CAPITULO SIETE
Al
día siguiente fuimos a hacer algunas compras más, después de ver muchos de los
principales atractivos que Florencia nos ofrecía.Minhyun era realmente una buena
influencia en mí. Si bien había estado centrado en la compra de todo lo que mi
gatito pudiera necesitar, él había estado preocupado por los regalos para los
demás. Me había ayudado a escoger unos collares impresionantes de oro con
piedras preciosas para las mujeres del personal de todas las diferentes casas
de las fincas de los Kwak. Y luego escogió corbatas de seda para los hombres.
También
me complació. Dejándome que comprara incluso más ropa. Y cuando me había
preguntado acerca de ellas, le mentí y le dije que eran para mí.
—Oh, sí, porque cualquier
cosa con
una cintura de
71 centímetros te
viene bien
—arrastró las
palabras. Pero aun así me
dejó hacerlo a mi manera
y
se las
compré.
Terminamos
comprando más de lo que podíamos
cargar de regreso al hotel, así
que lo arreglé con la tienda
para que enviara todo. Después hablé con el conserje, para que
lo enviara todo de vuelta
a casa.
También
había decidido alquilar un coche. Lo recogeríamos mañana y echaríamos un
vistazo a Roma. Luego iríamos a ver algunas de las ruinas y monumentos y
después a Venecia. Minhyun parecía aturdido ante la idea de ver el verdadero
cristal veneciano y ver una demostración de la técnica de soplado de vidrio.
Así que, por supuesto, de inmediato hablé con el conserje y le pedí que
incluyera una visita. También me aseguré de darle una propina muy generosa por
su ayuda.
Las
compras de hoy habían sido para mis hermanos y Minho. Minhyun había dicho que no
importaba mi relación con ellos, que era grosero viajar y no llevarles regalos
de nuestros destinos. También pensó que ayudaría a mejorar nuestras relaciones
el que me importaran lo suficiente como para haber pensado en ellos.
—Sungjoong es un escritor, ¿verdad? —Me preguntó mientras pasamos por una librería.
Florencia estaba llena de tiendas con pequeños tesoros ocultos y de tiendas de
regalos donde podías encontrar un montón de cosas.
—Sí,
os llevareis muy bien, creo. —Me reí cuando me arrastró a la tienda.
Una
media hora más tarde había encontrado un par de libros raros y sus primeras
ediciones en italiano y latín. Tuve que darle crédito a mi compañero. No era
alguien con quien discutir. No importaba que el idioma o su pequeño tamaño
fuera una barrera, Minhyun regateaban los precios como el mejor.
—Vas
a ser perfecto para manejar la finca —dije con orgullo cuando salimos de la tienda.
—¿Cómo
lo sabes? —Me preguntó, mirándome como si me hubiera crecido una segunda
cabeza.
—Acabas
de lograr que el hombre te rebaje el treinta por ciento de su precio original.
Estamos en un país extranjero, pero sigues siendo una fuerza a tener en cuenta,
bebé. Serás impresionante y una sólida roca cuando lleguemos a casa.
—Gracias
—respondió en voz baja, mientras lo miraba vi sus mejillas calentarse—. Imagino
que ya hemos gastando mucho de tu dinero, te debo por lo menos el asegurarme de
que obtenemos el mejor precio.
—Un
día pensarás en él como nuestro dinero —le susurré antes de inclinarme hacia
abajo para cepillar sus labios con los míos. Mi compañero ronroneó y se apoyó
en mí. Minhyun era insaciable. Habíamos hecho el amor toda la noche, y parecía
listo para ir a por ello otra vez.
—No
hay algo más de lo que tenemos que hablar —me informó cuando nos separamos y me
llevó a otra plaza.
—¿Ah,
sí? ¿Y qué podría ser? —Minhyun se mantuvo en silencio un momento mientras tomaba
varias fotografías con la cámara digital que le había comprado ayer. No se
podía ir de luna de miel y no documentarla.
