabrá lo básico. Aparte de eso, tal vez Hangeng pueda mirar en algunas clínicas humanas para ver lo que tienen.
—¿Está Hangeng dispuesto a hacer eso? —preguntó Baekho.
—Estoy seguro que lo haría. —Dijo su padre envolviendo un brazo alrededor de Baekho —. Cualquier cosa que ayude a Ren cuando se despierte.
—Gracias papá. —Dijo apoyándose en el brazo de Shindong . Baekho no había recibido esa ayuda física de sus padres desde que era bastante más joven. Era agradable que se hubieran dado cuenta que la necesitaba ahora.
Cuando estuvieron de regreso en la habitación, su madre, el médico y Jessica ya estaban allí. Se acercó y besó a su madre en la cabeza, viendo como el médico hacía su examen. Después escribió algunas notas, probablemente para el historial de Ren, y el médico se volvió hacia ellos.
—Está bien. Retiré los puntos de sutura de su cabeza, los hematomas de su cuerpo han sanado bien. Ahora solo queda que despierte. —Dijo el doctor, mirando hacia Baekho —. Eso depende de Ren. No hay inflamación cerebral y su cuerpo se está curando, lo que me da esperanzas de que su cerebro se haya curado de cualquier lesión que pudiera tener.
—Gracias doctor —dijo Baekho estrechando la mano del hombre—. Mi padre quiere hablar con usted de algunas cosas. Estamos planeando añadir un pequeño hospital en el complejo de los guerreros. Le gustaría su opinión.
—Por supuesto, todo lo que pueda hacer para ayudar a los guerreros sería un honor. —Dijo el médico antes de seguir a su padre a la otra habitación.
—Pensé que Ren iba a ser el médico de los guerreros,¿no es así? —preguntó Jessica .
—Eso no ha cambiado. Te lo prometo Jessica. Cuando buscábamos un sitio para el laboratorio, hablamos de poner en marcha el hospital también. Mi padre pensó que el médico conocería lo básico de lo que se puede necesitar. —Le aseguró Baekho , ella simplemente asintió y volvió su atención a Ren.
En lugar de sentarse allí de nuevo, Baekho comenzó a limpiar el armario y la cómoda para poner las cosas de Ren, que no había podido desembalar. Cuando terminó con eso, comenzó a apilar las cajas que su compañero tenía en la habitación. Encontró las cosas de baño de Ren y las colocó en la estantería del baño.
Se dio cuenta que su madre lo estaba ayudando. La mayoría eran bolsas arrugadas de material, fueron empaquetadas con poco tiempo. Después de que la mayoría de las cosas fueran desenvueltas, puso las cosas personales a un lado y separó lo que necesitaba que se llevaran al laboratorio.
Su padre regresó de hablar con el médico mientras seguían trabajando. Shindong informó a Baekho que los contratistas llegarían al día siguiente por la mañana. También, que el doctor y Hangeng se fijarían en otras clínicas y hospitales más pequeños. Su padre prometió que todo estaría listo por la mañana.
Baekho agradeció a sus padres su ayuda y apoyo. Se estaba cayendo a pedazos, apenas respiraba, y sin el apoyo de su familia se habría venido abajo. Según se acercaba a la cama deseaba que su compañero se despertara a la mañana siguiente, como lo había hecho todas las noches desde que Ren estaba herido.
Les había llevado una semana convertir las habitaciones en el sótano en un laboratorio, desde que las renovaciones empezaron, y otras tres, añadirle el hospital al complejo de los guerreros. Pero todavía no despertaba.
Baekho se había volcado en los proyectos, dejando las tardes y las noches para estar con su compañero. Aparte de eso, era Jessica quién continuaba al lado de Ren, para que no estuviera solo por si se despertaba.
Estaba empezando a perder la esperanza. Ren había estado en coma cinco semanas. No sabía cómo Jessica era tan positiva, Baekho se había convertido en un oso, gritaba, y gruñía a todos los trabajadores de la construcción. Por no hablar a cualquier persona que fuera tan tonta como para decirle que se tomara un descanso o comiese.
