MINHO
Gemí mientras me despertaba, cegado por las luces brillantes, y de repente me sentí como si tuviera una importante y jodida resaca de mierda. Agarré mi cabeza, preguntándome cual sería la matrícula del coche que me golpeó. Entonces, de repente, me acordé de lo que había pasado y gruñí. Me senté en la cama, deseando no haberme movido tan rápido cuando los mareos me invadieron.
—Me diste un beso después de que Ren me sedara — gruñí. Podía oler el aroma de Aron en la sala desde el momento en el que me desperté—. ¿Quieres jodidamente explicarme esto?
—No quería que te asustaras —contestó en voz baja. Parpadeé varias veces, tratando de disipar los efectos de la droga que me habían dado—. Estabas herido y te sentías traicionado. Estaba tratando de hacerte saber que no te estaba traicionando, pero no podía pensar en ninguna otra manera de salvarte. Y me niego a dejar morir.
—No me estoy muriendo —me quejé al mirar alrededor del cuarto. Las paredes parecían estar hechas de acero y los muebles eran escasos, con sólo la cama en la que estaba acostado y una mesa de noche, la silla de metal en la que estaba Aron, y una tabla en una de las esquinas. Era tan deprimente como una prisión, por decir algo, aunque había un Xbox y un televisor contra la pared—. ¿Dónde diablos estamos?
Aron me miró por un momento pensando en su respuesta, sus ojos café claro transportaban el dolor que sintió cuando me miró y me di cuenta de qué era lo que yo pensaba.
—Tuve que construir esta habitación en el sótano para que no pudieras escapar. Shindong consiguió seis semanas del Consejo. Cuando dejes este camino de auto destrucción y empieces a cuidar de ti mismo, te dejaré salir. Pero no voy a esperar y ver cómo te matas o intentas que te maten en las misiones. —Sus manos se apretaron en puños y su mandíbula se contrajo.
—¿Es eso lo que crees que he estado haciendo? —le pregunté, la ira disipándose de mí por primera vez en meses—.¿Crees que he estado tratando de matarme?
—Minho, has perdido más de 45 kilos. No comes, no bebes sangre, asumes grandes riesgos en las misiones, siempre vuelves herido. Casi mueres en la última. —Podía ver el dolor y la miseria en él, tanto que me llegaban como olas—. Te amo, hombre. No me dejes. No renuncies a mí, y que me aspen si te dejo.
Lo pensé unos minutos. Aunque no era cierto que estuviera tratando de matarme, lo que si era verdad, es que mi forma de hacer frente al dolor no estaba funcionando. Miré a Aron. Era mi mejor amigo, uno de mis únicos amigos de verdad, y la única familia que tenía.
—¿Vas a hacerme pasar tiempo con mis compañeros? —le pregunté vacilante. Estaba dispuesto a darle a su intervención una oportunidad, o llamémoslo seis semanas sabáticas, pero tenía condiciones.
—Creo que deberías, Minho—respondió lentamente, eligiendo sus palabras con cuidado—. Ellos lo lamentan. Tú podrías haber corrido detrás de ellos al igual que ellos deberían haberte dado la oportunidad de explicarte. Creían que no los querías, y tú pensabas que no les importabas lo suficiente como para que te dieran tiempo para pensar. Al final, ¿realmente importa cómo se fue todo a la mierda, cuando ambas partes estáis sufriendo y queréis estar unos con otros?
Me encogí de hombros. Lo que decía tenía sentido, pero el dolor que sentía realmente no me permitía entrar en razón. —¿Puedes darme algo de tiempo antes de verlos de nuevo? Tengo que pensar en lo que deseo. La última vez no tuve oportunidad.
—Eso es justo. Puedo hacerlo. —Hubo una pausa antes de que volviera a hablar, mirándome más recelosamente—. ¿Por qué estás tan dispuesto a aceptar esto? Pensé que te cabrearías, y patearías mi culo por hacerlo.
