miércoles, 24 de octubre de 2018

THE HAVEN 8: PALABRA DE CUATRO LETRAS


THE HEAVEN(refugio)8:PALABRA DE CUATRO LETRAS
Lee EunHyuk vive una vida rígidamente controlada. No ve nada malo en ser organizado y estar preparado, y ciertamente no tiene tiempo para cosas tan frívolas como el amor. Se preocupa por Junsu, y definitivamente está atraído por el brujo, pero eso es sólo cómo funciona el vínculo de apareamiento.

Aunque su pareja parece no recordar su anterior vida juntos, Kim Junsu  no tiene problemas para recordar cada momento, hasta su trágico final. Ahora, tiene una segunda oportunidad para hacer todo bien. Desafortunadamente, en esta ocasión está cometiendo nuevos errores.

El mal acecha en el oeste, extendiendo su sombra a través del desierto, y las razas se ciernen al borde de la guerra. Cuando los Kim son llamados para responder a la creciente amenaza, la turbulenta relación de Junsu y EunHyuk será empujada hasta su punto de ruptura. ¿Podrán reavivar la vieja llama antes de que sea demasiado tarde? ¿O la historia está destinada a repetirse?




CAPITULO 1


—Aron y Yoochun han llegado. —EunHyuk se deslizó a través de su Rodolex mental, recordando las otras obligaciones del Líder SeungYoon—. Tiene una conferencia telefónica con el líder del aquelarre Phoenix a medianoche. El propietario de After Hours ha solicitado una reunión con usted a las tres para discutir su arrendamiento anual.
—Sí, sí —respondió el Líder SeungYoon  mientras caminaban por los pasillos hacia el vestíbulo para reunirse con sus invitados—. Dile que estaré feliz de reunirme con él.
—Muy bien, señor.
—El guardia de la puerta principal dijo que Aron y Yoochun han traído invitados con ellos —añadió Gideon, Ejecutor y segundo al mando del aquelarre—. ¿Cómo debemos proceder?
EunHyuk levantó la vista hacia el Ejecutor y rodó los ojos. —Aron y Yoochun son antiguos miembros de nuestro aquelarre y queridos amigos. No vendrían aquí con malas intenciones.
—También nos dieron la espalda para formar su propio aquelarre —añadió Kiseop, otro Ejecutor. Caminaba dos pasos detrás de todo el mundo, escaneando constantemente el área circundante como si esperara que las pelusas salieran desde bajo los muebles y los estrangularan a todos.
—Calma. —SeungYoon se ajustó la corbata y aclaró su garganta—. EunHyuk tiene razón. Están aquí para pedir ayuda, la cual estaremos encantados de ofrecer.
Como el asistente personal del Líder SeungYoon, era trabajo de EunHyuk parecer siempre tranquilo, sereno y preparado para dar respuesta a cualquier situación. Entrando en el vestíbulo, echó los hombros hacia atrás, enderezó su columna vertebral y puso una sonrisa vaga y desinteresada en sus labios. Sin embargo, en su interior estaba casi aturdido de emoción por ver a sus viejos amigos. Sólo deseaba que Hoon se hubiera unido a ellos en su visita. Dios, echaba de menos a ese idiota.
El líder SeungYoon avanzó para reunirse con sus invitados con los brazos abiertos.
—¡Yoochun, Aron, es bueno veros de nuevo! —Asintió con la cabeza al saludo de Aron, indicando sin palabras que el vampiro y aquellos que le acompañaban eran bienvenidos en Snake River.
—Recordáis a Kiseop, Gideon y por supuesto, EunHyuk.
Podría haber habido palabras después de eso, pero EunHyuk no pudo escucharlas. No podía escuchar nada excepto los latidos de su propio corazón. Corrientes de energía se arrastraron por su piel, subieron por su columna vertebral hacia su cuello. En medio de sus visitantes estaba un hombre que realmente no parecía que perteneciera ahí. Era mucho más pequeño que los otros, claramente no era un Ejecutor, y EunHyuk se sintió atraído hacia él como hormigas al azúcar.
El hombre era atractivo con su largo cabello y delicados rasgos, pero realmente no era el tipo de EunHyuk. Sin embargo, no le importaba. Algo se había agarrado a él y no le soltaba, tirando insistentemente de él hacia el extraño.
Mío.
Sus colmillos se alargaron con tanta violencia que jadeó, y sus dedos se enroscaron en puños cuando observó a otro extraño en el grupo colocar una posesiva mano en la espalda de su pareja. Los instintos le gobernaron, impulsándole a través de la habitación donde tiró de su pareja hacia sus brazos e incrustó sus colmillos en la fragante piel de su garganta.
—Por favor, indique su nombre a El Consejo.
Acercándose al estrado donde los Ancianos estaban sentados, EunHyuk juntó las manos delante de él y cuadró sus hombros. El Consejo vería que tenía razón. Sólo tenía que mantener la calma y confiar en que la ley estuviera de su lado.
—Lee EunHyuk , miembro del Aquelarre Snake River —enunció claramente de manera que todos los presentes pudieran escucharle.
—Sr. Lee, ¿puede por favor informar a los miembros de esta reunión por qué está aquí? —Nunca había tenido el placer de conocer al Anciano Daesung, el representante vampiro, pero el Líder SeungYoon hablaba muy bien de él. Eso era suficiente para EunHyuk.
—El Ejecutor werelobo, Kris , ha reclamado lo que es legítimamente mío. Kim ZiTao es mi verdadera pareja, y como tal, deseo presentar una queja formal contra el Sr. Kris por haber violado una de nuestras leyes más sagradas. —También le gustaría arrancarle la garganta al bastardo, pero sintió que sería mejor mantener eso para sí mismo—. Si se niega a renunciar su reclamo a ZiTao, pido permiso a El Consejo para desafiarle, como es mi derecho.
Kris  era dos veces su tamaño y probablemente le diera una paliza, pero EunHyuk tenía que intentarlo. Se había sentido completamente miserable desde que ZiTao le había negado y había huido con el werelobo. Era como si aún pudiera sentir al brujo, como si el aire que respiraba estuviera cargado de la esencia de ZiTao.
—¿Por qué un desafío? —preguntó Daesung—. ¿Ha intentado demostrar su razonamiento al Sr. Kim?
—No, señor. No me dieron la oportunidad. —Si le hubieran permitido demostrar su vínculo con ZiTao, él no tendría que aguantar la molestia de aquella audiencia.
—Bueno, usted la tiene ahora. —El Anciano Daesung asintió con la cabeza y levantó una mano, haciendo señas a ZiTao para que se acercara al frente de la habitación—. Sr. Kim, pase al frente si gusta.
El corazón de EunHyuk se aceleró al ver a su pareja deslizándose por el pasillo hacia él. Aunque técnicamente no era el tipo de EunHyuk, el hombre era hermoso, y había una gracia sobre él que la mayoría sólo podía envidiar pero nunca imitar.
Otro de los Ancianos le pidió que indicara su nombre, y EunHyuk se encontró a sí mismo embelesado cuando ZiTao habló, atraído por la cadencia musical de su tono. —De acuerdo, Sr. Lee, puede proceder —dijo el Anciano Daesung una vez que anunciaron las reglas para la prueba.
Después de unos pocos arranques y paradas y la interferencia de ese maldito werelobo, EunHyuk estaba seguro de que finalmente las cosas se volvían a su favor. Como su pareja, ZiTao sería inmune a su coacción, y pronto, todo el mundo vería que estaban destinados a estar juntos. Sin embargo, si Kris le hubiera lavado el cerebro a ZiTao, había una buena probabilidad de que intentara sabotear la prueba. Por lo tanto, EunHyuk tendría que emitir una instrucción que ZiTao nunca realizaría a menos que fuese verdaderamente obligado.
—Desnúdate —ordenó mirando fijamente a los ojos de su pareja y percibiendo la mente de ZiTao en la suya propia.
En seguida, ZiTao estiró la mano hacia los botones de su camisa, tanteándolos mientras los abría uno a la vez. Sus labios estaban ligeramente separados y miraba al frente con ojos vidriosos.
La mitad de los botones habían sido desabrochados, revelando la suave e impecable piel de su pecho cuando Kris se puso de pie y gritó desde el fondo de la habitación. —ZiTao, detente. Ven aquí ahora.
EunHyuk frunció el ceño cuando ZiTao dejó de desnudarse y se giró para regresar hacia el werelobo. Por un momento, había estado convencido de que ZiTao estaba verdaderamente bajo su hechizo, pero si eso fuese cierto, no debería haber respondido a la llamada de Kris.
Hubo un intercambio de palabras que EunHyuk no pudo escuchar, pero su irritación creció cuando ZiTao se estremeció y parpadeó, sacudiendo la cabeza como para disipar pensamientos no deseados. —¿Cómo regresé aquí?
¿Funcionó?
—¡Está fingiendo, por supuesto! —gritó EunHyuk, señalando con un dedo a su pareja—. ¡Lo planearon todo! —ZiTao era un maldito buen actor, y le dolía que fuese tan lejos para rechazarle, pero EunHyuk sabía que podría hacer feliz a ZiTao si el hombre sólo le diera una oportunidad—. Exijo un desafío.
—¡Suficiente! —El Líder SeungYoon se levantó dándole a EunHyuk una gélida mirada, esperando claramente que cerrara la boca—. Me disculpo. Sólo apoyé a EunHyuk porque creí que su afirmación era cierta. Es lo que un buen líder hace, y como alguien que ha perdido a su propia pareja, no quería ver a un miembro de mi aquelarre padecer eso. Ahora puedo ver que EunHyuk está equivocado, y yo también.
—¿Qué? —jadeó EunHyuk. Dolía casi tanto saber que su líder y mentor no le apoyaba en su búsqueda de justicia—. ¡No! Puedo sentirle. Puedo sentir su alma tirando de la mía. —Era un dolor sordo y constante que nunca le daba paz. En lugar de disminuir cuando dormía, la conexión invisible se hacía más fuerte, invadiendo sus sueños casi rayando en la locura por querer a su pareja.
Mientras echaba humo dentro de su propia cabeza, los Ancianos conversaban con el Líder SeungYoon, aunque estaba claro que todos consideraban el asunto cerrado. Bien, EunHyuk no iba a caer sin pelear, incluso si tenía que ir solo a la batalla.
—¿Dónde está Kim Junsu? —exigió Kris, empujando a ZiTao delante de él cuando se acercó de nuevo al estrado.
—¿Perdona? —SeungYoon parecía tan perplejo como EunHyuk—. ¿Kim Junsu?
ZiTao tomó una profunda respiración y la dejó salir lentamente antes de hablar, probablemente para calmar sus nervios. EunHyuk no sabía mucho sobre el hombre, pero tuvo la impresión de que a ZiTao no le gustaba la confrontación. —Mi hermano, Junsu, se encuentra retenido en un pozo en tu territorio. Ha estado allí durante varios meses, padeciendo hambre y han estado alimentándose de él mientras se consume.
La temperatura de la habitación debería haber caído veinte grados sólo de la fría mirada en el rostro de SeungYoon. EunHyuk no estaba seguro de habérselo creído, pero sabía que su líder tomaría la acusación seriamente. Bastante seguro, un momento después, tuvo a Gideon y Kiseop de regreso al aquelarre con estrictas órdenes de ir directamente al pozo cerca de los molinos de viento y no decir ni una palabra de su destino a nadie.
Para sorpresa de EunHyuk, ZiTao se giró hacia él con una mirada determinada.
—Creo que hay algo que tienes que saber.
—¿Tiene que ver con por qué pretendes que no puedes sentir la conexión entre nosotros? —forzó las palabras a través de los dientes apretados mientras lanzaba dagas con la mirada al werelobo detrás de su pareja.
—En realidad, sí. —ZiTao le dio una sonrisa encantadora, pero había un brillo acerado en sus oscuros ojos—. Sin embargo, no estoy pretendiendo nada. No siento la conexión entre nosotros porque simplemente no existe. Kris es mi pareja, mi pareja destinada.
EunHyuk gruñó y dio un paso hacia adelante. No tenía intención de dañar a ZiTao, pero iba a trepar por Kris  como un mono araña y arrancarle los ojos por lavar el cerebro al hombre.
No dio ni medio paso cuando fue detenido por la mano de SeungYoon en su pecho. —Tranquilízate y escucha lo que el chico tiene que decir.
ZiTao arqueó una ceja ante el término "chico", pero cuando habló, se dirigió hacia EunHyuk. —Junsu es mi mellizo. Compartimos una energía, lo que significa que nuestra magia está hermanada y es más poderosa cuando estamos juntos. Podemos hablar telepáticamente si estamos lo suficientemente cerca uno del otro.
Eso era genial, y EunHyuk sentía que el hermano de ZiTao estuviera perdido. Sin embargo, no veía la forma en que se refería a su situación.
—Creo que estás sintiendo la energía de Junsu fluyendo de mí —continuó ZiTao, y se oía exasperado, como si encontrara a EunHyuk algo denso—. No lo sé con certeza, pero creo que ese es el por qué piensas que soy tu pareja aunque es Junsu en quién realmente deberías estar concentrado.
—¿Junsu? ¿El hombre que acabas de decir que está siendo retenido como un prisionero en un pozo? ¿Ha estado tan cerca de mí desde hace meses?
Ahora lo entendía. Ahora tenía sentido. Especialmente considerando que había estado sintiendo lo que había pensado era la energía de ZiTao durante semanas. Había querido creer que su conexión era fuerte, pero honestamente, no debería haber sido capaz de sentir la magia del brujo con ZiTao tan lejos de él. También estaba el asunto de las inquietas noches que había pasado solo en su cama, convencido de que la esencia de ZiTao estaba tirando de él desde kilómetros de distancia. De nuevo, sólo se había estado engañando a sí mismo e ignorando la verdad mirándole directamente a la cara. La magia debería haber disminuido durante el sueño, no intensificado, a menos que fuera a Junsu al que hubiera estado sintiendo.
Cuando descansaba, su mente era más vulnerable que nunca y su subconsciente se hacía cargo. Si lo que ZiTao decía era cierto, la energía que había estado sintiendo era el vínculo destinado que tenía con Junsu. Estaba arraigado en su naturaleza querer proteger a su pareja y su conexión le estaba gritando, pidiendo ayuda, incluso cuando Junsu no podía.
EunHyuk había sido demasiado terco y firme para escuchar sus instintos. Había estado tan empeñado en justicia y venganza que no se había detenido a considerar una posible alternativa para lo que había estado sintiendo. Mirando hacia atrás, podía admitir que un emparejamiento con ZiTao nunca había sido atrayente. Seguro, el chico era atractivo, pero faltaba algo. Sin embargo, había sido demasiado ignorante, egoísta y orgulloso para admitir que podría estar equivocado. Kim Junsu estaba siendo retenido como prisionero justo debajo de sus narices y había estado atrapado en su propio infierno personal durante meses. Parecía ilógico que un intruso pudiera o quisiera utilizar el territorio del aquelarre para un crimen tan terrible, llevando a EunHyuk a la conclusión de que era alguien que conocía, posiblemente un amigo, quien estaba haciendo daño a su pareja.
Sus caninos descendieron, sus dedos se enroscaron en garras y un desconocido gruñido rodó por su pecho. Ira, como lava que todo lo consumía, le envolvió, recorrió su sangre y elevó su temperatura corporal.
—Alguien en quien confié le está haciendo daño y ese alguien pagará por ello.
*****************
Se adormeció contra el muro de piedra mientras luchaba por mantenerse erguido. La reciente lluvia había inundado el pozo normalmente seco y el agua congelada ya le llegaba al pecho. El sol se había elevado dos veces desde la última vez que había dormido, pero no podía arriesgarse. Si cerraba los ojos durante un minuto, había una buena probabilidad de que se ahogara antes de que pudiera salir del agua turbia.
Pasos se oían en la distancia, tronando sobre el suelo y crujiendo a través de la maleza de los árboles. Sin embargo, Junsu no tenía miedo. Si era el vampiro que venía a por él, quizás esta vez el hombre realmente le matara. Si no era el bastardo que le había encarcelado, tal vez fuese rescatado. Había estado esperando desde la conversación que tuvo con su hermano en sueños.
De cualquier manera, cualquier cosa que sucediera, al menos sería finalmente libre.
—No está aquí. Para. Tenemos que regresar.
Junsu reconoció la voz de su hermano, ZiTao. Su magia le había abandonado, desapareciendo junto con su menguante fuerza, pero aún podía sentir la débil corriente de energía fluyendo de su mellizo.
Una sonrisa estiró sus labios y sus hombros se relajaron. Había sabido que ZiTao vendría por él. Eso era lo que hacía la familia, y nunca había dudado de la determinación de su hermano para encontrarle.
Sin embargo, había algo más en el aire. Era una carga, más fuerte que la de ZiTao y muy diferente de cualquier otra cosa que hubiera experimentado. Casi podía verlo, alcanzarlo y tocarlo, y cuanto más se acercaba, más se aceleraba el pulso de Junsu.
—Ya estamos aquí —discutió otro hombre.
Junsu no reconoció la voz, pero la encontró seductora. Le confortaba de una manera que no había conocido durante muchos años, y por primera vez desde que había sido arrojado al pozo, la esperanza floreció.
—Mi Infinity —articuló Junsu.
ZiTao le había explicado durante el sueño mágico donde él había sido arrojado, que el nombre de la pareja de Junsu era EunHyuk, un vampiro que tenía una posición bastante importante en un gran aquelarre. Su hermano también le había informado que debido a algunos malos entendidos, EunHyuk creía que ZiTao era su pareja en lugar de Junsu. La confusión había causado muchos problemas a su hermano, pero Junsu no estaba demasiado preocupado. Sólo necesitaba cinco minutos con el vampiro para poner las cosas en claro.
Quiso llamar a los hombres que se acercaban pero cuando abrió la boca, todo lo que salió fue un siseante suspiro. Sin magia ni fuerza para utilizar incluso si aún la tuviera, tampoco podía alcanzar a ZiTao a través de su vínculo de mellizos. Sólo podía sentarse ahí y esperar que no se rindieran y marcharan antes de encontrarle.
—Tenemos que estar seguros. —Ese era Taehyun. Reconocería el tono brusco de su hermano mayor en cualquier lugar, incluso si no había hablado con el hombre en años—. Al menos tenemos que ver si hay alguna evidencia de que Junsu estuvo aquí en algún momento.
—Sí, busca por la evidencia. Mira en el interior del pozo y encuéntrame hermano. Estoy aquí. Encuéntrame.
Un rostro apareció en la boca del pozo, silueteada por la luz de la luna de manera que no era más que una oscura cabeza con hombros. — ¿Hola? —Su pareja le llamó, aunque era obvio que no podía ver a Junsu en la oscuridad de la fosa.
Sin embargo, Junsu no podía devolver el llamado, no podía hacer ningún ruido. Infiernos, ni siquiera podía levantar los brazos para salpicar el agua. Dios, deseaba poder ver el rostro de EunHyuk. A pesar de la urgencia de la situación, no podía evitar preguntarse si el vampiro aún se vería de la misma forma que recordaba. Había pasado mucho tiempo desde que habían sido separados, pero Junsu aún podía imaginar el lindo hoyuelo en la mejilla izquierda de EunHyuk cuando sonreía. La tragedia le había arrancado a su Infinity hace siglos, pero el destino acababa de darle una oportunidad para un nuevo comienzo. Teniendo en cuenta que el hombre tenía una perpetua erección por su hermano, Junsu dudaba que EunHyuk recordara su anterior vida juntos, pero una vez más, no estaba preocupado. Todo lo contrario, esperaba ayudar a EunHyuk a recuperar sus recuerdos, mostrarle al vampiro por qué ellos fueron tan perfectamente emparejados.
Una segunda figura apareció al lado de la primera, mirando hacia abajo del pozo por sólo un momento antes de retroceder. Metiendo la lengua entre los dientes, Junsu la mordió tan fuerte como pudo, provocando un desgarbado gemido en su pecho cuando el dolor irradió por toda su boca. No fue un sonido ruidoso, pero era algo, y si tenía suerte, alguien le escucharía.
—¡Junsu! —ZiTao reapareció en la abertura del pozo, inclinándose sobre un lado hasta que casi estuvo doblado por la mitad—. ¡Junsu! ¿Estás bien?¿Puedes hablar conmigo?
Su boca no cooperaría para formar palabras, pero Junsu gimió de nuevo en respuesta, forzando el sonido a través de su ardiente esófago en carne viva.
—Vamos a sacarte —prometió ZiTao, con determinado tono de voz—. No te muevas.
Sí, eso no iba a ser un problema. No era como si le gustara sentarse y esperar ser rescatado, pero en este caso, no tenía elección. Había perdido tanto peso y sangre que el simple acto de levantar la cabeza era una lata.
Un fuerte gruñido resonó en todo el claro y hacia abajo del pozo, seguido por el amortiguado ruido sordo de algo, o alguien, golpeando el suelo. Junsu no podía estar seguro si era su pareja o Taehyun quien había sido atacado, pero una repentina interrupción en la energía que fluía del vampiro le llevó a creer que había sido su Infinity.
Date prisa, ZiTao. Junsu conocía de primera mano las cosas tan viles que sus captores eran capaces de infligir, y se negaba a permitir que EunHyuk se convirtiera en otra víctima de su crueldad. Sin embargo, no había mucho que pudiera hacer desde su posición actual, y honestamente, no sabía cuánto podría ayudarle una vez que estuviera libre. Sin embargo, no podía solo sentarse ahí y no hacer nada.
Un segundo gemido, esta vez claramente identificable como proveniente de Taehyun, fue a la deriva hasta su prisión. ZiTao desapareció de la vista momentáneamente, probablemente para investigar el ruido, sólo para reaparecer con un fuerte grito mientras caía hacia atrás con tanta violencia que perdió el equilibrio. La circunferencia del pozo no era lo suficientemente grande para el complicado ángulo en el que había caído, y Junsu se estremeció al escuchar la cabeza de su hermano golpeando contra el muro de piedra húmeda. Un latido de corazón más tarde, ZiTao golpeó la superficie del agua en el pozo, salpicando agua en el rostro de Junsu y empapando su cabello.
La adrenalina recorrió sus venas, dándole a Junsu una reserva de fuerza que no sabía que aún poseía. Incapaz de ver en la oscura negrura, palpó alrededor del agua helada hasta que su mano aterrizó en el hombro de ZiTao. Gruñendo y gimiendo, apretó los dientes ante el ataque de dolor cuando sus músculos gritaron en protesta. El menor esfuerzo dolía un infierno, pero no podía dejar que su hermano muriera. Afortunadamente, la flotabilidad hizo más fácil su tarea, y se las arregló para poner su brazo alrededor de ZiTao y tirar de él hacia arriba, sujetando al hombre de manera protectora contra su pecho.
Pasaron varios minutos que parecieron una eternidad antes de que ZiTao finalmente comenzara a moverse. Sin embargo, después de un gemido y algo de movimiento de su cabeza, se quedó completamente quieto. Sus hombros se tensaron, su columna vertebral se puso rígida y Junsu pudo sentir el rápido ascenso y caída de su pecho.
—Tranquilo —dijo, esperando calmar los temores del hombre. Su voz salió ronca y rasposa, apenas humana, y susurrar la única palabra se sintió como tragar fragmentos de vidrio.
—¿Junsu? —ZiTao gimió de nuevo y presionó una mano contra un lateral de su cabeza.
—Estoy aquí. —En ese mismo momento, no estaba tan preocupado por sí mismo—. ¿Estás bien?
ZiTao se retorció y movió hasta que Junsu no tuvo más remedio que liberarle.
—Estoy bien. —Sus dientes castañearon y su voz vibró cuando habló mientras el agua se elevaba a su alrededor.
—La ayuda vendrá pronto. —EunHyuk aún estaba ahí fuera. Junsu no sabía lo que le había sucedido, pero aún podía sentir a su pareja. Incluso si EunHyuk no pudiera venir a por él, seguramente, alguien vendría a por EunHyuk. Además, Taehyun rondaba en algún lugar de la noche. Incluso si alguien le hubiera caído encima, se arrepentirían una vez que estuviera despierto.
—Dijiste que se alimentaban de ti. ¿Cómo entraban?
Entendía la importancia de la pregunta, pero Junsu se estremeció ante la mención de sus captores. Sin embargo, el miedo no les salvaría. Tomando la mano de ZiTao, se movió lentamente, tirando de su hermano hacia el otro lado del pozo con una gran cantidad de esfuerzo. Apoyando su cansado cuerpo contra la pared, presionó la palma de la mano de ZiTao contra la puerta cerrada.
—¿Qué es esto?
—Puerta —respondió Junsu. Pensó en añadir algo sarcástico después de eso, pero cayó en un violento ataque de tos que destruyó su complexión, haciendo que el dolor explotara por cada centímetro de su cuerpo.
—De acuerdo, shh. —La mano de ZiTao aterrizó en su espalda y la frotó gentilmente—. Sólo descansa. Voy a sacarnos de aquí.
Un fuerte y amenazante aullido hizo eco en el pozo y rebotó en las piedras, haciendo que los oídos de Junsu repicaran. Otros cuatro aullidos distintos siguieron al primero, y Junsu se tensó, inseguro de si las llamadas pertenecían a un amigo o enemigo.
Sin embargo, ZiTao estaba rebotando sobre los dedos de sus pies, haciendo que el agua formara ondas a su alrededor. —Mi pareja está aquí y realmente no está feliz.
Momentos más tarde, una enorme figura sombría apareció en la parte superior del pozo, gruñendo, murmurando y respirando con fuerza. No hubo palabras dichas, pero Junsu tuvo la impresión de que ZiTao se estaba comunicando con el agitado werelobo.
—Aguanta —susurró ZiTao. Ayudó a Junsu a alejarse de la puerta y le presionó contra la pared—. Quédate aquí. —Una fuerte explosión le sacudió, pero ZiTao le atrapó antes de que pudiera caerse—. De acuerdo, vamos a salir de aquí.
—Desbloquearla habría sido más sencillo —reprendió Junsu, pero honestamente, estaba feliz de ser libre.
—Probablemente. —ZiTao giró su rostro hacia la luz de la luna y Junsu pudo escuchar la arrogancia en su voz cuando llamó a su pareja—. Aún lo tengo.
El agua retrocedió rápidamente, saliendo a borbotones hacia la habitación más allá de la destrozada puerta. En el pasado, ZiTao había sido mucho más pequeño que él. Ahora, aunque Junsu aún era más alto, ZiTao no tuvo problemas para soportar su peso mientras le ayudaba a subir las escaleras y atravesar una trampilla.
—¿Quieres verlo de nuevo? —bromeó.
A Junsu no le importaba. Cada paso era más tortuoso que el último, y la pequeña medida de fuerza que tenía se desvanecía. Su cabeza giraba, su visión se atenuó en los bordes y su vacío estómago se estremeció de manera brutal.
—Sólo sácanos de aquí.
Hubo otro eco en auge cuando la puerta explotó hacia afuera. La pequeña mierda no pudo resistir alardear. Aun sosteniéndole, ZiTao prácticamente arrastró a Junsu hacia la fría noche donde fueron recibidos por cinco altísimos werelobos.
—¿Alguien puede ayudarme? —gritó ZiTao.
Uno de los werelobos más pequeños apareció al instante a su lado, levantando cuidadosamente a Junsu en sus brazos y acunándole como a un bebé. El mundo se estaba alejando de él, y apenas podía mantener los ojos abiertos, pero ellos tenían que saberlo.
—EuhHyuk. —Tuvo que hacer una pausa y tomar una respiración antes de que pudiera continuar—. Tercer molino de viento. —No podía ver a su pareja, pero podía sentir al vampiro. Mientras todo lo demás se desvanecía, la energía de EunHyuk creció más fuerte, casi como un faro dirigiendo a Junsu directamente hacia él.
El werelobo sólo murmuró descontento e inclinó la cabeza hacia un lado. Junsu no sabía lo que significaba eso, y no tuvo tiempo de aclarar que la bestia le hubiera entendido antes de que todo se oscureciera

