Mi
padre no podía mirarme después de aquello. La única vez que incluso me
reconoció fue cuando nos gritábamos el uno al otro. Quería que luchara contra
lo que había sucedido, y me negué. Quería contratar a alguien para que matara a
SungJong y a MyungSoo. Entonces lo amenacé con matarlo si lo hacía. Finalmente esperé
a que HyunSeong llegara a casa para que me ayudara a poner a Padre bajo control,
pero nunca lo hizo.
Apenas
había hablado con Minho después de eso. En parte porque la culpa me corroía por
haberlo arrastrado a este lío, pero sobre todo porque me asustaba que hubiera
algo más en juego con él. Sé que estaba siendo un gallina de mierda. Acababa de
tener mi cuota de cambios en mi vida, lo que todavía tenía a mi cabeza girando.
—Métete
en el coche —Me gruñó mi padre una semana más tarde cuando me estaba tomando un
café. Apenas tuve la oportunidad de ponerlo en la mesa cuando tiró de mi brazo
y me levantó. Tropezando detrás de él, no era de mucha utilidad para nadie
antes de tomarme mi primer café, le pregunté a dónde íbamos. Por lo menos, me
había vestido antes de bajar, aunque no parecía darse cuenta.
—¿Por
qué estamos aquí? —le pregunté unos veinte minutos más tarde cuando llegamos a
las puertas del recinto del Consejo. Padre no contestó ni me miró mientras
aparcaba el coche—. ¡No lo hiciste!
—Cállate
y apoya a tu familia —me susurró mi padre y salió fuera. Corrí tras él con
rabia, con ganas de estrangularlo, pero ya estábamos en público.
—SungJong y HyunSeong también son mi familia —me burlé, cuando lo seguía a la sala—. ¡No
puedo creer que me hayas metido en esto! No voy a mentir por ti, Padre.
—Bien,
entonces quédate ahí como la jodida pieza inútil de mierda que eres —gruñó en
voz baja, mientras señalaba a una silla. Giré mi rostro como si me hubiera sido
abofeteado, me senté derrotado. Me senté allí horrorizado con el mismo
pensamiento en la mente de haber sido golpeado. Este era el final de nuestra
familia. Realmente ya no habría vuelta atrás de mantener las apariencias frente
al Consejo. No sé si estaba más aliviado porque no tenía que involucrarme en
esta ocasión o abrumado por la pena ya que no había logrado mantenernos a todos
juntos.
—HyunSeong, Amber. Bueno, estáis aquí —dijo Padre, acercándose a ellos y haciendo caso
omiso de todos los demás—. Deberíamos comenzar en breve. Necesito que os
sentéis junto a Aron.
—Nos
sentaremos junto a SungJong, Padre —dijo HyunSeong, tirando de Amber tras de él—. ¿Qué
te ha llevado a pensar que estaríamos de tu lado en esta bufonada?
—Porqué tú eres mi hijo —gruñó nuestro padre—, y ella es mi empleada. Hará lo que le
diga, cuando se lo diga.
—Renuncio
—dijo Amber, mirando alrededor de HyunSeong—. Sólo estuve trabajando para un
empleador cruel como tú, para poder hacerme cargo de SungJong. Ahora que está libre
de ti, me quedo con él.
—Escucha,
perra —susurró Padre, y empecé a prestar atención. Toda la escena se desarrolló
delante de mí como algo sacado de una película de terror. ¿Cómo nadie se había
dado cuenta de como era nuestro padre, y yo le había seguido como un perro?
—Thunder—dijo un Miembro del Consejo en voz alta, devolviéndome al presente—. El
Consejo está dispuesto a escuchar tus demandas. Esta audiencia será llevada a
cabo por el cuerpo más sagrado de nuestra especie. Que todos los que hablen,
hablen solo con la verdad. Una vez escuchados este Consejo dictaminará el castigo.
—Yo, Kwak Thunder, por la presente acuso a Shindong, MyungSoo, y Hangeng Kim de
falso desquite en contra de mi hijo, Kwak Aron—dijo mi padre dijo en voz
alta—. Y también acuso a MyungSoo por su apareamiento forzado con mi hijo, SungJong.
—¿Qué? —Di un grito ahogado, abriendo mucho los ojos
cuando el pasivo me empezó a embargar. Ese crimen era una sentencia de muerte
si era declarado culpable. Nunca quise que muriera el compañero de SungJong. «¡No, no, no! Esta no es la forma en la que
se supone que debía ocurrir. Padre iba a dejar pasar esto después de lo que le
dije».
