CAPITULO SEIS
Estábamos
terminando nuestra cena, almuerzo en esta zona horaria, y supe que era el
momento para hablar. Pensé en como quería planteárselo todo, para no incomodar
a Minhyun. Pero era mi compañero, y tenía que ser honesto con él, y no endulzarlo
con una mentira.
—¿Qué
sabes sobre la forma en la que los vampiros vivimos?
—Sé
que bebéis sangre, pero también coméis, y no vivís en manadas. —Se encogió de
hombros después de un momento de reflexión.
—¿Recuerdas
cuando te dije que no soy el heredero de los Kwak? —Esperé hasta que asintió
antes de continuar—. Somos una de las líneas de vampiros más antiguas de
América, Minhyun.
—¿Eres
realmente rico?, ¿cierto? —Suspiró y tiró de sus rodillas hasta el pecho—. ¿No
debería estar feliz de haber conseguido un compañero con dinero?
—El
cambio es difícil, así que creo que es comprensible que estés nervioso. —Me moví alrededor de la
mesa y me senté a su lado—. Pero no quería ocultarte esto, y obviamente te
darías cuenta cuando viste donde nos íbamos a hospedar. Sé que no querías comer
porque el servicio de habitaciones es un lujo más de los que no puedes permitirte.
—Sí
—susurró, con sus mejillas ruborizadas por la vergüenza—. ¿No podrías evitar
gastar tu dinero en mí, y aun así seguir acoplados?
—No
—respondí mientras extendía la mano para acariciarle la mejilla—. Soy tu
pareja, Minhyun. Quiero dártelo todo, y como mi compañero, la mitad de todo lo que
tengo, bajo las leyes vampíricas, ahora es el
tuyo.
—Pe…
Pero no lo quiero. Sólo te quiero a ti.
—Y aunque aprecio que lo sientas así, espero que te sientas cómodo con
la idea de que tenemos dinero, y que nunca te faltará de nada. Jamás.
—¿De
cuánto dinero estamos hablando? —preguntó después de un momento.
—Un
montón —le contesté, cerrando los ojos y envié una oración silenciosa para que
no enloqueciera—. Mi padre le dio cientos de millones a HyunSeong sólo para
sobornarlo, para que cediera los derechos hereditarios de los Kwak, Minhyun. Y
eso no hizo mella en el estado de las cuentas.
—Joder
—susurró Minhyun, sus ojos como platos—. Tienes sirvientes y toda esa mierda, ¿verdad?
—Sí, y tienen su propia residencia en el Complejo Kwak.—Asentí, con miedo por su reacción, pero aún tenía esperanzas, de que no alejara mi mano—. Y esa no es la única casa que tengo.
—Sí, y tienen su propia residencia en el Complejo Kwak.—Asentí, con miedo por su reacción, pero aún tenía esperanzas, de que no alejara mi mano—. Y esa no es la única casa que tengo.
—Parte
de mí quiere decirte que eso es impresionante, y que nos vamos a ir de compras,
ya que todo lo que tengo está en esa maleta —admitió después de unos minutos—.
Pero otra parte me exige que pague mi propio camino, por lo que no creo que
alguna vez me aproveche de ti. Y una parte de mí está realmente confundida por
todo esto. Soy huérfano. Nunca he tenido ni una jodida mierda que no me fuera
dada por compasión y caridad. No quiero eso nunca más en mi vida. Tengo veinte
y un años. Debería ser capaz de ganarme la vida.
Pensé
en eso durante un rato, acariciando su mejilla mientras ronroneaba y se frotaba
la cara en mi mano. —¿Qué harías si pudieras trabajar? Ten en cuenta que ahora
estás acoplado a una familia de vampiros muy poderosa, y hay riesgos de
seguridad asociados a eso. Así que lo siento, pero no puede ser algo que te
siente en una oficina o algo así. Además, el Complejo Dragos se encuentra en la
zona rural de Virginia.
—Realmente
me gustaría obtener un título universitario, pero siempre he querido ser editor
—susurró, sus mejillas sonrojadas de nuevo—. Me gustaba leer, leía cualquier
cosa que caía en mis manos mientras vivía con la manada. Pero siempre encuentro
errores. Soy muy bueno en realidad. Siempre he pensado que si pudiera tener
cualquier tipo de trabajo, me gustaría ser un editor.
