miércoles, 15 de mayo de 2019

LOS HERMANOS KIM 4: HANGENG


CAPITULO SEIS

—Tu sangre está arreglando las anomalías de la sangre de Henry —dijo Ren varias horas más tarde mientras salía del laboratorio.—¿Qué? —preguntó Hangeng en voz baja, ya que todo el mundo estaba dormido.—Baekho me enseñó vuestras muestras de sangre —explicó Ren poniéndose de rodillas delante de Henry, que estaba dormido en su regazo. La mente de Hangeng había estado demasiado activa para quedarse dormido—. Cuando terminé la cirugía comprobé las muestras de vuestras sangres y mezclé una pequeña cantidad de cada una de ellas. Ha sido algo que nunca he visto antes, Hangeng. Tu sangre ha curado la suya.
—¿Quieres decir que algún día podrá salir al sol?



—Oh, sí. —Ren sonrió suavemente mientras miraba al joven dormir—. Salvó la vida de mi hija y la de Hannah, incluso después de haberlo tratado como una mierda.
—No, fuiste tú quien lo hizo. Yo solo te advertí —dijo Henry bostezando—. Y no me has tratado mal. Simplemente no te gusto. No puedo decir que te culpe, después de todo lo que has pasado. Solo espero que algún día entiendas que nunca te haría daño, y que no soy un verdadero demonio.—Ahora lo sé, Henry. —Los ojos de Ren se llenaron de lágrimas mientras se pasaba el dorso de la mano por la cara—. Siento haber sido tan hijo de puta. Cuando pensaba que un demonio, incluso aunque sólo lo fuera en parte, y que olía como uno, estaba en casa con mi pareja, mi abuela y mi hijo no nacido, no estaba dispuesto a correr ningún riesgo.
—¿Están bien la mamá y el bebé ahora?
—Sí —respondió Ren mientras tomaba las manos de Henry entre las suyas—. Se llama Carolyn Angel Kim. Carolyn por mi madre, pero Angel por ti, Henry.
—No… no entiendo —susurró mirando a Hangeng—. Mi nombre no es Angel.
—Pero eso es lo que tú eres —explicó Ren mientras esperaba que Henry conectara los datos—. Eres el ángel de esta familia. Amas a Hangeng, que lleva mucho, mucho tiempo esperando a su compañero. Nos ayudaste a mi abuela y a mí a estar en paz con la muerte de mi familia, cosa que deberíamos haber hecho hace siglos, y ahora has salvado a Hannah y Carolyn.
—Me alegro de que estén bien.
—Hay más —dijo Ren mirando a todos alrededor. Hangeng sabía lo que estaba haciendo cuando se levantó la camisa, pero Henry se estiró en su regazo—. La abuela eligió la estatua del Ángel de la Misericordia cuando enterramos a nuestra familia, porque pensó que al menos estaban juntos. Yo nunca entendí eso, era demasiado pequeño cuando sucedió, pero quería tener un recuerdo vivo en mi cuerpo para ellos.
—Es hermoso y triste a la vez —susurró Henry estirando la mano y trazando los nombres.
—Pero ahora que has llegado a nuestras vidas lo entiendo—dijo Ren bajándose la camisa y dándose la vuelta—. Por mucho que mi abuela y yo hayamos sufrido, no puedo imaginar la cantidad de dolor que hubieran sufrido mis padres si uno de ellos también hubiera sobrevivido. Ella lo entendía porque había tenido hijos. Yo no lo hice hasta esta noche, cuando casi pierdo a mi hija. Es algo que no creo que hubiese podido superar.
—Hubieras encontrado la manera —dijo Jessica en voz baja.
Hangeng se dio cuenta de que ya no estaba dormida,pero seguía apoyada en su hombro.
—Y con respecto a mí, te tenía a ti. Nos teníamos el uno al otro. Tu padre te salvó Ren, no iba a dejar que se echara a perder ese sacrificio, aunque todo lo que quería era acurrucarme como una pelota y dejarme morir. ¿Están bien Hannah y el bebé?