—Debido a que tienes razón —le susurré, con los ojos ardiendo mientras bajaba mi cabeza por la vergüenza—. A mi manera no ha estado funcionando, y en cierto modo, no me gusta en lo que me he convertido. No estoy tratando de matarme, pero me siento tan deprimido, que la idea de la comida, la sangre, o hacer cualquier cosa, me hace sentir mal y solo quiero volver a dormir. Y en cuanto a los riesgos en las misiones, solo saltaba directamente porque me alcanzaban los mareos o tenía miedo de desmayarme en medio de algo.
—¿Has estado desmayándote? —Parecía horrorizado de que estuviera en peores condiciones de lo que se había imaginado.
—Sí, no comer hace eso. —Le solté una risita, secándome los ojos—. Solo que cuando por fin me pude obligar a comer, la mierda que sirven en el Complejo de los Guerreros hacía que mi estómago se revolviera. Y no quiero sangre, porque me recuerda que no puedo beber de mis compañeros.
—Lo sé, Minho. Iremos despacio y te curaremos. Tal vez puedas dejarlos entrar y jugar a algún juego contigo. —Él hizo un gesto hacia la TV y Xbox—. Y voy a decirle a la cocinera que te prepare lo que quieras, pero tienes que empezar a comer de nuevo. Te sentirás mejor si tienes algo más de fuerza.
—¿Filetes? —le pregunté con una sonrisa. Si iba a estar secuestrado, debería por lo menos conseguir algunas cosas buenas.
—Puedes tener lo que desees del mar o la tierra en cada comida. Sólo quiero que comas algo.
—Está bien, adelante. —Me reí. Tal vez el obligado cautiverio no sería tan malo.
—Hay unas pastillas que Ren quiere que tomes —dijo en voz baja, pensando que estaba empujando su suerte—. Es una dosis baja de antidepresivos que dijo que había alterado para funcionara en nuestro sistema.
—¿Quieres que sea como uno de esos seres humanos dopados con Prozac? —pregunté, mis ojos se ampliaron de golpe. «¡Mierda no!»
—No, nada de eso. Dijo que son suaves y que realmente no seremos capaces de notar la diferencia. Te ayudarán a tener una ventaja frente a la depresión y conseguir que tus hormonas disparen en tu cerebro más felicidad, o algo así. No entendí realmente lo que estaba diciendo. —Sus cejas estaban arrugadas por la confusión, e imaginé que Ren le que había recitado un montón de jerga médica que haría que la cabeza de cualquiera girara.
Pensé en eso durante un minuto. —En realidad, has tenido una gran cantidad de problemas para poder planear y llevar todo esto a cabo, ¿no?
—Tú vales para mí el esfuerzo —contestó en voz baja—. Por favor, sólo deja que te ayude.
—Está bien, te voy a dar dos semanas sin presentar pelea con una condición —asentí, sintiéndome mal por haberle hecho daño a mi amigo.
—Cualquier cosa —añadió él inmediatamente con un gesto feliz.
—Quiero algo de tiempo fuera. Sabes que me volveré loco si me dejas atrapado aquí todo el tiempo.
—Trato. Ahora descansa un poco mientras voy a buscar tu comida. Házmelo saber cuando estés listo para ver a tus compañeros. Se muerden las uñas por hablar contigo.
Suspiré, dándome cuenta que sería más fácil acabar de una vez que retrasar lo inevitable. —Bien, envíalos, pero de uno en uno, siempre y cuando prometan no saltar sobre mí o tratar de morderme.
—No, están demasiado alterados para estar calientes —dijo con tristeza. Lo miré con curiosidad, mientras colocaba su dedo pulgar en el sensor de la puerta.
—Realmente has hecho todo lo posible para mantenerme aquí.
—Así es. Y no creo que puedas pasar por alto el sistema. Si tratas de desactivar los sensores de mis huellas, la puerta se bloqueará automáticamente. El sistema necesita mis huellas, así que no trates de hacerlo.
—Te dije que me comportaría hasta ver si esto funciona. Pero si vienen corriendo aquí, exigiéndome cosas o lanzándome mierda, entonces voy a luchar para salir —le dije con firmeza. No iba a ser atrapado y alimentado a la fuerza por los hombres que me habían abandonado como si nada.
