TAEMIN .
Oí un gruñido y empecé a despertar. Entonces grité de dolor. Salí disparado de la cama, gritando y dando tumbos por el suelo. Sentía mi cuerpo como si millones de insectos se arrastraran debajo de mi piel. Traté de arañarme, pero mis manos y brazos no cooperaban.
—Ayuda —grité, retorciéndome en el suelo de dolor.
—Oh, mierda —gritó Minho, y agarró el teléfono junto a la cama—. Ayúdanos. He utilizado mi don con Taemin. —Su voz sonaba con pánico.
No estaba seguro de con quién estaba hablando, y no me importaba realmente, aunque más tarde le preguntaría a mi compañero cual era su don. Todo lo que importaba era que se detuviera.
—Sólo respira, bebé —susurró Minho. De repente estaba en su regazo, frotaba sus manos por todo mi cuerpo. Dondequiera que tocaba, el dolor se detenía al instante. Tomé unas cuantas respiraciones profundas, mi ritmo cardiaco ralentizándose.
La puerta se abrió de golpe y olí a Aron, Minho, y a mi Mellizo y escuché sus pasos frenéticos, ya que todos corrían a ayudarme.
—¿Qué hiciste? —Key gruñó mientras se arrodillaba delante de nosotros, tratando de separarme de Minho.
—No —gemí, intentando luchar contra él—. Su toque ayuda. —Me doblé al instante y me dejó ir, pero todavía se veía lo suficiente enojado como para matar a alguien.
—Fue un accidente —susurró Minho, su tono era de súplica para que entendiera. Lo vi echar un vistazo a Aron. —Me desperté con alguien encima de mí y olía a mi compañero. Me asusté y arremetí contra él antes de darme cuenta. Me había olvidado que estaban aquí, o donde estaba yo. Pensé que estaba teniendo una pesadilla y quería despertar.
—Está bien, sé que nunca le harías daño a propósito —dijo Aron suavemente mientras se arrodillaba junto a nosotros. Ya no me dolía y comencé a sentarme antes de colapsar en su regazo—. Minhyun, trae sangre para Taemin.
—Voy por ella —dijo Minhyun, con los ojos como platos, mirando completamente confundido y conmocionado. Sí, me sentía de la misma manera.
—¿Qué tiene que ver que él esté asustado con que Taemin tenga dolor? —gritó Key, lanzando su mirada entre Aron y Minho. Nuestro compañero asintió, tragando con fuerza.
—El don de Minho es la capacidad de destrozar el sistema nervioso de la gente. Ya sabes, como Jane de la saga 'Crepúsculo' —continuó Aron. Me pareció un poco exagerado, pero pensé que Aron tenía un punto, por lo que asentí—. Bueno, ella no tiene nada que ver con Minho. Es decir ella le provoca dolor a la gente y se apodera de sus mentes. Minho pueden controlar todos los nervios del cuerpo de alguien y freírlos.
—Joder —jadeó Key , abriendo mucho los ojos con miedo.
—¿Por qué en nombre de Dios se le da a alguien ese don?Se supone que los dones son buenos, buenos regalos.
—Pero él es un guerrero —explicó Aron, sacudiendo la cabeza. Minhyun se acercó y me entregó una bolsa de sangre—. A nosotros se nos dan dones que son útiles en la batalla. Eso es muy valioso cuando uno está siempre metido en una lucha a vida o a muerte.
—No ha estado funcionando —admitió con una mueca de dolor—. He estado demasiado débil y drenado para usarlo.
—Me preguntaba cómo demonios caíste en esa última misión —Aron lo miró con aflicción, y Key y yo intercambiamos una mirada confundida.
Minhyun tuvo que haberse dado cuenta, porque explicó. — Minho fue prácticamente destrozado por las garras de los demonios. Aron dice que normalmente machaca sus nervios en una pelea y así ellos no pueden atacar bien.
—Sí, puedo dar fe de eso. Me cuerpo no me estaba escuchando —estuve de acuerdo, y pegué los colmillos a la bolsa. Cuanto más bebía me sentía mucho mejor, el sentimiento enfermizo me dejaba.
—Lo siento, bebé —susurró Minho mientras me abrazaba más cerca de él. Sentir los brazos de mi compañero a mi alrededor, era muy reconfortante.