—Echad un vistazo —susurró Baekho desde la puerta del laboratorio. Hangeng vio como su hermano colocaba a la linda niña en los brazos de Jessica—. Se parece a Baekho.
—Tiene un cincuenta por ciento de cada uno de nosotros — se rio Ren mientras se apoyaba en Baekho. El bebé bostezó y abrió los ojos mirando a Jessica. Efectivamente, tenía el pelo negro de Ren y sus brillantes ojos azul cobalto.—¿Sabías que se llama Carolyn?
—Sí, Carolyn Angel Kim—respondió Bekho mientras miraba a Henry—. Por el ángel que nos ayudó a salvarla.
—Solo puedo sentir el dolor de la gente —susurró Henry mientras pasaba un brazo alrededor de su compañero—.Hangeng , todos me miran contentos. Casi como lo haces tú algunas veces.
—Te están mirando con amor, compañero —le susurró mientras le besaba la sien—. Es como se mira a un hermano que se ama. No es algo malo, significa que te reconocen como familia.
—Yo… yo no sé cómo ser parte de una familia —balbuceó mientras se aferraba a Hangeng con más fuerza.
—Yo tampoco lo sabía, Henry—dijo Jiyong suavemente. Todos estaban despiertos. Nari se trasladó al lado de Jessica para arrullar al bebé—. Aprenderás hermano. En una familia como esta, se aprende muy rápido lo que significa ser parte de una familia cariñosa.
—Lo intentaré.
—Antes de que te despertaras, le estaba diciendo a Hangeng que he hecho pruebas de tu sangre —dijo Ren dejándose caer de culo y tirando de Baekho para que se sentara a su lado. Este se sentó y puso a Ren en su regazo—. La sangre de Hangeng está curando la tuya. Realmente no eres un demonio Bekho . Tienes una anormalidad sanguínea, probablemente por estar dentro de tu madre el mes que pasó desde que se convirtió en demonio.Tu sangre es de vampiro.
—¿De verdad? —jadeó Henry y volvió la cabeza para dar a su pareja un beso rápido—. ¿Entonces Hangeng puede reclamarme? ¿No lo quemaré?
—Nop. Quiero extraer algo de sangre de Hangeng durante un par de días. Que él beba de ti, y tú bebas de las bolsas con la suya, debería bastar para intercambiar suficiente sangre para terminar de curarte. Podrás caminar a la luz del sol y oler como un vampiro.
—Realmente me salvaste —exclamó Henry girándose y abrazando a su compañero con fuerza—. Te amo Hangeng .
—Yo también bebé —suspiró, y todos sus pesares se fueron de sus hombros en ese momento. Hannah y el bebé estaban bien. Ren no odiaba a su compañero y los había ayudado.
Henry , no tenía una parte de demonio, y podría sanar. Eso era mucho para un par de minutos.
—Ren no te ha dicho lo mejor —dijo Baekho con una sonrisa engreída—. Hemos hecho pruebas con mi sangre y la de Ren. No funcionó. Solo la sangre de Hangeng puede curar la tuya.
—¿Cómo es posible? —jadeó Hangeng mirándolos.
—No lo sé —contestó Ren encogiéndose de hombros—. Podría ser porque eres mucho mayor que nosotros y tu sangre es más fuerte. Pero prefiero ser romántico y decir que es el destino. El destino que se las arregló para que puedas curar a Henry, como él te ha curado a ti.
—¿Yo tenía que curarme? —preguntó Hangeng .
—Amigo, aunque no estabas enfermo, no eras el hombre más cariñoso y paciente —respondió Baekho rodando sus ojos—. Nunca te he visto llorar antes, hermano.
—No estoy llorando, me pican los ojos —murmuró cuando Henry se recostó en su regazo antes de secar una de sus lágrimas.