Sabía que su familia solo estaba tratando de ayudar, de estar ahí para él. No podía hacer frente a más miradas compasivas, esas que le decían que se estaba volviendo loco. Las miradas que tenían miedo por Baekho, si Ren no se despertaba nunca. Así que hizo la única cosa en la que podía pensar, trabajar.
Cuando el laboratorio estuvo listo, Jessica lo ayudó a realizar los pedidos de suministros que sabía que tenía en su viejo laboratorio. No quería desempaquetar los archivos de Ren sin saber cómo instalarlos. Después, cuando el hospital estaba casi terminado, Baekho ordenó todo el equipo basándose en las sugerencias del médico. Todo estaba casi listo. Solo faltaba una cosa. Su compañero, su Ren.
—¡Baekho, Baekho!, ¿dónde estás hijo? —Escuchó gritar a su madre.
—Aquí mamá —gruñó de nuevo. Baekho estaba esperando otra conferencia de cómo tenía que cuidarse a sí mismo mejor, y alimentarse, realmente no estaba de ánimos ahora mismo.
—Oh, estás aquí. Bien. —Dijo su madre corriendo por la sala tratando de recuperar el aliento—. Tienes que venir ¡Ren se ha despertado!
—¿Qué? —susurró Baekho, pensando que por fin se había vuelto loco y estaba alucinando.
—Está despierto Baekho. Se despertó hace unos minutos.
Baekho salió tan rápido del laboratorio que no oyó lo que siguió diciendo su madre. ¡Ren estaba despierto! Estaba tan contento de estar en el laboratorio en vez de en el hospital. La vuelta a casa para verlo lo hubiera matado.
Subió las escaleras de dos en dos, antes de pestañear. Dos segundos más tarde estaba dentro de sus habitaciones, corriendo al dormitorio. Cuando llegó se quedó inmóvil en la puerta. Ren estaba realmente despierto. Sin darse apenas cuenta de que se movía, estaba en la cama abrazando a su compañero.
—Ren, te amo —dijo Baekho sollozando—. Estás despierto. Tenía tanto miedo que nunca lo hicieras.
—Estoy despierto ahora, Baekho. —Dijo Ren, con la voz ronca por el desuso—. No te abandonaría.
—Gracias, gracias a Dios que estás despierto. — Respondió tratando de borrar las lágrimas—. Oh, lo siento ¿te duele? —preguntó soltando su abrazo. Baekho tenía que estar aplastándolo de aferrarse tan fuerte.
—No. —Respondió Ren con una sonrisa—. Estoy contento de que estés tan emocionado porque esté despierto.
—¿Cómo te sientes mi amor? —preguntó Jessica .
—Bien. —Contestó Ren—. Con algo de vértigo.
—Ya he llamado al médico para que venga a controlar tu estado. —Dijo la madre de Baekho desde la puerta. Baekho había echado de menos que no estuviera celebrándolo con ellos. Vio a su padre y a la mayoría de sus hermanos tras ella.
—Gracias Nari—dijo Jessica.
—Ha sido un placer Me ha encantado llamar y decirles que Ren estaba despierto. —Respondió ella llegando al borde de la cama y besándolo en la cabeza.
—Me alegro que hayas despertado, hijo —le dijo Shindong entrando en la habitación.
—¿Cuánto tiempo he estado en coma? —preguntó Ren y en el cuarto se hizo el silencio.
—Cinco semanas —Dijo Baekho.
—No me jodas, ¿te estás quedando conmigo? —gritó Ren, pero luego se agarró la cabeza. Parecía que gritar había sido demasiado para su recién despertado cerebro.
—No, bebé. No lo hago —respondió su compañero—. Tómalo con calma, ¿vale? Acabas de despertarte. Te llevará un tiempo volver a la normalidad.
—Sí, vale —contestó en voz baja Ren—. Lo siento, simplemente no puedo creer que haya pasado tanto tiempo.
—Es comprensible que te sientas así mi amor —le dijo Jessica agarrándolo de la mano.
—Bien, bien. Está despierto —exclamó el doctor desde la puerta, empujando a los hermanos para entrar—. Muy bien, todo el mundo menos Baekho, fuera por favor.Esperaron mientras todos salían antes de que el médico se acercara a la cama.
