jueves, 25 de enero de 2018

Saga de los hermanos Kim 01: Baekho

CAPITULO 3

Baekho se quedó de pie ante la puerta que Ren había cerrado de golpe. Muy bien, lo había conseguido. Era un idiota. Podía entender por qué el médico estaba molesto, pero nadie le había hablado nunca así. Le gustaba que Ren no le tuviera miedo. Nunca quiso asustarlo, pero aún tenía una pregunta,¿qué se suponía que iba a hacer ahora?
Tomando una decisión, sacó su teléfono móvil y marcó el número de su padre.
—¿Hola?
—Papá. Soy Baekho.
—Oh, hijo. Estoy muy contento de oírte. Cuando C.A.P llamó estaba tan preocupado, nos asustó a tu madre y a mí ¿Cómo te sientes? —le preguntó Kim Shindong.


—Mucho mejor. Papá, gracias por preguntar —le dijo Baekho—. El doctor de aquí es increíble, en realidad sospecho que tiene el don de la sanación.
—¿En serio? ¿Y cuál es el nombre de ese médico?
—Jung Ren.
—Sí, lo conozco. Es un hombre maravilloso y con talento, un doctor asombroso. Nada me complace más que saber que ha sido tu médico —le respondió Shindong con un alivio evidente en su voz.
—¿Lo conoces?
—Por supuesto. Lleva a cabo investigaciones para nuestra raza e informa al consejo. Fue llevado ante este por negarse a tomar un aprendiz. No es normal que se negara a tal cosa, pero cuando se explicó, el consejo lo dejo ir. —Le informó su padre—. El Doctor Jung en realidad le hizo una petición al Consejo para que impusiera el mandato a los nuevos médicos, de ingresar en la facultad de medicina humana. Una idea que realmente es bastante radical.
—Bien, me alegro que tengas una alta opinión de él, porque hay algo más.
—¿Ah, sí? ¿Qué puede ser?
—Bueno, mira he encontrado a mí… quiero decir que es… necesito decir que… —Baekho intentó explicarlo pero simplemente las palabras no le salían. ¿Cómo iba a decirle a su padre que estaba acoplado a un hombre?
—Baekho, escúpelo hijo. No hay nada que no puedas decirme —le respondió Shindong con una sonrisa.
—El Doctor Jung es mi compañero —le soltó Baekho antes de que se lo impidieran sus nervios. Hubo una larga e inquietante pausa. Se pasó la mano por el pelo—. ¿Papá?
—Estoy aquí Baekho—dijo su padre—. ¿Por qué no me dijiste que eras gay hijo?
—¡No lo soy! Quiero decir nunca lo he sido antes, pero creo que lo soy ahora.
—¿Estás diciendo que nunca has estado con un hombre, que nunca has querido estar y ahora estás acoplado a uno?
—Sí, papá. Eso es exactamente lo que ha pasado —Baekho tragó—. ¿Cómo ha podido ocurrir eso?
—No sé hijo. El destino tiene sus razones, pero no hay ninguna vergüenza por estar emparejado con un hombre, y el Doctor Jung es un hombre muy atractivo —le contestó Shindong—. Te sientes atraído por él, ¿verdad?

Baekho se sonrojó.

—Sí, lo estoy. Y eso es parte de por qué es tan confuso. Es magnífico. Es solo, tú sabes, extraño.
—Ya veo —se rio Shindong—. Bueno, felicidades por encontrar a tu compañero, hijo. Tu madre estará encantada de oírlo ¿Cuándo vas a traerlo a casa?
—Hmm, bueno, eso es otra cuestión.
—¿Cómo es eso?
—Bueno, asumí que se mudaría al Complejo Kim.
—Por supuesto que lo hará. —Dijo su padre.
—Sí, pero no le pregunté. Simplemente le dije que hiciese las maletas y que se mudara tan pronto como le fuera posible. Entonces se volvió loco al escuchar que tenía que trastocar toda su vida. Además, me dijo que vive con alguien y no podía dejarlo. Estallé, supuse que era otro hombre. Resulta que fui un idiota, y era su abuela.
—Su abuela sería más que bienvenida a vivir aquí también.
—Eso es lo que le dije. Bueno, le dije que la cogiera. Y luego realmente me dejó.
—Quizás porque eso fue un poco insensible, ¿no crees hijo?
—Sí, ahora lo entiendo. Ren dijo que es la única familia que tiene y por supuesto que tendría que hablar con ella. Expuso bien sus puntos. Me dijo que era un guerrero y que estaba fuera todo el tiempo, que yo simplemente esperaba que abandonara su trabajo, su investigación, cuando voy a estar fuera y lo dejaré viviendo con mis padres. Estaba furioso con la idea. Quería saber si allí había un hospital o algo así para trabajar.