—Lloró cuando nació cada uno de sus hermanos —dijo su madre sonriendo—. Ayudó a que naciera TOP. Vuestro padre estaba en una misión cuando me puse de parto, y Hangeng cortó el cordón umbilical.
—Mamá —susurró deseando que se detuviera.
—No, Hangeng—dijo con firmeza—. Es hora de que lo sepan—replicó echando un vistazo a todos, Baekho, TOP, Jongdae y ZiTao, por turnos—. Hangeng hizo un juramento de sangre cuando cada uno de vosotros llegó a este mundo. Juró delante de testigos que siempre os protegería a cada uno, y daría su vida por vosotros.
—¿Por qué Hangeng? —jadeó TOP mirándolo como si nunca lo hubiera visto.
—Todos sois mis hermanos pequeños. —Se encogió de hombros, mirando al regazo de Henry. Este tomó su cara entre las manos y se la subió para que los mirara—. Vosotros erais más importantes para mí que mi propia vida. Os amé a cada uno desde el momento que nacisteis.
 —Y nunca se perdió un nacimiento —dijo su madre con una sonrisa—. Hangeng lloró de alegría con cada uno de vosotros. Siempre ha sido vuestro protector hermano mayor, pero es más que capaz de emocionarse. Aunque nunca lo he visto hacerlo frente a todos hasta Henry.
—Él abrió las compuertas —suspiró Hangeng mirando a su compañero—. De repente no quería solo ser el protector de la familia. Me mostró lo importante que era ser siempre honesto y abierto con las personas que amo.
—Y por eso es el ángel de esta familia —respondió su madre y se acercó a besar a Henry, y luego a Hangeng en la mejilla. Parecía que su compañero era completamente aceptado y amado por su familia. Y vaya si sus ojos no estaban empezando a picar.
—Esto es tan extraño —gimió Henry cuando salieron del laboratorio al día siguiente. Caminaba raro después de la ducha de la mañana, donde Hangeng había estado jugando con su culo e insertado un tapón anal mientras le hacía una mamada.
Acababan de terminar de sacarse sangre para que Riley siguiera con su plan, y Victor tenía sed, y algo más mientras observaba como movía su culo.
—¿Dónde te duele bebé? —le preguntó envolviendo sus brazos alrededor de él y acariciando su cuello—. Puedo besarte si te hace sentir mejor.
—No, no me duele. Me siento raro —jadeó mientras ponía su culo contra la ingle de su compañero—. ¿Me besarás donde yo te diga?
—Planeo follarte de varias maneras tan pronto como lleguemos a nuestra habitación.
—Sí, por favor —gimió y empezó a caminar más rápido. Fueron corriendo a la cocina, tomaron varias bolsas de sangre, unas bebidas y algo de comer. Su madre fue a abrir la boca, pero ZiTao se la tapó. Hangeng se rio haciéndole un guiño, y prácticamente arrastró a su compañero a las escaleras que llevaban a las habitaciones.
—¿Quieres ser mi chico sumiso? —susurró cayendo sobre el sofá de su habitación de golpe.
—No estoy seguro de lo que significa o lo que tendría que hacer —dijo Henry con nerviosismo mientras saltaba sobre sus pies.
—Significa que tienes que hacer todo lo que te diga —le contestó Hangeng con un gruñido—. A menos que no quieras. Es solo un juego, y quiero que disfrutes de ello. Así que si hay algo que no te guste o no quieras hacer, me lo dices y paramos. ¿De acuerdo?
—De acuerdo —jadeó con sus ojos llenos de lujuria. Asintió y se dirigió rápidamente hacia él.
—Para —ordenó, y Henry se congeló. Hangeng miró su flexible cuerpo y se chupó los labios. Había engordado un par de kilos en los últimos días, y ya no se veía desnutrido. Estaba espectacular—. Quiero que te quites la ropa lentamente para mí, y te acerques aquí mientras bebo la sangre.
