ULTIMO CAPITULO
MINHO
.
—Estaba tratando de protegerte, Aron —dije de nuevo con un suspiro. Estaba sentado en la oficina de Aron, en una silla al otro lado de la mesa donde él estaba, a la espera de saber si a
mis compañeros les gustaba el viñedo antes de aceptar oficialmente mi ascenso.
—Lo sé —respondió en un tono monótono y distante. Una parte de mí deseaba que se pusiera a gritar y lo sacara todo fuera, en lugar de ese lento y desgastante camino angustioso
que era mucho peor que si gritara. La teoría de que los hombres,
especialmente los guerreros, no sufrían, estaba obsoleta. Un corazón roto era un corazón roto, independientemente de si
tenías polla o chocho—. Mi mente lo comprende.
—Amigo, odio tener que decirte que estás reaccionando de forma exagerada —le dije suavemente, levantando una mano para mantenerlo a raya cuando me gruñó y sus ojos brillaron
con furia—. No digo que no tengas derecho. No he estado acoplado a una persona durante un año, así que no puedo saber por lo que estás pasando. Sin embargo, Minhyun te ama. No te
ocultó lo del lobo porque quisiera joderte. Solo pensó en ello, y creyó que era lo mejor para ti. Estaba equivocado, pero no tenía ninguna mala intención.
—Pero me mintió. No puedo evitar preguntarme en qué otra cosa me habrá mentido. —Su voz todavía era horriblemente monótona.
—Basta —gruñí, no estaba dispuesto a escuchar a mi mejor amigo cuestionar la lealtad de su compañero y nuevo amigo mío—. Minhyun no es un tramposo. Es completamente leal a ti.
Nunca he visto a alguien que ame tanto a su pareja, hasta el punto de que casi es repugnante.
—Lo sé, lo entiendo, pero tengo esa voz de mierda en la parte posterior de mi cabeza. —Suspiró, mirando como un
cachorro perdido.
—Bien, si eso no es una invitación para darte una colleja, no sé lo que es —le respondí con una sonrisa, tratando
desesperadamente de aligerar el ambiente. Vi la contracción en sus labios, y supe que, después de una hora de intentar tranquilizarlo, al fin lo estaba consiguiendo—. Rory es nuevo en
nuestro mundo. Entre los cambiaformas, no existen las mismas
normas que entre nosotros, y ha estado confundido en cuanto a los guerreros y las familias fundadoras. Trató de proteger a su compañero en una situación difícil, lo mejor que supo.
—Es cierto —gimió de nuevo y dejó que su frente bajara a la mesa—. Me va a matar por la forma en la que exploté y lo acusé de engañarme.
—¿Delante de quién? —Mis ojos se abrieron, al pensar que Aron había dicho esos malos pensamientos en voz alta a su pareja.
—El lobo.
Me quedé sin palabras durante unos momentos.
—Aron, el lobo se ha quedado atascado en su forma de animal. Ewww.
—Ya lo sé, pero le dije que si había estado escondiendo al lobo de mí, no podía estar realmente seguro de que el lobo no pudiera cambiar a humano y estuvieran teniendo una aventura
juntos.
—Tú eres un idiota —exclamé mientras me echaba a reír.
—Cállate —gruñó mientras levantaba la cabeza, pero no podía parar. Me llevó unos minutos calmarme.
—¿Has notado el olor de otro hombre en tu pareja? —le pregunté, decidiendo hacerle frente con la lógica.
—No.
—¿Minhyun parece menos interesado en el sexo o es menos cariñoso?
—No. —Hizo una mueca, dándose cuenta de a dónde iba con mi línea de interrogatorio.
—¿Se escabulle cuando tú tienes algún momento libre o alguna vez te has dado cuenta que no sabías dónde estaba?
—¡No! ¿De acuerdo? Soy muy malo. Mi compañero es muy bueno y siempre me deja saber dónde está, qué está pasando, y nunca me trata como algo que no sea lo mejor que le ha pasado.
—Después de su estallido, le costaba respirar.
—¿Quieres que busque el número de una floristería local? —le pregunté con una sonrisa de satisfacción—. Sería bueno
tener esa información a mano y ya que tengo dos compañeros, creo que me la guardaré también para mí.
