EPILOGO
Ren se despertó a la mañana siguiente con unos suaves labios besando su hombro y un dedo abriéndose paso en su culo. Realmente esperaba que fuera su compañero, o Baekho estaría muy molesto.
—¡Despierta bebé! —Le susurró Baekho, besando todo el camino hasta su oreja.
—Buenos días, mi amor. —Dijo Ren dejando escapar un gemido cuando Baekho insertó un segundo dedo—. Oh, Baekho que bien se siente.
—Esto es lo que quería hacerle, a mi pequeño, hermoso, y ardiente genio, compañero, que se sintiera bien. —Replicó su pareja, besándolo entre palabras.
—Ardiente, ¿eh? —preguntó.
—¿No crees que eres ardiente, Ren? —Baekho se rio entre dientes—. Me quedé dormido contigo en mis brazos, después de joderte fuerte. Y lo primero que hago cuando me despierto es tocarte de nuevo. No podía esperar a que despertaras, tuve que entrar en este sexi y apretado agujero.
—Bueno, si no quieres que esté tan apretado, déjame levantar las caderas. —Respondió Ren. Estaba tumbado boca abajo y Baekho estaba separando las mejillas de su culo mientras sus dedos entraban en su agujero—. Nunca me han follado de esta manera.
—Entonces te quedas así. —Gruñó Baekho en su oído—. Voy a ser el único que te folle de esta manera. Y será algo que jamás olvidarás.
Ren fue a decir algo inteligente de nuevo, pero Baekho insertó un tercero y lo único que pudo hacer fue gemir de placer. Sintió la pérdida de los dedos de Baekho cuando los sacó, pero le encantó la sensación de la gruesa polla, entrando en su culo. Su compañero sacudió sus caderas hacia atrás y hacia adelante, varias veces hasta estar totalmente enterrado.
—Ren, quiero tener un bebé. —Le susurró Baekho cuando cubría su cuerpo.
—¿Un qué? —preguntó Ren tratando de deshacerse de algo de la lujuria que lo nublaba.
—Quiero tener un bebé, un poco de ti y de mí —respondió su compañero—. Hablé con mi madre y nos encontró una sustituta que está dispuesta a llevar a nuestro bebé para nosotros.
—¿Me preguntas esto ahora? —preguntó Ren tratando de no reírse.
—¿No es cuando piden los hombres las cosas? ¿Durante el sexo? —preguntó Baekho confundido.
—Creo que es más, cuando los hombres tienen relaciones con las mujeres. —Dijo Ren—. Sabes, las mujeres pueden quedarse embarazadas. Lo piden antes de tener sexo para intentar hacer un bebé.
—Oh. —Respondió Baekho.
Ren pudo escuchar la derrota en una sola palabra. Casi se le rompe el corazón.
—Creo que es la manera perfecta para preguntarme, mi amor —dijo Ren. No quería aplastar el espíritu de Baekho—.¿Has pensado en ello o es una cosa momentánea?
—Pensé mucho en ello mientras estabas en coma — respondió—. Seguía planeando nuestro futuro, juntos. Me ayudó a mantener la esperanza. Un día pensé en los niños, y me dí cuenta de que realmente quería tener hijos. Quiero que tengamos un bebé.
Ren lo pensó durante unos momentos. Siempre había querido tener hijos, pero siendo gay no parecía estar en su futuro. Mientras pensaba en un niño que se pareciera a Baekho, su corazón se alborotó.¡Un bebé! Su abuela y Nari lo echarían a perder. Solo ese pensamiento le hizo reír.
—¿Por qué te ríes mi amor? —preguntó Baekho mientras le besaba el cuello.
—Estaba pensando en como tu madre y mi abuela echarían a perder a nuestro bebé. —Le dijo Ren. Los dos se rieron por las imágenes.
—¿Eso quiere decir que te gusta la idea? —Le preguntó su compañero con evidente esperanza en la voz.
—Me encanta. —Susurró Ren besándole los labios—. Y te amo Baekho. Sí, tengamos un bebé.
—¿En serio? —exclamó el hombre sorprendido.
—Sí —respondió Ren—. Me encanta la idea de tener un niño o una niña que se parezca a ti.
—Gracias Ren—susurró Baekho con un nudo en la garganta—. Te quiero mucho.
—Enséñamelo —gimió Ren—. Enséñame lo mucho que me amas Baekho. Te necesito.
—Cualquier cosa que quieras, compañero mío —gruñó Baekho.
Se retiró poco a poco de Ren antes de embestirlo con fuerza de nuevo. Baekho lamía a la vez su marca de acoplamiento en el cuello. Sabía que eso lo volvía loco.
—Sí, Baekho. Sí. —Comenzó a gritar Ren—. Así, jódeme duro. Estás dando justo en el punto cada vez que entras.
—¿Te gusta así? —preguntó Baekho empujándose de nuevo en el estrecho agujero.
—¡Sí! Oh joder, ¡sí! —Aulló Ren—. Eso es Baekho, hazme tuyo de nuevo.
—Siempre serás mío —gruñó Baekho entre empujones—. Eres mío, Ren. Siempre mío. Sólo para darte placer. Quiero tu placer. Soy adicto a eso. Tan adicto como lo soy a follarte. No puedo tener suficiente de ti.
—Bien. Quiero que me folles así hasta la eternidad. — Respondió Ren entre gemidos. Eso debió gustarle a Baekho porque sus empujones se volvieron más rápidos y menos coordinados—. Muérdeme Baekho. Quiero que todos vean la marca de tus colmillos.
—Sí —silbó Baekho bajando la cabeza hasta su cuello mientras lo abrazaba.
Los hundió lentamente para extraer el placer y bordear el dolor. Cada sorbo que su compañero tomaba de él, Ren lo disfrutaba. Se corrió duro. Su pene expulsó el semen con tanta fuerza que lo sacudió, gritando el nombre de su compañero.
Un instante después sintió la semilla de Baekho llenarlo cuando se corrió también, gritando. Fue perfecto. Fue el sexo perfecto, después de tomar la decisión de formar una familia, después de todo lo que había sucedido. Fue el mayor paso hacia el futuro que Ren pudiera haber pensado, y todo eso después de un orgasmo como ese.
*********************
FIN

No hay comentarios:
Publicar un comentario