 CAPITULO 2


Despertar para encontrarse uno mismo drogado y atado en el interior de uno de los molinos de viento, fue una agradable y jugosa cereza para coronar un día ya de mierda. EunHyuk recordaba escuchar una brusca inhalación tras él, pero no tenía recuerdos de lo que pasó después de haber ido a investigar el sonido. A juzgar por el considerable bulto en un lado de su cabeza, imaginó que había sido golpeado con algo pesado. Su preocupación por Junsu le había distraído, y ni siquiera había visto venir a Kiseop. De hecho, si no fuera por los Ejecutores que habían venido en su ayuda, tal vez nunca hubiera sabido que fue su amigo quien le había golpeado hasta dejarle sin sentido. Aún era difícil aceptar que Kiseop había hecho cosas tan viles y crueles. El hombre había sido su amigo durante años, casi como familia.
Sólo había visto las consecuencias, pero sabía que Kiseop había pagado un alto precio por sus acciones. Después de todo lo que había hecho, todas las mentiras que había contado y todo el dolor que había causado, EunHyuk no podía encontrar el apropiado nivel de remordimiento. Sin embargo, si se le hubiera acusado de aplicar el castigo a Kiseop, no estaba seguro de haber reaccionado de la misma manera que la pareja werelobo de ZiTao. En lo que a él le concernía, la muerte era demasiado fácil, demasiado indulgente para los crímenes que Kiseop había cometido.
Para cuando fue encontrado y liberado de su improvisada celda, Junsu ya había sido trasladado a la casa de El Consejo. Luego EunHyuk había sido detenido mientras la gente le lanzaba miles de preguntas que realmente no sabía cómo responder. Una vez que hubieron terminado de interrogarle, había conducido a velocidades vertiginosas de regreso a Casper para ver a su pareja. Aunque el viaje a la casa de El Consejo había transcurrido sin incidentes, había encontrado una especie de obstáculo a su llegada, y aún tenía que poner los ojos en su propósito.
—Quiero ver a mi pareja —exigió. Sentándose erguido y cuadrando los hombros, intentó oírse firme e inflexible, pero suplicaría de rodillas si pensara que eso ayudaría.
—No —contrarrestó MyungSoo—. Tengo algunas preguntas para ti, además Junsu no está en condiciones de exaltarse ahora mismo.
—Responderé tus preguntas. —Sabiendo que estaba luchando una batalla perdida, EunHyuk se dejó caer en los cojines del sofá y suspiró—. No voy a hacerle daño. Sólo necesito verle. — Se sentiría mucho mejor si pudiera confirmar con sus propios ojos que Junsu estaba vivo y descansando cómodamente.
Sin embargo, eso no detendría al hermano mayor de Junsu de freírle a preguntas. Kim MyungSoo hizo un montón de preguntas, la mayoría de las cuales EunHyuk ya había respondido a los Ejecutores de regreso a Snake River.
—Eres bienvenido a pasar aquí el día —le ofreció MyungSoo cuando hubo terminado con su interrogatorio—, pero ahora Junsu necesita descansar.
Una pequeña parte de él se sentía responsable de la condición de Junsu, y la culpa le arañó las entrañas. Si se hubiera dado cuenta de lo realmente bastardo psicótico que había sido Kiseop, tal vez podría haberse evitado el sufrimiento de Junsu. Cuando recordó que había hecho amistad con el vampiro, que le había llevado directamente a su pareja, la bilis se le subió a la garganta junto con el amargo sabor del arrepentimiento.
—Sólo quiero verle. —Puso los puños a ambos lados y tragó el bulto en su garganta—. No le molestaré, pero necesito ver que está bien. ¿De acuerdo?
—MyungSoo —rogó ZiTao.
No dijo nada más que eso, pero debió servir de algo porque MyungSoo se levantó de su silla y señaló con el pulgar sobre su hombro. —Sígueme, y te mostraré donde está durmiendo.
Después de agradecer a ZiTao y disculparse con la pareja del brujo, Kris, EunHyuk se apresuró tras el mayor de los Kim, poniéndose cada vez más nervioso con cada paso por el pasillo. Después de todo lo que había pasado sólo para descubrir que el hombre por el que había estado luchando no era realmente su pareja, EunHyuk tenía pocas expectativas de lo que sucediera después.
—Probablemente esté dormido, así que intenta no despertarle.
Se oyó más como una advertencia que una petición, pero EunHyuk asintió con la cabeza y se deslizó en la habitación antes de que MyungSoo pudiera cambiar de opinión. La puerta se cerró silenciosamente tras él, pero no avanzó más por la habitación. Una cama de matrimonio estaba colocada contra la pared opuesta, directamente entre dos ventanas, y los plateados rayos de la luna que se filtraban a través de las cortinas entreabiertas iluminaban al hombre que yacía en el centro del colchón.
Se veía pálido y delgado, y sus pómulos destacaban en agudo relieve. Incluso en la tenue luz, EunHyuk pudo distinguir las sombras que se extendían bajo sus ojos hundidos, y las prominentes clavículas le rompieron el corazón.
Tan cerca finalmente pudo sentir la diferencia. La energía que saturaba el aire era mucho más fuerte y su conexión con Junsu se sentía casi tangible, como si pudiera alcanzar los hilos metafísicos que les unían. El rostro de Junsu parecía recién afeitado, pero su cabello aún estaba largo y desaliñado con una falta de brillo que igualaba el resto de su agotado cuerpo. Moretones cubrían la parte superior de sus hombros y la piel que asomaba por debajo de las mantas era un mapa de marcas de garras y mordeduras. Incluso en su estado de malnutrición y fragilidad, era lo más hermoso que EunHyuk había visto.
Esa debería haber sido su primera pista. Los paranormales estaban predispuestos para ser atraídos a sus parejas. Aunque siempre había pensado que ZiTao era agradable a la vista, aún tenía la subyacente decepción de que el hombre era demasiado pequeño y delicado, en absoluto su tipo preferido.
Sin embargo, no había nada delicado sobre Junsu.
Era difícil estimar la verdadera altura de Junsu mientras estuviera en horizontal, pero EunHyuk supuso que sería poco más de 1,83 metros. No era difícil ver bajo los cortes, moretones y estructura encogida el hombre que solía ser, no para EunHyuk. Una clara imagen de cómo se vería Junsu una vez saludable saltó a través de su mente y fue un delicioso retrato.
—Hola. —La voz de Junsu era débil y tenue, apenas trasmitida a través de la habitación, pero la sonrisa que ofreció transformó todo su rostro—. Debes ser EunHyuk.
—Debo serlo. —Regresando la sonrisa, se acercó más a la cama, moviéndose con cautela de manera que no asustara al hombre. Después de la prueba que había pasado, sería natural para él que tuviera problemas de confianza—. Debes ser Junsu.
—Debo serlo —se hizo eco Junsu—. Ven aquí para que pueda verte — gimiendo de obvio dolor, apoyó las manos en el colchón e hizo un esfuerzo por sentarse.
—Ahora, detente. —Corriendo hacia adelante, EunHyuk presionó la palma de su mano en el hombro de Junsu, sosteniéndole en su lugar con un poco de esfuerzo—. Deja que te ayude. ¿Qué necesitas?
—Sólo esto. —Rodando la cabeza hacia un lado, echó un vistazo a la pequeña lámpara de noche—. ¿Quizás algo de luz?
Manteniendo una mano en el pecho de Junsu, utilizó la otra para tirar de la cadena de la lámpara, llenando su parte de la habitación con un suave brillo. —
¿Mejor? —A pesar de su delgadez, Junsu era aún más guapo de cerca y su aroma estaba haciendo girar la cabeza de EunHyuk.
—Cuéntame sobre ti —insistió Junsu, aunque sus párpados ya se estaban cerrando, y sus palabras eran arrastradas por el agotamiento—. ¿De dónde eres?
—Soy del Aquelarre Snake River. —EunHyuk miró fijamente su mano que descansaba contra la cálida piel de Junsu, sonriendo como un idiota cuando el brujo la cubrió con la suya—. Podemos hablar más tarde. Necesitas descansar.
—Probablemente tienes razón —estuvo de acuerdo Junsu—. Ven aquí. — Frotó su mano libre de un lado a otro contra el colchón. Un tatuaje de un dragón tribal intrincadamente detallado se extendía por su bíceps bajo los cortes y magulladuras, retorciéndose con sus movimientos como si estuviera vivo e inquieto—. Te he echado de menos.
Considerando que éste era su primer encuentro, EunHyuk no estaba seguro de lo que significaba la última parte. Quizás Junsu estuviera confuso. Tal vez pensara que alguien más estaba con él en la habitación. —No puedo quedarme aquí —susurró, mirando hacia el gran ventanal a la derecha de la cabecera. No quería nada más que acurrucarse junto a Junsu y protegerle hasta que volviera a estar fuerte. Desafortunadamente, sus limitaciones lo impedían—. El sol saldrá pronto.
—Cierto —sus labios temblaron en las comisuras y sacudió la cabeza como si hubiera encontrado la información graciosa—. Eres un vampiro. —Retirando la mano de EunHyuk de su pecho, rodó hacia su lado y finalmente se incorporó.
—Junsu, ¿qué estás haciendo? —Cualquiera con ojos podría ver que cada pequeño movimiento le causaba dolor, y EunHyuk no entendía por qué Junsu se hacía eso. Si hubiera sobrevivido la mitad de lo que había hecho el brujo, no creía que alguna vez se levantara de la cama.
—Vestirme de manera que podamos encontrar un lugar para que duermas — respondió Junsu con un movimiento de ojos como si la respuesta fuese obvia.
—Hay una habitación en el sótano —le aseguró a su pareja—. MyungSoo dijo que puedo pasar aquí el día. —No quería dejar a Junsu tan pronto, pero ambos necesitaban descansar y EunHyuk no necesitaba quemarse vivo mientras dormía.
—Bien. —Asintiendo una vez con la cabeza, Junsu se acercó más al borde de la cama hasta que sus pies se apoyaron en el suelo—. Vámonos.
—¿Te detendrás? —Oh, EunHyuk ya podía ver las discusiones en su futuro. Que los dioses le ayudaran y le dieran paciencia porque su pareja era terco hasta el final—. Escúchame. —Presionó la palma de su mano en el cuello de Junsu, con el mismo cuidado que mostraría al tesoro más valioso—. Prometo regresar tan pronto como el sol se ponga. ¿De acuerdo? Ahora, ¿puedes por favor acostarte y descansar?
Junsu ni siquiera dudó en su respuesta. —Nop. —Tomando la mano de EunHyuk, la alejó de su cuello y besó la palma de su mano—. ¿Me puedes dar esos pantalones de chándal de la cómoda?
—Junsu. —La conversación iba rápidamente a ninguna parte y EunHyuk no sabía cómo cambiar la dirección.
—EunHyuk —imitó su pareja con una ceja levantada—. Si realmente quieres que descanse, te sugiero que me des esos pantalones y me ayudes a bajar al sótano. A tu lado es la única manera en que voy a dormir.
Su expresión decía que estaba hablando muy en serio, y EunHyuk tampoco quería estar separado del hombre exactamente. Sin embargo, tampoco quería impedir la recuperación de Junsu. —¿Siempre eres así?
—Más o menos. —Junsu asintió de nuevo con la cabeza hacia la cómoda—.Y ahora soy tuyo. Enhorabuena. ¿Me vas a dar los pantalones o no?
Gruñendo en voz baja, EunHyuk se puso de pie y cruzó el alfombrado suelo para recuperar los pantalones de chándal azul oscuro que estaban doblados cuidadosamente en la parte superior de la cómoda. —MyungSoo va a matarme.
*******************
La oscuridad le rodeaba, le presionaba por todos lados. El gélido frío le mordía a través de los trozos de ropa que llevaba, enfriando su húmeda piel. El agua fluía a través de su prisión, subiendo cada vez más. Ya le lamía los labios, y pronto, cubriría su boca y nariz.
Estaban viniendo a por él. Podía escuchar las botas pisoteando sobre la empapada hierba y sentir el ataque en el aire. Una siniestra sinfonía de voces se alzó en la brisa y el canto se hizo más fuerte cuando sus captores se acercaron.
—¿Junsu?
El pánico contrajo los músculos en su pecho, su pulso se aceleró y la sangre rugió en sus oídos. —¡EunHyuk, corre! —Las voces se hicieron más fuertes y mortíferas. Casi estaba ahí. Junsu no tenía miedo a la muerte, pero no podía dejar que hicieran daño a su pareja.
—Junsu, voy a sacarte de aquí. Voy a ayudarte.
Sin embargo, nadie podía ayudarle. Su Infinity había caído directamente en una trampa, y si no iba, ambos estarían condenados. —EunHyuk, por favor. —Su voz se quebró de emoción y debilidad—. Tienes que irte. No puedes salvarme, pero puedes salvarte a ti mismo.
La noche se quedó tranquila, y Junsu lo encontró más preocupante que el oscuro canto de sus enemigos. Asomándose a través de su celda, intentó avisar de nuevo a su pareja, pero incluso a la tenue luz de la luna, supo que era demasiado tarde.
Los ojos de EunHyuk se redondearon, sus labios separados en un silencioso grito y su cuerpo se convulsionó, inclinándose sobre el borde del pozo de piedra. Cayendo de cabeza, su cuerpo rebotó contra las duras paredes antes de salpicar finalmente sin vida en el agua. Allí flotó, boca abajo en la pequeña piscina, manchando el agua helada con su sangre.
—Junsu, Junsu, despierta.
Brazos delgados rodeaban su cintura, sosteniéndole con firmeza mientras temblaba, luchando por salir de su mundo de sueños. Liberando un tembloroso suspiro, se dio la vuelta para enfrentar a su pareja, tirando de EunHyuk a su pecho y estrujándole.
—Estás bien. Estás bien —enterró su rostro en el cabello de EunHyuk, respirando el aroma a limpio de su champú mientras obligaba a sus músculos a relajarse—. Estás bien.
—Sí —susurró EunHyuk con un toque de preocupación—. Estoy bien. —Se echó hacia atrás y apartó los húmedos rizos por el sudor de la frente de Junsu—.¿Quieres hablar de ello?
—Ahora mismo, no.
Había estado libre de esa acuosa prisión durante casi seis semanas, pero esas pesadillas sólo habían comenzado en las últimas noches. A medida que crecía su vínculo con EunHyuk, también aumentaba la intensidad y frecuencia de sus sueños. Había diferentes niveles de terror asociados con sus pesadillas, pero la mayoría de las veces, le dejaban tembloroso y desorientado durante horas después de despertar. Peor, Junsu tenía motivos para sospechar que había fragmentos de recuerdos ocultos en estos sueños.
—¿Estás seguro? —presionó EunHyuk—. ¿Fue uno malo?
Junsu aún podía visualizar a EunHyuk cayendo en ese pozo, pálido, laxo y sin pestañear. Había sido horrible, pero aunque hacía que su sangre se helara, confiaba en que sólo hubiera sido una invención de su mente excesivamente estresada. Después de todo, sus dones no incluían premoniciones y estaba agradecido por ello. Dejaría la actuación de la profecía a su hermano JB.
—Sólo deja que te abrace un poco —dijo en lugar de una respuesta real.
—Bueno, supongo, si vas a retorcer mi brazo. —La tranquila risa de EunHyuk sopló sobre la clavícula de Junsu y se acercó, moldeándose a Junsu desde el esternón hasta la ingle.
Suaves y húmedos labios recorrieron su garganta y la resbaladiza lengua de EunHyuk trazó la concha de su oreja, sacándole otro tipo de escalofrío. Sintiéndose fuera de balance, y quizás incluso un poco necesitado, después de su sueño, Junsu absorbió la atención.
—Mmm, podría acostumbrarme a esto.
La simple declaración pareció despertar a EunHyuk de cualquier hechizo bajo el que estuviera y detuvo su exploración, poniéndose rígido mientras se separaba.
—El sol se está poniendo —murmuró—. Lucharé contigo por la ducha.
Gimiendo mientras su polla se endurecía y palpitaba, Junsu rodó sobre la parte superior de su pareja, clavando los hombros del vampiro en el colchón.
—O podrías unirte a mí. —Mordisqueó los labios de EunHyuk, provocando la unión con su lengua hasta que finalmente se le concedió la entrada a las dulces profundidades.
El besó se calentó, alimentando el fuego que ardía en sus entrañas, pero como siempre, eso fue lo más lejos que llegó antes de que EunHyuk le alejara.
—Vamos, Junsu, tenemos que movernos.
Con un suspiro de disgusto, Junsu cayó a su lado del colchón, dejándose caer sobre su espalda y lanzando un brazo sobre sus ojos. Habían estado compartiendo la misma cama desde el primer día, pero aún estaban a miles de kilómetros de distancia. EunHyuk no se alimentaría de él, insistiendo en obtener su alimentación de una bolsa de sangre en lugar de dejar que Junsu se la proporcionara. Su pareja podría disfrutar de un sorbo aquí y allá, sólo para apaciguarle, como con los besos ocasionales, pero eso era todo lo que daría.
Cuando le sacaron del pozo, cuando había estado mal alimentado y apenas podía mantener la vida, lo había entendido. Sin embargo, en las semanas que siguieron, había ganado casi catorce kilos y se estaba poniendo más fuerte día a día gracias a un poco de magia y suplementos de sangre de su pareja. Si le hubieran disparado, apuñalado, quemado o incluso golpeado en la cabeza, las ocasionales gotas carmesí de EunHyuk le habrían sanado casi al instante. Desafortunadamente, las propiedades curativas sólo se extendían hasta el momento.
Sí, se estaba poniendo más fuerte, pero ni siquiera la sangre de su pareja podría restaurarle a su peso y salud naturales durante la noche. Sin embargo, estaba lo suficientemente bien para cuidar de su compañero, si EunHyuk sólo le dejara.
—Junsu. —Puntas de dedos revolotearon sobre su antebrazo, viajando desde la muñeca hasta el codo—. No seas así. Sabes por qué tengo que decir no.
A riesgo de sonar infantil, no, honestamente no entendía por qué EunHyuk continuaba negándole. —Dímelo de nuevo. —Tal vez se estuviera perdiendo algo que repentinamente quedaría claro después de contarlo cincuenta veces.
—Bien, uno de nosotros tiene que ser sensato, ¿no? —La risa en el tono de voz de EunHyuk no hizo nada por el estado de ánimo de Junsu.
—¿A qué te refieres? —Iba a dar al hombre una oportunidad y desear que no hubiera querido decir esa declaración como había sonado.
—Sé que quieres cuidar de mí, pero aún estás sanando. Adoro lo generoso que eres, pero algunas veces... bueno, eres más emocional que lógico.
Sí, fue igual de malo la segunda vez, posiblemente peor. —Puedes tener la ducha. —Sentándose, movió las piernas sobre el borde del colchón y se puso de pie—. Me voy a correr.
—Junsu, para. El médico aún no te ha autorizado. —Saltando de la cama, EunHyuk bloqueó su salida—. Dale tiempo. Aún no estás lo suficientemente fuerte.
—No soy un niño —ladró Junsu—. No voy a caer muerto si voy a correr al jodido bosque. —Su mal humor se debía parcialmente a su pareja, pero estaba cansado de ser mimado y tratado como un inválido.
Cada momento de vigilia, su cuerpo anhelaba sentir la suave y desnuda piel de EunHyuk bajo las palmas de sus manos. La conexión profundamente arraigada que hervía a fuego lento entre ellos sólo se fortaleció y la necesidad de estar con su Infinity se elevaba a niveles abrasadores, ardiendo con fuerza hasta el punto del dolor. Añadiendo su descontento estaba el hecho que Junsu recordaba vívidamente una época en la que EunHyuk no había podido resistirse a él, una época en que el hombre no podía estar cinco minutos sin quererle. Si eso no era suficientemente malo, era dolorosamente obvio que EunHyuk no tenía recuerdos de aquellos días.
—Eres una especie de cretino. —Esto se dijo como un hecho más que como una crítica, y una pequeña sonrisa se asomó en los labios de EunHyuk.
—Sí, bueno, al menos no reclamé a tu hermano. —La acusación estuvo más allá de sus labios antes de que pudiera detenerla, y Junsu se sintió como un niño pequeño, atacando porque alguien le había quitado su juguete favorito—. EunHyuk
Levantando la mano para detener la disculpa de Junsu, EunHyuk se alejó mientras la tristeza inundaba su mirada. —Está bien. Me lo merecía.
Realmente no. Aunque técnicamente precisa, la acusación de Junsu había estado fuera de contexto. Sí, EunHyuk había mordido a su hermano ZiTao durante su primer encuentro, pero no había sido un mordisco de reclamación. También había estado convencido de que ZiTao era su pareja. Por supuesto, había conseguido toda la historia de manera indirecta, así que fue un poco más fácil de perdonar.
Si hubiera estado allí para presenciar el evento, bueno, no pensaría en eso. Entendía por qué EunHyuk había estado confuso. Junsu nunca había sido del tipo de guardar rencor, especialmente por algo como falta de comunicación.
Sin embargo, los comentarios de EunHyuk le habían hecho daño, y como un niño en edad preescolar que necesitaba una siesta, había tomado represalias con un veneno injustificado. Desquitar su mal humor con su pareja era egoísta e injusto. Atrapando a EunHyuk por la muñeca cuando intentaba alejarse, Junsu le acercó y le acunó la mejilla.
—Lo siento. —Llovería ranas antes de que hubiera permitido a alguien hablar a su pareja de la manera en que él lo había hecho. Joder, era un hipócrita despreciable—. Tienes razón. Estoy siendo un cretino y no te merecías eso.
EunHyuk sólo estaba intentando protegerle. Lógicamente, entendía eso, pero le picaba en su orgullo no ser capaz de corresponder. Lo más humillante de todo esto era mirar a los ojos de EunHyuk y saber que su pareja le veía como un débil.
—No —reprendió EunHyuk cuando rozó su mejilla contra la palma de la mano de Junsu—. Tienes esa mirada que pones cuando piensas que estoy siendo condescendiente, pero para nada. —Dio un paso más cerca y la tensión se drenó de sus hombros—. Por extraño que parezca, lo entiendo. Estoy intentando ayudar, pero siento que sigo empeorando las cosas.
— No estás...
—No había terminado. —Colocando dos dedos en los labios de Junsu, EunHyuk le miró fijamente—. No quise decir que fueras estúpido o demasiado emocional. Quise decir que estás tan preocupado sobre hacerme feliz que no te detienes a pensar en ti mismo.
—No debería haberme levantado...
—No he terminado —repitió EunHyuk—. Piensas que no te quiero, lo que es absurdo. Me mata cada vez que tengo que decir no. —arqueó sus caderas, frotando su erección contra el muslo de Junsu como si probara su punto—. No puedes imaginar las cosas que he fantaseado sobre hacerte, pero tengo miedo de lo que suceda cuando finalmente deje ir ese control.
—¿Has terminado ahora?
—No.
—De acuerdo. —Presionando sus labios, Junsu mordió el interior de su mejilla para evitar reírse. No ganaría ningún afecto por señalar cuánto le excitaba el explosivo temperamento de EunHyuk—. Por favor, continúa.
—Junsu, aún no estás lo suficientemente fuerte. Aviso, dije aún. —arqueó una ceja, como si estuviera retando a Junsu para que discutiera con él—. No es un golpe a tu virilidad. Es un hecho, y no haré nada para poner en peligro tu recuperación. Ojalá pudieras entender eso.
—Lo entiendo, pero algunas veces, mi polla y mi cabeza entran en una discusión, y mi polla anula todo ese pensamiento racional. —No tenía excusa para su ira y su estómago estaba en nudos por la culpa. Sus inseguridades eran suyas para tratar con ellas, causadas por la circunstancia, no por EunHyuk. El hombre no había hecho nada excepto soportarle, poniendo las necesidades de Junsu antes que las suyas propias—. Sólo desearía que me vieras como algo más de lo que soy.
—Idiota. —Envolviendo sus brazos alrededor del abdomen de Junsu, EunHyuk le sostuvo con fuerza y se estiró para besar sus labios—. Mi vista está bien. Estás enfermo, Junsu, no incapacitado. Eso lo sé.
—Entonces deja que te dé algo —prácticamente suplicó—. Déjame cuidar de ti.
EunHyuk sacudió la cabeza y suspiró. — No me estás escuchando. Odio esas malditas bolsas de sangre, pero las tolero porque no tomaré lo que tu cuerpo no puede permitirse el lujo de dar.
Junsu estaba escuchando. Sólo que EunHyuk no estaba diciendo lo que él quería escuchar. —Bien. Entonces deja que te dé algo más. —Introduciendo una mano entre ellos, palmeó la dura polla de EunHyuk a través de su bóxer y la apretó—. No voy a romperme en pedazos y ser arrastrado por el viento, EunHyuk.
Dejando caer su frente en el hombro de Junsu, EunHyuk gimió y se balanceó en su mano. —Dios, lo quiero. No puedo describir lo mucho que lo quiero, pero no puedo.
—¿Por qué? Dame una buena razón.
—Para un vampiro, el deseo de alimentarse durante el sexo es casi obligatorio. Emociones e instintos se elevan, y no sé si sería capaz de detenerme, no antes de que hiciera algún daño real a tu recuento de glóbulos rojos.
Gruñendo en frustrada rendición, Junsu dejó caer su mano y asintió con la cabeza en concesión. —No vas a ser capaz de esconderte detrás de esas excusas para siempre.
—No son excusas —argumentó EunHyuk—. Son preocupaciones legítimas. — Retrocediendo para poner cierta distancia entre ellos, empujó una mano a través de su corto cabello y bufó—. Sin embargo, hay algo más de lo que necesitamos hablar.
—Bueno, eso suena inquietante. ¿Me estás dejando por el chico de UPS?
EunHyuk no se rio por su broma, lo que sólo alimentó su sospecha de que no le iba a gustar nada esta discusión. —Necesito regresar a Snake River. —EunHyuk le miró directamente a los ojos, sin sonreír ni parpadear—. Tengo responsabilidades que he estado descuidando.
—Sí, ya veo, eso no va a funcionar.
Junsu seguiría al hombre con mucho gusto a donde quiera que fuera, pero tenía sus propias responsabilidades. EunHyuk no era el único esperando a que su fuerza regresara. Mucha gente estaba contando con él para viajar al implacable mundo del Purgatorio y recuperar el alma de su hermano, Mark. Por supuesto, primero tenían que encontrar el cuerpo de Mark antes de que se fuera dando tumbos en la oscuridad buscando almas perdidas.
—Tenía la sensación de que ibas a decir eso. —Las mejillas de EunHyuk se hincharon cuando exhaló—. Mira, no estoy diciendo que vaya a irme hoy.
—No, no lo haces. —Tenían una pista sobre dónde estaba retenido Mark, y todo el mundo estaba conteniendo la respiración, con la esperanza de que llegara a algo más que a una búsqueda inútil—. No puedo irme, no ahora. No puedo abandonar a mi familia, pero tampoco puedo estar sin ti.
No importaba que EunHyuk no pudiera recordarle. Junsu recordaba cada detalle de su anterior vida juntos y quería que esa época regresara. No podía recuperar esos años perdidos, pero no iba a perder una sola oportunidad de hacer nuevos recuerdos.
EunHyuk le miró fijamente durante mucho tiempo antes de finalmente sacudir la cabeza y ponerse de puntillas para otro beso. —No sé qué hacer, Junsu. Tengo un trabajo y vida en Snake River, pero tampoco puedo estar sin ti—. Su mirada contenía un toque de desesperación, pero sólo sonrió y acarició la mejilla de Junsu—. Taehyun y SeungYoon estarán aquí mañana. Hablaré con el Líder SeungYoon y veré si hay alguna manera para mí de hacer algo de trabajo desde aquí.
—Sé que no estoy siendo justo, y lo siento. —Las cosas mejorarían, pero hasta que lo hicieran, Junsu pretendía mantener a su pareja cerca y protegido—No te merezco. —Lo sabía. Siempre lo había sabido. Cada día, estaba un poco más agradecido de que EunHyuk aún no lo hubiera averiguado—. Gracias, EunHyuk.
Sus labios se extendieron un poco más cuando acarició con la nariz la garganta de Junsu. —Sabes que no puedo decirte no.
Bueno, eso no era estrictamente cierto, pero ya que se había salido con la suya, Junsu decidió no discutir y sólo disfrutar del breve respiro que le habían dado. El tema del regreso de EunHyuk a Snake River no estaba zanjado, pero Junsu iba a hacer todo lo que pudiera para mantener al vampiro donde pertenecía, justo a su lado.
**********************
—Hey, dormilón.
Parpadeando para quitar el sueño de sus ojos, Junsu miró de reojo a EunHyuk.
—¿Qué?
—Taehyun y SeungYoon están aquí y han traído un invitado con ellos.
Junsu estaba demasiado cansado para adivinanzas. —¿Tienen un trío?
—No, pervertido. Trajeron a ese pequeño vampiro llamado Mino. Tiene cuatro años.
—¿Dónde encontraron un niño? —Junsu no era contrario a los niños. Amaba cuando Jaejoong le llamaba Tío Junsu, y el chico era demasiado lindo para describirlo con palabras. Simplemente nunca se imaginó teniendo hijos propios.
—Estás siendo crítico —le acusó EunHyuk. Luego golpeó a Junsu en el hombro y se puso de pie al lado del colchón—. Vístete. Quiero ver a nuestros invitados.
—Tu entusiasmo es molesto. —Echaba de menos a Taehyun desde que el hombre se había mudado a vivir con su pareja. Infiernos, incluso se alegraba de que el gran idiota hubiera venido de visita. Sin embargo, hasta que tuviera café en sus manos, todo el mundo tenía que mantener la felicidad al mínimo—. Café—murmuró—. Necesito café.
—Nop. Ya sabes lo que el médico dijo sobre eso.
—¿Por qué me odias? —Finalmente consiguió abrir los ojos y miró fijamente a su pareja acusándole—. No le recuerdo diciendo que no pudiera tener café. Eso es ridículo.
—No te odio y no es ridículo. Ahora, levanta tu flaco culo y ponte algo de ropa.
Todo el mundo nos está esperando.
—Bien, pero vas a tener que contener el entusiasmo. Estás haciendo que me duela la cabeza. —Empujando las mantas hacia atrás, se incorporó y se frotó el rostro con ambas manos—. ¿Qué hora es?
—¿Quieres decirme qué insecto se te metió en el culo? —EunHyuk cruzó los brazos sobre su pecho y elevó ambas cejas.
—No—Apenas había dormido en las pasadas cuarenta y ocho horas. Cada vez que hacía el intento de dormitar, sus pesadillas le despertaban como una bofetada en el rostro constantemente. Peor, había veces que no podía despertar y la escena del asesinato de EunHyuk se repetía en un constante bucle hasta que Junsu pensó que se volvería loco.
—Eso es bueno. Dímelo de todos modos.
Y el hombre pensaba que él era terco. —No es nada. Sólo estoy cansado.
No podía decirle exactamente a EunHyuk que había estado soñando con la muerte del hombre. Había sutiles diferencias en cada recreación, pequeños ajustes como piezas de un rompecabezas que simplemente no encajaban. Eran pequeñas cosas, como un lapso en el tiempo, la falta de agua en su prisión o la altura desde la cual caía su pareja.
Algunas veces EunHyuk hablaba con él en esas pesadillas. Otras se quedaban en silencio. Una vez, Junsu había estado sentado en el barro. En la siguiente recreación, estaba acurrucado en un rincón, extraño, ya que el pozo era circular. Eran cosas tontas, rarezas que la mayoría de la gente ni siquiera notaría. Sin embargo, para Junsu levantaban una docena de banderas rojas y hacían sonar campanas de alarma en su cabeza.
No obstante, no podía decirle nada de esto a EunHyuk.
—Bien. —Sin embargo, EunHyuk no se oyó como si cualquier cosa estuviera 'bien'—. Vístete —lanzó unos vaqueros del armario a la cabeza de Junsu y se dio la vuelta para agarrar tres camisas diferentes—. Me gusta la verde. Tu cabello es más oscuro cuando está corto. Creo que la verde se vería bien.
Junsu se frotó los puntiagudos rizos y frunció el ceño. Durante su cautiverio, las hebras habían fluido hasta sus hombros y se habían aclarado a un color miel. Sin embargo, mientras su cuerpo se deterioraba, su cabello se había vuelto opaco y quebradizo. La longitud había sido un efecto secundario del encarcelamiento y nada más. Siempre había preferido su cabello corto, aunque por alguna razón, se veía más marrón que rubio con la longitud actual.
—Tierra a Junsu —llamó EunHyuk, sacudiendo el jersey verde frente a él—. ¿Sí o no?
—Sí, está bien. —Calculando que había enojado a EunHyuk lo suficiente por un día, y sólo hacía cinco minutos que se había despertado, Junsu se levantó de la cama y se vistió sin hacer comentarios. Por qué el color de su camisa era tan malditamente importante, no podía comprenderlo, pero cualquier cosa que alejara el enojo de EunHyuk con él estaba bien.
Permaneció en silencio mientras se dirigían por el pasillo hacia la escalera. Ni siquiera dijo nada cuando EunHyuk envolvió un brazo alrededor de su cintura para ayudarle a subir las escaleras. Habían pasado semanas desde que había necesitado cualquier tipo de asistencia para ir de un lugar a otro, pero una vez más, no quería comenzar una discusión.
Mientras subían las escaleras, la profunda voz de barítono de Taehyun alcanzó sus oídos. Junsu no estaba seguro de con quién estaba hablando su hermano, pero entendía que él era el tema de conversación. A estas alturas, parecían estar hablando sobre su relación con EunHyuk.
Entrando en la parte principal de la casa desde el sótano, dio un paso en el interior de la sala de estar donde todo el mundo parecía estar reunido. Taehyun sentado en el sofá al lado de su pareja, ni siquiera intentando mantener su voz baja o ser discreto.
—EunHyuk en un gran chico. Sabe lo que necesita para mantenerse saludable.
Primero, fue EunHyuk. Ahora, era Taehyun. No pudo evitar preguntarse quién más le consideraba incapaz de proveer a su pareja. —No estoy tan desvalido que no pueda cuidar de mi pareja.
Le hubiera gustado caminar por la habitación con los hombros hacia atrás y el pecho hacia afuera. Sin embargo, para su descontento, el brazo de EunHyuk se apretó alrededor de su cintura y se negó a dejarle ir hasta que hubo ayudado a Junsu a acomodarse en uno de los sillones.
—¿Estás bien? —susurró.
—Lo tengo —respondió Junsu manteniendo su voz baja para que sólo EunHyuk le escuchara.
O EunHyuk se perdió el acero en su tono de voz, o le estaba ignorando. De cualquier manera, se apoyó en el brazo del sillón con una enorme sonrisa. —Es un maldito idiota. Por lo que entiendo, corre por su sangre.
Varios asentimientos aceptando ese hecho de las parejas de sus hermanos rodearon la habitación, pero Junsu tuvo la sensación de que ninguno de los otros hombres lo dijo de la misma manera que EunHyuk.
—Estás siendo cuidadoso, ¿cierto? —El Líder SeungYoon, pareja de Taehyun y jefe de EunHyuk, frunció el ceño y apretó los labios mientras esperaba una respuesta.
Soltando un bufido de risa, EunHyuk retiró un mechón de cabello de la frente de Junsu. —Sí, señor. Tomo un sorbo cada cuatro o cinco días, sólo para apaciguarle, pero consigo la mayor parte de lo que necesito de las bolsas de donantes.
—Sí, lo hace —gruñó Junsu.
Esto era un hecho, y no debería molestarle tanto como lo hacía. Era un tema doloroso, y admitía que podía ser demasiado sensible sobre la fuente de nutrición de EunHyuk. Sin embargo, algo no estaba bien.
La tranquila sonrisa en los labios de EunHyuk no coincidía con la fría mirada en sus ojos. Sus dedos estaban enredados en el cabello de Junsu y tiró lo suficientemente fuerte como para hacerle saber que no era un gesto de amor. El vampiro estaba claramente molestándole, presionando todos sus botones lo justo para enojarle. Junsu simplemente no sabía por qué, y era demasiado obstinado para morder el anzuelo.
—Bien. —SeungYoon le guiñó un ojo a EunHyuk como si estuvieran compartiendo alguna broma interna y Junsu tuvo la clara impresión de que él era el chiste.
La conversación regresó a Haven y los acontecimientos en el aquelarre después de eso, pero Junsu apenas estaba escuchando. —¿Qué diablos? — exigió en un rudo susurro contra la concha de la oreja de EunHyuk.
—Más tarde —respondió EunHyuk por la comisura de su boca.
—Honestamente, no sé qué pensar, pero aún hay piezas que no encajan—MyungSoo terminó de hablar, y todo el mundo en la habitación miró a Junsu,claramente esperando que dijera algo. El único problema era que no sabía sobre qué estaban hablando o por qué pensaban que tendría la respuesta.
—El aquelarre en las montañas que te mantuvo prisionero —le suministró ZiTao a través de su vínculo telepático. No dijo nada más, telepáticamente o en voz alta, pero miró a Junsu con los ojos entrecerrados y una ceja fruncida.
—Estuve allí cerca de dos años y se alimentaban de mí con frecuencia—Hubo más en la historia que sólo ser utilizado como una bolsa viviente de sangre, pero Junsu no necesitaba traumatizar a su familia con los detalles sangrientos. Las cosas que había sufrido no eran importantes para descubrir respuestas, y ya estaba recibiendo suficientes miradas de compasión para durar toda una vida.
—Sin embargo, Kiseop era la única persona que alguna vez hablaba de los brujos. Bueno, que pueda recordar. Los primeros meses después de que me fuera de Bélgica están borrosos. —Lo que quería decir que había pasado seis meses en una neblina inducida por droga, incapaz de defenderse a sí mismo contra los ataques de tortura. De nuevo, no es algo que deseara compartir.
Se salvó de más interrogatorio por un fuerte ruido de la habitación de Jaejoong. Mientras todos los demás acordaban a quién investigarían, los pensamientos de Junsu se desviaron hacia el comportamiento poco característico de EunHyuk. Si había hecho algo para ofender al vampiro, no sabía que podría ser, y por lo tanto, no tenía forma de rectificar su error.
—Vamos. —Levantándose del brazo del sillón, EunHyuk tomó su mano y tiró—. Ven conmigo.
Se escaparon de la habitación sin decir una palabra, pero EunHyuk no le estaba llevando de regreso al sótano. En su lugar, fue a través del vestíbulo y la puerta principal, directamente hacia el exterior en la noche. Junsu le siguió a un ritmo más tranquilo, teniendo cuidado de cerrar la puerta detrás de él. —¿A dónde vamos?
—Esto es bueno. —EunHyuk se dio la vuelta para enfrentarle y lo primero que Junsu notó fue que la frialdad en su voz no coincidía con la calidez en sus ojos.
Cruzando los brazos sobre su pecho, Junsu se inclinó hacia atrás contra el lateral de la casa y adoptó una expresión casual. —De acuerdo, ¿qué pasa contigo? ¿Qué fue todo eso en la sala de estar?
Cualquiera que fuese la lucha en él pareció drenarse. Sus hombros se hundieron y bajó la cabeza con un suspiro apenas audible. —Junsu, ¿por qué es tan difícil para ti dejarme cuidar de ti?
Ya que era una discusión que habían estado teniendo durante semanas, la pregunta no le sorprendió. Desafortunadamente, no tenía otra respuesta que la única que le había dado cientos de veces. —Dejo que cuides de mí, pero no soy ni un niño ni un inválido. Puedo subir las escaleras y sentarme en un sillón por mí mismo. —Junsu se detuvo y aclaró la garganta. El sarcasmo y la burla en su tono de voz no eran necesarios.
Extrañamente, en lugar de discutir con él, EunHyuk apoyó los puños en sus caderas y movió la cabeza. —Siento eso. Supongo que estaba alardeando ante mi líder, intentando probar que estaba siendo una buena pareja.
—¿Por qué tienes que probar nada a nadie? —No tenía ningún sentido para él, pero nunca había tenido un alfa o líder. Como el hermano mayor, MyungSoo era lo más parecido que había tenido a un líder, pero el hombre aún era su hermano. Si no estuviera de acuerdo con él, mandaría al idiota a la mierda.
—Dio la cara por mí —explicó EunHyuk—. Cuando pensaba que ZiTao era mi pareja, SeungYoon estuvo detrás de mí y me apoyó. Mi error hizo que él pareciera un idiota. —Hizo una pausa para tomar una profunda respiración y se pasó una mano por el rostro—. Quería demostrar que aunque me equivoqué, sigo siendo digno de esa lealtad.
Junsu lo entendía, pero aún estaba herido. —¿Y qué pasa con mi lealtad? —
¿La aprobación de su líder significaba más para él que el afecto de Junsu?
Alzando la cabeza de golpe, EunHyuk le inmovilizó con una mirada curiosa y frunció el ceño. —No... —Después de unos segundos de silencio, una lenta sonrisa se estiró en su rostro y rodó los ojos mientras se acercaba—. Tengo hambre, Junsu. Estaba un poco estresado, lo que no ayudaba y luego tengo tu aroma en mi cabeza. —EunHyuk se detuvo casi tocándole, pero su lenguaje corporal decía que anhelaba estar más cerca—. Estaba intentando avisarte sin ser obvio.
Había logrado no ser obvio. Más allá de eso, su táctica para divulgar su mensaje fue un fallo épico. —¿Cómo se suponía que iba a saber eso? Estás loco. Lo sabes, ¿verdad?
Sin embargo, no sólo era EunHyuk. Sus habilidades en comunicación eran nefastas y sin importar el tema, inevitablemente terminaban siendo algún tipo de malentendido. Sin embargo, no siempre había sido así. En el pasado, EunHyuk le había conocido mejor de lo que se conocía el mismo y viceversa.
La risa de EunHyuk fue cálida y alegre, y alivió los anudados músculos en el cuello de Junsu. —Sí, supongo que podría haber pensado en ello un poco mejor.
—Avanzó medio paso hacia adelante, pero aun así mantuvo la separación entre ellos—. ¿Me perdonas?
—Por supuesto —respondió Junsu sin dudar. Un minuto caliente, frío al siguiente, los cambiantes estados de ánimo de EunHyuk estaban comenzando a darle traumatismo cervical. Sin embargo, curiosamente, Junsu estaba encontrando cada vez más difícil permanecer enojado con su pareja.
El corazón de EunHyuk estaba en el lugar correcto. Todo lo que quería era proteger a Junsu de cada amenaza percibida. Eso no sonaba tan malo, excepto por el hecho de que EunHyuk era el único que encontraba peligro prácticamente en todo. Infiernos, el hombre había lanzado al aire toda su mierda la noche anterior porque Junsu había querido tomar una cerveza con sus hermanos.
—Supongo que deberíamos regresar dentro. Todo el mundo nos estará buscando. —EunHyuk giró los hombros y se decantó hacia la puerta.
Antes de que pudiera dar un paso en esa dirección, Junsu le agarró por la cintura y tiró de él hacia adelante, moldeando sus cuerpos desde el pecho hasta la cadera. —Nadie nos está buscando, EunHyuk. —Había hecho las cosas a la manera de EunHyuk. Había dejado que su pareja tomara la iniciativa y tuviera la última palabra, pero era hora de que tomara de nuevo algo de control si quería evitar que se estuvieran persiguiendo en círculos mutuamente.
—Junsu, ¿qué estás haciendo? Acabo de decirte que ahora mismo no soy estable. —Sin embargo, su tono de voz no tenía convicción y su intento de escapar de los brazos de Junsu fue poco entusiasta en el mejor de los casos— Vamos. Vámonos.
—Tengo una idea mejor —dijo con voz ronca Junsu contra la suave piel de la garganta de EunHyuk—. ¿Y si no jugamos de manera segura por una vez? ¿Qué pasa si desconectas ese lindo cerebro y dejas que yo me preocupe por un tiempo? —No era estúpido. Su cuerpo estaba sujeto a ciertas limitaciones, y lo sabía, pero no estaba enfermo. Ninguna cantidad de medicina o magia le sanarían por completo. Todo lo que necesitaba era unas cuantas hamburguesas de queso para ayudarle a recuperar un poco más del peso que había perdido.
EunHyuk temblaba desde la punta de sus puntiagudos rizos hasta las suelas de sus mocasines. Su pálida piel de marfil resplandecía en los plateados rayos de la luz de la luna que se derramaban sobre el porche, contrastando bellamente contra la oscura tela de su abotonada camisa. La seductora naturaleza de su caída mirada probablemente era involuntaria, pero eso no evitó que la polla de Junsu se hinchara cuando se perdió en esas profundidades doradas.
Presionando su pulgar contra la parte inferior de la barbilla de EunHyuk, Junsu ejerció una suave presión, instando a que el vampiro echara la cabeza hacia atrás sobre sus hombros. Los labios de EunHyuk se separaron ligeramente, liberando el ahogado gemido que se armó en su pecho. Caninos gemelos asomaron por debajo de su labio superior, sus puntiagudas puntas brillaban en los rayos lunares.
—Junsu —exhaló EunHyuk—. Por favor.
—Por favor, ¿qué?
—No puedo. No quiero hacerte daño.
—Ah, pero, lieveling, no soy tan frágil. —No sabía qué más podía hacer para probarlo. Por los dioses, era como si tuviera una enorme señal de 'Manejar con cuidado' estampada en su culo—. No estoy rechazando tus preocupaciones, pero hay otras maneras. —Estaría mintiendo si dijera que no se moría por tener a EunHyuk debajo de él sobre una superficie plana, pero había varias opciones abiertas a ellos que podrían aliviar la ansiedad de su pareja.
—No puedo darte lo que quieres. —Su lenguaje corporal había perdido algo de su rendición, pero EunHyuk no hizo ningún movimiento para salir del abrazo de jur—. No sé si podré controlarlo y eres demasiado importante. No te arriesgaré de esa manera.
La confesión fue dulce -aunque ligeramente morbosa- pero no detuvo a Junsu. —No tienes en ti el hacerme daño. —Como su pareja, estaba codificado en el ADN del vampiro el ser protector, incluso sobreprotector. La probabilidad de que EunHyuk perdiera el control y drenara a Junsu hasta dejarle seco era prácticamente inexistente.
Semanas de dormir al lado de su Infinity, pasando cada momento de vigilia con él y los persistentes recuerdos de su anterior vida juntos le estaban volviendo loco. Decir que estaba sexualmente frustrado ni siquiera comenzaba a abarcarlo. No estaba pidiendo la luna, pero un pequeño compromiso no mataría a nadie.
—Tú mueves, EunHyuk. —Sin importar cuánto le doliera al hombre, Junsu no iría más lejos sin el permiso de su pareja—. Di sí, lieveling. Di sí.
CAPITULO 3


Quería decir sí. Quería olvidar todas sus preocupaciones, tirarse a la cama con Junsu y sólo sentir. Sin embargo, no era tan simple.
Las bolsas de sangre le mantenían con vida, pero no había nada como beber de la fuente. Era la diferencia entre una chocolatina y una pechuga de pollo a la plancha, si la chocolatina supiese como harina de avena de un día. La sangre empaquetada de donantes le daba alguno de los nutrientes que necesitaba, pero nunca le satisfacía completamente.
El pensamiento de tomar sangre de alguien excepto de Junsu era nauseabundo, pero su pareja no estaba lo suficientemente fuerte para alimentarle. De manera que EunHyuk se conformaba con las bolsas de sangre y ponía una carita feliz. Sin embargo, en realidad estaba jodidamente muerto de hambre. Su garganta ardía constantemente, se sentía más débil de lo usual y siempre estaba a unos dos segundos de arrancarle la yugular a alguien sólo para calmar el hambre que le desgarraba.
Dormir en los brazos de Junsu noche tras noche tampoco ayudaba. Amaba la cercanía y calidez. Cada minuto que pasaba con su pareja era un regalo. Desafortunadamente, la constante presencia de Junsu también quería decir que EunHyuk siempre tenía el aroma del hombre en su cabeza. Eso significaba que contantemente estaba en una guerra consigo mismo, luchando una perpetua batalla entre ansiar la cercanía de Junsu y resistir el impulso de hundir sus colmillos en la palpitante arteria del cuello de su pareja.
Una vez por semana, tomaba un pequeño sorbo de la muñeca de Junsu, en parte para apaciguar a su obstinado hombre y en parte para evitar la sed de sangre. Al principio había estado nervioso, inseguro de cómo reaccionaría Junsu después de la dura experiencia que había sobrevivido. Después de sufrir dos años de vampiros alimentándose de él a la fuerza, el brujo tendría todas las razones para evitar a EunHyuk y su mordida. Ni una sola vez Junsu se estremeció, incluso le rogaba que tomara más de lo que EunHyuk sentía que fuese seguro.
Cada alimentación se realizaba en condiciones rigurosamente controladas, y con frecuencia, EunHyuk se alimentaba de antemano de una bolsa de donantes, aunque nunca le diría eso a Junsu. Durante los momentos de altas emociones y pérdida de inhibiciones, especialmente durante actividades sexuales, era casi imposible luchar contra la compulsión de alimentarse a propósito. Añadiéndose a las complicaciones estaba el hecho de que había estado sin sangre de donantes durante casi dos días. Hambre y estar cachondo no eran una buena combinación y necesitaba estar tan lejos de Junsu como fuese posible.
Sin embargo, la necesidad de estar cerca de su pareja era innata en su mismo ser. El abrumador deseo de darle a Junsu todo lo que quisiera nunca le abandonaba.
De manera que ahí estaba, de vuelta donde había comenzado, persiguiendo su proverbial cola en un bucle infinito. El vínculo de apareamiento dictaba que no podía estar sin Junsu porque la separación le llevaría a la locura. Sin embargo, la sed de sangre gritaba que no podía estar con Junsu porque accidentalmente podría drenar al hombre mientras dormía.
—Estás pensando demasiado —reprendió Junsu, pero la sonrisa en su rostro estaba llena de maldad—. Di sí, lieveling.
El cariño despertó algo en él, una nota de reconocimiento que no entendía. Al crecer en Bélgica, EunHyuk sabía que el idioma que Junsu utilizaba era holandés, y había escuchado incontables veces a otros utilizar la expresión de cariño durante su vida. Sin embargo, no pensaba que por eso le resultara tan familiar.
Su corazón latía un poco más rápido y su ya dolorida polla se hinchó y palpitó contra su cremallera. —Yo... esto es malo. —Su cerebro estaba dejando de funcionar. Ya fuese por la sed de sangre de Junsu o el hambre por el cuerpo del hombre, no podía decirlo. Sin embargo, le quedaba el suficiente juicio para saber que sin importar cuanto deseara a su pareja, tenía que resistir la tentación.
Moviéndose con una fluidez que EunHyuk no había esperado, Junsu le hizo girar sobre sus talones y presionó su pecho contra el lateral de la casa. Luego cubrió la espalda de EunHyuk con su cuerpo más alto, fijándole en su lugar mientras le mordisqueaba la nuca.
—Aquí —susurró Junsu, deslizando su mano por el estómago de EunHyuk para abrir el cierre de sus pantalones—. Ni siquiera puedes alcanzarme con tus colmillos y no vas a hacerme daño. —Sus largos y talentosos dedos se sumergieron en la cinturilla de los bóxer de EunHyuk y extrajeron su dura polla, apretándole suavemente alrededor de la base—. Deja que te haga sentir bien. Al menos dame esto.
Si quisiera, EunHyuk podría librarse del agarre sin parpadear. Eso era exactamente lo que debería hacer, pero los labios en su cuello y la mano en su polla se sentían demasiado bien. Les había negado a ambos esto semana tras semana, y aunque sabía que debería decir no, no pudo forzar la palabra a través de su reseca boca.
Junsu también tenía razón sobre otra cosa. En su actual posición, EunHyuk no tenía acceso a ninguna arteria. ¿Realmente estás intentando justificar esto, idiota? Dios le ayudara, pero lo hacía. Cuando Junsu comenzó a bombear su polla con deslizamientos lentos y medidos, EunHyuk se habría dicho a sí mismo cualquier mentira, inventado cualquier razonamiento, para continuar sintiendo ese placer.
—Depende de ti. —La mano libre de Junsu se deslizó bajo su camisa y revoloteó sobre sus apretados abdominales—. Di sí, EunHyuk. Dime que quieres esto.
Había una clara súplica en el tono de voz de Junsu, y EunHyuk entendió que si se negaba, Junsu se alejaría. Estaría herido y probablemente un poco frustrado, pero detendría todo su deseo que era lo que EunHyuk verdaderamente quería. — Yo... —No debería haber sido una decisión tan difícil. Sin embargo, el hecho de que no había sido capaz de retraer sus colmillos desde que habían salido fuera de la casa pesaba con fuerza sobre él.
La exploración de Junsu se detuvo y liberó la pulsante longitud de EunHyuk con un suspiro de resignación. —De acuerdo, cariño. Está bien. —Puso otro suave beso en el cuello de EunHyuk y acarició con la nariz su hombro—. Siento haber presionado.
Con las palmas de las manos presionadas en el lateral de la casa, EunHyuk dejó caer su cabeza, apoyando la barbilla en su pecho, y cerró los ojos con fuerza.
—Sí.
—¿Qué fue eso?
EunHyuk pudo escuchar el trasfondo de esperanza matizando el tono de voz de su amante y le rompió el corazón. No era justo que se negara a su compañero simplemente porque no tuviera autocontrol. Era más fuerte que eso. Todas sus excusas sobre Junsu estando demasiado enfermo eran sandeces, cuando realmente todo se reducía a la debilidad de EunHyuk.
—Sí —repitió con más convicción—. Quiero esto. —Levantando la cabeza, miró por encima de su hombro y capturó los labios de Junsu en un largo beso— Te quiero.
Con un gemido de necesidad, Junsu atacó su boca, hundiendo su lengua entre los labios entreabiertos de EunHyuk para probar y explorar cada centímetro que pudiera alcanzar. Una mano presionada en el estómago de EunHyuk mientras que la otra agarró en un puño su erección de nuevo. —Vamos a tomarlo con calma —jadeó Junsu—. Dime si llega a ser demasiado.
EunHyuk supuso que se refería a la sed de sangre, pero era un poco difícil pensar ante la palpitación de su polla. —Deja de hablar. —Ahora que había cedido, no podía tener suficiente. Cada toque, cada degustación, cada duro deslizamiento de la mano de Junsu sobre su longitud era más adictivo que el anterior.
Temblando y estremeciéndose, resistió en el puño de su amante mientras mordisqueaba los deliciosos labios de Junsu. Los músculos de sus muslos temblaban y su corazón martilleaba contra su esternón. Cada exhalación atrapada en su pecho, obligada a salir a través de un jadeante gemido.
Su saco se tensó, apretando sus bolas y tirando de ellas más cerca de su cuerpo. Un hormigueo comenzó en la base de su cráneo y viajó por su columna vertebral cuando empujó de nuevo en su amante, moliendo su culo contra la ingle de Junsu. —Más —exigió EunHyuk.
Junsu respondió con un gruñido bajo y sin aliento. Su puño se contrajo alrededor del duro eje de EunHyuk, volando sobre la longitud en una falta de definición. La mano en el estómago de EunHyuk se arrastró hacia arriba para pellizcar y tirar de sus pezones, dejando salir un desgarrado gemido que hizo eco alrededor del porche.
Suaves labios recorrieron la concha de su oreja y Junsu se meció en él, frotando su atrapada erección contra la espalda de EunHyuk. El sonido de los gemidos de su pareja, la sensación de la mano en su polla y el dulce sabor que persistía en su lengua se combinaron para hacer que su cabeza girara. Cuando Junsu hundió su rostro en el hombro de EunHyuk y jadeó, la conclusión no se registró completamente hasta que el aroma del clímax del brujo le golpeó como una maldita bola de demolición. Golpeando su puño contra el revestimiento beige, EunHyuk dejó caer la cabeza y gruñó mientras sus caderas se sacudían de manera esporádica. Semen salió de su polla en un interminable río, derramándose sobre los tablones de madera bajo él hasta que se sintió drenado.
—Dios, necesitaba eso. —Junsu se acercó más y frotó su mejilla contra laparte superior de la cabeza de EunHyuk—. ¿Te sientes mejor?
Escuchaba las palabras pero no tenían ningún sentido. Ahora que una de las hambres había sido saciada, la otra llegó rugiendo a la vida como una locomotora. Intentó avisar a su pareja, decirle a Junsu que se fuera, que huyera, pero cuando abrió la boca, todo lo que salió fue un gruñido feroz. En el siguiente latido de corazón, sin ninguna decisión consciente de su parte, sus posiciones fueron invertidas. Para cuando se dio cuenta de lo que estaba sucediendo, EunHyuk tenía a su amante clavado contra la casa con sus colmillos incrustados en la suave carne de la garganta de Junsu.
La repentina situación en la que se encontró con un cuello lleno de colmillos le sobresaltó, pero la mordedura en sí misma causó que su ablandada polla temblara en el interior de sus pegajosos bóxer. No había dolor asociado con el mordisco de EunHyuk, ni molestias de ninguna clase. Todo lo contrario, cada suave chupada en la herida le hacía quererse frotar contra su amante como una puta lasciva.
EunHyuk estaba consiguiendo los nutrientes que necesitaba mientras marcaba su territorio, por así decirlo. Junsu recibía la satisfacción de proveer a su pareja, añadiendo algo a su relación después de tanto tiempo de sentirse inútil. La pasión del momento, lo alto que se sentía por el simple acto, le transportó a otra época y lugar cuando las cosas no habían sido tan complicadas.
—Mmm —ronroneó Junsu mientras acariciaba la mejilla de su amante—.Amo esta parte.
EunHyuk se tumbó encima de él para que sus pechos desnudos se presionaran juntos. Una capa de transpiración hacía brillar su suave piel en la luz parpadeante de la solitaria vela en la cabecera de su cama. Sus labios hinchados por los besos se estiraron en una sonrisa, mostrando sus puntiagudos caninos mientras acunaba su mejilla contra la palma de la mano de Junsu.
—No puedo decir que lo disfrute tanto como tú, pero es agradable. —EunHyuk exhaló un suspiro de satisfacción por la nariz, causando que sus fosas nasales se dilataran. Sentándose a horcajadas en las caderas de Junsu, extendió la mano y trazó con su dedo alrededor de las heridas punzantes en el cuello de Junsu—. Me gusta el pensamiento de tener una parte de ti en mi interior, y sé que necesito el alimento. Sólo desearía no tener que marcarte para conseguirlo.
—Me siento honrado de llevar tu marca —argumentó Junsu. EunHyuk era elhombre más hermoso que había conocido en cualquiera de sus vidas, pero había mucho más en el vampiro, cualidades que le habían cautivado al instante.
EunHyuk era intrépido, valiente y honorable hasta la exageración. Sufría por los que sufrían, tanto si eran conocidos como no, y daba más de sí mismo de lo que Junsu pensaba era justo. Si había alguna manera de que EunHyuk ayudara, la encontraría. Cuando no podía aliviar el sufrimiento de otros, agonizaba por ello durante días. Amaba incondicionalmente y confiaba con demasiada facilidad.
Pasión, honestidad, bondad, lealtad, belleza, gracia, la lista de cualidades de EunHyuk que le hacían verdaderamente notable a ojos de Junsu no tenía fin. El destino le había honrado con un asombroso regalo, y cada día se esforzaba por ser digno de llamarse pareja de EunHyuk. Un cambio en el lenguaje corporal de su amante le sacó de su ensueño, y Junsu quiso golpearse la cabeza contra la pared. Debería haber sabido que fue demasiado bueno para durar. La diferencia fue sutil al principio, pero luego, como un interruptor al que se le da la vuelta, EunHyuk dejó de moverse y se quedó completamente rígido en sus brazos. Con sorprendente precisión, Junsu pudo identificar el momento exacto en que las acciones de EunHyuk se fundieron con su lujurioso cerebro.
Con mucho cuidado, como si estuviera tomando precauciones para no asustarle, EunHyuk retiró sus caninos y colocó un beso tierno y cariñoso sobre la mordedura. —Lo siento mucho.
Aunque susurrado, Junsu sintió cada gota de agonía en esas tres pequeñas palabras. Su pecho se contrajo, su estómago se apretó y su garganta ardía con sus crecientes emociones.
—EunHyuk. —Tomando las mejillas de su amante con ambas manos, levantó el rostro de EunHyuk hacia la luz de la luna y frotó sus labios en comodidad—. Mírame.
Pasó un tiempo antes de que finalmente EunHyuk abriera sus ojos. —Pensé que era más fuerte que eso. Supongo que me equivoqué.
— EunHyuk, no hay nada malo con tu autocontrol. —Ahora, se estaba enojando—. Si lanzas un perro hambriento a un gallinero, no importa lo bien entrenado que esté. Hará lo necesario para sobrevivir.
—¿Acabas de llamarme chucho?
Bajo diferentes circunstancias, Junsu se habría reído. Sin embargo, en este momento, no apreciaba la evasión. —No. Lo que estoy diciendo es que no consigues lo que necesitas de esa mierda empaquetada. No me dejas cuidar de ti. Luego para rematar, has estado sin sangre ¿por cuántos días? Eso no es inteligente. No es saludable. —Dejando que la acerada autoridad se filtrara en su tono de voz, tomó a su pareja por la barbilla y le miró directamente a los ojos—. Y no va a suceder de nuevo. ¿Está claro?
Podría patearse el culo por no verlo antes. Ya que él mismo no era un vampiro, no habría adivinado que hubiera mucha diferencia entre la sangre almacenada y la fresca, aparte tal vez, del sabor. Claramente, ese no era el caso. La urgencia y desesperación en los gestos de EunHyuk no se habían registrado durante el momento, pero ahora que la neblina de la pasión se había disipado, era demasiado fácil deducir lo que había causado el lapso en la restricción de EunHyuk.
Por supuesto, EunHyuk simplemente no podía asentir con la cabeza y estar de acuerdo con él. El hombre era un maldito mártir, y encontraría una manera de culparse a sí mismo en cualquier situación. —No lo estás entendiendo. Podría haberte herido seriamente.
Junsu rodó los ojos cuando comenzó a enderezar la ropa de su compañero, metiendo a EunHyuk de nuevo en sus pantalones y alisando las arrugas de su camisa. —No me hiciste daño. No te detuve, EunHyuk. Lo hiciste por tu cuenta.
Alejando la mano de Junsu de un golpe, EunHyuk sujetó el cierre de sus pantalones, refunfuñando en voz baja todo el tiempo. —No debería haberte mordido en primer lugar.
—¿Cómo te sientes?
—¿Qué? —EunHyuk levantó la cabeza de golpe, y sus cejas se fruncieron—.No veo que eso sea relevante.
Dios, el hombre iba a ser su muerte. El vampiro se marchitaría y volaría la cabeza si por un segundo pensara que eso podría ayudar de alguna manera. Y acusaba a Junsu dejar que sus emociones nublaran su juicio. —Sólo dímelo.
¿Cómo te sientes ahora?
—Yo... me siento como un bastardo, pero físicamente, me siento como un dios.
—Uh-huh. —Poniendo sus manos en las caderas de EunHyuk, Junsu le empujó hacia adelante y mordisqueó su barbilla—. De manera que sólo quizás yo tenía razón. —Cuando su amante no respondió, Junsu enredó sus dedos en el cabello de EunHyuk y echó su cabeza hacia atrás sobre sus hombros—. Estoy bien. No me siento aturdido, mareado ni voy a desmayarme. No estoy débil, con náuseas, ni siquiera el más pequeño cansancio. Deja de preocuparte por mí.
—Siempre me preocuparé por ti —devolvió EunHyuk en un susurro—. ¿Cómo no podría?
—¿Cómo no puedo preocuparme por ti? —contrarrestó—. Eres hermoso por dentro y fuera, pero das demasiado. Está bien tomar un poco para ti de vez en cuando. —Junsu se estrujó el cerebro para encontrar una manera de hacer entender a EunHyuk que no había causado daños irreparables. Finalmente, decidió que los hechos atraerían más la paranoica personalidad controladora y organizada de su pareja—. Tengo que ganar aproximadamente unos catorce kilos, ¿cierto?
—Sí, aunque no me molestaría su fuesen unos cuantos más. Lo estás haciendo bien, Junsu. —EunHyuk sonaba como una animadora en un concurso, apoyando a un equipo con un récord negativo—. El médico está impresionado con tu progreso y estoy emocionado de verte más fuerte.
Incluso en medio de una discusión, EunHyuk no podía perder la oportunidad de lanzar su propia manera de animar. Los dioses se habían apiadado de él, porque Junsu encontraba imposible luchar contra esa clase de optimismo. Aunque su irritación se desvaneció rápidamente, aún había un punto que estaba intentando que entendiera.
—Esa es la idea. ¿Cuál fue mi último recuento de glóbulos rojos?
—Cinco y medio —respondió EunHyuk de inmediato.
—¿Dónde queda eso en la escala?
—Justo en la mitad.
Junsu sabía que EunHyuk había memorizado todos los gráficos y datos disponibles, de manera que pudiera proveer el mejor cuidado posible para él. — Mi último examen físico fue perfecto, aparte de estar bajo de peso, ¿correcto?
—Bueno, sí. —Los labios de EunHyuk se fruncieron en un adorable gesto—. Me engañaste.
—No, cariño. —Acunó la mejilla de su amante y sonrió—. Sólo estoy intentando mostrarte por qué estás exagerando. Ahora, por favor, ¿podemos dejar todas estas tonterías? Tomaré suplementos de hierro cada día si eso hace que te sientas mejor.
Cada argumento, cada desacuerdo y cada vez que había estado molesto fue completamente digno de él cuando una magnífica sonrisa iluminó el rostro de EunHyuk. —Presenta un argumento convincente, Sr. Kim. —Asintió una vez con la cabeza y se presionó contra el pecho de Junsu—. De todos modos tendrás que tomar el suplemento de hierro, y ni cafeína ni alcohol. Eso se diluye en tu sangre.
—Sí, Doctor —bromeó Junsu, pero encantado de que EunHyuk estuviera siendo tan razonable.
—Lo digo en serio. No estoy cien por cien cómodo con esto, pero estoydispuesto a intentarlo. Eso significa que vas a tener que soportar que te sobreproteja un poco más. Necesito cuidar de ti. Lo menos que puedes hacer es permitírmelo.
—Tengo una idea mejor. —Inclinando la cabeza hacia un lado, se agachó hasta que estuvo a un simple aliento de los labios de EunHyuk—. ¿Qué tal si, y escúchame, cuidamos el uno del otro?
Delgados brazos rodearon su cuello y EunHyuk se rio entre dientes. —Sí, creo que eso me gustaría.
Junsu no era tan ingenuo como para creer que todos sus problemas se hubieran resuelto mágicamente. Sin embargo, mientras sus labios se apoyaban en los de EunHyuk y tentaba la comisura con su lengua, sintió que estaban en un comienzo malditamente bueno.
CAPITULO 4