Todo
se volvió borroso. Me quedé mirando al hombre que una vez había idolatrado y no
veía otra cosa que no fuera a un monstruo. Luego miré al hermano que me había
ignorado de niño, por qué nunca me quiso conocer. Y al otro hermano al que
había fallado en proteger. Mi madre tenía que estar revolviéndose en su tumba
por la forma en la que nuestra familia se había roto.
—Mi
hermano, Aron, y su amigo Minho —dijo SungJong, llamando mi atención—. Me
secuestraron de la casa de mi compañero, MyungSoo. Me drogaron para que no
pudiera controlar mis colmillos, me
llevaron a la finca de los Kwak, y me arrancaron los colmillos.
Abrió
la boca y mostró a todos los miembros del Consejo sus hinchadas encías y las
llagas en donde deberían haber estado sus colmillos. Varios miradas se
dirigieron hacia mí, ignorando a mi padre, y asentí hacia ellos, admitiendo
claramente que lo había hecho, para su sorpresa.
—Aron me explicó que mi padre, Thunder, me quería muerto. —Continuó sólo para
ser interrumpido.
—Eso
es mentira —gritó nuestro padre—. Ellos lo drogaron y lavaron su cerebro. Aron tomó a SungJong por su propia protección.
—Al infierno yo lo hice —exclamé, poniéndome de pie,
pero nadie me escuchaba. Me sentí patético e inútil. «Un guerrero como el que soy y ni siquiera puedo conseguir que alguien
me preste atención».
—¿Sacándome los colmillos, Padre? —preguntó SungJong—.Qué tiene esto que ver con eso?
—Eso,
también, era para tu propia protección —respondió nuestro padre—. Sabíamos que
había demasiados Kim contra nosotros como para mantenerte a salvo, por lo
que Aron y yo decidimos que si tus colmillos te eran arrancados, no podrías
unirte a MyungSoo. No puedes estar acoplado a un hombre, SungJong. Ellos te drogaron y
engañaron.
—Eso
es mentira, Padre —siseó—. Aron me dijo que me estaba castigando por ser gay,
por manchar el glorioso nombre de los Kwak. Dijo que querías contratar a alguien
para matarme, pero pensó que si me castigaba de esa forma, tú suspenderías el
asesinato.
—No
sabes de lo que estás hablando —se burló Padre—. Aron te drogó para que no
sintieras dolor. No hay manera de que pudieras darte cuenta de lo que realmente
estaba pasando.
Gemí,
quise morir aún más. Medicamentos para el dolor, sí, eso habría sido una buena
idea para mi estúpido plan de mierda. ¿Cómo no había pensado en eso? Me
desconecté de nuevo, perdido en mi propia miseria.
—Miembros
del Consejo —dijo Ren en voz alta, y sacudí mi cabeza para tratar de
despejarme de la presión de esta pesadilla—. Le tuve que dar analgésicos a SungJong a su llegada a mi hospital. También tuve que conectarlo a la máquina de
respiración asistida para mantenerlo con vida. Aron y HyunSeong tropezaron
con su hermano mientras ayudaban a los supervivientes. Les escuché decir que no
tenían ni idea de que SungJong había sido secuestrado. Su padre les había dicho que
estaba estudiando en el extranjero.
»Además,
cuando SungJong llegó al hospital, me ordenó desconectar a SungJong de la máquina y
que no lo ayudara más. — Ren hizo una pausa mientras algunos de los Miembros
del Consejo se quedaron sin aliento y se susurraron unos a otros antes de que
continuara—. Dijo que si SungJong estaba destinado a vivir, tendría que demostrar
que era lo suficientemente fuerte como para hacerlo sin ayuda. Cuando le
informé de que estaba graduado como un médico humano y que por lo tanto no me
ajustaba a sus leyes, Thunder me dijo que eso era mentira y que no creía en los
curanderos, por no hablar de uno que era un maricón.
—¿Quién
estaba allí en ese momento, doctor Ren? — preguntó otro Miembro del
Consejo.
—Mi
compañero, Baekho y yo —contestó Ren, mirando como si estuviera
tratando de recordar—. Shindong, Nari, MyungSoo, y Hangeng Kim, que sepa con
certeza. Hubo una gran conmoción ese día. Por desgracia, mi objetivo principal no estaba
en esa conversación, sino en mantener vivos a los doce miembros de nuestra
raza. Thunder, HyunSeong y Aron Kwak también estaban allí.