—Las garras de los demonios llevan un veneno que actúa como un ácido, cualquier corte es increíblemente doloroso. — Aron terminó la explicación de Minhyun.
—¿Y sin embargo, salías a luchar sabiendo que no estabas en forma? —Key preguntó, entrecerrando los ojos acusando a nuestra pareja—. No es de extrañar que Aron pensara que estabas tratando de matarte.
—No era así —suspiró Minho, sacudiendo la cabeza—. No podía dejar de ser un guerrero. Era todo lo que tenía para agarrarme. No estaba tratando de matarme, pero no estaba dispuesto a dejarlo, incluso si eso me mataba.
Saqué los colmillos de la bolsa, después de habérmela bebido entera, y la arrojé a la basura. —Eso es parte del pasado.
—Le di una mirada a Key diciéndole claramente que diera marcha atrás. Eso era triste para nuestra pareja, y el punto era ayudarlo, no traerle recuerdos dolorosos.
—Sí, pero me alegro que aclaremos las cosas sobre eso, si bien... —dijo Minho sosteniéndome en sus brazos—. Me molesta que todo el mundo pensara que era un suicida, y no podía encontrar la manera de poner lo que sentía en palabras. —Me puso en la cama y se mordió el labio—. Lo entenderé si no deseas permanecer el resto de la noche conmigo.
Sabía que era un momento importante. Admito que el don de Minho me asustaba, pero si lo negaba ahora, él podría arrastrarse detrás de esa pared que había construido y que estábamos tratando de derribar. No podía dejar que eso sucediera.
—Los accidentes ocurren —le dije, dándole una sonrisa—. No me voy a ninguna parte esta noche, siempre y cuando me quieras aquí.
Dio un suspiro de alivio y asintió. Di un grito ahogado al sentir la desesperación saliendo de mi mellizo.
—Bien, bien, que tengáis una buena noche —murmuró Key mientras se dirigía a la puerta, con la cabeza colgando ligeramente.
—Espera —le susurró Minho, tragando con fuerza—. No voy a elegir a uno sobre el otro o decir que sólo quiero a Taemin. Es sólo que los dos juntos me asustáis. Siento que estoy siendo atacado en grupo.
—Eso es lo último que queremos —dijo Key, dándole un sonrisa triste—. Está bien, compañero.
—¿Podríamos simplemente tú y yo desayunar mañana después de que haga ejercicio con Aron? ¿Tal vez jugar a los zombis y pasar el rato? —Minho estaba intentándolo. Dios, lo amaba. Me calentó el corazón. Sentí a Key entusiasmado ante la idea.
—Me gustaría mucho —contestó mi mellizo, su cara iluminada. Todo el mundo se fue, diciendo buenas noches antes de que Minho se metiera en la cama conmigo.
—Realmente lo siento —susurró mientras tiraba de mí de nuevo contra su pecho, en cucharita detrás de mí. Traté de ocultar mi sorpresa. Esto era mucho más íntimo que antes, y dada la forma en la que su erección frotaba mi culo, sabía que él también lo sentía.
—No lo hiciste a propósito y me ayudaste cuando lo necesité. No hay nada que perdonar —le dije suavemente, frotando mi mano sobre el brazo que me envolvía.
—¿Tienes miedo de mí ahora? Key me miró como si fuera un monstruo. —Minho sonó tan triste y perdido, que hice lo único en lo que pude pensar... decirle la verdad.
—Es un shock y es un regalo del que jamás he oído hablar antes, así que sí, el regalo, me da miedo. ¿Pero tú? No, no me asustas, ni a ninguno de nosotros. Si Key hubiera sentido miedo, yo lo habría sabido. Sólo sentí su conmoción y confusión. —Quería gritar 'mentiroso mentiroso, te va a crecer la nariz como a pinocho'. Key había estado listo para joder a todo el mundo.
—Bueno, bueno —suspiró con alivio—. Nunca lo usaría en ti intencionadamente. Joder, la mayoría de las veces no me gusta ni utilizarlo en los demonios. Parece tan cruel, incluso si son los chicos malos.
En ese momento, supe que lo que había dicho no era una mentira. No tenía miedo de él. Cualquier persona que se preocupara por no torturar a los demonios, no era alguien a quien hubiera que temer. Y tan pronto como le dijera esto a Key, estaría de acuerdo.
