Kim MyungSoo, es un guerrero que lucha contra los demonios, creció sabiendo que tenía el amor y el apoyo de su familia. Eso definió quien era. Descubrió a su compañero, SungJoon, en una misión en la que tenían que rescatar a varios vampiros que habían sido secuestrados, se da cuenta que tiene que utilizar todo lo que ha aprendido mientras crecía para convencer a SungJoon que vale la pena el amor que MyungSoo le quiere dar.
Kwak SungJoon siempre supo que era una gran decepción para su familia. No era un guerrero como su padre y sus hermanos. No era ni siquiera un buen vampiro. Escondido e ignorado por su familia, aprendió a no confiar en nadie. Cuando es secuestrado por los demonios, sabe que no le importará a nadie.
Rescatado por MyungSoo y acoplado con él, SungJoon tiene que decidir, si está dispuesto a arrastrar a su compañero al infierno en el que ha vivido durante toda su vida.
Kwak SungJoon siempre supo que era una gran decepción para su familia. No era un guerrero como su padre y sus hermanos. No era ni siquiera un buen vampiro. Escondido e ignorado por su familia, aprendió a no confiar en nadie. Cuando es secuestrado por los demonios, sabe que no le importará a nadie.
Rescatado por MyungSoo y acoplado con él, SungJoon tiene que decidir, si está dispuesto a arrastrar a su compañero al infierno en el que ha vivido durante toda su vida.
CAPITULO 1
Kim MyungSoo podía sentir que su fuerza disminuía más y más a cada minuto. Estaba de caza junto con otros dos guerreros, y a pesar que no había sido una larga persecución, no habían parado.
Finalmente estaban acercándose a los demonios que seguían secuestrando vampiros. En esta ocasión los malditos habían sido inteligentes, no habían dejado ningún rastro que los guerreros pudieran seguir.
Los demonios una vez habían sido vampiros, que decidieron no alimentarse con plasma. Querían el poder, el poder de matar. Los vampiros siempre habían vivido con un estricto código de no dañar a los humanos y ocultarles toda evidencia de su existencia. Durante las últimas décadas, con bancos de sangre por todas partes, la mayoría de los vampiros ni siquiera la bebían directamente de los humanos excepto en situaciones de emergencia.
Los guerreros sabían que solo era cuestión de tiempo antes de que algún demonio se equivocara, y el momento había llegado. Esperaron hasta que cayera la noche y salieran los demonios, manteniéndose cuidadosamente ocultos. Una vez que éstos, estuvieron lo suficientemente lejos, los tres guerreros fueron a rescatar a los rehenes.
—¿Soy yo, o hace especialmente frío aquí? —preguntó C.A.P.
Era un amigo de la familia Kim, el más cercano a su hermano mayor Baekho, que se había acoplado recientemente, por lo que últimamente tendía a saltarse la mayoría de las misiones, prefiriendo la compañía de su compañero.
—Sí, lo hace. —Respondió MyungSoo—. ¿Le preocupa a alguien más?
—No me hace feliz, pero no te preocupes, hermanito. Te mantendré a salvo. —Le dijo Hangeng , que era mayor a su hermano MyungSoo.
MyungSoo giró sus ojos mientras seguían andando. Tenía más de trescientos años y sus hermanos lo trataban aún como a un niño pequeño.
—Recuerdo un par de veces en las que MyungSoo ha salvado tu culo, Hangeng. —Se rio C.A.P.
—Hey, alguien tenía que hacer algo para que el chico se sintiera mejor consigo mismo. —Replicó Hangeng.
—¿Habéis terminado? Podemos reírnos después de que el trabajo esté hecho. —Dijo MyungSoo mientras aceleraba el paso, en realidad no le importaba si ellos lo seguían. En este momento otro de sus guerreros estaba en la parte superior esperando con una camioneta para poder transportar a los rehenes. Se detuvo cuando la cueva se abrió a una habitación. Había por lo menos doce vampiros allí.
—¡Que me jodan! —exclamó Hangeng que iba detrás—. Está bien. Debemos movernos rápido, pero tratar de no hacerles más daño del necesario.
MyungSoo sujetó al primer superviviente y se dirigió hacia la entrada de la cueva en el acantilado, por la que habían entrado. Después de colocarle el arnés lo aseguró a la cuerda que habían tirado para poder subir a los rehenes hasta la cima del acantilado, MyungSoo llamó al guerrero de la furgoneta.
