miércoles, 24 de octubre de 2018

Saga de los Hermanos Kim 2. MyungSoo


 CAPITULO 3
  
Al día siguiente, MyungSoo se sentó en el borde de la cama mirando dormir a su pequeño compañero. Nunca había querido a nadie más en su vida. Había leído las instrucciones de Ren  para la recuperación de SungJoon, nada de sexo en una semana.
¡Maldito hombre! Pero si era lo mejor para su compañero MyungSoo lo haría, y no se quejaría. Bueno, al menos no lo haría en voz alta.


Fue a buscar la loción que tenía que frotar sobre el cuerpo de SungJon dos veces al día. Ayudaba a que la sangre fuera a sus músculos después de haber estado sin la cantidad normal durante tanto tiempo.
MyungSoo, retiró la sábana, dejando al descubierto a su compañero desnudo. Gimiendo vertió una pequeña cantidad en su mano. Comenzó con las piernas, pensando que estaba seguro. Estaba equivocado. El pequeño hombre estaba durmiendo sobre su estómago.
Cuando siguió masajeando los músculos, su rostro se alineó con el culo apretado de SungJon .
¡Qué ganas tenía de explorar cada centímetro del pequeño culo de su pareja con la lengua!
Mientras no estuviera en la dichosa lista. No podía hacerlo. Sería algo así como abrir la caja de Pandora. Tratando de ignorar su erección, empezó a masajearle los glúteos.
SungJon tenía el mejor culo que MyungSoo hubiera visto. Sabía que estaba empleando más tiempo del necesario, torturándose a sí mismo, pero no podía parar de acariciar los redondos globos. Finalmente se obligó a sí mismo y se apresuró a utilizar más loción trasladándose a la espalda y brazos. Cuando terminó, lo volteó y trabajó sus hombros y pecho.
—No puedo creérmelo. Sin tener relaciones en una semana. —Se quejó SungJon cuando le frotaba sus pectorales.
—¿Desde cuándo estás despierto, bebé? —preguntó MyungSoo riéndose entre dientes.
—Desde el momento en el que empezaste a masajearme el culo. —Respondió sonriendo con complicidad—. No pensaba que mi culo fuera tan grande y tuvieras que estar tanto tiempo.
—¿Te estás quejando?
—Joder, no. Tuve que morderme los labios para no gemir.—Dijo SungJon soltando una risita— Fue un suplicio no moverme, pero pensé que sería peor para nosotros.
—Te lo agradezco. —Gimió MyungSoo mirando la ingle 'saltarina' de SungJon y masajeando sus piernas.
—Realmente tienes unas manos increíbles MyungSoo—dijo.
—Acuérdate —dijo mirando el cuerpo de SungJon —. La venganza es una perra, bebé.
—No tengo ningún problema en pagarte con intereses. — Respondió su compañero moviendo las cejas—. Montones y montones de intereses.
—Hmmm —gimió MyungSoo terminando su trabajo en el cuerpo de su compañero. Se inclinó para recibir su beso de buenos días. SungJon envolvió sus brazos en su cuello, fusionando sus cuerpos. Su pequeño compañero era tan receptivo. Lo volvía loco de lujuria. Metiendo la mano entre sus cuerpos envolvió sus dos pollas juntas y empezó a acariciarlas.
—Oh, jódeme. —Se quejó SungJon contra su boca.
—En una semana, bebé. Te lo prometo. —Se rio MyungSoo , sabiendo que no era lo que quería escuchar. Los dos estaban tan calientes, tan duros, sabía que sería rápido. Acelerando el ritmo de su mano susurró—. Cuando esté dentro de ti, SungJoon , cuando pueda estar dentro de ti, mantendré mi polla de manera permanente en tu pequeño y apretado culo ¿Cómo vas a quererlo la primera vez, bebé?
—De cualquier manera, como tu quieras MyungSoo. —Gimió SungJon . Parecía que a su compañero le gustaba hablar sucio durante el sexo. Sintió que su polla se movía mientras le hablaba—. Joder, estoy tan cerca.
