SungJung es utilizado por todo el mundo considerándole frívolo, despistado y confuso. Eso no quiere decir que sea cierto, pero la constante algarabía de voces dentro de su cabeza hace que le sea un poco difícil prestar atención a cualquier cosa a su alrededor.Hwang MyungSoo tiene sus manos llenas como nuevo anciano, intentando arreglar el desastre que los antiguos miembros del Consejo le dejaron. Añadir una pareja a su agenda es la última cosa que quiere hacer, pero no puede negar la manera en la que SungJung le atrae como una polilla a una llama.
MyungSoo está destinado a ser su defensor, su protector. SungJung está seguro de ello. Cuando las voces en su cabeza son cada vez más fuertes y exigentes, se da cuenta de que algo grande va a llegar, algo que tiene el potencial de destruirlos a todos, y necesitará a su nueva pareja a su lado si espera poder sobrevivir.
PROLOGO
Cómo infiernos se había metido en esta situación actual, Hwang MyungSoo no lo podía recordar. La última cosa que recordaba era bajar del avión en la pista de aterrizaje . Onew y LeeJoon habían estado en el avión gruñéndose el uno al otro, lo que no era nada nuevo, y MyungSoo había necesitado un poco de aire.
En el minuto en que sus botas hicieron contacto con el asfalto, todo se volvió oscuro. Se había despertado varias veces, cada vez sintiéndose peor que la anterior. ¿Qué infiernos estaba mal con él? Su cabeza palpitaba, su boca se sentía pegajosa, y no podía mover sus brazos ni piernas.
El mundo estaba borroso y desenfocado a través de sus ojos entrecerrados, pero estaba bastante seguro de estar en un cementerio. El sol caía a plomo sobre él, calentando su cara, pero MyungSoo sentía que había una razón por la que debería estar preocupado por el sol. Simplemente no podía recordar cuál era esa razón.
Su proceso de pensamiento era desarticulado como si estuviera vadeando a través de kilómetros de lodo mental. Había alguien a su lado, pero no podía hacer que los músculos de su cuello trabajaran para que pudiera girar la cabeza y ver de quién se trataba. Había habido tres personas que lo acompañaban en el avión. Cuatro, si contaba al piloto. Cinco, después de que J-Hope se reuniera con ellos en el vehículo.
Si era uno de esos cinco quien reposaba a su lado, esperaba que fuese J-Hope. No es que le deseara ningún daño al cambia-formas, pero acababa de recordar por qué el sol era malo. Estaba viajando con vampiros. Así que, eso quería decir que si J-Hope estaba a su lado, estaban completamente jodidos hasta que la luna se elevara. Fantástico.
Con mucho esfuerzo, finalmente MyungSoo obligó a su cabeza para que girara, sin sorprenderse de ver a J-Hope atado a la lápida contra la que estaba apoyado. Aunque, ¿dónde estaban los otros? Puesto que su compañero parecía estar inconsciente con la barbilla apoyada firmemente sobre su pecho, MyungSoo no conseguiría ninguna respuesta de él.
Renunciando, cerró los ojos, y quedó inconsciente de nuevo. La siguiente vez que despertó, el cementerio estaba oscuro, frío, e inquietamente tranquilo.
—Ah, estás despierto.
MyungSoo no tuvo fuerzas para girar la cabeza y enfrentar la voz. —¿Dónde? —Dijo con voz ronca. La única palabra sonó arrastrada, dura, y áspera.
—Oh, ¿tus pequeños amigos vampiros? —Preguntó el hombre con diversión—. No te preocupes. Están a salvo por ahora y se nos unirán bastante pronto. Deberías descansar por ahora.
Alguien se agachó en su línea de visión, pero MyungSoo no pudo enfocar y la noche estaba demasiado oscura para distinguir las características perceptibles. Algo lo golpeó en su brazo, justo en el hueco de su codo, y luego todo se volvió oscuro de nuevo.
Algo le había despertado. Estaba seguro de ello, pero no podía averiguar qué había perturbado su sueño. Sentándose en la cama, SungJung se frotó los ojos y empujó su cabello hacia atrás de su cara.
—¿Quién eres?
Parpadeando al abrir los ojos, el aliento de SungJung quedó atrapado en su garganta, y trepó hacia atrás, presionándose contra la cabecera. Un hombre con el que nunca se había encontrado antes estaba junto a su cama, elevándose por encima de él con el ceño fruncido. Su largo y negro cabello caía sobre sus hombros, su ropa parecía sucia y rasgada, y era tan grande que SungJung estaba bastante seguro que los músculos del tipo tenían músculos.
Sacudiendo su cabeza rápidamente, atrajo sus rodillas hacia su pecho y envolvió sus brazos alrededor de sus espinillas. No era que el enorme tamaño del desconocido lo asustara. Era el hecho de que podía ver directamente a través de él la puerta de su habitación. Había una especie de resplandor azulado sobre él que le recordaba a SungJung la luz de las estrellas, pero no era tan tranquilo.
—¿Quién eres? —Repitió el hombre.
—SungJung, chilló.
—SungJung, necesito tu ayuda. —El hombre era todo negocio ahora y comenzó a caminar por el suelo, uniendo las manos detrás de su espalda—. Estamos en un cementerio en China.
No creo que esté lejos de la pista de aterrizaje o del avión, pero no puedo estar seguro. Necesito que le digas a Hangeng que envíe a alguien. —Dejó de caminar y cruzó los brazos sobre su pecho cuando SungJung no respondió—. ¿Entiendes?
No, no entendía nada de esto. Todo lo que sabía era que había un fantasma enojado en su habitación hablando sobre cementerios y diciendo que necesitaba ayuda.
—¿Quién está contigo? —Susurró, su voz temblando ligeramente.
—No hay tiempo. Tienes que ir con Hangeng ahora. Levántate de la cama y ve, SungJung. —Dio un paso hacia adelante, extendiendo la mano como si quisiera tocarle, y SungJung reaccionó en consecuencia.
Apretó sus ojos cerrados, envolvió sus brazos sobre su cabeza, y gritó hasta que pensó que su garganta sangraría. Cuando finalmente logró ponerse bajo control, el fantasma se había ido.
—Mierda, mierda, mierda. —Lanzando las mantas hacia atrás, salió fuera de la cama, corrió hacia la puerta, y corrió hacia el vestíbulo. Asustado, temblando, y sintiendo como que iba a vomitar, no vio inmediatamente a JungKook hasta que chocó directamente contra su amigo—. Vi un fantasma —exclamó SungJung inmediatamente.
—Bien, yo vi a J-Hope —contrarrestó JungKook.
Se miraron el uno al otro durante un momento antes de volver a hablar de nuevo al mismo tiempo. —Están en problemas.
CAPITULO 1
—Tenemos veintisiete días hasta Halloween. De media, te lleva dos semanas aproximadamente encontrar a una persona. Estamos buscando a tres. ¿Crees que esto es un maldito juego? —MyungSoo gritó la última pregunta, golpeando el puño contra el marco de la puerta de entrada al dormitorio de J-Hope.
Necesitaba encontrar a sus hermanos, y J-Hope era el mejor candidato para ayudarle. Sin embargo, la actitud resistente del hombre estaba rallando sus nervios. Como anciano de los Magiks recién nombrado, MyungSoo estaba en todo su derecho de ser el jefe de J-Hope. Encontrar a los hermanos de MyungSoo y al desaparecido hada, Kim Xiumin, era el trabajo de
J-Hope. ¿Por qué estaba siendo tan idiota sobre todo esto?
—Suficiente —gruñó J-Hope con enojo. Su atención se giró hacia el hombre más pequeño en la cama, y se arrastró hasta el colchón para atraer a su pareja a sus brazos—. No te preocupes, cariño. MyungSoo sólo está un poco de mal humor. Nadie va a hacerte daño.
MyungSoo se sintió de unos tres centímetros de altura mientras dejaba escapar un profundo suspiro y bajaba la cabeza. No había querido asustar a JungKook. Sólo quería encontrar a su familia, y para hacer eso, necesitaba la cooperación de J-Hope. Con el poco tiempo que les quedaba, realmente también necesitaría las habilidades especiales de JungKook. Si combinaran sus poderes, el par sería imparable.
A pesar de todo, eso no excusaba su comportamiento. — Tiene razón. Lo siento, JungKook. Este trabajo de anciano es más estresante de lo que pensé que sería. —Dioses, eso era una subestimación. ¿Por qué había pensado que estaba hecho para esto?— Además de eso añade mis asuntos personales, y en realidad no soy yo mismo estos días. No quise asustarte.
—¿ JungKook? ¿Estás bien? —Preguntó una pequeña voz desde detrás de MyungSoo. —Oí gritos y golpes. No estás herido, ¿no?
Dándose la vuelta lentamente, MyungSoo observó como un muchacho incluso más pequeño que JungKook se deslizó por delante de él y se arrastró hasta la cama junto a J-Hope. Metió las piernas debajo suyo mientras hablaba con su amigo, y MyungSoo no pudo dejar de seguir todos sus movimientos.
Ese era SungJung. Vagamente le reconoció de la noche en la que había buscado ayuda mientras estuvo prisionero en China. Hasta ese momento, no había sido capaz de averiguar por qué su cuerpo astral se había aparecido al chico, pero ahora no tuvo ningún problema para entenderlo.
SungJung era su pareja. Lo sentía tan seguro como sentía los latidos de su propio corazón. Su piel se estremeció, sus manos comenzaron a temblar, y fue como si un millar de pequeñas explosiones fueran detonadas en el interior de su cuerpo. La única persona además de su familia con la que tendría una conexión lo suficientemente cercana como para viajar fuera de su cuerpo y entregar un mensaje era su pareja.
Puesto que no sabía dónde estaban escondidos sus hermanos, y tenía miedo de causarles daño si pudiese llegar a ellos, en su lugar MyungSoo había estado intentando enviar un mensaje a Hangeng. Había estado muy sorprendido de encontrarse así mismo en el dormitorio de SungJung, mirando fijamente a la criatura más hermosa que había visto nunca.
Sedosos cabellos negros que apenas rozaban debajo de su mandíbula mostraban la columna larga y delgada de su cuello. Aunque era pequeño, probablemente no tendría más de 1.64 ó 1.67, sus músculos eran definidos, largos, delgados, agrupados en los lugares adecuados cuando se movía.
A continuación, como en cámara lenta, giró su cabeza, inmovilizando a MyungSoo con sus ojos grandes y redondos del color del chocolate con leche fundido. —Estás siendo muy grosero —reprendió. Su voz era tranquila, suave, casi musical, y Torren se vio incapaz de responder por un segundo.
—Me disculpo. ¿Te asusté? —No quería que SungJung estuviera asustado de él. En sólo dos minutos, desde que el hombre había entrado en la habitación, MyungSoo ya sentía una imperiosa necesidad de protegerlo y mantenerlo a salvo.
—Un poco —admitió SungJung pero se encogió de hombros—.Mayormente estaba preocupado por JungKook. Eres mi pareja, ¿verdad? Te vi antes, pero eras más resplandeciente y transparente. Me gustas más de esta manera. —Inclinó la cabeza a un lado y sonrió inocentemente.
—¿Gracias? —MyungSoo no estuvo seguro, pero pensó que había sido elogiado.
—Oh, no hay de qué. Si somos pareja, ¿por qué no has venido a verme? ¿No te gusto?
Que pregunta más extraña. Sin embargo, el dolor subyacente en la alegre voz de SungJung era inaceptable. Nunca debería sentirse no deseado o triste. —Me temo que no te conozco en absoluto. Sin embargo, me gustaría cambiar eso. —A MyungSoo le gustaría llegar a conocerle en varias superficies planas, pero por el momento probablemente debería mantener ese pensamiento para sí mismo.
—De acuerdo. —SungJung balanceó la cabeza, se puso de pie en el colchón, y saltó hacia MyungSoo. Sorprendido por el comportamiento del hombre, MyungSoo reaccionó por instinto, cogiendo a su pareja y sosteniéndole protectoramente contra su pecho—. Vamos a mi habitación —sugirió SungJung.
Completamente extasiado por el pequeño diablillo, MyungSoo sólo asintió aturdido y siguió las indicaciones de su pareja mientras caminaba a través del vestíbulo y al interior de la habitación de SungJung. No estaba seguro de cómo lo hicieron de manera segura porque no pudo apartar los ojos de aquella forma perfecta con pálidos labios.
—Voy a besarte ahora —aviso SungJung antes de tirarle hacia adelante y aplastar sus bocas juntas.
MyungSoo nunca había conocido a nadie tan audaz y descarado como SungJung. Era refrescante, aunque un poco desconcertante. Cuando abrió los labios para permitirle la entrada y sus lenguas se rozaron por primera vez, MyungSoo se olvidó de pensar en otra cosa que no fuera devorar al hombre en sus brazos.
Besar a SungJung debería haber sido deporte olímpico. El chico estaba en todas partes y en todas partes con prisas. Sus manos se movían frenéticamente sobre los hombros y pecho de MyungSoo, y sus caderas se empujaban con movimientos bruscos. Chupó la lengua de MyungSoo, mordió su labio inferior, y gruñó ferozmente cuando MyungSoo no respondió con igual exuberancia.
—¿Por qué no me devuelves el beso? —Exigió sin aliento un instante después.
—Lo estoy intentando —gruñó MyungSoo de regreso. ¿Cómo se suponía que iba a besar al hombre correctamente cuando él no lo dejaba?
—¿Lo estoy haciendo mal? —Susurró SungJung, agachando la cabeza y mirando a MyungSoo a través de sus largas y oscuras pestañas.
Sentándose en un lado de la cama con SungJung en su regazo, MyungSoo acunó su cara con ambas manos y sonrió ligeramente. El hombre más pequeño no tenía idea de lo que estaba haciendo, y estaba intentando compensarlo con entusiasmo. Ahora que MyungSoo lo entendía, sería más fácil dirigirles a donde necesitaban ir.
—Despacio —dijo tranquilamente, inclinando la cabeza hacia adelante y rozando suavemente sus labios a través de los de Aslan—. No es una carrera. —Presionó sus labios juntos de nuevo, esta vez un poco más insistentemente—. ¿Puedes sentir la diferencia?
Un dulce gemido se escapó a través de los hinchados labios de SungJung, y sus ojos se cerraron cuando se relajó en el agarre de MyungSoo, permitiéndole controlar el beso. Con más ternura y cuidado de lo que nunca antes había mostrado a sus anteriores amantes, MyungSoo dio unas palmaditas en la parte posterior de la cabeza del hombre y barrió su lengua dentro de las cálidas profundidades de la boca de SungJung.
Mantuvo sus movimientos fáciles, lánguidos, y poco exigentes. No pasó mucho tiempo antes de que SungJung cogiese el truco, y pronto sus lenguas se estuvieron moviendo juntas en un deslizamiento sensual y resbaladizo. La polla de MyungSoo se hinchó dentro de sus vaqueros, tirando de la cremallera, pero la ignoró. Esto no era sobre sexo, aún no. Tendrían un montón de tiempo para eso más tarde.
Desafortunadamente, iba a tener que ser mucho más tarde, porque tenía un trabajo que hacer y gente desaparecida que encontrar. También tenía que discutir el tema de sus hijos, aunque, aún no se había reunido con ellos. Recién había conocido a SungJung, y ya había muchas cosas que se interponían entre ellos.
—Necesito hablar con J-Hope. —Besó los labios de SungJung a modo de disculpa.
SungJung se encogió de hombros y se levantó de repente de su regazo como un muñeco de una caja de sorpresas. —De acuerdo. Esperaré aquí.
—Umm, sí. —Cada vez que SungJung abría la boca, la confusión de MyungSoo aumentaba. Esperaba que no fuese a ser un tema recurrente en su relación—. Volveré. —Sólo no limitó su regreso en un plazo de tiempo. Tonto de él, pero a pesar de lo que todos pensaban, no tenía todas las respuestas.
MyungSoo dijo que regresaría. Incluso le había llamado bào béi antes de haber dejado la propiedad esa noche. SungJung no sabía lo que eso significaba, pero cuando lo buscó en el ordenador de la biblioteca, averiguó que así se decía 'tesoro' en chino. Así que, eso significaba que era un apelativo cariñoso. MyungSoo había dicho que regresaría y le llamó por un apelativo cariñoso.
Sin embargo, nunca regresó. Había pasado casi una semana, y nunca regresó. Ni siquiera llamó. Infiernos, SungJung habría sido feliz de verle como esa cosa fantasma que hacía. La única posible conclusión a la que pudo llegar fue que MyungSoo no le quería.
En realidad no era nada nuevo. Mucha gente no le quería. A pesar de todo, se suponía que MyungSoo era su pareja, así que el hombre tenía que quererle. Esa era la regla. Concedido, no conocía todas las reglas, pero había preguntado a todos lo que habían entrado en contacto con él en la última semana. Jiyong y Henry le habían explicado sobre el vínculo entre la pareja. Hangeng y TOP lo habían confirmado. Sus amigos eran felices con sus parejas, así que ¿por qué aún estaba solo?
Quizás había sido demasiado agresivo. Nunca antes había besado a nadie simplemente porque hubiese querido, y podría haberse dejado llevar un poco. Sin embargo, MyungSoo era tan hermoso, y el cuerpo de SungJung se había encendido en el momento en que puso los ojos en el brujo. MyungSoo había sido muy paciente con él, mostrándole como le gustaba ser tocado y besado. Si no estuviese interesado, seguramente no se habría tomado el tiempo para hacer eso. ¿Verdad?
—¿ SungJung? ¿Qué estás haciendo aquí?
Saliendo de sus frenéticos pensamientos, SungJung levantó la mirada para ver a Jiyong de pie junto a él donde estaba sentado en uno de los esponjosos sillones de la biblioteca. Preocupado y estresado por MyungSoo, la pregunta le atravesó por el camino equivocado. —¿Por qué, no puedo estar aquí? ¿Hay algo malo conmigo estando en la biblioteca? —Preguntó con indignación.
En lugar de enojarse, Jiyong sólo rodó los ojos y se arrodilló en el suelo, apoyando una mano en la rodilla de SungJung. —No dije algo como eso, y lo sabes. No seas un idiota. Sólo me estaba preguntando por qué estabas aquí solo.
Su irritación se drenó inmediatamente, pero no quiso hablar de las razones por las que había buscado soledad. Así que, se encogió de hombros y evitó sus ojos. Ya había confesado todos los detalles sórdidos de su breve tiempo con MyungSoo. No había razón para empeñarse en ello de nuevo.
—Es MyungSoo, ¿cierto? —Jiyong acarició su rodilla y suspiró —. Cariño, no te está ignorando a propósito. Dijo que regresaría, ¿no? TOP dijo que está en China ahora mismo, intentando encontrar a su hermano.
—Pero, ¿no sabe cómo usar un teléfono?
— MyungSoo no me parece el tipo de persona que piensa en cosas como esa. Creo que está acostumbrado a estar por su propia cuenta. Eso no quiere decir que no te quiera. Sólo... bien, es sólo una clase de egoísta gilipollas.
Las comisuras de sus labios se movieron, y antes de que pudiera detenerlo, una clara sonrisa se extendió en su rostro. —Estoy intentando estar enojado. No me hagas sonreír.
—Aw, pero eres tan lindo cuando sonríes. — Jiyong le dio un golpecito en el ombligo mientras reía y se puso de pie—. Deja de deprimirte. Regresará, y entonces podrás leerle la cartilla por hacerte esperar tanto tiempo.
SungJung pensó en ello por un momento y asintió con firmeza. Estirando el brazo para tomar la mano que Jiyong le ofrecía, se levantó de su silla y miró alrededor de la habitación. —Su trabajo es realmente importante, ¿no? —Sabía que MyungSoo era un anciano en El Consejo. El hombre tenía muchas responsabilidades, y mucha gente contaba con él.
—Lo es —estuvo de acuerdo Jiyong—. Pero también eres importante. Recuerda eso.
—Realmente no sé muy bien como ser pareja de alguien —confesó SungJung. Desde luego, no sabía cómo estar acoplado a alguien tan poderoso y destacado como Hwang MyungSoo.
—Aún estoy intentando averiguarlo. —Jiyong le guiñó un ojo antes de tomar su mano y tirar de él hacia la puerta—. Probablemente meterás la pata, y MyungSoo también. Ambos lo haréis con frecuencia y con muchas ganas también. Entonces os besaréis y haréis las paces. Nadie es perfecto, lo descubrirás sobre la marcha.
Absorbiendo las palabras mientras dejaba que Jiyong le guiara por el largo pasillo, SungJung deseó haber tenido un poco más que eso. Un punto de partida sería bueno. Nadie necesitaba decirle que iba a meter la pata, eso era casi un hecho. Lo que realmente necesitaba saber era sobre todas las cosas en medio de las veces que lo estropearía.
Sabía lo que todo el mundo pensaba sobre él. Incluso sus amigos le consideraban frívolo, despistado, y probablemente se maravillaban que fuese capaz de funcionar del todo. No era que no le importara o entendiera lo que estaban hablando. Ni siquiera que tuviera una microscópica capacidad de atención.
Era un poco difícil escuchar y concentrarse en lo que estaban diciendo por encima de todas las otras voces gritando dentro de su cabeza.
CAPITULO 2
MyungSoo caminaba por su oficina temporal, con la cabeza a punto de estallar mientras repasaba la lista de cosas que aún había que hacer.
Dos de sus hermanos estaban a salvo. Estaban haciendo planes para localizar a los otros. Xiumin había sido rescatado, y una vez que descansara, MyungSoo hablaría con él sobre tomar el asiento de las hadas en El Consejo.
El Consejo. Todo un cuerpo entero de gobierno para regir a los de su clase, y sin embargo MyungSoo aún sentía que estaba solo en su empeño. El Anciano Zhang Lay estaba haciendo lo que podía para ayudar, pero sus actuales crisis involucraban a los Magiks, el campo de especialización de MyungSoo por definición. En realidad no había nadie más cualificado para hacer el trabajo.
No había sido fácil, pero finalmente MyungSoo había convencido a los otros ancianos para posponer la ejecución de tres de sus prisioneros. La bruja, Sully , merecía morir por sus crímenes contra el mundo paranormal, y específicamente aquellos contra los niños de su mundo. Sin embargo, ella tenía información que él necesitaba, y no podría arrancársela si estaba muerta.
Thunder era el híbrido bastardo que le había mantenido prisionero en China y casi había desatado algo que ninguno de ellos habría sido capaz de controlar. Había sido un líder cruel en el Aquelarre Jeju de vampiros antes que su hermano, LeeJoon, lo hubiese desafiado y ganara el control del aquelarre. La magia que se escondía en su interior era oscura y podrida, pero de nuevo, MyungSoo necesitaba información de él.
Eso dejaba al ejecutor Park Leeteuk . MyungSoo no tenía ni idea de cuál era el papel que jugaba el cambia-formas en todo este lío, pero si hubiese una oportunidad de que estuviera conectado de alguna manera con Sully, bien, MyungSoo también necesitaba saber eso.
—Te ves como si el vapor fuera a comenzar a derramarse fuera de tus orejas —se burló Zitao de él cuando se deslizó en la habitación y se dejó caer en el sofá. Aún parecía cansado y un poco demacrado pero con mejor salud de la que tenía la primera vez que llegó a Seul.
—Nos querías para ayudarte —añadió Taehung, siguiendo a Zitao al interior de la habitación—. Sin embargo, no nos estás dejando ayudar.
—Ambos necesitáis descansar —evadió MyungSoo. Quería su ayuda, pero estaba teniendo problemas para delegar responsabilidades.
—Algunas cosas nunca cambian. —Taehung se acomodó en uno de los sillones y negó con la cabeza—. Eres un fanático del control, hermano. Lo creas o no, ambos, Zitao y yo, somos brujos muy capaces. No tienes que hacerlo todo por tu cuenta.
Lógicamente, MyungSoo sabía que eso era verdad. Sin embargo, se apoderó del dicho que decía que si quería algo bien hecho, debería hacerlo él mismo. Había aprendido hace mucho tiempo a no depender de nadie. Las personas le habían demostrado una y otra vez que sólo le decepcionaban. No quería depender de nadie, sólo para descubrir que cuando más los necesitaba, desaparecían dejándole colgado en el viento.
No era justo para sus hermanos. Nunca antes le habían dado una razón para dudar de su palabra o lealtad. Sin embargo, la vida que había llevado desde que habían tenido que separar sus caminos le había agotado, y no podía desechar sus dudas como un perro sacudiéndose el agua.
—Oí un rumor —dijo Zitao lentamente, una sonrisa maliciosa deslizándose sobre sus labios—. ¿Es verdad que encontraste a tu pareja?
MyungSoo se mantuvo de espaldas a sus hermanos mientras miraba por la ventana a la noche. —Sí. —Sin embargo, probablemente SungJung le odiaría a estas alturas. Habían pasado casi diez días desde que se había despedido con promesas de regresar pronto. No había llamado, no había enviado un mensaje, o intentado establecer contacto con él de cualquier otra manera.
SungJung le hacía débil. En los pocos minutos que había pasado con el hombre más joven, se había entretenido con fantasías de renunciar al asiento que le correspondía en El Consejo, haciendo caso omiso de todas sus responsabilidades, y sólo pasar el resto de sus días con su pareja.
Por supuesto, no podía hacer ninguna de esas cosas. Así que, era mejor para él mantener la distancia hasta que tuviese las cosas arregladas con los prisioneros y estuviese en el camino correcto para encontrar a sus hermanos aún desaparecidos.
—Así que, ¿dónde está ella?
—Él
Si esto sorprendió a alguno de ellos, sus hermanos no lo mostraron. —De acuerdo —dijo Taehung con calma—. ¿Dónde está él?
—Donde esté a salvo. —Además de que SungJung era una gran distracción para él, también sería muy peligroso para el pequeño hombre si las personas equivocadas descubrieran que estaba acoplado a MyungSoo. Sully había intentado secuestrar a los hijos de MyungSoo en un desesperado intento de obligarle a que le entregara sus poderes.
Ni siquiera conocía a sus hijos. Infiernos, hasta que le habían encontrado en ese ático , ni siquiera había sabido que tuviera hijos. Parte de él aún no estaba completamente convencido de que los cachorros cambiaformas le pertenecieran. Cuando oyó quién era su madre, le pareció verosímil. Tuvo una breve aventura con la loba, pero no recordaba exactamente cuándo.
De todos modos, quería ver a los gemelos, saber con certeza si eran suyos, y entonces... bien, no sabía exactamente lo que quería hacer. Los cachorros habían sido adoptados por dos lobas que les amaban mucho. No quería apartar a los bebés de las mujeres, pero si en realidad eran sus hijos, habían nacido con un legado que ninguno de ellos podía simplemente ignorar.
De cualquier manera, no esperaba con interés la reunión y posible confrontación. No conocía a Amber – una de las madres de los cachorros – pero conocía a sus hermanos. No sólo eran enormes werelobos, si no que odiaban a MyungSoo con cada fibra de su ser. No es que pudiera culparles por intentar proteger a su hermana y a las personas que ella amaba, pero no estaba interesado en entrar en una competencia de mear con los hombres.
—Sabes que eres un idiota sin necesidad de que te lo diga, ¿verdad?
MyungSoo se pellizcó el puente de la nariz y suspiró pesadamente antes de darse la vuelta para enfrentar a Taehung. —Puedo verificarle, pero necesito arreglar las cosas aquí antes de que podamos estar juntos. —No le había pedido a nadie que cuidara el bienestar de SungJung. Aunque respetaba a los Ejecutores y quizás incluso consideraba a unos pocos amigos, no confiaba en ellos para algo tan importante.
Al menos cuatro veces desde que había dejado a SungJung en Haven, MyungSoo había viajado fuera de su cuerpo, utilizando su poder de proyección etérea para visitar la habitación de su pareja y verle dormir. Con cada nueva visita, SungJung parecía más cansado y agotado que la última.
Cuando MyungSoo le comprobó hace tres días, el pequeño hombre había estado durmiendo a ratos, murmurando en voz baja mientras se agitaba mucho por el colchón. Los oscuros círculos bajo sus ojos eran prominentes, incluso en la penumbra de la habitación, y parecía más delgado que cuando MyungSoo le había visto en persona. Ver a su pareja de esa manera causaba un profundo dolor en su corazón, pero no había nada que pudiera hacer para calmar la angustia de SungJung.
Las cosas habían estado agitadas desde esa noche, y no había podido regresar. A pesar de todo, SungJung nunca estaba lejos de sus pensamientos, y MyungSoo sabía que haría otro viaje una vez que todo el mundo estuviese dormido.
Sin embargo, sus hermanos no estaban impresionados. — Eres un idiota —dijo Zitao con disgusto, sacudiendo la cabeza mientras sus ojos rodaban con exageración—. Sólo tienes que vincularte con él, ya. Él estará más seguro, tú menos distraído, y todo el mundo será un infierno mucho más feliz.
El vínculo de apareamiento entre un brujo y su consorte era eterno. Estarían entrelazados de todas las formas posibles, corazón, mente, espíritu, y línea de vida. Mientras un corazón continuar latiendo, el otro no podría morir. Era una parte de las más pura y fuerte magia en el mundo, pero aún tenía sus límites.
—Vincularme con él no es garantía de mantenerle vivo — respondió MyungSoo categóricamente. Las heridas de bala, heridas de arma blanca, y un montón de otras heridas podrían superarse con su apareamiento. Pero una decapitación o el corazón extirpado de su cuerpo no tenían vuelta atrás.
—Maldición, eres un obstinado idiota. —Taehung se repantingó en su silla y cruzó los brazos sobre su pecho, pareciendo más obstinado de lo que MyungSoo estaba seguro él fue alguna vez—. Pasó mucho tiempo desde la última vez que nos vimos, pero aún puedo leerte como un libro. Eres un completo y jodido miserable, y no tienes a nadie a quien culpar si no a ti mismo.
—Tengo un trabajo estresante. Eso no quiere decir que sea miserable o que tenga nada que ver con SungJung. —Quizás mantener la distancia no era lo más honorable que hacer, pero era con buenas intenciones. Al menos que pudiera resolver los problemas entre las diferentes comunidades y restablecer cierto equilibrio en su mundo, se dirigían a la guerra.
—Oh, olvídalo. MyungSoo no hace vínculos emocionales. —Zitao bostezó antes de ponerse de pie—. Me voy a la cama. Buena suerte dominando del mundo.
MyungSoo no pensaba que fuese justo en absoluto. Estaba intentando salvar su mundo, no gobernarlo. No era ningún secreto que estaba un poco atrofiado emocionalmente cuando se trataba de relaciones personales y expresar sus sentimientos, pero eso no quería decir que no tuviera sentimientos.
Aún creía que en algún momento todos a los que permitía que se le acercaran invariablemente le decepcionarían. Aunque se preocupaba mucho por sus hermanos, tuvo que incluirles en su declaración.
Lo más probable es que no significara que le fallaran, pero dado el egoísmo de la naturaleza humana, y los paranormales no estaban excluidos de esta naturaleza, era en gran parte cada hombre para sí mismo. Cuando se les daba la opción, los instintos de supervivencia se hacían cargo, y sin duda las personas se elegían a ellos mismos y sus necesidades por encima de otros.
Taehung también se puso de pie y sacudió la cabeza, con una triste mirada en su cara. —Está bien confiar en las personas, MyungSoo. No todo el mundo va a hacerte daño.
MyungSoo no rebatió las palabras del hombre mientras le veía salir de la habitación, pero sabía la diferencia. Y lo sabía muy bien.
—Regresaste. —Sus ojos aún estaban cerrados, pero era como si pudiera sentir la presencia de alguien más en su habitación. Al menos la había sentido dos veces antes, pero cuando finalmente se había arrastrado fuera de la bruma del sueño, siempre había estado solo.
—Pareces cansado, bào bèi. No estás cuidando de ti mismo.
La sonrisa que inclinaba las comisuras de sus labios hacia arriba no pudo ser detenida. Sin embargo, SungJung no quería abrir los ojos. Podría ser un sueño, y si abría los ojos, se despertaría para encontrar la habitación vacía. —Te echo de menos —susurró. No tenía ningún sentido. Había pasado diez minutos con el hombre. ¿Cómo podía ser posible echarle de menos?
—Y yo te echo de menos —contestó MyungSoo silenciosamente, apenas más que un susurro. Sonaba triste. ¿Por qué estaba triste?
Parpadeando para abrir los ojos, esperando ver la mirada en el rostro de MyungSoo para confirmar sus sospechas, SungJung frunció el ceño cuando consiguió una buena mirada de su pareja. —Eres resplandeciente de nuevo.
MyungSoo sonrió, pero no alcanzó sus ojos. Sus ojos ónix parecían embrujados, perdidos. —No es seguro para mí venir aquí, pero tenía que asegurarme que estuvieses bien.
—Estuviste aquí antes. —No fue una acusación, ni fue una pregunta. Fue simplemente una declaración. Esas otras veces cuando había sentido como si alguien le estuviera observando, rondando cerca de él protectoramente, había sido MyungSoo.
Asintiendo lentamente, MyungSoo nunca quitó los ojos de él. —Tuviste pesadillas.
Elevándose para quedar sentado, SungJung enroscó sus piernas más cerca de su cuerpo y tiró de las mantas alrededor de los hombros. —¿Por qué estás tan triste?
La pregunta obviamente sorprendió a su pareja. Las cejas de MyungSoo se elevaron, sus ojos se abrieron, y su boca cayó abierta como si dijera algo. Entonces la mirada rápidamente, y como era de esperar, se volvió una de negación.
SungJung no entendía por qué las personas, y los hombres en particular, sentían la necesidad de esconder cuándo estaban tristes. Quizás pensaran que les hacía débiles. Sin embargo, la tristeza era una reacción humana natural para las cosas desagradables. SungJung había estado triste muchas veces en su vida. No pensaba que le hiciera menos hombre, o más débil.
—Está bien si no quieres decírmelo. —Sacó una mano de las mantas y dio unas palmaditas en el colchón a su lado—. Ven a sentarte. Podemos hablar sobre algo más.
De nuevo, MyungSoo parecía sorprendido. Vacilante, á la distancia entre ellos y se dejó caer sobre la cama de SungJung. El colchón se hundió con su peso, y aunque SungJung aún podía ver a través de él, se preguntó si podría tocar al hombre a su lado.
Así que, eso es lo que hizo. Las puntas de sus dedos se deslizaron sobre la parte posterior de la mano de Torren, muy suavemente acariciando los nudillos. Podía sentir algo, pero no fue tan consimanoaderable como si hubiera estado tocando su real. —Puedo tocarte, pero no realmente. —Levantó la mirada y sonrió mientras inclinaba la cabeza hacia un lado—. ¿Tiene sentido? —Probablemente no. No muy a menudo algo de lo que decía tenía sentido.
Los labios de MyungSoo se curvaron en una media sonrisa. — Tiene sentido. ¿Sobre qué te gustaría hablar?
Su pareja era muy formal. Quizás fue criado de esa manera. Tal vez fue a una escuela pija donde le enseñaron modales con el resto del plan de estudios. —¿Por qué no volviste de verdad? —Esa era la pregunta que se había estado muriendo por hacer, y ahora parecía la oportunidad perfecta.
—Yo... —MyungSoo se apagó y presionó sus labios juntos. Aparentemente, todo lo que había estado a punto de decir por alguna razón no se sentía bien—. Eres una distracción.
Bien, eso dolió.
—Te lo dije —susurró una voz femenina dentro de su cabeza.
—Todos te dijimos que era un idiota —comentó otra voz, esta masculina, más vieja, y con un ligero acento.
—Puedes hacerlo mucho mejor que con él. Basta con mirar la manera en que encuentra tu mirada. No te merece. — La última voz también era masculina, pero difícil de decir, y siempre enviaba un escalofrío por la columna vertebral de SungJung.
—Cállate —susurró. No sabía cuánto tiempo tendría con su pareja, y no quería perder un segundo de ello porque los amigos imaginarios en su cabeza no cerraban la boca.