—Sí, Hangeng —chilló Henry. Agarró el dobladillo de su camisa y empezó a tirar de ella mientras el otro hombre mordía la primera bolsa. Hangeng  gimió cuando los pezones rosa pálidos se mostraron duros. Después de la camisa, se quitó los zapatos.
—Espera. Quiero que pellizques tus pezones Henry. Quiero que estén bonitos, duros y rojos para mí, para que los pueda lamer mejor. —Hangeng  había terminado la primera bolsa y ya iba a por la segunda.
—Oh Dios —gimió mientras hacía lo que le pidió. Tenía la cabeza echada hacia atrás, entre sus hombros, su pecho se hinchaba con cada respiración mientras jugaba con sus pezones. Fue uno de los momentos más eróticos de la vida de Hangeng .
—Más fuerte, bebé. Quiero que estén bien para torturarlos con mi lengua.
—¿Torturar en el buen sentido, como hemos hablado?
—Sí, en el buen sentido —susurró Hangeng  cuando le vio pellizcarlos fuerte. Arrojó la segunda bolsa vacía y fue a por la tercera. Una parte de él quería omitir esa parte e ir derecho a jugar con su caliente compañero, pero Ren le había hecho prometer que se saciaría—. Bueno, ahora pasa tus manos por tu pecho y abdomen antes de quitarte los pantalones.
Sus manos le temblaban cuando las extendió por su firme piel e hizo lo que le pedía. Hangeng gruñó con aprobación cuando retiró sus pantalones y su dura polla golpeó su piel dejando gotas de líquido pre-eyaculatorio contra su estómago.Henry lo miró a través de sus largas pestañas mientras seguía jadeando de deseo.
—Trae ese cuerpo aquí —ordenó mientras tiraba la última bolsa y abría sus muslos. Caminó hacia adelante hasta que sus rodillas golpearon el sofá. Hangeng se incorporó, echó un brazo hacia arriba alrededor de su espalda y pegó un pezón a su boca. Henry gimió suavemente mientras se aferraba a sus hombros para mantener el equilibrio—. ¿Le gusta esto a mi pequeño sumiso?
—Sí. Sí mucho, pero quiero más —gimió mientras Hangeng  se movía al otro. Lo mordió con fuerza, y sus rodillas se doblaron. En un momento le bajó los pantalones y empezó a lamer la cabeza de su polla—. Realmente te gusta esto, ¿verdad? Ni siquiera es mediodía y ya estás comiéndote mi polla de nuevo.
—¿Te estás quejando? —le preguntó Hangeng levantando las cejas—. Puedo parar si no te gusta.—No. Me gusta, me gusta. Por favor, no pares,Hangeng  —le rogó moviendo sus caderas como si quisiera decirle dónde poner su boca de nuevo—. Solo necesitaba saber cuánto te gusta, eso es todo.
—Te estaba tomando el pelo, bebé.
—Ah, bueno. Bromear está bien —gimió cuando empezó a lamerlo de nuevo—. Pero todavía estás vestido.
—Sí. Quiero llenar mis ojos de tu cuerpo desnudo —gruñó y se echó hacia atrás. Le hizo un gesto hacia un sillón de cuero reclinable—. Ve a sentarte allí. Coloca una pierna en cada brazo y pon ese bonito culo hacia adelante para mí.
Se quedó sin aliento cuando se volvió y vio la silla de la que estaba hablando. Se dio cuenta de la postura que iba a tener y su cuerpo entero se estremeció al llegar a ella. Se volvió lentamente, se sentó en la silla y poco a poco levantó una pierna y luego la otra poniéndolas en cada brazo sin retirar sus ojos de los de su compañero.Hangeng, a su vez, abrió la boca y dejó ver sus colmillos que todavía estaban fuera a pesar de que acababa de beber. Una señal segura que algo iba a pasar. Había hablado con una voz que jamás había usado.