—Córrete para mí, SungJon—gruñó MyungSoo—. Quiero lamer tu semilla de mi mano. —Eso fue todo lo que necesitó para enviar a su compañero al borde.
Se puso rígido, y gritó cuando sintió su polla chorrear en la ingle. Sólo ver la cara de su compañero cuando se corrió lo envió al precipicio uniéndose a él, gruñendo.
MyungSoo esperó hasta que se calmaron un poco, y esperó a que éste abriera los ojos. Sin romper el contacto visual, se llevó la mano a su boca y lamió sus semillas combinadas. SungJoon gimió y se sentó, lamiendo también la mano del hombre. La visión era tan caliente, el guerrero bajó la mano y estrelló su boca sobre la de su pequeño compañero.
—Gracias. —Susurró SungJon contra sus labios cuando acabaron.
—¿Por qué bebé? —preguntó MyungSoo inclinándose hacia atrás para poder verlo bien.
—Por mi primera paja —dijo éste ruborizado—. Es mucho mejor cuando tú lo haces. Quiero decir, a cuando lo hago yo mismo.
—Cuando escribiste que no habías estado con nadie —dijo MyungSoo—. No significaba solo sexo, ¿verdad? Significa que nunca has hecho nada con nadie.
—No, nunca he tenido oportunidad. —Respondió SungJon encogiéndose de hombros—. Eres mi primero en todo, besos, pajas, y cualquier cosa que hagamos.
—Oh. Eso es jodidamente caliente. —Gimió MyungSoo cayendo hacia atrás en la cama.
—¿No te molesta? —preguntó SungJon confundido.
—Infiernos, ¡no! —Respondió MyungSoo incorporándose—. Saber que soy el único que alguna vez te ha tocado es lo que más me enciende. Vamos a explorar todas tus primeras veces juntos, me estoy volviendo loco de deseo.
—Es bueno saberlo —dijo SungJon tratando de sonreír—. Pero ahora mismo, necesito comer y sangre, así puedo tomar mis medicinas. Dame de comer.
—Sí, compañero mío —dijo riendo MyungSoo cogiendo toallitas y limpiándolos. Se levantó se puso algo de ropa, encontrando algo para SungJon . A pesar que nadaba en sus ropas le gustaba que las llevara. Lo ponía caliente saber que su compañero iba con sus ropas. Cuando los dos estuvieron vestidos, sujetó a su compañero en brazos.
—Solo las escaleras —dijo SungJon—. Después me dejas de pie. Tengo que empezar a moverme. Órdenes del doc.
—Lo sé, pero me gusta cómo te sientes en mis brazos. — Respondió cuando llegaron al pasillo.
—A mí también me gusta —afirmó SungJon acurrucándose en su pecho—. Pero caminar me ayudará a mejorar. Ah, y tengo que pedirte un favor.
—Dispara —dijo a SungJon dejándolo sobre sus pies en la parte inferior de las escaleras.
—¿Me prestas tu teléfono móvil? —preguntó—. También necesito tener acceso a un ordenador.
—Por supuesto —dijo MyungSoo sacando su móvil del bolsillo y dándoselo.
Fueron a la cocina lentamente. SungJon tenía dificultad para caminar. Podía ver lo rápido que se cansaba. Una vez que su compañero estuvo sentado en la mesa. MyungSoo comenzó a asaltar la nevera.
Lo escuchó hablar por teléfono, pero no prestó atención. Sacó la comida que pensó necesitaban cada uno. MyungSoo, a quien todo el mundo castigaba por ser demasiado serio, y demasiado tenso se había reído más desde que conoció a SungJoon que en toda su vida adulta. Su pequeño compañero era muy cariñoso, no había sido así con nadie. Pero con éste pequeño era diferente. Quería tocarlo continuamente.
Le puso un plato de ensalada de frutas frescas, pastel de café, leche y diversas cajas de cereales en la mesa. Colocó los cubiertos y bebidas, no tuvo oportunidad de preguntarle por la llamada porque la familia empezó a invadir la cocina.
