CAPITULO 8
Ren se sentía muy bien después de ducharse y comer. Era increíble como algo tan sencillo podía cambiar tu estado de ánimo general. Llevaron dos coches al hospital. Estaba tan emocionado como un niño pequeño en navidad.
Dejando el coche en el parking, Baekho se bajó y dio la vuelta para ayudar a su compañero a salir. Éste aún no había visto el complejo de los guerreros antes. La casa principal parecía un castillo de estilo gótico más grande de lo que se había imaginado.
Maniobró sacándolo del coche con facilidad y cogiéndolo en brazos. Sabía que tendría que dejar de llevarlo en brazos por todas partes. De momento, Ren estaba disfrutando. Los fuertes brazos de Baekho, envolviéndolo, hacían que la idea de un coma de cinco semanas le diera menos miedo.
Entraron en la casa, observaba a su alrededor al mismo tiempo que era consciente de los guerreros que lo miraban. Los había tratado antes como a pacientes, pero eran enormes. Ren prestaba atención ansiosamente al camino por el que Baekho lo conducía hasta el hospital. No quería perderse en ese enorme lugar una vez que tuviera que ir por su cuenta.
Imaginó que habían llegado cuando estuvieron ante unas puertas más modernas al final del pasillo. Todo lo demás parecía que estaba igual desde hacía siglos. Mientras que las nuevas puertas y el área alrededor, eran evidentemente de construcción reciente.
Su abuela les abrió las puertas y Baekho entró llevando a su compañero. Ren dejó escapar un suspiro. Era justo como si hubiera entrado en su antiguo hospital. Excepto que aquí todo era brillante y nuevo. Baekho los llevó a la sala de espera frente a la recepción. Luego les mostró las tres salas de examen y las seis habitaciones para pacientes.
Ren no lo podía creer cuando entraron en el gran laboratorio, en la sala de pruebas, y luego en el quirófano. Lo mejor era la sala de trauma. Era más grande que toda la habitación de la mansión Kim.
—Baekho, esto es increíble —exclamó.
—¿Te gusta de verdad, Ren? —preguntó indeciso.
—¡Sí! Es mucho mejor de lo que pensé —dijo mirando asombrado alrededor—. Has pensado en cada contingencia.
—Me alegro que te guste bebé —Dijo Baekho besándole la cabeza—. Ahora, ¿dónde están esas máquinas?
—En la sala de pruebas —respondió riéndose cuando vio la mirada confusa de su compañero—. La habitación que me enseñaste después del laboratorio.
—Oh, eso —Dijo Baekho—. Lo hemos usado para almacenar cosas que no sabíamos para qué servían.
—Ves, eres muy inteligente y ni lo sabes —afirmó Ren soltando una risita—. Todos esos Boxes estaban llenos de máquinas para pruebas.
—Bien, entonces no tenemos que moverlas de nuevo — dijo MyungSoo riendo desde atrás—. Esas hijas de puta pesaban.
—Ese lenguaje, MyungSoo—dijo Nari, reprendiéndole con una sonrisa en su cara.
—Disculpa mamá —respondió con sorna—. Se me olvidó que jamás has oído esas palabras.
Nari le dio un manotazo en el brazo e hizo sonreír a Ren por la manera en que se burlaban. Le estaban mostrando un hospital que había costado cientos de millones, incluyendo suministros, pero aún así bromeaban como si hubieran estado en su cocina.
—Empecemos —dijo Ren entrando en la sala de pruebas otra vez.
Baekho lo dejó suavemente en una silla mientras iba a leer lo que ponía en cada caja. Ren les dijo a sus suegros y a su abuela dónde se ponía cada cosa y cómo podían desenvolverla. Afortunadamente la mayoría de las máquinas iban pre- montadas, solo necesitaban un ajuste o dos.
Fue suficientemente frustrante tener que quedarse quieto y explicárselo todo a ellos. Habría ido mucho más rápido si lo hubiera hecho el mismo. Pero cada vez que trataba de moverse, su compañero estaba allí deteniéndolo. Era estupendo como se preocupaba por Ren, pero también era molesto como el infierno.
Finalmente cuando todo estuvo montado correctamente, Baekho le permitió configurar las máquinas. Ren le había explicado que tenía que hacerse con una precisión exacta. Era algo que debía hacer él. No podía trasmitírselo a alguien y que lo hiciese.