—¿Pueden
todos aquellos que el doctor Ren ha nombrado dar fe de esa conversación?
—preguntó el concejal.
—Sí
—dije, no estaba dispuesto a mentirle al Consejo sobre lo que estaba pasando.
No sería parte de esto, ya no.
—Tú,
cagado estúpido —gruñó mi padre cuando me agarró del brazo bruscamente—. Acabas
de estar de acuerdo con ellos.
—Estoy
diciendo la verdad, por lo que vete a la mierda — gruñí, soltándome del agarrón
y alejándome de él.
—Muy
bien, hemos confirmado las declaraciones del Dr. Ren —decretó el Consejo—. Thunder, ¿eras consciente de que tu hijo SungJong, había sido secuestrado
por los demonios?
—No,
no tenía conocimiento en ese momento de que SungJong había sido secuestrado —respondió
mi padre con calma, la mentira pasando a través de sus dientes.
—Eso es mentira —dijo Amber, de pie.
—¿Y su nombre, señora? —preguntó el concejal.
—Amber, señor —respondió ella, acercándose—. Informé a Thunder el
mismo día que se llevaron a SungJong cuando este trataba de escapar de la finca de
los Kwak.
—¿Qué
quiere decir, escapar de la finca? Dé más detalles, Señora Amber — preguntó
otro Miembro del Consejo.
—Thunder le prohibió a su hijo, SungJong, dejar la finca —informó Amber—. Desde el
día en el que el niño nació, su padre no se ha preocupado ni un pito por él. La
pobre madre de SungJong murió durante el parto. Thunder estaba devastado. Ignoró
por completo al niño, culpándolo por la muerte de su madre. Me encargué de
cuidarlo. Su padre lo dejó sobre la mesa de parto y se alejó.
»Desde
entonces, ha vivido en las habitaciones del servicio con nosotros —continuó
mientras yo sólo miraba entre Amber y Padre. Ella era una buena mujer. Sabía
que no mentiría sobre esto—. Se quedó muy lejos de su padre, que lo odiaba, más
aún cuando estuvo claro que no sería lo suficientemente grande como para ser un
guerrero. SungJong había ideado un plan para escapar, finalmente, de la finca. Los
guardias tenían la orden de no dejarlo salir fuera de la propiedad. Por
desgracia, SungJong fue capturado por los demonios después de salir. He informé a
su padre inmediatamente.
—¿Qué
hizo Thunder al respecto? —cuestionó el concejal, el disgusto escrito en
su rostro.
—Nada,
señor —respondió Amber, llorando—. Nos ordenó a todo el servicio y a mí, no
decir nunca una palabra sobre ello. Algunos de nosotros tratamos de informar a
los guerreros, pero fueron frenados y reprendidos. Sus hijos ni siquiera sabían
que había sido secuestrado. Thunder no admitía discusiones. Por otra parte,
puedo decir que SungJong nunca ha estado en el extranjero estudiando ni en ningún
otro lugar que no fuera la zona interna del personal de servicio.
—Eres
un hijo de perra —le susurré, con ganas de matar a mi padre ahí mismo en ese
momento. Miraba fijamente hacia delante, tratando de mantener mi rabia bajo
control hasta que escuché al concejal de nuevo unos miirnutos más tarde.
—¿Cuál
fue el castigo? —Replicó el concejal, sonriendo. Sentí el calor en mi cara una
vez más cuando mi vergüenza fue expuesta de nuevo.
—Kim Hangeng les hizo un tatuaje a Aron y Minho—dijo Minho, tratando de no reírse—.
Ya que ellos vieron lo que me habían hecho, como un crimen de odio, decidieron
tatuarles en la espalda baja. ‘Fóllame
aquí’ con flechas apuntando a sus anos. Los encadenaron juntos y desnudos y
los dejaron sobre el césped delante de la Casa de los Guerreros para que todos
los vieran.
—¿En
algún momento Kim Shindong participó en ese castigo?
—No,
señor —respondió SungJong—. Hangeng hizo el tatuaje. HyunSeong y otros hermanos de mi
compañero los encadenaron y los llevaron al Complejo de los Guerreros. MyungSoo estaba ocupado cuidando de mí, junto con el Dr. Ren, que me dio algo para
el dolor.
—¿Su
padre, Thunder, apareció en algún momento? —preguntó el concejal.