C.A.P y Hangeng siempre le habían dicho que era demasiado cauteloso, pero de nuevo había estado acertado al calcular que necesitaban una furgoneta extra. No había manera que pudieran ir doce vampiros heridos y cinco guerreros en una sola furgoneta. MyungSoo sabía que nadie le iba a reconocer que había tenido razón, pero al menos el equipo fue capaz de salvar a todos los rehenes.
Cuando regresaba a recoger a otro superviviente, MyungSoo pasó a C.A.P y a Hangeng. Su hermano tenía una expresión tan sombría como la suya. Estos vampiros estaban en un estado lamentable. Era obvio que habían sido torturados. La mayoría ni siquiera permanecían conscientes, y todos parecían demasiado débiles para moverse por su cuenta.
Este era el tipo de cosas que hacía que MyungSoo saliera por las noches, no por lo intenso que era ser un guerrero, o matar demonios. Eran por los inocentes que quedaban atrapados en el fuego cruzado. Eso le recordaba que luchaban para mantener a su gente a salvo.
También trabajar mantenía su paciencia a raya con su loca familia. Podían ser unos chiflados y entrometidos cuando querían, pero al menos estaban vivos y MyungSoo podía ir a casa con ellos, a casa de sus padres.
Kim Shindong y Nari tenían siete hijos. Hangeng , T.O.P, Jongdae, Baekho, Luhan, MyungSoo y ZiTao. Kim era un nombre que todos los vampiros conocían. Eran casi como si fueran la Realeza en su mundo. Su padre se retiró de la lucha cientos de años atrás y tenía un asiento en el Consejo Superior. Teniendo en cuenta la longevidad de los vampiros, Shindong podría estar en ese puesto durante un tiempo muy, muy largo.
Por supuesto los vampiros podían morir. Pero no de la forma que la mayoría de las leyendas decían. El ajo no les hacía nada, las cruces tampoco, la plata no era lo más importante, y podían estar a la luz del sol.
Por supuesto no era su pasatiempo favorito, porque eran bastante sensibles a ella, pero desde luego, no estallaban en llamas.
Los vampiros tenían dones, eran más fuertes y más rápidos, para empezar podían soportar más que los seres humanos. Sin embargo, a todos los vampiros se les dio un regalo adicional. El de MyungSoo era la habilidad de hablar con los animales, podía hablar con ellos y entenderlos, no importaba de qué especie fuera. No era lo más útil en situaciones de combate pero si los guerreros necesitaban una distracción, MyungSoo era su tipo.
Cuando sujetó al último superviviente, empezó a escalar el acantilado. Se suponía que debía ir en la primera furgoneta y empezar a moverse mientras su hermano colocaba los explosivos, que iban a dejarles como presente a los demonios. C.A.P había ido a por el último vampiro y ya estaba arriba, estaban enrollando las cuerdas de los arneses para que los demonios no sospecharan que nadie había estado allí.
Posiblemente los demonios podrían olerlos, pero con el hedor a descomposición y muerte de aquella cueva sería difícil que notaran algo más, aparte de la esencia de los doce vampiros que habían rescatado. Cuando saltó al asiento de copiloto se pusieron en marcha. Miró por encima del hombro a la parte trasera. Habían quitado los asientos sabiendo que podían perjudicar a los supervivientes más que ayudarlos.
Le echó un vistazo al guerrero que estaba conduciendo y por su vida que no se acordaba de su nombre. Bueno, no parecía muy hablador de todos modos. MyungSoo se encogió de hombros y se acomodó en su asiento, esperaba poder dormir un poco en el viaje de regreso a casa.
Se despertó a pocos kilómetros del complejo de los guerreros. Se había sentido mal por no ayudar a conducir, pero no había dormido más que unas horas, y el conductor no había estado de caza. Mientras que él acababa de ayudar con el rescate y entrega de los rehenes.
Cuando se abrieron las puertas del complejo, MyungSoo comprobó la carga de nuevo. Los supervivientes estaban fuera de combate.Debían sentir mucho dolor, pensó, abrumado por la tristeza.
La mayoría apenas tenía ropa, y la que tenían estaba destrozada, y completamente empapada en sangre. Tenían unas pocas mantas que les habían dado. MyungSoo quiso patearse por no tener nada más disponible.