—Bueno,
debemos asegurarnos de volver a casa antes de la próxima luna llena —dijo
después de unos momentos—. Yo necesito saber más acerca de lo que es ser un
guerrero. —Minhyun me miró con los ojos muy abiertos y empezó a divagar por los
nervios—. No estoy en contra de eso. Sé que es tu trabajo y todo y que naciste
con eso, así que no te estoy pidiendo que lo dejes, por supuesto. Pero necesito
saber más y las normas al respecto porque no me gustaría estar solo cuando
entre en celo debido a que puede ser doloroso para un cambiaformas acoplado, y
no quiero pasar por eso sin ti.
—Está
bien —le contesté con cuidado y dibujé su boca con mi mano—. Tienes todo el
derecho como mi compañero a preguntarme eso.
—¿En
serio? —preguntó Minhyun mientras yo bajaba mi mano. Le hice un gesto, y volvimos
a contemplar los lugares de interés.
—La
mayoría de los guerreros adoptan misiones sólo locales después de aparearse, y
algunos se retiran —le expliqué mientras el hacía más fotos—. E incluso más
después de que su primer hijo nace. El Consejo es un buen grupo de hombres y mujeres, Minhyun. Nosotros los elegimos y, eso, es un cargo de por vida.
Como soy el heredero de los Kwak, en realidad se esperará de mí que ocupe el
asiento de mi padre.
—¿Es eso lo que quieres, entonces?
—En realidad no, pero sé que no vas a querer que esté lejos de ti. —Me
encogí de hombros mientras me detenía delante de un carrito de helados.
Ambos
nos habíamos dado cuenta de lo mucho que amábamos los helados italianos
mientras estábamos aquí, y juro que habíamos comido tantos que me sorprendía
que hubiéramos dejado algo en Florencia. Una vez que teníamos uno, nos sentamos en un banco fuera de la multitud y
sólo admiramos el paisaje.
—Creo
que me gustaría llegar a ser un instructor. He trabajado con algunos de los
nuevos guerreros en misiones anteriores, y me gustó mucho. Ya estaba pensando
en hablar con el Consejo al respecto, antes de todo lo que pasó con Thunder. Y
ahora que tengo un compañero por el que volver a casa todos los días, creo que
sería una decisión inteligente.
—¿Y
serías feliz haciendo eso? —preguntó y luego empujó un poco más de helado a su
boca. Me di cuenta de esta conversación lo ponía nervioso.
—Sí,
realmente lo creo —le contesté, inclinándome para lamerle una gota que le caía
de su boca—. Me hace feliz, Minhyun. Sí, ser un guerrero es más una vocación que
un trabajo, pero tú significas más para mí que cualquier otra cosa. No quiero
retirarme. Tengo mucho más para darle a mi pueblo, y creo que me sentiría mal
si no ayudara a mantenerlos a salvo. Así que si te parece bien, eso es lo que
le quiero pedir al Consejo cuando lleguemos a
casa.
—¿Me
estás preguntando? —Aulló Minhyun , abriendo mucho los ojos mientras se le caía su
helado. Cogí el vaso pequeño a tiempo, pero la cuchara cayó al suelo—. ¿Por qué
te importa mi opinión, Isaac?
—Porque
me importas —le contesté, mirando a esos ojos azules que me gustaban—. Hemos hablado
como pareja acerca de lo que queremos de la vida, y decidimos juntos. ¿Por qué
crees que sería diferente a la hora de las decisiones acerca de mi trabajo?
—Porque
eres viejo —espetó, a continuación, golpeó una mano sobre su boca.
—Pero te gusta tu viejo, ¿verdad? —Gruñí, tratando de hacer una broma a su comentario irreflexivo. No me gustaba la idea de que me viera como a un hombre mayor o algo así. De hecho me dolía.—Eso no salió bien —susurró Minhyun a medida que movía nuestras bolsas. Luego se empujó mis brazos y se deslizó en mi regazo antes de tomar mi rostro entre sus manos—. Lo que quiero decir, es que eres un adulto real, no un veinteañero, como yo. Y sí, me gustan mayores, pero solo si eres tú. Sólo quería decir que no pensé que tendría voz en este tipo de cosas cuando has vivido lo suficiente como para saber lo qué es mejor.
