miércoles, 24 de octubre de 2018

Saga de los Hermanos Kim 2. MyungSoo

CAPITULO 5


MyungSoo miraba a SungJon durante uno de sus dos paseos diarios. Su pequeño compañero estaba haciéndose más y más fuerte. Miró su reloj y vio que ya llevaba treinta minutos. Hacía solo cinco días solo podía andar diez minutos, y lo dejaba agotado. Trataba de encontrar una manera para que se abriera a él.


Ah, claro, se había abierto físicamente, sobre todo ahora que su boca estaba curada. SungJon no tenía ningún problema en tontear dentro o fuera de la cama en cualquier oportunidad que tuviera. MyungSoo estaba convencido que utilizaba el sexo para mantenerlo apartado.
Cada vez que le preguntaba a su compañero por sus heridas, o la situación con su familia, solo se encogía de hombros y lo seducía. Bueno, no era que MyungSoo se resistiera tenazmente. Su pequeño compañero era demasiado sexi como para decirle que no. Cada vez que lo tocaba, toda la sangre salía de su cerebro e iba directa a su polla.
Su madre también se había dado cuenta, cada vez que hablaban si la conversación derivaba a algo serio, Sun gJon se escapaba. Lo único que hacia era trabajar, comer, perder el tiempo con MyungSoo, ducharse y entrenar. Rara vez quería hablar aparte de las palabras sucias que decía en el dormitorio. SungJon culpaba a su trabajo por la falta de sueño, diciendo que escribía cuando le llegaba la inspiración. No era tonto, sabía que tenía pesadillas y trataba de ocultarlas.
Tomando una decisión MyungSoo fue a buscar a Ren. Como no estaba en la cocina, se dirigió al laboratorio que tenía abajo. Vio la luz verde, llamó a la puerta y espero a tener el visto bueno para entrar. Su familia había aprendido la lección de la peor forma. Shindong había entrado cuando estaba experimentando con materias radiactivas y se quemaron sus córneas. Fue solo una lesión temporal, pero aun así, la familia no cometería otro error.
—Adelante. —Oyó gritar a Ren desde el otro lado de la puerta.
—Hey, Ren, ¿tienes un minuto? —preguntó entrando y cerrando la puerta.
—Sí, claro. ¿Qué ocurre? —Indagó Ren quitándose las gafas protectoras y los guantes— ¿Se trata de SungJon? Nari vino a hablar conmigo preocupada.
—Adoro a mi madre —gimió MyungSoo—. Pero esa mujer se mete en cualquier cosa que para ella no esté perfecta.
—Mi abuela también lo hace —se rio Ren—. Toma asiento.
—Creo que no vengo a verte como médico, o tal vez sí. Es solo que tu sabes mejor que nadie por lo que ha pasado. Tal vez únicamente necesito a alguien con quien hablar, o voy a volverme loco.
—Bueno. Tienes suerte. Soy médico y un buen oyente. Y puedo ser ambos al mismo tiempo —dijo Ren sonriendo—. Así qué, dime lo que tienes en tu cabeza, y decidiré cual de los dos necesitas.
—Físicamente, SungJon está mejorando. Ha ganado un par de kilos y se está moviendo bien. Ahora está fuera caminando y lleva media hora. —Le explicó MyungSoo haciendo una pausa pasándose la mano por su pelo completamente frustrado—. Emocionalmente es otro tema, sé que tiene pesadillas y por eso casi no duerme, dice que es porque está trabajando pero lo oigo gemir por la noche cuando está dormido.
—¿Le has preguntado?
—Lo he intentado. Cada vez que le digo algo serio, empieza a... bueno, hace que me olvide. Básicamente me seduce. SungJon se sube a mi regazo o me besa, o simplemente empieza a quitarme la ropa. Sé que soy débil, pero ¿has visto lo caliente que es mi compañero? No puedo decirle que 'no' cuando me toca. — Confesó MyungSoo sacudiendo la cabeza y sonriendo.