—Buenos días, doc —dijo cuando éste entró en la cocina.
—Llámame Ren, SungJon. —Gruñó yendo directamente a por el café.
MyungSoo no podía ni imaginar lo mal que lo había pasado Ren los últimos dos días. Cuidar a todos los supervivientes estaba pasándole factura a su cuñado. Esperaba que todo mejorara pronto. Todo el mundo dijo buenos días cuando agarraron su comida y se sentaron en la mesa.
—¿Me lo puede prestar cuando termine, Señora Kim? — preguntó SungJon señalando el ordenador portátil que llevaba.
—Solo si me llamas Nari, querido —objetó ella riéndose y entregándole el portátil—. Somos familia, nada de formalidades.
—Muy bien, lo haré —dijo riendo—. Esto es genial, coméis juntos. Nunca lo he hecho antes. Me gusta.
—Eres una de esas personas horriblemente mañaneras,¿verdad? —preguntó Hangeng alzando la leche—. Tendremos que arreglar eso.
—Sí. Lo siento. —Respondió SungJon ruborizándose—. He pasado tantos años levantándome con el personal, desde que vivía con ellos. Una especie de hábito difícil de romper. Normalmente no soy tan hablador, pero ¡estoy tan feliz de estar fuera de la cueva!
—Lo siento, SungJon—dijo el hombre bajando la cabeza.
—No hay nada que lamentar, Hangeng —respondió SungJon desconcertado—. Eres uno de los que nos salvó. Te estaré eternamente agradecido, a ti y por supuesto a mi compañero. — Dijo volviéndose hacia MyungSoo con una sonrisa.
—Creo que es maravilloso que hayas tomado todo esto de manera tan positiva —dijo su madre—. No todos los supervivientes pueden hacer eso.
—Estoy fuera de la cueva, y con vida —Respondió—. Conocí a mi compañero. Y es impresionante. Estoy lejos de mi psicópata padre, y HyunSeong no está avergonzado de mí. Tan pronto como esté mejor, diré que mi vida es perfecta.
—Gracias, bebé. —Dijo MyungSoo inclinándose para besar a su compañero. ¡Qué grande era SungJoon! Todo lo que había pasado y estaba feliz y lleno de vida.
—Hay un mensajero en la puerta para el joven Señor SungJon. —Dijo uno de los empleados del servicio entrando en la cocina.
—Oh, bien. Gracias —dijo éste levantándose.
—Mensajero, ¿para qué SungJon? —preguntó MyungSoo.
—Mandaré a un mensajero a Luna, una de las amas de llave de la casa, así parecerá una entrega normal. —Le dijo—. Así ella puede mandarme el portátil y la carpeta. Encontraré la manera de recoger mis cosas más tarde.
—Iré contigo —dijo MyungSoo levantándose.
—Estoy bien, MyungSoo—objetó el joven—. Siéntate, ahora vuelvo.
Éste miró a su compañero salir de la cocina, tenía ganas de seguirle, pero se dio cuenta que lo tenía que hacer solo.
—Eres un hombre afortunado, hijo —dijo su madre sonriendo—. Creo que es perfecto para ti.
—Yo también mamá. Tengo suerte —acordó MyungSoo—. Nunca soñé que mi compañero fuera alguien como SungJoong, pero estoy agradecido.
Estaba a punto de dar las gracias al destino cuando oyó un grito desde la entrada. MyungSoo se puso en pie y corrió un segundo después. Su familia siguiéndole los talones. Antes de que pudiera llegar a la puerta, escuchó el sonido de neumáticos. Para cuando lo consiguió fue testigo de un coche acelerando.
—Llaves, ¿quién tiene las llaves de su coche? —Gritó.
—Yo. —Hangeng y T.O.P respondieron y corrieron a la puerta. El resto de sus hermanos fueron a sus coches. Una vez dentro del coche su hermano salió a toda velocidad. El coche de T.O.P echaba humo.