—Sí,
señor —le sonrió—. Thunder llegó una vez que el desquite se había realizado Aron y Minho estaban tratando de liberarse de las cadenas. Nunca me preguntó si
estaba bien, ni siquiera me reconoció. Dijo que el castigo de Aron no se
ajustaba al delito, ya que los tatuajes son permanentes.
«No lo
hacía. Me merecía algo mucho peor», me dije a mí mismo cuando
la miseria se abalanzó sobre mí.
—MyungSoo le informó que me habían arrancado los colmillos. No estamos seguros de que
vuelvan a crecer —sollozó SungJong, y sentí que un cuchillo se clavaba en mi
corazón—. Mi padre gritó que iba a buscar venganza
por lo que se le había hecho a mi hermano. MyungSoo y Shindong le informaron que de una venganza
no puede buscarse otra, que es por eso por lo que estamos aquí hoy. Después de
que Thunder liberase a Aron y Minho, nos fuimos. No he visto ni sabido nada de
él hasta hoy. Recibimos la citación del Consejo ayer noche.
—¿Kim MyungSoo, su hermano realizó el desquite en su nombre?
—Sí,
señor —respondió su compañero—. Yo quería castrarlos. Mi hermano, Hangeng, dijo
que tenía otra idea en mente. Algo que públicamente los humillaría, sin
mutilarlos como le hicieron a mi compañero. Ya que yo lo veía todo rojo por la
ira y tenía problemas para no asesinarlos, lo dejé a su juicio.
—¿SungJong, MyungSoo forzó vuestro apareamiento? —preguntó el concejal, que al
mirar casi se puso enfermo por lo que estaba viendo—. ¿Si pudieras, lo
reclamarías a él?
—MyungSoo no me obligó —respondió SungJong, su voz firme—. Le pedí que me reclamara, y lo
reclamaría en un segundo si fuera capaz de hacerlo.
—Eso
es todo lo que necesitaba oír. —El concejal miró alrededor a los otros Miembros
del Consejo, sosteniendo un debate en silencio—. Vamos a deliberar y volveremos
con nuestro veredicto.
—Esperad
—replicó mi padre acaloradamente—. No he tenido la oportunidad de contrarrestar
sus mentiras.
—Hemos
escuchado lo suficiente de “sus” mentiras, Thunder —respondió el concejal—. Todos sabemos que piensas que los hombres no
deben acoplarse. Nunca lo has ocultado. Has tratado activamente de convencernos
a los demás de lo mismo. Personalmente he estado en tu casa varias veces, y nunca he
conocido a SungJong. Nunca había oído hablar de él. Creo que todos sabemos lo que
sientes por él. Vamos a deliberar.
No
le dieron a Padre la oportunidad de decir nada más. Los Miembros del Consejo se
levantaron y salieron de la sala, dejándonos a los demás esperando.
—Esto
es culpa tuya —refunfuñó mi padre, cruzándome la cara. Me miraba con los ojos
desorbitados, con rabia.
—Tienes
que estar bromeando —susurré mientras me ponía de pie—. Esto es por culpa tuya.
Has destruido a esta familia. No me importa una mierda que SungJong sea gay. Le
saqué los colmillos para tratar de mantenerlo con vida, y luego vas detrás de MyungSoo, eres un hijo de perra. Todos me odian y ¿para qué? ¡Nada!
—Si
no estás de acuerdo conmigo, ¿por qué no tienes los cojones para decirlo?
—respondió mi padre, su labio arrugándose con disgusto. No tenía una respuesta.
—Debido
a que todavía tenía la esperanza de que hubiera una pizca del hombre que
admiraba en ti —le susurré por fin—. Debería haber ido a MyungSoo cuando
amenazaste con matar a SungJong. Pero todavía estaba tratando de mantener unida a
esta familia y no verte en la cárcel.
—No pueden jodidamente tocarme —se burló Padre—.Eres
patético, Aron.
Justo
en ese momento, se abrió la puerta, y el Consejo se posicionó en su sitio. Todo
el mundo prestó atención y colocándose en sus lugares asignados.
—Este
Consejo considera todas las reclamaciones falsas — dijo uno de los Miembros del
Consejo, y sentí que mis rodillas cedían de alivio—. Además, entendemos que Thunder debe ser expulsado del Consejo,
habida cuenta de sus falsas acusaciones.
