CAPITULO DOS
MINHO
—Oye, amigo, te hemos traído algo —dijo Aron vacilante, cuando se presentó en la puerta de mi habitación. Me miró solamente un momento, y sus ojos se movieron alrededor de mi habitación, viendo los montones de ropa sucia y alimentos no consumidos que rodeaban mi cama y el tocador. Normalmente mantenía mi habitación impecable, pero ahora no veía ninguna razón para mantenerla limpia.
Sabía que Aron probablemente estaba pensando lo diferente que se veía esta habitación de la que había utilizado en su casa. Era pequeña y estaba abarrotada, debido a que era un dormitorio simple. El mobiliario estaba viejo y gastado, después de haber sido utilizado por quién sabe cuántas personas antes. Sí, no se podía negar que era lamentable en comparación con la enorme y lujosa suite que había tenido en casa de Aron.
—Deberías devolverlos y ver si puedes recuperar tu dinero—me quejé. Ni siquiera me molesté en mirarlos a él, a Minhyun, ni a mis compañeros, mis ojos nunca dejaron el estúpido juego de Xbox que estaba jugando.
—Minho, simplemente escucha, por favor —rogó Aron.
—No.
Suspiró, y lo oí entrar en la habitación. —Por lo menos has salido de la clínica. Te ves bien.
Lo miré como si le hubiera crecido una segunda cabeza y luego dejé escapar una risa seca. —Me veo como una mierda y todos lo sabemos. Gracias por la mentira.
—Te ves bien en comparación con el estado en el que estabas cuando regresaste de tu misión —gruñó. Hice una mueca. Sí, eso era cierto, ya que prácticamente había estado a las puertas de la muerte, cualquier cosa era mejor que eso.
—El demonio me dijo que era lindo, así que pensé en dejarlo jugar. —Me encogí de hombros con indiferencia, como si no me importara—. No fue culpa mía si su idea de juegos previos involucraba a mis tripas fuera de mi cuerpo.
Aron gruñó y Minhyun dejó escapar un suspiro suave ante mi improvisado comentario. «Bueno, me sorprendieron. A ver si me dejan solo de una puta vez».
—¿Podemos hablar contigo, Minho? — me preguntó uno de los Mellizos.
—No —respondí en un tono inexpresivo, aunque sentía la ira agitándose dentro de mí. En cuanto a los mellizos, me di cuenta de que estaban aún más hermosos de lo que recordaba, a pesar de que no parecían haber puesto mucha atención a lo que llevaban puesto, ya que sus prendas de vestir estaban arrugadas. Además me di cuenta de que ambos tenían ojeras bajo sus ojos—. Traté de hablar con vosotros, pero no quisisteis escuchar ni una maldita palabra de lo que tenía que decir. Eso fue hace ocho meses. Todo lo que tengo que decir ahora, es que os vayáis a la mierda.
—¿Hey, está Minho? —Oí que LeeJoon preguntaba desde el pasillo.
—Sí, entra. Yo no invité a estas personas —le grité, deseando que mis invitados tomaran la pista y se fueran.
—Perdón —ronroneó LeeJoon mientras se deslizaba pasándolos a todos. Se movió más cerca, deteniéndose cuando estaba delante de mí, bloqueando la TV—. Escuché que estabas herido. ¿Ocupado?
—Nada de eso. Estoy en vías de recuperación —le respondí con un guiño. Sí, Estaba siendo un cabrón, pero mis compañeros se lo merecían.
—Me parece justo. Tengo libre unas horas y quería ver si tenías ganas de jugar hasta entonces. —Sus ojos negros brillaban con maldad y lujuria.
—Sí, las tengo —apagué el televisor y arrojé el mando en la cama. LeeJoon me agarró la mano y tiró de mí hacia la puerta. Me aseguré de mirar a Taemin y a Key a medida que pasaba por delante—. Horas de sexo caliente es justo lo que necesito ahora mismo. Siempre sabes cómo me satisfacerme, LeeJoon .