Incluso con todos trabajando juntos y la fuerza y la velocidad de los vampiros, tardaron un par de horas en tenerlo todo listo. Una vez que todo estaba finalmente listo, Ren comenzó a echarlos a todos excepto a su compañero.
—Está bien Baekho, todo está preparado —dijo tumbándose en la camilla—. Presiona el botón rojo, una vez que esté colocado y luego ve detrás de la pantalla protectora.
—Y después, ¿qué? —preguntó Baekho.
—Después nada. La máquina hará su trabajo y los resultados aparecerán en el monitor. Cuando lo hagan, iré allí y los leeré.
—Está bien. ¿Preparado bebé?
—Sí. Pulsa el botón —respondió Ren. Estaban en silencio mientras la maquina seguía, seguía, y seguía. Finalmente se oyó un zumbido y volvió a entrar en modo de espera, Baekho salió de detrás de la pantalla.
—¿Estás bien, bebé? —preguntó mientras le daba un beso.
—Sí. Pero si digo que no, ¿me besas otra vez?
—Siempre te besaré otra vez —susurró Baekho bajando la cabeza y besándolo de nuevo.
El beso comenzó lento. Ren sabía que su compañero estaba siendo cuidadoso. Pasó su lengua por los labios y la lengua de Baekho, introduciéndosela en la boca cuando éste gimió. Se besaron con todo el ardor reprimido que padecían.
—Debo mirar los resultados —jadeó Ren cuando finalmente pararon para tomar aire.
Baekho no dijo nada mientras lo tomaba de nuevo en brazos y lo llevó detrás de la pantalla donde estaba el ordenador. Ren hizo cada ciclo, ignorando la discreta presencia del hombre.
—Me estoy muriendo aquí, bebé —se quejó Baekho—.¿Puedes al menos darme una pista?
—Todo se ve bien —contestó Ren terminando la exploración—. No tengo ningún daño permanente. La sangre me llega bien al cerebro y funciona con normalidad. Tan pronto como recupere las fuerzas estaré curado.
—Oh, bebé. Eso es maravilloso —exclamó Baekho plantando besos por toda su cara.
Cuando sus labios se juntaron de nuevo fue una explosión de pasión. Ren comenzó a quitarle la ropa a Baekho.
—Bebé, tal vez debamos esperar.
—Soy el médico aquí —argumentó Ren—. Y digo que un montón de sexo es necesario para recuperarme.
—Bueno. No quiero impedir tu recuperación —dijo su compañero riendo. Se quitó su ropa en un instante y ayudó al otro a desnudarse. Montó a Ren a horcajadas en su regazo sentándose en la silla—. Déjame hacer todo el trabajo, ¿vale?
Estaba tan caliente por el guerrero, que no podía ni hablar así que solo asintió. Baekho tenía el lubricante en la mano, debía llevarlo en sus jeans. Lentamente se echó un poco en los dedos para que Ren pudiera verlo, le pasó el brazo por detrás y acercó los dedos a la entrada arrugada de su compañero.
—¡Oh, joder Baekho! —Gimió cuando éste insertó un dedo. Comenzó a echarse hacia atrás, pero Baekho lo paró sujetándolo por la cadera, y deslizando un segundo dedo moviéndolo a la vez que lo besaba. Sus lenguas se arremolinaban juntas cuando los empujó dentro y fuera del ano, llegando a la próstata con cada movimiento.
—Tan estrechito —susurró Baekho mientras besaba su cuello y terminaba en su oreja. Añadió un tercer dedo mientras le chupaba el lóbulo. Ren dejó escapar un largo gemido, sabiendo que estaba preparado para la polla—. ¿Te gusta esto cariño? ¿Es demasiado?
—No, más. Necesito más Baekho. Por favor. Te necesito dentro de mí —jadeó.
—Lo que quieras cariño —le volvió a susurrar mientras retiraba los dedos polla.
Levantó a Ren por las caderas y lo bajó por su perfecta
—Necesitaba esto tanto, bebé. Quería sentir que era parte de ti de nuevo.
—Siempre eres parte de mí, Baekho. —Contestó Ren mirando a los ojos de su compañero mientras se empujaba más profundamente—. Te amo.
—Te amo también —le dijo mientras se la clavaba hasta el final.