—Pero te gusta tu viejo, ¿verdad? —Gruñí, tratando de hacer una broma a su comentario irreflexivo. No me gustaba la idea de que me viera como a un hombre mayor o algo así. De hecho me dolía.—Eso no salió bien —susurró Minhyun a medida que movía nuestras bolsas. Luego se empujó mis brazos y se deslizó en mi regazo antes de tomar mi rostro entre sus manos—. Lo que quiero decir, es que eres un adulto real, no un veinteañero, como yo. Y sí, me gustan mayores, pero solo si eres tú. Sólo quería decir que no pensé que tendría voz en este tipo de cosas cuando has vivido lo suficiente como para saber lo qué es mejor.
—¿Así
que no crees que sea un viejo espeluznante? —le pregunté en voz baja, mi
corazón herido por la idea.
—Dioses,
no, compañero mío —ronroneó y comenzó a marcarme con su olor—. Lo siento, fui
un idiota por la forma en que primeramente me expresé. A veces sólo digo las
cosas y asumo que la gente sabe a qué me refiero. Eres más caliente porque eres
mayor, pero realmente no aparentas más de treinta. Y realmente creo que la edad
es sólo un número. Simplemente no quiero joder nuestras vidas tomando decisiones que nos afecten así,
porque soy joven e inexperto.
—Tú
también, ya me has enseñado un montón de cosas, bebé. —Le sonreí y se inclinó
hacia atrás, mirándome confuso—. No sabía que tenía que conseguir regalos para
la gente cuando se está de viaje. Nunca he regateado antes y no tenía idea de
cómo hacerlo. Hay mucho que podemos aprender el uno del otro. Pero no pediría
tu opinión, si no te respetara o no te quisiera. Mi trabajo es algo que nos
afecta a los dos, así que creo que ambos tenemos que pensar en él.
—Y
te amo por hacerme sentir de esa manera —dijo Minhyun con sus ojos brillantes y
luego me dio un rápido beso—. Si ser instructor de guerreros es algo que te
haga feliz, entonces digo que vayas a por ello. Vas a estar cerca de casa
siempre, y egoístamente, no tendré que preocuparme de que estés en peligro todo
el tiempo. Pero estaba siendo honesto acerca de cuando entro en celo. Es
doloroso para un cambiaformas, si su pareja no está ahí para hacerse cargo.
—Bueno,
entonces está arreglado. —Terminamos nuestros helados, el mío con mi cuchara,
mientras que Minhyun utilizó esa lengua suya con talento para regodearse de mí,
lamiéndolo ya que se le había caído la suya. Entonces empezamos a caminar hacia
la Catedral mientras elegíamos un lugar para
cenar—.¿Qué
sucede cuando entras en celo?
—Eso
sólo ocurre después de que un cambiaformas está acoplado —respondió mientras
comprábamos los tiques para la visita turística—. Básicamente, que me convierto
en un gato enloquecido por el sexo insaciable y cachondo. También he visto a
cambiaformas volverse jodidamente locos, cuando alguien toca a su compañero,
mientras están en celo. Constantemente querré marcarte con mi olor, y voy a ser
extremadamente posesivo esos tres días.
—Eso
será divertido —le dije con una sonrisa mientras subíamos las escaleras para
llegar a la parte superior de la catedral. Los escalones eran más pronunciados
cuanto más alto subíamos. Incluso yo estaba teniendo problemas, tan alto como
era, para subir. Mi pobre gatito tenía que levantar la pierna cada vez más para
llegar al escalón. Pero una vez que llegamos al nivel más alto y vimos la
impresionante vista de Florencia, los dos estuvimos de acuerdo que había
merecido la pena.Pasamos
una cena romántica y tranquila después de eso. Minhyun insistió en que ambos
probáramos algo que sólo se pudiera conseguir en Italia, y sus selecciones
habían sido deliciosas. Cuando volvimos al hotel más tarde, los dos estábamos
agotados. Por supuesto que nada nos impidió hacer el amor otra vez. Luego nos
quedamos dormidos envueltos en los brazos del otro, y mi vida fue perfecta,
finalmente.
| Al día siguiente liquidamos la cuenta del hotel, y lo dejamos, agarramos el coche de alquiler, y nos dirigimos a Roma. Juro que Minhyun tomó tantas fotos que sabía que tendría que conseguir otra tarjeta de memoria en breve. Pero él sonreía todo el tiempo, y sabía que valía la pena. Haría cualquier cosa para que mi compañero siguiera con esa sonrisa increíble. |
También
habíamos reservado los billetes de avión para regresar a casa el fin de semana.
