AL ESTILO PARK 03: LOS CHICOS DE MINHO

En un mundo donde coexisten en secreto los seres paranormales con los humanos, y donde deambulan los demonios sin alma, numerosos vampiros sueñan con unirse a sus compañeros.
Park Taemin y Key son dos mellizos irlandeses, que han estado esperando a su compañero durante más tiempo que cualquiera de sus hermanos. Cuando finalmente encuentran a Minho, se dan cuenta de que si quieren que su compañero los ame y acepte, primero deben perdonarse unos a otros.
Minho es un guerrero de los Estados Unidos, que desea profundamente estar con sus compañeros, pero su pasado está plagado de horribles recuerdos, recuerdos que hacen que sea difícil para él mostrarles el amor que siente por los dos hombres.
¿Podrán Key, Taemin, y Minho, ser capaces de resolver sus problemas, abrirse sus corazones unos a otros, y convertirse en verdaderos compañeros, o estarán destinados a una vida de soledad y dolor?
CAPITULO 01
Hace ocho meses.
Minho.
—Mierda —jadeé cuando dos manchas corrieron hacia mí. Me tiraron de nuevo en el sofá y empezaron a frotarse contra mí, mientras me hacían cosas malas con sus lenguas públicamente.
—Hemos encontrado a nuestra pareja, Key —dijo uno de ellos. Muy bien, Aron los había nombrado, así que supuse que se trataba de ellos, y los estaba conociendo de una forma cercana y muy personal. Sí, el otro también me estaba tanteando. Muy, muy personalmente. Taemin se detuvo el tiempo suficiente para mirarme con una mirada divertida que no podía rechazar—. ¿Nos quieres, compañero?
—Oh, sí —gemí. Estaban haciendo su mejor esfuerzo para volverme loco. Y además era unos gemelos calientes. ¿Quién no los querría? Quiero decir, eran gemelos. Hermosos mellizos. Especialmente cuando medían 1.56 metros y tenían el pelo de color rojo brillante, pero no demasiado, y por lo que se veía se les rizaría si se lo dejaban crecer. También tenían unos ojos de color plata, casi iridiscentes en la oscuridad. Algo inusual.
Oía a la gente hablando alrededor de nosotros, pero no les prestaba atención, porque sus manos se movían debajo de mi camisa. Entonces me quedé helado. ¿Taemin había dicho compañero? Respiré profundamente e inhalé sus esencias.
Mierda. Sí, eran mis compañeros. Olían a naranjas frescas y fresas, un olor divino para mí. Nunca había olido nada mejor.¿Solo podían ser mis compañeros, verdad?
Empecé a apartarlos, pero Key aumentó la presión sobre mi camisa.
—¿Tienes una habitación en esta casa? —me preguntó Key, cuando me levantaron. Esos extraños y hermosos ojos me llamaban. Maldita sea, y ese acento me debilitaba las rodillas—. Porque si no, pensamos reclamarte delante de todos los presentes.
—E... estoy en una de las habitaciones —balbuceé, mirando a Aron, quien sonrió ampliamente y me hizo un gesto para que nos fuéramos. Genial, él no iba a ser de ninguna ayuda.
—Ve a reclamar a tus compañeros y se feliz. —Se rio entre dientes. Conocía esa risa, y suspiré. No era la típica risa que le salía un amigo cuando estabas de mierda hasta las rodillas y era simplemente demasiado divertido para no reírse. Era la de 'estoy muy feliz de que tú seas feliz'. Excepto que yo no era feliz. Estaba a punto de cagarme por las patas y correr.
—Muéstranos el camino, compañero —ronroneó Taemin frotándose sugestivamente contra mí. Luego se dirigieron hacia el vestíbulo principal por la puerta delantera, y me desplacé con ellos, o simplemente, fui arrastrado por ellos.
