MAS ALLA DE LOS HERMANOS KIM 01: KWAK ARON
Kwak Aron ha hecho un montón de cosas en su vida de
las que no se siente orgulloso, pero lo que desconoce la mayoría de la gente
cercana a él, es que todo lo ha hecho por una promesa que no puede romper. Con
la cordura en su padre, deslizándose cada día más lejos, Isaac está preocupado
por las personas que le importan.
Tratando de encontrarse a sí mismo, se dispone a huir
de la casa y aclarar su cabeza, antes de decidir qué hacer con su vida. De pie
en el aeropuerto, decidiendo a dónde ir, su compañero camina hasta él. Y cuando
descubre a Minhyun, su magnifico compañero, que tiene sus propios problemas,
deciden ayudarse uno al otro a sanar sus heridas emocionales.
CAPITULO UNO
—Él
tiene razón —dijo SungJong con firmeza mientras señalaba a MyungSoo . Miré
horrorizado como nuestro padre le cruzaba la cara. ¡Hijo de puta!
—¡Mientes! —Gritó Thunder—.
¡Tú no eres un marica! Ya es bastante malo que seas demasiado blandengue como para ser un guerrero. ¡No
puedes ser un fresita1,
también! Debería
haberte eliminado cuando
naciste.
Unas
grandes manos me agarraron de mis brazos mientras trataba de lanzarme hacia
adelante hasta mi padre. Tiré, y el otro tiró de mí, dándome la vuelta para
golpearlo hasta que vi que era HyunSeong. El shock me golpeó de llenó cuando me di cuenta de que me estaba impidiendo darle una
patada en el culo a nuestro padre. Entonces me enojé. ¿Cómo podría HyunSeong estar
de acuerdo con el trato que nuestro padre le estaba propinando a SungJong?
Le
di un buen codazo en la barbilla a mi hermano, dirigiéndome a ayudar a nuestro
hermano menor, pero sólo para ser detenido por Jongdae . Me empujó
rudamente cuando HyunSeong me sujetó, y esta vez no me resistí. Me di cuenta
claramente de lo que pasaba, ya que ellos estaban del mismo lado y se lanzaban
contra mí. ¿Pensaban que iba a ir contra mi hermanito?
—Iiba
a por nuestro padre, no a por SungJong—gruñí cuando me clavaron contra la pared—.
Me figuré que me estabas deteniendo,para que no lo golpeara. Pero solo quería mantener alejado a nuestro padre de él.
—Pensé
que estabas tratando de hacerle daño a nuestro hermano pequeño —respondió HyunSeong, mirándome como si me lanzara puñales. Sentí un crujido seco en mí, como
si me hubiera golpeado. ¿Eso era lo que mi hermano realmente pensaba de mí?
Puede que no sea fan de SungJong porque es un maricón, pero seguía siendo mi
hermano y mi padre no tenía derecho a pegarle así. Sobre todo ahora, después de
que nos habíamos enterado, que no había estado estudiando en el extranjero como pensábamos.
—Está bajo mi protección ahora,Thunder—gritó el Sr. Kim mientras caminaban por el pasillo.
—Está bajo mi protección ahora,Thunder—gritó el Sr. Kim mientras caminaban por el pasillo.
—Al diablo con eso, es mi hijo —respondió mi padre, con sus manos
cerradas en puños—. ¡No se va a acoplar con un jodido hombre! No me importa una
mierda las atrocidades que permitas en tu casa, pero en la mía, los compañeros
no son masculinos.
‘¿Está ido?’ Me pregunté mientras miraba al hombre que siempre había idolatrado.
Sabía que nunca había sido el favorito de mi padre, ya que no había sido el
primero en nacer y todo eso. Pero crecí haciendo todo lo que siempre quería, a
cambio de cualquier pedazo de cariño que me quisiera dar. Siempre pensé que yo
lo había pasado mal, pero ahora todo se había vuelto del revés, con lo que
estaba descubriendo. Al parecer SungJong era el que se había llevado lo peor.