Me sentí realmente como un cabrón cuando vi las lágrimas llenando sus ojos, mirándome como si acabara de darles una patada en los huevos. No debería importarme después de la forma en la que me trataron, pero lo hacía.
—No hagas esto, Minho—rogó Aron mirando a mis compañeros—. Hay algunas cosas que después no se pueden deshacer, no importa cuánto se lamenten.
—No tengo ninguna razón para lamentarlo más tarde — gruñí, mis pelos de punta por la acusación—. Me rechazaron,¿recuerdas? Se fueron sin dejarme decir ni dos frases. Por lo que a mí respecta, no tengo compañeros. Y gracias por estar a mi lado, amigo.
Aron me miró con esa mirada de introspección que una vez había hecho que mis rodillas temblaran. —¿Dónde se ha ido mi mejor amigo? Quiero a Minho de vuelta.
—Soy Minho. La nueva y mejorada jodida versión de Minho.
LeeJoon me dirigió una mirada divertida, y asentí para que nos fuéramos. Los dejamos a todos en mi habitación, sin molestarnos en cerrar. No lo hice a propósito. Realmente no tenía nada que valiera la pena robarme. Era sólo basura.
No dijo ni una palabra de camino a su habitación. No era el momento, estábamos en el pasillo. En el momento en el que estuvimos solos en su habitación, fui y me derrumbé sobre la cama.
—¿Quieres decirme qué era todo eso? —preguntó LeeJoon suavemente cuando se sentó a mi lado y apoyé la parte superior de mi cuerpo en su regazo.
—Nada, vamos a tener relaciones sexuales —le contesté, pero ni siquiera se movió.
—Sí, puedo decir que eso no va a ocurrir. —Soltó una risita—. Puedes haberlos engañado a ellos diciéndoles que ibas a echar un polvo, pero yo te conozco mejor que eso, Minho. La única razón por la que entré, fue porque estaba caminando y oí lo mal que estaba tu tono. No hemos follado desde que Aron encontró a su compañero. Pensé que era porque todavía sentías algo por él y te lamentabas por su apareamiento, pero ahora que he visto a esos dos calientes pelirrojos mirándote como si fueras un dios, sé que hay más en la historia.
—Son mis compañeros. Me rechazaron y se fueron. No los he visto en ocho meses. Fin de la corta historia —susurré.
—¡Oh, amigo! —me susurró LeeJoon mientras yacía en la cama, tirando de mí hacia arriba sobre su pecho y abrazándome con fuerza—. ¿Es por eso que te has tratado a ti mismo de esta manera? Minho, amor, te mereces algo mucho mejor que esto.¿Por qué no me dejas que te ayude?
—LeeJoon, todo lo que hacíamos era beber demasiado y follar algunas veces. ¿Si me hubiera presentado aquí, llorando porque mis compañeros no me querían, me habrías sostenido mientras yo lloraba? —No pudo haberse perdido el implícito 'sí', claramente destacado en mi tono.
—Lo estoy haciendo ahora, ¿no? —respondió con suavidad mientras pasaba sus dedos por mi pelo. —Hemos sido amigos desde mucho tiempo antes de que alguna vez hubiéramos tenido sexo, Minho. Hubiera estado ahí para ti, como tú lo habrías estado para mí.
—Lo siento, no creo eso. —Pero hubiera estado, porque tenía que hacerlo. LeeJoon era un gran tipo, siempre entendiendo, y la única persona entre la mayoría de los guerreros con el que podía hablar. Nunca juzgaba o hablaba mal de nadie. Era fácil estar cerca de él, era un gran oyente, y una verdadera buena persona.
«¿Por qué el destino no me lo había dado como pareja?Las cosas habrían sido mucho más simple entonces.»
—Ellos no me quieren —susurré, y mi cuerpo empezó a temblar por los sollozos silenciosos.
