martes, 11 de junio de 2019

LOS HERMANOS KIM 4: HANGENG


ULTIMO CAPITULO





Terminó viviendo lo que Ren llamó intoxicación alimenticia o gripe estomacal. Dijo que eran enfermedades humanas muy comunes, y era una reacción de su cuerpo hacia la sangre extraña. Volvió a sentirse feliz de ser vampiro y no enfermarse. Se sintió muy mal por los seres humanos que podían sufrir dicha enfermedad.
Henry, con la ayuda de su madre, lo estuvo lavando desde las manos a los pies. Pero después de dos días de beber mucho líquido para la deshidratación, estaba mucho mejor. Tan pronto como lo estuvo, Henry enfermó. Tenía los mismos calambres y visitaba el baño continuamente, y aunque no tenía dolor de cabeza, sus músculos estaban doloridos y tenía escalo$fríos.



De nuevo, Ren les aseguró que era porque el cuerpo de Henry estaba acostumbrándose a la sangre de Hangeng. Estaba expulsando todas las anomalías de su sangre de demonio y ajustándose a la sangre sana de vampiro en su sistema. Y que los problemas musculares se debían a lo mismo. Ahora era Hangeng quien cuidaba de su pareja, lo llevaba al baño cuando lo necesitaba, lo sentaba en el jacuzzi del jardín con agua caliente y le daba de comer.
Hangeng bebía todos los días bolsas y bolsas de sangre de vampiro para tener la sangre más saludable. No podía dejar de preocuparse, pero Henry decía que no era tan malo, y confiaba en Ren. Aunque odiaba que se sintiera enfermo, le encantaba mimarlo y cuidarlo.



Se aseguró de que tuviera bebidas isotónicas que tomaba con pajitas, y sus comidas favoritas, incluyendo la sopa de pollo. Le llevó a la cama los libros que su madre le había dado para trabajar, y Henry le leía. Nunca se había reído tanto como cuando le leyó un libro titulado “Todo el mundo hace caca”. Los seres humanos eran muy creativos.
Luego, cuando se cansaba, Hangeng le leía a él. SungJong había sido muy considerado y les había llevado la colección entera de los libros que había escrito para que tuvieran mucho que leer. Tenía una colección de cuentos infantiles y varios libros de fantasía para jóvenes, que eran los favoritos de Henry. Eso no quería decir que tuviera una mentalidad adolescente, pero estaban orientados hacia los más jóvenes. Hangeng se encontró perdiéndose en las historias, y se quedó impresionado por el talento de SungJong.
Les dijo a SungJong y a MyungSoo, su compañero, que él era verdaderamente un regalo. Su cuñado se sonrojó y dijo que estaba feliz de que eso los hubiera distraído de lo que estaban pasando. Se hizo una nota mental de pedir a  Henry que le ayudara a agradecérselo apropiadamente a SungJong cuando estuvieran mejor.
Al quinto día, Henry prácticamente saltó de la cama para anunciar que se sentía de maravilla. Ren se había acercado para revisarle y sonrió ampliamente, con esa sonrisa que Hangeng sabía que había envuelto a Baekho. A veces Ren era un dolor en el culo, y mantenía sus experimentos y conclusiones ocultos hasta que se confirmaban.
—Creo que es hora de que veas la luz del sol, hermano —le dijo Ren. Sin duda sabía cómo se sentía por la forma en que actuaba. Ren llamaba hermano a Henry en cada ocasión que tenía, en cualquier conversación, además Baekho le llevaba a Carolyn para que la viera dos veces al día.


Habían pedido a MyungSoo y SungJong que fueran los padrinos, porque conocían la historia de Hannah y supieron de su embarazo justo el día que SungJong se enfrentó a Thunder. A todos les gustó, y después de que se lo dijeran, Hangeng se lo explicó a Henry. Su pequeño compañero estaba encantado de que le hubieran puesto a Carolyn su segundo nombre por él, y sus ojos se llenaron de lágrimas cuando alguien lo mencionó.
—¿En serio? —jadeó Henry cuando lo miró—. ¿Por favor? ¿Puedo salir a la calle?
—No soy tu guardián bebé —se rio Hangeng entre dientes mientras se inclinaba para darle un beso—. Solo soy tu compañero.
—Lo sé, pero confío en ti y quería tu opinión. —Se encogió de hombros cuando salió de la cama y agarró ropa para cambiarse en el baño.
Una vez que estaba allí, detrás de la puerta, Hangeng se acercó a Ren para hablar con él.
—¿Estás seguro de esto?