Las siguientes noches trajeron buenas noticias para variar. Los Ejecutores habían localizado al hermano menor de Junsu, Mark, en los pantanos de Louisiana. Ya que Junsu había estado fuera de circuito por un tiempo, y su familia ocupada preparando algún tipo de ritual que involucraba a la pareja del Líder SeungYoon, EunHyuk estaba haciendo todo lo posible para poner a su amante al día con los actuales acontecimientos.
—Aparentemente Thunder  ha sido una plaga en tu familia durante años. —Sólo conocía fragmentos de la historia, pero Junsu escuchaba prestando mucha atención, indicándole que continuara—. Secuestró a MyungSoo e intentó levantar a los muertos. Una vez tuvo posesión del "Libro de los Desterrados", y él es la razón por la que Taehyun está siendo envenenado por esa magia oscura.
No comprendía todas las reglas sobre brujos y magia, pero entendía muy bien el mal. Por desviar la magia de Thunder , Kim Taehyun se había dañado a sí mismo para proteger a la gente que amaba. Afortunadamente, había una manera de purgar la oscuridad de su alma, y si el ritual iba de acorde con el plan, el brujo regresaría a la normalidad por el momento en que el sol se pusiera.
—De acuerdo, y ¿dónde está el tipo ahora?
EunHyuk detuvo su caminata por la sala de estar y arqueó una ceja a su descontento amante. —Ahora que Mark está a salvo, Thunder será entregado al Aquelarre Olympia . —Arrodillándose entre las piernas de Junsu donde estaba sentado en el sofá, EunHyuk tomó sus manos y las apretó—. Será castigado. Lo prometo.
EunHyuk lo había estado intentando. Desde su cita en el porche delantero, no había molestado demasiado a Junsu acerca de su dieta, ejercicio o salud en general. Sin embargo, tampoco había participado en más hazañas sexuales o alimentado de su pareja desde esa noche. Sí, estaba intentado llegar a un compromiso como quería Junsu. Admitía que su pareja trajo puntos válidos sobre su pronta recuperación. Para gran disgusto del brujo, incluso había pedido al médico de Junsu que hiciera una visita especial la noche anterior para revisarle de arriba a abajo.
Aparte de necesitar ganar más peso, el médico había confirmado que Junsu estaba en excelente estado de salud e incluso podría comenzar un régimen de ejercicios para ganar masa muscular. Por supuesto, Junsu había decidido preguntar sobre la actividad sexual. El médico se había reído en voz baja y le guiñó un ojo, diciendo que lo recomendaba al menos dos veces al día. EunHyuk no había visto la gracia. Confiaba en el médico y estaba emocionado por el progreso de Junsu.
Sin embargo, le resultaba difícil convencerse a sí mismo de que sus preocupaciones eran nulas. Sólo había tenido a Junsu durante unas semanas y ya estaba más apegado de lo que debería. El pensamiento de hacer algo – involuntaria, accidental o de otra manera– que hiciera que su pareja saliera corriendo le hacía entrar en pánico.
Junsu se ablandó con él y bajó la cabeza para besar la frente de EunHyuk. —El sol saldrá pronto. Deberías dirigirte hacia el sótano.
—¿Y a dónde vas a ir? — No se le escapó el que Junsu no se había incluido a sí mismo en la velada orden. Por alguna razón, tal vez debido a su creciente apego y constante miedo de que algo malo acechaba a la vuelta de la esquina, le ponía nervioso estar lejos de su pareja.
—Tengo que ayudar a mis hermanos, lieveling. Regresaré poco después del amanecer—. El tono de voz de Junsu no era condescendiente, pero habló suavemente, como si reconociera y comprendiera la ansiedad de EunHyuk.
Había sido una noche llena de acontecimientos. Primero, Gideon había llamado con noticias de Mark, diciendo que el brujo estaba en peores condiciones físicas de lo que originalmente habían pensado y que estaba volando directamente a Snake River. Durante esa pequeña distracción, el hijo de cuatro años del Líder SeungYoon había desaparecido, y EunHyuk había puesto el lugar patas arriba buscándole. Durante unos pocos minutos, había estado seguro de que estaba muerto. Si su líder descubriera que había perdido al niño, SeungYoon le destriparía sin parpadear. Afortunadamente, todo había salido bien al final, pero había sido una noche agotadora llena de agitación emocional. Con el sol saliendo en breve, apenas podía mantener los ojos abiertos.
—Te esperaré.
Junsu sólo se rio mientras se levantaba del sofá, levantando a EunHyuk con él.
—Ve a calentar la cama para mí y descansa un poco. Tenemos una gran noche delante de nosotros.
EunHyuk no lo entendió. —¿Qué sucederá esta noche? —Asumió que Junsu querría ver a Mark tan pronto como fuera posible, pero no estaban tan lejos en coche de Casper al aquelarre.
—Vas a ir a casa. —Relajándose a su alrededor, Junsu retrocedió con las manos metidas en los bolsillos y ofreció una sonrisa satisfecha—. Haremos las maletas y nos mudaremos a Snake River.
Sus intentos de permanecer despierto y estar atento por su pareja habían sido en vano. Casi tan pronto como su cabeza tocó la almohada, EunHyuk había sucumbido al sueño. Vagamente recordaba a Junsu arrastrándose en la cama con él, mayormente porque se había sentido como acurrucarse junto a un cubo de hielo. Había despertado horas más tarde con la noticia de que el hechizo había tenido éxito, liberando a Taehyun de su maldición de la oscuridad. Junsu no había entrado en detalles, y no había sido el momento de hacer preguntas. Su pareja era como un instructor de ejercicios, gritando órdenes mientras empacaba sus pertenencias con eficiencia militar. Luego había insistido en comprobar, doble comprobación e incluso triple comprobación en la que habían incluido todo menos el fregadero de la cocina.
—¿Vas a relajarte? No es que no podamos regresar a casa si olvidamos algo.
—Era especialmente divertido ya que el hombre normalmente era tan despreocupado por todo.
—Esa no es la cuestión —argumentó Junsu—. Si necesito algo, me gustaría tenerlo a mano.
EunHyuk debería haber estado irritado, pero encontraba lindo el compulsivo comportamiento. —Junsu, no nos vamos de safari al África salvaje. Snake River podrá estar lleno de vampiros, pero te prometo que no somos hombres de las cavernas. —Honestamente, lo entendía. Después de haber tomado todo de él.
Parecía natural que Junsu estuviera demasiado centrado en sus posesiones. Sólo que era demasiado divertido tomarle el pelo.
Cargando la última maleta en la parte trasera de la SUV, Junsu cerró la puerta con los ojos entrecerrados. —Y tienes una boca muy inteligente. —Avanzando sigilosamente hacia adelante, presionó a EunHyuk contra la puerta del pasajero y agarró sus caderas de manera agresiva—. Creo que podríamos encontrar mejores maneras de ocupar esos deliciosos labios.
Estaba bastante seguro de que Junsu quiso decir un beso. Sin embargo, imágenes espontaneas de su amante completamente desnudo y extendido ante él asaltaron su mente. Prácticamente podía sentir el estiramiento de sus propios labios y la pesadez de la polla de Junsu mientras se deslizaba por su lengua. El sabor dulce-picante de pre-semen bañó sus papilas gustativas, mientras el olor único de su pareja invadía sus sentidos. Tragar se hizo difícil porque su boca estaba seca, y buscó algo que decir en el incómodo silencio. Sin embargo, las palabras le habían abandonado junto con la mayoría de sus habilidades de razonamiento. Cada pensamiento giraba alrededor de Junsu, todos ellos obscenos, malvados y completamente indecentes.
—Ah, me gusta esa mirada —murmuró Junsu mientras sacaba la camisa de EunHyuk de sus vaqueros rectos con una informalidad que desmentía su entorno muy público—. Dime qué estás pensando.
—Te quiero. —El filtro entre su cerebro y boca hizo cortocircuito, y las palabras fueron más allá de sus labios antes de que pudiera detenerlas.
—Esa es la mejor noticia que he escuchado en todo el día. —Fuertes manos se deslizaron bajo el dobladillo de su camisa y acariciaron sus temblorosos abdominales—. Desafortunadamente, tenemos que irnos. —Sus palabras fueron dichas sin aliento y Junsu no hizo ningún intento de alejarse mientras sus labios recorrían la garganta de EunHyuk—. Joder, lieveling, me vuelves loco.
Si EunHyuk  pudiera recordar correctamente, y era un poco difícil con toda la sangre de su cuerpo yendo en estampida hacia su polla, no había instigado nada. Sin embargo, estaría mintiendo si dijera que no le agradaba saber cuánto le quería su amante. —No está tan lejos en coche. —Estaba siendo razonable, pero incluso a sus propios oídos, se oyó tan jadeante y desesperado como Junsu.
—Aún está demasiado lejos. —Inclinándose con fuerza contra él, Junsu balanceó sus caderas, moliendo su erección revestida de algodón contra la de EunHyuk—. Vuelve dentro conmigo.
Estaba en la punta de su lengua responder de manera afirmativa, ceder a la pasión de su pareja. Las líneas entre el bien y el mal se desdibujaban cuando estaban juntos de esta manera. Qué debería hacer y qué quería hacer batallaban por el dominio, y EunHyuk estaba a segundos de mandar al infierno las malditas reglas y perderse en el incontenible ardor.
Una risa infantil flotó en el aire, penetrando sus revueltos pensamientos y recordándole que estaban de pie en la entrada con una docena de personas a sólo unos metros de distancia, dos de los cuales tenían menos de seis años.
—Junsu, para. Aquí no.
Aparentemente, a Junsu también le había caído un cubo helado de realidad, porque apoyó su frente contra el hombro de EunHyuk y suspiró. —Bien. Lo siento.
—Sus brazos se cruzaron alrededor de la cintura de EunHyuk, abrazándole con firmeza contra su pecho—. Me dejé llevar.
—Ambos lo hicimos. —Lamió sus caninos, alentando a sus colmillos a replegarse mientras tomaba profundas respiraciones para tranquilizar su acelerado pulso—. Vamos. Cuanto antes salgamos a la carretera, más rápido podremos estar en Snake River. —EunHyuk no sabía cómo iba a sobrevivir al viaje de dos horas en un espacio cerrado con el aroma del hombre llenando su cabeza. Sin embargo, ya que actualmente era la única opción que tenían, tendría que encontrar una manera—. ¿Estás listo?
Alejando a EunHyuk del vehículo, Junsu abrió la puerta del pasajero y le indicó que se deslizara en el asiento. —Cuando lleguemos...
—Te daré un tour privado de mi habitación —terminó EunHyuk. No tenía sentido combatir su creciente deseo. No podía utilizar más la salud de Junsu como excusa y sería un idiota por mantener la farsa. Algunas precauciones para asegurarse de que no perdiera el control en el calor del momento estarían al orden del día, pero por lo demás no veía razón para continuar negándose a ambos.
Junsu pareció sorprendido por el giro de ciento ochenta grados en su actitud, no es que EunHyuk pudiera culparle. Sin embargo, en lugar de hacer comentarios, gruñó de manera seductora, besó los labios de EunHyuk y se apresuró alrededor del SUV para subir detrás del volante. Sonriéndose a sí mismo, EunHyuk se acomodó para el viaje, contento con la vida por el momento. Al comienzo de su relación, había tenido muchas preguntas sobre su futuro. Simplemente no podía entender cómo el destino podía haber emparejado a dos hombres tan diferentes, y tuvo sus dudas sobre si él y Junsu podrían hacerlo funcionar.
Ninguno de ellos encarnaba la luz completa o la oscuridad total, pero estaba comenzando a entender que eran el equilibrio perfecto. Sus personalidades se complementaban mutuamente. Dos partes combinadas para formar una sola, mejor y más fuerte de lo que podrían ser individualmente. Mientras EunHyuk era cauteloso y metódico, Junsu era todo fuego y entusiasmo. Era un diseño inteligente por el destino, y uno que se adaptaba a su relación.
Guiándoles a lo largo de la oscura y desierta carretera, Junsu estiró el brazo a través de la consola y apoyó la mano en la pierna de EunHyuk, enroscando sus dedos contra el interior de su muslo. —¿Qué sucede? Te ves como si estuvieras pensando demasiado sobre algo.
Hubo veces desde que se habían conocido, momentos como este, cuando Junsu le miraba como si fuera otra persona en su totalidad. La emoción en su mirada era la de un amante de toda la vida, no un hombre recientemente emparejado. No era necesariamente algo malo. EunHyuk simplemente no sabía qué significaba. Quizás no significara nada, y estuviera leyendo demasiado en la persistente mirada. Sin embargo, le costaba aceptar ese razonamiento. Reconocía las turbulentas emociones en los ojos de Junsu porque repetían la misma furiosa familiaridad dentro de su propio corazón. Podría ser un toque, una mirada de lado o ese dulce susurro de cariño contra su oído. Las cosas más pequeñas causaban que su pulso se acelerara y le llenara con un anhelo de algo que había perdido hace mucho tiempo.
El problema era que no tenía idea de lo que le faltaba. Nunca antes había tenido una pareja. Infiernos, ni siquiera había tenido una relación que durara más de unas pocas semanas. No tenía sentido, pero EunHyuk sabía lo que sentía. Ahora, sólo necesitaba descubrir qué significaba.
Cubriendo la mano de su pareja con la suya, apretó los dedos de Junsu y sonrió. —Sólo estoy feliz de ir a casa. Eso es todo.
—¿Se lo has dicho?
Junsu apretó los dientes y sacudió la cabeza una vez. Oh, sabía exactamente de qué estaba hablando MyungSoo, pero no veía que fuera asunto de su hermano.
—Lo haré cuando sea el momento adecuado.
—Uh-huh, ¿y cuánto tiempo crees que va a funcionar? —MyungSoo empujó la pesada puerta para abrirla, agitando una mano delante de Junsu para que descendiera por las escaleras a la enfermería del sótano en la casa principal de Snake River—. EunHyuk es inteligente, Junsu. Siente que algo no está bien, incluso si no lo entiende.
—Cuando esté preparado, le reclamaré y luego recordará. Todo volverá a ser como antes.
MyungSoo ya había pasado por esto con su Infinity. Sabía cómo funcionaba la magia de Llamas Gemelas. Una vez que un Kim encontraba la parte perdida de su desgarrada alma, los recuerdos siempre salían a la superficie.
—Odio decirte esto, pero así no es cómo funciona. —Poniéndose a su lado, MyungSoo metió las manos en los bolsillos y sonrió—. Sí, EunHyuk probablemente recuperará sus recuerdos, pero eso no quiere decir que las cosas serán como si fuese la primera vez. Ahora ambos sois personas diferentes.
Hasta cierto punto, eso era cierto. Ciertamente Junsu era menos reservado de lo que había sido en el siglo XV, pero el mundo había sido un lugar diferente en ese entonces. —Todo estará bien. Ya lo verás.
En lugar de regresar un sarcasmo, MyungSoo simplemente asintió con la cabeza, sacando una mano del bolsillo de sus vaqueros para señalar el pasillo del sótano. —Es la tercera puerta.
—¿Eso es todo? ¿No me vas a dar una conferencia sobre cómo me equivoco? —MyungSoo nunca había sido capaz de resistir una oportunidad para dar su opinión, tanto si fuese preguntado como si no. Había sido así desde que eran niños, y Junsu era escéptico sobre esta nueva y mejorada actitud.
—Nop —respondió su hermano con un encogimiento de hombros—. Lo entiendo. Fui terco y estaba seguro de que sabía más que nadie. — Deteniéndose ante la puerta que había indicado, Torren giró la manija y le dio a Junsu un pequeño empujón a través del umbral—. Lo descubrirás por tu cuenta, Junsu, y creo que esa es la manera en que se supone que debe ser.
—¿Quién eres tú y dónde está mi hermano? —MyungSoo nunca fue tan razonable. Como el mayor de sus hermanos, era su autoproclamado líder, siempre diciéndole qué hacer, cómo hacerlo y luego gritando como un idiota cuando lo hacían mal.
—Eso te cambia. —Eso fue todo lo que dijo MyungSoo antes de darle una palmadita en el hombro y cruzar la habitación para reunirse con el resto de sus hermanos.
Junsu no sabía que infiernos era "eso", pero obtuvo el indicio de que MyungSoo había terminado con la conversación. Sacudiendo la cabeza y despejando su frustrada expresión, se aproximó a la cama de hospital donde todo el mundo estaba reunido. Habiendo vivido algo similar a Mark, pensó que sabía qué esperar. Imaginaba a su hermano demasiado delgado y plagado de heridas, pero nada de lo que su imaginación conjuró podría haberle preparado para la realidad.
Mark no sólo estaba demasiado delgado. Apenas era más que piel seca sobre los huesos. Su rostro parecía esquelético y demasiado grande para su cuerpo. No había un solo cabello en la cabeza de Mark. Junsu no estaba seguro de si la pérdida de cabello había sido causada por su condición o porque alguien lo había afeitado, pero hacía que el brujo se viera demasiado frágil.
Su corazón dolía, pero su sangre bullía de furia. Sin importar cómo intentara justificar o dar sentido a la situación, no podía entender cómo alguien podía ser tan vil y sádico con otro ser humano. No, la guerra no sería bonita. Sin embargo, este no era un acto de guerra. No había honor en lo que se le había hecho a Mark. Con tantos tubos y cables conectados a su pequeño cuerpo, se parecía a algo sacado directamente de una pesadilla de ciencia-ficción. No había nada que Junsu pudiera hacer para ayudar, no hasta que el cuerpo de Mark sanara. Su hermano se tambaleaba al borde de la muerte, que era lo que probablemente le había mantenido atrapado en el Purgatorio. Si Junsu intentara reunir el cuerpo y espíritu de Mark en su actual condición, había una probabilidad superior a la media de que terminara matando al hombre.
— ¿Cuál es el plan? —preguntó Taehyun, su voz áspera y teñida de emoción.
—Le sanamos y recuperamos —respondió MyungSoo con simpleza—. Mientras tanto, vamos a comenzar a llegar al fondo de algunas cosas.
—Te he contado todo lo que sé sobre los vampiros que me retuvieron en las montañas. —Junsu ayudaría de cualquier manera que se le pidiera, pero sólo podía contar lo que sabía. No era como si el pequeño aquelarre hubiera extendido la alfombra de bienvenida y presentado.
—No estoy hablando sobre los vampiros. Hay suficiente gente investigando a esos traficantes de esclavos y refugiados desbordando Haven. —MyungSoo miró sobre su hombro hacia la puerta como para asegurarse de que aún estaban solos—. Los círculos de brujos en el oeste aún están causando caos, y nadie ha sido capaz de encontrar a esos niños desaparecidos.
—¿Realmente crees que aún están vivos? —ZiTao se movió de manera agitada, se oyó un poco nauseabundo cuando habló de los niños.
Junsu entendía que algo horrible estaba pasando en los estados del oeste, pero más allá de eso, estaba perdido. —De acuerdo, ¿alguien quiere ponerme al corriente? ¿Qué pasa con esos niños?
—Acortando la historia —explicó MyungSoo—, esos brujos han estado incitando a la histeria colectiva. Han convencido a todos los aquelarres, manadas y demás que nadie estará a salvo a menos que sacrifiquen a sus niños. Así que, werelobos están secuestrando a niños vampiros, y cambiaformas están secuestrando niños de manadas enemigas. Es un maldito lío.
De repente Junsu también se sintió un poco enfermo. Antes de su secuestro, había pasado los últimos años en Europa. Parecía que todo en el mundo paranormal se había ido al jodido infierno durante su ausencia, especialmente allí en los Estados.
Los Kim siempre habían tenido enormes dianas en sus espaldas. Ahí estaba la razón por la que todos habían decidido separar sus caminos hace mucho tiempo. Sólo uno de ellos era necesario para abrir el "Libro de los Desterrados", pero harían falta los trece para desenlazar el libro del hada al que se había unido para sobrevivir.
Provocar una guerra entre las razas y sacrificar inocentes por ganancias egoístas no era nada nuevo, pero Junsu no había presenciado el mal a esta escala desde las guerras de brujos originales hacía más de seiscientos años. — De acuerdo, así que, ¿qué vamos a hacer sobre ello?
MyungSoo se frotó el rostro con ambas manos y bostezó ruidosamente. —Vamos a dormir y volveremos con esto de nuevo mañana. Estoy demasiado cansado para pensar ahora mismo.
Junsu no quería ser insensible o parecer indiferente. Estaba preocupado por Mark, y haría su parte para detener a esos brujos sin escrúpulos. Sin embargo, la sugerencia de MyungSoo se oyó como un excelente plan para él. Había estado durmiendo y levantándose en horario de vampiros durante semanas. MyungSoo podría estar cansado, pero para Junsu, su día se estaba poniendo interesante. Después de todo, aún estaba esperando ese privado –y con suerte, desnudo– tour de la habitación de su pareja.
CAPITULO 5


Cuando Junsu desapareció con sus hermanos justo minutos después de que llegaran al aquelarre, EunHyuk había fingido decepción. Sin embargo, en verdad estaba más aliviado que nada. La corta ausencia de Junsu para atender asuntos familiares le había dado a EunHyuk tiempo suficiente para una pequeña excursión a la cocina para robar una de las bolsas de donantes siempre a mano.
No era como si pensara que Junsu no supiera que era un vampiro y necesitara sangre para sobrevivir, pero el hombre se volvería loco si supiera que la última vez que EunHyuk se alimentó fue hace casi tres días. Había dejado bastante claro en el porche de la casa de El Consejo que este tipo de ayuno no volvería a suceder. EunHyuk no se había propuesto morir de hambre de manera intencional. Su suministro en Casper se había secado. No había sido capaz de reabastecerse y estaría condenado si fuese a perder el control y morder de nuevo a Junsu. Así que, realmente, no había tenido otra opción.
De algún modo, dudaba que Junsu viera las cosas de esa manera.
Tener a alguien que le cuidara y se preocupara por él no era nada malo, pero era muy diferente a cómo estaba acostumbrado a vivir. Su familia vivía a un océano de distancia y no tenía muchos amigos. Uno estaba muerto porque había resultado ser un pedazo sádico de mierda y el otro era un ex-amante. Por supuesto, interactuaba con un número de personas un día cualquiera. Incluso llamaba a algunos de ellos "amigos". En realidad, todos eran conocidos a los que había conocido durante un siglo o así.
EunHyuk no confiaba con facilidad, y no tenía deseos de ganar ningún concurso de popularidad. Era reservado, ligeramente introvertido y probablemente un poco nerd. Había cosas que entendía sobre él mismo, y eso estaba bien. Sin embargo, pasar la mayor parte de su tiempo solo significaba que nunca tuvo que tener en cuenta los sentimientos o pensamientos de otra persona. Cuidaba de sí mismo, no respondía ante nadie excepto quizás el Líder SeungYoon, y así era como había hecho las cosas la mayor parte de su vida adulta. Ahora, estaban todas esas nuevas reglas. Sus acciones ya no le afectaban sólo a él. Realmente alguien dependía de él.
Junsu ya no necesitaba una enfermera, pero aún dependía de EunHyuk para tomar las decisiones correctas, considerar su relación cuando sopesaban sus opciones. EunHyuk no quería decepcionar a su pareja, y lo estaba intentando arduamente. Desafortunadamente, estar emparejado no era algo que fuera enseñado o aprendido. Era uno de esos misterios de la vida que tenían que ser experimentados para ganar alguna clase de conocimiento. Entonces, justo cuando pensaba que estaba consiguiendo una comprensión de ello, una mariposa batiría sus alas, creando un imperceptible cambio en el viento, o alguna insignificante mierda como esa.
Todo lo que EunHyuk sabía era que en un minuto las cosas eran geniales, y luego sin avisar, todo le explotaría en el rostro. No había explicación racional para esos desastres. Parecían surgir cuando todo iba bien, sólo para señalar y reírse de él. Bueno, esta vez, no iba a dejar nada al azar. Se había alimentado, había hecho cincuenta flexiones para eliminar parte de su nerviosa energía e incluso se hizo una paja en la ducha.
Sintiéndose relajado y satisfecho, descansó en el centro de su cama, tendido sobre su espalda mientras el calor de la habitación secaba el agua de su cuerpo desnudo. Con una mano extendida sobre su estómago y la otra escondida detrás de su cabeza, EunHyuk cerró los ojos, esperando el regreso de su amante.
Junsu sólo había estado en la habitación el tiempo suficiente para dejar sus pertenencias, cambiarse de ropa y salir corriendo para reunirse con sus hermanos. Su camiseta desechada yacía arrugada en el sillón junto a la ventana, y aunque había pasado más de media hora desde su partida, el ligero algodón aún mantenía su aroma. Cada inhalación era llenada con el seductor aroma, y en poco tiempo, la polla de EunHyuk comenzó a hincharse una vez más. Desde la noche en que Junsu le había cautivado a la luz de la luna, había sido incapaz de pensar en algo más. Nunca había reclamado ser un santo. Sin embargo, había mantenido sus reservas y era prudente cuando se trataba de sexo.
Eso no quería decir que no deseara a su compañero. Infiernos, era adicto a todo sobre Junsu, pero hasta que pudiera estar seguro de poder mantener el control, lo mejor era ser cauteloso. Si sólo un débil y persistente aroma del hombre podía producir tales reacciones en su cuerpo, podía asumir con seguridad que estar en presencia de Junsu sería diez veces más tentador.
Mordiéndose el labio inferior para amortiguar su gemido, EunHyuk enroscó sus dedos alrededor de su dura longitud y se arqueó en el colchón. Esto no era bueno. Había pasado de relajado a estar en el borde en dos segundos, y no podía reunirse con Junsu de esta manera. Si su pareja atravesara la puerta justo en este momento, EunHyuk tendría poca fe en su autocontrol. Manteniendo la respiración, comprobó por pisadas en el pasillo. Cuando no escuchó nada excepto sus propios latidos, liberó su dolorida polla y fue corriendo al armario para sacar una pequeña caja. Rápidamente, seleccionó uno de sus juguetes favoritos y una botella de lubricante con olor a fresas, escondiendo de nuevo la caja de madera en su escondite.
Retomando su lugar en el colchón, EunHyuk deslizó dos dedos con el aromático gel, estiró el brazo entre sus rodillas dobladas, y frotó el lubricante sobre su temblorosa entrada. Los músculos se aflojaron ante su suave empujón, permitiéndole deslizar ambos dedos en su cálido canal. A medida que su pulso se aceleraba, así lo hacía su jadeante respiración. Añadiendo un tercer dígito, EunHyuk imaginó que eran los dedos de Junsu bombeando en su agujero en lugar de los suyos.
Su polla palpitaba, la hinchada cabeza se volvió de una interesante sombra roja intensa cuando gotas traslúcidas de pre-semen se filtraron por la hendidura para pintar la piel cubriendo sus abdominales. A pesar de lo que probablemente pensara Junsu, esas fantasías no eran poco comunes. Al menos una vez al día, normalmente en la ducha, EunHyuk se satisfacía con los pensamientos eróticos de su pareja. Imaginaba la lenta y tortuosa acumulación mientras Junsu provocaba sus sentidos. Prácticamente podía sentir la quemazón mientras su necesitado agujero se estiraba para acomodar la circunferencia de su amante.
El último pensamiento provocó un desgarbado gemido que se derramó a través de sus labios separados. Sacando los dedos, agarró el largo y grueso consolador cerca de su cadera y cubrió la punta del claro falo con lubricante. Posicionándolo en su entrada, EunHyuk tomó una profunda respiración y la soltó lentamente mientras empujaba la silicona que cedió a través del protector anillo de músculos. Tirando las rodillas hacia su pecho, comenzó lentamente, bombeando el juguete en su canal en lánguidos y largos golpes mientras disfrutaba de la ligera quemadura. Su polla se apoyó contra su estómago, pulsando con rabia mientras su necesidad de llegar al orgasmo aumentaba.
Su ritmo se incrementó, empujándole más al borde con cada dura embestida del consolador. Sin embargo, cuando se acercaba a la cima, un sonido atrapó su atención e hizo que sus esfuerzos se detuvieran de manera brusca. Una traviesa sonrisa se estiró en sus labios cuando su sensible oído no sólo recogió pasos que se acercaban a su habitación, sino el sonido de la voz de Junsu. Su pareja hablaba suavemente, pero también había un poco de emoción, como si estuviera dándose una charla a sí mismo.
El auto-estímulo hizo que EunHyuk se riera en voz baja. Tan grande como era su amante, realmente no debería encontrar al hombre tan malditamente adorable. Sin embargo, no podía evitarlo. Junsu veía la vida como un desafío, uno que aceptaba con entusiasmo, y la diversión que encontraba en las cosas simples era contagiosa. Junsu se merecía la felicidad. Después de todos los problemas que había atravesado, se merecía todo lo que su corazón deseara. Su inquietante personalidad significaba que necesitaba personas en su vida que le pusieran a prueba, gente que le empujara a ser mejor. EunHyuk estaba avergonzado de decir que no había sido esa persona, pero estaba trabajando en ello.
Aunque su primer instinto había sido abandonar su juguete y parecer completamente normal cuando Junsu entrara en la habitación, se obligó a permanecer justo donde estaba. Estaba haciendo esto por Junsu, después de todo. Todo lo que había hecho desde que regresaron a Snake River había estado dirigido a la seducción de su pareja. Bueno, no había nada mucho más seductor que él desnudo, lubricado y jugando consigo mismo.
—¿EunHyuk?
—Aquí —llamó, intentando mantener su voz para que no le diera ninguna pista.
Como el asistente personal del líder del aquelarre, se le concedían ciertas comodidades. Una suite de un dormitorio con una cocina americana y su propio baño privado pasaban a ser una de esas ventajas.
—Lo siento, cariño. No quise tomar tanto tiem..., —Junsu dejó de hablar, y su boca cayó abierta cuando entró en el dormitorio. Sin embargo, la sorpresa no duró mucho, antes de que sus rasgos se trasformaran en algo mucho más depredador—. Hola, lieveling.
—¿Ves algo que te guste? —Le regresó EunHyuk, dejando que la excitación se filtrara en su tono de voz. Continuando manipulando el juguete con una mano, utilizó la otra para agarrar en un puño su erección, acariciando la dura longitud desde la raíz a la punta.
—Mmm, hmm —reflexionó Junsu mientras se quitaba las botas de una patada y cruzaba la habitación para arrodillarse al pie de la cama—. Deja que te ayude con eso.
Probablemente patearía su propio culo más tarde cuando pudiera pensar con claridad. Justo en ese momento, sus hormonas estaban revolucionadas, ahogando todas las habilidades de pensamiento crítico en un mar de lujuria, y su deseo por Junsu era demasiado para luchar contra ello, o simplemente podría disfrutar del espectáculo.
—Las manos sobre tu cabeza —ordenó Junsu, su tono de voz no admitiendo ningún argumento.
Dios, EunHyuk no sabía de dónde había venido la autoridad, pero el bajo en la voz de su amante envío un escalofrío por su columna vertebral. Liberando su polla y el agarre en el falso falo, levantó las manos sobre su cabeza y cruzó las muñecas cuando apoyó sus nudillos contra el colchón.
—Mejor —alabó Junsu cuando se inclinó hacia adelante para pellizcar la parte posterior del muslo de EunHyuk—. Ahora, no te corras.
La columna de EunHyuk se arqueó y gritó al techo cuando Junsu empujó el juguete más profundo en su apretado canal y le dio duro en la próstata. —Junsu, no... no puedo. —El hombre se había vuelto loco si pensaba que EunHyuk podría detener su clímax cuando todo dentro de él le estaba exigiendo que se corriera.
—Puedes —le aseguró Junsu, y sonó casi como una orden—. Puedes, y lo harás.
Sí, le gustaba tomar un papel más dominante en la habitación, pero no era tan cruel como para provocar a su pareja un caso de bolas azules y no seguir adelante. Al empujar a EunHyuk hasta el borde y luego retroceder, el orgasmo del vampiro sería explosivo en el momento en que finalmente alcanzara su liberación. En cierto sentido, Junsu le estaba haciendo un favor a su pareja.
De lo que EunHyuk no se daba cuenta era que al prolongar la dulce tortura, Junsu también se estaba atormentando a sí mismo. Su polla dolía dentro de sus vaqueros, hinchada y doblada en un ángulo poco natural detrás de su cremallera. Su boca estaba seca, su corazón latía demasiado rápido y sus músculos apretados en anticipación de finalmente reclamar su premio después de haber sido negado por tanto tiempo.
Por la manera en que EunHyuk le había contado sobre darle el "tour privado", Junsu había esperado algo más que besos y mimos. Sin embargo, entrar para encontrar a EunHyuk desnudo con un consolador de veinticinco centímetros hundiéndose en su apretado culo nunca le habría pasado por la mente. Era un contraste tan marcado con el hombre correcto y sensato que conocía que Junsu casi se había corrido en sus bóxer justo ahí en la puerta. Su lado posesivo y dominante había salido a jugar, rugiendo a la superficie ante la vista de su pareja en una posición tan lasciva. El mero pensamiento de alguien además de él viendo a EunHyuk de esa manera formó una neblina roja sobre su visión. La necesidad de marcar al vampiro, proclamarle como no disponible, y asegurarse de que EunHyuk supiera exactamente a quien pertenecía era abrumadora. Junsu no podía luchar contra el impulso, no podía negar su naturaleza básica, y además, no veía razón para intentarlo.
Sin una base real para el juguete, Junsu agarró en un puño el final del flexible eje y retorció su muñeca, sonriendo cuando EunHyuk arqueó su espalda y aulló.
—Te gusta eso, ¿no, cariño? —Era una pregunta retórica. La hinchada polla de EunHyuk y los apretados músculos le decían todo lo que necesitaba saber.
—Sí —siseó EunHyuk. Estaba claro que haría o diría cualquier cosa por obtener el permiso para correrse, pero Junsu aún no había terminado con él. Quería que su pareja delirara de necesidad, aunque EunHyuk rondaba la cúspide, aún no estaba allí.
Sacando muy despacio el juguete del apretado canal de EunHyuk, Junsu tragó sonoramente cuando vio el pequeño tramo estrellado acomodado en el grueso eje. Una delgada capa de sudor recubría la suave y pálida piel de su amante, dándole un resplandor de otro mundo cuando la tenue luz de la habitación jugó con los contornos de su cuerpo.
Junsu era un afortunado hijo de puta. Su hombre siempre era precioso, sin importar la hora del día o el tipo de situación. Sin embargo, tan carnalmente desinhibido como estaba ahora, EunHyuk era impresionante. Los silenciosos gemidos y amortiguadas súplicas que rodaban por sus gruesos labios ponían a prueba la fuerza de voluntad de Junsu, pero permaneció inmóvil, sabiendo que la explosiva liberación valdría su sacrificio temporal.
Aunque sus manos temblaban y su cuerpo vibraba, Junsu bombeó el juguete dentro y fuera del agujero de EunHyuk en caricias lentas y perezosas. —¿Quieres más, EunHyuk?
—Sí —le gruñó su amante—. Por favor, Junsu.
—Dime lo que quieres. —Por supuesto, podría hacerlo fácil para el hombre, pero ¿qué divertido sería eso?
—A ti, Junsu. Te quiero.
No había esperado una respuesta tan directa, y momentáneamente estuvo aturdido sin palabras. Recuperándose rápidamente, se rio en voz baja, su risa confidente, lindando en lo arrogante.
—¿Has terminado con el tiempo de juego? —Giró su muñeca de manera brusca cuando condujo el consolador a las profundidades de EunHyuk—. ¿Quieres el real ahora?
—¡Sí! —gritó EunHyuk, su creciente necesidad evidente en su tenso tono de voz.
—¿Quieres montar mi polla, cariño? ¿Quieres sentirme golpeando este dulce culo?
EunHyuk balanceó sus caderas, follándose a sí mismo en el juguete. —¡Maldición, Junsu!
—Dímelo, EunHyuk. Dime lo mucho que me quieres. —Tampoco era algo sobre el ego. El creciente volumen de las súplicas de su amante era prueba de su deseo. Esto era sobre encontrar la zona de confort de EunHyuk y luego empujarle sólo un poco más lejos.
Un ahogado y estrangulado gruñido reverberó alrededor de la habitación cuando agarró la húmeda polla de su amante por la base y apretó. Sin embargo, su vampiro era terco. —Por favor. ¡Joder, sólo deja que me corra!
Su polla estaba pesada en la mano de Junsu, caliente y palpitante con el rápido latido de su corazón. Su saco sin vello se contrajo, tirando de su cuerpo y su culo se apretó alrededor del juguete en rítmicas ondas. EunHyuk rondaba el borde del orgasmo, y si sólo dejara ir algo de ese estricto control, Junsu le haría volar.
—Vamos, lieveling. —Junsu acarició el grueso eje hasta la punta y hundió su pulgar en la hendidura para embadurnarse de las gotas del resbaladizo pre- semen. Luego regresó por la aterciopelada longitud para apretar la base una vez más—. Si esto es realmente todo lo que quieres, sólo di la palabra. —Acarició la polla de EunHyuk una vez más y retorció el consolador en su culo—. ¿Qué va a ser? Dímelo, y dejaré que te corras ahora mismo. ¿Es esto o quieres más?
Intensos jadeos y suaves gruñidos se derramaron de la boca de EunHyuk mientras se retorcía contra el negro edredón. EunHyuk prácticamente podía ver la batalla propagándose en el interior de la cabeza de su amante, pero no estaba claro si había salido en el equipo ganador.
Su paciencia dio sus frutos segundos más tarde cuando EunHyuk se relajó en el colchón y gimió. —Más. Quiero más.
Junsu podría haberlo dejado aquí. Probablemente debería haber aceptado la pequeña perla de sumisión. Sin embargo, aunque EunHyuk se tambaleaba en el borde, aún estaba cómodamente dentro de su burbuja. —Dímelo, cariño. Dime lo que quieres.
—A ti. —Elevándose sobre sus codos, miró fijamente a Junsu con el suficiente calor como para encender la habitación—. Quiero que me folles hasta que ninguno pueda moverse. Luego, cuando esté exhausto, cuando esté cubierto de sudor y semen, quiero que me folles de nuevo.
Así de fácil, las cosas habían cambiado. El seductor se había convertido en el seducido, el cazador ahora era la presa, y la lujuria de Junsu tropezó con las descripciones deliberadamente vulgares. Durante su tiempo juntos –en esta vida y en la anterior– nunca había escuchado a su pareja pronunciar tales solicitudes explícitas.
Con tanto cuidado como su deseo permitía, sacó el juguete del cuerpo de su pareja y lo arrojó al alfombrado suelo. —Manos atrás sobre tu cabeza —ordenó cuando se puso de pie. La orden salió un poco sin aliento y no tuvo el mismo grado de autoridad de antes. Sin embargo, estaba teniendo un duro momento preocupándose, probablemente porque toda la sangre en su cuerpo había decidido salir en estampida directamente a su dolorida polla.
—¿Sucede algo? —El deje de burla y ligera curvatura de los labios de EunHyuk probablemente no deberían haberle encendido como lo hicieron.
Junsu no tenía ni idea de donde había salido este nuevo lado juguetón de su compañero, pero no estaba a punto de hacer o decir nada que desalentara tal comportamiento. —Antes te prometí que encontraríamos mejores usos para esa boca inteligente tuya. —Alcanzó el botón de sus vaqueros y lo abrió con una sola mano mientras se sacaba la camisa por encima de la cabeza.
—Aquí, deja que te ayude con eso.
Ese fue todo el aviso que recibió antes de que EunHyuk se lanzara sobre él, saltando de la cama para abordarle en el suelo. Lo poco que quedaba de ropa fue desmenuzado y lanzado sin ceremonias alrededor de la habitación.
Tendido sobre su espalda, Junsu hundió sus dedos en la alfombra y rugió. Todo dejó de existir y todo su mundo se centró en el suave y húmedo calor de la boca de su amante rodeando la punta de su polla. Dejando caer su cabeza hacia atrás sobre el suelo con un ruido sordo, liberó su agarre de la alfombra, enredó los dedos en el cabello de EunHyuk y se arqueó en la boca del hombre.
Largos dedos se clavaron en sus caderas, y EunHyuk gruñó, clavando a Junsu con su fuerza sobrenatural. Sus mejillas se ahuecaron cuando aumentó la succión en la polla de Junsu, inclinando su cuello para arrastrar sus estirados labios a lo largo de la longitud. EunHyuk movía la cabeza en un ritmo constante, pero sus ojos nunca dejaron los de Junsu, sosteniendo su mirada con hipnótica intensidad. Como su elegido, EunHyuk no podía obligarle a hacer nada, pero Junsu imaginaba que los efectos serían similares. Su amante tenía toda su atención, y en ese momento, daría, diría o haría cualquier cosa que EunHyuk le exigiera.
Sacando la polla de Junsu de su boca con un travieso chupetón, EunHyuk inclinó la cabeza hacia un lado y sonrió. —¿Qué estabas diciendo sobre mi boca?
—Jodidamente la amo —respondió Junsu de manera automática. Dios, estaba completamente bajo el hechizo del vampiro y no podía imaginar un lugar mejor para estar.
Un solitario dedo acarició su escroto con amorosas caricias antes de que EunHyuk tirara bruscamente de su saco lleno de presión. —No es agradable provocar, ¿cierto, Junsu?
Un gemido sordo retumbó por su pecho, y arqueó sus caderas en el suelo. Sin embargo, no estaba a punto de dejar que EunHyuk ganara tan fácilmente. — Oh, no lo sé. —Tomando su lubricada polla en una mano, la sostuvo erguida, sacudiendo la punta ante su amante—. Parece que hasta ahora está funcionando a mi favor. —Cuando EunHyuk no mordió el anzuelo, Junsu elevó un hombro en un indiferente encogimiento de hombros, aunque cada célula en su cuerpo le gritaba que se callara y sólo cediera a lo que fuese que su amante quisiera—. Bueno, si no estás interesado...
No llegó a terminar la burla antes de que EunHyuk estuviera sobre él, cabalgando en sus caderas y gruñendo como un animal salvaje. —¡Mío!
Junsu había estado a punto de decir que se haría cargo de sí mismo si EunHyuk no quería ayudar. Sin embargo, estaba bastante seguro de que no era como el hombre había interpretado su declaración parcial. Había una luz salvaje e indómita en sus ojos, diciéndole a Junsu que esto ya no era un juego. No sabía exactamente lo que había provocado que EunHyuk se quebrara, pero tuvo la sensación de que esta pequeña fusión se había estado construyendo durante un tiempo. Nadie daba un repentino salto a Crazy Town sin previa provocación. Esto no era la típica posesividad o afirmación de dominio que había presenciado con las parejas de sus hermanos, y ZiTao estaba emparejado a un werelobo muy territorial.
Sin embargo, EunHyuk había viajado a un lugar mucho más profundo y oscuro, y Junsu ni siquiera estaba seguro de si el vampiro le reconocía. No tenía miedo, sabía que su pareja nunca le haría daño, pero le preocupaba el daño que este episodio podría causar a su relación. Esta pérdida de control era lo mismo que EunHyuk había temido que sucediera, y cuando saliera de su trance, no sabía cómo reaccionaría.
—Sí, cariño. —Junsu mantenía su voz tranquila y calmante—. Soy tuyo. — Levantó la mano, con la intención de llevarla a la mejilla de EunHyuk, pero su amante le agarró alrededor de la muñeca y clavó su brazo de nuevo en el suelo.
—¡Mío!
No había ni rastro del hombre que conocía en la retorcida expresión de EunHyuk y su gruñona actitud, pero Junsu sabía que su amante no se había ido completamente. Sólo necesitaba sacarle de cualquier abismo que le hubiera consumido. —EunHyuk, mírame. No hay nadie más aquí. Sólo nosotros. Todo está bien.
Habría dicho más, pero EunHyuk eligió ese momento para atacar, incrustando sus caninos en el blando tejido del cuello de Junsu.

