CAPITULO CINCO
KEY
Nuestro compañero tenía tanto dolor que ni siquiera sabía lo que íbamos a hacer hasta que ya lo estábamos haciendo. Me levanté y cerré el espacio entre nosotros, tomando su plato y dejándolo de nuevo sobre la mesa. Entonces regresé a la cama. No era tan suave como me hubiera gustado, pero el edredón y las almohadas eran suaves y agradables, de un tono muy verde. Empujé a Minho para que se acostara en un lado antes de gatear al otro.
—Nos quedaremos en este lado, si rodearte —le dije suavemente cuando miró me miró inquisitivamente—. No te morderemos o reclamaremos. Sólo vamos a intentar encontrar una posición en la que estés cómodo con los dos.
—No sé cómo —susurró, su cara llena de miedo.
—Como lo hiciste antes —dijo Taemin cuando se unió a mí en la cama—. Si te sientes incómodo de cualquier manera, nos lo dices. No te juzgaremos ni nos enojaremos, compañero.
—Está bien —asintió Minho, y dio un suspiro entrecortado, soltándolo lentamente a medida que se relajaba contra las almohadas de la cama. Yo estaba acostado horizontalmente a través de la parte superior del lecho y Taemin estaba sentado en la parte inferior, pasando su mano por la pierna de Minho para darle comodidad. Me mudé hasta su pecho, estrechándolo un poco más.
—Nunca te haremos daño —le dije en voz baja cuando bajé mi boca hasta la suya. Asintió antes de inclinar la cabeza muy ligeramente, de modo que sus labios encontraron los míos. Justo como había ocurrido antes, el beso fue explosivo. Quería tenerlo todo y mucho más, y follar a nuestro compañero contra el colchón, pero tenía que ir suave y lento. No era mi punto fuerte, pero estaba dispuesto a intentarlo por él.
Moví las manos a la parte inferior de su camisa, dándole mucho tiempo para que me detuviera. Cuando no lo hizo, metí poco a poco mis dedos por debajo del tejido de algodón y la subí, rompiendo el beso un segundo para poder quitársela. Entonces me quité mi propia camisa y me moví para estar más cerca de él. Minho gruñó y profundizó el beso. Lo dejé tomar el control, a sabiendas de que era lo que más necesitaba en ese momento.
Cuando levantó sus caderas, miré hacia abajo y vi que Taemin también había perdido su camisa, y que le estaba quitando los pantalones a nuestra pareja. Sentí un estremecimiento de alivio recorriéndome. Esto podría funcionar. Nuestra pareja no nos excluiría, siempre y cuando fuésemos pacientes con él.
—¿Puedo comértelo, compañero? —preguntó Taemin mientras dejaba caer besos a lo largo de los desnudos muslos de Minho .
—Sí, por favor —gruñó, todo su cuerpo estremeciéndose, anticipando el placer.
—Y yo voy a lamerte —susurré mientras pasaba mi lengua a lo largo de su clavícula.
—Está bien —nuestro compañero casi chilló. Sonreí para mis adentros. Ese fue un tono alto para un hombre tan grande, y nosotros éramos la causa. Eso nos elevó el ego totalmente. Y también me di cuenta de que si había tenido problemas con demasiada gente a su alrededor a la vez, nunca habría tenido a dos hombres complaciéndolo a la vez. Me gustó que le estuviéramos dando a nuestro compañero algo que nunca antes había tenido.
Realmente me gustaba jodidamente.
Taemin se movió entre las piernas de Minho empujándolas hacia atrás para poder obtener acceso al agujero de nuestra pareja. Ese era un espectáculo que deseaba ver malamente, pero tendría que esperar. Nuestro compañero lo necesitaba lento y con un poco de ternura.