—Oh sí. Ahora es un vampiro completamente sano — respondió Ren con una amplia sonrisa.
—Gracias hermano —le susurró abrazándolo fuertemente cuando sus ojos comenzaron a picar—. ¿Puedes reunir a todos en la cocina? Creo que iremos a dar un paseo después de que todo el mundo esté allí.
—Llevaré un par de gafas de sol para que se las ponga —se rio Ren entre dientes mientras se alejaba. Le sonrió con agradecimiento por su consideración hacia su compañero. A pesar de que los vampiros toleraban el sol, no podían estar bajo el fuerte sol de verano durante mucho tiempo sin proteger sus ojos. Como era primavera, el sol no estaría tan fuerte, pero aun así, necesitaría gafas de sol.
—Creo que estoy tan emocionado como tú —le dijo a Henry cuando entró de nuevo en el dormitorio. Antes de que pudiera responder fue corriendo hacia él y lo levantó en brazos—. Ren dice que no hay ninguna anomalía en tu sangre. No tendrás más problemas, y podremos tomarnos como verdaderos compañeros uno al otro tantas veces como queramos.
—Estoy muy feliz —sollozó mientras hundía la cara en el cuello de Hangeng. Se envolvió como un mono en todo su cuerpo—. Y todo es gracias a ti, Hangeng.

—Yo diría que se lo debemos a Ren y a su dedicación, bebé. —Salieron de sus habitaciones y bajaron las escaleras—. Esto no ha sido fácil para ti, pero espero que haya valido la pena.
—Aunque no hubiera tenido nunca la oportunidad de estar en el sol, solo el hecho de que puedas beber de mí siempre que queramos, es más de lo que merezco.
—Te amo, Henry —le susurró al entrar en la cocina, emocionado por su declaración.
—Felicidades —les dijo todo el mundo soplando bocinas de fiesta, cuando entraron en la cocina. Parecía que Nari había hecho todo lo posible para convertirlo en una celebración. Hangeng no podía estar más de acuerdo.
—Gracias a todos —dijo Henry emocionado cuando lo bajó al suelo. Les dieron un montón de abrazos y apretones de manos. Cuando Henry llegó hasta Ren, compartieron un largo abrazo que emocionó a todos. Cuando finalizó, Ren le entregó a Henry unas gafas de sol.


—Siempre necesitarás las gafas para proteger tus ojos — dijo Ren aclarándose la garganta cuando Henry las miró fijamente. Ren sonrió mientras lo ayudaba a ponérselas en la cara. Hangeng pensó que estaba caliente con ellas. ¿Cómo era posible que ver a Henry con gafas de sol afectara a su polla? No estaba seguro, pero estaba malditamente feliz de haber recordado el lubricante—. No estés demasiado tiempo, y ten cuidado los días más calurosos, ¿de acuerdo?
—Lo tengo —respondió agarrando la mano de su compañero.
Hangeng la tomó gustosamente y salió por la puerta de la cocina hacia el sol. Henry abrió la boca y le apretó la mano.
—Es más sorprendente de lo que he soñado.

—Oh, Dios mío —exclamó Jessica tras ellos. Hangeng se dio la vuelta mirándola a ella y luego a su compañero, asustado de que su piel se estuviera quemando—. Ya no huele como un demonio.
—Porque no lo es, nunca lo fue —dijo Ren abrazando a su abuela—. Su cuerpo solo ha recuperado lo que siempre ha sido.
—Gracias a los cielos por eso —suspiró Nari cuando ella y el resto de sus hermanos también la abrazaron.
—Quiero correr. ¿Puedo correr a la luz del sol? —preguntó Henry saltando de un pie a otro—. Aunque no podía verlo, siempre quise correr a la luz del sol y revolcarme en la hierba.
—Todo lo que mi compañero quiera —respondió Hangeng dándole un saludo a su familia. Salieron fuera por la parte trasera y fueron por el camino de atrás. Henry se echó a reír con alegría mientras corría más y más rápido cruzando la hierba.


—¡Esto es maravilloso! —gritó cuando se detuvo. Todavía estaban protegidos en los terrenos del Complejo y Hangeng no quería ir más lejos.
—Bebé, tienes que saber que este es el borde de la propiedad —le dijo Hangeng señalando los sensores. Se los mostró y le explicó lo que eran—. Esto es lo que nos protege. Un láser, recorre el perímetro alrededor de los terrenos. Si alguien lo cruza, suena una alarma en la casa principal. Así que nunca puedes cruzarlo estando solo, ¿de acuerdo? No sabríamos si eres tú o algún enemigo.
—Nunca lo cruzaré sin mi macho dominante para protegerme —respondió girándose en sus brazos y frotándose contra él sugestivamente—. ¿Puede vernos alguien aquí?
—No, no tenemos cámaras que lleguen tan lejos.

—Bien —ronroneó y dio un paso atrás.

