sábado, 15 de junio de 2019

MAS ALLA DE LOS HERMANOS KIM 01: KWAK ARON

CAPITULO DOS
Mi padre no podía mirarme después de aquello. La única vez que incluso me reconoció fue cuando nos gritábamos el uno al otro. Quería que luchara contra lo que había sucedido, y me negué. Quería contratar a alguien para que matara a SungJong y a MyungSoo. Entonces lo amenacé con matarlo si lo hacía. Finalmente esperé a que HyunSeong llegara a casa para que me ayudara a poner a Padre bajo control, pero nunca lo hizo.


Apenas había hablado con Minho después de eso. En parte porque la culpa me corroía por haberlo arrastrado a este lío, pero sobre todo porque me asustaba que hubiera algo más en juego con él. Sé que estaba siendo un gallina de mierda. Acababa de tener mi cuota de cambios en mi vida, lo que todavía tenía a mi cabeza girando.
—Métete en el coche —Me gruñó mi padre una semana más tarde cuando me estaba tomando un café. Apenas tuve la oportunidad de ponerlo en la mesa cuando tiró de mi brazo y me levantó. Tropezando detrás de él, no era de mucha utilidad para nadie antes de tomarme mi primer café, le pregunté a dónde íbamos. Por lo menos, me había vestido antes de bajar, aunque no parecía darse cuenta.
—¿Por qué estamos aquí? —le pregunté unos veinte minutos más tarde cuando llegamos a las puertas del recinto del Consejo. Padre no contestó ni me miró mientras aparcaba el coche—. ¡No lo hiciste!


—Cállate y apoya a tu familia —me susurró mi padre y salió fuera. Corrí tras él con rabia, con ganas de estrangularlo, pero ya estábamos en público.
—SungJong y HyunSeong también son mi familia —me burlé, cuando lo seguía a la sala—. ¡No puedo creer que me hayas metido en esto! No voy a mentir por ti, Padre.
—Bien, entonces quédate ahí como la jodida pieza inútil de mierda que eres —gruñó en voz baja, mientras señalaba a una silla. Giré mi rostro como si me hubiera sido abofeteado, me senté derrotado. Me senté allí horrorizado con el mismo pensamiento en la mente de haber sido golpeado. Este era el final de nuestra familia. Realmente ya no habría vuelta atrás de mantener las apariencias frente al Consejo. No sé si estaba más aliviado porque no tenía que involucrarme en esta ocasión o abrumado por la pena ya que no había logrado mantenernos a todos juntos.
—HyunSeong, Amber. Bueno, estáis aquí —dijo Padre, acercándose a ellos y haciendo caso omiso de todos los demás—. Deberíamos comenzar en breve. Necesito que os sentéis junto a Aron.
—Nos sentaremos junto a SungJong, Padre —dijo HyunSeong, tirando de Amber tras de él—. ¿Qué te ha llevado a pensar que estaríamos de tu lado en esta bufonada?
—Porqué tú eres mi hijo —gruñó nuestro padre—, y ella es mi empleada. Hará lo que le diga, cuando se lo diga.
—Renuncio —dijo Amber, mirando alrededor de HyunSeong—. Sólo estuve trabajando para un empleador cruel como tú, para poder hacerme cargo de SungJong. Ahora que está libre de ti, me quedo con él.