—Sin embargo, ahora están aquí. Tal vez se han dado cuenta que han perdido la oportunidad de su vida —dijo suavemente. Negué, no estaba dispuesto a saltar de nuevo al nido de serpientes y comprobar cómo me mordían nuevamente. Simplemente no podía manejarlo. Sabía que no sobreviviría.
KEY
—A la mierda con esto —gruñí, después de unos minutos en los que todos estuvimos de pie noqueados por la tormenta que nos lanzó mi compañero—. No hay manera de que me quede quieto mientras se folla a otro hombre. —Estaba cansado e irritado. Habíamos estado viajando durante mucho tiempo y ahora estábamos en ese enorme Complejo de los Guerreros que me era totalmente ajeno.
Cuando nos habían conducido hasta aquí, tanto Taemin como yo nos habíamos sorprendido por la enormidad del edificio hecho enteramente de piedra, y tan pronto como entramos, nos enfrentamos a un laberinto de pasillos y puertas para elegir. Me alegré de que Aron estuviera con nosotros. De lo contrario, estaba claro que nos hubiéramos perdido.
—Perdiste el derecho a enojarte desde que lo abandonaste—señaló Minhyun. Tenía razón, y eso consiguió que me dieran aún más ganas de estrangularlo.
—Key, podría ser peor —declaró Taemin mientras corría detrás de mí. Negué, sin pensar que hubiera alguna manera de que esto fuera peor. Me agarró de la mano segundos antes de que pudiera llamar a la puerta desde donde el aroma de nuestra pareja llegaba—. Escucha.
—Ellos no me quieren —dijo Minho en voz tan baja que incluso con nuestra superior condición auditiva apenas pudimos escuchar a través de la puerta.
—Ellos no están teniendo relaciones sexuales —le susurré, sintiéndome aún más cabrón por estar escuchando lo que evidentemente era una conversación privada.
—Oh, gracias a Dios —suspiró Aron mientras se pasaba las manos por su cara—. Entonces, una parte de Minho todavía está ahí. Solo repartió golpes a diestro y siniestro para haceros daño porque está herido, pero no es tan gilipollas e imbécil como para seguir adelante con esto.
—¿Qué hacemos ahora? —preguntó Taemin , con los ojos tan llenos de tristeza que lo atraje a un abrazo.
—No lo sé —respondí con honestidad. Habíamos decidido venir tan rápidamente que no era como si hubiéramos tenido tiempo para formular ningún plan.
—Creo que vamos a tener que utilizar medidas desesperadas, Aron—dijo Minhyun con un suspiro de agotamiento—. No puedo pensar en ninguna otra manera de llegar a él. ¿Se puede?
—No, pero nunca me perdonará. —Minhyun frotó el pecho de Aron con sus manos en un gesto reconfortante—. Pero prefiero que me odie y que viva realmente, a que sigua siendo la cáscara de hombre que ha sido últimamente.
—Lo sé, mi amor. Una vez que entre en razón, no permanecerá enojado contigo.
—¿De qué habláis? —Me pregunté qué tipo de plan sería.
—Salgamos de aquí antes de que nos den un puñetazo. Tenemos mucho que hacer si vamos a seguir adelante con este trabajo. —Aron miró alrededor, con bastante seguridad, habría varios guerreros en las salas mirándonos directamente.
Ninguno de nosotros dijo una palabra mientras nos dirigíamos hacia el vestíbulo por donde habíamos entrado. Aron se paró delante de una oficina, entró y dejó una carta en un escritorio. Ahora mi curiosidad me estaba comiendo vivo. Salimos corriendo hacia su coche, y subimos todos con rapidez.
—Hemos construido una celda en el sótano —dijo Aron una vez que estuvimos en coche—. Minho podría salir de una habitación normal, simplemente tirando abajo la puerta o perforando los paneles de yeso. Pero esta habitación está construida con acero sólido, por lo que no podrá salir, sobre todo en su estado debilitado.