CAPITULO 6


Rica y dulce, la esencia vital de Junsu bañó su lengua y fluyó por su garganta. Su pareja, y sólo su pareja, podía darle lo que necesitaba, lo que anhelaba. Justo en ese momento, lo que EunHyuk anhelaba era marcar a su amante, estampar su firma personal en la piel de Junsu para que todos lo vieran.
Cada sorbo trajo de regreso una apariencia de normalidad a su fracturada mente. Desde el momento en que Junsu había entrado en su dormitorio, EunHyuk había estado viviendo en dos ámbitos coexistentes. Al fluctuar entre dos mundos completamente diferentes, no había estado seguro de cuál era la verdadera realidad. Algunas veces, Junsu tenía largo cabello dorado que fluía sobre su hombro y por su pecho. Entonces EunHyuk parpadeaba, y el cabello de su pareja se transformaba en rizos más cortos que salían en todas direcciones. Un minuto, estaban acurrucados en el suelo frente a una chimenea con sólo las parpadeantes llamas iluminando el área a su alrededor. Al siguiente minuto, la habitación se disolvía, empujándole a un desagradable escenario iluminado donde yacía solo en un colchón.
Tampoco era su percepción de la realidad lo único que había cambiado. Cuando era EunHyuk , miembro del Aquelarre Snake River, era feliz, bromista y totalmente comprometido en traer a Junsu tanto placer como fuera posible. Sin embargo, cuando su mente fluía a la habitación con la chimenea, no estaba seguro de quién era, pero estaba enojado. Era una ira como nunca antes había sentido, una furia tan abrumadora que casi le paralizaba. En algún momento, sus dos mundos habían colisionado, mezclándose en una confusa y desconcertante realidad. No podía estar seguro de lo que Junsu le había dicho para desencadenarlo, no podía recordar esas palabras que habían sido dichas antes de que se volviera loco y mordiera al hombre. Sin embargo, la conversación que había oído en su cabeza, finalmente le empujó al borde.
—¿Cómo puedes decir eso? ¿Cómo puedes siquiera pensar eso? Es demasiado peligroso, y no puedes hacerlo por tu cuenta.
Junsu sonrió. —Parece haber funcionado a mi favor hasta ahora.
—Esto no es como las otras veces, Junsu. Vas a conseguir que te maten.
El brujo elevó un hombro en un encogimiento de hombros como si pensara que las preocupaciones de Junsu fuesen de poca importancia para él. —Bueno, si no estás interesado, siempre puedo encontrar a alguien más. Estoy seguro de que Daniel estaría más que dispuesto a tomar tu lugar.
No sabía de qué se trataba la conversación o quién demonios era Daniel. Sin embargo, por el tono de voz de Junsu, la mención de este misterioso hombre había sido deliberadamente provocada. Entonces, lo siguiente que supo EunHyuk fue que tenía la boca llena de piel salada.
Cerrando los ojos y gimiendo de vergüenza, extrajo sus colmillos de la carne de su amante y giró la cabeza, incapaz de mirar a Junsu a los ojos. No tenía idea de lo que había sucedido. Su cabeza aún estaba girando con toda la cosa de la conflictiva realidad, pero era muy consciente de que acababa de atacar a la única persona que se suponía debía proteger y atesorar por encima de todo.
—EunHyuk, cariño, mírame.
Junsu no se oía enojado, y sería infantil rechazarle. Con mucha renuencia, EunHyuk abrió los ojos y bajó la mirada hacia su pareja. Se merecía cualquier cosa que Junsu quisiera lanzarle, y aceptaría las consecuencias de haber sido un psicótico gilipollas.
—Lo siento. —No era suficiente, pero no había nada más que pudiera decir. El carmesí que goteaba por el cuello de Junsu le revolvía el estómago, recordándole que no tenía ni idea de cuánto tiempo se había estado alimentando o cuánta sangre había tomado—. ¿Estás bien? ¿Te sientes mareado o débil?¿Qué necesitas?
—Estoy bien, lieveling. Estoy más preocupado por ti.
Había un tinte de rojo en el labio de Junsu que atrajo su mirada. Al principio, estaba aterrorizado de haber causado la herida, y la amargura del auto-disgusto se elevó en su garganta como bilis. —Oh, dios. —Estirando el brazo para tocar el labio de Junsu, EunHyuk hizo una pausa y cambió de dirección, levantando la mano sobre su propio rostro. Un pequeño corte en la almohadilla de su pulgar ya estaba comenzando a sanar, pero la mancha de sangre sobre la piel fue lo que más le asustó—. ¿Qué hice?
—Tranquilo. Toma una profunda respiración —le animó Junsu—. Dime lo que sucedió.
—¿Qué hice? —EunHyuk repitió la pregunta mientras flotaba al borde del pánico—. Dime. ¿Yo...? —Ni siguiera podía sacar las palabras de su boca. No había manera de que hubiera reclamado a Junsu sin saberlo, especialmente no sin haberlo hablado primero con su compañero—. Sólo dímelo. Por favor.
Junsu suspiró y se golpeó varias veces la parte posterior de la cabeza contra el suelo. —Quizás deberíamos vestirnos primero.
La desnudez era la menor de las preocupaciones de EunHyuk. —Déjate de evasivas. ¿Te reclamé?
Era una pregunta inútil porque ya sabía la respuesta. Podía sentir la conexión entre ellos cimentándose, vinculando sus corazones, mentes y almas en un inquebrantable y eterno vínculo. Los latidos del corazón de Junsu eran los suyos, no literalmente, pero era la única manera con la que EunHyuk podía describir la sensación.
Cada dolor, cada gota de sufrimiento que Junsu había conocido ahora también pertenecían a EunHyuk, y sintió la angustia como si hubiera experimentado todos esos acontecimientos de primera mano. Sin embargo, no era sólo el dolor. Sentía todas las emociones de Junsu como si fueran suyas. La más fuerte de esas emociones provocó simultáneamente una inconmensurable emoción y una insoportable tristeza en el corazón de EunHyuk.
—Sé que puedes sentirlo —susurró Junsu. Había un brillo sospechoso en sus ojos mientras la humedad se acumulaba en las esquinas—. Está escrito en todo tu rostro, pero tienes que dejar ir la culpa.
—¿Cómo puedes...?
—¿Cómo puedo amarte? —La sonrisa que estiró los labios de Junsu fue tan desgarradoramente tierna que EunHyuk sintió lágrimas escociendo sus propios ojos. Incorporándose para sentarse, envolvió a EunHyuk en sus brazos y le abrazó estrechamente—. Siempre te he amado, EunHyuk. Haces que sea más fácil que respirar. —Dedos acariciaron su columna vertebral y suaves labios presionaron su sien—. Dime qué sucedió.
A pesar de su agitación emocional, el cuerpo de EunHyuk respondió con inapropiado entusiasmo. Su pulso se aceleró, sus músculos temblaron y su polla se endureció al presionarse contra el estómago de Junsu. La involuntaria reacción sólo alimentó su culpa. No tenía derecho a querer las cosas que quería, no después de lo que había hecho.
No tenía respuesta a la pregunta de Junsu, pero tenía muchas preguntas propias. Su amante sonaba firme y confiado, una roca para que EunHyuk se aferrase hasta que se sintiera más estable. —¿Quién es Daniel? —exclamó.
—¿Daniel?
—Sí. Dijiste que Daniel estaría feliz de tomar mi lugar. —Joder, nada tenía sentido, y no podía estar seguro de si era algo que realmente había dicho Junsu, o si sólo era una alucinación de su mente febril—. No importa. Olvida lo que dije.
Ninguno habló cuando se sentaron en el suelo, disminuyendo el balanceo de lado a lado mientras Junsu intentaba calmarle. En parte, estaba funcionando. EunHyuk se hundió contra su amante, absorbiendo su calor y fuerza interior. Era inusual para él estar tan externamente necesitado, pero las cosas que había visto –reales o no– iban más allá de su capacidad para comprender.
—¿Confías en mí? —preguntó Junsu minutos más tarde, y su voz susurrada sonó extrañamente fuerte después del prolongado silencio.
—Sí.
Hace dos días, EunHyuk habría pensado mucho antes de responder a una pregunta tan importante. Sin embargo, a medida que el vínculo de apareamiento se hacía más fuerte con cada segundo que pasaba, no tenía ninguna razón para retener su confianza. Sentía todo lo que sentía Junsu. No podía leer los pensamientos de su pareja, pero podía descifrar fácilmente las emociones e intenciones del brujo.
—Bien. —Con una impresionante sonrisa, Junsu se levantó del suelo sin liberar su agarre de la cintura de EunHyuk y le llevó de nuevo al colchón—. Entonces intenta dejar de pensar tanto y deja que cuide de ti. Con suerte, todo tendrá sentido muy pronto.
Mirando fijamente a su amante mientras se estiraba sobre las oscuras mantas, EunHyuk envolvió sus brazos alrededor del cuello de Junsu y le acercó hasta que sus labios se reunieron en un beso mezclado con deseo y disculpa. No entendía como el hombre podía albergar tanto amor y lealtad hacia él, pero no estaba tan saturado como para rechazar el regalo.
Sin embargo, desafortunadamente no podía simplemente devolver el sentimiento.
Se preocupaba mucho por Junsu, pero no sabía qué era el amor. Infiernos, el amor era un concepto abstracto. No había prueba tangible de que existiera. No podía verlo, tocarlo, saborearlo o sujetarlo con una mano, y era escéptico sobre esta convención muy humana. EunHyuk no estaba convencido de que dos personas necesitaran amarse mutuamente para ser felices juntos. El destino les arrojaba al mismo camino porque eran el mejor partido posible, y desde ahí, bueno, sólo tenían que encontrar una manera de hacer que funcionara.
No había nada que no hiciera por Junsu, y el pensamiento de perderle perforaba su corazón como una daga dentada y oxidada. Había escuchado a los humanos hablar sobre muchos tipos de amor; amor incondicional, amor de madre, amor verdadero, amor eterno y el siempre popular amor a primera vista. Algunas veces, les envidiaba y a su capacidad de encontrar alegría basada puramente en la fe. Por supuesto, también había escuchado a los paranormales hablar sobre el amor, pero mayormente, sentía que sólo estaban confundidos. Su compatibilidad con sus parejas, una saludable dosis de feromonas y algunos instintos animales no igualaban necesariamente al amor en opinión de EunHyuk.
De repente, su labio inferior fue succionado por los dientes de su pareja y Junsu mordió bruscamente mientras gruñía. —Eso es todo.
—¿Qué demonios, Junsu? —EunHyuk se pasó la lengua por la abusada carne y frunció el ceño—. ¿Qué fue eso?
—¿Estás completamente en esto? —Girando las caderas, Junsu frotó sus desnudas pollas y elevó una ceja en interrogación—. Adoro lo brillante que eres, pero tienes que dejar de pensar de manera tan extrema en todo. Desconecta durante un momento, EunHyuk.
Desafortunadamente, no sabía cómo. La única vez que pudo dejar su mente en blanco y detener sus acelerados pensamientos fue cuando se desmayó y perdió todo el control. De alguna manera, dudaba que cualquiera de ellos quisiera que sucediera de nuevo.
—¿Confías en mí? —preguntó Junsu de nuevo.
Esta vez, EunHyuk estuvo un poco más dubitativo al responder, pero en última instancia, el dominante tono de voz y contundente comportamiento no cambiaron nada. —Sí, Junsu, confío en ti. —Además, ya que sólo les había vinculado para siempre sin ninguna manera de poder deshacer el vínculo, era la última persona que debería armar un escándalo sobre problemas de confianza.
—Cierra los ojos. —Suaves labios flotaron sobre sus párpados cuando hizo lo pedido—. Bien —susurró Junsu—. Inspira... y espira. Relájate. Te prometo que no habrá terremotos, inundaciones, huracanes, tornados, choques de meteoritos, ni cualquier otro desastre natural. Está bien dejarse llevar y tomar algo para ti mismo algunas veces, EunHyuk.
No iba a discutir la validez de la declaración, pero iba a tener que tomarle la palabra a Junsu, porque EunHyuk nunca desconectaba. Simplemente no iba con su personalidad. Incluso cuando no estaba trabajando, estaba preocupado por el trabajo o Junsu o su futuro o cómo uno podría afectar al otro. Cuando se olvidaba de ese tipo de cosas importantes, incluso durante un segundo, se sentía horriblemente culpable, como si estuviera esquivando sus responsabilidades o desechando información crucial. Sin embargo, había hecho la promesa de ser un mejor compañero, y no era demasiado pedir que Junsu recibiera su atención durante un tiempo. Su pareja tenía razón. El mundo no iba a derrumbarse a su alrededor sólo porque se olvidara de sus preocupaciones por una hora.
La capacidad de calmar su mente se hizo cada vez más fácil cuando jur mordisqueó su cuello y la curva de su mandíbula. Las fuertes manos del brujo mapearon cada contorno del cuerpo de EunHyuk, acariciando su piel y amasando los tensos músculos. El calor de su amante se filtró en él, elevando su propia temperatura hasta que una capa de sudor brilló por todo su cuerpo. Sus labios se arremolinaron juntos y sus lenguas se batieron en duelo, retorciéndose y deslizándose en una íntima danza. El beso fue sin prisas, pero una sensación de urgencia tiñó el emparejamiento de sus bocas. La polla de EunHyuk respondió una vez más, hinchándose y doliendo mientras palpitaba entre sus ruborizados cuerpos. Pre-semen se filtró por la punta, lubricando sus pieles y dándole un suave deslizamiento con la cantidad justa de fricción.
El aroma único de Junsu llenó su cabeza e invalidó sus sentidos, y con cada inhalación, su control decaía un poco más. Sus caninos se extendieron, alargándose rápidamente mientras sus encías cosquilleaban y picaban. Sin embargo, EunHyuk no se quejó de ello como normalmente lo haría. Era una respuesta natural a la aumentada excitación. Gracias a la bolsa de donantes que había secuestrado de la cocina y la alimentación adicional de su pareja, estaba totalmente en control de su sed de sangre.
También había una sensación de tranquilidad que no había sentido en mucho tiempo. Aunque no había decidido deliberadamente morder a Junsu, el incidente había cimentado su exagerada reacción a toda la situación. Una rápida alimentación cada pocos días no iba a hacer que el hombre se marchitara como una ciruela pasa. De hecho, Junsu parecía más fuerte que nunca y determinado a torturarle hasta que se volviera loco de necesidad. Su amante lamía y pellizcaba cada centímetro de piel disponible a la que pudiera acceder sin alejarse demasiado. Besos de boca abierta a lo largo de su clavícula y pecho enviaron un escalofrío por la columna vertebral de EunHyuk.
El roce de dientes sobre sus pezones le hizo aspirar aire cuando se arqueó en el colchón. Esa misma respiración salió en un largo gemido cuando largos y resbaladizos dedos frotaron su entrada y empujaron más allá de los apretados músculos. La discreta risa de Junsu no pasó desapercibida, pero EunHyuk estaba demasiado ocupado intentando mantener a raya su orgasmo como para preocuparse.
—Muy bien —alabó Junsu cuando insertó un tercer dedo y bombeó de manera constante en el agujero de EunHyuk—. ¿Ves? No es tan difícil, ¿cierto?
EunHyuk no sabía de qué estaba hablando su amante, pero la profunda y rica calidad del tono de voz de Junsu encendió una tormenta de necesidad y deseo en su interior. Infiernos, el hombre podría estar diciendo tonterías, y no habría diferencia. Sólo amaba escuchar hablar a Junsu. Sin más comentarios, Junsu extrajo sus dígitos y untó su impresionante longitud con lubricante antes de arrojar la botella de plástico a un lado. Con una sonrisa salvaje, se arrastró hasta el cuerpo de EunHyuk, empujando las rodillas hasta su pecho y abriéndole.
—Respira profundamente, cariño. —La cabeza de la gruesa polla de Thane empujó contra la entrada de EunHyuk y flexionó sus caderas, empujando hacia adelante lo suficientemente lejos como para tensar los músculos—. ¿Estás preparado?
—Sí —siseó EunHyuk enroscando sus piernas alrededor de su compañero y acercándole.
Ambos gimieron cuando Junsu cayó hacia adelante, empalando a EunHyuk en su polla hasta que estuvo enterrado hasta la raíz. Sin embargo, la conmoción sólo duró un segundo.
En el momento en que Junsu recuperó su sentido común, la quemadura inicial se había desvanecido para EuhHyuk. Sus jadeantes respiraciones se mezclaron, y se miraron fijamente, sosteniéndose las miradas en ese único momento. Entonces, como la ruptura de un jarrón que no tiene precio, algo estalló entre ellos. No hubo un comienzo fácil y lánguido. No comenzaron de manera lenta y tierna, aumentando gradualmente el ritmo y la intensidad. No, nada de eso sucedió.
EunHyuk gruñó, Junsu rugió, y fue más como una pelea de perros que hacer el amor. Sus bocas chocaron, y se aferraron uno al otro mientras Junsu se lanzaba a un asalto total. Cada zambullida en las profundidades de EunHyuk era más contundente que la anterior. Dura y palpitante, la polla de su amante le llenaba por completo, estirando sus paredes interiores a la capacidad. Pateando, tanteando, mordiendo y arañando, se atacaban el uno al otro con todo el deseo carnal que se había estado construyendo entre ellos. Estaban demasiado tensos, ambos desencadenando semanas de frustración sexual, y EunHyuk tenía sus dudas de que este interludio fuese a durar mucho más tiempo. Sin embargo, siempre habría una segunda ronda.
—Más fuerte —instó, levantando sus caderas para encontrarse con cada exigente embestida.
—Tócate —contrarrestó Junsu, su voz sin aliento y llena de gravilla.
Feliz de complacer, EunHyuk agarró en un puño su saltarina polla y la acarició rápidamente, prestando especial atención al pequeño haz de nervios justo debajo de la corona. Sus bolas rodaron, su saco se apretó y su estómago se contrajo con el inminente clímax. Dios, no sabía por qué había esperado tanto tiempo para finalmente ceder, pero había aprendido su lección y no volvería a cometer los mismos errores. Poniéndose de rodillas, Junsu levantó las caderas de EunHyuk de la cama con un agarre de acero en su cintura, cambiando el ángulo de sus embestidas. En el tercer deslizamiento, la cabeza de su polla bombeó contra la próstata de EunHyuk, enviando una explosión de corrientes eléctricas a través de su cuerpo.
—¡Joder! —Sus músculos se flexionaron, su columna vertebral se puso rígida, y se estremeció hasta su polla cuando un río de cremosa semilla hizo erupción de la hendidura. Las gruesas cuerdas se arquearon en el aire antes de sucumbir a la gravedad, cayendo con gracia para salpicar sobre su pecho y estómago.
El gruñido de Junsu fue primario y sexy, retumbando desde su pecho cuando sus ojos se pusieron en blanco. Sus dedos se hundieron en la carne de las caderas de EunHyuk, e incrementó el ritmo, golpeando el centro neurálgico con intensidad animal. Entonces de repente, se calmó por completo, enterrándose profundamente mientras se estremecía y gemía, llenando el apretado canal de EunHyuk con lava fundida.
Pasó mucho tiempo antes de que EunHyuk pudiera pensar con coherencia de nuevo, pero cuando el mundo resurgió, encontró a Junsu desplomado sobre él con la cabeza metida bajo la barbilla de EunHyuk. Una pacífica sonrisa inclinó las comisuras de sus labios mientras pasaba los dedos por el cabello de su amante y miraba fijamente al techo.
—Dios, necesitaba eso —murmuró Junsu con somnolencia unos minutos más tarde.
Fue el turno de EunHyuk para reír. —Sí, yo también —levantó la cabeza y besó la frente de Junsu—. Probablemente necesitemos una ducha antes de que terminemos pegados.
—Hay una cosa más que necesito que hagas.
Su ceño se frunció y su sonrisa se deslizó en una mueca. —¿Qué podría ser?
— Le daría a Junsu cualquier cosa que pudiera, pero no podía entender qué más querría el hombre justo en ese momento y ahí.
—Necesito que te entregues a mí, todo tú, sin reservas. —Elevándose sobre sus antebrazos, Junsu se cernió por encima de él, su rostro arrugado con líneas de preocupación—. Lo que sucedió antes. No te estás volviendo loco, EunHyuk. Puedo ayudarte a recordar, pero necesito que digas "sí".
Por un lado, sabía lo que su pareja estaba preguntando. Por otro lado, no sabía cómo permitir que Junsu le reclamara le devolvería sus recuerdos olvidados. Infiernos, lo que había experimentado iba más allá que el rumbo de las alucinaciones. Después de sopesar sus opciones, la decisión fue realmente fácil de tomar. Se preocupaba por Junsu, cada vez más unidos por el día. El destino había elegido al brujo para él, y viceversa. Además, EunHyuk ya había hecho su parte de la reclamación. Era irreversible, y francamente, no querría deshacerlo si pudiera. En realidad, era justo extender la misma cortesía a su amante.
—Sí, Junsu, te doy todo lo que fui, soy y seré.
—Gracias. —Bajando la cabeza, Junsu frotó sus labios en una suave caricia. Sus siguientes palabras fueron murmuradas en una lengua que EunHyuk no reconoció, pero no obstante se oyeron hermosas.
El calor se deslizaba por su piel mientras Junsu hablaba, y cuando hubo terminado, sellando su reclamo con otro beso, el sol explotó en el interior del pecho de EunHyuk. Intelectualmente, sabía que no era posible, pero fue la única manera que pudo pensar para describir el intenso calor y embravecida energía que rebotaba en su interior.
—Simplemente aguanta —le alentó Junsu—. Pasará en un minuto.
Efectivamente, las sensaciones disminuyeron en segundos, dejando a EunHyuk sintiéndose un poco mareado, pero por lo demás sin cambios. Sin embargo, no hubo una milagrosa recuperación de los supuestos recuerdos. Junsu se veía tan feliz, su sonrisa estirándose de oreja a oreja, que EunHyuk no quiso defraudarle, aún no de todos modos.
—¿Ahora estás preparado para esa ducha?
—Seguro. —El resplandor nunca se atenuó, y Junsu saltó de la cama como un niño pequeño en la mañana de Navidad—. No te preocupes. Recordarás.
EunHyuk deseaba poder estar tan confiado, pero ni siquiera sabía lo que se suponía tenía que recordar. Sin embargo, en lugar de discutir, sonrió y rodó por el colchón para unirse a su pareja. Era demasiado difícil luchar contra el optimismo de Junsu. Además, si lo que había experimentado era la aparición de recuerdos reprimidos, era mucho menos aterrador que la idea de que se estuviera volviendo malditamente loco.
—Espero que tengas razón, Junsu. —Todo lo que podía perder pasó por delante suyo con rapidez, y un involuntario estremecimiento se apoderó de él— Realmente espero que tengas razón.

CAPITULO 7



—Fuentes confiables han verificado que el círculo que estamos buscando se esconde actualmente en Nevada. —MyungSoo dio unos golpecitos con su dedo en el mapa expandido sobre el escritorio—. Es un círculo grande, y nos superan en número. Somos más fuertes, pero incluso con todos nosotros, será peligroso.
—Absolutamente no.
Junsu cerró los ojos y gimió ante la interrupción de EunHyuk. Debería haberlo esperado, pero había tenido esperanza que hubieran pasado toda esta innecesaria preocupación. Sin embargo, en los tres días desde que había reclamado a su pareja, nada había cambiado.
EunHyuk seguía teniendo destellos de recuerdos de su vida pasada juntos, pero desafortunadamente, el pobre hombre pensaba que se estaba volviendo loco. Por alguna razón desconocida, podía ver esas porciones de tiempo, pero no los recordaba como recuerdos. Por lo que EunHyuk describía, eran más como alucinaciones provocadas por PTSD.Los eventos eran muy reales para él, pero cada uno era una nueva experiencia en su mundo presente, no recuerdos de tiempos pasados.
—Tampoco me gusta la idea —estuvo de acuerdo SeungYoon mientras ponía una mano en el muslo de Taehyun—. Sin embargo, no podemos ignorar esta amenaza.
Tomando la mano de su pareja, Junsu la llevó a sus labios y besó los nudillos.
—Sabes que te amo. —No pensó que imaginó el ligero estremecimiento ante la declaración, pero decidió ignorarlo—. Mi cuerpo aún necesita un poco de trabajo, pero mi magia está funcionando a toda máquina. —Hizo una pausa, sabiendo que sus siguientes palabras no ganarían el favor de su amante—. Voy a ir, EunHyuk. Voy a ayudar a mi familia.
Para su completa sorpresa, una astuta sonrisa se expandió por el rostro de EunHyuk, y balanceó la cabeza lentamente. —Sí, imaginé que eso es lo que dirías. Ese es el por qué voy a ir contigo.
—Todos lo haremos —corrigió SeungYoon, indicándose a sí mismo, EunHyuk, y la pareja de ZiTao, Kris—. Mino va a pasar tiempo de calidad con su primo hasta que regresemos.
Junsu arrugó su nariz y arqueó ambas cejas. —Eso es genial. ¿Te perdiste la parte en la que vamos al desierto? La última vez que lo comprobé, había mucho sol asociado con el desierto.
—Entonces supongo que son buenas noticias el que tu hermano sea un miembro de El Consejo y pueda conseguir un jet privado para vampiros. — Inclinándose hacia atrás en su silla, EunHyuk cruzó los brazos sobre su pecho e inclinó la cabeza hacia un lado—. Seguramente no planeas ir cazando brujos a mediodía.
—No veo por qué no. —No estaba seguro si EunHyuk estaba intentando buscar una pelea con él, pero definitivamente Junsu sentía su presión arterial elevándose ante el tono burlón y sonrisa satisfecha. Dios, no sabía por qué no podían pasar un maldito día sin toda esa mierda—. Por naturaleza, la gente es más cautelosa de noche. Esperan que sucedan cosas malas. Realmente tiene más sentido para nosotros ir durante las horas diurnas.
Junsu no tenía nada en contra de EunHyuk uniéndose a ellos en su misión. Naturalmente, se preocupaba por la seguridad de su pareja, pero EunHyuk no era un niño. Era fuerte y capaz y podía arreglárselas en una pelea. Además, Junsu estaría allí con él si algo saliera mal.
Sin embargo, tampoco era estúpido. El deseo de EunHyuk de acompañarle en su viaje se hacía eco de todos sus argumentos previos. Aunque no lo había dicho directamente, la implicación de que su querida pareja sentía que Junsu necesitaba un protector se entendió alto y claro.
—En realidad —comenzó MyungSoo con un gesto de simpatía dirigido a Junsu— Tendremos una mejor oportunidad si atacamos por la noche.
—Sí, lo sé. —Suspirando en sus manos, Junsu se frotó el rostro con ambas palmas de sus manos y luego se pasó los dedos por su cabello en frustración—"La hora de los brujos". "La hora de los brujos" los sesenta minutos después de medianoche era cuando su magia era más poderosa.
—¿Estás seguro de que esa es una buena idea? —preguntó ZiTao. Era el hombre más bajo en la habitación, incluso más bajo que EunHyuk, y sin embargo, nadie sentía la necesidad de convencerle de que se sentara—. Sí, seremos más fuertes, pero también los brujos con lo que nos enfrentemos.
—Cierto. —MyungSoo balanceó la cabeza con un gesto reflexivo en sus labios— Aún creo que es nuestra mejor opción. Ya estamos en minoría. Tenemos que ser más fuertes mágicamente.
—Incluso si esos cabrones son un poco más fuertes durante la hora de los brujos —añadió Taehyun—. Con nuestro poder al máximo y combinado, deberíamos ser capaces de aplastarles como hormigas.
—El exceso de confianza te matará —reprendió SeungYoon con una severa mirada que le dio un borde afilado a sus rasgos.
La desaprobación en su tono de voz hizo que Junsu se riera entre dientes, pero rápidamente lo convirtió en una tos cuando su hermano le fulminó con la mirada. Nunca había conocido a nadie que le hablara a Taehyun de esa manera y saliera impune, le animó que finalmente el idiota hubiera encontrado a su igual.
—¡Genial! —EunHyuk aplaudió y se levantó de su asiento—. Entonces está decidido. ¿Cuándo nos vamos?
—Mañana al atardecer —respondió MyungSoo de inmediato—. Voy a ejecutar el plan a través de los canales adecuados y conseguir la aprobación para un jet de El Consejo. SeungYoon, creo que SungJong tenía algunas preguntas para ti sobre Mino.
—Esperó a que SeungYoon asintiera con la cabeza en entendimiento antes de girarse hacia el werelobo, Kris—. Odio alejar a los Ejecutores de Haven ahora mismo, pero podríamos utilizar toda la ayuda que pudiéramos conseguir. Sé que tus hermanos no son grandes admiradores de los Kim, pero, ¿puedes hablar con ellos? ¿Ver si ayudarán?
Kris acarició el cabello de ZiTao distraídamente, y su frente se frunció hasta formar una V superficial. —No te preocupes. Me aseguraré de que estén aquí mañana por la noche.
—Un aquelarre más grande viene con enemigos más grandes y más gente para defender. —Apoyando las manos en los brazos de su silla, SeungYoon se levantó de su asiento—. Sin embargo, puedo prestar a Haven temporalmente a tres de mis hombres.
Una vez que todos los pequeños detalles fueron resueltos, todo el mundo comenzó a salir de la habitación, hablando en voz baja sobre sus listas de tareas pendientes y qué asuntos necesitaban poner en orden antes de que se fueran. Junsu se levantó para seguir a EunHyuk fuera de la oficina, pero sólo había dado un par de pasos antes de que MyungSoo le llamara de nuevo.
—Junsu, ¿podríamos hablar un momento?
Una punzada de culpabilidad le hizo estremecerse porque realmente estaba agradecido por una razón para aplazar la discusión que sabía vendría una vez que él y EunHyuk estuvieran solos. —¿Qué pasa?
—Un par de cosas, pero primero, ¿qué demonios está pasando contigo y EunHyuk?
Estuvo en la punta de su lengua decir que todo estaba bien y dejarlo así. Sin embargo, las cosas no estaban bien y podría utilizar algún consejo. —Está recuperando sus recuerdos, pero no sabe que son recuerdos. ¿Tiene sentido?
—¿Lo reclamaste?
Junsu se encogió de hombros ante la ceja arqueada de su hermano. —Sí, pero realmente eso no es de lo que estoy hablando. Piensa que se está volviendo loco. Estos recuerdos sólo deforman lo que está haciendo al momento, de manera que no puede distinguir qué es realidad y qué no lo es. No sé cómo ayudarle.
—¿Le has explicado sobre vuestras almas compartidas y dicho quién eres realmente?
—Sí, pero pienso que no me cree. —Era una situación estresante y ambos estaban al límite. Sin embargo, todo saldría bien. Él y EunHyuk estaban destinados a estar juntos. El destino así lo había considerado, y Junsu confiaba en el designio místico.
—Junsu, voy a contarte un pequeño secreto. EunHyuk no es la misma persona que conociste y amaste hace tantos años. Seguro, es tu Infinity. Pronto, todos esos recuerdos tendrán sentido para él. Sin embargo, incluso cuando recuerde, eso no cambiará quién es ahora.
MyungSoo rodeó el escritorio y apoyó una cadera contra la reluciente madera.
—¿Eres la misma persona que fuiste anteriormente?
—Bueno, sí, la mayor parte. —Los recuerdos comenzaron a salir a la superficie a la edad de veintiuno –su edad en el momento que había sido maldecido– y podía recordar sus tres vidas anteriores. En la mayor parte, no podía ver que hubiera cambiado mucho de una reencarnación a la siguiente. Sin embargo, quizás MyungSoo tuviera razón—. ¿Realmente piensas que es eso?
—Dímelo tú. ¿Es la misma persona?
Junsu estaba malditamente avergonzado de sí mismo para admitir que ese era exactamente el caso. Había pedazos de la personalidad de EunHyuk que eran lo mismo, pero una parte más grande de él era extraña, un misterio a desentrañar.
Donde el EunHyuk que una vez había conocido había sido casi imprudente en su deseo de dar, este nuevo EunHyuk era cauteloso, cuidadoso y no daba su confianza tan a la ligera. También era organizado, obsesivo acerca de los pequeños detalles y un poco maniático del control. Sin embargo, en su vida pasada, había sido el epítome de la desorganización, siempre llegando tarde, y el pobre hombre había tenido la memoria de un mosquito.
—Lo entiendo. —Había muchas otras diferencias, algunas sutiles y otras tan obvias que deberían haberle golpeado en la cabeza. Tan decidido a recuperar lo que había perdido, Junsu había elegido ignorar todas aquellas señales, teniendo la esperanza de que el antiguo EunHyuk resurgiera con la aparición de sus recuerdos perdidos.
—Bien. —Los ojos de MyungSoo se estrecharon en las esquinas, y se puso de pie con las manos apoyadas en las caderas, presentando una vista bastante imponente—. Ahora arréglalo. No podemos permitirnos distracciones, Junsu. — Su postura se relajó, y volvió a apoyarse en el escritorio—. Hay algo más que he estado pensando en preguntarte, pero no quise plantearlo delante de EunHyuk.
—Quieres saber sobre tu pareja y ese aquelarre en las montañas. —Junsu había estado esperando la pregunta, y estaba realmente sorprendido de que le hubiera tomado a MyungSoo tanto tiempo preguntarle—. Sí, soy el que le sacó del Purgatorio.
La mayor parte del tiempo que había pasado con ese aquelarre era un enorme borrón, un evento fundiéndose en el siguiente. Uno de esos poco claros recuerdos que tenía era de la pareja de MyungSoo, SungJong, encadenado a una pared, su cabeza colgando sin energía sobre sus hombros mientras la sangre se filtraba de una herida en su cuello. Por supuesto, en ese momento, no había sabido el nombre del chico y no podría haber adivinado que se convertiría en el Infinity de un Kim. Junsu sólo supo que la vista le rompió el corazón. Aunque su magia no era buena para mucho más debido a todos los sedantes que sus captores le habían dado, pudo hacer algo para ayudar. Había tardado más de lo que le hubiera gustado canalizar el resto de su energía, pero bien había valido la pena el problema. Aún recordaba la sensación de alivio que fluyó de él cuando había encontrado a SungJong en esa fría y desolada tierra.
—Me movieron antes de que despertara, y no eran las condiciones ideales para una presentación. Me alegra que saliera con vida.
—Yo también —susurró MyungSoo, su voz tensa por la emoción contenida. Luego resopló dos veces y tosió para aclarar su garganta—. Bien, quiere agradecértelo, pero no está seguro si debería sacar el tema.
—Aprecio su preocupación, pero eso no es necesario. —Realmente deseaba que la gente dejara de pensar que necesitaban tratarle tan cuidadosamente—. Puede agradecerme si quiere, pero eso tampoco es necesario. Como dije, me alegra que esté bien.
—Se lo haré saber.
Pensando que la conversación había terminado, Junsu bajó la cabeza y se giró para salir de la habitación. Esta vez llegó a la puerta antes de que MyungSoo le llamara de nuevo.
—¿Junsu?
—¿Sí?
—Gracias. No sé qué haría sin él.
Conocía bien la sensación. Si no comenzaba a hacer algunos cambios, iba a descubrir de primera mano cómo se sentiría al perder a la persona más importante de su vida. —Espero que nunca tengas que descubrirlo.
Luego se escabulló de la habitación antes de que su hermano pudiera detenerle de nuevo. Tenía una pareja que encontrar, y muchos cambios que hacer si alguna vez quería asegurar su felices para siempre.
EunHyuk no sabía por qué Junsu se había ofendido cerca de él uniéndose a la caza de brujos, y realmente no tenía ganas de otra discusión. Cada desacuerdo llevaba inevitablemente a más de esas horribles alucinaciones, y si algo no comenzaba pronto a tener sentido, EunHyuk iba a perder su siempre amorosa mente.
No, no le gustaba la idea de Junsu yendo a una situación tan volátil, especialmente una donde las probabilidades estaban contra él. Cuando había descubierto que el Líder SeungYoon pensaba de la misma manera, habían dejado a Kris a un lado y los tres habían decidido que los hermanos Kim aceptarían su ayuda tanto si les gustaba como no. Naturalmente, la pareja de EunHyuk fue el único que había hecho un gran problema al respecto, y no podía entender por qué. Sin embargo, si los pasos apresurados que venían en su dirección eran cualquier indicativo, estaba a punto de conseguir sus respuestas.
Descansando sobre los cojines del sofá, comenzó a prepararse mentalmente para la explosión. Cuando la puerta de su suite se abrió de golpe, no se movió, no reaccionó de ninguna manera, pero en su interior estaba vibrando con nerviosa energía. De manera que cuando Junsu prácticamente corrió hacía él y se puso de rodillas, EunHyuk no estuvo seguro de qué hacer con ese comportamiento. Largos brazos rodearon su cintura cuando Junsu le abrazó, presionando su rostro en el estómago de EunHyuk mientras temblaba de la cabeza a los pies.
—Lo siento. Estaba equivocado. Estaba equivocado en todo. No quise tratarte como el antiguo tú y no el nuevo tú, pero es difícil cuando te he echado tanto de menos. Sin embargo, ahora lo entiendo. Entiendo que aún puedo amarte como el antiguo tú, pero de una nueva manera para el nuevo tú.
Todo lo que EunHyuk pudo hacer fue parpadear de manera estúpida. Había entendido la parte de la disculpa, y estaba bastante seguro de que Junsu sentía que estaba equivocado sobre algo. Después de eso, las cosas habían descendido por un camino enrevesado. Infiernos, habría entendido lo mismo si Junsu le hubiera hablado en arameo.
—Junsu, lo que dices no tiene sentido, y para ser honesto, me estás asustando un poco. Reduce la velocidad y repite la primera parte.
—Lo siento.
—Sí, eso lo entendí. Continúa. ¿Por qué lo sientes?
—Estaba equivocado — murmuró Junsu cuando se acercó un poco más—. Estaba intentando encajar una clavija cuadrada en un agujero redondo y seguía sumando cuatro.
Bueno, se estaban acercando. Al menos EunHyuk entendió la mayor parte de la última analogía. —Voy a jugármela. ¿Estás intentando decir que has sido un obstinado e intransigente idiota?
Junsu asintió rápidamente con la cabeza. —Sí, esa es una.
—¿Puedo preguntar qué fue lo que provocó esta repentina revelación?
Junsu se oía sincero, pero su cambio de actitud fue tan brusco que EunHyuk era reacio a tener esperanza hasta que las cosas finalmente estuvieran comenzando a equilibrarse en la dirección correcta para ellos. No había pasado ni veinte minutos desde su última discusión, y no podía comprender que algo tan extraordinario hubiera sucedido en ese corto período de tiempo.
—Sé lo que estás pensando —murmuró Junsu cuando bajó un poco más, frotando su mejilla sobre la polla cubierta de EunHyuk—. Creo que siempre supe que la estaba jodiendo, pero quería tanto que todo volviera a ser como antes que me engañé a mí mismo creyendo que así sería. —Rodando la cabeza hacia un lado, miró a EunHyuk a través de sus largas y oscuras pestañas—. No puedo mantener más el pasado si quiero comenzar a construir un futuro con el hombre que amo.
Ahí estaba la maldita palabra A de nuevo. Había sido atrapado con la guardia baja cada vez que Junsu la decía, y el hombre había estado utilizándola con más frecuencia durante los últimos días. Cada vez que pronunciaba la simple declaración, EunHyuk sentía sus músculos tensos y sus ojos apretados en las esquinas. La reacción era involuntaria, y aunque no creía necesariamente en los confines del amor, no estaba intentando hacer todo lo posible para no herir a Junsu.
—Lo siento —susurró—. Me preocupo por ti. Estoy comprometido a hacer que esta relación funcione, y nunca encontrarás a alguien más leal. —Guardar silencio sobre el tema ya no era una opción, y si realmente quería ahorrarle a Junsu cualquier futura angustia, tenía que ser honesto y poner todas las cartas encima de la mesa en ese momento—. Si dices que compartimos una vida anterior juntos, te creo, pero no lo recuerdo. Sin embargo, creo que es seguro decir que no soy la misma persona que recuerdas.
Dios, todo el lío era un gran confuso desastre. En ese punto, no había nada que pudiera decir que no le hiciera sonar como el intransigente idiota que acababa de acusar a su pareja de serlo. Por otro lado, no podía dejar las cosas como estaban. Sería cruel darle a Junsu falsas esperanzas de que un día EunHyuk milagrosamente pudiera caer en una emoción que no comprendía.
—Lo recuerdas —argumentó Junsu, pero su tono de voz era suave y gentil como si llevara a un caballo asustado al abrevadero—. No te estás volviendo loco, EunHyuk. Esas alucinaciones que piensas que estás teniendo sólo son recuerdos.
Malditamente cierto que no se sentían como recuerdos, y con cada nuevo episodio, su contacto con la realidad se deslizaba otra muesca en la cuerda proverbial. Tampoco era como un sueño donde estaba completamente inmerso en la fantasía. Sus alucinaciones se fundían en la vida cotidiana, y la mayoría de las veces, no se daba cuenta de que había sucedido hasta después. Algunas veces, respondía una de las preguntas de Junsu, sólo para encontrar que su pareja no estaba en la habitación. Había llorado por uno de los trabajadores de la cocina, pensando que la persona era su madre. Sin embargo, la imagen en su mente no se parecía en nada a su madre. Aún más embarazoso, el trabajador al que había acosado había sido un hombre.
La noche anterior, había querido repasar el horario de SeungYoon con él pero terminó gritando a Junsu por estar inapropiadamente desnudo con un fuego ardiendo en la oficina del líder. Entonces había parpadeado, y la habitación estaba como debía estar con SeungYoon sentado detrás de su escritorio, estudiando a EunHyuk con evidente preocupación. Probablemente todo el mundo en la casa pensaba que se había quebrado por tanto estrés y se estaba volviendo loco. Honestamente, no podía culparles. Sin embargo, eso ni siquiera era lo que estaba intentando decir.
—Junsu, no creo en los cuentos de hadas con un felices para siempre. — Suspirando en voz baja, estiró el brazo y acunó la mejilla de Junsu—. No estoy intentando hacerte daño, pero si estás esperando que me enamore, lo siento. Eso no va a suceder.
Junsu no parecía ofendido o enojado. De hecho, estaba sonriendo de oreja a oreja. —¿Por qué quieres ir conmigo a cazar brujos?
—Cuidar de tu felicidad, seguridad y bienestar general no equivale al amor.
Si realmente se tratara de eso, entonces los médicos estarían enamorados de sus pacientes. Era como la oscuridad. La gente hablaba sobre la oscuridad como si fuera algo físico, cuando en realidad era tan abstracto como cualquier emoción. No había manera de medir la oscuridad, sólo la ausencia de luz. Tampoco había manera de medir el amor, aunque la gente intentara diariamente cuantificarlo.
—Si lo dices de esa manera—. La sonrisa de satisfacción nunca dejó el rostro de Junsu cuando se puso de pie y se quitó la camisa por encima de su cabeza—Voy a tomar una ducha y golpear el saco. Tenemos mucho que hacer mañana.
—Estaré ahí en un minuto.
Oh, su pareja era un obstinado idiota, pero EunHyuk lo encontraba entrañable. Seguro, podía ser irritante algunas veces, pero no podía culpar al hombre por su incondicional esperanza y optimismo. Ahora, Junsu sabía cómo se sentía sobre el amor y todo lo que supuestamente abarcaba, y extrañamente, no le había disuadido. En todo caso, parecía más decidido que nunca a cambiar la opinión de EunHyuk. Infiernos, en realidad había parecido excitado por el desafío.
A decir verdad, EunHyuk disfrutaba secreta y egoístamente del pequeño juego. Por todas sus quejas, le gustaba saber que Thane le creía digno de persecución. Además, no era como si fuese un frío y duro bastardo sin emociones. Simplemente a la parafernalia del amor convencional.
Era capaz de ternura y afecto, y transmitía las profundidades de sus emociones a través de acciones más que palabras. Para él, eso era mucho mejor que arrojar las dos mismas palabras poco utilizadas hasta que perdieran todo sentido del significado.
Escuchando la ducha en el baño, se puso de pie y suspiró. No importaba cómo intentara justificarse a sí mismo, en el fondo sabía que Junsu nunca vería las cosas a su manera. Una vez más, tuvo que preguntarse a sí mismo cómo el destino pudo haber emparejado a dos individuos tan diferentes entre sí, y más importante, ¿dónde iban a encontrar su término medio
CAPITULO 8