Lo levantó lentamente antes de bajarlo de nuevo. Los ojos de Baekho nunca dejaron los suyos mientras mantenía un ritmo lento y constante. Era la forma más íntima de hacer el amor que había tenido alguna vez, no es que antes alguien le hubiera manifestado que lo amase.
—Me llenas. Tu polla siempre da en el sitio justo —gimió Ren. Su compañero aceleró un poco el ritmo pero manteniendo sus movimientos suaves e íntimos—. Baekho estoy cerca.
—Córrete para mí, compañero mío. —Susurró contra sus labios—. Quiero ver tus ojos cuando te corras. Me encanta ver el placer que te brindo.
—Joder, tu sexi voz es lo que me hace correrme siempre tan rápido —dijo Ren.
—Muérdeme bebé, entra dentro de mí como yo lo estoy de ti —le pidió Baekho.
Ren no necesitó que se lo dijera dos veces. Sus colmillos ya estaban extendidos como siempre que estaba excitado, lamió el cuello de Baekho antes de hundirlos poco a poco en su carne. Eso fue lo que necesitaron los dos para correrse.
Sintió la humedad de su semilla llenar el espacio entre ellos mientras Baekho lo llenaba por dentro sacudiendo sus caderas un par de veces más, y luego Ren colapsó sobre su compañero. Le llevó un par de minutos conseguir controlar su ritmo cardíaco. Estaba a punto de levantar la cabeza cuando sintió la humedad en la mejilla se dio cuenta que el hombre estaba llorando.
—Baekho , ¿qué es? —preguntó levantando su cabeza y limpiándole las lágrimas.
—Estaba tan asustado Ren —su compañero estaba sofocado—. Pensé que nunca ibas a despertar. Nunca he querido algo tanto como que te despertaras.
—Lo sé, cariño. Lo sé. —Contestó abrumado por las emociones del otro—. Estoy despierto, y estoy bien. Te lo prometo.
—Lo sé —le susurró Baekho besándolo suavemente—.Nunca me dejes Ren. No podría sobrevivir.
—Estás atrapado conmigo, hombre grande. Te amo.
—Te amo también Ren.
—Bien. —Dijo Ren sonriendo tratando de aligerar el ambiente—. Entonces limpiemos y les damos a los demás la buena noticia. Además, es tarde, y tengo sueño.
—Lo que tú digas, pequeño compañero —dijo Baekho riéndose entre dientes. Ren se estiró y agarró unas toallitas húmedas, limpiando el espació entre ellos. Baekho lo levantó lentamente de su polla ablandada y lo limpio también. Se tomaron unos minutos para vestirse, y entonces se abrazaron, celebrando que estaba bien.
—Vamos perezoso —dijo Ren arrastrando a su compañero a la puerta. La abrió para encontrarse a todo el mundo esperándolos.
Algunas caras estaban sonrientes y otras ruborizadas.
Supuso que la habitación no estaba insonorizada.
—Las pruebas ya están. Estoy bien.
—Lo hemos oído —dijo su abuela abrazándolo y riéndose.
—Sí. Lo siento —se disculpó Baekho con la cara de un rojo brillante.
—No puede apartar sus manos de ti, ¿verdad? —Le susurró su abuela al oído.
—Afortunadamente, no. Parece que no puede tener suficiente de mí —dijo Ren—. Buena cosa, por otra parte ¿Has visto al hombre? ¡Es caliente!
Todos se rieron cuando se dirigían a los coches. Sintió que todo estaba bien, caminando entre su abuela y su compañero, abrazado por ambos.
Ren se despertó con un sobresalto gritando aún en su cabeza después de la pesadilla que acababa de tener. Sabiendo que no habría manera de se volviera a dormir, se arrastró fuera del abrazo de Baekho . Se levantó, utilizó el baño y se lavó. Había pensado en un plan la noche anterior de camino a casa desde el hospital. No iba a volver a dejar que alguien más lo cogiese.
Estaba enojado consigo mismo por no haber sido capaz de defenderse de los demonios. Sabía que había tres y que era más pequeño y más débil. Pero no importaba. Nunca más volvería a sentirse indefenso. Rápidamente escribió una nota pidiéndole a Shinfong que se encontrara con él en el laboratorio cuando se despertase.
Yendo hacia la cocina, enganchó una rosquilla y un zumo y fue hacia el despacho de Shinfong para dejarle la nota en la puerta, y después se dirigió abajo para comenzar. Una vez allí empezó a colocar suministros poniendo a un lado los que iba a necesitar.