—Eso
es algo que puedes hacer desde casa. —Le sonreí ampliamente mientras pensaba en
presentarle a Sungjoong una vez que había colocado las cosas en mi cabeza. Estaba
totalmente seguro de que se convertirán en amigos rápidamente—. Qué tal esto,
obtén el título por la universidad en línea, y después de eso nos preocupamos
por el siguiente paso.
—Pero
entonces tú tendrías que pagarlo todo. —Negó y miró a su regazo—. No, Aron, no
te utilizaré así para conseguir lo que quiero.
—No
veo como puedes estar usándome, porque te lo estoy ofreciendo, y si eres feliz,
soy feliz. —Pensé por un momento, y la única idea que me llegó, Rory podría
tomársela como un insulto—. Tengo una idea, pero no quiero que te ofendas, ¿de
acuerdo?
—Está bien —dijo lentamente, levantando una ceja
hacia mí.
—¿Qué tal se te da organizar?
—Bien,
y mucho, hasta el punto de que me han llamado puntilloso —Minhyun se echó a reír y
se congeló a continuación—.¿Quieres que
lleve la casa y la finca?, ¿no?
—Sí,
soy muy malo en eso —suspiré—. Soy un guerrero, bebé. La idea de escribir
cheques, pagar las cuentas, llevar una finca, y mantener nuestras casas, hacen
que me den ganas de salir huyendo.
—¿Por
lo tanto, no es que vaya a ser tu ama de casa, sería sólo que, en lugar de
tener que contratar a un administrador de la finca, lo haría yo?
—Sí,
exactamente eso. —Asentí después de pensarlo—. No es que tengas que cocinar,
limpiar o planchar. Tenemos doncellas para eso. Pero, además, no me gusta el
interior del complejo principal. Siempre lo he odiado. Pero no tengo la
paciencia para trabajar con los contratistas o los decoradores. Y es necesario
cambiar todas las cuentas Kwak a nuestros nombres y bla, bla, bla.
—Eres
un tonto. —Se rio Minhyun y se trasladó a horcajadas sobre mi regazo—. Pero sí,
acepto. Voy a necesitar tu ayuda en un primer momento, pero soy bueno con el
dinero. Solía ayudar a unos pocos miembros de la manada con sus impuestos cada
año. Soy muy organizado, y sería como si me ganara mi sustento.
—¿Así
que estás bien con que seamos ricos? —le pregunté lentamente, todavía no estaba
seguro de que el tema estuviera zanjado.
—Es
un comienzo. Así, siento que estoy contribuyendo, también, en lugar de
limitarme a tomar de ti constantemente. — Me abrazó con fuerza mientras frotaba
su cabeza en mi hombro—. Podría sentirme un poco extraño a veces, si tratas de
gastar mucho dinero en mí, o al hecho de que voy a estar a cargo del servicio. Pero siento que
puedo recurrir a ti cuando eso suceda.
—¿Entonces
vas a ver en este viaje como nuestra luna de miel y me permitirás mimarte un
poco? —le susurré al oído mientras trataba de frotar su cuerpo contra el mío.
Todavía estaba duro como una roca y había hecho todo lo posible para ignorarlo
mientras comíamos y hablamos. M.inhyun no había
bromeado, cuando había dicho que su sangre era como la Viagra. Seguí las
intermitentes imágenes en mi cabeza de las diferentes maneras en las que quería
follarlo desde que había salido de la cama—. Quiero decir, esto es mucho más
barato que una boda completa, a pesar de que podrías tener una, si quieres.
—No
quiero una boda. Creo que sólo estaría deprimido con lo vacío que estaría mi
lado.
—El
mío también lo estaría —suspiré—. Así que nos tenemos el uno al otro, y eso es
suficiente para mí.
—Y
para mí —ronroneó y empezó a frotar su cabeza en mi otro hombro.
—¿Me
estás marcando? —le pregunté cuando esa idea penetró en mi cabeza.
—Sí,
lo siento, no me di cuenta —dijo Minhyun suavemente mientras se inclinaba hacia
atrás para mirarme— No hueles demasiado a mí, después de la ducha, y a mi gato
no le gusta. Pero no era consciente de que lo estaba haciendo. Es algo que está
arraigado en los cambiaformas, que nuestros compañeros siempre huelan a
nosotros.
—No
te disculpes —le contesté, levantándole la barbilla con la mano cuando fue a
mirar hacia otro lado. Lo besé suavemente y moví sus caderas, para que mi erección
se frotara
—Si
esta es nuestra luna de miel, entonces tenemos que darnos regalos uno al otro,
¿verdad? —me preguntó, sus ojos brillaban con picardía. Levanté una ceja, pero
asentí—. Ahora que lo hemos resuelto todo, hay un regalo que quiero darte.