—¿Perdona? —MyungSoo se desplazó para que pudiera enfrentarse a él por completo y frunció el ceño—. ¿Me dijiste que me callara?
—¡No! No a ti. —SungJung cerró los ojos y gimió. ¿Por qué no podía ser simplemente normal?
—Bien, somos los únicos que estamos aquí. ¿Con quién estás hablando si no soy yo?
—Nadie. Olvídalo. Así que, ¿encontraste a tus hermanos? Jiyong dijo que fuiste a China para encontrar a uno de tus hermanos.
—Haz que se vaya —exigió la mujer.
—Sí —la voz masculina con acento estuvo de acuerdo—. No es bienvenido aquí.
—Eso no es algo que tú decidas. —SungJung gruñó, irritado con sus pensamientos menos-que-felices sobre Torren—. Vete.
—¿Quieres que me vaya? —MyungSoo comenzó a levantarse de la cama, pero SungJung le cogió alrededor de la muñeca.
Bien, en realidad no le cogió porque su mano atravesó directamente el brazo de MyungSoo, pero pensó que entendió el mensaje, porque MyungSoo se sentó de nuevo, mirándole muy extrañamente.
—No te vayas —suplicó SungJung.
—Estás actuando extraño —acusó MyungSoo.
—Ves la manera en que te está mirando —se burló la voz amenazante—. En realidad no quiere estar aquí. Sin embargo, eso está bien, porque no le queremos aquí. No le necesitamos. —Yo le necesito. Ahora, ¡cállate! —Gritó la última palabra cuando presionó ambas palmas de las manos sobre sus oídos y sacudió la cabeza violentamente—. ¡Sólo déjame solo!
—SungJung, mírame —dijo MyungSoo severamente. Esperó a que SungJung dejara caer sus manos y le mirara a los ojos antes de hablar de nuevo—. ¿Qué oyes, bào béi?
—No quieren que estés aquí —susurró. ¿Qué importaba lo que dijera ahora? Probablemente MyungSoo ya pensaba que estaba loco.
—¿Quién no quiere que esté aquí?
—No sé sus nombres. Dos de ellos son un poco agradables, pero el otro me asusta —admitió. El miedo era otra emoción que la mayoría de las personas negaban tener, aunque aún no entendía por qué. Había muchas cosas en el mundo que asustaban, y con razón.
MyungSoo se movió un poco más cerca de él, su mano extendida para permanecer inmóvil sobre la mejilla de SungJung. —¿Qué quieren?
—Por lo general diferentes cosas, pero ahora mismo, sólo quieren que te vayas. —Había algo en el tono de MyungSoo y la manera en que sus ojos se suavizaron que dio esperanza a SungJung—. ¿Crees que estoy loco?
—No, SungJung, no creo que estés loco. ¿Alguna vez te hacen daño?
—A veces me dan dolores de cabeza. —SungJung
se encogió de hombros. Pensaba que probablemente era más por el constante ruido que porque la voces en su cabeza estuvieran intentando hacerle daño, pero quería ser honesto con su pareja.
MyungSoo asintió pensativo por un momento antes de que sonriera ligeramente. —Vuelve a dormir ahora, bào béi.
—¿Te vas? ¿Regresarás? —SungJung no quería parecer necesitado, ¡pero no era justo! Todo el mundo llegaba a ser feliz. ¿Por qué no él?
—Vendré a verte mañana por la noche. Lo prometo. —A continuación se inclinó hacia adelante y rozó sus labios sobre la frente de SungJung.
No fue un beso real, y se sentía más el aire que los cálidos labios, pero el interior de SungJung se derritió por el gesto. —Esperaré por ti —le devolvió la promesa.
—Sólo descansa —susurró MyungSoo—. Nos veremos muy pronto.
CAPITULO 3
—¿Por qué infiernos nadie me dijo que SungJung es un brujo? ¿Y además un jodido Limina? —MyungSoo merodeaba por la oficina de Hangeng, lanzando sus manos al aire en explosivos movimientos mientras desvariaba ante el líder del aquelarre.
—¿Un qué? —Hangeng se sentó con calma detrás de su escritorio, se reclinó en su silla con sus dedos ahuecados juntos y apoyados en su pecho.
La falta de apremio del vampiro enojó a MyungSoo, aunque sabía que estaba exagerando. Sin embargo, sabía que no disiparía nada de su ira. —¡Un Limina! —Gritó, como si diciéndolo lo suficientemente alto, de repente tuviese sentido.
Suga se rió entre dientes cuando se inclinó contra la pared y sacudió la cabeza. —Oímos lo que dijiste, idiota. Aunque, ¿qué es un Limina?
El Ejecutor tenía razón. No iban a llegar a ninguna parte si MyungSoo no tranquilizaba su culo y comenzaba a darle sentido para todo el mundo. Tomando una profunda respiración, se obligó a detener su nerviosa caminata y exhaló en un gran silbido. —SungJung es un brujo.
—Sí, captamos eso —dijo Suga con un bufido—. Si quieres saber por qué no te lo dijimos, puedo darte dos razones. La número uno es porque no es de tu jodida incumbencia desde que le abandonaste. La número dos es porque no lo sabíamos. Ni siquiera estoy seguro de que él lo sepa.
MyungSoo quería argumentar que no había abandonado a SungJung, pero ninguna de las personas en la habitación lo entendería, así que no perdió el aliento.
—Sin embargo, no es sólo un brujo. Es un Limina, un Mortuos Limina.
—¿Traducción? —TOP parecía meramente curioso mientras se repantingaba en uno de los sillones.
—Mortuos Limina se traduce literalmente como 'el umbral de la muerte'. SungJung es el umbral, el Limina. Es como un portal o puerta de enlace entre el reino de los vivos y el de los muertos.
Bien, eso pareció finalmente conseguir la atención de todos. Hangeng se inclinó hacia adelante en su silla y apoyó los codos sobre su escritorio. —¿Qué significa eso?
—Está oyendo voces en su cabeza. Sin embargo, no creo que sepa lo que son. Sólo piensa que está loco. —Si alguien dudó cuando MyungSoo había hablado de SungJung o cómo sabía esas cosas, no interrumpieron para preguntar—. Está oyendo espíritus atrapados en el Purgatorio.
—Espera. —Hangeng levantó las manos pidiendo silencio, y entonces caminó alrededor de su escritorio para comenzar a caminar cerca de la chimenea—. De acuerdo, así que está oyendo a personas muertas en su cabeza. Esas personas muertas están atrapadas en el Purgatorio. Dijiste que SungJung es un umbral. —Se detuvo y levantó la vista hacia MyungSoo—. ¿Qué significa eso exactamente? ¿Sólo oye a esos espíritus y transmite sus mensajes?
MyungSoo desearía que fuese así de simple. —Hay diferentes razones por la que un alma puede estar atrapada en el Purgatorio. Algunos están allí porque eligen estar. Algunos son benévolos, mientras que otros son fríos y crueles.
—Sí, sí —dijo Suga, haciendo girar su mano para conseguir que MyungSoo acelerara las cosas—. ¿Puedes ir al punto?
Realmente a MyungSoo no le gustaba el imbécil algunas veces. —Esos espíritus golpearán contra él, debilitarán sus defensas, y si calculan el tiempo correctamente, podrán hacerse un hueco en nuestro mundo a través
SungJung
—¿Qué defensas? —Preguntó TOP—. ¿Quieres decir que puede evitarlo?
MyungSoo asintió lentamente. —Dudo que siquiera se de cuenta que lo está haciendo ahora mismo. Sin embargo, puedo ayudarle.
—¿Por qué siento que hay algo más que no nos estás diciendo? —Hangeng apoyó las manos en sus caderas y le miró ferozmente—. ¿Qué está pasando, MyungSoo?
—Estuvo teniendo dolores de cabeza. Si esos espíritus pueden causarle dolor físico entonces ya está perdiendo el control. También está asustado. Alimentarán su miedo, y se harán más fuertes a causa de ello.
—¿Qué ocurre si cruzan a través de este portal? —Las cejas de TOP se juntaron y frunció el ceño.
—Siempre hay un sacrificio en la magia. Si se rompe el equilibrio, debe ser restaurado. Sólo un alma podría ser capaz de pasar a través del umbral, y sólo si SungJung lo permite. Sin embargo, habría un precio que pagar.
—Sacrificio —murmuró Hangeng para sí mismo. Luego levantó la cabeza, clavó a MyungSoo con su mirada ámbar, e incluso antes de que hablara, MyungSoo se dio cuenta de que el líder del aquelarre entendió. —SungJung es ese sacrificio.
Recién duchado y vestido con sus ajustados pantalones vaqueros, SungJung se sentó al pie de su cama, bajando la mirada hacia los descalzos dedos de sus pies mientras vibraba con anticipación. MyungSoo estaba viniendo. Lo había prometido esta vez, y SungJung le creía. No importaba lo que le dijeran las voces en su cabeza, MyungSoo estaba viniendo para él.
Así que cuando el suave golpe sonó en la puerta, SungJung se levantó de la cama y se lanzó hacia el otro lado de la habitación para abrir la puerta de un tirón. Vestido con un jersey fino y negro y pantalones de color caqui oscuro, el enorme cuerpo de 1,95 de MyungSoo llenó su puerta. SungJung estaba un poco decepcionado al ver que su cabello ébano estaba retirado hacia atrás, pero no lo suficiente para hacer comentarios al respecto.
Sin embargo, fueron sus ojos los que mantuvieron inmóvil a SungJung. Nunca antes se había encontrado a nadie con ojos negros. Había un leve destello de ónix, pequeñas motas doradas rodeando la pupila que añadían un toque de calidez a las características de lo contrario cinceladas.
La sonrisa que le dio MyungSoo fue rápida y sencilla. —Hola, bào béi.
—Busqué eso —informó SungJung a su pareja—. Significa tesoro, así que eso quiere decir que me quieres, ¿verdad?
MyungSoo se rió entre dientes, el sonido retumbante viniendo directamente de su pecho calentó el interior de SungJung. —Sí, SungJung. Eso quiere decir que me gustas mucho.
Dando un paso a un lado de la puerta, SungJung no podía quitar los ojos del hombre. ¿Cómo tuvo la suerte de tener a alguien como MyungSoo como pareja? —¿Te gustaría entrar? ¿Vas a quedarte?
Su sonrisa se deslizó a una mueca, y MyungSoo sacudió la cabeza. —No puedo quedarme.
El corazón de SungJung se sentía como si fuese a desprenderse de su pecho. —¿Regresarás? —Se negaba a ser llorón y necesitado, pero estaba comenzando a pensar que nunca iba a llegar a pasar algo de tiempo de calidad con el hombre.
—En realidad, me estaba preguntando si te gustaría venir a Seul conmigo. Tengo que hacer mi trabajo, pero me gustaría que te quedaras conmigo.
SungJung quería estar con su pareja, pero Haven se había convertido en su hogar. Era el primer lugar en el que había sentido que tenía una familia real y personas que se preocupaban por él. —No sé qué hacer —susurró—. Quiero ir contigo, pero ¿y mis amigos?
Dando unas palmaditas en un lado de la cara de SungJung, MyungSoo sonrió y sus ojos se suavizaron ligeramente. —Es sólo por un tiempo. Tus amigos son bienvenidos a visitarnos, y una vez que las cosas se calmen, podremos venir aquí tan a menudo como quieras. —Su mirada pasó por encima del cuerpo de SungJung de la cabeza a los pies mientras hablaba, y sus cejas se juntaron como si estuviera confundido acerca de algo—. ¿Qué estás llevando?
—¿Te gusta? —Había copiado el estilo de una película que había visto con Henry. La película era una mierda como de costumbre, pero el tipo era caliente.
Levantándose un poco más erguido, pasó los dedos por la tela azul claro de la bufanda que estaba envuelta alrededor de su cuello. Caía sobre sus hombros y pecho desnudos, los flecos apenas rozando sus caderas. Los vaqueros los había adquirido de Jiyong, pero eran sus favoritos. Muy ajustados, lavados a la piedra, y artísticamente rasgados, mostraban más piel de la que cubrían. SungJung se sentía muy sexy cuando los llevaba, y había querido parecer muy tentador para su gran pareja.
—Tu cabello. —MyungSoo tocó la sien de SungJung, tocando con los dedos los mechones mucho más cortos—. ¿Qué hiciste?
—Bien, lo corté. —SungJung se encogió de hombros. Sólo era cabello. Crecería de nuevo. Sintió que sus largos y mechones le hacían parecer como un niño, así que le pidió a Amber que lo cortara por él. Ahora estaba corto, puntiagudo, expertamente diseñado, y se sentía como una estrella de rock.
—Puedo ver eso. —Sin embargo, MyungSoo no parecía muy feliz sobre ello—. ¿Por qué estás llevando una bufanda y no una camisa? Hace frío afuera.
SungJung rodó los ojos y bufó. El hombre realmente necesitaba despejarse y dejar de ser tan práctico y de miras estrechas. —Porque me hace sentir sexy, quería parecer lindo para ti. Si no te gusta, entonces no tienes que mirarme.
Quizás esa fue una mala cosa para decir, porque MyungSoo parecía como si nunca le hubiesen hablado de esa manera. Sus ojos abiertos, sus fosas nasales dilatadas y un ceño fruncido tiraba de las comisuras de sus labios.
En realidad, considerando que era un hombre importante en el mundo paranormal, probablemente sólo obtuviera el máximo respeto de otras personas. Sin embargo, eso no quería decir que SungJung fuese a desdecirse. Le gustaba como se veía. Le hacía sentir bien consigo mismo por primera vez en su vida y nadie, ni siquiera el Sr. Culo Hermético, iba a quitarle eso.
—Mira, ni siquiera aprecia las cosas que hacer por él. Típico hombre —dijo la voz femenina altivamente—. Y ahora quiere separarte de tus amigos.
—Y tu hogar —añadió la voz masculina con acento—. Sólo te romperá el corazón, querido mío.
—¡Haz que se vaya! —La última voz era fuerte, gruñona y cruel, volviendo fría la sangre de SungJung y enviando un escalofrío de terror por su columna vertebral.
—¿ SungJung? —MyungSoo dio un paso un poco más cerca, deslizó los nudillos bajo la barbilla de SungJung y empujó su rostro hacia arriba—. ¿Regresaron las voces?
Era un alivio que alguien finalmente conociera su secreto y le creyera. —En realidad nunca se van. Algunas veces, sólo están silenciosas.
—Puedo ayudarte. ¿Quieres hacer que desaparezcan?
—Bien, duh. —Moviendo la cadera hacia un lado, SungJung cruzó los brazos sobre su pecho y le dio a su pareja una mirada que esperaba que retratara lo ridículo que encontró al hombre.
MyungSoo parecía como si quisiera estar enojado, pero simplemente no pudo hacerlo. Así que, después de unos pocos segundos de miradas penetrantes, finalmente se rindió y comenzó a reír. Cuanto más tiempo retumbaba su risa, se volvía más fuerte, y era tan contagiosa que SungJung no pudo dejar de reír junto con él.
—Vas a ser problemático —dijo MyungSoo cuando finalmente logró estar bajo control.
SungJung hizo una mueca y miró hacia otro lado, su buen humor cayendo rápidamente. —No quiero crear problemas. — Se había metido en algunas situaciones inusuales desde que había llegado a Haven, pero no de manera intencional. ¿Cómo iba a saber que era una mala idea usar detergente en el lavavajillas? Sólo había estado intentando ayudar, no inundar la cocina de burbujas.
—Mírame. —Fue dicho en voz baja, pero había una autoridad en la voz de MyungSoo que tuvo a SungJung lanzando su cabeza hacia arriba para encontrar la mirada de su pareja inmediatamente—. No me estaba burlando de ti. —SungJung comenzó a apartar la mirada de nuevo, pero MyungSoo agarró su barbilla en su enorme manaza y le sostuvo—. En realidad lo quise decir como un cumplido.
—Está mintiendo —susurró una voz en su cabeza. No era fuerte, pero SungJung reconoció la forma de serpiente en el timbre —. No te quiere. Eres demasiado problemático.
Intentó averiguar lo que había qué hacer, pero era tan difícil concentrarse con la voz siseando dentro de su cabeza. Si MyungSoo no le quisiera, entonces no habría venido a por él. ¿Cierto? Eso tenía sentido.
—Quiere utilizarte, apartarte de tus amigos. Quiere hacerte daño.
MyungSoo dijo que podría hacer que las voces desaparecieran, y SungJung quería eso más que cualquier cosa. No había ni un momento en su vida que pudiera recordar estando solo dentro de su propia cabeza. Incluso cuando era un niño, siempre había 'alguien' susurrando en su oído, queriendo que hiciera cosas. Había intentado decírselo a sus padres, pero eso no salió muy bien. Sólo pensaron que estaba loco.
—Quizás estoy loco —murmuró en voz baja. Quizás las voces no eran reales, y sólo existían en su imaginación.
—No estás loco, bào béi. —MyungSoo se inclinó y presionó sus labios en la frente de SungJung—. Puedo ayudarte, pero necesito que confíes en mí. Ven a casa conmigo.
—Este es mi hogar. —Dioses, estaba tan confundido. Quería a MyungSoo, ¿y quién no? El hombre sólo rezumaba atractivo sexual. Incluso su profunda y rica voz era como un líquido sueño húmedo que enviaba fuego corriendo por las venas de SungJung.
Sin embargo, Haven era su lugar seguro, justo como su nombre implicaba. Nadie podría hacerle daño aquí. No creía que MyungSoo quisiera hacerle daño como dijo la voz. Simplemente no lo conocía lo suficiente como para confiar en él incondicionalmente.
—Este aún puede ser tu hogar —respondió MyungSoo después de un minuto observándole—. No tiene que ser permanente, pero no puedo quedarme aquí. Me necesitan en Seul, y te necesito conmigo.
Bien, esas era un montón de necesidades. El Consejo necesitaba a MyungSoo, y MyungSoo necesitaba a SungJung, y SungJung... bien, no sabía qué infiernos necesitaba excepto que los murmullos de su cabeza se detuvieran. —¿Me quieres? ¿O sólo me necesitas porque soy tu pareja? —¿Había diferencia entre las dos? No lo sabía, pero se sentía como si fuese importante.
—Definitivamente te quiero conmigo.
Sin embargo, eso no sonaba correcto. La noche anterior, MyungSoo le había llamado una distracción. ¿Ahora le quería? SungJung sabía que no era el lápiz de colores más brillante de la caja, pero definitivamente no era estúpido. —No me mientas — gruñó, sacudiéndose de MyungSoo y dando un paso hacia atrás.
—No estoy mintiendo.
—Dijiste que era una distracción.
—Lo eres. —MyungSoo sonaba tan tranquilo y natural. Hizo poco para apaciguar la ira de SungJung.
—Entonces no puedes quererme. ¿Por qué me estás mintiendo?
—Siempre mienten. Quiere utilizarte. Entonces te desechará como todo el mundo.
—No estoy mintiendo —repitió MyungSoo—. Eres una distracción para mí. Pienso en ti, me preocupo por ti constantemente. Me haces... débil.
—Miente —siseó la voz cruel—. Sólo piensa en sí mismo.
—Cállate.
MyungSoo entrecerró los ojos, estudiándole con atención antes de que continuara hablando. —Cuando estoy cerca de ti, olvido todo lo demás, todas las razones por las que las personas dependen de mí. Sin embargo, ya no es seguro para nosotros estar separados. —Dio un paso más cerca, sosteniendo su mano con la palma hacia arriba—. Déjame ayudarte. Déjame cuidar de ti.
SungJung no necesitaba un guardián. —¡No soy ningún animal del jodido zoo! ¡No te necesito para cuidarme!
—Eso es. Puedes estar solo. Nadie te da el suficiente crédito.
—¡Cállate! —SungJung golpeó su puño contra un lado de su cabeza. Estaba tan enojado, pero no sabía por qué o qué lo había causado. En realidad MyungSoo no había dicho nada que justificara su excesivamente emocional reacción. Sólo necesitaba pensar, y necesitaba silencio para hacerlo.
—Tus amigos nunca te ponen primero. ¿Por qué debería tu pareja? Todos se tienen los unos a los otros y a sus propias parejas. Ya no te necesitan más. Nadie te necesita.
—¡Cállate! —Gritó, golpeando los nudillos contra su sien como si pudiera vencer a la voz en su cerebro—. Te odio. Odio esto. ¡Sólo déjame solo! —Su cabeza comenzó a palpitar y la presión se acumuló detrás de sus ojos hasta que su visión se atenuó por los bordes.
—Puedo hacer que se detenga. —MyungSoo se arrodilló delante de él y cogió su rostro con ambas manos—. Puedo mostrarte cómo hacer que se detenga. Por favor, bào béi.
Fue la preocupación en sus ojos y la inquietud en su tono de voz lo que finalmente rompió a SungJung. Seguro, MyungSoo podría estar fingiendo la mirada, pero SungJung no lo creía. ¿Qué otras opciones tenía? Se suponía que debería estar al lado de su pareja. Además, realmente, realmente quería a esas personas fuera de su cabeza.
Asintiendo lentamente, se acercó y puso su mano en la de Torren, enlazando sus dedos. —De acuerdo.
—¡No!
Dolor explotó en las sienes de SungJung, y se sintió tirado bruscamente hacia atrás como si hubiera una cuerda invisible atada alrededor de su torso. Su pie se trabó en la orilla del marco de la cama, enviándole directo al suelo sin nada que detuviera su caída.
La parte posterior de su cabeza conectó con algo duro e inflexible, causándole más dolor nauseabundo. Pensó que oía a alguien decir su nombre, pero sonaba lejano y hueco como en un sueño. SungJung dio la bienvenida a la oscuridad que le envolvía en su cálido abrazo, ahogando todos los ruidos, toda visión, y todo su dolor.
CAPITULO 4
Las heridas en la cabeza sangraban. Mucho.
MyungSoo tuvo que recordarse eso a sí mismo mientras realizaba un hechizo de curación en su pareja para sellar la herida en la parte posterior de su cabeza donde se había golpeado con la esquina de la mesita de noche. Sin embargo, realmente no ayudó a calmarle. Sus manos estaban temblando, su corazón estaba intentando taladrar a través de su pecho, y su estómago rodó incómodamente.
La sangre empapando la alfombra beige parecía una cantidad extraordinaria. ¿Cómo una persona tan pequeña podía sangrar tanto? SungJung se veía pálido, y ni siquiera se retorció cuando MyungSoo lo mantuvo en su pecho y le meció hacia atrás y adelante.
Esto era malo. Esto era oh tan malo. Si los espíritus eran capaces de controlar físicamente a SungJung, entonces no tenían mucho tiempo. Sin embargo, antes de que pudiera ayudar a su pareja a acercarse a la puerta de entrada, tenía que averiguar qué estaba causando que las defensas de SungJung se deterioraran.
En ese momento, mientras mecía al hombre más pequeño y acariciaba su espalda, nada de eso importaba realmente. Todo lo que le importaba era ver los ojos de SungJung abiertos de nuevo. Sully, Thunder, Leeteuk, El Consejo, los brujos, o impedir la guerra, nada de eso estaba siquiera registrado en su radar en ese momento. Todos podían irse a la mierda en lo que a él le concernía.
SungJung le necesitaba. Aunque no había sido una pareja muy buena hasta el momento, eso estaba a punto de cambiar. Era obvio que era el único haciendo más mal que bien – a ambos – por mantener su distancia. El hecho de que ni siquiera hubiera sabido lo que era SungJung hasta la noche pasada no era excusa.
Había tenido miedo. No era una emoción que estuviese acostumbrado a sentir. Así que había tratado con ello de la única forma que sabía, pateando culos, empujándolo al fondo de su mente y pretendiendo como que no existía. Mientras se mantuviese alejado de SungJung, no habría nada que temer. Si no reconocía su status como una pareja unida, entonces no tendría que preocuparse acerca de convertirse en débil o vulnerable. Si nadie sabía que estaban destinados el uno al otro, entonces nadie podría utilizar a SungJung en su contra.
Sin embargo, SungJung le necesitaba. MyungSoo era el único que podía ayudarle ahora. Finalmente sometiéndose a lo que había sabido todo el tiempo, también se dio cuenta de que no quería que el hombre dependiera de nadie más que él. Ese mismo instinto protector que había brotado en el interior de él en su primer encuentro resurgió, arrastrando consigo una buena dosis de protección.
Un suave gemido lleno de dolor alcanzó sus oídos cuando los párpados de SungJung comenzaron a moverse ligeramente, y su cabeza rodó hacia atrás y adelante contra el hombro de MyungSoo. —Abre los ojos, bebé. —Por favor que esté bien.
—Duele —gimió SungJung, pero sus ojos finalmente se abrieron, e inclinó su cabeza hacia atrás en sus hombros para mirar a MyungSoo—. ¿Qué ocurrió?
—Caíste y te golpeaste la cabeza. —No era técnicamente una mentira, aunque no exactamente la verdad. Sin embargo, MyungSoo no quería que su pequeño hombre se excitara y se lastimara de nuevo—. ¿Sientes nauseas? ¿Tu visión está borrosa? —MyungSoo levantó dos dedos cerca de la nariz de SungJung —. ¿Cuántos dedos ves?
La sonrisa que recibió a cambio calentó su corazón y le hizo sentir como un rey. —Estoy bien. Mi cuello está un poco rígido, y mi cabeza está realmente dolorida. Aparte de eso, estoy bastante seguro de que voy a sobrevivir.
—Sabelotodo. —MyungSoo presionó los labios contra la frente de SungJung, alivio le inundó de que su pareja estuviera lo suficientemente bien como para burlarse por su interés—. ¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor? —Ese era su trabajo ahora, el trabajo más importante. Cualquier cosa que SungJung quisiera o necesitara, MyungSoo lo facilitaría. Aún tenía sus responsabilidades como anciano, pero en el momento en que había dejado de luchar contra la atracción que sentía por estar con su pareja, SungJung se había convertido en su prioridad.
—Mi bufanda está arruinada. —SungJung hizo un puchero, su labio inferior sobresaliendo mientras examinaba el material teñido.
—Te compraré una nueva.
SungJung le miró fijamente durante un minuto antes de que sus ojos se iluminaran y sus suaves labios rosados se separaran en una sonrisa. Sus brazos salieron disparados para cerrarse alrededor del cuello de MyungSoo, apretando con fuerza mientras moldeaba sus bocas juntas. —Gracias —dijo un buen rato después cuando finalmente se separaron.
Infiernos, si obtenía otro beso como ese, MyungSoo compraría a su pequeño hombre todo un camión cargado de bufandas de cada color que pudiera encontrar. No había querido esto. Era demasiado peligroso para ellos estar juntos, pero cada vez que miraba esos profundos ojos marrones, se veía impotente ante su magnetismo.
Nunca sintió nada tan extremo y con tal celeridad como las emociones que se estrellaban sobre él como una ola gigante cuando SungJung decía su nombre. Lo atribuyó a la magia que fluía entre ellos, tirando de ellos cada vez más cerca del vórtice hasta que finalmente fueran succionados juntos y remodelados como uno solo.
Era la única cosa que tenía sentido. La única razón que podía pensar de por qué apenas conocía al hombre pero ya iba a hacer, decir y ser cualquier cosa que SungJung necesitara. El vínculo entre dos brujos predestinados era poderoso e intenso.
—Me estás mirando divertido. ¿Por qué siempre me miras divertido?
—¿Siempre dices lo que estás pensando?
SungJung dejó caer su cabeza hacia un lado y la levantó con un movimiento brusco que era como de encogimiento pero con la cabeza. —Bien, ¿de qué otra manera se supone que lo sepas si no te lo digo?
MyungSoo se rió entre dientes a pesar de sí mismo. El hombre tenía un punto. —Eres algo más. —Besó la punta de la nariz de SungJung y le dio unas palmaditas en la cadera para conseguir que se pusiera de pie—. ¿Cómo te sientes ahora?
—Mejor. Sólo un poco dolorido justo aquí. —Se frotó la parte posterior de su cabeza, haciendo una mueca cuando su mano salió con sangre—. ¿Puedo tomar una ducha y cambiarme antes de que nos vayamos?
Aunque un poco sorprendido de que SungJung aún estuviera dispuesto a viajar de regreso a Seul con él, MyungSoo mantuvo su cara imperturbable cuando asintió una vez. —Esa es probablemente una buena idea. ¿Te gustaría que empaquetara tus cosas mientras te duchas?
Avanzando furtivamente hacia él y frotándose contra su pecho como un gato en celo, SungJung incluso ronroneó. —Me gustaría más si tomaras una ducha conmigo.
MyungSoo tragó duro cuando su polla se sacudió dentro de sus pantalones color caqui. Oh, dulce misericordia, estaba en demasiados problemas. —No creo que esa sea una buena idea.
Rodando los ojos, SungJung palmeó la creciente erección de MyungSoo a través de la tela de sus pantalones y apretó. —Esto dice lo contrario.
Oh, su polla estaba a favor de la idea de conseguir a SungJung desnudo y resbaladizo. Su cerebro era la parte de su anatomía que se rebelaba. Sin embargo, la fuerza para reclamar a su otra mitad y enlazarse era demasiado fuerte, y no podía, no haría eso sin la aprobación de su pareja. Tenía dudas de que SungJung siquiera supiera que era un brujo, y eso quería decir que el chico no entendería la enormidad de lo que englobaba su vinculación.
—Necesitamos hablar. —Nunca supo que esas dos pequeñas palabras pudieran ser tan dolorosas de decir. Su polla palpitaba furiosamente dentro de sus bóxers, rogando que cerrara la puta boca y simplemente tomara lo que tan voluntariamente le ofrecía.
—Hablemos más tarde —murmuró SungJung, deslizando sus manos bajo el dobladillo del jersey de MyungSoo y acariciando la tensa piel cubriendo sus abdominales.
MyungSoo no pudo detener el gemido silencioso que se le escapó cuando aquellas pequeñas manos recorrieron su estómago, trazando cada apretado músculo con la punta de sus dedos antes de pasar a pellizcar y tirar de sus pezones. Había algo importante que había estado a punto de decir. Estaba seguro de ello. Pero las manos de SungJung sobre él hicieron cortocircuito en su cerebro, y cualquier pensamiento no relacionado con tener a su pareja desnuda y retorciéndose en su polla quedó en el olvido.
Esto no era correcto. Era más grande, más fuerte y mayor, definitivamente el alfa de la relación. Debería ser el atacante, el dominante seductor. Nunca en todos los años que tenía nadie había sido tan audaz y sincero en su deseo como el hombre tocándolo. SungJung sabía lo que quería y no era tímido exigiéndolo.
—Se supone que me quieres. Henry dijo que me querrías.
—Oh, no se equivoca, pequeño. Definitivamente te quiero. —Estaba fuera de su mente de tanto que quería a su pareja. Cogiendo a SungJung por la muñeca para detener sus errantes manos, suavemente separó al hombre de él y tomó una profunda y tranquilizante respiración—. Necesitamos hablar.
SungJung bajó la cabeza, sus brazos quedaron flácidos en el agarre de MyungSoo. —Siento si lo hice mal.
Eso lo hizo. El corazón de MyungSoo se destrozó allí mismo en su pecho. —Ven aquí, bebé. —Se dio vuelta para que pudiera sentarse en un lado de la cama y empujó a SungJung dentro de su regazo. El hombre cumplió, pero no había entusiasmo en él. Pensaba que simplemente estaba haciendo lo que creía que se esperaba de él—. Ahora, quiero que me mires.
De nuevo, SungJung hizo lo que le dijo. —Lo siento, repitió en un susurro.
—Para. No hiciste nada malo. —Mierda, no era bueno explicando cosas. Podía disparar órdenes sin pensar un segundo, pero estaría jodido si alguna vez alguien le pidiera que explicara el razonamiento detrás de sus órdenes.
—Entonces, ¿por qué no quieres que te toque? Pensé que te gustaba.
—Me gustó. —Se movió incómodamente cuando el culo de SungJung se presionó contra su dolorida polla—. SungJung, ¿entiendes lo que significa ser pareja?
SungJung asintió una vez. —Le pregunté a todo el que quiso hablar conmigo. Dijeron que se suponía que deberíamos estar ahí para el otro, cuidar el uno del otro... —Se calló y presionó su mano en su boca para ahogar su risa. Dioses, eso fue lindo —. También dijeron que querríamos joder como conejitos.
Su polla se sacudió de nuevo, no registrando nada más que la frase 'joder'. ¡Concéntrate! —Es así, pero también hay un poco más. ¿Te dijo alguien cómo reclamar a una pareja?
—Sí —respondió SungJung con orgullo—. JungKook realmente se asustó al principio porque no quería morir, pero ama a J-Hope así que supongo que está bien ahora. —Sus cejas se juntaron, y arrugó la nariz—. Quiere decir que siempre estaremos juntos no importa qué. Tienes que amarme si me reclamas. —Asintió firmemente como si por haber declarado eso significara que ahora estaba escrito en piedra.
—¿Y qué pasa si no te amo? —Sería muy fácil amar a SungJung. Sin embargo, apenas conocía al chico. Además, MyungSoo no estaba seguro de que fuese capaz de tal profunda emoción. Se preocupaba por sus hermanos, pero no estaba seguro exactamente de llamarlo amor. Infiernos, apenas podía aguantarse él mismo.
SungJung parecía confundido. —Pero tienes que amarme si me reclamas.
—Eso es por qué te pido que te detengas. —No quería hacerle daño a su pareja. Se sentía muy protector de SungJung. Quería mantenerle a salvo y hacerle feliz, pero no podía obligarse a amarlo—. Cuando me acerco a ti, quiero reclamarte. Sin embargo, eso no quiere decir que te ame.
—¡Pero tienes que hacerlo! —Gritó SungJung, luchando desesperadamente por salir del regazo de MyungSoo—. Esa es la norma. ¡Así es como funciona! Soy tu pareja. ¡Eres la única persona en el mundo que tiene que amarme incluso si estoy loco y soy estúpido!
—SungJung, para. —MyungSoo le alcanzó, pero el pequeño hombre se alejó y envolvió sus brazos alrededor de su torso—. No estás loco ni eres estúpido. ¿Cómo esperas que te ame cuando apenas te conozco? ¿Me amas?
—Sí —dijo SungJung con firmeza—. Somos pareja.
Con un suspiro pesado, MyungSoo cerró los ojos y se frotó la cara. La abrumadora necesidad de aceptación de SungJung no era algo que hubiese previsto. Dudaba en extremo que el hombre le amara. No sabía lo que le habían dicho sus amigos, pero de alguna manera se había retorcido en su cabeza para decir que una vez que se encontrara con su pareja sería amor a primera vista con el canto de los pájaros de fondo.
MyungSoo no sabía de qué normas estaba hablando SungJung, pero era obvio que estaba confuso, y le estaba poniendo sumamente agitado. SungJung mantenía un brazo envuelto alrededor de su cintura, meciéndose hacia atrás y adelante mientras se golpeaba el lado de la cabeza con el otro.
—¡Cállate! —Gritó—. ¡No soy inútil!
Congelado en el sitio por la sorpresa, MyungSoo veía como SungJung continuaba gritando y maldiciendo mientras alternaba entre golpear sus nudillos contra su sien y tirar violentamente del lóbulo de su oreja.
¡Fuera de aquí! —Explotó—. ¡Cerrad la puta boca y salid de mi cabeza!
Antes de que MyungSoo pudiera hacer un movimiento para detener el comportamiento auto-destructivo de su pareja, la puerta del dormitorio se abrió de golpe y Suga, Yoochun y para su completa sorpresa y desconcierto Taehung entraron en la habitación.
Todos corrieron hacia SungJung, rodeándole e intentando calmarle. Las fosas nasales de MyungSoo se dilataron y una neblina roja se apoderó de su visión cuando Taehung levantó a SungJung en sus brazos y presionó sus labios en la oreja del hombre.
SungJung se calmó al instante, cayendo en los brazos de Taehung, obviamente dormido. Lo tengo —dijo a los Ejecutores vampiros antes de sacudir su cabeza hacia MyungSoo—. Tratad con él.