—No, comprobarás que están muy arrepentidos y dispuestos a hacer lo que sea necesario para que mejores. — Aron hizo una pausa, como si debatiera sobre si decirme algo o no—. Ellos quieren ayudarte y me dijeron que si no los perdonabas te dejarían ir. Dijeron que aunque eso los mataría, si querías volver con LeeJoon, no te lo impedirían.
—Oh, eso suena un poco agradable —admití encogiéndome de hombros. Estaban aquí para ayudar y en realidad no esperaban que simplemente los perdonara y lo olvidara todo, lo que me dio esperanzas.
—Ellos son buenos chicos, sino, no los habríamos traído con nosotros.
—Quiero saberlo todo, pero eso será en otro momento. Ahora mismo sólo puedo manejar este poco de información —le dije con cansancio. Pero cuando vi la tristeza en el rostro de mi amigo, le gasté una broma—. Es la primera vez que me secuestran y todo eso.
—Bueno, técnicamente diría que la primera vez fue cuando nos hicieron los tatuajes. —Se rio, y me dio un guiño.
—Oh, Dios —gemí—. ¿Cómo voy a explicárselo a ellos?
—Si quieres lo haré yo, pero no te preocupes. Minhyun ama el mío. Piensa que es su invitación personal a mi culo.
—TMI 1, amigo. TMI. —Negué mientras él se echó a reír, saliendo por la puerta. Se cerró con un ruido sordo y un fuerte chasquido que indicaba que estaba encerrado, y casi me empezó a entrar el pánico por ello. Me tomó unas cuantas respiraciones profundas y recordar que lo había hecho mi mejor amigo, no un asesino enloquecido, para calmarme.
Me decidí a explorar mi nueva vivienda. Abrí los armarios, sorprendiéndome al encontrar mi ropa allí. Y luego me fui al baño adjunto. Una vez más, las paredes eran de acero, pero la ducha y la bañera eran realmente muy grandes. El cuarto de baño, en general, era enorme, ya que el lavabo, el inodoro y la ducha tampoco eran pequeños en absoluto.
Azulejos blancos llegaban desde mitad de la pared del cuarto de baño al suelo del mismo. Esto me pareció extraño con las paredes de acero, pero daba igual.
Fui hasta el lavamanos, situado contra una de las paredes. Tenía un mueble debajo y me imaginaba que era donde estarían almacenadas las toallas. Había un espejo por encima y me miré, pero me volví bruscamente cuando vi mi reflejo, tan diferente ahora de lo que había sido.
Por lo menos, no era como una celda con barras donde todo el mundo podía verte hacer tus negocios cuando lo necesitabas. No era la cárcel. Ya que era una rehabilitación forzada, aunque no era adicto a nada, decidí llamarlo mi tiempo sabático y dejarme ir.
Sonreí cuando vi que Aron me había conseguido una nueva tablet. Estaba en la mesita de noche junto a la cama. Me acosté y la agarré, con ganas para ver lo que había puesto en ella. Fui mirando durante dos minutos, mi boca abierta. Tenía a todos mis autores favoritos y un montón de libros de romance erótico gay que estaba muy emocionado por leer. No era lo mío normalmente, pero tenía la sensación de que leería más que nunca, ya que no tenía trabajo.
Miré cuando se abrió la puerta, tratando de mantener la calma cuando uno de mis compañeros entró, cerrando la puerta después. No pude dejar de darme cuenta de lo perfecto que parecía mientras estaba allí parado con timidez, sus músculos visibles bajo la delgada tela de su camisa. Me senté, porque no quería estar acostado durante nuestra primera interacción en meses. Hubo una par de minutos incómodos cuando nos quedamos mirándonos, no estaba seguro de qué decir.
—Te ves más grande de lo que recuerdo —dije finalmente, con ganas de rodar mis ojos por lo flojo que sonaba.
—Sí. —Se echó a reír, sacudiendo la cabeza mientras se movía y se sentaba en el extremo de la cama, sin acercarse demasiado a mí—. Ya nos lo han dicho. Tú dejaste de comer y Key ,y yo nos matamos a trabajar. Con las mejoras que HyunSeong está haciendo en las granjas, ha habido más que suficiente trabajo para mantenernos un poco distraídos.