—Escucha, perra —susurró Padre, y empecé a prestar atención. Toda la escena se desarrolló delante de mí como algo sacado de una película de terror. ¿Cómo nadie se había dado cuenta de como era nuestro padre, y yo le había seguido como un perro?
—Thunder—dijo un Miembro del Consejo en voz alta, devolviéndome al presente—. El Consejo está dispuesto a escuchar tus demandas. Esta audiencia será llevada a cabo por el cuerpo más sagrado de nuestra especie. Que todos los que hablen, hablen solo con la verdad. Una vez escuchados este Consejo dictaminará el castigo.
—Yo, Kwak Thunder, por la presente acuso a Shindong, MyungSoo, y Hangeng Kim de falso desquite en contra de mi hijo, Kwak Aron—dijo mi padre dijo en voz alta—. Y también acuso a MyungSoo por su apareamiento forzado con mi hijo, SungJong.
—¿Qué? —Di un grito ahogado, abriendo mucho los ojos cuando el pasivo me empezó a embargar. Ese crimen era una sentencia de muerte si era declarado culpable. Nunca quise que muriera el compañero de SungJong. «¡No, no, no! Esta no es la forma en la que se supone que debía ocurrir. Padre iba a dejar pasar esto después de lo que le dije».
Todo se volvió borroso. Me quedé mirando al hombre que una vez había idolatrado y no veía otra cosa que no fuera a un monstruo. Luego miré al hermano que me había ignorado de niño, por qué nunca me quiso conocer. Y al otro hermano al que había fallado en proteger. Mi madre tenía que estar revolviéndose en su tumba por la forma en la que nuestra familia se había roto.
—Mi hermano, Aron, y su amigo Minho —dijo SungJong, llamando mi atención—. Me secuestraron  de la casa de mi compañero, MyungSoo. Me drogaron para que no pudiera controlar mis colmillos, me llevaron a la finca de los Kwak, y me arrancaron los colmillos.
Abrió la boca y mostró a todos los miembros del Consejo sus hinchadas encías y las llagas en donde deberían haber estado sus colmillos. Varios miradas se dirigieron hacia mí, ignorando a mi padre, y asentí hacia ellos, admitiendo claramente que lo había hecho, para su sorpresa.
—Aron me explicó que mi padre, Thunder, me quería muerto. —Continuó sólo para ser interrumpido.
—Eso es mentira —gritó nuestro padre—. Ellos lo drogaron y lavaron su cerebro. Aron tomó a SungJong por su propia protección.
—Al infierno yo lo hice —exclamé, poniéndome de pie, pero nadie me escuchaba. Me sentí patético e inútil. «Un guerrero como el que soy y ni siquiera puedo conseguir que alguien me preste atención».
—¿Sacándome los colmillos, Padre? —preguntó SungJong—.Qué tiene esto que ver con eso?

—Eso, también, era para tu propia protección —respondió nuestro padre—. Sabíamos que había demasiados Kim contra nosotros como para mantenerte a salvo, por lo que Aron y yo decidimos que si tus colmillos te eran arrancados, no podrías unirte a MyungSoo. No puedes estar acoplado a un hombre, SungJong. Ellos te drogaron y engañaron.
—Eso es mentira, Padre —siseó—. Aron me dijo que me estaba castigando por ser gay, por manchar el glorioso nombre de los Kwak. Dijo que querías contratar a alguien para matarme, pero pensó que si me castigaba de esa forma, tú suspenderías el asesinato.


—No sabes de lo que estás hablando —se burló Padre—. Aron te drogó para que no sintieras dolor. No hay manera de que pudieras darte cuenta de lo que realmente estaba pasando.
Gemí, quise morir aún más. Medicamentos para el dolor, sí, eso habría sido una buena idea para mi estúpido plan de mierda. ¿Cómo no había pensado en eso? Me desconecté de nuevo, perdido en mi propia miseria.
—Miembros del Consejo —dijo Ren en voz alta, y sacudí mi cabeza para tratar de despejarme de la presión de esta pesadilla—. Le tuve que dar analgésicos a SungJong a su llegada a mi hospital. También tuve que conectarlo a la máquina de respiración asistida para mantenerlo con vida. Aron y HyunSeong  tropezaron con su hermano mientras ayudaban a los supervivientes. Les escuché decir que no tenían ni idea de que SungJong había sido secuestrado. Su padre les había dicho que estaba estudiando en el extranjero.
»Además, cuando SungJong llegó al hospital, me ordenó desconectar a SungJong de la máquina y que no lo ayudara más. — Ren hizo una pausa mientras algunos de los Miembros del Consejo se quedaron sin aliento y se susurraron unos a otros antes de que continuara—. Dijo que si SungJong estaba destinado a vivir, tendría que demostrar que era lo suficientemente fuerte como para hacerlo sin ayuda. Cuando le informé de que estaba graduado como un médico humano y que por lo tanto no me ajustaba a sus leyes, Thunder me dijo que eso era mentira y que no creía en los curanderos, por no hablar de uno que era un maricón.
—¿Quién estaba allí en ese momento, doctor Ren? — preguntó otro Miembro del Consejo.
—Mi compañero, Baekho y yo —contestó Ren, mirando como si estuviera tratando de recordar—. Shindong, Nari, MyungSoo, y Hangeng Kim, que sepa con certeza. Hubo una gran conmoción ese día. Por desgracia, mi objetivo principal no estaba en esa conversación, sino en mantener vivos a los doce miembros de nuestra raza. Thunder, HyunSeong y Aron Kwak también estaban allí.
—¿Pueden todos aquellos que el doctor Ren ha nombrado dar fe de esa conversación? —preguntó el concejal.
—Sí —dije, no estaba dispuesto a mentirle al Consejo sobre lo que estaba pasando. No sería parte de esto, ya no.
—Tú, cagado estúpido —gruñó mi padre cuando me agarró del brazo bruscamente—. Acabas de estar de acuerdo con ellos.
—Estoy diciendo la verdad, por lo que vete a la mierda — gruñí, soltándome del agarrón y alejándome de él.
—Muy bien, hemos confirmado las declaraciones del Dr. Ren —decretó el Consejo—. Thunder, ¿eras consciente de que tu hijo SungJong, había sido secuestrado por los demonios?
—No, no tenía conocimiento en ese momento de que SungJong había sido secuestrado —respondió mi padre con calma, la mentira pasando a través de sus dientes.
—Eso es mentira —dijo Amber, de pie.