—¿Quieres secuestrar a nuestra pareja y encerrarlo? — preguntó Taemin, abriendo mucho los ojos con sorpresa.
—Estoy abierto a otras sugerencias —gruñó Aron—. Se está muriendo lentamente, y después de esta última misión, la gente sabe que algo está pasando y será aún más imprudente. Si no podemos conseguir que atraviese su dolor y su ira, entonces voy a fijar su culo en el suelo y obligarlo a comer y tomar la sangre que necesite hasta que entre en razón. Pero no voy a encadenarlo a la pared ni nada parecido. Incluso tendrá acceso a un cuarto de baño.
—Esa no es una mala idea —estuve de acuerdo, teniendo en cuenta la mala mirada que mi compañero nos había echado cuando se iba con el Adonis pelinegro. Minho parecía un paciente humano que estaba siendo acribillado por la enfermedad del cáncer. Su piel tenía tonos de gris casi enfermizo y estaba prácticamente colgando de sus huesos.
Su cabello brillante estaba triste y sus ojos verdes oscuros hundidos en su cara, después de haber perdido también su brillo y vitalidad. Se veía como si estuviera llamando a la puerta de la muerte, pidiéndole que lo dejara entrar.
Me había asustado lo suficiente como para aceptar cualquier loco plan con el que tuviéramos, aunque fuera una mínima posibilidad.
—A nosotros también nos odiará —dijo Taemin , mordisqueándose su labio inferior.
—Sí, pero estará vivo. Incluso aunque nunca nos perdone, no puedo vivir con la idea de que lo hemos destruido —le susurré, mis ojos ardían por el dolor—. Prefiero levantarlo y enviarlo a los brazos de LeeJoon y que tenga una vida feliz. Si no puede perdonarnos, lo dejaremos ir, pero no podemos simplemente dejarlo que siga así.
—Te dije que alguien relacionado con Kwangmin y Youngmin tenía que tener un buen corazón —dijo Minhyun con una sonrisa mientras se volvía para mirarnos desde el asiento delantero—. Aunque todavía creo que sois unos gilipollas por haberos alejado de esa manera y no haber regresado. No deberíamos haber tenido que ir desesperados a por vosotros, ocho meses después.
—Sí, tienes razón gato —coincidió Taemin con una inclinación de cabeza, disparándome una mirada desagradable.
—No te atrevas a culparme. Yo no te amarré en Irlanda. Querías que regresáramos, y te dijo que no, que yo no iba, pero tú podías haber vuelto. —Estaba cansado de llevar la culpa de eso.
—Sí, tienes razón —suspiró mientras frotaba la mano sobre su nuca, nervioso. Luego se volvió a mirar a Minhyun—. En nuestra defensa, pensamos que no nos quería. Si hubiéramos tenido la más mínima idea de que Minho estaba sufriendo, lo habríamos dejado todo y hubiéramos vuelto.
—¿Cuál crees que es la razón por la que os permití subir a mi avión? —dijo Aron, echándonos un vistazo por el espejo retrovisor—. Si hubierais elegido dejar vuestras pollas en Irlanda, os hubiéramos dicho dónde podíais metéroslas. Pero como sólo os llevó dos minutos decidir venir con nosotros, aunque no todo está perdonado, eso dice algo de vuestro carácter.
—Muy bien —dijo Taemin mientras miraba por la ventana.
—¿Así que a donde vamos? Necesitamos ayuda para secuestrar a Minho, ¿verdad? ¿Y qué fue esa carta?
—Vamos al Complejo Kim para obtener algunos de los dardos noqueadores de Ren—explicó Aron a medida que aceleraba. Tuve la sensación de que estaba rompiendo todas las leyes estadounidenses de la conducción—. La carta es de Shindong. Le rogué que escribiera algunas órdenes para Minho diciéndole que tenía que ir a Grecia a ayudar a CAP con algo. Esperamos que de esa manera nadie sepa que se está perdiendo para que su posición como guerrero no sea cuestionada.