—Bueno,
se viene a mi casa —gritó el Sr. Kim, dando un paso más hacia nuestro
padre—. Así que SungJong puede reclamar a su compañero si quiere. Incluso si no lo
hace, está bajo mi protección ahora. Si no te gusta jódete, llévalo ante el
Consejo.
—Eres
un hijo de perra —gruñó Padre, oscilando su cabeza hacia el Sr. Kim. Éste se
agachó fácilmente y le propinó un golpe a mi padre, mandándolo de culo al
suelo.
—Padre
—gruñí, levantándolo del suelo. En este punto sólo quería salir de allí antes
de que le hiciera más daño a nuestra familia. Sacudí mi cerebro queriendo
dejarlo allí—. Iremos al Consejo. No hay nada que ahora podamos hacer al
respecto.
—Sí,
vosotros dos contra nueve, las probabilidades son bastante malas. —Se rio entre
dientes HyunSeong.
—¿Dos?
¿Nueve? ¿De qué estás hablando, HyunSeong? —le preguntó Padre, tan confundido como
yo. Entonces me di cuenta, HyunSeong piensa que estoy de acuerdo con nuestro
padre. Quería decir algo, cualquier cosa para explicarle que sólo estaba tratando
de calmar la situación. Pero como siempre, nadie me prestaba atención, así que
en vez de eso, acabé llevándome a mi Padre hacia la puerta.
—¿Crees
que estoy de tu lado, Padre? —preguntó HyunSeong, cruzando los brazos sobre el
pecho.
—Por supuesto que sí —espetó—, eres un Kwak.
—Igual
que SungJong —gritó HyunSeong, yo giré mis ojos. Bien, ahora tenía que aguantar y
limpiar otro de sus argumentos y jugar al pacificador—. ¡Mira la forma en que
lo has tratado! nos dijiste que estaba estudiando en el extranjero. Y todo este
jodido tiempo lo has tenido en las habitaciones del servicio. ¿Cómo pudiste? Es
tu hijo. Me avergüenza llamarte padre. Me quedo con la familia Kim. Si pones
una mano sobre SungJong, Dios me ayude, te mataré yo mismo. Te lo juro por mi
honor, padre.
«¿Qué has hecho de HyunSeong?» Me dije a mí mismo cerrando los ojos, de repente me sentía muy viejo y
cansado. Estaba tan cansado de esta mierda. ¿Nunca podíamos interactuar sin que nadie perdiera el control? Y ¿qué coño había estado haciendo mi padre con SungJong todos estos años? La cabeza
me dolía por todo lo que había pasado. Solo quería que nos fuéramos de allí y
así pensar.
—No
puedes hacer eso —respondió nuestro padre, con su cara palideciendo.
—Puedo
y lo hago, Padre —le contestó HyunSeong, dando un paso más cerca—. Todas las
personas que están aquí son testigos de mi juramento. ¿Por qué no intentas
golpearme a mí?—HyunSeong hizo una pausa, porque sabía que Thunder no trataría de luchar
contra él. Nuestro padre sabía que perdería—. Eso es lo que pensaba, Padre. Sólo
golpeas a los que no pueden pelear. Aron, llévatelo a casa, saca a este pedazo
de mierda fuera de mi vista.
«No soy tu jodido recadero,
hermano mayor», me gruñí en mi cabeza, sabiendo que
nada bueno saldría si lo decía en voz alta. Ya teníamos un enorme lío que
enmendar sin que HyunSeong me tirase más mierda en encima. Lo miré fijamente
durante un momento con la boca abierta antes de arrastrar a mi padre conmigo.
En ese momento no estaba seguro de quién estaba más enojado, si HyunSeong o
nuestro padre.
—Estoy
tan jodidamente cansado de esta mierda. — Murmuré mientras todavía sostenía a
mi padre por el brazo cuando llegamos al coche.