Para el momento en que el avión aterrizó en Nevada, Junsu odiaba seriamente la vida y todo sobre su propia existencia. Sus sienes palpitaban, enviando dolorosas punzadas a su ojo derecho. Incluso la tenue luz de la cabina del jet agravaba su condición, y el inestable descenso a través de la furiosa tormenta tenía su estómago atado en nudos. Nauseas burbujeaban en su intestino, y la bilis se elevó en su esófago cuando un sudor frío cubrió su piel.
Relámpagos destellaban y truenos resonaban, dividiendo el cielo ante el torrencial aguacero que inundaba el asfalto. El viento aullaba y bramaba, azotando la lluvia de lado de manera que se lanzaba contra las diminutas ventanas del avión como fuego de ametralladora. Con un movimiento de su mano, Junsu utilizó su magia para deslizar la pantalla de plástico y giró la cabeza hacia un lado con un patético gemido.
—Hey —murmuró EunHyuk, retirando de la frente de Junsu los rizos humedecidos por el sudor—. Cada vez en peor, ¿no?
Junsu gruñó, incapaz de soportar el dolor incluso de un breve asentimiento de cabeza. —Creo que me estoy muriendo.
—Es bueno que no seas dramático ni nada —bromeó EunHyuk—. ¿Tomaste algo para el dolor de cabeza?
—Sí, cariño. —Había tomado la aspirina y la botella de agua que su pareja le había dado a mitad del vuelo, pero todo lo que había hecho fue aumentar sus nauseas. Había pasado mucho tiempo desde que había experimentado una migraña de esa magnitud, y no tenía tiempo de acurrucarse en posición fetal durante los siguientes tres días—. Haz que pare. —Su cuello estaba contraído y los músculos de los hombros anudados, haciéndole lloriquear de agonía—. No soy bueno en esto.
—De acuerdo, de acuerdo, tranquilo, cariño. —Enroscando sus dedos alrededor de la nuca de Junsu, EunHyuk masajeó los apretados músculos mientras le acercaba—. Un beso sanará lo que te aflige.
Esto no era algo que EunHyuk pudiera besar y hacer que mejorara, pero incluso enfermo, Junsu no iba a rechazar el sabor de esos deliciosos labios. El roce de labios fue breve, y el enredo de sus lenguas incluso más breve, pero el perceptible sabor cobrizo de la sangre se detuvo cuando EunHyuk se alejó. En cuestión de segundos, el dolor se desvaneció, sus músculos se relajaron y las gotas de sudor se secaron en su piel.
—Gracias —aspiró con reverencia, agradecido no sólo de que la sangre de EunHyuk tuviera la habilidad de sanarle, sino de que su pareja se hubiera ofrecido a sanarle—. Eres demasiado bueno para mí.
—Calla. Harías lo mismo por mí.
Eso era cierto, pero no hacía que estuviera menos agradecido. Después de la revelación de Junsu la noche anterior -y la sinuosa conversación que siguió- sentía que ambos estaban intentando con mucha más firmeza ser considerados uno con el otro. Realmente nada se había logrado, y su conversación les había llevado de regreso justo a donde habían comenzado, pero había algo diferente, algo mejor. Junsu no podía ponerle un nombre, pero lo sentía.
—MyungSoo va a hacernos salir en esta mierda. —Efectivamente, sólo segundos más tarde, MyungSoo anunció que se dividirían en grupos para la caminata por el desierto—. No tienes que hacer esto.
—Sólo es un poco de lluvia. —EunHyuk rozó sus labios de nuevo y se puso de pie—. Vamos. No es como si esos brujos fueran a caminar hasta nosotros y rendirse.
—Vamos a dividirnos en cuatro grupos —anunció MyungSoo antes de que Junsu pudiera responder—. Gideon, irás  con ZiTao y Kris. Chanyeol, con Taehyun y SeungYoon. Kyungsoo, con Junsu y EunHyuk. Suga y Eli, vendréis conmigo.
Con la división, cada grupo incluía a un Kim, un Wu y un vampiro. Era un plan inteligente, asegurando que estuvieran preparados para casi cualquier cosa, y Junsu se encontró a sí mismo asintiendo con la cabeza en aprobación. Como segundo al mando del Líder SeungYoon, tenía sentido por qué Gideon estaba ahí, pero la aparición de Suga había llegado como una sorpresa y aún seguía siendo un misterio.
—He conseguido cuatro SUV de un aquelarre local —añadió SeungYoon mientras salían del avión y bajaban los escalones hacia la torrencial lluvia—. Hay espacio para que tres personas duerman medianamente cómodos y las ventanas han sido tratadas para bloquear los rayos UV.
—Es decir, sin vampiro crujiente para desayunar —dijo Suga sobre su hombro, gritando para ser escuchado por encima del viento—. Yo conduzco.
—No en tu vida —argumentó MyungSoo. Acercándose a la puerta del conductor del primer Suburban, alejó de un codazo al Ejecutor del vehículo y procedió a subirse detrás del volante—. Si eres agradable, quizás el chico lobo te permita llevar una escopeta.
—Sí, no sucederá. —Eli  dio la vuelta al SUV y prácticamente se zambulló en el asiento delantero del pasajero—. Diviértete en el asiento trasero, chupasangre.
Suga simplemente se rio mientras abría la puerta del pasajero de manera casual, agarraba un puñado del cabello del werelobo, y le arrastró de su asiento.
—Cachorro, tengo casi doscientos años más que tú. ¿Nadie te enseñó a respetar a tus mayores? Ahora, sé un buen cachorrito y trepa a la parte de atrás donde perteneces.
—Deja de ser tan idiota —reprendió MyungSoo con una sonrisa—, y carga el equipo, chupasangre.
Para el momento en que toda la escena había terminado, todo el mundo estaba cayendo contra el otro y rugiendo con una risa incontrolable. —Siempre fue un idiota —dijo EunHyuk con una risa mientras se limpiaba la lluvia de su rostro.
Había demasiada familiaridad en su tono de voz y demasiado cariño en su sonrisa cuando hablaba sobre Suga. Su mirada siguió al Ejecutor y sus ojos se suavizaron en las esquinas mientras él reía indulgentemente ante las payasadas del vampiro. Ahí había una historia, un pasado que tenía algo más que sólo una casual amistad. La curiosidad se estaba comiendo vivo a Junsu, junto con una punzada de celos, pero no era ni el momento ni el lugar para interrogar a su amante.
—¿Quieres conducir? —EunHyuk enroscó su brazo alrededor del abdomen de Junsu, presionando sus empapados cuerpos mientras se ponía de puntillas para un beso.
—Tú conduces. —No conocía la zona y su tiempo sería de más utilidad enviando sensores para cualquier tipo de energía mágica que acechara en el desierto—. Kyungsoo puede hacer de copiloto. Voy a estirarme en el asiento trasero.
—No sé una mierda sobre Nevada o hacer de copiloto —les informó Kyungsoo mientras se retiraba sus largos y goteantes rizos y los aseguraba con una goma en la nuca—. Sigue las luces traseras delante de ti. Ahí está tu copiloto.
Junsu no conocía al joven werelobo tan bien, pero no pensaba que Kyungsoo estuviera siendo sarcástico con su sonrisa fácil y postura relajada. Sin embargo, recordó a MyungSoo diciendo que los Wu no eran exactamente admiradores de los brujos Kim.
—¿Va a ser un problema? —A Junsu no le importaba una mierda a quien le gustaba y a quien no. Tampoco sabía qué había pasado entre los brujos y werelobos antes de su llegada. Sin embargo, no estaba a punto de arrastrar a su pareja al centro de algún tipo de ajuste de cuentas.
—Ningún problema —le aseguró Kyungsoo—. Chanyeol es el único con un palo en el culo y antes de que preguntes, no. No sé qué problema tiene con tu familia y nunca lo ha dicho.
Sus ojos se encontraron, y cada hombre asintió con la cabeza, un silencioso entendimiento pasando entre ellos. EunHyuk parecía un poco confundido por el intercambio, pero sólo rodó los ojos y se dirigió hacia el SUV salpicando en los charcos. Junsu fue detrás de Kyungsoo, atrapando al werelobo por el codo cerca de la parte posterior del vehículo. —Si sucede cualquier cosa, lo que sea, quiero que saques a EunHyuk de aquí. No te pediré que abandones a tu familia, pero si es una elección entre él y yo, protégele.
Kyungsoo le miró fijamente durante un momento antes de asentir una vez con la cabeza. —Haré lo que pueda para asegurar que nada le suceda. —Hizo una pausa, mirando sobre su hombro a los otros tres SUV, y luego regresó su atención a Junsu—. Esperemos que no haya que llegar a eso.
Junsu no tuvo nada que decir a eso, de manera que sólo inclinó la cabeza, caminó alrededor de Kyungsoo, y se deslizó en el asiento trasero detrás de su pareja. —Voy a entrar en trance e intentar conectar con ZiTao. Si escuchas o ves algo, házmelo saber.
—Estoy en ello —le aseguró EunHyuk mientras ponía en marcha el motor.
No fue fácil ponerse cómodo cuando estaba empapado hasta los huesos y tenía agua chorreando por el interior de sus botas. Cuando el vehículo comenzó a moverse, oscilando y balanceándose por la estrecha carretera del desierto, Junsu finalmente fue capaz de relajarse lo suficiente para aclarar su mente.
Apoyando la cabeza en el respaldo del asiento, cerró los ojos y respiró profundamente, alejando cualquier tipo de energía negativa con cada exhalación. Se imaginó dentro de una gran sala de cine, sentado en lo alto del balcón central. La enorme pantalla ante él estaba completamente en blanco y mientras observaba, la oscuridad se filtró por la pantalla, inundando las filas de asientos carmesí hasta que toda la habitación estuvo envuelta por la nada.
Sumergido en la oscuridad negra como la tinta, empujó su energía hacia la noche. Como pequeñas y andantes hormigas, su magia se arrastró por el estéril paisaje, flexionándose rítmicamente y buscando cualquier disturbio exterior. Inmediatamente, se percató de sus hermanos, incluso determinando quién viajaba en qué vehículo. Ignorando la magia familiar, continuó buscando, sacudiéndose ligeramente cuando atrapó el más leve indicio de extraña energía.
—¿Sientes eso? —preguntó, enviando sus pensamientos a ZiTao.
—Sí, pero no puedo descubrir de qué dirección viene.
—Aquí igual. —Junsu podía sentir a otros brujos en el área, y estaba bastante seguro que pertenecían al círculo que estaban buscando, pero no podía conseguir una pista de en qué dirección llevar a sus compañeros—. Tenemos que ser más fuertes.
—Preparado cuando lo estés.
Recuperando parte de su magia, Junsu la enrolló mentalmente en una apretada espiral y la envió en la dirección de ZiTao, encontrando la energía de su mellizo en algún lugar en el medio y formando la intrincada tejida conexión que necesitaban. Combinados y más poderosos, trabajaron juntos, manipulando sus energías en un tipo de sonar que con suerte rebotaría de nuevo en la dirección de la desconocida corriente en el viento.
Una y otra vez en cada dirección, moviendo el haz en pequeños incrementos con cada cambio, buscaron lo que pareció una eternidad. Junsu no estaba seguro de cuánto tiempo tomó realmente, pero para el momento en que desconectó con ZiTao y abrió los ojos, el cielo en el exterior de la ventana estaba comenzando a iluminarse, anunciando el amanecer. Sin embargo, afortunadamente tenía buenas noticias para compartir y habían llegado mucho más rápido de lo que había esperado.
—Gira al noreste hacia Lake Mead. Los tenemos.
El sol había salido completamente en el horizonte para el momento en que encontraron un lugar para descansar durante el día. Aunque los cristales tratados de las ventanas le protegían de los dañinos rayos UV del sol, EunHyuk ya estaba agotado. Los vampiros no estaban biológicamente diseñados para estar despiertos durante el día, y aunque no comenzaría a sangrar por orificios al azar como retrababan en el cine, se sentía como si hubiera sido atropellado por un camión Mack.
—Todo listo —anunció Junsu una vez que bajó del asiento trasero e instaló su improvisada cama en el área de carga del Suburban—. Vamos, lieveling, te ves como la muerte dos veces asada.
Eso no estaba demasiado lejos de la verdad. Su piel estaba más pálida de lo normal, casi gris, y los oscuros círculos bajo sus cansados ojos le daban una apariencia fantasmal. Quitándose las botas y lanzándolas al suelo, se arrastró sobre la consola, con cuidado de no patear a Kyungsoo en el rostro ya que el werelobo ya estaba dormitando en el asiento reclinado del pasajero.
Sin embargo, una vez en la parte posterior, se derrumbó sobre el arreglo de mantas y almohadas con un silencioso gemido. —Nunca voy a moverme de nuevo.
Junsu se rio de manera indulgente pero no dijo nada mientras se disponía a quitar la ropa de EunHyuk y posicionarle de una manera más cómoda. Una vez que ambos estuvieron acomodados, Junsu tiró las mantas sobre sus hombros y envolvió sus fuertes brazos alrededor del abdomen de EunHyuk, sosteniéndole con firmeza contra su pecho.
El calor de su amante se filtró en él y el constante ritmo del pulso de Junsu tuvo los ojos de EunHyuk cayendo en cuestión de segundos. —Descansa. —Eso fue todo lo que dijo Junsu, y la única palabra apenas fue más que una exhalación, pero EunHyuk se sintió cayendo una vez más, como si obedeciera una orden.
—¿Cómo puedes decir eso? ¿Cómo puedes siquiera pensar eso? Es demasiado peligroso, y no puedes hacer esto por tu propia cuenta. —Agarrando el brazo de su amante, EunHyuk se sentó más recto. El reflejo de las moribundas llamas en sus ojos y la fuerza de su mandíbula le daban a la expresión de Junsu un aspecto casi siniestro.
Después de una breve pausa, la intensa mirada se desvaneció, y Junsu apretó un lado de su boca con una torcida y satisfecha sonrisa de sí mismo. — Parece haber funcionado a mi favor hasta ahora.
—Esto no es como en las otras ocasiones, Junsu. Vas a conseguir que te maten. —El orgullo de Junsu era una de las cosas que admiraba de su pareja, pero esta vez, su exceso de confianza iba a conseguir que su obstinado culo aterrizara en una tumba poco profunda.
Por supuesto, Junsu no tomaría en serio sus preocupaciones. El brujo elevó un hombro y le dio una casual inclinación de cabeza. —Bueno, si no estás interesado, siempre puedo encontrar a alguien más. Estoy seguro de que Daniel estaría más que dispuesto a tomar tu lugar.
Junsu estaba intentando incitarle a que aceptara el estúpido plan, pero EunHyuk había jugado este juego demasiadas veces con su pareja. Además, EunHyuk sabía muy bien que Daniel estaba de acuerdo con él en esto. —Tu amigo desea verte muerto tanto como yo. También tiene una familia en la que pensar, y no va a arriesgarlo todo porque mantengas un resentimiento de trescientos años.
—Esto no es rencor —argumentó Junsu—. Hasta que el libro sea destruido, habrá gente por ahí que hará cualquier cosa para conseguirlo. Esto nunca se va a detener, EunHyuk. Quieren el "Libro de los Desterrados", y quieren una llave.
EunHyuk había escuchado la historia muchas veces y entendía los peligros que implicaba. Sin embargo, no veía cómo caminar directamente hacia las manos del enemigo fuese a lograr algo. —Necesitan una llave para abrir el libro. Tu sangre —añadió con un movimiento de cabeza—. Por favor, explícame cómo buscar a esos brujos es una buena idea.
—Sólo necesito a uno de ellos. —Apoyándose contra las talladas patas de la silla detrás de él, Junsu frotó sus rubios rizos sobre el hombro—. Si podemos atrapar a uno de ellos solo, podrás forzarle para descubrir lo que sabe.
—¿Qué podrían saber, Junsu?
—Donde está el libro —respondió gravemente—. Si ponen sus manos en ese faerie, todos estaremos muertos.
Despertando aún envuelto en los brazos de Junsu, EunHyuk no se movió o habló durante varios minutos mientras todos esos viejos recuerdos regresaban de nuevo a él. Su corazón latía demasiado rápido y su estómago rodó de manera incómoda por la avalancha de información, pero por primera vez en semanas, finalmente todo estaba comenzando a tener sentido.
Esa había sido la última vez que había hablado con Junsu. Después de su discusión, se habían ido a la cama, hecho el amor y cuando EunHyuk había despertado por la mañana, su amante se había ido. Incluso con el reclutamiento de la ayuda de Daniel, le había llevado casi tres meses encontrar a Junsu en una tosca celda subterránea.
Desafortunadamente, había sido como un verdadero guerrero entonces como lo era ahora, y había terminado con una daga en su espalda antes de que hubiera sido capaz de rescatar a su pareja. Ya que no recordaba golpear el suelo, tuvo que asumir que ya estaba muerto para el momento en que había caído a ese pozo. Si seguía el lógico camino de ese pensamiento hasta su conclusión, se dio cuenta de que Junsu debió haber perecido rápidamente a partir de ahí.
Aunque los recuerdos le estaban inundando, era un solo sentimiento que era más claro que todos. Era abrumador, consumiéndole por completo, y su cuerpo vibró con la emoción que se hacía más fuerte. Aparentemente, en su anterior vida, no había albergado los mismos ideales sobre el mundo como lo hacía ahora, porque recordaba claramente cómo se había sentido con Junsu, cómo habría dado con gusto su propia vida para asegurar la felicidad y bienestar de Junsu.
Ciertamente había creído en el amor en aquellos días. Había más que creído. Dios, había amado a Junsu con cada célula de su cuerpo. La emoción era intensa, haciéndose eco de sentimientos similares que tenía en la actualidad para su pareja, pero eso había sido hace siglos, y había sido mucho más ingenuo en aquel entonces.
Finalmente EunHyuk entendía lo que Junsu había querido decir sobre él siendo una persona diferente. A pesar de que recordaba cómo se sentía estar enamorado con una sorprendente claridad, no le convencía la idea de que lo que sentía actualmente era más que el vínculo de apareamiento y la atracción física. Sin embargo, creaba un nuevo problema para él. Ahora que sus recuerdos habían regresado, casi deseaba que aún estuviera inconsciente. No podía olvidar la manera en que había amado a Junsu, pero tampoco cambiaba nada en esta ocasión. EunHyuk no sabía lo que significaba para el futuro de su relación, y peor, no tenía idea de cómo comenzar a conciliar el pasado con el presente

 CAPITULO 9


—Tu corazón está revoloteando como un colibrí —murmuró Junsu mientras su mano se deslizaba por el esternón de EunHyuk—. ¿Un mal sueño?
—Algo así.
Un profundo dolor se asentó en el pecho de EunHyuk, y las esquinas de sus ojos picaban con lágrimas suprimidas. Sin embargo, no contuvo sus emociones porque temía que le hicieran parecer débil. Compartía la mayoría de las cosas con Junsu, pero esto era personal, privado a un nivel más profundo de lo que pudiera articular adecuadamente.
Algo más que sólo sus recuerdos había sido recuperado, y se sentía en carne viva, rasgado y expuesto como una herida sangrante. Una sonrisa tiró de la comisura de sus labios mientras experimentaba alegría y satisfacción. Luego sus ojos se nublaron de nuevo cuando recordó las discusiones, el dolor y el miedo que le había agarrado cuando se había dado cuenta que su pareja había desaparecido. Sus músculos se tensaron, y su cuerpo se congeló, haciendo que su estómago se acalambrara de manera violenta cuando experimentó la desgarradora desesperación que le había perseguido durante los tres meses que había intentado y fallado en localizar a Junsu.
—Shh, shh. —Los labios de Junsu rozaron su nuca, y los músculos de sus antebrazos se contrajeron mientras apretaba más a EunHyuk contra su desnudo pecho—. Está bien, lieveling. Ahora todo ha terminado.
No había terminado ni por asomo, pero EunHyuk rodó para enfrentar a su amante, hundiendo su rostro contra el cuello de Junsu y absorbiendo la comodidad ofrecida. —Lo recuerdo.
—Lo sé. —Junsu frotó su mejilla sobre la parte superior de la cabeza de EunHyuk y acarició su espalda—. Puedo sentir la diferencia. ¿Quieres hablar de ello?
Levantando la cabeza, EunHyuk miró fijamente a través de la ventana trasera más allá de la noche negra como la tinta. —Sí y no. —Se concentró en Junsu, dándole al brujo una sencilla sonrisa—. Definitivamente vamos a hablar sobre ello, pero no creo que este sea el mejor momento. —Inclinando la cabeza, presionó sus labios en un lento y ligero beso—. Lo recuerdo —susurró—. Deja que eso sea suficiente por ahora.
Rodando hacia su lado, Junsu se sentó y empujó a EunHyuk en su regazo.
—El cachorro fue a comprobar el perímetro con sus hermanos. Sólo somos tú y yo. —Había una diabólica luz en los ojos de Junsu, y la tímida sonrisa fue devastadoramente sexy—. ¿Qué deberíamos hacer para pasar el tiempo?
Dos dedos bien lubricados presionaron entre sus nalgas para empujar contra su entrada antes de que incluso pudiera procesar la pregunta, y mucho menos ofrecer una respuesta. —¿De dónde...? —Su sentencia murió en un sofocante gemido cuando corrientes eléctricas corrieron a lo largo de su columna vertebral.
—Magia —respondió Junsu distraídamente antes de mordisquear su garganta.
La cabeza de EunHyuk cayó hacia atrás sobre sus hombros, dando a su amante más espacio para explorar. Una pequeña voz en su cabeza argumentó que Kyungsoo podría regresar en cualquier momento. Probablemente los otros estuvieran esperándole a él y a Junsu. Tenían una larga noche delante de ellos y no tenían tiempo para tales delicias carnales. Mil argumentos acerca de por qué esto era una mala idea se perseguían unos a otros por su mente, pero a EunHyuk no le importó. Egoístamente, quería este momento para él mismo. Hasta que había conocido a Junsu, ni siquiera se había tomado un día personal lejos de sus deberes en más de cincuenta años. Siempre hacía lo que se esperaba de él. Siempre hacía lo correcto.
Sin embargo, esta vez iba a hacer lo que quería, y no había nada que quisiera más que al hombre en sus brazos.
Meciendo sus caderas, frotó su dolorida polla a lo largo de la suave extensión de los abdominales de Junsu, buscando la deliciosa fricción mientras se empalaba en los dedos de su amante. La ligera quemadura se sintió como el cielo, y el correspondiente hormigueo que se extendió a través de su piel le inflamó con deseo. Capturando el rostro de Junsu con ambas manos, tiró al brujo en un beso que deseaba expresara todas las palabras que no podía decir. Culpa, pasión, anhelo, alegría, dolor de corazón, posesividad y una feroz necesidad de proteger a su pareja a toda costa era sólo una muestra de las emociones que no podía formar en frases coherentes. En su lugar, derramó todo, cada gota de desesperación en el apareamiento de sus labios y el sensual enredo de sus lenguas.
—Te quiero —jadeó, sin aliento de las llamas que le envolvían—. Te necesito.—EunHyuk estaba cayendo, girando fuera de control. Las sensaciones que nunca había experimentado chocaban contra el como mareas, y con cada inhalación del aroma de su pareja, caía un poco más lejos en el llamativo abismo.
Los dedos de Junsu salieron con cuidado de su apretado agujero, reemplazados rápidamente por la corona de su polla. Un breve momento de vacilación siguió cuando se miraron fijamente a los ojos. Algo monumental estaba sucediendo, algo a lo que EunHyuk no pudo ponerle un nombre, pero sentía que podía cambiarle para siempre.
—Esto no es sólo un juego para mí —susurró Junsu. Su tono de voz era serio, desprovisto de su habitual jocosidad y en sus ojos había una pizca de tristeza, una vulnerabilidad que EunHyuk nunca antes había visto—. Sé que tienes miedo, pero no puedo evitar cómo me siento. Te amo, EunHyuk.
Aún no podía forzar las palabras a través de sus labios, no estaba seguro de cómo se sentía sobre la idea de amar, pero EunHyuk no se estremeció esta vez. A la inversa, su pulso tomó ritmo, golpeando un poco más fuerte contra sus costillas, y se relajó en Junsu con una alegría pura e inmaculada. Sujetando la nuca de Junsu, cerró los ojos y juntó sus frentes, suspirando mientras bajaba sobre la polla de su pareja. Tenía un montón de palabras de cuatro letras en su vocabulario -cuidado, esperanza, destino, miedo, querer, necesidad, seguro, cálido- pero sabía que esas no eran las que Junsu deseaba escuchar.
Hasta que pudiera desentrañar la maraña de sus emociones, tal vez el hombre aceptara un sustituto significativo. Elevándose y cayendo sobre la longitud de Junsu en largos y lánguidos golpes, EunHyuk presionó sus bocas de nuevo, gruñendo cuando el adictivo sabor de su pareja explotó sobre su lengua.
—Mío.
No era amor, pero era lo más cercano que podía a llegar a expresar cómo se sentía.
Los brazos de Junsu le rodearon, apretándole más cerca mientras enterraba su rostro contra el cuello de EunHyuk. —Mío —murmuró con reverencia, arqueándose hacia arriba, empujando más profundo en el canal de EunHyuk.
La temperatura había caído con la puesta del sol, pero un fino brillo de sudor humedecía sus cuerpos, brillando sutilmente en los rayos plateados de la luz de la luna. A medida que el ritmo aumentaba y la intensidad alcanzaba nuevos niveles, EunHyuk luchaba por introducir aire en sus pulmones. Respirando con dificultad y jadeando, se retorcía contra su amante, sus movimientos bellamente sincronizados como si estuvieran coordinados por algo más grande que ambos.
El golpe ahogado de piel contra piel hacía eco a través del vehículo, y el aroma del sexo colgaba pesadamente en el aire. Cada dura zambullida en sus profundidades enviaba a EunHyuk más cerca del límite, arrastrando a EunHyuk al borde del orgasmo. Junsu le consumía, llenando cada uno de sus sentidos. El sabor de su boca, el familiar aroma de su colonia y la exquisita mezcla de placer y dolor que cubría su hermoso rostro era hipnótico. La sensación de la gruesa polla de su pareja mientras le extendía, y los gemidos de necesidad que salían de los labios del hombre completaron la saturación de sus sentidos hasta que nada en el mundo existía más allá de Kim Junsu.
El roce de dientes sobre su clavícula y uñas que arañaban su espalda le agregaron la cantidad exacta de dolor y placer. EunHyuk se estaba ahogando sin esperanza de rescate. Era aterrador y estimulante al mismo tiempo, y cada beso, cada caricia y cada vigoroso empuje en su rendido cuerpo le arrastraban más profundo bajo la superficie.
Largos dedos se deslizaron por su nuca y se enredaron en su cabello, echando su cabeza hacia atrás sobre sus hombros de manera que un desgarrado grito llegó desde su pecho. —No te dejaré ir —le informó Junsu a través de respiraciones cortas—. No puedo.
—Entonces no lo hagas. —Nadie le entendía como Junsu. Nadie obtenía respuestas tan primitivas de él. Más importante, nadie excepto Junsu podría tenerle reconsiderando seriamente todo lo que pensaba que sabía sobre el amor.
Rodando cuidadosamente dentro del mínimo espacio, Junsu sujetó a EunHyuk debajo de él, entrando en él con intensidad animal. —Eres mío.
Esas dos palabras, junto con la cruda calidad y posesividad del tono de voz de Junsu finalmente le hicieron añicos. Balanceando la cabeza de un lado a otro, EunHyuk arqueó su columna vertebral y gritó el nombre de su amante. Su polla se descargó, liberando un río de semen desde la punta que empapó el espacio entre ellos. Agarrando en un puño la chorreante polla de EunHyuk, Junsu bombeó duro y rápido, ordeñando hasta la última gota hasta que EunHyuk se sintió agotado. Sin embargo, no se detuvo ahí. Junsu continuó manipulando la sensible carne, sacudiendo la longitud mientras empujaba hacia adelante con fuerza brutal.
—Junsu. Junsu, por favor —suplicó, aunque no sabía por qué suplicaba. Cada ruda caricia era como otro mini-clímax, encendiendo el fuego dentro de él una vez más. Dios, se sentía asombroso, demasiado bueno, y EunHyuk tenía serias dudas sobre su capacidad para sobrevivir al nivel de placer.
—Tú. Eres. ¡Mío! —repitió Junsu en un rugido en auge cuando golpeó en el centro, enterrando su polla hasta las bolas en el convulsivo canal de EunHyuk. Los músculos de su cuello se tensaron, cerró los ojos con fuerza y su boca se abrió en un silencioso grito mientras ardiente lava inundaba las profundidades de EunHyuk.
Aparte de la noche en la que Junsu había vinculado sus corazones y almas, había mantenido un enfoque relajado de su relación. Nunca empujaba demasiado fuerte, nunca pedía por más de lo que EunHyuk estuviera dispuesto a dar. Sin importar qué sucediera, Junsu parecía asumir de manera natural que al final todo saldría bien.
Sin embargo, ya no había señales de ese hombre, no es ese momento. Junsu  exudaba poder, había una luz ferozmente posesiva en sus ojos mientras miraba fijamente a EunHyuk. Estaba poniendo en juego su reclamación, marcando a Junsu con algo más que un simple recordatorio físico de quién era su dueño. Junsu le marcó desde dentro hacia afuera, imprimiendo su nombre a través del alma de EunHyuk donde permanecería por toda la eternidad.
Claramente Junsu no estaba buscando una respuesta. Sin embargo, EunHyuk se sintió obligado a responder, y las palabras cayeron de sus labios, silenciosas, sin aliento, y sinceras. —Soy tuyo, Junsu. Siempre lo he sido.
Con la recuperación de los recuerdos de EunHyuk, algo había cambiado en el interior de Junsu, despertando un instinto oscuro y primario en su interior. Sus pensamientos eran un caótico lío. Eventos de su vida anterior le llenaban, eventos que había olvidado hasta que la pieza final de su vínculo con EunHyuk había encajado en su lugar. Desde el momento en que se habían encontrado, sabía que haría cualquier cosa por su pareja. Había sido el protector de EunHyuk desde el primer día, pero ahora, tenía el abrumador impulso de lanzarse frente a un tren a toda velocidad sólo para demostrar que soportaría cualquier cosa para evitar que su pareja se dañara.
Luego estaba la posesividad casi violenta que le había envuelto repentinamente. Seguro, siempre había sabido que EunHyuk le pertenecía, y no se habría quedado quieto mientras alguien intentara tomar su lugar. Sin embargo, esta nueva emoción que rabiaba en su interior era más que una reivindicación territorial o incluso superficiales celos. Junsu realmente temía por los otros hombres de su grupo. No importaba si la persona era amigo o familia. No estaba seguro de que pudiera amarrar su temperamento si alguien rozara a su pareja por accidente. El repentino comportamiento trastornado coincidía con las revelaciones de EunHyuk, pero Junsu no podía entender los cómo o por qué.
—EunHyuk, necesito que te quedes justo a mi lado —advirtió mientras caminaban hacia la cima de la colina luchando para atravesar el terreno rocoso.
—¿Estamos cerca?
Sí, se estaban acercando. La magia era espesa en el aire, arrastrándose sobre la piel de Junsu como un ser vivo. Habían conducido tan lejos como pudieron antes de que se hubieran visto obligados a continuar a pie en un territorio menos acogedor, y Junsu estaba preocupado por su capacidad para regresar a los vehículos antes de que el sol saliera.
—¿Cuánto tiempo hasta que amanezca?
EunHyuk presionó un botón en un lado de su reloj para iluminar la pantalla. —Al menos diez horas. Sólo son las ocho. —Sin embargo, pareció interpretar el significado de la pregunta, porque sus rasgos se suavizaron, y frotó el brazo de Junsu arriba y abajo—. Vigilaré el tiempo. Hay un montón de cuevas por aquí para que me refugie llegado el caso.
—Cierto. —La sensación de estar en el borde se intensificó, sacudiendo las entrañas de Junsu con tensa energía para la que no tenía salida viable—. Nos estamos acercando. Esperemos que esto vaya rápido. —Envolviendo un brazo alrededor de la cintura de EunHyuk, Junsu metió a su Infinity contra su costado mientras ascendían la cima de la colina. Redujo un poco su caminata, pero necesitaba la conexión más de lo que necesitaba su siguiente aliento.
—Junsu, ¿estás bien?
—No, no lo creo — concedió—. Como dije, sólo quédate cerca.
Afortunadamente, EunHyuk no discutió o intentó alejarse de él. La mirada en sus ojos decía que pensaba que Junsu se había vuelto loco, y sinceramente, lo más probable es que tuviera razón. —No te preocupes por mí. Puede que no sea un guerrero, pero puedo defenderme en una pelea.
En una lucha limpia, Junsu creía eso. Sin embargo, estos brujos que estaban cazando no iban a jugar limpio, y EunHyuk no tenía defensa contra su magia. Con todo, esa no era la fuerza impulsora detrás de la orden de Junsu. —Ahora mismo, lievering, estoy más preocupado por la seguridad de todos los demás. No me siento muy racional ni indulgente en lo que te concierne.
Para su sorpresa, EunHyuk agachó la cabeza y se dio la vuelta, pero no antes de que Junsu captara la sonrisa que se extendió por sus labios. — Probablemente no debería gustarme, ¿huh?
—Probablemente no. —Estuvo de acuerdo Junsu, pero estaba satisfecho por la respuesta—. Probablemente no debería gustarme que te guste, pero ahí lo tienes.
—Junsu, ven aquí —le llamó ZiTao a través de su vínculo de mellizos—. Creo que estamos aquí, pero algo no se siente bien.
Suspirando, Junsu besó la sien de su amante, liberó su cintura y le agarró la mano para tirar de él hacia adelante. —El deber llama.
—ZiTao. —Supuso EunHyuk, y a menos que Junsu estuviera imaginando cosas, había un tono petulante en su tono de voz—. Bueno, no le hagamos esperar.
—¿Algo que quieras contarme? —preguntó Junsu mientras pasaban a los otros para llegar a ZiTao—. ¿A qué viene ese tono de voz?
EunHyuk se encogió de hombros, y la tímida expresión en su rostro mientras miraba a Junsu a través de sus rubias pestañas fue sexy y adorable al mismo tiempo. —Es estúpido.
—Dímelo igualmente.
—Puede haber una pequeña parte de mí que esté celosa porque no tengamos ese vínculo mental. Es algo que no puedo compartir contigo.
Eso tenía sentido, y Junsu se imaginó que tendría una reacción similar si la situación fuese a la inversa. Sin embargo, no podía cambiar la forma en que estaban las cosas. Ambos sabían eso. En lugar de ofrecer tópicos, apretó la mano de EunHyuk y le guiñó un ojo. Aunque sabía que era mejor decirlo en voz alta, la chispa de los celos era algo bueno.
Excepto las raras ocasiones cuando EunHyuk perdía el control -y Junsu no contaba aquellas veces- esta era la primera evidencia real de que su amante no era tan inmune como hacía creer a todo el mundo. Junsu deseaba que supiera lo que había sucedido en ese SUV justo después del atardecer.
La dinámica de su relación con EunHyuk había tomado un giro repentino y extremo. Aunque le gustaba la nueva dirección que estaban tomando, se sentía un poco como la calma antes de la tormenta, y seguía esperando que cayera el otro zapato.
—¿Ahora qué? —preguntó ZiTao cuando Junsu se acercó a él. Apoyó una mano en su cadera y señaló hacia el valle que se extendía a sus pies—. Esa es la dirección en la que debemos ir. Puedo sentirlo. Sin embargo, como puedes ver, parece haber un ligero problema.
Junsu podría llamarlo más que ligero. Bajar la pequeña montaña sólo sería el comienzo de sus problemas. Después de eso, estarían caminando directamente en las aguas del Lake Mead. —Tendremos que cruzar. —No tenían tiempo para rodear el lago. No sólo tenían que lidiar con la salida del sol, sino que la medianoche se estaba acercando rápidamente, el momento en que su magia sería más poderosa.
—Bien, ¿y cómo propones que lo hagamos?
—¿Cómo debería saberlo? —espetó Junsu. Conteniendo su temperamento, tomó una profunda respiración y la dejó salir lentamente mientras se pellizcaba el puente de la nariz con el índice y el pulgar—. De acuerdo. Sigamos adelante. Quizás encontremos algo cuando lleguemos.
—No seas estúpido.
—Tú eres estúpido —replicó Junsu.
—Kris se llevó mi linterna y no la devolverá —gimoteó Taehyun.
—Bueno, era mía de todos modos. —ZiTao le arrebató la linterna de la mano a Kris, alejándola de su alcance cuando Junsu intentó agarrarla—. No seas tan bebé.
—Tú eres el bebé —murmuró Junsu, pero mantuvo su voz baja. Podría ser más grande, pero ZiTao tenía más magia que él, lo que totalmente no era justo.
—Uh, quizás deberíamos descansar aquí durante unos minutos —sugirió EunHyuk.
—No —respondieron al mismo tiempo ZiTao, MyungSoo, Taemin y Junsu—. No estoy cansado. —Incluso mientras lo decía, Junsu bostezó y se frotó los irritados ojos—. Estoy aburrido. ¿Por qué no podemos ir a casa?
—Sí —estuvo de acuerdo MyungSoo—. También quiero ir a casa.
Puesto que esto a Junsu le sonaba como una idea maravillosa, giró alrededor y comenzó a regresar por el camino que habían seguido. Desafortunadamente,
EunHyuk le atrapó por el codo y tiró de él para detenerle. Este hombre siempre le quitaba la diversión a todo. —Aguafiestas.
—¿Qué demonios estás haciendo? —demandó el vampiro.
—¡Hey! —gritó Taehyun—. ¡No puedes hablar a mi hermano de esa manera!
—Oh, por el amor de dios, ¿qué está pasando? ¿Acaso tienes cinco años?—demandó EunHyuk con un resoplido de disgusto.
Sin embargo, Junsu no sabía que tenía tan enojado al hombre. Junsu era el que fue insultado. —No, no tengo cinco años —replicó con una sarcástica sacudida de cabeza—. No soy un bebé, ya lo sabes. Tengo casi diez años.
CAPITULO 10