Ambos hombres se giraron hacia él, avanzando amenazadoramente hacia MyungSoo. —Vete —gruñó Yoochun, con tono bajo y peligroso.
—No voy a dejar a mi pareja —discutió MyungSoo. ¿Estaban fuera de sus jodidas mentes?
—No has hecho nada excepto hacerle daño —dijo Taehung silenciosamente mientras bajaba a la pareja de MyungSoo al colchón y metió las mantas alrededor de sus hombros—. Necesitas irte, L. Sólo estás haciendo las cosas peor para él.
Como si todo el aire hubiera sido aspirado de sus pulmones, MyungSoo comprobó que no podía respirar. —Me necesita.
—No. —Yoochun señaló hacia la puerta—. Fuera.
MyungSoo se puso de pie, pero no tenía intenciones de irse a ninguna parte. —Ninguno entiende qué está pasando. Soy el único que puede ayudarle ahora. ¡Me necesita! —¿Por qué no estaban escuchándole? No era como si hubiese causado que SungJung se rompiese.
—Estaba gritando tan alto que pude oírle desde abajo en el vestíbulo. —Suga habló con calma, pero había amenaza en sus ojos oscuros—. Vine aquí para encontrarle prácticamente golpeando su cabeza mientras te sentabas allí y no hacías nada para detenerlo. No te lo mereces.
No fue así en absoluto. Sólo había estado tan aturdido por el comportamiento de SungJung que no había sido capaz de moverse. El estallido apenas había comenzado cuando los hombres habían irrumpido dentro de la habitación. ¿Verdad? — Yo...
—¡Fuera de aquí! —Rugió Suga, cogiéndole por el cuello de la camisa y lanzándole hacia la puerta abierta. Siguió empujando hasta que MyungSoo estuvo en el pasillo. Luego le dio una última mirada fulminante y cerró la puerta en su cara.
—Sabía que no me gustabas.
Girando alrededor, aún preguntándose qué infiernos había ocurrido, MyungSoo se encontró cara a cara con Wu Yifan (Kris), el tío de sus cachorros. ¿Podría esta noche ponerse peor?
—Bien, el sentimiento es mutuo. Ahora vete a la mierda.
—No. —Kris se apartó de la pared y cruzó los brazos sobre su pecho—. Es hora de que tengamos alguna mierda directamente. No vas a volver a esa habitación con SungJung, pero hay alguien más aquí que necesitas conocer.
Giró sobre sus talones y comenzó a marchar por el largo pasillo. Resignado a que probablemente su culo fuese pateado antes de que saliera el sol, MyungSoo bufó y se fue tras el werelobo.
CAPITULO 5
—Ah, mierda —gimió SungJung, cuando se aferró sus sienes con las dos manos.
—Despacio. —Dijo un extraño sentado a su lado en la cama, un extraño que se parecía mucho a su pareja.
—¿Dónde está MyungSoo? ¿A dónde fue? —Intentó sentarse, pero el hombre puso una mano en su pecho, evitando que se moviera.
—Necesitas relajarte. Todo va a estar bien ahora. No le permitiremos que te haga daño nunca más. —Se giró para mirar a Suga y Yoochun sobre su hombro—. Gracias por llamarme.
—Tenía miedo de que algo como esto pudiera ocurrir. — Yoochun suspiró y pellizcó el puente de su nariz—. No es que no me guste MyungSoo, pero no creo que sea una buena pareja para SungJung. El chico necesita a alguien que le entienda, alguien amable. MyungSoo no es ninguna de esas cosas.
SungJung estaba cada vez más enojado con cada palabra que salía de sus estúpidas bocas. Se daban cuenta de que él estaba sentado aquí, ¿verdad? No le gustaba que se hablara como si él no estuviera allí o fuese demasiado estúpido para entender. —¿Dónde está MyungSoo?
—Shh —dijo el extraño, obviamente intentando tranquilizarle—. No puede hacerte daño.
¿Por qué continuaba diciendo eso? MyungSoo nunca le haría daño. —"¿Dónde.Está.Mi.Pareja?" —Mordió cada palabra, permitiendo que un gruñido poco familiar se deslizara de su voz—. Quiero a MyungSoo.
—¿Taehung? —Preguntó Suga vacilante—. ¿Por qué está preguntando por MyungSoo?
—¡Estoy sentado jodidamente aquí mismo! —Gritó SungJung, quitándose de encima la mano del hombre y lanzándose fuera de la cama antes de que nadie pudiera detenerle—. ¡Dime dónde está!
—SungJung, ¿recuerdas qué ocurrió? —Le preguntó Taehung, manteniendo su voz suave y uniforme como si persuadiera a un niño asustado—. Estabas cubierto de sangre. Estabas gritando cuando llegamos aquí como si tuvieras dolor. ¿No recuerdas?
Para ser grandes guerreros malos, realmente estaban increíblemente locos. —Golpeé mi cabeza en la mesita de noche. MyungSoo me curó. Nunca, jamás me haría daño. —Lo sentía con convicción directamente en su alma—. Dice que no me ama, pero eso no quiere decir que me haga daño.
Los tres hombres compartieron miradas confusas. — ¿Cómo puede amarte? —Preguntó Suga—. Ni siquiera te conoce.
SungJung se encogió de hombros. Era la misma cosa que Torren le había dicho, pero sabía que su pareja sólo estaba asustado. Había algo que se despertaba entre ellos cada vez que estaban juntos. El sentimiento era más intenso e inflamable que nada que Aslan hubiera sentido nunca en su vida. Había reaccionado exageradamente y entró en pánico. Eso era estúpido. Lo haría mejor la próxima vez.
Lo que había entre él y MyungSoo no era una tonta mierda de amor-a-primera-vista como decían en los cuentos de hadas. Era mucho más profundo que eso. No lo entendía, no sabía de dónde venía este conocimiento de que estaban destinados el uno al otro. Y aunque era cierto que sólo había pasado horas en presencia de MyungSoo, era como si lo hubiera conocido durante toda la vida.
—Me ama. Sólo no lo sabe.
Los hombres intercambiaron esas molestas miradas de nuevo. —¿Por qué estabas gritando? —Preguntó Yoochun con cautela.
SungJung hizo una pausa, inseguro de cuánto debería compartir. Probablemente sólo pensarían que estaba loco como todo el mundo hacía. Sin embargo, si dejaban de hablar de MyungSoo como si fuera el malo de la película, entonces trataría con su escepticismo. —Las voces en mi cabeza me estaban haciendo daño.
Todo el mundo simplemente asintió como si pensaran que ese tipo de cosas ocurrían todos los días. —MyungSoo nos habló sobre las... voces. —Suga sacudió la cabeza y frunció el ceño —. Te estabas haciendo daño a ti mismo, SungJung. Te estabas golpeando la maldita cabeza, y él simplemente estaba sentado allí.
No recordaba mucho sobre lo que ocurrió antes de que se desmayara, pero recordaba perfectamente a MyungSoo de pie al lado de la cama. —Estaba a punto de ayudarme cuando entrasteis corriendo aquí. Le vi levantarse para venir hacia mí. Le detuviste. —Escupió la última parte de manera acusadora. SungJung apreciaba que todos cuidaran de él y quisieran protegerle, pero no necesitaba que le salvaran de MyungSoo—. ¿Dónde está?
Taehung estaba mirándole de forma rara, y a SungJung no le gustó. Le hacía sentir extraño, como un espécimen bajo el microscopio. —SungJung, quiero que hagas algo por mí.
SungJung le miró con recelo. —¿Qué quieres que haga?
—Sólo confía en mí. —Cuando SungJung simplemente le arqueó una ceja, Taehung suspiró y meneó la cabeza—. Haz esto, y entonces te traeré a MyungSoo.
De acuerdo. —¿Por qué el tipo no había dicho eso en primer lugar?— ¿Qué hago?
—Quiero que cierres los ojos y pienses en MyungSoo.
Bien, eso era fácil. Siempre pensaba en MyungSoo.
—Quiero hacerte un par de preguntas. Primero ¿cómo te sientes cuándo MyungSoo no está contigo? ¿Te sientes cansado o débil? ¿Te sientes depresivo? ¿Quizás tu estómago siente un tipo de nerviosismo?
SungJung asintió con sus ojos aún cerrados. —Sí. Siento todo eso. —No sabía a dónde llevaba esto, pero esperaba que Taehung siguiera adelante con ello. Realmente quería encontrar a su pareja. MyungSoo estaba triste. Él no se lo diría a nadie, pero podía sentirlo.
—MyungSoo no te ha reclamado, ¿cierto?
—No, dijo que primero necesitábamos hablar y que no podía amarme. —Lo que era una mentira. MyungSoo ya le amaba. Sólo era un idiota testarudo y no lo admitía. SungJung también podía sentir eso.
—Dime lo que MyungSoo está sintiendo ahora mismo.
SungJung oyó los jadeos de los vampiros, pero les ignoró, concentrando toda su atención en MyungSoo. —Está triste porque no sabe qué hizo mal y por qué no le permitiste verme. Está confuso porque no entiende por qué se siente tan atraído por mí. —Inclinó la cabeza hacia un lado y se concentró más duro —. Y está nervioso porque Kris y sus hermanos le han inmovilizado en una de las habitaciones de abajo.
—Ah, mierda —escupió Suga. Pasos retumbaron por el suelo, y cuando SungJung abrió los ojos, sólo se encontró con Taehung y Yoochun.
—¿A dónde fueron?
Taehung sólo se encogió de hombro. —Imagino que a buscar a MyungSoo. —Se levantó de la cama y entrelazó los dedos detrás de su espalda—. Cuando MyungSoo viene aquí, y él... parece diferente... —Taehung se apagó, y parecía estar teniendo problemas para encontrar las palabras correctas.
—¿Quieres decir cuando está trasparente?
—Sí, cuando está trasparente. ¿Puedes tocarle?
SungJung arrugó la nariz mientras pensaba sobre ello. —No realmente. Quiero decir, puedo sentir algo, pero no es realmente sólido.
—¿Más como una fría presión? —Empujó su interrogador.
—Sí, supongo que es como eso. ¿Por qué me estás haciendo todas estas preguntas?
—Una más. —Taehung levantó un dedo y comenzó a pasear —. Esto va a sonar realmente extraño, pero ¿alguna vez moriste?
Yoochun soltó un bufido. —Bien, obviamente no. —Agitó una mano arriba y abajo desde la cabeza de SungJung hasta sus pies—. Se ve muy saludable para mí.
SungJung hizo una mueca. —Sí —murmuró— cuando estuve con otro aquelarre de vampiros hace unos años. Me drenaron. —Inclinó la cabeza a un lado para que pudieran ver las cicatrices en su cuello de tres diferentes juegos de colmillos despiadados—. Estoy bastante seguro que morí porque estuve en un lugar que realmente estaba oscuro y frío durante tres días. —Se encogió de hombros, pero un escalofrío se abrió camino por su columna vertebral desde su memoria.
—¿Qué ocurrió después de eso? —Preguntó Yoochun, un rastro de terror entrelazado con sus palabras.
—Me desperté aún encadenado a la pared. Supongo que sólo dejaron mi cadáver para que se pudriera.
Taehung dio un paso adelante, sus ojos brillando con pena. — ¿Puedo ver tu mano, pequeño?
—Seguro. —Extendió la mano, e inmediatamente fue rodeada por la mano mucho más grande de Taehung. El hombre cerró los ojos y murmuró algo en voz baja durante un minuto antes de liberarle y alejarse—. ¿Qué fue todo eso?
Dejando caer su cabeza y gimiendo, Taehung no le respondió de inmediato. Cuando levantó la mirada, sus ojos fueron directamente a Yoochun. —No es simplemente un brujo. Es el Infinity de MyungSoo.
—¿No tienes trabajos que hacer? —MyungSoo se sentó en el sofá de dos plazas en el interior de la suite a la que Kris le había traído y cruzó los brazos sobre su pecho. ¿No había ninguna maldita seguridad alrededor del lugar? No le gustaba que su pareja se alojara aquí si estos werelobos iban a ser tan flojos en sus funciones.
—Es de noche —respondió Kris con calma—. Los vampiros se turnan en la patrulla nocturna.
—¿Por qué me trajiste aquí?
—Estamos cansados de que nuestra hermana sea un caso perdido porque piensa que vas a llevarte a sus cachorro lejos de ella. Uno de los hermanos de Kris, MyungSoo no estaba seguro de cuál, se apoyó en la pared con una mirada dura en su rostro.
—Tranquilo, Baekhyun. —Kris levantó la mano e hizo un gesto a su hermano para que saliera antes de girarse de nuevo hacia MyungSoo—. Todos amamos a esos cachorros. Ahora son nuestra familia. Puesto que sabes de ellos desde hace semanas y no expresaste ningún interés en verlos, supongo que no te importan una mierda.
¿Por qué todo el mundo siempre saltaba a conclusiones acerca sus acciones e inmediatamente pensaban de él como un hijo de puta sin corazón? —¿Se te ocurrió pensar que mantuve mi distancia porque me preocupo? Los gemelos ya fueron secuestrados una vez por mi culpa.
—Eso está bien —se burló otro de los hermanos —. Dijiste que no les quieres de regreso, lo cual estoy agradecido, pero ¿qué clase de hombre eres que no tomarás la responsabilidad de tus propios hijos?
¡Kibum! —Ladró Kris—. Ya basta, idiota.
—¡Suficiente! —Declaró una voz femenina cuando una belleza menuda de cabello negro entró a través de una de las puertas que posiblemente conectaban a un dormitorio—. Que le ataquéis no nos llevará a ninguna parte. —Enderezó la espalda y pegó una sonrisa en su rostro mientras se acercaba a MyungSoo, pero él pudo ver a través de su valiente fachada—. Hola, Sr. Hwang. Soy Wu Amber.
MyungSoo se levantó de su asiento y tomó su mano entre las suyas, inclinándose para rozar sus labios en sus delicados nudillos. —Por favor, llámame MyungSoo. Es muy agradable finalmente conocerte.
Su sonrisa se tambaleó un poco, pero asintió e hizo un gesto para que se sentara de nuevo. —Siento que no pueda decir lo mismo de ti, y estoy segura que entiendes por qué.
—Se sentó en el borde del cojín y juntó las manos en su regazo—. Amo mucho a mis hijos, MyungSoo. Espero que podamos llegar a algún tipo de acuerdo porque no voy a perderles.
El temblor en su voz le aplastó. —No soy un bastardo como tus hermanos quieren hacerte creer. Te daré todo lo que necesites para los gemelos. Me gustaría ser parte de sus vidas, tal vez como un tío lejano. Sin embargo, no me hago ilusiones de que estoy de alguna manera en condiciones de criar a un niño, y mucho menos a dos.
La loba no parecía totalmente convencida, pero la tensión de sus hombros se relajó ligeramente. Parecía que le tomó un minuto reunir el coraje para hacer su próxima pregunta. MyungSoo esperó pacientemente.
—¿Tienes preguntas?
Bien, eso no era lo que él hubiese esperado. —Tu pareja es otra loba llamada Kristal, ¿correcto? —Ella asintió lentamente, un indicio de actitud defensiva en sus ojos. MyungSoo se mordió el interior de su mejilla para no sonreír. Ella era una fiera, y le gustaba eso—. ¿Y tus hermanos jugarán un gran papel en sus vidas?
—Moriríamos para protegerles —dijo Baekhyun llanamente—. ¿Quieres probarlo?
Una respuesta mordaz estaba en la punta de su lengua, pero MyungSoo la contuvo. Sólo estaban protegiendo a su familia. Podía respetar eso. Asintiendo al lobo, comenzó a girarse hacia Amber, pero Suga eligió ese momento para venir interrumpiendo a través de la puerta.
—¡No le matéis!
Los ojos de todo el mundo se abrieron, y Amber se rió realmente. —Gran gorila, nadie va a matarle.
Suga tropezó hasta detenerse y empujó sus cabellos rubios hacia atrás de su rostro. —Uh, bien. Perdón por eso. SungJung dijo que estabais... umm... bien, supongo que no importa. Voy a... —Miró alrededor de la habitación, y de regreso hacia la puerta—. Sí, me iré. —Y eso fue exactamente lo que hizo, dejando a todo el mundo riéndose tras él.
MyungSoo se preguntó distraídamente qué tenía que ver SungJung con la aparición del Ejecutor en la habitación, pero sólo podía hacer frente a un dilema a la vez. Ahora mismo, necesitaba concentrarse en Amber y el tema de los gemelos. Podría ser una forma muy sencilla de poner todos sus miedos a descansar. —¿Podría ver a los cachorros?
Hubo un gruñido colectivo que dio la vuelta a la habitación, y Amber se tensó de nuevo. Entonces, muy lentamente, se relajó y le ofreció una tentativa sonrisa.
—Sólo no te muevas. —Saltó del sofá de dos plazas y se apresuró a regresar por la misma puerta por la que había llegado minutos antes.
Nadie habló mientras esperaban, los hermanos Wu eligieron lanzarle dagas con los ojos en lugar de una conversación civilizada. Cuando el silencio se volvió agobiante, MyungSoo se aclaró la garganta y se sentó un poco más erguido. —¿Cuántos años dijiste que tienen los gemelos?
—El médico no está exactamente seguro, pero estima entre seis y ocho meses. —Kris levantó los hombros bruscamente en lo que probablemente se suponía que fue un encogimiento de hombros—. Supongo que es un poco más difícil decirlo con bebés híbridos.
MyungSoo calculó mentalmente el período de tiempo. Si el médico tuviese razón, y el período de gestación de un lobo cambia-formas era aproximadamente tres meses, entonces sólo tendrían entre nueve y once meses. ¿Por qué había pensado que los cachorros serían mayores? No había estado en Mokpo en más de un año.
Mientras aún estaba intentando descifrarlo, la puerta del dormitorio se abrió una vez más, y Amber salió con un sanote bebé retorciéndose contra su pecho. Otra mujer, MyungSoo asumió que era Kristal, siguió detrás de ella, llevando un bulto idéntico de una manera similar.
—Este es KyungSoo —dijo Amber con una suave sonrisa en sus labios cuando se sentó al lado de MyungSoo una vez más y giró al bebé para que estuviera de cara a él. Miró a su pareja y asintió, indicando que estaba bien que Kristal se sentara al otro lado de él.
—Y este es Jongdae —añadió Kristal en voz baja.
Una masa de rizado cabello rubio adornaba la parte superior de sus cabezas, y cada uno tenía los ojos tan azules como un cielo de verano. Reían y gorjeaban, los hoyuelos más dulces aparecieron cuando sonrieron.
—Son hermosos —dijo MyungSoo en voz baja. Tan nervioso que podría vomitar, extendió la mano tímidamente y tomó la pequeña mano de Jongdae, acariciando la parte superior con su pulgar. Esos deditos regordetes se enroscaron alrededor de su mano mientras el cachorro gritaba de alegría.
Después de un momento, MyungSoo liberó su mano y se giró para tomar la de KyunSoo, pasando por los mismos gestos, aunque realmente no hubiese ninguna necesidad. Si era honesto, lo había sabido desde el momento en que sus madres les llevaron al interior de la habitación. Aunque adorables y preciosos, los gemelos no se parecían nada a él o a su madre biológica.
Una parte de él se sintió aliviado, pero una gran parte, una parte que no esperaba, se sentía como si se estuviera ahogando mientras su pecho se encogía con tanta fuerza que apenas podía sacar el aire de sus pulmones. El pensamiento de tener niños le había asustado a morir, pero en algún lugar profundo, también le había calentado. Había sido un padre.
—Son hermosos —repitió, forzando las palabras a través de la restricción de su garganta—. Y son muy afortunados de tener madres maravillosas. No tendréis que preocuparos más. —Con una última caricia a la suave piel del infante, MyungSoo le liberó y se levantó de su asiento—. Sin embargo, no son mis hijos.
—¿Cómo sabes eso? —Le interrogó Kris.
—No tienen magia. —Era tan simple como eso—.
Definitivamente son híbridos, pero su padre no es un brujo.
—Quizás tengan magia más tarde —desechó Kibum—. ¿Cómo puedes estar seguro?
MyungSoo suspiró y pellizcó el puente de su nariz mientras estaba de pie dentro del círculo de defensivos weres. —Cada familia Magik tiene su propia magia única. Supongo que desprende una clase de pulso. —Su corazón se estaba rompiendo mientras intentaba explicarlo, pero no sabía por qué. Esto es lo que quería. ¿No?— Aunque los gemelos son felices, saludables y adorables, no tienen pulso mágico, y sin duda no la magia de un Hwang.
—Lo que sea —gruñó Baekhyun.
No podía permanecer allí por más tiempo. No sabía lo que le estaba ocurriendo o por qué se estaba sintiendo tan afligido, pero tenía que salir. A pocos pasos de la puerta, se detuvo cuando ésta se abrió y SungJung apareció en el umbral. Sus ojos estaban rojos y su labio inferior temblaba ligeramente. Justo en ese momento, fue el espectáculo más asombroso que MyungSoo hubiese visto nunca. —Hey —dijo sin mucha convicción.
—No hemos terminado —le ladró Baekhyun—. Crees que eres tan malditamente superior. Son híbridos, así que acabas de dejarles de lado porque no están a la altura de un Hwang.
—Por mucho que me gustaría que fuese así, no son míos.
—Quizás y quizás no —respondió Kibum—. Estoy de acuerdo con Baekhyun. Creo que lo son, sólo eres demasiado idiota para admitirlo. No te los mereces.
—Suficiente —dijo SungJung en voz baja, pero con un dejo de acero en su voz. Entonces cerró la distancia entre ellos y envolvió sus brazos alrededor de la cintura de MyungSoo—. Lo siento.
A pesar de que lo convertía en un estúpido débil y lo sabía, necesitaba el consuelo que sólo su pareja podía darle. Levantando a SungJung en sus brazos, enterró su rostro en la cálida piel de su garganta y respiró profundamente, dejando que el dulce olor le calmara y tranquilizara.
¿Qué infiernos estaba mal con él? Estaba actuando como un jodido crío, y no iba nada con él en absoluto.
—Esto no terminó. —Ese tenía que ser Kris. El hombre no había dicho una palabra desde que MyungSoo había llegado hasta este punto—. Está planeando algo.
Amber se levantó lentamente de su asiento, le pasó KyungSoo a Kristal, y en un parpadeo había golpeado a Kris contra la pared mientras sus garras se extendían y los colmillos perforaban a través de sus encías. —Esto es todo — gruñó—. Ese hombre está sufriendo, y si no puedes ver eso, entonces eres más tonto de lo que pensaba. Déjalo ir, Kris. Déjale en paz. —Se dio la vuelta y gruñó al resto de sus hermanos—. Eso va para todos vosotros.
Joder, ¿era tan fácil de leer? Probablemente todos pensaban que era un desastre débil y neurótico. Y la verdad era que eso es exactamente lo que sentía. Sin embargo, cuanto más intentaba elaborar el razonamiento detrás de eso, más palpitaba su cabeza.
—Llévame de regreso a mi habitación —susurró SungJung, poniendo un suave beso en su mejilla—. Necesitamos hablar.
Por primera vez, MyungSoo se dio cuenta de lo nefastas que sonaban esas palabras cuando estabas en el extremo receptor de ellas.
CAPITULO 6
Había un doloroso hueco en el pecho de SungJung que no era propio. No entendía cómo podía sentir las emociones de MyungSoo, ni sabía que las provocaba. Pero si podía sentir lo que estaba dentro de su pareja, estaba en mejores condiciones para dar al brujo lo que necesitara.
Ninguno de los dos habló cuando MyungSoo le llevó por las escaleras y hacia abajo por el largo pasillo hacia su dormitorio. Casi había insistido en caminar, pero luego se dio cuenta de que sostenerle en sus brazos era exactamente lo que MyungSoo necesitaba. Estar rodeado de la fuerza y el calor del hombre no era una penuria, así que SungJung se había mordido la lengua y simplemente disfrutó del paseo.
MyungSoo se detuvo fuera de la puerta cerrada, y sus brazos se apretaron alrededor de SungJung. —Taehung aún está aquí. —No sonaba muy feliz sobre ello.
—Sí. —Realmente no había nada más que pudiera decir. El hermano de MyungSoo estaba al otro lado de esa puerta, y no importaba lo que SungJung hubiese dicho, Taehung no tenía la intención de ir a ninguna parte hasta que hablara con MyungSoo.
Con un gruñido de descontento, MyungSoo empujó la puerta para abrirla y dio un paso dentro de la habitación, negándose aún a renunciar a su dominio sobre SungJung. Sus hombros se tensaron, y sus ojos se entrecerraron. —¿Por qué estás aquí?
El timbre de su tono fue duro, peligroso y posiblemente el sonido más sexy que SungJung hubiese oído en su vida. Temblando involuntariamente, su polla se retorció dentro de sus pantalones vaqueros, hinchándose más dura mientras MyungSoo continuaba haciendo ese sonido que retumbaba en su pecho.
—Necesitamos hablar —respondió simplemente Taehung cuando se puso de pie—. ¿Cuándo ibas a decírmelo?
—¿Decirte qué?
Hubo un delicioso gruñido de nuevo, y la respiración de SungJung se aceleró, su pulso se aceleró y se retorció en los brazos de MyungSoo, moliendo su dolorida polla sobre el abdomen del hombre. Hazlo de nuevo.
Como si MyungSoo hubiese oído su silenciosa petición, frotó un lado del cuello de SungJung y gruñó suavemente, su pecho vibrando con el sonido. —¿Es eso lo que quieres, bebé? — Ronco y áspero, susurró en el oído de SungJung mientras su caliente aliento le acariciaba la piel.
Taehung se aclaró la garganta, regresando su atención hacia él. —Vosotros dos habéis estado separados durante un tiempo muy largo. —Exhaló un gran silbido y se frotó ambas manos por la cara—. Esto es una jodida pesadilla.
—Oh, bien, habéis vuelto. —Suga entró en la habitación con una sonrisa arrogante en su rostro, Yoochun, TOP, Aron, y Hangeng entraron detrás de él.
Se estaba comenzando a sentir un poco apretujado con tantos hombres enormes en su habitación. —¿Qué está pasando? ¿Por qué todo el mundo está en mi habitación? — SungJung agitó su mano—. Fuera.
—Lo siento —respondió Suga, aún sonriendo como el gato de Cheshire—. No podemos hacerlo.
—No sucederá. —Yoochun estuvo de acuerdo. —¿Qué demonios es un Infinity?
MyungSoo tensó sus brazos, y su cabeza dio la vuelta para inmovilizar a Taehung con su oscura mirada. Muy lentamente, su atención regresó a SungJung, mirándole como si nunca le hubiese visto antes. SungJung frunció el ceño. —¿Tengo algo en la cara? — Mierda, quizás le estaba saliendo una espinilla. Eso sí que sería un asco.
—No puede ser —susurró MyungSoo—. Yo... yo...
—Deja de luchar, hermano. —Taehung arrastró los pies más cerca de ellos, pero mantuvo una respetuosa distancia—. Déjalo ir y siéntelo.
SungJung no sabía qué infiernos estaba pasando, pero los dos brujos estaban comenzando a ponerle nervioso. —¿De qué está hablando? —Preguntó a su pareja—. ¿Contra qué estás luchando? ¿Qué se supone que debes sentir? — Comenzó a luchar, intentando liberarse de los brazos de MyungSoo —. ¿Por qué me estás mirando de esa manera?
Los brazos de MyungSoo se apretaron, evitando su fuga. — SungJung, tranquilízate.
De manera instantánea, SungJung se quedó completamente quieto, y la ansiedad que había amenazado con desbordarle desapareció, reemplazada por una profunda sensación de paz y felicidad. —¿Cómo hiciste eso? —Dijo con asombro.
En lugar de responder, MyungSoo le miró a los ojos sin pestañear, y SungJung no pudo evitar mirar de nuevo. Mientras observaba, habría jurado que una suave y resplandeciente luz brillaba en las motas de oro alrededor de las pupilas de MyungSoo. Mirando más profundo, perdiéndose en esas piscinas infinitas de ónix, SungJung se sentía como si hubiese conocido a MyungSoo no sólo durante toda su vida, si no durante muchas vidas antes que esa.
El momento se extendió, y de repente, se encontró enojado. No sabía de dónde venía la agitación, pero estaba allí de todos modos. Sin decisión consciente de hacerlo, se oyó a sí mismo decir —Me has hecho esperar mucho tiempo, Hwang MyungSoo.
MyungSoo gruñó, cogió la nuca de SungJung, y aplastó sus bocas en un beso que encendió a SungJung como los fuegos artificiales año nuevo . Fue duro, hambriento, demandante, y posesivo, consumiéndole hasta que su mundo se inclinó sobre su eje y dejó de girar, manteniéndoles inmóviles en ese perfecto momento del tiempo.
—¡No! —Rugió una voz dentro de su cabeza, haciéndole saltar—. ¡Déjale! ¡Haz que se vaya!
—Lucha, bào béi —jadeó MyungSoo contra sus labios—. Eres más fuerte que él. Hazle callar.
No fue fácil, y la voz no desapareció completamente, pero SungJung fue capaz de silenciarlo hasta que fue poco más que un susurró sordo. Sin embargo, le estaba agotando, como si hubiera bajado el volumen de la radio pero tuviera que luchar para mantenerla en su lugar.
—¿Puede alguien por favor decirme qué coño está pasando? —Cortó Hangeng, obviamente descontento por su falta de conocimiento.
Bien, simplemente podría unirse al maldito club, porque SungJung tampoco tenía idea. Algo era diferente. Algo había cambiado dentro de MyungSoo, y todo el cuerpo de SungJung anhelaba al hombre. —Sí, de acuerdo —dijo finalmente con un profundo suspiro—. También me gustaría saber qué está pasando.
MyungSoo sonrió con satisfacción y le besó la punta de la nariz. —Déjame contarte una historia.
—¿Comienza con había una vez?
Con un guiño malicioso, MyungSoo le puso de pie y asintió. — En realidad, sí.
Dado que los amigos de SungJung habían querido ser incluidos en la conversación, terminaron moviendo su reunión a la espaciosa biblioteca. Realmente a MyungSoo no le importaba a dónde fueran siempre y cuando SungJung se mantuviera lo suficientemente cerca como para tocarle.
Mirando a su pareja charlando con sus amigos, MyungSoo sonrió y se relajó en uno de los sillones. El hombre estaba tan lleno de vida, balbuceando con entusiasmo mientras movía sus manos alrededor en animados movimientos. Su sonrisa podría iluminar el hueco más oscuro, palideciendo al sol en comparación. Era tan hermoso que casi hacía daño mirarle.
Te tiene mal —se burló Suga de él cuando se dejó caer en la silla a su lado—. Realmente me gustaría que pudieras ver la mirada de tonto en tu cara ahora mismo.
—Esperé mucho tiempo por él.
—De acuerdo, que todo el mundo cierre el pico —ordenó Hangeng, sentándose en el sofá y llamando a Henry para que se uniera a él.
Los Ejecutores también encontraron asiento, aquellos con sus propias parejas les hicieron una seña a sus hombres para que fueran con ellos. MyungSoo no podría haber estado más satisfecho cuando SungJung rebotó a través de la habitación, se subió en su regazo, y se acurrucó contra su pecho. —De acuerdo, amor, vamos a oírlo.
—Cualquier cosa que os diga no saldrá de esta habitación —comenzó Taehung desde donde estaba apoyado contra el escritorio al frente de su grupo—. No sólo es extremadamente personal, si no que podría ser muy peligroso para SungJung y MyungSoo.
Todo el mundo asintió su entendimiento y prometieron que no harían nada que pusiera en peligro la vida de sus amigos. MyungSoo estaba un poco sorprendido al ser considerado como un amigo entre los Ejecutores, pero encontró que también le despertó un calor en el interior de su pecho.
Asintiendo a su hermano, MyungSoo dio su aprobación silenciosa para que Taehung comenzara la historia tal y como se la habían contado a ellos cuando eran jóvenes.
Había una vez, en un reino muy, muy lejano. —Taehung se detuvo y le guiñó un ojo a SungJung, enviándole a un adorable ataque de risa.
MyungSoo cogió la caja cuadrada de pañuelos de la mesa a su lado y la tiró hacia la cabeza de su hermano. —Deja de coquetear con mi pareja y sigue adelante con la historia, idiota.
Taehung sólo reía mientras cogía la caja y la puso en el escritorio a su lado. —Bien, me saltaré la lección de historia y llegaré al punto. A principio del mil quinientos el Libro de los Desterrados se utilizó para convocar a un ejército de muertos. Sobrevino la guerra. Personas murieron. Cogéis la idea.
Todos asintieron, aunque MyungSoo tuvo que luchar contra el instinto de gemir. Obviamente, su hermano no era el narrador más hábil, pero al menos estaba llegando a los puntos principales.
—Bien, relato corto más breve, un círculo de trece brujos fue capaz de lanzar las almas de regreso al Purgatorio a donde pertenecían. Demasiado peligroso en manos equivocadas, el libro tuvo que ser destruido.
—Sólo que, cuando el círculo trató de destruirlo, la maldición rebotó —dijo MyungSoo tomando el relevo de la historia —. Cuenta la leyenda que los trece cayeron de rodillas y gritaron a los cielos mientras sus almas eran rasgadas en dos y una mitad se perdía en el universo.
—Eso es horrible —susurró SungJung, mirándole con los ojos muy abiertos—. ¿Eran tus antepasados?
Estoy llegando a esa parte. —Ofreció a su pareja una suave sonrisa y besó su frente antes de volver a la historia—. Encuadernado en piel de lobo y animado por la sangre maldita de un vampiro, el libro trató de vincularse con el alma viva más cercana en un intento de supervivencia.
—Eso es lo que le pasó a Xiumin. —JungKook asintió pensativamente mientras le daba una palmada a la errante mano de J-Hope que serpenteaba por el interior de su muslo —. ¿La quitarías? —Fue algo cómico el modo en que J-Hope bufó y puso mala cara mientras se hundía en los cojines y cruzaba los brazos sobre el pecho. JungKook sólo rodó los ojos—. De todos modos, así es como Xiumin esencialmente se convirtió en el libro, ¿cierto?
—Eso es cierto. —Había un poco más de la historia del hada y su maldición, pero esa parte no era para que Torren la contara—. De todas formas, el círculo selló el libro dentro de Xiumin de modo que sólo uno de los trece pudiese abrirlo.
—Así que, ¿es vuestro linaje? —Preguntó TOP—. ¿Es así como sois capaces de abrir el libro?
Aquí venía la parte difícil. Afortunadamente para MyungSoo, Taehung reanudó por donde lo había dejado, sin que tuvieran que pedirlo.
—Aunque Xiumin está físicamente vinculado con el Libro de los Desterrados, el círculo estaba vinculado espiritualmente. Nunca morirían, porque en el minuto en que un cuerpo dejara de respirar, otro nacería.
—Como una reencarnación.
Taehung asintió al Ejecutor. —Algo como eso. Llámalo de cualquier manera que quieras.
—De acuerdo, así que ¿qué tiene esto que ver con MyungSoo y SungJung? —Preguntó Henry desde su posición en el brazo de la silla de Hangeng.
—El destino sonrió al círculo por su sacrificio y les dio hogares a los fragmentos que quedaron de sus almas. —MyungSoo bajó la mirada hacia el hombre en su regazo y tuvo que tragar el nudo en su garganta—. Aunque cambia-formas, weres, vampiros, y cualquiera tenga parejas destinadas que les completan, el Infinity de un brujo es literalmente su mitad perdida.
—MyungSoo y SungJung son Almas Gemelas —explicó Taehung—. Son dos cuerpos que comparten un alma.
—¡Espera, espera, espera! —JungKook saltó y comenzó a agitar sus manos alrededor para obtener la atención de todo el mundo—. Tú —señaló directamente a MyungSoo— ¿Eres uno de los trece que originalmente sellaron el libro?