—¿Qué
estás murmurando ahora, Aron? —gruñó mi
padre, finalmente, pareció que se había dado cuenta de que yo estaba jodidamente allí.
—Métete
en el maldito coche, y cierra la puta boca antes de que te pase por encima con
el, Padre. —Gruñí entre dientes. Entré en el asiento del conductor, traté de no
sonreír ante la mirada de asombro en su rostro cuando se metió en el coche.
Fuimos
en coche a casa en silencio, mi padre me miraba de vez en cuando, pero me
permití abstraerme en mis pensamientos ¿Cómo podría HyunSeong pensar que yo quería
hacerle daño a SungJong? Siempre he hecho todo lo posible para mantener la paz en
la familia desde que nuestra madre falleció. Terminé siendo Suiza, tan a menudo
entre ellos que estaba exhausto.
—Voy
a matar a ese cabrón. —Dijo Padre cuando cerró de golpe la puerta del coche
después de que lo dejé en el aparcamiento. Lo miré fijamente. Se encontró con
mis ojos, y sentí frío. Realmente estaba ido—. Una llamada, y esa patética
excusa de hijo y su maricón compañero, Kim, estarán muertos.
—No —le susurré horrorizado—. ¡Es tu hijo!
—No,
ya no lo es —contestó Padre con una sonrisa
que sólo podía ser descrita como diabólica. Corrí hacia él, mi cerebro a
toda marcha en cuanto a cómo salvar a SungJong y mantenérselo en secreto a mi
padre, al mismo tiempo.
—Yo
me encargo de esto —gruñí, furioso de que me pusiera en medio de este lío, una
vez más—. ¡Maldita sea, si tocas a SungJong, responderás ante mí, Padre! Podrá no
ser ya tu hijo, pero es mi hermano. No voy a dejar que lo mates y comenzar una
guerra con la familia Kim. Te voy a conseguir tu venganza, pero no lo vas a
matar, o te mataré. ¿Está eso claro como el agua?
—Bien
—se quejó mi padre mientras soltaba su brazo del mío—. Me alegro de que por fin
tengas las bolas suficientes para hacer lo correcto por el honor de tu familia.
Miré
como irrumpía en la casa, mi corazón roto. ¿A qué había accedido? ¡No quería
hacerle daño a SungJong ni a nadie! No sabía qué hacer, así que llamé
a Minho. Era mi mejor amigo, y si alguien podía ayudarme en este momento, ese
era él.
—No
puedo hacer esto, Minho —susurré mientras caminábamos hacia mi camioneta, mi
corazón roto en mil pedazos—. No puedo dañar a SungJong así. Tiene que haber otra
forma.
—Aron,
sus colmillos volverán a crecerle —dijo Minho mientras frotaba su mano sobre mi
hombro apoyándome—. No puedes ir al Consejo, porque Thunder lo amenazó cuando
fue derrotado. Pero nosotros sabemos que va a hacer lo que dice. No puedo
pensar en otra cosa para evitarlo.
—Sabes que ellos lanzaran su desquite sobre
nosotros,
¿verdad? —Tragué fuerte, y no
quería meter a mi amigo en esto, pero no sería capaz de hacerlo solo.
—No
nos pueden matar. —Minho se encogió de hombros mientras iba hacia el asiento del
pasajero.
—Desearía
que pudieran —murmuré incoherentemente. Estaba tan harto de toda esta mierda, y
roto después de todo lo que había sucedido y lo que aún tenía que suceder, que
no creía que valiera la pena seguir viviendo.
—Te
odiará, pero él vivirá Aron —dijo Minho en voz baja mientras nos dirigíamos a
la casa Kim. Asentí mientras intentaba petrificar mis facciones. No
funcionaría si SungJong y todo el mundo supiera que lo hice para salvarle
la vida. Tenían que pensar que estaba haciendo esto por mi cuenta. El momento en el que
me detuve delante de la casa, Minho saltó y tocó el timbre.
