miércoles, 24 de octubre de 2018

Saga de los hermanos Kim 01: Baekho

ULTIMO CAPITULO

Baekho se estiró y bostezó al despertar. Tardó unos minutos en averiguar qué era lo que estaba mal. Estaba solo«¿Dónde coño estaba Ren?» Comenzó a asustarse. Rápidamente cogió su bata, se la echó por encima antes de revisar corriendo todas las puertas. Corrió tan rápido como pudo hacia la cocina, rezando porque su compañero hubiese ido a comer. Sus esperanzas se desvanecieron cuando entró en la habitación, y no estaba allí.

—¿Dónde está Ren? ¿Lo has visto? —exclamó.

—Está bien, Baekho. —Se rio Jessica—. Ha estado trabajando en su laboratorio durante horas. Está trabajando en un nuevo experimento.

—¿Estás segura? ¿Nadie se lo ha llevado? —La interrogó, empezando a respirar otra vez.

—¿Has perdido a tu compañero, hijo? —preguntó Shindong soltando una risita.




—Me desperté y no estaba allí. No estaba... ¿Qué cojones te ha pasado, papá?

—¡Baekho! Ese lenguaje —lo regañó su madre.

—Lo siento, mamá. —Replicó Baekho controlándose—.¿Qué te ha ocurrido?

—Entre en el laboratorio de Ren sin llamar. —Respondió Shindong con calma—. Con lo que sea que estuviera trabajando explotó justo cuando entre y me quemé los ojos. Dice que mañana estarán bien. Simplemente estarán algo sensibles a la luz hoy.

—¿Estás seguro? —preguntó a su padre acercándose para verlo por si mismo.

—Sí —respondió su madre rodeándole con un brazo—. Tu padre está mucho mejor y solo han pasado un par de horas.

—¿Está bien Ren?

—Está bien, Baekho . —Respondió su padre riéndose entre dientes—. Tenía todo su equipo de protección. Ren sabía exactamente lo que hacía. Todos tenemos que acostumbrarnos a no entrar en el laboratorio hasta que nos dé permiso.

—Siéntate, Baekho. —Dijo Jessica señalándole una silla—. Estaba preparándole la comida. Puedes llevársela cuando haya terminado.

—Jessica. —Dijo Nari regañándola—. Te he dicho que tenemos personal para hacer eso. No tienes que cocinar.

—Lo sé. Pero me gusta. Me hace sentir útil. —Respondió ella riéndose—. Además, tu personal no cobra lo suficiente como para interrumpir a mi nieto tratando de hacerle comer cuando está trabajando.

—¿Es tan malo? —preguntó el padre de Bekho .

—Oh sí. —Respondió Marian. —Es horrible. Cuando inicia un nuevo proyecto, pueden pasar días y se olvida de comer, de ducharse, de devolver las llamadas e incluso de ir al hospital. Se echa una cabezada aquí y allá, en el laboratorio. Algo que tenéis que aprender, es, que no sabe lo que es parar o tomarse un descanso. Mira Shindong , me gustas, así que esto no va por ti. Sin embargo el Consejo ha sido bastante duro con Ren, castigándole a lo largo de los años. Por no mencionar a sus colegas, que lo tratan como si fuera un médico que practicara vudú. Siempre ha tenido que trabajar tres veces más duro que otros médicos, porque ha estudiado con los humanos. Lo miran por encima del hombro, y en todas las ocasiones en que ha logrado algo, o bien se han reído abiertamente o han alegado que es porque ha utilizado su don, no su talento. Oh, nuestros médicos han comenzado a utilizar algunos de los medicamentos que ha creado. Únicamente que actúan como si les hubieran caído del cielo.

—En lugar de dar a Ren el crédito que se merece. — Terminó Baekho por ella.

—Sí. —Dijo Jessica con voz triste—. Sé que le expliqué a Baekho como fue asesinada la familia de Ren, pero no te lo he explicado a ti. Mi nieto se culpa. Si hubiera sido más fuerte, podría haber sanado a su familia. Ahí es de donde viene la sed de conocimientos. Y después de lo que le hicieron los demonios, conozco a mi nieto. Se siente débil, impotente y furioso.

—Supongo que eso es normal en la mayoría de las víctimas. —Dijo Nari tomándola de la mano.