—Todos los somos —respondió Taehung antes de que MyungSoo tuviera la oportunidad—. Es extremadamente raro que los trece naciesen en la misma familia. De hecho, no creo que siquiera ocurriese antes.
—Pero tu padre murió hace quince años. —Jiyong se sentó un poco más derecho y frunció el ceño, obviamente, teniendo problemas para decidir cómo redactar su pregunta.
Sin embargo, MyungSoo entendió, y se apiadó del hada. —Mi madrastra dio a luz a nuestro hermano menor, Yesung, la noche que nuestro padre fue ejecutado.
La boca de JungKook cayó abierta. —¡Sólo tiene quince años! ¿Dónde está? ¿Cómo pudisteis enviarle por su propia cuenta?
Qué extraño que JungKook estuviese preocupado por alguien que nunca había conocido. A pesar de todo, no había necesidad para alarmarse. —Está a salvo. —El chico no tenía idea de quién era o dónde estaban cualquiera de sus hermanos, pero estaba a salvo.
Henry inclinó la cabeza, su rubio cabello cayendo sobre uno de sus hombros mientras arrugaba la nariz. —Tienes un hermano papá. Eso es asqueroso.
—Bueno, cuando lo dices así —dijo Taehung con un fingido escalofrío—. Dado que soy cuarenta años mayor que Yesung, estoy bastante seguro de que sólo es mi hermano pequeño. Sin embargo, los brujos realmente no pensamos en esos términos. La reencarnación es rara, pero Yesung es mi hermano y no mi padre.
—¿Cuántos años tienes?
MyungSoo se dio cuenta de que era lo primero que SungJung había dicho en un tiempo. —Sesenta y dos —dijo con cautela—. El círculo original no muere de enfermedad o vejez, pero podemos ser asesinados por otros medios.
Bien hecho, idiota, se reprendió él mismo cuando los ojos de SungJung se abrieron como platos. ¿Por qué no sólo podía haber respondido con su edad y dejarlo así?
—¿Terminamos por ahora?
Sin ni siquiera consultarlo con los demás, MyungSoo se levantó de su asiento, levantando a SungJung fácilmente y acunándolo en sus brazos. —¿A dónde te gustaría ir?
—Sabes que puedo caminar, ¿verdad?
MyungSoo se encogió de hombros. —Sí, ¿y qué? —Sabía que SungJung no era un niño ni un inválido, pero le gustaba tenerlo en sus brazos. No podía recordar sus vidas anteriores juntos, dudaba que su pareja siquiera entendiera lo que significaba todo eso, pero definitivamente sentía la conexión. También fue un gran alivio finalmente entender por qué estaba actuando como un loco.
Con un bufido, SungJung sacudió la cabeza y envolvió los brazos alrededor del cuello de MyungSoo. —Tienes mucho que explicar, por lo que probablemente deberíamos conseguir algo de comer primero. —Señaló hacia la puerta y chasqueó la lengua—. ¡A la cocina!
CAPITULO 7
La historia había sido interesante, pero SungJung no había entendido una gran parte de ella. Dado que todos los demás parecían haber estado siguiendo el hilo de la historia, no había querido quedar como un idiota. Así que había mantenido la boca cerrada y esperado que MyungSoo se lo explicara cuando estuviesen solos.
Después de irrumpir en la cocina y de ordenar a todo el mundo que se fuera como si fuese el dueño del lugar, MyungSoo había proporcionado un tiempo a solas. —Eso fue realmente grosero —reprendió SungJung á a su pareja—. Sólo estaban haciendo su trabajo.
—Parecía que necesitabas hablar, y pensé que no querrías audiencia. —No estaba arrepentido en absoluto de su comportamiento cuando comenzó a sacar cosas del frigorífico para hacer bocadillos—. Sigue adelante y pregúntame cualquier cosa. No tengo secretos para ti.
—¿Cómo es que no te ves tan viejo? —Por lo que sabía, los brujos no eran inmortales. Sin embargo, MyungSoo dijo que no podía morir de vejez.
—¿Por qué te molestas en hacer preguntas? Nunca lo entenderás.
Tomando una profunda respiración, SungJung hizo todo lo posible para alejar la voz e ignorarla. Ahora no era el momento para que se distrajera.
—Es parte de la maldición —respondió MyungSoo sin alejarse del mostrador—. Nuestros cuerpos detienen el envejecimiento; nos quedamos en el tiempo en el que nuestras almas fueron divididas. Yo tenía veintiséis años. ¿Qué más te gustaría saber?
Esperando que MyungSoo no pensara que era un completo idiota, SungJung soltó el problema más urgente en su mente. —No entendí una palabra sobre la cosa de las Almas Gemelas. —Ni siquiera sabía por dónde empezar a hacer preguntas. Nada tenía sentido para él. Quizás todo el mundo tenía razón. Quizás era un negado.
—Bien, por supuesto que lo eres.
SungJung se molestó en comenzar una pelea con la voz fría y sin corazón. ¿Cuál sería el punto? —Lo siento —le dijo a MyungSoo—. No pretendo ser tan estu...
Se interrumpió abruptamente cuando MyungSoo gruñó y golpeó la mostaza en el mostrador con la suficiente fuerza para romper la parte inferior de la botella de plástico. Luego cruzó la cocina y enfrenó a SungJung antes de que supiera lo que estaba pasando.
—No quiero volver a oírte hablar de ti de esa manera de nuevo. ¿Me entiendes? —Sus ojos despedían fuego, y el calor salía de él en ondas.
SungJung tragó duro. Su pulso se disparó a toda marcha, sus palmas comenzaron a sudar, y cada músculo de su cuerpo se estremeció con nerviosa anticipación. No tenía miedo del gigante que se elevaba sobre él, pero algo en su interior respondió a la orden de acero unida al tono de MyungSoo – algo conectado directamente a su polla.
—Sí —susurró casi sin aliento, intentando como el infierno evitar jadear—. Entiendo.
Los ojos de MyungSoo se suavizaron, y acarició el lado del rostro de SungJung con la punta de sus dedos. —Mejor.
Estremeciéndose de alegría por el toque de su pareja y el hecho de que había complacido al hombre, SungJung envolvió sus dedos alrededor de la muñeca de MyungSoo y apretó su rostro en la enorme y suave palma, acariciando su mejilla contra ella. Amaba que MyungSoo fuese mucho más grande que él. Le hacía sentir seguro y protegido, como si nada en el mundo pudiese hacerle daño mientras estuviese rodeado por la fuerza de MyungSoo.
—Realmente te he echado de menos. —Era un sentimiento extraño, pero sentía lo mismo – como si parte de él hubiese desaparecido y solo ahora regresara—. No entiendo nada de esto. —Sus ojos se abrieron como platos cuando MyungSoo le gruñó. ¿Qué había hecho mal ahora? — ¿ MyungSoo?
—Quizás debería haber matizado mi declaración anterior. No quiero volver a oírte hablar de ti mismo de una manera tan negativa, y tampoco quiero sentirlo. Esto es mucho, SungJung.
Cualquiera podría estar confundido por todo esto ahora mismo. Sólo porque no lo entiendas, no hace que seas menos inteligente que cualquier otra persona.
Debería habérsele ocurrido que si podía sentir las emociones de MyungSoo, entonces sucedería lo mismo a la inversa. Sin embargo, no podía evitar lo que sentía. ¿Qué quería el hombre de él? Había prometido que no iba a hablar de sus inquietudes en voz alta. Sin embargo, eso era lo mejor que podía hacer.
Como si leyera su mente, MyungSoo suspiró, recogió a SungJung en sus brazos, y lo puso en su regazo mientras se sentaba en el ahora desocupado asiento de SungJung. —Ahora, escúchame, SungJung... —Se apagó y frunció el ceño—. Ni siquiera conozco tu apellido.
SungJung se encogió de hombros. —No importa. Dejé de utilizarlo cuando mis padres me vendieron a aquel aquelarre de vampiros.
—¿Cuándo fue eso?
—Hace un par de años, supongo.Tenía dieciséis años.
El rostro de MyungSoo se contrajo y sus ojos se arrugaron en las esquinas. —Por favor dime que tienes dieciocho años. — Sonaba ahogado y quizás incluso un poco enfermo.
Rodando los ojos, SungJung se inclinó hacia adelante y presionó sus labios juntos mientras se sentaba a horcajadas en los enormes muslos de MyungSoo. —Tendré veinte el próximo mes.
Para su sorpresa, MyungSoo cerró los ojos y gimió. —Tan joven —susurró como si fuese doloroso para él decir las palabras.
Decidiendo que esa línea de pensamientos había ido demasiado lejos, pasó entre sus cuerpos y presionó su palma en la cremallera de MyungSoo, dando a su suave polla un apretón amable y gentil. —No tan joven —dijo en lo que esperaba fuese un seductor ronroneo.
Supuso que lo había hecho bien cuando los ojos de MyungSoo se abrieron de golpe, brillando sin ocultar la lujuria.
—Sabes lo que dicen sobre jugar con fuego, bebé.
Sonriendo pícaramente, SungJung se inclinó hacia delante de nuevo, haciendo cosquillas en las comisuras de los labios de MyungSoo con su lengua, persuadiendo al hombre de que los abriera para él. —No, pero espero que signifique que voy a conseguir una mamada en la cocina.
La risita entrecortada de MyungSoo abrió sus gruesos labios, y SungJung se aprovechó, barriendo su lengua dentro de la boca de su pareja. Fue difícil decir quién gimió más fuerte cuando sus lenguas se encontraron y entrelazaron, pero no importó realmente. Enrollando un brazo alrededor de su cintura, MyungSoo puso el puño en el corto cabello de SungJung, aún sujetándole para que pudiese tomar el beso más profundo.
Satisfecho de someterse a la dominación de su pareja, SungJung relajó su cuerpo, fundiéndose contra el pecho de MyungSoo y gimiendo suavemente al intenso placer que parecía quemarle de adentro hacia afuera. Ahogándose en el sabor de su pareja, perdió noción de la realidad y cuando finalmente tomó aire se encontró sin su camisa.
El botón de sus vaqueros se abrió con un toque experto de los largos dedos de MyungSoo. Su cremallera siguió rápidamente cuando su polla se hinchó y tensó, presionando contra la suave tela de algodón en su intento de libertad.
Los gruñidos y gemidos llenaron la boca de MyungSoo cuando su pronto-a-ser-amante extrajo su dolorida polla y la acarició suavemente desde la base hasta la punta. El acto se sentía familiar, como si lo hubieran hecho antes miles de veces, y SungJung se sacudió en el abrazo de MyungSoo, flexionando sus caderas para que su longitud se deslizara a través del puño de su pareja.
—Más —rogó, aferrándose al tejido del jersey de MyungSoo y arrastrándolo por encima de su cabeza, necesitando sentir los músculos duros y calientes debajo de sus palmas.
En lugar de hacer caso a su súplica, MyungSoo liberó su polla, y atacó la sensible piel a lo largo de su garganta mientras le levantaba sobre la mesa. Siguiéndole hacia arriba, MyungSoo mantuvo un brazo alrededor de su cintura, sosteniéndole en una posición inclinada y colocándose entre las rodillas de SungJung.
Muy suavemente, lo echó hacia atrás sobre la mesa e hizo un lento camino de besos por el pecho de SungJung, dejando un rastro de calor líquido a su paso. Su lengua se arremolinó alrededor del ombligo de SungJung y se sumergió en el interior mientras le sacaba los vaqueros por sus piernas y los tiraba al suelo.
Sentándose de nuevo en su silla, cogió las pantorrillas de SungJung y tiró de él hacia adelante, deslizándole hasta el borde de la mesa. —Extiende las piernas, bebé.
Temblando y jadeando, hizo lo indicado, enlazando los codos por debajo de sus rodillas y abriéndose a la mirada de su amante. La nueva posición le hacía sentir expuesto y vulnerable, pero cuando MyungSoo canturreó en aprobación, la ansiedad decayó con la misma rapidez con la que había aparecido.
Dos gruesos dedos trazaron su labio inferior y luego lo golpearon ligeramente. Abriendo instantáneamente, SungJung capturó los dedos de MyungSoo en su boca, girando su lengua alrededor de ellos y chupando fuerte. Su espalda se encorvó y un gemido ahogado se levantó de su pecho cuando su pareja palmeó su pesada erección una vez más, apretándola con movimientos rítmicos que hizo que apretara su agujero golosamente.
—Eso es —le alabó MyungSoo—. Déjalos bien húmedos. Su suave cabello hacía cosquillas en el interior de los muslos de SungJung justo antes de que un húmedo e increíble calor rodeara la cabeza de su polla. MyungSoo arremolinó su lengua alrededor de la corona y luego la movió a un cúmulo de nervios justo debajo de la cresta, enviando a SungJung a una caída en picado a la necesidad.
Chupando más fuerte los dedos de su amante, SungJung se sacudió tanto como su posición le permitía conduciendo su palpitante polla a las profundidades de la acogedora boca de MyungSoo. Vadeando a través de su cegadora lujuria, un errante pensamiento se deslizó en su confusa mente, recordándole que no empujara demasiado profundo. MyungSoo tenía un horrible reflejo que lo hacía atragantarse.
La confusión enfrió un poco de su ardor. ¿Cómo infiernos sabía eso?
Entonces todo dejó de importar cuando los dedos de MyungSoo se deslizaron de su boca y presionaron contra su agitado agujero, tocando los músculos con una presión suave pero firme. Tomando una profunda respiración y dispuesto a relajarse, SungJung no pudo detener sus jadeos cuando esos dedos empapados de saliva empujaron dentro de su apretado canal y comenzaron a bombear perezosamente.
La quemadura era mínima, la presión intensa, y el placer adormecedor. La mano libre de su amante cogió la base de su polla, deslizándola y torciéndola en una espiral ascendente hasta que el puño encontró sus labios. Una y otra vez, MyungSoo trabajaba la rígida carne en su boca, gimiendo y gruñendo mientras continuaba estirando la entrada de SungJung.
Sacudiéndose y contrayéndose, SungJung hizo sonidos que nunca antes había oído emitir de sus propios labios. Cuando el siguiente deslizamiento hacia el interior de los dedos de torren frotó sobre su próstata, SungJung cerró sus ojos, arqueó su espalda, y gritó hacia el techo.
Aunque la mano de MyungSoo se mantuvo acariciándole, la boca desapareció, dejando el torrente de caliente semen saliendo a borbotones de la polla de SungJung para salpicar sobre su vientre. Descendiendo de su altura orgásmica, su cuerpo aun temblando con las réplicas, SungJung se asomó entre sus piernas con una sonrisa de satisfacción en su hermoso rostro.
Liberando la aún dura polla de SungJung y sacando los dedos de su agujero, MyungSoo se quitó los pantalones color caqui de sus caderas, recogió el frío semen del vientre de SungJung, y lo utilizó para lubricar su hinchado miembro. Renovado deseo golpeó a SungJung, y lamió sus labios secos mientras su polla palpitaba dolorosamente como si no acabara de tener el orgasmo de su vida.
La confiada sonrisa en el rostro de MyungSoo era perversamente excitante mientras levantaba la mano y curvaba un dedo. —Ven aquí, bào béi.
Aparentemente, no se movió lo suficientemente rápido, porque al siguiente instante, fue arrastrado al regazo de MyungSoo, con la gruesa cabeza de la polla de su amante ubicada en su entrada. Sus bocas chocaron juntas, carnal y salvaje mientras SungJung se deslizaba sobre la longitud de MyungSoo, sintiendo sus paredes internas esforzándose para aceptar la gruesa circunferencia de su pareja.
Estaba tan lleno, completamente lleno, y era el paraíso. El dolor en su culo, sus bolas, y su pulsante polla se combinaron y explotaron en un infierno de placer que todo lo consume. Llamas de erótico deseo lamían su piel, arrastrándose sobre su cuerpo y envolviéndole en su apasionado abrazo.
El instinto se hizo cargo, y comenzó a subir y bajar, flexionando sus muslos y apoyando las manos sobre la mesa detrás de él mientras se empalaba en la polla de MyungSoo. Su cabeza cayó hacia atrás sobre sus hombros, un alto y ruidoso lamento rasgó desde su garganta cuando las manos de su pareja comenzaron a vagar por su pecho y a tirar de sus pezones duros como guijarros.
Luego esas fuertes manos se movieron hacia sus caderas, sujetándole con firmeza y animándole para que se moviera más rápido. —Eso es, bebé. Jode mi polla. —Su agarre se apretó, sus dedos clavándose en la carne de SungJung cuando comenzó a empujar hacia arriba, llevando el culo de SungJung con rápidos golpes.
—¡Ahhh! —Gritó SungJung, su placer atravesándole mientras se tambaleaba en el borde del clímax—. ¡ MyungSoo!
—Sí, grita, SungJung. Grita mi nombre. —MyungSoo le dio un tirón hacia adelante, moldeando sus pechos juntos mientras sus brazos se cerraban detrás de la espalda de SungJung—. —Córrete para mí —dijo MyungSoo con voz rasposa en su oído—. Córrete en mi polla. Ordéñame hasta que me seques.
Susurraba palabras que SungJung no entendía, pero sonaban importantes, y de repente se sentía como si el sol mismo hubiese estallado en su interior. SungJung gritó hasta que su garganta estuvo en carne viva y su cabeza le daba vueltas. Explosiones sacudieron su cuerpo, arrancando su liberación de él, y recubrió los abdominales de MyungSoo con su caliente semilla.
Flotando en algún lugar por encima de su cuerpo, oyó el rugido de MyungSoo como si estuviera a una gran distancia, sintió el chapoteo del clímax de suamante llenando sus profundidades, y entonces todo desapareció cuando se fue ala deriva en la oscuridad....
CAPITULO 8
Colocando a SungJung de nuevo en la mesa, MyungSoo no pudo detener su risa cuando su pareja ni siquiera se retorció. Limpiándose primero a sí mismo, luego humedeció un trapo con agua templada y limpió a SungJung lo mejor que pudo. Por lo menos sería suficiente como para regresar a la habitación del hombre.
Cogiendo los vaqueros de SungJung del suelo, miró entre la tela vaquera y su amante. Lanzando los pantalones a un lado, cogió su propio jersey, lo tiró sobre la cabeza de SungJung, y tiró de él hacia debajo de su cuerpo para ocultar todos los mordiscos y partes.
Acababa de abrochar sus pantalones y levantar a SungJung en sus brazos cuando su hermano entró en la cocina con una conocedora sonrisa burlona en su rostro. —Voy a suponer que los gritos que oímos esta vez fueron una cosa buena.
Supones correctamente. Fue mejor que bueno. Fue asombroso. ¿Crees que estará enojado?
Taehung se encogió de hombros. —¿De qué le reclamaras? Lo dudo. —Se hizo a un lado para dejar que MyungSoo saliera de la habitación y siguió tras él mientras subían las escaleras—. ¿Recuerdas algo?
—Pedazos y partes. —Era más como un goteo lento, y ocasionalmente conseguía pequeños destellos de sus vidas anteriores con SungJung. Se habían conocido primero tan solo un año después de que la batalla entre los Magiks se hubiera terminado. Sin embargo, la guerra no estaba tan terminada como pensaron. Seis meses después de iniciar su relación, fueron arrastrados de sus camas y asesinados en medio de la noche.
Había encontrado a SungJung de nuevo en Salem Village en 1692 – el año de los Juicios de las Brujas de Salem. De nuevo, había terminado en la muerte de ambos sólo meses después del encuentro. Entonces una vez más en 1854 habían encontrado su camino juntos. Y una vez más se había escrito la tragedia menos de un año después cuando un círculo de brujos había secuestrado a SungJung y le decapitaron. MyungSoo había estado tan devastado por la pérdida que se había quitado la vida, incapaz de soportar el paso de los días sin su pareja.
Habían pasado casi ciento sesenta años desde entonces, y ahora que estaba unidos, MyungSoo sentía cada uno de esos años como un atizador al rojo vivo en sus entrañas. Sin embargo, nada de eso importaba. Tenía a SungJung en sus brazos, y esta vez estaría preparado. Sus errores del pasado no se repetirían. No importa lo que tuviera que hacer, SungJung estaría protegido porque no podía perderle de nuevo.
—Esto podría ser complicado —dijo Taehung silenciosamente, inclinándose contra el marco de la puerta mientras MyungSoo metía en la cama a SungJung y subía las mantas sobre sus hombros.
—¿Cómo es eso? —Realmente no estaba escuchando, toda su atención enfocada en el impresionante hombre durmiendo en el colchón.
—Tienes responsabilidades como un anciano. Va a ser una gran distracción para ti. Puedo decir que pasó un largo tiempo desde que estuvisteis juntos, y la necesidad de estar siempre cerca de él va a consumirte. La guerra está llegando, hermano, y necesitamos estar preparados.
MyungSoo giró alrededor y gruñó a Taehung. —¿Piensas que no sé lo que está en juego? ¿Realmente crees que no sé lo que está por venir? Haré mi trabajo, hermano. No será dañado de nuevo. —No importa lo que había intentado decirse a sí mismo, y la mayoría de eso lo había ocultado de todos los demás, la guerra entre los de su clase ya se estaba removiendo—. Tenemos que encontrar a los otros.
Su mejor esperanza para ganar se apoyaba en que el círculo original se reuniera. Individualmente, eran fuertes. Juntos eran una fuerza a tener en cuenta.
—Halloween es la próxima semana. No hay tiempo suficiente para encontrar a todo el mundo —argumentó Taehung.
Sin embargo, MyungSoo no era estúpido. Sabía eso, que era exactamente el por qué había enviado a J-Hope para que encontrara a Taehung y Zitao en primer lugar. Como los tres mayores, eran los más fuertes. Si sus enemigos eligiesen atacar durante la hora bruja en Halloween, al menos el aquelarre estaría algo protegido.
—Tendrá que ser suficiente. LeeJoon debería estar aquí antes de la reunión la próxima semana. No es muy poderoso y ha pasado la mayor parte de su vida escondiendo su don. Sin embargo, aún es un brujo y podría ser de ayuda.
—Suga me dijo lo que es SungJung —dijo Taehung en un susurro —. Si los otros círculos vienen... —Tomó una profunda respiración y empujó sus rizos negros de su cara— Creo que necesitamos volver a programar la reunión. Es demasiado peligroso.
—Nos iremos cuando SungJung se despierte y discutiremos esto cuando regresemos a Seul. —Su hermano tenía preocupaciones legítimas, pero había demasiados factores desconocidos para que MyungSoo tomara una decisión en ese momento.
Necesitaba tiempo para pensar, consultar con algunos de los otros miembros del Consejo, y luego preocuparse sobre cuál debería ser su próximo curse de acción. Aunque fuese responsable de la seguridad de la totalidad de su mundo, su primera y principal preocupación era el bienestar de su pareja.
Taehung no parecía muy feliz sobre ser despedido, pero asintió secamente y se retiró de la puerta abierta. —Estaré preparado para irnos cuando tú lo estés.
—¿Por qué siempre eres tan idiota con todo el mundo? — Preguntó una soñolienta voz detrás de él.
Dándose la vuelta y arrodillándose al lado de la cama, sonrió tiernamente a su amante. —No soy un idiota contigo.
SungJung rodó los ojos, pero sus labios se estiraron en una tonta sonrisa. —Déjame ducharme y hacer la maleta. Estaré preparado para irnos en unos veinte minutos.
—Creo que debería unirme a ti —respondió MyungSoo seriamente—. Ahorraría agua. Además, podrías necesitar ayuda para alcanzar todos los rincones y recovecos para asegurarte que estén limpios.
—Que considerado de tu parte. —SungJung le dio un guiñó burlón y se empujó sobre su codo para ofrecer un beso abrasador en los labios de MyungSoo—. Abre el agua. Estoy justo detrás de ti.
No necesitó decírselo dos veces. Ahora que los había unido y entrelazado sus almas, encajaban como dos piezas de un rompecabezas, su corazón estaba tan lleno de calidez y amor que pensó que estallaría con ello. Más recuerdos le asaltaron, chocando sobre él y calmando sus crispados nervios.
Se preguntó si había sido de esa manera cada vez que se separaron. Sin embargo, los únicos recuerdos que podía recordar de sus vidas anteriores involucraban a SungJung, así que no podía estar seguro. Toda su vida, bueno, esta vida, había albergado problemas de confianza y control, era emocionalmente atrofiado, separado, distante, y reservado.
Aunque no había sido un monje en los últimos años, el sexo siempre le dejaba una sensación de vacío e insatisfacción. Durante años había sentido su interior destruido, como si sólo fuera una parte de un hombre. Siempre había habido algo que faltaba, y la depresión que le causó ese conocimiento le había comido lentamente. Antes de que lo supiera, se había convertido en un gilipollas frío y calculador sin sentimientos, alejando a todo el mundo que siquiera se había preocupado por él.
Con SungJung a su lado, finalmente se sentía completo. Hacer el amor a su pareja era trascendental, aunque también le alimentaba emocionalmente. Era como si SungJung fuese la luz de su oscuridad, el yin de su yang, y le complementaba tan perfectamente que no estaba seguro de donde terminaba él y comenzaba su amante.
No importaban los sacrificios, haría cualquier cosa para mantener el sentimiento dentro de él. Por encima de todo, SungJung estaría protegido. No había manera de que MyungSoo les permitiera ser separados de nuevo. Nunca.
Arqueando su espalda, sus dedos agarraron las sábanas debajo de él mientras su cabeza se agitaba hacia atrás y adelante en la almohada. Una fina capa de sudor cubría el cuerpo desnudo de su amante, haciendo que su bronceada piel resplandeciera en el suave parpadeo de la luz de las velas.
El cabello largo y oscuro de MyungSoo se aferraba a su húmeda frente y bajaba por sus definidos hombros. Una áspera sombra de las cinco adornaba su mandíbula mientras sus ojos brillaban con la necesidad, el deseo, y una indomable lujuria que le daba un aspecto del feroz guerrero que era.
El viento aullaba salvajemente fuera de su pequeño hogar, golpeando contra la ventana como si estuviera determinado a romper el interior. Rayos azules y blancos de la luna se filtraban en el interior de su habitación, arrojando oscuridad a las esquinas pero brillando sobre ellos con su bendición.
El cuerpo de su pareja ondulaba entre sus muslo extendidos, sus caderas rodando mientras su gruesa polla se hundía y retiraba, surgiendo del rendido cuerpo de SungJung. Sus miradas se encontraron y sostuvieron, la presión construyéndose, la pasión aumentando, y la tormenta rugía a su alrededor.
Sin embargo, SungJung no le temía a un poco de lluvia. Era incomparable a la tempestad que su amante invocaba en su interior. Fragmentos de inigualable placer se deslizaban a través de él, encendiendo su cuerpo y enviándole al borde en caída libre.
Chupando su labio inferior entre sus dientes para ahogar su gemido de éxtasis, SungJung llegó a un clímax cegador que le robó el aliento y apagó sus sentidos. El gruñido de liberación de MyungSoo fue silencioso, pero no menos satisfactorio mientras bombeaba a través de su orgasmo, llenando las profundidades de SungJung con su semilla.
Enredados juntos, jadeando y temblando, se aferraron el uno al otro mientras que sus corazones se ralentizaban, acomodándose en un sincronizado ritmo familiar. Labios suaves y húmedos rozaron sus mejillas, sus párpados, su nariz, y finalmente su boca. MyungSoo acarició su cabello, su espalda, sus caderas, y cada parte de él que pudo alcanzar.
—¿Te he dicho hoy lo mucho que te amo? —Susurró.
—Sí —susurró SungJung—. Pero nunca me canso de oírlo.
—Entonces te amo más con cada respiración que tomo. Gracias por ser mío.
Pero era SungJung el que estaba agradecido. Cuando MyungSoo le había encontrado, su vida había sido sombría en el mejor de los casos. Hasta que su pareja le había rescatado, había sido un cascarón vacío sin hogar ni nadie que llamara suyo. Ahora, tenía más amor del que pudiera merecer, y cada día agradecía a quien quiera que estuviera escuchando en el universo el que MyungSoo le hubiese elegido.
Se pertenecía el uno al otro. Tenía vagos recuerdos de su tiempo anterior juntos, y sólo profundizaban su certeza de que sin importar los obstáculos lanzados ante ellos, siempre encontrarían su camino de regreso junto al otro. Ni siquiera la muerte podría separarles para siempre.
Justo cuando estaba debatiendo salir de debajo de la calidez de las mantas para limpiarse, sonaron fuertes golpes en su puerta principal, seguidos por una multitud de voces airadas. SungJung se tensó, sus ojos como platos, y miró a MyungSoo para que le orientara.
El ruido de los golpes aumentó, sacudiendo toda la casa, y de repente un choque ensordecedor resonó en la sala de estar y pasos tronaron a través de los suelos de madera.
MyungSoo le abrazó estrechamente y besó su frente antes de alejarle y saltar de la cama. —Vete —ordenó.
—No puedes luchar contra todos —argumentó SungJung, pero ya estaba fuera de la cama poniéndose su camisa de dormir. Los pasos se acercaban, ahora casi hasta su puerta. Abriendo la puerta que daba a la habitación contigua, SungJung echó una mirada suplicante por encima de su hombro a su amante—. Ven con nosotros.
La puerta de su habitación explotó hacia adentro, y varios hombres grandes y amenazadores avanzaron hacia ellos. — ¡Vete! —Rugió MyungSoo—. ¡Toma al bebé y corre!
Sacudiéndose para incorporarse de golpe en la cama, SungJung sintió la caliente punzada de lágrimas mientras se deslizaban por sus mejillas. Un burbujeante sollozo brotaba de él, y antes de que pudiera cortarlo, estalló a través de sus labios entreabiertos. Todo su cuerpo temblaba y su corazón se sentía como si estuviera siendo destrozado en su pecho.
Grandes y poderosos brazos se envolvieron suavemente alrededor de su cintura, tirando de él hacia atrás contra la sólida pared del pecho de su amante. —Shh, bebé. Sólo fue un sueño —le murmuró MyungSoo—. Sólo fue un mal sueño.
Sin embargo, no fue un sueño. Fue un recuerdo. SungJung no podía recordar qué vida era, qué año, ni siquiera dónde habían vivido, pero sentía con certeza que verdaderamente había perdido a su hijo y muerto en los brazos de su pareja esa noche. —Teníamos un bebé. —Un precioso pequeño que tenía el pelo negro de MyungSoo y los ojos a juego—. Su nombre era SungYeol. —Cómo habían llegado a tener un hijo era algo que no podía recordar, pero eso no era importante en ese momento.
—El hijo de mi hermana —respondió MyungSoo a su pregunta no formulada—. Había muerto en el parto, así que nos llevamos al bebé. Tenía miedo de que muriera y no tenía idea de lo que estaba haciendo, pero fuiste impresionante con él. Mi corazón casi estallaba en mi pecho cada vez que los veía juntos.
Para cuando terminó de hablar, su voz era áspera y ronca, como si forzara las palabras a través del nudo en su garganta. Envolviendo los brazos alrededor de su abdomen, SungJung se balanceó hacia atrás y hacia adelante, llorando por un niño que había perdido hace muchos años. El recuerdo había sido tan real, tan vívido. Había recordado cada detalle de su habitación, la tormenta fuera de su ventana, y todo el amor que había sentido por su familia.
Cuando esos hombres habían echado abajo su puerta, puro terror se apoderó de él con sus garras de hierro. Entonces fueron arrastrados hacia afuera sobre el césped delantero y obligados a arrodillarse en el suelo empapado, y SungJung había sabido que no había esperanza. Había visto a su hijo ser arrebatado en la noche, y su corazón había dejado de latir. A pesar de que estaba despierto, el desgarrador dolor no le dejaba.
En los cuatro días desde que había llegado a Seul con su pareja, sus sueños se habían hecho más frecuentes y más realistas. A veces incluso tenía destellos de sus vidas anteriores mientras estaba despierto, pero eran poco frecuentes y no tan ricos en detalles. Aunque a menudo le dejaban temblado, atesoraba cada recuerdo porque confirmaba lo que había sabido desde el principio.
Amaba a Hwang MyungSoo con todo su corazón, y el obstinado brujo le amaba de igual modo, aunque ninguno de ellos lo hubiese dicho en voz alta. ¿Cómo no podrían con la historia que compartían? Las emociones que le asaltaban en el mundo de sus sueños eran tan reales como cualquier otra que sentía cuando estaba despierto, y su amor por su pareja siempre era el más intenso.
—Hemos pasado por muchas cosas —dijo MyungSoo después de un buen rato de silencio—. Aún recuerdo cosas cada día. — Sus brazos se apretaron alrededor de SungJung—. Siento mucho haberte decepcionado. Juro que no ocurrirá esta vez.
—¿Piensas que es extraño que nuestros nombres jamás hayan cambiado?
MyungSoo se rió suavemente. —Realmente no pensé sobre ello, pero supongo que lo es. Me encanta que siempre digas lo que estás pensando.
Bueno, entonces mejor que el hombre se aferrara a su culo para esto. —Te amo, MyungSoo. Supongo que te amé durante unos setecientos años, así que no me digas que es demasiado pronto. No pretendo entender cómo funciona todo esto. Mi cerebro puede ser un poco lento, pero no hay nada malo con mi corazón.
MyungSoo gruñó pero no hizo ningún comentario sobre la declaraciónnegativa de SungJung sobre sí mismo. En su lugar, se tumbaron en el colchón y lo abrazo en su pecho para que SungJung pudiera oír sus corazones latiendo conjuntamente. — Amarte nunca fue el problema. —Parecía pensativo, como si sumente estuviese dividida y no completamente allí en ese momento—. Siempre te amé, caro. —Suspiró pesadamente, apoyando su barbilla en la parte superior de la cabeza de SungJung —. Sin embargo, algunas veces amar no es suficiente amarse.
CAPITULO 9
No estaba llegando absolutamente a ninguna parte.
Aunque podía sentir algo bloqueándole de investigar completamente la magia del Ejecutor Park Leeteuk, MyungSoo no podía decir si era por el propio hombre o por alguna fuerza externa. —Entiendes que El Consejo tiene la intención de ejecutarte si no confiesas ante mí, ¿verdad?
Leeteuk le miró, su labio superior enroscado sobre sus dientes. —Esos son mis cachorros, y les quiero de regreso.
Había estado arrojando la misma basura durante la mayor parte de la hora. MyungSoo podría haberle creído si no hubiese conocido a los gemelos en persona. Aunque ciertamente eran lobos cambia-formas, eran híbridos. No había ahondado más profundo para determinar cuál era esa otra parte, pero con sus madres siendo lobas cambia-formas, no había manera de que el Ejecutor pudiese haberles engendrado.
—No son cambia-formas pura-sangre. ¿Cuántas veces tengo que decir esto?
—Kristal me ama. Me acompañó voluntariamente. No tienes derecho a mantenerme aquí.
—¿No puedes lanzar un hechizo sobre él o algo así? — Preguntó una voz desde el otro lado del pasillo.
MyungSoo se dio la vuelta para ver a J-Hope dando zancadas hacia él, su pareja, JungKook, yendo directamente detrás de él. —¿Qué estáis haciendo aquí?
—Quiero intentarlo de nuevo —respondió JungKook, dando un codazo a J-Hope en las costillas cuando comenzó a hablar—. Ahora estamos vinculados, y mis poderes son más fuertes. Me gustaría tener otra oportunidad.
Era obvio por el ceño fruncido en el rostro del cambiaformas que a J-Hope no le gustaba esto. También era obvio que habían discutido sobre la presencia de JungKook allí y J-Hope había perdido. Sin embargo, MyungSoo estaba agradecido por cualquier ayuda que pudiera obtener. —Adelante.
—Me gustaría tocarle. Creo que podría conseguir una mejor lectura.
—Absolutamente no —gruñó J-Hope, enrollando su brazo alrededor de la cintura de JungKook y alejándole de los barrotes de la celda—. No vas a estar cerca de él.
JungKook rodó los ojos y bufó. —MyungSoo, ¿quizás podrías sedarle para que aquí el Sr. Sobreprotector se tranquilice un poco?