Vi
al mayordomo abrir la puerta por la esquina de mi ojo mientras trataba de
luchar contra el ataque de pánico que me invadió. Todo lo que quería hacer era
irme, pero nunca me lo perdonaría si SungJong terminaba muerto porque no encontré
una manera de evitarlo. Momentos más tarde, Minho estaba abriendo la puerta de
atrás y lanzaba a mi hermanito dentro. Tan pronto como Minho cerró la puerta y
estaba dentro, salí pitando.
—¿Qué
estás haciendo, Aron? —gritó SungJong desde el asiento trasero.
—Algo
que enseñará a tu culo maricón una lección —gruñí, en realidad no estaba
enojado con él. Estaba tan furioso conmigo mismo por no haber encontrado otra
forma para salvar a Noah, que no fuera lo que iba a hacer. Pero la rabia era la
rabia, y la usé para no llorar—. Sin embargo, dejaré tu patético culo vivo.
—¿Dejarme
vivo? —preguntó SungJong—. ¿De qué estás hablando? —Él estaba haciendo su mejor
esfuerzo luchando contra Minho, que estaba tratando de amarrarlo.
—Padre,
te quiere muerto —le contesté, armándome de valor, miré hacia delante de modo
que no viera mis lágrimas—. Por mucho que piense que eres una desgracia,
hermanito, no te quiero ver muerto. Sólo necesitas que te den una lección. Tal
vez, entonces recuperaras la cordura.
—Eres
un estúpido —empezó a decir, pero la mordaza en su boca lo interrumpió. Lo
llevaba de vuelta a la hacienda de los Kwak, a sabiendas de que este sería el
primer lugar donde nos buscarían. Sólo rezaba para que MyungSoo se figurara lo
peor y trajera al doctor con él. Fui hacia el viejo garaje en la parte trasera de la propiedad. Siempre me gustó juguetear un poco con los
coches, reconstruyéndolos. Era mi refugio privado cada vez que regresaba aquí.
SungJong luchó cuando metí el coche en el garaje y me giré. Le clavé la aguja
rápidamente, deseando poder decirle que lo sentía.
—Sácalo
—le dije, saliendo del coche. Minho lo arrastró hacia la puerta y no muy
gentilmente se lo echó sobre su hombro. Mi amigo me dio una mirada rápida,
haciéndome saber que mi cara estaba mostrando demasiado, y traté de reponerme.
—Nos
humillaste —le dije mientras lo sentaba en una silla y lo ataba—. Vamos a
humillarte, pequeño maricón. Vamos a hacer de ti, mitad hombre, mitad vampiro.
—Has
perdido por completo la cabeza, Aron. —Me gritó SungJong—. Padre ha deformado y
retorcido tu mente. El destino eligió a mi compañero para mí. Si el destino no
tiene problema con que sea gay, ¿por qué deberías tenerlo tú?
—El
destino no eligió a un hombre para ti —le dije, agarrándole con fuerza el
mentón—. Ese maricón de MyungSoo y tú, estáis mintiendo para que puedas tratar de
ocultar que estás enfermo, diciendo que sois
compañeros.
—Estás equivocado —dijo SungJong, pero eso fue todo
lo que le
salió.
Lo sabía, pensé
mientras le empujaba
un instrumento de
metal en la boca para mantenérsela abierta. SungJong trató de luchar de
nuevo, probablemente después de haber descubierto el acto atroz que estábamos a
punto de realizar. Minho lo mantuvo derecho. Los ojos de mi hermano pequeño se
desorbitaron, mientras caminaba hacia él con un par de tenazas,y tuve que apartar la mirada.
No podría hacer esto si veía el dolor y el odio hacia mí en los ojos de mi
hermanito.
SungJong intentó gritar para pedir ayuda, pero solo le salió un gorgoteo debido al
instrumento de metal en su boca. Agarré su colmillo izquierdo con los alicates
y se lo arranqué antes de que mi cerebro me dijera que no lo hiciera. Sentí que
se me caía una lágrima por primera vez cuando vi el dolor intenso en su cara.