—Bueno tengo que verlo hoy, así que vamos a ver —dijo Ren rascándose la cabeza—. Le preguntaré sobre esto que me has contado. Te sugiero que estés aquí. No puede eludirme, o espero que no, porque eso podría ser bastante incómodo para mí.
—Siento implicarte —se disculpó tímidamente MyungSoo—. Pero no puedo forzar la situación. Sé que para él es doloroso hablar, pero tengo miedo de que lo entierre todo. Eso no sería bueno ni para SungJon ni para mí, ¿verdad?
—No, no lo sería. —Respondió Ren—. Si las pesadillas son sobre los demonios, solo es cuestión de tiempo hasta que se ponga mejor. Si es sobre otra cosa, es posible que necesite ser tratado. Haré todo lo que pueda, pero tienes que ayudarme a que se abra, ¿de acuerdo?
—Lo prometo. —Dijo asintiendo—. Mientras permanezca vestido puedo concentrarme.
—Sí, tu hermano utiliza la misma mierda conmigo a veces.—Respondió Ren riéndose entre dientes—. Ve a buscar a tu pareja, y le haré la revisión.
—Eso puedo hacerlo —Dijo MyungSoo caminando hacia la puerta—. Gracias Ren.
—No hay problema hermano. —Dijo el médico guiñándole un ojo antes de ponerse las gafas protectoras.
MyungSoo pensó que estaba bien que los compañeros tuvieran puestos de trabajo. Uno era médico y el otro escritor, sus hermanos y él eran guerreros. Bueno, quizá no era la manera correcta de decirlo, sabía que ellos eran importantes para su raza, pero Ren y SungJon creaban cosas. MyungSoo respetaba mucho eso.
Encontró a su compañero justo cuando terminaba su paseo, se acercó por detrás y acurrucó su cara contra el cuello.
—Hey, cariño, ¿cómo fue tu paseo?
—He caminado cuarenta minutos —dijo SungJon fundiéndose en el abrazo—. Voy más lejos, pero no más rápido, quiero decir, que realmente no necesito ser un corredor de maratón. Pensé que más tiempo era mejor para mi cuerpo, pero tendré que preguntárselo a Ren.
—Hablando de Ren —dijo MyungSoo tomándole la mano—, acabo de verlo y me envió a buscarte para revisarte. Quiere ver como vas progresando.
—Oh. Genial. Este es el examen semanal —comentó SungJon moviendo las cejas—. Una vez que tenga mi certificado de buena salud, voy a saltar a la ducha y luego a rebotar en tu polla.
—SungJon —gimió—, estás destrozando mi concentración. No me puedes decir esas cosas cariño. Tenemos que ponernos serios para tu revisión.
—Ser serio está sobrevalorado —resopló SungJon , cuando casi estaban en el laboratorio—. Prefiero divertirme y desnudarte.
—Ya basta. —Dijo MyungSoo riéndose cuando llamó a la puerta del laboratorio—. Necesito sangre en mi cerebro ahora mismo.
—Adelante chicos —los saludó Ren a través de la puerta. MyungSoo rápidamente la abrió antes de que SungJon hiciera otro comentario. Intentando concentrarse en la conversación que estaban a punto de tener y no en el cuerpo desnudo de su compañero, respiró hondo.
—Hey doc —dijo SungJon mientras entraban—. Date prisa y dame vía libre para tener sexo. He estado bromeando con mi hombre durante una semana.
MyungSoo  sólo gimió y giró los ojos por lo que había dicho SungJon . Su compañero estaba haciendo esto increíblemente difícil para él.
—Bueno, veamos cómo estás primero —rio Ren—. Sube a la camilla.
—Tengo una pregunta para ti doc —dijo SungJon—. ¿Qué es mejor, que mis caminatas sean más largas o más rápidas?
—Para tu lesión, más largas —aclaró Ren examinándole los reflejos—. Tus ojos están un poco vidriosos y la sangre no circula bien en tus párpados, sin mencionar los círculos oscuros bajo ellos ¿Cuánto duermes, SungJon?