Riendo en voz baja, MyungSoo lanzó un simple hechizo de sueño y vio sin pestañear como Leeteuk caía al suelo de cemento justo donde estaba de pie. Afortunadamente, eso fue cerca de la puerta de la celda, así al menos JungKook no necesitaría entrar.
—¿Ves, amor? Perfectamente seguro. Dio unas palmaditas en el brazo de J-Hope donde aún se aferraba a su pecho y susurró unas pocas palabras de sosiego a su pareja antes de besarle en los labios—. Sabes que puedo ayudar o no me habrías traído. Te amo, pero necesito que confíes en mí.
—No es contigo con quien tengo un problema de confianza, a ghrá.
—Entonces sólo tendrás que venir conmigo para que puedas protegerme del lobo grande y malo. —Sonrió maliciosamente y tiró de J-Hope hacia adelante. Lenta y cuidadosamente, se arrodilló en el suelo, dando a J-Hope una sonrisa tranquilizadora cuando el hombre gruñó profundamente. Luego pasó a través de los barrotes y enroscó sus delgados dedos alrededor de la muñeca de Leeteuk.
Sus párpados se cerraron, sus largas pestañas se movieron ligeramente contra la parte superior de sus mejillas, y sacudió la cabeza de manera fraccionada. Girando su atención hacia J-Hope, MyungSoo notó que el hombre estaba viendo a su amante intensamente, sus ojos arrugándose en las esquinas mientras su cabeza se inclinaba hacia un lado. Con un poco de admiración, se dio cuenta de que el par estaba utilizando su vínculo de apareamiento para comunicarse telepáticamente.
—Lobo cambia-formas y humano —murmuró J-Hope—. Hay algo más, pero JungKook dice que no se siente como una parte de él. Es más como un manto cubriéndole. —Frunció el ceño y sus cejas se juntaron cuando finalmente levantó la mirada hacia MyungSoo—. ¿Qué significa eso?
MyungSoo se sintió aliviado y frustrado. —Quiere decir que fue maldecido. Podía sentir el manto que dice JungKook, pero no podía decir si era suyo o de alguien más. Gracias.
—¿Por qué no pareces feliz por la información? —Preguntó JungKook cuando se puso de pie y se apartó de la celda.
—Porque si fue hechizado, casi puedo garantizar que fue Sully quien lo hizo. Si es ejecutada antes de que pueda convencerla de que deshaga el hechizo, entonces el Ejecutor Leeteuk estará permanentemente dañado.
—El hechizo no muere con el brujo. —JungKook agitó la cabeza—. Te recuerdo diciendo eso antes. —Su cabeza se inclinó hacia un lado, sus suaves rizos rubios cayendo sobre un ojo—. Eres más poderoso que ella. ¿Por qué no puedes invertir el hechizo?
—No funciona de esa manera. —MyungSoo se pellizcó el puente de la nariz y suspiró mientras intentaba pensar cómo explicarlo—. La única manera en la que puedo invertir el hechizo es si tomo su magia. De lo contrario los brujos no pueden interferir en los hechizos de los demás.
—Entonces toma su magia —dijo J-Hope como si pensara que la respuesta fuese muy obvia y MyungSoo fuese tonto por no verla.
—No la quiero. —MyungSoo sacudió la cabeza y unió sus manos detrás de la espalda—. La magia es como la extensión de un brujo. El alma de Sully es oscura, y por lo tanto también lo es su magia. La magia oscura puede corromper a un brujo, envenenarlo. Tengo demasiado que perder para arriesgarme a eso.
—Realmente le amas, ¿no? —Los ojos de JungKook se suavizaron, y una tonta sonrisa se extendió sobre sus labios—.Me alegro de que SungJung te tenga.
—Sí, le amo. Nuestros recuerdos están regresando y tenemos mucho tiempo por compensar, pero el destino no puede ser ignorado. —Sin embargo, no quería hablar sobre SungJung. Su pareja nunca estaba lejos de sus pensamientos, y ya estaba luchando contra el impulso de correr por las escaleras, encontrar a su amante, y violar cada centímetro de sus vidas.
—Entonces pensaré que necesitas pulir tus habilidades de negación. —J-Hope parecía simpático, pero no demasiado. Aún estaba un poco molesto con MyungSoo por engañarles cuando había sido enviado en su última misión.
No es que MyungSoo pudiera culparle, pero a la vez, no podía ayudarlo. Había hecho lo que tuvo que hacer para proteger a todo el mundo de la única manera en que sabía hacerlo. No podía dar marcha atrás, y no se disculparía por ello.
—¿Está SungJung ocupado?
MyungSoo sonrió. Habían pasado casi seis días desde que SungJung había visto a sus amigos. Con Halloween a sólo dos días, sabía que su bebé estaba nervioso sobre lo que podría ocurrir. JungKook tendría una agradable sorpresa para levantar su ánimo. —Creo que está intentando enseñar a Zitao y Taehung cómo jugar con la Xbox. Estoy seguro de que le vendría bien un descanso. Mis hermanos no son exactamente estudiantes misericordiosos.
Incluso mientras pronunciaba las palabras, la voz de Taehung se desviaba hacia el sótano, fuerte y enojado. —¡Haces trampa, pequeña mierda! ¿Cómo se supone que voy a explotarte si no te quedas quieto?
Todos se echaron a reír por la indignación de Taehung. Luego JungKook se puso de puntillas, besó la mejilla de J-Hope, y saludó con la mano antes de correr fuera de la habitación. J-Hope le vio irse antes de darse la vuelta hacia MyungSoo. —Así que, ¿cuál es el plan?
No quería hacerlo, pero se le estaba acabando el tiempo y las opciones. —¿Cuándo llegan LeeJoon y Onew?
—Mañana por la noche —respondió J-Hope inmediatamente.
MyungSoo asintió. —Entonces Thunder puede esperar. Espero que LeeJoon pueda razonar con él o darme algo más para continuar. —Miró al Ejecutor a los ojos, tomó una profunda respiración, y la dejó salir lentamente—. Necesito que me lleves al interior de tus sueños, junto con Sully.
¡Haces trampa, pequeña mierda! ¿Cómo se supone que voy a explotarte si no te quedas quieto? —La lengua de Taehung estaba atrapada entre sus dientes, y sacudió todo su cuerpo mientras intentaba infructuosamente explotar el coche de SungJung frente a él—. ¡Esto es una mierda!
—¡Esto es una mierda! —Dijo Jaejoong, aplaudiendo con sus manitas juntas mientras rebotaba hacia arriba y hacia abajo en el cojín al lado de Taehung.
—¡ Taehung! —Amonestó SungJung cuando detuvo el juego y se arrodilló delante del pequeño hada. Aún no tenían idea de dónde estabas los padres del chico o cómo contactar con ellos. Gracias a los dioses que JungKook le había descubierto durante la búsqueda de los hermanos de MyungSoo.
Los hermanos de J-Hope habían localizado al niño y rescatado de una manada de werelobos , y luego traído al orfanato del Consejo. Era excepcionalmente brillante para sólo tener cinco años y adorable. SungJung le adoraba pero algunas veces su corazón dolía cuando miraba a Jaejoong. Con sus cabellos de ébano y sus ojos ahumados, se parecía mucho más de lo que imaginaba a SungYeol si tuviese la misma edad – el niño que SungJung había perdido hacía todos esos años.
—Jaejoong, ¿qué te dije sobre lo de repetir lo que tu Tío Taehung dice?
Jaejoong arrugó su nariz e inclinó la cabeza hacia un lado. — Que no debería decirlas, porque el Tío Taehung y el Tío Zitao dicen cosas malas.
Una silenciosa sonrisa llegó a sus oídos, y SungJung levantó la mirada para ver a JungKook de pie cerca del final del sofá, sonriendo de oreja a oreja. Le devolvió la sonrisa, una grata sorpresa al ver a su amigo. Sin embargo, JungKook no le estaba prestando mucha atención. —Hola, Jaejoong. ¿Me recuerdas?
—¡ JungKook! —Jaejoong saltó de su asiento y corrió a través de la habitación, lanzando sus brazos para que JungKook le recogiera —. No regresaste para jugar —hizo un mohín una vez que estuvo en los brazos de JungKook.
—Lo sé —contestó JungKook y le sacó la lengua, ganándose una risita de Jaejoong—. Ahora estoy aquí, ¿no?
—Sí. —Rebotó un poco y le dio un sonoro beso a JungKook en la mejilla antes de mirar sobre su hombro a SungJung—. ¿Podemos jugar, por favor?
—Sí —bromeó JungKook—. ¿Por favor, SungJung? ¿Podemos jugar?
—Seguro —respondió Taehung, pasando por encima de su mando del juego—. ¡No puedo conseguir este jod–ow! —Miró a SungJung mientras se frotaba la nuca, haciendo que Zitao se carcajeara—. ¡Quiero decir, chupo a–ow! ¡Maldita sea, SungJung! ¡Ow! ¡Deja de golpearme!
—Entonces deja de jurar —dijo SungJung con calma, cruzando los brazos sobre su pecho y reflejando la mirada de Taehung.
—Bien. Abandono. —Se levantó del sofá y salió de la habitación como un niño malhumorado. Zitao estaba riendo tan fuerte que su rostro estaba rojo brillante, y parecía tener problemas para respirar mientras también salía de la habitación.
—¿Está enfadado el Tío Taehung? —Susurró Jaejoong a JungKook, su pequeño rostro una máscara de preocupación.
SungJung cruzó la habitación y mantuvo los brazos abiertos, encantado cuando Jaejoong le alcanzó inmediatamente y se enroscó en su pecho. —El Tío Taehung no está enfadado contigo. Algunas veces te enfadas cuando pierdes en un juego, ¿verdad? —Jaejoong asintió lentamente—. Eso es todo esto. No es más que un mal perdedor.
—No me gusta cuando grita.
—Oh, cariño, lo sé. —SungJung acarició sus suaves rizos y le balanceó de un lado a otro—. Aquí nadie te hará daño nunca.
—Mi papá me hace daño —susurró Jaejoong y enterró su rostro en la garganta de SungJung mientras hipaba—. No quiero regresar. Quiero quedarme aquí contigo. —Sus brazos se enrollaron alrededor del cuello de SungJung y se aferró a él con fuerza—. Por favor, seré bueno.
Mirando a JungKook, vio el desgarro que sentía devolviéndole la mirada en la expresión de su amigo. Lágrimas llenaban los ojos de JungKook, pero se las limpió bruscamente. Con los brazos llenos por un pequeño asustado, JungKook no tuvo esa opción, así que sólo dejó que sus lágrimas se derramasen hacia abajo por sus mejillas.
—¿ SungJung? —MyungSoo apareció en la habitación, J-Hope directamente detrás de él, y ambos pareciendo muy preocupados—. Bebé, ¿qué ocurrió?
No queriendo alertar a Jaejoong de sus lágrimas, SungJung sólo sacudió la cabeza y miró hacia abajo a la parte superior de la cabeza del hada. Comprensión se iluminó en los ojos de MyungSoo, y se apresuró a cruzar la habitación para levantar a Jaejoong de los brazos de SungJung y acunarle suavemente en su propio pecho.
—Hey, pequeño hombre. ¿Qué pasa con la cara larga?
Ver a MyungSoo con Jaejoong era hermoso, e hizo poco por detener el flujo de sus lágrimas. Cómo podía haber pensado el hombre que no sería un buen padre estaba más allá de SungJung. MyungSoo era tan maravilloso con Jaejoong.
Cuando SungJung había llegado por primera vez, el personal habían sido los únicos cuidando a Jaejoong. Una vez que había conocido al pequeño, había estado encantado, y habían sido prácticamente inseparables desde entonces. Podría haber tomado un poco más de tiempo para MyungSoo y sus hermanos tener contacto con Jaejoong, pero una vez que sus guardias bajaron tardaron exactamente diez minutos para que estuviesen envueltos alrededor de los pequeños dedos del pequeño.
—Quiero quedarme aquí —respondió Jaejoong, sus puños apretados en la camisa de MyungSoo—. ¿Puedo quedarme aquí, por favor? Seré bueno, lo prometo.
—¿No quieres ver a tu mamá y papá? —MyungSoo hablaba a la ligera, pero ya había confesado a SungJung cómo había conectado con Jaejoong.
Jaejoong sacudió la cabeza, haciendo que su oscuro cabello golpeara alrededor de su rostro. —Papá grita mucho desde que Mamá se fue a Heaven. Sin embargo, no es agradable como el Tío Taehung. —MyungSoo miró a SungJung con confusión, pero sólo sacudió la cabeza, esperando que Jaejoong continuara—. Prometo que no tendré hambre todo el tiempo ni dejaré mis juguetes en el suelo —dijo—. Ni siquiera lloraré cuando tenga pesadillas.
Pequeño para su edad, Jaejoong incluso parecía más pequeño en los enormes brazos de MyungSoo. Pero no tenía miedo. Se aferró al brujo, pareciendo muy contento de quedarse donde estaba mientras MyungSoo se lo permitiera. SungJung no estaba seguro de que su corazón pudiese contener tanto amor y no partirse ampliamente, pero estaba dispuesto a correr el riesgo.
—Compañero, ¿sabes el nombre de tu papá? — Preguntó MyungSoo tranquilamente mientras daba palmaditas en la espalda de Jaejoong—. ¿Los adultos le llaman de alguna manera?
—El cocinero le llamaba Bastardo.
SungJung reprimió un bufido y miró hacia otro lado rápidamente para que Jaejoong no pudiera ver su sonrisa. Sin embargo, J-Hope no estaba tranquilo mientras exitosamente ocultaba su sentido del humor, mientras se reía en voz baja. Parecía absolutamente enamorado del niño, al igual que todos los demás que lo habían conocido.
—¿Y algo más? —Preguntó MyungSoo, obviamente intentando no reírse también—. Y no deberías decir esa palabra.
—¿Porque es una mala palabra? —MyungSoo asintió, y Jaejoong ñ también lo hizo—. Algunas personas le llamaban Sr. Reeves.
—Muy bien —elogió MyungSoo al niño—. Estoy muy orgulloso de ti por recordar eso.
El dulce rostro de Jaejoong se iluminó con una gran sonrisa. —¿Puedo quedarme ahora? ¿Por favor, por favor, por favor?
MyungSoo se rió entre dientes y le besó en la frente. —No voy a dejar que nadie te haga daño de nuevo. ¿Entendido?
Asintiendo rápidamente y aún sonriendo de oreja a oreja, Jaejoong lanzó sus brazos alrededor del cuello de MyungSoo y le abrazo fieramente. —Gracias, MyungSoo. Te quiero.
MyungSoo pareció sorprendido pero se recuperó rápidamente, sosteniendo a Jaejoong más cerca y apoyando su mejilla en la parte superior de su cabeza. —También te quiero, pequeño hombre.
Así de sencillo, SungJung era de nuevo un lío llorando y gimoteando. Sin embargo, realmente no era su culpa. En ese momento, viendo al hombre que amaba consolando al pequeño en sus brazos, SungJung vio todo su futuro establecido delante de él, y lo quería tanto que dolía.
—Nunca tendrás eso. Tu pareja pronto se cansará de ti y te echará a un lado como los demás. Regresa con nosotros. Somos los únicos que verdaderamente se preocupan por ti.
Habían pasado varios días desde que había oído la sarcástica y calculadora voz. Sin embargo, con su corazón rebosante de amor, era casi demasiado fácil desconectar del pequeño cabrón.
—Estás equivocado —dijo silenciosamente—. Tengo todo lo que necesito aquí mismo.
—¿Por qué esta todo el mundo llorando? —Preguntó Taehung cuando entró en la habitación con un pequeño cartón de leche con chocolate en su mano.
—¿Quién está llorando? —La voz de JungKook se quebró, y se secó los ojos de nuevo.
—¿Aún estás enfadado? —Preguntó Jaejoong, negándose a renunciar a su asimiento en MyungSoo—. No fue mi intención hacerte enfadar.
Taehung sonrió y sacudió la cabeza. —No me hiciste enfadar, pequeño colega. Mira, te traje algo de leche con chocolate. — Lo levantó y le hizo un guiño—. Así que, ¿estoy perdonado?
Jaejoong se movió hasta que MyungSoo se lo pasó a Taehung. —Sí, ahora dámelo.
Taehung se rió entre dientes, pero MyungSoo 0 frunció el ceño. — ¿Qué se dice?
—Umm, dámelo, ¿por favor?
SungJung bufó y rodó los ojos. —Bastante cerca. Taehung, asegúrate de que come algo con eso.
—Te echo una carrera por el último helado.
Jaejoong gritó y salió corriendo de la habitación una vez que estuvo de pie, Taehung pisándole los talones.
—¡Eso no es lo que quise decir! —Gritó SungJung detrás de ellos. Bufó y lanzó sus brazos al aire—. Me doy por vencido.
MyungSoo le envolvió en sus brazos y le giró alrededor en un círculo. —Deja de preocuparte tanto, bào béi. Nos aseguraremos de que coman sus vegetales y se cepillen los dientes antes de irse a dormir.
—Eres un idiota. —Sin embargo, SungJung se estaba riendo mientras presionaba su boca contra la de MyungSoo—. También te amo, lo sabes.
—Mmm —ronroneó MyungSoo—. ¿Cuánto?
—Llévame a la cama y te lo mostraré.
CAPITULO 10
Después de una rápida inspección para asegurar que sus invitados mantuviesen un ojo en Jaejoong, MyungSoo tiró a SungJung por encima de su hombro y corrió por el pasillo hacia su suite. Llegando arriba, dio un manotazo a su pequeña pareja en su respingón culo. —¿De qué te estás riendo?
—¿Demasiado impaciente?
—Estuve pensando en hundir mi polla en tu apretado culo todo el día. ¿Qué crees? —No era mentira. Había estado exhibiendo una semi erección desde que despertó esa mañana, caminando alrededor en piloto automático y debatiendo sobre escaquearse todo el día y tomar a SungJung en la cama. Necesitaba reunirse con J-Hope, pero aún tenía un par de horas, y tenía la intención de aprovechar cada minuto.
Entrando en su dormitorio, arrojó a SungJung sobre la cama y vagó por su delgado cuerpo, gruñendo seductoramente de la manera que sabía volvería salvaje a su hombre.
—Dioses, amo eso —gimió SungJung, dejando caer su cabeza hacia atrás sobre la almohada para exponer su cuello y darle a MyungSoo más espacio para jugar—. Date prisa.
MyungSoo no tenía intenciones de hacer nada tan tonto. — Finalmente te tengo justo donde te quiero, y planeo tomarme mi tiempo. —Detectando las cicatrices en el cuello de su pareja, MyungSoo las delineó ligeramente frunciendo el ceño por las marcas en la piel de otra manera impecable. Las había visto antes, pero nunca se preguntó cómo habían llegado a SungJung—. ¿Qué es esto?
SungJung se tensó, levantando la cabeza como si estuviese en cámara lenta para mirar a los ojos de MyungSoo. —No es nada. Sólo un par de cicatrices.
—Y ese fue un intento de restar importancia si alguna vez escuché uno. ¿Quieres intentar eso de nuevo? —Arqueó una ceja en interrogación, dejando saber a su pareja con toda claridad que no iba a ceder en esto.
SungJung se encogió de hombros y se incorporó para presionar su espalda contra la cabecera pero no quiso hacer frente a la mirada de MyungSoo. —Fui vendido a un aquelarre de vampiros hace un tiempo que me utilizó como su máquina personal de aperitivos. Una noche lograron extralimitarse un poco.
La ira se agitaba a través de él, haciendo hervir su sangre sabiendo que algo le había pasado a su pareja y no había estado allí para protegerle. —Continua.
—Rasgaron mi cuello y básicamente me drenaron. Supongo que morí después de eso. Me desperté un tiempo después cansado, hambriento y herido por todas partes.
SungJung no había sido reclamado o vinculado a MyungSoo en ese momento. ¿Cómo había regresado de eso? Lógicamente, MyungSoo sabía que un brujo tenía que morir y despertar de nuevo con el fin de convertirse en un Limina. Haber estado en el otro lado y regresar al reino de los vivos fue lo que creó el umbral en primer lugar.
—Cuando m–moriste. Era casi demasiado para él hacer salir las palabras, y el mero pensamiento aceleró su corazón por el pánico. Tomando una profunda respiración para calmar sus nervios, MyungSoo lo intentó de nuevo—. Cuando moriste, ¿a dónde fuiste?
—A algún lugar oscuro, frío y solitario —contestó SungJung con voz hueca—. No quiero regresar allí nunca.
Purgatorio. Aunque un alma fuese atrapada en el Purgatorio podía ser recuperada en este reino. Sin embargo, ¿quién había llamado a SungJung de regreso? —Bebé... —MyungSoo se apagó, inseguro de cómo formular su pregunta. Es probable que quienes hubiesen retirado a SungJung del abismo no querían llamar la atención sobre sí mismos—. ¿Oíste una voz o viste a alguien mientras estuviste en ese lugar oscuro?
Para su sorpresa, SungJung asintió lentamente. —Había un hombre allí. Era realmente caliente. —SungJung se rió cuando MyungSoo le gruñó. No le gustaba que su pareja pensara sobre otros hombres de esa manera—. En realidad, se parecía un poco a ti.
MyungSoo se animó por la información. —¿A mí cómo?
—Grande, cabello oscuro, esos sexys ojos negros. —Se rió y dio un manotazo a MyungSoo cuando gruñó de nuevo—. Tenía un tatuaje. —SungJung frotó su brazo derecho desde el hombro hasta el codo.
Tragando duro, Torren intentó no aumentar sus esperanzas. —¿Dijo algo? ¿Te dijo su nombre?
—Creo que sí, pero no puedo recordarlo.
—Piensa, bebé. Esto es realmente importante.
SungJung balanceó la cabeza de nuevo, arrugando sus cejas mientras se concentraba. —Era un nombre divertido. Pensé que lo había pronunciado mal o yo le había oído mal. —Succionó su labio inferior entre sus dientes y lo masticó vigorosamente. Luego comenzó a maullar suavemente, meciéndose hacia atrás y adelante y golpeando su palma contra el lado de su cabeza con frustración.
Tomando la muñeca de su pareja, MyungSoo separó suavemente su mano de su cabeza y lo atrajo a sus brazos. — Tranquilo, bào béi. No pasa nada.
—Dijiste que era importante. —SungJung comenzó a golpear su cabeza contra el pecho de MyungSoo—. Dios, soy tan jodidamente inútil.
—Es suficiente —dijo MyungSoo con firmeza. Agarró la barbilla de SungJung y forzó su cabeza hacia atrás para que pudiera mirar sus ojos—. Eres sin duda la persona más asombrosa que conozco. Además de mí, eres la única persona en la que confío incondicionalmente. No importa lo que pase o a lo que nos enfrentemos, siempre me respaldarás. En mi libro, eso está lejos de ser inútil.
Aunque básicamente la misma esencia, esta reencarnación de SungJung aún era alguien nuevo, con sentimientos, pensamientos, preocupaciones e incertidumbres únicos. MyungSoo había estado tan feliz por encontrar a su Infinity que no se había detenido a considerar eso. Estaba tratando a SungJung como si fuera el mismo hombre con el que había estado más de ciento cincuenta años, lo que le hizo darse cuenta que no era justo para ninguno de los dos.
Sin embargo, la conexión aún estaba allí, el vínculo entre ellos era más fuerte que nunca. Desde el hallazgo del equilibrio de la mitad de su alma, había sido menos brusco y más fácil llevarse bien con él, de acuerdo a sus hermanos. Sin embargo, aún tenía un tiempo difícil poniendo su fe en los demás. No era así en el caso de SungJung. El hombre le pertenecía, y MyungSoo estaba más que satisfecho con su posesión.
El recuerdo del amor durante sus vidas era reconfortante pero poco realista. SungJung era una persona diferente, y por lo tanto MyungSoo necesitaría amarle de manera diferente. Era un proceso de aprendizaje, pero no podía negar el calor que se extendía a través de él cada vez que SungJung hacía algo tan sencillo como sonreír o sostener su mano.
Parte de él quería culpar de todo el asunto a su alma compartida. Una parte mucho mayor quería darse un puñetazo en la boca por ser un idiota. El destino había designado a SungJung para ser perfecto para él en todos los sentidos, formas, la forma de su pequeño y ligero cuerpo y su encantadoramente peculiar personalidad.
En algún lugar en el fondo, MyungSoo había alejado y negado una necesidad aparentemente arraigada de cuidar a alguien. Hasta hace una semana, había estado seguro de que no necesitaba a nadie más que a sí mismo. La verdad del asunto era que SungJung necesitaba su fuerza, y MyungSoo necesitaba renunciar a su rígido control. Estaban tan bien emparejados que su unión sólo podía haber sido formada por el destino. ¿Y quién era él para negar el camino desplegado con sumo cuidado ante él?
—¿Te perdí?
MyungSoo sintió una suave mano acunar su mandíbula y el pulgar de su amante frotar su labio inferior. Sacudiéndose a sí mismo de sus pensamientos, sonrió tiernamente y presionó su boca en la de SungJung. No importaba qué forma tomara el hombre, era muy fácil amarle. —Lo siento, bebé. Sólo estaba pensando.
—Buenas cosas, espero.
Deslizando sus manos bajo el dobladillo de la camisa de SungJung, MyungSoo presionó sus palmas contra la cálida extensión del vientre de su pareja mientras mordisqueaba sus deliciosos labios. —Definitivamente buenas. —Su voz era densa, ronca y apenas reconocible para su propio oído. Tampoco se perdió el escalofrío que recorrió a su amante, y eso le hizo sonreír.
SungJung dejó escapar una respiración entrecortada y deslizó sus brazos alrededor del cuello de MyungSoo para atraerle más cerca. Rodando a un lado, MyungSoo empujó a su amante en el colchón y deslizó la camisa de SungJung por encima de su cabeza para revelar los tensos y temblorosos músculos de debajo. Introduciendo una mano entre sus apretados cuerpos, masajeó con su palma el creciente bulto forzando contra la cremallera de SungJung mientras atacaba la perfumada piel de la base de su garganta.
Follando contra la mano de MyungSoo, SungJung liberó una serie de pequeños gemidos sexys que puso a prueba seriamente su autocontrol. Quería tomarse su tiempo y disfrutar explorando a su pareja, pero esos eróticos sonidos vertiéndose de los labios hinchados por los besos de SungJung fueron directamente a su polla, causando un tirón casi violento dentro de su encierro.
—Más, más, más —coreó SungJung, cogiendo la mano de
MyungSoo y presionando más firmemente contra su hinchada polla mientras se mecía más y más rápido. Tenía los ojos vidrioso por la inconsciente necesidad, su piel enrojecida por la excitación, y cuando su ritmo cardíaco se aceleró, también lo hizo el de MyungSoo.
Decidido a de darles un pequeño alivio, susurró unas palabras cuidadosamente elegidas y gimió cuando sus ropas se desvanecieron, dejando que sus húmedas y calientes pieles se presionaran juntas sin barreras. La polla de MyungSoo lloró de gratitud, goteando una generosa cantidad de líquido pre seminal de la ranura y en el interior del muslo de SungJung, permitiendo un deslizamiento resbaladizo cuando MyungSoo empujó contra él.
—¡Oh, joder, sí! Tu mano está tan caliente —gimió SungJung—. Se siente bien.
Ahora la mano de MyungSoo sujetaba la desnuda polla de su amante, izándola rápidamente mientras la longitud latía dentro de su puño. La esponjosa corona brillaba con gotas claras del líquido, y los abdominales inferiores de SungJung se flexionaron cuando se retorció bajo el toque de MyungSoo. Dándole al rígido eje un apretón final, MyungSoo liberó su agarre, moviendo la mano de SungJung para reemplazar la suya. —Sujeta esto por mí.
Medio riendo y medio gimiendo, SungJung agarró su polla y la acarició rápido, su mano un mero borrón mientras iba a máxima velocidad arriba y abajo por su longitud. Sus músculos se tensaron, y rodó de lado a lado, sacudiendo sus caderas hacia arriba ocasionalmente mientras la más exquisita mezcla de placer y dolor cubrieron su cara.
Sintiendo que no tenía mucho tiempo antes de que su amante hiciera erupción como el monte Vesubio, MyungSoo se sumergió en la cama y cogió el lubricante de la mesilla de noche con un grito triunfante. Bastaría un hechizo bastante elemental para tener a SungJung estirado y lubricado, pero se sentía un poco como hacer trampas. Amaba preparar a su pareja y luchar contra la lenta acumulación de tensión sexual hasta que sentía que se volvería loco de deseo.
Recubriendo primero su palpitante polla, luego dejó caer más del gel sobre sus dedos y arrojó la botella a un lado. SungJung estaba gimiendo en serio, sus ojos fuertemente apretados mientras empujaba hacia arriba en su apretado puño. Las piernas extendidas y los pies plantados en el colchón, sin saberlo se mantuvo abierto para los inquisitivos dedos de MyungSoo.
Ambos habían llegado demasiado lejos para lentas bromas, así que MyungSoo se saltó los preliminares. Separando los musculosos globos de su pareja con sus resbaladizos dedos, encontró el premio que buscaba y empujó dentro del apretado agujero de SungJung con dos dedos, directamente hacia arriba hasta los segundos nudillos.
—¿Vas a hacer esto solo, o piensas crees que puedes esperarme?
El movimiento de SungJung se ralentizó sólo ligeramente, y ni siquiera abrió los ojos cuando habló. —Voy a esperar si te das prisa de una puta vez y consigo esa magnífica polla en mi culo.
—Maldición, amo tu pequeña boca sucia. —Añadiendo un tercer dedo, estiró a su amante lo más rápido que pudo sin hacerle daño, su control tambaleándose precariamente en el borde.
—¡ MyungSoo, por favor!
Amaba los ruegos más de lo que amaba las palabras sucias. Incapaz de esperar más, MyungSoo extrajo sus dedos y alineó la cabeza de su polla con el rosado agujero de su amante. —¿Preparado?
—¡Jódeme, maldita sea!
Supongo que eso es un sí. Avanzando hacia adelante, sus ojos se pusieron en blanco cuando su polla fue encerrada en el calor más apretado e increíble que jamás hubiese sentido. Las paredes internas de SungJung se contrajeron alrededor de su longitud, masajeándole rítmicamente y succionándole hasta la raíz.
Girando sus caderas, molió su ingle contra el insolente culo de SungJung mientras se apoderó de la parte posterior de los muslos de su amante, hundiendo sus dedos mientras luchaba por contener su orgasmo. Saliendo hasta que sólo la acampanada corona estuvo atrapada dentro del apretado pasaje de SungJung, hizo una pausa durante un latido del corazón antes de empujar de nuevo dentro del ajustado canal.
La cabeza de SungJung rodaba de un lado a otro en la almohada, su pecho pesado con su rápida respiración, y su piel húmeda prácticamente brillaba a la luz de la mesilla de noche. Suaves gritos y profundos gemidos retumbaban alrededor de la habitación, rebotando en las paredes y golpeando a MyungSoo como relámpagos de puro placer.
Su polla se hinchó aún más, pulsando con los latidos de su corazón mientras empujaba más fuerte y rápido, llegando profundo como si buscara el alma de su amante. Empujando las rodillas de SungJung hacia sus orejas, MyungSoo prácticamente plegó al hombre por la mitad cuando se alzó sobre él, martilleando dentro de su cuerpo a un ritmo vertiginoso.
El sudor goteaba por su nariz, y su cabello se aferraba a su cuello y hombros. Su pecho retumbó y gruñidos primitivos resoplaron de sus labios con cada exigente inmersión. La necesidad de poseer a su pareja, arrastrarse dentro de él y establecer su residencia golpeó dentro de su cabeza, crepitando sus receptores y friendo su cerebro.
Con sólo ese pensamiento en mente, enrolló un brazo alrededor de la cintura de SungJung, le levantó de la cama, y se giraron de manera que tuvo al hombre más pequeño atrapado contra la pared. —Las manos sobre tu cabeza —ordenó.
Los ojos de SungJung se abrieron desmesuradamente, pero rápidamente cumplió, lanzando sus brazos hacia arriba sobre su cabeza y cruzando sus muñecas. MyungSoo los fijó en la pared con una mano mientras mantuvo un firme agarre alrededor de las caderas de SungJung con la otra. —Déjame entrar —gruñó antes de raspar sus dientes sobre la clavícula de su pareja.
SungJung inclinó sus caderas cuando la punta del eje de MyungSoo encontró la lubricada abertura de su amante sin ninguna orientación de él. Sólo la sensación de su polla besando el apretado anillo de músculos rompió cualquier remanente de auto-control que albergara, y se empujó hacia adelante hasta que sus bolas golpearon contra la caliente carne de SungJung.
No era suficiente. No podía acercarse lo suficiente, profundizar lo suficiente. Sus caderas se sacudían en rápidos movimientos, pero no era lo suficientemente rápido. SungJung se retorcía contra la descolorida pared azul, ahogando gemidos que brotaban de él, pero eso tampoco era suficiente. MyungSoo le quería gritando.
Trampa o no, MyungSoo murmuró un hechizo simple para mantener los brazos de SungJung inmovilizados contra la pared, liberando sus manos para otras actividades. SungJung jadeó y los músculos de sus brazos se flexionaron cuando tiró contra las invisibles ataduras. Entonces sus ojos se pusieron en blanco, y gimió largo y bajo, entregándose a MyungSoo.
Enroscando ambos codos bajo las rodillas de SungJung, MyungSoo le hizo rodar hasta que su columna vertebral se curvó y luego presionó los muslos bien separados. —Quieto —gruñó, y SungJung se congeló en la posición.
—¡Oh.Mi.Dios!
No fue exactamente un grito, pero estaban cada vez más cerca. Satisfecho de que su amante no fuese a ninguna parte, MyungSoo comenzó un asalto total, estrellándose contra su apretado canal mientras utilizaba sus dedos para pellizcar y tirar los pezones de Aslan. Los gritos de su pareja crecieron de volumen, y Torren prácticamente podía ver su corazón golpeando contra las costillas, pero quería más.
Deslizando una mano entre ellos, utilizó dos dedos para frotar los tensos músculos extendidos alrededor de su polla. Con su otra mano acarició el saco de SungJung, tirando de sus bolas suavemente alejándolas de su cuerpo y liberándolas.
—Oh, maldición... no puedo... voy a...
Su pareja se había reducido a un inconsciente montón de balbuceos sin sentido, justo la manera en que MyungSoo le quería. Abandonando la exploración de las bolas, palmeó la chorreante polla de SungJung y la acarició. Cuando su propio clímax salió disparado de él, presionó un dedo al lado de su eje y empujó dentro del túnel de SungJung.
Se oyó el grito que estaba buscando. El cuerpo de SungJung corcoveó y se estremeció, su grito de éxtasis fue lo suficientemente alto para ser escuchado por cualquier persona en la casa cuando liberó un río de semen que salpicó contra su vientre y rodó a los costados.
La visión de su pervertido ángel, el olor de su liberación, los sonidos de su placer y el inquebrantable agarre que su culo mantenía sobre la polla de MyungSoo finalmente lo empujó sobre el borde. Rugió hasta que las paredes temblaron mientras se sacudía y estremecía, derramando su esencia en el interior del canal de su pareja y llenando sus profundidades.
Una vez que bajó de su dichosa altura, MyungSoo liberó su hechizo de sujeción sobre SungJung, cogiéndole en sus brazos y atrayéndole más cerca. —Gracias.
—No puedo sentir las piernas —contestó SungJung, pero tenía una pequeña sonrisa tonta en su cara que sólo una buena jodida pudo poner—. Maldición, eso fue asombroso.
Riendo suavemente, MyungSoo les llevó hacia el baño y apoyó a SungJung contra el lavabo mientras abrió la ducha. No sabía cuánto tiempo había pasado, y realmente no le importaba, pero necesitaba hablar con
J-Hope antes de que el hombre se diera por vencido y se fuera. Aunque sería bueno envolverse alrededor de SungJung y olvidar que el resto del mundo existía, tenía demasiadas responsabilidades esperándole para desaparecer completamente.