Después de que haber sido secuestrado y haber sufrido más que nadie, yo le
estaba haciendo daño otra vez.
Me
moví de nuevo con las pinzas, me apoderé de su colmillo derecho y tiré hacia
fuera como lo hice con el primero, sólo quería que se acabase. Le quité el
instrumento de metal de su boca, y SungJong la cerró. Sus encías sangraban tanto,
que se estaba casi ahogado en su propia sangre. Rogué para que perdiera el
conocimiento hasta que la ayuda llegara, y unos segundos más tarde, lo hizo.
—Voy
a matar al jodido hijo de puta —gritó MyungSoo, corriendo hacia mí.
«Espero que lo hagas», pensé que sería lo justo, cuando sentí el puño que impactó contra mi
cara tan fuerte que si hubiera sido humano, mi cuello se habría roto. Minho y yo
realmente no luchamos, ya que nos sujetaban.
—No
lo puedes matar —dijo Hangeng—. Ya lo sabes. Pero tengo una idea sobre como
podemos vengarnos.
—Estás
bien —articuló Minho cuando le eché una mirada mientras la culpa se apoderaba de
mí por haber hecho que fuera parte de esto. No importaba lo que mi mejor amigo
me dijera, no estaba bien... nada de esto estaba bien.
—¿Qué
tienes en mente? —preguntó MyungSoo. Debería haber sido curioso, pero en ese
momento estaba tan lejos, en mi propio auto-odio y mi culpa, que no me importaba.
—Luhan,
trae mi equipo de tatuaje, está en el maletero de mi coche —dijo Hangeng—. TOP, llama a Ren y dile lo que ha pasado. Llevaremos a SungJong de vuelta a
casa en un rato. Se ha desmayado, por lo que ahora no siente dolor. Vamos a
desnudar a estos chicos y atarlos boca abajo.
—Oh,
mierda, Hangeng tiene esa mirada en su cara —dijo Jongdae.
—Todo
lo que se le ocurra —dijo MyungSoo—, no será suficiente.
—Lo
sé, hermano —respondió Jongdae, poniendo su brazo alrededor del hombro de MyungSoo—. Victor les impondrá el peor castigo posible para que así no nos den
problemas más adelante. Lo conoces. Es
el peor de todos nosotros.
—Nadie
jode a mis hermanos, o a sus compañeros —gruñó Hangeng—. Esperamos que los
colmillos de SungJong vuelvan a crecerle, pero la tinta que te voy a poner nunca
saldrá. Incluso si te cortas la piel, el dibujo seguirá en el músculo.
—¿Ves lo que quiero decir? —dijo Jongdae.
Nos desnudaron, y luchamos por instinto, aunque no mucho puesto que
pensamos que nos merecíamos lo que nos estaban haciendo. Hangeng comenzó a
trabajar mientras los demás nos mantenían quietos. Me di cuenta de que HyunSeong se había unido a nosotros en algún momento, me miraba con tanto odio en sus ojos.
«Tal vez si
no estuvieras tan ocupado en tu pedestal, podrías jodidamente haberme ayudado a
encontrar otra manera». Pensé para mis adentros, clavando
la vista en él con ira.
Siempre estaba tan envuelto en su lucha contra nuestro padre, que nunca vio quien limpiaba la mierda y mantenía a éste en línea.
Siempre estaba tan envuelto en su lucha contra nuestro padre, que nunca vio quien limpiaba la mierda y mantenía a éste en línea.
—Cambio
de planes —gritó Hangeng, apenas pude oírlo debido a nuestros gritos. Debido a
que los tatuajes no solo golpean el hueso. Sino que continuaban todo el camino
hasta el músculo—. Amordazar a estos dos cabrones. Luego llama a Ren y dile
que nos encontraremos en el hospital. Vamos a dejar a estos chicos en el
Complejo de los Guerreros. Dile a Baekho que lleve su cámara.