—Sí. —Dijo Jessica levantando la cabeza para mirar a Baekho —. Pero ahora tiene a alguien que lo ama por si mismo, que respeta sus habilidades. Necesita a alguien que lo apoye, si tú quieres.

—Lo haré lo mejor posible, Jessica. —Le contestó besándola en la mejilla y agarrando la bandeja de comida. Se dirigió al laboratorio pensando en lo que la mujer le acababa de decir. Baekho quería que Ren fuera feliz. Quería cuidarlo. Tal vez podría encontrar formas de atraer a su pareja fuera del laboratorio de vez en cuando.

Riéndose Baekho llegó al laboratorio y llamó con fuerza a la puerta. Esperó varios minutos antes de que le abrieran.

—¿T.O.P ?¿Qué haces aquí? —preguntó Baekho.

—Estoy ayudando a Ren con algo. —Respondió abriendo más la puerta—. Vamos, entra.

—Hola, compañero. —Dijo Baekho al entrar en la habitación—. Imagina mi sorpresa cuando desperté solo.

—Oh, sí. Lo siento —murmuró sin levantar la vista—. No estoy acostumbrado a tener a alguien que se preocupe por mí. Dejaré una nota la próxima vez.

—Eso funciona, pero también me perdí el beso de buenos días —comentó Baekho dejando la bandeja—. Tu abuela te hizo el almuerzo y me ha enviado aquí para que comas.

—No tengo hambre. Comeré más tarde —objetó su compañero escribiendo algunas notas.

Sí, Baekho no iba a aguantar esto. Fue tras Ren y cogió a su pequeño compañero en brazos.

—¡Baekho! ¿Qué estás haciendo? Bájame. Estoy trabajando.

—Cuando me saludes y te comas la comida —le dijo Baekho—. Entonces te dejaré volver al trabajo. Acabas de despertar de un coma, Ren. Piensa como un médico ¿No es importante que te alimentes?

—Muy bien. Cogí el punto —dijo girando los ojos. Echó la cabeza hacia atrás y le dio un suave beso de buenos días—¿Puedes bajarme ahora para que pueda comer?

—No sé. Me gusta tenerte en mis brazos —le dijo Baekho sonriendo. De mala gana dejó a su compañero en el suelo—. Entonces, ¿en qué estáis trabajando?

—Te lo diré cuando terminemos —contestó Ren con la boca en el sándwich.

—Oh —exclamó Baekho , tratando de mantener el dolor de su voz—. ¿Algo en lo que pueda ayudar?

—No. T.O.P ha sido de gran ayuda. —Respondió su compañero respirando entre bocados—. Además, ¿no ibas a estudiar cómo entraron los demonios en la propiedad?

—Tienes razón. —Respondió Baekho sintiendo las lágrimas en los ojos—. Será mejor que lo haga. Te veré en la cena Ren.

—Gracias por la comida. —Dijo Ren sonriéndole antes de volver a su almuerzo.

Baekho dejó el laboratorio sintiéndose derrotado ¿Por qué quería la ayuda de T.O.P y no la suya? Ni siquiera creía que se gustaran después de lo ocurrido la otra noche, cuando los demonios atacaron a su compañero. Baekho se dirigió a la cocina. Necesitaba comer también.

—¿Comió Ren? —preguntó su madre cuando entró en la cocina.

—Sí. —Respondió asintiendo. Fue hacia el refrigerador, sin saber ni lo que quería. Su conversación con Riley acabó con su apetito.

—¿Qué pasa Baekho? —Le preguntó Jessica.

No podía hablar, temía que iba a ponerse a llorar. Baekho solo se encogió de hombros.

—Déjame adivinar. ¿No te dijo en qué trabajaba?

—No. —Respondió.

—No nos lo dirá a ninguno de nosotros —dijo Shindong —. Y antes de que lo preguntes, Ren pidió ayuda a T.O.P  porque me consultó quién era el mejor para asesorarlo sobre su proyecto. Le dije que era T.O.P.

—Así que sabes en lo que está trabajando. —Comentó Baekho  girándose hacia su padre.

—No exactamente, pero puse un par de piezas juntas. — Respondió su padre—. Tuve en cuenta sus preguntas y lo que estaba haciendo en el laboratorio.

—Bueno, entonces puedes decírmelo —dijo Baekho .

—No Baekho. No puede. —Dijo Jessica echando una mirada a Shindong —. Sí Ren quisiera que lo supieras te lo habría dicho.