—¿Por qué sería eso un problema? —preguntó Taemin, lanzándome una confundida mirada.
—¿Lo has visto, Taemin? —respondió Aron con suavidad—. No está en condiciones de salir en ninguna misión. Estamos tan cortos de guerreros hoy en día que no se puede ser demasiado exigente, pero los demás guerreros han comenzado a negarse a ir en las misiones con él, afirmando que es el comodín que toma riesgos peligrosos. Mucho más de eso, y podría ser retirado al banquillo, tal vez para siempre.
—¿Ser un guerrero es una parte importante para él? —Yo no creía que ningún empleo fuera tan importante, pero Aron parecía creer que Minho se moriría interiormente si lo despidieran.
—Lo primero que tienes que saber para estar acoplado a un guerrero es que no se trata solamente de un trabajo, es lo que son. Es innato —explicó Minhyun.
—Sin embargo, HyunSeong renunció fácilmente. —Taemin estaba tan confundido como yo. No lo entendíamos bien.
—Eso fue, sobre todo, porque estaba preocupado de que si volvía, nuestro padre matara a tus hermanos. No quería renunciar plenamente a eso, pero la seguridad de ellos era más importante para él. —Esa parte ya la sabíamos, pero nunca pareció que fuera un problema para HyunSeong. ¿Tal vez en cada persona era diferente?—. Además, HyunSeong llevaba siéndolo mucho tiempo. Ha pasado siglos siendo un guerrero. Minho es todavía muy joven, no llega ni a cien. Así que todavía tiene, o tenía, supongo, esa necesidad de salvar al mundo.
—Está bien, podemos manejar que sea un guerrero, si no es temerario —dije rápidamente. Llegados a este punto, teníamos las de perder si exigíamos algo—. Así que parte de este plan consiste en salvar su culo de los guerreros.
—Exactamente —respondió ron mientras se detenía frente a las enormes puertas de hierro. Presionó un botón en el portero y se identificó él mismo y a los que íbamos en el coche. Hubo un pitido y las puertas comenzaron a abrirse. Nos condujo hasta la casa principal, aparcando al frente antes de salir y dirigirnos a las puertas principales.
—Me sorprende que los Kim estén a bordo del plan — dije en voz baja—. Pensé que iría en contra de su moral.
—Por favor, la mayoría de las veces están más chalados que cualquiera de nosotros —respondió Minhyun con una risita.
Nos dejaron en el interior y el mayordomo nos condujo a lo que llamaban sala. Nunca me acostumbraría a esas grandes mansiones. Esta sala era más grande que varias de las habitaciones de nuestra casa juntas.
Las paredes estaban pintadas de un rojo intenso que iba bien con el cuero de las sillas y el sofá. También había una gran chimenea frente a la zona de estar. Los leños crepitaban agradablemente en la chimenea que estaba forrada de algún tipo de madera oscura. Quizás cerezo. Por encima de ese impresionante trabajo de madera, me di cuenta que había varias pinturas enormes de paisajes de montaña.
Debían medir sobre 1.2 metros. Me encontré perdiéndome en la complejidad de los detalles del agua, el cielo y los árboles. Después de un tiempo, volví la cabeza y vi un bar al otro lado de la habitación. Habían utilizado la misma madera de cerezo en él, y la parte superior estaba hecha de una hermosa piedra negra, que supuse que era granito. Había varias botellas parcialmente vacías, y cuatro copas de cristal tallado decoraban una esquina de la superficie de la barra.
Sin duda, una bebida sonaba bien ahora.
—¿Así que vamos a poner el último recurso en marcha? — Kim Shindong preguntó mientras entraba en la habitación con su esposa, Nari, su hijo Baekho, y el compañero de este, el doctor Ren. Todos tenían en sus rostros expresiones de preocupación.