—Está bromeando, ¿cierto? —EunHyuk no lo encontraba muy cómico, pero era lo único que incluso remotamente tenía sentido en cuanto a por qué cuatro adultos estaban actuando como un grupo de preadolescentes. Girándose hacia su líder, señaló con su pulgar a Junsu—. Dime que está bromeando.
SeungYoon se veía igual de desconcertado por el comportamiento. —En realidad, no creo que lo esté.
Un fuerte gruñido y los sonidos de una pelea llamaron la atención de EunHyuk justo a tiempo para que viera a Taehyun derribar a Junsu al suelo. Se gritaban los nombres más ridículos el uno al otro mientras rodaban por las rocas y arena, ambos lanzándose puñetazos que no estaban extremadamente coordinados.
—¡Me mordiste! —gritó Kris, alejando su mano de ZiTao—. ¿Qué cojones?
—¡No me toques! —le devolvió ZiTao a gritos—. ¡Eres un bruto!
EunHyuk no sabía qué hacer, de manera que sólo se quedó ahí de pie como un idiota con la boca abierta. —No lo entiendo.
—Si tuviera que decirlo, supongo que sean encantos mágicos repelentes. — SeungYoon se encogió de hombros cuando EunHyuk continuó boquiabierto—. No pensarías que esto iba a ser fácil, ¿verdad?
—Bueno, no, ¡pero vamos! ¿Qué se supone que debemos hacer con ellos de esta manera? —También se preguntaba por qué sólo los Kim. Nadie más en su grupo parecía estar afectado.
—Taehyun —llamó SeungYoon—, ven aquí, amor.
—No me puedes mangonear —respondió Taehyun inmediatamente.
Sin embargo, Junsu utilizó la distracción para escapar del agarre de su hermano. Tampoco desperdició un minuto de su libertad. Deteniéndose directamente en frente de EunHyuk, señaló con un dedo a Taehyun. —Me tiró del cabello. —Enredó sus dedos en sus cortos rizos y tiró—. De esta manera. Dile que me deje en paz.
—Yo... uh... bueno... —Oh, maldita sea. Las palabras le fallaron. De alguna manera, no recordaba haber sido tan desagradable cuando tenía diez años. Si no encontraban una manera de deshacer el hechizo pronto, terminaría estrangulando a su pareja.
—Si le golpeo —gimió Kris mientras echaba su pierna a un lado, intentando quitarse de encima el agarre que MyungSoo tenía de su espinilla—, realmente no es abuso infantil, ¿cierto? Quiero decir, en realidad no tiene diez años.
—Sí huh —argumentó MyungSoo, pero liberó al werelobo y se puso de pie de un salto—. No puedes golpear a un niño.
—Estoy dispuesto a hacer una excepción —murmuró EunHyuk en voz baja. Esto era de locos. Los hombres que tenían la intención de encontrar a los brujos y esencialmente salvar el día eran unos inútiles en este momento.
—Taehyun dijo que algo como esto podría suceder —le informó SeungYoon—. Honestamente, esperaba que todos olvidáramos por qué estábamos aquí o algo por el estilo. Sin embargo, creo que los principios son los mismos. Sólo tenemos que sacarles del área.
Habría sido genial si su pareja le hubiera dado la misma advertencia, pero ahora no había nada que hacer. Viendo a los hermanos Kim perseguirse unos a otros mientras gritaban imaginativos insultos, tampoco estaba seguro de cómo iban a conseguir que hicieran algo. —¿Cómo lo hacemos? No parecen estar exactamente dispuestos a seguir instrucciones.
—¡Chicos! —gritó Suga, hablando por primera vez desde que el incidente había comenzado—. ¡Escuchad! ¿Quién quiere jugar a Simon Dice? El ganador conseguirá dar a todos los demás un tirón de calzoncillos.
—¡Sí! —gritó Taehyun.
—Estoy dentro —estuvo de acuerdo Junsu.
—Todos vais a ser derrotados —se burló MyungSoo.
ZiTao era el único que no se veía entusiasmado. —Apesto en este juego —se quejó—. Siempre pierdo. —Sin embargo, aún dio un paso hacia adelante para tomar su lugar en la alineación.
—Simon dice dad tres pasos gigantes hacia adelante —dijo Suga, alejándose del grupo hacia atrás mientras hablaba.
Como una unidad, los hombres estiraron sus piernas como parodias de dibujos animados cuando cada uno intentó dar un paso más grande que su hermano. EunHyuk estaba agradecido por la rapidez de pensamiento de su amigo y estaba un poco asombrado de que Suga hubiera sido el único en resolver su dilema.
Cruzando hacia el vampiro, EunHyuk se detuvo a su lado y cruzó los brazos sobre su pecho. —Gracias —dijo por la comisura de su boca después de que Suga hubiera emitido la siguiente tarea del juego.
—Es un poco espeluznante verles de esta manera, pero si les imaginas noventa centímetros más bajos, es pan comido.
—Si tú lo dices. —No había manera en el infierno que EunHyuk incluso intentara imaginar a su pareja como un niño. Tal vez ese era el por qué había sido tan lento para pensar una solución—. Sin embargo, ¿por qué sólo ellos?
—Ni idea, ángel.
EunHyuk soltó un bufido y le dio un codazo al hombre en las costillas. —Mejor que vigiles esa mierda. Podrías ser más grande y viejo, pero Junsu puede convertirte en un pretzel con un solo pensamiento.
Lo curioso de todo era que el apodo no era una palabra cariñosa. Infiernos, ni siquiera era un cumplido. De acuerdo con Suga, EunHyuk era el ángel de la muerte cuando se trataba de todas las cosas divertidas, y aparentemente, Junsu estaba de acuerdo con esa evaluación si su anterior comentario sobre él siendo un "aguafiestas" era un indicativo.
—Creo que se detiene aquí —anunció Kris desde donde estaba de pie con sus hermanos justo a pocos metros del borde de la colina—. No siento que vaya a arrancarme más la piel.
EunHyuk había notado el zumbido de bajo nivel, pero había estado muy tenso desde que comenzaran su viaje, y no había pensado en nada de eso.
—¿Podemos acelerar esto?
—Primero una pregunta —contrarrestó Suga.
—Bien.
—¿Se lo has dicho a Junsu?
EunHyuk no quiso reírse, pero fue ridículamente absurdo pensar que había anunciado a su pareja elegida que había tenido una breve aventura con el Ejecutor. Todo el asunto había durado exactamente cuarenta y seis días, y en realidad fue cómico lo muy, muy equivocados que habían estado. Por mutuo acuerdo, se decidió que estaban mucho mejor como amigos, y definitivamente Suga había sido un buen amigo desde la separación.
—Eso fue hace tres años, y terminó antes de que cualquiera de nosotros pudiera parpadear. ¿Por qué iba a sacar el tema?
—No sé una mierda sobre relaciones, pero presto atención. Si hay una cosa que he aprendido desde que todo el mundo comenzó a enamorarse a diestra y siniestra, es que al final esas cosas salen.
—De acuerdo.
No sabía que más decir. Verdaderamente, no estaba intentando ser un capullo, pero toda la relación –si podía llamarla así– ni siquiera había progresado más allá de la etapa embarazosa. Suga era un buen amigo, y se preocupaba por la gente mucho más de lo que nadie se daba cuenta. El hecho seguía siendo que no era exactamente uno de esos individuos del tipo "para siempre". Por qué había sentido la necesidad de sacar a relucir su llamado pasado era tan confuso como irrelevante para la actual relación de EunHyuk.
—No digas que no te avisé. —Después de esa pequeña pulla, finalmente Suga abandonó el tema y regresó su atención al juego—. De acuerdo. Simon dice corred tan rápido como podáis hacia Kris. El primero que le toque, gana.
Quitándose del camino de un salto para evitar ser pisoteado, EunHyuk sacó de su mente la incómoda conversación con Suga mientras aguantaba la respiración, esperando ver si Kris tenía razón sobre la distancia. También estaba un poco preocupado de que uno de esos niños demasiado grandes se entusiasmara demasiado y terminara tirando a todos montaña abajo.
Afortunadamente, los werelobos también habían anticipado esto, y trabajaron como uno solo para reunir a los Kim lejos de la caída. A primera vista aún había muchas peleas y disputas, pero uno a uno, los brujos finalmente comenzaron a volver a sus sentidos.
—¿Qué acaba de suceder? —Junsu fue el primero en salir del hechizo, y sacudió la cabeza como si intentara expulsar el agua de sus oídos mientras tiraba a EunHyuk en sus brazos—. Me siento como si alguien rellenara mi cabeza de algodón. ¿Todo está bien?
Una sonrisa tiró de las comisuras de sus labios, y EunHyuk se estiró de puntillas para besarle. —Ahora lo está. —Sólo esperaba que se quedara de esa manera. Si ese era sólo el primer impedimento que sus enemigos habían establecido, definitivamente no estaba deseando que llegara el próximo—. Sólo para que lo sepas, Junsu. Fuiste un poco idiota de niño.
—Uh... de acuerdo. —Su frente y nariz se arrugaron—. Espera. ¿Qué? Riéndose entre dientes en voz baja, EunHyuk tomó la mano de su amante y tiró.
—Te lo explicaré más tarde. Vamos, continuemos.
La caminata por el lateral de la montaña debería haber sido imposible sin el apropiado equipo de escalada. Con un poco de ayuda mágica de los brujos, y el hecho de que la mayoría de ellos fuesen bendecidos con fuerza y agilidad paranormal, alcanzaron el valle sin incidentes. La caminata a través de la arena tampoco produjo mayores complicaciones, y alcanzaron el borde del agua mucho antes de lo que EunHyuk había anticipado. Parecía extraño que no hubieran encontrado otros elementos disuasorios. Quizás se tropezaran con más encantos una vez que hubieran cruzado el lago. Después de todo, dudaba mucho que hubieran llegado al final de su viaje.
—¿Ahora qué? —No había barcos a la vista. No vio ningún puente natural ni ninguna otra forma de llegar al otro lado. Perdido en sus pensamientos, le tomó un momento darse cuenta que nadie había respondido a su pregunta—.¿Junsu?
—Bueno, hola hermoso. —Junsu se deslizó más cerca, presionándose en el espacio personal de EunHyuk con una mueca arrogante—. Esos labios se van a ver muy bonitos envueltos alrededor de mi polla.
—¿Cómo dices? —EunHyuk no estaba totalmente en contra de la imagen que su amante pintaba, pero no sentía que su actual localización fuese el lugar apropiado para tales sugerencias.
—Oh, ciertamente tengo la intención de hacerte suplicar.
—Junsu... —Apagándose con un frustrado gemido, EunHyuk inspeccionó al resto de su grupo, sin sorprenderse al ver situaciones similares sucediendo a su alrededor—. Aquí vamos de nuevo. —Había estado esperándolo, pero se había convencido de que se les había concedido un breve respiro hasta que hubieran encontrado un modo de cruzar las aguas.
El pandemonio estalló a su alrededor. ZiTao estaba tratando de escalar a SeungYoon como una barra de stripper. Sin embargo, el pobre líder apenas estaba prestándole atención. Su mirada estaba clavada en Taehyun, y se veía lo suficientemente enojado para escupir fuego mientras observaba a su pareja frotarse contra su segundo al mando, Gideon. La pareja de ZiTao, Kris, estaba gruñendo y bufando, intentando luchar contra la retención de sus hermanos menores en un intento de llegar a su prometido.
El mayor de los Kim aparentemente había decidido que quería un werelobo propio, dejando a Suga como el único que no estaba ocupado en este momento. Desafortunadamente, el Ejecutor no estaba haciendo una maldita cosa para ayudar, y su risa estaba comenzando a crispar los nervios de EunHyuk.
—Suga, ¡haz algo!
—¿Qué quieres que haga?
—No lo sé. Algo. Sólo no te quedes ahí de pie.
—Purr —ronroneó Junsu mientras trazaba lentamente su labio inferior con la lengua. Abandonando la seducción a EunHyuk, Junsu prácticamente saltó al lado de Suga—. ¿Y quién eres tú? —Se insinuó aún más cerca, balanceando sus caderas de manera sugestiva mientras se refregaba en el vampiro como una perra en celo—. No creo que aún hayas tenido el placer de conocerme.
Suga intentó alejar al hombre, pero Junsu era persistente. —¿Es real? — demandó el Ejecutor.
EunHyuk no tuvo tiempo de decidir si era divertido o estaba celoso antes de que un estridente aullido se elevara en el viento, cortando a través de la noche y haciendo eco en las paredes del cañón. Parecía que Kris había alcanzado su punto de ruptura, arrancándose la ropa cuando su bestia rugió hacia la superficie. Una sola sacudida de su brazo envió a sus hermanos por el aire, y al siguiente latido de corazón, ciento treinta y seis kilos de enojado y posesivo werelobo derribó a ZiTao como un defensa profesional.
La expresión de SeungYoon se retorció en una máscara de furia cuando atravesó la arena a pisotones, alcanzando a Taehyun en sólo unos pocos pasos y agarrando un puñado del cabello de su pareja. Sin más preliminares, inclinó al brujo hacia atrás incrustando los colmillos en la garganta de Taehyun con un gruñido.
MyungSoo no había cedido en su búsqueda del werelobo, Chanyeol, pero por ahora, tampoco era una amenaza. Más al punto, no tenía una pareja presente que sacudiera su mierda y arrancara la arteria carótida de alguien.
Eso sólo dejaba a Junsu.
Regresando su atención a su amante, EunHyuk encontró que ya no era una decisión entre rabia y diversión. Definitivamente la rabia había ganado.
Las manos de Junsu estaban por todas partes, tanteando cada parte de Suga que pudiera alcanzar. Sus labios se fruncieron, y se inclinó hacia adelante, acercándose demasiado a la boca del Ejecutor para el gusto de EunHyuk, y para empeorarlo, Suga no estaba haciendo una maldita cosa para detenerlo.
Agarrando el cartílago de la oreja de Junsu con el pulgar y el índice, la retorció con fuerza, obligando a su pareja que se pusiera de rodillas. —¡Ow! —gritó Junsu, frotando la abusada oreja—. ¿Qué demonios?
—Trataré contigo en un minuto. —Una furia blanca y caliente le atravesó, y una neblina roja se extendió sobre su visión—. En cuanto a ti.
—¿Yo? —Suga retrocedió un par de pasos, mirando a izquierda y derecha, buscando claramente una ruta de escape—. ¿Qué hice?
—Nada —gruñó EuhHyuk cuando se acercó más—. Ese es exactamente el problema. No hiciste una maldita cosa. ¿Habrías dejado que te besara?
—¿Qué? ¡No! —Subió sus manos de manera defensiva—. Ahora, espera un minuto, EunHyuk. Creo que tienes que tranquilizarte.
La última declaración fue la gota que derramó el vaso de EunHyuk. —¿Tengo que tranquilizarme? ¿Yo tengo que tranquilizarme? Prácticamente tenías la mano en los pantalones de mi pareja, y ¿soy el único que jodidamente tiene que tranquilizarse?
—¡No hice nada! —gritó Suga—. Ni siquiera le toqué.
La voz de la razón en la cabeza de EunHyuk lo sabía, pero esa pequeña bastarda había sido amordazada y empujada en un oscuro y profundo pozo. No quería ser racional. No quería pensar de manera lógica, dar a alguien el beneficio de la duda, o mostrar piedad. Por una vez, quería dejar que sus emociones le controlaran, enojarse y realmente hacer algo al respecto.
Empujar con las dos manos al vampiro en el pecho hizo que retrocediera de nuevo unos pocos pasos, y un duro golpe en su abdomen le derribó en el suelo con un gruñido. EunHyuk podría ser pequeño, pero aún era un vampiro con una fuerza sobrenatural. —Mantente alejado de mi pareja, Suga.
—Sí —gimió Suga—. Entendido. Mantener la distancia.
Girando sobre sus talones, EunHyuk golpeó el rostro de Junsu con un dedo.
—Tú.
—¿Sí? —Junsu bateó sus largas pestañas y sonrió de oreja a oreja—. Sabes que me gusta a la intemperie.
Dios, el hombre era incorregible, y sólo una parte tenía que ver con el maldito encantamiento bajo el que estaba. —Levanta.
— Sí, dame órdenes. —Se tomó su placentero tiempo, pero finalmente Junsu se puso de pie—. ¿Qué harás conmigo ahora?
—Voy a encontrar mejores maneras de ocupar esa boca inteligente— respondió EunHyuk, haciéndose eco de las palabras de Junsu de unos días antes. Entonces agarró en un puño el cuello de la camiseta negra de su amante y le empujó hacia adelante, chocando sus bocas en un duro y demandante beso.
Ahogándose en el sabor de su pareja, EunHyuk no supo cuánto tiempo duró el beso, pero finalmente, algo comenzó a cambiar. La boca de Junsu se suavizó, sus músculos se relajaron y su brazo derecho fue alrededor de la cintura de EunHyuk, tirando de él en un apretado abrazo.
—Hey, tú —murmuró Junsu contra los hinchados labios de EunHyuk—. ¿Vienes aquí con frecuencia?
Aún estaba siendo un sabelotodo, pero su tono de voz era juguetón, menos engreído, y había un nivel de emoción en su voz que EunHyuk no se había dado cuenta que había echado de menos hasta que había desaparecido. —Hola de nuevo —susurró.
Junsu levantó la cabeza, mirando a Suga sobre el hombro de EunHyuk.
—¿Hice eso?
—No. —EunHyuk miró de nuevo a su amigo y se rio entre dientes—. Yo lo hice.
—Bueno, estoy seguro de que se lo mereció.
—Lo hizo. Sin embargo, tenemos otros problemas. —Haciendo girar a Junsu, EunHyuk señaló hacia donde MyungSoo aún estaba intentando frotar su polla contra cualquier cosa que se quedara el tiempo suficiente—. ¿Qué hacemos al respecto?
Los otros Kim estaban bien, y EunHyuk asumió que tenía algo que ver con el poder del vínculo de apareamiento. Desafortunadamente, MyungSoo no tenía a su Infinity ahí para levantar el encantamiento. Mientras Junsu le escuchaba explicar todo, sus cejas se elevaron hasta el nacimiento del cabello, y asintió varias veces con la cabeza.
—Tengo una idea. —Sacando el móvil de su bolsillo, marcó rápidamente mientras corría hacia su hermano. Luego presionó el dispositivo en su oreja y esperó varios segundos antes de que una sonrisa iluminara sus rasgos—. Hey, SungJong. Podría utilizar tu ayuda. —Hizo una pausa, presumiblemente para escuchar la respuesta del otro hombre—. No, no, MyungSoo está bien. Sólo necesito que hables con él. Um, intenta decir algo significativo.
Entonces presionó el teléfono en la mano de MyungSoo y le indicó que debía hablar. — ¿Hola? —MyungSoo prácticamente cantó en el teléfono. Bailaba de un pie a otro, aun moviendo las caderas de manera sugestiva mientras escuchaba a su pareja. De repente, la presuntuosa mirada se deslizó de su rostro y se detuvo completamente. El brujo parpadeó varias veces antes de caer hacia adelante, obligando a Junsu a atraparle antes de que cayera al suelo.
—Hey, caro —susurró MyungSoo, la emoción en su voz mientras agarraba el teléfono como una cuerda de salvamento—. Sí, estoy bien. No te preocupes. Pronto iré a casa. Dile a Jaejoong que le amo y dale un enorme abrazo... Sabes que... Sí... Te amo, cariño.
Junsu tomó el teléfono que MyungSoo le tendió y lo guardó en su bolsillo.
—¿Mejor?
—Sí.
—¿Qué dijo?
MyungSoo sacudió la cabeza y comenzó a quitarse la arena de la ropa. —De acuerdo, así que, ¿a dónde vamos desde aquí?
No era su lugar decirlo, pero con sus elevados sentidos auditivos, EunHyuk había escuchado cada palabra. Las reconoció como las mismas palabras que Junsu había pronunciado la noche en que se habían reclamado. Aunque aún no sabía lo que significaban, entendía la importancia. Sin embargo, si MyungSoo quería mantener la conversación en privado, EunHyuk lo respetaría.
—Este es el asunto —respondió ZiTao a la pregunta de MyungSoo cuando apareció al lado de EunHyuk—. No sé cómo deciros esto, pero creo que estamos aquí.
—Aquí no hay nada —argumentó MyungSoo—. Esto no puede estar bien.
—No aquí. —ZiTao señaló hacia sus pies—. Ahí. —Su brazo se levantó de manera que estuvo señalando directamente hacia la mitad del lago—. Bajo el agua.
CAPITULO 11


Al final resultó que ZiTao tenía razón. Junsu no estaba deseando saltar a las frías aguas, pero tampoco veía otras alternativas. —Esto es de locos.
—Hicimos la magia —le recordó ZiTao—. Eso es todo.
De hecho, habían hermanado su magia, enviando pulsos en busca de cualquier energía inusual. Todo lo que había rebotado hacia ellos –y fueron rebotes malditamente grandes– indicaba que lo que buscaban estaba en el fondo del oscuro lago.
Eso también explicaba por qué sólo él y sus hermanos habían sido afectados por los encantamientos de protección. Nadie más que un brujo podía alcanzar el círculo oculto sin ahogarse, de manera que no había motivos para protegerse contra los humanos u otro tipo de paranormales. Si no fuese por la ayuda de sus amigos y parejas, probablemente los Kim nunca habrían llegado tan lejos. Desafortunadamente, no tendrían más remedio que continuar solos a menos que alguien encontrara una solución rápidamente. La última hora y media se había pasado discutiendo posibles opciones e intentando encontrar un camino alternativo hacia el escondite que no excluyera a más de la mitad de su equipo. Principalmente, habían hablado sin llegar a nada, y nadie había sido capaz de idear otro curso lógico de acción.
El tiempo que les había llevado sacarles a él y sus hermanos de los encantamientos había tomado buena parte de la noche. El descenso por el lateral del acantilado también había tomado buena parte de su tiempo. Apenas quedaba más de una hora hasta medianoche, y si iban a ir solos, necesitarían el poder de la hora de los brujos si tenían la esperanza de salir con vida. Junsu no podía estar seguro de cuántos brujos les esperaban debajo del lago, pero a juzgar por el nivel de energía saturando el área, tuvo que asumir que eran ampliamente superados en número. Él y sus hermanos eran los más poderosos de su clase, incluso más fuertes juntos, pero tenían sus límites. Eso tampoco significaba que los otros brujos fuesen débiles, y ser superados por sólo un pequeño número podría ser fatal.
—¿Simplemente vais a zambulliros en el agua, nadar hasta el fondo y esperar lo mejor? —EunHyuk lanzó las manos al aire y se mofó—. Mira, puede que no sepa mucho sobre magia, pero sé algo sobre respirar. No hay manera de que esos brujos estén escondidos ahí abajo en esas minas de sal.
—Oh, están ahí abajo —aseguró Junsu a su pareja—. Crear un hechizo barrera para mantener el agua fuera es magia muy elemental. Es como inflar un globo y entrar en él. —Era un hechizo que incluso un brujo principiante podía lanzar—. Tiene que haber un camino al interior, casi como una puerta.
—Cierto —añadió ZiTao pensativamente mientras comenzaba a pasear por la orilla—. Tiene que haber un camino al interior, y no querrían arrastrar prisioneros a través del agua para llevarles allí. —Sostuvo ambas manos delante de él, agitándolas por el aire en movimientos lentos y circulares.
—Exactamente —intervino Taehyun, uniéndose a ZiTao cerca del agua y agitando sus propias manos atrás y adelante—. Tiene que ser de fácil acceso, pero no tan fácil que cualquiera pueda encontrarlo.
La metafórica bombilla se iluminó, y Junsu juró que incluso escuchó un ding. Sin embargo, había mucho terreno para cubrir, y el tiempo parecía estar pasando dos veces más rápido de lo que debería. —Que todo el mundo se disperse —ordenó—. Quedaos cerca del agua y buscad cualquier cosa que se sienta fuera de lugar. Podríais no ver nada, pero deberíais sentirlo.
Nadie discutió o se detuvo a cuestionar sus órdenes. Dispersándose en abanico alrededor del lago, los hombres se arrastraron por la arena, imitando a Taehyun y ZiTao mientras levantaban las manos frente a ellos como si buscaran el interruptor de la luz en una habitación oscura. Incluso los Wu merodearon por la noche, gruñendo y avanzando en sus formas cambiadas.
Maldición, esos werelobos eran enormes.
—Hey, chicos —llamó Suga desde varios cientos de metros de la orilla—. Creo que encontré algo. —Incluso desde la distancia, Junsu pudo ver claramente la sonrisa de satisfacción en el rostro del vampiro. Tenía los brazos cruzados sobre su pecho y se inclinaba hacia un lado, aparentemente apoyado en el aire.
—Lo encontramos —dijo EunHyuk mientras corría hacia Suga—. ¿Cómo entramos?
—Para este tipo de hechizo, normalmente hay alguna clase de contraseña, una palabra o frase.
—O un amuleto —añadió ZiTao cuando se detuvieron—. Es como el anillo decodificador secreto sólo para los miembros del club.
No sería imposible atravesar la barrera sin un talismán, pero seguro que tampoco sería fácil. Teniendo la esperanza de una solución más sencilla, Junsu y sus hermanos recitaron de un tirón cientos de diferentes palabras y frases en una docena de idiomas diferentes. No fue una sorpresa que ninguno funcionara. Nada había sido fácil hasta ese punto. Junsu no sabía por qué alguno de ellos pensaba que las cosas de repente comenzarían a cambiar a su favor.
—¿Cómo funcionan los amuletos? —Bendito EunHyuk, estaba intentando pensar de manera racional y mantener su ingenio, pero Junsu prácticamente podía ver el pánico burbujeando bajo la superficie.
Sí, se les estaba acabando el tiempo. Sí, tenían que encontrar un camino y rápido. Sin embargo, nada era más importante para él que su pareja. Tirando a EunHyuk a sus brazos, acunó la parte posterior de la cabeza de su compañero y besó su sien. —Vamos a estar bien —susurró—. Sé que parece que estamos dando palos de ciego, pero realmente todo va a estar bien.
Relajándose de manera visible, EunHyuk se fundió en él durante un momento antes de tomar una profunda respiración para recomponerse. —Tienes razón, y estoy bien. —Su sonrisa era un poco vacilante, pero la mirada en sus ojos ya no era tan frenética—. Ahora, ¿sobre esos amuletos?
—Normalmente es una piedra —respondió MyungSoo—. Cada miembro dona una parte de su esencia para atar el hechizo. La idea es que todo el mundo tiene que sacrificar algo para ser capaz de entrar.
—Sacrificio —murmuró EunHyuk—. Cuando dices una parte de su esencia,¿quieres decir sangre?
MyungSoo se encogió de hombros. —Sí, normalmente es una gota de sangre.
Sus colmillos se alargaron brillando a la luz de la luna, y EunHyuk elevó el pulgar hacia su boca para perforar la piel con la punta de su canino. Luego dio un paso hacia adelante, pasando más allá de los otros para untar su ofrenda contra la invisible pared que bloqueaba su entrada. Era un buen plan, y Junsu estaba orgulloso de su hombre por pensar en ello.
Fue una lástima que no sucediera nada.
—Los hechizos de protección sólo os afectaron a vosotros. —SeungYoon asintió con la cabeza para indicar a cada Kim— Quizás haya una razón para eso más allá de lo obvio.
Eso sonaba extrañamente inquietante para Junsu. Si el líder estaba diciendo lo que Junsu pensaba que estaba diciendo, eso significaba que sus enemigos no sólo les estaban esperando, sino que los Kim había sido dirigidos aquí.
—Lieveling —levantó la mano hacia EunHyuk, la palma hacia arriba, mientras miraba fijamente los afilados colmillos de su pareja—. Una pequeña ayuda, si pudieras.
Seguro, podría utilizar la daga enfundada en su cadera, pero EunHyuk necesitaba la adicional fuerza que su sangre podía proporcionar antes de que entraran a lo desconocido. Levantando la palma de la mano de Junsu hacia su boca, EunHyuk le miró fijamente a los ojos mientras mordía la parte carnosa debajo del pulgar con el mayor cuidado. No tomó mucho, pero fue suficiente para satisfacer a Junsu. Cuando su amante se alejó, miró fijamente los pinchazos gemelos y asintió con la cabeza.
—Casi tengo la esperanza de que esto no funcione. —Aparentemente, EunHyuk también había entendido la implicación de la declaración de SeungYoon.
—No podemos volver atrás.
Todos habían hecho un juramento para proteger a los más pequeños, débiles e indefensos. Esos brujos habían abusado de su poder, aborreciendo el regalo que la naturaleza les había dado y manipulándolo en algo oscuro y vil. Demasiados inocentes habían sido heridos, demasiadas familias destrozadas, y nada cambiaría si alguien no se levantaba contra ellos.
Aproximándose al mismo tramo de costa en el que EunHyuk había estado antes, Junsu encontró la superficie bajo la palma de su mano fría y calmada. Casi se sentía como el cristal, pero extrañamente flexible, como uno de esos paquetes de gel médico. Mientras untaba su sangrante apéndice a través de la invisible barrera, sintió ceder la resistencia, permitiéndole empujar su mano al otro lado de la abertura.
No hubo cambios en el área circundante aparte de un aro vertical distorsionado de aire ondulando donde había estado la superficie sólida. Ver el lago a través del oscilante círculo de viento emborronaba un poco el paisaje, pero Junsu aún podía ver claramente las aguas. Lo que no podía ver era la parte de su mano que empujaba a través de la barrera, produciendo la ilusión de su brazo ahora terminaba en su muñeca. Si el hechizo de protección podía ser deshecho por la sangre Kim, eso significaba que había sido lanzado y atado utilizando sangre Kim. En algún lugar más allá del flotante vórtice muy probablemente hambriento, golpeado y sedado como él y Mark habían estado, uno de sus hermanos esperaba ser rescatado.
Realmente ahora no había vuelta atrás, pero el peor miedo de Junsu había sido confirmado.
No sólo habían sido dirigidos a este punto, utilizando su propio exceso de confianza para manipularles, sino que ahora estaban entrando voluntariamente a una trampa.

CAPITULO 12



Ser un híbrido de mil años de antigüedad venía con un montón de ventajas, y el Líder SeungYoon estaba bien versado en utilizarlas para su propio beneficio. Tener un batallón de Ejecutores a sus órdenes probablemente tampoco viniera mal. Diez minutos después de que Junsu hubiera eliminado la barrera, SeungYoon estaba finalizando los arreglos con una manada de werelobos de Las Vegas para proporcionar refuerzos.
Desafortunadamente, les llevaría cerca de una hora a los Ejecutores prepararse y viajar hacia la localización y no había tiempo para esperar. Alguien tendría que reunirse con ellos a su llegada para informarles sobre la situación. Aunque varias personas fueron nominadas por sus parejas, incluyendo EunHyuk, nadie levantó la mano para ser voluntario. Después de otros diez minutos de súplicas, negociación y órdenes por parte de Taehyun, finalmente SeungYoon estuvo de acuerdo en quedarse atrás y esperar a los refuerzos. Además, había sido decidido que Gideon también se quedaría atrás –para gran disgusto del Ejecutor– para proteger a SeungYoon si algo sucediese. Ya que el Líder SeungYoon era la persona más importante e influyente en su grupo, eso tenía sentido, y esta vez EunHyuk se mantuvo firme al lado de Taehyun.
Por supuesto, Junsu había hecho todo lo posible para convencer a EunHyuk de que también se quedara con el líder, pero eso no iba a suceder. Había sabido de los peligros cuando había dejado Snake River, y estaba preparado para atravesar fuego por su pareja. Más allá de su inquebrantable lealtad y necesidad de proteger a Junsu, desmantelar esta amenaza era lo correcto. Podía no ser un guerrero. Quizás no fuese valiente o heroico. Sin embargo, EunHyuk aún podía ser un activo, y tenía toda la intención de llegar hasta el final. Caminar a través del ondulante aro de aire se sintió como ser empapado en agua helada e inmediatamente entrar en una tela de araña, pero el malestar se disipó una vez que hubo pasado completamente la barrera rota. Parte de él había esperado seguir directamente hacia el lago. Parte de él lo hubiera deseado.
Las minas de sal que estaban abandonadas y olvidadas en el fondo de Lake Mead le pusieron los pelos de punta. El túnel que se extendía ante él era oscuro, poco acogedor y con energía propia. Presionando una mano en las rocas a su derecha, EunHyuk juró que incluso podía sentir respirar a las paredes.
—¿Junsu?
— Estoy en ello, cariño. —Los dedos de Junsu frotaron la pequeña espalda de EunHyuk y un momento más tarde, el túnel fue iluminado con una brillante y ambarina luz.
EunHyuk sólo sonrió y sacudió la cabeza. Nunca entendería la magia. La brillante esfera que descansaba en la palma de la mano de su compañero no era más grande que una pelota de golf, ni lo suficientemente grande para crear la cantidad de luz que producía. Sin embargo, al menos ya no estaba dando tropezones a través de la oscuridad. Las paredes se juntaban cada vez más mientras seguían avanzando hasta que todo el mundo se vio obligado a caminar en fila india por el destartalado pasillo con Kris  guiando el silencioso ataque. Rodeado por cuerpos calientes o rocas frías, EunHyuk se sintió enjaulado, como si estuviera siendo conducido por una rampa hasta el matadero.
El aire se hacía pesado y grueso, y cada inhalación era más dificultosa que la anterior. Se retorció y agitó, sacudiendo los brazos o frotándose la nuca. Era la sensación más extraña, no como si algo se estuviera arrastrando sobre él, sino como si su propia piel se estuviera moviendo.
—Tranquilo —le susurró Junsu—. Sólo es un hechizo. Calma tu mente.
Relájate. Pasará en un minuto.
No fue una petición fácil de cumplir, pero EunHyuk hizo todo lo posible para cesar el frenesí de sus pensamientos. Unos cien metros más allá del túnel, y su dedicación le recompensó con una bocanada de oxígeno limpia y fresca. Ahora que ya no temía sofocarse, fue mucho más fácil nombrar lo que le molestaba.
—Está demasiado silencioso. —Aparte de los amortiguados sonidos de sus pasos y el crujido de rocas bajo sus botas, las minas estaban completamente silenciosas. No había esperado que los brujos estuvieran celebrando una fiesta de fraternidad, pero incluso una silenciosa conversación debería haberse transmitido y hecho eco. Sin embargo, a pesar de su sensibilidad auditiva, EunHyuk no pudo detectar otros seres vivos dentro del laberinto submarino—. No escucho a nadie.
—Están aquí —le aseguró Junsu. Presionando un dedo en sus labios, asintió una vez con la cabeza y cerró su otra mano, extinguiendo la bola de luz y sumiéndoles en la oscuridad total.
Un giro a la izquierda, uno a la derecha, una pendiente gradual alrededor de una curva inclinada, andaban con dificultad, y EunHyuk estaba comenzando a pensar que estaban caminando en círculos. Girando la cabeza hacia un lado, tuvo la intención de preguntar a Junsu lo que estaba pasando, pero el dedo de su pie atrapó un pedazo grande de roca caída y fue propulsado hacia adelante con un bajo gruñido. Afortunadamente, no cayó en el lodo, pero varias cosas habían sucedido en los meros segundos que le había llevado encontrar el equilibrio. Un sonido sordo resonó detrás de él, seguido por Junsu gritando su nombre. Más golpes siguieron, aunque parecían lejanos y huecos. Fue el pánico y terror en el tono de voz de su pareja lo que hizo que sus entrañas se acalambrasen, y habría dado cualquier cosa por ser capaz de ver.
Un latido de corazón más tarde, la voz de su madre sonó en sus oídos, recordándole ser cuidadoso con lo que deseaba, y ella tuvo razón como siempre. Cientos de linternas flotantes cobraron vida como una sola donde flotaban cerca del abovedado techo de una habitación cavernosa. Siseando a través de sus dientes, EunHyuk dejó caer la cabeza y cerró los ojos con fuerza, cegado momentáneamente por las luces brillantes encima de él.
Los segundos pasaban como horas mientras esperaba que su visión regresara y los puntos dejaran de bailar delante de él. Una vez que fue capaz de enfocar de nuevo, casi deseó seguir estando ciego. Al menos veinte rostros sonrientes le miraban fijamente. Vestidos con túnicas de color rojo sangre, los extraños se reunieron en el centro de la cavernosa habitación, aparentemente tranquillos como si nada fuera de lo normal estuviera sucediendo. Más inquietantes que las posturas tranquilas y silenciosas de sus enemigos eran las enormes jaulas de acero suspendidas del techo por largas y gruesas cadenas. Encarcelados dentro de cada una de las seis jaulas estaban los niños con los ojos como platos con rostros pálidos y sucios. Tres jaulas más se alzaban en improvisadas mesas a lo largo de la pared curva, cada una conteniendo hombres y mujeres, adultos que no parecían menos aterrorizados que los niños por encima de ellos.
—¡EunHyuk! ¡EunHyuk! —Junsu gritaba su nombre una y otra vez. Aunque el sonido era suave y distorsionado, la voz del brujo había perdido algo del anterior frenesí. Ahora, sólo se escuchaba enojado.
Sin estar seguro de cuántas más sorpresas podría soportar, EunHyuk echó una vacilante mirada sobre su hombro y casi lloriqueó cuando se encontró a los cuatro Kim atrapados detrás de otra barrera invisible. Los rasgos de Junsu estaban retorcidos en una máscara de pura rabia, transformando su hermoso rostro en algo de pesadilla. El sello que le mantenía atrapado dentro del corredor se estremeció y pulsó bajo el persistente golpeteo de los puños de Junsu, y EunHyuk imaginó que una vez que su pareja fuese libre, habría un infierno que pagar. ZiTao también llamaba a su pareja, pareciendo más asustado que enojado mientras arañaba la invisible pared. Sin embargo, Kris sólo se veía aliviado de que ZiTao estuviera atrapado de manera segura detrás de la barrera.
Aún había mucho que no entendía acerca de las leyes relativas a la magia, pero EunHyuk no era idiota. No era una coincidencia que él, Suga y los werelobos hubieran sido sacados de ese túnel. Estaban destinados a ser separados de los Kim, y EunHyuk imaginó que funcionaba en ambos sentidos. Los Kim no podían cruzar a la habitación, mientras que EunHyuk y los otros no podían salir.
Esencialmente, todos estaban atrapados.
Si eso no era suficientemente malo, la inquietante sensación de una muerte segura se apoderó de él, llevándole a la compresión de que el plan había sido diseñado de esta manera. Estaba destinado a morir. Junsu estaba destinado a observar la escena que se desarrollaba ante sus ojos, atormentado por el hecho de que no podría hacer nada para evitarlo.
—Bueno, esto va a ser un lío —anunció Suga cuando sacó una de las dagas de su cinturón.
Esa era una manera de decirlo. EunHyuk habría elegido algo más adecuado como "carnicería", pero discutir sobre la frase no cambiaría el resultado. Los werelobos estaban gruñendo y chasqueando sus impresionantes mandíbulas, rondando de un lado a otro entre EunHyuk y los brujos con túnicas rojas. Claramente, estaban ansiosos por comenzar. Sacando su propia daga de la cadera, EunHyuk agarró el mango hasta que sus nudillos se pusieron blancos y sus dedos comenzaron a doler. Así no era como se suponía que las cosas tenían que haber sucedido, pero si iba a morir de todas maneras, al menos podría morir luchando.
Las sonrisas antagonistas nunca fallaban cuando veinte brujos sacaron espadas doradas y plateadas de sus vainas, inclinándolas de manera burlona en dirección de los werelobos. —Tsk, tsk. —El brujo que se alzaba de manera prominente a la cabeza de su pequeño ejército chasqueó la lengua y se alejó del grupo—. Parece que alguien ha dejado al perro sin correa. Realmente tu pareja debería ser más cuidadoso.
Fácilmente era el hombre más grande de la habitación, elevándose por lo menos veinte centímetros por encima de EunHyuk. Bajo la flotante túnica, sus hombros parecías anchos y su cuerpo voluminoso, creando una imagen poderosamente intimidante. Moviendo su oscuro cabello sobre un hombro, se echó a reír sin reservas, disfrutando claramente de la creciente rabia de Kris.
Girando una mano hacia un lado, hizo aparecer una brillante bola de luz entre sus dedos, muy parecida a la que Junsu había creado antes. Luego movió la muñeca, enviando el chisporroteante orbe a través de la habitación donde pasó junto a la oreja de EunHyuk, y se dirigió directamente hacia ZiTao .
Probando su anterior teoría, la luz no penetró en la barrera, pero en su lugar, rebotó en las paredes y techo antes de finalmente explotar cerca de una de las jaulas. Los aterrorizados gritos de los niños le rompieron el corazón, pero la fría risa del líder del círculo sólo alimentó su determinación de ponerle un final a la indigna existencia del hombre. Sin embargo, Kris parecía estar adoptando un enfoque diferente de la situación. Aparentemente la amenaza a su pareja había hecho cortocircuito en su cerebro, enviándole a una espiral de furia. Sin ninguna señal o aviso, sin dar ninguna indicación de que estuviera a punto de moverse, el werelobo se lanzó hacia el líder del círculo con sus colmillos descubiertos.
De ese acto nació el completo caos. Bolas de fuego, relámpagos e incluso agua azotaban alrededor de la habitación, echados y desechados sin cuidado alguno por los brujos vestidos con túnicas. Alguno eligió abandonar el uso de la magia en favor de espadas o dagas, cortando el aire mientras cargaban con temibles gritos de batalla.
Sí, EunHyuk estaba asustado, pero cuando se enfrentó a su propia mortalidad, el instinto se hizo cargo, convirtiéndose en su más poderoso aliado. Agachándose bajo el brazo de un brujo, se giró con gracia sobre los dedos de sus pies, pateando su pierna derecha para derribar a otros dos hombres. Las rebotantes esferas y los chorros de luz de los conjuros lanzados eran más difíciles de esquivar y parecían venir de todos los sitios, pero EunHyuk pronto se dio cuenta de que tampoco eran muy precisos. Kris nunca alcanzó a su objetivo, habiendo sido interceptado por tres miembros más pequeños del grupo. Luchó de manera feroz, golpeando con sus garras y rechinando los dientes, pero cada vez que derribaba a un brujo, dos más se apresuraban a defender a sus camaradas. A los hermanos de Kris tampoco les iba mucho mejor, y estaba claro que todos estaban agotados mientras luchaban por evitar los ataques.
Espadas chocaban entre sí y chipas volaban cuando Suga se batió en duelo con una bruja pelirroja sólo la mitad de su tamaño. La pequeña mujer se burlaba, bailando fuera de su alcance antes de volver a la carga con la obvia intención de clavar en Suga el extremo de su hoja. Quizás se creyera a salvo porque era una mujer, pero había sobrestimado gravemente la compasión de Ejecutor, así como su alcance más largo. Cuando se burló y regresó una vez más, Suga le dio una patada en la cabeza, dejándola fuera de juego. Sin embargo, el hombre realmente era honorable. En lugar de perforar su corazón con la espada una vez que cayó, simplemente pasó por encima de su cuerpo boca abajo para enfrentarse con su siguiente oponente.
EunHyuk perdió la pista de todo el mundo después de eso. Estaba demasiado ocupado intentando mantener la cabeza firmemente unida a sus hombros. En una pelea justa, se sentía seguro de que pudiera mantenerla. Desafortunadamente, había varias cosas que no eran justas en esta guerra. Él y sus amigos no tenían magia, como el brujo que actualmente le estaba aplastando su tráquea con una mano invisible a varios metros de distancia, fue rápido en recordarse. También eran superados en número, algo de lo que fue consciente por la aparición de otro brujo corriendo hacia él con una espada levantada sobre su cabeza.
Por el rabillo del ojo, EunHyuk vio una raya de color rojo volar por el aire, e hizo una mueca cuando escuchó el crujido que hizo la mujer cuando golpeó contra la pared. Un penetrante aullido estalló sobre la cacofonía del ruido pero se apagó rápidamente, y EunHyuk sólo pudo adivinar qué werelobo había caído. Una sola lágrima cayó por su mejilla, pero EunHyuk no lloraba por él. No tenía miedo a la muerte. Su tristeza era por Junsu, por la agonía que esto le causaría.
El destino les había creado como dos y luego les había hecho uno. Sin embargo, parecía que no importaba cuántas veces se encontraran uno al otro, nunca estaba destinado a ser.
Los sonidos de la habitación se desvanecieron, dejándole en un lugar oscuro y tranquilo donde una bobina con lo más destacado de su vida dominó todos sus sentidos. No debería haberle sorprendido que pensara que había llevado una vida muy larga –dos, en realidad– la mayor parte de sus mejores recuerdos involucraban a Junsu. No hablaba bien de su participación activa en la vida, pero el momento de claridad tuvo un profundo impacto, basando sus creencias en su núcleo. Todo lo que había hecho, lo que no había hecho o lo que había contenido no fue para proteger a Junsu. No era porque su pareja fuese demasiado débil o frágil para salir adelante. Lo había hecho porque él era demasiado débil, estaba demasiado asustado para permitirse ser vulnerable. No era que no creyera en el amor. Era algo bonito que le gustaba decirse a sí mismo para proteger su corazón.
La presión contra su tráquea aumentó hasta que su visión comenzó a difuminarse y pulsar en los bordes. Mantenido inmóvil por el hechizo cortando el oxígeno, sólo pudo observar al segundo brujo saltar en el aire, cayendo hacia él en un elegante arco con su hoja posicionada para el máximo daño. Intentar proteger su corazón de Junsu había sido un esfuerzo infructuoso. Su amante le pertenecía como ningún otro jamás lo había hecho, había atrapado su corazón e invadido su alma. Una vez que finalmente fue capaz de admitirlo a sí mismo, las compuertas se abrieron, ahogándole bajo un tsunami de emociones.
—Te amo, Junsu. —No sabía si funcionaría, dudaba mucho que lo hiciera, pero empujó la idea a su pareja con cada pizca de su menguante fuerza. Luego cuadró los hombros, enderezó su columna vertebral y se enfrentó con valentía a su inminente muerte.
CAPITULO 13