Empecé a besar su pecho hacia abajo, deteniéndome a jugar con sus pezones. Admiraba la forma en la que sus hermosos pezones se volvían de color rosa bajo su estado excitado. Luego seguí bajando, lamiendo todos los músculos y las cicatrices que vi. Minho estaba jadeando y gimiendo, sus ojos de color verde oscuro haciéndose eco de la lujuria de los míos, y su cabeza golpeando de un lado a otro. Su cabello rubio estaba húmedo, y me di cuenta que algunas gotas de sudor caían por su sien. Sabía que se estaba acercando. Era hora de dejar las bromas o me iba a perder todo el espectáculo.
Moví su pierna izquierda sobre el hombro de mi mellizo, Taemin, y me tragué la polla de Minho. Gritó y saltó en la cama. Si eso no hacía que un hombre se sintiera como un dios, no sabía que lo haría. Apliqué una suave presión a su carne hinchada y vibrante. Quería hacer una voltereta y saltar, al mismo tiempo.
¡Finalmente habíamos conseguido tener algo de intimidad con nuestra pareja!
No pasó mucho tiempo antes de que Minho se corriera. Tiró de mi pelo, que también estaba sudoroso por el esfuerzo, advirtiéndome. Sacudí mi cabeza y lo chupé más duramente. Gritó nuestros nombres y se corrió en mi garganta. Me tragué hasta la última gota, gimiendo de placer. Si su semen sabía así, ni siquiera podía imaginar lo maravillosa que sabría su sangre, y lo estaba disfrutando enormemente.
Cuando terminé de limpiarlo, lo solté, su flácida polla dejó mi boca con un fuerte chasquido. Taemin estaba sonriendo por un trabajo bien hecho, cuando se sentó, tres de sus dedos aún dentro de Minho. Parecía que no sólo había estado comiéndole el culo a nuestra pareja, sino que también había estado usando sus dedos. No era de extrañar que Minho se hubiera corrido tan rápido.
Mirándolo, vi que los ojos de Minho estaban muy abiertos, vidriosos, y estaba jadeando. —Quiero que Taemin me joda — jadeó Minho sosteniendo mi cabeza y atrayéndome hacia él—. Y quiero chuparte.
—¿No será demasiado? ¿Los dos a la vez? —Taemin preguntó vacilante. Le lancé una mirada. ¿Por qué tenía que ser siempre tan malditamente comprensivo? Yo también me preocupaba por Minho . No era culpa mía si no siempre sabía lo que había que decir. Yo habría aceptado la palabra de Minho y confiado en que él sabía para lo que estaba preparado.
—Ambos estaréis en el mismo lado —respondió Minho con una sonrisa. Su respiración había vuelto a la normalidad—. Puedo manejar eso, y quiero complacer a mis compañeros como ellos a mí.
—Oh, joder gracias —gimió Taemin, sacando sus dedos del culo de Minho y lubricándose la polla. Me había perdido de dónde había sacado el lubricante, pero no me importó, cuando me di cuenta de que Minho me estaba acercando más hacia su boca, su gran mano presionando sobre mi espalda. Estaba a punto de tener mi propia diversión.
Aunque, estaba dispuesto a ser mezquino y admitir que... me molestó que Taemin fuera el primero en joder a Minho. Y de repente no me importó. Minho envolvió sus labios alrededor de mi polla y no me hubiera preocupado si la habitación se hubiera quemado a nuestro alrededor.
Apoyé mis manos contra la pared mientras deslizaba una de mis piernas sobre su pecho, quedándome a horcajadas. Mi cuerpo gritaba que empujara mis caderas. Me tomó hasta la última gota de control no hacerlo. No podía arriesgarme a hacerle daño a mi compañero, eso era lo más importante. En segundo lugar, si sentía que lo estaba empujando demasiado, se volvería loco, y todo lo que habíamos estado tratando de lograr se iría a la mierda.