—Eres un hombre bueno, compañero. —Y lo dije en serio. Unos momentos más tarde, oí la respiración de Minho , lo que indicaba que se había quedado dormido.
Bueno, los dos lo necesitábamos.
MINHO.
—¿Tu chico está bien después de la última noche? — preguntó Aron mientras caminábamos alrededor de los terrenos Kwak. La hierba era verde y exuberante, y los árboles estaban llenos de hojas. Lo que era realmente extraño, ya que era diciembre. ¿Cuándo diablos había estado la hierba verde en Virginia en diciembre? No recordaba que fuera así en todo el Complejo de los Guerreros. Tal vez esas píldoras de la felicidad estaban volviéndome un poco loco.
Extraño.
El aire fresco se sentía muy bien cuando lo respiraba. Aron mantuvo un caminar lento, pero me sentí mejor de lo que lo había hecho en meses, y realmente quería estirar las piernas.
—Sí, Taemin dijo que no me tenía miedo y que sabía que había sido un accidente —le contesté, aliviado de que hubiéramos superado ese obstáculo, y no sólo significara que accidentalmente le había hecho daño. Mi don tendía a hacer flipar a mucha gente—. Sin embargo todavía estoy muy nervioso a su alrededor.
—¿Cómo es eso?
—Es como si después de tantos meses de tener una parte de mí odiándolos y la otra deseando que volvieran, mis entrañas no supieran qué hacer con ellos ahora que están aquí. Diablos, no dejo de pensar que voy a parpadear y darme cuenta que ha sido sólo un sueño.
—Creo que eso es normal, teniendo en cuenta todo lo que has pasado —dijo Aron después de un minuto pensando—. Estoy encantado de ver que tienes mucho mejor color hoy. Y no quiero sonar como un gilipollas, pero estoy orgulloso de que les estés dando otra oportunidad.
—¿En serio? —Me preocupaba que pensara que lo estaba dejando todo atrás con demasiada facilidad.
—Sí, Minho, lo estoy. La jodieron, pero no quisieron herirte. Actuaron precipitadamente sobre sus propias emociones, pero saltaron a un avión en el segundo que supieron que no estabas bien. Eso habla mucho de su carácter. —Me contó exactamente lo que sucedió en Irlanda, y cómo mis compañeros terminaron regresando aquí.
—Me sentí muy bien sosteniendo a Taemin—admití tímidamente, mi cara calentándose por la vergüenza—. Me sentí casi completo, pero triste por otro lado.
—¿Debido a que Key no estaba allí? —me preguntó con suavidad, sin juzgarme en absoluto.
—Yo creo que sí —le susurré, sintiéndome como un gatito.
—Necesitas contarles tu pasado, Minho. Sé que no quieres, y si no puedes te ayudaré, pero creo que debes ser tú. Te ayudará.
—¿Cómo voy a decirles que tenía una familia y una vida jodida antes de convertirme en un guerrero, y que eso fue lo que me ayudó? —gruñí, odiando mi pasado.
—Porque lo entenderán y porque necesitan ayudarte a aliviarte cuando estén a tu alrededor, y al mismo tiempo te ayudarás a ti mismo. Además, no es algo debas esconder a tus compañeros. No importa lo difícil que fue para mí, pero no lamento habérselo contado a Minhyun. El destino no te hubiera dado dos compañeros si no pudieran manejar la situación.
—¿Qué pasa si se asustan y corren de nuevo? —le pregunté, expresando mi mayor temor.
—Amigo, no olvides lo que pasó anoche, casi le fríes los nervios a tu pareja y aun así se subió a la cama contigo. No se van a ir a ningún lado. —Parecía tan seguro que estaba dispuesto a confiar en sus instintos.
—Bueno, hablaré con ellos. Pero no estoy seguro de si puedo decírselo a ambos a la vez.
—Entonces díselo solo a uno y que él se lo cuente al otro. Pueden sentir sus emociones, así que dudo que se pierda nada en la traducción —sugirió Aron, pero negué.
—No, tengo que contárselo a ellos juntos. Si sigo dividiendo mi tiempo entre ellos, empezarán a pensar que sólo quiero a uno.
—Sólo tienes que ir lento. Lo estás haciendo bien, y no quiero que gatees de nuevo a tu agujero.