Me
quedé boquiabierto. Nunca pensé que algo así sucediera, me quedé congelado por
el shock. Es la única excusa que tenía para no darme cuenta de lo que Padre
estaba a punto de hacer. Se abalanzó sobre SungJong, y él apenas tuvo el tiempo
suficiente para alejarse, pero lo que habría sido un golpe mortal y definitivo
lo recibió en la espalda en su lugar.
—Pequeña
mierda, tenía que haberte matado cuando tuve la oportunidad —gruñó Padre antes
de que MyungSoo lo golpeara en la cara. Eso lo empujó lo suficientemente cerca de
mí, y envolví mis manos alrededor de su garganta.
—Esto
termina ahora, o que Dios me ayude, Padre, lo terminaré yo, aquí y ahora —le
grité en la cara. Creo que finalmente supo que no estaba jugando cuando
palideció y dejó de luchar. Mantuve mis manos sobre él apresándolo, mientras
los veía correr con mi hermanito, sacándolo de allí ya que sangraba
profusamente.
—Thunder y Aron —dijo el concejal después de que el caos estuviera bajo
control—. Ambos tenéis prohibido comunicaros con SungJong estar a menos de
cien metros de él en cualquier momento. También encontramos que Thunder debe pagar la cantidad de treinta millones de dólares en concepto de reparación.
—¿Qué? —Padre gritó cuando empezó a luchar de
nuevo.
Apreté, y se calmó.
—Entendido, voy a hacer que todo se cumpla —les dije antes de retirar
mi brazo y golpear el rostro de Padre. Que cayó inconsciente contra el banco
del Consejo y suspiré aliviado. Vi que la mayoría de ellos me miraban en estado
de shock, y me encogí de hombros—. Las cosas
no siempre son lo que parecen, y a veces se hacen cosas horribles para evitar
algo peor.
Pasaron
semanas antes de que finalmente reconociera que HyunSeong había renunciado a
volver a casa y me fui siguiéndole la pista al Complejo de los Guerreros. En
ese momento estaba más allá que enojado. No quería responder a mis llamadas ni
contestar a mis mensajes.
—Oye,
imbécil —gruñí mientras saltaba sobre él—. ¿Me recuerdas? ¿Eres mi jodido
hermano?
—Ya
no es así —respondió, detuve mis pasos—. Estoy
harto tanto de Padre como de ti.
—Así
que tengo que limpiarlo todo una vez más —le dije, asintiendo, y sintiéndome
hundido—. Está bien, averiguaré cómo manejar a nuestro imbécil padre por mi
cuenta, una vez más. Gracias. Te agradezco tu apoyo.
—No
mereces una mierda después de lo que le hiciste a SungJong—se burló HyunSeong pegándose a mi cara.
—Hay
más en la historia de lo que sabes, HyunSeong—gritó Minho mientras saltaba para
interponerse entre nosotros. Salté por la sorpresa. Había estado tan ocupado
evitándolo, que me había perdido por completo que estaba allí.
—Sí,
claro, eres igual que Thunder —dijo HyunSeong cuando salió de la habitación. Me
sentí palidecer ante el insulto.
—Tú
no eres tan malo —dijo Minho en voz baja mientras me agarraba de mis brazos y me
sacudía de mi estupor—. Tenemos que hablar, Aron.
—No
—le susurré, sin mirarlo a los ojos—. Simplemente no puedo aguantar ninguna
otra cosa en este momento, Minho, ¿de acuerdo? Por favor, aún no. Todavía estoy
tratando de mantener a mi padre encadenado.
—Humano
—gritó alguien desde otra habitación, y sentí la adrenalina a medida que corría
hacia la puerta de entrada.
—Está
bien —gritó TOP—. No está solo. Es mi compañero.
—¿Él?
—Me burlé mientras miraba a TOP. ¿Qué coño?
¿Todo el mundo era gay, menos yo? ¿TOP y yo solíamos ser amigos, y
nunca me lo dijo?—. Cómo ha caído la gran y poderosa familia Kim. No es sólo
que otro de sus hijos sea marica, sino que esté acoplado a un humano. Qué vergüenza.
—Eres
un gilipollas, Aron —me interpeló TOP—. Buen camino para saludar al
compañero de tu amigo. Agradezco tus felicitaciones, pero mantén tus
intolerantes opiniones para ti mismo.
—Vete
a la mierda, TOP—dije, sabiendo que estaba siendo completamente irracional
ya que estaba lanzando mi ira contra él en vez de contra HyunSeong—. No sólo
deshonras a nuestra raza con tus formas, sino trayendo a un ser inferior a este
complejo.