»Bueno realmente no, pero la única manera en la que éramos capaces de dormir era trabajando hasta el agotamiento. Así que sí, el efecto secundario es que hemos ganado 13 kilos de músculo. Aunque por desgracia no nos ha hecho más altos. Me gustaría tener unos cuantos centímetros más. —Hizo una pausa, sus ojos bajaron a sus manos en lugar de mirar a la pared—. Lo siento, cuando estoy nervioso me pongo a divagar.
Que le importara lo suficiente como para estar nervioso, me hizo sentir que dejar que uno de ellos entrara aquí fue la jugada correcta.
—No me acosté con LeeJoon—espeté. Dios, esto jodía—. No he dormido con nadie desde que nos conocimos.
—Entonces, ¿por qué dijiste que ibas a hacerlo? —me preguntó vacilante, mirando por encima de mí.
—No lo sé. —Me encogí de hombros porque realmente no sabía que contestar—. Estaba enojado. No estaba preparado para que aparecierais y trajerais otra vez a la superficie mis sentimientos por el rechazo. Quería haceros daño de la misma forma en la que me lo hicisteis a mí.
Taemin asintió un par de veces, pillándolo. —Lo entiendo. Nosotros nos lo merecíamos, pero tienes que saber que también estábamos sufriendo. Nosotros pensa...
—Sé lo que pensasteis —gruñí cuando levantándome de la cama y comenzando a pasearme—. Pero no fue eso lo que dije. Vosotros dos estabais demasiado ocupados discutiendo y... esto no funciona. Tengo que salir de aquí.
—Espera, por favor, no —dijo en voz tan baja que apenas lo escuché. Me volví hacia él y de repente estaba ahí, abrazándome. Quería alejarlo. Mi cabeza estaba gritándome que hiciera precisamente eso, pero mi corazón... mi corazón quería sostener a mi compañero hasta que el dolor se fuese lejos—. Voy a irme, ¿vale? Tú necesitas mejorar. No era mi intención hacerte las cosas peor.
—Está bien —le susurré, tomando un momento para frotar mi cara contra su pelo rojo y suave.
—Entonces, ¿quieres que me vaya? —Parecía confundido y dolido.
—No, está bien, voy a tratar de dejar de lado lo que pasó. — Se estremeció en mis brazos, dejando escapar un suspiro de felicidad.
—Estamos dispuestos a hacer lo que sea necesario. Sólo tienes que decirnos lo que necesitas, compañero.
—No sé lo que necesito —admití. Me sentí como un niño perdido igual que cuando pasé por mi transición y no... Ahora tampoco iba a pensar en eso. Eso no me ayudaría a superar mi depresión.
—¿Quieres dispararles a los zombies? —me preguntó mientras inclinaba la cabeza para mirar arriba hacia mí. Fue un cambio de tema al azar, y me encontré mirándolo fijo inquisitivamente— Hay un juego para la Xbox que nos gusta a Key ,y a mí, 'Zombi Apocalipsis'. Aron dijo que te gusta jugar, y es el único que conozco.
—Bueno, vamos a matar a unos zombis. —Me reí, devolviéndole el abrazo ligeramente. Me sonrió, y sentí que parte del hielo que se había acumulado alrededor de mi corazón se derretía. Un poco, sólo un poco, pero era un comienzo.
Nos sentamos, tirando de dos de las sillas de la mesa, y jugamos durante una media hora antes de que Aron nos trajera algo de comer. Tuve que admitirlo, me estaba divirtiendo. Por primera vez en un tiempo largo, realmente me reí un poco.
—Uf, a mi estómago no le está gustando esta idea —me quejé mientras miraba a la apetitosa carne. Sólo porque se viera bien, no significaba que mi estómago quisiera que me lo comiera.
—Ren nos envió algunas otras pastillas cuando lo llamé y le dije por qué que no estabas comiendo. Dijo que podrían ayudarte con las náuseas y a calmar tu estómago —dijo Aron suavemente, mirando entre nosotros—. ¿Estás bien? No quiero empujarte...
—Sí, nos estábamos divirtiendo —le contesté rápidamente, interrumpiéndolo para que no terminara ese pensamiento—. Supongo que estoy dispuesto a tratar de empezar de nuevo. — No le había dicho mucho a Taemin, pero a medida que pasaba el tiempo, me di cuenta de que era lo que quería.