Me alegré cuando volvimos a la casa, listo después de esa conversación. Era como si hubiera frito mis propios nervios con todo lo que había sucedido. Sólo podía ocuparme de algunas cuestiones cada vez. Demasiadas, y me sentía como si me sobrecargara y me rompiera.
—Esto se siente un poco tonto. —Me reí cuando Aron me acompañó de regreso a mi celda, habitación o casa.
—Sólo dame el gusto hasta que sepa que no te romperás de nuevo —dijo suavemente. Hice una mueca, pero asentí. Eso era justo—. No quiero que pienses que quiero lanzarte mierda, pero necesito que entiendas por qué. El camino que elegiste no es la mejor manera para sanar. Infiernos, la mía tuvo todo tipo de giros y bucles para que, si no hubiera tenido a alguien cuidándome, me hubiera lanzado directo al infierno.
—Pero en algún momento vas a tener que confiar en que puedo hacer esto —le contesté, haciéndole un gesto de que no lucharía, mientras caminábamos de nuevo a mi habitación. — Dejarte ir al aeropuerto para que salieras corriendo, fue una de las cosas más difíciles que he tenido que hacer. Estaba muy asustado de que no regresaras o te perdieras a ti mismo, pero confié en que me decías la verdad.
—Correcto, pero me mantuviste unos días en el hospital antes de llegar a ese punto. Así que por lo menos dame unos pocos días aquí —respondió. Me encogí de hombros y me quité la sudadera—. Nos vemos después del trabajo.
—Está bien. ¿Puedes enviar a mis dos compañeros con el desayuno? Si tengo que probarte que puedo manejar las cosas y volver de nuevo a mi vida normal, lo haré.
—¿Por qué de repente estás tan en contra de todo esto? Pensé que te lo ibas a tomar como un tiempo sabático. —Parecía confundido y dolido. Eso no era lo que quería.
—Debido a que es una jaula, Aron. Se trata de una muy bien decorada y totalmente equipada jaula, pero sigue siendo una jaula. Tenías que saber lo difícil que sería para mí, y todo el mundo sólo sigue mirándome con lástima. —Su rostro palideció tan rápido que supe que no se había dado cuenta de eso.
—Lo siento tan jodidamente —susurró—. No estaba pensando. Solo quería ayudarte.
—Lo sé, y no estoy enojado, pero aun así es difícil.
—¿Qué tal si modificamos las reglas —dijo rápidamente cuando me giré hacia el cuarto de baño—. Si me prometes no luchar contra tus compañeros y quedarte con ambos, puedes salir de la habitación en cualquier momento que desees. ¿Trato?
—Sí, eso es genial —suspiré con alivio. De repente, no me sentía tan atrapado—. Puedo manejar eso.
—Bueno, bien. Bien. No pensé sobre cuando...
—Está bien. Lleva tu culo al trabajo. —Me reí, porque no quería ahondar en el pasado, cuando iba a hacerlo muy pronto, cuando hablara con mis compañeros. Cuando vi que Aron todavía se veía molesto, me decidí a lanzarle un hueso—. ¿Y tú y yo podríamos cenar esta noche? Obtener los ingredientes para hacer lasaña y pasar el rato, si Minhyun está bien con eso.
—Sí, entrará en celo mañana, así que va a estar bien con eso. —La cara de mi amigo se suavizó tanto por el alivio como por la felicidad ante la idea. Me hizo un gesto, y se fue. Entré en el cuarto de baño y abrí la ducha. Me sorprendió lo sudoroso y cansado que estaba simplemente por caminar. Pero, de nuevo, después de meses y meses de no cuidarme, a veces sólo levantarme de la cama era agotador.
Terminé de ducharme, buscando una toalla para secarme mientras todavía estaba perdido en mis pensamientos. La envolví alrededor de mis caderas, agarrando otra para el pelo, pensando que necesitaba un corte mientras salía del baño. Taemin abrió la boca y casi se le cayó la bandeja de comida que sostenía. La puso sobre la mesa y corrió hacia mí.
—Querido Dios —susurró mientras trazaba las marcas irregulares en mi pecho con los dedos. Me di cuenta de lo que lo había asustado así que eché un vistazo e hice una mueca de dolor cuando vi que las marcas de las garras seguía estropeando mi cuerpo—. ¿Por qué no han sanado?