Por mucho que no quisiera reventar nuestra burbuja y volver al mundo real,
sabía que tenía que hacerlo. Volaríamos de noche, ya que deseábamos volver a
Virginia alrededor del mediodía del primer día del ciclo lunar,para cuando Minhyun entrara en celo esa noche. Pensé que sería mejor
llegar el día anterior, pero mi compañero me había rogado que nos quedáramos en
Italia tanto como fuera posible.Así que por supuesto cedí.
Después
de unos días en Roma, recorrimos algunas de las ruinas y las ciudades más
pequeñas de camino a Venecia. Venecia... Bueno, era Venecia. Era todo lo que la
gente decía y más. Dimos un paseo en góndola la noche que llegamos allí,
acurrucados uno contra el otro todo el tiempo.
A
la mañana siguiente visitamos la plaza y la Basílica de San Marcos. Y, por
supuesto, hicimos más compras. Mientras que Roma era conocida por su artesanía
de madera, a saber, hermosas cajas de música, Venecia era reconocida por su
arte con el cristal.
Compramos
varias cajas de música y otros regalos, en Roma. Sobre todo después de que
recibí un mensaje de Minho que decía que Ren y Baekho habían tenido a su bebé.
Me imaginé que una caja de música italiana en la que sonaba una canción de cuna
era algo que cualquier niña desearía.
Y,
por supuesto, tuve mucho sexo con mi sensual e insaciable pareja. Minhyun sabía
darle la vuelta a todo y así lograr que lo follara en cualquier sitio. Me
arrastró debajo de un puente en uno de los canales y me rogó que lo follara allí.¿Quién era yo para decirle que no?
Nuestro
último día, nos relajamos. Ya habíamos devuelto el vehículo de alquiler, y
cuando dejamos nuestra habitación de hotel, se comprometieron a guardarnos
nuestro equipaje hasta el vuelo. La mayoría de las compras ya las habíamos
enviado de vuelta a casa, pero las que habíamos hecho ayer y hoy seguían con
nosotros y las habíamos metido con cuidado en otra maleta que habíamos comprado.
Era
la luna de miel perfecta con el hombre perfecto. A medida tarde, recogimos las
maletas y cogimos un ferry hasta el aeropuerto. Había tenido miedo de que el
mundo y nuestro amor se derrumbaran a nuestro alrededor tan pronto como
saliéramos de Italia. No podía estar más equivocado.
—Más
duro, Aron , te quiero profundamente en mí —jadeó Minhyun cuando golpeaba mi polla
en su dulce culo en el pequeño cuarto de baño del avión.
—Sí,
bebé —gruñí en voz baja, mordiéndole la oreja mientras lo levantaba del pequeño
lavabo y lo apoyaba contra la otra pared—. Me encantan tus ideas pervertidas
tanto como te amo.
—Menos
hablar y más follar mi culo —gimió con una sonrisa. Mi compañero parecía
completamente corrompido. Su camisa estaba abierta, sus pantalones vaqueros
atascados en los tobillos ya que no podían salir más allá de sus zapatos, y su
pelo revuelto—. Quiero retorcerme el resto del vuelo sabiendo que tu semilla
está en mí.
—Oh,
mierda, Minhyun —me quejé ante la visión, que me estaba dando—. Córrete para mí,
mi compañero, mi marido.
—Me
encanta cuando me llamas así —ronroneó y luego enterró su cara en mi cuello y
gritó mientras se corría. Habíamos comprado dos simples alianzas de boda de oro
en Roma y nos las habíamos dado, y aunque no fue una ceremonia oficial,
sabíamos que estábamos casados uno con el otro. Minhyun era mi todo, y aunque
éramos compañeros acoplados, porque el destino lo había decidido, optamos por
ser cónyuges.
—Minhyun —jadeé, tratando de ser lo más silencioso posible, ya que mi orgasmo se apoderó
de mí. Y bombeé chorro tras chorro de mi semilla en él, completamente saciado.