—Esos son argumentos válidos, algo a considerar entre los dos —le dijo Shindong suavemente—. Un compañero es una pareja, Baekho. No puedes tomar decisiones por él como si fuera un niño. Tienes que aprender a comprometerte y a resolver juntos las cosas.
—Es más o menos lo que me dijo Rien —respondió Baekho suspirando y pasándose una mano por su cansado rostro—. Bueno en realidad, me lo gritó. Estaba realmente enojado papá.
—Creo que Ren tiene razón. Dicho esto, presionaría con la importancia de que ambos vivan aquí, ahora que es el compañero de un Kim. Necesita la seguridad del Complejo. Estoy seguro de que podemos encontrar una manera de tener un centro de investigación aquí. Además, sobre su trabajo, el Consejo ha estado hablando de tener un médico solo para los guerreros, teniendo en cuenta la magnitud de las heridas que reciben.
—Papá, ¡eres un genio! —exclamó Baekho, de repente emocionado con la perspectiva de ser capaz de ofrecerle algo a Ren—. Esa es una gran idea, pero ¿cómo puedo conseguir que lo acepte?
—Discútelo con Ren, has concesiones donde se necesiten y busca la manera de hacer que funcione —dijo Shindong.
—¿Alguna sugerencia sobre cómo diablos salgo del agujero en el que estoy? —pregunto Baekho—. Estaba furioso cuando se marchó.
—Has lo que se hace cuando se cabrea a una pareja. Lo que yo hago cuando molesto a tu madre —le sugirió Shindong.
Baekho podía oír la diversión en la voz de su padre y quería estrangularlo.
—¿Y qué es papá?

—Rogar —le dijo Shindong riéndose a carcajadas—. Pide disculpas, luego ruega por su perdón y espera que haya tenido un buen día y te perdone.
Gimió cuando colgó. Había oído a su padre que continuaba riéndose cuando colgó el teléfono y supo que su problema iba a ser la diversión de su padre.

Baekho  lenta y rígidamente se dio una ducha y utilizó los artículos de baño que alguien maravilloso le había dejado. Después de secarse encontró ropa limpia de su talla en el mostrador. Tenía que haber sido C.A.P ¡Que buen amigo!
Gruñendo mientras se vestía, se aseguró de que todo estuviera bien y decidió ir a cazar a su compañero. Realmente necesitaban hablar. Baekho se abrió paso por los pasillos, sintiéndose mejor cuando fue capaz de estirarse.
Registró la sala de descanso de los médicos encontrando que estaba vacía. Tan solo esperaba que estuviera por aquí en alguna parte, pero ¿dónde iba un médico? Se tomó un momento para averiguar que Ren debía tener una oficina aquí en alguna parte.

Al ver acercarse a C.A.P, Baekho levantó una mano con la esperanza de dejar a un lado las preguntas de C.A.P. No quería que la conversación acabara como la de su padre.
—Sí, sí, soy un gilipollas y voy camino de pedir perdón — dijo Baekho .
—¿En serio? —preguntó C.A.P sonriendo mientras cruzaba los brazos sobre el pecho—. ¿Y de quién es la idea?

—Mi padre —le respondió Baekho. Vio como C.A.P se sorprendía y continuó—. Sí, se lo conté todo. Me explicó lo gilipollas que había sido y como solucionarlo.
—Bien por Shindong—dijo C.A.P riéndose a carcajadas—. Pues bien, tu compañero está en su laboratorio, justo en línea recta por este pasillo —le señaló—. Buena suerte amigo mío, vas a necesitarla.
Baekho oyó reírse a C.A.P. Gimió y se fue en la dirección que le había indicado. Llegó a la puerta y tomó algunas respiraciones profundas, tratando de calmar sus nervios. ¿Qué sabía de pedir perdón? Era un guerrero. No había mucho que discutir. Tragándose la píldora, llamó a la puerta.
—Adelante —oyó decir a Ren a través de ésta.
La abrió y entró buscando a su compañero. Ren estaba inclinado sobre un microscopio, apenas prestando atención a su entorno.
Cuando cerró la puerta, Ren finalmente levantó la vista. A Baekho se le rompió el corazón cuando vio que la cara de éste cambiaba de concentración a decepción.
—Hmm ¿tienes un par de minutos Ren ? —Le preguntó—
. Si estás muy ocupado puedo volver después.
—Puedo descansar unos minutos —contestó Ren—. Simplemente estoy mirando algunas muestras en las que he estado trabajando, nada importante.
—Oh, bueno, quiero decir, no quiero arruinar tu trabajo—le dijo Baekho acercándose unos pasos—. En primer lugar quería darte las gracias por curarme. Lo que hiciste, lo que eres capaz de hacer, es increíble. Así que, gracias.
—De nada, no hay de qué. Me alegró poder ayudarte — respondió Ren asintiendo.