—Las lesiones causadas por los demonios normalmente tardan más en sanar, y ya que mi cuerpo no estaba en plena forma, está llevando aun más tiempo. —Me encogí de hombros, no iba a hacer un gran problema por eso. Me estremecí cuando sus dos manos comenzaron a trazar las marcas.
—¿No puede el doc sanarte? —Key preguntó desde el otro lado de la habitación, con preocupación en su tono.
—Ren tiene suficientes personas en las que necesita utilizar su don. Además, tiene un bebé y otras responsabilidades—le contesté y me alejé de Taemin—. Sanarán con el tiempo. Mi vida no está en peligro por ellas, sólo son feas.
—Nada en ti es feo —susurró Taemin cuando se acercó de nuevo. Empecé a ponerme nervioso hasta que me di cuenta de que Key todavía estaba en el mismo lugar. Me miraba fijamente con aquellos preciosos ojos color plata, pero la postura de su cuerpo indicaba que no tenía intención de moverse.
—¿Qué estás haciendo? —pregunté en un tono más alto de lo normal.
—Sólo quería un beso de buenos días —admitió Taemin tímidamente, sonrojándose de un bonito color que me encendió—. Pensé que estaría bien después de anoche. Perdon...
Ni siquiera lo dejé terminar la frase. Me incliné y rocé mis labios sobre los suyos. Gimió y se apoyó en mí. —No soy bueno en estas cosas —le dije con una voz ronca que apenas reconocí—Siempre asumo que no lo comprenderéis y pensaréis que estoy tratando de rechazaros. —Miré a Key —. ¿Está bien?
—Sí, lo entiendo. ¿Me darás también a mí un beso de buenos días? —Vi en sus ojos el brote de lujuria, y comencé a moverme hacia él, atraído como una polilla a la luz. De repente había cruzado la habitación y envuelto mi mano en su nuca, tirando de él hasta mi boca. Simplemente lo sostuve, sobre todo porque solo llevaba una toalla y Key podía sentir exactamente cuánto me gustaba el beso.
—Espera —gemí cuando sentí a Taemin a mi espalda—. No puedo estar rodeado así. —Rápidamente me separé de ellos como una flecha, sintiéndome como un completo gilipollas—. Lo siento.
—¿Nos quieres decir por qué has reaccionado de esa manera? —preguntó Taemin con suavidad, la preocupación y la confusión jugaban en sus facciones.
—Por eso os pedí que vinierais a desayunar —dije rápidamente.
Y entonces necesité hacer alguna cosa con mis manos. Me acerqué al armario de la ropa y tomé unos vaqueros y una camisa. Me metí en el cuarto de baño y rápidamente me vestí. Cuando volví, mis dos compañeros estaban sentados en la mesa, ya habían descubierto el desayuno, y miraban incómodos.
Me acerqué y agarré uno de los platos de huevos con tocino, y me fui a sentar al borde de la cama. —Esto va a ser difícil para mí, sólo se lo he dicho a Aron y al coordinador del Complejo de los Guerreros cuando finalmente encontré mi camino hasta allí. Así que solo tened paciencia conmigo y permaneced ahí.
—Podemos hacerlo —dijo Taemin lentamente. Todos tomamos unos cuantos bocados del desayuno.
—Mis padres no eran buenas personas —suspiré, sacudiendo la cabeza—. Cuando éramos niños, nos explotaban haciéndonos trabajar en sus fábricas, y cuando no estábamos trabajando, nos mantenían encerrados en los pequeños cuartos que había detrás de ellas. Mis primeros recuerdos son de trabajar en una máquina de coser, copiando modelos de diseñadores.
—¿Cuántos años tenías? —Key preguntó, su cara pálida.
—Probablemente cinco o seis años —le respondí con un encogimiento de hombros—. Es duro decirlo, pero nosotros no celebrábamos los cumpleaños ni realizábamos un seguimiento de cuántos años teníamos. No es como si nos amaran o nos cuidaran. Infiernos, crecí enfermizo y desnutrido, vestido con retazos de telas. —Hice una pausa, tomando una respiración profunda antes de continuar—. No podría tener más de ocho años cuando apareció mi don. A veces, si no nos comportábamos de acuerdo a las normas de mis padres enfermos y retorcidos, nos golpeaban.