Había varias personas de pie en la puerta principal cuando la furgoneta frenó. Tan pronto como se detuvo, saltó y se dirigió hacia Ren, el compañero de su hermano Baekho y el mejor médico que había. Por si fuera poco, el don de éste era la sanación.
—Hey, hemos encontrado doce supervivientes, todos en bastante mal estado. —MyungSoo se lo decía mientras abría la puerta trasera de la furgoneta.
—¡Joder! —Dijo Ren. Mirando por encima a los seis vampiros medio muertos—. ¿Quedan seis más?
MyungSoo asintió mirándolo con la esperanza de que pudiera salvarlos.
—¿Qué necesitas de mí? —preguntó.
—Llama por teléfono a tu padre. Necesitaran sangre, mucha sangre, sangre fuerte. La sangre humana no será suficiente para salvarlos a todos. Necesito ayuda para conseguir provisiones y vampiros donantes de sangre. —explicó Ren y se volvió ladrando órdenes a la gente para que lo ayudara.
El guerrero sacó su teléfono móvil y llamó a su padre.
—MyungSoo, ¿estás bien? —dijo Kim Shindong cuando respondió al teléfono.
—Sí. Papá, estoy bien. Hemos encontrado doce supervivientes que tenían los demonios. Ren me pidió que te llamara. Necesita ayuda. Necesita donantes de sangre. No podrán sobrevivir solo con sangre humana. También dijo que necesita más provisiones ¿Puedes coger la bolsa de suministros médicos que Ren tiene en casa y traerla?
—Por supuesto hijo, inmediatamente. —Respondió su padre—. Llamaré a las familias de vampiros de la localidad y les haré saber la situación. También informaré al consejo para que envíen tantos guerreros al complejo como les sea posible.
—Gracias, papá.
—Tranquilo hijo. Te veré pronto. —Dijo Shindong colgando.
MyungSoo siguió a una de las camillas donde iba uno de los seis supervivientes de la furgoneta. Sabía que tenían que llegar rápidamente a las camas y prepararse para los otros seis que estaban en camino.
—La ayuda está llegando. —Le dijo MyungSoo a Ren, mientras caminaba por el mini hospital que había sido construido en la casa principal del complejo de los guerreros.
—Bien. Por ahora los dejaremos aquí, en las camas. Alguien está colocando más camas para que puedan permanecer todos juntos. —Dijo Ren frotando una mano por su cara—. Están llevando las camillas para esperar a los demás. Por ahora, puedes ir despojándolos de las ropas y limpiándolos lo mejor posible. Eso me ayudaría. Necesito ver sus heridas, así sabré a quien ayudar primero.
—Dalo por hecho. —Dijo MyungSoo antes de salir y volver a la gran sala que Ren utilizaba para cirugías y casos de trauma. Corrió hacia el armario de la ropa y agarró un par de bolsas de vendas y paños limpios. Volviendo a la sala principal, empezó a llenar con agua caliente cualquier recipiente que pudiera encontrar.
Corrió por todas partes y volvió con todas las mesitas auxiliares con ruedas que pudo encontrar y las cargó con los recipientes de agua, las vendas y los paños. Llevó una de ellas hacia el paciente más cercano, MyungSoo le rasgó la ropa con cuidado con una de sus garras, quitando los pedazos de tela hechos jirones y lanzándolos a la mesa.
Era cuidadoso, pero rápido, limpiando al paciente. Cuando terminó, apartó la mesa con la ropa y el agua sucia, agarró otra mesa con material limpio y repitió el proceso. Vio a los guerreros ir llegando a la habitación, encontrándose con Ren y siguiendo sus órdenes.
A unos cuantos los puso a trabajar haciendo lo mismo que MyungSoo . Algunos vampiros, a los que Ren había entrenado como paramédicos comenzaron a conectar las intravenosas y las bolsas de sangre a los pacientes. Otros llevaban camas, almohadas y ropa de cama, poniéndose a hacerlas. Después de haber limpiado a su tercer paciente, MyungSoo rodó una de las mesitas hasta el fondo, metió los paños empapados en una bolsa y se la entregó a otro guerrero que hacía el mismo trabajo que él.
Entonces enjuagó los contenedores, los llenó con agua limpia y los puso en las mesitas con ruedas, acercándolas a las camillas que no estarían vacías por mucho tiempo. Corrió para coger más paños y toallas limpias y chocó con su madre, Nari.