—En segundo lugar, antes, tenías razón. Soy un idiota — continuó Baekho tratando de no sonreír al ver la sorpresa en el rostro del otro—. Lo siento, realmente. No tengo excusa para mi comportamiento, ¿hay algo que pueda hacer para que me perdones?
—Depende —le respondió el médico suspicaz.
—¿De qué, Ren?
—De si comprendes, por qué me enojó tanto lo que dijiste.
—Lo hago. Somos compañeros, eso nos hace una pareja. Se supone que somos nosotros contra el mundo, y no uno de nosotros actuando como un padre tomando las decisiones por el otro. No pensaba en todo lo que tendrías que dejar atrás. Una vez más, lo siento.
—Bueno, disculpa aceptada —dijo Ren, dándole una pequeña sonrisa—. ¿Y ahora qué?
—Tenía la esperanza de que podríamos discutir donde podríamos vivir. —Le contestó Baekho sintiéndose casi tímido. Nunca había estado antes en esta posición. No se sentía cómodo. Por lo general tomaba decisiones y los demás las aceptaban.
—Podemos hablar de eso, sí. —Respondió Ren, pero como no continuó, Baekho tomó eso como una señal de que podía hablar.
—Hmmm, llamé a mi padre para decirle que había encontrado a mi compañero.
—Oh, Dios, ¿cómo se tomó Kim Shindong que el compañero de su hijo fuera un hombre? —preguntó Ren girando hacia dentro sus ojos.

—En realidad, lo único que pareció molestarle era que pensaba que había sido gay todos estos años y no se lo había dicho. Cuando le dije que no me había estado escondiendo de él, sólo quiso asegurarse de que estuviera atraído por ti. Le dije que sí, y nos felicitó. Además, dice que te conoce. Dijo grandes cosas de ti. Parecía extasiado de que fueras mi pareja.
—¿En serio? —Le preguntó el médico elevando sus cejas.
—En serio. Te lo juro, Ren, no te mentiría. No voy a mentirte nunca. Puedo prometerte eso. —Respondió Baekho mirando dentro de esos profundos ojos azules.
—Bueno, es un comienzo —le dijo Ren con una sonrisa—Coge un taburete. Todavía estás recuperándote. No te esfuerces.
—Sí, doctor. —Respondió Baekho con una sonrisa y llevó un taburete de encima de la mesa del laboratorio hasta donde Ren  estaba sentado—. Lo puse al corriente de nuestra pelea. Básicamente está de acuerdo contigo, pero quería que te dijera una cosa en la que probablemente ninguno había pensado.
—¿Qué?
—Bueno, si eres mi pareja, serás el compañero de un Kim.—Le dijo Baekho intentando seguir rápidamente debido a la amarga mirada en el rostro de Ren—. Espera, déjame explicarte, por favor. Mi padre solo quería que comprendiéramos  que estar acoplado a un Kim puede ser peligroso. Los demonios tratan de atacar a las familias más antiguas de vampiros. Hay problemas de seguridad, y mi padre solo pensó que el Complejo sería más seguro para nosotros.
—Bueno, puedo ver eso —dijo Ren pensando en ello.
—También hablé con mi padre acerca de tu abuela, y confirmó que ella es más que bienvenida a unirse a la casa principal si ella quiere. También quería decirte, que entiendo lo que dijiste de estar viviendo con mis padres. Pero no es así, tendremos nuestra privacidad. Quiero decir, es una mansión muy grande. Tendremos nuestra propia suite, con sala de estar, despacho, dormitorio y baño.
—Eso alivia una de mis preocupaciones —dijo Ren poco a poco—. ¿Qué pasa con mi trabajo?
—Le dije lo mismo a mi padre. Contestó que podíamos encontrar un espacio para convertirlo en un laboratorio para ti, o construir uno en el Complejo. Además, parece que el Consejo ha estado discutiendo tener un médico únicamente para los guerreros. Viste de primera mano los daños que sufrimos.
Eso hizo sonreír a Ren.
—¿El Consejo me quiere?
—Mi padre me hizo pensar que sí. Estaba muy emocionado ante la posibilidad de que fueras nuestro médico. Dijo que podía construir la instalación médica que necesitaras en el complejo de los guerreros —le respondió devolviéndole la sonrisa.
—Baekho, ¿dónde vives?
—Mierda, lo siento —contestó Baekho sintiéndose como un tonto. Tenía que dejar de asumir las cosas—. El Complejo Kim se encuentra en una zona rural de Virginia y la zona de los guerreros está a menos de una hora de distancia. La mayoría de las familias más antiguas y las de los guerreros viven en esa zona.
—Bueno, eso todavía no aleja mi preocupación por que tengas que salir todo el tiempo —dijo Ren bajito.
—La mayoría de los guerreros no luchan tanto después de acoplarse. Por lo que tengo entendido, no pueden soportar estar lejos de sus parejas mucho tiempo.