—No mucho —respondió el pequeño hombre—. Pero realmente he estado trabajando mucho en mi siguiente libro. Escribo cuando tengo ideas, ¿sabes?
—Háblale de las pesadillas, SungJon—dijo MyungSoo en voz baja.
—¿Cómo lo sabes? —preguntó, con sorpresa evidenciada en sus ojos.
—Te oigo lloriqueando en sueños —respondió—. Si te muevo o te acerco te detienes. Pero la mayoría de las veces estás lejos de mí y las sabanas están empapadas en sudor donde tú has estado durmiendo.
—¿Es cierto? —preguntó Ren suavemente.
—Sí —gimió SungJon —. Pero eso no tiene nada que ver con si puedo o no puedo tener relaciones.
—Maldita sea, SungJon. —exclamó MyungSoo y golpeó la pared dejando una marca—. ¿Crees que todo lo que me importa es tener relaciones sexuales contigo? ¿Es todo lo que crees que eres para mí? ¡Qué lo jodan al sexo, me preocupo por ti!
—Estoy bien. —contestó SungJon molesto.
—¡Deja de mentirme! —Gritó MyungSoo —. No estás bien. No hablas conmigo. Ni siquiera me hablas acerca de esas pesadillas. Cada vez que trato de hablar contigo sobre lo que pasó o como te sientes de verdad, te desnudas o me desnudas.
—Pensé que te gustaba lo que hacíamos —dijo SungJon con el rostro totalmente pálido.
—Bebé, me encanta lo que hacemos —respondió Remus cambiando de tono y tomándolo de la mano—. Me encanta que quieras que esté desnudo. Es solo que lo utilizas para no hablar conmigo. Necesito saber lo que te está pasando aquí. — Concluyó tocándole la cabeza.
—Creo que lo que MyungSoo quiere decir es que si no quieres hablar de ello, ese puede ser el problema que no te deja dormir.
—Añadió Ren—. ¡Pero no estás durmiendo SungJon ! Las pesadillas son la forma que tiene nuestro cuerpo de librarse de los traumas. Si sabemos de qué van las pesadillas, tal vez podamos ayudarte y puedas dormir un poco, ¿vale?
—No creo que eso ayude. —Dijo SungJon mirando a su regazo.
—¿Tratamos? —preguntó MyungSoo—. ¿Por favor bebé? Me mata saber que estás conmigo en la cama sufriendo y no puedo hacer nada. Me siento como si estuvieras moviendo un cuchillo en mi corazón. Lo quiero todo de ti, no solo tu sexi cuerpo. Ser compañeros significa que somos una pareja. Si algo te está pasando en esa bonita cabeza, debes decírmelo.
—¿Tú me lo dirías? —cuestionó SungJon con escepticismo.
—En un latido. Si estuviera teniendo pesadillas — respondió MyungSoo honestamente—, te lo diría. Sé que querrías ayudarme, y no podrías hacerlo si no te lo digo.
—Está bien —susurró SungJon respirando hondo—. No te conté el motivo por el que Aron hizo lo que me hizo. Dijo que nuestro padre me quería muerto. Que Thunder estaba llamando a alguien para matarme. Pensó que yo, sólo necesitaba una lección, que si me la daba lo suficientemente grande, Thunder daría marcha atrás sobre lo de matarme. Es por eso que no quiero que vengas de paseo conmigo MyungSoo.
—Oh, bebé —dijo su compañero con las lágrimas corriendo por su cara.
—Sigo teniendo pesadillas —continuó SungJon tragándose el nudo de la garganta—. Esto me está matando. A veces intentas empujarme fuera del camino, y consigues que te maten, en otras hay un tirador, y en vez de matarme a mí, te dispara a ti.
—Ren, ¿está bien SungJon? —preguntó MyungSoo suavemente.
—Sí, está mucho mejor —respondió el médico—. Está bien para cualquier cosa que queráis hacer. Si tienes cualquier dolor ven a hablar conmigo SungJon . Aparte de eso, usa la cabeza, no te exijas demasiado.
