Al
final Ren y TOP estaban en lo cierto. Jiyong era mi medio hermano.
Después de dejar el Complejo de los Guerreros, me fui a casa a enfrentarme con
mi padre. No lo negó, pero al menos me enteré de que había sido después de la
muerte de mi madre. Me quedé allí y se quedó mirándome mientras divagaba acerca
de cómo había tenido una picazón que tenía que rascar, y que daba una mierda
sobre las formas de vida inferiores, como los humanos.
«Dios mío, me había convertido
en él», pensé mientras el horror se filtraba en mí.
¿Qué había hecho? Ni siquiera me gusta mi padre, y yo había empujado a todo el
que se me había acercado, preocupado por mantener a esta familia unida. Bueno,
eso y lanzando un montón de mierda en la que ni siquiera creía, estaba
enfadado. Sentí frío. Y no era el tiempo. Era un frío que llegaba a mi alma.
Al
día siguiente fui al Consejo y pedí que me enviaran a cualquier misión. No me
importaba lo peligroso o lejos que fuera. Cuanto más lejos de mi padre, mejor.
Necesitaba distancia. Necesitaba tiempo para pensar en lo que vendría después.
Cuando llegaron mis órdenes, les di al ama de llaves y al mayordomo
instrucciones estrictas de como tratar a mi padre y que me llamaran si surgía
algo. Fue más de un mes más tarde, cuando recibí la llamada y corrí a casa
después de mi última misión.
—Aquí
está mi heredero —se burló Padre cuando entré en su despacho—. Estoy tan
agradecido de que seas el legado que dejo en el mundo.
—Mataste
cualquier legado que tenías cuando trataste a tu propio hijo de la forma en la
que trataste a SungJong —gruñí, ya no aceparía sus abusos, ni uno más. Y entonces
sus palabras me golpearon y sentí como mis ojos se abrían como platos—. ¿Qué
vas a hacer ahora, Padre?
—Acabo
de recibir el papeleo de HyunSeong hace una semana.—Sonrió, entrecerrando los ojos hacia mí—. Si no estuvieras tan
penosamente ocupado por todo el país tratando de encontrarte a ti mismo,
sabrías lo que estaba pasando.
—Estaba
en una misión para el Consejo —gruñí, mientras miraba los papeles que sostenía
en la mano—. ¿Por qué HyunSeong te envía
esta documentación?
—Tú
hermano es un maricón que supuestamente se ha acoplado a dos sarasas irlandeses
—se mofó mi padre cuando se sentó en la silla detrás de su escritorio—. HyunSeong habló con nuestro Consejo acerca de ser transferido a Irlanda y renunciar a sus
derechos como heredero. No sabía por qué hasta que hice una pequeña
investigación por mi cuenta. En lugar de tomar su legítimo lugar aquí y aceptar
su herencia, ha elegido a un par de fresitas.
Así que le ofrecí una fuerte suma de dinero para que cediera sus derechos como
mi heredero y dártelos a ti. Lo firmó. Eso te hace mi sucesor.
—No
lo quiero —le dije mientras miraba a los papeles que tenía en la mano y a él—.
¿Maldita sea, cómo pudiste hacerle eso a tu propio hijo? ¿Qué pasa con el amor
incondicional y la familia?
—Oh,
por favor, ¿tú vives en un mundo de fabulas? —Se rio mi padre de mí, disiparé
tus dudas, ya que HyunSeong se ha acoplado a dos hombres y renunció a su derecho
sobre la fortuna y las tierras de los Kwak por sus compañeros. Eso te
convierte en el último de nosotros para tomar el relevo.
Me estremecí con su fría sonrisa mientras me miraba—. La lealtad es lo que importa. Deberías saberlo a estas alturas. Es la única razón por la que te he mantenido todos estos años. Eres como un perro fiel.