—¿Quién sabe el número de HyunSeong? —preguntó MyungSoo.
—Llama al complejo de los guerreros —dijo Luhan —. Estará allí.
MyungSoo asintió, y marcó esperando que alguien contestara.
—¿Hola?
—Tengo que hablar con HyunSeong —afirmó rápidamente por teléfono—. Es una emergencia.
—Espera, voy a por él.
—¿Hola? —respondió HyunSeong un minuto más tarde.
—HyunSeong , soy MyungSoo—dijo agarrándose por la curva que tomó Hangeng—. Alguien acaba de llegar a la mansión y ha secuestrado a SungJon. Dijo que llamó a un mensajero para hacer una recogida para una tal Luna, una mujer del personal de la casa de tu padre. Para recoger su portátil y su carpeta. Alguien anunció su llegada, y fue a la puerta para hablarle. Entonces le oímos gritar y un chirrido de neumáticos. Estamos en un par de coches persiguiéndolos. No hay demasiados caminos que puedan tomar, ¿podría ser tu padre?
—¡Joder! —Gritó HyunSeong al teléfono—. Suena más como si hubiera sido Aron. Déjame ver que puedo hacer. Te llamaré.
—¿Qué dijo? —preguntó Hangeng.
—Cree que ha sido Aron—respondió—. Nos volverá a llamar.
—Lo encontraremos MyungSoo. —Dijo Luhan desde el asiento trasero—. Lo vamos a recuperar.
Esperaba que su hermano tuviera razón. No podía imaginar la vida sin SungJon ahora que lo había encontrado.
—¿Qué estás haciendo Aron ? —Le gritó SungJon desde el asiento trasero.
—Algo que enseñará una lección, a tu culo maricón. — Gruñó su hermano—. Pero mantendré tu patético culo con vida.
—¿Mantenerme con vida? —preguntó SungJon —. ¿De qué estás hablando? —Estaba haciendo todo lo posible para evitar que el hombre que estaba en el asiento trasero con él lo sujetara. SungJon se dio cuenta que estaba perdiendo. Estaba demasiado débil después de todo lo que había pasado.
—Padre te quiere muerto —respondió Aron—. Por mucho que piense que eres una desgracia, pequeño hermano, no quiero matarte. Solo necesitas que te enseñen una lección. Tal vez entonces vuelvas a ser heterosexual.
—Idiota. —Comenzó a decir, pero la mordaza en la boca lo cortó. Realmente esperaba que MyungSoo lo hubiera oído gritar, Aron conducía tan rápido, que no pasó mucho tiempo antes de que viera el Complejo Kwak. Su hermano era un idiota. Este sería el primer sitio donde lo buscarían. Suponiendo que todavía estuviera vivo una vez que llegaran.
Vio impotente como Aron cruzaba las puertas y pasaba por delante de la casa principal y la del personal ¿Dónde iba? SungJon tuvo su respuesta algo más tarde, al detenerse en el antiguo garaje en la parte de atrás de la propiedad. A su hermano siempre le había gustado juguetear con los coches, los restauraba. Era como su refugio privado cuando regresaba allí.
SungJon se preparó para ser golpeado, cuando su hermano lanzó el coche en el garaje. Se volvió, sintió una aguja en su brazo. Era bueno que no hubiese tomado hoy sus medicamentos, probablemente harían reacción con lo que le dieron ¿Qué le habían dado? Joder. Apenas sentía su cuerpo.
—Sácalo —ordenó Aron saliendo del coche.
El hombre lo sacó por la puerta y se lo echó al hombro sin ninguna gentileza. Eso le dejaría marca. SungJoon soltó una risita. Oh, joder. Estaba en serios problemas y seguía riéndose de sí mismo. Mierda, esto iba a ser malo si necesitaban drogarle.
—Nos humillaste. —Dijo Aron sentándolo en una silla y atándolo— Vamos a humillarte a ti, pequeño hermanito marica. Te vamos a hacer medio hombre, medio vampiro.