—No, la tengo en marcación rápida —murmuró mientras sacaba su teléfono móvil. Eché hacia atrás la cabeza y solté una carcajada. Por lo menos ya no estaba preocupado por Aron y Minhyun. Ellos iban a estar muy bien... tan pronto como Aron se hubiese arrastrado.
TAEMIN.
—Minhyun, cariño, cálmate —susurré cuando nuestro amigo comenzó a hiperventilar de nuevo. Había llorado tanto, que no le quedaban lágrimas en su cuerpo, probablemente se había
deshidratado en el proceso.
—Aron va a dejarme —se lamentaba, tirando de las rodillas con más fuerza contra su pecho—. Va a deshacerse de
mí, y me dijo que me golpearía en la carretera. Piensa que lo estaba engañando. Sólo mentí sobre que había encontrado un lobo. Bueno, técnicamente no mentí, ya que no me preguntó si había encontrado alguno últimamente.
—Mentir por omisión sigue siendo una mentira —dijo Key suavemente. Quería golpearlo. Todos sabíamos eso.
¿Por qué restregárselo?
La expresión facial de Minhyun no cambió. Todavía tenía esa mirada de pérdida total y tristeza.
—Lo sé, pero estaba tratando de protegerlo.
—Creo que hubiera dicho más, pero Hester, uno de los sirvientes de la casa, entró en el estudio con una sonrisa
en su rostro.
—Tienes que venir a ver esto, Minhyun. —Le hizo un guiño y salió de la habitación.
—No quiero —se quejó Minhyun. Key rodó los ojos mientras lo arrastraba fuera del sofá y salimos de la habitación.
Cuando llegamos a la entrada principal, con nuestro amigo quejándose todo el camino, me quedé sin aliento—. No he
encargado flores.
—Son para ti. — Hester se rio entre dientes y le entregó una tarjeta—. ¿Aron ha vuelto a meter la pata de nuevo?
—Lo hice yo, pero supongo que cree que tuvo una reacción exagerada —dijo, sonriendo por fin. Nos miró por encima de las docenas y docenas de rosas blancas en jarrones que cubrían el
vestíbulo—. Lo quiero mucho.
—Entonces llámalo. —Key se rio, golpeando el hombro de Minhyun .
—¡Muy bien! —Sus ojos eran tan amplios como su sonrisa mientras tomaba su móvil y le daba a los botones.
—Lo siento, bebé. Te amo. ¿Me perdonas? —Aron divagó en el momento en que contestó. Todos podíamos escuchar la conversación dada nuestra gran audición de vampiro.
—Por supuesto que te perdono —balbuceó Minho—. Tienes todo el derecho a estar enojado conmigo. ¡Solo prométeme que no me dejarás ni te separarás de mí!
—Nunca, Minhyun. Tú eres mi otra mitad, la razón por la que me levanto cada mañana. No hay nada más importante que tú, cariño.
—Tú también —murmuró, enjugándose los ojos y sonriendo ligeramente—. ¿Perdonado?
—Sí, pero tienes que prometerme que no volverás a ocultarme nada de nuevo. No me importa si crees que me estás
protegiendo, ¿de acuerdo?
—Te lo juro. Te lo diré todo. Incluso si me hago una paja cuando esté entrando en celo, caliente y tú sigas en el trabajo.
—Eso suena prometedor —ronroneó Aron seductoramente. Luego se aclaró la garganta, probablemente recordando que estaba en el trabajo. —¿Llevaste a los chicos a ver la viña?
—No, los mellizos me han estado consolado mientras sollozaba alterado —admitió Minhyun con una sonrisa—. Podemos ir ahora. Sé que Minho está esperando para aceptar su ascenso
hasta que digan si les gusta.
—Nos va a gustar. Dile al maldito hombre que acepte el trabajo ya —se quejó Key. Yo estaba de acuerdo, pero Minho no quería oír hablar de eso. No quería aceptar hasta que no fuéramos allí y le echáramos un vistazo. No era difícil comprender por qué había caído tanto y tan rápido por el hombre.