—¿Cómo te sientes Ren? —preguntó.
—Un poco mareado y un poco peor desde que sé cuánto tiempo he estado en coma.
—Eso es lo esperado —dijo el médico, haciendo parpadear una linterna en los ojos de Ren—. No tenías ningún edema cerebral evidente. Todo lo que realmente podíamos hacer era esperar.
—¿Cinco semanas? Tenía que haber alguna conmoción cerebral —dijo Ren mirando al otro médico—. ¿Ha hecho alguna tomografía computerizada o alguna resonancia magnética?
—No sé ni lo que son —dijo el doctor mirando todavía los ojos de Ren.
—¿Qué quiere decir con que no sabe ni lo que son? — demandó Ren indignado.
—¿No me entiendes? —preguntó el médico—. ¿Has comprendido lo que has hablado con Baekho?
—Entendí sus palabras muy bien. —Dijo Ren obviamente molesto—. Lo que no puedo comprender es cómo un médico no sabe lo básico de esas pruebas.
—Ren, no pueden ser pruebas básicas si nunca he oído hablar de ellas —le respondió el médico.
—Sí. Lo son. Los médicos humanos las utilizan en sus pacientes todo el tiempo ¡Yo las utilizó en pacientes que tienen ese tipo de lesiones! —Dijo Ren subiendo el tono de voz—. Cuando Baekho estuvo herido, lo hice. Fue golpeado por una explosión de energía. Necesitaba saber que tipo de lesiones internas tenía.
—Un vampiro se cura de sus heridas o no, Ren— respondió el doctor comenzando a molestarse también.
—¡Hay un montón de cosas que nosotros, como médicos, podemos hacer para ayudarlos!
—Por supuesto que las hay, pero nosotros no necesitamos las pruebas de los humanos para hacerlo —le respondió el médico.
—¡Que se calme todo el mundo! —dijo Baekho interrumpiendo la discusión—. Doctor, ¿Ren está bien?
—Sí, parece mentalmente curado —dijo el médico queriendo añadir algo más.
—Gracias. Apreciamos que haya venido. No quiero que se mantenga alejado de sus otros pacientes, y Ren necesita descansar. —Le dijo Baekho bajando de la cama y enseñándole al médico la puerta.
Obviamente entendió el mensaje, pero estaba furioso por lo que Ren le había dicho y por la despedida de Baekho.
—¿Estás de su lado? —Le preguntó Ren cuando el médico se había oído.
—No, en lo más mínimo Ren —respondió Baekho—. Si dices que se puede hacer más, te creo. Sin embargo, estaba preocupado por ti. Acabas de despertar de un coma de cinco semanas. No quiero que estés molesto. Además, algunos vampiros son tercos y se aferran a las viejas costumbres. Es como golpearse la cabeza contra la pared el tratar de hablar en ese sentido con el médico.
—Lo siento. Tienes razón —le dijo Ren cansado, acariciando el lado de la cama.
Baekho se acercó y volvió a subir al lado de su compañero.
—No hay necesidad, bebé —le susurró acercándose—. Sólo quiero que estés completamente sano antes de que entres en peleas callejeras.
—Buen punto —dijo Ren riendo y apoyándose en el brazo de Baekho—. Siento haberte asustado.
—Yo lamento que te hirieran —susurró Baekho—. Siento no haberte protegido.
—Fue culpa mía. Fui un estúpido al dejar que mis emociones me sobrepasaran. Solo quería un poco de aíre. Algo de tiempo a solas para poder pensar —dijo Ren—. No tenía intención de correr tan lejos de la casa. Debería haberlo pensado mejor.
—No hiciste nada malo Ren. La propiedad debió estar asegurada. No sabemos cómo hicieron los demonios para entrar sin ser detectados —le dijo Baekho, dándose cuenta—. En realidad tenemos que averiguar cómo consiguieron hacerlo. Admito que he estado un poco preocupado por todas tus lesiones.
—Bueno, estoy mejor ahora, por lo que puedes concentrarte en eso.
—Eso no es lo que quise decir —comenzó a decir Baekho.