—No puedo pensar en ninguna otra forma de salvarlo — respondió Aron con evidente cansancio.
—Ninguno hemos podido, Aron. Estás haciendo todo lo posible para ayudar a Minho. No te rindas —dijo Narei con suavidad, dándole un abrazo—. Es bueno verte también, Minhyun.—Luego se volvió hacia nosotros—. Tuve una larga conversación con Heechul. Dejé muy claro que si la fastidiáis de cualquier manera o sacabais un pie del tiesto, os empaquetaré y os enviaré de vuelta a casa para el os golpee.
—Sí, eso suena como nuestra Ma —admití, haciendo una mueca. Ante la insistencia de Shindong , todos tomamos asientos en el sofá y las sillas. Una vez instalados, Nari volvió a hablar.
—Vosotros estáis muy diferentes —jadeó, mirándonos intensamente a través de sus ojos verde mar—. Os recordaba mucho más pequeños. —Ella se colocó un mechón de pelo detrás de la oreja y se ajustó los pliegues de su vestido color plata un poco antes de descansar las manos en su regazo y volver su mirada de nuevo hacia nosotros.
—Cada cual maneja el dolor y el rechazo a su manera — Taemin murmuró, encogiéndose de hombros—. Minho ha dejado de comer y beber sangre, perdiendo todo ese peso. Nosotros trabajamos como locos para tratar de distraernos del dolor.
Era cierto. Ambos habíamos ganado un mínimo de 13 kilos de músculo. Mediamos 1.55 cm y habíamos pasado de unos 70 kilos carnosos, a unos 90 tonificados.
—Realmente, nunca comprendisteis lo que él os quiso decir —dijo más suavemente, su tono comprensivo.
—Pensamos que solo nos quería por el sexo porque no éramos lo suficientemente buenos para que nos mantuviera — susurré, frotándome los ojos cuando me empezaron a quemar. No me vendría abajo en este momento, cuando mi compañero estaba sufriendo. —Puede que nos saliéramos de nuestras casillas, pero no todo esto puede ser considerado como culpa nuestra.
—No, tienes razón —suspiró—. Minho podría haber corrido detrás de vosotros y obligaros a escuchar lo que estaba tratando de deciros. He aprendido mucho acerca de él en estos últimos meses, y entiendo por qué no lo hizo, pero sólo quiero estrangularos a todos. Todo esto podría haber sido mucho más fácil.
—¿Sabes lo que pasa con él? —preguntó Taemin , yo también tenía curiosidad.
—No es mi historia para contarlo. —Ella nos dio una mirada de disculpa llena de tristeza—. Pero vuestra pareja ha tenido una vida dura llena de rechazos. Eso es todo lo que puedo deciros sin traicionar su confianza.
—Eso es justo. Gracias por estar ahí para él cuando nosotros no estuvimos —dije en voz baja.
—No ha sido fácil —admitió Shindong , sacudiendo la cabeza—. Unos pocos meses después de que os fuerais, estábamos en una fiesta, para celebrar que Nari había ganado el puesto en la Sede del Consejo. Minho estaba más borracho de lo que he visto jamás a nadie, no era capaz ni de ponerse de pie. No se comportó muy bien.
—Más específicamente, me preguntó si estaría bien que uno de nuestros hijos solteros lo tomara como esclavo sexual. — Nari se estremeció cuando nosotros jadeamos—. Dijo que sus compañeros no lo querían, pero que mis hijos parecían tan felices con sus compañeros, que tal vez uno de los tres que quedaban solteros podría mantenerlo hasta que encontrara a su compañero.
—Oh, querido Señor —gemí. La situación era aún peor de lo que pensaba. Nunca cruzó por mi mente que nuestra pareja sintiera la necesidad de venderse a otros, ahora entendía por qué Aron y Minhyun nos habían tratado así. Minho no tenía un camino fácil por delante, pero estaríamos ahí a cada paso del mismo... Si nos dejaba. Y eso era un 'si' realmente grande.