—Está bien, vamos ahora. Te amo —dijo Minhyun antes de colgar. Me di cuenta de que me había perdido parte de la
llamada mientras estaba perdido en mis reflexiones. Eso estaba bien, me sentía un poco como un intruso—. Me ha perdonado. —La sonrisa de Minhyun era exultante.
—Sí, nos dimos cuenta cuando vimos las flores. —Solté una risita. Key, ya había agarrado las chaquetas y las llaves del
coche de Minhyun. Mientras salíamos, nos burlamos de él sin descanso, preguntándole si Aron había limpiado todas las floristería de Virginia o simplemente de toda la costa este.
Media hora más tarde, salimos de la carretera principal y nos metimos en un camino de tierra. Miré a mi alrededor,
dándome cuenta de que había postes a los lados donde debía haber ido el cartel con el nombre del viñedo, pero no había
ninguno. Me pareció muy triste. El hombre que murió probablemente había puesto su corazón y alma en este lugar, y no estaría feliz de saber que había acabado así.
Nosotros arreglaríamos eso, me di cuenta con una sonrisa.
Haríamos de esto un gran lugar de nuevo.
Key saltó para abrir la puerta y la maldita cosa prácticamente se rompió en sus manos. Saqué mi libreta, listo
para empezar a hacer la lista. Eso sería lo primero en la lista de las necesidades de arreglos. Como si estuviera de acuerdo conmigo, Key arrancó la cosa de las bisagras laterales sacudiéndola y la arrojó a un lado del camino.
—Enfoque interesante —me reí cuando volvió al SUV.
—¿Qué? —Se encogió de hombros cuando Minhyun siguió adelante—. No veo el punto en tener una puerta rota. De todos modos necesitaremos remplazarla.
—Aún no hemos aceptado el regalo —suspiré rodando mis ojos—. Hasta que lo hagamos, este lugar no es nuestro.
Ahora le tocó a él el turno de rodar los ojos. Hizo un gesto hacia la ventana. —Dime como podríamos decir que no a esto—. Seguí su mano, dándole un buen vistazo al lugar mientras Minhyun se dirigía hacia la casa principal.
Era impresionante. Sobre todo porque sabía que sin ninguna duda sería la nuestra. El propio viñedo necesitaba un
montón de trabajo. Estaba muriéndose, cubierto de maleza, deformado, deteriorado, y con la necesidad desesperada de atención. Pero tenía historia, carácter, y sólo tendríamos que arreglar las cosas en lugar de tener que empezar desde cero.
Analicé la viña, mirando los hermosos campos con su delicado cercado. Los campos parecían desplegarse delante de mí, una fina capa de nieve los cubría, así como el establo grande y los numerosos invernaderos, que eran encantadores, incluso en su estado ruinoso.
—Mi respuesta es realmente sí —dije en voz baja, tragando el nudo de mi garganta—. Pero no hay forma de que nuestros ahorros no lleguen para arreglar todo esto, Key.
—Sí —susurró con tristeza—. A menos que comencemos con algo pequeño y vayamos creciendo a medida que
avancemos.Asentí, sin pensar en el trabajo. Llegamos y Minhyun se detuvo
delante de la casa principal. Ahora sólo quería llorar. Era un enorme rancho. Aunque sólo tenía dos pisos, la casa se extendía a través de una gran porción de la propiedad. A medida que nos
acercábamos, me di cuenta que la pintura marrón claro estaba
desgastada y que faltaban un buen número de varillas de la barandilla en el porche circular.
Muchas de las persianas de las ventanas también necesitaban reparación, ya que colgaban precariamente, hacia atrás y adelante, cuando les daba la brisa que soplaba suavemente.
—Nosotros somos agricultores, no carpinteros —dije más para mí mismo que para todos los demás, mi corazón lleno de desesperación—. No podremos solucionar este problema.
—Sí —Key acordó, mirando como si alguien acabara de atropellar a su cachorro. Los dos regresamos a la camioneta, totalmente destrozados, cuando Minhyun se aclaró la garganta. Nos dimos la vuelta para mirarlo de frente y no tenía ni idea de cómo darle las gracias por el generoso regalo que no podíamos aceptar.
—No creeríais que os la íbamos a regalar en estas condiciones, ¿verdad? —preguntó con una ceja levantada.