«¡Mierda!», grité en mi cabeza cuando me di la
vuelta para mirar a Minho. Se suponía que se cobrarían su revancha y
podríamos escondernos de mi padre. No que nos humillarían públicamente, lo que
pondría a éste aún peor.
Revolví
mis ojos ya que todo lo que había hecho ahora era por nada, dejé caer mi frente
en la mesa de trabajo y traté de lidiar con el dolor.
Parecía
que habían pasado horas, pero sabía que eran probable veinte minutos antes de
que todos se echaran a reír. Temía saber lo que Hangeng nos había hecho, aunque
sabía que me merecía algo peor.
—Ahora
todo el mundo pensará que eres un gay, hijo de puta —susurró en mi oído Hangeng cuando éste se fue a trabajar en Minho. Sentí que las lágrimas me quemaban, que
se filtraban de mis ojos porque mi mejor amigo estaba gritando de dolor.
Dioses, lo había jodido todo. Traté de salvar a SungJong y lo hice todo mucho peor.
Lo
siguiente que supe, es que Jongdae y ZiTao me agarraban por los brazos y me
arrastraban fuera del garaje. No luché contra ellos. Me sentía demasiado
vencido para hacerlo, además de tratar de mantener el ritmo. Me introdujeron en
el maletero en primer lugar,Minho cayó justo encima de mí, y cerraron el maletero.
—Lo
siento mucho —le susurré a Minho—. Todo esto ha sido para nada, y ahora mi padre
podrá ver lo que han hecho y enloquecerá. Y a ti también te han marcado, y todo
lo que estabas haciendo era intentar ayudarme.
—Está
bien,Aron —dijo Minho mientras trataba de abrazarme. En su lugar, nuestras
pollas y bolas se juntaron uno al lado del otro, y jadeé. ¿Por qué razón mi
mejor amigo estaba duro?
No
tuve la oportunidad de preguntárselo ya que el coche se detuvo y abrieron el
maletero. Hangeng me sonrió cuando Jongdae y TOP sacaron a Minho , Hangeng y ZiTao me sacaron a mí. Prácticamente nos arrastraron hacia el jardín
delantero, por fin pude ver el tatuaje que tenía Minho. En grandes letras ‘fóllame aquí’ con flechas que apuntan a
su culo. Gemí mientras me daba cuenta que probablemente tenía lo mismo.
Me
tiraron al suelo y obligaron a Minho a echarse encima de mí, nos ataron
rodeándonos de cadenas, así que yacíamos pecho con pecho, los brazos envueltos
alrededor del otro. Éramos de la misma altura, así que estábamos pecho contra
pecho, nuestras caderas y pollas se frotaban una contra la del otro. Me di
cuenta que mi falo también estaba duro, la descarga de adrenalina me hacía
luchar. Aunque no estaba tan seguro de cual era la razón de Minho. Como si las
cosas no pudieran empeorar, vi el coche de mi padre llegando.
—Tenemos
que salir de esto —le dije a Minho, tratando de ignorar que Baekho nos estaba
tomando fotos mientras luchábamos uno contra el otro—. Mi padre ya está casi
aquí, y los va a matar a todos cuando vea lo que ha ocurrido.
—Estoy
tratando, ¿de acuerdo? —Refunfuñó Minho mientras trataba de alejarse y luego
gruñó en mi oído. Murmuró algo entre dientes, y no podía estar seguro, pero
creo que dijo—: Esto es por lo que no quería estar desnudo contigo.
Sentí
que me ponía rígido. ¿Qué cojones? ¿Todo el mundo iba únicamente a hacer todo
lo posible para volverme loco y poner mi mundo del revés?
—¿Qué
coño le habéis hecho a mi hijo? —Oí gritar a mi padre, mientras me quejaba en
voz alta. Esto no nos estaba ayudando a Minho y a mí, básicamente, sólo nos
frotábamos uno contra el otro.
—Lo
hemos tatuado y encadenado con él —respondió con calma MyungSoo—. Minho ayudó en el
secuestro y abuso de mi compañero.