TAEMIN.
Toda la situación estaba fuera de control, y dudaba que Minho alguna vez nos perdonara. Por todo lo que habíamos oído de él, Minho era demasiado buen hombre para que dejara la finca y actuara como lo hizo en el Complejo de los Guerreros, y ahora lo que nos había dicho Nari . Bueno, mi corazón se rompió.
—Entonces, ¿cuál es el plan? —pregunté en voz baja, con la esperanza de ser lo suficientemente hombre para sostenerme el tiempo suficiente para ayudar a Minho.
—Iré a revisarlo como médico de los guerreros y le inyectaré un sedante —explicó Ren, mientras sostenía una pistola de aspecto malvado con una aguja en el extremo—. Baekho y Aron me ayudarán a llevarlo a la finca de los Kwak mientras está inconsciente.
Shindong asintió y luego se hizo cargo del plan. —La carta que le escribí al coordinador de los guerreros, decía que Minho se encargará de unas tareas de seguridad en Grecia durante seis semanas. Eso es todo el tiempo que pude obtener sin levantar demasiadas sospechas.
—Así que, básicamente, tenemos seis semanas para llegar hasta él y conseguir que vuelva al camino y que sea el de siempre. Y en el mejor de los casos, que os perdone y se dé cuenta de que tiene algo por lo que vivir. Infiernos, vivir felices para siempre. —Aron abrazó a Minhyun, no sonaba como si tuviera mucha fe en el resultado. No podía culparlo.
—Tenéis que mantener vuestro carácter bajo control y estar dispuestos a hacer sacrificios para que esto funcione. No podéis exigirle que regrese a Irlanda y que haga lo que vosotros queráis. Eso no va a ayudar. —Minhyun nos dio una mirada penetrante que decía que no toleraba ninguna discusión.
—Ya nos habíamos resignado al hecho de que si nos perdonaba nos quedaríamos aquí para siempre —estuve de acuerdo rápidamente—. Estamos bien con eso, si es que él nos quiere aquí. Si no lo hace, entendemos que vamos a tener que dejarlo ir. Sólo queremos su felicidad.
—Bueno, vamos a hacerlo —dijo Baekho con un gesto firme.
—Quiero volver antes de que nuestra hija se despierte de su siesta.
—Había un montón de gente alrededor cuando estábamos allí —respondí, abriendo mucho los ojos—. Nos atraparán.
—Iremos después del almuerzo y del descanso del entrenamiento. Todo el mundo volverá a sus tareas y los cuartos deberían estar en silencio y desiertos. —Aron comprobó su reloj sólo para estar seguro—. Si esperamos hasta la noche, todo el mundo estará de regreso en sus literas. Un ligero sonido y podríamos tener a una gran cantidad de personas encima de nosotros. Tenemos que actuar ahora.
Miré a mi hermano, ambos asentimos. —Está bien, estamos en esto. Vámonos.
Les dijimos adiós a Shindong y Nari , que nos desearon suerte. Luego volvimos a subir al coche de Aron. Baekho y Ren llevaron el suyo así que no tendríamos que traerlos después de secuestrar a nuestra pareja.
Ni en un millón de años pensé que estaría diciendo eso. Pero entonces, una vez más, nunca pensé que el encuentro con nuestra pareja sería así.
Menos de una hora después, estábamos en el Complejo de los Guerreros. Seguimos a Ren , y esperamos en el pasillo, ocultándonos al mismo tiempo que llamaba a la puerta de Minho.
—¡Jódete! He tenido mi ración de visitantes por hoy — gritó nuestro compañero, rompiendo mi corazón por el dolor que escuché en su voz.
—Minho, soy Ren—dijo con suavidad al tiempo que abría la puerta—. Sé que odias que aparezca, pero tengo que cumplir con mis deberes como médico.
—Está bien, ¿podemos simplemente acabar?