—¿Y su nombre, señora? —preguntó el concejal.

—Amber, señor —respondió ella, acercándose—. Informé a Thunder el mismo día que se llevaron a SungJong cuando este trataba de escapar de la finca de los Kwak.
—¿Qué quiere decir, escapar de la finca? Dé más detalles, Señora Amber — preguntó otro Miembro del Consejo.


—Thunder le prohibió a su hijo, SungJong, dejar la finca —informó Amber—. Desde el día en el que el niño nació, su padre no se ha preocupado ni un pito por él. La pobre madre de SungJong murió durante el parto. Thunder estaba devastado. Ignoró por completo al niño, culpándolo por la muerte de su madre. Me encargué de cuidarlo. Su padre lo dejó sobre la mesa de parto y se alejó.
»Desde entonces, ha vivido en las habitaciones del servicio con nosotros —continuó mientras yo sólo miraba entre Amber y Padre. Ella era una buena mujer. Sabía que no mentiría sobre esto—. Se quedó muy lejos de su padre, que lo odiaba, más aún cuando estuvo claro que no sería lo suficientemente grande como para ser un guerrero. SungJong había ideado un plan para escapar, finalmente, de la finca. Los guardias tenían la orden de no dejarlo salir fuera de la propiedad. Por desgracia, SungJong fue capturado por los demonios después de salir. He informé a su padre inmediatamente.
—¿Qué hizo Thunder al respecto? —cuestionó el concejal, el disgusto escrito en su rostro.
—Nada, señor —respondió Amber, llorando—. Nos ordenó a todo el servicio y a mí, no decir nunca una palabra sobre ello. Algunos de nosotros tratamos de informar a los guerreros, pero fueron frenados y reprendidos. Sus hijos ni siquiera sabían que había sido secuestrado. Thunder no admitía discusiones. Por otra parte, puedo decir que SungJong nunca ha estado en el extranjero estudiando ni en ningún otro lugar que no fuera la zona interna del personal de servicio.
—Eres un hijo de perra —le susurré, con ganas de matar a mi padre ahí mismo en ese momento. Miraba fijamente hacia delante, tratando de mantener mi rabia bajo control hasta que escuché al concejal de nuevo unos miirnutos más tarde.