También era jodidamente duro debido a que Taemin golpeaba con fuerza el culo de Minho , a un ritmo tan rápido que tenía problemas para mantener mi equilibrio. No era como si estuviera montando a un pequeño individuo. ¡Oh, no, mi compañero tenía un sexi y amplio, pecho! Hice lo mejor que pude mientras disfruta de mi mamada, controlarme, bien valía la pena el placer que estaba recibiendo.
Y era un gran placer. Minho sabía lo que estaba haciendo, por lo que me pregunté con cuántos hombres habría estado. Dejando a un lado ese perturbador pensamiento, traté de concentrarme en mi compañero, absorbiendo las perfectas características que formaban su cara y el sudor que brillaba en su cabello. Se hizo más fácil cuanto más cerca del clímax me encontraba.
—¡Joder! Tu boca es el cielo —gemí, mis huevos contrayéndose contra mi ingle. Oí gritar a Taemin detrás de mí y olí a nuestro compañero corriéndose. Eso fue todo lo que necesité para llegar a mi orgasmo.
—¡Minho!
Me corrí en su garganta, gimiendo mientras seguía chupándome mientras ola tras ola me golpeaba. No me di cuenta de lo agarrado que lo sostenía hasta que finalmente me sentí saciado, y relajado, por lo que rápidamente caí a un lado de él, asegurándome de no caerme sobre su cara o hacerle daño.
—Me he corrido otra vez —exclamó Minho agotado y en estado de shock. Miré hacia él, riéndome de cómo Taemin se había derrumbado sobre el estómago de nuestro compañero. Se veía tan feliz y saciado como yo me sentía.
—Tú diste dos orgasmos y conseguiste dos —murmuró Taemin cuando Minho envolvió sus brazos alrededor de mi gemelo—. Así es como nosotros funcionamos.
—Es bueno saberlo. —Minho se rio entre dientes, besando la parte superior de la cabeza de Taemin . Fue increíblemente íntimo y tierno. Y yo estaba en el otro lado de la cama... solo. Mi corazón se hundió una vez más, sintiéndome como un extraño o la tercera rueda en nuestro acoplamiento. A Minho le gustaba más Taemin, eso era evidente. Como siempre pasaba con todo el mundo.
La diversión se arruinó para mí, y sólo quería volver a la habitación que Aron me había dado y tomar una siesta. Más tarde tendría tiempo para llorar. Pero ahora tenía que ser fuerte por mi compañero. Quedarme y darle lo que necesitara, sin importar el costo que me supusiera.
Tenía que demostrarle que era tan buen compañero como Taemin, lo que nunca era fácil. Y eso simplemente jodía
MINHO
Unos días más tarde estaba caminando por las instalaciones con mis compañeros. Finalmente me sentía como yo mismo y sabía que pronto podría pasar de caminatas a auténticos entrenamientos. Ya había recuperado un poco de peso y mi estómago no se rebelaba ante la idea de la comida o de la sangre.
Además ya no estaba encerrado, me alojaba en una habitación que estaba en el mismo pasillo donde estaban las habitaciones de mis compañeros. Todavía no dormíamos juntos ni nos habíamos reclamado unos a otros, pero estaba feliz y esperanzado por el progreso. Sí, no todo era perfecto, pero estábamos trabajando en ello.
Esa era la parte importante. A todos nos preocupaba lo suficiente para intentarlo. Eché un vistazo más a Taemin, que caminaba a mi izquierda. Me sonrió con picardía.
—Tal vez cuando volvamos podríamos tomar una ducha y que me follaras contra la pared —ronroneó Taemin alegremente. Iba a aceptarlo rápidamente, emocionado por la diversión, sobre todo porque no habíamos tenido relaciones sexuales desde esa primera vez hacía unos días.
—¿Fuiste el primero en follártelo y ahora serás al primero que él te folle? —Key se quebró, sus ojos se estrecharon con ira. ¿De dónde coño venía eso?
—Lo siento, Key—dijo Taemin, alejándose inmediatamente de mí—. No lo quise decir de esa manera.