—Nos comprasteis la tierra. Ese es el regalo de acoplamiento más generoso que hay —le contesté, sin saber a
donde quería llegar. No había manera de que Minho le permitiera a Aron pagar los arreglos de este lugar.
—Pero no somos los únicos que os darán regalos. —Se rio, al brindarnos unas cuantas tarjetas. Key me miró cuando recibió la suya. Leí la mía primero y abrí la boca, rápidamente se la entregué a mi mellizo
—HyunSeong, Kwangmin, y Youngmin contrataron a un equipo para
arreglar la casa y dejarla como queramos —exclamó Key, leyendo mi tarjeta.
—Joder —grité al leer la siguiente. Y se la pasé también—¡La familia Kim va a sustituir todos los cristales y objetos
rotos de los invernaderos!
—No podemos aceptar todo esto, Ma nos mataría —se quejó, pero Key todavía tenía la tercera carta. Se echó a reír
mientras la leía, entregándomela después a mí.
«Muchachos, Sed amables y aceptar los regalos de estás personas que os aman tanto a vosotros como a vuestro compañero. Haced que vuestros Pas y yo nos sintamos orgullosos. Os
amamos más de lo que podemos poner en palabras y os echamos mucho de menos, así que ya podéis ir planeando una visita pronto, o estaremos ahí para patear vuestros culos por dejar de lado a la familia. Con todo el amor de mi corazón, Ma. Heechul.»
—¡Joder, cómo amo a esa hombre! —grité de alegría. Si la casa y los invernaderos se arreglaban, sería un gran comienzo, y el resto se podría hacer sobre la marcha. Tendríamos guerreros para ayudarnos, y con el trato que Aron nos había conseguido,
todavía haríamos dinero con los productos.
—¿Entonces asumo que la respuesta es sí? —preguntó Minhyun, sus ojos chispeantes de risa.
—Sí —gritamos y saltamos sobre él, abrazándolo con todo lo que teníamos—. Gracias, Minhyun.
—Voy a ser honesto, porque ahora los dos me gustáis mucho, pero no creáis que hice todo esto solo por vosotros —
dijo suavemente mientras lo soltábamos.
—Sí, lo sabemos —dije con una sonrisa—. Lo hiciste por Aron, para que Minho no se fuera, pero también fue por Minho, para mantenernos felices y que nos quisiéramos quedar. Por lo tanto, aun así te damos las gracias.
—Pero ya no nos odias por herir a Minho, ¿verdad? — Key preguntó vacilante, y yo sabía que era difícil para él hablar de ese tipo de cosas. Era mi nuevo doble reformado, había vuelto a ser el hermano cariñoso que recordaba antes de que demasiada mierda jodiera nuestras vidas.
—Sí, me gustáis mucho —dijo Minhyun imitándonos con su mejor acento.
—Irritante gatito —se quejó Key, y lo abrazó de nuevo—. ¿Y ahora qué?
—Ahora llamamos a nuestra pareja y le decimos que acepte el maldito trabajo. —Me respondió, dando un rápido
brinco—. Después llamamos a Ma, y a continuación a HyunSeong, Kwangmin, y Youngmin. Seguidamente, nos pondremos a trabajar para
comenzar nuestras vidas aquí, con nuestro compañero.
—Y yo voy a llamar a los Kim y a todos los contratistas. —Minhyun se echó a reír.
Durante los siguientes diez minutos, todo lo que hicimos los tres fue hablar por nuestros teléfonos. Nos paseábamos, mientras cada uno manteníamos nuestras propias conversaciones, excitados, nerviosos y con un poco de miedo.
Entonces, como por arte de magia, los tres colgamos nuestros teléfonos al mismo tiempo. Habíamos terminado. Ya estaba hecho. Esa era nuestra nueva casa
—Vamos a empezar la lista —dijo Minhyun con una amplia sonrisa, frotándose las manos juntas por la alegría.
Cada uno de nosotros terminamos con un cuaderno y un bolígrafo, tomando nota de todo lo que se necesitaba para que no se nos pasara nada por alto. Cuando volvimos a la casa y comenzamos a mirar alrededor, Minhyun nos dijo que se sentía mal porque el contratista y el equipo habían estado esperando. Él no sabía que todos habían estado en suspenso durante su crisis.