—¿Cuál fue el castigo? —Replicó el concejal, sonriendo. Sentí el calor en mi cara una vez más cuando mi vergüenza fue expuesta de nuevo.
—Kim Hangeng les hizo un tatuaje a Aron y Minho—dijo Minho, tratando de no reírse—. Ya que ellos vieron lo que me habían hecho, como un crimen de odio, decidieron tatuarles en la espalda baja. ‘Fóllame aquí’ con flechas apuntando a sus anos. Los encadenaron juntos y desnudos y los dejaron sobre el césped delante de la Casa de los Guerreros para que todos los vieran.
—¿En algún momento Kim Shindong participó en ese castigo?
—No, señor —respondió SungJong—. Hangeng hizo el tatuaje. HyunSeong y otros hermanos de mi compañero los encadenaron y los llevaron al Complejo de los Guerreros. MyungSoo estaba ocupado cuidando de mí, junto con el Dr. Ren, que me dio algo para el dolor.
—¿Su padre, Thunder, apareció en algún momento? —preguntó el concejal.
—Sí, señor —le sonrió—. Thunder llegó una vez que el desquite se había realizado Aron y Minho estaban tratando de liberarse de las cadenas. Nunca me preguntó si estaba bien, ni siquiera me reconoció. Dijo que el castigo de Aron no se ajustaba al delito, ya que los tatuajes son permanentes.
«No lo hacía. Me merecía algo mucho peor», me dije a mí mismo cuando la miseria se abalanzó sobre mí.
—MyungSoo le informó que me habían arrancado los colmillos. No estamos seguros de que vuelvan a crecer —sollozó SungJong, y sentí que un cuchillo se clavaba en mi corazón—. Mi padre gritó que iba a buscar venganza por lo que se le había hecho a mi hermano. MyungSoo y Shindong le informaron que de una venganza no puede buscarse otra, que es por eso por lo que estamos aquí hoy. Después de que Thunder liberase a Aron y Minho, nos fuimos. No he visto ni sabido nada de él hasta hoy. Recibimos la citación del Consejo ayer noche.
—¿Kim MyungSoo, su hermano realizó el desquite en su nombre?
—Sí, señor —respondió su compañero—. Yo quería castrarlos. Mi hermano, Hangeng, dijo que tenía otra idea en mente. Algo que públicamente los humillaría, sin mutilarlos como le hicieron a mi compañero. Ya que yo lo veía todo rojo por la ira y tenía problemas para no asesinarlos, lo dejé a su juicio.
—¿SungJong, MyungSoo forzó vuestro apareamiento? —preguntó el concejal, que al mirar casi se puso enfermo por lo que estaba viendo—. ¿Si pudieras, lo reclamarías a él?

—MyungSoo no me obligó —respondió SungJong, su voz firme—. Le pedí que me reclamara, y lo reclamaría en un segundo si fuera capaz de hacerlo.
—Eso es todo lo que necesitaba oír. —El concejal miró alrededor a los otros Miembros del Consejo, sosteniendo un debate en silencio—. Vamos a deliberar y volveremos con nuestro veredicto.
—Esperad —replicó mi padre acaloradamente—. No he tenido la oportunidad de contrarrestar sus mentiras.
—Hemos escuchado lo suficiente de “sus” mentiras, Thunder —respondió el concejal—. Todos sabemos que piensas que los hombres no deben acoplarse. Nunca lo has ocultado. Has tratado activamente de convencernos a los demás de lo mismo. Personalmente he estado en tu casa varias veces, y nunca he conocido a SungJong. Nunca había oído hablar de él. Creo que todos sabemos lo que sientes por él. Vamos a deliberar.
No le dieron a Padre la oportunidad de decir nada más. Los Miembros del Consejo se levantaron y salieron de la sala, dejándonos a los demás esperando.
—Esto es culpa tuya —refunfuñó mi padre, cruzándome la cara. Me miraba con los ojos desorbitados, con rabia.
—Tienes que estar bromeando —susurré mientras me ponía de pie—. Esto es por culpa tuya. Has destruido a esta familia. No me importa una mierda que SungJong sea gay. Le saqué los colmillos para tratar de mantenerlo con vida, y luego vas detrás de MyungSoo, eres un hijo de perra. Todos me odian y ¿para qué? ¡Nada!
—Si no estás de acuerdo conmigo, ¿por qué no tienes los cojones para decirlo? —respondió mi padre, su labio arrugándose con disgusto. No tenía una respuesta.
—Debido a que todavía tenía la esperanza de que hubiera una pizca del hombre que admiraba en ti —le susurré por fin—. Debería haber ido a MyungSoo cuando amenazaste con matar a SungJong. Pero todavía estaba tratando de mantener unida a esta familia y no verte en la cárcel.
—No pueden jodidamente tocarme —se burló Padre—.Eres patético, Aron.