Me estremecí con su fría sonrisa mientras me miraba—. La lealtad es lo que importa. Deberías saberlo a estas alturas. Es la única razón por la que te he mantenido todos estos años. Eres como un perro fiel.
—Vete
a la mierda —escupí y me volví para marcharme del despacho.
—Desearía
volarte a ti también —murmuró mi padre, probablemente pensando que no le había
oído, pero lo hice.
Mi
rabia me dejó cuando me di la vuelta y me puse a un lado de la puerta de su
estudio. Escuché atentamente mientras mi padre levantaba el teléfono y marcaba.
—Soy
Thunder. ¿Está hecho? —preguntó, para escuchar una respuesta que no pude oír—.
Sí, tengo copias de todo aquí, y se ve bien. Sólo hazlo. Quiero que toda la
familia vuele en pedazos, ahora que ha vuelto de Grecia.
«Joder», pensé mientras trataba de asimilarlo todo en mi cabeza y llenar los
vacíos. Sabía que los odiaba, pero ¿por qué estaría cualquiera de la familia
Kim en Grecia?
—Está
bien, vuélalos el viernes. Me habré ido de viaje de negocios para entonces, así
que nadie tratará de culparme a mí—dijo mi padre después de una pausa. Oí una serie de gruñidos, acuerdos
y agradecimientos—. No, mantendré los planes y todo lo demás hasta que el
trabajo esté hecho, y esté a salvo. De esa manera sé que no me van a señalar
con el dedo. Bien, adiós.
Me
metí por el pasillo mientras se acercaba a la puerta para salir de su estudio.
Una vez que se hubo ido, volví allí y vi con
mis propios ojos lo que estaba pasando.
«¡Mierda! ¡Joder!¡Maldita sea!» Pensé con pánico. Sin saber qué más hacer, tomé la prueba de su
escritorio y me dirigí a la puerta principal.
No
fue sino hasta que estaba en mi SUV y corriendo hacia la casa Kim que me di
cuenta de mi error. Padre podría volver a su despacho y ver que sus planes se habían frustrado y volver
a llamar y hacer que lo volaran ahora en su lugar. Ese único pensamiento me
hizo empujar más el acelerador. Pero¿qué otra cosa podía hacer? Nadie en esa familia atendería una llamada
mía, no después de lo que les había hecho.
No
estaba seguro de poder obtener ayuda del Consejo a tiempo. Envié una oración de
que alguien me escuchara, cuando me acerqué a la puerta de entrada.
—Tengo
que hablar con Shindong. Es una emergencia — dije por el altavoz que tenía el
teclado—. Por favor, no he venido a joder.
—Señor
Aron, sabe que no se le permite entrar en las instalaciones por el mandato
del Consejo —contestó un hombre.
—Bien,
entonces arréstenme después —declaré desesperado—. Tengo que hablar con Shindong ahora. ¡Están en peligro!
—Por
favor, váyase, Señor Aron. Nadie va a ir a hablar con usted.
—No,
por favor no haga eso —jadeé, pulsé el botón una y otra vez. Después de un par
de momentos sin respuesta me di cuenta que iba a terminar viéndolos a todos
morir. ¡Al diablo con eso! Le di a mi camioneta marcha atrás, me alejé cuanto
pude. Entonces aceleré. La derribé, y esperé que fuera suficiente.
El
airbag saltó por el impacto, y me dolió jodidamente, pero al menos había
ladeado lo suficiente la verja como para meter la mitad delantera de mi
camioneta. Abrí la puerta, agarré mis pruebas en cuanto me encontré fuera de mi
vehículo. Tratando de recuperarme del impacto, estaba casi en las puertas de
entrada, cuando se abrieron.
—¡Fuera!
—grité cuando Baekho, Jongdae, y TOP aparecieron en la puerta ya tenían sus
manos en garras. Vi a Shindong detrás de ellos, mirándome cabreado—. Por favor,
haz que todos salgan de la casa. Mi padre ha contratado a alguien para hacerla
estallar.