Después de una hora, lo tenía todo colocado y había terminado la lista de las cosas que necesitaba, excepto lo que no sabía que era. Ahí es donde necesitaría al padre de Baekho.
Ren estuvo un momento trabajando en fórmulas antes de ponerse a trabajar con isótopos radiactivos. Poniéndose su equipo de protección y sus gafas, se puso a combinar y probar sus fórmulas. Justo mientras mezclaba la tercera prueba, oyó un ruido y miró hacia arriba. Tuvo un segundo para ver a Shinfong en la habitación antes de que los isótopos lo quemaran.
Shinfong gritó tan fuerte que le dolieron sus oídos. Ren rápidamente cubrió su experimento y corrió hacia el hombre.
—No puedo ver —exclamó—. ¿Qué estabas haciendo?
—Tengo que lavar tus ojos, Shindong . —Dijo Ren con severidad arrastrando a su suegro al lavabo. Agarró una solución ocular y forzó los ojos uno a uno y los limpió. Luego le acercó una silla.
—Lo siento mucho Shinfong . Nunca pensé que alguien pudiera entrar en el laboratorio sin llamar, pero por supuesto,¿cómo ibas a saberlo? Probablemente nunca has estado en un laboratorio. Que estúpido he sido.
—No, tienes razón. Debería haber llamado —respondió—.¿Estoy ciego?
—No te preocupes, no estás ciego —replicó Ren—. Tu visión volverá en poco tiempo, pero mantén los ojos cerrados un poco más. Hoy estarás sensible a la luz. Aclararé tus ojos unas cuantas veces más y para mañana estarás bien. Sin efectos duraderos, te lo prometo.
—¿Qué diablos estabas haciendo Ren? ¿Por qué querías que bajara aquí?
—Estaba mezclando isótopos de una ecuación en la que he estado trabajando en y... No importa. Te he pedido que vinieras porque quería preguntarte algo en privado. No estaba seguro de tu agenda y pensé que vendrías cuando tuvieras tiempo. En realidad, no pensaba que estarías a primera hora de la mañana. Pero tengo que preguntarte algo ¿Cuál de tus hijos es el mejor con las armas?
—T.O.P, pero ¿para qué necesitas saber eso? —preguntó Shinfong claramente confundido.
—Te lo explicaré más tarde. Vamos al piso de arriba. — Respondió Ren ayudándolo a ponerse de pie. Se aseguró de coger el colirio y dirigió a Shinfong hasta el ascensor. Una vez en el nivel principal le preguntó—: ¿Dónde quieres que te lleve?
—A la cocina, por favor —respondió—. ¿Puedo abrir los ojos ahora?
—Todavía no. Vamos a conseguir sentarte en primer lugar antes de que te marees —Ren lo llevó a la cocina. Nari y su abuela ya estaban allí.
—¿Pero qué te ha pasado? —gritó Nari.
—Ren, ¿qué ha pasado? —preguntó su abuela a su vez.
—Estoy bien —respondió Shinfong —. No estaba pensando y simplemente entré en el laboratorio de Ren.
—Estaba trabajando con algunos isótopos cuando entró — dijo éste con tono de disculpa—. No tenía ninguna protección en los ojos, pero estará bien. Hoy tendrá los ojos dañados. ¿Te duelen, Shindong?
—No mucho, son más como arañazos en mis ojos — respondió cuando Ren lo sentó en la mesa de la cocina.
—Bien, voy a ponerte más gotas. Te ayudarán —levantó cada uno de sus párpados y las aplicó—. Déjalas actuar un minuto y puedes abrir los ojos. Nari, ¿has visto lo que he hecho?
—Sí, por supuesto, Ren—respondió ella.
—Necesitará una cada hora —explicó Ren—. Va a querer abrir los ojos cada vez. Asegúrate que deje los ojos cerrados durante uno o dos minutos después. Luego puede abrirlos y limpia el sobrante. Lo tienes que hacer tan pronto como se despierte mañana. Debería estar bien para entonces. Lo revisaré más tarde hoy, y mañana. Solo por si acaso.
—Muy bien —dijo Nari en voz baja—. ¿Estás seguro que va a estar bien?
—Sí, lo prometo —respondió Ren envolviendo sus brazos alrededor de ella—. Me ha pasado a mí mismo antes. Solo se queman un poco las retinas, nada que sea permanente.