—Te amo, Junsu.
Jadeando cuando las palabras que había deseado escuchar durante tanto tiempo se deslizaron en su mente, Junsu pensó que su corazón se rompería en un millón de sangrientos pedazos. Pateó y gritó, golpeó sus puños contra la inamovible barrera mientras se reprendía por ser un inútil pedazo de mierda. Había dirigido a su pareja a esto, y ahora, no podía hacer nada excepto maldecir a los dioses mientras veía morir a su pareja, de nuevo.
La hoja dorada resplandecía ante la luz emitida por las linternas sobre sus cabezas mientras cortaba el aire en dirección al cuello de EunHyuk. Junsu gritó por su pareja, gritó el nombre de EunHyuk en la punta de sus pulmones hasta que temió que su garganta sangrara.
Emergiendo de la maraña de cuerpos asediados, uno de los werelobos voló por el aire, su boca abierta y caninos apuntando a la cabeza de hijo de puta que mantenía inmóvil a EunHyuk. No fue una vista bonita y Junsu supo que la imagen de toda esa sangre siempre estaría grabada a fuego en su memoria. Bajo diferentes circunstancias, podría haberle importado.
El ataque liberó a EunHyuk del hechizo de retención, y se derrumbó en el suelo sólo un milisegundo antes de que la espada aterrizara donde había estado su cuello. Fue un fallo tan cercano que un mechón de cabelló flotó en la brisa, separado de su cabeza por el filo de la hoja. El alivio de Junsu duró poco tiempo cuando se dio cuenta que el brujo enemigo había aterrizado de pie, preparado con su siguiente movimiento mientras EunHyuk estaba arrodillado en el suelo, tosiendo y con arcadas mientras jadeaba por respirar. Sin embargo, una vez más, Kris demostró ser el héroe que Junsu no podía ser, derribando al brujo con la suficiente fuerza para enviarles a ambos contra la pared de piedra con un repugnante chasquido.
De alguna manera, Junsu no pensaba que el cabrón con la espada se alejara.
—¡No! —El espeluznante grito de ZiTao envió un escalofrío por la columna vertebral de Junsu—. ¡Kris!
El werelobo se desplomó a su lado, su pecho subiendo y bajando en cortas y superficiales ondas. Cada respiración parecía más laboriosa que la anterior, y un río de sangre formó un charco bajo él, fluyendo libremente de la herida de la espada justo bajo su caja torácica. Entonces, con una triste y persistente mirada a ZiTao, Kris tosió dos veces, se derrumbó en el suelo y exhaló su último aliento. Junsu no tenía palabras. No había nada que pudiera decirle a su hermano que le trajera cualquier tipo de consuelo para una pérdida tan trágica. Aún quedaba esperanza, pero había tantas cosas que podían salir mal. Por esa razón, resistió el impulso de darle a ZiTao esa falsa seguridad.
Algo le dijo que su hermano no le escucharía de todos modos. El viento se levantó, rugiendo a través del túnel y azotando contra ellos. Hubo una energía, un crujido de algo vivo y poderoso que les rodeó, y Junsu no tuvo que buscar mucho para encontrar la fuente de la energía.
ZiTao estaba canalizando su dolor en una furia devoradora, y cuanto más difícil respiraba, más violentamente chocaba el viento contra ellos.
—Le mataré —juró ZiTao.
Un codo en el estómago por parte de Taehyun hizo que Junsu cerrara la boca en lugar de informarle a ZiTao que el hombre del que quería vengarse ya estaba muerto. —¿Sientes eso? —preguntó Taehyun. Había una sonrisa en su tono de voz, una pequeña sonrisa pervertida y engreída—. Chicos, creo que Cenicienta ha abandonado el baile.
Lo que había confundido como una reacción a la ira de ZiTao en realidad fue un aumento de su propio poder, indicando que la hora de los brujos había comenzado. Con la mitad de sus enemigos muertos o inconscientes, y la otra mitad heridos y exhaustos, no iba a ser una verdadera pelea, pero Junsu no estaba interesado en el juego limpio.Con un resonante grito, ZiTao lanzó ambas manos delante de él, golpeando contra la barrera protectora y desintegrando completamente el escudo. Después de eso, tomó aproximadamente cuatro minutos y medio para que terminaran la pelea. Sin embargo, no fue tan satisfactorio como Junsu había esperado. Infiernos, ni siquiera habían tenido que ensuciarse las manos.
De pie hombro con hombro, lanzaron sus hechizos y encantamientos, atando a sus enemigos con facilidad y apretándoles con ataduras aplastantes e invisibles hasta que los idiotas se desmayaron del dolor. Una vez que la amenaza fue neutralizada, ZiTao corrió al lado de su amante, acunando suavemente su cabeza mientras le acariciaba y arrullaba.
—Está bien, amor. Vas a estar bien. —ZiTao continuaba hablando, dejando que las lágrimas fluyeran desenfrenadas por sus mejillas.
—ZiTao... —Comenzó MyungSoo aplacando el tono de voz.
—¡No! —Sacudiendo la cabeza violentamente de manera que su oscuro cabello golpeó alrededor de su rostro, ZiTao se negó incluso a mirar al mayor de sus hermanos—. No está muerto. Va a estar bien. Ya lo verás.
La imagen era desgarradora, pero Junsu aún mantenía la esperanza de que el vínculo de Kris con ZiTao le salvara. Decidiendo que su presencia no sería bienvenida, Junsu se alejó de su mellizo y se apresuró a encontrar a su propia pareja.
EunHyuk estaba caído en el suelo, inmóvil, y el pánico se apoderó de Junsu como un rayo en su pecho. —¿EunHyuk? — Cruzando la habitación como un torbellino, empujó a los Ejecutores rodeando a los prisioneros, quitándoles de su camino sin ningún pensamiento en mente excepto alcanzar a su amante.
A pocos pasos de su objetivo, se detuvo de golpe cuando Suga apareció al lado de EunHyuk y le ofreció su mano, poniendo al vampiro de pie con una risita.
—Lo hiciste bien, ángel. Me diste un susto de muerte durante un minuto, pero lo hiciste bien.
—¿Qué fue eso? —No veía razón alguna para que otro hombre llamara a su Infinity de una manera tan íntima. Manteniendo ambas manos a nivel de la cadera, canalizó su energía en la punta de sus dedos, sonriendo cuando la electricidad chisporroteó y crujió sobre su piel—. ¿Te importaría repetir eso?
Suga sacudió la cabeza una vez y levantó sus manos frente a él. —Nop.
Estoy bien.
—Junsu, esto no es lo que tú...
Junsu silenció a su pareja con sólo una mirada. —Ven aquí, lieveling.
Liberando la energía de sus manos, tiró a EunHyuk en sus brazos, apretujándole para reclamar sus labios. No tenía colmillos para morder a su amante como un vampiro, ni aroma para saturarle como un werelobo, pero marcaría a su pareja de la única manera que sabía, con un abrasador beso diseñado para marcar la misma alma de EunHyuk.
—Estuviste asombroso —susurró—. Estoy orgulloso de ti. —Entonces dejó que el tono grave se filtrara en su voz y entrecerró los ojos—. Si incluso sugieres venir conmigo en otra misión de nuevo, enrojeceré tu culo y te ataré a la cama.¿Entiendes?
—¿Promesa? —EunHyuk batió sus pestañas mientras sus ojos bailaban con malicia.
—Mmm, promesa. —Inclinando la cabeza, Junsu frotó sus narices y suspiró—. Te amo, EunHyuk. Sin embargo, creo que me quitaste diez años de vida.
—No era como si hubiera planeado que sucediera algo como esto.
—No me importa.
—No estás siendo razonable.
—Probablemente.
EunHyuk soltó un bufido de manera dramática y rodó los ojos.
—¿Qué voy a hacer contigo?
—Ámame —sugirió EunHyuk.
—Lo hago. —Junsu presionó sus labios en una fina línea, y debió haberse dado cuenta de lo que había dicho, porque sus ojos se agrandaron de manera casi cómica. Sin embargo, Junsu tuvo que darle crédito. En lugar de desmoronarse, EunHyuk tragó dos veces, humedeció sus labios, y presionó la palma de su mano en la mejilla de Junsu—. Eso no era lo que pretendía decirte, pero no cambia la verdad. Te amo, Junsu.
—Lo sé.
—¿Lo sabes? ¿Eso es todo lo que tienes que decir? ¿Lo sabes?
—¿Qué más quieres que diga? Lo dije al principio. Debería ser tonto para decirlo de nuevo. Entonces estaríamos aquí de pie toda la noche en un eterno círculo de "te amo". —Dios, adoraba a este hombre, y se quedaría ahí de pie toda la noche diciéndole a EunHyuk cuánto, pero era demasiado divertido burlarse de él—. Ahora, no sé tú, pero yo tengo mejores cosas que hacer. Suga, no te muevas.
—Sólo iba a ayudar a los otros Ejecutores.
—En un minuto. —Junsu quería escuchar más sobre esa palabra cariñosa— ¿Desde cuándo EunHyuk se convirtió en tu Ángel?
—Tío, no es así. Sólo es una broma, como un estúpido apodo. Eso es todo.—Suga se veía como si estuviera frente a un pelotón de fusilamiento en ese momento—. No es nada. En serio. No sucederá de nuevo.
EunHyuk gimió y se frotó ambas manos sobre su sudoroso rostro. —Estuvimos saliendo hace unos tres años, y utilizo el término "salir" holgadamente. Duró poco más de un mes, y fue raro y embarazoso. En serio, eso es todo lo que hay que contar.
Había dos opciones viables. Junsu podía aceptar que su pareja no había sido un monje antes de que se conocieran, y no tenía derecho a entrometerse en el pasado de EunHyuk. La otra opción era doblar a Suga por la mitad hasta que pudiera lamer su propio culo. Aunque la última era más atractiva, no era necesario. Ver a Suga como una amenaza para su relación era de chiste.
—¿Suga?
—¿Sí?
—Vete.
—Hecho. —Suga no perdió tiempo en cruzar la habitación para ayudar a reunir a los prisioneros.
—¿No estás enojado? —Chupando su labio inferior entre los dientes, EunHyuk se acercó más, frotando su mejilla contra el cuello de Junsu.
—No, no estoy enojado. —Un poco celoso quizás, pero lo superaría. Además, era el único que había sido capaz de capturar el corazón de EunHyuk, y eso era el verdadero premio—. Sin embargo, quizás no me vayas a contar sobre otros exnovios.
—¡Junsu! —MyungSoo le llamó desde el hueco que albergaba las jaulas de los prisioneros—. Taehyun, tú también.
Los Ejecutores de la manada local que no estaban escoltando brujos a la superficie estaban ocupados convenciendo a los niños en las jaulas. Era una imagen extraña ver a hombres tan grandes intentando parecer pequeños y menos intimidantes mientras susurraban, murmuraban y ponían caras bobas. Los Ejecutores, werelobos en particular, tenían una reputación de ser duros e insensibles. Obviamente, eso estaba lejos de la verdad.
El mundo paranormal con frecuencia estaba en desacuerdo con las diferentes razas que luchaban por el poder y la dominación. Sin embargo, en tiempos difíciles, todos se unían por un interés común. Había un lugar especial al otro lado reservado para aquellos que abusaban de niños, y parecía como si cada persona deambulando sobre las minas estuviera de acuerdo en que era el destino perfecto para los brujos responsables de esta atrocidad.
—Vamos. —Junsu le hizo un gesto a EunHyuk para que le siguiera a través de la multitud hasta donde MyungSoo estaba de pie esperando con sus brazos alrededor de los hombros de uno de los cautivos. Aunque el hombre estaba de espaldas a ellos, Junsu tenía una buena idea de quién era—. JB.
—¿Tu hermano? —EunHyuk se apresuró detrás de él, corriendo para seguir los largos pasos de Junsu—. ¿El mellizo de Mark? ¿El único que puede ver el futuro?
—Tienes razón en las tres preguntas. —Llegando al lado de MyungSoo, Junsu contuvo la respiración, esperando que JB se diera la vuelta y le enfrentara antes de tirar a su hermano en un gran abrazo—. Hey, enano. —El chico no era más grande que Mark, pero parecía estar en mejores condiciones de salud. Un poco pálido y delgado, pero por lo demás, parecía ileso.
—Sabía que vendríais —respondió JB en su tranquilo y musical tono de voz—. ¿Qué os tomó tanto tiempo? —Entonces se apartó de Junsu y rodeó a EunHyuk con sus brazos—. Vosotros dos vais a ser muy felices juntos. No terminará como la última vez, EunHyuk. No tienes que tenerle miedo al futuro.
Junsu no pudo evitar reír ante la aturdida mirada en el rostro de su amante.
—No te preocupes, lieveling. Te acostumbrarás. —Podía ser inquietante cuando JB soltaba secretos que no debería saber, pero después de un tiempo, la mayoría de la gente sólo lo veía como parte de su encanto.
—¿Kris? —El suave gemido de ZiTao atrajo la atención de todo el mundo—Despierta, cariño. Tienes que despertar ahora. —No se había movido del lado de su pareja, aun acariciando el cabello de Kris mientras se mecía de un lado a otro—. Despierta, Kris. No puedes dejarme. No se supone que esto sucediera.
—Junsu, haz algo —le suplicó EunHyuk.
Junsu haría cualquier cosa por su familia, pero desafortunadamente, no había mucha ayuda que pudiera proporcionar esta vez. No podía sentir ninguna chispa de vida en el werelobo, y sin esa atadura, Junsu ni siquiera podría sacar al hombre del Purgatorio.
—Oh, ZiTao. —JB suspiró y caminó de manera afectada hacia su hermano, colocándose con gracia sobre sus rodillas y apoyando la cabeza en el hombro de ZiTao—. ¿No crees en vuestro vínculo?
—Por supuesto que creo —argumentó ZiTao. Besó la parte superior de la cabeza de JB y resopló—. Te he echado de menos, JB. Me alegra que estés a salvo.
—También te eché de menos, ZiTao. Ahora, seca tus lágrimas y cree que tu amor es suficiente. Regresará a ti.
—Creo. —Sus ojos rojos e hinchados nunca dejaron el rostro de Kris y las lágrimas que corrían por sus mejillas no cesaron—. Sin embargo, no puedo sentirle. No puedo sentir nada. —Acarició el cabello del werelobo con cariñosas caricias, pero sus hombros se hundieron en la derrota sin esperanza—. No puedo sentirle —repitió, y la agonía en su tono de voz era tangible.
—Cree —le alentó JB—. ¿Te mentiría?
Aspirando de manera audible, ZiTao sacudió la cabeza lentamente. —No, no lo harías.
—Bien, no tengo intención de comenzar ahora. —JB cerró los ojos y comenzó a contar mientras Junsu agarró a EunHyuk con más fuerza a su lado y contenía la respiración—. Sólo uno más —murmuró JB antes de abrir los ojos con una gran sonrisa—. Ah, ahí está.
Un sonoro gemido, un poco de tos y un rugido que sonó sospechosamente como un ronroneó anunció el regreso de Kris a la tierra de los vivos. Junsu estuvo avergonzado de admitir que había tenido un momento de duda sobre el destino del Ejecutor, pero estaba feliz de haberse equivocado.
—Bueno, eres uno de los grandes. —JB acercó un dedo para tocar la punta de la nariz de Kris—. Ahora, sólo para que lo sepamos, apreciaría si no asustaras así a mi hermano de nuevo. Hace cosas terribles a mi estado de ánimo.
Kris parpadeó de manera estúpida mientras sus cejas se unían en confusión. Sin embargo, antes de que pudiera hacer alguna pregunta, ZiTao estuvo sobre él, derribando de nuevo al werelobo sobre el empapado suelo mientras besaba su rostro y cuello. —¿En qué estabas pensando? No puedo creer que hicieras eso. Mi corazón dejó de latir.
—Ven aquí, sugar. —Rodando en el barro, Kris se alzó sobre ZiTao con una sonrisa, pero sus ojos brillaron en las luces cuando lágrimas se reunieron en las esquinas—. ¿Quién cuida de ti?
La reunión era hermosa, pero fue un poco embarazoso ser testigo, especialmente porque Kris estaba con el culo al aire. Soltando un bufido, Junsu sacudió la cabeza mientras se giraba para dar a la pareja algo de privacidad.
—Creo que todo va a estar bien. —Habían salvado el día, rescatado a los niños y nadie había muerto. Junsu se estaba sintiendo en lo alto de la vida en ese momento, y sólo podía pensar en un final de su viaje que lo haría todo perfecto. Inclinando la cabeza, besó la suave piel de EunHyuk justo detrás de su oreja—. Vamos a casa.
—Oh, me gusta cómo suena eso. —Rodeando el cuello de Junsu en un inquebrantable agarre, EunHyuk saltó a sus brazos y mordisqueó su barbilla—. Ya he terminado de jugar al héroe, y prometo dejar que cuides de mí, si eso es lo que quieres.
—No, EunHyuk. —Estaba cerca, pero faltaba una pieza crucial en su propuesta— Quiero que nos cuidemos mutuamente.

CAPITULO 14



EunHyuk estaba feliz de estar en casa, pero también estaba exhausto. Derrumbándose sobre su colchón aun completamente vestido, se quedó dormido antes de que el cielo hubiera comenzado a aclararse por el este. Sus sueños fueron tranquilos, llenos de todas sus cosas favoritas, y estuvo bien después del anochecer siguiente antes de que finalmente abriera los párpados.
Su pareja se apretaba contra su espalda, irradiando calor como un horno viviente. Junsu no se había movido o dicho una palabra, pero la hinchada polla presionando contra la cadera de EunHyuk, así como la acelerada respiración calentando su oreja, le dijo que su amante estaba despierto. Puntas de dedos danzaban sobre la parte superior de su muslo, acariciando su piel en delicados círculos que se acercaban a su creciente erección con cada pasada.
—Buenos días, mi amor. —Junsu apretó el lóbulo de la oreja de EunHyuk entre sus dientes y tiró suavemente—. ¿Te sientes mejor?
—Mmm, definitivamente me estoy acercando.
La mano de Junsu desapareció de su pierna pero regresó un momento más tarde para rozar a lo largo de su pliegue, separando sus nalgas con dos resbaladizos dedos. Con una exactitud infalible, Junsu localizó su apretado agujero y rodeó los apretados músculos, alentándoles a relajarse antes de empujar en el canal de EunHyuk con ambos dedos. —¿Qué tal ahora?
EunHyuk sólo pudo gemir en respuesta mientras arqueaba su columna vertebral, moviéndose de nuevo en la mano de su amante para empalarse en los gruesos dígitos. Su polla se endureció, palpitando entre sus muslos mientras gotas de pre-semen manchaban su piel.
La respiración contra su cuello llegó en cortos y agitados jadeos cuando Junsu se movió detrás de él, moliéndose contra la espalda de EunHyuk mientras retorcía su muñeca y bombeaba los dedos en un desesperado ritmo. —Te quiero, lieveling.
El hambre en el grave tono de voz de Junsu envió un escalofrío por la columna vertebral de EunHyuk, y su pulso se aceleró, cada latido de su corazón tronando fuerte en sus oídos. Rodando para enfrentar a su pareja, agarró el corto cabello de Junsu con ambos puños, tirando de él para darle un duro beso. La oleada de adrenalina hizo que sus colmillos descendieran, golpeando violentamente a través de sus encías para perforar el labio inferior de Junsu.
—Oops. —Se echó a reír jadeando mientras pasaba la lengua por la hinchada piel, lamiendo las gotitas de sangre.
El dulce carmesí no le volvió loco como lo había hecho antes. El sabor y aroma ya no eran una fuente de pánico. Ahora que era libre de sus inseguridades, indiferente a mantener una parte de sí mismo encerrada y protegida, la sangre de Junsu era un poderoso afrodisíaco y nada más.
—Amo tu manera de reír. —Junsu rozó su nariz por la curva de la garganta de EunHyuk y a lo largo de la pendiente de su mandíbula—. Amo tu aroma. —Su lengua trazó la comisura de los labios de EunHyuk—. Amo tu sabor. —Deslizó la mano entre sus humedecidos cuerpos, agarrando la polla de EunHyuk en un puño y acariciándola desde la raíz hasta la punta, sacando un desigual gemido de lo profundo de su pecho—. Oh, sí —rio entre dientes Junsu—. Definitivamente amo eso.
—¿Junsu?
—¿Sí?
EunHyuk empujó los hombros de su amante, lanzando a jur sobre su espalda y sentándose a horcajadas sobre él. —Hablas demasiado.
Hubo muchos gemidos, gruñidos, aullidos y ganas después de eso, pero no mucho en la manera de palabras reales. Revertiendo sus posiciones y presionando a EunHyuk boca abajo en el colchón, Junsu cubrió su espalda mientras lamía y chupaba la piel de la nuca de EunHyuk. Largos dedos se clavaron en la carne alrededor de sus caderas, sujetándole en un posesivo agarre y elevando su culo al aire.
—Eres mío —gruñó Junsu al mismo tiempo que la acampanada corona de su polla penetró la entrada de EunHyuk.
—Y tú eres mío —contrarrestó eur, apoyando las manos en la cama y moviéndose hacia su amante hasta que Junsu estuvo dentro hasta la empuñadura. La quemazón fue mínima, el placer abrumador y su deseo se incrementó por diez cuando Junsu agarró la parte posterior de su cuello, sosteniéndole con seguridad en su lugar cuando comenzó un ritmo lento y tortuoso.
Cuando el ritmo y la intensidad incrementaron, la mano alrededor de su cuello se deslizó a su cabello, agarrando los cortos rizos en un puño y tirando la cabeza de EunHyuk hacia atrás sobre sus hombros. El exigente tirón le obligó a arquear la espalda, y la nueva posición cambió el ángulo, asegurando que cada embestida se clavara contra su próstata. Sonidos en algún lugar entre un gruñido y un gemido escaparon de sus secos e hinchados labios, y EunHyuk enredó los dedos en las sábanas en un intento de agarrarse mientras rodaba bajo una ola de placer. Cuando estuvo seguro de que había alcanzado su límite y no podía tomar nada más, la mano libre de Junsu se deslizó por su pecho para pellizcar y tirar de cada uno de sus pezones sucesivamente.
Junsu retorció y tiró de las duras protuberancias, creando una profunda quemadura que irradió a lo largo de todo el cuerpo de EunHyuk.
—Oh, a alguien le gusta esto —se burló Junsu. Sin embargo, la descarada lujuria en su tono de voz decía que estaba tan excitado de dar ese toque de dolor como EunHyuk lo estaba de recibirlo.
Cayendo hacia adelante para cubrir su espalda, Junsu entró profundamente, enterrando su pulsante polla en las profundidades de EunHyuk cuando mordió con fuerza su cuello. —Córrete para mí. —Las palabras fueron ligeramente amortiguadas pero llenas de una autoridad que EunHyuk no pudo luchar.
Sus músculos se tensaron, su columna vertebral se endureció y todo su cuerpo se puso rígido cuando gruñó a través de su orgasmo, pintando las sábanas debajo de él con una inundación de pegajosa crema. El apretón de sus paredes internas alrededor de la longitud de Junsu debió haber hecho cosas buenas para su amante, porque el hombre se volvió completamente salvaje. Gimiendo y sacudiéndose, embistió a través de su propia liberación en temblorosos y descoordinados movimientos, llenando el canal de EunHyuk con caliente y húmedo semen.
—Bueno, esa es una manera de despertar —comentó EunHyuk varios minutos más tarde.
—Es la única manera de despertar —enmendó Junsu. Acarició con la nariz el cuello de EunHyuk y besó su mejilla—. Tengo que reunirme con mis hermanos en una hora.
—¿Quieres que vaya contigo?
—No. —La respuesta fue corta y entrecortada, pero después de un momento, Junsu suspiró y tiró de EunHyuk a sus brazos, sujetándole cerca de su pecho—. Vamos a interrogar a alguno de los brujos. Dudo que vaya a ser placentero, y no quiero que estés allí para eso.
—Junsu, he visto cosas feas. No soy tan frágil.
—No es por eso. —Junsu sacudió la cabeza y arrugó la frente—. Eres mi paz, lieveling. Me das equilibrio. Si puedo protegerte de las cosas malignas del mundo, lo haré, porque eres mi refugio seguro, mi hogar. ¿Eso tiene sentido?
—Lo entiendo. —Acarició el pecho de su amante y sonrió. Junsu necesitaba una cosa en su vida para mantenerse al margen de la maldición que le hostigaba a él y sus hermanos. Como protectores del "Libro de los Desterrados", estaban constantemente en guerra, siempre luchando contra aquellos que estaban sedientos de poder—. Lo haré bien en tu mundo. Soy la luz y el final de tu oscuro túnel.
—Exactamente. Eres el faro que me llama a casa. Eres lo único que tiene sentido.
Junsu era su fuerza, y a cambio, él era la paz de su pareja. Había un poco más que eso, pero todo igual a lo único que EunHyuk había luchado tan duro para negar, amor.
—Los contratistas estarán aquí mañana por la noche para revisar los diseños del nuevo hospital. Ya he informado a los guardias de las puertas frontales para que les esperen. —Mientras Junsu estaba interrogando prisioneros, EunHyuk estaba de regreso en su trabajo normal siendo el asistente personal del Líder SeungYoon—. El nuevo Alfa de la Manada Trinity celebrará su cumpleaños la semana que viene. ¿Debería enviar un regalo? —Varios segundos pasaron sin una respuesta—. ¿Líder SeungYoon? —Aun sin respuesta—. ¿SeungYoon?
—Oh, sí, um, lo siento, EunHyuk, ¿qué decías?
—¿Está bien, señor?
—EunHyuk, ¿habrá eventos divinos sucediendo en las próximas semanas?
Era una extraña pregunta, y los ojos de EunHyuk se entrecerraron cuando frunció el ceño. —La luna llena será en dos semanas. No tengo conocimiento de ningún otro evento. ¿Por qué lo pregunta?
—¿Qué pasa con las festividades? ¿Hay algo significativo que suceda pronto?
—Bueno, está el Día de San Valentín. ¿Necesita que pida un regalo para su pareja? —EunHyuk estaba cada vez más confundido. Hubo tantos acontecimientos últimamente que Navidad llegó y se fue sin ningún tipo de ostentación. Tal vez SeungYoon estuviera intentando compensar la falta de festividades—. Lo siento. Creo que me estoy perdiendo algo.
—Quizás sólo esté siendo paranoico. —Inclinándose hacia adelante en su silla, SeungYoon apoyó los codos en el escritorio y juntó las manos debajo de su barbilla—. Sin embargo, todo parece demasiado fácil. De todo lo que Taehyun y tú me habéis contado sobre la pelea, no hay razón lógica por la que deberíamos haber ganado.
EunHyuk no se había permitido pensar en ello, pero para ser honesto, había tenido pensamientos similares. Los brujos a los que se habían enfrentado eran poderosos, no neófitos en lo más mínimo, y debería haber sido una masacre. Sin embargo, de alguna manera contra todo pronóstico, habían salido victoriosos. EunHyuk quería creer que el bien había triunfado, pero esto no era un cuento de hadas. En el mundo real, los chicos buenos no siempre ganaban. Los chicos con mayor poder lo hacían.
—¿Qué está diciendo? ¿Cree que estábamos destinados a traerles de regreso a Wyoming? —No podía pensar en nada que sus enemigos pudieran querer aparte de los Kim, y habían tenido a cinco de ellos atrapados en aquellas minas.
—Eso es exactamente lo que estoy sugiriendo, pero simplemente no sé por qué. —Un inusitado ceño fruncido oscureció las facciones del líder, y se pasó los dedos a través de su corto y rubio cabello—. Todo esto fue orquestado y tiene que haber una razón. Hay una explicación de por qué en este momento.
Estaban el Día de la Marmota y el Día de San Valentín. El Día de San Patricio no sería hasta marzo, al igual que el primer día de primavera. Habría una cantidad de diferentes fases lunares en ese tiempo. Estaba el Día de los Muertos, pero la celebración del Día de los Muertos ya había pasado, lo mismo con Samhain o la Víspera de Todos los Santos.
Continuando por ese mismo camino, eur se deslizó a través de sus bancos de conocimiento inútil, recordando festividades de varias religiones y culturas diferentes, especialmente aquellas pertenecientes a los muertos o espíritus de los muertos. Desafortunadamente, ninguna de las festividades que habían venido a su mente iba a suceder dentro del marco de tiempo que había especificado SeungYoon. Cambiando de táctica, mentalmente comenzó a marcar los días del mes, tratando de corresponderles con algún evento o festividad.
—Imbolc—Su sonrisa cruzó su rostro, y estaba teniendo dificultad para permanecer sentado—. Llegará en dos semanas al comienzo de febrero. Es una celebración de la llegada de la primavera. Se trata de renacimiento y renovación.
—Eso no parece siniestro —argumentó SeungYoon—. ¿Hay algo más?
—Bueno, está el Ostara el equinoccio primaveral, pero no será hasta mediados de marzo. —EunHyuk podría no ser un brujo, pero prestaba atención cuando su pareja hablaba—. Los brujos se basan en eventos específicos para el poder, ¿cierto? Sucede que este año la luna llena cae en Imbolc. Los amados no pueden ser devueltos de entre los muertos, no sin algunas horribles consecuencias. Sin embargo, las almas pueden ser recuperadas del Purgatorio.
—Aunque no negaba que el equinoccio proporcionaría la energía requerida.
Imbolc parecía más probable, ya que estaba a sólo dos semanas.
—Junsu es el único que puede viajar entre los velos.
EunHyuk ya había pensado en eso, e incluso iba un paso por delante.
—Mark está atrapado en el Purgatorio. No sé exactamente qué está pasando, pero es lógico pensar que están intentando utilizar a Junsu y Mark para traer de regreso algo realmente maligno.
—Creo que tenemos que hablar con nuestros residentes brujos. Tendrán más información. —SeungYoon se levantó de su asiento y rodeó el escritorio—. No se lo contaremos a nadie hasta que hayamos hablado con los libros. No quiero causar pánico.
EunHyuk sentía en sus entrañas que el pánico era exactamente lo que deberían estar haciendo. —¿Debería ir a por ellos ahora? —Junsu y los otros estaban en Hell's Alley, claro al otro lado del aquelarre. No le importaba dar un buen paseo en la noche para encontrarles, pero eur odiaba esa franja de celdas de piedra. Hell's Alley siempre le daba jodidos escalofríos.
—Les daremos otro par de horas. Si no regresan para entonces, llamaré a Taehyun. —SeungYoon inclinó una cadera contra su escritorio y se frotó la barbilla de manera pensativa—. Ponme al día con las víctimas.
Aliviado de que no tuviera que hacer el viaje a Hell's Alley, y agradecido de tener al menos la ilusión de un plan, EunHyuk regresó a su asiento, desbloqueó la pantalla de su tablet y sacó los documentos correctos. —Rescatamos a veintidós niños en total. Aparte de JB, también hay siete hombres y nueve mujeres. Todos los adultos han regresado a sus hogares.
—Bien, bien. ¿Y los niños?
—Estamos trabajando en ello, pero algunos están demasiado asustados para decirnos nada. —Hizo una pausa para tragar el nudo en su garganta, y no continuó hasta que sintió que podía hablar sin que su voz se quebrara—. Algunos incluso son demasiado jóvenes para decirnos lo que necesitamos saber para encontrar a sus familias. Hasta ahora, hemos regresado a catorce a sus hogares.
—¿Algún herido?
—No, señor. —No el tipo de heridas a las que se refería su líder, de todos modos—. La mayoría han sido drenados. Han tenido sus habilidades mágicas agotadas y sus sistemas inmunológicos están teniendo problemas para luchar contra infecciones y virus. —De los ocho que quedaban, cuatro habían contraído la gripe, dos tenían bronquitis, uno varicela y el otro tenía neumonía.
Ser un preternatural era en parte biología, codificada en su composición genética. Sin embargo, una mayor parte de su fuerza, poder, resistencia, longevidad, estaba profundamente arraigada en la magia. Elimina la magia y los paranormales eran mayormente humanos –al menos en cuerpo físico– y el cuerpo humano no estaba diseñado para trasformaciones entre especies, sanación acelerada o inmortalidad.
Sus genes permitían a los shifters y werelobos la transición. La magia les permitía hacerlo sin terminar en un montón de huesos y sangrientos tejidos. La magia estaba tan intrincadamente tejida dentro de ellos que tomaría alguna energía verdaderamente oscura y maligna para quitarla. Tristemente, eso era exactamente lo que les había sucedido a esos niños. No sólo ahora eran susceptibles a la enfermedad y otras dolencias, sino que los dos shifters del grupo estarían en riesgo añadido cuando se acercaran a la pubertad.
—Podemos querer pensar en traer a un médico humano o trasladarles a un hospital humano —dijo SeungYoon después de una larga pausa—. ¿Incluso tenemos la medicina para tratarles?
—En realidad, el Dr. Jo ha pedido una reunión con usted para discutir eso. Conoce a un humano que podría ayudar. Aparentemente, este hombre también sabe todo sobre criaturas sobrenaturales, de manera que no tendremos que preocuparnos de que se asuste.
—Me gusta sin complicaciones. Dile al médico que venga sobre las cuatro.
—Ya lo he programado para que se encuentre con él a las cuatro y cuarto.
—Ese es el por qué te pago tanto dinero. —SeungYoon se alejó de su escritorio y le guiñó un ojo.
—Me paga el salario de un esclavo —le regresó EunHyuk tranquilamente. No era cierto. Probablemente era el asistente mejor pagado del país, posiblemente del mundo. Era una ventaja añadida que realmente le gustara y respetara al hombre que le contrataba—. Si eso es todo, tengo que hacer algunas llamadas telefónicas y dejar que la cocina sepa que la cena será servida en el comedor oficial. —Estaba a medio camino de la puerta antes de que realmente pensara en esa última declaración—. Haremos la reunión durante la cena, ¿correcto?
SeungYoon rio y sacudió la cabeza, pareciendo mucho más como un padre indulgente que un poderoso líder. —No sé por qué no podemos. Ve a arreglarlo, EunHyuk. Me reuniré contigo en la cena.
Satisfecho con la respuesta, EunHyuk se deslizó de la habitación, cerrando la puerta silenciosamente detrás de él. Estaba nervioso por la reunión, ansioso por descubrir lo que Junsu pensaba sobre sus teorías, y estaba luchando por mantener a raya la paranoia. Algo grande y maligno estaba llegando, pero no iba a venir en ese momento. Tenían tiempo para prepararse. Esta vez estarían preparados. Sonaba bonito cuando lo decía de esa manera. Lástima que no se lo estuviera creyendo. Dios, deseaba que pudiera hablar con Junsu. Habían estado intentando desde su regreso a Snake River repetir la conexión telepática que habían compartido en el interior de las minas. Sin embargo, hasta ahora no estaba funcionando. Aparentemente, había sido una casualidad de una sola vez, provocada por la extrema angustia.
Bueno, a la mierda con todo, estaba malditamente seguro de que ahora estaba angustiado. Algo frío, oscuro y maligno se estaba deslizando hacia ellos, y aunque no pudiera ponerle un nombre, el aire que le rodeaba parecía estar vivo con la venidera amenaza. Lucharía si tuviera que hacerlo, pero sería agradable si tuviera alguna clase de garantía...
Sin embargo, tenía una garantía. JB le había dicho que viviría una larga y feliz vida con Junsu. Si JB podía ver eso en su futuro, sólo quizás, pudiera ver algo sobre el plan de sus enemigos. Cambiando de dirección, EunHyuk corrió por el pasillo subió las escaleras de dos en dos hacia el segundo piso, con la intención de encontrar a JB y suplicar al chico que derramara todo lo que supiera.