—Nunca lo haces —gruñó y se fue a marchar. Agarré su brazo antes de que pudiera, furioso al ver el aspecto derrotado en la cara de Taemin.
—¿Cuál es tu jodido problema? —gruñí, dándole una pequeña sacudida—. Esto no es una competencia, Key. ¿Por qué saltas sobre Taemin?
—¿No lo ves? —me preguntó, volviendo su ira contra mí—. Así es como te sientes hacia mí. Ambos os estáis enamorando, y yo soy la tercera rueda de la que os acordáis en el último momento. —Su voz había cambiado de enojo a tristeza.
—Eso no es cierto —jadeé, liberándolo como si me hubiera quemado—. ¿Cómo puedes pensar eso? Me preocupo por los dos por igual.
—No, no lo haces —susurró Key, retrocediendo lentamente.
—No huyas de esto, Key—declaró Taemin—. Minho no es JungMo. Nada de esto es culpa suya, sino mía.
—¿De qué estás hablando? —Estaba pasando algo importante, y no podía permitirme el lujo de estar tan perdido como me sentía.
—Nada. Taemin tiene que cerrar su maldita bocaza. —Sus mandíbulas estaban apretadas y sus ojos entrecerrados, parecía que Key iba a lanzar toda la mierda contra su mellizo, y eso no iba a suceder mientras yo estuviera cerca.
—¡Mira! —grité, dando un paso entre ellos, para que Key se centrase en mí—. Sé que pasa algo entre vosotros dos, por lo que escúpelo. He visto lo cercanos que son Kwangmin y Youngmin, pero tú no tratas a Key como si fuera tu mellizo. Infiernos, apenas actúas como si fuera tu hermano. ¿Qué problema tienes?
—Sí, será culpa mía como siempre —respondió Key en voz baja, asintiendo—. Taemin es el mellizo bueno que todo el mundo ama, y yo sólo soy el otro.
—Fue culpa mía —susurró Taemin con tanto dolor que me volví para mirarlo. Me miró con lágrimas en los ojos—. Cuando era joven, cometí un error enorme que Key nunca ha sido capaz de perdonarme.
—¡No se trata de JungMo! —Key gritó. Su voz sonaba estrangulada cuando dijo las palabras. No sólo había cambiado su voz, sino que toda su cara se había transformado del hombre tranquilo con el que estaba familiarizado, al de una persona salvaje y desquiciada. Parecía casi como si mi compañero estuviera a punto de ser desgarrado por el dolor que estaba sintiendo.
—Sentaos los dos —dije con firmeza, pero con tanta amabilidad como pude mientras señalaba a uno de los bancos de piedra gris de la terraza, decorado con varias plantas en macetas colocadas cuidadosamente entre las rocas. Había una estatua de bronce con la figura de una mujer situada en el centro de la terraza, la serena expresión tallada permanentemente en su cara, era un contraste con nuestra angustia. Ambos asintieron y se trasladaron allí. Rodé mis ojos cuando Taemin se sentó donde yo había señalado y Key en otro banco a unos metros de distancia—. Ahora, ¿quién es JungMo?
—Nadie —dijo Key rápidamente. «Valeeee». Me volví hacia Taemin, que tenía una expresión de profunda desesperación en su rostro. Sus ojos de color plata, normalmente chispeantes de felicidad, estaban apagados. Tomó un tembloroso suspiro antes de abrir la boca para hablar.
—Cuando era un muchacho, me encontré con un hombre en la ciudad, un vampiro llamado JungMo. Sentí un tirón, él olía increíble, y pensé que era nuestra pareja. Llevé a Key a su encuentro, y me dijo que estaba equivocado, que no se sentía conectado al hombre. Me quedé noqueado y me sentí estúpido por haber cometido ese error. Key nos dejó, tan decepcionado como yo. Pero me quedé a cenar con JungMo porque pensé que era muy agradable.
—¿Puedo entender que no lo era? —Tenía la profunda sospecha de que todo eso iba a ser muy malo.