—¿Qué
coño, Aron? —gruñó Baekho cuando se acercó y envolvió una garra alrededor de mi
garganta. No luché contra él, todavía
tratando de tomar aire—. ¿A qué estás jugando ahora?
—No
lo estoy —le contesté, no era capaz de decir nada más por la falta de oxígeno.
Agité mis manos con las pruebas—. Salid todos.
—Suéltalo,
Baekho —ordenó Shindong, y de inmediato este quitó su mano—. Que Dios te ayude,
Aron, si estás tratando de lastimar a esta familia.
—No
lo estoy. Te lo juro —divagué mientras ponía las pruebas en sus manos—. Acabo
de regresar de una misión y mi padre me dijo que era su heredero, y que HyunSeong estaba en Irlanda. No peleamos, y yo me fui, pero murmuró algo acerca de que
deseaba hacerme volar a mí también. Me escondí y lo escuché hablar por
teléfono. Alguien sabía que habíais regresado de Grecia, y mi padre le dijo que
volara la casa el viernes, mientras que estaba de viaje de negocios. ¡Las
cargas ya están aquí!
»No
estaba pensando con claridad. Agarré los planes y me dirigí directamente aquí.
Si vuelve a su estudio y ve que no están, podría llamar a quien contrató y hacer
que detone la bomba. ¡Por favor, tienes que creerme! Que todo el mundo salga de
la casa. Puedes matarme después o hacerme lo que quieras. Me lo merezco. Pero
por favor, escúchame ahora.
—Jongdae,
llama al Consejo —dijo Shindong después de buscar en mis ojos—. Baekho, TOP,
dar la voz de alarma en silencio y sacarlos a todos.
—Sí, Padre —dijeron, y me dejé caer de rodillas
aliviado.
—¿Por qué, Aron? ¿Por qué vienes aquí y nos adviertes? — me preguntó
Shindong cuando se arrodilló frente a mí—. ¿Sabes lo que podría sucederte por
decirnos esto. ¿Por qué te importa?
—Solo
dañé a SungJong para tratar de evitar que mi padre lo hiciera matar —balbuceé como
un niño, finalmente, dejé las puertas abiertas—. No sabía qué más hacer. No es
como si tuviera las pruebas, y estaba tratando de mantener a mi familia unida.
No veía a mi padre como es realmente, y además es mi padre. Estaba enojado y
molesto con HyunSeong porque este pensaba
que estaba de acuerdo con nuestro padre cuando no era así y porque se lavaba las manos y yo
tenía que limpiar todos los desastres
después. Así que fui un gili y cargué contra TOP y Jiyong
»Estaba
tratando de mantenerlo en secreto por mi cuenta, poqrque es mi padre, y no
quería meterlo en la cárcel. Pero está loco, Shindong. Creo que está mentalmente
desequilibrado, y no podemos cruzarnos de brazos y dejar que todo el mundo
muera por su causa. Lo siento, estoy tan jodidamente mal por todo.
—De
acuerdo, Aron, te creo —dijo en voz baja, cuando me ayudó a ponerme de pie—.
¿Puedes hacer algo por mí ahora?
—Sí,
claro —le respondí, asintiendo mientras las lágrimas me caían. Vi a Baekho,
Jongdae, Nari, y varios miembros del personal de la casa correr por la puerta
principal con las llaves en sus manos.
—Vamos
a ir todos al Complejo del Consejo —dijo Shindong, segundos más tarde los coches
y camiones comenzaron a arrancar—. Necesito que vuelvas a casa y mantengas a tu
padre allí hasta que pueda ser puesto bajo custodia. ¿Puedes hacer eso por mí?
—Sí,
pero destrocé mi SUV al entrar aquí —le contesté, sintiéndome un poco mal por
su puerta principal—. Y lo siento por eso, pero no sabía qué más hacer.