—Vas
a tener que beber de mí cuando llegues a casa — jadeó Minhyun después de unos
minutos, cuando había calmado su respiración. Le di una mirada interrogativa,
cuando mi polla se deslizó fuera y lo bajé a sus pies—. Una de las razones por
las que nuestra sangre sacude así a nuestros compañeros, no importa la raza, es
para que puedan seguirnos el ritmo cuando entramos en celo. Te necesito fuerte
y constantemente listo para las setenta y dos horas a partir de esta noche.
—Bebé,
no necesito sangre para estar constantemente preparado y deseándote. —Me reí
cuando nos vestíamos. Fiel a su palabra, Minhyun se negó a dejar que le limpiara
su agujero, quería mantener mi semen dentro de él, por lo que debido a la
cantidad de semen, este se filtró y le dejó una mancha de humedad en los
pantalones. Mi compañero era sexi como el infierno.
Nos
las arreglamos para volver a nuestros asientos, sin ser descubiertos
oficialmente, aunque una de los asistentes de vuelo nos dio una mirada de
complicidad. Ella nos hizo un guiño a medida que pasábamos a su lado por el
pasillo. Luego nos dormimos acurrucados juntos durante el resto del vuelo.
Después
de aterrizar y recoger nuestras maletas, llevé a mi pareja hasta mi coche, que
estaba en el aparcamiento de larga duración. Rory estaba silencioso de camino a
casa, y sabía que estaba preocupado.
—Todo va a estar
bien, mi compañero. —Le dije a través de nuestro enlace de apareamiento—. Te quiero tanto, Minhyun . Cualquier otra cosa
la resolveremos juntos. Nada me importa tanto como tú lo haces, bebé.
Minhyun miraba desde su asiento cuando arribábamos a las inmediaciones de casa. Lo vi
pálido cuando le señalé el Complejo de los Guerreros, a continuación, la Sede
del Consejo. También vimos la casa de los Kim de camino a la nuestra.
—¿Y
tu casa es tan grande como esta? —preguntó mi gatito en voz baja mientras
miraba el hogar de los Kim, se giró para verlo en la distancia a medida que
nos alejábamos.
—Umm,
creo que es un poco más grande en realidad —le respondí honestamente—. Sé que
nuestras tierras son más amplias, y que no tienen una casa independiente para
sus sirvientes.
—Joder,
Aron—jadeó y me apretó la mano—. Quiero decir, sabía que eras inmensamente
rico, y habíamos hablado de que tenías sirvientes y todo eso. Pero verlo con
mis propios ojos es más abrumador de lo que pensé que sería.
—Estaré
contigo todo el tiempo, Minhyun. —Levanté su mano y rocé mis labios contra ella
cuando la mansión de los Kwak apareció a la vista—. Esa es nuestra casa.
—Está
bien —chilló Minhyun , con los ojos a punto de salirse de su cabeza. Solté su
mano para agarrar mi tarjeta, la deslicé y tecleé el código de la puerta.
Cuando se separaron, me dirigí directamente a la entrada principal. Mynhyun ya
había tenido bastante en su plato. No tenía necesidad de ver el garaje con
veinte coches y todo el interior del mismo en este mismo momento.
—Vas
a estar bien —le aseguré cuando nos bajamos del coche. Fui hacia su lado que
estaba más cerca de la puerta y lo levanté en mis brazos.
—¿Qué
estás haciendo? —Se rio, pero aun así se acurrucó contra mi pecho—. ¿Me estás
llevando a través del umbral, esposo mío?
—Sí,
ese soy yo —ronroneó como era mi intención cuando lo había levantado. La puerta
se abrió justo cuando la alcanzábamos, y el ama de llaves principal estaba allí
para recibirnos.
—Bienvenido
a casa, Señor —dijo Hester mientras miraba a Minhyun —. ¿Y este debe ser su compañero?
—Sí,
señora, soy Minhyun—respondió brillantemente y le tendió la mano.
—Y
Hester llámame Aron—añadí mientras se estrechaban la mano—. No soy igual que
Thunder, y quiero que esta casa sea relajada y cómoda. Te conozco desde que era
un niño.