—No, no, no lo era —susurró Taemin sacudiendo la cabeza con tristeza, sus ojos llenos de vergüenza—. JungMo me dijo que no todos los mellizos o gemelos comparten un compañero y que eso era sólo un mito. Hay muy pocas familias con gemelos y mellizos , y yo no conocía a ninguna, así que no sabía qué creer. Mis Pas tenían los dos a mi Ma Heechul como compañero, pero eso era todo lo que sabía. JungMo dijo que sabía de otros mellizos que no compartían compañero y no creí que tuviera alguna razón para mentir. Nos fuimos a la cama y me quedé enganchado. Probablemente porque se llevó mi virginidad...
No pude evitar el gruñido que salió de mis labios. Vale, no los había reclamado todavía, pero no me gustaba oírlos hablar de sus relaciones con otros hombres. ¡Eran míos!
Un lado de los labios de Taemin se curvó en una sonrisa mientras seguía. —No le dije a Key que me seguía viendo con él. —Eché un vistazo a Key , cuyos labios estaban apretados en una delgada línea. No estaba mirando a Taemin, en su lugar estaba centrado en algo en la distancia, pero sabía que estaba escuchando. Volví mi atención de nuevo a Taemin.
—Después de un mes de estar con él, me convenció de que nos acopláramos. Lo llevé a casa para presentárselo a nuestros padres y se asustaron. Ellos sabían la verdad, pero yo era demasiado joven y estúpido para escucharlos. Pensé que estaba enamorado, y no entendía por qué querían apartarlo de mí. JungMo me pidió que dejara a mi familia. Key me rogó que no lo hiciera, pero hice la maleta y salí por la puerta.
—Oh —susurré, mirando a Key. Las cosas empezaban a tener mucho más sentido de por qué Key era más cerrado y a veces un poco insolente.
—Sí, oh. —Bromeó Taemin amargamente mientras miraba lejos de mí y fijaba su atención en un pequeño agujero de sus pantalones—. Estaba esperando a JungMo fuera de su casa, cuando llegó su vecino y amante. Los vi abrazarse a través de la ventana y empezaron a besarse. Entonces el hombre le preguntó a JungMo si había sido capaz de hacerme renunciar a mi familia. Parece que había sentido algo por Key, pero puesto que no eran compañeros, Key no quiso oír hablar de salir con nadie.
—Creo que a ambos les gustaba el rollo de los mellizos. Supongo que pensaron que si conseguían a uno, finalmente conseguirían jugar con los dos. Yo me había enamorado de él, pero Key no.
—¿Qué hiciste? —le pregunté suavemente, en cuclillas frente a él, para poder sostener su mirada.
—Me fui a casa. —Se encogió de hombros mientras hacía esfuerzos para mirar a cualquier lugar menos a Key o a mí—. No hablé con nadie por un tiempo, trabajé la granja, y, finalmente, me disculpé con mi familia por no haber escuchado, como debería haber hecho. Pero para entonces, el daño estaba hecho. Key nunca me perdonó.
—Eso no es cierto —dijo Key firmemente, quien por último giró la cabeza para mirar a su hermano, su tono de voz lleno de fastidio—. Te perdoné desde el momento en el que volviste a casa. No podías saber que JungMo estaba jugando contigo. Ni siquiera recordaba que el tipo me quería. Eran unos chiflados, Taemin . No fue culpa tuya.
—Sí, sigues repitiendo eso, pero nunca volviste a ser el mismo conmigo. He estado tratando de llegar a ti durante más de 600 años...
—¡Nunca te pregunté nada! —gritó Key poniéndose de pie—. Nunca te pedí que actuaras como un mártir, e hice siempre lo que tú querías para tratar de compensarte por lo de JungMo.