—Ser
inferior —dijo el pequeño hombre.
—Sí, inferior —le contesté, me centré en él. Nunca había conocido a un
humano antes, y tuve que darle crédito al pequeño individuo. Tenía los huevos
de bronce ya que era audaz
—Por
lo menos, tengo mejores modales. —Soltó una risita—. Tú estás dando un gran
espectáculo para demostrar el ser superior que eres.
—¡Cómo te atreves a hablarme así! —grité.
—¡Cómo te atreves a hablarme así! —Me devolvió.
—Jiyong, no te molestes —comenzó a decir mi antiguo
amigo.
—Controla
a tu mascota, TOP —gruñí, cansado de que todo el mundo me tratara como una
mierda. Sabía que lo merecía en ese momento, pero joder, estaba a punto de
estallar ya no podía detener la rabia en mí—. O lo haré yo.
Jiyong se separó y se dirigió hacia mí. —No soy la mascota de nadie. TOP no me
controla. Es mi compañero. Somos iguales.
—Sí,
claro —repliqué, pegándome a su cara—. Hablas mucho, pero en cuanto haga un
movimiento, no combatirás. TOP estará ahí para protegerte.
—No
necesito que mi compañero me proteja —se mofó Jiyong—. No eres más que físico
La única forma que tienes para ganar es golpeando a la otra persona. Continúa
lanzándome todo lo que quieras. No voy a dejar que me trates como una mierda.
Antes
de que pudiera contestar, alguien me clavó algo punzante en el cuello. ¡Maldita
sea! No le iba a hacer daño al bobo. En realidad estaba de acuerdo con él, y
como expresó lo que sentía.
—Sí,
no necesitas a TOP para protegerte —dijo Ren, cuando todo se quedó a
oscuras.
Me
desperté después de un rato en el sofá de la sala de juegos, mi cabeza en el
regazo de Minho. Me incorporé y lo miré cuando todo me golpeó. Estaba
jodidamente furioso, y todo lo que quería hacer era golpear a alguien. Olí al
humano otra vez, me di cuenta de que había encontrado mi objetivo. Me puse de
pie y salí hacia las puertas delanteras.
—Oh,
bueno, todavía estás aquí —me burlé, con ganas de comenzar una pelea con TOP.
—Simplemente
no lo hagas,Aron—dijo TOP, su tono helado.
—¿Que no haga qué, TOP? —Me burlé como un
asno—.
¿Jugar con tu pequeño humano?
—Déjalo
ya —gritó el hombre, sorprendiéndonos a los dos—. Toda mi vida he querido una
familia. Tener hermanos, tener un padre, y ¿tú eres lo que jodidamente he
conseguido?
—¿De
qué diablos estás hablando? —le grité, mi cara tan caliente por el enojo que mi
visión se volvió roja.
—Ren le hizo algunas pruebas de sangre a Jiyong —dijo TOP con calma—. Es medio
vampiro. Así que Ren lo comparó con
todos los vampiros que tiene registrados. Coincide contigo. Jiyong es tu medio hermano.
—¡Qué!
—Rugí, mi corazón sobresaltado. De todos los pecados de mi padre, ese no, nunca
habría engañado a mi madre—. ¿Cómo te atreves a manchar el nombre de los Kwak, alegando que este humano fresita está
relacionado con nosotros.
—No
soy un Kwak—gritó Jiyong—. Soy un Kwon. No quiero que me asocien contigo, o con
tu familia. Eres un fanático idiota, y tu padre nos abandonó a mi madre y a mí.
—¡Mentiroso! —dije, dando un paso más cerca.
—Es cierto, Aron—dijo Ren, acercándose a ellos con Baekho—. Hice la
prueba tres veces para asegurarme. Jiyong es tu medio hermano.
Sentía
las paredes cerrarse en torno a mí, mientras salían por la puerta principal.
¿Todo el mundo que conocía era gay, y mi padre había estado con una humana?
Corrí hacia la puerta de atrás, pero solo di cinco pasos antes de desplomarme y
vomitar.
—A
veces no sé por qué coño te amo —dijo Minho antes de ir derecho hacia mí. Cerré
los ojos, cuando una nueva ola de náuseas me golpeó. ¿En serio? ¿Alguien más
quiere patearme o volcar más drama sobre mis hombros?
CONTINUARÁ...........
CONTINUARÁ...........

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