¡Hablando de estar interesado! Claro, eso si no sumaba lo loco que me sentía interiormente. Pero, de todos modos, teníamos que estar a solas para hablar. No iba a tener este debate delante de mi mejor amigo y los hermanos de los gemelos.
Estaba tratando de encontrar la manera de explicarles que lo que estaba sucediendo iba demasiado rápido, cuando entramos a mi habitación. Y por supuesto, comenzaron a quitarse la ropa, desabrochando el cuello de sus camisas y empezando a quitarse sus pantalones vaqueros.
—¡Parad, sólo basta! —grité mientras me tapaba los ojos—. De ninguna manera puedo pensar si los dos estáis desnudos. — Eran calientes y magníficos mellizos , y sólo la pálida carne al descubierto cuando se quitaron sus camisas, me puso duro como una roca.
—¿Por qué tienes que pensar? —preguntó uno con un acento sexi—. ¿No nos quieres?
—Os quiero, y mucho, pero no creo que esta sea la forma — admití, sintiéndose como una gran bolsa de mierda. No podía saltar directamente al apareamiento, no importaba lo calientes que eran. Necesitaba pensar.
—Taemin, quiere decir que no va a mantenernos, sólo quiere pasar un buen rato con nosotros —dijo Key en voz baja—.¿Eso es todo lo que valen para ti tus compañeros? ¿Un poco de diversión, algunas nalgadas y cosquillas, y nos devuelves?
—¡Eso no es lo que he dicho! —repliqué, quitando las manos de mi ojos, porque me sentí tonto así de pie—. Vais demasiado rápido. No puedo pensar. Ni siquiera sabía vuestros nombres antes de que os lanzarais sobre mí. Escuché decir a Aron vuestros nombres y...
—¡Nos lanzamos sobre ti! —Taemin gruñó poniéndose la camisa y abrochándosela—. Eres nuestro compañero. No sabíamos que teníamos que seguir algunas reglas o jugar a algo.¿Quieres que te hagamos la corte como si fueras una chica tonta antes de hablar de la dote?
—Eso no es lo que quería decir —empecé a discutir. No estaba dando a entender que fueran unas putas, pero sí,literalmente, se habían lanzado sobre mí. Y ya que yo no estoy acostumbrado a que los hombres salten sobre mí, sí, fue un shock.
—¿Hemos esperamos seiscientos cuarenta y tres años para encontrar a nuestra pareja y esto es lo que obtenemos? —gritó Key, lanzando sus manos en el aire, exasperado—. ¡Un compañero que no quiere aparearse y sólo quiere revolcarse en el heno!
—¿Podríais escucharme? —supliqué, sintiendo como si el suelo se estuviera resquebrajando y cayéndose debajo mí.
—Hemos escuchado lo suficiente —se burló Taemin yendo hacia la puerta.
—Que tengas una vida agradable.
—No —les susurré cuando un hueco se formó en mi estómago. Vi como mis compañeros me dejaban sin decir una palabra. ¿Qué coño había pasado? Solo quería hablar. ¿Era eso tan malo?
Ahora.
Taemin.
—Viene un coche —se quejó mi mellizo, mientras cargábamos la lana en el camión. Nos habíamos pasado toda la semana anterior esquilando las ovejas que HyunSeong había comprado en primavera para diversificar nuestras granjas. Era un sucio trabajo de mierda, y me alegraba de no tener que hacerlo demasiado a menudo. Pero nos puso de mal humor, aunque no es que nuestro estado de ánimo fuera otro últimamente.
—No me parece familiar —le contesté con un gruñido—. Tal vez HyunSeong les compró a Kwangmin y Youngmin un coche nuevo. Ese hombre realmente los adora.
Oí murmurar a Key en voz baja. No estaba seguro, pero había sonado como: 'Debe ser bueno tener un compañero así'. Sí, no podía estar más de acuerdo. Me dolía el corazón al pensar en nuestra pareja. Sobre todo porque lo echaba de menos.