—Tonterías —gruñó Taemin cuando se puso de pie, por lo que caí sobre mi culo en la dura piedra—. Después de eso nunca volviste a mirarme igual. Tienes que dejarlo ir, Key. ¡Ya he pagado mis cuotas por mis crímenes! Tenía dieciocho años. Era joven y estúpido. Siento haberte herido, ¿vale? Jodidamente lo siento. Haría cualquier cosa para deshacer lo que hice, pero no puedo. ¡Tienes que perdonarme!
—¿Quieres saber por qué las cosas nunca fueron iguales?—gritó Key dándole un fuerte empujón a Taemin en el pecho—. ¡Debido a ti! Dejaste de hablarme como lo hacíamos antes. Eras el pobre Taemin, que había sido herido por el mundo feroz. Pobre y dulce Taemin que había sido engañado. Todo el mundo estaba tan preocupado por la forma en la que te afectaba, que yo era el último en quien pensaban en cualquier momento, cuando era yo el que había sido abandonado por ti.
»Pero tú sigues siendo el dulce, el que todo el mundo ama. Demonios, incluso cuando la gente nos llama, tu vas en primer lugar. Taemin y Key . Taemin y Key . Siempre, Taemin , y bueno, supongo que tendrán que aceptar a Key. Fuiste tú quien me dejaste y sin embargo, yo seguía sin ser lo suficientemente bueno para que alguien me amara. ¡Tú no confiabas en mí! ¡Y nunca volviste a comportarte como antes, aunque yo hubiera tenido razón! Si necesitabas consejo o hablar, acudías a SungYeol. ¡Te has pasado seiscientos años actuando como la parte herida cuando fuiste tú quien lo causó!
»Nunca volviste a comportarte como antes. Actuabas como si yo fuera el malvado y exigente hermano mayor, y tú fueras el pobre bebé Taemin. —Él me miró—. Y ahora que nos hemos encontrado con nuestro compañero sigues siendo el favorito. —Sus ojos se llenaron de lágrimas, que de inmediato los desbordaron. Se las secó furiosamente con los puños apretados—. Sé que soy el último. De nuevo me dejas de lado. Estoy cansado de que me aparten a un lado.
—Key, eso no es verdad —le susurré mientras me ponía de pie y tiraba de él a mis brazos, haciendo caso omiso de sus luchas—. No puedo hablar en nombre de Taemin o la forma en la que se siente, pero debes saber que compartimos un vínculo, y no puedo perderte. Ambos significáis exactamente lo mismo para mí. Simplemente ha sido más difícil enamorarme de ti, porque has estado escondido detrás de una pared, y no sabía si era por mí o por qué tenías un caparazón duro. Sin embargo, ahora tiene sentido.
—¿Lo haces? —Key preguntó, sus ojos llenándose con la esperanza que mis palabras le trajeron. De pronto calmó sus movimientos y ladeó la cabeza para poder verme mejor. Asentí, dándole un beso rápido, y pasé dedos por su pelo—. ¿Y ahora qué?
—Tienes que dejar ir lo que pasó. —La esperanza en los ojos de Key desapareció y se llenó de tanta rabia, que me sorprendió que no entrara en combustión.
—Por supuesto, estás de su lado —gruñó, y me empujó lo suficientemente duro como para alejarme. Maldita sea, mis pequeños compañeros eran fuertes. Ya estaba a unos pasos de distancia cuando lo alcancé y lo tiré al suelo.
—No voy a tomar partido —le dije mientras me sentaba a horcajadas sobre él, y fijaba sus brazos abajo. Él podría ser fuerte, pero yo era un guerrero bien entrenado y era más grande. No le permitiría que volviera a alejarme. Antes me había sorprendido con la guardia baja, pero no volvería a cometer el mismo error—. Los dos tenéis que trabajar en esto. Pero tú no lo dejas ir. Puedo ver por qué Taemin no acude a hablar contigo cuando lo necesita. Yo también tengo problemas para hablar contigo, porque siempre estás detrás de esa pared, de esa concha.