—Oh, podría estar de acuerdo con eso —le dijo Ren ruborizándose ligeramente.
—Así que, ¿quieres vivir conmigo? —preguntó Baekho en voz baja, con la esperanza de haberlo hecho bien esta vez.
—Tenemos que hacer una cosa más.
—¿El qué?
—Debemos ir a preguntarle a mi abuela —Le respondió sonriendo y poniéndose en pie.Se quitó la bata de médico dejándola sobre la mesa antes de caminar hacia Baekho , tendiéndole la mano. ¡Baekho estaba en éxtasis! Tomó la mano de Ren amando la suavidad de su piel, dejando que su compañero lo llevara.

Ren estaba nervioso. Había llevado hombres antes a su casa, sin embargo no había sido con el propósito de conocer a su abuela. Realmente esperaba que funcionase. Tendrían que trabajar en ello. Baekho era su pareja, ¿verdad?
Mientras viajaban, cada vez más cerca de su casa, Ren descubrió por qué estaba tan asustado. Hasta ahora, solo sabía que estaba acoplado. Una vez que se lo dijera a su abuela, sería más real. Había encontrado a su compañero y se mudaría cruzando todo el país.
Solo tenía que recordar seguir respirando. No podía tener un ataque de pánico en estos momentos. Esto era normal.  Había encontrado a su pareja y lo traía a casa para conocer a la familia. La gente hacía esto todo el tiempo. No importaba el hecho de que su compañero fuera hetero, un guerrero, y un Kim . Sí, no era gran cosa. Podía manejar esta situación.

Echando un vistazo rápido al hombre en el asiento del copiloto, Ren sabía que estaba jodido. Baekho era tan hermoso que acabaría cediendo a cualquier cosa, a todo lo que quisiera, lo sabía. Baekho era todo un hombre, grande, fuerte e intimidante. Tomó otra profunda respiración cuando llegaron a la entrada.
—Estamos aquí —dijo Ren aparcando el coche—. ¿Estás preparado para esto?
—¿Por qué no iba a estarlo? —preguntó Baekho con cierta confusión.
El hombre era tan condenadamente seguro. Admiraba eso. Ren no era tímido, pero después de todo lo que había sucedido en su vida, odiaba llamar la atención. Prefería quedarse al fondo de las cosas, manteniéndose y centrándose en su trabajo.
—Simplemente preguntaba —respondió—. Seré un manojo de nervios cuando vaya a conocer a tu familia. «Mierda,¿acababa de admitir eso?» Ren pensó para sí mismo que esperaba que su compañero no creyera que era un cobarde.
—Puedo entenderlo. —Respondió Baekho saliendo del coche—. Sólo tengo que conocer a tu abuela. Tú tendrás que conocer a mis padres y a seis hermanos.
—¡Seis!—Se atragantó Ren cuando cerró el coche—.Wow, genial, seis cuñados ¡Pégame un tiro!
—Estarás bien —se rio Baekho—. Mi padre ya tiene una gran opinión de ti. Y lo que dice Kim Shindong, sus hijos lo escuchan.
—Bien —le contestó Ren débilmente, sin saber cómo iba a pasar por eso.

Pero primero tenía que presentarle a su abuela a Baekho . Después de escuchar sobre la familia Kim , al menos no estaba nervioso por su abuela.
Se acercó a la puerta principal, Ren buscó en el bolsillo sus llaves, abrió la puerta, volviéndolas a guardar.
—¿Abu? Estoy en casa.
—En la cocina, mi amor —contestó Jung Jessica desde el otro lado de la casa.
—Traigo un invitado —gritó de nuevo Ren, deseando que estuviera preparada. Bueno, para el invitado, no para el resto. No estaba seguro de que estuviera preparada para la bomba que estaba a punto de dejar caer en su regazo.
—Bien, tráelo también. Estoy sacando unas galletas del horno —contestó con una sonrisa. Su abuela lo conocía muy bien. Era como si pudiera sentir cuando Ren necesitaba tranquilidad, y siempre horneaba galletas para él esos días.
—¿Cómo sabes siempre cuando necesito mis galletas? — Le preguntó Ren envolviendo sus brazos alrededor de su abuela cuando entró en la cocina.
—Es mi trabajo, joven —dijo su abuela acariciando los brazos envueltos en su cintura—. Han pasado un par de días desde que te vi, Riley ¿Cómo ha ido el trabajo?
—Bien. He hecho algunos progresos con el nuevo medicamento en el que he estado trabajando. Dormirá a los vampiros igual que la sedación humana, así puedo sedarlos cuando tengan dolor o los puedo inducir a un estado de coma cuando requieran intervención quirúrgica. Simplemente tengo que hacer que dure más tiempo. Las pruebas han mostrado que solo dura unas horas, y quiero que…

—Ren mi amor, me lo puedes contar más tarde —dijo su abuela saliendo de su abrazo—. Siempre estoy orgullosa de ti, y conseguirás que funcione. Justo ahora, tenemos un invitado.
—Ah, claro. Lo siento. Ya sabes como mi mente corre cuando hablo de trabajo. —Dijo Ren un poco avergonzado—. Abuela, este es Kim Baekho. Baekho, esta es mi abuela,Jung Jessica.
—Señora Jung, un placer —dijo inclinándose con respeto.
—Nada de eso Baekho, somos familia —respondió ella con una sonrisa—. Por favor, llámame Jessica, o abu, como hace Ren.