—¿Qué
es, bebé? —Me reí mientras se deslizaba de mi regazo. Llevábamos las batas del
hotel, así que cuando se movió, mi polla estaba de pie hacia arriba,
abriéndola. Minhyun no dijo nada, en su lugar tomó mi mano y me llevó de nuevo a
la habitación. Cuando tomó el lubricante, pero no se fue a la cama, me quedé
confundido.
—Quise
hacerlo aquí desde el mismo segundo en que vi este balcón —me explicó Minhyun mientras me conducía a la terraza.
—Minhyun ,
la gente nos puede ver —le dije, completamente conmocionado y duro como una
roca por su sugerencia. Me dio una sonrisa caliente mientras me ponía
lubricante en los dedos—. ¡No podemos simplemente desnudarnos!
—¿Quién
dijo algo de estar desnudos? — Se rio y levantó la parte de atrás de su bata lo
suficiente mientras se apoyaba en la barandilla—. Sólo tú me puedes ver ahora
mismo. Y tu enorme polla puede salir a jugar sin que nadie más vea el resto de
ti.
—Pero
si alguien mira hacia arriba, aun así sabrá lo que estamos haciendo. —A pesar
de que traté de convencerlo de lo contrario, empecé a frotar mis dedos sobre su
agujero. Era demasiado tentador para dejarlo pasar.
—Entonces,
¿qué? No vamos a tener problemas con la desnudez pública. —Me miró por encima
del hombro, su regordete labio inferior sobresalía sensualmente—. Por favor,compañero mío. Quiero que esto
sea uno de mis regalos de nuestra luna de miel.
—Creo
que es un regalo para mí —me quejé mientras empujaba dos dedos en su culo—. Mi
jodidamente sexi compañero me seduce a tener sexo escabroso en el balcón de
nuestra habitación de hotel. Sí, diría que es un infierno de regalo de
apareamiento para mí.
—Lo
sé, pero voy a disfrutarlo, también. —Me guiñó un ojo por encima de su hombro.
—Eres
una pequeña mierda tramposa. —Me reí entre dientes mientras deslizaba un tercer
dedo. Teniendo en cuenta que acabábamos de tener relaciones sexuales hacía
menos de una hora, ya estaba todo dilatado.
—Sí,
pero ahora soy tu pequeña mierda, Aron —jadeó Minhyun mientras se empujaba de
nuevo en mis dedos—. Y te quiero a ti, por favor. No puedes ocultarme esa gran
erección, y me pertenece, sobre todo desde que tomaste mi sangre. Ya que eso lo
causó. Así que tengo que arreglarlo.
—Eso
es muy considerado, compañero —gruñí antes de morder su hombro expuesto ya que
la bata se le había resbalado—. ¿Estás listo para darme mi regalo, Minhyun?
—Sí,
sí por los dioses —dijo entre dientes mientras extendía las mejillas de su culo
para mí—. Mi culo será siempre tuyo, Aron. Toma lo que necesites de tu pareja.
—Pero
tú quieres esto, también, ¿verdad? —le pregunté, sus palabras se enterraron en
mí mientras retiraba mis dedos.
—Estoy
rogándote por ello —contestó, poniéndome ojitos. Pero luego me dio un guiño, y
sabía que me estaba tomando el pelo.
—Nunca
he estado en una relación antes, así que todo esto es nuevo para mí. —Asintió y
se inclinó más, diciéndome sin palabras que me callara y lo follara. Me reí en
voz baja mientras alineaba mi polla y me empujaba. De repente, ya no estuvo de
humor para ser gracioso. Quería golpear su dulce culo, y que me sintiera
durante días—. Fóllame, amo esa tercera pierna a la que llamas polla.
—Estoy
muy feliz —gemí, empujándome el resto y entrando del todo—. Agárrate a la
barandilla, bebé. Esto va a ser duro y rápido.
—Mi
modo favorito —ronroneó y se inclinó hacia delante, haciendo lo que le había
pedido. Me retiré de tal manera que sólo la cabeza de mi polla estaba todavía
dentro antes de golpear de nuevo rudamente.