—Está
bien, Aron —dijo Shindong firmemente cuando señaló a uno de los coches más
pequeños—. Toma ese coche y sal por las puertas traseras, ¿de acuerdo?
—Está
bien —le contesté cuando me iba a dirigir hacia allí, pero antes de darme la
vuelta—. Por favor, te lo ruego. ¿Me harás saber cuando mis hermanos estén a
salvo en el Complejo?
—Por
supuesto —respondió Shindong antes de irse a uno de los camiones. Corrí hacia el
coche que me había señalado y me lancé dentro. Arrancando para salir, di marcha
atrás y me dirigí hacia las puertas traseras. Varios minutos más tarde me
encontraba de regreso en casa y pasaba mi tarjeta de acceso por el teclado de
nuestra puerta. Tan pronto como tuve espacio suficiente para entrar, aceleré y
llegué a la puerta principal. Sin ni siquiera apagar el coche una vez que lo
había metido en el aparcamiento, salté y corrí a la casa.
—¡Estúpido
pedazo de mierda! —me gritó mi padre al entrar en su estudio. Parecía loco de
rabia, sus ojos aún no se centraban en mí—. ¿Qué has hecho?
—Lo
correcto, finalmente — le grité—. ¡Ya es suficiente Padre! No le harás daño a
nadie más a causa de tu locura.
—Sólo
a ti —se burló mientras saltaba sobre la mesa. Fue entonces cuando vi que tenía
su espada en la mano. Me zambullí fuera de su camino, justo a tiempo, rodando
hasta que llegué a la chimenea. Sabía que había más armas en ese lado de la chimenea. Agarré una espada, esquivé el golpe que habría aterrizado
en mi espalda si no hubiera sido lo suficientemente rápido.
—¿De
verdad vas a matar a tu propio hijo después de todo lo que he hecho? —gruñí,
bloqueando otro golpe—. ¿No ves lo que has hecho?
—Estoy
luchando contra la traición de todos mis hijos — gruñó mientras me golpeaba con
su mano en forma de garra.
—¡Déjalo
ya! —grité mientras él lanzaba su espada contra mí—. Ya están fuera de la casa
y de camino al Consejo. Es más, Padre, no me hagas hacerte daño.
—Al
diablo con eso —exclamó mofándose mi padre cuando blandió su espada sobre la
cabeza y la bajó hacia mí para golpearme. Levanté la mía para bloquearlo
mientras seguía empujándolo—. Podré caer ahora, pero tú morirás por traición.
La
lucha se volvió acalorada después de eso, sus ojos aún más aterradores por la
falta de cordura. Tenían que haber pasado por lo menos veinte minutos, cuando
noté que mis fuerzas comenzaban a menguar, y supe que habíamos llegado al punto
en el que era él o yo. Los otros guerreros no llegarían a tiempo para detener
esto, y mi padre parecía tener una energía ilimitada en su bruma psicótica. Vi
mi oportunidad, cerré los ojos y golpeé con mi espada horizontalmente.
Por
desgracia, cerrando los ojos al dolor por lo que estaba haciendo, únicamente
había conseguido abrirme. Mi espada le cortó la cabeza de un tajo, al mismo
tiempo que la suya se hundía en mi costado. Jadeando de dolor, mis ojos se
abrieron y me quedé mirando el cuerpo desmadejado sin cabeza de mi padre en el
suelo. Dejé caer mi espada cuando su cabeza rodó a unos metros de distancia, la
locura todavía estaba en sus ojos abiertos. Me incliné, agarré la
empuñadura de su espada y me la saqué.
Caí
de rodillas, cuando la espada cayó de mis manos. Mirando a lo que acababa de
hacer, no podía registrar ninguna otra cosa. Sabía que estaba cubierto de
sangre, y mi lado me dolía mucho, pero no me importaba. Por último, oí a gente
corriendo en la habitación. Los otros guerreros del Consejo habían llegado.