—¿Cómo lo…? ¿Lo sabes? —preguntó éste sorprendido, Baekho solo se rio entre dientes cuando su abuela lo abrazó.
—Por supuesto que lo sé. Las madres y abuelas saben estas cosas mi amor. Felicidades a los dos —dijo dando un paso atrás y soltándolo—. Eres un hombre muy guapo, Baekho. Un guerrero, ¿verdad?
—Si señora —respondió Baekho.
—Bueno, entonces, deberías ser capaz de mantener siempre a salvo a mi nieto —sentenció la abuela antes de girarse—. Sin embargo, guerrero o no, Kim o no, si alguna vez haces daño a mi niño, y no importa lo mayor que sea, te patearé el trasero todo el camino hasta el infierno.
—¡Abuela! —exclamó Ren sorprendido. Nunca había oído hablar a su abuela así en todos estos años.
—Muy bien —dijo Baekho con una enorme sonrisa—. No esperaría nada menos.
—Bien. Ahora hablemos de otra cosa, ¿por qué no os sentáis y disfrutáis de unas galletas? Quiero saberlo todo de vuestro encuentro. —Dijo señalando una pequeña mesa en la cocina. Tomó rápidamente un par de vasos de leche antes de sentarse ella misma con una impaciente expresión en su rostro.
Baekho se limitó a sonreírle a Ren. Éste sabía que Baekho la amaría ¿Cómo no lo iba a hacer? Estaba más que agradecido que la reunión saliera tan bien. Comenzó a contarle a su abuela como se habían conocido, dejando a un lado ciertos detalles de su riña, por supuesto. Ella se sentó allí con paciencia, aguardando.
—Así que, ¿te mudarás al Complejo Kim? Eso es maravilloso, estoy tan feliz por ti Ren. —Dijo cuando terminaron. Su sonrisa fue traicionada por sus ojos, que se llenaron de lágrimas y de tristeza.
—Bueno, no hemos decidido eso todavía. —Contestó Ren echando una rápida mirada a su compañero antes de enfrentarse de nuevo a su abuela—. Baekho y yo queríamos hablar contigo primero.
—¿Ah, sí? ¿Qué tengo que ver con eso? —preguntó ella.
—Ren quiere quedarse contigo Jessica. Y después de conocerte puedo ver por qué. No me lo ha dicho todo, pero entiendo que eres su única familia ¿Cómo podría ser feliz lejos de ti? —Le preguntó Baekho—. Ya he hablado con mi padre, y nos encantaría que consideraras mudarte al Complejo Kim con nosotros.
—No, vosotros sois jóvenes y estáis recién acoplados. No necesitáis a vuestra abuela alrededor molestándoos. —Dijo la mujer pensativa, acariciando la mano de Ren.
—Abuela, quiero que estés allí. —Comentó Ren envolviendo firmemente sus dos manos alrededor de las suyas—Hemos estado juntos durante tantos años. No puedo dejarte atrás.

—Ren, soy más que capaz de estar sola, querido. No tienes que preocuparte por mí.
—No, no lo estoy. Estoy preocupado por mí —contestó Ren ruborizándose. Sabía que parecía un imbécil egoísta, pero no le importaba. Su abuela era más importante para él que cualquier otra cosa del mundo—. La idea de estar separado de ti hace que mi corazón sangre. No podría soportarlo.
—Oh, mi amor, no llores. —Respondió ella enjuagándole sus lágrimas y empezando a llorar ella.
—Jessica, la casa principal es bastante grande. Contamos con espacio más que suficiente para que puedas vivir con nosotros. —Dijo Baekho tomando suavemente su otra mano—. Por otra parte, no estarías en medio. Ren te ama y yo ya estoy loco por ti. Te queremos allí. La única pregunta es: ¿Estarías dispuesta a dejar tu casa? Sé que has vivido aquí durante siglos,¿es algo que quieras hacer?
—No daría dos golpes por esta casa. Es solo un edificio. Sí, tengo amigos en el aquelarre, pero seguirán siendo mis amigos allá donde viva. Ren es mi vida —dijo la abuela a través del nudo en su garganta—. Si realmente queréis que me mude con vosotros, lo haré.
—Oh, gracias a Dios. —Exclamó Ren, levantando a su abuela y girando con ella alegremente.
—Bájame, pequeño diablillo —se echó a reír y continuó cuando la dejó de nuevo en su silla—. Ren, dejando todas estas cuestiones a un lado, ¿estás seguro de esto?
—Nunca he estado más seguro en mi vida, abuela — contestó éste asintiendo— No iré a menos que estés allí.
—Baekho, ¿estás bien con esto también? ¿Tu familia está conforme con el acuerdo?