—¡Sí!,
¿te gusta esto, bebé? —le pregunté mientras me inclinaba sobre él. Minhyun asintió, haciéndose hacia atrás contra mí, a pesar de lo tenazmente que lo
estaba follando. No había empezado lentamente. Desde el primer momento lo
golpeé con fuerza. Me incliné, agarré su pene y comencé a acariciarlo al mismo
ritmo que mis embestidas—. ¿Qué pasa con esto? ¿Te gusta cuando te toco, cuando
hacemos el amor?
—Sí,
sí, más duro —rogó Minhyun . Su bata se deslizó todavía más de su hombro, y gruñí
ante su garganta expuesta. En lugar de hundir mis colmillos en él, ya que había
tomado más sangre de la necesaria, me centré en las sensaciones de su culo
apretado.
—¿Vas
a dejarme comprarte ropa y regalos, mientras estamos en Italia?
—Está
bien, pero estaré a cargo en nuestro dormitorio — gimió, con la cabeza apoyada
en mi pecho. Me sorprendió que pudiera arquear la espalda en ese ángulo, pero
mi compañero era en parte gato después de todo—. Si vas a estar al mando de la mayor
parte de nuestras vidas, yo controlaré nuestra vida sexual.
—Estoy
bien con eso —gruñí, la idea me encendía aún más. Me encantaba la idea de
someterme a los deseos de mi sensual pareja—. Estoy muy de acuerdo con eso,
Minhyun. Siempre serás el jefe en nuestra habitación.
—Maldita
sea me corro —ronroneó. Joder, ese ronroneo era erótico. Le tapé la boca con un
beso descuidado cuando me di cuenta de que se estaba corriendo. Mi gatito
gritó, pero se perdió contra mis labios mientras su semilla caía en mi mano y
en nuestro balcón. Los músculos de su culo se cerraron sobre mi polla tan
perfectamente que lo seguí. Enterré mi cara en su bata, y rugí mi liberación,
bombeé más semen dentro de él del que pensaba que tendría en mi cuerpo.
—Estar
contigo es mucho mejor que cualquier otro sexo que haya tenido —jadeé. No era
lo más romántico que podía decir, pero el sentimiento estaba allí, y lo dije
como un cumplido.
—Sí,
también para mí —contestó quedándose boquiabierto—. Sigues estando duro.
Fóllame otra vez contra la pared, Aron.
—Debes
descansar después de la pérdida de sangre, bebé—le dije, tratando de ignorar mi todavía furiosa erección—. No puedo
soportar la idea de lastimar tu dulce culo llenándolo tres veces en menos de
dos horas, compañero mío.
—Conozco
mis límites —gruñó a Minhyun cuando se apartó de mí y se metió en mis brazos. Me
miró con esos ojos hermosos—. Además, soy el jefe de nuestra vida sexual. Y
digo que me jodas contra la pared, y luego voy a tomarte y reclamarte como mío.
—Cualquiera
cosa que mi compañero quiera —Me reí y lo levantó en brazos. Me sonrió
brillantemente, y sabía que ya me tenía envuelto alrededor de su dedo meñique y
no le negaría nada. Minhyun echó los brazos alrededor de mi cuello, mientras movía
sus piernas sobre mis caderas. Nos giré y lo empujé contra la pared junto a la
puerta de nuestro balcón.
—Fóllame
como te gusta —dijo, y lo oí alto y claro. Me agaché y metí mi polla de nuevo
en su agujero. Empujándome hacia arriba, hasta que toqué fondo en su interior
en una sola estocada—. Esto es tan carnal. Mi culo está lleno de tu semilla.
—Dios,
no me cansaré jamás de nuestra vida sexual y tu pequeña boca sucia —gruñí,
antes de moler mi boca contra la suya. Lo follé con tanta fuerza que si no hubiera
tenido puesta la bata, se habría cortado la espalda con fragmentos de la pared
de piedra. Y si bien nunca me había sentido tan atraído por un hombre antes,
realmente me encantaba la sensación de su polla frotándose entre nuestros
cuerpos. Estábamos lo suficientemente sudados por el esfuerzo de nuestra
anterior ronda de sexo, que nos movíamos con facilidad uno contra el otro.
—Por
favor, nunca jamás —jadeó y me miró fijamente a los ojos. Lo único que quería,
era nada más, que borrarle esa mirada de nostalgia y preocupación.
—No,
bebé, te juro que no lo haré. —Me incliné hacia él, y Minhyun gimió, abriendo
mucho los ojos antes de que gritara y echara hacia atrás la cabeza. Estaba
clavado en su próstata. Sabía que era algo agradable para los hombres durante
el sexo anal, pero era tan nuevo en todo esto que no tenía idea de dónde
estaba—. Realmente pienso que podría enamorarme fuertemente de ti, mi amor.