Me giré para mirar a Taemin, pero seguí manteniendo a Key abajo. —Y tú deja de caminar sobre cáscaras de huevo alrededor de él. Joder. Eso ocurrió hace seiscientos años. Muévete sobre eso, joder. Es tu mellizo y vosotros chicos actuáis más como extraños. Deja de pedir disculpas o sentirte mal por lo que hiciste, y mira quien es tu mellizo, el hombre que es ahora. Ninguno de los dos sois ya unos mocosos adolescentes. Sois adultos y hermanos que os amáis el uno al otro. Haced algo al respecto.
—No vas a estar de su lado —susurró Key sobrecogido.
—No, en esto soy neutral, como Suiza —le dije suavemente, mirando abajo hacia él—. Bueno, realmente no, porque, obviamente, estoy involucrado y tengo una opinión, además de tener interés en el resultado. Pero creo que ambos sois igualmente culpables.
—Nadie ha dicho eso jamás —exclamó en voz baja—. Siempre ha sido 'Key arregla esto', o 'no seas tan duro con él, Key '. Estoy muy cansado de que todo sea mi culpa, mi responsabilidad, mi equivocación.
—Por eso estás cansado y un poco amargado —le contesté, entendiéndolo finalmente. Asintió, las lágrimas aún caían de sus ojos—. Es hora de dejarlo ir. Os acabo de conocer, pero veo que esto es culpa de los dos. —Poco a poco me bajé de él, me puse de pie y lo ayudé a levantarse—. Pero necesitáis solucionar este problema antes de que vayamos más lejos.
—¿Qué? —Los dos abrieron la boca, sus ojos ampliándose por el shock.
—¿Nos estás castigando? —preguntó Taemin con tristeza.
—No, ni mucho menos —contesté, sacudiendo la cabeza—. Voy a daros un tiempo para que resolváis esto. No puedo seguir en medio de vuestros problemas. No voy a gastar mi vida preocupándome de que uno piense que me preocupo más por el otro, o tener que tomar partido. No me importa si los dos os peleáis, gritáis, o simplemente os sentáis a hablar. Pero tenéis que discutirlo antes de que consideréis la posibilidad de unirme a la mezcla. No voy a ser la titita que trata de arreglar una grieta enorme. Eso no funcionaría y nos destruiría a todos.
Ambos todavía se veían sorprendidos, pero era un tipo de sorpresa diferente, ya que me habían escuchado y entendido lo que estaba diciendo.
—Y entonces ¿ahora qué? —preguntó Key, mirando entre su hermano y yo.
—Voy a regresar al trabajo y a mis entrenamientos en el Complejo de los Guerreros —les contesté. Hasta ahora no me había dado cuenta de que había tomado esa decisión, pero era la correcta. Era lo que tenía que hacer—. Necesito ajustar mi cabeza en torno a un montón de cosas, decidir lo que quiero para el futuro, y retomar mi trabajo.
Los dos me miraron asustados, como si quisiera dejarlos. Me acerqué más a ellos, pasando mis manos por cada una de sus mejillas. Ambos se apoyaron en mi tacto.
—No estoy corriendo, no me voy. Solo es un tiempo de espera mientras arregláis esto y yo proceso lo que ha pasado. Cuando estéis listos, sabéis dónde encontrarme, ¿de acuerdo?
Esto no es el final. Es la mejor manera de superar este pequeño bache.
Ellos asintieron, y me incliné para darle a Key un apasionado beso. Después hice lo mismo con Taemin. Antes de que pudieran decir nada, me di la vuelta y me alejé, orando para estar haciendo lo correcto. Esto podía funcionar o estallarme en la cara.
Después de mi infancia de mierda y el resto de la mierda en mi vida, pensé que el destino me debía una, y tenía que estar de mi lado. Pero eso era sólo lo que yo esperaba.
CONTINUARA.....................

No hay comentarios:
Publicar un comentario