—Sí, Jessica. Mi padre extendió la invitación para que te mudaras antes de que yo fuera capaz de hacerlo —contestó Baekho sonriendo.
—Muy bien entonces. Solo tengo una pregunta. ¿Qué pasa con tu trabajo Ren?
Ren sonrió cariñosamente a la mujer que lo significaba todo para él. Invariablemente lo ponía en primer lugar, y tenía un corazón tan grande que siempre supo lo querido que era. La puso al corriente de lo que había hablado con Baekho, la creación de un laboratorio en el complejo y el trabajo como médico de los guerreros.
—¡Bueno, estos niños han pensado en todo! —Se rio—. Supongo que la mayoría de todo esto fue idea tuya, ¿verdad Baekho ?
—Al principio fui algo idiota asumiendo que Ren se vendría a vivir conmigo. Después de que me pusiera en mi sitio y me diera una lista de todas las razones por las que no podía, llamé a mi padre, y me ayudó a encontrar la manera de hacer esto —explicó—. Entonces dejé de comportarme como un idiota y hablé con Ren de todo esto. Le pregunté si quería vivir conmigo, en lugar de exigírselo.
—Por lo menos estás aprendiendo —respondió la abuela—. Estar acoplado necesita ajustes. Durante un tiempo tendréis que ser pacientes uno con el otro, sobre todo siendo ambos hombres fuertes. No es que las mujeres sean débiles, quiero decir, pero son conocidas por ser menos testarudas con estos temas.
—Muy cierto, Jessica, muy cierto —contestó Baekho besándole la mano.
Ren estaba impresionado de ver como su compañero trataba a su abuela. Esperaba que algún día Baekho mostrara ese lado suave con él. Ahora que habían solucionado todos sus temas, estaba muy emocionado de empezar una nueva vida con su pareja.
—Voy a hacer algunas llamadas en el estudio —dijo Ren feliz, dando saltitos—. Tengo que encontrar a alguien que empaque todo y envíe mi equipo de laboratorio. Es muy frágil. Por supuesto, también tengo que recoger todo en casa y alguien que la venda ¿Me olvido de algo?
—Por supuesto que no querido —respondió su abuela—.Siempre piensas en todo.
Ren miró a Baekho, quien asintió. Le respondió del mismo modo y se dirigió al estudio para hacer los preparativos de la mudanza, brincando emocionado.

Baekho se rio al ver a su compañero rebotando en la cocina, se sintió aliviado por lo que había descubierto que podía hacer. Este tipo de diplomacia con su compañero era difícil de entender, pero pensaba que estaba cogiéndole el truco.
—Gracias, Jessica . Sé que será un sacrificio, pero haré que os sintáis lo mejor posible una vez que viváis en el  complejo. —Le dijo Baekho—. La seguridad es excelente, y el que estés allí hará que Ren se sienta más cómodo en su nuevo hogar.

—Estoy tan agradecida de que me queráis con vosotros. — Contestó la abuela con un curioso tono sombrío.
—Jessica, ¿qué pasa? —preguntó cuando volvió a mirarla detenidamente.
—No es algo de lo que tengamos que discutir Baekho— contestó la mujer con tristeza—. Sé que Ren te lo contará, pero es tan difícil para él, y era tan pequeño. Que será más fácil si te lo digo.
—Me puedes decir cualquier cosa, Jessica. —dijo en voz baja Baekho, limpiando las lágrimas que de repente se deslizaron por la cara de la abuela. Un nudo enorme se formó en su estómago. Sabía que lo que iba a decirle sería malo—. Ahora somos una familia. Si sientes que tienes que decírmelo, escucharé.
—Gracias por ser tan amable, Baekho. —Contestó la abuela asintiendo—. Ren necesita esto en su vida, a pesar de ser un brillante médico, está solo muy a menudo. Creo que tiene miedo de acercarse a la gente. La única persona a la que se abre soy yo, y sé que no lo hace del todo. Todavía esconde una parte de sí mismo —Jessica respiró hondo girando una servilleta en su mano—. Justo después de que cumpliera cinco años, su familia fue masacrada en su casa por los demonios. Mi hijo, su esposa, las tres hermanas de Ren y un hermano fueron despedazados. Ni siquiera puedo poner en palabras lo horrible que fue.
—Dios mío —susurró Baekho—. ¿Cómo pudo sobrevivir Ren?
—Su padre, mi hijo, puso a Ren en un montacargas que había en la casa. Tenían un pequeño ático con una puerta oculta. Mi hijo sacó a Ren de allí y rompió el montacargas para que los demonios no pudieran usarlo. Luchó con valentía, mi hijo mató a algunos demonios, pero había demasiados. —Dijo suspirando profundamente—. Los encontré el día después de que ocurriera. Siempre habíamos almorzado juntos los domingos como una gran familia. Me acerqué y descubrí lo que había ocurrido.
Baekho la miraba mientras parecía emocionarse de nuevo.Le dio unas palmadas y la acarició con la otra.
—Vamos, te escucho.