—Es bueno tenerte en casa, Aron y bienvenido,
Minhyun.Tienes unos invitados que te esperan en tu
estudio.
—Oh, bueno, está bien —dije, completamente confundido—. ¿Pueden sacarlo
todo del coche y traerlo? la maleta azul va a nuestra habitación, y quiero que
por favor, los otros paquetes que ya deberían haber llegado los lleven al
estudio. —Pensé que Minho estaría aquí, pero no estaba seguro de quién más
puesto que había dicho invitados en plural. Le di a Minhyun un beso rápido, y lo
bajé a sus pies al llegar al estudio de mi padre, aunque creo que era mi
estudio ahora—. Vas a encantarle a Minho.
—Espero
que sí —susurró en voz baja Minhyun . Respiró hondo y me dio un guiño avisándome
que estaba listo. Me apretó la mano y abrí la puerta.
—Oye,
Minho, quiero que conozcas a Minhyun —le dije, sonriéndole a mi viejo amigo. Pero
entonces vi el movimiento por el rabillo de mi ojo. HyungSeong. Di un grito ahogado en estado de
shock e instintivamente llevé a mi compañero detrás de mí cuando me volví para enfrentarme con mi hermano mayor—.¿Qu…
Qué estás haciendo aquí, HyungSeong?
—Así que el pequeño Thunder, finalmente, nos honra con su presencia —se
burló HyungSeong, mirándome—. ¿Ahora que has correteado por medio mundo ya estás
listo para ser el heredero?
—No
te atrevas a hablarle así a Aron—gruñó ferozmente Minhyun cuando se movió de
detrás de mí. Vi en estado de shock, como sus manos se convertían en enormes
patas, como sus dientes se extendían hasta el punto de que apenas cabían en su
boca—. Él no se merece eso de ti.
—¿Qué
diablos es esto? —Se burló HyungSeong, echándonos una mirada de Minhyun a mí.
—Soy
el compañero de Aron, Minhyun.
—Oh, esto es jodidamente increíble —dijo HyungSeong, ladrando una dura
risa—. Después de toda la mierda que has lanzado, estás acoplado a un hombre.
—Así es como felicitas a tu hermano por su apareamiento—Minhyun dio un paso amenazador hacia HyungSeong , y los ojos de Minho se desorbitaron. Me parecía estar aún congelado en estado de shock porque era completamente incapaz de moverme.
—Mira, hay muchas cosas que tú no sabes, cambiaformas—gruñó HyungSeong, dando un paso por delante de unos gemelos idénticos. Tenían que ser sus compañeros, Kwangmin y Youngmin. Buena forma para reunirnos—. No tienes nada que decir en todo esto. Acabas de conocer a Aron, y eres su compañero, así que por supuesto que lo vas a defender. Pero no tienes idea de lo que le ha hecho a esta familia.
—Así es como felicitas a tu hermano por su apareamiento—Minhyun dio un paso amenazador hacia HyungSeong , y los ojos de Minho se desorbitaron. Me parecía estar aún congelado en estado de shock porque era completamente incapaz de moverme.
—Mira, hay muchas cosas que tú no sabes, cambiaformas—gruñó HyungSeong, dando un paso por delante de unos gemelos idénticos. Tenían que ser sus compañeros, Kwangmin y Youngmin. Buena forma para reunirnos—. No tienes nada que decir en todo esto. Acabas de conocer a Aron, y eres su compañero, así que por supuesto que lo vas a defender. Pero no tienes idea de lo que le ha hecho a esta familia.
—Lo
sé todo, incluso que eres un imbécil —disparó de nuevo, y se gruñeron uno al
otro. Después de esto, la sala estalló en gritos caóticos y rugidos. Sólo
entonces me di cuenta que Shindong, Baekho, Ren, TOP, Jiyong, MyungSoo, y Sungjoong también estaban allí.
—Basta,
basta de esto. No puedo soportarlo más —les dije, pero una vez más, nadie me
escuchaba. Di dos pasos hasta el escritorio de mi padre de madera maciza de roble,
y con ambas manos, lo arrojé a la chimenea, como si lanzara una caja de
pañuelos. Entonces grité más fuerte que todos ellos juntos—.¡He dicho suficiente!