—Pero, ¿por qué tiene secretos conmigo? —preguntó, sintiendo que se le rompía el corazón.

—No está teniendo secretos contigo, cariño. —Dijo Jessica acercándose a Baekho—. Ren simplemente guarda sus cartas cuando se trata de su trabajo. No le gusta que la gente participe, ni dé opiniones, ni que tengan esperanzas mientras que no sepa que funciona.

—Es cierto, Baekho. —Le dijo Shindong —. Hemos estado hablando antes de cómo se conducía el Consejo, y Ren nunca nos dirá en lo que está trabajando hasta que no termine. Es su manera.

—¿Peleó contigo cuando le dijiste que comiese? —Le preguntó Jessica.

—No, al principio no me hizo caso y dijo que comería más tarde —Baekho se echó a reír—. Pero luego lo cogí y le recordé que acababa de salir de una lesión y necesitaba alimentarse. Entonces le puse delante los alimentos y le dije que comiera. Estaba haciéndolo rápidamente cuando me fui.

—Mira —dijo Jessica—. Has conseguido que coma antes que yo ¿Qué más dijo Ren?

—Le pregunté si podía ayudar. —Respondió Baekho empezándose a sentirse algo mejor. Tomó su comida de encima de la mesa antes de seguir—. Me dijo que no, gracias. Pensó que iba a estar trabajando en cómo los demonios entraron en la propiedad.

—Ahí lo tienes. Pensaba en ti. —Dijo Shindong.

Pero Baekho estaba más interesado en la doncella que de repente se puso blanca como el papel y se volvió en dirección opuesta. Se escabulló tan rápido como pudo. Baekho saltó de la silla y la alcanzó en un instante.

—¿Qué sabes Susan? —Preguntó Baekho tratando de mantener la calma.

—Na... nada... se... se... señor Bae... Bae... Baekho. — Tartamudeó ella.

—Entonces, ¿por qué palideces ante la mención de la entrada de los demonios? Parecía que estabas a punto de desmayarte. —Argumentó Baekho afilando su tono de voz—. Susan, te diste la vuelta y huiste como si te persiguieran los perros del infierno ¿Qué sabes?

—Lo siento —se lamentó entre sollozos—. Lo siento tanto.

—¿Sientes qué, Susan? —preguntó su madre tomándola en sus brazos.

—Prometieron que nadie saldría herido —Exclamó Susan—. Dijeron que solo querían algo de la casa.

—¡Les dijiste como entrar! —Rugió Baekho lanzándose a por la mujer. Afortunadamente Hangeng y MyungSoo alertados por los gritos entraron en la cocina y atraparon a Baekho impidiéndoselo—. ¡Mi compañero pudo haber muerto! ¿Por qué? ¿Por qué hiciste eso? ¿No hemos sido buenos contigo?

—Sí —susurró sonando más asustada que antes.

—Entonces, ¿por qué? —Le preguntó su madre con un tono más calmado.

—Se llevaron... —Susan hipó—. Se llevaron a mi hija. Los demonios contactaron conmigo y me dijeron que si les ayudaba a entrar la soltarían. Que nadie saldría lastimado. Dijeron que solo iban a robar un par de cosas.

—¿Liberaron a tu hija? —preguntó Shindong.

—No... —Susurró—. Y el número desde el que me llamaron ya no funciona. Hice lo que me pidieron y todavía la tienen. No sabía qué hacer. Esperaba que estuvieran diciendo la verdad, pero ahora los he traicionado y todavía tienen a mi hija, y no sé qué hacer.

—Susan —dijo Shindong —. ¿Por qué no lo dijiste? Tenías que saber que te hubiésemos ayudado.

—Dijeron que lo sabrían si se los decía —respondió Susan—. El demonio dijo que me iba a enviar la cabeza de mi hija si se lo decía a alguien.

—Susan, si no podían llegar a la propiedad, ¿cómo lo iban a saber? —preguntó su padre.

—No sé —gritó de nuevo—. Dijeron que lo sabrían.

—Muy bien, Susan. —Dijo Nari, pasando la mano por su espalda—. Ya se nos ocurrirá algo. Pero necesitamos que nos digas como traspasaron la seguridad.

—Los sensores de la parte de atrás de la propiedad. — Respondió ella tratando de acercarse a su madre—. Lo siento realmente señor Baekho. No lo habría hecho si hubiese sabido que iban a hacerle daño a alguien.