—Menea el tapón de ese apretado culo.
—¿Así? —gimió cuando tomó el borde del tapón, moviéndolo hacia afuera y deslizándolo—. ¿O así?
—Ambas —gruñó Hangeng poniéndose en pie y comenzando a desnudarse—. ¿Estás burlándote de tu compañero, Henry?
—Oh, sí —respondió con una pícara sonrisa—. Quiero a mi hombre todo macho dominante sobre mí.
—Misión cumplida —lo acechó desde el momento que estuvo desnudo. Su gruesa polla rebotaba mientras se movía. Los ojos del joven se centraron en ella mientras seguía sus movimientos—. Esto va a ser duro y rápido Henry. Necesito que me digas si te hago daño.
—Solo fóllame, Victor —gimió Henry justo antes de que Hangeng bajara la boca hacia la suya. Se abrió de inmediato presentándose a sí mismo a todos sus deseos. Folló su boca de la manera que pensaba hacer con su firme culo. Agachándose, retiró el tapón, consiguiendo un fuerte gemido de su compañero. Alineó su polla y empujó profundamente entrando de un solo golpe.
—¿De quién es este culo bebé?
—Tuyo, solo tuyo —jadeó mientras Hangeng comenzaba a golpear—. Oh, Dios mío. Esto es tan bueno como cuando es lento y suave. Pero me gusta más así, necesito que me domines.
—Sí —susurró Hangeng chocando contra él. Sentía el calor húmedo envuelto alrededor de su polla como el cielo—. Mío. Todo mío. Cada pulgada tuya es mía, Henry.
—Sí, tuya, tuya Hangeng—gritó agarrándose a sus bíceps. La silla chirriaba y se mecía tan fuerte como Hangeng lo estaba follando. Estaba sorprendido de que no se rompiera—. Te amo compañero.
—Yo también te quiero, bebé —gruñó mientras lo follaba aún más fuerte. Se volvió loco debajo de Hangeng , quien sabía que estaba disfrutando cada minuto de ello—. Córrete para mí ahora, Henry.
El joven echó hacia atrás la cabeza y disparó cuerdas de semen sobre ellos. Hangeng gimió cuando el culo se cerró sobre su polla mientras seguía empujando. Fue animal, necesitado, carnal y perfecto. Él también gritó cuando se corrió bombeando con todo su cuerpo, viendo como su polla entraba en el cuerpo firme mientras se corría cada vez más. Tan pronto como sus orgasmos cesaron, lo levantó y se sentó con él en la silla.
—Sigues duro —susurró Henry en su cuello mientras lo lamía.
—Porque no tengo suficiente de ti —jadeó mientras apretaba su culo—. Tu cuerpo es como el cielo para mí. Siempre quiero más.
—Todo lo que quiera mi compañero.
—Respuesta correcta —volvió a gruñir cuando Henry llevó una mano entre ellos y pasó un dedo por la hendidura de su polla. Parecía que no era el único que seguía estando duro—. Móntame bebé. Quiero que te folles tú mismo en mi polla.
—¿Y si te duele? —preguntó mirándolo a los ojos y ahuecando su mejilla—. Nunca he hecho esto antes, y no quiero meter la pata.
—No lo harás —contestó Hangeng besando la palma de su mano y mirándolo—. Tu cuerpo sabe qué hacer con el de tu pareja bebé. Móntame, dale a mi cuerpo placer y ámame.
—Sí —susurró mientras levantaba sus caderas y apoyaba las manos en el pecho de Hangeng . Sus ojos se agrandaron cuando cayó de golpe hacia abajo, su culo golpeando en los muslos de su pareja—. Me gusta esto. Es divertido. Yo controlo, pero tú eres el responsable.
—Exactamente —ronroneó Hangeng tocando su polla. Estaba luchando para no tomar el relevo y levantarlo, pero el joven necesitaba entender que también tenía un papel en su vida sexual—. Eso es bebé. Se siente genial.