¡Joder! Iban a cortarle la polla. Sabía que los vampiros podían regenerar sus miembros, pero ¿podrían regenerar sus partes privadas?
Justo en ese momento quitaron su mordaza de la boca.
—Has perdido la cabeza por completo Aron . —Gritó—. Padre ha deformado y retorcido tu mente. El destino escogió a mi compañero. Si el destino no tiene ningún problema con que sea gay, ¿por qué deberías tenerlo tú?
—El destino no escogió a un hombre para ti —explicó su hermano agarrándole la barbilla con fuerza—. Tú y ese maricón de MyungSoo mentís para tratar de ocultar la gravedad de vuestra enfermedad diciendo que sois pareja.
—Estás equivocado —intentó alegar SungJon , pero es todo lo que pudo decir. Aron metió algo en su boca para mantenerla abierta. No era la polla lo que iba a cortar. Eran sus colmillos. SungJon trató de replegarlos, pero volvían a salir, cosa normal si estaba asustado o se sentía amenazado. Era por eso por lo que le drogaron. Convirtieron puré sus cerebro para que no pudiera controlar los colmillos.
Presa del pánico comenzó a luchar de nuevo. El hombre lo mantuvo bien sujeto. Era demasiado fuerte. No podía moverse. Se quedó sentado allí, mirando con horror como su hermano se dirigió hacia él con un par de alicates. Trató de gritar pidiendo ayuda, pero solo gorgoteaba con el aparato ese, en la boca. Aron aferró su colmillo izquierdo y tiró. SungJon nunca había sentido algo tan doloroso en su vida.
Incluso lo que le hicieron los demonios no le había dolido tanto. Ellos solo lo habían maltratado, mordiendo su cuello rudamente para tomar su sangre. Sin embargo, esto era un dolor indescriptible. Aron se posicionó a su lado derecho y dio otro tirón como había hecho la primera vez. Al menos podría haberle dado algo para el dolor con la droga. Pero probablemente iría contra ese escarmiento que le estaban enseñando.
La única lección que estaba aprendiendo es que su hermano era como el cabrón de su padre. SungJon estaba allí sentado, sin tener energía para gritar mientras ola tras ola de dolor lo recorría. Aron le sacó el aparato metálico de su boca y se la cerró. Sus encías sangraban tanto que se estaba ahogando con su propia sangre, sabía que se estaba desmayando, se dio cuenta de eso justo antes de hacerlo.
MyungSoo oyó el grito cuando se detuvieron en la parte de atrás del complejo. Cuando HyunSeong les había llamado les dijo que fueran hacia allí. MyungSoo se llenó de temor. Los minutos pasaron hasta que HyunSeong fue a abrirles las puertas para poder entrar. Pensó que debían haber embestido las puertas. Hangeng le había recordado que estaban construidas para soportarlos.
Saltando del coche corrió en dirección a los gritos.
Por favor, que SungJon esté vivo, pensó mientras entraba en lo que parecía un garaje.
Lo que estaba viendo se lo dejó claro. Uno de los guerreros sujetaba a SungJon , mientras que Aron le arrancaba un colmillo con un par de alicates.
—Voy a matarte, hijo de puta —proclamó corriendo hacia Aron . Lo golpeó tan fuerte que si hubiera sido humano le habría roto el cuello. Le llevó un par de minutos a él y sus hermanos dominarlos. Era demasiado tarde, ambos colmillos habían sido arrancados. Su pequeño compañero estaba inconsciente en la silla.
—No puedes matarlo, ya lo sabes —dijo Hangeng —. Pero tengo una idea para vengarte.
Aún lleno de furia, MyungSoo estaba interesado en lo que tenía que decir su hermano. Hangeng era conocido por tener al diablo dentro. Desafortunadamente, su hermano tenía razón no podía matarlo, por sus leyes. Solo podría matar a Aron , si éste hubiera matado a su compañero. Pero serían retribuidos. A su discreción.
—¿Qué tienes en mente? —preguntó MyungSoo tratando de controlarse.