—Te creo, Susan —respondió Baekho más calmado. Sus hermanos lo soltaron—. Sin embargo, no se puede confiar en los demonios, ¿de acuerdo?

—Lo sé. Pero tenían a mi hija. —Dijo Susan mirando sus manos.

—Cuando llamó el demonio, ¿escuchaste algún ruido de fondo? —preguntó Hangeng concentrándose.

—No, no realmente. Pero hacía eco. —Dijo Susan juntando sus cejas—. Oh, sí y agua. Escuché como olas, como si estuvieran en la playa.

—Bien, eso está bien Susan. —Dijo Hangeng suavemente—. Si te acuerdas de cualquier otra cosa nos lo dices, ¿de acuerdo? Y vamos a necesitar el teléfono. —Susan asintió entregándole su móvil. Sus hermanos abandonaron la cocina tan rápido como habían entrado.

—Susan. —Dijo Shindong con tono serio—. Nunca más,¿de acuerdo? Si algo ocurre o estás en problemas, vienes a nosotros. Has sido una empleada leal desde hace siglos, eres casi de la familia. No estoy contento con lo que ha pasado, pero no puedo imaginarme que haría si le hubiese sucedido algo a alguno de mis hijos. Pero nunca más nos ocultes algo como esto o nos traiciones.

—Lo prometo, señor Kim. —Respondió mirándolo a los ojos—. Amo mi trabajo, lo hago. Ustedes son como mi familia, y siempre han sido buenos conmigo. Lo siento.

—De acuerdo, Susan. Lo sabemos. —Dijo su madre, compartiendo una mirada con su padre por encima de la cabeza de la mujer.

Baekho conocía esa mirada. Significaba que estaban de mierda hasta el cuello. No podía estar más de acuerdo.

El siguiente par de días pasó volando para Baekho. Ren y T.O.P prácticamente vivían en el laboratorio, pero por lo menos comían. Finalmente se sintió bien con que su compañero no le hablase acerca de su proyecto. Se lo diría con el tiempo.

La sorpresa para todos fue lo bien que se llevaban Ren y T.O.P. Un extraño habría pensado que habían sido amigos durante años, no adversarios durante la primera noche que el médico pasó allí.

Baekho, Jongdae, MyungSoo y Hangeng repararon y volvieron a poner los sensores que Susan había estropeado. También colocaron alguno más extra, que no iban a decirle a nadie. Cuando lo hicieron, los hermanos coincidieron en que nadie entraría en la propiedad sin que lo supieran.

Baekho acababa de entrar en la sala de estar para tomar una copa antes de la cena cuando escuchó que las alarmas de la propiedad se apagaron. Se dio la vuelta y se encontró con sus hermanos en la oficina de seguridad. Era una pequeña habitación delante de la casa que mostraba los sensores apagados y donde tenían armas extra. Cuando vieron que no era en la parte de atrás de la casa, apagaron la alarma rápidamente, los demonios no podrían traspasarlos.

Hangeng y Jongdae iban delante de Baekho con MyungSoo siguiéndoles. Alcanzaron la puerta trasera y tomaron posiciones. Unos minutos más tarde, los demonios se pusieron a la vista, sintió a T.O.P llegar a su lado. Aunque agradecía la ayuda extra, esperaba que se hubiera quedado con su compañero.

El corazón de Baekho se detuvo cuando vio a Ren traspasar la puerta trasera y empezar a caminar con calma hacia los demonios.

—No. Déjale. —Le dijo T.O.P a Baekho—. Confía en nosotros.

Estaba a punto alucinar con su hermano cuando vio a T.O.P sacar un rifle de francotirador y apuntar. Baekho miró a sus otros hermanos, que sólo se encogieron de hombros.Genial, no tenía ni idea de lo que estaba pasando.

—¿Has vuelto a por más, pequeño compañero de un Kim ? —Le preguntó uno de los demonios, unos veinte metros frente a Ren. Baekho estaba ansioso por llegar y protegerlo. Le tomó toda la voluntad que tenía confiar en su hermano y en su compañero.

—Sí, en realidad, ¿Estáis listos para uniros a los gilipollas que trataron de agarrarme la última vez? —preguntó Ren riéndose de los demonios, enfureciéndolos.