Juramos que nunca le diríamos a nadie lo que había sucedido y que echara la culpa a que no quería estropearnos la
sorpresa por apresurarnos. Creo que después de eso le gustamos aun más. Nosotros lo entendíamos. No todo el mundo necesitaba conocer las peleas entre compañeros. Joder, todos
conocían los problemas que nosotros tuvimos cuando nos conocimos. Cuando los demás metían las narices, las cosas no eran más fáciles, tanto si tenían buenas intenciones como si no.
La gente empezó a aparecer en la casa. Primero fue Kim Nari , con ZiTao, Jongdae, TOP, y Jiyong. Todos estaban
listos para trabajar y ayudar en todo lo que pudieran. A continuación, llegaron un par de camiones y nos dejaron unos
contenedores de escombros para que pudiéramos tirar lo que no se pudiera salvar.
Llegaron más guerreros con Shindong, quien también traía el almuerzo. Mantuve la mirada sobre Key,
preguntándome si estaba tan impresionado como yo. Esto era mejor que la escena de la construcción del granero de una vieja película de Harrison Ford.
Un poco más tarde, se presentó el contratista con su equipo. Empezaron a ayudar con las demoliciones mientras
caminábamos por la casa y hablábamos con él acerca de lo que había que hacer en primer lugar. Nari nos ayudó con esa parte, y quise besarla por ello.
—Crié a siete hijos y he manejado un sin número de reformas de habitaciones en una casa a través de los siglos — dijo con una sonrisa, ondeando fuera nuestro agradecimiento—. Además, le prometí a Heechul que, ya que él está lejos, yo os ayudaría a estableceros. Vuestra familia estaba allí para
CAP cuando la necesitó, y a nuestros ojos, eso nos hace a todos de la familia.
—Sí, eres una segunda gran Ma. —Me reí, dándole un rápido beso en la mejilla.
Para el momento en el que los trabajadores y la ayuda estaban dispuestos a acabar por el día, teníamos una buena parte demolida y retirada del camino. Nari nos guió a uno de los invernaderos, donde nos mostró que ya había pedido las ventanas la semana anterior y que MyungSoo las estaba instalando con la ayuda de TOP.
—He oído, chicos, que tenéis unas manitas verdes —bromeó TOP—. Sólo recordad que tengo debilidad por los
tomates frescos.
Eché un vistazo a Key y sonreí. Corrimos a buscar unas cuantas macetas y todas las semillas que pudiéramos encontrar entre los restos del invernadero. Efectivamente, había un armario lleno de semillas. Tomamos todas las que pudimos y volvimos, consiguiendo vistazos curiosos de todos ellos.
—Normalmente, cuando estamos cerca, la vida vegetal responde y florece —les expliqué, y planté algunas semillas en
las macetas que habíamos encontrado.
—Podemos canalizarlo y hacerlo trabajar más rápido, pero es agotador, como cuando cualquiera de vosotros usa su don — Key acabó por mí. Cuando lo tuvimos hecho, ambos nos
centramos en las semillas que acabábamos de plantar. Unos segundos más tarde, apareció un pequeño brote en cada maceta.
Siguieron creciendo hasta que brotaron. Minutos más tarde, teníamos las plantas llenas de tomates frescos, completamente desarrollados y listos para comer.
—Sabía que mis compañeros eran increíbles —dijo Minho detrás de nosotros. Me quedé sin aliento y me tiré a sus brazos, Key detrás de mí.
—Te quiero, compañero —susurré
mientras le acariciaba el cuello.
—Yo también —añadió Key.
—Os amo tanto, tanto —dijo con ternura—. ¿Sois felices? ¿Es esto lo que realmente queréis?
—Sí. Te amamos a ti y nada más importa, pero esta viña es la guinda del pastel —respondió Key. No podría haber estado más de acuerdo—. Tú nos prometiste que seríamos los
chicos del pobre Minho.
—Lo hice —susurró—. Vamos a bautizar nuestra nueva casa. —Nos lanzó a cada uno de nosotros sobre uno de sus
hombros, los dos riéndonos como idiotas. En ese momento, no podía pensar en una idea mejor.
FÍN

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