—Junsu —susurró SungJung a sus espaldas.
MyungSoo se congeló y cerró los ojos en una plegaria, esperando como el infierno que hubiese oído correctamente a su pareja. —¿Dónde oíste ese nombre? —Se dio la vuelta lentamente y estudió a SungJung, dándole un indicio de sonrisa para que supiera que MyungSoo no estaba enojado, aunque su voz fuese un poco ronca.
—Ese es quien estaba en el lugar oscuro. Pensé que tenía que haberle oído mal, o algo, pero estoy seguro que dijo Junsu. ¿Le conoces?
Cerrando la corta distancia entre ellos, MyungSoo acunó la cara de SungJung y le besó en los labios. —Junsu es mi hermano. —No quería empujar después de la reacción anterior de Aslan, pero necesitaba saber—. ¿Estaba contigo en el aquelarre?
—Nunca le vi. —Los ojos de SungJung parecían tan tristes cuando sacudió lentamente la cabeza—. Lo siento, MyungSoo.
— No hay problema. —Se debatió si preguntar algo más, pero al final, simplemente no pudo dejarlo—. ¿Sabes dónde está el aquelarre? —No sólo había una oportunidad de que aún retuvieran a Junsu, si no que los bastardos necesitaban ser llevados a la justicia por lo que le habían hecho a SungJung y probablemente a innumerable otros.
—Creo que estaba aquí en Ulsan.
El corazón de MyungSoo latió un poco más rápido por la información cuando se apartó y tiró de SungJung al interior de la ducha. —¿Qué te hace decir eso?
SungJung se encogió de hombros. —No viajé muy lejos cuando me trasladaron al sótano donde conocí a Henry y a los otros.
No quería preguntar, no quería saber la respuesta. Las palabras salieron sin permiso de todos modos. —¿Qué te sucedió allí?
—Nada bueno —susurró SungJung mientras se enjabonaba el cabello con el champú. Sus ojos cayeron, y tuvo que tomar una profunda respiración antes de continuar—. Sin embargo, Henry y Sungmin se llevaron la peor parte. El resto de nosotros sólo recibimos puñetazos y fuimos utilizados mayormente como bolsas de sangre.
—SungJung. —MyungSoo le alcanzó, pero SungJung se apartó de su avance.
—Pensé que era la casa del Consejo. ¿Dónde infiernos está todo el mundo? —SungJung cambió de tema, dejando saber eficazmente a Torren que la conversación anterior estaba cerrada a un nuevo debate.
Decidiendo no empujar, MyungSoo permitió el cambio de . —Esta es una de las casas del Consejo. Tienen varias alrededor del mundo. Para responder tu pregunta, Xiumin no ha dejado su habitación desde que llegó aquí. El Anciano KangIn no se preocupa mucho por los Hwang. Desapareció el día que me mudé. —Hizo una pausa y frunció el ceño hacia abajo a los dedos de sus pies—. Y Lay estuvo sospechosamente ausente últimamente. —Se preguntaba qué estaba haciendo el otro anciano, pero se imaginó que iba a averiguarlo tarde o temprano sin excavar demasiado por su parte. No era como si ya no tuviera suficiente mierda para hacer frente.
Lavado, aclarado, y secado, MyungSoo envolvió una toalla alrededor de su cintura y entró en su dormitorio justo cuando Jaejoong irrumpió por la puerta.
—Jaejoong, ¿qué estás haciendo aquí? Se supone que debes llamar. —Había querido sonar severo, pero dudaba que lo hubiera logrado bien. El chico simplemente era malditamente lindo de pie allí con los ojos muy abiertos y brillante sonrisa. Desde el momento en que SungJung había entrado tan campante en su oficina y dejó caer a Jaejoong en su regazo, MyungSoo había perdido su corazón.
—Lo siento —respondió Jaejoong, no pareciéndolo en absoluto —. Hay un gran perrito en la sala de estar. —Mantuvo sus brazos muy abiertos para mostrar como de grande. Luego puso su mano en su boca y soltó una risita—Está sosteniendo al Tío Zitao y lamiéndole.
—Ah, mierda. MyungSoo se dirigió a la cómoda pero hizo una pausa y miró por encima del hombro a Jaejoong—. No repitas eso.
Jaejoong soltó una risita de nuevo y balanceó su cabeza arriba y abajo obedientemente. Sungmin salió tan campante del cuarto de baño con su propia toalla envuelta a su alrededor y sonrió cuando vio a Jaejoong. —¿Qué estás haciendo aquí, pequeño monstruo?
—¡Gran perrito! —Repitió Jaejoong cuando rebotó un poco donde estaba.
SungJung arqueó una ceja a MyungSoo y sacudió la cabeza. —Tú manejas esto. Tendré a Jaejoong listo para ir a la cama.
—Quiero acariciar al perrito. —Jaejoong hizo un puchero, su pequeño labio sobresalía y temblaba patéticamente.
MyungSoo no tenía idea de quién estaba en la sala de estar, pero no iba a dejar a Jaejoong cerca de ellos. —¿Qué pasa si te conseguimos tu propio cachorro? —Se encontró preguntando. Dios, era una presa fácil. Un pequeño temblor de ese labio rosado y era masilla en las manos del chico.
—¡Yupi! —Jaejoong dio una palmada y se lanzó desde la habitación.
—Lo tengo. —SungJung se puso una camiseta y persiguió al pequeño hada. Sin embargo, hizo una pausa en la puerta, y lanzó a MyungSoo un guiño sobre su hombro—. También quiero un cachorro.
—De acuerdo. —¿Qué coño? Antes de que pudiera retirar las palabras, SungJung había desaparecido, su risa resonando en el pasillo. MyungSoo sólo bajó la cabeza y suspiró—. Estoy tan jodido.
CAPITULO 11
SungJung se apresuró por el pasillo hacia la sala de estar para averiguar de qué iba toda la conmoción. —¿Qué está pasando?
Taehung tenía a Jaejoong aupado en su cadera y estaba riendo tan fuerte que apenas podía respirar mientras señalaba a través de la habitación.
Un enorme werelobo color rojizo sostenía a Zitao en sus brazos mientras lamía el lado de su cuello y rugió lo que SungJung esperaba fuese aprobación. Zitao no parecía estar dispuesto a participar mientras luchaba contra el agarre del lobo, lanzándole cada insulto bajo el sol.
J-Hope estaba a un lado, estremeciéndose con su propia diversión mientras JungKook saltaba alrededor del werelobo, golpeándole con fuerza con un periódico enrollado.
—Ponle en el suelo —ordenó JungKook, pisando fuerte—. Ahora mismo, Kris. ¡Lo digo en serio! —Golpeó al lobo en la nariz de nuevo—. ¡Ahora!
Kris levantó la vista y le bufó antes de regresar a acariciar con la nariz y lamer a Zitao. J-Hope se reía a carcajadas, Taehung se había transformado en una sombra de brillante color rojo, e incluso Jaejoong se reía como un loco.
—¡Déjame ir, estúpida bola cubierta de piel! —Zitao se sacudía a un lado y luego al otro. Dio una patada, descargando un sólido golpe en la rodilla de Kris, pero la bestia ni siquiera se inmutó.
Sin embargo, SungJung tenía un presentimiento de que las cosas estaban a punto de ponerse feas. —Taehung, lleva a dormir a Jaejoong. Podrá tomar un baño por la mañana.
Aún riendo, el brujo asintió y se llevó a Jaejoong para dejarle preparado para ir a la cama. SungJung tenía que admitir que estaba orgulloso, aunque un poco sorprendido, por la rapidez con la que los hermanos Hwang habían caído en la rutina del cuidado del niño.
—¿Qué infiernos está pasando aquí? —Rugió MyungSoo, haciendo que SungJung saltara mientras se daba la vuelta para mirar a su pareja.
—Umm, voy a suponer que Zitao es la pareja de Kris. Y no parece que vaya a dejarle ir a corto plazo.
Tuvo miedo de que MyungSoo pudiera ahogarse en un primer momento. El hombre miró a su hermano atrapado en los brazos del lobo durante un minuto completo antes de que se doblara de la risa. Era la primera vez que SungJung le había visto reír real y verdaderamente. Hacía cosas raras en su vientre y le hacía sentir todo cálido y sentimental en el interior. Su enorme amante aterrador era absolutamente hermoso cuando se reía, y SungJung decidió que era un hombre con suerte.
Aunque MyungSoo y Taehung eran gigantes comparados con él, Zitao no era mucho más alto o amplio que SungJung. Kris en su forma cambiada eclipsaba completamente al hombre mientras le sostenía en sus peludos brazos y continuaba acariciando el cuello de Zitao con su lengua increíblemente larga.
—Wu Yifan (kris), voy a llamar a tu hermana —amenazó JungKook con las manos en sus caderas. Cuando eso no funcionó, fue a golpear a Kris con el periódico de nuevo. Todo era muy divertido hasta que falló y atrapó a Zitao por el hombro.
SungJung se apretó contra la pared y se tapó los oídos con las manos cuando Kris dejó escapar un rugido ensordecedor. Poniendo a Zitao de pie, empujó al hombre detrás de él y gruñó ferozmente a JungKook.
J-Hope estuvo allí en un abrir y cerrar de ojos, cogiendo a JungKook y alejándole de la bestia. SungJung se deslizó hasta el suelo y tembló violentamente cuando se desató el infierno, seguro de que alguien iba a salir herido antes de que consiguieran tener a Kris bajo control.
—Oh, por el amor de la Navidad —bufó Zitao. Caminó directamente alrededor de Kris para interponerse entre él y J-Hope y le empujó en el pecho—. ¿Podrías terminar ya? —
SungJung estaba a punto de rogar a MyungSoo que interviniera cuando Zitao hizo algo que él nunca habría esperado. Cogió un pedazo de piel del pecho de Kris, tiró rudamente, e inclinó la cabeza a un lado para exponer su garganta—. Sólo acaba de una vez.
No hubo pausa, ni confusión o un momento incómodo de indecisión. Kris tiró a Zitao a sus brazos y le golpeó duro y rápido, incrustando sus colmillos en el cuello del hombre más pequeño. Zitao gritó, pero no sonó como si tuviera dolor. Sin embargo, SungJung aún estaba extremadamente agradecido de que MyungSoo no necesitara morderle. No importa que Zitao pareciera estar disfrutando, no se veía muy agradable para SungJung.
Extrayendo sus colmillos y lamiendo sobre su marca de apareamiento, Kris comenzó a reducirse mientras lentamente regresaba a su piel humana. Cuando hubo cambiado completamente, extendió la mano para acunar la mejilla de Zitao, llevando la sonrisa más tonta a su cara. Sin embargo, lo único que consiguió por sus esfuerzos fue un gancho de derecha en la mandíbula.
—Ahora vete —dijo Zitao glacialmente antes de girar alrededor y salir bramando fuera de la habitación como un búfalo enojado. Kris sólo se frotó su mandíbula con una expresión perpleja en su cara.
—Ni siquiera estás a salvo en tu propio hogar —susurró la cruel voz en la mente de SungJung.
—Quizás deberías ir a casa ahora —engatusó la voz femenina, su voz goteando miel.
—Sí, en efecto. No tienes uso para estos bárbaros. —La otra voz masculina sonaba altamente agitada, lo que no era del todo normal—. ¿Viste a esa bestia hacer casi una comida de tu amigo? ¿Qué clase de rufianes son estos? Debemos irnos de inmediato.
—Y tu valiente caballero ni siquiera intentó protegerte. — Esta voz era nueva e hizo que el corazón de SungJung martilleara mientras temblaba violentamente—. Por qué mirarle ahora. Ni siquiera se ha dado cuenta de que estás en el suelo. Tal vez sólo ama tu cuerpo. —SungJung saltó y se mordió la lengua para cortar su grito cuando manos invisibles comenzaron a acariciar su pecho y abdominales—. Qué cuerpo adorable es este, demasiado.
Se frotó discretamente el pecho, intentando empujar la inexistente mano. Esta nueva voz no era tan fría como la primera, pero igual de nefasta, tan siniestra. —No te ama. ¿Recuerdas cómo te deja morir? Siempre se pondrá en primer lugar, pondrá sus necesidades por encima de las tuyas.
Recuerda.
Recuerdos no solicitados le asaltaron, mostrándose a través de los ojos de su mente como aspectos más destacados de un clip de película.
La lluvia caía sobre ellos mientras eran empujados bruscamente al suelo empapado. Sin embargo, la lluvia torrencial no era suficiente para extinguir las llamas que envolvían su casa.
El llanto de un bebé se levantaba sobre el aullido del viento y el golpeteo de la lluvia. SungJung luchaba contra sus captores, esforzándose por ponerse de pie e ir con su hijo. Un repentino revés le envió volando hacia un lado, de bruces en un charco de agua helada.
—¡Danos el Relegatis! —Ordenó uno de los hombres. Su puño en el cabello de MyungSoo, tirando su cabeza hacia atrás sobre sus hombros—. Dánoslo o él morirá. —Su cabeza se inclinó innecesariamente hacia SungJung.
En el instante siguiente una gran mano cogió su barbilla para tirar de la cabeza hacia arriba, y la fría punta de una cuchilla presionó contra su garganta. SungJung cesó en sus luchas, rogando a MyungSoo con sus ojos que sólo les diera lo que querían. No tenía miedo de morir, pero estaba aterrorizado de lo que le harían a SungYeol.
Podía ver en la expresión de su pareja, sentir que la culpa y la tristeza fluían de MyungSoo y dentro de él. MyungSoo no iba a darles el libro.
Saliendo de sus recuerdos, SungJung sentía como si estuviera emergiendo de un lago helado mientras aspiraba profundas respiraciones a sus doloridos pulmones. Su pecho se sentía pesado como si su corazón se estuviera rasgando en dos, y espontáneas lágrimas se agruparon en sus ojos.
—Ven a casa con nosotros —le susurró la nueva voz, y SungJung la reconoció como la del hombre que se había llevado a SungYeol lejos en la tormenta—. Te protegeremos. Te amaremos. Te daremos lo que él no puede.
Manos invisibles comenzaron a acariciarle de nuevo, a lo largo de su garganta, sobre su pecho, hacia arriba por sus brazos. Ignorando los toques, SungJung levantó su cabeza y miró a través de la habitación para encontrar a MyungSoo y Kris gruñéndose uno al otro en sus caras, de pie tan cerca que sus narices casi se tocaban.
A un lado, JungKook estaba acariciando el pecho de
J-Hope, susurrándole y obviamente intentando calmarle. Sin embargo, SungJung no pensaba que realmente estuviera funcionando. J-Hope parecía a dos segundos de lanzarse al werelobo.
Sus gritos, rugidos, y gruñidos mezclados en una cacofonía de ruidos que SungJung no entendía. No registraba ninguna palabra, aunque sabía que los insultos volaban entre MyungSoo y Kris. Nada parecía tener sentido para él, y estaba tan cansado.
—Duerme, SungJung. —Dedos invisibles acariciaban a través de su cabello—. Podemos darte lo que necesitas.
Justo cuando estaba yendo a la deriva, un cálido peso se instaló en su regazo, y pequeñas manos aplastaron sus mejillas. —Tengo miedo —susurró Jaejoong, sus ojos llenos de lágrimas—. MyungSoo está muy enojado.
Esos ojos color gris humo eran como una tabla de salvación, envolviéndose alrededor de su corazón y alejándole del vacío. Acunando al niño contra su pecho, SungJung acarició su cabello y besó la parte superior de su cabeza. —Sí, lo está. Los adultos a veces se enojan, dulce corazón. Eso no quiere decir que alguna vez te hagamos daño o que aún no te amemos.
Jaejoong asintió y se hundió más cerca, enroscando sus rodillas en su pecho y apoyando la cabeza en el hombro de SungJung. —¿Puedo dormir en tu habitación?
—Dile que no.
—Por supuesto que puedes. ¿Quieres conseguir tu cerdito? —Era el maldito cerdo más feo que SungJung había visto en su vida, y no podía entender por qué Jaejoong lo amaba tanto, pero cualquier cosa que hiciera que el chico fuese feliz estaba bien para él.
Jaejoong asintió con entusiasmo, su sonrisa llegando rápido y fácil.
Poniendo sus pies bajo él, SungJung comenzó a levantarse, pero un agudo y nauseabundo dolor explotó en sus sienes, haciéndole gritar mientras su espalda se arqueaba alejándose de la pared. Tuvo justo la suficiente presencia de espíritu para apretar sus brazos alrededor de Jaejoong para evitar que el niño fuese lanzado al suelo, pero estuvo cerca.
El dolor disminuyó en su cabeza, pero antes de que siquiera pudiera recuperar el aliento, sintió como si atizadores al rojo vivo se estrellaran en sus costados. SungJung gritó de nuevo, lanzando su cabeza hacia atrás contra la pared y liberando a Jaejoong cuando el sudor cubrió todo su cuerpo.
Nunca había sentido algo tan doloroso, y tenía serias dudas de que sobreviviera a ello.
—Puedo hacer que todo desaparezca. Sólo déjalo ir. Ven a casa, SungJung.
Jaejoong volvió a subir a su regazo y le dio unas palmadas en sus mejillas. —¿ SungJung? —Su dulce pequeña voz estaba tan llena de preocupación.
Quería responder al llamamiento, pero las lanzas inexistentes en sus costados eligieron ese momento para retorcerse, y SungJung rechinó los dientes hasta que estuvo seguro que se harían añicos para evitar que gritara de nuevo. Si hiciese lo que la voz decía, podría detener todo. Pero ¿a qué precio?
Afortunadamente, no tuvo la oportunidad de averiguarlo. Fuertes pero suaves brazos se deslizaron debajo de él, levantándole a él y a Jaejoong en el abrazo protector de MyungSoo. Esos suaves labios que estaban hechos para besar pausadamente se frotaron sobre su frente, murmurándole palabras de consuelo. Las diminutas manos de Jaejoong aterrizaron a ambos lados de la cara de SungJung cuando se inclinó para aplastar sus narices juntas.
—¿Estás mejor?
Aunque no pensaba que fuese posible, SungJung se encontró riendo en vos baja. —Sí, pequeño hombre. Ahora estoy mejor.
Jaejoong arrugó su nariz adorablemente y asintió una vez mientras acariciaba la mejilla de SungJung como si fuera un gato o un cachorro. —¿Quieres una tirita?
La risa de MyungSoo retumbó en su pecho mientras les atraía más cerca de su corazón y comenzó a caminar por el pasillo. Sin embargo, la voz enojada de Kris le llamó para que se detuviera, y SungJung apretó los ojos cerrados, rezando para que el idiota simplemente desapareciera.
—No terminé de hablar contigo.
—Bien, yo terminé. Podemos hablar más tarde.
—MyungSoo, esto es importante. ¡Necesito tu ayuda en esto!
MyungSoo gruñó en voz baja. —Entonces te sugiero que llames a otro, porque estoy cansado de esta mierda. Arregla tus propios líos, Kris. —Luego se dio la vuelta y dejó al hombre farfullando detrás de ellos mientras se los llevaba a su dormitorio.
—SungJung dijo que puedo dormir aquí. —Jaejoong levantó la cabeza y señaló la gran cama king-size. Su expresión tenía una pizca de obstinación, pero SungJung sabía que iba a ceder sin discutir si MyungSoo decía que no.
Por supuesto, MyungSoo no tuvo resistencia hacia el pequeño diablillo. —¿Quieres que te consiga al Sr. Pokey? —Que nombre tan ridículo para un cerdo relleno, pero Jaejoong se había negado a renombrarle.
—¿Por favor?
MyungSoo le dio un guiño y les puso a ambos en la cama, esperando que se acomodaran antes de subir las mantas alrededor de sus hombros. —Estaré de vuelta.
SungJung suspiró de satisfacción cuando Jaejoong se acurrucó contra su pecho y apoyó su pequeña mano en el lado del cuello de SungJung. Las siguientes palabras del chico le hicieron respirar con dificultad y trajeron lágrimas a sus ojos. —Te quiero —susurró Jaejoong alrededor de un bostezo como si no fuera la gran cosa en absoluto.
—También te quiero —regresó SungJung, intentando ser igualmente de indiferente, pero pensando que probablemente no lo logró muy bien.
Jaejoong casi estaba dormido cuando MyungSoo regresó, pero abrió los ojos y dio unas palmaditas en el colchón detrás de él, indicando que era donde MyungSoo debería dormir. Con una suave sonrisa, MyungSoo levantó un dedo antes de coger un pantalón para dormir y desaparecer en el baño.
Finalmente vestido para dormir, se metió debajo de las mantas y puso un brazo sobre Jaejoong para apoyarlo en la cadera de SungJung. —¿Estás bien, bebé?
Sintiendo el caliente beso de la mano de su pareja en él y escuchando el suave ronquido de Jaejoong, SungJung se acercó y deslizó su dedo por la pendiente de la nariz de MyungSoo. —Estoy exactamente donde se supone que debo estar.
MyungSoo parecía preocupado, pero simplemente asintió y se acurrucó en su almohada. —Te amo, bào béi.
Era la primera vez que lo había dicho directamente, y siguiendo rápidamente detrás de la declaración de Jaejoong, SungJung no estaba seguro de cuánto más podría tomar. Los dos estaban intentando matarle. Así que, hizo lo que haría cualquiera en su lugar. Sonrió como el gato que se comió al canario. —También te amo.
Con su corazón lleno a rebosar, SungJung cerró los ojos y se unió a Jaejoong en un sueño tranquilo, el cerdo relleno, Sr. Pokey, olvidado al pie de la cama.
CAPITULO 12
Esperando hasta que estuvo seguro que SungJung estuviera profundamente dormido, MyungSoo salió con cuidado de la cama y se levantó, mirando fijamente hacia abajo a las dos personas que se habían convertido en su mundo en un lapso muy corto de tiempo. No habían hablado de ello largo y tendido, pero MyungSoo sabían cuánto amaba SungJung al pequeño en sus brazos. Su propio corazón se derretía en un charco líquido cada vez que Jaejoong le sonreía.
Después de oír el informe de los padres del hada, MyungSoo sabía que iba a luchar con uñas y dientes para evitar que Jaejoong tuviera que regresar allí. Con algo de suerte, quizás podría conseguir alguna información del alfa de la manada de la que habían rescatado a Jaejoong. Afortunadamente, sería suficiente para presentar cargos contra un tal Sr. Reeves.
Sin embargo, ¿qué sería de Jaejoong después de eso? ¿Era la casa del Consejo un lugar apropiado para que el pequeño creciera? Después de la proeza que Kris había hecho en la sala de estar, MyungSoo tenía sus dudas. Sin embargo, algo dolió en su pecho por el pensamiento de renunciar a Jaejoong.
Aunque había intentado ser impenetrable a los encantos del niño, había fallado miserablemente. En el momento en que se había dejado caer en el regazo de MyungSoo, Jaejoong le había ofrecido una dulce sonrisa, trazó el tatuaje en el antebrazo de MyungSoo, y le amonestó por dibujar en sí mismo. MyungSoo se enamoró al instante.
Deseando poder quedarse en la cama pero sabiendo que tenía asuntos importantes que atender, se frotó la cara y reprimió un suspiro de nostalgia. No estando dispuesto a arriesgarse a despertar a alguno de sus dormilones, salió de la habitación vestido sólo con los pantalones del pijama, y cerró la puerta detrás de él sin hacer ruido.
Entrando en la sala de estar, estuvo complacido de ver que al menos alguien había encontrado algo de ropa para Kris. Aunque la desnudez era un hecho común entre cambia-formas y weres y aparentemente no les molestaba en lo más mínimo, MyungSoo no era aficionado a hombres desnudos corriendo por su casa con SungJung y Jaejoong allí.
—¿Cómo está SungJung? —Preguntó JungKook en el momento en que le vio. Se removía nerviosamente, sus ojos brillando con desesperación por noticias sobre su amigo.
—Él y Jaejoong están durmiendo. Parece estar bien, pero hablaré más con él cuando se despierte. —MyungSoo se había estado conteniendo, no queriendo asustar a SungJung, pero después del episodio anterior, sabía que no podía esperar más. Las voces habían estado calladas durante los últimos días, pero obviamente, habían regresado con venganza.
—Necesitas contárselo —dijo Taehung desde el sofá.
MyungSoo no estuvo en absoluto sorprendido de encontrar a Zitao ausente de la habitación. Ese era otro desastre al que tendría que hacer frente, pero no era una alta prioridad en este momento. —Lo haré cuando se despierte. Ahora mismo deja que descanse.
—Bajé para disculparme —dijo Kris desde cerca de la puerta—. Juro que no tengo idea de qué sucedió. Sólo vine para hablar sobre los cachorros, y entonces Zitao entró en la habitación... —Frunció el ceño hacia la alfombra beige y sacudió la cabeza—. Me voy a ir, pero me gustaría hablar contigo más tarde.
Ya que MyungSoo necesitaba la ayuda de Zitao, y dudaba que su hermano aceptara con Kris ahí, asintió hacia el werelobo. —Te llamaré. —El hombre estaba intentando ser cortés, y MyungSoo imaginó que lo menos que podría hacer era reunirse con él a medio camino—. A pesar de que los gemelos no son míos, mi oferta aún sigue en pie. Ayudaré en todo lo que pueda, pero ahora mismo tengo las manos llenas.
Kris movió la cabeza en entendimiento. —Sí, lo entiendo. Aún tenemos muchas preguntas, y esperaré que puedas ayudar.
—Y lo haré —le aseguró MyungSoo—. Mientras tanto, intenta llamar al Alfa Cho. Por lo que sé, creo que podría ser capaz de ayudaros a encontrar al padre biológico de los cachorros—. Por alguna razón, y también necesitarían encontrar esa respuesta, todo el mundo, incluyendo a la bruja Sully, había pensado que los niños eran de MyungSoo, así que no había habido ninguna razón para ir en busca de su linaje. Sin embargo, ciertamente ahora tenían razón.
—Haré eso. Gracias por no matarme, y siento lo de Zitao.
—Kris parecía un poco triste cuando se giró hacia la puerta —. Nunca va a perdonarme. —Entonces se fue antes de que MyungSoo pudiera ofrecerle cualquier tipo de condolencias.
Probablemente fue lo mejor, ya que no tenía idea de lo que iba a decir. Zitao estaba enojado, pero si era la pareja de Kris, eso quería decir que Wu Yifan era el Infinity de Zitao. Podía luchar contra él todo lo que quisiera, pero MyungSoo sabía por experiencia que su hermano no sería capaz de resistir la atracción eternamente.
—¿Aún sigues queriendo un paseo por el sueño?
Apartando los pensamientos de la reclamación menos que romántica de su hermano, MyungSoo se giró hacia
J-Hope e inclinó la cabeza. —Sí, vamos a terminar con esto.
—También iré —dijo JungKook inmediatamente, cruzando los brazos sobre el pecho desafiante—. Sabes que puedo ayudar, así que ni siquiera intentes detenerme.
J-Hope gruñó y entrecerró los ojos, pero era obvio que cedería. —Ni siquiera pensaría en ello cariño
No sería bueno para él reír, pero maldición, era divertido ver al gran cambia-formas inclinarse ante su pareja más pequeña. ¿Así era MyungSoo con SungJung? Probablemente pensaba que lo era, y sorprendentemente, estaba más que de acuerdo con ello. —Así que, ¿cómo podemos hacer esto?
Tranquilizarse a sí mismo que era una mierda, y MyungSoo sabía que su pareja iba a lanzar un ataque cuando lo descubriera. Sin embargo, ya que no tenían las gotas de sueño especiales que J-Hope normalmente utilizaba, no tenían muchas otras opciones.
Estaría mintiendo si dijera que no obtuvo una pequeña medida de satisfacción de disparar a Sully ... incluso si sólo era un dardo sedante. Ver a la vil y manipulante puta arrugarse en el suelo con el desprecio aún en sus labios fue una experiencia sorprendentemente agradable.
Sin embargo, estar dentro del sueño jodido y espeluznante como el culo de J-Hope, no lo era. —¿Qué es este lugar?
—J-Hope tiene problemas —respondió JungKook inmediatamente. Se encogió de hombros cuando J-Hope le bufó—. Aprendí a sólo ir con ello.
—¿Puedes crear cualquier cosa que quieras aquí?
—Sí, en su mayoría. ¿Hay algo que necesites?
MyungSoo miró hacia abajo a su pecho desnudo, pantalones de pijama de algodón, y desnudos dedos de los pies. —Algo de ropa diferente podría ser agradable.
Debería haber sabido más cuidadoso en su solicitud. Lo siguiente que supo, iba vestido con un vestido blanco ceñido al cuerpo con lunares de color rosa y verde. El dobladillo apenas alcanzaba el medio muslo, pero
J-Hope no se había detenido ahí. Las botas blancas de gogó que llegaban hasta sus rodillas definitivamente fueron un toque encantador.
JungKook agarró sus costillas y cayó contra J-Hope, riendo a carcajadas hasta que estuvo jadeando para respirar. J-Hope sostuvo a su pareja y sólo movió las cejas, dándole a MyungSoo un sonoro silbido de lobo. —¡Muévete, cariño!
—Eres un idiota. —MyungSoo cruzó los brazos sobre el pecho y le fulminó con la mirada, aunque estaba luchando para mantener su propia diversión. Hacía siglos desde que no había bromeado y divertido con... amigos. Con un poco de sorpresa, se dio cuenta de que exactamente eso era en lo que se había convertido la residencia de Haven para él. Ya sea que hubiera tenido la intención de que se desarrollara de esa manera o no, ahora tenía amigos – lo que quería decir más personas dependiendo de él para mantener sus culos a salvo.
—Oh, mierda, desearía que SungJung pudiera ver esto —logró decir JungKook a través de la risa.
Al siguiente momento, un SungJung despeinado por el sueño llegó arrastrando los pies a través de la niebla rodeando el claro en el que estaban, frotándose los ojos y pareciendo totalmente confundido. En el momento en que su mirada aterrizó en MyungSoo, todo sueño desapareció, y arqueó una ceja como si MyungSoo estuviese en serios problemas.
—¿No se supone que tienes que estar en la cama, amor?
Destrozado. MyungSoo disparó una mirada asesina a
J-Hope antes de pasar las manos sobre sus abdominales y sonreír brillantemente a su amante. —Tengo un vestido precioso.
Los tres hombres en el círculo creado por la niebla cayeron sobre sus culos y rieron hasta que MyungSoo pensó que se habrían roto algo o posiblemente se desmayaran debido a la falta de oxígeno. Su camaradería compartida se sentía bien, y MyungSoo estaba feliz de ser parte de ello. Con todo, necesitaban poner todo en marcha, y no tenía ningún deseo de que SungJung estuviera en cualquier lugar cerca de Sully cuando lo hicieran.
Aclarando su garganta para obtener la atención de todo el mundo, hizo señas a su amante para que fuera con él. SungJung apareció sobre el suelo y corrió a través del claro para quedarse delante de él. El vestido desapareció, reemplazado por una simple camiseta negra y un par de vaqueros desteñidos y muy gastados mientras un par de botas de montaña negras adornaban sus pies. —Mucho mejor — ronroneó SungJung, pasando sus manos sobre el pecho de MyungSoo —. Ese vestido hacía que tu culo pareciese gordo.
Riéndose en voz baja, MyungSoo deslizó sus nudillos bajo la barbilla de SungJung e inclinó su cabeza hacia arriba para un beso. —No puedes estar aquí, SungJung. No discutas conmigo en esto. Es peligroso, pero discutiremos por qué por la mañana.
—Es por causa de las voces, ¿cierto?
Tan intuitivo. —Sí, y siento que no te lo haya contado hasta ahora. Te lo explicaré todo cuando despiertes, ¿de acuerdo? ¿Puedes confiar en mí sólo un poco más? —Estaba pidiendo mucho teniendo en cuenta los secretos que había estado guardando, pero MyungSoo esperaba lo mejor.
—Siempre confiaré en ti —susurró SungJung cuando tomó la mano de MyungSoo y puso un beso en la palma—. ¿Regresarás a la cama cuando hayas terminado de matar a la malvada bruja?
—No podrías mantenerme lejos si lo intentaras. —Apretó el puño como si sostuviera el beso que SungJung le había dado y presionó su mano sobre el corazón. Era un movimiento cursi y sentimental, pero hacía juego con las emociones arremolinándose en su interior—. Ahora ve a descansar, bào béi. Pronto estaré allí.
—No me hagas echarte de menos por demasiado tiempo. Eso fue todo lo que dijo antes de mirar sobre su hombro a J-Hope, dándole una breve inclinación de cabeza, e ir de nuevo hacia el borde del círculo. La niebla se arremolinó mientras caminaba a través de ella y luego volvió a desplazarse a su posición, tejiéndose de nuevo cuando SungJung desapareció, llevando el corazón de MyungSoo con él.
—Entonces ¿estás preparado? —Preguntó J-Hope, sacando a MyungSoo de su melancolía—. ¿Debería traer a la bruja ahora?
—Al menos hay cinco brujos en esta casa —bromeó—. Estoy aquí, uno justo a la izquierda, y estoy bastante seguro de que los otros dos aún están despiertos.
J-Hope soltó un bufido y rodó los ojos. —Eres tan malo como JungKook. Sabes a qué bruja me estoy refiriendo.
—Sí, vamos a hacer esto.
Las palabras no salieron más de su boca cuando Sully caminó a través de la niebla, sus ojos bloqueados en MyungSoo con un odio discreto. Su cabello rubio rizado en bucles sobre sus hombros, su piel tan suave y perfecta como la perfección de la mantequilla. No más de 1,52 de altura con una estructura esbelta y cintura estrecha, muchos la habían confundido con alguien débil y vulnerable. Su aspecto de niña no era más que una ingeniosa estratagema de la Madre Naturaleza, destinada a ocultar la naturaleza vil y cruel que se envolvía alrededor de su alma como una serpiente.
—Está asustada —susurró JungKook, su voz demasiado silenciosa para transmitirse a través de la distancia.
Si ese fuese el caso, nadie lo sabría mirándola. Mantenía alta su cabeza, sus hombros echados hacia atrás para que sus amplios pechos empujaran hacia adelante. MyungSoo no pudo detectar ningún temblor, nada que indicara que no estaba en perfecto control de sí misma.
—Sabes que no funcionará —les dijo, pero no hizo ademán de acercarse—. Conozco vuestros trucos.
—No conoce todos. —Habló una vez más JungKook en voz baja, la sonrisa arrogante evidente en su tono.
—Libera a Park Leeteuk —le regresó MyungSoo.
—No le hice nada al cambia-formas.
—Está mintiendo. —JungKook entrecerró los ojos, su ceño fruncido en concentración—. También sabe que te das cuenta que está mintiendo.
—¿Por qué esos cachorros? —Ignorando las campanas de aviso explotando en su cabeza, tomó la oportunidad y siguió adelante, intentando llevar sus pensamientos a dónde necesitaban que fueran—. Sabías que no eran míos. ¿Por qué pensaste que podrías utilizarlos contra mí?
Sully permaneció en silencio, pero JungKook jadeó, su mano temblando como si la hubiese movido a su boca. Sin embargo, se dominó en el último momento, adoptando una mirada de indiferencia, pero MyungSoo pudo sentirle temblar. Simplemente no sabía qué emoción causó que sus músculos temblaran como lo estaban.
—Sabía que no eran tuyos —murmuró JungKook por el lado de la boca. Tragó duro, su voz sonaba un poco enferma cuando continuó—. Se suponía que estabas con ella.
—¿Disculpa? —MyungSoo consiguió no gritar la pregunta, pero su cuerpo ardía de rabia—. ¿Se supone que yo qué?
—No quería tu magia. Quería, aún quiere a ti.
Temblando de nuevo, JungKook miró hacia adelante, los ojos fijos en los de Sully a través del claro. —Estabas con la madre de los cachorros, pero debería haber sido ella. Asesinó a la madre, pero algo sucedió antes de que pudiera conseguir a los gemelos.