—Sé lo que querías decir. No quería hacer que sonara mal
—Está bien. Has pasado por mucho —dijo Micah dándole un suave beso en los labios. Cómo había echado de menos besar a su compañero. Tenía miedo de no poder hacerlo otra vez—. Ren, ¿puedes contarme qué ocurrió?
—No hay mucho que contar —respondió en voz baja—. Me abordaron desde atrás cuando hablaba por teléfono contigo. Entonces oí a los demonios burlándose de ti. Grité que era una trampa. Sentí un dolor brillante en la parte posterior de mi cabeza. Asumo que alguno de ellos me golpeó. Luego todo se volvió negro. Lo siguiente que sé es que me he despertado aquí con mi abuela sentada llorando.
—Estaba feliz de ver esos hermosos ojos azules tuyos. Lo mismo que yo.
—¿Has dicho de verdad que me amabas? ¿O era un sueño?
—No, no era un sueño —le respondió Baekho—. Te he dicho que te amaba todos los días. Te amo, Ren.
—También te amo, Baekho.
—¿Cómo te sientes para una sorpresa?
—No estoy seguro de cómo estoy para el sexo ahora mismo Baekho—respondió Ren con el rostro colorado—. Aunque soy fuerte, no creo que pueda hacer mucho hasta que pueda revisar mi cerebro.
—Bueno, siempre quiero sexo contigo —dijo Baekho riéndose entre dientes. —Pero no era eso lo que iba a decirte.
—Mientras no sea algo demasiado agotador, entonces sí, adoro las sorpresas —dijo Ren sonriéndole.
Sin decir palabra, Baekho lo tomó en sus brazos, agradecido de que tuviera un pijama puesto. Si ahora hubiera visto a su pareja desnudo no sería capaz de salir sin hacerle el amor. Desearía estar dentro de Ren ahora mismo. Pero tenía razón. Necesitaban asegurarse que estuviera bien primero.
Baekho caminó con su compañero acurrucado contra su pecho hasta la sala de estar. Se había olvidado por completo que su familia estaba esperando.
—Llevo a Ren a ver su sorpresa —dijo Baekho con una gran sonrisa—. ¿Quiere alguien unirse a nosotros? —Hubo varias cabezas que asintieron y volvió a sonreír mientras los seguían desde la puerta.
Fueron hasta el final del pasillo, y luego en fila por las escaleras como patos. Antes de entrar en el laboratorio, esperó a que todos estuvieran. Jessica abrió la puerta para ellos y Baekho lo llevó dentro.
—¡Mierda Santa! —susurró Ren cuando miró a su alrededor—. Mi compañero ha estado muy ocupado.
—¿Lo hemos hecho bien? —preguntó Jessica cuando todo el mundo entró tras ellos—. Hay una segunda habitación también.
—Esto es maravilloso —respondió Ren sonando como si estuviera conteniendo las lágrimas.
—Oye, nada de eso, mi pequeño compañero —le susurró Baekho mientras le secaba las lágrimas—. Se supone que esto te hace feliz.
—Esto es. Significa el mundo para mí —respondió.
Su padre se acercó y le dio unas palmaditas a Ren en el brazo.
—Fue idea de Baekho . Encontramos un espacio que no usábamos y llamamos a unos contratistas para hacer las renovaciones. Jessica estuvo trabajando con Baekho en la ejecución, dejándolo como tu antiguo laboratorio y ordenando los pedidos. Querían tenerlo listo para cuando despertaras.
—Gracias. A todos —les dijo Ren encontrando su voz.
—No hay de qué, mi amor —respondió Jessica.
—No iba a decirte tu otra sorpresa todavía —dijo Baekho—. Pero después de tu conversación con el médico, tal vez mejor si lo sabes.
—¿Otra sorpresa? —preguntó Ren—. ¿Qué más habéis hecho?
—Baekho tiene tu hospital construido en el complejo de los guerreros también —respondió Jessica —. ¿Por qué se lo dices ahora?