Esto capto rápidamente la atención de todos realmente. Todos se
quedaron en un sombrío silencio, congelados donde se encontraban, ya que varios
de ellos se quedaron mirando lo que había hecho en estado de shock.
—Aron, lo siento —susurró Minhyun mientras se movía hacia mí.
—No tienes nada que lamentar, bebé. —Sacudí la cabeza incrédulo de que fuera él quien pidiera disculpas—. Siento que esto sea lo que te encuentres la primera vez que ves tu nuevo hogar. —Envolví los brazos alrededor de él, sosteniéndolo contra mi pecho mientras le acariciaba el cuello. Entonces alcé la mirada hacia mi hermano mayor, lanzándole dagas—. Se lo conté todo a mi compañero. No te atrevas a hablarle de esa manera, HyungSeong. No voy a aguantar más tú mierda.
—Aron, lo siento —susurró Minhyun mientras se movía hacia mí.
—No tienes nada que lamentar, bebé. —Sacudí la cabeza incrédulo de que fuera él quien pidiera disculpas—. Siento que esto sea lo que te encuentres la primera vez que ves tu nuevo hogar. —Envolví los brazos alrededor de él, sosteniéndolo contra mi pecho mientras le acariciaba el cuello. Entonces alcé la mirada hacia mi hermano mayor, lanzándole dagas—. Se lo conté todo a mi compañero. No te atrevas a hablarle de esa manera, HyungSeong. No voy a aguantar más tú mierda.
—¿Mi
mierda? —Se rio, revolviendo los ojos—. Tú eres el que siempre nos ha
perjudicado a todos. Entonces nuestro padre muere, y a ti no se te encuentra
por ningún sitio.
—No se lo dijiste —jadeé, mirando por encima a Minho.
—No se lo dijiste —jadeé, mirando por encima a Minho.
—Apenas
solté las palabras de que Thunder estaba muerto, me colgó el teléfono. —Explicó
Minho, sacudiendo la cabeza—. Lo siguiente que supe, es que a los pocos días, se
presentó con todo el mundo a cuestas. Tuve que aparcar en el garaje porque
estaba preocupado de que cuando volvieras, corrieras si los veías a todos aquí.
—¿Así
que eso es todo lo que sabe? ¿No sabe el cómo, ni lo de después?
—Estoy
de pie aquí, Aron—dijo HyunSeong, pero no le hice caso—. Sé que trataste de
suicidarte, Sungjoong me lo dijo. Estabas tan consternado por el fallecimiento del
gran Thunder que como un gallina de mierda trataste de matarte a ti
mismo.
—Eres
un cabrón —Minhyun gruñó y fue a arremeter contra él, pero lo aferré con más
fuerza.
—No
traté de suicidarme, hermano —dije en voz baja cuando empecé a mover la cabeza
de nuevo—. Tenía una herida mortal y no quería seguir viviendo. Pensé que
merecía morir por mis crímenes y me rendí. Minho me encontró, Ren me salvó, y
me fui por un tiempo para aclarar mi cabeza. Conocí a Minhyun en el aeropuerto, y
nosotros hicimos un examen de conciencia y nos
acoplamos.
—No
me importa —respondió HyungSeong, cruzando los brazos sobre el pecho—. Después de
lo que les has hecho a Sungjoong y a Jiyong, no mereces un final feliz. Y no
lamento el que te abrumaras tanto por la muerte de Thunder, que necesitaras
encontrarte a ti mismo. Sólo quiero saber cómo murió el viejo bastardo y lo que
sucedió después aquí.
—¿Quieres
saber qué pasó con nuestro padre, hermano? — le pregunté, prorrumpiendo en una
risa histérica y cayendo de rodillas, puesto que ya sentía el peso de toda esta
situación. Señalé a unos pocos metros delante de la chimenea—. Yo lo maté allá, lo decapité en realidad. —Y entonces cambié de dirección a
unos pocos metros más lejos—. Y su cabeza rodó por allí después de que me
apuñalara con su espada, porque cerré los ojos cuando lo hice.
CONTINUARA.............
CONTINUARA.............
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