—Oh mierda, son Aron y su compañero gato —Key se quejó. Nuestras miradas se cruzaron, y nos dimos cuenta de que la única razón por la que aparecerían por aquí, era Minho. Dejamos lo que estábamos haciendo y corrimos hacia el coche.
—¿Está herido? —les pregunté de inmediato cuando llegamos hasta ellos.
—Depende de cuál sea tu idea de dolor —se burló Minhyun mientras salía del coche y nos miraba con desprecio, sus ojos azules intermitentes con ira.
—¡Estáis en un aprieto, amigos! —gritó Aron cuando salió y cerró la puerta del coche. Me estremecí al oír el sonido—. ¡No puedo callármelo jodidamente más! Va a terminar suicidándose, y luego os mataré a los dos, leyes o no.
—¿Qué coño es todo esto? —gritó nuestra Ma cuando salió al porche delantero. Tenía las manos en sus caderas, su pelo largo moviéndose por la brisa que soplaba suavemente mientras nos miraba con una de sus expresiones más feroces—. Mejor que no estés amenazando a mis hijos, muchacho. No te gustarían las consecuencias.
—Lo siento, Heechul, realmente lo hago —respondió Aron en un tono más tranquilo, todavía centrado en nosotros—. Pero han destruido a mi mejor amigo, a alguien que es como un hermano para mí. Si tengo que saltar sobre la totalidad del clan Park para traerlo de vuelta y hacer que tus hijos saquen las cabezas de su culos para hacerlo, entonces que así sea.
—¿Estamos hablando de Minho? —preguntó en un tono frío—. ¿El hijo de puta que solo quería usarlos para el sexo?
—¿Qué? —Minhyun e Aron se quedaron sin aliento. Fue Minhyun quien continuó.
—¿De dónde sacaste una idea tan loca como esa?
—De nosotros —gruñí—. Quería retozar, pero no mantenernos.
—Sí, nos dijo que eso es lo que pensabais —se burló Minhyun—Pero eso no es lo que quiso decir, y ciertamente nunca dijo que os quería usar sólo para el sexo. Os pidió ir más despacio y hablar, pero vosotros perdisteis los papeles y os fuisteis. Ni siquiera le disteis la oportunidad de explicarse.
—Hester nos dijo que os fuisteis antes de que ni siquiera los Kim lo supieran, y eso significa que solo estuvisteis con Minho, tal vez un total de diez minutos.
—No nos quiere como compañeros —dijo Key, pero ahora no sonaba tan seguro. Quise golpearlo. Sabía que lo habíamos manejado todo mal. Yo le había pedido a Key que no nos marcháramos de Estados Unidos sin darle otra oportunidad a Minho de hablar, pero él estaba demasiado herido por el rechazo para considerar siquiera la posibilidad.
—¡Quería un minuto para pensar, joder! —Aron gritó, frotándose sus manos sobre su rostro y gruñendo por los nervios—. ¿Alguna vez dijo la palabras 'no os quiero como compañeros'?
Intercambié una mirada con mi doble antes de que ambos sacudiéramos nuestras cabezas.
—¿Alguna vez os dijo que sólo os quería para el sexo? ¿O lo que dijo fue que sí, que os quería y os encontraba atractivos? — Minhyun preguntó, sus manos en puños en las caderas, mirando muy enfadado.
—Lo último —admití tímidamente.
—Ah, muchachos, creo que la habéis jodido bien —susurró en voz baja nuestra Ma—. Perdisteis los estribos de nuevo,¿verdad?
—Dijo que nos quería, pero no de esa forma —dijo Key tercamente, sacudiendo la cabeza mientras se pasaba los dedos por el pelo—. Queríamos aparearnos y reclamarlo. ¿Qué otra cosa podría haber querido decir? Quería nuestros cuerpos.
—¡Por supuesto que sí, pero solamente porque no quiso reclamar ese derecho en ese segundo, cuando jodidamente os acababa de encontrar, no significa que solo os quisiera para el sexo! —dijo Minhyun rodando los ojos.