—Ren le dijo al doctor que hay pruebas humanas que podían haberle hecho para ver cómo estaba herido. Podrían haber ayudado al médico a tratarlo —comentó Baekho—. No sé si ordenó las máquinas de las que Ren estaba hablando, pero si dice que necesita esas pruebas, tenemos que llevarlo allí.
—Tengo la lista de todo lo que pedimos para el hospital justo aquí —dijo MuyngSoo tras ellos—. ¿Quieres verlo Ren?
—Sí, gracias. Retrocedamos un momento. —Dijo Ren mientras tomaba la lista—. ¿Habéis construido un hospital en cinco semanas? ¿Mientras estaba inconsciente?
—Bueno, se terminó en tres —respondió Shindong—. Jongdae tomó algunos planos de hospitales humanos de menor tamaño. Los comparamos con el hospital donde trabajabas y aprovechamos lo que pensamos que funcionaba mejor. Contratamos a los trabajadores, muchos de los guerreros ayudaron. Tu compañero estaba convencido que ibas a despertar un día, Ren. Ha hecho la vida imposible a todo el mundo, haciendo que trabajaran rápido.
—Sí. Admito que he sido un gilipollas —dijo Baekho riéndose entre dientes.
—Wow —exclamó Ren—. Baekho, ¿me puedes dejar en aquel mostrador de allí? Necesito un minuto.
Baekho le soltó suavemente, mirando a su compañero ¿Había hecho algo mal? Había asumido que Ren quería todo esto, pero tal vez había querido trabajar con los contratistas ¿Qué pasaría si Baekho había olvidado algo o había metido la pata con algo necesario?
—Ren, ¿estás enfadado conmigo? —preguntó Baekho—. No era mi intención echar a perder tus planes. Imaginé que cuando despertaras estarías molesto por querer hacer algo. Solo quise ayudar.
—No estoy enfadado contigo, Baekho. —Dijo Ren levantando la cabeza con lágrimas corriendo desde sus ojos—. Esto es… abrumador. Es increíble que hicieras todo esto por mí. Gracias. No puedo creer todo lo que has hecho.
—Haría cualquier cosa por ti, Ren, cualquier cosa.
—Lo sé —Dijo—. La mayoría consiguen flores para sus amantes enfermos. Tú me construyes un laboratorio y un hospital. No te merezco.
—No digas eso. No vuelvas a decir eso. —Le dijo Baekho mirándolo frente a frente—. Te amo. Eres todo para mí. —Se inclinó y tomó los labios de Ren con los suyos. Trató de mantener el beso suave, pero aún así puso toda la pasión y el amor que sentía por su compañero.
—También te amo Baekho—susurró contra sus labios—. Gracias. No puedo decirte lo mucho que amo mi sorpresa. Casi tanto como a ti.
Se inclinó para besarlo otra vez, y Baekho finalmente sintió que Ren estaba bien. Realmente quería pasar al siguiente nivel, pero tenía que pasar esas pruebas primero. Lentamente rompió el beso. Se imaginó que mientras antes supiera que Ren estaba bien, más pronto podía volver a besar a su compañero.
—¿Quieres ver esa lista ahora? —Le preguntó Baekho cuando lo soltó.
—Genial —respondió.
Juntó sus cejas y miró la lista que tenía en sus manos. Baekho amaba el rostro de Ren. Su compañero era tan sexy cuando estaba utilizando ese gran cerebro suyo.
—Tienes las máquinas correctas. Podemos ir al hospital y podré hacerme esas pruebas.
—¿Qué tal si vamos nosotros? —dijo Jessica—. ¿Y nos dices como lo hacemos?
—Eso también funciona —dijo Ren riéndose entre dientes—. Realmente me encantaría darme una ducha y tomar un sándwich primero.
—Baekho puede ayudarte en la ducha, y yo haré tu sándwich —respondió la madre de Baekho—. Todos podemos quedar en la puerta principal e ir juntos al hospital.
—Me gustaría eso Nari—contestó Ren sonriendo a su suegra.
Baekho se sentía siglos más joven que el día anterior. Su compañero estaba bien. Recogiendo a Ren de nuevo, se dirigió a sus habitaciones para darle una ducha. Estaba deseando de nuevo el futuro, un futuro, juntos.
CONTINUARA.......

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