»Recuerdo esa edad. Caray, todavía lo hago. Mi padre llegó y me golpeó por algo, y le grité. Cayó al suelo, retorciéndose de dolor, y me di cuenta de que yo lo estaba controlando. Tenía tanto miedo, que recuerdo que me oriné y lloré pidiendo perdón. Se levantó después de que el dolor pasara y se rio.Quiero decir, era un psicópata, su risa asustaba. Pensé que podría matarme.
»Pero estaba muy emocionado. Podría herir a la gente sin dejar moretones. La siguiente vez que uno de mis hermanos se salió de la línea, me amenazó con dispararle a mi hermanita si no usaba mi don con ellos. Estaba en medio de todos los niños, y los mayores habían llegado a ser abusivos después de los años de palizas. Por lo tanto, tenía que herir a alguien que significaba algo para mí o ver a mi padre matar a mi hermanita.
—No tenías otra opción —dijo Key suavemente—. Te puso en una situación imposible, Minho.
—Lo sé, pero no sabía cómo controlar mi don y accidentalmente terminé matando a mi hermano mayor. Mis padres se asustaron y me golpearon hasta casi matarme —les susurré, mis ojos comenzaban a arder.
—Es por eso que cuando te rodeamos tus monstruos salieron —dijo Taemin, asintiendo comprensivamente.
—No —me eché a reír amargamente—. Eso no fue nada comparado con lo que mis hermanos mayores hicieron. Me rodeaban todas las noches cuando nos encerraban en la habitación para golpearme. Apenas sobreviví a mi infancia y me juré que nunca me acorralarían en una esquina otra vez.
—¿Puedo preguntarte cómo puedes seguir siendo guerrero, ir a la batalla y luchar cuando te rodean? —Key me dio una mirada curiosa. No había en ella desprecio o condena, sólo me preguntaba.
—Porque entonces el objetivo es matar —le contesté, bajando mi cabeza por la vergüenza antes de llenarme la boca de más comida y masticar furiosamente. Era una táctica estúpida, pero necesitaba tan sólo unos minutos antes de continuar—. Nunca luché contra mi familia. No pude. Sí, eran horribles, pero eran mi familia. No es lo mismo con los demonios, pero si lo sería con vosotros dos. No me importaría si tratarais de matarme, sé que nunca podría tomar represalias o arriesgarme a lastimaros.
—Así que lo que realmente te aterra es que la gente que quieres te rodee o conspire contra ti —conjeturó Taemin con un gesto de comprensión—. Y en cuanto al miedo, es lógico, puesto que no sabes que nunca te haríamos daño.
—Supongo. —Me encogí de hombros otra vez. ¿Qué otra cosa podía decir para tratar de defender mi jodida mente?—. No es que crea que me vais a lastimar, pero cuando me siento rodeado o que alguien confabula, pierdo la razón. Cuando estoy luchando contra los demonios, tengo armas y las uso contra ellos. Con vosotros, es más el instinto de correr. Es por eso que no permití que me reclamarais cuando nos conocimos.
—¿Pensante que te íbamos a lastimar? —Key preguntó, sus ojos muy abiertos por el choque.
—No, pero eráis dos contra mí, y me asusté. Necesitaba un momento para pensar y malinterpretasteis lo que estaba tratando de decir. Simplemente significaba que no podía entrar de lleno en el apareamiento. Necesitaba tiempo para procesar que tenía dos compañeros. Y sentí que necesitabais saber la verdad sobre mi pasado antes de reclamarme.
—Estamos muy apenados —susurró Taemin, sus ojos inundados de lágrimas. Al final, una se extendió y se deslizó por su mejilla—. Perdimos totalmente los estribos y sacamos conclusiones apresuradas. Deberíamos haber sido mejores compañeros y haberte escuchado.
—Todos cometimos errores en ese caso. Sólo necesito que comprendáis porqué cuando saltó todo por los aires no fui capaz de ir detrás de vosotros. Yo pensé...
—Por la forma en la que actuamos, pensaste que podrías estar caminando directo a la misma situación que habías vivido en tu pasado. —Key me miró como si le hubiera dado una patada en los huevos, se veía muy dolido, pero no iba a mentir. Asentí, mirando hacia mi plato.