—Espera, ¿qué? —pregunté. El cambiaformas me había dejado hecho un lío.
—Ambos sois calientes —respondió enfurruñado. Aron gruñó y Minhyun sacudió la cabeza y se volvió un poco para hablar con su compañero—. Lo son. Jodidamente lo son. Puedes ponerte celoso porque aprecio a otros hombres, más tarde.
—Te quiero, bebé —se rio entre dientes Aron .
—Yo también. —Minhyun le dio a su compañero un guiño antes de volverse hacia nosotros—. Sí, no negó que os quería. Él sabía que quería a sus compañeros, solo dijo que no de esa manera.
—Mira, eso es... —comencé a discutir.
—¿Alguna vez dejáis a alguien terminar una frase? —gruñó Minhyun. Cerré mi boca antes de que Ma lo hiciera—. Él quiso decir que no quería aparearse directamente en ese segundo. Tiene algunos traumas, y debe solucionarlos. Y cuando saltasteis sobre él...
—¡También dijo eso! —exclamó Key—. Dijo que nos lanzamos sobre él.
—Lo hicisteis —gruñó Aron—. Literalmente. Lo asustasteis y sorprendisteis, y necesitaba un minuto para ponerse al día. Pero no se lo pudisteis dárselo, ¿verdad?
—Él... yo... nosotros —Key tartamudeó, mirándome en busca de ayuda. No se la podía dar. Tenían razón.
—Nos salimos de nuestras casillas —susurré, meses de nostalgia me golpearon tan dura y dolorosamente que casi me caí de rodillas—. Nos hemos equivocado.
—¿Eso crees? —se burló Aron, sacudiendo la cabeza antes de volverse hacia Minhyun—. Esto fue un error. Ellos no se merecen a Minho.
—¿Cuál es la otra opción, Aron? —preguntó Minhyun suavemente a medida que avanzaba hacia su compañero—. Hemos intentado todo lo demás. Si Minho sigue como está, morirá en unos pocos meses. Los dos sabemos que no está tomando precauciones en las misiones. Estuvo a punto de morir en esta última, se está consumiendo.
—¿Qué quieres decir? —Tenía miedo de saber la respuesta, pero una parte de mí tenía que hacerlo.
—Era más musculoso de lo que yo lo soy —respondió Aron, con los ojos mostrando una profunda tristeza—. Los dos medimos 2.11 cm, pero él tenía al menos unos veinte kilos de músculo más que yo. Pesaba unos 124 kilos. Cuando volvió herido, lo pesaron en la clínica, y ahora pesa menos de 81 kilos. En ocho meses ha perdido casi 45 kilos de músculo. No entrena, apenas come, y dudo que haya estado bebiendo la sangre suficiente para sostenerse.
—Desde que los dos lo dejasteis, se ha prestado voluntario para las misiones más peligrosas —explicó Minhyun, con un nudo en su garganta—. Siempre regresa herido. En el momento en que ha sanado lo suficiente, pide que lo envíen de vuelta y se va. En una de estas no volverá. Jongdae estaba con él en esta última misión y nos dijo que ni siquiera se defendía cuando los demonios lo atacaban, como si estuviera tratando de morir.
—Era venir a hablar con vosotros o pedirle al Consejo que le dieran una licencia. Pero si hago esto último, nunca me lo perdonará —dijo Aron con tristeza. Minhyun lo abrazó, e Aron hundió el rostro en el cabello de su compañero—. No puedo perder a mi mejor amigo. Minho siempre ha estado ahí para mí. Es un buen hombre. Nunca utilizaría a sus compañeros para tener relaciones sexuales. Lo malinterpretasteis todo, y os largasteis antes de que pudiera explicarse.
Sólo me tomó un segundo tomar la decisión. —Dame cinco minutos para ducharme y hacer las maletas.