—Gracias, doc —contestó antes de que MyungSoo lo levantara en brazos y saliera corriendo del laboratorio con él. No le dio a su compañero ninguna oportunidad de decir nada más mientras encendía la luz dentro de sus habitaciones. Una vez dentro de su dormitorio, se quitó toda la ropa.
—SungJon—susurró, cayendo sobre su compañero, chocando sus narices—. Prométeme que no vas a volverme a hacer esto de nuevo. Lo digo en serio SungJon. No vuelvas a guardarme un jodido secreto.
—Te lo prometo —aceptó su compañero con los ojos llenos de lágrimas—. Creí que estaba haciendo lo correcto. Me moriría si algo te sucediera Remus, sobre todo por mi culpa.
—Lo entiendo, bebé —respondió—, y esa es la razón por la que no estoy azotándote. Pero podría haber sido herido porque no me lo contaste. Podrías haber sido herido por no decírmelo. No más secretos. Los compañeros no se guardan secretos. No voy a estar acoplado a alguien que me oculta cosas. Nunca más.
—Lo siento. Lo siento, mucho, mucho, mucho, Remus — respondió SungJon .
—Lo sé bebé —Dijo besando su boca.
El beso fue intensamente apasionado, diciendo todo lo que tenía que decir, lo que no podían decir en ese momento. MyungSoo rompió el beso, porque si no estaba dentro de su compañero en el siguiente segundo su corazón iba a explotar.
—¿Estás listo para mí?
—Si por favor. Fóllame, MyungSoo—jadeó SungJon separando más las piernas.
Se sentó sobre sus rodillas, a punto de agarrar el lubricante cuando vio el mayor de los tres tapones anales en el culo de SungJon . Gimió. Era tan caliente. Su compañero yacía allí ofreciéndose, con las piernas abiertas, el culo lubricado solo esperando que se lo follara.
No perdió tiempo, empujó sus piernas rápidamente y le sacó el tapón anal. SungJon soltó un gemido bajo, MyungSoo sintió que iba a correrse, justo en ese momento. Alineó su polla y se hundió lentamente en el culo de su hermosa pareja. Habría querido tener juegos previos, pero con todo lo que había sucedido lo necesitaba ahora.
—No voy a durar mucho tiempo bebé —dijo MyungSoo cuando se enterró hasta las bolas en el culo profundamente. Se echó hacia atrás y se empujó de nuevo, besó a SungJon en los labios, locamente mientras este se adaptaba a tener su gran polla en el culo.
—Te amo MyungSoo—declaró SungsJon cuando rompió el beso.
—Te amo también —respondió el otro—. Creo que te he amado desde la primera vez que vi tus hermosos ojos abiertos en el hospital. Cada vez que me miras me robas el aliento. Te amaré hasta el final de días.
—¿Me perdonas, MyungSoo? —susurró SungJon con lágrimas en sus ojos.
—Sí cariño —contestó acariciando la cara de su pareja—. Nadie dijo que el apareamiento fuera fácil. No hay un libro de reglas. Estabas haciendo lo que pensabas era correcto. No más secretos, ¿de acuerdo?
—Está bien —respondió SungJon sonriéndole a continuación. Envolvió las piernas y los brazos alrededor de MyungSoo—. Fóllame compañero mío. Quiero que tomes mi virginidad. Solo tú, solo tú estarás en mí, MyungSoo.
—Gracias SungJon. —Dijo el gran hombre moviendo lentamente sus caderas—. Gracias por darme este regalo. Te quiero mucho.
—Yo también. —contestó cuando MyungSoo comenzó a moverse un poco más rápido. Mientras iba ganando velocidad movía las manos por el pecho de SungJon . Frotaba los pulgares sobre los pezones de su compañero. El pequeño hombre gritó y sintió que su semilla se disparaba entre ellos. MyungSoo detuvo el movimiento, fascinado por la visión del clímax de su compañero.