MyungSoo no se lo creía. Ella podría haber sabido que los niños no eran suyos. Pudo haberse dado cuenta que el marco temporal estaba tan cerca que podría engañarlo haciéndole creer lo contrario. Cualquier cosa que ella supiese o no supiese, el objetivo siempre había sido obtener su magia. Pero ¿con qué fin?
Con un destello de intuición, se dio cuenta de que no importaba. Sea cual fuere su plan, había fracasado. No había obtenido su magia, los cachorros, ni siquiera su libertad. Aunque hubiese engañado al Ejecutor Onew para que la liberara, J-Hope la había traído directamente de regreso. Desde este momento en adelante, ella estaba a su merced, su destino situado firmemente en sus manos.
Con una confianza que no había sentido en mucho tiempo, sabía exactamente lo que necesitaba hacer. No había manera de que ella se rindiera a él. Su corazón era un feo agujero negro, desprovisto de cualquier emoción parecida a la compasión. Sólo había una cosa que necesitaba saber antes de que pasara por encima de esa línea proverbial de no retorno.
—¿Dónde están los otros niños? —Los niños paranormales que habían seguido ciegamente su dulce sonrisa y voz inquietantemente encantada por su cuenta y riesgo. Aunque no habían muerto por sus manos, ella tan bien como selló sus destinos al drenar sus poderes. Era una magia oscura y venenosa que nunca debería haber sido desatada en el mundo. —No lo sé —respondió SungJung firmemente.
JungKook frunció el ceño y ladeó la cabeza hacia un lado. — Está diciendo la verdad. No se llevó a los niños desaparecidos.
—Nunca maté a uno solo de ellos. —La mirada de Sully perforó a MyungSoo—. Sabes lo que les hice, y no me arrepiento — continuó arrogantemente—. Sin embargo, envié a cada uno de ellos de regreso a sus hogares.
—Bien, joder —escupió MyungSoo. Acababa de abrir una lata de gusanos completamente nueva y no tenía ganas de lidiar con ello—. Libera tu hechizo de Leeteuk. —Sabía que era una demanda sin sentido, pero no deseaba hacer lo que necesitaba ser hecho.
—Oblígame. La cadencia de su voz y el brillo en sus ojos que podía ver incluso desde la distancia decía que esperaba con interés la perspectiva.
Aunque no era su primera opción, era exactamente lo que MyungSoo pensaba hacer.
CAPITULO 13
El sol se estaba asomando sobre el horizonte cuando MyungSoo finalmente dejó caer los párpados de nuevo y se arqueó contra el sofá. Bueno, al menos podría decir de manera concluyente que los malditos dardos sedantes funcionaron.
Poniéndose de pie y estirando los anudados músculos de su espalda, eventualmente gruñó y siguió el sonido de las voces y el olor del café a la cocina. Taehung y Zitao estaban allí, hablando en voz baja con J-Hope mientras JungKook troceaba las tortitas para Jaejoong. SungJung no estaba por ninguna parte.
—Aún está durmiendo —dijo JungKook sin levantar la mirada —. Creo que tuvo una noche agitada.
MyungSoo asintió, su ceño fruncido por la preocupación. Queriendo llegar a su pareja lo antes posible, descargó todo en sus hermanos de una manera rápida. —Creo que sé dónde podemos comenzar a buscar a Junsu. —Todos los ojos le golpearon, pero los ignoró—. Voy a tener que tomar la magia de Sully. No tengo ganas de hacerlo, pero esto fue demasiado lejos. Averiguaremos qué hacer con Thunder cuando el Líder LeeJoon llegue aquí. Eso es todo.
—¿Dónde está Junsu? —Preguntó Taehung, levantándose de su lugar en la mesa.
—Lo discutiremos más tarde. Necesito hablar con SungJung. — Dándose la vuelta para salir de la cocina, hizo una pausa pero no miró hacia atrás—. Quiero vuestro juramento como Ejecutores. La elección es vuestra, por tanto necesitáis decidirlo para mañana por la noche. Halloween —enfatizó, en caso de que alguno de ellos se perdiera el significado de lo que estaban enfrentando.
Sin esperar por una respuesta, salió de la cocina y bajó por el pasillo para despertar a su amante. Le tomó poco tiempo alcanzar su puerta, pero se sintió como el viaje más largo de su vida. Robando su corazón, su valor, y su resolución, empujó la puerta para abrirla, sabiendo que pronto estaría saliendo de ella por última vez.
Estaban tan estrechamente entrelazados que SungJung supo el momento exacto en el que MyungSoo había despertado de su sueño inducido por fármacos. Levantándose de la cama, se frotó el sueño de los ojos y se sentó a esperar con la espalda contra la cabecera de la cama. Algo estaba mal. Podía sentirlo como un peso pesado en su pecho, como nubes oscuras e insidiosas que caían sin descanso en el interior de su alma.
Cuando MyungSoo caminó a través de la puerta del dormitorio que compartían, SungJung juró que sintió el descenso de la temperatura. Un miedo frío que adormecía los huesos se instaló en su corazón, congelando su sangre y haciéndole temblar bajo la mirada de su amante.
El tormento y el anhelo que combatían en el interior de MyungSoo en ese momento no sólo era visible en sus ojos, si no que salía disparado de él en ondas, golpeando a SungJung como una bola de demolición emocional. Cualquier cosa que el hombre tuviera que decir, no sería nada bueno.
Cuando su pareja no fue hacia él si no que fue a sentarse en el sofá de dos plazas cerca de la ventana, su garganta se apretó, ardiendo cuando el pánico comenzó a desgarrarle, haciendo difícil tomar aire en sus pulmones.
—¿Ahora lo ves? Sólo eras temporal. No te quiere.
SungJung intentó apartar las voces, pero era más difícil ahogar el ruido en su mente cuando sus emociones corrían tan cerca de la superficie. De hecho, las únicas veces que había sido capaz de borrar por completo las voces era cuando sentía confianza en su lugar al lado de MyungSoo. Sin embargo, justo en ese momento, sentía cualquier cosa menos seguridad.
—Estás oyendo las voces de nuevo, ¿no? —MyungSoo cruzó una pierna sobre la otra y presionó las puntas de sus dedos juntas, pareciendo relajado y seguro de sí mismo.
SungJung asintió ya que era incapaz de cualquier tipo de respuesta audible. Su boca y garganta estaban tan secas, su pecho tan apretado que dudaba que siquiera pudiera pronunciar un ligero zumbido en ese momento.
MyungSoo había prometido ayudarle, y de una forma lo hacía. Aún tenía que explicar algo, y SungJung había tenido demasiado miedo de preguntar. Aunque pudiera mantener a raya la ansiedad, el constante murmullo y susurro era fácil de ignorar. Saber de dónde venían esos ruidos era improbable que le diera algo de paz, pero ya sea que quisiera respuestas o no, tenía la sensación de que estaba a punto de conseguirlas.
—Eres un Limina —dijo MyungSoo de manera casual, como si se supusiera que SungJung supiese qué infiernos significara eso. No tuvo tiempo para preocuparse por la definición porque
MyungSoo comenzó a hablar de nuevo casi inmediatamente—. Eres un umbral entre el mundo de los vivos y el de los muertos. En épocas cuando el velo entre los mundos es el más delgado, tales como Halloween, los espíritus serán capaces de pasar a través de ti desde el Purgatorio y regresar a nuestra esfera.
Así que, ¿las voces que oía no eran producto de una imaginación hiperactiva y una psique frágil? ¿No estaba roto, dañado sin posibilidad de reparación? Estaba escuchando las divagaciones de los fallecidos. Debería haber sido más una sorpresa, pero SungJung se dio cuenta de que en algún lugar de su subconsciente, ya había hecho la conexión.
Era la nueva voz, el sonido inquietantemente familiar del hombre que le había robado a su hijo y desapareciera misteriosamente en la noche hace muchos años. Ese había sido el catalizador que finalmente le empujó hacia la comprensión, pero era un concepto extraño y se había negado permitir a sí mismo hospedar siquiera la posibilidad.
—Así que, estoy seguro que entiendes lo importante que es que no dejemos que se abra la puerta —siguió adelante MyungSoo, inconsciente o indiferente de que SungJung estaba comenzando a desmoronarse. Miró hacia abajo a sus dedos unidos mientras hablaba, sonando frío, clínico, como un profesor de física dando una conferencia a sus estudiantes sobre las partículas subatómicas—. Taehung te enseñará algunos ejercicios que te ayudarán a controlar tu magia cuando te vuelvas demasiado emocional.
—¿Mi magia? —Graznó SungJung—. ¿Qué infiernos significaba eso?
MyungSoo le estudió durante un momento antes que regresara a la contemplación de sus uñas. —¿No eras consciente de que fueses un brujo?
¡Infiernos no, no había sido consciente! No tenía ninguna magia. Su padre fue un brujo, pero SungJung nunca había mostrado el gen, una fuente constante de decepción sobre todo lo demás. Nunca en su vida había realizado un hechizo o hecho cualquier otra cosa extraordinaria. Y hubo un montón de veces cuando ese pequeño truco le hubiese sido malditamente útil.
—Entiendo que no lo sabías. —El discurso formal y pomposo de MyungSoo estaba rechinando. SungJung sólo había oído a MyungSoo así una vez antes, y había dado lugar a un rechazo devastador. ¿Es eso lo que estaba sucediendo ahora? ¿Estaba MyungSoo esencialmente diciéndole adiós?
En lugar de destruirle como había pensado que lo haría, el conocimiento le enojó. Volando fuera de la cama, golpeó el tobillo de MyungSoo en su rodilla opuesta, empujó hacia adentro entre sus piernas, y le dio un golpecito directamente en el pecho. —¡Jodido bastardo!
Obviamente, su pareja no había esperado su reacción porque sus ojos se redondearon cuando tomó una fuerte respiración. Sin embargo, con la misma rapidez, regresó a su frío desinterés. —SungJung, tranquilízate.
—Cállate —advirtió SungJung, su tono goteando veneno—. Toda mi vida la gente decidió que no valía la pena. Infiernos, ni siquiera entendía porque, pero al parecer, es que no estoy a la altura. Lo entiendo. Todo fue duro para mí, pero intenta vivir toda la vida con esas malditas voces en tu cabeza.
—¿Por qué no se lo dijiste a nadie? —Preguntó MyungSoo con educado interés... nada más.
—¡Lo intenté! —Explotó SungJung—. Mis padres no podían decidir si estaba loco o poseído, así que me vendieron como a un equipo de sonido defectuoso en una venta de garaje. ¿Le dirías a alguien más después de eso? ¿Abrirías esa parte de ti a otras personas sólo para que pudieran desnudarte y abandonarte para que sangraras? No eres el único que tiene problemas de confianza, Hwang MyungSoo.
—Esto no es sobre mí. —Calmado. Tranquilo.
—Tienes toda la maldita razón. Es sobre nosotros. Nos hemos encontrado el uno al otro en cuatro diferentes épocas, y ¿eso no significa nada para ti? ¿Sólo vas a tirarlo todo por la borda? Otras personas pueden pensar que soy raro, extraño, o simplemente estúpido. Está bien que ellos me dan la espalda, pero tú... eres mi protector, mi roca. No empieces a alejarte de mí.
El más elemental atisbo de emoción pasó a través de los ojos de MyungSoo, demasiado rápido para que SungJung le diera un nombre. Su ira se desinfló tan rápidamente como había surgido, dejándole agotado y cansado. Lentamente bajó de sus rodillas, apoyó la cabeza en el muslo de MyungSoo y envolvió los dedos alrededor de la pantorrilla de su amante. —Te necesito, MyungSoo. No puedo hacer esto sin ti.
—Pero no le necesitas. Puedo mostrarte cosas. Puedes ser fuerte, intrépido... poderoso. Déjame mostrártelo.
Cuanto más tiempo permanecía MyungSoo en silencio, la resistencia de SungJung más comenzaba a desmoronarse. ¿Cuánto más podría tomar antes de que él mismo se derrumbara?
—Es mejor de esta manera —dijo MyungSoo obstinadamente, pero SungJung podía sentir el temblor de los músculos de sus muslos—. Nos encontramos cuatro veces el uno al otro, y tres veces terminó en tragedia. No puede suceder de nuevo.
—Dice la verdad y lo sabes. Juntos, vuestras vidas se pierden. Sólo, puedes irte.
Odiaba esa voz, odiaba el intoxicante sonido de esa llamada de sirena, pero había hecho el truco para sacarle de su desesperación. Sería demasiado fácil dejar de pelear y simplemente entregarse a las demandas gruñidas y las promesas ofrecidas. Sin embargo, alguien más le había hecho una promesa, una en la que estaba mucho más interesado, y tenía la intención de hacer que su amante lo recordara.
MyungSoo le había dado lo que necesitaba, le permitió cerrar la puerta a sus inseguridades y echar el cerrojo. Aunque MyungSoo pudiera pensar que estaba haciendo lo correcto, separarles para proteger a SungJung, estaba equivocado.
Arrastrándose hasta el cuerpo de su pareja y subiéndose a horcajadas en sus caderas, cogió el rostro de MyungSoo con ambas manos y le besó con cada onza de alegría, devoción, necesidad, y deseo que se desencadenó en su interior. —Juntos somos más fuertes. No voy a dejarte renunciar a nosotros. Estábamos destinados a estar juntos, dos partes de un todo en el sentido más elemental. Te pertenezco. —Selló sus bocas juntas para otra probada de su amante antes de retroceder de nuevo—. Me perteneces.
MyungSoo jadeó contra sus labios, su polla levantándose en los bajos de su pijama para frotarse contra el pliegue de SungJung. Sin embargo, no había terminado de ser un bastardo obstinado. Sus dedos se apoderaron de las caderas de SungJung, manteniéndole congelado en su lugar. —SungJung, detente. Esto no va a suceder. Fue un error por mi parte reclamarte sin tu permiso, y me disculpo. Sin embargo, no te quiero.
Nunca habían hablado de ello, pero SungJung sabía que MyungSoo le había reclamado en su primera vez juntos. Era uno de los recuerdos más hermosos que tenía SungJung y su amante estaba intentando mancillarlo con sus mentiras. —Eso podría doler si no fueras un terrible mentiroso. Me amas, MyungSoo. Admítelo.
—No.
—Dilo. —SungJung hizo cosquillas en las comisuras de los labios de MyungSoo con su lengua, persuadiéndoles para que se mantuvieran abiertos—. Dilo.
MyungSoo abrió la boca, probablemente para decir algo más estúpido, pero SungJung no le dio la oportunidad. Metió la lengua dentro, sitiando las cálidas profundidades. —Dilo —ordenó.
Un glorioso gemido de rendición a regañadientes irrumpió a través de los hinchados labios de MyungSoo, y sus brazos se cerraron alrededor de la espalda de SungJung, como bandas de acero. Comenzó a balbucear incoherencias, palabras en un lenguaje que SungJung no entendió al principio. A pesar de que aún no podía descifrar las frases exactas, tuvo la idea general cuando sus ropas se desvanecieron y una contundente presión apretó contra su agujero.
—Lo siento —gruñó MyungSoo—. ¡No puedo... necesito... joder!
Aunque la polla de MyungSoo aún descansaba a lo largo de su bajo vientre, alineada a su lado, SungJung sentía sus músculos internos estirándose como si algo invadiera su canal. No hubo ardor, ni dolor, sólo un placer no terrenal que le hizo gemir y se sacudió en el abrazo de MyungSoo.
La presión se incrementó, el falo fantasma invadiendo sus más interiores profundidades, estirándole más amplio mientras un lubricante invisible humedecía su anillo exterior y sus mejillas. —MyungSoo, oh, dulce infierno, por favor —rogaba, meciendo sus caderas para que sus goteantes pollas se frotaran entre sí juntas sobre los ondulados abdominales de su amante.
En un movimiento suave y coordinado, MyungSoo le levantó, posicionó la corona de su polla en el agujero de SungJung, y tiró de él hacia abajo sobre su regazo cuando empujó con una intensidad que sacudió los huesos. MyungSoo le tenía aplastado contra su pecho mientras golpeaba salvajemente contra él. Una mano aterrizó en la mejilla derecha del culo de SungJung, los dedos hundiéndose y extendiéndole para abrirle.
No podía moverse, no quería hacerlo, aceptando voluntariamente todo lo que su pareja le daba. Cuando los dientes de MyungSoo se cerraron sobre su hombro apenas para romper la piel, SungJung tuvo que considerar su aversión a morder cuando su placer se disparó a niveles sin precedentes.
—No puedo durar. —MyungSoo gimió contra el lado de su cuello cuando le montó duro, retorciéndose como un demonio poseído. Entonces hizo lo único que garantizó enviar a SungJung al borde—. Te amo —susurró entrecortadamente, enviando a SungJung fuera de control.
Su liberación explotó a través de él sin aviso cuando gritó al techo y largas cuerdas de perlado semen brotaron de su palpitante polla. Apoyando su frente contra la de MyungSoo, SungJung salió de su clímax, temblando casi violentamente cuando el orgasmo de su pareja pintó sus paredes interiores, marcándole cuando lo hizo.
Envuelto en el cálido resplandor de felicidad pos orgásmica, sólo había silencio en el interior del cerebro de SungJung normalmente abarrotado. —Si no tienes cuidado podría empezar a pensar que te gusto.
MyungSoo se mantuvo en silencio durante un largo tiempo, aún enterrado profundamente dentro de su túnel mientras dibujaba perezosos círculos en la columna vertebral de SungJung. —Lo siento, bào béi.
Poniendo un suave beso en un lado del cuello de su amante, SungJung sonrió cuando sintió que se quedaba dormido de nuevo. —Estás perdonado. No te alejes de mí, MyungSoo. Te necesito. —Su vida era un caótico lío, y necesitaba a MyungSoo para conectarle a la tierra, darle un propósito, y hacer las cosas un poco menos intimidantes.
Un suspiro de satisfacción salió de su amante, y MyungSoo acarició su mejilla contra la parte superior de la cabeza de SungJung. —No tanto como yo te necesito.
CAPITULO 14
Había muchas personas reunidas en la sala de reuniones la noche siguiente, MyungSoo nunca antes había conocido a la mayoría de ellos o sólo había tenido breves asociaciones. Se sentía incómodo sentado en la plataforma elevada detrás del alargado podio con los otros ancianos.
SungJung le llamó la atención desde su asiento en la primera fila y le guiñó un ojo con picardía mientras sutilmente pasaba una mano por su ingle. La polla de MyungSoo se contrajo en respuesta, y reprimió un gemido mientras lanzó una mirada a su amante que prometía venganza una vez que estuviesen solos. SungJung parecía encantado con la idea, riendo y soplándole besos aéreos.
—De acuerdo, ahora que todo el mundo está aquí, podemos comenzar —dijo el Anciano Lay con una sofisticación que MyungSoo sólo pudo envidiar—. Primero, ¿por qué no hacemos las presentaciones? ¿Siwon?
Una montaña de hombre con cabello largo y oscuro y cremosa piel caramelo se puso de pie para dirigirse a la habitación. —Choi Siwon —dijo, sonriendo ampliamente para mostrar sus relucientes dientes blancos—Mi manada justo llegó ayer y ayudará a aclimatarse a los nuevos Moonlighters para vivir aquí en Haven. —Su expresión se oscureció, y MyungSoo sintió una furia silenciosa dentro del gran cambia-formas.
Aún no había conocido a los hombres a los que se refería Siwon, pero sabía por algunos de los Ejecutores que la pequeña manada de Moonlighters había estado en mal estado cuando les rescataron de las montañas en China. Había costado un poco de persuasión, pero finalmente El Consejo concedió los fondos para adquirir las hectáreas que discurrían junto a Haven.
Como un Moonlighter, Siwon era sin duda la opción más lógica para ayudar a los recién llegados. Aunque Haven era una gran fusión de vencidos, rotos, y sin hogar, desafortunadamente, aún podía ser peligroso para los cambiaformas albinos.
MyungSoo no sabía mucho sobre los cambia-formas en general, pero todo el mundo sabía sobre la maldición de la Raza Moonlight. Podía haber una amplia variedad de cambiaformas, pero ninguno de ellos se convertía en un animal con un abrigo blanco excepto los que habían sido maldecidos.
La raza había sido odiada y cazada durante tanto tiempo como podía recordar. La gente les temía, alegando que estar en presencia de un Moonlighter durante el cambio de él o ella llevaría a cualquiera a la locura casi al instante. Aunque el mito había sido algo refutado en los últimos meses, se necesitaría mucho más tiempo para cambiar la opinión de las masas y reducir la desconfianza.
Un hombre más pequeño con cabello elegantemente despeinado estaba de pie al lado de Xander y tomaba le mano. —Siwon es nuestro alfa —ofreció con orgullo, aunque innecesariamente.
Siwon llevó la mano del hombre hacia sus labios y frotó un beso sobre los nudillos antes de ofrecer una suave sonrisa.
—Guarda silencio ahora, chulo.
Ah, su pareja. Era fácil para MyungSoo reconocer otras relaciones ahora que tenía a SungJung en su vida, y por lo tanto una base para su análisis. —¿Y este es?
—Kim Heechul —respondió Siwon, regresando su atención a los ancianos. Sin embargo, no liberó a Heechul, incluso yendo tan lejos como para enroscar un brazo alrededor de sus hombros. Haciendo señas detrás de él, varios hombres estaban de pie, incluyendo a Baekho, Minhyun, y Ren.
Realmente MyungSoo no conocía su primer nombre, pero les había conocido y le gustaron. En cuanto a los demás, no tenía problemas con ellos o su condición como Moonlighters, pero nunca iba a recordar todos sus nombres. Dios, su cabeza estaba comenzando a doler. ¿Por qué Lay había insistido en estas presentaciones? ¿No sería más prudente ponerse a negociar? Infiernos, MyungSoo podría mezclarse y conocer a todo el mundo en la fiesta posterior si era tan importante.
Una vez que Siwon hubo terminado y todo el mundo volvió a tomar asiento, otros cuatro hombres se levantaron cruzando el pasillo. —Alfa SeungHo de la Manada de China —anunció el más alto del grupo y luego procedió a presentar a su beta y dos Ejecutores—. Estamos aquí para hablar de armas.
De acuerdo, ahora estaban llegando a alguna parte. Con todo, primero había otras cosas que discutir, órdenes que emitir, y con suerte nuevos ancianos y Ejecutores para hacer juramento. El Anciano KangIn se sentó a la derecha de MyungSoo, mirando su regazo como si prefiriera estar en otro lugar que en la habitación en ese momento. —Anciano, ¿hay algo que te gustara decir?
Hubo una triste sonrisa en sus labios cuando el representante de los licántropos y lobos levantó la mirada. — Soy un hombre viejo, Anciano Hwang. Sé que piensas que albergo malos sentimientos hacia ti, pero no es cierto. Simplemente siento que serví a mi propósito, y posiblemente no tan bien como podría haberlo hecho. Sólo quiero descansar y ser dejado en paz. —Se puso de pie y asintió hacia la multitud—. Renuncio. —Entonces bajó del escenario y salió por una de las puertas laterales sin decir una palabra.
—Uh, sí. —Lay parecía estar buscando a tientas algo que decir.
—Que se vaya el vejete —tronó el Anciano Daesung con un movimiento perezoso de la muñeca—. Los tiempos cambian y si no puede aprender a adaptarse, entonces necesitamos sangre nueva. —El vampiro sonrió lascivamente y lamió sus labios, pero arruinó el efecto al reírse poco después.
—Ahora necesitamos nombrar a otro anciano —dijo MyungSoo, sólo un leve mohín en su voz. ¿Por qué no podrían las cosas ser fáciles para él sólo alguna vez?
SungJung le sonrió y sacudió la cabeza. —Compórtate —articuló con la boca.
—Nomino a Wu Yifan —dijo Daesung de manera casual.
Kris saltó en sus pies y sacudió la cabeza. —Oh, infiernos no. Realmente eso no va a suceder.
—¿Qué tal Amber? —JungKook también se puso de pie y unió sus manos delante de él—. Es inteligente, comprensiva, compasiva, pero feroz cuando se enfada. Sería una anciana excelente.
—Oh, JungKook, realmente no estoy cualificada. —Wu Amber saltó a su lado, ruborizándose hasta la punta de sus pequeñas orejas—. Nunca hubo una mujer en El Consejo.
MyungSoo se preguntó distraídamente dónde estaban los gemelos, pero después que un rápido análisis revelara que Kristal estaba ausente de los procedimientos, imaginó que tenía la respuesta. —Creo que es una gran idea. —Ya sea que lo supiera o no, Amber tenía el temperamento perfecto, el equilibrio exacto de bondad y crueldad necesario para dirigir—. Secundo la nominación.
—¿Los que están a favor? —Preguntó Lay.
Excepto por dos que no tenían idea de quién era Amber, el voto fue unánime. —Te tomaremos juramento después de la reunión. —MyungSoo le dio una sonrisa alentadora, y aunque parecía un poco sorprendida, Amber asintió su conformidad y se acomodó al lado de sus hermanos. Sólo tomó un par de segundos para que la sorpresa desapareciera, reemplazada por una sonrisa muy satisfecha.
Si, sería una maldita buena anciana.
—Ahora, creo que Lau Henry ha sido seleccionado como representante de los demonios. Lay arqueó una ceja a la pareja de Hangeng—. ¿Tienes alguna objeción?
Henry se mordió el labio por un largo tiempo antes de que se pusiera de pie y sacudiera la cabeza. —Puedo hacer esto. — Hangeng parecía que fuese a reventar por las costuras de orgullo. MyungSoo no sabía toda la historia, no quería, pero había oído suficiente sobre el pasado de Henry para entender lo lejos que había llegado. A decir verdad, sentía una especie de orgullo por el renacuajo también.
Lay tomó una nueva votación, y de nuevo, todo el mundo estuvo a favor de entregar las riendas a Henry. —Kim Xiumin no podía estar aquí, pero acordó aceptar el asiento del Consejo por las hadas. ¿Quiénes están a favor? —La gente parecía menos dispuesta a dar su apoyo a un anciano que ni siquiera se molestaba en acudir a su primera reunión, pero al final, la mayoría se impuso.
—Finalmente, eso deja a un representante para los cambia-formas. ¿Hay alguna nominación?
Uno de los recién llegados de la manada de Moonlighters rebotó del estrado, un hombre con puntiagudo cabello rubio y sonrisa arrogante. —Pongan a Siwon como anciano.
—Jin, siéntate —gruñó Siwon por la comisura de su boca.
—¿Por qué piensas que debería ser anciano? —Preguntó MyungSoo.
—Bueno, ¿por qué infiernos no? —El tipo, Jin, inclinó la cabeza hacia un lado, una chispa de desafío destellando en sus ojos. A MyungSoo le recordaba a SungJung, lo que hizo que le gustara el hombre. —Es inteligente, amable, leal, protector con las personas que le importan.
Heechul también se levantó, empujando la mano de Siwon cuando el alfa intentó detenerle. —Es valiente, honrado, y razonable. No podrías pedir un líder mejor. —Heechul, voy a enrojecer tu culo cuando lleguemos a casa. —El comentario de Siwon le valió una sonrisa descarada de su pareja y varias risas del resto de la habitación.
—Conforme —dijeron Minhyun y Baekho al mismo tiempo.
—Absolutamente —añadió Hangeng.
—No me gusta particularmente el cabrón, pero sería un buen anciano. —Suga se encogió de hombros cuando Jin y Heechul le lanzaron dagas con la mirada—. ¿Qué? Estuve de acuerdo con ustedes.
Varios otros ofrecieron su apoyo y tras someterlo a votación, El Consejo tuvo un nuevo anciano cambia-formas con poca molestia. Jodidas gracias por los pequeños milagros.
—Lo siguiente en la agenda. —Daesung barajaba algunos papeles delante de él—. ¿Quién quiere deshacerse de este jodido registro?
MyungSoo casi se ahogó por la falta de formalidad pero lo escondió rápidamente. Infiernos, todos aquí eran amigos. ¿Quién iba a decir que tuviesen que actuar como dioses en las alturas para terminar el trabajo? Y si ese fuese el caso, ¿por qué tenía que sentarse allí sin su pareja?
Su expresión seria, curvó un dedo a SungJung, haciéndole señas para que subiera al estrado. SungJung se sobresaltó mientras se apresuraba hacia el escenario y cogía la mano de MyungSoo. —¿Qué está mal? —Susurró—. ¿Sucedió algo? ¿Estás bien?
Maldición, amaba a este hombre. ¿Cómo había pensado alguna vez que pudiera alejarse? —Sólo esto. —Besó a SungJung en los labios mientras deslizaba al hombre en su regazo y enroscaba los brazos a su alrededor. Como había esperado, nadie tuvo un problema con SungJung encaramado en su regazo. La mayoría ni siquiera les estaba prestando atención. Fue algo bueno, porque a MyungSoo realmente no le importaba si a ellos les gustaba o no.
Aparentemente, a SungJung tampoco le importaba, porque se puso más cómodo y volvió a centrarse en la reunión. Todo el mundo parecía estar discutiendo sobre el registro. Aunque la mayoría se oponía a la idea, había unos pocos a favor de ella.
El más destacado era el Alfa Cho Kyuhyun de la Manada Cloud Peak. —El registro fue de gran valor para ayudarnos a localizar no sólo a prisioneros si no también a fugitivos.
Desafortunadamente, MyungSoo no pudo discutir con él de eso. Sin embargo, También entendía por qué la mayoría de los miembros de la reunión sentían que el registro era demasiado intrusivo. Quizás pudieran llegar a un compromiso.
—Silencio —gritó, calmando a todo el mundo y obteniendo su atención—. ¿Y si acabamos con el registro oficial mantenido por El Consejo? —Vítores estallaron en la habitación, pero MyungSoo volvió a llamarles con una mano levantada—. Pero propongo que las manadas, los aquelarres, los círculos, etcétera mantengan sus propios registros que estarán disponibles para El Consejo sólo si surge la necesidad de encontrar a una persona o personas desaparecidas.
Hubo un murmullo de discusión, unas pocas preguntas, algunas artimañas más, pero finalmente llegaron a un acuerdo. —Realmente eres bueno en esto. —SungJung besó la parte inferior de su mandíbula—. Te amo, MyungSoo.
MyungSoo apretó más estrecho a su amante y besó el lado de su cuello. —Me haces querer ser una mejor persona.
—¿Qué pasa con llevar armas de fuego? —Gritó el Alfa SeungHo—. Esta mierda de la capa y espada está muy bien, pero estamos en el siglo XXI. Los chicos malos no pelean limpio, y nuestros Ejecutores están cayendo como moscas.
Esta vez fue el Anciano Daesung quien dirigió la discusión. —Estoy de acuerdo en que necesitamos mejores armas, pero el objetivo es debilitar y capturar, no matar.
—Con el debido respeto, Anciano, no son demasiado exigentes matándonos.
Daesung se rió y balanceó la cabeza. —Punto anotado, SeungHo. Siempre fuiste un dolor en mi culo. Entonces ¿qué propones?
SeungHo señaló con el pulgar por encima del hombro hacia su beta. —DongWoo es un jodido genio de las armas. Tenemos algunas ideas que podrían encajar en lo que estás buscando si estuvieras dispuesto a considerarlas.
—¿Alguna objeción? —Preguntó Daesung a los otros ancianos. MyungSoo sacudió la cabeza. Estaba de acuerdo con armar a los Ejecutores con mejores armas—. Bien, hablaremos mañana por la tarde.
—Anciano Hwang. —El Líder LeeJoon se puso de pie y bajó la cabeza respetuosamente—. Encontramos a la lobo, Moonstar, muerta hace unos días. El hechizo de unión entre ella y mi hermano está roto.
MyungSoo sonrió. Esas eran muy buenas noticias. —¿Y Mark? —Interrogamos a todo el personal y actualmente estamos trabajando nuestro camino a través de los centinelas. Hasta el momento, no tengo ninguna información sobre lo que Thunder podría haber hecho con tu hermano, pero te aseguro que voy a seguir investigando.
Era todo lo que MyungSoo podía pedir. —Gracias,LeeJoon.
—¿Qué pasa con Sully ? —Preguntó Lay desde el otro lado de la gran mesa.
Como si el momento hubiese sido diseñado por el destino, la puerta trasera de la sala de reuniones se abrió de golpe cuando Zitao irrumpió por el pasillo pareciendo lo suficientemente enojado como para escupir fuego.
—¡Voy a matar a ese estúpido hijo de puta!
MyungSoo vio estremecerse a Kris y reprimió una sonrisa. —¿Quién podría ser?
—Estás exagerando completamente como siempre —respondió Taehung cuando paseó a través de la puerta detrás de Zitao—. No es un gran problema.
Zitao ni siquiera le reconoció. —Drenó la magia de esa puta. El resultado es repugnante. Está toda marchita como una hoja muerta.
—Sí. —Taehung arrastró las palabras con una ceja arqueada hacia Zitao— pero la buena noticias es que Park Leeteuk está libre de su maldición. Fui capaz de revertirlo una vez que drené a la pequeña sórdida arpía. Oh, y ding dong, la bruja está muerta.
—¿Eso es algo bueno? —Preguntó SungJung, sus cejas juntas en confusión.
De alguna manera hacía las cosas mucho más fáciles, pero ¿a qué precio para Taehung? —¿Por qué?
—No eres el único Hwang con un poco de magia, hermano. —Taehung se puso serio mientras avanzaba más cerca del podio—. Tienes una pareja que te necesita, MyungSoo. No podía dejarte hacerlo.
La magia oscura y siniestra que había sentido deslizarse a través de Sully ahora residía en el interior de su hermano. Poco a poco envenenaría su alma, y no había manera de retirar lo que había hecho. No lo mataría, pero muy bien podría cambiar todas las cosas de Taehung que MyungSoo admiraba. Sólo el tiempo lo diría.
Sin embargo, entendía por qué el hombre lo había hecho, y una parte suya pequeña y egoísta estaba agradecida. — Gracias, Taehung. Ya se nos ocurrirá algo.
Taehung agitó la mano en despedida. —Me siento bien, pero de cualquier manera, esta es mi maldición para soportarla y la elegí voluntariamente. —Junto las manos y las frotó con impaciencia—. Ahora, ¿quién está listo para la fiesta?
Había un poco demasiado de bravuconada en el tono de Taehung para comodidad de MyungSoo, pero la acción había sido hecha. Quizás había algo en los archivos antiguos que pudiera ayudarle. El tonto temerario era su hermano, y aunque insistía en que estaba bien, MyungSoo le conocía mejor. No sabía cómo ayudarle.
—No te preocupes —susurró SungJung—. Encontraremos una manera de ayudarle.
Apoyando la barbilla en la parte superior de la cabeza de su amante,MyungSoo suspiró pesadamente. Sí, lo harían, pero no sería fácil. Por otra parte,nada importante lo era .
CAPITULO 15
SungJung no podía creer cómo de dura estaba su polla. Ver a MyungSoo hacerse cargo de la reunión era sexy como el infierno. Sin embargo, lo que realmente lo había hecho fue cuando MyungSoo le había llamado al escenario y le puso directamente en su regazo, declarando silenciosamente que SungJung le pertenecía y no le importaba quién lo supiera.
Vagabundeando alrededor del campo abierto, intentaba reajustar su dolorida erección pero finalmente se rindió cuando cada toque sólo hacía que su polla se hinchara más. Parecía que todo el mundo en Haven estuviera esparcido por el campo, hablando en pequeños grupos, o simplemente pasando el rato alrededor de la fogata. Algunos de los más jóvenes estaban llevando trajes, unos pocos asando malvaviscos con la ayuda de sus padres.
Jaejoong estaba corriendo frenéticamente de la nueva manada de cambia-formas en Haven. Sus gritos de risa resonaron en la noche cuando Siwon le levantó y le lanzó por los aires antes de cogerle y darle vueltas en círculos. Era agradable verle teniendo diversión y sólo siendo un niño.
Deambulando por el grupo, SungJung se detuvo al lado de dos de los miembros más pequeños y tendió la mano. —Soy SungJung.