—Tenemos que avisar a todos que no entren al laboratorio sin llamar —dijo Shindong.
—Voy a poner un cartel tan pronto como vuelva —le comentó—. Además, si podéis se lo decís a toda la familia y al personal, que eviten por completo el laboratorio.
—Ren, ¿qué estás haciendo fuera de la cama? Acabas de despertar de un coma, por amor de Dios —lo regañó su abuela.
—Me aseguré de comer. Te lo prometo. Estoy bien, solo un poco débil. Nada que me impida estar sentado sobre mi trasero, jugando en mi nuevo laboratorio. —Respondió sonriendo—Shindong lo siento. Una vez más, debería haber pensado en los demás que no saben estar alrededor de un laboratorio. Discúlpame.
—Mientras no sea algo permanente, diría que acabo de aprender una lección —dijo Shindong—. Estaré agradecido de que no estuvieras trabajando en algo más peligroso. Ren, estás seguro que no vas a volar mi casa, ¿verdad?
—Mi Ren nunca ha quemado nada —respondió su abuela sonando insultada—. Bueno nada que no tuviera intención de volar.
—Te lo prometo. Tu casa está segura —contestó Ren riéndose.
—No quería insultarte —dijo Shindong—. Pero lo que he presenciado parecía una llamarada solar. ¿Entiendes por qué estoy preocupado?
—Sí. Por supuesto que lo entiendo —dijo Ren—. Y tienes razón, era como una llamarada solar. Es como fuegos artificiales, sin la explosión de la pólvora y sin disparo.
—¿En qué trabajas, Ren? —Le preguntó Nari.
—No te molestes Naei—dijo su abuela respondiendo rápidamente—. Ren nunca habla de sus experimentos hasta que los perfecciona. Estoy segura que Shindong lo sabe por el Consejo.
—Tiene razón mi amor. —Dijo Shindong abriendo los ojos—. Ren siempre ha sido reservado y eso ha molestado a un buen número de miembros del consejo. Oh, puedo ver de nuevo. Todo me parece realmente brillante.
—Mejorará según avanza el día. —Le dijo Ren.
—¿Este experimento tiene que ver con la pregunta sobre cuál de mis hijos, es el que más entiende de armas? —Le susurró Shinfong a Ren en voz baja después de inclinarle hacia abajo.
—Eres un hombre muy sabio, Shindong.
—¿Debería estar preocupado? ¿Te encuentras bien?Quiero decir emocionalmente, después de lo que pasó.
—Lo estaré, después de hacer esto. —Le susurró contestando Ren después de darse cuenta que su abuela y Nari los miraban atentamente.
—Está bien dime si puedo hacer algo para ayudar. —Dijo Shindong utilizando su tono de voz normal.
—Gracias Shindong . Ven a verme si sientes cualquier dolor o sientes que empeora tu visión. Las gotas te ayudarán pero te daré algo para el dolor. —Le respondió acariciando la espalda de su suegro.
—Bien. Es un beneficio adicional tener un médico en la familia. —Dijo Nari riéndose entre dientes.
—Me alegro de eso, además fui yo quien lo herí. —Dijo Ren besando a Nari y luego a su abuela en la mejilla—. Voy a volver. No puedo dejar esos isótopos durante mucho tiempo.
—Oh, Ren. La habitación de T.O.P está al otro lado de la mansión, en el mismo piso que la tuya. Es casi la imagen de un espejo de donde tú y Baekho estáis. —Le informó Shindong .
—Gracias, Shinfong . —Contestó Ren y se alejó para no responder la siguiente ronda de preguntas.
Ren fue hacia las escaleras y fue a la habitación de T.O.P . Llamó a su puerta tomando una profunda respiración y esperando que esto fuera bien.
—¿Sí? —dijo T.O.P abriendo la puerta. Era evidente que Ren lo había despertado.
—Oh. Lo siento T.O.P. No tenía intención de despertarte.—Dijo Ren con tono de disculpa.
—No, está bien Riley. —Respondió el hombre bostezando—. ¿Estás bien?
—Sí, estoy bien. Puedo volver más tarde. Vuelve a dormir.
—Está bien, de verdad. Por favor, entra. —Respondió T.O.P abriendo más la puerta—. ¿Qué ocurre, Rrn?