—Jongdae trae mi equipo de tatuaje de mi coche —pidió Hangeng—. T.O.P llama a Ren y cuéntale lo que ha pasado. Vamos a llevar a SungJon a casa dentro de un rato. Al menos no siente dolor puesto que está desmayado. Vamos a atar a estos chicos y ponerlos boca abajo.
—Oh, mierda, Hangeng tiene esa expresión en su cara. —Dijo Jongdae.
—Cualquier cosa que se le ocurra —dijo MyungSoo— no será suficiente.
—Lo sé hermano. —Le dijo Jongdae, poniendo su brazo alrededor de su hombro—. Hangeng les dará el peor castigo posible, por lo que no tendremos problemas de aquí en adelante. Lo conoces. Es el peor de nosotros.
—Nadie jode a mis hermanos, o a sus compañeros. — Gruñó Hangeng—. Esperemos que los colmillos de SungJon vuelvan a crecer, pero la tinta que tengo no saldrá nunca. Incluso si se cortan la piel, el modelo queda en el músculo.
—¿Ves lo que quiero decir? —dijo Jongdae.
MyungSoo sólo pudo asentir, todo era surrealista. Vio a sus hermanos y a HyunSeong desnudar, a Aron  y al otro guerrero, llamado Minho. Hangeng comenzó a trabajar mientras los demás sujetaban a los guerreros. Se acercó a su compañero y lo desató, luego se sentó en el suelo observando a su hermano mientras acunaba a SungJon.
—Aron se merece esto —aprobó HyunSeong  caminando hacia él y SungJoon—. Pero sigue siendo mi hermano, no puedo sentarme y verlo.
—Lo entiendo HyunSeong. —Concedió MyungSoo—. ¿Puedes meter todas las cosas de SungJon en maletas? Te estaremos muy agradecidos.
—Lo haré —respondió HyunSeong inclinándose y apartando el pelo de su hermanito de la frente—. No se merece lo que le ha pasado.
MyungSoo no sabía que decir, así que se limitó a asentir. Vio como salía del garaje con la cabeza gacha. Se sintió mal por HyunSeong.
El guerrero era un buen tipo y se vio atrapado en medio de esta mierda dentro de su familia. Por lo menos estaba del lado de SungJoon.
—Cambio de planes. —Gritó Hangeng  a T.O.P. Era difícil escuchar los gritos de Aron y de Minho—. Amordaza a estos dos gilipollas. Llama a Ren y dile que nos vemos en el hospital. Vamos a dejar a estos chicos fuera del complejo de los guerreros. Dile a Baekho que lleve su cámara.
MyungSoo vio y oyó lo que pasaba a su alrededor, pero todo parecía estar sucediendo muy lejos. Todo en lo que estaba centrado era en SungJon. Su pequeño compañero había sufrido mucho en su corta vida. Ahora, le habían arrancado ambos colmillos, era demasiado. Esperaba que su pareja pudiera soportarlo.
Parecía que habían pasado horas, pero sabía que no había sido mucho tiempo, cuando se dio cuenta de que sus hermanos se reían. MyungSoo miró y a pesar de la gravedad de la situación, no pudo dejar de reír.
Hangeng acababa de tatuar a Aron. Le había hecho un tatuaje en su espalda, justo encima de su trasero. Decía: Fóllame aquí con dos flechas apuntando a su culo. Jongdae tenía razón, su hermano le había impuesto el peor castigo.
MyungSoo estaba seguro que harían más, pero el tatuaje era mejor que nada. Se puso en pie todavía con SungJon entre sus brazos y caminó hacia la salida. Necesitaba aire y quería tener a su pequeño fuera del garaje en caso de que se despertara. Mientras salía por la puerta vio a HyunSeong llegar con su coche y aparcarlo junto al de Hangeng y T.O.P.
—¿Qué han hecho? —preguntó saliendo del coche.
—Le han hecho un tatuaje de tu hermano —respondió MyungSoo apoyándose en el coche—. Todavía tienen que hacer el de Minho. Entonces los llevaremos al complejo de los guerreros.