—Verte correrte es lo más increíble que he visto —susurró contra los labios de SungJon cuando sus ojos se abrieron de nuevo. MyungSoo cambió el ángulo de la cadera por lo que golpeaba el punto dulce de SungJon con cada empuje.
—Oh, joder... oh joder... oh joder. —Exclamaba éste cada vez que le frotaba la próstata. El hombre apenas podía pensar aparte de en la necesidad de reclamarlo, cuando bajó la cabeza y hundió sus colmillos en el cuello de su compañero.
Lo escuchó gritar su nombre cuando se corrió de nuevo. Podía sentir los músculos de SungJon exprimir su polla mientras bebía. Alzando la cabeza MyungSoo rugió su liberación, después de lanzar su semilla en su compañero. Cuando bajó de su orgasmo abrió los ojos y lo miró.
—¡Esto ha sido un polvo fantástico! —exclamó SungJon besándolo—, ha sido más que cualquier cosa que hubiera podido imaginar. Estuvo bien para ti, ¿no? Quiero decir, ¿he sido tan bueno como tus otras relaciones?
—Mejor bebé —respondió rozando su nariz con la de su compañero—. Este ha sido el sexo y el orgasmo más increíble de mi vida. Nadie se compara con mi pequeño compañero.
—Bien —dijo SungJon riéndose—. No puedo esperar para repetirlo.
—¿Quién ha dicho que hayamos terminado? —preguntó levantando una ceja.
—¿No se acaba cuando ambos nos corremos? —preguntó SungJon con los ojos brillando de lujuria y anticipación.
—Por lo general sí, pero al ver lo mucho que te gusta me estoy poniendo duro de nuevo. —Dijo moviendo sus caderas para que SungJon pudiera sentir su polla endureciéndose de nuevo.
—Hmmm, ¿cómo puedo mostrarte lo que amo que me folles? —Ronroneó SungJon.
—Puedes besarme. —Sugirió bajando la cabeza.
SungJon se reunió con él a mitad de camino, abriendo la boca para dejar entrar la lengua de MyungSoo. Sus lenguas giraron, acariciándose entre sí, reclamando la boca del otro.
—Creo que deberíamos probar otra postura esta vez. — Susurró SungJon contra sus labios—. Quiero que jodas mi apretado culo de todas las maneras posibles ¿Te he mencionado lo flexible que soy?
—Joder, cariño. —Gimió completamente duro de nuevo, envolvió sus brazos alrededor de SungJon tirando de él hasta que lo sentó sobre sus talones. MyungSoo abrió sus rodillas por lo que las piernas del otro se separaron aún más y su polla se deslizó más profundamente—. ¿Qué te parece así?
—Sí, creo que me gusta de esta manera. —Gimió en voz alta. MyungSoo comenzó a balancear sus caderas, SungJon se movía hacia arriba y hacia abajo manteniendo su ritmo—. Realmente me gusta esta manera de joder.
—A mí me gusta de cualquier manera contigo, SungJon. — Dijo MyungSoo acelerando el ritmo y mordiendo su hombro. Su compañero comenzó a llevar el ritmo moviendo más rápido sus caderas. El semen de MyungSoo que todavía estaba en su culo, era un lubricante maravilloso, por lo que su polla se movía dentro y fuera del agujero con más facilidad. Estaba a punto de correrse cuando SungJon mordió un lado de su cuello. Todavía no tenía colmillos por lo que mordió fuerte. Parecía que a MyungSoo le gustaba.
Sus mordiscos parecían apretar un interruptor en el interior de MyungSoo. Sus manos se convirtieron en garras cuando agarró las caderas de SungJon con fuerza levantándolo y empujando rudamente su polla cada vez más fuerte y más rápido.
Se volvió loco, disfrutó de cada segundo. Su compañero levantó la cabeza y gritó su orgasmo a la vez que MyungSoo gruñía su liberación.
Se quedaron durante unos minutos así, envueltos totalmente uno alrededor del otro. Apoyándose uno en el otro, jadeando salvajemente. Totalmente gastados.