—Oh, MyungSoo, estoy tan contenta que estés a salvo —dijo ella abrazándolo—. ¿Es realmente tan malo como me dijo tu padre?
—Me temo que es probablemente mucho peor. No fui capaz de contárselo todo a papá. Por el momento, Ren me ha mandado quitarles la ropa sucia y limpiarlos lo mejor que pueda para así poder ver la extensión de las lesiones. Iba a por más toallas limpias cuando te vi —le explicó Myun gSoo mientras abrazaba a su madre de nuevo.
—Bueno, entonces necesitamos cogerlas. —Dijo su madre, convirtiéndose en la fuerte mamá que cuida de sus cachorros. Su madre se tomaba la ayuda a la raza muy en serio, creyendo que todos los vampiros eran hermanos y hermanas a su manera. Agarró todas las bolsas que pudo llevar, mientras que MyungSoo recogía vendas, gasas, esparadrapo y otras cosas.
—Nari, perfecto —dijo Ren al entrar en la habitación—. Vas a darles el sedante a los pacientes conscientes. —Le explicó a su madre la dosis y la forma de darlo, y donde anotarlo en la tablilla médica. MyungSoo regresó al cuarto de lencería y comprobó sus provisiones.
Después de poner las últimas toallas y el resto de la ropa sucia en las bolsas MyungSoo fue a tirarlas. Por encima de todo no necesitaban una sala desordenada. Cuando tiró la última bolsa, vio llegar a los siguientes pacientes.
Durante las siguientes horas se produjo un caos continuo
¿Cómo conseguía su cuñado tenerlo todo perfecto? no tenía ni idea. Él y otro médico vampiro comenzaron a extraer sangre de la multitud de donantes que habían aparecido.
Extrajeron dos bolsas de sangre de cada vampiro, que equivalían como a tres bolsas de la humana. MyungSoo estaba comenzando a preocuparse por el suministro de sangre humana, mientras caminaba por el pasillo para llevarle a Ren la sangre que acababa de extraer.
Mientras lo estaba pensando vio a Baekho caminar hacia él empujando una gran unidad de sangre de los bancos propiedad de los vampiros. Cuando MyungSoo entró en la sala de trauma para darle a su cuñado las bolsas de sangre vampírica un aroma dulce le golpeó la nariz, lo confundió por un momento, pero todo lo demás pareció desvanecerse mientras seguía ese olor.
Lo siguiente que supo, era que estaba de pie junto a la cama del hombre más hermoso que jamás hubiera visto. «Mi compañero» pensó MyungSoo para sí mismo, mientras miraba al hombre. Tenía el pelo rubio claro, todavía cubierto de sangre. Estaba inconsciente, por lo que no podía verle los ojos, pero era diminuto. Probablemente no sería de más de un metro setenta de alto y unos cuarenta y cinco kilos de peso. No era más que piel y huesos después de todo lo que había pasado.
MyungSoo comenzó a sentir las lágrimas ardiendo en sus ojos por su compañero.«Dios mío, lo que debía haber pasado».
En un instante, estuvo al lado de Ren, interrumpiendo lo que estaba haciendo y lo arrastró de vuelta a su compañero.
—MyungSoo, MyungSoo, ¿qué estás haciendo? —Le preguntó Ren tratando de luchar contra el agarre del hombre.
—¿Cómo está de mal este hombre? —preguntó cuando llegaron de regreso a la cama de su compañero.
—No sé MyungSoo. No he tenido la oportunidad de verlo todavía —contestó Ren totalmente confundido.
—Revísalo. ¡Cúralo ahora! —dijo empujándolo.
—MyungSoo. —Oyó gritar a Baekho—. ¿Qué estás haciendo? No te atrevas a tratar a mi compañero de esa manera.
—Hermano, lo siento. Nunca le haría daño a Ren. —Dijo MyungSoo dirigiéndose a Baekho, con su rostro cubierto de lágrimas.
—¡MyungSoo! ¿Qué está mal hijo? —preguntó Nari.
—Es mi... está tan lastimado —dijo comenzando a sollozar contra el pequeño cuerpo de su madre.