—Tengo miedo de preguntar. —Dijo HyunSeong haciendo una mueca—. Todas las cosas de SungJon están en el coche. Es triste decirlo, no era mucho.
—Arreglaré eso —afirmó MyungSoo—. ¿Sabes que SungJon era escritor? Ha publicado. El personal le compró un portátil y envió algunas de sus historias. Se publicaron. Y seguía escribiendo, para ahorrar dinero y escapar.
—No, no sabía eso —dijo HyunSeong pasándose la mano por la cara—. Pobre muchacho. Muy bien, la curiosidad está matándome ¿Qué le habéis tatuado?
—Hangeng le escribió: 'Fóllame aquí', se rio señalando su baja espalda, y ha dibujado un par de flechas apuntando a su culo.
—¿Estás bromeando? —preguntó HyunSeong con la mandíbula abierta. Cuando MyungSoo negó. HyunSeong casi se cae de la risa—. Oh, hombre. Hangeng es bueno. Aron va a estar que trina. Y mi padre. Es una pena que no podamos hacérselo también.
—Es una idea que me gusta. —Se rio MyungSoo—. Hangeng es conocido por ser malo. Es mejor que cualquier cosa que se me hubiera ocurrido. Sé que tiene algo bajo la manga.
En ese momento sus hermanos salieron del garaje, Hangeng llevaba su equipo de tatuaje, sus otros hermanos llevaban a los dos hombres. Y un montón de cadenas. Los hermanos llevaban sonrisas en sus rostros. Ah sí, esto iba a ser bueno. MyungSoo ocupó el asiento delantero del coche de HyunSeong cuando éste le abrió la puerta. Tardaron unos minutos en acomodarse todos en los coches, y después se dirigieron hacia el complejo de los guerreros.
No pasó mucho tiempo, y gracias a Dios que SungJon seguía desmayado. MyungSoo no habló, en realidad no tenía mucho que decir. Cuando se detuvieron frente a la casa de los guerreros vio a Ren esperando en la puerta. Parecía que todos los guerreros estaban también allí. Su cuñado se acercó y abrió la puerta del coche, ayudándole con cuidado a sacar a SungJon.
—Le daré algo para el dolor —dijo Ren—. Sus colmillos pueden volver a crecer. No he visto nunca este tipo de lesión, pero estoy seguro que ya ha pasado. Mantendré una estrecha vigilancia sobre él. Va a ser muy doloroso cuando crezcan, MyungSoo.
—Gracias, Ren —dijo asintiendo cuando le clavó una aguja en el brazo de su compañero—. ¿Podemos despertarlo? Quiero que vea lo que le van a hacer a esos gilipollas que le hicieron esto.
—Sí, dejemos actuar la medicina unos minutos. — Respondió el médico—. Para entonces ya debería despertar sin dolor. No sentirá nada. Tengo la sensación de por qué Baekho me ha preguntado donde está la cámara ¿Qué Hangeng les hiciera un tatuaje, significa lo que creo que significa?
—Oh, sí —respondió MyungSoo con una sonrisa—. Hangeng realmente puede ser un maldito cabrón.
Ren se echó a reír cuando todos los guerreros y ellos vieron a sus hermanos sacar del coche a Aron y a Minho. Los pusieron encadenados cara a cara, desnudos, con los brazos envueltos alrededor del otro, ambos eran de la misma altura, por lo que estaban pecho con pecho y sus pollas se rozaban entre sí.
—Bebé, despierta. —Dijo MyungSoo pasando las manos por su cara—. Despierta, mi pequeño compañero.
—¿MyungSoo? —preguntó cuando se despertó.
—Sí, bebé. Estoy aquí —lo consoló tratando de no llorar—.Lo siento. No estaba allí para pararlos.
—No ha sido culpa tuya, me salvaste de nuevo —dijo SungJon—. No podemos permitir que esto se convierta en un hábito.
—Estoy de acuerdo ¿Te duele? Ren te puso una inyección para que no lo hiciese.