Hangeng casi se atragantó con su propia lengua cuando el diablillo se quitó la camisa y después los zapatos de un puntapié. —Porque hay otra cosa que quiero hacer al sol. Y no he tenido a mi compañero dentro de mí durante una semana. Lo he echado de menos.
—Yo también —Jadeó Hangeng dejando salir su lujuria. Se desnudó en un tiempo récord, alcanzando a Henry. Cuando vio el pequeño tubo de lubricante que sostenía, sintió que una sonrisa le cruzaba la cara—. Las grandes mentes piensan igual.
—Hazme el amor, Hangeng —le rogó poniéndose de rodillas. Henry lo miró con esos grandes ojos mientras se acercaba a su polla. Gimió mientras le lamía la cabeza, no solo por las sensaciones, sino porque era la primera vez que hacía una mamada—. ¿Me podrías demostrar lo mucho que me amas reclamándome de nuevo?


—Sí —respondió intentando controlarse cuando el joven se tragó su polla. Todo su ser estaba diciendo que empujara, pero quería que fuera Henry quien marcara el ritmo—. Oh joder, bebé, se siente tan bien. Tu boca es tan sorprendente como el pequeño culo apretado que tanto amo.
Tiró de él lentamente, liberándolo con un fuerte chasquido.
—Me preparé cuando estuve en el cuarto de baño cambiándome. Tengo mi tapón.
—Oh, joder sí —gruñó casi atacándolo. Se puso más caliente de lo que estaba, y los rodó, poniéndose en la posición contraria y dejándolo a él encima, poniendo su hermoso culo sobre su cara mientras la cabeza de Henry se colocaba sobre su ingle—. Pruébame bebé. Hazlo bien y despacio para que podamos jugar más tiempo. No quiero correrme hasta que esté dentro de mi compañero, haciéndole el amor.
—Sí, por favor —gimió Henry que se puso a lamer la polla de Hangeng como un helado.
Hangeng metió sus pelotas en la boca mientras movía el tapón de su agujero. Parecía que eso lo iba a hacer estallar. Henry gritó antes de tragarse casi toda su polla. Si se mantenía así más tiempo, iba a correrse. Hangeng lamió y mordisqueó sus huevos durante unos momentos, hasta que no pudo esperar más para estar dentro de él.
—Me iba a correr demasiado rápido —le dijo un momento después cuando retiró la polla de su boca y rodó para situarse encima. Henry sonrió como el gato que se comió el canario—. Sí, tu caliente boca sexy me estaba volviendo loco.
—No está mal para ser mi primera mamada —afirmó, pero Hangeng supo que había una pregunta en esa afirmación.
—Oh sí. Has estado tomando notas cuando te lo he hecho—Se rio entre dientes mientras se inclinaba y le lamía el cuello— Te voy a morder aquí, bebé, cuando estemos a punto de corrernos.
—Sí, por favor —rogó Henry separando las piernas ampliamente invitándolo, pero Hangeng no lo probó.
—Y este es el agujero donde voy a meter mi polla para hacerte el amor. —Movió y sacó el tapón para demostrar el punto. Se dio cuenta de que no necesitaban el lubricante, ya que el tapón lo había extendido y estaba lubricado por dentro, preparado y lubricado para él—. ¿Quieres que ponga mi polla en este culo?—Dios, sí. Por favor Hangeng. Quiero que me hagas el amor.

—Sabes lo mucho que me gusta que me ruegues, Henry.—gruñó mientras se mordía el labio inferior.

—Y a mí me gusta rogar —gimió Henry mientras su compañero empujaba dos dedos en su culo. El juguete podía haberlo extendido, pero habían pasado una semana sin tener relaciones sexuales, y quería asegurarse. Además, era divertido torturarlo y escucharlo rogar.
—Voy a hacer que te corras tres veces mi amor —le  dijo con firmeza, casi como si le diera la orden a su cuerpo, mientras lo penetraba con los dedos más rápido. Los ojos de Henry se agrandaron y asintió—. ¿Te correrás tres veces para tu compañero cuando él quiera?
—Si puedo —jadeó mientras sus ojos se nublaban por la lujuria.
—Sé que puedes —contestó girando sus dedos para frotar su punto dulce, y por supuesto su compañero se puso rígido y gritó cuando se corrió. Reforzó sus intentos, deseando que su primer orgasmo al sol fuera fantástico. Se había asegurado de que su cara estuviera a la sombra para que el sol no lo molestara en los ojos, pero solo la cara, el resto de sus cuerpos aún seguía al sol.
—Un orgasmo increíble —jadeó momentos más tarde. Poco a poco retiró sus dedos y Malachi gimió por la pérdida—.¿Conseguiré tu enorme polla  ahora?