—Tiene que ser el compañero de MyungSoo—oyó que le decía Baekho. No pudo encontrar su voz para hablar, se limitó a asentir contra el hombro de su madre—. Ren lo ayudará. Estará bien mi amor. —Dijo pasando la mano por su espalda a pesar de que era treinta centímetros más alto que ella.
—Siento haberte gritado —le dijo Baekho suavemente envolviendo un brazo a su alrededor—. No lo sabía.
—No le hice daño a Ren, ¿verdad? —preguntó Baekho alzando la cabeza.
—No, por supuesto que no. Solo estaba protegiendo a mi compañero —respondió Baekho.
—Por supuesto. No fue mi intención asustarlo, no podía... necesitaba que Ren me dijera... —Trató de explicarlo pero las palabras no le salían.
—Lo sé, hermano, lo sé. —Baekho lo calmaba acariciando su cabeza.
A veces mirar a Baekho era como mirarse en un espejo. Todos los hermanos Kim tenían la altura y complexión de los guerreros, pero ellos tenían la firma Kim, el pelo castaño y los ojos verdes. Era solo tres centímetros más bajo que su hermano, pero tenían el mismo peso. Eso hacía que pareciese más musculoso.
MyungSoo se separó de su abrazo y fue a pararse al lado de su compañero, observando como Ren lo examinaba. Sabía que tenía que ser malo cuando éste entró en acción. Le introdujo un tubo por la garganta a su compañero, y pegó algo a la mitad de sus costillas, en el costado derecho. Vio cómo le hacía un par de cosas más que no comprendía, estaba consiguiendo que se preocupase más y más.
—Baekho. —Dijo Ren dirigiéndose a su hermano—. Te necesito. Vas a empezar a beber grandes cantidades de sangre, cariño.
—Por supuesto. —Dijo tomando unas cuantas bolsas de sangre humana y abriéndolas. MyungSoo sabía que el don de la curación de Ren se llevaba gran parte de su fuerza. Debido a que eran compañeros, beber la sangre de su compañero lo ayudaría aún más. Así que, cuando Baekho se sentó y lo puso en su regazo para que bebiera de él, escuchó que otra gente se acercaba a ellos.
—¿SungJong? —Dijo Kwak Aron , acercándose a la cama—HyunSeong, ¿sabías que SungJon se había perdido?
—¿Es tu hermano y no sabías que lo tenían los demonios?—preguntó MyungSoo, en parte sorprendido, en parte rabioso porque la familia de su compañero fueran tan gilipollas.
—No. Padre dijo que estaba en un viaje de estudios. —Dijo HyunSeong mientras se acercaba—. Sí, es SungJoon. Será mejor que llame a padre.
HyunSeong salió de la habitación, dejando a MyungSoo, su madre, y Aron de pie mirando la cama de SungJong.
—No va a ser feliz con este tratamiento médico y estás máquinas. —Dijo Aron pasándose la mano por la cara.
—¿Quién SungJong? —Dijo MyungSoo, sin apartar los ojos de su compañero.
—No. Mi padre —suspiró Aron—. Es de la vieja escuela, opina que si no puedes sobrevivir por ti mismo, no mereces vivir. Es un punto retorcido del Darwinismo. Va a venir y hará que al doctor le quite todo esto y no dejará que nadie lo ayude.
—No, no lo hará —dijo MyungSoo firmemente—. Soy su compañero. Eso neutraliza la autoridad de tu padre como cabeza de familia.
—Mi hermano no es marica. —Susurró Aron.
—Llámalo lo que sea —se mofó MyungSoo—. Eso significa que tu hermano está bajo mi cuidado.
—No estáis acoplados todavía.
—No importa.
—Sí, lo hace —gritó Aron—. Incluso si lo que dices es cierto, SungJong, nunca se acoplaría a un hombre.
—Llevar esto fuera, los dos. —Dijo Ren terminando de beber de Baekho—. Tengo bastante caos aquí. No necesito esto.
Aron salió de la sala de trauma, MyungSoo lo siguió. Se dio cuenta que su madre y su hermano Baekho, iban detrás.
—HyunSeong—llamó Aron—. Ayúdame con esta mierda. Este maricón dice que es el compañero de SungJong.
—¿SungJon gay? —preguntó HyunSeong.
—¡Mi hijo no es un "fresita"! —Disparó Kwak Thunder, llegando hasta el grupo junto con su padre, Kim Shindong.
—Deja de llamarlo eso —gruñó MyungSoo—. Es mi compañero.