—¿Estás bien bebé? —preguntó MyungSoo hablando finalmente.
—Joder no. —Se rio SungJon —. Eso fue impresionante. Eras como un guerrero salvaje.
—¿Te ha dolido? ¿Te he hecho daño?
—No me dolió —afirmó SungJon besando a MyungSoo antes de bajarse de su regazo con un gemido—. Me encantó cada segundo. No me malinterpretes, me ha gustado el amor lento, íntimo que hicimos antes. Pero la segunda vez... fue ardiente, sexo salvaje... ¡follamos como monos pervertidos!
—Follamos monos pervertidos, ¿eh? —preguntó MyungSoo riéndose y golpeando con fuerza a SungJon en el culo cuando iba a salir de la cama.
—Oh... haz eso otra vez —gimió SungJon .
—¿Hacer qué? —preguntó MyungSoo golpeándolo con fuerza otra vez— ¿Esto?
—Sí, así —gimió SungJon levantando su culo al aire todavía de rodillas en la cama. —Me gusta eso.
—Bebé, eres insaciable —susurró poniéndose duro de nuevo—. He creado un monstruo. —Dijo lanzándose a por SungJon y fallando por muy poco, éste corrió al cuarto de baño, riéndose. MyungSoo agarró el lubricante resistente al agua que su compañero había ordenado y lo persiguió.
—Te gusta hacer eso, ¿verdad? —Ronroneó SungJon inclinándose sobre la bañera seductoramente para comprobar la temperatura del agua de la ducha.
—Me gusta cualquier cosa que incluya a tu pequeño y sexi culo —gruñó MyungSoo —. Pero te escapaste de mí. Fuiste un compañero travieso, burlándote de mí.
—¿Burlándome, yo? —preguntó inocentemente SungJon mirándolo sobre su hombro mientras movía el culo—. ¿Qué vas a hacer al respecto?
—Castigar a mi pequeño compañero —respondió agarrándolo por la cintura y arrojándolo sobre su hombro—. Voy a azotar este culo antes de joderlo duro.
—Joder —gimió SungJon en voz alta moviéndose en el hombro.
MyungSoo le dio al culo de SungJon un fuerte golpe, cuando se metió en la ducha.
—Esto es por burlarte de mí —dijo sacudiendo el culo de SungJon unas pocas veces más—. Esto es por huir de mí —le dio otros cinco azotes en cada mejilla cuando SungJon comenzó a frotar su polla contra el hombro del enorme hombre.
—Más, MyungSoo , más. —Gimió.
—Esto es por frotar tu polla contra mí durante tu castigo — respondió dándole otros tres azotes—. Y esto es por hablar — MyungSoo sonrió y le dio a cada nalga un azote, luego empezó a frotar sus firmes globos.
—Creo que voy a ser malo más a menudo —gimió SungJon—.¿Está mal que me guste tanto que me azotes?
—No cariño —respondió riéndose MyungSoo—. Si quieres probar algo nuevo lo haremos. Parece que te gusta que te azoten, ¿Lo hice fuerte?
—No, en absoluto —se rio SungJon moviendo el culo de nuevo en su hombro—. Lo podrías hacer más fuerte si quisieses.
—Creo que es hora de que tengas tu recompensa por tomar tu castigo como buen compañero —le dijo MyungSoo con una idea formándose en su cabeza—. ¿Quieres tu recompensa bebé?
—Sí —susurró SungJon —. Por favor, MyungSoo, por favor —lo levantó como si fuese a dejarlo en el suelo.
En su lugar puso las piernas de SungJon sobre sus hombros, la polla dura de su compañero estaba justamente frente a su cara. Con un movimiento colocó a SungJon contra la pared de la ducha. MyungSoo inclinó la cabeza hacia adelante y se tragó la polla de su compañero.
—Oh, joder —exclamó en estado de shock por lo que Remus estaba haciendo. Este lubricó sus dedos y los deslizó en el pequeño agujero de su compañero. Pensó que después del maratón de sexo podía comenzar con dos.