—Yo
también —susurró, con las mejillas rojas—. Nunca he querido que alguien me ame
tanto, y me da miedo que no lo hagas.
Una
parte de mí pensaba que ya lo hacia, pero que era demasiado pronto para decirle
nada. En su lugar, lo besé de nuevo y traté de poner todos mis sentimientos en
ese beso. Minhyun gimió y abrió la boca para mí, y me follé su boca con mi lengua
como mi polla lo estaba haciendo con su culo. Al cabo de sólo unos minutos
ambos nos corrimos de nuevo, gritando uno en la boca del otro cuando lo
hicimos.
Tendría
que ser muy cuidadoso en cuanto a cuánta y cuándo debía beber su sangre. No
tenía ni idea de por qué estaba reaccionando así ante eso, pero mi pareja no
parecía estar quejándose. De hecho, parecía tan caliente como yo. Pero, de
nuevo, podría ser porque acababa de acoplarse. ¿Quién sabía? No iba a
cuestionar que éramos felices. No soy tan estúpido.
Después
de que Minhyun me reclamara, mi polla se gastó finalmente. Mi pareja nunca trajo a
colación el tatuaje que decía ‘fóllame
aquí’, y no fui lo suficientemente valiente como para preguntarle si le
molestaba. Pero sabía que lo haría con el tiempo. Hasta ese momento estaría
preocupado por esa cuestión que deje en el aire en la habitación cuando hicimos
el amor.
Tomamos
otra ducha juntos, besándonos y acariciándonos suavemente todo el tiempo. Cada
momento que pasaba con Minhyun parecía ser mejor que el anterior, y sabía que nunca iba a
menospreciarme. Mi compañero estaba tan lleno de vida y el no solo tenía el
deseo de ser amado, sino de amar. Me parecía tan increíble que pudiera abrirse
tanto con sus sentimientos después de todo lo que había pasado y de lo joven
que era.
Mi
teléfono sonó cuando salimos del hotel para ver la ciudad, y me estremecí
cuando vi el identificador de llamadas. Minho. Sabía que había sido un gili por
no haberlo llamado, pero no sabía cómo iba a reaccionar ante mi encuentro con
Minhyun.
—Hey, Minho.
—¿Qué parte de “no
te pierdas en el planeta” no entendiste, Aron? Joder, tío, me tenías
preocupado.
—Yo,
lo siento... Yo, bueno, conocí a alguien... Quiero decir, me distraje... Mi
compañero estaba en el aeropuerto — balbuceé ya que, no sabía como decírselo.
Terminé sentado en un banco a una calle del hotel, Minhyun mirándome de nuevo con
preocupación, por lo que se sentó junto a mí y me tomó la mano en la suya más pequeña.
—¿Encontraste
a tu pareja? —exclamó Minho y luego se aclaró la garganta—. Eso está muy bien,
amigo. ¿Cómo es ella?
—Es
un cambiaformas —le susurré, mi corazón roto por el dolor que sabía que esa
declaración le causaba a mi mejor amigo.
—Oh, es un él —respondió igual, en voz baja.
—Minho , lo siento mucho. Sabes que aún te amo, eres mi única familia.
—Lo
sé. Me alegro de que encontraras a tu compañero — respondió éste gimoteando.
¡Joder!—. Tengo que irme. Espero que tengan un buen viaje.
—¿Espera,
Mi9nho, por favor? Encontrarás a tu pareja, también, y te hará mucho más feliz de
lo que yo jamás podría. Por favor, no te escondas de mí.
—No lo haré —susurró—. Voy a estar aquí cuando
vuelvas,¿vale? Sólo necesito algo de
tiempo para lidiar con esto y mis sentimientos. ¿Pero sabe todo lo que te ha
sucedido?
—Sí,
hemos hablado de todo ello en el vuelo a Florencia — le contesté—. Estaba en el
aeropuerto tratando de huir de casa y hacer un examen de conciencia, también.
Minhyun tenía un billete a Italia, y me pareció perfecto para mí.
—Sí,
eso suena bien. Me he puesto en contacto con el Consejo para hacerles saber que
estás de licencia por el duelo después de lo de Thunder. Así que diviértete y
tráeme algo bueno, ¿de acuerdo?
—Por
supuesto —respondí de inmediato—. Vamos a estar bien, ¿verdad? No puedo
perderte de nuevo, Minho.