—Mentiroso. —Disparó de nuevo el hombre mayor.
—No le hables a mi hijo de esa manera, Thunder—dijo su padre uniéndosele.
—¡Basta! —Rugió Ren saliendo al pasillo—. Tengo apenas doce miembros vivos de nuestra raza. Soy el único médico aquí, este es mi hospital y ya está bien.
—Soy el padre de SungJong. No lo toques, sanador —respondió Thunder—. Ya es bastante malo que nuestra raza sienta que se necesitan sanadores, mucho menos uno maricón.
—Ten cuidado, Thunder—gruñó Baekho.
—MyungSoo, ¿estás acoplado con SungJong? —preguntó su padre.
—No, papá, me acabo de enterar —respondió—. SungJong entró inconsciente.
—Entonces, como cabeza de familia —dijo Thunder sonriendo—. Digo que se va.
—Por lo general, sí. —Replicó Ren—. Todo el mundo giró su cara hacia él. —Nos regimos por la ley humana, ¿verdad?
—Sí, pero eso no tiene nada que ver con esto —dijo Thunder disgustado.
—En este caso, sí. Lo hace. —Respondió Ren—. Soy doctor, un médico vampiro, pero también tengo licencia como médico humano. Tengo reglas que debo seguir. SungJong no ha firmado ningún formulario de consentimiento para que alguien tome decisiones médicas por él. Hasta que esté despierto para tomar sus propias decisiones, yo, como su médico soy quien tomo esas decisiones basándome en mi juicio. Esas son las leyes a las que me someto por mi juramento. Si tiene algún problema conmigo siguiendo las leyes humanas, llévelo ante el Consejo.
MyungSoo podía haber besado a Ren entonces, pero no era el momento. Además de que no creía que a Baekho, le fuera a hacer gracia ver a otro hombre besando a su compañero.
—¡Esto es un ultraje! —bramó Thunder.
—Esa es tu opinión, Thunder—dijo su padre sonriendo—. Pero lo que dice el doctor Jung es cierto. Sigue adelante y trata a tu paciente, doctor. Me quedaré aquí manejando esto, y me ocuparé de que no te molesten.
Ren asintió hacia Shindong , luego a Baekho y a él y regresó a la sala de trauma. MyungSoo se dio cuenta que sus hermanos, Hangeng, Jongdae, Luhan, ZiTao y T.O.P estaban a su alrededor.
—Si no vas a ser de ayuda Aron, sugiero que te vayas. — Dijo Hangeng—. SungJong y MyungSoo se acoplaran cuando despierte. Podrás hablar con él entonces, hasta ese momento, tenemos que ayudar a mantenerlo con vida.
Aron abrió la boca para decir algo, luego la cerró. Hizo un gesto hacia su hermano pero HyunSeong se mantuvo firme sacudiendo la cabeza, Aron se puso rojo de ira y fue hasta donde estaba parado Thunder.
Thunder y Shindong estaban discutiendo en el pasillo. Cuando vieron que Aron se unía, Luhan y Jongdae fueron con su padre.
—Quiero quedarme a ayudar —dijo HyunSeong —. El doctor Jung me ha dado clases médicas, me ha estado enseñando. Puedo ser de utilidad.
—Eso depende de Ren —respondió MyungSoo encogiéndose de hombros—. Pero no veo por qué no va a querer tu ayuda.
—Me disculpo por mi familia —dijo HyunSeong con un suspiro—. Felicidades por encontrar a tu compañero, MyungSoo , mi hermano SungJoon es un buen hombre. Harás bien en alejarlo de mi padre y Aron .
Comprendía lo que estaba diciendo HyunSeong . Agradeció al hombre que se lo dijera a la cara. Le dio una palmadita en el hombro cuando volvió a la sala de trauma. Todos lo siguieron volviendo a lo que estaban haciendo.
Mientras que todo lo que MyungSoo quería era sentarse al lado de SungJoon , sabía que podía ser de ayuda en otras partes. También pensó en que cuanta más gente ayudara más tiempo tendría Ren con su compañero. Notó que su madre y sus hermanos comprobaban a SungJon con la misma frecuencia que él mismo. Su familia protegería a su compañero, del mismo modo que lo hacía él.
CONTINUARA.....
POBRE SUNGJOON CON ESE PADRE Y HERMANO.

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