Mirándolos, me sentí aliviado ya no tenía que seguir aquí más.
—Tuve
que hacerlo —les susurré, un par de ellos asintieron y se dirigió hacia mí—. Me
atacó. Traté de conseguir que se detuviera, pero estaba loco.
—Lo
sabemos, Aron —dijo uno de ellos, no podía recordar su nombre en ese momento—.
Vamos a manejar esto. Necesitas atención médica, ¿de acuerdo?
—No,
ya está sanando —mentí, esperando que la herida me matara. La única razón por
la que había liquidado a mi padre en lugar de limitarme a dejar que me matara
era que no podía dejarlo libre. Después de todos mis pecados, no podía
fallarles a Shindong y su familia después de que le juré que no lo dejaría ir.
Se tenía que terminar, y quería morir así—. Me voy a mi cuarto si no me necesitan.
—Está
bien, tío —dijo el mismo hombre que me ayudó a levantarme—. Nosotros nos
encargaremos de esto. Y Kim Shindong nos dijo que te hiciéramos saber que
todo el mundo estaba a salvo.
—Ya
no puede llamar para hacer detonar la bomba ahora. Sólo tienen que encontrarla
antes del viernes —dije poco a poco, ya que todo parecía surrealista—. Le dijo
al hombre que la volara el viernes. Así que sólo hay que encontrarlo.
—Recibido
—respondió, y se limitó a asentir. Pasé junto a los guerreros sin rostro, sin
dar una jodida por quien estaba allí. Escuché pasar a algunos de los empleados,
les dije que no me molestaran por ningún motivo ni siquiera por negocios. Oí a
alguien hablar, pero no les hice caso mientras subía por las escaleras hasta mi
habitación.
Una
vez allí, me quité la ropa que tenía la sangre de mi padre. Al entrar en el
cuarto de baño, me encaré la ducha y la puse muy caliente, colocándome bajo
ella. Sentí el ardor en mi piel y el dolor en mi herida, como si le estuviera
pasando a otra persona. Realmente no creo ni que me duchara. Simplemente me
enjuagué durante un tiempo antes de cerrar la ducha y salir. Entonces me dirigí
a mi cama y me desplomé.
Me
quedé allí y lo procesé todo, sin molestarme siquiera en taparme o vestirme. Padre había muerto. Yo
lo había matado. HyunSeong ya no era un Kwon, y pensaba que yo era tan malo como
nuestro progenitor. Yo era el heredero. SungJong me odiaba como estoy seguro de que
Jiyong lo hacía y con una buena razón. Minho y yo no habíamos hablado desde el
día en que conocí a Jiyong.
No
tenía a nadie. Había sido invisible durante la mayoría de mi vida. Mi padre se
centró en HyunSeong y HyunSeong en él, y ellos habían luchado durante tanto tiempo
como puedo recordar. SungJong pensaba lo peor de mí, y yo le añadí más dolor. Pero
al menos ahora tenía a MyungSoo y la familia Kim lo amaba. Lo mismo ocurría con
Jiyong. HyunSeong tenía a sus compañeros y una familia nueva. Y yo estaba solo.
Traté de mantener a esta familia como se lo había prometido a mi madre. Pero
todo había salido tan mal, y merecía la muerte.
Mientras
estaba allí esperando la muerte, para terminar con el dolor que sentía por mis
crímenes y la culpa que me arrasaba, me di cuenta de algo. Nunca había sido
amado. Nadie me había amado nunca. Ni mi padre, o HyunSeong, y apenas conocía a SungJong ya que pensaba que estaba siempre fuera estudiando en el extranjero. A Jiyong realmente solo lo había visto una vez. Y aun cuando mi madre vivía, no se
preocupaba por mí. Así que en realidad, ¿Cuál era el jodido punto de sostener
todo esto?
—¿Aron?