—No es suficiente —gimió después de varios minutos—.Necesito más, pero no sé cómo conseguirlo.
—¿Es esto lo qué necesita mi compañero? —preguntó mientras se empujaba hasta casi echarlo en su regazo.
—Joder, sí. Por favor, hazlo de nuevo, Hangeng—le rogó. Sus manos se agarraron fuertemente de sus hombros para sujetarse.
—¿Me ruegas? Me gusta cuando ruegas, Henry.
—Sí. Te lo suplico. Por favor. ¡No bromees conmigo! Fóllame Hangeng. Toma a tu pareja hasta que no pueda caminar y luego tómame de nuevo. Soy todo tuyo, y lo quiero. Te quiero.
—Jesús. Qué súplica tan dulce —gimió y comenzó a follarlo. Saltaba golpeando sus caderas con cada golpe hasta que jadeó y lo miró a los ojos. No pasó mucho tiempo hasta que gritó y se corrió fuerte.Cuando terminaron,su compañero se desplomó contra él como un fideo mojado mientras trataban de recuperar el aliento.
—¡Qué sacudida! —jadeó varios minutos más tarde cuando se levantó. Henry le sonrió ampliamente moviendo las cejas y dándole una amplia sonrisa—. Dime que harás eso de nuevo.
—Oh, sí —gruñó de broma y se lamió los labios—.Me gustó que estuvieras arriba. Fue jodidamente caliente. Haremos esto muuuuuuuchas veces.
—¿Después de una siesta es demasiado pronto? — preguntó Henry inocentemente al mismo tiempo que bajaba de su regazo.
—¿Qué tal ahora mismo? —gritó Hangeng abalanzándose sobre él. Henry se rio corriendo lejos—. ¿Estás desafiándome?
—¿Qué pasa si lo hago? —Sus ojos brillaban con picardía y la lujuria traspasó la habitación. Se movió agitando exageradamente sus caderas—. Jiyong me enseñó un sitio en su portátil, lo encontré interesante.
—¿Qué sitio? —le preguntó yendo tras él completamente confundido por el cambio de tema.
—Lo llamó porno. —Henry hizo una mueca y movió sus cejas sugestivamente—. Estaba nervioso por nuestra vida sexual y por si podría o no complacerte, así que pregunté a Jiyong si había una manera para aprender. Me habló de este sitio web que me enseñó un montón de cosas de lo que a la gente le gusta hacer. 
—Dios, amo a ese cuñado mío —gimió Hangeng mientras su polla comenzaba a llenarse de nuevo—. Así que por eso me preguntaste si te castigaría si eras malo.
—Oh, sí. —Arrastró las palabras mientras avanzaba hacia el cuarto de baño. Entonces Hangeng vio el semen escaparse de su caliente culo y bajar por su pierna.
—Bebé, eso es jodidamente caliente —susurró mientras le hacía un gesto hacia lo que estaba mirando—. Si no dejas de burlarte de mí, vamos a explorar todo tipo de castigos. 
—Bien, porque me puse duro cuando uno de los chicos recibía una palmada y me dieron ganas de que me dieras azotes.
—Joder, sí —exclamó ampliando sus ojos. Uno de sus más oscuros secretos era ver las mejillas redondas de su compañero enrojecerse por su mano. Henry corrió y Hangeng salió tras él. Su pequeño compañero se rio y le cerró la puerta del cuarto de baño en la cara. Al girar el pomo, Hangeng se dio cuenta que estaba realmente cerrada—. Bebé, te voy a castigar por cerrar esta puerta.
—¿Lo prometes?
Oh mierda ¿Había creado un monstruo? Iba a amar follarlo cada segundo. Su corazón estaba lleno de amor por su pareja, había superado tanto y ya bromeaba sobre su vida sexual. ¿Cómo era el joven de sorprendente? ¿Y cuánta suerte tenía él?
CONTINUARA.........

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