SungJon gritó, inclinando sus hombros contra las baldosas de la ducha. Su compañero continuaba tragándose su polla.
Añadió un tercer dedo en el culo y comenzó a empujarlos más rápido. Se aseguró de frotarle la próstata todo el tiempo. No pasó mucho tiempo hasta que SungJon  dejó de quedarse quieto, después de otro minuto, se puso rígido y gritó cuando su polla entró en erupción en la garganta de MyungSoo. Sacó sus dedos del culo antes de bajarle a sus pies. Girándolo, lo empujó contra las baldosas.
—Mi turno —gruñó en el oído de su compañero antes de apartar las mejillas de su culo. Su polla se deslizó en el apretado culo del pequeño hombre. Lo Sujetó por la cintura para que no se cayese.
MyungSoo estableció un ritmo duro y rápido. SungJon estaba de pie con la espalda recta, apretando las baldosas todo lo que podía, sentía que iba a perder la cabeza.
—Mío, mi compañero.
—Sí, tuyo —gruñó SungJon—. Jódeme MyungSoo. Jode duro a tu compañero.
—Tan estrechito. —Gimió—. Tan jodidamente apretado alrededor de mi polla.
—Reclámame mi gran guerrero. —Le susurró a su compañero—. Muéstrales a todos que soy tuyo, reclámame.
—Mío. —Gruñó antes de morderlo.
SungJon parecía saber que botones apretar, volviendo a MyungSoo de su habitual carácter suave a un animal posesivo, salvaje.
—Sí, más duro. —Exclamó desde la pared del baño. Jodió a su compañero tan duro que no le sorprendería si no había grietas en las baldosas. Levantó la cabeza cuando pensó que podía estar tomando demasiada sangre, agarró las caderas y golpeó su polla dentro de él más rápido.
—Mi SungJon, mío. —Rugió corriéndose sin frenar su ritmo. Cuando la última gota de esperma fue ordeñada de su polla por el culo, se detuvo finalmente.
Apoyándose en su compañero se apoyó a sí mismo contra la pared, SungJon se apoyó en él y lo rodeó con sus brazos. Las manos del pequeño hombre frotaron suavemente el culo de MyungSoo, ambos respiraban lentamente.
—Wow, eso fue caliente —jadeó SungJon—. Me sentía como si fuera a morir si no te corrías dentro de mí.
—Eso es lo que sentí. —Contestó inclinándose para lamer su marca de apareamiento—. Sabes exactamente que decir para llevarte a mi cabeza y a mí a la locura, bebé.
—¿Eso es bueno o malo? —preguntó SungJon tranquilamente.
MyungSoo pensó durante un minuto, nada más que el ruido de la ducha entre ellos.
—Me encanta, pero solo si no te estoy haciendo daño o estoy siendo demasiado duro —respondió finalmente—. Quiero decir, eras virgen antes y hemos hecho tres veces el amor. Dos de las cuales he sido algo más que rudo contigo. Esta última vez, te he follado como un animal.
—Y me encantó cada segundo de ello —dijo SungJon alejándose de MyungSoo, la polla deslizándose de su culo. Su compañero se dio la vuelta para mirarlo de frente—. Me encantó, me encanta que me folles salvajemente. Adoro volverte tan loco, pero sobre todo, te amo.
—Te amo también, bebé —le dijo inclinándose para besarlo—. ¿Cuántas veces te has corrido?
—Cuatro —respondió SungJon alcanzando el jabón—. Bueno cinco, si cuentas la forma tan inventiva en la que me has hecho la mamada. Eres tan fuerte. Moverme así, de esa manera y andar así conmigo.
—Me alegro que te haya gustado —dijo MyungSoo—. Me gusta ser varonil contigo. Pero también sacas mi lado suave y mimoso.
—Puedo vivir con eso —Se rio su compañero mientras se apresuraba a terminar su ducha. MyungSoo estaba tan feliz que quería quedarse en ese momento para siempre.
CONTINUARA........

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