Justo cuando los demonios estaban a punto de correr los últimos metros. Ren sacó una pistola semi-automática. Baekho oyó el rifle de francotirador un segundo antes de que Ren apuntara y disparara.

Baekho no podía creer lo que veía. Vio como cada uno de sus tiros alcanzaba a un demonio diferente, una pequeña cantidad de luz alumbró en el agujero que hicieron las balas. Los demonios que recibieron disparados parecían desmoronarse hacia el interior, y después de un minuto, volverse cenizas.«¡Pero que cojones! ¿Qué llevaban las armas?» se preguntó Baekho  mientras veía a su hermano y a su compañero matar a otros cuatro demonios como a los dos primeros.

—Bueno diría que es una prueba superada —Le gritó T.O.P a Ren—. ¿Verdad?

—¿Prueba? —preguntó Baekho mientras seguía a T.O.P que corría hacía Ren.

—Sí, prueba —contestó Ren cuando llegaron todos los hermanos—. Creo que lo hicimos bastante bien, T.O.P.

—¡Joder que si lo hicimos! —respondió T.O.P chocando los puños con el compañero de Baekho.

—¿Puede alguien informarnos? —preguntó Hangeng asombrado—. ¿Qué cojones habéis hecho?

—Bueno, tuve una idea mientras estaba en coma. — Explicó Ren—. Seguía reviviendo una y otra vez lo que había sucedido, pero luego mi cerebro lo transformó en pesadillas. De todas formas, en algunas, me limité a hacer que los demonios continuaran hasta el amanecer y verlos después como se convirtieron en polvo. Recordé, algo que aprendí en clase de historia, en la universidad, sobre las bombas flash en las guerras de los humanos.»Así que al día siguiente después de despertarme fui a mezclar isótopos radiactivos que emiten luz ultravioleta. Fue entonces cuando vuestro padre entró en el laboratorio. —Ren tomó una profunda respiración para poder continuar—. Le pregunté a vuestro padre quien sabía más sobre armas y municiones y me dijo que era T.O.P.

—Vino por la mañana. —Dijo el mencionado hermano continuando con la historia—. Me dijo lo que había estado pensando y me pidió ayuda. Cuelga decir, que fue todo idea suya. La parte difícil fue diseñar una bala que fuera lo suficientemente fuerte como para entrar en el cargador y dispararla., pero aún así abrirse cuando entrara en un cuerpo demoniaco.

—Correcto —añadió su compañero—. Nos dimos cuenta de esa parte ayer, así que realmente, esto ha sido la prueba perfecta.

—Y ahora que sabemos que funcionan, produciremos muchas más —dijo T.O.P—. Nos aseguraremos que los guerreros vayan armados con ellas. Tal vez incluso algunos de los aquelarres, pero tendremos que hablar con el Consejo.

—Bueno, tendrás mi voto —dijo su padre detrás de ellos—Bien hecho Ren, T.O.P. Sabía que podríais hacerlo.

—¿Lo sabías? —preguntó Baekho.

—Cuando Ren me preguntó cual de mis hijos era el mejor con las armas de fuego, me puse a pensar. Pero eso fue después de que me quemara mis ojos por sus experimentos. Describió que estaba trabajando en una llamarada solar. —Les explicó su padre—. Cuando uní ambas cosas, teniendo en cuenta que Ren fue atacado por los demonios, lo descubrí muy rápido.

—¡Mierda, Ren! —Exclamó Baekho envolviéndolo en sus brazos—. ¡Es impresionante! Eres increíble, ¡un puto genio!

—Ese lenguaje Baekho. —Dijo su madre riendo desde atrás.

—Espera hasta que tengamos las granadas hechas —dijo T.O.P entre risas.

—Las conseguiremos T.O.P—dijo Ren abrazando a Baekho de nuevo—. He creado un monstruo de los experimentos.

—Sí, lo has hecho —coincidió T.O.P riendo—. No sabía que la ciencia podía ser tan divertida. Productos químicos peligrosos, armas, munición, estoy en el cielo.

La familia se echó unas buenas risas, emocionados de que esas armas ayudarían cuando fueran diseñadas, a combatir a los demonios. Tal vez la guerra no era una batalla perdida después de todo ¿Quién sabe? Todo lo que Baekho sabía era que amaba a su pequeño compañero, y estaba muy, muy orgulloso de él.

CONTINUARA....

EL SGTE SERA EL EPILOGO .

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