—Bueno, no sé por dónde empezar. Quiero decir, no empezamos exactamente bien cuando nos conocimos.
—Lo sé. Es culpa mía. Lo siento mucho.
—No he venido aquí para una disculpa, T.O.P . He venido aquí a pedirte ayuda, pero no estoy seguro si estarás dispuesto a dármela. —Dijo Ren mirando a sus pies.
—Si es algo en lo que te puedo ayudar, seguro, ¿Qué necesitas? —Le preguntó T.O.P.
—Estoy trabajando en algo en mi laboratorio y tu padre me dijo quien podría ayudarme. No suelo meter a los demás en mis experimentos, pero esta vez necesito a alguien para consultarle.
—¿Y mi padre me sugirió? Ahora estoy intrigado. — Respondió T.O.P levantando una ceja.
—Si estás en esto, necesito que jures que se queda entre nosotros hasta que hayamos terminado. No soy muy bueno con las opiniones externas y la presión, cuando estoy trabajando. Además no me gusta dar falsas esperanzas a nadie si no sé si voy a lograr lo que estoy haciendo. —Explicó Ren pasándose los dedos por su cabello desordenado.
—Tienes mi palabra de honor, Ren. Quedará entre nosotros. —Dijo T.O.P poniendo una mano sobre su corazón.
—¡Bien! —Exclamó Ren, dejando escapar un suspiro cuando se dio cuenta que lo había estado reteniendo—. ¿Qué sabes sobre las bombas flash?
—Nada, me temo.
—Bueno. Son como las granadas, excepto que no hay una gran explosión, ni destrucción. Los seres humanos las utilizan para desorientar a sus enemigos, para perjudicar su visión e impedirles ver bien.
—Está bien. Entiendo el concepto. Pero, ¿por qué estás trabajando en eso?
—Ellos usan una combinación de isótopos radiactivos que recrean un estallido de luz. Casi como si fuera una llamarada solar, pero es luz ultravioleta. —Contestó Ren esperando que el hombre se diera cuenta.
—¿Luz ultravioleta? Eso sería... ¡demonios! Estás desarrollando un arma para usarla contra los demonios,¿verdad? —preguntó T.O.OP con una sonrisa cruzando su cara.
—Sí. Las bombas flash en sí, no son tan difíciles de hacer, pero sin embargo no sé nada de granadas. Pero quiero poner el compuesto en forma de municiones. —Explicó Ren emocionado—. Si pudiéramos ponerlo en balas, podrían entrar en los demonios y liberar la luz. Tendrían un colapso con un disparo.
—Quemar al demonio de dentro hacia fuera. —Terminó T.O.P por él.
—Sí, esa era la idea. —Respondió Ren.
—Eres un jodido genio, Ren —Exclamó T.O.P corriendo para abrazarlo. Lo levantó girándolo alrededor y lo dejó en el suelo—. Te ayudaré en lo que pueda, hermano.
—¿Hermano? —susurró Ren.
—Sí, hermano. Quería disculparme por el daño que te hice. Tenías razón. He sido un ignorante. Pensé mucho en ello, y vi la felicidad de Baekho . Y cuando has estado herido, ha sufrido tanto dolor, era como si un pedazo suyo se hubiera ido. No me importa si eres un hombre o no. Si haces feliz a mi hermano, eso es todo lo que cuenta.
—Gracias T.O.P . Significa mucho para mí. —Contestó Ren haciendo un esfuerzo por no llorar.
—Bueno, espero que me perdones con el tiempo.
—Te perdoné en ese momento, T.O.P . Estabas preocupado por tu hermano. Se dicen y se hacen muchas cosas para proteger a la gente que amamos. Dejemos todo eso en el pasado, ¿de acuerdo?
—Me gustaría. —Respondió T.O.P dando palmaditas en su espalda—. Me agradaría mucho, Ren.
—Bien, ahora lleva ese culo vestido al laboratorio. Trae armas y municiones contigo, así podremos empezar. —Dijo el pequeño médico, dirigiéndose a la puerta.
Una vez en el pasillo se recostó en la puerta cerrada.¡Wow! Fue mucho mejor de lo que había esperado. Vete tú a saber. A veces la gente te sorprende para bien.Sonriendo, Ren volvió corriendo a su laboratorio para tenerlo todo listo. Esto iba a funcionar.
CONTINUARA...........

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