—Soluciona este problema, porque si muere por tu culpa, voy a presentar una queja formal y matarte yo mismo —dijo Aron firmemente, con los ojos quemando con odio.
—Sólo puedo prometerte intentarlo. —Eso era lo mejor que tenía. Me volví y corrí hacia la casa, ni siquiera esperé a saber qué había decidido Key. Pasé corriendo al lado de mi Ma, mis frenéticos pasos haciéndose eco a través de la casa. Key me alcanzó en nuestra habitación.
—¿Vas a preguntarme lo que pienso? —Pude sentir su ira tan fuerte como si fuera la mía propia.
—Estamos jodidos, hermano—contesté, sacudiendo mi cabeza mientras me quitaba la ropa sucia—. La jodimos a lo grande. Te pregunté estos últimos meses si podíamos volver e intentarlo de nuevo, pero dijiste que no. Ya he terminado con dejar que decidas por nosotros dos. Nuestro compañero nos necesita, y si no puedes tragarte el orgullo y acudir a él, entonces esa es tu decisión. La mía es ir.
—¿Lo elegirías sobre mí? —susurró, podía oír el dolor en su voz.
—¿Por qué tiene que ser uno o el otro? ¡No lo estoy eligiendo sobre ti! Voy a ayudar a nuestro compañero. Y tú también deberías hacerlo. —Lo dejé de pie y tomé la ducha más rápida de la historia. Demonios, ni siquiera esperé a que el agua saliera caliente. Agarré una toalla y comencé a secarme de camino a nuestra habitación, sin importarme si alguien me veía desnudo. El tiempo era esencial, y no iba a perder más tiempo.
—Estás en lo cierto, y lo siento —dijo Key en voz baja, agarrándome el brazo mientras caminaba junto a él—. No te vayas sin mí.
—Nunca, hermano —susurré mientras tiraba de él hacia mis brazos—. Podemos solucionar este problema. Vamos con nuestra pareja. Pero tenemos que trabajar como un equipo, ¿de acuerdo? No más mierda de la tuya. Nada de los dos contra el mundo.
—Voy a intentarlo. —Eso era lo mejor que iba a obtener de él, y lo tomaría.
—Date prisa. Voy a empacar por los dos.
—Correcto. —Corrió hacia el baño, y me puse rápidamente algo de ropa. Agarré lo primero que vi, que terminó siendo una vieja camiseta azul y unos vaqueros desgastados. Key acababa de entrar de nuevo en el dormitorio, recién duchado, mientras terminaba de empacar un par de bolsas con cosas básicas. Estoy seguro de que debido a mi preocupación y el miedo, me estaba olvidando de la mitad de lo que deberíamos llevar, pero si necesitábamos algo más, podríamos comprar lo básico en Estados Unidos.
Cinco minutos después, los dos estábamos listos y yendo de nuevo hacia el coche. Nuestros padres se encontraban en Grecia ayudando a nuestros hermanos y a CAP, así que no pude evitar sentirme mal por abandonar a nuestra Ma cuando más nos necesitaba en la granja. Pero era con si Heechul siempre adivinara lo que yo pensaba.
—Id con vuestra pareja. He estado corriendo por la granja mucho antes de que ambos llegarais al mundo. HyunSeong y vuestros hermanos vendrán a ayudar —dijo con firmeza, dándonos un beso y un abrazo—. Sólo se os da un compañero, muchachos. No jodáis este momento y haced las cosas bien.
—Sí, vamos a arreglar lo que hemos roto —respondió Key tímidamente—. Sabes que no fue nuestra intención,¿no?
—Es muy difícil cuando se trata de asuntos del corazón. Pero ambos sois hombres y duros de entendederas, por lo que estoy seguro que ninguno de los dos hizo lo correcto, y sois demasiado tercos para acudir al otro. Pero ya nada de eso importa. Vuestro compañero os necesita, así que id con él. Es vuestra familia y nada debe hacer que os alejéis de ella, no importa lo que dijera. Recordadlo y estaréis bien.