Justo en ese momento, se abrió la puerta, y el Consejo se posicionó en su sitio. Todo el mundo prestó atención y colocándose en sus lugares asignados.
—Este Consejo considera todas las reclamaciones falsas — dijo uno de los Miembros del Consejo, y sentí que mis rodillas cedían de alivio—. Además, entendemos que Thunder debe ser expulsado del Consejo, habida cuenta de sus falsas acusaciones.
Me quedé boquiabierto. Nunca pensé que algo así sucediera, me quedé congelado por el shock. Es la única excusa que tenía para no darme cuenta de lo que Padre estaba a punto de hacer. Se abalanzó sobre SungJong, y él apenas tuvo el tiempo suficiente para alejarse, pero lo que habría sido un golpe mortal y definitivo lo recibió en la espalda en su lugar.
—Pequeña mierda, tenía que haberte matado cuando tuve la oportunidad —gruñó Padre antes de que MyungSoo lo  golpeara en la cara. Eso lo empujó lo suficientemente cerca de mí, y envolví mis manos alrededor de su garganta.
—Esto termina ahora, o que Dios me ayude, Padre, lo terminaré yo, aquí y ahora —le grité en la cara. Creo que finalmente supo que no estaba jugando cuando palideció y dejó de luchar. Mantuve mis manos sobre él apresándolo, mientras los veía correr con mi hermanito, sacándolo de allí ya que sangraba profusamente.
—Thunder y Aron —dijo el concejal después de que el caos estuviera bajo control—. Ambos tenéis prohibido comunicaros con SungJong  estar a menos de cien metros de él en cualquier momento. También encontramos que Thunder debe pagar la cantidad de treinta millones de dólares en concepto de reparación.
—¿Qué? —Padre gritó cuando empezó a luchar de nuevo.
Apreté, y se calmó.

—Entendido, voy a hacer que todo se cumpla —les dije antes de retirar mi brazo y golpear el rostro de Padre. Que cayó inconsciente contra el banco del Consejo y suspiré aliviado. Vi que la mayoría de ellos me miraban en estado de shock, y me encogí de hombros—. Las cosas no siempre son lo que parecen, y a veces se hacen cosas horribles para evitar algo peor.
Pasaron semanas antes de que finalmente reconociera que HyunSeong había renunciado a volver a casa y me fui siguiéndole la pista al Complejo de los Guerreros. En ese momento estaba más allá que enojado. No quería responder a mis llamadas ni contestar a mis mensajes.
—Oye, imbécil —gruñí mientras saltaba sobre él—. ¿Me recuerdas? ¿Eres mi jodido hermano?
—Ya no es así —respondió, detuve mis pasos—. Estoy  harto tanto de Padre como de ti.
—Así que tengo que limpiarlo todo una vez más —le dije, asintiendo, y sintiéndome hundido—. Está bien, averiguaré cómo manejar a nuestro imbécil padre por mi cuenta, una vez más. Gracias. Te agradezco tu apoyo.
—No mereces una mierda después de lo que le hiciste a SungJong—se burló HyunSeong pegándose a mi cara.
—Hay más en la historia de lo que sabes, HyunSeong—gritó Minho mientras saltaba para interponerse entre nosotros. Salté por la sorpresa. Había estado tan ocupado evitándolo, que me había perdido por completo que estaba allí.
—Sí, claro, eres igual que Thunder —dijo HyunSeong cuando salió de la habitación. Me sentí palidecer ante el insulto.


—Tú no eres tan malo —dijo Minho en voz baja mientras me agarraba de mis brazos y me sacudía de mi estupor—. Tenemos que hablar, Aron.
—No —le susurré, sin mirarlo a los ojos—. Simplemente no puedo aguantar ninguna otra cosa en este momento, Minho, ¿de acuerdo? Por favor, aún no. Todavía estoy tratando de mantener a mi padre encadenado.
—Humano —gritó alguien desde otra habitación, y sentí la adrenalina a medida que corría hacia la puerta de entrada.
—Está bien —gritó TOP—. No está solo. Es mi compañero.
—¿Él? —Me burlé mientras miraba a TOP. ¿Qué coño?
¿Todo el mundo era gay, menos yo? ¿TOP y yo solíamos ser amigos, y nunca me lo dijo?—. Cómo ha caído la gran y poderosa familia Kim. No es sólo que otro de sus hijos sea marica, sino que esté acoplado a un humano. Qué vergüenza.
—Eres un gilipollas, Aron —me interpeló TOP—. Buen camino para saludar al compañero de tu amigo. Agradezco tus felicitaciones, pero mantén tus intolerantes opiniones para ti mismo.
—Vete a la mierda, TOP—dije, sabiendo que estaba siendo completamente irracional ya que estaba lanzando mi ira contra él en vez de contra HyunSeong—. No sólo deshonras a nuestra raza con tus formas, sino trayendo a un ser inferior a este complejo.
—Ser inferior —dijo el pequeño hombre.