—No me duele —respondió su compañero—. Aron me dio algo que hizo papilla mi cerebro, no podía retirar mis colmillos¿Volverán a crecer?
—Ren cree que sí, pero no es seguro —le explicó MyungSoo—. Siento esto que te ha sucedido. Pero yo sigo siendo tu compañero, ¿de acuerdo? Con colmillos o sin colmillos, eres mi pareja. Estás atrapado conmigo.
—Bien. —Respondió SungJon—. Justo donde quiero estar.
—Echa un vistazo —le indicó MyungSoo. Girándolo para que pudiera verlos—. Mira lo que hicieron mis hermanos para vengarte.
—Oh, joder, eso es bueno. —dijo sonriendo SungJon. Justo cuando estaba a punto de decir algo más, un par de coches se detuvieron.
MyungSoo reconoció uno como el de su padre. Cuando ambos coches se detuvieron y salieron los conductores, vio salir a Thunder del otro. Y lo hizo enojado. Rápidamente entregó a SungJoon en los brazos de Jongdae y se acercó a su padre.
—Padre —Dijo MyungSoo—. Me he cobrado venganza por mi compañero.
—¿Qué coño le has hecho a mi hijo? —Le preguntó Thunder señalando a Aron encadenado a Minho. Estaban gritando y tratando de liberarse, lo que significaba que se rozaban más entre ellos. Baekho estaba tomando fotografías de todo el asunto. Todos los demás los señalaban y se reían más o menos.
—Los hemos tatuado y encadenado —respondió MyungSoo con calma—. Minho ayudó en el secuestro y abusó de mi compañero.
—Los tatuajes son permanentes —gruñó Thunder—. No es lo mismo que el secuestro.
—Lo drogaron y le arrancaron los colmillos —gritó sintiendo ahora la adrenalina —. Les iba a cortar la polla. Pero Hangeng me habló de los tatuajes y la humillación pública.
—¿Qué pone en los tatuajes? —Miró Thunder intentando leerlo, pero los hombres se movían tratando de liberarse.
—'¡Fóllame aquí!' —Respondió MyungSoo, viendo que su padre se estaba aguantando la risa.
—¡Qué! —Rugió Thunder—. ¿Le habéis tatuado 'Fóllame aquí' en la espalda?
—Sí. Con flechas. —Respondió MyungSoo con una sonrisa—. Sacaron sus colmillos para darle una lección por ser gay. Creo que es justo.
—Yo también. —Dijo su padre riendo—. He sido testigo de la venganza como miembro del consejo ¿Estás satisfecho MyungSoo?
—Una vez que las fotos estén enviadas por correo electrónico a todos los aquelarres, lo estaré. —Respondió MyungSoo.
—No puedes hacer eso. —Dijo Thunder apenas sujetando su ira—. Espera a que pida mi retribución por esto.
—¿Retribución por qué? —preguntó Shindong—. No se puede pedir una retribución por un desquite, y lo sabes malditamente bien.
—Esta venganza no se ajusta al crimen. —Gruñó Thunder—. Verás, llevaré esto al consejo. Esto no ha terminado Shindong.
—Hey, MyungSoo. —Dijo Baekho—. ¡Mira a Aron! ¡Su polla está dura!
—Joder. —Gritó Thunder, corriendo más rápido.
MyungSoo no sabía si lo que Baekho había dicho era cierto, pero por lo menos Thunder se largo de su vista.
—Nunca estuve aquí. —Dijo Shindong—. Nunca he visto esto. No sé lo que los chicos hicieron. Y no se os ocurra jamás decirle a vuestra madre lo que ha pasado. Dicho esto, esto ha sido idea de Hangeng, ¿verdad?
—Oh, sí. —Se rio MyungSoo.
—Bien. —Su padre se echó a reír antes de regresar a su coche y alejarse. MyungSoo se volvió hacia el caos y se pasó la mano por el pelo. Era hora de coger a su compañero e irse.
CONTINUARA.......
UYYY QUE MALO ES HANGENG.



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