—¿En serio? —exclamó Tamin, los ojos llenos de esperanza. Asentí y al instante tenía a mi compañero en mis brazos—. Gracias, gracias, gracias. —Tiró de mí hacia abajo y salpicó mi cara de besos. Uno se posó en mi boca, y por una fracción de segundo los dos nos congelamos. Entonces gruñí y ataqué sus labios. Se quedó sin aliento y se abrió para mí, y todos los meses de necesidad y anhelo me invadieron casi lo suficiente como para doblarme mis rodillas.
—No —gemí mientras separaba mi boca de él y lo apartaba—. Yo... yo... no puedo con esto todavía. ¿Tiene este pensamiento algo de sentido?
—Sí —dijo Taemin suavemente a medida que avanzaba para sentarse en una de las sillas de la pequeña mesa—. No lo hice a propósito. No voy a negar que fue bueno, pero estás en lo cierto, no podemos saltar como si nada.
Suspiré de alivio. Realmente esta vez estaban tratando de hacer las cosas de manera diferente. Tuve miedo de que saltara sobre mí por rechazarlo o engañarlo. Aron también dejó escapar el aliento que había estado conteniendo.
—Bueno, si me disculpáis, voy a hacer algunas actividades con mi compañero —dijo con un guiño—. Te veré mañana por la mañana antes del desayuno. Daremos una vuelta alrededor de la propiedad y hasta la rampa donde entrenábamos. Te ayudará a sentirse mejor y despejar la mente.
Asentí y solté lo que había estado pensando decir. —No estoy seguro de si debo patear tu culo, o darte las gracias por esto, pero significa el mundo para mí que te preocuparas lo suficiente como para preparar algo como esto.
—Prueba el agradecimiento. Si me das la patada en el culo, tendrás que hacer frente a Minhyun, y se está acercando la luna llena. No querrás pelearte con mi gato. —Sacudió su cabeza y se rio antes de salir por la puerta.
Sí, tenía razón. Minhyun era el rápido y malvado protector de mi amigo. Yo no estaba en condiciones de pelear con un cambiaformas.
—Esto tiene que estar bueno —dijo Taemin mientras quitaba las tapas de los platos en la bandeja.
—Sí, nuestra primera cita es en una celda —me quejé cuando me senté. Hice una mueca—. Lo siento. Parece que no estoy tan bien con todo esto como pensaba.
—Eso es comprensible. —Me dio una sonrisa y una inclinación de cabeza, haciéndome saber que sus sentimientos no habían resultado heridos—. No sería mi primera opción, pero es mejor que la otra y seguir estando separados.
—Buen punto —reconocí, y alcancé uno de los botes. Leí las instrucciones que Ren había escrito en el bote de pastillas. Tomé una, me la tragué con un poco de líquido y dejé el bote a un lado.
—El té de menta siempre ayuda con el malestar estomacal. Ma siempre nos lo da cuando estamos enfermos. Después miraré si Aron tiene algo y si no me aseguraré de conseguirlo. — Miré a Taemin con la boca abierta mientras cortaba la carne y tomaba un bocado—. ¿Qué?
—Nada —murmuré, saliendo de mi asombro. Todavía me miraba, y me di cuenta que no iba a salir de esto tan fácilmente—. No estoy acostumbrado a que alguien se preocupe lo suficiente como para cuidar de mí.
—Aron lo hace. —Tragó saliva con fuerza y miró a su comida—. Y ese LeeJoon parece cuidar mucho de ti.
—Aron es como un hermano —le dije lentamente, tratando de elegir las palabras correctas para no meter la pata. Corté mi carne, tomando un bocado antes de decidir cómo expresar lo que quería decir—. Tienes nueve hermanos, ¿verdad? ¿Hay alguno entre ellos con el que te sea más fácil hablar? ¿Alguien que nunca te juzga, siempre te escucha, y te permite ser tú mismo?