—Los
tatuajes son permanentes —gruñó Padre—. Eso no es lo mismo que el secuestro.
—Lo
drogaron y le arrancaron los colmillos —gritó MyungSoo—. Iba a cortarles sus
pelotas. Pero Hangeng me convenció de lo de los tatuajes y la humillación
pública.
—Gracias
a los Dioses, les tengo un especial cariño a mis bolas —gruñó Minho, y tuve la
imperiosa necesidad de reír. No tanto porque nada de esto fuera divertido, todo
lo contrario. Pero si había un tiempo para reírme y no darme por vencido y
llorar, ese era este.
—¿Qué
pone en el tatuaje? —preguntó mi padre. Y me quejé, sabiendo que la mierda iba
a salpicar por todas partes. Minho se congeló y me miró con ojos interrogantes,
y sentí que me sonrojaba, sin saber qué decir.
—Fóllame aquí —respondió MyungSoo.
—¡Qué!
—Rugió Padre—. ¿Le has tatuado ‘fóllame
aquí’ en la parte baja de la espalda?
—Sí,
con flechas —dijo MyungSoo—. Le sacaron sus colmillos para darle una lección por
ser gay. Creo que es muy apropiado.
—Sí,
tengo que admitir que es muy apropiado —gruñó Minho cuando finalmente liberó un
brazo. Nos miramos el uno al otro, dándonos cuenta de que teníamos que lograr
soltarnos del todo.
—Yo
también lo creo —se rio el Sr. Kim—. He sido testigo del desquite como
miembro del Consejo. ¿Estás satisfecho,MyungSoo?
—Una
vez que las fotos sean enviadas por correo electrónico a todo el aquelarre, lo
estaré —dijo MyungSoo.
—No
puedes hacer eso —gritó mi padre con ira—. Espero un resarcimiento por esto.
—¿Resarcimiento
de qué? —Gruñó Kim Shindong—. No se puede pedir un resarcimiento por un
desquite, lo sabes malditamente bien, Thunder.
—Este
castigo no se ajusta al crimen —gruñó mi padre. Y revolvimos nuestros ojos a
medida que rodamos a un lado—. Ya lo verás. Llevaré esto al Consejo. Esto no ha
terminado, Shindong.
—Oye, MyungSoo—lo llamó Baekho—. ¡A Aron le gusta eso!
¡Su polla esta dura!
—Jodeos —gritó Padre, corriendo hacia nosotros.
—Bien,
ahora tu padre va a querer matarme, también —se quejó Minho mientras deslizaba
su mano por mi espalda para llegar hasta el candado.
—No
voy a dejar que te haga daño —repliqué, haciéndole lo mismo a él.
—¡Deja
de tocarlo! —gritó mi padre gesticulando salvajemente—. ¿También sois dos
jodidas reinas?
—Entonces
ayúdanos —gruñí hacia él. Pareció que finalmente había reaccionado y rompió las
cadenas que nos envolvían. Para entonces, la mayoría de la gente se había
dispersado, por suerte.
Minho y yo seguimos a mi furioso padre cuando se encaminó de nuevo hacia el coche.
Nos pusimos en el asiento trasero, todavía completamente desnudos mientras mi
padre juraba buscar venganza durante todo el camino a casa. Tenía que
detenerlo. Tan pronto como el auto se detuvo, me bajé y agarré a mi padre.
—Esto
se acabó. Lo dejarás pasar —gruñí mientras lo empujaba con fuerza contra el
coche—. Tienes tu venganza de mierda. Es más, Padre. Lo que hicieron fue contra Minho y contra mí, y nosotros lo aceptamos. No empujes más tu suerte, o que los
Dioses me ayuden estarás de pie frente al Consejo para pedirla tú solo.
No esperé su respuesta. Minho y
yo caminamos de vuelta al garaje derrotados.
CONTINUARÁ.........
CONTINUARÁ.........

No hay comentarios:
Publicar un comentario