—Hay algunas cosas que se quedan contigo para el resto de tu vida, Baekho. Esta es la mía. Llamé para pedir ayuda, pero no podía afirmar quién era quién en un primer momento. Al organizar los cuerpos al final de la noche, nos dimos cuenta que Ren no estaba entre ellos. —La abuela sollozó limpiándose su nariz con una servilleta—. Nunca he sentido más miedo que en ese momento, pensando en que los demonios se habían llevado a mi nieto menor. Buscamos por la casa, por supuesto, pero fue en vano, los guerreros salieron a buscarle y a destruir a los demonios que mataron a nuestra familia. Al tercer día, estaba trabajando limpiando la casa, los cuerpos habían sido retirados y era lo único que podía hacer para mantenerme cuerda. Estaba trabajando en la habitación de mi hijo cuando me acordé de la buhardilla. Sin saber lo que iba a encontrar, subí allí. Me sentí tan abrumada y aliviada al encontrar a Ren. Estaba inconsciente, deshidratado y agotado por la falta de alimento, y ni que decir, que completamente traumatizado. Fuimos capaces de recuperarlo en unos pocos días y entonces tuve  que explicarle a ese niño pequeño que su familia se había ido.
—Oh, Dios mío —susurró Baekho. La abuela asintió.
—Ren quería detalles de lo ocurrido, por supuesto, no vio nada, pero lo oyó todo desde el ático. Yo nunca le he dicho que encontré ese día. No podía. Además de por su don sanador, la otra razón por la que estudió medicina, que fuera a la universidad y eligiera la facultad de medicina humana, es, que quería aprender todo lo posible sobre la curación.
—Es bueno en eso —dijo Baekho—. Lo puedo decir por experiencia personal.
—Sí, lo es, pero es más que eso. Ren siempre ha sentido que si hubiera sabido más, si hubiera sido más fuerte, habría podido curar a su familia. He tratado de explicarle que si hubiera estado allí con ellos, habría corrido la misma suerte. Además, hay algunas cosas que no se pueden curar, no importa cuanto talento se tenga. —Concluyó ella dejando que las lágrimas fluyeran libremente.
—Oh, Jessica, lo siento, lo siento tanto —dijo Baekho envolviendo su brazo y acercándola.
—Baekho—dijo la abuela después de unos minutos levantando la cabeza—. Sé que todavía tiene pesadillas. Sé que por eso tiene miedo de acercarse a alguien ¿Qué pasa si lo dejan también? Es un gran hombre, cariñoso e inteligente y con talento, pero necesita más de lo que puedo darle para sanar. Espero que una pareja finalmente lo ayude.
—Haré todo lo que esté a mi alcance, Jessica—prometió Baekho tragándose el nudo de su garganta—. Sin embargo es posible que necesite tu guía. Soy un guerrero. No somos conocidos por ser cálidos. Aunque voy a hacer todo cuanto pueda para ayudarlo, amándolo, la mayoría de las veces no sabré que hacer.
—Siempre estaré ahí para ti y Ren, Baekho, al igual que seguro lo harán tus padres —sonrió la abuela—. Ahora, ¿por qué no utilizas este tiempo para conocer más a tu pareja? ¿Tal vez completar el proceso de acoplamiento? Estaré aquí en la cocina para que nadie os interrumpa.
Baekho sintió que debía tener diez tonos de rojo por la sugerencia de la abuela. Todo lo que pudo hacer fue asentir, se volvió una vez más mirando a Jessica según salía de la cocina. Debió haber visto la expresión de su cara porque comenzó a reírse.