—Sí, así es con SungYeol. —Sus ojos se agrandaron y maldijo bajo conteniendo el aliento—. No estoy hablando mal de Key. Es mi mellizo, pero al compartir las emociones y sentir lo que el otro siente, es difícil hablar a veces.
—Eso tiene sentido. No lo tomo como que menosprecies a tu mellizo. Es solo que hay algo en algunas personas que hace que te sea fácil hablar, y estar a su lado.
—Estoy de acuerdo. Hablar con SungYeol es casi como hablar con un padre. Sabes que no se irá a ninguna parte, y sólo te permite sacarlo de tu pecho, sin tratar de involucrarse o sugerir cómo deberías manejar las cosas.
—Sí, así es LeeJoon. No soy el único que habla con él, y siendo un guerrero, es difícil hablar con nadie. Además, tenemos unos antecedentes similares, así que éramos compañeros de tragos.
»Cuando Aron estaba pasando por todo tipo de mierda con su familia, el se cerró a mí. Durante mucho tiempo habíamos sido los mejores amigos y, de repente era como si yo ya no le importara. LeeJoon y yo nos hicimos más cercanos y empezamos a dormir juntos.
»Pero eso es todo lo que era. Sólo sexo. Los dos lo sabíamos y no hay sentimientos ni queremos algo más uno del otro. Éramos amigos que algunas veces se rascaban los picores uno al otro para no sentirnos tan solos. —Era la mejor explicación que tenía, y yo estaba tratando conseguir, que si queríamos que las cosas funcionaran entre nosotros, Taemin se diera cuenta de que mi corazón no le pertenecía a otro.
—Me alegro de que tuvieras a alguien a quien recurrir cuando los necesitabas.
Comimos en un cómodo silencio durante un rato. Había leído las instrucciones de las otras píldoras, y tenía que tomármelas después de las comidas, tres veces a la día. Solo me había comido la mitad de mi carne y las papas antes de que estuviera lleno. Me acerqué a la mesita de noche y tomé una de las pastillas, la cama me llamaba.
—Espera, antes de que te vayas a la cama tienes que beber un poco de sangre —dijo Taemin suavemente. Se puso de pie y se dirigió a una pequeña nevera junto a la mesa del televisor, que no me había dado cuenta de que estaba allí. Era de unos tres metros de altura y de acero inoxidable, por lo que se mezclaba con el entorno. Lo observé sacar una bolsa de sangre con aprensión—. Key ,y yo pensamos en ofrecernos a darte una mamada cada vez que bebieras sangre si con eso conseguíamos que lo hicieras. Parece gracioso sugerirlo ahora. Pero estoy dispuesto a hacer cualquier cosa para conseguir que mejores.
Casi me tragué la lengua. ¿Qué hombre en su sano juicio renunciaría a esa oferta? «Ah, claro, yo». —Gracias, pero no podría utilizarte así. Y además va en contra de mi política de ir lento.
—Sí, eso es verdad —estuvo de acuerdo, y me entregó la bolsa. Me senté y dejé que mis colmillos salieran antes de hundirlos. Me lo bebí hasta el final, haciendo todo lo posible para ignorar las náuseas en mi estómago. Probablemente empeoraría antes de mejorar, pero tenía que empezar a tomar lo que necesitaba mi cuerpo. Cuando terminé la tiré a la basura, gimiendo cuando de pronto me sentí mareado—. ¿Necesitas al doc?
—No, pero me gustaría que te acostaras conmigo un rato. Nada de cosas divertidas. Simplemente creo que estaría bien si nos acostamos aquí y nos acostumbramos uno al otro. —Sonó estúpido y cursi, y esperé a que se riera de mí.
En lugar de eso, me dio una sonrisa brillante. —Me gustaría. —Se quitó los zapatos mientras yo hacía lo mismo y se metió en la cama conmigo. No nos pusimos en cucharita, pero Taemin se acostó a mi lado, nuestros cuerpos apenas se tocaban. Tomé su mano, entrelazando nuestros dedos, y la llevé a mi pecho dejándola allí. Él suspiró felizmente y yo cerré los ojos. Se sentía bien, y por fin pude dormir.
CONTINUARA.............
1Siglas en ingles de: Demasiada información.

No hay comentarios:
Publicar un comentario