—No pude hacer que mis pies se movieran. No pude ir a por vosotros. Estaba muy asustado —susurré, sintiendo que alguien debería quitarme mi reputación de duro guerrero—. Y los dos os pusisteis tan furiosos. Erais dos contra uno, y me quedé helado.
—Nosotros entendemos. Sabíamos que lo estábamos entendiendo mal, pero aun así nos fuimos lejos. Una vez que Aron nos dijo que no estabas bien, no volvimos locos porque no habías venido a nosotros. —Taemin meneó la cabeza, frustrado—. Diablos, yo tampoco hubiera ido detrás de nosotros después de eso.
—Sólo quería que supierais por qué no corrí detrás de vosotros. Me pareció que era importante que lo entendierais. — Parecía que ya lo habían hecho aun sin mi explicación adicional. Me empecé a sentir tonto, como el tipo que comparte demasiado cuando no se le ha pedido. Y no sabía qué hacer.
—Me alegra que nos lo hayas contado —dijo Taemin con una sonrisa—. Es importante que lo sepamos todo uno de los otros para así no hacernos daño inadvertidamente de nuevo.
—Me siento estúpido diciéndoos esto ahora, ya que de todos modos, ya no estáis enojados conmigo —murmuré, metiéndome el resto de la comida en mi boca para mantenerme ocupado.
—No, necesitábamos saberlo, Minho—respondió Key con firmeza—. Me gustaría saber cómo terminaste en el Complejo de los Guerreros. Lo has hecho sonar como si hubiera más en la historia.
—Sí, lo hay. —Los miré y lancé un suspiro de derrota. Sus rostros eran serios, como si me estuvieran haciendo saber que no había forma en la que pudiera salir de ésta—. Fue en mi transición. ¿Cuántos años tenía? No lo sé. Tal vez quince o dieciséis años, supusieron los médicos.
—¿Qué edad crees que tienes? —preguntó Taemin con suavidad.
—Aron les convenció de que debía tener diecisiete años y así podía enseñarme a conducir. Fue el primer amigo que hice cuando llegué al Complejo. Así que eso me pone en noventa y nueve. Cumpliré cien en Año Nuevo.
—¿Es ese el día de tu cumpleaños? —Taemin lo ponía difícil, ese era un tema muy delicado.
—No lo sé. Aron eligió ese día, porque dijo que era el momento de comenzar de nuevo y estaba tratando de hacer que dejara mi pasado atrás.
—Es un buen amigo, e inteligente. —Key me dio una cálida sonrisa, y de repente no me sentí tan estúpido—. Por lo tanto, estabas diciendo que en tu transición... —Estaba tratando de no ser intrusivo, lo que apreciaba, pero aun así era muy curioso.
—La mayoría de los guerreros nacen de familias de guerreros, como los Kim. Yo era una anomalía. Fue una transición dura, sobre todo debido a las condiciones de vida en la que mis padres nos habían mantenido. Pero cuando terminé, me veía bastante a como estoy ahora, demasiado alto para el peso que tenía, y aun no me había desarrollado. Mis padres se orinaron. Me golpearon mucho y me echaron, gritando que no era más que un hijo de puta que los avergonzaba.
Taemin abrió la boca, llevando su mano a la misma. Fue Key el que habló.
—Es un honor para cualquier familia tener un guerrero entre ellos.
—No en mi jodida familia. —Me reí con amargura—. Caminé alrededor de Nueva York, de donde era, hasta que olí a otros vampiros. Seguí el olor y ellos llamaron al Consejo de la costa este.
»Mandaron a alguien a por mí, y me llevaron al Complejo de los Guerreros. Me ayudaron, y me dieron la sangre y los alimentos necesarios, entonces empecé a entrenar.
—¿Cuánto tiempo después de tu transición recibiste sangre finalmente? —Taemin preguntó en voz baja. Sabía por qué lo preguntaba. La necesitábamos inmediatamente después, nuestros cuerpos estaban heridos y la deseaban.
—Una semana. —Mis compañeros hicieron una mueca de dolor, comprendiendo el inmenso dolor que había pasado—. Y el resto es historia, por así decirlo. —Eché un vistazo hacia abajo a mi plato vacío, incapaz de ver como sus expresiones pasaban a piedad... como todo el mundo hacía cuando escuchaban mi historia.
CONTINUARA.......................

No hay comentarios:
Publicar un comentario