—Voy a ser rápido, te lo prometo. —Ren entró dejando la puerta abierta, así podríamos entrar rápidamente cuando nos necesitara—. Camisa.
—Sí, sé que tienes que examinarme —gruñó Minho. Hubo unos pocos momentos de pausa, antes de que nuestro compañero gritara—: ¿Qué coño, Ren?
Esa era nuestra señal. Corrimos a la habitación, Aron a la cabeza. La tristeza estaba escrita en la cara de nuestro compañero cuando se dio cuenta que estábamos ahí.
—¿Por qué? —jadeó mientras se balanceaba, ya que estaba sentado en la cama.
—Porque no voy a dejarte morir como tú no me dejaste hacerlo a mí —dijo Aron suavemente mientras se arrodillaba entre las piernas de Minho, sosteniendo su rostro—. ¿Por favor, amigo? Necesito que luches. Las cosas no son siempre tan malas como parecen.
—Confiaba en ti —dijo Minho arrastrando las palabras—.Pensé que me amabas y eras mi hermano.
—Lo soy —susurró antes de plantar un beso a la derecha de su boca. Mantuvo sus labios allí hasta que Minho se desmayó. Eché un vistazo a Minhyun , que tenía la misma expresión que yo y estaba seguro que Key también. Las bocas nos colgaban abiertas por el choque. Aron acostó a Minho en la cama y se dirigió hacia nosotros con los ojos llenos de lágrimas—. No he hecho trampas.
—¿Has usado la lengua? —preguntó Minhyun con una calma que no tenía. Mirando por encima a Key, vi que no estaba bien.
—No, mi amor, te lo juro. Era como el beso que Nari me dio después de que ganó el asiento en el Consejo —farfulló Aron.
—Los besos no son siempre sexuales, Minhyun—dijo Ren con suavidad—. Son sólo un signo de amor, y un beso puede ser de diversos tipos.
—Nosotros besamos a nuestra hija en los labios todo el tiempo. —Se rio Baekho, asintiendo.
—Simplemente no quería que estuviera asustado —susurró Aron mientras dejaba caer su cabeza, las lágrimas aún corrían por sus mejillas—. Sé que se sintió traicionado, y tenía que saber que estamos haciendo esto por las razones correctas, porque lo amamos.
—Lo sé, mi amor —dijo Minhyun con suavidad envolviendo sus brazos alrededor de su pareja—. No estoy molesto. Eso sí, no adquieras el hábito de besar a todo el mundo muy a menudo.
—Trato. —Aron se echó a reír, acurrucándose contra su pareja. Nos disparó una mirada como si tratara de averiguar si estábamos a punto de romperle las pelotas.
—Sí, amas a nuestro compañero, pero no estás enamorado de él. No, no estamos molestos. Me alegro de que pensaras en consolarlo y que te permitiera acercarte a él. Se habría asustado si lo hubiéramos intentado nosotros. —Key dio un suspiro, y supe que estaba de acuerdo.
—Vamos a salir de aquí antes de que alguien se dé cuenta—dijo Baekho rápidamente. Asentimos y nos pusimos a ello. Key, Ren, Minhyun, y yo, preparamos rápidamente algunos elementos esenciales para nuestra pareja, mientras que Baekho y Aron lo levantaban.
—Joder, puedo levantarlo yo solo —susurró Aron mientras colocaba a Minho encima de su hombro—. Es un peso muerto, pero no tiene suficiente carne en sus huesos, por lo que no es difícil llevarlo.
—Arreglaremos eso —dijo Key con más convicción de la que yo sentía—. Si tenemos que atarlo, inyectarle cada hora la sangre que necesita y obligarlo a comer, lo haremos.
—Me gustaría ser una mosca en la pared cuando le digas eso. —Ren soltó una risita. Sí, me sentía igual. Pero, de nuevo, mirando a mi enfermo compañero, me ofrecería para apretarle las tuercas si con eso conseguía que mejorara.
CONTINUARA.................

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