—No
lo harás. Que se diviertan —Y con esto, colgó. Me quedé mirando el teléfono un
momento antes de metérmelo de nuevo en el bolsillo. Me puse de pie, empecé a
caminar hacia las tiendas a las que íbamos a ir. Había caminado varios metros
antes de darme cuenta de dos cosas. Uno de ellas, ya no había una mano en la
mía. Y dos, Minhyun no estaba conmigo.
—¿Minhyun?
—Dije en voz alta dándome la vuelta, en su busca. Mi compañero seguía sentado
en el mismo banco, mirando como si alguien hubiera abandonado a un cachorro.
Corrí hacia él, arrodillándome delante de él—. Bebé, ¿qué pasa?
—¿Qué
pasa? —Se rio mientras se secaba una lágrima errante—. Mi compañero está
enamorado de su mejor amigo. Y me he dicho, ese amigo me va a odiar porque me
acoplé. Todo está jodidamente bien.
—Oh,
Minhyun —jadeó y luego fui a darle un beso. Se apartó de mí y se puso de pie, pero no podía dejarlo
solo. Lo sostuve firmemente con una mano mientras que con la otra le giré su
barbilla para que me mirara—. No estoy enamorado de Minhyun. Te juro que no lo
estoy. Lo quiero, sí. Pero como amigo y hermano y sólo lo encuentro atractivo.
Ha estado ahí para mí cuando nadie más lo estuvo, y no importaba lo mal que yo
la jodiera, siempre ha estado justo a mi lado.
—Me
suena como que estás enamorado —gruñó mi gatito y trató de apartarse de mí.
—No,
porque no es lo mismo que siento por ti, bebé —dije con firmeza. Se quedó
inmóvil y me miró a la cara—. Estoy
enamorado de ti, Minhyun. Sé que es demasiado pronto, pero lo pensaba incluso
antes de que me reclamaras. Me moriré, si alguna vez me dejas o no me quieres.
Sé que haría cualquier cosa para hacerte feliz, y ahora que te encontré, la
idea de que no estés siempre a mi lado hace que mi corazón duela.
—Eso
es diferente a lo que dijiste sobre Minho—susurró, sus ojos llenos de esperanza.
—Lo
es, y si bien no puede ser un amor muy profundo, ya que nos hemos conocido sólo
hace veinticuatro horas, es amor. Y sé que me he enamorado de ti por completo,
Minhyun. Minho es mi amigo, eso es todo. Es contigo con quien quiero pasar la
eternidad, eres mi compañero, bebé.
—Gracias
a los dioses —chilló Minho y se lanzó a mis brazos. Casi me caigo de culo por la
fuerza de su salto. Pero fui capaz de darnos la vuelta y sentarme en el banco
antes de que sucediera—. Me he enamorado de ti, también, Aron. Sé que eso es
lo que estoy sintiendo. Y estaba tan asustado de que no sintieras los mismo por
mí.
—No,
bebé, ambos nos hemos enamorado —lo tranquilicé mientras pasaba mis dedos por
su pelo suave—. Estoy preocupado por Minho , y yo no quiero que mi felicidad le
haga daño. Dicho esto, nada puede hacer que te deje, Minhyun . Es un buen tipo, te
gustará. Ha tenido casi la misma basura de mierda en su infancia, que la que
hemos tenido nosotros. Simplemente le daremos un poco de tiempo para que lo
asimile todo, y estará todo bien.
—Entonces,
no más llorar o cosas malas —dijo con firmeza después de aclararse la
garganta—. Estamos en nuestra luna de miel, y acabamos de declararnos nuestro
amor. Eso significa que es hora de ir de compras.
—Por
supuesto que sí. —Me reí mientras se movía de mi regazo. Me tendió la mano con
una sonrisa tímida. Con mucho gusto la acepté, besándolo cuando me puse de pie.
Minhyun ronroneó ante el gesto y se fundió con mi cuerpo. ¡Dioses, mi compañero
era sexi!—. Vamos a estar bien, amor mío.
—Sí,
realmente. —Me sonrió brillantemente, y todo lo demás en el mundo ya no
importaba. Toda la mierda de casa y los sentimientos heridos no se podían
comparar con la felicidad de mi pareja o empezar mi propio camino. Sabía que
con el tiempo regresaría a casa y me ocuparía de todo, pero en ese momento,
éramos sólo Rory y yo. Y no iba a perder un segundo de nuestra luna de miel
preocupándome por las cosas que vendrían.
CONTINUARA................
CONTINUARA................
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