Aron, abre la jodida puerta —gritó Minho mientras golpeaba la puerta de mi
dormitorio. Me desperté confuso, maldiciendo porque aun estaba vivo. Segundos
más tarde, rompieron la puerta e irrumpieron en la habitación—. He oído lo que
pasó, pero este silencio... ¡Joder! ¿Qué has hecho, Aron?
—Lo
siento, Minho. Estoy tan jodidamente mal por todo —le susurré mientras se
sentaba en la cama junto a mí—. Nunca quise hacerte daño. Tú eras la única
persona que se ha preocupado por mí, y lo arruiné.
—No
has arruinado nada, Aron—dijo mientras se inclinaba y me besaba—. Siempre te
he amado, imbécil. Solo estaba molesto.
—Lo
he arruinado todo —le contesté, con lágrimas derramándose de mis ojos—. Por
favor, déjame morir,Minho. No puedo vivir más así. Nadie me quiere, a nadie le
gusto. Toda mi familia me odia, y sólo quiero que el dolor y la culpa terminen.
—Yo
te amo, bebé —me gritó contra mi boca mientras sacaba algo del bolsillo. Cuando
vi que era un teléfono móviel traté de golpearlo de su mano—. No voy a dejarte morir, Aron.
—Es
lo que me merezco. Maté a mi propio padre. —Grité de dolor cuando presionó mi
costado—. Por favor, Minho, déjame morir.
—¡No!
—Bramó antes de teclear algunos números en el teléfono, mientras las lágrimas
corrían por sus mejillas.
Me
sentí mal porque estuviera apenado, pero no éramos compañeros, y veía todo el
dolor que había traído a su vida. Estaría mucho mejor sin mí. Traté de empujar
su mano para que no detuviera el sangrado, pero no funcionó.
—Necesito ayuda en la casa Kwak. Aron se está
muriendo
—dijo mi amigo al teléfono, y
escuché a Ren al otro lado de la línea.
—¿Qué
quieres decir con que se está muriendo? ¡No tengo tiempo para jugar, Minho!
—¡Está
acostado en una cama llena de sangre, Ren! — vociferó éste, mientras seguía
apretando con fuerza su mano y yo trataba de que dejara de ejercer presión
sobre la herida—. Creo que Thunder lo apuñaló cuando se enfrentaron. Está gris,
tío. Está completamente fuera de sí, y joder, no creo que le quede sangre en su cuerpo.
—¿Puedes
moverlo? —preguntó el médico, y yo lo mire, rogándole con mis ojos.
—No, Minho—rogué en voz baja—. No quiero ser
salvado.
Sólo déjame morir, por favor.
—No, Aron —susurró Minho cuando se inclinó para
besarme de nuevo. No estoy seguro de cómo me sentía al respecto. Me
alegraba de que a alguien le importara. Sin embargo, todo mi cuerpo estaba
totalmente entumecido—. No todos te odian, te lo juro. Expliqué un montón de
cosas después de que se presentaron en el
Complejo de los Guerreros, bebé. Por favor, no puedes morir en mis brazos, no
ahora.
—Vas
a encontrar a tu pareja y ser feliz, Minho —respondí, sintiéndome a la deriva,
muy contento de irme.
—¡Mierda,
Ren! Joder envía ayuda, no sé qué hacer — abroncó Minho mientras lanzaba el
teléfono sobre la cama. Me sentí mover cuando me sostuvo en su regazo mientras
continuaba presionando mi costado—. Por favor, Aron, no lo hagas. Aron, te
necesito. Eres mi mejor amigo. Por favor, bebé, no me dejes, ¿vale? Sé que las
cosas han sido malas, pero van a mejorar ahora que Thunder se ha ido.
—No,
ahora sólo tengo algo más sobre lo que sentirme culpable —le contesté cuando la
oscuridad se abalanzó sobre mí. Lo último que vi fue a Minho vocalizando que me
amaba, aunque no lo oí.
CONTINUARÁ...........
CONTINUARÁ...........

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