 CAPITULO 15



—Oh, vamos a tener una reunión en la cena de esta noche. —JB se puso de puntillas y luego se balanceó sobre sus talones—. Eso será agradable.
Dulce infierno, Junsu había echado de menos a su hermano. Les había echado de menos a todos, ansiaba reunirse con los desaparecidos, pero había algo acerca de JB. Seguro, a veces era un poco extraño. Sin embargo, Junsu imaginó que ser constantemente bombardeado con eventos del futuro haría eso a cualquiera. JB se lo tomaba todo con calma, siempre lo había hecho, y su creciente optimismo era igual de contagioso que bienvenido.
—¿De qué irá la reunión?
—No estoy seguro. —JB se encogió de hombros, pero la sonrisa nunca abandonó su rostro—. No funciona de esa manera. Sólo veo lo que veo. —Su sonrisa se desvaneció, reemplazada por un descontento puchero—. Bueno, palitos de pescado. Eso no es bueno. No estará muy contento conmigo.
—Vas a tener que darme más que eso, hombre.
—Tu galante vampiro llegará a la puerta de mi dormitorio de un momento a otro. No estará contento de no verme allí.
Junsu no sabía por qué EunHyuk iría a buscar a JB, y eso le hizo sentir incómodo. —¿Es algo malo? —Su pareja estaba buscando a su hermano, y habría una reunión en la cena. Si tuviera que adivinar, diría que ambos estaban relacionados.
—Una vez más, sólo veo lo que veo.
—Podrías hacer esto mucho más fácil para ti. —MyungSoo gruño mientras paseaba por la pequeña celda como un animal enjaulado.
El brujo estaba comenzando a perder la calma, y francamente, Junsu estaba sorprendido de que hubiera tardado tanto. MyungSoo no era exactamente conocido por su paciencia, y el hecho de que hubieran estado intentando obtener respuestas de los brujos durante casi cuatro horas estaba comenzando a cobrar su peaje en él. Infiernos, en ese punto, se alegraba de que MyungSoo o Taehyun no hubieran partido y roto el cuello de alguien.
—Esto no nos está llevando a ninguna parte —gruñó ZiTao—. Vamos a preguntar al líder y regresar a casa. Estoy hambriento.
Habían comenzado por los brujos de menos rango y ascendiendo, teniendo la esperanza de que uno de los subordinados resultara ser un eslabón débil. Sin embargo, nadie estaba hablando. Ni bajo amenazas de dolor y muerte se desharían de sus secretos. Era frustrante y malditamente molesto. Por supuesto, quizás si realmente comenzaran a romper algunos dedos, simplemente podría aflojar algunas lenguas.
Sin embargo, eran mejores que eso, algo que ZiTao les recordaba continuamente cada vez que uno de ellos perdía su temperamento. Aunque el honor y la caballerosidad no eran malos códigos para vivir, tampoco conseguían las respuestas que Junsu quería. —Quiero encontrar a EunHyuk y descubrir qué está sucediendo en la casa principal. Digo que dejemos al líder para mañana. Dudo que vaya a hablar de todos modos.
—Quiero hablar con él —argumentó MyungSoo—. Es arrogante e imprudente.
Chicos como esos no pueden resistir el jactarse.
Junsu se encontró balanceando la cabeza estando de acuerdo. —De acuerdo, realmente eso tiene sentido. — Aún quería ir a casa—. Vamos a terminar con esto.
Saliendo de la celda, esperaron a que el guardia de turno la bloqueara detrás de ellos, y luego le siguieron hasta el último edificio de piedra a lo largo de la pasarela débilmente iluminada.
—MyungSoo, no entres ahí. —JB agarró el brazo de su hermano y tiró de él para detenerle antes de que pudiera entrar a la cámara exterior de la celda—. Tienes que quedarte aquí.
—¿Por qué? ¿Qué ves?
—Ese hombre ahí dentro, no sé cómo, pero será importante para ti. —Sus párpados se cerraron y parpadearon, revoloteando sus oscuras pestañas contra sus mejillas—. Le amarás.
—Estás equivocado —respondió MyungSoo de manera fría—. He encontrado a mi Infinity. SungJong es todo para mí.
—No estoy equivocado. Este hombre es importante. Tienes que protegerle.
—Bien, le protegeré. Sin embargo, nunca le amaré. Creo que se te han cruzado algunos cables, hermanito.
MyungSoo parecía enojado por la sugerencia de que su cariño por SungJong debiera ser probado de alguna manera. Junsu no podía culparle, pero también había aprendido hace mucho tiempo a no tomar las profecías de JB de manera demasiado literal. Algunas eran específicas, como la cena a la que aún no habían sido invitados, pero la mayoría de las veces, sólo eran vagas impresiones que ni siquiera tenían sentido para él.
Entrando en la húmeda prisión, los hermanos se esparcieron para formar un medio círculo alrededor del prisionero. El hombre se arrodilló en el suelo de piedra con la cabeza inclinada, flexionando sus brazos mientras se tensaba contra los grilletes que le atornillaban al suelo. —¿Quién eres? —demandó MyungSoo cuando golpeó ligeramente al hombre en las costillas con la punta de su bota.
—MyungSoo —regañó JB—. Para.
—¿Quién eres? —repitió Taehyun la pregunta de MyungSoo, añadiendo un bajo gruñido a su tono de voz.
El guardia metió la cabeza por la puerta y pasó una bolsa de sangre donada a Junsu. —Asegúrate de que consigue esto antes de que os vayáis. —Entonces tocó la visera de su gorra de béisbol y desapareció.
—¿Es un vampiro? —Los híbridos eran muy comunes, pero este híbrido en particular era perversamente poderoso, mucho más de lo que debería haber sido—. ¿Cuántos años tienes?
—No estoy exactamente seguro —respondió el vampiro. Finalmente, levantó la cabeza, mirando a Junsu con una amplia y dentada sonrisa—. No extienden certificados de nacimientos a bebé abandonados en la cuneta.
—¿Cuál es tu nombre?
—Hmm, ya sabes, simplemente lo olvidé.
—De acuerdo, ¿ahora puedo golpearle? —preguntó MyungSoo mientras cerraba los dedos en un puño y echaba el codo hacia atrás.
—Ya basta. Estás siendo infantil. —Rodando los ojos hacia MyungSoo, JB dio un paso hacia delante, más cerca del prisionero de lo estrictamente necesario en opinión de Junsu—. Responde la pregunta. ¿Cuál es tu nombre?
—No tenéis poder sobre mí. Pronto, no tendréis poder en absoluto. Dios, fuisteis tan fácil de manipular. Estoy jodidamente avergonzado de llamarme a mí mismo un Kim.
—¿Qué dijiste? —Junsu estaba sorprendido por la confesión, pero MyungSoo sólo se oía muy enojado—. Eres un pedazo de mierda inútil. Definitivamente no eres un Kim.
Los ojos del joven bailaron con un resplandor helado mientras su calculadora sonrisa se extendía más. —¿Estás seguro de eso, papi? No echas de menos un hijo, ¿no? ¿Quizás un bebé que abandonaste hace más de ciento cincuenta años?
—Yo... —La sangre se drenó del rostro de MyungSoo, dejándole enfermizamente pálido y tembloroso—. No puede...
El prisionero comenzó a reír, y fue el sonido más escalofriante que Junsu había escuchado. —¿No te alegras de verme? Vamos, papi, ¿dónde está el amor?
—No. —MyungSoo sacudió la cabeza, pero se veía como si pudiera vomitar o desmayarse en cualquier segundo—. Ellos te llevaron. Vi que te alejaban. —Dio un paso más cerca hacia el hombre arrodillado pero se detuvo cuando el chico chasqueó sus colmillos hacia él.
—¿MyungSoo? —Junsu se había quedado callado todo el tiempo que pudo, pero toda la escena se estaba volviendo muy extraña, y quería saber qué demonios estaba sucediendo—. MyungSoo, ¿quién es éste? ¿Cómo le conoces?
Su mirada nunca dejó al joven, y Junsu juró que vio un sospechoso brillo en los ojos de su hermano. —Este es SungYeol —susurró MyungSoo—, y es mi hijo.
Descubrir que JB no había estado en su habitación había sido molesto. Después de su calvario con los brujos, EunHyuk había asumido que el hombre necesitaría tiempo para descansar y recuperarse antes de deambular hasta Hell's Alley para interrogar a los prisioneros. Claramente, ese no había sido el caso.
Después de algunas discusiones internas y mucho debate, finalmente había decidido que probablemente fuese para mejor. Sí, le gustaría tener la seguridad de que todo resultara a su favor. Por otro lado, no pensaba que conocer su destino realmente hiciera alguna diferencia. Además, después de haberse calmado un poco, se había dado cuenta de que era algo que realmente debería discutir con Junsu, no con JB. Levantándose de su asiento en el comedor oficial cuando los hermanos Kim entraron, EunHyuk se detuvo, aunque cada parte de él quería correr hacia su pareja. Algo estaba mal. Podía verlo en sus rostros, la mirada muerta en sus ojos. Cualquier cosa que hubieran descubierto en aquellas oscuras y solitarias celdas les había impactado con fuerza.
Cuando Junsu giró la cabeza y se encontró con su mirada, EunHyuk sintió cada onza de dolor y confusión derramándose de su amante. Cruzando la habitación silenciosamente, caminó directamente a los brazos de Junsu, sosteniéndole con firmeza y deseando poder absorber todo el dolor del hombre. —Te amo. —Fue todo lo que supo decir, la única comodidad que podía ofrecer.
—También te amo —murmuró Junsu, frotando su mejilla contra la parte superior de la cabeza de EunHyuk—. Esto no es bueno, cariño.
—Cuéntamelo.
—Más tarde.
—Tengo que encontrar a SungJong. —La voz de MyungSoo sonaba hueca, desprovista de cualquier emoción—. No creo que baje para la cena.
—Bañaré a Jaejoong —se ofreció Taehyun.
—Cierto. Sí. Gracias. —Moviéndose como un robot en piloto automático, MyungSoo se alejó del grupo y caminó de manera rígida hacia las escaleras.
—¿Está bien?
—No. —Eso fue todo lo que dijo Junsu. No ofreció explicaciones, ni tampoco calificó su declaración como que Torren estuviera bien en algún momento—. Así que, ¿de qué va la reunión?
—Quizás deberíamos cancelarla. —Nadie parecía estar de humor para una larga discusión sobre el inminente destino—. Podemos hablar sobre ello mañana.
—Tenemos que comer —replicó JB, e incluso él parecía más apagado de lo que EunHyuk le había visto—. También podríamos hablar mientras lo hacemos.
Todos entraron en el comedor, sin MyungSoo y Taehyun. SeungYoon se unió a ellos poco después, y estaba claro por su expresión que ya había sido informado de lo que había sucedido en el bloque de la prisión. —Lo siento —anunció cuando todo el mundo tomó sus asientos—. Me doy cuenta de que este no es el mejor momento, pero es algo que necesita ser discutido.
El servicio apareció con brillantes bandejas cargadas de comida, pero nadie parecía interesado en comer. —Sólo dínoslo —murmuró ZiTao. Kris entró en el comedor, caminando directamente hacia su pareja y levantándole en sus brazos. Luego se sentó en el asiento vacante de ZiTao, acunando al hombre y acariciando su cabello.
EunHyuk estaba comenzando a sentir que había algún club secreto al que no había sido invitado a unirse. Todo el mundo parecía haber escuchado las noticias excepto él. Confiando en que Junsu le daría los detalles cuando estuvieran solos, se aclaró la garganta para conseguir la atención de todos.
—La luna llena será en dos semanas. También sucede que este año cae en Imbolc.
—¿Podrías escupirlo malditamente en este momento? —espetó ZiTao.
Fue tan fuera de carácter para el brujo normalmente educado que EunHyuk sólo pudo parpadear. Sin embargo, Junsu pareció más inclinado a estar ofendido en su nombre. —Cuidado, ZiTao.
—Sigue tu propio consejo —advirtió Kris con un gruñido.
—Niños —interrumpió SeungYoon en un tono helado. Una vez que los tres hombres hubieron asentido con la cabeza y ofrecido sus disculpas a regañadientes, SeungYoon miró a EunHyuk, indicando que debía continuar.
Sin estar seguro de lo que pudiera decir que no consiguiera que se lo comieran vivo de nuevo, decidió ser contundente. —Creo que nos engañaron para que trajésemos aquí a los brujos, y estoy bastante seguro de que tiene algo que ver con Mark, Junsu y alguien atrapado en el Purgatorio.
—No alguien. —MyungSoo entró en la habitación con su brazo envuelto de manera segura alrededor de los hombros de su pareja. Los ojos de SungJong estaban inyectados en sangre y brillantes, sus párpados hinchados por el obvio llanto—. Varias personas —elaboró MyungSoo—. Creo que están intentando liberar las almas de los brujos contra los que luchamos en la guerra original de los Magos.
El Anciano hablaba como si tuviera conocimiento personal, y aunque a EunHyuk le hubiera gustado alguna elaboración, instintivamente intuyó que no era el momento de interrogar al hombre. —Entonces, ¿qué hacemos?
—Los brujos pueden aprovechar el poder de los eventos durante varios meses. Mi suposición es que ya han realizado el hechizo. —MyungSoo se sentó en uno de los asientos vacíos y tiró de SungJong a su regazo—. Imbolc no es el catalizador. Es la culminación.
—No lo entiendo. —Afortunadamente, no parecía ser el único que no era capaz de comprender lo que MyungSoo estaba intentando decirles.
—El hechizo alcanzará su culminación durante la luna llena. Si Junsu entra al Purgatorio en cualquier momento después de eso...
—El velo entre los mundos permanecerá abierto —interrumpió Junsu—. Si voy a buscar a Mark, dividiré el velo y liberaré cualquier alma que esté atrapada en el Purgatorio.
—¿Cómo podemos prevenir eso? —Inclinándose hacia atrás en su silla, SeungYoon cruzó los brazos sobre el pecho, tan tranquilo y sereno como siempre.
—Tendré que ir tras Mark antes de la luna llena.
La razón por la que Junsu no había rescatado el alma de su hermano era porque el cuerpo de Mark estaba demasiado débil, y existía la preocupación de que la reunión de cuerpo y espíritu causaran una reacción fatal. —¿Puedes hacer eso? ¿Es una buena idea?
—Puedo hacerlo. —La mano de Junsu se deslizó en el regazo de EunHyuk y apretó el interior de su muslo—. No, no creo que sea una buena idea, no hasta que Mark esté más fuerte, pero no parece que tengamos elección. No puedo rasgar el velo y permitir que otras almas escapen.
—¿Es peligroso para ti? —EunHyuk no era indiferente a la posibilidad de que Junsu pudiera perder a su hermano. Sin embargo, en realidad aún no había conocido al chico, y su principal preocupación siempre sería para su pareja.
—Puede serlo. Si el cuerpo de Mark rechaza su alma, podría atraparnos a ambos.
—¿Qué puedo hacer? —No era lo suficientemente egoísta como para decirle a Junsu que no intentara el rescate. Tampoco iba a sentarse y dejar que el hombre al que amaba sufriera un destino peor que la muerte.
—Necesitaré que estés aquí. Me mantendrás firme.
—Te equilibro —susurró EunHyuk, entendiendo el comienzo.
—Eres mi luz.
Dios, no sabía por qué no lo había entendido antes, sabido cómo el significado más profundo de esas palabras había escapado a su conocimiento— Tu luz.
—Cierto —respondió Junsu con una gentil sonrisa—. Eres mi luz para...
—Llevarte a casa.
CAPITULO 16



—¿Sólo me siento aquí y sostengo tu mano? —EunHyuk arqueó una ceja mientras el ojo opuesto se apretó en la esquina—. Estás bromeando, ¿cierto?
Junsu no sabía por qué el vampiro era tan escéptico. —Nop, no estoy bromeando. Es lo mismo que te he estado diciendo durante dos semanas.
—Bueno... lo sé. —Un soplo de aire salió de sus labios, y sus hombros se hundieron—. Pensé que no querrías preocuparme o algo así. Asumí que estabas esperando para contarme más.
Quizás para EuhHyuk no fuese mucho, pero el simple acto de unir sus manos ataría a Junsu para que pudiera encontrar el camino de regreso una vez que cruzara el velo. —Te prometo que no hay nada más que contar. —Colocándose en el sillón reclinable al lado de la cama de hospital de Mark, Junsu palmeó el brazo de la silla a su lado, invitando a EunHyuk a que también se sentara—. La luna pronto estará en su punto más álgido. Tenemos que comenzar.
Habían esperado tanto como pudieron, teniendo la esperanza de que Mark recuperara algo de fuerza en ese tiempo, pero con la luna llena a solo una noche de distancia, estaban fuera de tiempo. —Ojalá pudiésemos esperar hasta mañana por la noche. —Sin embargo, eso estaba fuera de cuestión. No podía arriesgarse a rasgar la barrera que separaba el plano físico del mundo espiritual.
—¿Por qué mañana? ¿Puedes extraer más energía de la luna llena?
—Bueno, sí, pero eso realmente no afecta a lo que voy a hacer. —Si estuviera realizando un hechizo o un ritual, la luna llena sería el momento ideal. Había veces cuando el velo era más delgado, permitiéndole moverse entre reinos de manera más fluida, pero la luna tenía muy poco que ver con su don especial—. Sería más fácil para Mark —explicó—. Los shifters son atraídos por la luna llena. No haría su cuerpo más fuerte, pero nos daría mayor empuje desde el otro lado.
—Eso tiene sentido. —EunHyuk balanceó la cabeza dos veces y se detuvo, mirando hacia la forma inconsciente de Mark con el ceño fruncido—. De acuerdo, creo que me estoy perdiendo algo. ¿Cómo que Mark es un shifter?
—Bueno, cuando mamá y papá se aman el uno al otro...
—Idiota —murmuró EunHyuk—. Cuando hablamos sobre tus hermanos, dijiste que tu madre murió después de que Mark y JB hubieran nacido. Entonces tu padre se casó con un shifter femenino.
—Ah, ya veo. —Sí, cuando lo decía de esa manera, podía ser un poco confuso, especialmente ya que EunHyuk no tenía toda la información—. Bueno, ya ves, no hablamos sobre esa clase de indiscreciones.
—Oh. —EunHyuk presionó los labios y agachó la cabeza mientras un matiz de rosa llenaba sus mejillas—. Lo siento.
—No lo hagas. —Había sucedido hace mucho tiempo. Junsu no sabía toda la historia, y tampoco quería saberlo. Los recuerdos que tenía de su padre eran buenos y no quería mancillarlos cavando en secretos que era mejor dejarlos enterrados—. Todos mis hermanos saben que algo no cuadra –incluso JB y Mark. Sin embargo, nunca hemos hablado sobre ello. Son nuestra familia, y eso es todo lo que importa.
—Estoy de acuerdo. —EunHyuk apretó su mano y sonrió—. Vamos a por tu hermano.
—Puede que hable. Mi cuerpo puede que se sacuda o convulsione. Sin embargo, eso no significa que sea nada malo. —No quería asustar a su pareja, pero tenía que prepararle—. No importa lo que veas, no te asustes y no sueltes mi mano. ¿De acuerdo?
—Sí, de acuerdo. —Sin embargo, no se oía como si lo dijera en serio—. Junsu, quizás ZiTao debería hacer esto. Quiero decir, tienes una fuerte conexión con él, y realmente sabe lo que está haciendo.
—Sólo es tomarse de las manos. Has estado haciéndolo desde que eras un bebé.
—Junsu...
—Confío en ti con mi vida, lieveling. —No había nadie que prefiriera tener a su lado justo en ese momento.
—A eso es a lo que tengo miedo. ¿Qué pasa si algo va mal? No sé qué hacer.No sé cómo ayudar.
—Hay media docena de personas justo fuera de esa puerta. —Alguien –y Junsu estaba dispuesto a apostar que era MyungSoo– había estado pisoteando arriba y abajo del pasillo durante los últimos diez minutos—. Sin embargo, nada va a ir mal. —Llevando la mano de EunHyuk a sus labios, colocó un suave beso en los nudillos—. ¿Preparado?
—Tan preparado como puedo estar.
Relajándose en la silla, Junsu cerró los ojos y se imaginó a sí mismo fundiéndose en el pegajoso tapizado. Cruzar entre reinos era un poco como caer dormido. Mayormente, sólo se sentía como caer. La primera vez que cruzó el velo había sido el verano que cumplió quince años. Toda la terrible prueba había hecho que se meara de miedo, y le había tomado casi una década para que regresara voluntariamente a la desolación del Purgatorio.
Ahora era mayor y había hecho el viaje muchas veces. Sin embargo, eso no evitaba que su estómago se retorciera en nudos o que su corazón intentara trepar por su garganta. Aunque no tan aterrador como lo había sido cuando era un niño, estaría mintiendo si decía que no tenía cierta ansiedad acerca de cruzar entre planos. Si alguien le preguntara, Junsu no podría explicar con exactitud cómo lo hacía. Sólo sabía que entrar en el Purgatorio era la parte fácil. Luego todo lo que tenía que hacer era buscar a través de la interminable oscuridad y amargo frío hasta que tropezara con el alma que estuviera buscando. Sí, pan comido.
El Purgatorio era algo que Junsu imaginaba que sería como caer por el agujero de conejo y luego perderse en su camino para ver al mago. El frío se filtró en él antes de que el mundo hubiera dejado de girar, haciendo que sus dientes castañearan mientras se estremecía. Técnicamente, no había suelo bajo sus pies. No había techo, ni siquiera un cielo por lo que podía decir. Ni paredes, árboles o hierba, ni una brisa de aire o un solo sonido, el lugar era un absoluto vacío donde nada más que oscuridad se extendía infinitamente en todas direcciones con una excepción. Con cada paso, una misteriosa luz azul aparecía bajo los pies de Junsu, brillando con la suficiente claridad para que pudiera ver el aliento de sus labios en una nube de humo. Había habido momentos en que había caminado por horas con solo esos débiles rayos de luz por compañía. Había habido momentos en los que había querido renunciar, volver atrás y nunca regresar.
Más que la oscuridad o el cortante frío, el Purgatorio era el lugar más solitario y miserable que jamás había encontrado. Cuanto más profundizaba en el abismo que caminaba, el número que sentía, como si el mismo aire que respiraba estuviera decayendo su alma. Se sentía vacío, carente de cualquier emoción. Alegría, ira, tristeza, miedo, amor, odio, no sentía ninguna de esas cosas. Ignorando el frío, Junsu luchó contra el creciente entumecimiento y envió pequeños bucles de magia. Casi podía imaginar la energía que se desprendía de las palmas de sus manos y puntas de sus dedos como hiedra trepadora, extendiéndose hacia la oscuridad en busca de su objetivo.
—Bueno, ya es hora.
Mientras la familiar voz le regañaba por su tardanza, una débil luz dorada floreció de la palma de la mano de Junsu, iluminando una de las cuerdas de magia que había liberado. Aunque no podía ver al hombre en el otro extremo de esa cuerda, podía sentir el ligero tirón que le hacía avanzar.
—No es mi culpa que te fueras y terminaras secuestrado —respondió, avanzando cuidadosamente hacia la voz de su hermano.
—Sí, Junsu, porque planeé esto. Tienes tanta razón. Tengo esto totalmente merecido.
—¿Eso es lo que dije? —Donde JB era tranquilo y optimista, muchas veces el diplomático del grupo, Mark tenía una lengua afilada y un ojo para los problemas—. Deja de ser un idiota. Estoy intentando ayudarte.
Cuando finalmente alcanzó el final de la atadura mágica, toda la molestia de Junsu se desvaneció ante la vista de su hermano. No podía ver mucho de él, pero había suficiente luz de esas extrañas luces azules para reconocer al hombre.
—Realmente me alegro de verte, pero, ¿crees que podemos salir jodidamente de aquí? —Mark se acercó aún más, extendiendo el brazo para tomar la mano de Junsu, pero sus dedos pasaron a través de la muñeca de Junsu—. De acuerdo, eso fue espeluznante.
—Deberías saber que tu cuerpo está... bueno, te has visto mejor. Vamos a dejarlo en eso.
—Podría morir —declaró Mark sin un toque de reserva—. Bueno, prefiero morir que quedarme aquí por el resto de la eternidad.
—¿Cómo terminaste aquí de todos modos? —pregunto Junsu, dirigiendo el camino de regreso al velo—. Sólo sigue las luces.
—¿En serio? ¿Seguir las luces? Soy un fantasma, Junsu. No soy estúpido.
Técnicamente, tampoco era un fantasma, pero Junsu se estaba cansando de discutir con el enano. —Bien. Entonces mantén la boca cerrada y quédate cerca.
—Tenemos que movernos más rápido.
—Si no te has dado cuenta, no puedo ver a dos metros delante de mí.
—Sí, bueno, vas a conocer este lugar mucho mejor de lo que te gustaría si no mueves el culo.
—Mark...
—¡Vamos, Junsu! Están viniendo. ¡Corre!
El nivel de urgencia en el tono de voz de Mark le convenció de callar y prestar atención, pero fue el repentino aumento de la temperatura y el siniestro silbido a través de la oscuridad lo que finalmente le impulsó a la acción. Un brillante resplandor naranja vibraba desde el suelo, iluminando un estrecho camino que comenzaba varios cientos de metros detrás de ellos.
Junsu había descendido al dominio inferior del Purgatorio en una sola ocasión, y no tenía ganas de repetir la experiencia. Era como entrar en el jodido Mordor, y bueno, eso no había salido tan bien para Frodo.
La región de abajo no era las profundidades ardientes de Hades, sino sólo otro sector del Purgatorio. Hades, Infierno, el Inframundo, sin importar cómo lo llamara la gente, el lugar estaba reservado estrictamente para los incontrovertiblemente muertos. Sin embargo, el reino inferior del Purgatorio era un lugar para los espíritus perversos atrapados entre los mundos, o simplemente tratando de engañar a la muerte. Junsu lo llamaba "El Pozo". A diferencia del frígido vacío en el que se encontraban actualmente, "El Pozo" estaba ardiendo, encendiéndose con la maldad que ardía en sus habitantes como brasas resplandecientes. Un simple toque contra uno de esos espíritus quemaba la piel como un hierro de marcar, y el dolor duraba semanas sin cura mágica ni alivio.
El suelo bajo sus pies comenzó a temblar cuando la barrera entre dominios se abrió con una estruendosa grieta. La fisura zigzagueaba hacia él, pulverizando más de la vibrante luz naranja y aumentando la temperatura a niveles de formación de ampollas. En cuestión de segundos, Junsu estaba chorreando de sudor, y su sencilla camiseta de algodón se aferraba a su torso, completamente empapada de sudor.
—¡Junsu! —le gritó Mark—. Tienes que guiarme. No sé qué camino tomar.
La voz que había escuchado por primera vez como un silbido ahora se unió a otras, y crecieron en volumen hasta que pareció que el ruido le rodeaba por todos lados. El revoltijo de sonidos y palabras era confuso, desorientador, y peor, las voces se sentían como si estuvieran perforando su cerebro, causando que sus sienes palpitaran y su estómago se convulsionara con enfermizo dolor.
—¡Junsu! —gritó Mark de nuevo—. ¡Tenemos que irnos!
—No puedo... no sé... no puedo ver el... —Y ahí estaba, la vista más gloriosamente hermosa que jamás había visto. No era nada más que una débil y centelleante luz que brillaba por delante en el tono negro, sólo un diminuto parpadeo rosado que le esperaba al final del túnel—. Este camino.
Junsu se negó a apartar la mirada de la pequeña estrella, asustado de perder su camino si dejaba que su dolor de cabeza o aumento de calor le distrajeran. Utilizando cada onza de fuerza que poseía, corrió a través de la oscuridad, despreocupado por su limitada visión. El suelo tembló más fuerte, haciéndole tropezar, pero Junsu siguió corriendo. No se atrevía a mirar atrás, pero en su lugar, escuchó el sonido de la dificultosa respiración de Mark para asegurarse de que su hermano siguiera cerca. Al aproximarse a la parpadeante luz rosada, las voces explotaron en una cacofonía de ruido, alcanzando volúmenes ensordecedores que casi pusieron a Junsu de rodillas.
No cayó, pero su ímpetu se ralentizó, y fue una lucha sólo para poner un pie detrás de otro. Las voces se incrementaban en número y se hicieron aún más fuertes, mientras que las temperaturas peligrosamente altas le dijeron que los espíritus cada vez estaban más cerca. Los últimos doce pasos se sintieron como una peligrosa caminata a través de kilómetros de cristales rotos, pero al fin, Junsu finalmente se puso de pie bajo la estrella que le llevaría a casa.
—Mark, agarra mi mano.
—No puedo. Sólo te atravesará.
—Mark, maldita sea, sólo toma mi mano.
No hubo presión o resistencia física, pero Junsu supo el momento exacto que su hermano cumplió. Utilizando lo último de su menguante energía, creó la conexión necesaria para vincular temporalmente sus fuerzas vitales para que Mark pudiera cruzar el velo. Una vez completado, Junsu se acercó a la translúcida cortina de brillante niebla que se extendía ante él, cerró los ojos y saltó.
—¿Qué está mal con él? —demandó EunHyuk por vigésima vez.
Se negó a liberar la mano de Junsu, aunque el calor emanando de su pareja quemara su piel. Sin embargo, a EunHyuk no le importaba. Ya sanaría. Más preocupantes eran los chorros de sudor que vertía su amante, empapando no sólo su ropa y cabello, sino la tela de la silla bajo él. Junsu se retorcía y gemía, murmurando palabras inteligibles en un tono de voz lleno de pánico y miedo.
Después de más de una hora observando sufrir al hombre que amaba, EunHyuk iba a volverse loco, y parecía que nadie podía darle respuestas.
—Estará bien —dijo MyungSoo.
—Estoy seguro de que esto es normal —añadió Taehyun.
Bueno, malditamente seguro que no era normal para EuhHyuk. Solo la temperatura corporal de Junsu probablemente estaría friendo su cerebro como tocino grasiento, y sin embargo, era el único que parecía estar preocupado.
—Que alguien haga algo. Conseguid algunas bolsas de hielo o agua fría o algo. ¿Por qué sólo estáis ahí de pie?
Antes de que pudiera recibir más obviedades sobre cómo era perfectamente natural para una persona alcanzar temperaturas que literalmente hacían ampollas en la piel, Junsu dejó de sacudirse y murmurar y se dejó caer en la silla, completamente inmóvil. No hubo movimiento de sus párpados, ni aumento ni caída de su pecho que indicara que estuviera respirando.
Sin embargo, en lugar de ralentizar la disminución, la temperatura de Junsu se elevó, ardiendo tan caliente que EunHyuk gritó mientras caía de su asiento al suelo. A pesar de ello, no liberaría la mano de su pareja. Junsu había sido muy claro en eso, y sin importar cuánto dolor le causara, no se rendiría hasta que Junsu estuviera de regreso a salvo donde pertenecía.
—EunHyuk, suéltale —susurró JB cuando se arrodilló detrás de él en el suelo y apretó su hombro—. Tienes que soltarle.
—No. —EunHyuk sacudió la cabeza con firmeza, apretando los dientes para no gritar de nuevo. Un olor impuro impregnó el aire mientras la piel de su mano se ennegrecía como el exterior de un malvavisco sostenido sobre una fogata—. No puedo. Se supone que no tengo que soltarle.
—Todo está bien. —JB hablaba tranquilamente, con calma, como si estuviera tranquilizando a un niño pequeño y asustado—. Todo va a estar bien. Está bien que le sueltes ahora.
—¡No! —le gruñó EunHyuk, incrementando la presión de su agarre en la mano de Junsu.
Junsu estaba viniendo a casa. EunHyuk había prometido estar ahí, prometido traer a su amante de regreso de la oscuridad. No le importaba si toda su maldita mano se quemaba hasta la muñeca. No iba a dejarle ir hasta que Junsu estuviera despierto y le dijera que estaba bien.
—Suelta... le —Sin embargo, esta vez no fue JB. La voz era débil y rala, apenas audible sobre el propio latido de corazón de EunHyuk—. Junsu... está... bien. — Luego los párpados de Mark se cerraron de nuevo y su cabeza se inclinó hacia un lado, descansando contra la almohada.
—¿Ves? —JB sonrió tranquilizadoramente—. Ahora todo está bien. Prometo que nada malo sucederá, ¿de acuerdo? Sin embargo, tenemos que ver esa mano.
La temperatura de Junsu ya estaba regresando a la normalidad. Le tomaría un poco más de tiempo a la mano de EunHyuk para sanar, pero se las arreglaría.
—Estoy bien. Sólo quiero quedarme hasta que despierte.
—Cabezota —arrastró Junsu—. Estoy aquí, lieveling.
—¿Junsu? Junsu, ¿estás bien? —Levantándose de un salto del suelo, EunHyuk se sentó a horcajadas sobre los muslos de su amante para agarrar su hermoso rostro con su mano herida—. Hey, tú.
—¿Por qué? —Deslizando los dedos bajo la muñeca de EunHyuk, Junsu levantó su mano herida y presionó sus labios contra la quemada piel—. ¿Por qué no me soltaste?
—Me dijiste que no lo hiciera.
Junsu rodó los ojos y soltó un bufido. —La única vez que realmente escuchas. —Quitándose la empapada camiseta por encima de la cabeza, ignoró a todos los demás en la habitación y tiró a EunHyuk de manera más segura a su regazo. Luego inclinó la cabeza a un lado, mostrando el lado de su garganta.
EunHyuk no era demasiado aficionado a las muestras públicas de afecto, pero esta vez era un poco diferente. Su mano palpitaba de manera furiosa, y a pesar de sus anteriores nobles intenciones, realmente no quería perder el apéndice.
Deslizando la nariz a lo largo de la pulsante vena en la garganta de Junsu, EunHyuk inhaló profundamente, temblando por el intoxicante aroma. Con un posesivo gruñido, incrustó sus caninos en la flexible carne mientras un solo pensamiento giraba en su cabeza.
Mío.
ULTIMO CAPITULO



—¡No lo sé! —Junsu lanzó las manos al aire mientras caminaba dando pisotones de un lado al otro de la biblioteca—. Sí, algo extraño sucedió mientras estuve en el Purgatorio, pero nadie excepto Mark estuvo conectado a mí cuando salté. —Aparte del inexplicable aumento de su temperatura corporal, no había habido ninguna otra indicación en las tres semanas que habían pasado de que cualquier cosa estuviera mal.
Lo habría sentido si hubiera habido algo malo, y estaba seguro de que nadie se había deslizado entre los mundos con él y su hermano. Por lo que podía ver, MyungSoo sólo estaba siendo paranoico. El hombre siempre estaba mirando sobre su hombro, y probablemente durmiera con un ojo abierto.
—Junsu, no te viste —argumentó MyungSoo—. Maldita sea, asaste a tu pareja a la parrilla sólo por tocarle. Eso no es normal.
—Gracias por esa evaluación, Dr. Obvio. —Realmente no necesitaba el recordatorio. EunHyuk no había sufrido efectos duraderos. Su mano había sanado completamente en pocos días, pero Junsu estaba luchando con sus sentimientos de culpa por lo que había sucedido—. ¿Qué quieres que diga, MyungSoo? Te dije todo lo que sé.
—Sólo quiero estar seguro de que nada cruzó la barrera contigo.
Junsu podía entender eso, pero el hombre le había estado interrogando durante semanas. —¿Hay algo que no me estés contando?
—Sólo díselo. —JB miró de MyungSoo a Junsu antes de enfocarse de nuevo en sus rodillas—. Se supone que estamos juntos en esto.
—¿De qué está hablando? —Taehyun se inclinó contra una estantería de libros con los brazos cruzados sobre su grueso pecho—. ¿Qué estás escondiendo, MyungSoo?
Sólo había una razón para que su hermano mayor les escondiera algo importante. —SungYeol —conjeturó Junsu.
El hijo mayor de MyungSoo aún estaba encerrado en Hell's Alley, y permanecería ahí hasta que descubrieran qué hacer con él. Sus crímenes contra el mundo paranormal eran demasiado grandes para numerar, y se merecía mucho más que una celda de piedra como castigo. Habían pasado más de ciento cincuenta años –una vida entera para MyungSoo– desde la desaparición de SungYeol.
Mucho había sucedido durante ese tiempo, y claramente alguien había invertido una gran cantidad de energía para modelar al niño en el monstruo que se había convertido. Junsu simplemente no entendía por qué.
—No estoy escondiendo nada. —MyungSoo se pasó ambas manos por el rostro, frotando la barba a lo largo de la línea de la mandíbula. Su cabello era un enredado desorden, alejado al azar de su rostro con una goma. Oscuros círculos se dibujaban bajo sus ojos, y Junsu se preguntó cuánto tiempo había pasado desde que su hermano había dormido.
—Sólo cuéntales lo que me dijiste —alentó JB—. Podría no ser nada, pero podría ser importante.
—Tenemos que mantener a SungYeol sedado de manera que no pueda utilizar su magia contra nosotros, pero sigue lúcido. —MyungSoo hizo una pausa para tomar una profunda respiración y dejarla salir lentamente, mostrando un raro signo de vulnerabilidad—. Sabe cosas. Incluso preguntó si la mano de EunHyuk había sanado. Nadie le ha contado nada sobre esa noche, pero describe detalles que no debería saber.
—Quizás es un telépata —sugirió Junsu. Era la explicación más fácil y la que tenía más sentido.
—También pensé eso —admitió MyungSoo con un lento movimiento de cabeza— La pasada noche, me dijo que le ofreciera sus felicitaciones a Mark. Fue algo sarcástico sobre los primeros pasos siendo un hito.
Mark había estado haciendo constantes progresos hacia la recuperación, y justo la noche anterior, realmente había sido capaz de dar algunos pasos por su cuenta. Era un movimiento en dirección positiva, pero Junsu no veía cómo eso refutaba su teoría de la telepatía. —El hombre es un gilipollas, pero eso no quiere decir que no sacara el pensamiento de tu mente.
MyungSoo sacudió de nuevo la cabeza. —No supe que Mark había dado esos pasos hasta después de mi regreso de Hell's Alley.
—Bueno, eso cambia las cosas. —Tenía que haber una explicación lógica para las cosas que SungYeol sabía—. Quizás uno de los guardias le esté filtrando información.
—No creo que sea uno de nuestros hombres —dijo Taehyun, pero no sonaba firme en su convicción—. Sin embargo, hablaré con SeungYoon. No hará daño investigar la teoría.
—Quizás te esté forzando —sugirió ZiTao—. Es parte vampiro.
—No. —El tono de voz de MyungSoo se volvió sombrío y melancólico—. No puedo mirarle a los ojos.
Barajaron un par más de posibilidades, pero cada una parecía menos probable que la anterior. Al final, estaban como al principio, y su único curso inmediato de acción fue cuestionar a unos pocos Ejecutores leales. Junsu aún mantenía una razón simple y lógica para el conocimiento de SungYeol sobre sus vidas.
—Sabía que estaba emparejado a Kris —añadió ZiTao—. De regreso en las minas, cuando se estuvo burlando de Kris, sabía quién era yo.
SungYeol podría haberles estado estudiando durante años antes de que se encontraran en Nevada. Sin embargo, teniendo en cuenta la cantidad extremadamente corta de tiempo que ZiTao y Kris había estado acoplados, parecía muy poco probable que SungYeol tuviera ese poco de información.
— Quizás es algo como el don de JB —sugirió Junsu—. No sé si sea exactamente ver el futuro, pero podría ser similar.
No sólo esta idea atrajo a cada hombre en la habitación, sino que en realidad tenía sentido. La paranoia les estaba poniendo nerviosos, llevándoles a buscar problemas donde no los había. Definitivamente algo inusual había sucedido durante su último viaje al Purgatorio, pero había ido sabiendo que estaba contra reloj.
Si el hechizo ya hubiera echado raíces, podría haber dividido los niveles del Purgatorio en preparación para la bajada del velo. Realmente eso era una probable explicación para lo que había experimentado, y Junsu se sintió un idiota por no considerarlo antes.
—¿Estamos satisfechos con esas respuestas? —pregunto MyungSoo.
Todo el mundo respondió de manera afirmativa, pero una tensión se mantuvo, flotando sobre el grupo como una sombra oscura y deprimente. Tal vez simplemente quisieran que esas sencillas respuestas fuesen correctas. Sin ninguna manera de probar sus teorías, ahora se había convertido en un juego de espera, y la paciencia no era exactamente una de las virtudes de Junsu.
Cuando otras seis semanas pasaron sin nada drástico o devastador sucediendo, Junsu se inclinó con fuerza hacia su teoría de que SungYeol poseía algún don que le permitía ver ciertos eventos.
El idiota no había dejado su celda, y MyungSoo estaba dando largas al fijar una fecha para la audiencia. Nadie podría pagar a Junsu el dinero suficiente para estar en la piel de su hermano ahora mismo.
Habían reunido a más de los niños con sus padres, dejando sólo a cuatro residiendo dentro de las puertas de Snake River, aunque se habló de trasladarles a la guardería de Haven. De los cuatro, realmente habían localizado a la familia de uno de los niños, pero no había terminado en lágrimas de alegría como lo habían hecho los demás. Desgraciadamente, la pareja eran unos elitistas hijos de puta que se preocupaban más por su estatus y apariencia pública que por su hijo. Tan pronto como se enteraron de que su precioso niño había sido drenado de su magia, habían actuado como si hubiera contraído la plaga. Algunas veces, Junsu realmente odiaba a la gente.
—Te ves estreñido —comentó EunHyuk.
—Estoy pensando.
—Ah, eso lo explicaría. —Riendo sonoramente, EunHyuk se hizo a un lado cuando Junsu se lanzó hacia él—. Vas a tener que ser más rápido.
Era una hermosa noche de primavera, agradablemente cálida con una suave brisa que llevaba el olor de la madreselva en el aire. SeungYoon y Taehyun han ido a la ciudad a cenar y ver una película, dándole a EunHyuk la noche libre, y Junsu se había sentido emocionado cuando su amante sugirió un paseo juntos a la luz de la luna.
No habían tenido mucho tiempo para los dos últimamente, pero cuando podían robar unos momentos de calidad, ambos trabajaban extra duro para que les valieran. —Te daré una ventaja. —Junsu sabía que no podía correr más rápido que su pareja, pero no le importaba. Se trataba de la persecución.
—De acuerdo, mi amor, atrápame si puedes. —Corriendo hacia atrás unos pocos metros, EunHyuk lanzó besos y agitó sus manos, haciendo todo lo que podía para incitar a Junsu a la acción—. Junsu, lo estás haciendo mal.
—¿En serio, EunHyuk? —Junsu medio esperaba que el hombre le sacara la lengua y pisara el pie.
—Bien. —Entonces corrió directamente hacia Junsu, saltó a sus brazos y ambos cayeron al suelo. Riéndose hasta que le dolió la cabeza, repartió besos por el rostro de Junsu y mordisqueó su cuello—. Tú ganas.
—¿Y qué gano? —La respuesta no era importante. Junsu ya sabía la recompensa que quería, y tenía toda la intención de reclamar su premio.
—Tienes esa mirada. —EunHyuk sacudió la cabeza e intentó rodar hacia un lado, pero Junsu rodeó la cintura del vampiro con sus brazos y le sostuvo con firmeza—. Junsu, no. —Sin embargo, su sonrisa aún estaba en su lugar, y no estaba luchando para liberarse—. Sé lo que estás pensando. No podemos hacer eso aquí.
—¿Hacer qué? —Junsu parpadeó de manera inocente—. No estoy haciendo nada. —Con sólo unas pocas palabras susurradas en voz baja, Junsu les hizo quitarse la ropa. En ocasiones, había maldecido el legado con el que había nacido, pero entonces había momentos como este cuando no podía imaginar una vida sin magia.
—¡Junsu! —Jadeó EunHyuk, girando la cabeza primero a un lado y luego al otro, presumiblemente para comprobar si había alguien en las inmediaciones— ¡Alguien va a vernos!
—Déjales que miren. —Manteniendo un firme agarre en la cintura de EunHyuk con un brazo, Junsu rodó a su amante debajo de él y presionó sus desnudas pollas juntas—. ¿Estás seguro de que quieres que me detenga? —Flexionó sus caderas, moliéndose contra la erección de EunHyuk—. Esto dice que no.
Un incoherente gemido fue la única respuesta verbal de EunHyuk cuando rodeó con sus brazos el cuello de Junsu y le empujó hacia abajo para un beso abrasador. —Eres malo.
—Lo amas.
Junsu adoraba todo sobre su Infinity, y no tenía ningún deseo de cambiar al hombre. Sin embargo, sabía que había una fiera que acechaba bajo el frío y controlado exterior. Junsu también sabía que sólo él podía traer ese lado de su pareja a la superficie, y si el conocimiento le hacía un poco arrogante, bien, se imaginó que se había ganado el derecho de jactarse. No había ningún motivo oculto cuando salieron de la casa, pero cuando la oportunidad llamaba, Junsu no estaba a punto de cerrar la puerta con llave. Habría preferido tomarse su tiempo burlándose y atormentando a su amante antes de finalmente enviarle al borde del dulce olvido. Desafortunadamente, había venido mal preparado para ese enfoque.
Una vez más, se encontró inmensamente agradecido por sus dones. Durante sus años de juventud, cuando sus hormonas habían causado estragos a cada hora del día, había pasado mucho tiempo perfeccionando una variedad de hechizos, todos de naturaleza sexual. Infiernos, dudaba que hubiera un solo adolescente brujo que no lo hiciera. Sin embargo, había algunas cosas que sólo se podían ganar con la experiencia. Saber que EunHyuk se derretía en un charco de gelatina por un roce de labios en su nuca no había salido de su magia. Junsu lo sabía porque prestaba atención a su compañero, leía su lenguaje corporal y tomaba sus señales de las respuestas de EunHyuk.
Ninguna cantidad de poder podría darle los jadeantes gemidos o suaves súplicas que anhelaba, y Junsu se imaginó que así debía ser. Capturando la boca de EunHyuk en un duro y demandante beso, deslizó una mano entre ellos para acariciar el apretado saco de su amante y rozar un dedo a lo largo de su perineo. Sus lenguas se enredaron en un sensual deslizamiento, retorciéndose en las puntas antes de retirarse, y Junsu olvidó momentáneamente lo que había estado haciendo cuando su cabeza comenzó a girar. Dios, podría besar a este hombre todo el día.Balanceando sus caderas y arqueando la espalda, EunHyuk se retorció bajo él, frotando su goteante polla sobre los abdominales de Junsu.
—Por favor, por favor, por favor. —El canto fue seguido por otro delicioso gemido, y EunHyuk flexionó sus delgadas piernas alrededor de la cintura de Junsu, buscando claramente más fricción.
Junsu deslizó un dedo seco a lo largo del pliegue de su amante y separó sus nalgas, con la intención de sólo burlarse. Ciertamente no había estado preparado para el suave y resbaladizo deslizamiento, o la manera en que el hambriento culo de EunHyuk succionó sus dedos, rodeándolos de un sedoso calor.
—Planeaste esto —acusó, fingiendo indignación. A decir verdad, estaba impresionado. No había pensado que su hombre pudiera ser tan agresivo—. Pequeña mierda escurridiza.
—Lo amas —respondió EunHyuk a través de jadeos, haciéndose eco de las anteriores palabras de Junsu.
Agarrando la base de su palpitante longitud, Junsu alineó la punta con la resbaladiza y relajada entrada de EunHyuk y se echó hacia adelante, encajándose hasta la base en un suave deslizamiento. Cautivado por la magnífica criatura extendida debajo de él, Junsu quedó momentáneamente paralizado mientras observaba los rayos de luz de Luna bailando sobre la pálida piel de EunHyuk. Se veía más como un ángel que como un vampiro, y Junsu se dio cuenta de lo verdaderamente bendecido que fue.
Sus relaciones sexuales eran tiernas y sin prisas, pero no les faltaba nada de su habitual pasión. Sus miradas se encontraron y sostuvieron, suspendiéndoles en un momento perfecto. Mientras embestía el firme y flexible cuerpo de EunHyuk con largos y lánguidos golpes, Junsu se perdió. Ya no sabía dónde terminaba él y comenzaba su pareja. Todo su mundo no sólo giraba alrededor del hombre en sus brazos. EunHyuk era todo su mundo. La intensidad creció, aunque el ritmo se mantenía estable, y cuando Junsu cayó sobre el borde, EunHyuk cayó con él. El orgasmo le sacudió, enviando chispas de placer sin adulterar a cada centímetro de su cuerpo.
Cuerdas de caliente y cremosa semilla hicieron erupción de su palpitante polla para derramarse en el convulsivo canal de EunHyuk, pero Junsu apenas lo notó.
Observando la hermosa mezcla de placer y dolor que cubría el rostro de su amante, Junsu sintió como si todo su ser se hubiera hecho añicos, fragmentándose en un millón de piezas dentadas. Cuando EunHyuk abrió los ojos y levantó la vista para reunirse con su mirada, aquellas pequeñas piezas de él comenzaron a reformarse, moldeándole en algo mejor y más fuerte de lo que había sido.
Por EunHyuk, Junsu sería cualquier persona –haría cualquier cosa– que el hombre le requiriera. Movería montañas, redirigiría ríos y arrancaría las estrellas del cielo si EunHyuk necesitara esas cosas para ser feliz. —Te amo, lieveling.
Una gentil sonrisa curvó las comisuras de sus labios, y EunHyuk estiró la mano para trazar la curva de la mandíbula de Junsu con la punta de sus dedos.
—Nunca creí en el amor. Siempre pensé que era algo tonto e imprudente, una excusa para que la gente hiciera cosas terribles y las llamara razones nobles.
—¿Y ahora? —Ya sabía la respuesta, pero quería escuchar lo que había cambiado en la mente de EunHyuk.
—El amor está en todas partes —susurró EunHyuk—. Está tan intrincadamente entretejido en la misma trama del tiempo que no hay esperanza de escapar de él. Pensé que el amor no podía ser visto, pero lo veo todo el tiempo en tu sonrisa. Dicen que no puedes saborear el amor, sin embargo aún persiste en mi lengua.
—Hizo una pausa, elevándose sobre sus codos para lamer los labios de Junsu—. Pensé que si no podía tocar el amor, no podría ser real. —Presionó su mano en la mejilla de Junsu y acarició la piel con su pulgar—. Pero aquí estoy, sujetando el amor en la palma de mi mano.
Junsu no tenía la habilidad de EunHyuk con las palabras, y no tenía nada poético que ofrecer a cambio. Todo lo que podía hacer era hablar con la verdad y tener la esperanza de que fuera suficiente. —No sé lo que hice para merecerte. Ni siquiera estoy seguro de que lo haga. Sólo tengo la esperanza de que nunca te des cuenta de eso, porque no sé qué haría contigo.
Riéndose entre dientes en voz baja, EunHyuk se inclinó hacia arriba para otro beso mientras sus dedos apretujaban el cabello de Junsu. —También te amo.
Sin embargo, era más que eso.
EunHyuk le había rescatado, no solo de aquel pozo, sino de sí mismo. Su pareja tranquilizaba su mente y aliviaba su corazón. Era la luz del sol de Junsu después de la tormenta, la calidez que le rodeaba en el frío.
El hombre era todo lo que le gustaba de sí mismo, y la razón para cambiar todas las cosas que no le gustaban. Sin amor, una casa sólo era una vivienda. Sin embargo, no importaba donde vivieran, porque Junsu ya había encontrado a donde pertenecía.
El amor sólo era una manera de describir la importancia de EunHyuk en su vida. Era grande, y ciertamente amaba a su pareja, pero cuando se tumbaban piel contra piel bajo la luna, había otra palabra de cuatro letras que parecía más apropiada para el momento.
—Por siempre y para siempre, EunHyuk, serás mi hogar.
FIN

No hay comentarios:

Publicar un comentario