—Te quiero, Heechul—le dije, tragándome el nudo que se me había formado en la garganta. Estaba en lo cierto. Nos retiramos con demasiada facilidad, sin pensar en lo que Minho nos había dicho. Sólo esperaba que nos perdonara. No lo culparía si no lo hacía, pero realmente recé para que él fuera mejor hombre de lo que nosotros habíamos sido. De lo contrario, estábamos jodidos.
Terminamos de despedirnos y nos montamos en el coche de alquiler. El aire estaba lleno de tensión mientras nos dirigíamos al aeropuerto.
—Umm, me he dado cuenta de algo. ¿No necesitaríamos reservar los billetes? —mi hermano preguntó después de varios kilómetros—. ¿Pensasteis que aceptaríamos rápidamente y tenéis asientos reservados en el primer vuelo? ¿O también tendréis que cambiar los vuestros?
Minhyun se dio la vuelta y nos dio un guiño. —Aron tiene su propio jet. Vinimos en él. No puedo decir que no quiera pasar más tiempo en Irlanda. Es un país hermoso, pero tenemos que volver a casa con Minho. Teníamos la esperanza de que volvierais por él, pero si no, aun así teníamos que regresar de nuevo. No me gusta dejarlo solo.
—Él no está solo —respondió Aron, deslizando su mano en la de su compañero—. Además, de todos modos, no es como si pudiéramos verlo en el Complejo de los Guerreros. Cuando estuve allí el otro día, lo único que hizo fue gruñirme.
—¿Ya no vive con vosotros? —le pregunté, mis ojos ampliándose.
—No, se trasladó unos meses después de que lo dejarais — respondió Minhyun con un suspiro de cansancio—. Dijo que estaba cansado de que estuviéramos flotando a su alrededor y dándole la lata. Estábamos tratando de conseguir que viniera a Irlanda o al menos cuidara mejor de sí mismo. Fracasamos, y ahora nos evita. El único momento en el que podemos verlo, es cuando está herido y tendido en la clínica.
Sentí que me ardían los ojos por el dolor que nuestra pareja tenía que estar sufriendo. Aron estaba en lo cierto. No nos merecíamos a Minho. ¿Por qué lo habíamos dejado?
—No te preocupes, podemos arreglarlo —dijo Key tomando mi mano.
—Espero que sí —murmuró Aron desde el asiento delantero—. Minho ha tenido una la vida lo suficientemente dura. Se merece ser feliz, y después de lo que hizo por mí, Dios sabe que haría cualquier cosa por él.
—¿Qué hizo por ti? —le pregunté, con ganas de aprender todo lo que pudiera sobre nuestro compañero.
—Me salvó la vida. Hice un montón de jodidas cosas en nombre de tratar de mantener a mi familia unida, pero todo terminó siendo contraproducente para mí. Rompí con ello cuando tuve que matar a mi padre y traté de dejarme morir a causa de la lesión que me hizo en la lucha. Pero él me salvó, y me hizo ver que había una vida más allá de una vieja promesa que había hecho. —Miró a Minhyun antes de concentrarse de nuevo en la carretera—. Se lo debo todo. Me puso en el camino para encontrar al amor de mi vida.
—Parece un buen hombre —dijo Key en voz baja.
—Lo es. Espero que parte de él no haya muerto después de lo que le hicisteis. Si no podéis traerlo de vuelta, tengo miedo de que se pierda para siempre. Y la persona que es ahora no es buena.
—Podremos solucionar este problema —le susurré, más tratando de darme ánimos a mí mismo. No estaba seguro de que pudiéramos hacerlo, pero sabía que teníamos que intentarlo. ¿Qué otra opción teníamos? Era nuestro compañero, y no lo abandonaríamos otra vez.
CONTINUARA..........................
No hay comentarios:
Publicar un comentario