—Todavía no —susurró, y empezó a besar su cuerpo hacia abajo.  Henry  se  apoyó  en  sus  codos  para  poder  ver  como torturaba su cuerpo esbelto. Cuando llegó a su estómago e ingle, lam el semen lentamente. Se puso duro de nuevo, y Hangeng se sintió como si midiera 20 metros por haber conseguido poner a su compañero así con tanta rapidez.
—Estoy muy cerca de nuevo, Hangeng.

—Córrete para mí, ahora —gruñó, e inmediatamente se tragó su polla. Había aprendido lo que le gustaba y lo que hacía que se corriera. Sabiendo que si lo tragaba profundamente lo haría llegar al borde, eso fue exactamente lo que hizo. Henry no lo defraudó, gritó mientras disparaba en su garganta.
—Todo mi cuerpo hormiguea —gimió unos minutos más tarde. Hangeng lo lamió y lo limpió de nuevo.
Se movió lentamente por encima de su cuerpo hasta empujarse lentamente dentro de él.
—Me has salvado, Hangeng.

—Nos hemos salvado uno al otro —susurró contra sus labios. Lo besó suavemente cuando llegó al final. Esa era la sensación favorita de Victor cuando hacía el amor con su compañero, estar tan dentro de él, que no sabía donde terminaba uno y empezaba el otro—. Tú me salvaste trayendo amor mi vida mostrándome lque es la verdadera intimidad,abebé.
—Tú también salvaste mi vida y me hiciste uno más de vosotros —dijo, y se quedó boquiabierto cuando empezó a salir de él. Agarró su bíceps cuando comenzó a moverse con un ritmo lento y amoroso—. Miraste más allá de mi olor y mi piel ardiendo y viste que era más que un demonio.
—Estoy muy feliz de haberlo hecho —contestó besándolo otra vez. Sus manos se deslizaron desde sus bíceps hacia su cuello—. Nunca amaré a nadie como te amo a ti, Henry. Eres todo para mí, bebé. El aire que respiro.
—Me siento igual, Hangeng. Reclama a tu pareja.

—Con mucho gusto —ronroneó inclinándose para lamer su cuello antes de hundir los colmillos en su piel.
Gritó de nuevo, y Hangeng sintió que llenaba el espacio entre ellos con su esperma. Al segundo siguiente estaba dispuesto a seguirlo y lamió la mordida para cerrarla. Como si supiera lo que tenía que hacer, Henry también lo reclamó. Sus colmillos se enterraron en su cuello mientras la polla de Hangeng empujaba dentro de él. Se corrió tan intensamente que vio luces detrás de sus ojos. Hangeng gritó su liberación tan fuerte, que estaba seguro de que había asustado a los animales.
—¿Ves? Somos perfectos juntos —dijo Henry con un suspiro cuando Hangeng rodó de su cuerpo para no aplastarlo con su peso, situando a Henry sobre él—. Pides que me corra tres veces, y mi cuerpo te escucha. Sabe a quién pertenece.
—Como el mío sabe que te pertenece a ti, bebé. —Hangeng se rio mientras pasaba las manos de su espalda a su culo—. ¿Has pensado alguna vez hacerte un tatuaje aquí?


—Mientras no sea como el que SungJong me contó que le hiciste a su hermano. —Se rio mientras retozaba por su cuerpo—. No estoy seguro de querer el mismo tatu que le hiciste como castigo.
—Además, eso daría a demasiada gente una excusa para tratar de tener este delicioso culo. Y yo no comparto.
—Yo tampoco comparto, Hangeng —contestó mientras se inclinaba para poder verlo. Sus colmillos se curvaron bajo su labio—. Acabaré con quien quiera apartarte de mí.
—Está bien. Eres caliente cuando te pones todo posesivo y contundente —gimió, y tuvo una imagen de Henry jugando con toda su colección de juguetes—. Soy tuyo, y tuyo para siempre.
—Bien, porque marcaré tu culo si tengo que hacerlo — respondió con una inclinación de cabeza para volver a tumbarse en su pecho.
—Si te hace sentir mejor saber que está escrito en mi cuerpo que te pertenezco, lo haré bebé.
—Pensaré en ello —se rio.

Se quedaron allí durante un tiempo, simplemente envueltos uno alrededor del otro, como les gustaba tras los orgasmos. Nunca había sentido tanta paz en su vida como allí con su pareja. Henry lo había elegido para salir a la luz, y Hangeng sabía que era un día que no olvidaría en sus largas vidas juntos.
FIN


El sgte libro sera 
Libro 7 MÁS ALLÁ DE LOS HERMANOS KIM 01: KWAK ARON ( Aron y Minhyun /nuest)


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