—Heechul, y este es Jin. —Heechul asintió hacia Jaejoong con una tierna sonrisa en su cara—. ¿Es tuyo?
—No oficialmente, pero espero lo sea pronto. No había hablado con MyungSoo sobre ello, y sabía que primero tendrían que arreglar las cosas con la familia biológica de Jaejoong, pero quería ser el padre del niño tanto que dolía.
—Es una monada —dijo Jin con una sonrisa cuando Jaejoong se lanzó a los brazos de si y prácticamente abordó a un enorme tipo rubio que estaba cerca de pie. —Ese tipo que parece que acaba de conseguir una paliza en la cabeza es NamJoon. —Jin meneó lo dedos, mostrando un anillo de bodas en su mano izquierda—. Es mío.
Heechul señaló hacia dos hombres sentados en el suelo a pocos metros de ellos. —El que se está echando comida en la boca con una pala es Luhan, y el malhumorado idiota a su lado es su pareja, Sehun. Y supongo que ya conoces a Minhyun.
—¡Gatito! —Gritó Jaejoong, cogiendo el rostro de NamJoon y aplastando sus mejillas juntas—. ¡Quiero ver!
NamJoon sostenía al niño torpemente en sus brazos con una mirada de alguien que no tenía idea de lo que estaba haciendo, y lo asustaba muchísimo. —¡Sí, enséñale el gatito! — Gritó Jin con una risa disimulada. Se paseó y le hizo cosquillas a Jaejoong—. Adivina qué, hombrecito. ¡Tenemos todo un zoo!
Los ojos de Jaejoong se ensancharon y se iluminaron con entusiasmo. —¿Puedo ver? Quiero ver. —Se movió en los brazos de NamJoon, retorciéndose para llegar a Jin. Una vez que hubo aterrizado donde quería estar, envolvió sus brazos alrededor del cuello de Jin y rebotó un poco—. ¿Por favor? ¿Muy por favor?
—No hay problema. —Jin levanto la vista hacia su pareja y arqueó una ceja—. Bien, vamos a ello. El niño quiere ver un gatito.
NamJoon cruzó los brazos sobre su pecho. —No va a suceder, ángel.
—Hazlo. —Jin agitó una mano hacia los tres detrás de él—. Nadie quiere ver tu desnudo cu–trasero, pero queremos acariciar a un bonito gatito.
—Tú también —exigió Heechul a Siwon—. Mete tu culo en esos árboles y veamos alguna cola—. Guiñó un ojo con picardía, y SungJung tuvo que dar una palmada sobre su boca para ahogar la risa. Oh, realmente le iba a gustar tener a estos chicos alrededor.
Después de unos segundos de discutir, finalmente los enormes cambia-formas cedieron, pero no irían solos. —Sehun, Luhan, venid aquí.
Pronto se les unieron no sólo esos dos, si no también Minhyun, Baekho, y Ren. —¿Qué pasa? —Preguntó Minhyun cuando envolvió su brazo alrededor de la cintura de Ren.
—El hombrecito quiere ver algunos animales. —Jin hizo ojitos e hizo muecas de besos—. No querríais romper su pequeño corazón, ¿no?
—No creo que sea una buena idea. —Minhyun hablaba mientras miraba hacia el campo—. Las cosas están bien aquí, pero la gente aún es asustadiza. Creo que ver a cinco Moonlighters causaría pánico.
SungJung quiso golpearse en la cabeza. Ni siquiera había pensado en eso. Quizás era porque sabía que los rumores y las supersticiones eran falsos. Sin embargo, no todo el mundo compartía su manera de pensar.
—Lo siento —ofreció—. No me di cuenta. No pensé. — Joder, ¿alguna vez iba a hacerlo bien? Podía haber puesto a muchas personas en peligro, incluyendo a Jaejoong—. Mierda, no... yo...yo... —Sonidos de maullidos brotaron a través de sus labios pero no podía parar mientras se mecía hacia atrás y adelante.
—Hey, hombre, está bien. —Jin tocó su hombro, apretándolo en consuelo—. Realmente fue mi culpa. Estoy tan acostumbrado a lo que somos que tampoco pensé en ello. No hay problema.
—¿ SungJung? —La dulce voz de Jaejoong penetró en su pánico, y SungJung miró hacia arriba, extendiendo sus brazos de manera automática cuando Jaejoong saltó sobre él—. ¿Puedo ver animales ahora? Quiero acariciar una jirafa.
Todo el grupo estalló en carcajadas. —Bueno, no creo que tengamos una jirafa, pero encontraremos algunos animales para que acaricies mañana. —SungJung frotó sus narices juntas y besó la frente de Jaejoong—. Creo que es la hora de dormir de alguien.
—¿De quién? —Preguntó Jaejoong inocentemente. Entonces su rostro brilló con comprensión antes de que diera la vuelta y levantara la vista hacia el enorme alfa—. ¿También tienes hora de dormir?
—Sí, la tiene —respondió Heechul sin perder el ritmo. Golpeó a Siwon en el culo y señaló en dirección a la fogata—. Continua, caballero. Y no olvides cepillarte los dientes.
Siwon soltó un bufido y rodó los ojos antes de levantar a Heechul sobre su hombro, golpeando con fuerza su trasero respingón, y caminando lejos. Unos pocos de los otros también se fueron, dejando a SungJung solo con Jin hasta que Henry, Jiyong, y JungKook se acercaron para hacer sus propias presentaciones. Sin embargo, ver a Jiyong le recordó algo.
—¿Cuándo obtendrá Jaejoong sus alas?
Jiyong sonreía mientras acariciaba la pequeña espalda del hada. Jaejoong tenía su cabeza apoyada en el hombro de SungJung y ya estaba medio dormido, su respiración cada vez más lenta y uniforme. —Creo que obtuve las mías sobre los doce o trece años, así que tienes unos pocos años. Además, no serás capaz de verlas excepto a la luz de la luna.
Un cálido y sólido peso presionó contra la espalda de SungJung, y unos labios suaves aparecieron en un lado de su cuello. —¿Está fuera de combate?
—Sí, está rendido. —El pobre pequeño Jaejoong estaba roncando suavemente contra el lado del cuello de SungJung. Cómo los niños podían pasar de hiperactivos a agotados en segundos le sorprendía.
—Voy a comprobar a Danica —dijo Jiyong silenciosamente—. ¿Te gustaría que me lo llevara a casa? Podéis recogerle antes de iros.
Bendito Jiyong. Nunca hacía sentir a SungJung que no era capaz de cuidar a Jaejoong, o que no sería capaz de mantenerse a la altura del desafío de criar a un niño. Todos sus amigos eran un gran apoyo, y le hacía darse cuenta de que no importaba lo que guardaba su pasado, era un hombre muy afortunado.
—Gracias, Jiyong —contestó MyungSoo cuando Sungmin no dijo nada—. No debería ser mucho más tiempo.
—No hay problema. —Jiyong transfirió a Jaejoong del pecho de SungJung al suyo, les dio un pequeño saludo, y desapareció. Sin embargo, SungJung se alegró de ver que Jiyong se detenía en el camino fuera del claro para coger a su pareja. TOP les mantendría a salvo.
—Te preocupas demasiado. —MyungSoo le levantó en sus brazos así que SungJung tuvo que cerrar sus piernas alrededor de la cintura de su pareja o arriesgar a caerse—. Tengamos una pequeña diversión esta noche, porque las cosas van a estar enloquecidas ocupándonos después de esto.
Lo dijo suavemente, en tono de broma, pero SungJung podía sentir la tensión en el cuello y hombros de MyungSoo. —¿Qué está mal?
—Es casi medianoche. Nada sucedió aún, pero siento como que estamos siendo observados. —Era un testimonio de la confianza entre ellos que MyungSoo no hubiera mentido o tratado de redirigir la conversación.
—Esto es lo que no entiendo. —Apoyando las manos en sus caderas, JungKook miró hacia los árboles que rodeaban la zona de césped—. Entiendo que Leeteuk estaba siendo controlado o maldecido o cualquier cosa por Sully, pero eso no responde cómo entró en la propiedad en primer lugar.
—Lo más probable es que con un hechizo de encubrimiento de algún tipo. —MyungSoo siguió la mirada de JungKook, sus ojos entrecerrados, sus sentidos en alerta.
—¡ SungJung, corre! ¡Vete ahora!
Arrojándose en los brazos de MyungSoo, SungJung presionó una mano en su sien, intentando forzar a la voz para que se alejara. —Ahora no.
—Dile a MyungSoo que se vaya. Saca a todo el mundo. Consigue un lugar seguro. Están viniendo. ¡Corre!
Entonces las voces explotaron en el interior de su cabeza, haciendo que sus oídos resonaran y el dolor palpitaba en el interior de sus sienes.
—¡Miente!
—¡No puede ayudarte!
—Quédate con nosotros. Somos los únicos que nos preocupamos por ti.
—Déjanos ayudarte. Déjanos entrar.
—Son ellos. —SungJung se quedó sin aliento cuando el pánico amenazó con abrumarlo—. Los brujos que vinieron esa noche.
Los que tomaron a SungYeol. Son ellos, MyungSoo. Están viniendo. Quieren el libro.
Sabía que no tenía sentido, pero no podía acorralar sus frenéticos pensamientos. Las voces que había estado escuchando durante meses eran de los brujos que murieron hace tiempo que había secuestrado a su hijo y asesinado a él y a su pareja.
—Escóndete, SungJung. Escapa y escóndete.
La voz, aunque apremiante, no le asustaba como las otras. En todo caso, le tranquilizó y dio valor. —¿Quién eres?
MyungSoo le miraba como si hubiese perdido el juicio. — Bebé, ¿estás bien? ¿Qué está pasando? ¿Qué estás oyendo?
—Dile al terco asno de mi hermano que se vaya ya, o le morderé en las bolas de nuevo.
—¿Tu hermano te mordió las bolas? —SungJung arrugó la nariz—. Eww.
—No fue así —dijo MyungSoo distraídamente—. Era la primera vez que él había cambiado. Él sólo estaba asustado. Intenté– —Interrumpió repentinamente y sacudió la cabeza—. Mark.
MyungSoo no podía respirar. No tenía idea de cómo SungJung estaba oyendo a Mark. O quizás lo hacía y tenía demasiado miedo de enfrentar la verdad. Sin embargo, ese momento no era tiempo de pensar en ello. Algo estaba viniendo. Podía sentirlo como electricidad estática en el aire.
Poniendo a SungJung de pie, MyungSoo le dio un pequeño empujón. —Encuentra tantos Ejecutores como puedas. Comienza a sacar a la gente de aquí.
Había esperado que SungJung discutiera con él, así que cuando el pequeño hombre sólo asintió y se fue a través del campo, MyungSoo momentáneamente estuvo perplejo sobre lo que debía hacer a continuación. Viendo a su pareja irse, tuvo un presentimiento que no pudo sacudirse. Cualquier cosa que estuviera viniendo, venía a por SungJung.
—¿Qué necesitas de nosotros? —Taehung apareció a su lado como si se hubiera teletransportado allí.
—Dinos que hacer —añadió Zitao, determinación brillando en sus ojos marrón oscuro.
Los Ejecutores estaban corriendo alrededor del claro, reuniendo a la gente y mandándolos a sus caminos. MyungSoo no tenía idea de que historia habían presentado, pero debería haber sido una buena, porque hasta ahora, nadie era presa del pánico.
—Zitao, vete a la casa principal. Si no puedes poner un hechizo de protección en toda la casa, reúne a todo el mundo en una habitación y bloquéala a cal y canto. No quiero ni una brisa atravesando esa barrera. ¿Entendido?
—Estoy en ello. —Zitao corrió a través del campo, esquivando rezagados mientras sus pies volaban sobre la hierba muerta.
—Taehung, encuentra a LeeJoon. No es fuerte, pero utilizaremos toda la ayuda que podamos conseguir.
Su hermano se había ido antes de que hubiese terminado de hablar.
—¿Qué hacemos nosotros? —Siwon y su manada se movieron para rodear a MyungSoo, aunque notó que las parejas más pequeñas estaban ausentes. Buenos hombres. Daría cualquier cosa por tener a SungJung lejos de allí.
—Necesito que alguien encuentre a SungJung.
—Está por la hoguera —le informó Minhyun—. Estaré de vuelta en un abrir y cerrar de ojos.
—¿Vuestras parejas están a salvo?
—Ren está llevando a los Gemelos Problemáticos a la casa. —Baekho se rió y sacudió la cabeza—. El par más difícil que jamás conocí. Van a encajar bien por aquí.
—De acuerdo, aquí estamos —jadeó Taehung cuando corrió junto a MyungSoo, LeeJoon y la pareja del vampiro, Onew, directamente detrás de él—. ¿Hechizos de protección?
—Sí, y rápido. —Entonces se pusieron en marcha de nuevo.
La tranquilidad del claro se había disipado, dejando tras de sí una sensación de urgencia. —Sólo estad preparados — dijo, respondiendo la anterior pregunta de Siwon—. Espero que no les importe ensuciarse un poco. Comenzó a caminar hacia los árboles, cantando sus propios hechizos de protección, cuando alguien gritó su nombre.
Dándose la vuelta, su corazón se apoderó de su pecho y el aire explotó de sus pulmones en un gemido estrangulado. Minhyun corría hacia él con SungJung en sus brazos. La pareja de MyungSoo se sacudía y convulsionaba, sus ojos en blanco mientras gemidos desgarradores emanaban de él.
No podía hacer que sus piernas funcionasen, no podía ver nada más allá de la visión insoportable del dolor tan evidente de su amante. Antes de que Minhyun le alcanzara, la hoguera explotó, lanzando seis metros de llamas que se desprendieron y llovieron, encendiendo un anillo de fuego, atrapándoles en el interior de su círculo.
Estaba sucediendo de nuevo. Justo como todas las veces anteriores, estaban destinados a que su tiempo junto se interrumpiera.
—¡Danos el Relegatis! —Un puño en el cabello de MyungSoo, tirando su cabeza hacia atrás sobre sus hombros para que la lluvia salpicara sobre su rostro—. Dánoslo o él morirá. —El idiota le dio una significativa mirada e inclinó su cabeza hacia SungJung.
En algún lugar en la distancia, MyungSoo oía llorar a un bebé. Su bebé. Su hijo. Una de las dos razones por las que MyungSoo vivía y respiraba. La otra razón estaba de rodillas a su lado, una cuchilla de acero presionaba en su garganta lo suficientemente fuerte como para mellar la piel y sacar sangre.
Rabia y furia burbujeaban en sus venas, pero estos brujos eran más poderosos que él. Sin su círculo, no podía hacer nada contra ellos. Su cuerpo trabado en su lugar, inmovilizado por las restricciones invisibles del encantamiento de su captor.
Bajando los ojos hacia un lado, se encontró con SungJung devolviéndole la mirada con desesperación escrita en las líneas de su rostro. Sus ojos rogaban, suplicaban para que MyungSoo les diera a esos hombres lo que querían. Todo estaba escrito ahí, crudamente establecido para que MyungSoo lo viera. Aunque la situación era poco prometedora, SungJung aún creía en él. Aún tenía fe en que MyungSoo les salvaría.
Sin embargo, no tenía idea de dónde estaba el Libro de los Desterrados. E incluso si lo supiera, nunca les permitirían vivir después de revelara el paradero. Aún incapaz de moverse, débil, vulnerable, derribado por un indigno adversario, MyungSoo no pudo hacer nada excepto ver como la vida se drenaba de los ojos de SungJung.
Dio la bienvenida a la muerte. Acogió con agrado el final. Sin su pareja, sin su hijo, no tenía ninguna alegría, ni luz del sol, y ninguna razón para tomar su próximo aliento.
Sacudiéndose fuera de los deprimentes recuerdos, MyungSoo sintió la humedad de una lágrima caliente y salada mientras escurría por la esquina de su ojo y por la punta de su nariz. Gruñó mientras la limpiaba bruscamente. No sería débil de nuevo. Esta vez, ganaría.
De repente, Minhyun fue lanzado por los aires, saltando obstáculos hacia atrás a través del aire con SungJung aún sujetado en sus brazos. Aterrizó en una pila cerca del crepitante fuego, y MyungSoo veía como su pareja rodaba a través de la hierba y se detenía a varios metros de distancia.
Sólo había dado dos pasos corriendo cuando una montaña de hombre apareció de la nada, recogiendo a SungJung en sus brazos y dándose la vuelta para enfrentar a MyungSoo con una astuta sonrisa. —Se acabó, Hwang. Fallaste de nuevo.
Su temor de momento antes se vio ensombrecido por una rabia fría y oscura, dejándole temblando de la cabeza a los pies. Dando otro paso medido, apretó sus manos a los lados, su mirada clavada en el idiota, contemplando exactamente cómo poner fin a su existencia sin valor. —Ponle abajo —ordenó en un tono bajo y peligroso.
—¿Qué harás? No puedes detenerme, al igual que no pudiste detener a mis antepasados. Da marcha atrás y quizás esta vez te dejemos vivir.
A su alrededor, los Ejecutores luchaban con el círculo de brujos, pero MyungSoo no les prestaba atención. Los brujos eran superados en número e incluso con su magia, no eran rivales para los Ejecutores de Haven. Ya veía a dos en el suelo, flácidos e inmóviles. Eso dejaba sólo a otros tres, más el hijo de puta aún sosteniendo a su pareja.
—¿Qué quieres con él?
—No soy estúpido, Hwang. Sé que eres más poderoso que yo. —Apretó a SungJung más cerca, obviamente consciente de que MyungSoo no haría nada que pusiera en peligro a su amante —. Quiero el Libro de los Desterrados, y quiero el círculo original muerto. Voy a necesitar una pequeña ayuda para lograr ambos.
—No funciona de esa manera. —MyungSoo gruñó y dio otro paso más cerca—. Sólo un alma puede pasar a través del umbral.
—Sí, pero si es el adecuado, puede traer de vuelta a los otros.
Era cierto. El propio hermano de MyungSoo, Junsu, tenía tal capacidad. Incluso si la vida de SungJung no estuviese en juego, no había manera de que pudiera permitir que eso sucediera. — Ponle abajo —repitió.
El brujo sacudió la cabeza y comenzó a retroceder hacia el círculo de fuego. MyungSoo veía como las llamas se apartaban, dejando un pequeño espacio lo suficientemente grande para que sus enemigos escaparan a través de él. Afortunadamente para MyungSoo , el idiota no había contado con el enorme tigre blanco que se catapultó a través del aire, golpeándole en la espalda y entrujándole en el suelo.
Una vez más, SungJung fue rodando a través de la hierba, aprovechando cuando se enroscó sobre sí mismo. Maldición, su bebé estaba teniendo una noche ruda.
Corriendo a través del campo, patinó hasta detenerse, lanzándose al suelo y envolviendo a SungJung en sus brazos. El aspirante a secuestrador de su pareja no sería una amenaza para ellos por más tiempo. El enorme tigre, Siwon, se había encargado de ello, y MyungSoo sólo podía estar agradecido.
Aún había una batalla que quedaba por ganar, y aunque dejara su corazón sangrando, era una en la que SungJung tendría que luchar solo. —¡ SungJung! Abre los ojos. Lucha por mí, bebé.
Eres más fuerte que ellos. Puedes hacer esto.
ULTIMO CAPITULO
Todo su cuerpo dolía como diez sombras del infierno. Los ataques continuaban surcando a través de él, rodeándole bajo una ola de debilitante dolor. Su pecho estaba en llamas, ardiendo como una llama azul en un infierno. Sus ojos, sus sienes, su cráneo – todo latía como el bajo a todo volumen de una pared de altavoces dentro de un club techno.
El tiempo y la realidad se deformaban en algo parecido a una casa de la risa de un carnaval. Nada era real, pero todo era real. La oscuridad presionaba en los bordes de su visión, llamándole por su nombre, alcanzándole. Los tentáculos de paz cosquilleaban en sus sentidos, atrayéndolo más cerca a un lugar donde nada podría hacerle daño.
Desesperado por hacer que el dolor se detuviera, SungJung siguió los rizados anillos de niebla que le hacían una seña hacia lo desconocido como el dedo de un amante doblado incitantemente, burlándose de él con la promesa de placeres pecaminosos. Algo lo detenía, algo cálido, sólido, e inamovible. Aunque intentaba hacer caso omiso del agarre, no cedería, llamándole de nuevo donde el dolor quemaba a través de él como una explosión nuclear.
—¡ SungJung! Abre los ojos. Lucha por mí, bebé. Eres más fuerte que ellos. Puedes hacer esto.
Conocía esa voz, respondía a ella por instinto. Luchando contra los espasmos que sacudían su cuerpo, SungJung levantó los párpados y miró hacia el ángel más hermoso que nunca había visto. Un oscuro ángel guerrero, vino a la tierra sólo para él. —Eso es, bào béi. Justo aquí. Sigue mirando justo aquí. —Si MyungSoo estaba asustado, no lo demostró. Sus manos estaban firmes como rocas mientras se movían sobre el rostro de SungJung, acariciando sus mejillas y bajando por los lados de su garganta. Su voz nunca vaciló, nunca se rompió. Como siempre, MyungSoo era su roca.
—No, no puedes confiar en él.
—Ven con nosotros. Vamos a quitarte el dolor.
—Déjanos entrar.
—Déjanos entrar.
—Déjanos entrar.
Una y otra vez las palabras coreaban dentro de su cabeza, casi líricas en su ritmo y cadencia. Le llamaban, engatusándole más cerca de oscuro vacío una vez más.
—¡No, maldición! —MyungSoo le sacudió bruscamente—. No va a terminar de esta manera. Esta vez no. ¡Abre los malditos ojos y mírame! —La boca de su pareja cayó sobre la suya, su lengua se sumergió entre sus labios, y acarició el interior de la boca de SungJung, no dejando ningún resquicio sin explorar.
Duro, hambriento, desesperado, el beso alejó algo del dolor de SungJung, reemplazando dentro de él una nueva clase de calor abrasador. —MyungSoo —lloriqueó, agarrando la camisa de su amante, aterrorizado de ser arrastrado de nuevo hacia el fondo.
—Estoy justo aquí. Siempre voy a estar aquí. —MyungSoo tomó su boca de nuevo, exigiendo que SungJung le respondiera mientras reclamaba lo que era suyo—. Te amo.
Esas dos pequeñas palabras que sostenían el poder del mundo se estrellaron contra él como los primeros rayos de sol asomando entre las nubes después de una violenta tormenta. Algo primitivo, instintivo, y casi salvaje se elevó en su interior, empujando un gruñido a través de sus labios cuando volteó sus posiciones y fijó a MyungSoo debajo suyo en el suelo.
Las voces en su cabeza rabiaban y gritaban, retorciéndose en las jaulas que había cerrado alrededor de su mente. No prestándoles ninguna atención, SungJung atacó las ropas de MyungSoo, desnudando a su amante con dedos seguros y rápidos. —No puedo parar —avisó.
Afortunadamente, MyungSoo entendió, porque susurró las mismas palabras que había utilizado la noche anterior, aunque en lugar de estirar a SungJung, SungJung hundió tres dedos en el lubricado y aflojado agujero del culo de su pareja. Los músculos le agarraron, succionándole, y masajeando sus dedos.
Habiendo llegado demasiado lejos incluso para esa parte de los juegos previos, SungJung se bajó los vaqueros por las caderas hasta que su dolorida polla saltó libre, la corona de un profundo color púrpura, hinchada, y goteando una extraordinaria cantidad de líquido pre seminal. Alineando la punta con la entrada de MyungSoo, SungJung intentó pedir perdón con la mirada cuando se estrelló hacia adelante, asentándose en un empuje discordante.
La espalda de MyungSoo se arqueó del suelo, su polla goteaba abundantemente contra sus abdominales, y el más magnífico grito de placer explotó en sus labios y en la noche. El fuego ardía a su alrededor, la gente gritaba, y la guerra se libraba, pero nada de eso importaba. Era ruido de fondo, un lejano rumor que apenas se registraba mientras todo el mundo de SungJung, toda su razón de ser, se centraba en el punto donde su polla se hundía en caliente, apretado, y dispuesto cuerpo de MyungSoo.
No sabía qué le estaba sucediendo o por qué sentía la absurda necesidad de poseer a su pareja, dominarle, ser su dueño, pero la necesidad estaba ahí, incontrolable mientras se estrellaba contra MyungSoo lo suficientemente fuerte para hacer que sus propios dientes crujieran. El suelo temblaba debajo suyo, truenos rodaban por encima, y llamas bailaban a su alrededor, la luz naranja revoloteando a través de la piel empapada de sudor de su amante, haciéndole brillar como a un dios egipcio del sol.
A medida que su clímax se elevaba sobre él como las olas del océano, palabras que sólo había oído una vez en un idioma que nunca había hablado se derramaron a través a través de sus jadeantes labios. "Datum gratis. Duo corda sicut unum. Obligo me ad vos. Offer totum, quod sum et pignus amoris mei aeterna".
El orgasmo que le atravesó le dejó ciego y sordo, cansado y débil como un gatito recién nacido mientras bombeaba cuerdas de semilla en el convulsionado canal de MyungSoo. Su pareja rugió en la noche, pegajoso flujo de semen disparando de su polla para cubrir su pecho, abdominales, e incluso su cuello.
Cayendo hacia adelante, incapaz de mantenerse arriba por otro momento, SungJung suspiró cuando su amante le capturó en su cálido abrazo. —Te tengo —susurró MyungSoo en su cabello —. Te tengo, bebé.
—¿Qué demonios pasó?
Podía sentir los labios de MyungSoo extenderse en una amplia sonrisa. —Finalmente me aceptaste como tu pareja. Incluso si no te diste cuenta, hubo una parte de ti mismo que estuviste conteniendo, demasiado asustado para dejar que fueses amado. Cuando lo dejaste de lado, aceptaste lo que somos y que estamos destinados a estar juntos, en cierto modo sólo explotó.
—No te hice daño, ¿no? —Nunca se perdonaría si hubiera hecho daño a MyungSoo.
—Nunca experimenté algo tan asombroso. Y cuando me reclamaste, santa jodida. Fue como si el sol explotase dentro de mi pecho.
SungJung se rió sin aliento. —Eso es exactamente lo que pensé cuando me reclamaste. ¿Qué eran esas palabras que dije? Sé lo que significan, pero no sé la traducción exacta.
—Dado libremente. Dos corazones como uno solo. Me enlazo contigo. Ofrezco todo lo que soy y la promesa de mi amor eterno.
—Eso es hermoso. Me gusta. —Fue entonces cuando se dio cuenta de que la noche a su alrededor estaba silenciosa. Levantando la cabeza del desnudo hombro de MyungSoo, SungJung escaneó el claro, su mano yendo a su boca cuando notó la multitud de animales de aspecto feroz, su pálido pelaje brillando a la luz de la luna. —Son... Se fue apagando cuando notó los dos cuerpos destrozados en el suelo—. ¿Quiénes son? —No lo sé, pero lo averiguaremos. —Hangeng hizo una mueca cuando pasó por encima de ellos, tendiendo una mano para que MyungSoo se ponga de pie—. Dos escaparon, dos están muertos, los otros dos están siendo escoltados a una agradable celda. —Miró a MyungSoo de arriba abajo, y luego volvió su mirada hacia SungJung—. Por cierto, bonito espectáculo.
El rostro de SungJung se incendió cuando rápidamente metió su flácida polla de nuevo en sus pantalones. —MyungSoo, haz algo.
Su amante lanzó la cabeza hacia atrás y rió, el sonido proviniendo directamente de su vientre. —Tú comenzaste esto, bào béi. —Sin embargo, cedió, recogiendo sus pantalones del suelo y poniéndoselos.
—Así que, ¿se acabó?
—Apenas. —La sonrisa de MyungSoo cayó de su hermoso rostro—. Se reagruparán, quizás recluten a más, y estarán de regreso, pero conseguimos algo de tiempo para reforzar nuestras defensas.
Habían ganado este asalto, pero habría otros. SungJung entendía lo que MyungSoo estaba intentando decirle, pero estaba seguro de que mientras estuvieran juntos podrían hacer frente a cualquier cosa en su camino.
—Junsu es el único que puede sacar a Mark del Purgatorio. —MyungSoo frotó su rostro, sus ojos picando por la privación del sueño. Había estado despierto cerca de veintiocho horas, haciendo lo que pudiera para ayudar a asegurar el bienestar de Haven. Una vez que hubieron hablado sobre las mejoras de seguridad – incluso añadiendo nuevos Ejecutores con el anuncio de SeungHo de que quería trasladar parte de su manada a Haven – el tema pasó a la búsqueda de sus hermanos.
Tenía una idea de dónde buscar a Junsu, pero estaba receloso de contar sus sospechas a Hangeng. El vampiro estaría o bien enojado o devastado. MyungSoo no tenía muchas ganas de cualquiera de esas reacciones. —Por lo que SungJung me dice, el lugar en el que estuvo retenido antes de venir aquí estaba cerca, a poca distancia para ser exactos. Creo que es el mejor lugar para comenzar a buscar a Junsu.
—¿Dijiste que era un aquelarre de vampiros? —Preguntó Taehung. Parecía demacrado, hundiéndose en su silla en la biblioteca de la mansión de Hangeng. MyungSoo estaba preocupado por él, pero aún no tenía idea de cómo ayudar a su hermano.
La pregunta de Taehung le hizo darse cuenta de que quizás no necesitara descargar la información, pero posiblemente podría llevar a la respuesta a Hangeng. —Sí, un aquelarre de vampiros cerca de aquí.
—El único aquelarre que está cerca es el Aquelarre Snake River. —Hangeng sacudió la cabeza, un ceño fruncido en su rostro. MyungSoo vio el momento exacto en que el entendimiento le golpeó. La cabeza de Hangeng surgió desde su posición inclinada, y sus ojos se clavaron en los de MyungSoo—. No.
—No estoy diciendo que sea cierto, pero es donde necesitamos comenzar. —Dioses, no quería ver la mirada de daño y traición en el rostro de su amigo. No había pasado mucho tiempo desde que Hangeng había sido un Ejecutor para el Aquelarre Snake River antes de asumir el papel de liderazgo de Haven—. Lo siento, Hangeng.
Hangeng alzó una mano para detenerle. —Haremos lo que haya que hacer. Confío en ti y confío en SungJung. Así que, Snake River es donde vamos a comenzar. —Señaló a dos de sus Ejecutores—. Aron, Yoochun, os iréis mañana por la noche.
—Me gustaría que Taehung fuera con ellos.
Hangeng bajó la cabeza. —Buena idea.
Un suave gruñido llamó su atención, y MyungSoo sonrió a SungJung donde el hombre estaba acurrucado en su regazo, durmiendo profundamente contra su pecho. —No va a tener una vida fácil. Las voces siempre estarán con él.
—Entonces enséñale como controlarlas —dijo Henry desde el lado de Hangeng—. Dale algo por lo que luchar y un lugar para que se sienta seguro cuando se convierta en demasiado.
—Le daría el mundo si pudiera. No estará solo en esto.
La puerta de la biblioteca se abrió, y Suga entró, sonriendo de oreja a oreja con un saltarín niño pequeño en equilibrio sobre su cadera. —Mira lo que encontré.
SungJung se despertó por la risa de Jaejoong, frotando sus ojos y saliendo del regazo de MyungSoo para sentarse erguido, extendiendo los brazos justo a tiempo para coger al pequeño hada mientras corría hacia ellos. —Hey, tú. ¿Tuviste una buena siesta?
Jaejoong balanceó la cabeza enérgicamente. —Sip, pero ahora tengo hambre. ¿Puedo tener gofres?
—¡Sí! —Dijo Henry conentusiasmo—. ¡Amo los gofres!
La habitación estalló en carcajadas ante su arrebato, y MyungSoo decidió que la felicidad se sentía malditamente bien. — ¿Descubriste algo? —Preguntó a Suga cuando el Ejecutor entró más en la habitación y se sentó en el brazo de uno de los sofás.
—Sí. —Miró fijamente a Jaejoong—. Te voy a contar más tarde, pero vamos a decir que no va a ser un problema. No hay nadie que vaya a pelear por la custodia. Enhorabuena, hombre.
MyungSoo había pedido a Suga que viera lo que podía averiguar de la familia biológica de Jaejoong. Incluso le dio permiso para utilizar cualquier tipo de interrogatorio que quisiera con el alfa werelobo que estuvo manteniendo cautivo a Jaejoong. Si MyungSoo le entendía correctamente, toda la familia de Jaejoong estaba muerta, probablemente por las manos del mismo alfa. Descubriría más tarde lo que Suga había descubierto, pero en ese momento su corazón estaba a punto de estallar fuera de su pecho.
—Hey, pequeño monstruo, ven aquí. —Levantó a Jaejoong en su regazo y le miró a los ojos, esperando que el niño entendiera lo que estaba a punto de preguntar—. ¿Recuerdas cuando preguntaste si podrías quedarte conmigo y con SungJung y tus tíos?
Jaejoong balanceó su pequeña cabeza, su cabello flotando alrededor de su rostro. MyungSoo empujó hacia atrás los mechones y acunó sus suaves mejillas. —¿Quieres ser parte de nuestra familia, Jaejoong?
El niño le miró con confusión, pero SungJung tomó su pequeña mano y llamó su atención. —Lo que MyungSoo está intentando preguntarte es que si te gustaría que él fuese tu papá.
—¿Y tú? —SungJung asintió con sus ojos brillando con lágrimas no derramadas. Jaejoong parecía como si el mismo Papá Noel hubiese entrado en la habitación y hubiera vaciado un trineo lleno de juguetes a sus pies—. ¡Sí, sí, sí! —Apretó a SungJung alrededor del cuello y se balanceó hacia atrás y adelante —. Te amo.
—También te amo. —SungJung cerró los ojos fuertemente y abrazó a Jaejoong ferozmente antes de dejarle ir, sonriendo tan brillantemente que casi dolía mirarle.
Entonces Jaejoong volteó su atención a MyungSoo, aferrándose a su cuello mientras enterraba el rostro en su garganta. — ¿También puede quedarse el Sr. Pokey?
Acariciando sus sedosos cabellos, MyungSoo sonrió y besó la parte superior de la cabeza de Jaejoong. —Absolutamente. E incluso vamos a conseguirte ese cachorro.
Jaejoong asintió, apretando a Torren un poco más fuerte. —Te amo, Papá.
MyungSoo dudaba de que hubiese un ojo seco en la habitación después de eso. Los grandes y malos Ejecutores tosieron o aclararon sus gargantas, y todos encontraron algo muy interesante para mirar que convenientemente ocultó sus rostros. Sus propios ojos se inundaron, haciendo su visión borrosa, pero no le importó quien les viera.
No les merecía, ni a Jaejoong ni a SungJung, pero trabajaría cada día para ser digno de su amor. Sosteniendo a su hijo – su hijo – en sus brazos, enroscó su otra mano alrededor de la parte posterior del cuello de SungJung y lo acercó para besar sus labios suavemente. —Siempre fuiste tú, y siempre lo serás. Te amo, SungJung.
Su pareja parecía demasiado emocionado para sacar alguna palabra, pero eso estaba bien. MyungSoo lo veía, lo sentía, cada vez que SungJung le miraba, le tocaba, o suspiraba contento mientras dormía en los brazos de MyungSoo por la noche. SungJung era el fundamento que sostenía su relación. MyungSoo era un brujo poderoso, pero nada comparado con la magia dentro del corazón de SungJung.
Les esperaban tiempos difíciles, pero enfrentarían lo que viniera. SungJung había abierto su corazón, derribado sus muros y le había dado una familia a cambio. Quizás nunca hubiese confiado en nadie tanto como lo hacía en SungJung, pero quizás esa era la forma en que se suponía que fuera. Había fallado en mantener a su pareja a salvo porque se negó a pedir ayuda.
Mirando a los hombres reunidos en torno a él, los hombres que lucharon a su lado para proteger lo que más le importaba, MyungSoo sabía que no cometería el mismo error de nuevo.
Individualmente eran fuertes.
Juntos... eran invencibles.
Fin
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