—Sí, inferior —le contesté, me centré en él. Nunca había conocido a un humano antes, y tuve que darle crédito al pequeño individuo. Tenía los huevos de bronce ya que era audaz
en una habitación llena de vampiros—. Estás por debajo de nosotros en la cadena alimentaria, humano patético.
—Por lo menos, tengo mejores modales. —Soltó una risita—. Tú estás dando un gran espectáculo para demostrar el ser superior que eres.
—¡Cómo te atreves a hablarme así! —grité.

—¡Cómo te atreves a hablarme así! —Me devolvió.

—Jiyong, no te molestes —comenzó a decir mi antiguo amigo.

—Controla a tu mascota, TOP —gruñí, cansado de que todo el mundo me tratara como una mierda. Sabía que lo merecía en ese momento, pero joder, estaba a punto de estallar ya no podía detener la rabia en mí—. O lo haré yo.
Jiyong se separó y se dirigió hacia mí. —No soy la mascota de nadie. TOP no me controla. Es mi compañero. Somos iguales.
—Sí, claro —repliqué, pegándome a su cara—. Hablas mucho, pero en cuanto haga un movimiento, no combatirás. TOP estará ahí para protegerte.
—No necesito que mi compañero me proteja —se mofó Jiyong—. No eres más que físico La única forma que tienes para ganar es golpeando a la otra persona. Continúa lanzándome todo lo que quieras. No voy a dejar que me trates como una mierda.
Antes de que pudiera contestar, alguien me clavó algo punzante en el cuello. ¡Maldita sea! No le iba a hacer daño al bobo. En realidad estaba de acuerdo con él, y como expresó lo que sentía.
—Sí, no necesitas a TOP para protegerte —dijo Ren, cuando todo se quedó a oscuras.


Me desperté después de un rato en el sofá de la sala de juegos, mi cabeza en el regazo de Minho. Me incorporé y lo miré cuando todo me golpeó. Estaba jodidamente furioso, y todo lo que quería hacer era golpear a alguien. Olí al humano otra vez, me di cuenta de que había encontrado mi objetivo. Me puse de pie y salí hacia las puertas delanteras.
—Oh, bueno, todavía estás aquí —me burlé, con ganas de comenzar una pelea con TOP.
—Simplemente no lo hagas,Aron—dijo TOP, su tono helado.
—¿Que no haga qué, TOP? —Me burlé como un asno—.
¿Jugar con tu pequeño humano?

—Déjalo ya —gritó el hombre, sorprendiéndonos a los dos—. Toda mi vida he querido una familia. Tener hermanos, tener un padre, y ¿tú eres lo que jodidamente he conseguido?
—¿De qué diablos estás hablando? —le grité, mi cara tan caliente por el enojo que mi visión se volvió roja.
—Ren le hizo algunas pruebas de sangre a Jiyong —dijo TOP con calma—. Es medio vampiro. Así que Ren lo comparó con todos los vampiros que tiene registrados. Coincide contigo. Jiyong es tu medio hermano.
—¡Qué! —Rugí, mi corazón sobresaltado. De todos los pecados de mi padre, ese no, nunca habría engañado a mi madre—. ¿Cómo te atreves a manchar el nombre de los Kwak, alegando que este humano fresita está relacionado con nosotros.
—No soy un Kwak—gritó Jiyong—. Soy un Kwon. No quiero que me asocien contigo, o con tu familia. Eres un fanático idiota, y tu padre nos abandonó a mi madre y a mí.


—¡Mentiroso! —dije, dando un paso más cerca.

—Es cierto, Aron—dijo Ren, acercándose a ellos con Baekho—. Hice la prueba tres veces para asegurarme. Jiyong es tu medio hermano.
Sentía las paredes cerrarse en torno a mí, mientras salían por la puerta principal. ¿Todo el mundo que conocía era gay, y mi padre había estado con una humana? Corrí hacia la puerta de atrás, pero solo di cinco pasos antes de desplomarme y vomitar.
—A veces no sé por qué coño te amo —dijo Minho antes de ir derecho hacia mí. Cerré los ojos, cuando una nueva ola de náuseas me golpeó. ¿En serio? ¿Alguien más quiere patearme o volcar más drama sobre mis hombros?

CONTINUARÁ...........

No hay comentarios:

Publicar un comentario