Eso fue todo lo que Baekho necesitó para salir de allí y buscar a su pareja. Encontró el estudio, tan sólo para descubrir que estaba vacío. Suponiendo que había ido a su  habitación para algo, se dirigió a las escaleras.
Mientras subía, pensaba en el dolor que Riley había sentido en su vida. Su compañero era un hombre muy fuerte, que se había hecho a sí mismo después de lo ocurrido, por no mencionar que era el mejor en su profesión.
Baekho lo admiraba. Ren era uno de su clase. A pesar de que era algo inesperado estar acoplado a un hombre, lo estaba a uno bueno, lo que era más importante que el sexo de su compañero.
No se molestó en llamar a la puerta que encontró parcialmente abierta, era obvio que era la habitación de Ren. Se limitó a entrar, agarrarlo y besarlo «¡Mierda!» Su compañero sabía besar, no era solo un fideo mojado dejando que Baekho lo hiciera todo. Daba lo mejor de sí mismo. Lo agarró por las caderas y moldeó sus cuerpos juntos.
Ambos gimieron cuando sus pollas hicieron contacto a través de los pantalones. Ren envolvió sus manos alrededor del cuello del otro, con una mano enredada en su pelo. Baekho no quería que este beso terminara nunca, podía pasar el resto de su vida besando a su pareja.
Oh, podía besar como nadie que Baekho hubiera conocido antes. Ren no estaba simplemente besándolo, lo devoró, robándole hasta el último aliento de sus pulmones. Podría vivir con sus besos durante todo el día. Necesitando más, Baekho le arrancó la camiseta rasgándola por el centro con su garra quitándosela de encima. Dejó que sus manos vagaran por su suave, firme y lisa piel.
Ren estaba bien construido. Tenía unos músculos impresionantes en sus hombros, espalda y brazos. Baekho gimió mientras exploraba cada centímetro de esos músculos. Ren rompió el beso y siguió besando su barbilla y cuello. Besó, chupó y mordisqueó cada pulgada del hombre. Era el cielo, Baekho quería saborear cada momento, pero sentía como si estuviera a punto de estallar en llamas.

Desabrochó los pantalones de Ren, y los empujó hacia abajo por las caderas, inmediatamente sus manos fueron al glorioso culo del médico, estrujando cada redondo globo con firmeza. A Baekho le encantó cuando lo oyó gemir. Tan rápido como pudo se quitó su camiseta, mientras el otro comenzaba a quitarle los vaqueros. Una vez que retiraron toda su ropa se abrazaron.
Baekho enterró sus manos en el pelo negro de Ren, amando como se sentía de sedoso. Sabía que quería más pero  no estaba seguro de que hacer a continuación. Tomó la dura polla de Ren en su mano y comenzó a bombearla, lo había hecho suficientes veces con la suya. Sencillamente hizo lo que se sentía bien para él.
—Joder, Baekho, sí, sí, joder, justo así —gimió Ren moviendo sus caderas, sus manos rodeando el cuello del hombre, pero sus labios lo besaban a lo largo de toda su clavícula.
Baekho se estremeció por el placer que estaba sintiendo, aún más cuando Ren comenzó a bajar hasta sus pezones. Eran un punto erógeno para él, y le encantaba jugar con ellos, mordisquearlos, chuparlos.
Cuando los empujes de Ren se volvieron más erráticos, aceleró el ritmo.
—Eso es pequeño. Córrete para mí. Quiero conocer cómo te ves cuando haga que te corras.
Eso debió sorprenderlo porque su cabeza se disparó y lo miró a los ojos. Baekho gimió y bombeó más rápido. Su compañero era encantador. Los profundos ojos azules estaban vidriosos y llenos de lujuria. Los labios de Ren se separaron ligeramente mientras jadeaba y gemía. Era jodidamente hermoso.

—Córrete para mí, Ren —silbó Baekho en su oído mientras le mordía el lóbulo de la oreja—. Quiero ver tu semen encima de mí, por todas partes.
Eso fue todo lo que necesitó para empujarlo. Cuerdas gruesas de esperma de color blanco salpicaron la mano y el abdomen de Baekho. Se mantuvo extendiendo su orgasmo, tanto como pudo. Cuando Ren se relajó y lo miró, éste tuvo una idea. Quería saber como sabía la semilla.
Poco a poco levantó la mano, asegurándose de que lo estuviera mirando. Baekho lamió un poco de la leche del médico de su mano. Cerró los ojos y gimió. Sabía al paraíso, como a manzanas verdes dulces y crujientes. Pensaba que el semen de Ren sería amargo y desagradable, y se alegró de estar equivocado. Sabía que iba a convertirse en un adicto.
—Joder, eso es tan caliente Baekho—le susurró.
Cuando éste comenzó a lamer más de su mano. Ren sujetó su cabeza y lo besó. A Baekho le sorprendió que lo besara, degustando su propio semen, pero parecía que el médico se encendía con ese hecho mientras lamía su mano limpiándosela. El sabor combinado de la semilla y la boca del otro había puesto a Baekho más duro de lo que jamás creyó que fuera posible.

CONTINUARA...........

1 comentario:

  1. Uffff !!!! Que calor y solo es el comienzo , parece que han llegado a un buen acuerdo ;-) ;-)
    Gracias por el capítulo❤❤❤✴✴✴

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